Los territorios de la Geografía: un territorio para la nación.
La geografía Argentina
Habitualmente la geografía es abordada como si entre el relato y los hechos narrados no
existiera ninguna tensión; el relato geográfico no es más que la transcripción cuidadosa de una
configuración de hechos que se ordenan sobre la superficie terrestre según alguna pauta
visible.
La revisión de los textos de geografía requiere reconocer en la Geografía un modo de escritura,
así se la entenderá como un saber que produce visiones de la sociedad a partir de discursos
sobre sus organizaciones espaciales. La geografía del sistema escolar ha sido ante todo un
discurso sobre la nación, que ha tomado como tema central el territorio del estado.
Campo disciplinar y geografía escolar
La geografía en la Argentina es bastante reciente y su historia no ha sido aun suficientemente
estudiada. Los primeros institutos de investigación datan de 1940-1947 en la Universidad de
Buenos Aires, 1948 en la Nacional de Tucumán, y las primeras carreras universitarias se forman
en la década del 50.
El campo universitario se forma sobre el trasfondo de instituciones preexistentes; los institutos
de formación docente, es decir las escuelas normales, institutos de profesorados secundarios,
la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos (GAEA), referente institucional de la disciplina
antes que existiera alguna carrera profesional de estatuto universitario. Pasará un buen tiempo
hasta que los espacios académicos ofrezcan profesionales y obras especializadas.
Estas características de la geografía profesional en la Argentina deben tenerse en cuenta para
comprender los procesos de transposición didáctica de las innovaciones disciplinares. Los
discursos escolares nunca son transposiciones lineales de los saberes disciplinares, ya que el
campo de la educación es un lugar donde circulan visiones de varias fuentes, en el caso de la
geografía este aspecto de potencia por la debilidad del campo disciplinar local como generador
de contenidos. Estos últimos se convierten así en un lugar de encuentro de visiones sobre
la nación Argentina de orígenes diversos y a veces indefinidos, que el discurso didáctico se
ocupara de ordenar y canonizar como contenidos escolares de geografía.
1904: el Instituto Geográfico Militar (IGM) se convirtió en el principal órgano estatal dedicado a
la producción de cartografía de base geodésica, fue asumiendo funciones de fiscalización sobre
la cartografía producida y publicada en la Argentina.
En 1940, se decretó que toda obra que incluyera mapas debía ser remitida previamente al IGM
para comprobar su contenido.
1941: La ley de la carta consagro la exclusividad de este organismo militar en el control de la
cartografía.
Estas facultades tienen importantes efectos sobre la imagen del territorio argentino:
1946: el IGM edito el mapa de la zona Austral donde se destacaba la soberanía argentina en el
Sector Antártico.
1957: se integra en el mapa a todos los territorios reclamados a una división política de la
República Argentina.
1961: el IGM edita el mapa extendiéndose hasta el Polo Sur. Estas ampliaciones se fueron
trasladando a programas escolares bajo la forma de una supuesta denominación correcta, lo
que implica una forma igualmente correcta de medir su extensión. Como resultado de ello, el
Cuarto Censo Nacional en 1947 incluyo por primera vez el Sector Antártico e Islas del Atlántico.
1983: El presidente Bignone firma la Ley N° 22.963 que le otorga el control sobre la descripción
o representación parcial o total del territorio Continental, Insular y Antártico. En sus
fundamentos se alegaba la necesidad de contar con una única versión oficial, esto es vigente
hasta hoy, es por eso que la toponimia utilizada en los mapas no puede ser imputados a los
autores y editoriales.
Las perspectivas dominantes en la enseñanza
1940-1980: los libros muestran homogeneidad de enfoque a raíz de dos tradiciones
intelectuales; la geopolítica y la geografía regional.
La geografía política busca explicar la posición mundial y el destino potencial de los estados a
partir de las configuraciones físicas de los territorios, esto fue cuestionado en los círculos
científicos y académicos por su tendencia al determinismo natural y su abierta vinculación con
las ambiciones expansionistas alemanas. Amparada por instituciones de política exterior y
defensa militar fue identificándose cada vez más con el término “geopolítica”, acuñado durante
la primera guerra mundial. Este organicismo conduce a una personalización de los estados, que
se expresa en la tendencia a corporizarlos en sus territorios.
En cambio la geografía regional, fue desde el siglo XX, sinónimo de Geografía moderna y
científica. Una primera variante solía llamarse “fisiográfica” y estaba volcada al estudio de las
regionalizaciones naturales en el planeta y en el interior de cada territorio nacional. Según esta
tradición, la geografía no habla de la sociedad, sino de un elemento que se encuentra fuera de
ella con el cual entabla una interacción duradera: la naturaleza o el medio físico. El territorio se
representa como un soporte físico de atributos o dones que la naturaleza ofrece y que se va
transformando a lo largo del tiempo por efecto de la acción del grupo humano que lo habita. Al
contrario de lo que ocurre en la tradición geopolítica, el estado opera aquí como una presencia
silenciosa, un supuesto necesario pero nunca mencionado.
De la mano de científicos y pedagogos alemanes, en la Argentina se difundió en las primeras
décadas del siglo XX una geografía física de sesgo positivista que proponía interpretar la
naturaleza del territorio argentino sobre la base de grandes diferencias geológico-morfológicas.
Su modo de encarar el estudio consistía en un temario fijo que pretendía expresar un
encadenamiento causal. El resultado eran textos cuyos índices rígidos eran considerados
modelos para una descripción rigurosa: situación y límites, clima, geología, clima, fronteras
políticas, forma, extensión, y posición del territorio estatal, que se vinculan causalmente con la
geografía física.
1930: Aparecen las primeras referencias a la geografía humana y sus temas, especialmente
espacios rurales, regiones geográficas.
1936-1948-1949 La geografía regional físico-humana comenzó a incluirse en la enseñanza. Su
expresión paradigmática es el esquema de las 8 Regiones Geográficas Argentinas, cuyos
nombres y formas fueron aprendidos canónicamente por varias generaciones de argentinos;
Llanura Pampeana
Llanura Chaqueña
Mesopotamia
Sierras Pampeanas
Noroeste
Cuyo o Andes Áridos
Meseta Patagónica
Antes Patagónicos
Juntas componen la figura del territorio estatal, y se convierten en una potente metáfora de la
integración de las diversidades en la unidad nacional.
Esta combinación fue la que domino el enfoque y el tono de los contenidos de Geografía
Argentina en programas y libros de texto hasta finales de los 80. En el campo académico
profesional se advierten lentos y tímidos procesos de producción de nuevos enfoques.
Elena Chiozza, y varios jóvenes desarrollaron proyectos de divulgación de nuevos enfoques que
tuvieron gran influencia en la formación de los futuros profesores y profesionales: “El país de
los argentinos y Atlas total”. La producción de estas dos obras fue en sí misma un hecho
significativo pues genero ámbitos de formación en enfoques alternativos a los Promovidos por
la vieja Guardia.
Los autores parecen situarse en el lugar del estadista e invitan también a los alumnos a ocupar
ese lugar, desde el cual contemplan el territorio y la sociedad como quién realiza el inventario
de su patrimonio. La visión de que el territorio es la base natural del Estado, y no el resultado
de sus intervenciones, es uno de los supuestos de la geografía decimonónica que todavía anida
en el discurso escolar. La territorialidad de los estados se ve reducida al juego de las relaciones
políticas del sistema internacional.
Desde la década del 50 hasta 1983 la propuesta de las editoriales de textos escolares consistió
en un desarrollo de lo indicado por el Ministerio de Educación.
En el nivel secundario: luego de las reformas de 1953/1956 tienen un mismo índice de
contenidos.
En los manuales de Geografía de América: se trata de las introducciones generales del
continente, las descripciones de la Argentina, y un capítulo destinado a la Antártida.
En los libros de Geografía física; las visiones sobre la Argentina y países limítrofes.
En los libros de geografía humana: La formación del territorio y la población.
Los manuales de nivel primario: Contienen una simplificación de los que apare en en los
manuales del secundario.
Posición, clima y raza
Uno de los gestos paradigmáticos de la enseñanza tradicional de la geografía consiste en
localizar las unidades espaciales que se propone estudiar. La lectura de las relaciones
espaciales en clave cartográfica parte de geometrizar la superficie terrestre y convierte a los
territorios en áreas bidimensionales. Los libros sobre América contenían descripciones sobre su
forma y disposición, hitos geográficos, puntos extremos, límites, distancias y extensiones. De
estas características se infiere una “posición geográfica” o también una “posición mundial”; a
partir de este concepto, se salta del registro geométrico a una interpretación geopolítica y
económica.
El concepto de posición sirve para interpretar el lugar de América en el mundo y también
brinda parámetros para explicar las diferencias entre los países americanos, según el sector del
continente en el que se complacen. Esta interpretación se inicia con la asociación directa entre
la “extensión latitudinal” y la “variedad de climas “que caracteriza al continente americano.
Otros factores, como la dirección de los vientos, la altura, la proximidad a los océanos inciden
en el resultado final de los que se llama clima.
Los libros clasifican en “fríos”, “templados” y “cálidos” o a veces “tórridos” o tropicales según
su ubicación latitudinal, uniformando territorios heterogéneos.
La población es un capitulo obligatorio de todos los libros; composición de la población, un
concepto que alude a un mosaico de grupos humanos cuya combinación define las
características del colectivo social, categorizada como; blanca de origen europeo, amerindia o
aborigen, negra o de origen africano, mestiza, mulata, y amarrilla o asiática. Esta clasificación
apela a marcas de distinción vinculadas, con la tradicional categoría de razas, caracteres que se
suponen inscriptos en la información genética, que se expresan en rasgos físicos visible, la piel,
la altura o los rasgos faciales, también en rasgos culturales distintivos como las costumbres.
Durante varias décadas la idea de composición de la población funciono como clave para
establecer distinciones y afinidades entre países, y para elaborar una suerte de geografía racial
de américa.
Por lo general, “la mescla es entendida como cruzamiento de dos razas distintas. En argentina
se declara valorar el mestizaje como fusión o hibridación étnica y cultural, pero se termina
desvalorizando el resultado, como una identidad “impura”.
La taxonomía permite distinguir en américa latina países con cierta disposición al predominio
de la raza blanca, (templados) países más propenso al mantenimiento de aborígenes
predominantemente mestizos (andinos) y países marcados por la raza negra llamados
tropicales.
Una vez clasificado Argentina como un país templado ese motivo sirve para explicar la
desaparición de los aborígenes y la posterior afluencia de emigraciones de origen Europeo. Por
eso camino, la argentina es situada en el lugar predominantemente templado y blanco de
Sudamérica se la diferencia de los estados vecinos y se la acerca a los países noroccidentales.
Estado y Territorio
En los manuales existe, un concepto de estado difícil de identificar, salvo atreves de las formas
de concebir el territorio estatal. La visión de este territorio se construyó a partir de tres tópicos:
la extensión, sus límites y los litigios suscitados por su fijación, y el relato de su formación
históricas. En los textos escolares se estudia en primer lugar la extensión del territorio, con
razonamiento exclusivamente geométrico y geodésico: el territorio estatal se manifiesta un
objeto físico cuyos rasgos más importantes son su forma y magnitud.
La organización política interna del territorio estatal no se presenta como resultado de una
“formación”, sino de una división, que aparece como una enumeración de las provincias y sus
capitales. Ninguna mención a las instituciones del gobierno y la administración, ni si quiera a la
constitución nacional, colabora en la comprensión de estas líneas internas que dibujan el mapa
del país como un rompecabezas colorido. En las raras ocasiones en que mencionado, el estado
aparece como un actor monolítico, que representa los intereses de la nación frente a las de
otras naciones.
Extensión forma y posición del territorio
El estudio de un país se inicia siempre con l definición de la extensión, varias páginas se
dedican a comentar las superficie resultantes de distintas mediciones y a enunciarlo los
llamados los puntos extremos, hitos geográficos que marcan los puntos geodésicos más
alejados en algunos de los cuatro puntos cardinales. Desde la década del 40 los libros
incorporaron la idea de que el territorio argentino está integrado por tres partes: una parte del
continente Sudamericano (el país real, 24 provincias), una serie de islas oceánica y la región
antártica: con esta introducción, se agregó al territorio argentino un conjunto de tierras sobre
la que el estado no ejerce soberanía reconocida internacionalmente.
Esta forma de enunciar la extensión del territorio argentino remite a una hipótesis de
expansión territorial sobre el atlántico sur y territorios antárticos, aquí se indicaban como
propios los territorios pretendidos.
Esta hipótesis expansiva en las enseñanzas se produjo por dos vías: las reformas curriculares de
los programas primarios secundarios de geografía y la creciente intervención del instituto
geográficas militar sobre la cartografía para uso escolar. En 1946 los programas incluyeron la
reivindicación sobre territorios antárticos. Desde entonces estas formula se reproduce y se
desarrolla en los libros de textos de nivel primario y secundario como enunciación cierta.
Las fronteras
Se trata de una relación política, expresada en una configuración espacial.
En los libros pueden reconocerse dos tendencias en la conceptualización de las fronteras del
estado. La primera imagina las fronteras como instrumentos de clausura del territorio estatal;
la segunda como zonas críticas, de conflictos.
Los primeros libros del periodo de 1961 subyace una distinción entre límites naturales y
artificiales, en los cuales los primeros son considerados más efectivos para la clausura del
territorio, como por ejemplo de las Cordilleras de los Andes. Esta idea es mucho más fuerte en
los manuales de nivel primario, y lleva a afirmaciones como esta: “cuando la línea divisoria
entre dos países sigue la de los accidentes geográficos se dice que el límite es natural”,
(Estrada, 6°, 1973).
El concepto que se enseña es que fue la naturaleza y no la historia, la política o la acción social
quien dicto el lugar por donde debe correr el límite interestatal entre Argentina y Chile.
La segunda tendencia concibe las fronteras como como zonas críticas, dos fuerzas que tienden
a la expansión, visión dominante desde mediados de los años sesenta, especialmente en los
libros del nivel secundario. Aquí está la idea que habrá un ganador, el que logre avanzar
penetrando en el territorio del otro, la expansión territorial se valora como signo de
superioridad.