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Martínez, María Del Pilar TP2

Este documento analiza los actos escolares como rituales que buscan generar un sentimiento de patriotismo en los estudiantes. Los actos utilizan símbolos como discursos, himnos e interpretaciones históricas que representan hechos y próceres del pasado de una manera subjetiva. Estos símbolos inducen a la acción y generan admiración y pertenencia nacional. Los actos también muestran una estructura militarizada y apelan a lo emotivo, convirtiendo lo obligatorio en deseable, según Turner. Representan un intento de control
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Este documento analiza los actos escolares como rituales que buscan generar un sentimiento de patriotismo en los estudiantes. Los actos utilizan símbolos como discursos, himnos e interpretaciones históricas que representan hechos y próceres del pasado de una manera subjetiva. Estos símbolos inducen a la acción y generan admiración y pertenencia nacional. Los actos también muestran una estructura militarizada y apelan a lo emotivo, convirtiendo lo obligatorio en deseable, según Turner. Representan un intento de control
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Universidad Virtual de Quilmes

TRABAJO PRÁCTICO

DE

ANTROPOLOGÍA

ALUMNA: MARTÍNEZ, MARÍA DEL PILAR

PROFESOR: CHERJOVSKY, SERGIO IVAN

AÑO: 2019

0
Trabajo Práctico de Antropología

La ritualidad es una forma de preservación de tradiciones que no distingue


sociedades. Podemos encontrar rituales en pueblos originarios de todas partes del
mundo y de todos los tiempos y, también, podemos encontrar este tipo de conductas en
las grandes ciudades y una de las instituciones más importantes de la sociedad: la
escuela.
Teniendo en cuenta los postulados teóricos del antropólogo Turner, a lo largo de este
ensayo analizaremos las características de los actos escolares que observa Martha
Amuchástegui y de esta manera podremos dar cuenta de la ritualidad y simbología que
se encuentra en ellos.
Para comenzar, podemos pensar qué implican los actos escolares, es decir, qué es lo
que hay en los discursos, videos, palabras conmemorativos, himnos, etc. que se utilizan
en cada conmemoración. Para ello, podemos tener en cuenta el concepto de símbolo que
introduce Turner: las palabras, las performances tienen como finalidad tipificar o
recordar algo ya sea una batalla, un prócer, una situación significativa. A los niños se los
pinta con corcho para ser quienes venden las empanadas, a las niñas se les pone
peinetón para representar a las mujeres que estaban en la plaza el 25 de mayo de 1810,
pecheras hechas con cartulina representan a los granaderos. Todo es una representación
de un hecho pasado con una visión subjetiva y, a veces, errónea (¿había peinetones en
1810?).
De acuerdo con Amuchástegui, los actos son rituales que, en un principio, tenían
como finalidad lograr un sentimiento patriótico especialmente en momentos de nuestro
país en el cual la inmigración estaba creciendo. Ante la oleada de lo extranjero era
necesario que en la escuela se destaque lo nacional y por ello el festejo de las fechas
patrias se constituyó como un ritual de la “argentinidad”.
Los símbolos que se encuentran en los actos –ya sea la interpretación de la fecha o el
prócer representado en ese día- implican, como afirma Turner, la reunión de la
comunidad en torno a ellos y hasta el agregado de otros símbolos. Esto último lo
podemos ver, por ejemplo, en la construcción de las figuras de los próceres y cómo ese
caballo blanco que supuestamente montaba San Martín hace más heroica la hazaña del
libertador de América. La importancia de mostrar a estos símbolos patrios de esta forma
se puede relacionar con lo que afirma el antropólogo: “[los símbolos] son influencias

1
determinables que inducen a las personas y a los grupos a la acción” 1 (Turner, 1999: 39-
40). Es plausible pensar que la hazaña merece un homenaje que se plasma en el acto en
sí y que el símbolo que se agrega al prócer genera admiración que podría llevar a
fomentar un sentido de pertenencia nacional.
Además, Amuchástegui marca como otra característica de los actos la
“militarización” que se ve en su organización: todos los alumnos parados en fila,
haciendo silencio; así como la influencia de lo litúrgico ya que donde antes se rezaba,
ahora se repite una oración. Sin embargo, dentro de esta rigidez de estructuras, el ritual
del acto escolar tiene como corolario la producción de un sentimiento: el orgullo de
niños y padres por la representación del prócer, el elogio de los actos de valentía de
nuestros padres de la patria, el orgullo de compartir nación con semejantes prototipos de
moral.
Es así como vemos que en el ritual de los actos se encuentran los dos polos de
sentido de los que habla Turner. Por un lado, el “polo ideológico” donde las normas
morales y sociales forman parte del ritual y, por otro, el “polo sensorial” en el cual el
ritual apela a la emotividad y genera sentimientos en los participantes. Es por esto que el
antropólogo afirma: “Los estudiosos se están dando cuenta de que el ritual es
precisamente un mecanismo que periódicamente convierte lo obligatorio en deseable”
(1999: 31). Es decir, lo militarizado y lo sacralizado ceden su lugar al sentimiento
patriótico.
Esto lleva a otra característica del símbolo ritual que implica el hecho de que estos
intentan lograr un control social y de los estados instintivos propios del ser humano. En
el caso de los actos escolares esto se hace no solamente a partir de lo ya mencionado
acerca de la importancia del sentimiento patriótico, sino también a partir de la forma en
la cual se marcan las jerarquías. Como afirma Amuchástegui (2003): “Hay una
tradición, en todo caso política, muy autoritaria, que otorgó el poder al rango y no a la
representación”2. Lo mismo sucede en los rituales estudiados por Turner: las personas
más importantes de las tribus participan de todos los rituales, incluso aquellos en los
cuales no están “implicados” como, por ejemplo, los relacionados con la fertilidad.
En cuanto al problema de la interpretación de estos ritos, Turner afirma que hay
diversos puntos de vista de acuerdo con quién sea el que realiza esa interpretación. Es

1
Turner, Victor (1999). “Símbolos en el ritual Ndembu” en La selva de los símbolos. Aspectos del ritual
Ndembu, Madrid, Siglo XXI, pp. 21-52.
2
Amuchástegui, M. (5 de octubre de 2003). Para qué sirven los actos que hacen las escuelas. Rio Negro
online. Recuperado de [Link]

2
decir, la mirada del observador ajeno al ritual no será la misma que la de aquel que
participa en él directa o indirectamente (como “protagonista” del ritual o como parte de
la comunidad que lo realiza). En el caso de los actos, las miradas sobre ellos se
diversifican si tenemos en cuenta quién los organiza, quiénes participan y sus asistentes.
Los padres, quienes miran “desde afuera” el espectáculo, ven en el ritual la
consagración patriótica de sus hijos; los docentes, están más pendientes de las miradas
aprobadoras de los superiores y, los niños, protagonistas del ritual, cumplen su rol sin
que quede claro del todo si son conscientes de lo que hacen y a quiénes representan.
En suma, los actos escolares son rituales simbólicos que buscan formar un
sentimiento de patriotismo en los asistentes (especialmente los niños, quienes suelen
participar activamente), a partir del homenaje a las personas que formaron la nación.
Por esto, pudimos observar que contienen varias características de los rituales
estudiados por el antropólogo Turner e intentamos analizarlos a la luz de sus
conceptualizaciones.

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