Guía para la implementación de la...
C ÁT E D R A D E L A PA Z
Guía para la implementación
de la CÁTEDRA DE LA PAZ
CÁTEDRA DE LA PAZ
EQUIPO DE AUTORES
Manuel Salamanca Ramiro Ovalle
Profesor Investigador de la Universidad Javeriana. Doctor Profesor investigador en temas de Cátedra de la paz,
en Sociología y Ciencias Política. Universidad de Deusto. diplomado Javeriana. Especialista en Desarrollo Intelectual
Postdoctorado en Estudios de Paz y Conflicto. Uppsala y Educación. Universidad Santiago de Cali. Especialista en
University. Derechos Humanos. Universidad Complutense. Orientador
Mery Rodríguez del Decreto Reglamentario de la Ley 1732/14, Ley de la
Profesora investigadora y directora de la Maestría en Asignatura de la Cátedra de la Paz.
Estudios de Paz y Resolución de Conflictos. Universidad Miguel Ángel Pulido Albarracín
Javeriana. Doctorado y MS en Análisis y Resolución de Historiador. Universidad Externado de Colombia. Magíster
Conflictos. Universidad de George Mason. en estudios Latinoamericanos de la Universidad Javeriana.
Juan Daniel Cruz Adriana Molano Rojas
Coordinador académico programa de Cátedra y Pedagogía Profesora investigadora del Diplomado Cátedra de la
de Paz. Universidad Javeriana. Magíster en Derechos paz Javeriana. Especialista en Comunicación y Cultura.
Humanos y Cultura de Paz. Universidad Javeriana Cali. FLACSO. Magíster en Estudios Interdisciplinarios sobre
Estudios complementarios en Peace and Conflict studies Desarrollo. Universidad de los Andes. Consultora en la
in Latin America. University for Peace ONU. formulación y ejecución de proyectos para la apropiación
tecnológica.
Equipo de creación de actividades y edición
Jorge Eduardo Melo Pinzón. Editor ejecutivo
Carlos Alberto Maldonado Zamudio. Editor júnior
César Augusto Buitrago Piñeros. Editor de pruebas
Isabel Hernández Ayala. Asesora de contenidos
EQUIPO GRÁFICO, TÉCNICO Y TECNOLÓGICO
Maraldy Villamil Granados. Controller de Gestión Repositorio Santillana, Archivo Santillana Colombia, Corel
Sandra Patricia Acosta Tovar, César Alfonso Murillo Díaz, Professional Photos, Thinkstock. Fotografía
Diseñadores gráficos y desarrolladores digitales Alveiro Javier Bueno Aguirre. Controller banco digital
Claudia Marcela Jaime Documentalista John Alejandro Castro. Operador preprensa
Diana Peralta. Jefe de producción
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ISBN 978-958-777-164-0 volumen información, sin previo aviso por escrito de la Editorial.
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CONTENIDOS
Presentación 4
1. Educar para la paz y ley de Cátedra
de la paz 4
Concepto de paz 4
Cultura de la paz 5
1.1 La educación para la paz implica un cambio
en los modelos pedagógicos tradicionales 6
1.2 La Cátedra de la paz en Colombia, una respuesta
a la etapa del posconflicto 7
¿Qué es la Cátedra de la paz como asignatura? 8
¿Cómo incluir la Cátedra de la paz en el currículo? 8
¿Cómo evaluar la Cátedra de la paz? 9
¿Cuáles son las competencias a desarrollar
en la Cátedra de la paz? 10
¿Cómo elaborar los factores, estándares
y competencias de la asignatura de Cátedra de la paz? 10
2. Educación, resolución pacífica de conflictos 11
3. Proyectos de educación para la paz:
consideraciones teóricas 13
Proyectos de paz
Proyecto de paz
Protección de las riquezas culturales y naturales
de la Nación 14
Proyecto de paz
Resolución pacífica de conflictos 17
Proyecto de paz
Prevención del acoso escolar 20
Proyecto de paz
Memoria histórica 23
Ejercicios lúdicos para la paz 26
Tema 1: Educar para el respeto cultural, la reconciliación
y solidaridad 26
Tema 2: Educación para desterrar la cultura de guerra
y violencia 28
Bibliografía 32
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Cátedra de la paz
Presentación
Teniendo presente el contexto de posconflicto y los esfuerzos del Estado Colombiano para
garantizar una educación para la paz; y como respuesta a las exigencias establecidas en la
Ley Cátedra de la paz —la cual busca “crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la
reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible” (Ley 1732, Parágrafo
2°)—, la Universidad Javeriana abre un espacio de formación para docentes de educación for-
mal y no formal, en temas relacionados con la cultura de paz y pedagogías para la paz. Esto con
el fin de preparar a las instituciones educativas que tendrán que incluir en sus planes de estu-
dio la Cátedra de la Paz, de acuerdo con la reglamentación que en virtud del artículo 3º de la ley,
expida el Gobierno Nacional (Ley 1732, Parágrafo 4°). El participante del diplomado tendrá la
oportunidad de reflexionar en torno a la comprensión de los distintos enfoques de educación
para la paz, la manera como estos pueden integrarse al currículo de cada institución, además
de conocer y aplicar distintas estrategias y mediaciones pedagógicas que le ayudarán a hacer
real en el aula la construcción de una cultura de paz.
1. Educar para la paz y ley de Cátedra de la paz
La educación para la paz y la implementación de propuestas que contribuyan a la construcción
de una cultura de paz supone la comprensión de lo que se entiende por paz por parte de los
docentes. Un breve recorrido por estas nociones permitirá al educador conocer las diferentes
perspectivas, además de identificar los componentes esenciales que ha de tener en cuenta al
momento de integrar la Cátedra de la paz dentro del plan de estudios de la institución.
Concepto de paz
Para Fisas, V. (1998) la paz se define como “Algo más que la ausencia de guerra, de la misma
forma que en una guerra no puede haber nunca paz. No es una situación donde todo debe estar
en armonía, sino por el contrario, se señala una referencia de paz muy ambiciosa que está en el
horizonte de la humanidad, y que supone una transformación absoluta de cuanto hacemos en
el mundo. No tiene nada que ver con el mantenimiento del statu quo, tan lleno de injusticias y
desigualdades, o la docilidad y resignificación de quienes sufren las consecuencias de ello, y sí
en cambio con el desenmascaramiento de los mecanismos de dominación, con la rebelión de
quienes se les ha usurpado el derecho a tomar decisiones, a la recuperación de la dignidad, y
con los procesos de cambio y transformación a nivel personal, social y estructural, que están
implícitos en el traspaso de una cultura de violencia a una cultura de paz”.
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Para Galtung, “no ha de buscarse en la guerra, sino en la violencia, de manera que cualquier
definición de lo que entendemos por paz signifique o implique una ausencia o una disminución
de todo tipo de violencia, ya sea directa (física o verbal), estructural o cultural o vaya dirigida
contra el cuerpo, la mente o el espíritu de cualquier ser humano o contra la naturaleza. La paz
por tanto, será la suma de la paz directa, la paz estructural y la paz cultural. La paz es también
la condición, el contexto, para que los conflictos puedan ser transformados creativamente y de
forma no violenta, de tal manera que creamos paz en la medida que somos capaces de transfor-
mar los conflictos en cooperación, de forma creadora y positiva, reconociendo a los oponentes
y utilizando el método del diálogo.
Otra concepción de paz la presenta el autor Jares, X. (1999), quien expone el concepto de paz en
relación al concepto de justicia social y desarrollo, sin desligarlo de los derechos humanos y la
democracia. Es decir, cada término depende del otro. Por tanto, se contrapone la paz a la violen-
cia y resignifica los conflictos puesto que juegan un papel fundamental en el desarrollo de la vida.
Cultura de la paz
Determinado el concepto de paz, otro elemento esencial para la formación del docente gestor
de la paz, es la noción de cultura de paz. De acuerdo con la definición que presenta la UNESCO,
encontramos que consiste en un conjunto de “valores, actitudes y conductas”, que plasman y
suscitan a la vez interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia,
democracia, tolerancia y solidaridad; que rechazan que la violencia y procuran prevenir los con-
flictos tratando de prevenir sus causas; que solucionan sus problemas mediante el diálogo y la
negociación; y que no solo garantizan a todas las personas el pleno ejercicio de todos los derechos
sino que también les proporcionan los medios para participar plenamente en el desarrollo endó-
geno de sus sociedades.
Las acciones de cultura de paz pueden clasificarse como parte del conflicto más que del “mante-
nimiento de la paz” (peace building). La “construcción de la paz” es un proceso duradero dirigido
a entender las causas del conflicto, y a instaurar una paz duradera mediante la priorización de la
capacidad endógena no-militar, el refuerzo de la democracia y la capacitación del personal local.
Se trata de una contribución al proceso de reconstrucción de la sociedad y a la consolidación del
proceso de paz. El objetivo de la cultura de paz consiste en lograr que los valores de paz sean los
que rijan las soluciones de los conflictos inherentes a las relaciones humanas. Una cultura de la
paz implica el aprendizaje de nuevas técnicas de resolución pacífica de los conflictos. No teme al
conflicto, sino que propugna aprender a valorarlo y a cultivar su aspecto positivo.
Se trata entonces de desarrollar un proceso global que considera e incide en lo económico, po-
lítico, ecológico, social, cultural y educacional, tanto a nivel individual como social y estructural.
Aunque la educación en un sentido más amplio es el medio de acción principal, para que logre
sus objetivos es menester unirla a la justicia social y al desarrollo humano sostenible.
Puede afirmarse entonces que cuando se habla de Cultura de la paz se busca:
1. Asegurar que los conflictos inherentes a las relaciones humanas se resuelven sin violencia.
2. Asumir que la paz y los derechos humanos son indivisibles y todo el mundo la preocupación.
3. Emprender una tarea multidimensional que requiere la participación de las personas en
todos los niveles.
4. Contribuir al fortalecimiento de los procesos democráticos.
5. Garantizar que se desarrolle dentro de un proyecto de movilización completa de todos los
medios de la educación, tanto formal como no formal, y de la comunicación.
6. Aprender y usar nuevas técnicas para la gestión pacífica y resolución de conflictos.
7. Cooperar con el desarrollo sostenible, el desarrollo endógeno, humano equitativo; no
puede ser impuesta desde el exterior.
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También puede entenderse la Cultura de la paz como “un conjunto de valores, actitudes, tradi-
ciones, comportamientos y estilos de vida” que están contenidos en la Declaración y Programa
de Acción por una Cultura de Paz; entre otros contenidos pueden distinguirse “el respeto a la
vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educa-
ción, el diálogo y la cooperación” (fragmento del Artículo 1). Se busca entonces “la promoción
de la comprensión, la tolerancia y la solidaridad entre todas las civilizaciones, los pueblos y las
culturas, incluso hacia las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas” (fragmento del Artículo 3).
Esta misma Declaración invita a trabajar en ocho puntos fundamentales:
1. Cultura de paz por medio de la educación
2. Desarrollo económico y social sostenible
3. Respeto de todos los derechos humanos
4. Igualdad entre hombres y mujeres
5. Participación democrática
6. Comprensión, tolerancia y solidaridad
7. Comunicación participativa y libre circulación de la información y conocimientos
8. Paz y seguridad internacionales
Esta manera de entender la educación para la paz, no solo quería involucrar las instituciones
formales, también quiso tener una visión más amplia, para comprometer a todas las ramas de
la sociedad. La educación para la paz tenía que servir para desterrar los hábitos violentos que
se adquieren expuestos a una cultura de violencia en la vida cotidiana:
Una cultura de violencia es el conjunto de todas aquellas normas y códigos que promueven la
violencia y la guerra a través de las historias, hábitos, costumbres y conductas que reproduci-
mos y transmitimos de una generación a otra o de un grupo a otro. La militarización, el uso de
las armas, la creación y justificación de las guerras, la agresión contra las mujeres, la niñez y la
adolescencia, el uso depredador de los recursos naturales, la pobreza, son ejemplos de conduc-
tas que perpetúan la violencia (UNESCO- UPPAZ, p. 33)
La educación para la paz es un vehículo de capacidades en valores para diferentes sectores, no
solo en los ambientes formales de educación sino también en la vida comunitaria y social de la
persona. En esa medida, la educación para la paz informal es un eje transversal para construir
hábitos que reproduzcan culturalmente de generación en generación convivencia y resolu-
ción de conflicto de manera pacífica desde lo micro a la macro en una sociedad. En términos de
Peinado, a saber: “la construcción de la paz es una responsabilidad de todos desde las esferas
individuales y grupales hasta las esferas internacionales” (2005, p. 6).
1.1 La educación para la paz implica un cambio
en los modelos pedagógicos tradicionales
El reto de una educación para la paz requiere de nuevas y modernas mediaciones pedagógi-
cas que renueven la considerada pedagogía tradicional y permitan a los estudiantes adquirir
mayor compromiso y trabajo con su propia formación1 ; en este sentido autores como Paulo
Freire, Claudio Naranjo y Humberto Maturana, entre otros, son los que han alimentado y ac-
tualizado los postulados de buena parte de la educación para la paz.
1 Más recientemente el proyecto cinematográfico y documental denominado “La Educación Prohibida”,
https://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc, que recoge la preocupación por los paradigmas
tradicionales de la educación en Latinoamérica en su “estructura rígida, en la imposición de ideas,
en la competencia feroz, en la falta de vínculos emocionales, en el poco respeto hacia los niños, en los
conocimientos absolutos, en la falta de experiencias vivenciales, en la necesidad de cumplir plazos”
(Campos, 2010, p. 5)
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