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Sentencia Proteccion

Este documento presenta el resumen de un caso judicial relacionado con la custodia de dos niños. La sentencia original otorgó la custodia a la abuela materna en lugar de considerar la colocación familiar propuesta por el fiscal. El fiscal apeló la sentencia alegando que esta violó la ley al no priorizar que los niños permanezcan con su familia de origen. El tribunal superior revisará ahora si la sentencia original incurrió en errores y deberá determinar nuevamente con quién deben quedarse los niños de acuerdo al principio del interés superior del

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Este documento presenta el resumen de un caso judicial relacionado con la custodia de dos niños. La sentencia original otorgó la custodia a la abuela materna en lugar de considerar la colocación familiar propuesta por el fiscal. El fiscal apeló la sentencia alegando que esta violó la ley al no priorizar que los niños permanezcan con su familia de origen. El tribunal superior revisará ahora si la sentencia original incurrió en errores y deberá determinar nuevamente con quién deben quedarse los niños de acuerdo al principio del interés superior del

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PODER JUDICIAL

Tribunal Superior de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial


del estado Portuguesa, con sede Guanare

Guanare, 22 de junio de 2017

207º y 158º

ASUNTO: PP01-R-2017-000064

ASUNTO PRINCIPAL: PP01-V-2016-000175

RECURRENTE: FISCALÍA CUARTA DEL MINISTERIO PÚBLICO ESPECIALIZADO PARA LA


PROTECCIÓN AL NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE, CIVIL E INSTITUCIONES FAMILIARES, en la
persona del Abogado FRANCISCO JAVIER PÉREZ GONZÁLEZ, inscrito en el IPSA bajo el Nro.
135.613, en defensa del interés superior de los niños: (identificación omitida de conformidad
con lo dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes. Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso:
Ana Victoria Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y
03/05/2015, con edades actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, a
instancia de la demandante ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, venezolana, mayor de
edad, titular de la cédula de identidad Nro. V-14.204.705, abuela materna de los niños supra
identificados.

RECURRIDA: Sentencia Definitiva dictada por el Tribunal Primero de Primera Instancia de Juicio
del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial
del estado Portuguesa, con sede Guanare, publicada en fecha 27 de abril de 2017.

MOTIVO: APELACIÓN DE SENTENCIA DEFINITIVA.

PROCEDIMIENTO: FAMILIA SUSTITUTA: MODALIDAD COLOCACIÓN FAMILIAR.

SENTENCIA: DEFINITIVA.

SÍNTESIS DEL ASUNTO Y COMPETENCIA DE LA SUPERIORIDAD


Suben a esta Alzada, en fecha 10/05/2017, las presentes actuaciones procesales en virtud de la
apelación ejercida por la representación de la FISCALÍA CUARTA DEL MINISTERIO PÚBLICO
ESPECIALIZADO PARA LA PROTECCIÓN AL NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE, CIVIL E INSTITUCIONES
FAMILIARES, RECURRENTE: FISCALÍA CUARTA DEL MINISTERIO PÚBLICO ESPECIALIZADO PARA
LA PROTECCIÓN AL NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE, CIVIL E INSTITUCIONES FAMILIARES, en la
persona del Abogado FRANCISCO JAVIER PÉREZ GONZÁLEZ, inscrito en el IPSA bajo el Nro.
135.613, actuando en defensa del interés superior de los niños: (identificación omitida de
conformidad con lo dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños,
Niñas y Adolescentes. Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730,
caso: Ana Victoria Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y
03/05/2015, con edades actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, a
instancia de la demandante ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, venezolana, mayor de
edad, titular de la cédula de identidad Nro. V-14.204.705, abuela materna de los niños supra
identificados, contra la Sentencia Definitiva dictada por el Tribunal Primero de Primera
Instancia de Juicio del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la
Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, con sede en Guanare, publicada en fecha 27 de
abril de 2017, mediante la cual fue declarado en la dispositiva primera sin lugar la demanda de
Colocación Familiar, en la dispositiva segunda acuerda la integración de los niños de marras
con su Familia en su propio hogar y en la dispositiva tercera otorga la responsabilidad de
crianza a la abuela materna ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA.

Tempestivamente la representación de la Fiscalía Cuarta del Ministerio Público, actuando en


defensa del interés superior de los niños de marras, apeló de la sentencia proferida y mediante
auto de fecha 08/05/2017 el a quo oyó la misma conforme a la norma pautada en el artículo
488 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (en lo sucesivo
LOPNNA); por consiguiente, fue remitido la totalidad del asunto a esta Superioridad, conforme
a la norma prevista en el artículo 175 de la LOPNNA y a las reglas procedimentales previstas en
el artículo 488, segundo aparte in fine eiusdem, por ser este órgano Superior el competente
para conocer del presente recurso de apelación.

Se le dio entrada al expediente en fecha 17 de mayo de 2017, y al término legal, se fijó la


oportunidad para la celebración de la audiencia de apelación, que tuvo lugar en fecha 15 de
junio de 2017, previa formalización del recurso sin réplica, dictándose el dispositivo oral del
fallo.

II

PUNTO CONTROVERTIDO

Conforme a los alegatos expuestos por la parte recurrente en su escrito de formalización,


ratificados oralmente en la audiencia de apelación, se colige, que el punto controvertido a
determinar es la procedencia de la nulidad de la sentencia recurrida por error in iudicando en
que incurre el a quo al momento de juzgar contrariando el contenido, espíritu, propósito y
razón de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes; en cuanto a la
garantía proteccionista de niños, niñas y adolescentes de ser criados y se desarrollen en el
seno de su familia de origen y la excepcionalidad de la medida de protección de Familia
Sustituta, conforme al contenido de los artículos 75 y 78 Constitucional, artículos 345, 348,
349, 358, 359, 394 y siguientes de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes, violando con ello materia de orden público que preservan la paz y la estabilidad
jurídica del Estado en sus instituciones y en la sociedad misma y, por consiguiente, de resultar
declarada la nulidad de la sentencia, al descender a las actas del asunto debatido en el
expediente principal, el punto controvertido a determinar será, con base a lo alegado y
probado en autos, resolver la procedencia o no de la modalidad de la familia sustituta
demandada, en atención al excelso principio del interés superior de niños, niñas y
adolescentes consagrado tanto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
como en los Convenios Internacionales válidamente suscritos y ratificados por la República y
en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.

III

MOTIVACIONES PARA DECIDIR

Esta juzgadora pasa a publicar el extenso de la decisión, de conformidad con el artículo 488-D
de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, en los siguientes
términos:

El Tribunal Primero de Primera Instancia de Juicio del Circuito Judicial de Protección de Niños,
Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, con sede en
Guanare, dictó Sentencia Definitiva publicada en fecha 27 de abril de 2017 que declaró Sin
Lugar la demanda de Colocación Familiar incoada por la representación de la Fiscalía Cuarta
del Ministerio Público, en beneficio de los niños: (identificación omitida de conformidad con lo
dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria
Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y 03/05/2015, con edades
actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, en virtud que la ciudadana
MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad
Nro. V-14.204.705, es parte integrante de la familia de origen, por consiguiente acuerda que
los niños sean Integrados con su Familia en su propio hogar -en el hogar de su abuela materna,
ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA-, debiendo ésta ejercer la Responsabilidad de
Crianza, quien manifestó no tener impedimento para ejercerla y por cuanto consta de las
resultas del Informe Psicológico que cursa a los folios 41 al 42 de la actas procesales del
presente asunto que el ciudadano Julio César Chirapa Barrios, padre de los niños en beneficio
del que se obra en la acción, muestra escasa relación de apego y afecto con sus hijos de donde
la función paterna no se ha establecido ni estructurado en su proyecto de vida; y como
consecuencia de la “medida” de reintegración dictada, ratifica que la ciudadana MARÍA
ADELINA RIERA HERRERA tendrá la Responsabilidad de Crianza sobre sus nietos con todos los
derechos y deberes inherentes a la misma, así como representarlos legalmente en sus
derechos e intereses por ante los entes públicos y privados.

En la formalización del recurso, ratificado en la Audiencia Oral y Pública de Apelación, la parte


recurrente aduce que el órgano jurisdiccional de primera Instancia de Juicio, incurrió en el vicio
de error in iudicando, que vulnera la ley, por estar desajustado a la voluntad que plasmó el
legislador en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, que genera un
agravio y pone en riesgo el interés superior de los hermanos Chirapa Caro, destacando que lo
que el legislador trató de procurar dentro de la LOPNNA, en su exposición de motivos,
publicada en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, número 6185 de fecha
08 de junio de 2015, en lo que respecta a su reforma parcial, el derecho de una familia al
buscar “… garantizar que los niños, niñas y adolescentes vivan y se desarrollen en el seno de su
familia de origen y sobre todo que no sean separados de ella de manera injusta o arbitraria…”,
por lo que el legislador como garantista, aseguró dentro del cuerpo normativo especial que los
infantes prioritariamente deben permanecer dentro de su familia de origen, definiendo en
consecuencia que es familia de origen (art. 345) y seguidamente estableció la titularidad y
ejercicio de la Patria Potestad (art. 349) es plena del padre y la madre solamente, y que su
contenido (art. 348) comprende la Responsabilidad de Crianza, la representación, y la
administración de los bienes de sus hijos e hijas, muy claramente refiere el recurrente que la
responsabilidad de crianza por si sola es un compromiso exclusivo de los padres. En lo que
respecta al ejercicio de la Responsabilidad de Crianza de los hermanos Chirapa Caro, se
encuentra cuestionada tal Institución Familiar, en el sentido que los infantes como bien señaló
la propia recurrida, están siendo criados por la abuela materna, ya que la madre de los mismos
falleció y el padre no asume su deber, y siendo muy clara la LOPNNA, pues en ella se dispone
en sus artículos 358 y 359 que la Responsabilidad de Crianza es un deber de la madre y del
padre exclusivamente, es evidente el criterio que mantiene la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia mediante Sentencias N° 3034 de fecha 02/12/2002 y 980 de fecha
14/07/2009, que a pesar de tratarse de sentencias pronunciadas antes de las reformas del año
2007 y del año 2015, las mismas siguen estando en consonancia con la ley mencionada,
simplemente con variación en la terminología, pero que mantiene una sintaxis que no hace
disímil a lo que pretende señalar el recurrente, pues lo que debió acordar el Tribunal de Juicio,
es la Colocación Familiar, y no una integración a la familia de origen y ejercicio de la
Responsabilidad de Crianza, debido a que no se puede hablar de integración o reintegración de
los niños a la familia de origen, pues ellos jamás han sido separados de tal, ya que ellos (los
niños), cuando nacen, ambos padres se establecen en la residencia de la abuela materna,
luego de ello el padre abandona dicho hogar, quedando los niños con la madre y la abuela,
posteriormente muere la madre, quedando los niños bajos los cuidados de la solicitante de la
Colocación Familiar, por lo que se puede observar que están dadas todas las condiciones para
declarar la Colocación Familiar, como medida temporal de protección de los niños, siendo tales
las razones de hecho y de derecho por las que disiente de la conclusión a la que arribó la
juzgadora a quo y por las que solicita se declare con lugar el Recurso de Apelación, se anule la
sentencia recurrida, se acuerde la medida de protección temporal en Familia Sustituta bajo la
modalidad de Colocación Familiar en beneficio de los hermanos Chirapa Caro, bajo la
responsabilidad de crianza de la ciudadana María Adelina Riera Herrera, abuela materna de los
niños, por ser esta institución jurídica la única habilitada por la ley que rige la materia, para lo
cual se ordene la inscripción de la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA en un programa
de Colocación Familiar por ante el organismo competente.

Para decidir, esta Alzada lo hace bajo las siguientes motivaciones:

En el presente asunto ha sido denunciado error in iudicando. Al respecto, es plausible acotar


que la Sala de Casación Social mediante Sentencia Nº 487 de fecha 23 de noviembre de 2000,
sobre el error in iudicando ha sido conteste en afirmar que:
“Asimismo, existen diferencias entre los motivos que hacen que proceda un recurso de
casación por defecto de actividad de un recurso por infracción de ley, pues la procedencia de
estos recursos, dependerá de si los errores cometidos por el juez están relacionados con las
formalidades que regulan el juicio de principio a fin o tienen que ver con la decisión que se ha
declarado sobre el fondo de la demanda.

(Omissis).

Por tal razón, los errores in procedendo se refieren a las contravenciones a la ley procesal en
que ha incurrido el juez en la construcción de la sentencia debido a que la actividad procesal
desplegada por él, infringe normas que regulan las formas y modalidades de su actuación en el
juicio; a diferencia de los errores in iudicando que se producen en el hecho de juzgar” (Fin de
la cita_Subrayado propio de esta decisión de Alzada).

En relación al tema, el doctrinario José Gabriel Sarmiento Núñez, apunta:

“Procede el recurso de forma cuando la conducta de los sujetos procesales no se desenvuelve


en el proceso de un modo conforme con las reglas de derecho adjetivo. Se produce entonces
una inejecución de la ley procesal, en cuanto alguno de los sujetos del proceso no ejecuta lo
que la ley le impone, o ejecuta lo que la ley le prohíbe, o se comporta de un modo diverso a
como la ley prescribe: esta inejecución de la ley procesal constituye en el proceso una
irregularidad, que los autores modernos llaman un vicio de actividad o un defecto de
construcción, y que la doctrina del derecho común ha llamado un error in procedendo.

(...)

... los errores de juicio ocurren cuando la voluntad concreta de la ley proclamada por el juez
como existente en su sentencia, no coincide con la voluntad efectiva de la ley ...” (Casación
Civil. Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Serie Estudios. Caracas. 1998.
págs. 59 y 60).

Por su parte, Piero Calamandrei nos dice que:

“siguiendo las huellas de Chiovenda, como vicios de actividad y vicios de juicio, o también
errores in procedendo y errores in iudicando. Esta distinción, fundamental para entender el
instituto de la casación, parte del hecho de considerar la diversa posición en que se encuentra
el juez frente al derecho, según se trate de normas de derecho procesal, a las cuales tiene que
ajustar, observándolas, su actividad al proceder, o de normas de derecho sustancial, acerca de
cuya observancia por parte de los sujetos de la relación controvertida está el llamado a juzgar.
Es fácil comprender que mientras en el primer caso el juez, frente al precepto de derecho
procesal que le manda adoptar en el proceso una cierta conducta externa (realizar ciertos
actos, ejecutarlos en cierta forma o en cierto orden, etc.) se encuentra con que es, frente a
dicho precepto, el destinatario obligado a obrar de conformidad con él, y en el segundo caso
ese mismo juez no está llamado a realizar determinadas actividades en observancia de la
norma, que no se dirige a él, sino solamente a conocer si la norma ha sido observada o no por
aquel que en la relación controvertida era su destinatario fuera del proceso. En el primer caso,
el juez está obligado a observar el derecho, y en el segundo está llamado a declararlo; en el
primer caso el derecho se presenta al juez como mandato práctico al cual debe él ajustarse
actualmente, y en el segundo como objeto de indagación histórica y desinteresada, como
problema que debe él resolver para juzgar si, con ocasión de una relación ya pasada, la
actividad ajena se ajustó a él. Siendo diversa para los dos casos la posición del juez frente al
derecho (en el primer caso se trata de obrar para observarlo, y en el segundo caso de conocer
si otro lo observó), es también diverso el alcance jurídico de los defectos en que puede incurrir
el juez en uno y otro caso: en el primer caso habrá solamente una contravención al precepto
procesal que imponía al juez observar en el proceso una determinada actividad, es decir, un
comportamiento exterior distinto del debido (vicio de actividad: error in procedendo); en el
segundo caso habrá algo más, a saber, un desacuerdo entre el derecho declarado por el juez y
el derecho efectivamente existente inter partes (vicio de juicio: error in iudicando), o sea, un
vicio que inficiona precisamente la función de declarar el derecho inter partes, que es, en el
proceso de cognición, la función típica del juez”. (Casación Civil. Ediciones Jurídicas Europa-
América. Buenos Aires. 1959, págs. 75 y 76)

Frente al compendio jurisprudencial y doctrinario esbozado supra, observa quien suscribe que
la jueza a quo, determinó en el dispositivo de su fallo lo que a continuación se transcribe
textualmente:

“PRIMERO: SIN LUGAR la demanda de Colocación Familiar pautada en el artículo 396 de la Ley
Orgánica para la Protección del Niño, la Niña y del Adolescente (rectius: Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes), por cuanto La Colocación Familiar o en Entidad de
Atención es una medida de protección temporal dictada en beneficio de aquellos niños, niñas
y adolescentes privados de su familia de origen, mientras se determina una medida de
protección permanente y por cuanto la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, al ser su
abuela materna forma parte de su familia de origen.

SEGUNDO: Se ACUERDA que los niños (identidad omitida por disposición del artículo 65 de la
LOPNNA), sean Integrados con su Familia en su propio hogar, debiendo ejercer su
Responsabilidad de Crianza la abuela, ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, antes
identificada, quien manifestó no tener impedimento para ejercerla y por cuanto consta en el
Informe Psicológico realizado por el experto que labora en este Circuito judicial de Protección,
que el padre muestra escasa relación de apego y afecto con sus hijos. La función paterna no se
ha establecido no estructurado en su proyecto de vida. Y así se decide.

TERCERO: Como consecuencia de la medida aquí dictada, la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA
HERRERA, tendrá la Responsabilidad de Crianza de los niños (identidad omitida por disposición
del artículo 65 de la LOPNNA), con todos los derechos y deberes inherentes a la misma, para
representarlos legalmente en sus derechos e intereses por ante los entes públicos y privados.”

Entonces, a los fines de establecer la ocurrencia de error in iudicando por parte de la


Juzgadora a quo, considera esta Alzada preciso revisar ciertas reglas constitucionales y legales
que encierran el ámbito de aplicación de principios normativos que se tienen que tomar en
cuenta al realizar decisiones donde estén involucrados niños, niñas y adolescentes, siendo los
mismos de aplicación preferente, especialmente al momento de decidir una Medida de
Colocación Familiar, siendo que estos adquieren una relevancia fundamental, por ser el punto
de partida para determinar cuando el derecho a vivir, ser criados o criadas y a desarrollarse en
una familia sustituta debe aplicarse, excepcionalmente, sobre el derecho a vivir, ser criados o
criadas y a desarrollarse en la familia de origen, derechos que se encuentran enmarcados en
los artículos 75, 76 y 78 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; artículos 7
y 9 de la Convención Sobre los Derechos del Niño; artículos 5, 8, 25, 26, 27, 345, 394, 395, 396,
400 y siguientes de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.

A tales órdenes, el contenido de los artículos 75, 76 y 78 de la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela son taxativos al disponer:

“Artículo 75. El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como
el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se
basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión
mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. El Estado garantizará protección a la
madre, al padre o a quienes ejerzan la jefatura de la familia.

Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a vivir, ser criados o criadas y a desarrollarse en
el seno de su familia de origen. Cuando ello sea imposible o contrario a su interés superior,
tendrán derecho a una familia sustituta, de conformidad con la ley. La adopción tiene efectos
similares a la filiación y se establece siempre en beneficio del adoptado o la adoptada, de
conformidad con la ley. La adopción internacional es subsidiaria de la nacional.

Artículo 76. La maternidad y la paternidad son protegidas integralmente, sea cual fuere el
estado civil de la madre o del padre. Las parejas tienen derecho a decidir libre y
responsablemente el número de hijos o hijas que deseen concebir y a disponer de la
información y de los medios que les aseguren el ejercicio de este derecho. El Estado
garantizará asistencia y protección integral a la maternidad, en general a partir del momento
de la concepción, durante el embarazo, el parto y el puerperio, y asegurará servicios de
planificación familiar integral basados en valores éticos y científicos.

El padre y la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de criar, formar, educar,


mantener y asistir a sus hijos o hijas, y éstos o éstas tienen el deber de asistirlos o asistirlas
cuando aquel o aquella no puedan hacerlo por sí mismos o por sí mismas. La ley establecerá
las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaría.

Artículo 78. Los niños, niñas y adolescentes son sujetos plenos de derecho y estarán protegidos
por la legislación, órganos y tribunales especializados, los cuales respetarán, garantizarán y
desarrollarán los contenidos de esta Constitución, la Convención sobre los Derechos del Niño y
demás tratados internacionales que en esta materia haya suscrito y ratificado la República. El
Estado, las familias y la sociedad asegurarán, con prioridad absoluta, protección integral, para
lo cual se tomará en cuenta su interés superior en las decisiones y acciones que les conciernan.
El Estado promoverá su incorporación progresiva a la ciudadanía activa y creará un sistema
rector nacional para la protección integral de los niños, niñas y adolescentes.” (Fin de la
cita_Resaltados con negrillas y subrayados propios de esta decisión de Alzada).

Se colige del texto normativo constitucional supra, la correlación de elementos yuxtapuestos


como garantes de un desarrollo armónico e integral de niños, niñas y adolescentes bajo la
concepción progresista de la Doctrina de la Protección Integral como Sujetos Plenos de
Derechos; en primer orden al reconocer, en el artículo 75, como primera y fundamental
garantía a niños, niñas y adolescentes el derecho a ser criados por su familia de origen,
excepción hecha de que ello sea contrario a su interés superior, para lo cual se asegura su
cuido bajo una familia sustituta, mediante la aplicación de una medida de protección
(temporal o permanente) dictada por la autoridad competente y de conformidad con los
requisitos y procedimiento previstos en la Ley.

En el primer aparte del artículo 76 queda consagrado el principio de co-parentalidad o


parentalidad compartida de las relaciones familiares, de acuerdo con el cual ambos padres
tienen la responsabilidad ineludible, indeclinable e irrenunciable de darles protección integral
a sus hijos e hijas, de velar por su educación y de hacer todo cuanto sea necesario para su sano
crecimiento y desarrollo integral de sus potencialidades; mandato que tiene vigencia por igual
para los niños, niñas y adolescentes cuyos progenitores están separados y no conviven con
ellos, de ello deriva la institución familiar de la Responsabilidad de Crianza, principal atributo
de la Patria Potestad como institución garantista de los derechos de los niños, niñas y
adolescentes, todo ello solo atribuible, como puede observarse, a la familia de origen nuclear,
entendida ésta la constituida por padre y madre o por sólo uno de ellos en virtud de la
inexistencia del otro por causa debidamente probada legalmente o por la no existencia de
filiación legal con alguno de ellos; pero que de no existir condiciones idóneas para garantizar a
niños, niñas y adolescentes que su familia de origen nuclear ejercerá dicha responsabilidad de
crianza, entonces el Estado, ha propiciado que por medio de una familia sustituta se garantice
dicho ejercicio. Todo ello, con base al principio del interés superior a que se contrae el artículo
78 constitucional, como principio prioritario que debe ser aplicado obligatoriamente ante toda
decisión en la que se vean inmersos los derechos de niños, niñas y adolescentes.

Los artículos 7 y 9 de la Convención Sobre los Derechos del Niño, expresan que:

“Artículo 7. El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho


desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a
conocer a sus padres y ser cuidado por ellos.

Artículo 9. Los Estados Partes velarán porque el niño no sea separado de sus padres contra la
voluntad de éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes
determinen, de conformidad con la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es
necesaria en el interés superior del niño. Tal determinación puede ser necesaria en casos
particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto de maltrato o descuido por
parte de sus padres o cuando éstos viven separados y debe adoptarse una decisión acerca del
lugar de residencia del niño.”

Deriva de tales preceptos normativos de la Convención Sobre los Derechos del Niño, lo que
nuestra norma constitucional ha sentado y recogido en los artículos 75, 76 y 78 que
previamente fueron colacionados por esta Alzada, quedando aun más patentizado el cómo en
el orden jurídico internacional y nacional se conjugan la preponderancia de la familia de origen
nuclear (papá-mamá) y a falta de estos, por causas debidamente comprobadas, y a razón del
interés superior de niños, niñas y adolescentes, la necesaria intervención de la autoridad
competente y previa observancia de procedimientos y ley aplicable, acordar la modalidad
idónea de familia sustituta que garantice el desarrollo pleno de los derechos, intereses y
garantías de niños, niñas y adolescentes.

En esta constelación de normativa jurídica nacional e internacional, emerge el contenido


regulador de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes como la Ley
aplicable para el procedimiento cónsono relativo a los asuntos en los que deba decidirse la
medida de protección que el presente caso nos ocupa. En esta sintonía, circundan los artículos
5, 8, 25, 26 y 27 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, por
cuanto en los mismos se acogen los principios fundamentales de la Doctrina de la Protección
Integral, donde se evidencian entre otras obligaciones generales a las familia, el principio de
igualdad de género en la crianza de los niños, niñas y adolescentes, la concepción de los
infantoadolescentes como sujetos plenos de derechos, el interés superior de niños, niñas y
adolescentes, corresponsabilidad Estado-familias-sociedad, el derecho que tiene todo niño,
niña y adolescente a ser criado en una familia, que en principio se reputa a ser criado por su
padre y madre entendidos éstos como familia de origen-nuclear, salvo cuando sea contrario a
su interés superior, en razón de lo cual, y como vía de excepción, tendrán el derecho a vivir,
ser criados y desarrollarse en una familia sustituta, pero asegurándose el mantener relaciones
y contacto directo con el padre y la madre, siempre que ello sea posible, salvo que sea
contrario a su interés superior.

Es por ello, que más adelante, en desarrollo de los señalados principios, la propia Ley Orgánica
para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes articula un sistemático conjunto normativo
que propenden a la comprensión de la familia como asociación natural de la sociedad y el
espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas y en especial de los niños,
niñas y adolescentes. Así, el artículo 345 de la LOPNNA, establece el concepto de familia de
origen acogido por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en la Convención
Sobre los Derechos del Niño y en el que se recogen los elementos de la definición de familia
extendida además de la nuclear, pretendiendo abarcar en su mayor expresión las categorías
tradiciones de la familia en el Derecho de Familia venezolano hasta el cuarto grado de
consanguinidad como preservación de los vínculos de parentesco de niños, niñas y
adolescentes.

Al introducir el artículo 75 constitucional, los artículos 7 y 9 de la Convención Sobre los


Derechos del Niño, los artículos 25, 26 y 27 de la LOPNNA en concordancia con los artículos 5 y
8 eiusdem, como medida de protección excepcional, el derecho del niño, niña y adolescente
de vivir, ser criado y desarrollarse en una familia sustituta, bajo modalidades temporales como
la colocación familiar o en entidad de atención, dichas medidas están concebidas como el
único medio de otorgar la responsabilidad de crianza de un niño, niña o adolescente de
manera temporal mientras se determina una modalidad de protección permanente como la
adopción o la tutela, debido a que como ya se ha señalado, la responsabilidad de crianza
constituye el principal atributo de la Patria Potestad, siendo ambas instituciones familiares de
reserva legal exclusiva de padre y madre, y dada su trascendencia, interesa al orden público.

En sintonía a ello, surgen cónsonos los artículos 394 al 405 de la Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, a objeto de la comprensión máxima que los
operadores de justicia debemos desplegar en garantía de la protección integral de los niños,
niñas y adolescentes que se hallen susceptibles de acordársele, por su interés superior, una
medida de protección temporal, y posteriormente permanente, dado la imposibilidad de vivir,
ser criados y desarrollarse en el seno de su familia de origen nuclear, entendida ésta por la
compuesta de padre y madre o por uno sólo de ellos.

Ya hemos señalado que las modalidades temporales de Familia Sustituta como medidas de
protección deben ser dictadas por un juez o jueza de protección en beneficio de niños, niñas o
adolescentes que se encuentren separados o privados de su familia de origen nuclear, las
cuales se ejecutan en las modalidades de colocación familiar o en entidad de atención, pero
entre ambas siempre deberá preferirse la primera modalidad temporal (Colocacion Familiar).

La Colocación Familiar o en Entidad de Atención como modalidades temporales de Familia


Sustituta, tienen por finalidad otorgar la Responsabilidad de Crianza de niños, niñas y
adolescentes a un tercero ajeno a su familia de origen nuclear, con el objeto que él o los
responsables a quienes se les haya otorgado el principal atributo de la Patria Potestad, ergo la
Responsabilidad de Crianza, ejerzan el deber y el derecho a que se contrae el contenido del
artículo 358 de la LOPNNA, todo sobre la base de unos principios, ex artículo 395 eiusdem,
entre los que destacan la conveniencia de que existan vínculos de parentesco entre el niño,
niña o adolescente y la o las personas que puedan integrar la familia sustituta, así pues, tal
como señala la Dra. Haydee Barrios, en sus comentarios en relación a la reforma de la Ley
Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, el texto legal conlleva a conectar
la familia de origen, conforme al contenido del artículo 345 de la LOPNNA, con la familia
sustituta, ya que cuando los abuelos, tíos o hermanos asumen las responsabilidades que
comporta la crianza de los niños, niñas y adolescentes, estos parientes por consanguinidad se
constituyen en familia sustituta cuando la permanencia de los niños, niñas y adolescentes con
su familia de origen nuclear sea realmente imposible o contrario a su interés superior, siendo
preponderante en este sentido, la opinión del equipo multidisciplinario.

Al amparo de este orden normativo, encuentra esta Alzada que la decisión alcanzada por la
jueza a quo se asienta en una errada interpretación de la normativa jurídica aplicable al caso,
al declarar sin lugar la Colocación Familiar accionada por la Fiscalía Cuarta del Ministerio
Público con competencia en materia de protección, civil e instituciones familiares actuando en
defensa de los derechos e interés de los hermanos Chirapa Caro y a instancia de la ciudadana
MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, por considerar que lo procedente es la reintegración a su
familia de origen y no la colocación familiar; pues por el contrario de acuerdo a la normativa
vigente en esta materia y al desarrollo doctrinario que existe al respecto, ha quedado
establecido que cuando se presente una situación de hecho que amerite la separación de
manera temporal o permanente de un niño, niña o adolescente de sus padres biológicos
(quienes conforman su familia de origen nuclear), debe tenerse a los miembros de su familia
de origen extendida (entre ellos sus abuelos) por ser conveniente, como primera opción para
determinar la modalidad de familia sustituta aplicable para dicho infante o adolescente tal y
como lo establecen los principios fundamentales que regulan la Institución Jurídica
denominada Familia Sustituta, principios que están consagrados como ya se señaló en el
artículo 395 de la LOPNNA.

En sintonía con lo expresado, el artículo 400 ejusdem, establece que “cuando un niño, niña o
adolescente ha sido entregado o entregada para su crianza por su padre o su madre o por
ambos a un tercero apto o apta para ejercer la responsabilidad de crianza, el juez o jueza,
previo el informe respectivo, considerará esta como la primera opción para el otorgamiento de
la colocación familiar de ese niño, niña o adolescente”. De lo cual se deduce que al ser la
abuela materna de los referidos niños, el tercero a quien su padre, luego del fallecimiento de
la madre de estos, le confió la crianza de sus hijos (ver informe técnico, folios 35 al 36), es esta
quien debe ser considerada como primera opción para atribuirle la colocación familiar de los
referidos infantes, certificada como ha sido por parte del equipo multidisciplinario, su aptitud
para ejercer dicha institución familiar en favor de sus nietos.

Por lo expuesto estima esta alzada, que yerra la jueza a quo al no aplicar estas normas para la
resolución del caso que nos ocupa, en lo que respecta a la preferencia que debemos dar los
operadores de justicia con competencia en esta materia, quienes tenemos bajo nuestra
responsabilidad la decisión de determinar a través de la figura de la Colocación Familiar las
personas con quienes deben permanecer temporalmente para sus cuidados y crianza un niño,
niña o adolescente cuyos padres no estén presentes bien sea porque han fallecido o porque se
ignora su identidad, o porque se desconoce su paradero o que lamentablemente por cualquier
otra razón no cumplen con el deber de brindarles los cuidados y la protección debida,
violentándole con ello su derecho a la protección integral, esto mientras se resuelve la
situación que vulnera o amenaza sus derechos o hasta el momento en que sea posible desde el
punto de vista legal, establecerse una modalidad de familia sustituta que sea permanente
como por ejemplo la adopción, siempre y cuando resulte imposible e inconveniente para su
interés superior la inserción o reinserción a su familia de origen nuclear (padre-madre).

Por consiguiente, siendo que en el presente caso la acción no fue ejercida por el ciudadano
Julio César Chirapa Barrios, en su condición de progenitor de los hermanos Chirapa Caro y
quien, en el orden factual y legal representa la familia de origen nuclear de los niños, la
ciudadana Jueza a quo al no dictar la Medida de Protección de Colocación Familiar, que es la
institución familiar idónea y adecuada para otorgar la responsabilidad de crianza de los niños
de autos a un tercero distinto al padre y a la madre, sentenciando la causa en primera
instancia a través de una “reintegración” que no tenía cabida en derecho por cuanto los niños
jamás han salido del seno de la familia de origen, entendida la que representa la abuela
materna como la familia de origen extendida, y tampoco se trataba de la integración con el
padre quien no ha ejercido la responsabilidad de crianza sobre sus hijos, circunstancia jurídica
que situó a los hermanos Chirapa Caro en estadío de desprotección al dejarlos sin
representación legal alguna bajo el amparo de una figura que legalmente no faculta a un
tercero ejercer la custodia y representación legal para determinados actos de los niños, lo que
conlleva a la vulneración de derechos tan importantes de rango constitucional como el
derecho a la salud, a la educación, a la recreación, entre otros fundamentales, que deben ser
asegurados a todo niño, niña o adolescentes que se encuentre en el territorio nacional, bajo
los principios rectores de la Doctrina de la Protección Integral.

Por lo expuesto, considera esta superioridad que al no ajustarse la referida sentencia en su


motiva y dispositiva, a las disposiciones legales antes transcritas, dicho sea, de obligatorio
cumplimiento para todo juez de protección de niños, niñas y adolescentes que deba conocer
de un asunto relativo a esta materia revestida de orden público, tal y como lo dispone el
artículo 12 de nuestra ley especial, estimándose por tal motivo que existen infracciones de
orden público que ameritan la declaración de la nulidad de la sentencia del a quo de fecha 27
de abril de 2017, con arreglo a las doctrinas que dimanan de las decisiones Casacionistas
patrias que se han citado supra, y con base a las observaciones que encuentra esta Alzada
evidentes de la sentencia recurrida por efectos de error en el juzgamiento denunciado. Y así
queda expresado.

En consecuencia, constatados los vicios denunciados y considerando los motivos de hechos y


de derechos expuestos previamente, resulta forzoso para esta Superioridad declarar: Con
Lugar el recurso de apelación ejercido por la parte accionante en contra de la sentencia
dictada en fecha 27/04/2017, por el Tribunal Primero de Primera Instancia de Juicio del
Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del
estado Portuguesa, con sede en Guanare; por consiguiente se declara la Nulidad de la
Sentencia recurrida conforme al contenido del artículo 244 del Código de Procedimiento Civil,
por efecto de error en el juzgamiento, violando con ello el debido proceso, el derecho a la
defensa y la tutela judicial efectiva garantizados en el texto constitucional en los artículos 26,
49 y 257. Así se decide.

Siendo ello así, y declarada como ha sido la nulidad de la sentencia proferida por el a quo en
fecha 27/04/2017, ha sido criterio doctrinal y jurisprudencial reiterado, que el recurso de
apelación constituye un mecanismo por el cual se produce un nuevo examen de la
controversia en el segundo grado de jurisdicción o segunda instancia, lo cual enviste al juez de
alzada de potestad para controlar la regularidad formal del proceso seguido en la instancia
inmediata inferior, revisar los posibles errores de forma o fondo del fallo apelado, así como
también valorar las pruebas admisibles en esa instancia y que tengan interés las partes, por lo
que el examen pleno de la controversia puede ser abordado por el Juez de Alzada constatados
como hayan sido el o los vicios delatados, o bien la infracción de norma alegada, verbo y
gracia, el presente caso; por consecuencia, es deber de esta jurisdicente descender a las actas
procesales para entrar al conocimiento del asunto debatido, como es la procedencia de la
Colocación Familiar en Familia Sustituta de los hermanos Chirapa Caro y proceder al
juzgamiento del mérito del asunto controvertido con las actuaciones cursantes en autos, de
manera sucinta y breve atendiendo el nuevo paradigma previsto por nuestra Ley especial,
garantizando con ello los principios de economía y celeridad procesal.
Al respecto se debe indicar que en la presente causa está plenamente probado que los niños
de autos se encuentran viviendo con su abuela materna, en principio antes del fallecimiento
de su hija, la madre de los niños, quien habitaba en la casa materna con sus hijos y dependían
económicamente de los medios que proveía la demandante, ciudadana MARÍA ADELINA RIERA
HERRERA, y específicamente ha cuidado de sus nietos de forma exclusiva desde el 17/12/2015,
fecha en la cual como se constata en autos ocurre la defunción de la madre de los niños,
brindado toda la protección necesaria, sobre todo el amor y el afecto de una familia, a los
niños de autos, cubriendo todas sus necesidades, alimentación, vestido, salud, educación,
recreación y todo lo que ellos han requerido para su sano desarrollo físico y mental, toda vez
que el progenitor de los niños no se hace cargo de ellos en ningún aspecto bien sea afectivo o
material, por lo que solicitó sea acordada la única figura legal que permite otorgar la
responsabilidad de crianza a un tercero que no sea padre o madre, entendidos éstos como
familia de origen nuclear, a la demandante en su condición de abuela materna y por
consiguiente tratarse de su familia de origen extendida, requiriendo se declare con lugar la
Colocación Familiar de los niños: (identificación omitida de conformidad con lo dispuesto en el
art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Vid. Sentencia Nº
0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria Uribe Flores contra
Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y 03/05/2015, con edades actualmente de
tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, en casa de su abuela materna MARÍA
ADELINA RIERA HERRERA.

VALORACIÓN PROBATORIA

Pruebas Documentales:

1. Acta de Nacimiento de los niños: (identificación omitida de conformidad con lo


dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria
Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y 03/05/2015, con edades
actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, cursantes a los folios 06 y
07 del presente asunto, las cuales por ser documentos públicos, expedidas por el órgano
competente se tiene como fidedigna, para ello es apreciada por quien juzga y valorada
plenamente conforme al criterio de la libre convicción razonada, todo de conformidad con el
articulo 450 literal “k” de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, en
concordancia con los artículos 1.357, 1.359 y 1.360 del Código Civil, con el artículo 77 de la Ley
Orgánica Procesal del Trabajo y con el artículo 429 del Código de Procedimiento Civil, para
demostrar su filiación con los ciudadanos Julio César Chirapa Barrios y la de cujus Denny
Coromoto Caro Riera, de ello derivan los deberes y derechos recíprocos de la Patria Potestad,
la Responsabilidad de Crianza, de ello el atributo del ejercicio de la custodia, la Obligación de
Manutención y la Convivencia Familiar. Y así se aprecia.

2. Acta de Defunción de la de cujus Denny Coromoto Caro Riera, documental que riela a
los folios 08 y 09 del presente asunto; la cual por ser documento público y expedida por el
órgano competente para ello es apreciada por quien juzga y valorada plenamente de
conformidad con el artículo 77 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo en concordancia con los
artículos 1.359 y 1.360 del Código Civil y con el artículo 429 del Código de Procedimiento Civil.,
para demostrar el fallecimiento de la referida ciudadana, desprendiéndose además de dicha
documental datos de relevancia tales como la fecha cierta de la muerte, el domicilio de la
fallecida para el momento de su deceso, el vínculo filiatorio con la demandante. Así se decide.

3. Declaración rendida ante la Fiscalía por la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA,
cursante al folio 10 del asunto principal, esta Juzgadora la aprecia por ser documento emanado
de funcionario público, del cual deriva la pretensión incoada y la exposición vertida en ella,
ratifica el petitum del thema decidenddum, por lo cual se valora plenamente, de conformidad
a lo establecido en los artículos 1.357, 1.359 y 1.360 del Código Civil en concordancia con el
artículo 77 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo y con el artículo 429 del Código de
Procedimiento Civil, conforme a las reglas de la libre convicción razonada, tal y como lo
consagra el literal “k” del artículo 450 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes. Y así se aprecia.

4. Constancia de Residencia del Consejo Comunal Urbanización Los Malabares Sector I


emitida en fecha 13 de enero de 2016, que riela al folio 11 del expediente, la cual, a tenor del
artículo 15, numeral 1, de la Ley Orgánica del Poder Popular en concordancia con los artículos
17 y 29, numeral 10, de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, estas instancias forman
parte del Poder Popular, como instancias de participación directa del pueblo organizado en las
diversas comunidades permitiéndoles el ejercicio del gobierno comunitario y la gestión directa
de las políticas públicas, por tanto, las constancias y documentos que emiten en el ejercicio de
las atribuciones conferidas en la Ley, tienen el carácter de instrumentos públicos
administrativos que gozan de una presunción de certeza, de veracidad y legalidad que puede
ser cuestionada y desvirtuada mediante prueba en contrario; a la que se le otorga valor
probatorio de conformidad con lo dispuesto en el artículo 77 de la Ley Orgánica Procesal del
Trabajo, en concordancia con el artículo 1.363 del Código Civil, para demostrar, que la
ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, reside en dicha urbanización en la manzana D,
casa N° 4, y que con ella habitan en el mismo inmueble los niños de marras. Y así se aprecia.

Pruebas Periciales:

1. Informe Social y Psicológico, realizado a los ciudadanos MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, en
su condición de Abuela Materna de los hermanos Chirapa Caro así como al ciudadano Julio
César Chirapa Barrios progenitor de los niños Chirapa Caro. Cursan a los folios 31 al 38,
Informe Social de fecha 13/11/2016, entre cuyas conclusiones resalta la siguiente: “Por
consiguiente tomando en cuenta la dinámica familiar el núcleo donde se han venido
desarrollando los niños y la causa que originó la demanda se considera procedente la
continuidad del ejercicio de la responsabilidad de crianza requerida en la persona de Maria
Adelina Riera.” Asimismo consta en el Informe Parcial Social de fecha 13/11/2016, a los folios
35 al 36, que en la entrevista del ciudadano Julio César Chirapa Barrios que “laboralmente
hablando refiere el entrevistado estar desempleado ocasionalmente ayuda a un tío en un
auto-lavado acota estar haciendo diligencia para un trabajo fijo el cual le genere un ingreso
con el cual pueda contribuir con la crianza de sus dos hijos al respecto de ello señala estar en
completo acuerdo que la abuela materna ciudadana Maria Adelina Riera ejerza la
responsabilidad de crianza provisionalmente, mientras mejora su situación económica logre
conseguir un trabajo fijo…”
En lo relativo a la Valoraciones Psicológicas, realizadas a los ciudadanos supra señalados,
resultas que cursan a los folios 39 al 42, constan las siguientes conclusiones relevantes: “Los
aspectos intrasiquicos y psico-sociales encontradas en las partes evaluadas la señora: MARIA
ADELINA HERRERA revela competencias emocionales, cognitivas y actitudinales que le
permiten el ejercicio del cuido y protección de sus nietos,…” “No se hallaron indicadores
patológicos que impidan la medida solicitada”. “El clima familiar se caracteriza por una
apropiada interrelación. De la misma manera ha logrado construir un buen nexo de apego.”
“En el joven padre, JULIO CÉSAR CHIRAPA BARRIOS se hallaron los siguientes aspectos: …
Muestra escasa relación de apego y de afecto con sus hijos.” “La función paterna no se ha
establecido ni estructurado en su proyecto de vida” “No ha construido una identidad laboral ni
vocacional”.

En virtud de lo anterior, esta Juzgadora le da pleno valor probatorio a la experticia contenida


en el Informe Técnico Parcial suscrito por los funcionarios del Equipo Multidisciplinario del
Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del
estado Portuguesa, sede Guanare, toda vez que a través del mismo, pudo constatar quien
suscribe, datos importantes en relación al presente asunto, y al no haber sido impugnada en su
oportunidad procesal, se le otorga pleno valor probatorio de conformidad con lo previsto en
los artículos 450 literal “K” y el 481 de nuestra Ley especial, así como el artículo 451 del Código
de Procedimiento Civil. Y así se Valora.

Opinión del Niño: (identificación omitida de conformidad con lo dispuesto en el art. 65 de la


Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Vid. Sentencia Nº 0483 de
fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria Uribe Flores contra Haim
Meir Aron), nacido en fecha 07/10/2013 y con edad actual de tres (03) años de edad, recogida
mediante Acta Civil de fecha 15/06/2017 cursantes a los folios 79 y 80 del presente asunto.

Por cuanto el thema decidenddum del presente asunto constituye para los operadores de
justicia un verdadero reto en la aplicación del principio del interés superior del niño, niña y
adolescente a que se contrae el artículo 8 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas
y Adolescentes en concordancia con los artículos 26, 395 y siguientes eiusdem, esta Juzgadora,
en atención al contenido in fine del artículo 488-B eiusdem, determinó la necesidad de oír la
opinión del infante de autos que por su edad garantizaba interacción, teniendo presente para
ello el Acuerdo de Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia acerca de las Orientaciones
Sobre la Garantía del Derecho Humano de los Niños, Niñas y Adolescentes a Opinar y a Ser
Oídos en los Procedimientos Judiciales ente los Tribunales de Protección, lo cual ocurrió en la
misma fecha fijada como oportunidad para la celebración de la Audiencia de Apelación del
presente asunto, celebrada en fecha 15/06/2017, todo lo cual, se dejó constancia en el Acta
para oír la opinión de los niños, niñas y adolescentes, que corre inserta a los folios 79 y 80 del
recurso tramitado por ante la Alzada, signado con el número PP01-R-2017-000064, cuya
resolución condujo al nuevo examen de la controversia debatida en primera instancia. En la
misma concluye esta Jurisdicente, y así nuevamente lo ratifica, que el niño, cuya medida
excepcional de protección temporal se debate, ante esta Juzgadora y conforme al principio de
inmediación, se desenvolvió de forma natural y acorde a su edad, ya que la interacción a las
preguntas e indagaciones que hiciere la ciudadana Jueza del Tribunal Primero Superior fueron
expuestas de forma natural y coherentes de acuerdo al nivel de comprensión que posee sobre
el tipo de pregunta que se le formulaba ofreciendo respuestas asertivas y acordes a las
mismas, extrayéndose de dicha opinión vínculos afectivos sólidos y sanos con relación a su
abuela materna que denotan una armonía familiar que incide favorablemente en el desarrollo
integral de los infantes y que hacen viable la colocación familiar solicitada. Así se establece.

Por tanto, habiéndose oído al niño en el asunto debatido que es de su interés directo y en los
términos que establece el artículo 80 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes y el Acuerdo de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, que contiene las
“Orientaciones sobre la garantía del derecho humano de los niños, niñas y adolescentes a
opinar y a ser oídos en los procedimientos judiciales ante los Tribunales de Protección”, estima
esta juzgadora que se garantizó el derecho a la escucha y opinión del niño de autos a los fines
de establecer la colocación familiar como modalidad de familia sustituta adecuada al caso
concreto, conforme a lo dispuesto en el artículo 395, literal a) de la Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Y así se estima.

Al concatenar los hechos relacionados en el presente asunto y expuesta la valoración


probatoria de los méritos cursantes a los autos, previa escucha de la opinión del niño de
marras, esta Alzada converge los hechos con el derecho, para ello estima necesario precisar el
contenido de los preceptos constitucionales que rigen los derechos de los Niños, Niñas y
Adolescentes, a modo de establecer su aplicación con preeminencia absoluta en la
administración de justicia de los hermanos Chirapa Caro, quienes representan al débil jurídico
en el presente caso. Así debemos referir que los artículos 75 y 78 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, señalan que todos los Niños, Niñas y Adolescentes son
sujetos plenos de derecho y que el Estado, la Familia y la Sociedad, están obligados a
garantizarles el ejercicio de éstos derechos con Prioridad Absoluta, en función de su Interés
superior.

Para dilucidar cuál es el espíritu del legislador al respecto, debemos recordar que la normativa
legal dispuesta en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, aplicable
al caso de marras, es el contenido en el artículo 8 eiusdem, que contempla el principio de
preeminencia y de aplicación obligatoria cual es el interés superior de niños, niñas y
adolescentes, el cual está orientado a asegurar el desarrollo integral de los niños, niñas y
adolescentes, así como el disfrute pleno y efectivo de sus derechos y garantías, y en su
parágrafo primero se dispone que para determinar éste interés superior en una situación
concreta se debe apreciar su opinión, la necesidad de equilibrio entre los derechos y garantías
de los niños, niñas y adolescentes y sus deberes, la necesidad de equilibrio entre las exigencias
del bien común y los derechos y garantías del niño, niña o adolescente, la necesidad de
equilibrio entre los derechos de las demás personas y los derechos y garantías del niño, niña o
adolescente y la condición específica de los niños, niñas y adolescentes como personas en
desarrollo.

En tales órdenes, en la aplicación del contenido de los artículos 26 y 396 de la LOPNNA, se


colige que la Colocación Familiar es una medida de protección temporal que, tiene por objeto
que un niño, niña o un adolescente cuya permanencia en su familia de origen nuclear sea
insostenible o contradictoria a la protección integral de sus derechos, sea acogido por
miembros de su familia extendida o en su defecto por una familia sustituta idónea, medida
esta que únicamente prospera, cuando el niño, niña o adolescente, carece de sus padres
biológicos o éstos se encuentran imposibilitados de ejercer su rol, siendo que el presente caso
se subsume en la necesidad de una Colocación Familiar, toda vez que la madre biológica ha
fallecido y por consiguiente el ejercicio de la patria potestad y la responsabilidad de crianza se
ha extinguido y por otro lado el padre biológico no ha proporcionado a sus hijos la protección
integral que estos requieren, incumpliendo así con sus deberes como progenitor,
determinándose del examen de las actas procesales que conforman la presente causa, que
dicho ciudadano no está actualmente en capacidad, ni tiene la disposición de brindar a los
niños los cuidados, la orientación y educación que deben recibir para su sano crecimiento y
desarrollo integral.

Asimismo se observa de las actas, que la progenitora cohabitaba con sus hijos en el hogar de la
abuela materna y permanecen allí bajo los cuidados de esta última, desde la fecha del
fallecimiento de la madre de los niños y sin que el padre haya intentado o accionado voluntad
alguna de ejercer su rol de padre y los deberes y derechos de la Patria Potestad y muy
especialmente el de la responsabilidad de crianza, evidenciándose de las actas que éste jamás
ha cumplido con tal responsabilidad; por lo cual este tribunal considerando que la colocación
familiar tiene como objeto otorgar la responsabilidad de crianza de manera temporal y
mientras se determina una modalidad de protección permanente y definitiva más acorde al
interés superior del niño, niña y adolescente, debe verificar si se han cumplido los supuestos
generales y específicos previstos por el legislador para acordar la medida de protección de
Colocación Familiar solicitada.

En este sentido, en desarrollo del derecho a ser criado en su familia de origen, los artículos
395, 396 y 398 de la Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, relacionados
con la Medida de Protección denominada Colocación Familiar, como modalidad de familia
sustituta, establece un orden de prelación según el cual, a los efectos de la colocación, debe
agotarse las posibilidades de que la misma sea en la familia de origen extendida de los niños y,
de no poder lograrse, se hará en una familia sustituta inscrita en el respectivo programa,
evaluada y considerada idónea, si tampoco ello es posible, entonces se dictará la medida de
Colocación en la Entidad de Atención más apropiada a las características y condiciones del
niño, niña o adolescente involucrado en el asunto.

En el caso de autos, es indiscutible que los niños tienen derecho a vivir, ser criados y
desarrollarse en el seno de una familia, siendo en este caso su abuela materna miembro de la
familia de origen extendida de los mismos y en virtud de ello la persona idónea para ejercer
temporalmente el rol de custodia derivado de la responsabilidad de crianza de los niña hasta
tanto el padre asuma su responsabilidad en cuanto al cumplimiento de sus deberes como
progenitor.

Del contenido de las actas que conforman el presente asunto, se evidencia que los hermanos
Chirapa Caro, casi desde que nacieron han vivido y se han desarrollado en la residencia de su
abuela materna, ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, lo cual hace concluir a esta
Juzgadora que es ésta quien ha estado bajo los cuidados de los infantes; situación que ha
originado que se solicite a este Tribunal, la regularización de su permanencia a través de la
medida de Protección de carácter temporal de Colocación Familiar en familia de origen
extendida.

En el caso de autos debe aplicarse preferentemente los principios señalados en el artículo 395
de la LOPNNA, especialmente los referidos a la garantía del derecho a opinar y ser oído, la
conveniencia de que existan vínculos de parentesco entre el niño, niña o adolescente con la
persona o personas que puedan integrar la familia sustituta así como el principio del interés
superior de niños, niñas y adolescentes, toda vez que según ha quedado demostrado con las
documentales y las experticias que cursan a los autos, el padre carece de las capacidades y
aptitudes actuales para garantizar el sano y equilibrado desarrollo de los infantes; por
consiguiente, en aras de la legislación en materia de niños, niñas y adolescentes en relación a
la aplicación de la medida de protección de Colocación Familiar, debido a que del contenido de
las actas que conforman el presente expediente, del informe técnico parcial correspondiente,
y demás medios probatorios cursantes en autos se evidencia que la abuela materna de los
niños es la persona que se ha encargado de darle todos los cuidados que ellos requieren desde
muy temprana edad, ya que habitan en el mismo inmueble brindándole la protección
necesarias para su sano desarrollo y bienestar, tanto físico como psíquico, asimismo, ha sido
quien ha ejercido hasta ahora de hecho todos los atributos del contenido de la responsabilidad
de Crianza como lo son: amar, criar, formar, educar, custodiar, vigilar, mantener y asistir
material, moral y afectivamente a sus nietos, los niños de autos, motivo este por el cual debe
ser considerada la referida ciudadana, quien además forma parte de la familia de origen
extendida, como la primera opción para otorgarle la medida de protección de Colocación
Familiar, después del exhaustivo análisis de las actas que rielan en el presente expediente. Así
se establece.

En este orden de ideas, oído la opinión del niño: (identificación omitida de conformidad con lo
dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria
Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacido en fecha 07/10/2013 y con edad actual de tres
(03) años de edad, estima quien suscribe que están dados los supuestos de hecho y se
cumplen los presupuestos legales que el Juez debe tomar en cuenta al momento de
determinar cuál es la modalidad de familia sustituta más conveniente al interés superior de los
niños en el caso que nos ocupa, observándose que la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA
HERRERA, cumple con todas las condiciones necesarias para colocar a los niña de autos en su
hogar, lo cual hace procedente la medida de protección de colocación familiar solicitada. Así se
decide.

Por todas las razones de hecho y de derecho expuestas en la motiva del presente fallo, esta
Juzgadora llega a la libre convicción razonada, que prospera en derecho la Medida de
Protección de Colocación Familiar de los niños: (identificación omitida de conformidad con lo
dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria
Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y 03/05/2015, con edades
actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente, en el hogar de la
ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, plenamente identificada en autos, quien es
miembro de su familia de origen extendida, tomando en consideración, que existe un anillo
familiar en dicho hogar, siendo que la referida ciudadana solicitante de la presente medida es
su abuela materna. Y Así se Decide.

En consecuencia, de conformidad con el artículo 396 de la Ley Orgánica para la Protección de


Niños, Niñas y Adolescentes, la ciudadana MARÍA ADELINA RIERA HERRERA, venezolana,
mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nro. V-14.204.705, abuela materna de los
hermanos Chirapa Caro, ejercerá la Responsabilidad de Crianza de los niños: (identificación
omitida de conformidad con lo dispuesto en el art. 65 de la Ley Orgánica para la Protección de
Niños, Niñas y Adolescentes. Vid. Sentencia Nº 0483 de fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-
01730, caso: Ana Victoria Uribe Flores contra Haim Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013
y 03/05/2015, con edades actualmente de tres (03) y dos (02) años de edad, respectivamente,
con todos los derechos y deberes inherentes a la misma, para representarlos legalmente en
sus derechos, intereses y garantías por ante los organismos y entes públicos y privados,
conforme a lo previsto en los artículos 358 y 403 de la Ley Orgánica para la Protección de
Niños, Niñas y Adolescentes.

En todo caso, dado que en el sub examine se conoce el paradero o ubicación del padre de los
niños a cuyo beneficio se otorga la presente medida, hasta tanto se logre la integración de los
niños con su progenitor, la ciudadana María Adelina Riera Herrera debe colaborar con el
fortalecimiento de los vínculos familiares entre sus nietos, los Hermanos Chirapa Caro, y su
padre el ciudadano Julio César Chirapa Barrios y su familia paterna de origen extendida, de
conformidad con lo preceptuado en el artículo 27 de la LOPNNA y 397-D eiusdem.

Asimismo, en atención a lo previsto en el contenido del artículo 401-B, por cuanto no existe en
la entidad federal del estado Portuguesa, Programa de Colocación Familiar, se acuerda el
seguimiento permanente que debe haber de la Colocación Familiar a través de una evaluación
integral con el respectivo informe bio-psico-social-legal elaborado por los integrantes del
Equipo Multidisciplinario del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de
la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, sede Guanare, consignando sus resultados de
este seguimiento al respectivo Juez de Mediación, Sustanciación y Ejecución cada tres (03)
meses, mientras permanezca vigente la presente medida de protección.

A los fines de resguardar la integridad de la doctrina que dimana de esta órgano superior, se
ordena librar oficio a los órganos judiciales de protección –Servicio Autónomo de la Defensa
Pública y Ministerio Público Especializado en Materia de Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes, quienes se encuentran facultados por la Ley especial y sus propias normativas
para el ejercicio de acciones que propenden a garantizar el derecho a vivir, ser criados y
desarrollarse en el seno de su Familia de Origen (nuclear o extendida) o en Familia Sustituta,
bien de forma temporal o permanente, a los fines que las acciones judiciales que presenten
ante este Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, se ajusten a los
presupuestos de Ley, conforme a la doctrina que dimana de la presente decisión. Y así se
decide.

IV

DISPOSITIVA
Por los razonamientos precedentemente expuestos, este Tribunal Superior del Circuito de
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa,
con sede en Guanare, actuando en nombre de la República Bolivariana de Venezuela,
Administrando Justicia y por Autoridad de la Ley, DECLARA:

PRIMERO: CON LUGAR, el recurso de apelación interpuesto por la parte recurrente en contra
de la sentencia dictada en fecha 27 de abril de 2017, por el Tribunal Primero de Primera
Instancia de Juicio del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, de la
Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, sede Guanare. Y Así se Decide.

SEGUNDO: SE ANULA la sentencia dictada en fecha 27 de abril de 2017, por el Tribunal Primero
de Primera Instancia de Juicio del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes, de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, sede Guanare.

TERCERO: SE ACUERDA la medida de protección temporal de COLOCACIÓN FAMILIAR, en


beneficio de los niños: (identificación omitida de conformidad con lo dispuesto en el art. 65 de
la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Vid. Sentencia Nº 0483 de
fecha 11.05.2010, Expediente Nº 2008-01730, caso: Ana Victoria Uribe Flores contra Haim
Meir Aron), nacidos en fechas 07/10/2013 y 03/05/2015, con edades actualmente de tres (03)
y dos (02) años de edad, respectivamente, en el hogar de su abuela materna ciudadana MARÍA
ADELINA RIERA HERRERA, a quien se le atribuye la responsabilidad de crianza y representación
de los mismos ante organismos y entes públicos y privados. Y Así se Decide.

CUARTO: NO SE CONDENA EN COSTAS, del recurso por la naturaleza de la decisión y de


conformidad con lo dispuesto en el tercer aparte del artículo 485 de la Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Y Así se Decide.

Déjese transcurrir el lapso previsto en el Artículo 489-B de la Ley Orgánica para la Protección
de Niños, Niñas y Adolescentes, vencido el cual sin que las partes hayan anunciado recurso
alguno, se bajará el expediente íntegro y en original al Tribunal de origen. Y Así se Establece.

Años: 207º de la Independencia y 158º de la Federación.

Publíquese, regístrese, ejecútese y déjese copia certificada.

Dada, sellada, firmada y refrendada en el Tribunal Superior del Circuito de Protección de


Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, con sede
Guanare, a la fecha de su publicación.

La Jueza Superior,

Abog. Francileny Alexandra Blanco Barrios

La Secretaria Temporal,
Abog. Amny Josefina Montenegro Navas

En igual fecha y siendo las 3:27 p.m. se publicó y agregó el presente fallo a las actas del
expediente de lo cual se deja constancia de conformidad con lo consagrado la Ley Orgánica
para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. De igual manera se ordenó su inserción en
el Sistema Juris 2000, así como su correspondiente publicación en el portal informático
[Link]

La Secretaria Temporal,

Abog. Amny Josefina Montenegro Navas

FABB/AmnyM/JuleidithPacheco.

[Link]
Ijf-D8rhfhwQqFCjYgG2ZtJ2c6bK-1rKLgf-gHQ

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