100% (1) 100% encontró este documento útil (1 voto) 436 vistas 15 páginas Tcach y Macor - La Invención Del Peronismo
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Cocrnacin Edin Nar Tost
Ccomeccin: Maia Abjnda Seats
ise: Sarena Meter
(© Yanle Aver Natacha Bacola,
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‘Now Goa lace, Arana Kinga,
Davo aco: Enique Mase, Azucona Nichol,
Mana Pip, Gabe Rata, Gusto tint,
(César Tesh, Esher Toca y nan bos
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Sania Fe, Augen, 2008,
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Printed in gentra
La invencién
del peronismo
en el interior del pais
Dario Macor y César Teach
(editores)El enigma peronista
arto Macory Char Tech
La politica argentina presume de inclasificable. Esta pre-
suncién fue alimentada por sus propios protagonistas, y en
especial, por el peronismo, Este habria sido un movimiento
inico, original, extraordinario, rcacio a las clasificaciones y
‘marcos te6ricos de las ciencias sociales. Su sedicente singula-
ridad distintiva hunde sus tafces en la narracién mitificada de
‘sus orfgenes, vinculados a la detencién de Perdn en octubte
de 1943 y cuya descripcién esquemitica seria la siguiente: Pe-
in fue liberado por su pueblo movilizado, yen especial, por los
descamisads convocados por Evita: ast comenté wna nueva era
marcada por la folicidad del pueblo y la grandeza de la nacin.
Lejos deserinclasificable, este mito originario del peronismo
repite de modo tiguroso todos los elementos de las construc
ciones fundacionales del populismo. En tétminos elementa-
les, un pueblo al que no se le reconocen clivajes de case y un
lider taumatirgico que es portador de una promesa mitica.
1 Seha sefalado al respecto que ieda promesa debe i avelada por una
doctin |. Pero esto 8s hojarasca, dorado de por. La docina justia
‘8 loda lo que sale dela boca de Parén, el pensariento de Mao se reinterrota
_y maripula por Mao con plena autordad (.)¥ abi reside, procisamente, a
tus del milo: como toda ereoncia no nacesta er coherent intelectual
mente porque es por defnicin ineutabl. Aerez Junco, José: «Magia y
‘ica enlaetrcapaltica- en Alvarez Junco, José (comp): Paoulsm, cau-
dij y ciscurso demagégico, Cairo de Investigaciones Sacialdgions, Ma
big, 1987, p. 227.Ciertamente, el universo intelectual argentino disté de
acompafiar al mito fundacional. En el rerreno literario, la
versién mas radicalmente antiperonista fue expresada por
Jonge Luis Borges, quien en octubre de 1955 —un mes des-
pués del derrocamicnto de Perén— escribfa para la revista
‘Sur, Durante los afios de oprobio y de boberfa, los mé:o-
dos de propaganda comercial y de la literiture pour concier-
ges fucron aplicados al gobierno de la Republica. Hubo ast
dos historias: una, de indole criminal, hecha de circeles,tor-
turas, prostituciones, robos, muertes e incendios; otra, de
caricter escénico, hecha de necedades y fabulas para consu-
mo de patanes».” En la misma época, Ernesto Sabato ensa-
vyaba en una reflexién més indulgente y no exenta de sesgo
autocritico: «La mayor parte de los partidos y de la inteli-
gentsia, cn vex de intentar una comprensién del problema
nacional y de desentrafiar lo queen aquel movimiento con-
faso habia de genuino, de inevitable y de justo, nos habfa-
‘mos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de socie-
dad, Subestimaci6n que en absoluto correspondia al hecho
real, ya que sien el peronismo habfa mucho motivo de me-
nosprecio o de burla, habia también mucho de hist6rico y
de justiciero».’
sas reflexiones tan opuestas de los hombres de letras da-
ban cuenta de un debate latenre que habria de crecer y pro-
fandizarse en los afios siguientes organizado en torno de la
pregunta sobre los significados del peronismo: de su emer-
gencia y consolidacién en el proceso histérico argentino, a
los diez afios de gobierno y del futuro de la Argentina luego
del peronismos y més ain, sobre lo que el espejo del pero-
nismo devolvia como imagen de la cultura politica argenti-
2. Borges, Jorge Luis: fe
una scombinacién da fuze, persuasion y cortpcléns. Di Tella, Torcuso,
09. ct, p. 369,
20 ‘Toe, Juan GLa wea guar sindcal y Perén. op cit, pp. 86-102
los trabajadores, por lo que Perén debié revalidar su lideraz-
go a través de una renegociacién constante de su autoridad
sobre las masas obreras."
Sien Germani o en Di Tella lo que primaba era una rela-
ci6n altamente personalizada y carismatica entre Per6n y las
smasas, en Murmis-Portanticro y Juan Carlos Torre a parti-
cipacién de éstas es mediada de modo decisivo por los cana-
les de las organizaciones sindicales. Mientras en las inter-
pretaciones ortodoxas, a coincidencia del movimiento obte-
roy Perdn se explicaba como el resultado de a divisién de la
clase obreraentte vigjos y nuevos trabajadores, mas dispues-
tosestostltimos a aceptar una direccién heter6noma por su
falta de tradicién politica y su escasaintegraci6n en la socie-
dad moderna; las nuevas interpretaciones destacaban més
bien la unidad de la clase obrera en la consticucién del pero-
nismo y la tacionalidad del acercamiento a Perén. Bl ¢je
interpretativo se desplaza asf de la manipulacién a una auto-
rnomia relativa
‘Assu ver, Juan Carlos Torre ha puesto el acento-en la nece-
sidad de volver sobre el teritorio espectfico de la politica,
tun registro no ignotado por cierto en los andlisis ortodoxos
y que enla revisién de los ios setenta queds subordinado a
‘ras variables, Si atender el terreno de la lucha social es de
viral importancia porque es alli donde se articula el interés
de clase, recuperar el campo de la politica permite ampliar
el horizonte dando cuenta de la importancia del «rcforza-
iento de la cohesién y la solidaridad de las masas obreras
(..) Desde este angulo la accién politica deviene, no un
medio para aumentar las ventajas materiales de acuerdo con
Jos intereses preexistentes, sino un fin en s{ mismo cual es la
consolidacién de la identidad politica colectiva de los suje-
tos implicados».”
21 td, p. 260.
22 Tere, Juan G: =hlorpctando (una vex més) os genes del percnis-
tox en sar Ecandico, N° 112, 188, Buenos Aes, 198, 528.En dlaves metodolégicas distintas a través del uso inten-
sivo de series estadisticas y técnicas de ecologfa clectoral—
otros investigadores como Peter Smith y Eldon Kenworthy
relativizaron el papel decisivo de los migrantes internos en
los orfgenes del peronismo. Este tltimo ha sostenido que
aun en el supuesto més oprimista para Germani —que todos
los migrantes recientes (con una antigiiedad no mayor a 10
afios en la ciudad) hubieran pertenecido a la clase obrera~
sélo-un tetcio de la clase obtera del Gran Buenos Aires ha-
bria estado compuesto por migrantes internos recientes en-
tre 1945-47. En igual diteccién, se ha sostenido que la ma-
yor parte de los migrantes internos provenientes de reas
rurales no se inserté en actividades industriales manufactu-
reras sino en los puestos poco calificados de la actividad cer-
ciarias o que el pasaje migratorio del campo a la ciudad,
sefialado en la versidn ortodoxa, disimula cadenas interme-
dias de migracién entre el campo, los centros urbanos pe-
quetios y medianos y las grandes ciudades.™ Si ello ¢5 as
hhabrd que prestar més atencién al papel politico desempe-
frado por una primera generacién de obreros argentinos, hi-
jos de inmigrantes europeos radicados de larga daca en la
ciudad de Buenos Aires.
Interpreacionesextractnticas
En distintas claves analiticas, las interpretaciones prece-
lentes ~tanto las denominadas ortadoxas como las hetero-
doxas~ contentan tres aspectos comunes: eran construccio-
23 Kenworthy, Eldan: sInerpretaciones ortodorasy revisionists del apoyo
inicial del peroniemo-, op cit, p. 208. Véase también el trabajo de Smith
Peter: oLas elecciones de 1940 las nereneses coldgasn, on Meray Araujo
Manvel y Lorene, lgnaco: El voto perarista, op. ct, pp 185-189
24 Vet por ejb, las observaciones de Halperin Donghi los hipstesis
de German, Halperin Donghi, Tilo: -Algunas ebservaciones sobre Gorman
leurgimiente dol peronma y lol de os migrantes intros, en Dasara
Econémico, NY 56, Ides, Buenos Ales, 1975,
»
res provenientes del campo della sociologia, tuvieron como
principal unidad de andlisis a Buenos Aires y centraron su
atencién con distintos matices~ en los efectos del proceso
de industrializacién. Esas investigaciones, asumidas en se-
gunda instancia por los historiadores profesionales, dieron
lugar a macro interpretaciones en las que la realidad de la
industrilizacién convercia al peronismo en una suerte de
imagen mimética que era explicada como proyeccién social
delaindustrializacién misma. Pero, ;eémo explicar el surgi-
miento del peronismo en un universo econdmico y social
{que aiin no ha sido marcado por la huella de la induseriali-
zacién? {Cémo hacerlo cuando no es posible apelar a los
predilectos caballitos de bacalla interpretativos, Ikimense vie~
jos obretos o migrantes recientes? En otras palabras: obmo
explicar su exitosa viabilidad en la inmensa mayoria de las
provincias argentinas?
En las dos tiltimas décadas del siglo XX, reconstrucciones
histéricas especificas en distintas provincias han permitido
a los historiadores tomar la palabra. Estas investigaciones
abren nuevas alternativas en el largo recorrido interpretati-
vo del fendmeno de constitucién del peronismo. Del con-
junto de esos trabajos se desprende que la emergencia y con-
solidacién del peronismo en el interior del pafs tienen la
marca de una doble diversidad: por las diferencias globales
con las modalidades que asumié la constitucién del pero-
nismo en las zonas de mayor densidad obreso-industral, y
por los rasgos singulares de cada caso local en el procesa-
miento de In conflicividad social y sus proyecciones en el
uuniverso de la politica y de los partidos.
Los trabajos rcunidos en esta obra ofrecen lecturas de di-
ferentes casos provinciales con cierto nivel de detalle. Aqui
sélo realizaremos tn breve recorrido por esas casos locales,
tratando de presentar un mapa que, dando cuenta de sus
rasgos mds significativos, nos permita avanzar en argumen-
taciones més generales y conclusivas. Presentatemos prime-
a| ro tres provincias marcadas por la fuerte presencia de la acti-
vidad azucarera, aunque con importantes diferencias socia-
les y politicas entre cada una de ellas: Jujuy, Salta y Tueu-
man. Describiremos luego las principales caractersticas del
caso mendocino, y los rasgos que pueden destacarse como
comunes a los territorios federales patagdnicos. Para dete-
netnos por tiltimo en los distrivos cordobes y santafesino.
El jujefo es un caso donde esa marca de doble diversidad
~a la que hacfamos referencia hace un momento—se percibe
con claridad. Como lo sefiala Adsiana Kindgard,” a diferen-
cia de lo ocurrido en otros distttos, diversos Factores cont
buyeron en la provincia nortefia ala constitucidn de un pri
mer peronismo cohesionado y homogéneo. En especial por
cl papel asumido en los tramos iniciales por Miguel Tanco,
histérico caudillo del yrigoyenismo local Elliderazgo de'Tan-
co en Ia constitucién del peronismo abrié las puertas a la
incorporacidn de un elenco de dirigentes que, desde los afios
"20, venia acompafiéndolo en su militancia partidaria y su
préctica concreta de gobierno. De esta manera, esos cuadros
lirigentes provenientes del radicalismo yeigoyenista y el fuerte
liderazgo de Tanco que los constitufa en un actor colectivo,
Je dieron una particular cohesién a ese peronismo norte.
Es dificil exagerar la importancia de la produccién azuca-
rera en la provincia de Salta. En la década del '40 esta pro-
duccidn estaba monopolizada por dos figuras patricias: Ro-
bustiano Patrén Costas, propietario del ingenio San Martin
del Tabacal, y Lucio Cornejo, duefio del ingenio San Isidro
en Campo Santo, departamento Giiemes. Este tiltimo se
convirti6 en 1946 en el primer gobernador peronista de la
provincia, Azucena Michel, Esther Torino y Rubén Correa
recurten a un testimonio obrero de a época que lo retrataba
25 Kindgor, Aciana:-Ruplute paridaria, contruidad politica. Los terpra-
os ongenes dal peronise jujfios,fcldo en esta obra también: Alanzas
{ enirentaniento en ls orfgenes del peraiso jo, Universidad Nacional
‘ey. San Salvador de ju, 2001
de cuerpo entero: «Todo ef departamento de Campo Santo
es contrario ala familia que domina esa zona como feudo.
En su ingenio, se han perseguido sisteméticamente a ls or-
ganizaciones obrera, Las autoridades del sindicato han sido
compradas con puestos y a los que no se doblaron, como
Sosa, fue despedido por malos antecedentes después de seis
afios de trabajo. Alli se paga el sueldo miserable de $3,50, se
hhace trabajar 9 horas alos obreros y no se cumplié el decreto
de aguinaldo y mejoras salariale». El 25 de enero de 1946
dl Partido Laborista de Salta organiz6 un acto de repudio
contra Lucio Comejo a quien calificaba de enemigo oli-
garca y candidato acucarero~ y amena26 con promover un
pato general. Sin embargo, Perén hizo ofdos sordos al re-
chazo obrero y ratified cl apoyo asu candidatura a goberna-
dor de la provincia.”
Para el caso tucumano, ls investigaciones de Gustavo Ru-
binstein sobre el movimiento obrero, por un lado, y de Noe-
smi Girbal-Blacha sobre la politica de ls instituciones banca-
rias estatales con los grandes ingenios, por otro, han permiti-
do reconstruir aspectos significativos de la constitucién del
peronismo en esa provincia, en relacién con actores tan aleja-
dos en la estructura social como decisivos en el terreno polt-
tico, Rubinstein destacalaimportancia del movimiento obrero
en el apoyo original a Perén y en la creacién del Partido La-
borista.™ Situacidn que gener6 un primer conflicto cuando
el mismo Perén limits los intentos de los ditigentes obreros
26 Michel, Azucena, Trina Esther y Correa, Rubén: «Crisis conservadora,
‘recta adicaly eurgimiento del peronisera en Salta (1843-1946), incuido
en esta cbra
27 Cabe afacit que as guas cerrales de las principles tuerzas polticas
de Sata (David Torn en radicalism, Lucio Gomejo on el peronismo y
Palién Costas en el conservadorisr) pertenecian a mismo sector social
‘tan enatanantes yfornstin parte de patricia local
28 Pubinslein, Gustavo: «£1 Estado peronisia la snccalizacion de los tra
bejadores azucareros,includo en esta obra
3azucareros por monopolizar la representacién partidaria en
los preparativos para las elecciones de 1946. Esa relacién se
vuelve mds conflictiva una vez que Perén asume la presiden-
cia dela nacién, y lleva la intervencién nacional del partido
local en 1948, a fin de controlar el distrito para las elecciones
legislativas de ese afo, En 1949, una larga huelga de los traba-
jadores azucareros profundiz6 el enfrentamiento entre Perén
ylos dirigentes de la FOTIA, que culminé con laintervencién
ala Federacidn y el desplazamiento de sus dirigentes.
El trabajo que realiza Noem{ Girbal a partir del andlisis
de balances y memorias de instituciones bancarias estatales
‘lumina un cono de sombra generalmente desatendido: el
significado politico del uso del erédito oficial durante el pe-
Hiodo peronista.” Un camino poco habitual ain entre no-
sotros, y que permite apreciar desde el frfo tertitorio de los
inimeros las relaciones del Estado peronista con las clases
propietarias. La documentacién reunida por la autora le per-
‘mitié constata la existencia de una linea de cxéditos prefe-
renciales cuyos principales beneficiarios fueron los magna
tes del aaicar. Esa politica de subsidios encubicrtos se rela-
cionaba con la politica social del peronismo, es decir, las
‘mejoras salatiales obtenidas por los trabajadores de los inge-
rnios no eran financiadas por los grandes propietarios azuca-
eros sino por el propio Estado. En palabras de Girbal, mis
alld del discurso que situaba en el centro de las crticas a la
oligarquia, era el Estado dirigistay planificador quien se hacia
cargo de los costos, auxiliando a los poderosos azucarcros
nortefios que lideraban desde fines del siglo XIX importan-
tes sociedades anénimas.
En la reconsteuccién de la etapa formativa del peronis-
mo en Mendoza, Yamile Alvarez resalta una doble y sig-
29. Gal lacha, Noemi: «Economia ezucarera ucumana, ompresari ycré
ita an terns del Estado perrisa (1946-1965), ncuido en est volume
+30 Alvarez Yale: En tomo alos orgenes del peronisme mendacin, in
chido en esta ob
-
nificativa ausencia: el peronismo curyano no se sustenté en
sus otigenes ni en los sectores obreros del Partido Laborista
rien la experiencia populista previa del lencinismo. Su prin-
cipal base de sustentacién fueron los sectores conversos del
radicalismo yrigoyenista tradicional, que cenfa en el distti-
to perfiles singulares como resultado del proceso de dife-
renciacién del radicalismo lencinista vivido en las décadas
anteriores. La debilidad de los sectores obretos en la consti-
tucién inicial del peronismo en esa provincia tuvo como
dato concluyente la renuncia del Partido Laborista a im-
pulsar un candidato propio en las primeras elecciones de
gobernador. Los laboristas locales fucron incapaces de con-
seguir el apoyo de Perén, quien decidié respaldar en pleni-
tud a los radicales conversos. Estos encontraban asf en el
nuevo lider nacional la «férmula perdiday para un répido
acceso al poder politico, superando su antiguo pleito con el
lencinismo, su mAs fuerte competidor. El binomio propucs-
to por el peronismo para las elecciones de gobernador y
vice de 1946 fue, en consecuencia, de origen exclusivamen-
te radical, con el empresario Faustino Picallo como candi-
dato a gobernador.
Los trabajos de Enrique Mases y Gabriel Rafare” y de
Juan Vilaboa y Aixa Bona™ sobre los orfgenes del peronis-
mo en los entonces territorios nacionales patagdnicos, ofte-
‘cen una primera interpretacién del fenémeno en regiones
ade poblamiento recientes. Regiones caracterizadas por la
ausencia de una clite con fuerte tradicién hist6rica, organi-
zaciones gremiales inexistentes o endebles y escasa integra-
cin al resto de la nacién. En definitiva, una sociedad civil
débil con formas de articulacién social no consolidadas y
S31. Mase, Erique y Ratan, Gabriel: oa patna peronista en laroxpatayoni:
rotas sobre el igen del peranismo an Ro Negro y Neuauene, includ en
sia obra.
132, Viaboa, Juan Bane, Axa: 1 eurgimiento del pororisma on Santa Cruz
Inaluido en osta obra,
safectadas por las distancias, la baja densidad poblacional y
las migraciones. A esto hay que agregar que la organizacién
de los tertitorios nacionales privaba del pleno goce de los
derechos polfticos a los habitantes, lo que trafa aparejadas
tuna manifiesta debilidad en las identidades polfticas y en las
estructuras partidarias, Esto les permite a los autores identi-
ficar dos rasgos comunes alos distritos que los ocupan y que
parccerian set distintivos de los territorios nacionales: el peso
del movimiento social por encima de las estructuras parti-
davias en la formaci6n de la identidad peronista, y la cons-
truccidn de ese peronismo «desde arribay, desde el Estado
nacional, a la pat de una mayor integracién del terricorio a
Ja nacién.
Por tiltimo, los casos de las provincias de Cérdoba y de
Santa Fe conticnen en sus singularidades importantes lec-
ciones comunes: sobre la participacién de sectores tradicio-
nales en la emexgencia del peronismo; la conflictividad que
atraviesa a los peronismos locales en los primeros aftos, tan-
to en el orden interno como en relacién con el poder nacio-
nal; y los procesos de transformacién institucional de los
Estados provinciales.
EI caso mediterréneo es una buena muestra del peso de
los sectores ttadicionales en la formacién del peronismo. Las
investigaciones que hemos realizado en esta direccién han
permitido constatar que la mayor parte de los cuadros que
integraron los bloques legislativos, elencos de gobierno y
direcciones partidavias del peronismo cordobés durante la
segunda mitad de la década del "40, proventa de los sectores
tradicionales.”” Desde esta perspectiva de andlisis, destaca-
‘mos la importancia de tres vertientes constitutivas. En pri-
mer lugar, a Accién Catdlica organismo que oper como
verdadera vanguardia politica de la Tglesia—cuya postura se
'33 Teach, César «Otreros rebeldes, sexo yrligin ene rian del paonis-
‘mo cordobs, cuido en esta obra. También: Sabatismo y Peronsm,
Panidos polices en Cérdcba 1943-1085, Sudamericana, Buenes Ares, 1991
vinculaba a una taslacién mecinica dela situacién europea
dde posguerra a la Argentina: «Si no se quiere la revolucién
social, habré que practicar una mayor justicia social. Peor es
que por resistirnos a ésta, nos veamos envueltos en aqué-
lle». En segundo término, se comprobé la integracién al
peronismo de un significativo sector del partido conserva-
dor. De este modo, numerosos causillos ycaciques de pue-
blos, educados y fogueados en los viejos modos de hacer
politica, contribuyeron a incorporar a la emergente identi-
dad colectiva de los argentinos una visién meramente ins-
trumental de la formula organizativa partido, poco propen-
saa la demoeracia interna y fuertemente permeabilizada por
el clericalismo.
El culto a valores absolutos tenfa como contrapartida una
percepcién que tendia a equiparar alos partidos con faccio-
nes desintegradoras de una esencial unidad orginica de la
nacidn, La construccién de un partido moderno, democri-
tico y avanzado era un tema ajeno a sus preocupaciones. En
parecida sintonfa operé la restante gran vertiente consticuti-
va del peronismo cordobés, que proventa de un sector na-
cionalista de la Unién Civica Radical. No en vano, su prin-
cipal figura ~el gobernador Argentino Auchter—ilustraba st
critica al liberaismo politico con citas de Nicolis Berdiaeff.
Durante el bicnio 1946-47, estos sectores derroraron ~en la
lucha interna peronista~ alos dirigentes obreros orientados
hacia la izquierda que integraban el Partido Laborista.
El disttito santafesino confirma también la fuerte partici
pacién de sectores social y politicamente tradicionales en la
formacién del primer peronismo. En los trabajos que he-
‘mos dedicado al andlisis de la formacién del peronismo en
la provincia, destacamos el papel clave desempefiado por
sectores provenientes del nacionalismo y, en especial, del
14 Teach, César Sabatnsme y Peron, op. ci, pp 86-87: decaracén
fechada er mayo de 1845 del deter cel Secretrad Arquioeesano E20
nico Sacil de Acct Caldia,Evique Friatadicalismo yrigoyenista y de la milirancia catdlica.* Como
puede observarse con claridad en este caso local, latradicién.
catdlica le ofrecia a Perén una lectura antimarxista del cliva-
jesocial que dl habia contribuido a exacerbar y que necesita-
ba mantener si pretendia alcanzar la mayorfa electoral en las
lecciones de 1946, Los grupos del radicalismo que se suma-
ban al peronismo emergente le permitfan convocar a esa
masa importante de la poblacién que era interpelable por la
simbologfa yrigoyenista. Quienes se referenciaban en la tra-
dicidn catdlica tenian para ofrecer al peronismo la capaci-
dad de convocatoria a otros sectores, ajenos alas précticas y
tradiciones partidarias aunque no necesariamente al mar-
gen de la lucha politica e ideol6gica en Ia esfera piiblica.
Sectores que habfan ingresado al tertitorio della politica desde
Ja militancia catdlica en las décadas anteriores, en una clave
que se presentaba como ajena y enfrentada a la politica t
dicional. La imagen de externalidad al sistema politico con
la que el peronisma se presentaba a sf mismo facilcaba la
ingercién de estos grupos y terminé de forjar wn rasgo dis-
tintivo de la identidad politica peronista que desde enton-
ces habria de ser mantenida y recreada permanentemente,
Enel procesamiento de estas diferentes tradiciones polit
«2s, os primeros afios del peronismo santafesino fueron pat=
ticularmente convulsionados.” Primero, por las particula-
ridades que asumid la eleccidn del gobernador peronista en
1946, ante el suicidio del candidato ganador; luego, por los
intentos frustrados del gobernador Waldino Suarez de cons-
tmuir una fuerza politica y un programa de gobierno con
relativa autonomia del poder nacional.
35 Maco, Dario: -Las tadiones palicas on los origenes. del peronisma
‘santalsing,includa en esta obra. También: Macor, Dario plesia, Eduar-
o; Elperonsmo antes cel pevonismo, Merrie historia en fos exiganes oe
peroismo santatesig, Universidad Nacional del Lora, Sania Fe, 197.
136, Véase Maco, Dao -Los orgenas del peraniswosantatsine», en: Maco,
Dario ilies, Eduardo: B parenisme anies del perorism, op.
28
En este proceso, los casos santafesino y cordobés dejan
otra leccién de importancia, como puede apreciarse en los
trabajos de Natacha Bacolla”” y Marca Philp:* las caracte-
risticas de las transformaciones insticucionales promovidas
por el peronismo, sobre todo considerando Estados provin-
ciales como el santafesino y el cordobés, de dimensiones im-
portantes y con experiencias politicas muy significativas en
Ja década anterior al peronismo. La transformacién del Es-
tado provincial santafesino con el peronismo es més bien
débil y su principal rasgo es la burocratizacién. Las dificul-
tades para una reforma del Estado no surgieron de las fuer-
zas politicas opositoras, ni del choque entre concepciones
radicalmente diferentes del Estado y a politica, o como con-
sccuencia de luchas sociales, sino de las friecione:
de las filas peronistas. Como resultado, las sucesivas rees-
tructuraciones institucionales en los diez afios de gobierno
peronista en la provincia estin ecaracterizadas por el incre-
mentalismo, esto es, la reforma por adiciones sucesivas a las
escructuras ya existentes», lo que segmenta el aparato estatal
en detrimento de su eficacia.”
Para el caso cordabés, Philp destaca el ancecedente de los
gobiernos radicales que precedieron al peronismo, y que lle-
varon a cabo importantes acciones tendientes a consolidar
Jas instituciones estatales. Esa herencia institucional seré la
bandera de la oposicién radical en su enfrentamiento al mo-
internas
37 Bacola, Natacha: -Pollica, acmiisracén y gestién en el peronisimo san
taleino,1945-1055>, inckicoon asta cba. embién, Pali, adminitracién
{ygestén on el pererismo hisbic, Un estudio de caso, SantaFe, 1916-1055»
len Estudos Sanit, N2223, Universidad Nacional el Ltral.SantaFe, 2002,
38 hip, Merta: La invencin del Estado en et imaginariapolico pernista
El caso cordobés» include en esta obra. También: En nombre de Céxlota
Sabatnistas y peronistes: esvotgias polices on la constuccién det Esta,
Forreyra Editor Cordoba, 1998,
39 Gecala, Natacha «Polen, adminstacién y gest en elperonismo san-
talesino, 1946-1955, op. ci
2»delo estatal que construye el peronismo, caracterizado por
el ptedominio de instituciones de origen nacional por sobre
las de origen provincial.
En este sentido, la revisidn de los procesos politico-insti-
tucionales de Cérdoba y de Santa Fe viene ~como sefiala
Philp en su analisis del caso medicerrineo~ a fortalecer una
hipstesis de ya larga data. Aquella que, con respecto a los
‘mecanismos de intervencién estatal, destaca las lineas de con-
tinuidad entre la década del treinta y Ia etapa peronista.
Refleciones finales
Por encima de las peculiaridadles de cada caso, estas recons-
trucciones del peronismo periférico encierranlecciones comu-
nes. En un universo donde la clase obrera era débil y el fend-
meno inmigratorio nulo, el peso de los factores tradicionales
fue central en la configuracién del peronismo otiginario.
En tigor, en as elecciones de 1946 el nico lugar del pats
donde el Partido Labotista pudo imponer su candidato a
gobernador fue en la provincia de Buenos Aires, donde lo-
gr nominar, no a un obrero, sino a un militar amigo de
Perén, el coronel Domingo Mercante, Esta debilidad del
laborismo en el interior del peronismo era un correlato de la
debilidad de la clase obrera en la mayor parte de las provin-
clas argentinas, Pero expresaba también una decisién estra-
tégica de Perén: contar con el respaldo de actores politicos y
sociales pocerosos que facilitasen su acceso a la presidencia
dela nacién, Esa decisién suponfa, asimismo, eliminar los
riesgos de cualquier suerte de autonomizacién politica de
los trabajadores que lo apoyaban: en 1947 el Partido Labo-
rista fue disuelto por el propio Perén
Una de las consecuencias més duraderas de la emergencia
del peronismo fue la instalacién de un modo de antagonis-
‘mo politico particularmente excluyente, queen el tetritorio
de los imaginarios colectivos era alimentado por dos lugares
comunes: para unos, el peronismo fue un movimiento po-
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ular que cuvo en la oligarquéa su wenemigo naturals y en la
clase obrera su «columna vertebral»; para otros, en cambio,
fue el resultado de un lider demagégico dotado de un eficaz
aparato de propaganda. ;Cudnto de verdad y de ficcidn exis-
tid en estas percepciones que dividieron y enfrentaron a la
sociedad argentina? En rigor el peronismo fue en sus orige-
nes un movimiento populista y popular que contribuyé a
ampliar la ciudadanfa social’ Su pervivencia como identi-
dad fuerte ~pese a los renovados intentos por disolverla~ es
tributaria de ese aporte. En ese registro no resulta extrafio
que gran parte de los argentinos haya identificado en las
tiltimas décadas al radicalismo con la lucha por el suftagio
universal y la democracia politica, y al peronismo con los
derechos sociales,
De hecho, las interpretaciones académicas, que anclando|
su éptica de analisis en los grandes centeos industrializados
enfatizaron ~con justa razén— el papel de los obretos 0 mi-
grantes recientes, tendieron a reforzar esa percepcién, Sin
‘embargo, la tibicza de fe del peronismo en las virtudes dela
democracia politica no fue sélo el resultado del estilo de
liderazgo ejercido por Perén. La viabilidad de ese estilo tuvo
muicho que ver con el peso de los factores tradicionales que
cstuvieron presentes en la génesis del peronismo: Ejercito,
Iglesia Catélica en especial Accién: ‘Catélica-, caudillos con-
servadores, ¢ inclusive Fracciones oligérquicas provineiales
Su desprecia por los partidos, el sistema de partides y el
pluralismo politico estaba en consonancia con las tradicio-
nes previas de estos sectores que abrazaron, en tna primera
instancia, al movimiento peronista como una férmula que
les permitia conciliarse con el «pueblo», obtener nuevos ¢s-
pacios de poder y ofrecer una respuesta conservadora a la
crisis politico-ideol6gica de la época.
40_ Sobre i olasticidad on ol uso del émino poauismo, vbase Toes Bales:
e108, Sagraro: 1 populismo, Un concopto escuicaor, en: Auatez Juco,
José (comp): Populsmo, cauciaie yclcureo demaigica, cp. ct
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