PARA QUÉ SIRVE LA ALEGRÍA
La alegría es una emoción percibida como agradable, suele aparecer cuando te pasa algo que te
parece bueno, satisfactorio. Significa que lo que estás viviendo o experimentando implica
una ganancia para ti.
Por ejemplo, sientes alegría cuando consigues uno de tus objetivos, cuando ganas un premio,
cuando asciendes en el trabajo, cuando una persona que te hace daño se aleja. Es decir, te pones
alegre y contento porque lo que te está sucediendo tiene consecuencias positivas para ti. Este
aspecto de la alegría que parece simple encierra un conocimiento muy importante sobre ti
mism@, ya que indica que estás dando respuesta a una necesidad que para ti es algo
trascendente.
Es una emoción que te empuja a compartir con los demás, te llena de energía, despierta la
curiosidad, focaliza la atención, ¡y se contagia! Lo que resulta muy potente de esta emoción, es
que te empuja a la acción, a empoderarte y sentir que eres capaz de hacer lo que te propongas.
PARA QUÉ SIRVE LA TRISTEZA
Cuando perdemos algo que consideramos importante para nosotros es necesario que
experimentemos la tristeza, una de las 5 emociones que consideramos básicas, ya que nos permitirá
a asumir y superar dicha pérdida. Es pérdida puede ser duradera (como por ejemplo un
fallecimiento) como temporal (despido de trabajo, ruptura sentimental, etc) Podemos sentir tristeza
por cosas ocurridas en el pasado, por el presente y por lo que pudiera ocurrir en el futuro. Además
es una de las emociones más duraderas.
Todas las emociones tienen un valor adaptativo, es decir, tienen una función relacionada con
nuestra supervivencia. En este caso, la tristeza manda un mensaje a nuestro entorno de que
necesitamos ayuda, cariño, comprensión y apoyo. A nivel personal nos ayuda a responder a
eventos negativos, nos induce a tomar perspectiva sobre nosotros mismos, nos ayuda a reflexionar
sobre la situación.
PARA QUÉ SIRVE LA IRA
La ira aparece como resultado de una situación contraproducente que nos lleva a querer
defendernos, a luchar por nuestra supervivencia, a atacar si esto es necesario…
El cuerpo responde ante la situación con una elevada activación. Los cambios fisiológicos que
acompañan a la ira son fácilmente identificables (se disparan la adrenalina y la noradrenalina,
aumenta la presión arterial, notamos taquicardia, sensación de calor, presión, etc.). Desde
el punto de vista más evolutivo, gracias a la ira toda la energía necesaria se dedica a asegurar
nuestra supervivencia ante un ‘ataque’.
El problema es que en los tiempos que corren rara vez luchamos por nuestra supervivencia y
normalmente volcamos esa rabia contra la persona que tenemos enfrente. Efectivamente, toda
esa energía que experimentamos acaloradamente necesita ser quemada, liberada. Y, cuando la ira
se manifiesta de manera descontrolada nos aleja de nuestro objetivo y se torna destructiva.
PARA QUÉ SIRVE EL ENOJO
En las emociones es importante aprender a reconocerlas, sostenerlas y gestionarlas.
Primero de todo se trata de reconocer sí o sí, la función sana que tiene cada emoción.
El enfado nos ayuda a:
Defendernos o defender a los demás
Aprender a ponerse y a poner límites
Aprender a decir “NO”
Diferenciar lo que quiero/necesito
Reconocer la herida para sanar, darnos cuenta de lo que nos duele.
Distinguir lo mío, de lo del otro
Es clave vivir las emociones como respuestas biológicas que nos facilitan el vivir,
como portadoras de información y mensajes que nos pueden ayudar a transitar situaciones y a
tomar lo mejor de la vida.
PARA QUÉ SIRVE LA SORPRESA
La sorpresa nos ayuda a poner todos los recursos para afrontar la situación ante la que nos
encontramos. Esto lo hace fundamentalmente con el efecto "mente en blanco". Nos
quedamos un tiempo parados, sin saber qué hacer y preparándonos para reaccionar.
Entre todo lo que pasa en nuestro cuerpo destaca la llamada cara de sorpresa, caracterizada
por unas pupilas dilatadas. Pero también se revolucionan nuestras neuronas, donde
observamos un incremento de su actividad. Gracias a la sorpresa podemos mejorar nuestros
recursos atencionales y explorar cómo vamos a reaccionar ante tal situación. Nuestro cuerpo
se pone en alerta y es capaz de encontrar la mejor solución con todo nuestro organismo
trabajando para ello.
PARA QUÉ SIRVE EL MIEDO
El miedo es esa emoción que se desencadena en nuestro cerebro cuando siente que debemos
mantenernos a salvo, lejos de algún peligro, cuando sufrimos esta emoción nuestro cuerpo
experimenta angustia, ansiedad y mucha tensión, estas sensaciones sirven para que podamos huir
o enfrentarnos a la amenaza para poder sobrevivir. El miedo, ante algo real, ayuda a movilizar el
organismo, lo mantiene alerta y hace que podamos tomar diferentes medidas dependiendo del
peligro al que nos enfrentemos.
CUALES SON LAS FUNCIONES DE LAS EMOCIONES
Todas las emociones tienen alguna función que las hace útiles y permite que las personas
ejecuten con eficacia las reacciones conductuales apropiadas, independientemente de la cualidad
placentera que puedan generar; pues incluso las emociones más desagradables tienen funciones
importantes en la adaptación social y el ajuste personal.
De acuerdo con algunos autores, la emoción tiene tres funciones principales:
Funciones adaptativas
Una de las funciones más importantes de la emoción es la de preparar al organismo para que
lleve a cabo eficazmente una conducta determinada que pueda responder a las exigencias
ambientales, movilizando la energía necesaria para ello, dirigiendo dicha conducta hacia un
objetivo determinado.
Funciones sociales
La expresión de las emociones facilita a las personas interactuar con otr@s, permite a los demás
predecir el comportamiento asociado con las mismas y favorece procesos de relación
interpersonal. La manifestación emocional es saludable y beneficiosa y favorece la creación de
redes de apoyo social.
Por otro lado, la propia represión de las emociones también representa dicha función social, pues
por múltiples factores, algunas personas prefieren ocultar sus emociones a otros, limitando que
se genere cierta intimidad en sus relaciones sociales.
Funciones motivacionales
La relación entre emoción y motivación es íntima, ya que se trata de una combinación entre
dirección e intensidad. La emoción llena de energía la conducta motivada y una conducta dotada
de alguna emoción, se realiza de forma más intensa.