Ensayos sobre Inflación y Estabilización
Ensayos sobre Inflación y Estabilización
NACIONES UNIDAS
ESTUDIOS e INFORMES de la CEPAL
C O M I S I O N E C O N O M I C A P A R A A M E R I C A LATINA Y EL CARIBE
NACIONES UNIDAS
Diciembre de 1986
PUBLICACION D E LAS N A C I O N E S U N I D A S
ISSN 0256-9795
ISBN 9 2 - 1 - 3 2 1 2 2 0 - 8
INDICE
Pàgina
PRESENTACION 7
1. Introducción 9
3. Efectos de la inflación 26
4. Políticas de estabilización 29
Notas 38
1. Introducción 45
a) Sistema monetario 59
b) Política fiscal 61
Página
c) Reparaciones de guerra 63
d) Créditos de estabilización 65
e) Políticas de precios y tratamiento de los
contratos 66
f) Un resumen 66
Notas 81
DE SHOCK 131
1. Introducción 131
3. El programa 143
Notas 161
7
INFLACION Y POLITICAS DE ESTABILIZACION */
1. Introducción
9
2. El debate sobre las causas de la inflación
10
importante tener una idea del modo en que se fijan los precios
en la inflación que sobre las conductas que se registran una
vez iniciadas las políticas. Por supuesto, queda el problema
de reconocer cuándo se ha producido efectivamente un cambio
de régimen.
La función de reacción de las autoridades debe asimismo
tenerse en cuenta al analizar los determinantes de ultima
instancia de la inflación, porque, dependiendo de ella, ciertas
variables podrían ser consideradas exógenas, mientras que otras
(incluidos algunos instrumentos de política) se determinarían
como resultado de aquéllas. Pero el concepto de lo exógeno es
ambiguo, ya que depende del extremo a que se quiera llevar la
explicación: por ejemplo, en los modelos monetarios se suele
tratar la cantidad de dinero como un dato, pero en general,
es probable que la política monetaria responderá (de modo tal
vez distinto a lo largo del tiempo) a la situación fiscal, al
nivel de actividad, etc.; a su vez, se puede tratar de explicar
los cambios de esas variables como respuesta a otras
influencias (económicas y extraeconómicas) y así sucesivamente.
Se corren dos riesgos simétricos: por un lado, el de postular
explicaciones simplistas (cuando se supone por ejemplo que
ciertos instrumentos pueden variarse a voluntad, siendo que no
es el caso) y, por otro, llevar la discusión hasta un punto en
que no pueden hacerse ya afirmaciones medianamente precisas.
Se trata, por ultimo, de una cuestión de criterio. Pero,
como la inflación puede en principio originarse de diversas
maneras, y tiene en cada caso distintas consecuencias, es nece-
sario considerar el proceso que origina los aumentos de precios.
Se puede ilustrar este argumento con un ejemplo que tiene poco
que ver con las inflaciones observadas en la práctica, pero
que, precisamente por ello, sirve como elemento de contraste
con las teorías en debate.
Supóngase una economía con las siguientes particulari-
dades. Hay un precio patrón, fijado arbitrariamente en cada
período; es indiferente para el ejercicio que la determinación
de este precio esté en manos del sector público o de algún
agente (o grupo) del sector privado. Cada vez que varía el
precio patrón, los individuos reciben una transferencia de
dinero que eleva sus tenencias de activos monetarios en la
misma proporción (k) que el precio patrón._3/ Las deudas del
sector público, si las hay, y los precios controlados por el
gobierno se modifican también proporcionalmente. En última
instancia, cuando cambia el precio del producto patrón se
produce una suerte de reforma monetaria; es probable que los
agentes privados adviertan que, si todos los precios se multi-
plican en la proporción k_, los mercados se encontrarán en la
misma situación real que antes del cambio. Por otra parte,
tampoco los contratos preexistentes se verán afectados si
(como es razonable hacerlo en este caso) los individuos pactan
los pagos futuros con una cláusula de indización. Es decir,
aunque el nivel general de precios (determinado por el precio
11
patrón) evolucione en forma errática, con una tendencia ascen-
dente más o menos pronunciada, la inflación tendría un efecto
neutro en la práctica. Por otro lado, si la inflación tuviera
estas características, sería fácil de eliminar: bastaría con
fijar el precio del producto patrón de una vez y para siempre.
(Se dejan de lado las variaciones de precios nominales debidas
a cambios en el precio relativo del bien patrón. A los efectos
meramente ilustrativos de este ejemplo, esto no distorsiona
demasiado el argumento.) Dado que ningún grupo de agentes se
beneficia o perjudica con ello y que los precios presumible-
mente se ajustarían de inmediato al precio patrón fijo, la
medida no causaría resistencias ni perturbaciones.
Este ejemplo elemental cumple un propósito negativo:
mostrar cuán estrictas son las condiciones en las cuales la
inflación tiene una causa bien definida y consecuencias inocuas
En efecto, en el ejercicio se postula que:
i) La política monetaria está extremadamente restringida,
ya que se limita a incrementar la oferta de dinero, de modo
perfectamente anunciado, en la misma proporción que el precio
del producto patrón.
ii) La política fiscal también está sujeta a una impor-
tante restricción: no tiene acceso al financiamiento monetario
excepto para hacer transferencias proporcionales a las tenen-
cias de dinero. En otras palabras, no puede haber déficit
financiado con emisión más que a raíz de esas transferencias.
iii) Los precios regulados por el gobierno (tarifas de
servicios públicos, tipo de cambio) deben experimentar los
mismos saltos que los demás precios.
iv) Los trabajadores y las firmas conocen exactamente
el funcionamiento del sistema, ajustan su conducta a ese
conocimiento y confían en que los demás agentes actuarán del
mismo modo. Esto implica, en particular, que ha habido un
aprendizaje previo, que ha llevado al ajuste de las decisiones
sobre precios y de los modos de definir contratos.
v) Dados estos supuestos, el origen de las variaciones
de precios puede encontrarse, sin mucha ambigüedad, en el
precio del bien patrón. Sin embargo, esta inflación no tiene
una motivación precisa: el responsable de fijar el precio de
referencia en un momento dado no tiene un interés definido en
que ese precio tenga tal o cual valor.
Ninguna de estas condiciones se cumple en los hechos.
Las inflaciones parecen responder a un complicado juego de
acción y reacción entre la política económica y las distintas
partes del sector privado, que no puede representarse de un
modo sencillo y bien definido como en el ejercicio anterior.
De cualquier modo, para tratar de entender ese juego, y el
aumento persistente de los precios que resulta de él, es nece-
sario introducir supuestos simplificadores. Se han propuesto-
varias clases de hipótesis generales sobre el origen de la
inflación, que difiere en cuanto a los mecanismos de formación
12
de precios y a la dirección de la causalidad que postulan entre
precios, salarios y dinero.
13
precio relativo entre los bienes comerciables y los no corner-^
ciables. Cuanto más abierta sea la economía (en el sentido
de que es mayor la participación de los bienes comercializa-
bles) , más estrecha sería la vinculación entre los precios
internos y el tipo de cambio. La forma en que se asocian
dinero y precios dependería del régimen para los pagos inter-
nacionales. Con un tipo de cambio flotante, la masa monetaria
actuaría sobre los precios Ca través de su efecto sobre el
valor de las divisas en dinero local) mientras que con un tipo
de cambio fijo (cuando rige la paridad del poder adquisitivo),
la causalidad, momento a momento, sería la inversa.9/ Pero
sea que el tipo de cambio flote o se maneje como un instru-
mento de política económica, la tendencia de los precios
estaría determinada por la creación monetaria de origen
interno.10/
Hay posiciones distintas según los autores en cuanto al
supuesto carácter exógeno de la masa monetaria (o del crédito
interno, si se parte de un esquema de economía abierta). Para
algunos, las autoridades monetarias pueden regular el volumen
de sus activos internos. Otros, por oposición, indican que
esa capacidad es reducida: aunque exista una estrecha relación
entre dinero y precios, no es la política monetaria, sino la
fiscal, la que determinaría la tasa de inflación. Estos
autores señalan que el financiamiento del gobierno limita la
autonomía de la política monetaria: el déficit del sector
público puede cubrirse transitoriamente con colocación de deuda,
pero, si no se generan fondos para servir esa deuda, a la
postre deberá recurrirse a su monetización. Es decir, el
déficit fiscal repercute sobre la masa monetaria, cuyo aumento
determina el de los precios.11/
Recientemente, el análisis de la determinación de la
cantidad de dinero se ha extendido para tratar de representar
la interacción entre la conducta de las autoridades monetarias
por un lado, y el público u otras partes del gobierno, por otro.
Un ejemplo de estos modelos sería el siguiente.12/ La economía
está representada por una curva de Phillips ampliada con expec-
tativas: si la demanda global (que depende sólo de la cantidad
de dinero) crece a la velocidad prevista, los precios se
ajustan en igual proporción, y el producto permanece en su
valor de equilibrio; los aumentos inesperados en la demanda
dan lugar transitoriamente a una mayor actividad, mientras que
los precios responden menos que proporcionalmente a la varia-
ción del gasto. Los individuos lo saben e incorporan ese
dato a sus expectativas de precios; también están informados
acerca del comportamiento de la autoridad económica. Esta
actúa dando preferencia a los estados de baja inflación y
producto elevado. Por debajo de una determinada tasa de in-
flación, las autoridades están dispuestas a alimentar la demanda
si ello implica una mayor actividad; más allá de ese punto
consideran aceptable una caída del producto, a fin de frenar
14
los precios. Hay entonces un equilibrio en el que la tasa de
inflación se ubica en ese valor crítico, porque cualquier otro
estado sería inestable: si, por ejemplo, el alza de los precios
fuera menor que ese valor, el público esperaría que el gobierno
tratara de elevar la demanda global, y ajustaría sus expecta-
tivas consecuentemente. Solo en el valor crítico de la tasa
de inflación carecen el gobierno y el público de incentivos
para cambiar su conducta.
Se observa que, en este modelo, la tasa de inflación
está definida, en última instancia, por las preferencias de
las autoridades (una de las debilidades de esta clase de
modelos es que no determinan c6mo se llega a esas preferencias,
y como acaban por ser conocidas del público), y los parámetros
de la economía, particularmente, la elasticidad cantidades-
precios a corto plazo. Es decir, que si bien se mantiene la
hipótesis de una asociación relativamente simple entre dinero
y precios, se busca una explicación endógena de los cambios en
la oferta monetaria, de manera que la causa de la inflaciSn
se identifica con los determinantes de aquélla.
Los modelos de este tipo tienen un claro interés, porque
muestran cómo la tasa de inflación depende de la naturaleza de
las respuestas que la evolución de la economía provoca en las
autoridades y a la inversa. También se desprenden de ellos
conclusiones útiles para la discusión de políticas de estabi-
lización: en buena medida, un cambio sostenido en la tasa de
inflación puede verse como una modificación del juego que
define los aumentos de precios. Por contraste, esos modelos
demuestran también la complejidad del análisis, incluso cuando
se parte de supuestos muy definidos de comportamiento. Al
basarse en juegos relativamente simples e imponer las condicio-
nes de equilibrio y expectativas racionales, los modelos pro-
bablemente den una interpretación demasiado sistemática del
proceso inflacionario. Tanto desde el punto de vista del
estudio de la causalidad como desde aquel de la descripción
de los mecanismos de formación de precios, los esquemas mone-<-
tarios y fiscales dejan problemas sin resolver.
De hecho, la asociación entre dinero y precios parece
difícil de reducir a una fórmula sencilla., En cierto modo,
los modelos monetarios no ofrecen una explicación independiente
para los precios: éstos se deducirían como residuo a partir
de la oferta monetaria y de los demás determinantes de la
demanda de dinero. Hay implícita una secuencia de efectos,
entre los cambios de la cantidad de dinero y los de los precios,
pasando por la demanda global y las expectativas que el público
se forma de ésta, que no se describe con precisión. En primer
lugar, el concepto mismo de dinero no está definido con exac-
titud: hay una variedad de activos, cada uno de los cuales
tiene su propio rendimiento y sus propias características de
riesgo, mayor o menor facilidad de transferencia, etc. En
principio, la oferta de cada uno de estos activos influye sohre
15
la demanda de los demás y sobre la demanda de bienes, a través
de cambios en su retorno explícito y en los servicios de
liquidez que ofrece. Por lo tanto, los determinantes finan-
cieros de la demanda global consistirían en un vector de activos
más que en un agregado único.13/ De hecho, parecería que la
relación entre el ingreso nominal y la cantidad de dinero no
puede representarse en general como una función simple de la
tasa de interés.14/ Además, como se reconoce generalmente,
la disposición del publico a mantener dinero depende de predic-
ciones que, si no se adhieren literalmente a la teoría mone-
taria con expectativas racionales, pueden ser una fuente autó-
noma de cambios en la demanda de bienes para un M dado. Por
otro lado, parece evidente que los choques reales pueden
afectar el gasto. En resumen, la relación entre dinero y
demanda no es automática.
Por otra parte, subsiste el problema, sin respuesta defi-
nida, de la reacción de los precios ante cambios presentes o
previstos en el gasto. En el modelo monetario típico de equi-
librio, la ecuación entre oferta y demanda de dinero se combi-
na con una curva de oferta agregada, según la cual el producto
responde a cambios inesperados en el gasto.15/ Esto implica
la adopción de hipótesis muy categóricas, tanto sobre la
formación de expectativas como sobre la operación de los mer-
cados. Desde este último punto de vista, a menudo queda poco
en claro si el efecto de la demanda sobre los precios se daría
directamente o a través del precio de los factores de pro-
ducción. Por otro lado, la hipótesis de flexibilidad de
precios (sujeta a la información sobre el estado corriente de
la economía) plantea algunos interrogantes. Muchos inter-
cambios parecen tener un carácter contractual (explícito o no),
que implica reacciones lentas de los precios a los cambios
en la demanda. Estas rigideces probablemente no sean mecá-
nicas, sino que dependerían de las condiciones de la economía
y de las conjeturas que los agentes se formen de ellas. Aún
no están bien estudiadas las reglas de decisión que resultarían
en la fijación de los precios; sin embargo, el supuesto de
equilibrio resulta tan poco razonable como el de inflexibi-
lidad completa,, 16/
Parecería, entonces, que un análisis puramente monetario
no contesta la pregunta sobre la causa de la inflación y difí-
cilmente da cuenta de los movimientos de los precios de un
período a otro. Sin embargo, como el crecimiento de la masa
monetaria es un hecho típico de las inflaciones, cualquier
teoría debería tener en cuenta el aspecto monetario del fenó-
meno. Por otro lado, si la autoridad económica se reserva la
atribución de emitir activos que no devengan intereses, toda
inflación acompañada por aumentos en la cantidad de dinero
tendrá un componente fiscal.17/ Es decir, una descripción
completa de la inflación exige considerar por qué se percibe
y en qué forma se utiliza el impuesto inflacionario. Esto
16
apunta casi necesariamente hacia cuestiones de tipo social y
político: superados ciertos límites, el financiamiento a través
de emisión indica que el gobierno se ve forzado a utilizar un
método poco ordenado para resolver la discrepancia entre su
capacidad de obtener recursos y las presiones que determinan
su gasto. Recíprocamente, para que haya una reducción soste-
nida en la tasa de inflación es necesario que el sector
público renuncie en algún momento a parte del crédito que
obtiene del Banco Central:18/ esto implica pérdidas para ciertos
grupos, a cambio de ganancias para aquellos más afectados por
el impuesto inflacionario.
17
o empresarios.19/ La secuencia de acciones y reacciones de
estos grupos traería aparejada la inflación. Esta, en otros
términos, resultaría de un juego colectivo en que se deter-
minan salarios y márgenes sobre costos, sin que se alcance un
equilibrio. Los precios se elevarán tanto más rápidamente
cuanto más intensa sea la pugna, es decir, si los grupos tratan
simultáneamente de obtener grandes mejoras en sus ingresos
reales.20/ Por otro lado, si hay mecanismos de indización
(definidos instituciorialmente o aplicados como reglas implí-
citas) , la variación de precios de un período se trasladaría
a períodos posteriores; una agudización de la pugna distribu-
tiva produciría no sólo un crecimiento acelerado de los precios
sino un aumento persistente de la inflación.
Para completar el esquema habría que definir el compor-
tamiento de la política monetaria. Dado el supuesto de que
precios y salarios responden principalmente a los costos y a
consideraciones distributivas, la pugna colocaría a las auto-
ridades ante un difícil dilema» Una restricción de la demanda
actuaría sobre las cantidades producidas y sólo muy lentamente
sobre los precios. Precios y salarios pueden responder a
expectativas, pero éstas no se basarían en los anuncios sobre
política monetaria como en los esquemas de equilibrio con
expectativas racionales. Así, cuando se produce un alza de
precios, las opciones para el gobierno serían, o bien
convalidar el alza expandiendo la demanda global, o bien
aceptar una caída de la actividad. Desde la perspectiva de
estos modelos, la política monetaria es generalmente endógena:
el nivel de precios es "decidido" por grupos o individuos
privados y el gobierno ajusta (aunque no necesariamente en
forma inmediata) su conducta a ese dato.21/ Es decir, las
teorías de la pugna distributiva se asocian con una hipótesis
sobre el régimen de política económica según la cual el gobierno
actúa como seguidor del sector privado, por oposición a las
hipótesis monetarias y fiscales que postulan un líderazgo por
parte de las autoridades»
Las hipótesis resumidas anteriormente ponen de manifiesto
el aspecto distributivo de las variaciones de precios y
salarios, que queda oculto en los modelos de equilibrio. Des-
tacan también las limitaciones de los análisis tradicionales
para la descripción de las relaciones entre firmas y trabaja-
dores: en la producción se generan cuasirrentas, cuya distri-
bución es materia de regateo, especialmente cuando se consi-
deran cortos horizontes temporales. De cualquier manera, a
menudo los modelos de la pugna distributiva dejan sin aclarar
las hipótesis de comportamiento que explicarían la conducta
de grupos e individuos (Hirschman, 1985). Ello plantea algunos
interrogantes. Aunque los salarios nominales se establezcan
para un grupo de empresas (o para la economía en su conjunto),
cada firma determina en principio sus precios en forma indi-
vidual: los salarios reales no resultan entonces de una
negociación colectiva. ¿Cómo se fijan las estrategias de las
18
partes cuando se convienen los salarios y cómo se establecen
los precios una vez que los costos están dados? En todo caso,
parece tratarse de un juego complicado, en que los partici-
pantes deben actuar a base de conjeturas [Link] proba-
bles de los demás agentes y de la política económica, con un
conocimiento poco preciso sobre el resultado final. Dada la
complejidad del problema, es probable que se adopten reglas
de comportamiento que no incorporen toda la información poten-
cialmente disponible (porque esa información no es necesaria-
mente confiable y porque es difícil efectuar inferencias a
partir de los datos).22/ Pero se sigue planteando la pregunta
sobre cuán mecánicamente se aplicarán reglas como el traslado
de costos a precios o el ajuste de salarios basado en la
inflación pasada, y cómo se ajustarán esas reglas ante cambios
bruscos de las circunstancias, producidas, por ejemplo, por
una modificación en el régimen de política económica.23/
La impresión que se desprende de la hipótesis de la
espiral de precios y salarios es la de una economía que no
alcanza a definir un conjunto más o menos estable de precios
relativos: si un grupo busca mejorar su situación relativa, su
acción es neutralizada después de algún tiempo por la reacción
de otros precios, de modo que la sucesión de movidas no tiene
un resultado bien definido. Una pregunta inmediata es cómo
surge la inconsistencia en el sistema de precios.24/ Una
primera posibilidad aparece si algún grupo intenta sacar par-
tido de rezagos en el ajuste de los precios para obtener una
mejora transitoria de su ingreso real; a plazos cortos, las
demandas son relativamente inelásticas y, aunque la acción de
ese grupo sea contrarrestada en algún momento por el alza de
otros precios, de cualquier modo puede haber una ganancia
potencial. Esta conducta exige varias condiciones: una acción
coordinada (más fácilmente sostenible en plazos cortos), la
ausencia de reacciones adelantadas por parte de los demás
agentes y una respuesta no muy intensa de las cantidades deman-
dadas. Esto último parece tanto más probable cuanto más errá-
tico sea el movimiento del conjunto de los precios. De ahí
que en circunstancias de inestabilidad ya manifiesta se puede
esperar una mayor frecuencia de aumentos de precios de este
tipo.
Una segunda forma de pugna distributiva se produciría
cuando precios y salarios se establecen con la expectativa de
mejoras relativas permanentes, que luego se ve desmentida. Así
ocurriría, por ejemplo, cuando el salario real previsto por los
trabajadores resulta incompatible con la política de márgenes
de las empresas. La búsqueda de un sistema factible de precios
relativos puede dar lugar a aumentos sucesivos de salarios y
precios. En una situación de esta clase, la pugna sería
síntoma no sólo de una tensión social, sino también de un dese-
quilibrio económico. Esas incongruencias parecen más probables
cuando algún hecho exógeno perturba los precios relativos o
contrae el ingreso real. Los salarios reales exigidos y los
márgenes sobre costos dependen presumiblemente de las
19
estimaciones hechas a base de valores normales, sostenibles de
acuerdo con la experiencia. Aunque se reconozca que ha habido
un cambio que disminuye el ingreso global, sus consecuencias
sobre los precios y las remuneraciones de grupos particulares
pueden no ser fáciles de establecer de antemano. No hay garan-
tía de que los ingresos esperados equivalgan al ingreso
potencial. Los intentos por mantener precios relativos que
fueron normales en el pasado pueden hacer subir las magnitudes
nominales más de lo ordinario. En otras palabras, el aprendi-
zaje que lleva a un nuevo sistema de precios se daría con la
aparición efectiva de excesos de oferta o demanda en los
mercados e implicaría una elevación de los precios en su
conjunto.
En todo caso, aunque la pugna distributiva pueda ser una
fuente autónoma de alzas de precios, es evidente que ese
mecanismo inflacionario funcionará con tanta mayor intensidad
cuanto más flexible sea la política económica. Si bien es
cierto que la existencia de conflictos distributivos agudos
dificulta la regulación de la demanda nominal, no lo es menos
que una política puramente pasiva tiene un claro sesgo infla-
cionario. Al fijar sus precios, cada individuo o grupo tendrá
en cuenta que, si los demás determinan una mayor tasa de in-
flación, la demanda crecerá en consecuencia. La aceleración
de algunos precios, o la amenaza de que ésta ocurra dará
lugar entonces a reacciones de los demás precios. Por lo tanto,
es probable que la inflación se acelere. El límite se alcan-
zaría cuando el aumento de precios adquiera un ritmo que las
autoridades no estén dispuestas a convalidar. De ahí resultaría
que la política económica no puede evitar la disyuntiva implí-
cita; debe haber un punto en el que se renunciará a mantener
incondicionalmente la actividad a fin de evitar mayores alzas
de precios.
20
de los precios relativos de equilibrio cuando varían las
ofertas y demandas sectoriales. Si los precios nominales son
inflexibles a la baja, 25/ es imposible alcanzar un equilibrio
manteniendo fijo el nivel general de precios: no hay fuerzas
que tiendan a eliminar el exceso de oferta de aquellos bienes
cuyo precio relativo debería disminuir. En cambio, si la
demanda global aumenta al menos hasta el punto en que los pre-
cios nominales de esos bienes permanecen fijos (lo cual implica
que suben los demás precios) se puede sortear la restricción
planteada por la rigidez. Es decir, cuando se producen cambios
en la tecnología, en las preferencias, etc., que requerirían
una modificación de los precios relativos ésta ocurre sin per-
turbaciones solo si no se fuerza una caída de algunos precios
nominales. Si las autoridades adoptan una política de mantener
el volumen de producción, el resultado es una variación ascen-
dente del conjunto de los precios. La inflación sería tanto
más intensa cuanto más frecuentes y amplios sean los corri-
mientos intersectoriales y cuanto más inelásticas sean ofertas
y demandas; esto depende de la estructura de la economía.
Desde esta perspectiva, entonces, la cadena de causalidad iría
desde la variación de los precios relativos — d e b i d a a factores
r e a l e s — , a la inflación, a través de un régimen de política
pasiva, que permite el deslizamiento de los precios para faci-
litar la transición desde un conjunto de precios y cantidades
a otro.
Estas teorías señalan que algunos aumentos generalizados
de los precios no provienen necesariamente de variaciones
globales de oferta y demanda sino que pueden también originarse
en desplazamientos entre sectores. Aunque el argumento se basa
en una teoría muy esquemática sobre la formación de precios
(y la rigidez de los precios nominales a la baja parece perder
importancia a medida que sube la inflación) es evidente que en
muchos mercados las respuestas equilibrantes de los precios
ocurren sólo lentamente. Para ciertos bienes, la reacción
inicial a un exceso de oferta es una reducción de las canti-
dades producidas, mientras que para otros (como los productos
agropecuarios) hay ajustes de precios más pronunciados. Por
lo tanto, es probable que un aumento en los precios relativos
del segundo grupo de artículos se traduzca en un alza del nivel
general de precios nominales; estos aumentos pueden transmi-
tirse en el tiempo si hay mecanismos de difusión (como reglas
de indización o cambios inducidos en el déficit fiscal) o bien
si la perspectiva de una menor actividad lleva a las autori-
dades a convalidar las alzas.
En los planteamientos iniciales de la hipótesis de infla-
ción estructural se destacaba la inelasticidad de la oferta
agropecuaria, que se atribuía a rigideces tecnológicas e insti-
tucionales y a la inflexibilidad al descenso de los precios no-
minales. Un grupo de trabajo más reciente (Canavese, 1982;
Frenkel, 1983 y 1984a; Lopes, 1984; y L. Taylor, 1983, cap. 6,
10), también adopta una concepción no monetaria de la inflación,
21
pero con características distintas. Las hipótesis sobre
formación de precios tienen dos temas principales. Por un
lado, se dividen los bienes en dos clases: los de precio
flexible (típicamente las materias primas) y los de precios
administrados; los precios de estos últimos se determinarían
aplicando márgenes sobre costos relativamente constantes. Por
otra parte, se supone que los salarios siguen una regla de
indización basada en la variación de precios de períodos ante-
riores, y que influyen poco en ellos las previsiones de precios
futuros y el exceso de demanda de trabajo.26/ De allí que la
tasa de inflación tenga un fuerte componente de inercia, ya
que la indización de salarios transmite hacia adelante los
aumentos de precios,27/ las aceleraciones inflacionarias obe-
decerían principalmente a aumentos en los valores relativos
de los bienes de precio flexible.28/ También se deduce que los
salarios reales variarían de modo inverso a la tasa de infla-
ción y que los cambios en la demanda global recaerían casi
exclusivamente en las cantidades producidas y sólo muy poco
en los precios.
Desde el punto de vista analítico, estos modelos ponen
de relieve lo difícil que es, con el enfoque del equilibrio,
explicar la formación de precios y, especialmente, la de los
salarios. En primer lugar, se cuestiona el supuesto implí-
cito de fijación instantánea de las remuneraciones: las rela-
ciones de trabajo suelen ser duraderas y su renegociación es
costosa; por lo tanto, los salarios formarían parte de un
contrato (tal vez implícito), que no se revisa permanentemente.
De ahí resulta que los salarios nominales mostrarían una
apreciable rigidez en plazos cortos. Además, se señalan los
costos de información y conflicto que implicarían las regla?
salariales complejas, en que se utilizan datos que no son de
disponibilidad publica y fácilmente obtenibles (Frenkel, 1934b) ,
Desde esa perspectiva, la indización con respecto a la infla-
ción pasada sería, en un contexto de rápida elevación de los
precios, una forma razonable para estabilizar las relaciones
de trabajo, que no recurre a procedimientos inaplicables en
la práctica. Por ese motivo, la fijación de salarios se haría
con criterios retrospectivos, en función del cambio de precios
ocurrido entre momentos de reajuste, y no sobre la base de
expectativas sobre la inflación futura.
La indización salarial es práctica corriente en las
economías inflacionarias; facilita la realización de contratos
en condiciones de rápida variación de precios y resulta una
fórmula relativamente poco costosa de negociar y aplicar.
Evidentemente, en una economía en que la indización es de uso
difundido, la inflación presenta una inercia que se opone
especialmente a la aplicación de políticas de estabilización
basadas exclusivamente en la restricción de la demanda.
Subsisten, sin embargo, algunos interrogantes. Cuando
se fijan los salarios nominales, una de las principales
22
variables que se tiene en cuenta es el alza de los precios
desde el ajuste anterior. Pero el sistema de indizacion
basado en la inflación pasada es imperfecto, porque no mantiene
las condiciones de poder adquisitivo del contrato si se modi-
fica la tendencia de los precios y no incorpora otras influen-
cias reales sobre los salarios. Sería conveniente especificar
en qué condiciones se utiliza la indizacion como modo de evitar
renegociaciones frecuentes y como y con qué frecuencia se
revisa la base salarial. Para ello, habría que definir con
alguna precisión los objetivos de las partes, sus apreciacio-
nes y los costos de negociación y puesta en practica de dis-
tintos tipos de contrato, ademas del contexto institucional,211
No se ha aclarado aún la teoría al respecto: los modelos
actuales no han llegado a conclusiones firmes, aunque se han
propuesto varias hipótesis que explicarían cierta rigidez de
los salarios.30/ En particular, queda por explicar la exis-
tencia de los diversos modos de contratación según sean la
economía y el período de que se trate (salarios fijados en
términos nominales con ajustes de diferente frecuencia, indi-
zacion más o menos completa con sujeción a índices de precios
u otras variables, con distintos rezagos y períodos de ajuste!
y, especialmente, la transición de una modalidad a otra.31/
En este sentido, parecería que los métodos de fijación de
salarios (y precios) dependen del régimen de política econó-
mica. En especial, la indizacion con criterio retrospectivo
estabiliza el salario real esperado, si la tasa de inflación
pasada es buena indicadora de la que regirá en el período del
contrato. Que esta condición se cumpla dependerá del compor-
tamiento previsto de los precios fijados en el sector púhlico
y de los agregados monetarios (por su efecto sobre los precios
flexibles, los márgenes sobre costos o las mismas expectativa^
de otros sectores). Si bien es cierto que los costos de
transacción podrían explicar el que ciertas reglas se sigan
usando aunque impliquen un margen de error, no lo es menos que
los métodos basados exclusivamente en la extrapolación de
comportamientos pasados probablemente no se aplicarán en momen-
tos de cambios visibles en las condiciones económicas. En
otros términos, resultaría que una teoría de precios y salarios
no puede pasar por alto la consideración de las expectativas
(es decir, que los precios, en última instancia, se fijan
prospectivamente) y que esto reintroduce (aunque sea en momen-
tos de grandes variaciones) a la demanda global en la expli-
cación de los precios administrados. De cualquier modo, como
muy probablemente no sea completa ni uniforme la respuesta de
los precios flexibles y de las expectativas a la demanda y
existen costos de renegociación, la presencia de rigideces
contractuales será elemento importante para el análisis de
políticas de estabilización.,
23
e) Un resumen
24
dar lugar a inconsistencias en la fijación de precios del tipo
de las mencionadas. Por ultimo, como buena parte de la deuda
ha sido contraída o tomada a su cargo por el sector público,
se crea una presión adicional sobre el presupuesto. Cuando,
además, la capacidad tributaria es limitada (lo que se agrava
por la caída del ingreso real), es de esperar que se recurra
en mayor medida al impuesto infaciónario.
También, como otro ejemplo, las crisis financieras
internas (debidas en parte a factores reales o a debilidades
de los sistemas bancarios) podrían originar una intensa demanda
por inflación para reducir el valor real de los pasivos. El
mecanismo por el cual se genera la inflación en este caso
puede suponer inicialmente una mayor expansión monetaria o la
elevación de ciertos precios. Según donde se ponga el acento,
se insistirá sobre estos mecanismos o sobre el origen particular
de las presiones inflacionarias. Esto ilustra nuevamente
acerca de la ambigüedad de la pregunta sobre el origen de la
inflación.
De hecho, el afán de buscar una explicación única puede
sugerir que la inflación (sobre todo cuando es intensa) es un
fenómeno más sistemático de lo que es en realidad. Grandes
déficit fiscales, incongruencias en la fijación de precios y
resistencia a reducir el ritmo de aumento de precios y salarios
suelen ir juntos y actuar unos sobre otros: una vez que la
inflación toma impulso parece difícil atribuirle una causa bien
definida. Algo semejante ocurre cuando se considera la varia-
ción de precios de un período a otro. Muchas veces se observa
que la cantidad de dinero crece por encima de los precios;
otras veces se adelantan los salarios o el tipo de cambio u
otro grupo de precios; y en algunas oportunidades, los precios
suben sin que se pueda encontrar un motivo claro. Estos ade-
lantos o rezagos episódicos no definen el tipo de inflación
en cada momento, sino que reflejan el carácter errático de la
fijación de precios.
Una economía inflacionaria es distinta de una economía
estable y no sólo porque las variables nominales crezcan a
mayor velocidad en un caso que en otro. El crecimiento desor-
denado de los precios, sea porque el gobierno no encuentra
otros medios que la emisión para financiar sus gastos o porque
existen reivindicaciones irreconciliables que a su vez llevan
a una política de acomodamiento, apunta a un estado de pertur-
bación más general. Parece significativo que muchas de las
grandes inflaciones hayan ocurrido en circunstancias de ines-
tabilidad política o crisis económicas, es decir cuando hay
conflictos distributivos exacerbados o bien la economía está
manifiestamente desequilibrada. En última instancia, una
inflación aguda aparece como síntoma de un problema de funcio-
namiento social. Desde este punto de vista, las consecuencias
más importantes de la inflación se asociarían con las dificul-
tades para la toma de decisiones que caracterizan a un estado
de gran incertidumbre. De igual manera, la estabilización se
25
presenta no sólo como un cambio en el manejo de ciertos ins-
trumentos de política, sino como un proceso por el que se
modifican los diversos tipos de conducta (tanto por parte del
gobierno como del sector privado) que generan la inflación.
3. Efectos de la inflación
26
i) El alza de los precios estimula la demanda de activos
líquidos distintos de los medios de pago, cuyo valor real se
deprecia rápidamente. Una de las consecuencias de la huida
del dinero es la mayor importancia que adquieren las divisas
extranjeras, no sólo como numerario para expresar los precios,
sino también como medio para mantener poder de compra, e
incluso para efectuar pagos. Como contrapartida de las
mayores tenencias de moneda extranjera (que no devengan inte-
reses en el país de emisión), los residentes deben despren-
derse de bienes u otros activos: esto representa un costo para
la economía en su conjunto. Por otro lado, el intento por
reducir el monto de los saldos monetarios distrae recursos en
las operaciones financieras de corto plazo y en la búsqueda
de formas para sincronizar pagos y cobros, y crea inconve-
nientes en la organización de los intercambios. Además, no
todos los individuos tienen la misma facilidad para evitar el
impuesto inflacionario: éste recae probablemente en buena
parte sobre los grupos de ingresos bajos.
ií) La volatilidad de los precios lleva a una activa
búsqueda de información. Pero, a pesar de este esfuerzo (que
resta recursos a las actividades productivas), los agentes se
encuentran ante una incertidumbre mucho mayor que en condi-
ciones de estabilidad. Se corre el riesgo de incurrir en
grandes pérdidas y al mismo tiempo se presentan oportunidades
de lograr grandes beneficios que sólo dependen del pronóstico
de la inflación. Se genera entonces una intensa actividad
especulativa en la que se ven inducidos (u obligados) a parti-
cipar la mayoría de los individuos. Muchas transacciones se
basan sólo en la existencia de opiniones distintas sobre la
evolución futura de los precios; de modo similar, quedan sin
realizar intercambios que se llevarían a cabo en circunstan-
cias más normales. Al mismo tiempo, la dificultad de efectuar
previsiones es mayor, cuanto más dilatado sea el horizonte
temporal de las decisiones. Los individuos prefieren
entonces adoptar posiciones flexibles, que puedan modificarse
a medida que se recibe nueva información. Esto probablemente
lleve a postergar inversiones de maduración lenta. Algo
similar ocurre con la política económica: las medidas diri-
gidas a promover el crecimiento tienen menor probabilidad de
ser consideradas duraderas cuando, como sucede en los casos
de alta inflación, se percibe como inestable la conducta del
gobierno; consiguientemente, también crece la magnitud de los
incentivos necesarios para obtener una determinada respuesta.
iii) La contracción del horizonte temporal de las deci-
siones es más patente en los mercados financieros. Como la
incertidumbre sobre los precios aumenta con el plazo, los
contratos a interés fijo se pactan por períodos reducidos. Las
opciones posibles para el financiamiento a más largo plazo
tienen también inconvenientes: los sistemas de interés
variable implican el riesgo de que cambie la tasa de interés
real, mientras que la variabilidad de los precios relativos
27
hace difícil encontrar índices apropiados para el ajuste de
deudas. De este modo, se resiente la provisión de fondos
para la inversión.
iv) Los frecuentes cambios de precios le restan rápida-
mente validez a la información que puedan obtener los consumi-
dores. El costo de la búsqueda de mejores oportunidades de
compra se eleva con la inflación. Por lo tanto, la competencia
de precios resulta una estrategia menos conveniente para las
firmas que cuando rigen condiciones de estabilidad.
v) Al preferir conductas flexibles, los agentes intentan
protegerse de los efectos de cambios sorpresivos en los
precios. Pero la inflación produce de todas maneras redistri-
buciones aleatorias de incentivos y de ingresos. La inesta-
bilidad de precios puede reflejar una pugna distributiva, pero
también la realimenta. Cuando se aplican regímenes de ajuste
automático de salarios, sus imperfecciones producen cambios
no previstos en las remuneraciones reales y constituyen, por
lo tanto, motivo de roce; cuando no existen, aumenta la fre-
cuencia de los ajustes: como no se puede establecer un sistema
bien definido de contratos en términos reales y se producen
frecuentes e intensos cambios de precios relativos, cada
vuelta de negociación resulta conflictiva.
En situaciones de inflación errática, por lo tanto, las
acciones orientadas al crecimiento y a la redistribución
permanente de ingresos pasan a segundo plano frente a un desor-
denado juego de corto plazo sin una solución precisa. Dado que
el problema reside en la forma de comportamiento del sector
publico y de los agentes privados, su corrección implica un
cambio de esas conductas. Es decir, estabilizar significa
llegar a una situación en que los actores económicos estén en
mejores condiciones de formular planes para el futuro y en
que sea más probable que las decisiones sean compatibles entre
sí. Dicho de otro modo, la evolución de los precios debe ser
más previsible; esto exige que la política económica sea tal
que guíe a las decisiones privadas hacia ese fin. Difícil-
mente se logrará ese resultado con tasas elevadas de inflación.
Por lo tanto, una de las condiciones para la estabilización
es que se alcance una velocidad 'razonable' en el crecimiento
de los precios. Reducir la inestabilidad requiere, además,
que la inflación sea relativamente previsible, de modo que los
agentes puedan formular expectativas más o menos confiables.
El problema de la estabilización, por lo tanto, es doble:
lograr que disminuya el ritmo de aumento de los precios y
conseguir también que esa disminución sea duradera.
28
4. Políticas de estabilización
29
Si bien es claro que las políticas volubles tienen un
alto costo, también a más largo plazo se plantea el interro-
gante sobre la conveniencia de definir reglas estrictas para
la administración de ciertos instrumentos. Un caso particular
es el de la política monetaria. Se ha propuesto que el Banco
Central actúe de modo de mantener constante la tasa de creci-
miento de algún agregado monetario.34/ De acuerdo con los
defensores de este sistema, la regla monetaria resolvería el
problema de la inestabilidad de precios y, a la vez, eliminaría
buena parte de las fluctuaciones en el producto global: si los
medios de pago crecen a un ritmo predecible, se reduciría el
componente imprevisto de la demanda global que, según la
hipótesis tradicional, provoca los cambios cíclicos en la
producción.
Sin embargo, estos argumentos se basan en supuestos muy
categóricos sobre la asociación entre el dinero y los precios.
De hecho, un régimen de crecimiento monetario fijo tendría
varios inconvenientes. En primer lugar, el establecimiento
de esa regla como parte de un programa de estabilización (y,
por lo tanto, acompañada de un cambio apreciable en la tasa
de crecimiento de la cantidad de dinero) , puede tener un
impacto inicial considerable sobre los precios, ya que presu-
miblemente aumentará la demanda de saldos reales. En esas
condiciones, resulta casi imposible saber cuál sería el nivel
de precios de equilibrio. Así, en lugar de facilitar la
formación de expectativas, se estaría agregando un elemento
más de incertidumbre. Después de la transición, la función
de la demanda de dinero varía de acuerdo con las modificaciones
en el tipo de activos disponibles y los hábitos de pago. Aun
en el supuesto de ajustes perfectos al equilibrio, predeter-
minar el aumento de la cantidad de dinero no es condición
necesaria ni suficiente para hacer predecible la tasa de
inflación. Por otra parte, no parece conveniente restringir
la capacidad de acción de las autoridades monetarias hasta
el punto en que no puedan ejercer una acción anticíclica en
los mercados de crédito en respuesta a perturbaciones de
origen real.35/
Por lo tanto, si bien la definición de un régimen mone-
tario más previsible es, sin duda, parte importante de una
estabilización, establecer una regla rígida para la política
no resultaría un objetivo apropiado. En genera]., se presenta
la disyuntiva entre hacer menos predecibles las políticas, y
asumir el riesgo de anunciar compromisos estrictos sobre el
curso futuro de los instrumentos, lo cual reduce la flexibi-
lidad de las políticas y puede ser de cumplimiento incierto.
En la práctica, parece difícil que haya reglas incondicionales
sobre un horizonte indefinido de tiempo. Pese a que puede ser
útil anunciar (y cumplir) determinadas metas respecto de
algunos instrumentos, a un plazo más o menos largo (probable-
mente) la estabilización de las expectativas deba basarse en
algo más difuso, pero también más simple: el consenso expresado
30
*
31
f
b) La transición
32
(en la medida en que estén disponibles los datos). Si, en
ultima instancia, la inflación depende de la cantidad de
dinero, las previsiones de precios se basarían en la política
monetaria esperada. Por lo tanto, si el gobierno está en
condiciones de hacer creer que se ha producido un cambio
permanente en el régimen monetario, de tal suerte que la
demanda global será desde ese momento compatible con la esta-
bilidad de precios, se ajustarán de inmediato las expectativas
y los precios mismos. No necesariamente debe frenarse en
forma brusca la expansión monetaria, porque las menores expec-
tativas de inflación estimulan la demanda de dinero. Pero sí
tendría que producirse un cambio visible en la política fiscal:
debería haber una clara reducción de los déficit presentes y,
en especial, de los que se prevén para el futuro, que mostrarán
sin ambigüedad que el gobierno no tendrá que recurrir al
impuesto inflacionario.37/
Más allá de los detalles particulares de este debate,
parece evidente que la elección entre enfoques graduales o
de choque depende de las condiciones iniciales. Cuando la
inflación es moderada, es probable que numerosos contratos
(salariales o de crédito) a plazos relativamente largos hayan
sido pactados en términos nominales y con condiciones que
reflejan el crecimiento observado de los precios. Independien-
temente de la rapidez de ajuste de las expectativas, una
deflación lenta afectaría el valor real de esos contratos
menos que una rápida. Por otro lado, las políticas graduales
son potencialmente flexibles: permiten utilizar la información
que se va recogiendo de acuerdo con la respuesta de la eco-
nomía. Pero estas posibles ventajas resultan menos patentes
si se parte de una inflación muy alta. En estos casos, la
inercia de los contratos es menor (aunque no desaparece por
completo, salvo tal vez en las hiperinflaciones), porque la
misma volatilidad de precios lleva a acortar los plazos de
los acuerdos. Además, una transición prolongada puede repre-
sentar un largo período de incertidumbre en el que el público
continuaría adoptando sus decisiones de momento en momento a
falta de una perspectiva definida a plazos más largos. La
propia flexibilidad de las medidas, por otro lado, puede
crear la impresión de que son reversibles, lo que haría más
trabajoso el cambio de expectativas y aumentaría las presiones
sobre las políticas.
El choque soslaya estos problemas, aunque impone condi-
ciones estrictas para obtener buenos resultados. Una vez que
se ha anunciado que la inflación sufrirá una brusca caída,
es imprescindible que este efecto se produzca, que los costos
del ajuste sean tales que no pongan en duda la viabilidad de
las políticas y que el gobierno utilice sus instrumentos para
sostener la estabilización. Hay escasas posibilidades de
aprender sobre la marcha, especialmente en las etapas ini-
ciales del programa: tienen que darse políticas bastante bien
definidas y un control eficaz sobre los instrumentos; el
33
gobierno, además, quizá debería estar dispuesto a subordinar
algunos de sus restantes objetivos a la obtención de un
efecto duradero sobre los precios.- Esto subraya nuevamente
la necesidad de un consenso social en torno al objetivo anti-
inflacionario, pero también implica una fuerte demanda de
congruencia en las políticas: un programa de choque, por su
propia naturaleza, es difícilmente reversible y su eficacia
depende en parte de que esto sea percibido por el publico; los
costos de no obtener los resultados perseguidos son por consi-
guiente altos. Pero la congruencia la definen en modo dis-
tinto las diferentes teorías, sobre cuya validez o invalidez
estrictas pueden caber dudas. La incertidumbre sobre el
'verdadero modelo' de la economía tiene especial peso en la
estrategia de choque; en la medida en que se tenga en cuenta,
es probable que las políticas no respondan a un esquema que se
encuadre con precisión en algún marco teórico particular.
De cualquier modo, la tesis de las expectativas racio-
nales destaca varias cuestiones importantes. Si la determi-
nación del nivel general de los precios puede representarse
como el resultado de las acciones del gobierno y de los indi-
viduos o de grupos privados, sobre las que influye la conducta
que cada agente espera que adopten los demás, uno de los
puntos esenciales de la estabilización será que las autori-
dades puedan asumir el liderazgo del juego, es decir, que
logren que la política anunciada sea tomada como un dato por
el público al decidir su comportamiento. Para ello es preciso,
en particular, que el gobierno pueda regular la oferta mone-
taria sin verse apremiado por las necesidades fiscales, de
manera de ir ajustando la liquidez de acuerdo con la demanda
de dinero a una tasa de inflación más baja. Cuanto más clara-
mente sepa el público que el gobierno cuenta con esa capacidad,
menor será el riesgo de que los precios no respondan a la
política.
Ahora bien, este razonamiento no define el conjunto de
condiciones de una estabilización bien lograda. En primer
lugar, habría que definir las condiciones de la credibilidad:
¿cuándo pueden confiar las autoridades en que sus anuncios
serán incorporados en las decisiones del público? Aunque
podría emitirse un juicio sobre el particular en cada caso
específico, la credibilidad es un concepto difuso.38/ Por
otro lado, no parece evidente que un anuncio de cambio radical
en la política fiscal y monetaria, aunque sea creíble, dé
lugar a una modificación suficiente de las expectativas y de
los precios.39/ Al margen de la posible existencia de rigi-
deces contractuales, subsiste para los agentes el problema
de inferir precios a partir de los instrumentos que ha fijado
el gobierno.
Un anuncio sobre medidas monetarias y fiscales debe ser
interpretado y transformado en expectativas de variaciones de
precios y éstas, a su vez, en decisiones sobre precios y
34
cantidades. Cada firma está interesada no sólo en la conducta
que ella espera que adopte el gobierno, sino, también, y de
modo principal, en lo que supone que harán sus proveedores y
competidores y en cómo variarán los salarios. La incertidumbre
sobre estos comportamientos no desaparece aunque haya habido
un cambio creíble en la política. 4_0/ El mismo problema se
plantea para los trabajadores. Un cambio abrupto en la tasa
de inflación exige un movimiento sincronizado del conjunto de
precios. Si cada agente no percibe con claridad que el resto
responderá a la política ajustando sus precios, tampoco
tendrá incentivos para modificar suficientemente los que
controla.41/ Es decir, aun cuando haya cierta confianza en
que el gobierno mantendrá el curso anunciado, no hay garantía
de que una modificación súbita de la política monetaria y
fiscal se refleje enteramente en los precios.42/ Es probable
que la tasa de inflación no se reduzca al mismo ritmo que la
demanda nominal y que los precios relativos varíen de modo
errático. Las perturbaciones que esto puede acarrear podrían
poner en peligro la continuidad de las políticas. En esas
condiciones, es posible que la inflación no tienda a aproxi-
marse al valor que correspondería a una respuesta de
equilibrio.
Parece razonable que un programa de estabilización trate
de evitar esos riesgos. Un instrumento para lograrlo es la
política de ingresos. La intervención del sector publico en
la determinación de precios y salarios se equipara a veces a
una política de estabilización; según otras opiniones, es una
fuente de distorsiones injustificadas. Ninguna de estas posi-
ciones parece acertada. La política de ingresos tendría por
función facilitar la transición a una tasa de inflación más
baja, de modo que los precios, en conjunto, varíen aproximada-
mente en correspondencia con la demanda global. No hay segu-
ridad de que los mercados por sí solos produzcan este resul-
tado; tampoco la política puede crear un sistema de precios
por decisión administrativa. La eficacia de las medidas
directas sobre los precios seguramente depende en gran parte
de las condiciones y el modo en que se apliquen:
i) La política de ingresos se complementa con la regu-
lación de la demanda global y no la sustituye. Cuando se
aplican controles o se anuncian pautas de precios, el público
debe confiar en que serán respetados. El sistema administra-
tivo puede ocuparse de desviaciones específicas, pero no podrá
ejercer un control completo sobre las transacciones.43/ Por
lo tanto, las posibilidades de éxito de la política están
supeditadas al hecho de que el programa en su conjunto se
considere factible. Para ello el gobierno debe mostrar que
está en condiciones de evitar grandes excesos de demanda a
los precios pautados. La experiencia enseña que la generali-
zación de mercados negros o la existencia de grandes discre-
pancias entre precios regulados y no regulados se resuelve por
último con el abandono de los intentos de estabilización. Para
35
evitarlo, es necesario que quienes fijan los precios encuentren
que no obtendrán grandes beneficios eludiendo los controles:
la demanda debe ser tal que no aparezcan perturbaciones en el
abastecimiento ni se vean estimuladas las alzas extraoficiales
de precios. Es decir, la información que reciben los agentes
en los mercados debería ser tal que reafirme la posibilidad de
sostener la evolución de lo:- precios, implícita en el programa.
ii) Por lo tanto, la política de demanda global tiene un
papel central en la transición hacia un sendero de menor
elevación de los precios. En principio, tendría que haber
correspondencia entre el gasto y los precios, de modo de no
generar grandes excesos ni insuficiencias de demanda. Sin
embargo, es evidente que en esto no podrá lograrse una sintonía
fina, no sólo por las conocidas dificultades de controlar con
precisión el gasto nominal sino también porque a lo largo de
la transición puede haber incertidumbre sobre la respuesta de
las cantidades producidas frente a un estímulo de demanda.
De cualquier modo, el manejo de instrumentos específicos
probablemente deba variar de acuerdo con el criterio de los
responsables de la política. En particular, si se ha producido
un cambio apreciable en la tasa de inflación, habría modifi-
caciones en la demanda de activos que no pueden preverse con
exactitud. En ese caso, no parece conveniente fijar metas
estrictas para los agregados monetarios. Al respecto subsiste
el problema de distinguir los movimientos de la tasa de
interés que son atribuibles a cambios en las expectativas de
inflación de aquellos que responden al estado de la liquidez.
iii) Cuando se regulan los precios y los salarios se
está sobredeterminando la economía: el estado resultante no
puede así describirse como de equilibrio. No se permite que
los precios relativos varíen en respuesta a las condiciones de
los mercados. Esto no es inocuo. Pero el argumento que sos-
tiene que la política de ingresos es inconveniente porque
produce distorsiones en los precios tiene poca solidez. ¿Cuál
es la alternativa? En una inflación errática, los precios
relativos surgen de un juego de adivinanzas que se asemeja
poco a un equilibrio; es muy probable que el ajuste de los
precios frente a una desaceleración de la demanda ocurra de
modo igualmente desordenado. En esas condiciones, los precios
relativos determinados por el mercado no serán un patrón de
referencia útil. La estabilización de los precios en conjunto
parece un requisito para que se pueda empezar a formar un
sistema coherente de precios; la sobredeterminación inicial
es entonces una manera de acelerar el proceso que a ello
conduce.
De cualquier modo, las restricciones que la administra-
ción de precios impone a los movimientos de precios relativos
pueden plantear un problema a la política antiinflacionaria
si es que se producen grandes excesos de demanda de algunos
bienes, o bien si algunos grupos estiman que soportan una
36
carga desproporcionada. Es casi inevitable que surjan algunos
casos de este tipo, sin que necesariamente peligre la política
en su conjunto. Sin embargo, es importante que no se
produzcan atrasos que lleven en algún momento a fuertes
aumentos de algunos precios nominales. Esto indica, por un
lado, que la intervención estricta sobre los precios tendría
que tener una duración limitada, hasta tanto se pueda confiar
en que la tasa de inflación más baja este incorporada en las
decisiones de precios. Por otra parte, importa que el punto
de partida de los precios relativos, especialmente de los de
mayor significado macroeconómico (tipo de cambio real, salario
real, precios del sector público) sea tal que evite desequi-
librios importantes. Este es un aspecto particularmente com-
plejo, en especial cuando la situación de partida hace difícil
aplicar normas históricas como marco de referencia y hay
fuertes conflictos sobre la distribución de ingresos. Con
todo, es necesario afrontar este hecho; nuevamente sería
utópico pensar que la búsqueda de un conjunto aceptable de
precios relativos no sufrirá perturbaciones en un clima de
alta inflación.
En todo caso, en algún momento los precios relativos
deben variar y esto implicará movimientos ascendentes de
algunos valores nominales. También parece cierto que la
aplicación de una política de ingresos puede provocar incer-
tidumbre acerca de la posibilidad de mantener tasas reducidas
de inflación, sobre todo cuando ha habido experiencia de alzas
bruscas en los precios al ceder los controles. Este hecho
subraya la necesidad de una política de demanda compatible con
el sendero de precios elegido, de manera de crear confianza
de que no se producirá ese efecto. Puede haber también un
aprendizaje inverso: si durante un tiempo los precios admi-
nistrados se mantienen sin perturbaciones apreciables, habría
un refuerzo de las expectativas; si así ocurre, los ajustes
requeridos en los precios relativos no implicarán necesaria-
mente una gran aceleración en el conjunto de los precios
nominales. Por otro lado, es probable que, al mediar un
período de precios relativamente estables, las demandas diri-
gidas a cada firma se hagan más elásticas porque, al ser menos
volátiles los precios disminuye el costo de búsqueda de los
compradores. Si la perciben las firmas puede transformarse en
un incentivo para una mayor competencia de precios.
Aplicar una política de ingresos en conjunto con las
políticas de demanda tiene por objeto reducir el efecto nega-
tivo de la estabilización sobre la actividad. Pero es difícil
que puedan evitarse por completo las perturbaciones. En la
medida en que las expectativas no se ajusten rápida y total-
mente, la tasa de interés real puede ser elevada, como sucede
con frecuencia en los comienzos de los programas de estabi-
lización. Por otra parte, es posible que, especialmente cuando
se busca una deflación rápida, haya un período en que la incer-
tidumbre en torno a los precios pueda contraer la oferta.
37
Además, tanto desde el punto de vista fiscal como desde el de
los precios relativos, una política antiinflacionaria es nece-
sariamente no neutral: habrá sectores cuyo ingreso real se
reduce y aunque otros mejoren su posición (en especial
aquellos sobre los que recaía más intensamente el impuesto
inflacionario), los efectos sobre el gasto pueden no compen-
sarse totalmente y de inmediato. La estabilización, asimismo,
puede poner de manifiesto perdidas en que venían incurriendo
individuos o sectores, pero que no percibían con exactitud o
eperaban recuperar en algún momento. A plazo más largo,
algunas actividades, cuyos beneficios estaban ligados a la
inestabilidad de precios, o que estaban organizadas en función
de ella, también tendrían incentivo para contraerse.
Cuando se parte de una inflación elevada, por lo tanto,
no parece posible que la transición a una economía más estable
ocurra sin algunas dislocaciones. En las condiciones a que
hacen frente muchas economías latinoamericanas, reducir la
inflación es particularmente difícil por la carga de la deuda
externa que pesa sobre el ingreso real y el presupuesto. Pero
también, en una economía con alta inflación no puede alcanzarse
un funcionamiento más o menos coordinado. Sin cierta estabi-
lidad de precios hay poco lugar para políticas de crecimiento
y de redistribución ordenada de los ingresos. En esencia, la
estabilización sería un esfuerzo por permitir que esas polí-
ticas se lleven a cabo; a más largo plazo, la estabilización
depende de ellas para sostenerse.
Notas
38
3/ El ejemplo (que se inspira en Leijonhufyud, 1983b1
supone una política explícita de dinero pasivo. Las conclu"
siones serían exactamente iguales si la iniciativa proviniera
de la autoridad monetaria. Nótese, por otro lado, que con las
hipótesis del ejemplo no hay un impuesto inflacionario sobre
las existencias de dinero y, por lo tanto, la demanda de
saldos reales no tiene por qué depender de las variaciones
esperadas en el precio patrón.
4J Salvo indicación en contrario, los términos "demanda
global", "demanda agregada" o "demanda de bienes" designan
aquí una variable que define la posición de una curva de
demanda (es decir, se refieren a la función que determina la
relación entre precios y cantidades globales). Esta es asimi-
lable aproximadamente al ingreso nominal. Un aumento de la
demanda global, definida de este modo, es compatible con una
variación de cualquier signo en las cantidades producidas.
5/ El análisis convencional se puede extender para in-
cluir regímenes monetarios en los que la masa monetaria es
variable endógena. Un caso sería el del modelo monetario de
economías abiertas con tipo de cambio fijo, que se comenta más
adelante.
6/ Véase Friedman (1974), Lucas (.1973 y 1981). Cagan
(1956) sustituye la curva de oferta por el supuesto de que las
cantidades producidas son constantes.
JJ La diferencia en cuanto a los supuestos de formación
de expectativas entre los autores que aceptan la interpretación
monetaria de la inflación se refleja en actitudes distintas
con respecto a las políticas de estabilización. Para los
propósitos de la presente discusión, esa diferencia no es
esencial.
8/ El modelo monetario reconoce que las variaciones exó-
genas en la oferta de bienes (causadas, por ejemplo, por
cambios aleatorios en la producción primaria) pueden afectar
el nivel de precios. Sin embargo, también se hace una distin-
ción entre cambios de una sola vez en los precios y su eleva-
ción persistente; esta ultima tendría un origen monetario.
9/ Los autores no están de acuerdo sobre la capacidad que
se le asigna al Banco Central para esterilizar los flujos de
reserva, es decir, para controlar la masa monetaria a corto
plazo con tipos de cambio fijos (Darby, 198Q) .
10/ La conexión entre crédito interno y precios sería
más indirecta con un tipo de cambio fijo, especialmente si hay
gran movilidad de capitales, porque las variaciones de reservas
internacionales compensarían la de los activos internos del
Banco Central, de modo que éstos tendrían escaso efecto sobre
la masa monetaria y los precios. Sin embargo, los modelos
monetarios destacan que esta independencia es limitada; a la
larga, el tipo de cambio debe variar al mismo ritmo que el
crédito interno (porque, si no, los flujos de reservas se vol-
verían insosteniblemente grandes) , de manera que éste regula
el valor medio de la tasa de inflación (Rodríguez, 1979).
39
11/ Véase Sargent y Wallace (19811; para el caso argen-
tino: Cavallo y Peña (19831. En el argumento original, no h a y
necesariamente una vinculación período a período entre déficit
y precios: no son las necesidades de financiamiento transi-
torias sino las permanentes las que causarían inflación. La
posición fiscalista se expresa a veces como el supuesto de que
los precios crecen proporcionalmente a la deuda publica en
sentido amplio (es decir, incluidos tanto el dinero como otros
activos que devengan intereses). Con ello se pasa por alto
la posibilidad de cambios en la demanda de activos y se supone
que una operación de mercado abierto (que sustituye una forma
de deuda por otra) sería irrelevante, lo cual no resulta
obvio.
12/ En el caso mencionado en el texto (que surge de los
modelos de Thompson (1981) y Barro y Gordon (1983)) el juego se
plantea entre el Banco Central y el conjunto del sector
privado. También se han propuesto modelos que buscan describir
la interacción entre el Banco Central y los asalariados (Gale,
1981; Horn y Persson, 1984) o las autoridades fiscales
(Tabellini, 1985).
13/ Tobin (1974), en su comentario a Friedman, ha insis-
tido en la no neutralidad del dinero debido a la existencia de
diversos activos en la cartera del publico.
14/ El desarrollo de modelos de demanda de dinero de
ajuste parcial (Chow, 1966) o con la hipótesis de amortiguación
de choques (Carr y Darby, 1981), en los cuales la demanda de
saldos reales se aproxima sólo gradualmente a la que resulta
de las clásicas funciones de demanda, revela indirectamente las
dificultades de vincular período a período los movimientos de
la masa monetaria y de la demanda global.
15/ Dicho de otro modo, los precios observados en un
período son iguales a los precios esperados (o a la estimación
del nivel general de precios que se formulan en el momento los
individuos, con información incompleta) más una corrección que
depende de la desviación del producto físico de su valor
'normal'. Son posibles otras hipótesis de formación de precios
compatibles con una causalidad dinero-precios; en particular,
ésta se concilia con supuestos de margen fijo sobre costos.
Alchian y Alien (1964) presentan un análisis de este tipo,
según el cual un aumento del gasto actúa primero sobre los
precios de los recursos productivos con oferta relativamente
inelástica, lo que repercute sobre los precios de los demás
bienes y servicios. Este modelo, sin embargo, deja bastante
en el aire la explicación de cómo se determinan los precios
de los factores.
16/ Este análisis es válido en principio para los modelos
de econonomía cerrada. Sin embargo, en el caso de las econo-
mías abiertas, tampoco parecería estar muy demostrada la
hipótesis de la paridad del poder adquisitivo no sólo porque
existen bienes no comerciables, sino porque la ley de un solo
40
precio 110 se aplica estrictamente a muchos bienes que parti-
cipan en el comercio (Machinea, 1983). Por lo tanto, ahí
también es preciso emplear hipótesis de comportamiento sobre
la determinación de los precios internos. Los modelos de
equilibrio corrientes hacen depender el nivel general de los
precios del tipo de cambio y del gasto global (por su efecto
sobre los mercados de bienes no comerciables); caben pues
observaciones similares a las formuladas para los esquemas
de equilibrio en economías cerradas.
17/ Esto es valido aunque la inflación tenga un orgien
real. Considérese por ejemplo un sistema con tipo de cambio
fijo (para simplificar se supone que los precios externos de
los bienes comercializables están también dados), donde el
progreso técnico es mayor en las industrias vinculadas con el
mercado externo que en las de bienes no comerciables (Aukrust,
1977). El precio relativo de los bienes no comerciables
aumenta con el tiempo; esto implica de por sí una tendencia
al alza del nivel general de los precios. La demanda de
dinero también crece. Si el Banco Central no modifica el
crédito al gobierno, acumula activos contra el resto del mundo
o contra el sector privado interno, lo que puede interpretarse
como una utilización del impuesto inflacionario para aumentar
los activos netos del sector publico. Si en algún momento el
sector público decide utilizar estos fondos, tendrá un poder
de gasto que no es contrapartida de la percepción de
impuestos.
18/ La reducción del déficit financiado con emisión no
tiene necesariamente que ser simultánea con la caída en la tasa
de inflación, porque al reducirse la tasa de elevación de los
precios presumiblemente aumentará la demanda de dinero. El
argumento del texto ignora la posibilidad (concebible teórica-
mente) de que la inflación se haya ubicado por encima de la
que maximiza el impuesto inflacionario; es decir, que el alza
de los precios sea tal que un incremento adicional de la tasa
de inflación produzca una caída más que proporcional de las
tenencias de saldos reales. No parece que esta posibilidad
tenga importancia práctica, salvo quizá en el caso de las
hiperinflaciones.
19/ En el caso argentino, se distinguen tradicionalmente
tres grandes grupos (trabajadores, empresarios urbanos, empre-
sarios agropecuarios) que, en distintas alianzas según el
momento, definirían las características de la pugna. Conforme
a estos estudios, en la capacidad de negociación de los grupos
y en la configuración de los precios influiría particularmente
la situación de los pagos externos. Véase entre otros, Ferrer
(1963); Brodersohn (1974); Canitrot (1975); Mallon y
Sourrouille (1975).
20/ 0 bien cuando hay presiones para lograr un aumento
de los precios relativos de algunos productos de precio flexi-
ble, que generan resistencias a la caída del ingreso real de
los grupos afectados. Según este esquema, por otro lado, el
41
gobierno podría también iniciar o acelerar la pugna sectorial
aplicando políticas dirigidas a aumentar el valor real de los
precios que controla.
21/ La cantidad de dinero podría también variar con una
respuesta endógena del déficit fiscal a los precios debido a
la existencia de rezagos en la percepción de impuestos
(Olivera, 1967; Dutton, 1971; Tanzi, 1977; Canavese, 1935).
En este caso, un aumento de una sola vez en los precios podría
dar lugar a una aceleración persistente en el crecimiento de
la oferta monetaria.
22/ Okun (1981) discute los problemas asociados con la
formación de precios e intenta racionalizar la existencia de
rigideces. Frenkel (1984a) argumenta que los salarios respon-
den a condiciones institucionales y que estando dadas esas
condiciones la indización resultante de la inflación pasada
es un régimen que evita a las partes un trabajo excesivo de
obtención y procesamiento de información.
23/ Frenkel (1983) señala que el margen sobre costos que
aplican las empresas no permanecería fijo ante tales cambios.
24/ Esto se refiere al caso en que se supone que la pugna
distributiva inicia la aceleración de los precios. Conviene
distinguir este caso del que resulta de las reacciones defen-
sivas que se producen cuando salarios y precios varían para
adaptarse a una inflación ya desatada.
25/ A menudo se distingue entre los bienes de acuerdo con
el grado de flexibilidad de su precio a los excesos de demanda.
En algunos casos la respuesta sería relativamente rápida, en
otros ocurriría muy lenta (Hicks, 1974).
26/ Este tipo de modelo puede combinarse con las hipótesis
de pugna distributiva por cambios episódicos en el margen
sobre los costos o en el grado de indización de los salarios.
27/ La inercia inflacionaria ha sido destacada también
por Gordon (1981), Tobin (1980). Fischer (1977), Phelps y J.
Taylor (1977), J. Taylor (1980), entre otros, han discutido
los efectos de las rigideces contractuales aunque, en esos
modelos, los salarios se determinan sobre la base de
previsiones.
28/ Esta conclusión se asemeja a la del esquema estruc-
turalista tradicional. Sin embargo, en éste se trataba de
explicar los aumentos de precios, mientras que aquí el aná-
lisis se refiere a los cambios en la tasa de inflación. Por
otro lado, los modelos recientes difieren del de Olivera (1964)
en que no se hace referencia al equilibrio general.
29/ La importancia de las condiciones institucionales ha
sido subrayada, entre otros, por Cortázar (1983) y Frenkel
(1984a). Este autor afirma que la teoría de los salarios es
necesariamente histórica y que no es posible formular una
explicación de tipo general.
30/ Una reseña de la discusión actual sobre la teoría de
los contratos y la fijación de precios y salarios se encuentra
42
en Azariadis y Cooper (1985) , Azaríadis y Stiglitz (.1983) ,
Flanagan (1984), Klein (1984), Lazear (1984), Weitzman (1984),
Yellen (1984).
31/ Un asunto de particular interés es el que se refiere
a la rapidez con que se adaptan las reglas de formación de
precios y salarios al tipo de inflación vigente. Gerchunoff
(1985) comenta que, tras la estabilización alemana de 1923,
los salarios se volvieron a fijar en términos nominales (en
moneda local) con bastante prontitud, pero su período de
validez siguió siendo durante varios años menor que el de otros
países europeos.
32/ Leijonhufvud (1981) distingue entre "expectativas bien
conformadas", que se pueden describir en función de los estados
pasados de la economía y serían características de situaciones
relativamente estables y "expectativas mal conformadas", que
no responden a un modelo bien definido aplicado por el conjunto
de los agentes.
33/ Esta bien establecido que la variabilidad de los
precios relativos aumenta con la inflación (para el caso argen-
tino, véase Helman Roiter y Yoguel (.1984) ) . Las explicaciones
propuestas van desde los modelos de inflación estructural a
los modelos en que la varianza de los precios relativos es
función de la varianza en el componente aleatorio de la oferta
monetaria (Cukierman, 1979).
34/ Véase Friedman (1959) y Lucas (1980). El argumento
general en favor de las reglas de política (por oposición al
manejo discrecional de los instrumentos) está desarrollado en
Kydland y Prescott (1977).
35/ Leijonhufvud (1983a y b) discute los problemas que
resultan de un sistema monetario sin reglas y los que surgirían
con regímenes sin flexibilidad.
36/ En esto parecen coincidir autores con distintas
postulaciones teóricas. Véanse, por ejemplo, Laidler (1975,
cap. 4), Gordon (1982). Cagan (1979, p. 224) sugiere que la
mejor política posible está a mitad de camino entre una
reducción muy lenta y el extremo opuesto.
37/ El argumento fue desarrollado por Sargent (1981 y
1982), quien se apoya en la experiencia de las hiperinflaciones
europeas y también por Bomberger y Makinen (1983). Sin
embargo, Dornbusch (1985) ha puesto en duda que ese modelo
se aplique estrictamente al caso de la inflación alemana de
los años veinte.
38/ El problema de la credibilidad, en relación con las
políticas de estabilización ha sido discutido por Schelling
(1982) y Koromzay (1982). Recientemente se han desarrollado
modelos en que el público va modificando su apreciación sobre
la conducta futura del gobierno de acuerdo con las políticas
que éste aplica efectivamente (véase por ejemplo, Di Tata 1983;
Backus y Driffill 1984). Uno de los resultados de estos
modelos en que las expectativas dependen de la reputación de
las autoridades es que, incluso cuando éstas estén dispuestas
43
a desacelerar incondicionalmente la demanda nominal, hay cierta
probabilidad de que las expectativas no se ajusten enseguida:
recién se aprendería que ha ocurrido un cambio en el régimen
de políticas cuando se produce una recesión.
39/ La credibilidad de la política fiscal también depende
de las expectativas de precios. Al reducirse la inflación
aumenta la recaudación impositiva real, porque disminuye el
efecto del rezago entre el momento del pago y el del hecho
imponible. Es decir, el déficit fiscal es en parte endógeno
(véase Olivera, 1967; Dutton, 1971; Tanzi, 1977; Canavese,
1985). La disminución del rezago fiscal ha sido especialmente
importante en las hiperinflaciones. Se ha sostenido, incluso,
que en algunos casos la estabilización traería consigo el
equilibrio fiscal, más que a la inversa (Liga de las Naciones,
1946, para el caso de las hiperinflaciones austríaca y húngara).
La interdependencia entre déficit e inflación, por otro lado,
introduce una airibigUedad: una política fiscal creíble para un
público escéptico frente a las perspectivas de estabilización
implicaría un sobreajuste (es decir, resultaría muy restric-
tiva) una vez que la inflación se redujo efectivamente.
40/ Una buena parte de la discusión macroeconómica sobre
el papel y la formación de las expectativas se basa en el
constraste entre las expectativas adaptativas y las racionales;
es decir, entre las previsiones que sólo dependen de la
historia pasada de la variable y aquellas en que los individuos
actúan como si conocieran el proceso que determina la variable.
Esta disyuntiva es falsa. Suponer que los individuos son
capaces de darse cuenta cuándo ha habido un cambio en las
condiciones de la economía (y, por lo tanto, no extrapolan
mecánicamente el pasado), no implica postular que las conse-
cuencias de ese cambio se evalúen de modo acertado ni que los
agentes predigan uniformemente sobre la base de un modelo
determinado.
41/ Di Tata (1982) y Phelps (1983) han analizado este
problema aplicando el concepto de "expectativas de las expec-
tativas": los individuos deben prever en qué forma los demás
harán sus predicciones; si cada uno confiara en que los demás
modificarán sus expectativas ante el cambio de políticas, los
precios se moverán hacia el equilibrio, pero, si eso no sucede,
habría un desajuste.
42/ El caso de las hiperinflaciones parece especial: en
la medida en que la mayoría de los precios se ajusta en
respuesta a un precio guía (como el tipo de cambio) es sufi-
ciente que ese precio se estabilice para que lo haga el
conjunto (Lopes, 1984). El problema de la sincronización se
plantearía entonces en forma menos aguda que para las infla-
ciones menos rápidas
43/ En este sentido, parecería que la administración de
las políticas de ingresos con tasas altas de inflación es
extremadamente compleja. Las políticas serían por lo tanto
más viables con tasas bajas.
44
LAS GRANDES INFLACIONES: CARACTERISTICAS Y ESTABILIZACION
1. Introducción
Í!
Las notas se encuentran al final del texto. Una buena
parte de estas notas contiene referencias históricas más deta-
lladas que lo que se consideró conveniente incluir en el cuerpo
principal del trabajo; por este motivo son a veces de mayor ex-
tensión que lo usual. Se ha intentado que el texto pueda ser
leído sin recurrir a las notas; éstas ofrecen ilustraciones,
desarrollos o citas referidas a los argumentos presentados.
45
El comportamiento de las economías en inflaciones extra-
ordinariamente altas, con énfasis sobre los métodos utilizados
para realizar transacciones, las prácticas de formación de pre-
cios y salarios, las decisiones de tenencias de activos y la
evolución de la actividad real.
46
ron típicamente fenómenos asociados con guerras (externas o
civiles) o períodos de posguerra, en países cuyo status polí-
tico estaba a menudo mal definido 7/: las crisis de la mone-
da en su forma más aguda parecen identificarse con situaciones
en que la propia estabilidad de los estados nacionales (o de la
organización política) está puesta en duda.
47
Sin e m b a r g o é s t e último ejemplo señala también las limi-
taciones de esa explicación. La drástica inflexión de los pre-
cios a principios de 1923 se debió probablemente a una política
de utilización de reservas, que resultaba insostenible dado el
crecimiento monetario que demandaba el financiamiento del go-
bierno. La fase final de la hiperinflación alemana se produjo
en un período en el que no se realizaron transferencias por
reparaciones (dado que Alemania había declarado una moratoria
unilateral) pero en el que las finanzas públicas estaban prácti-
camente fuera de control, no sólo' por el desequilibrio endó-
geno creado por la propia inflación sino también por los gas-
tos extraordinarios causados por la política de resistencia pa-
siva en el Ruhr. El desajuste fiscal no fue tal vez la causa
directa de todos los movimientos de los precios, pero sin duda
estuvo lejos de ser un factor secundario o simplemente un re-
sultados de la inflación; es bastante claro que, hasta el mo-
mento de la estabilización, el gobierno alemán no conseguía
conciliar las exigencias de gasto (incluidas aquéllas que ejer-
cían los acreedores externos) con las resistencias de una ma-
yor tributación explícita 14/. Por lo tanto, si bien un análisis
basado exclusivamente en la expansión monetaria no sería com-
pleto 15/, la necesidad de recurrir al impuesto inflacionario
parece haber sido un determinante central de la inflación ale-
mana.
48
la pérdida de importantes territorios, que pasaron a constituir
naciones independientes. Polonia se creó a partir de pedazos
de territorio que no estaban integrados económicamente (porque
habían pertenecido a distintos imperios) y no heredó una es^
tructura administrativa única; por lo tanto, debía afrontar
fuertes gastos, particularmente en el sistema de transportes
17_/ sin un sistema tributario en funcionamiento. [Link] y
Hungría luego de la Segunda Guerra, el fin de la ocupación ale-
mana produjo cambios en el personal administrativo, de manera
que la recaudación tributaria quedó inicialmente desorganizada.
En el caso chino, el desborde fiscal se produjo durante la gue-
rra civil, cuando el gobierno mantuvo el aparato militar en
conjunto con sus gastos ordinarios y con gastos en reconstruc-
ción, y al mismo tiempo veía reducida su capacidad de recauda-
ción. En Alemania, como ya se mencionó, los gastos de reparacio-
nes y aquéllos asociados a la resistencia a la ocupación del
Rhur tuvieron un papel impprtante; también Hungría luego de la
Segunda Guerra afrontó gastos de ocupación y reparaciones 18/.
49
bajo una suerte de moratoria implícita, ahora debía acomodarse
para afrontar muy grandes transferencias por reparaciones. Es-
to dio lugar a un muy intenso debate, para definir si se acep-
taban las condiciones del ultimátum y, en caso de hacerlo, cómo
se distribuirían los costos. Finalmente, el gobierno alemán
aceptó hacerse cargo de las reparaciones; quedaba pendiente la
discusión interna 23/. Esta llevó un largo tiempo y no resol-
vió la cuestión. Aunque hubo un aumento en los impuestos indi-
rectos, el tema central era la tributación sobre el capital.
Un proyecto oficial estipulaba una cesión del 20% del capital
industrial en la forma de acciones y bonos y la entrega de bo-
nos al gobierno por el 5% de la propiedad inmueble: se usaría
la renta de ésos títulos para atender los gastos públicos y el
capital serviría como garantía para posibles créditos del ex-
terior. Como se podría haber anticipado dada la magnitud de las
transferencias que implicaba, este proyecto fue arduamente re-
sistido. Los industriales sugirieron usar parte de su capital
para garantizar un crédito internacional, pero rechazaban el
impuesto (o la hipoteca a favor del gobierno) y reclamaban la
privatización de los ferrocarriles. Al mismo tiempo, los países
aliados exigían un aumento de los impuestos como condición pa-
ra considerar una moratoria a los pagos 2M-/.
50
flacionario no solamente por los déficits corrientes, en ai
mismos, sino también porque creaban una gran incertidumbré
sobre [Link] de los gobiernos de controlar la inflación.
Estas expectativas se reflejaban en los mercados de cambios
y en la demanda de activos en moneda local. En general, surge
bastante claramente que en los períodos en que se insinuaba
una posibilidad de estabilización, se producían recuperaciones
de la demanda de dinero, que se revertían al acelerarse nueva-
mente los precios (véase el anexo estadístico).
51
gún signo de cambio en el régimen de políticas, cabe la pre-
gunta sobre la capacidad de la política monetaria para regular
a los precios. En el límite de la hiperinflación, el Banco Cen-
tral no es más que un proveedor, entre otros posibles, de un
activo de circulación muy limitada, cuya aceptación es casi
puramente convencional: al reducirse drásticamente la recauda-
ción de impuestos, el Estado carece de un medio para inducir
al público a utilizar la moneda que emite; no hay "ancla" para
la demanda de dinero. Entonces, una restricción en la oferta,
en lugar de una menor inflación, puede simplemente promover
la sustitución por otros activos 3l/. Esto sugiere que, para
salir de un estado de hiperinflación, lo que implica que el
Banco Central recupere el control monetario, haría falta que
se produzca un cambio visible (aunque, como se verá, no nece-
sariamente de completa "credibilidad") en el régimen de polí-
tica económica.
52
tuvo poder legal de cancelación de deudas. En definitiva, el
experimento alcanzó un éxito muy parcial. El dinero indexado
tuvo inicialmente tina cierta aceptación; además de desplazar a
la moneda común, es probable que (como lo buscaban las autori-
dades) la existencia de esos activos haya reducido la demanda
de divisas. En cambio, la circulación del peng'á fiscal sin
duda aceleró la inflación en moneda corriente. Por otro lado,
es dudoso que el gobierno habría podido mantener el dinero de
"valor constante" en las condiciones vigentes: con un grande y
persistente desequilibrio fiscal, no habría contado con fondos
para hacer frente a los gastos públicos ordinarios, si adicional^
mente se prometía pagar indexación sobre el dinero. Además, se
plantearon problemas en el manejo del pengo fiscal. Al princi-
pio, el ajuste se hacía con el índice de precios rezagado dos
días. Esto implicaba pérdidas para los tenedores, dado que la
inflación (en la vieja moneda) se estaba acelerando. Más ade-
lante, se utilizó la variación de precios del día anterior. Por
último, el gobierno fijó el factor diario de corrección por de-
cisión administrativa. De esta forma, el pengo fiscal no mantu-
vo su poder adquisitivo, sino que en los hechos sufrió una de-
preciación en relación a los bienes y las divisas 34/.
53
entre loa cambios, en la base salarial. Sin embargo, tampoco
éstas formas eran adecuadas, porque no contemplaban la depre-
ciación de la moneda en el período de gasto. En Agosto de 1923
(cuando la inflación ya se estaba acelerando [Link] máximos
de más del 10000%.mensual) los sindicatos y las empresas acor-
daron un [Link] el que los salarios se establecerían de
acuerdo con los precios esperados en el período en que se gas-
taría el ingreso; en caso de error de estimación, ella se corre-
giría en el siguiente pago 3_8/- Obviamente, los pagos de sala-
rios se fueron haciendo a intervalos cada vez más cortos: una
vez por semana antes del verano de 1923, luego dos y tres ve-
ces por semana y finalmente todos los días 3_9/.
54
ción vertical en Alemania hasta 19:23 obedeció en parte al incen-
tivo para reducir las operaciones de compra y venta y las tenen-
cias de moneda 44/. Por otro lado, está bastante bien estable-
cido, aunque de modo generalmente cualitativo, que las inflacio-
nes causaron un desvío de recursos hacia actividades no vincula-
das a la producción de bienes 1+5/.
Si bien es claro que el funcionamiento de las economías
sufrió grandes perturbaciones, la evidencia sobre el empleo es
ambigua. En Austria, por ejemplo, el período de máxima infla-
ción coincidió con un desempleo relativamente reducido. En Ale-
mania, durante 1921 y 1922 el producto creció; en cambio, en el
año siguiente la tasa de desempleo aumentó fuertemente <+6_/ y
la producción industrial alcanzó un mínimo bien definido. Ha
habido debates de los efectos de las grandes inflaciones sobre
la actividad real 4-7_/. En especial, según algunas opiniones,
la inflación habría contribuido en el caso alemán a aumentar
las exportaciones (al menos hasta 1922, en que el tipo de cam-
bio real tendía a crecer) y las inversiones, y causado que el pro-
ducto tuviera una evolución más favorable que en países que in-
tentaron políticas deflacionistas. Estos argumentos tienen una
validez sólo parcial. La comparación con los casos en que los
gobiernos intentaron volver a las paridades de preguerra pro-
bablemente afirma más sobre las consecuencias recesivas de esas
políticas que sobre las posibilidades de lograr crecimientos a
través de la inflación. Parecería, por otro lado, que, si se
trata de discriminar los efectos debidos a la inflación por sí
misma, la reacción de las exportaciones y la inversión en la
primera fase del episodio alemán obedeció a rezagos transitorios
en los precios relativos, difícilmente sostenibles. En todo ca-
so, el análisis de la actividad real en las hiperinflaciones es
especialmente complejo, porque requiere distinguir las consecuen-
cias del crecimiento de los precios de las demás influencias
(guerra o reconstrucción, ocupación militar, exigencias de trans-
ferir divisas al exterior) que se ejercían simultáneamente.
55
período de estabilidad. Había entonces, una gran masa de crédi-
tos a largo plazo y a interés fijo, que quedaron prácticaménte
anulados. Las políticas financieras también tuvieron efectos
redistributivos; las empresas que tenían acceso a préstamos a
tasas de interés mucho menores que la inflación se veían clara-
mente favorecidas. Asimismo, es probable que hayan obtenido gran-
des beneficios los grupos que, por su manejo de recursos o su
acceso a la información, podían sacar partido de las amplias
fluctuaciones en los precios.
56
sobre qué circunstancias llevaron en cada caso al cambio de
la política económica e hicieron posible que los gobiernos pu-
dieran impl ementar sus programas. El tema es amplio, y escapa
en buena medida al alcance de este trabajo; en todo caso, se
tratará de hacer una rápida descripción del contexto de los pro-
gramas ,
57
ses derrotados en las guerras mundiales (y sujetos a reparacio-
nes), acompañando a los programas hubo aclaraciones sobre al-
gunas cuestiones de importancia referidas al status internacio-
nal de esos países 50_/. También en estos casos, en algún mo-
mento (aunque no necesariamente en coincidencia con el lanza-
miento de los programas de estabilización) se acordó un calen-
dario definido para las reparaciones, con quitas respecto de
los montos fijados anteriormente, y se negociaron créditos del
exterior; como parte de varios de estos acuerdos, los países
aceptaron que los acreedores supervisaran el diseño y la eje-
cución de las políticas 5^/. De cualquier modo, ésta no fue
una característica común a todas las estabilizaciones: en otros
casos (Polonia y la URSS) los programas fueron aplicados sin
finaneiamiento o participación externa.
58
duelan levantamientos de izquierda en dos provincias, mientras
que la extrema derecha intentaba un golpe de estado desde Ba-
viera. Esos movimientos fueron reprimidos por el ejército (cu-
ya fidelidad al régimen republicano no había estado fuera de
dudas). A fines de Noviembre renunció el gabinete Stressemann
y los socialdemócratas pasaron a la oposición. (El nuevo gobier-
no incluía a los partidos de centro y centro derecha; el minis-
tro de finanzas conservó su cartera). A fines de 1923 comenza-
ron las negociaciones entre los funcionarios alemanes y los ex-
pertos de la Comisión de Reparaciones; el Plan Dawes (que in-
cluía disposiciones de política interna, entre ellas un nuevo
estatuto para el Banco Central, y además establecía transferen-
cias anuales por reparaciones) entró en vigencia a fines de
1924-, nueve meses más tarde que la estabilización del tipo de
cambio y de los precios.
a) Sistema monetario
59
los precios. De hecho, la reforma monetaria, en el sentido de
la introducción de una nueva moneda, se realizó simultáneamente
con el programa de estabilización en Polonia (.1924) y en Hungría
(1946) 52/. Por contraste, en Austria (1922) y en Hungría
(1924), las nuevas denominaciones aparecieron cuando los pre-,
cios se habían mantenido más o menos estables durante un tiempo
relativamente largo. Alemania, nuevamente, fue un caso especial,
porque el rentenmark circuló junto con el marco papel a una ta-
sa de conversión fija (aunque no establecida legalmente). Por
lo tanto, en todas estas instancias se trató de una estabiliza-
ción de la "vieja moneda".
60
ció de las divisas.) no fue. una característica general de las.
estabilizaciones. Un rasgo común, sin eiflbargo, fue la defini-
ción de algún tipo de cobertura para la moneda. En general,
se requería al Banco Central mantener una cierta proporción de
sus pasivos monetarios en forma de oro [Link] 5_5/. También
se autorizaba el redescuento de papeles privados, pero se fi-
jaba un monto máximo (nominal) de crédito al gobierno 56_/;
más allá de este límite, el sector público sólo obtendría di-
nero del Banco Central como contraparte de ventas de activos
externos.
b) Política fiscal
61
ducir gradualmente el empleo público en 1Q0 mil personas, aumen-
tar las tarifas de servicios públicos y aplicar nuevos impues-
tos. El programa húngaro de 1924 contemplaba medidas parecidas.
En Alemania, un decreto de octubre de 1923 disponía una reduc-
ción del 25% en el número de empleados del gobierno; se despe-
diría a todos los empleados temporarios y se aplicaría la ju-
bilación obligatoria de los agentes mayores de 65 años. En
Abril de 1924- habría una reducción adicional del 10% del empleo
en la Administración. Además, hubo despidos en los ferrocarri-
les y en el correo. De modo similar, el programa húngaro de
1946 contemplaba una reducción del empleo en la administración
pública, el ejército y la policía, y recortes salariales 60,/•
De todos modos, si bien la adopción de medidas para contraer
los gastos públicos fue una característica común de los progra-
mas de estabilización, no siempre se observó una disminución
efectiva (véase la sección 5).
62
embargo, también es, claro que los déficits tenían un signifi-
cativo componente endógeno, que desapareció al'conseguirse
un éxito inicial en contener los precios 6_3/. Por otro lado,
conviene insistir en que no se [Link] precedencia defini-
da de la reducción del déficit con respecto a la estabiliza-
ción: si bien es probable que la perspectiva de ajustes en las
cuentas del gobierno haya'contribuido a modificar las previsio-
nes de precios (y a reforzar la credibilidad de las medidas
monetarias) no se aprecia que haya tenido que haber una contrac-
ción fiscal efectiva antes que los precios dejaran de crecer.
c) Reparaciones de guerra
63
reparaciones, por otra parte, se empezarían a efectuar sola-
mente luego del período de reconstrucción 6_5/.
64
entre los. gobiernos alemán y francés, que debía además tener el
consentimiento de los poderosos industriales del Ruhr (uno de
cuyos reclamos, obviamente resistido por los sindicatos, era
la anulación de la jornada de ocho horas) no debía ser percibi-
do como fácil de alcanzar. De hecho, las negociaciones fueron
largas y trabajosas: todavía en diciembre de 1923, el gobierno
francés estaba considerando planes para establecer un estado
más o menos autónomo en Renania 67/.
d) Créditos de estabilización
65
cuando laa condiciones, [Link] desfavorables. Por otro lado, en
varias instancias. (Austria en 1922, Alemania),los, créditos,
de estabilización fueron acordados con posterioridad al inicio
de los programas. El programa polaco de 1924 es especialmente
notable, porque obtuvo una estabilidad (transitoria) del tipo
de cambio y de los precios sin créditos del exterior y con un
volumen inicial de reservas muy reducido 68/.
f) Un resumen
66
de. los. períodos en que s.e aplicaron loa programas, que llevaba
a asociar á los estados, de. normalidad económica con una ten-
dencia de precios absolutos más o menos constantes.
67
ese caso, qué fue lo que lo produjo) o bien a reacciones ocu-
rridas [Link] la marcha.
68
ficientemente bien definida como para modificar netamente las
percepciones de los individuos: una vez producido esto, lo que
quedaría por hacer a la política económica aería llevar a la
práctica sus anuncios de modo de convalidar las. expectativas,
asi formadas..
69
La experiencia de las estabilizaciones no parece confir-
mar enteramente . esas hipótesis.. Por una parte, no siempre,
los programas se definieron de. una [Link] vez, sino que en al-
gunos cas,os, hubo significativos "tanteos" antes de. que el cur-
so de las políticas quedara más o menos fijado. Además, en
la transición entre estados dé gran desorden económico y otros
de relativa estabilidad, es probable que la credibilidad de
los anuncios haya sido limitada, aunque los gobiernos hayan
tratado (y, en varios casos, conseguido con bastante.éxito) de
crear confianza en sus decisiones. Por otro lado, los vínculos
entre la previsión de ciertas acciones de política económica
y las expectativas de precios y entre estas y las conductas
en los mercados, si bien indudablemente existen, son difusos.
Por ello, no es sorprendente que los programas de estabiliza-
ción hayan tenido que probarse en la práctica por algún tiempo
antes de alcanzar resultados [Link]. No parece que, en
general, las estabilizaciones hayan ocurrido de una vez y para
siempre: algunos comportamientos se acomodaron a la estabilidad
en forma gradual y los temores de recaídas inflacionarias no se
diluyeron de inmediato. Asimismo, las estabilizaciones no im-
plicaron solo una modificación en las tendencias de los precios;
aunque las "crisis de estabilización" fueron tal vez poco in-
tensas si se las contrasta con la magnitud del cambio en la ta-
sa de inflación, de todos modos se pueden discernir apreciables
efectos reales en esos episodios.
70
díc.s después del comienzo del programa), el directorio del re-
cién creado Rentenbank y el nuevo Comisionado para la Moneda,
H. Schacht. Con el tiempo quedó claro que Schacht (que ante-
riormente se había manifestado con claridad en favor [Link]-
torno al patrón oro) tendría una influencia decisiva, especial-
mente después de su nombramiento como presidente del Reichsbank.
Desde el punto de vista presupuestario, la suspensión de la re-
sistencia pasiva, el nombramiento de la comisión internacional
para estudiar las reparaciones y las medidas anunciadas para
reducir gastos y aumentar la recaudación sin duda habían cambia-
do las previsiones que el público podría haber realizado unos
meses antes. Pero el equilibrio fiscal no era, de ningún modo,
dado por supuesto. El mismo ministro Luther creía que el lanza-
miento del rentenmark había sido "como construir una casa empe-
zando desde el techo"; en forma más precisa, Schacht decía que
"et. esos primeros días nadie en Renania creía en la estabiliza-
ción 72/. Es decir, la evidencia sobre las expectativas es cla-
ramente contradictoria. Probablemente haya habido una amplia
gama de previsiones. En promedio, parecería que el programa con-
tó con algunas anticipaciones favorables, aunque en un princi-
pio no demasiado sólidas.
71
Mientras tanto, el tipo de cambio paralelo también, había
aumentado rápidamente:, el 20 de noviembre el dolar S.e cotizaba
2.8 veces, por encima del valor oficial. Eso mostrarí[Link] falta
de confianza bien definida en que el valor del marco podría ser
sostenido. Sin embargo, el precio del dólar en Colonia (en la
zona ocupada por los franceses) se redujo hasta que el 10 de
diciembre desapareció la brecha entre ambos tipos de cambio.
72
los. industriales. haya reforzado la credibilidad de. la paridad
canhiaria'78/.
73
recaía entonces, en la capacidad del gobierno para eliminar efec-
tivamente. el déficit. En realidad, la reducción del [Link] (es-
pecialmente) el aumento de los ingresos se comenzaron a apreciar
claramente a partir de enero de 1924: el gobierno obtuvo un
superávit operativo, que continuó a todo lo largo del año.
74
los descuentos s.e reanudarían solo por el monto de los, repagos
de. préstamos que s.e fueran "produciendo. La súbita contracción
del crédito tuvo un efecto inmediato. Por un"lado, se produjo
un brusco aumento en la tasa de interés. El costo de los prés-
tamos de muy corto plazo, que era de alrededor del 30.% anual,
llegó.en un momento a cerca del 80%. Simultáneamente se redujo
el tipo de cambio paralelo y disminuyó la presión sobre las
reservas internacionales del Banco Central. También parece
haber existido una intensa liquidación de inventarios de bie-
nes, que se reflejó en la caída en los precios mayoristas (7%
entre abril y julio de 1924). Por [Link], hubo un brusco
aumento en el número de quiebras, acompañado por una reduc-
ción en el empleo, que duró algunos meses 83/.
75
un rápido establecimiento de la convertibilidad oro del marco.
El Réichsbank. aceptaba el principio del patrón oro pero, en
cambio, pretendía demorar la puesta en práctica de la plena
convertibilidad. En ambas instancias el arreglo definitivo se
basó en la posición alemana.
76
tipo de cambio (.que se elevó alrededor del 70% hasta mediados
de 19.26); este período, según Yeager (op. cit., pág. 70.) es-
tuvo marcado por uñ gran número de quiebras y conflictos, so-
ciales. En 1926, las condiciones externas mejoraron, porque
aumentó el precio internacional del carbón, debido a una lar-
ga huelga en - Inglaterra. Esto permitió que se recuperara la
actividad y probablemente ayudó a la política de aumentos de
impuestos y desindexación salarial aplicada a mediados de 1926,
que interrumpió la caída del tipo de cambio. Entre el primer
intento relativamente exitoso y la estabilización sostenida,
por lo tanto, transcurrieron más de dos años. Las fluctuacio-
nes en los precios y en la política económica fueron aún más
marcadas en el episodio griego de 1945-1946 (véase Makinen
(1984)), en el que la estabilización se alcanzó después de dos
ensayos fallidos. Estos casos muestran que las estabilizacio-
nes no se sostienen de modo automático y que, especialmente en
sus primeras etapas, dos programas pueden ser puestos en peli-
gro por shocks extremos o presiones internas. Por contraste,
aún cuando la recaída inflacionaria fue bien marcada en el
episodio polaco, éste sugiere que una vez producido un efecto
inicial, no hay una disyuntiva clara entre una completa esta-
bilidad y un retorno a la hiperinflación: el repunte de la ta-
sa de inflación no llegó a valores extremos y fue posteriormen-
te revertido.
77
Estas diferencias se relacionan probablemente con el
estado de cada una de las economías antes de su estabilización.
De todos modos, sería de esperar que la interrupción de un
muy rápido crecimiento de los precios afecte a la actividad
real de diversas formas. Por un lado, al frenarse la inflación
se facilitan las transacciones; esto, de por sí, tiene un efec-
to expansivo. Pero, por otra parte, la estabilización implica una
reorientación del producto: desaparece el incentivo para mini-
mizar las tenencias de dinero (y, por lo tanto, disminuye la
rentabilidad de las actividades que sirven a ese propósito),se
reducen fuertemente los diferenciales de rendimiento ligados a
rigideces institucionales (tales como los subsidios implícitos
en la fijación de ciertas tasas de interés) y la competencia
de precios se vuelve más efectiva. Además, al cortarse la in-
flación pueden provocarse dificultades para empresas con una
posición financiera débil o que se hayan organizado para apro-
vechar la gran inestabilidad de precios. Por lo tanto, ciertas
actividades o grupos de empresas se verían inducidas a contra-
er su actividad al producirse la estabilización. Esto se mani-
festaría en crisis o recesiones sectoriales que, en la medida
en que otros sectores no perciban inmediatamente una señal pa-
ra expandirse, pueden reflejarse en la actividad agregada. Des-
de el punto de vista fiscal, el aumento de los ingresos explí-
citos del gobierno o la reducción de los gastos asociados con
la disminución del déficit tienen un efecto contractivo sobre
la demanda; en cambio, al detenerse la desvalorización de la
moneda mejora la capacidad adquisitiva de los grupos más ex-
puestos al impuesto inflacionario. El manejo monetario plantea
un problema: si bien, como se ha visto, los precios responden
típicamente de modo flexible al frenarse las hiperinflaciones,
no resulta fácil para las autoridades conocer la medida del
aumento de la demanda de dinero, de forma que el crecimiento
de la oferta no sea insuficiente ni excesivo; si la política
se orienta en un sentido de reforzar la estabilización, puede
haber un período de dureza monetaria en el que la demanda de
bienes se mantiene restringida. Por otro lado, cuando existen
dudas sobre el carácter permanente de la estabilidad de pre-
cios, es posible que las tasas nominales de interés permanezcan
altas. No está claro que, si esto refleja expectativas infla-
cionarias aun no disipadas, la tasa de interés sea percibida
ex-ante como un desaliento para el gasto. Sin embargo, la re-
constitución de los mercados de crédito y del capital de tra-
bajo de las empresas puede implicar que el costo real de los
préstamos sea elevado por un tiempo. Parece difícil establecer
un signó definido para el efecto de ese conjunto de influencias
sobre el producto agregado, aunque sí resulta probable que las
estabilizaciones estén asociadas con cambios significativos en
la actividad de ciertos sectores.
78
partir de valores muy bajoa. En [Link] probablemente influyó mu-
cho la [Link] la" actividad en las zonas industriales
del Ruhr y también, probablemente, la propia estabilización,
que contribuyó a"regularizar la oferta. Pero la recuperación
[Link] produjo sin sobresaltos. Las tasas de interés fueron, en
especial durante los primeros meses del programa, marcadamente
superiores a la variación observada de los precios. Al menos
inicialmente, ello sin duda reflejaba previsiones de inflación
o devaluación todavía intensas. Sin embargo, si bien las tasas
nominales declinaron rápidamente, el ajuste fue incompleto, aun
después que las expectativas de inflación parecen haberse ate-
nuado . Es probable que haya habido factores reales que elevaban
el costo del crédito; en particular, la escasez de capital ope-
rativo de las empresas parece haber elevado la demanda de prés-
tamos una vez que se produjo la estabilización. Por otro lado,
a mediados de 1924-, la política de restricción del crédito ac-
tuó con toda intensidad. En este período, la actividad declinó
nuevamente, en particular en las industrias de bienes de capital
8£/. El mercado de crédito se fue descomprimiendo gradualmente,
a medida que ingresaban cuantiosos fondos del exterior y se
iba relajando la política monetaria. Además, aunque los ingre-
sos tributarios del gobierno mostraron un fuerte aumento, los
gastos no se redujeron significativamente (si se descuenta el
efecto de los gastos extraordinarios efectuados en 1923) y fue-
ron creciendo con el tiempo 89/. El producto se recuperó hacia
fines de 1924 y en los años siguientes. De cualquier modo, en
algunos sectores la "crisis de estabilización" fue aguda, y
se observó un gran aumento en el número de quiebras y cierres
de establecimientos. También se produjo la ruptura de algunos
grandes grupos empresarios y la formación de otros 90/. Por
otro lado, parece haber habido una generalizada tendencia a
la "racionalización" de la industria. Es decir, más allá de
su efecto directo sobre el producto global, la estabilización
estuvo acompañada por variaciones apreciables en la composi-
ción sectorial de la actividad y en la organización de la in-
dustria.
79
de criterio provocó numerosos litigios. En febrero de 1924 el
gobierno alemán sancionó un decreto de emergencia, que estable-
cía un aumento en el valor de las deudas hipotecarias hasta un
15% de su valor original en marcos oro. Aparentemente, este
decreto se aplicó con dificultades; la controversia al respec-
to continuó hasta que en 1925 dos leyes fijaron una revalori-
zación de las hipotecas (a un 25% del valor original) y de la
deuda pública (véase Schacht, op. cit., pág. 212-214). Es de-
cir, después de la estabilización, el gobierno se vio llevado
a legislar sobre las transferencias producidas por la infla-
ción. En cambio, no se planteó el problema simétrico de las
posibles pérdidas de los deudores al frenarse bruscamente el
crecimiento de los precios. Esto se debió probablemente a la
intensidad de la inflación previa que, como se ha visto, re-
dujo al mínimo el plazo de contratación de los créditos en
moneda local.
80
NOTAS
81
ción, no tenían todavía fronteras reconocidas internacionalmen-
te); como naciones derrotadas en la Primera Guerra debieron (a
diferencia de otros países surgidos del Imperio Austro-Húngaro,
como Checoslovaquia) afrontar pagos de reparaciones cuyo monto
y plazo no se habían especificado. En Austria existía una fuerte
corriente favorable a la unión política con Alemania. Hungría
había atravesado un período de convulsión en 1919: un gobierno
monárquico había sido reemplazado por una república bolchevique,
a la que sucedió (después de una invasión rumana) el régimen
dictatorial del Almirante Horthy. Polonia era también un esta-
do de reciente creación (a partir de regiones que habían per-
tenecido a tres imperios distintos), cuyo territorio había sido
desvastado durante la Primera Guerra y que, inmediatamente des-
pués de su surgimiento se había enfrentado en una intensa guerra
con- la URSS. En Alemania, luego de la derrota de 1918 se habían
sucedido los conflictos políticos: la aceptación del régimen de
Weimar era lejos de ser general. Por otro lado, el Tratado de
Versailles había impuesto gravosos pagos por reparaciones y gas-
tos de ocupación, cuyo incumplimiento podía dar lugar a ocupa-
ciones adicionales de territorio. La hiperinflación griega se
produjo hacia fines de la Segunda Guerra, en un período de tran-
sición posterior a la ocupación alemana, cuando el gobierno na-
cional no estaba totalmente reconstituido. China registró una
inflación del orden del 200% anual durante su guerra con Japón,
que se acentuó en el período posterior de guerra civil. Hungría
luego de la 2a. Guerra estaba ocupada y tenía un gobierno divi-
dido; los costos por reparaciones y gastos de ocupación repre-
sentaban una parte importante del presupuesto público.
82
de 5000 millones de marcos oro por año) y el ingreso nacional
podría estimarse en unos 37000 millones de marcos oro.
10/ "La depreciación del marco fue causada por las cargas
excesivas impuestas a Alemania y por la política de violencia
adoptada por Francia. El aumento de los precios de todos los
productos importados era provocado por la depreciación en tér-
minos de divisas extranjeras; luego seguía el aumento generali-
zado de los precios internos y los salarios, una mayor necesi-
dad de medios de pago del público y el Estado, mayor demanda
sobre el Reichsbank (Banco Central) por parte de las empresas
y el gobierno y el aumento de la emisión de marcos papel. Con-
tra una difundida opinión, el comienzo de la cadena de causas
y efectos no era la inflación (monetaria) sino la depreciación
del marco; la inflación no era la causa del aumento de los pre-
cios y del tipo de cambio sino que la depreciación del marco
causaba el aumento de los precios y de la ciroulación monetaria".
Hellferich, citado por Bresciani-Turroni (1937, pág. 45).
83
sobre la conexión entre las reparaciones y el déficit fiscal:
"La primera cuestión es si un plan de estabilización para el
marco es posible en la actualidad. Soy de la opinión de que en
ausencia de una moratoria no es posible, pero con una moratoria,
que desafortunadamente no parece probable ahora, sería posi-
ble... No me impresionan los argumentos sobre el balance de pa-
gos. En cambio, sí me impresionan los argumentos sobre el pre-
supuesto. Es por esta razón que, en ausencia de una moratoria,
la situación me parece sin salida. Pero si se acepta una mora-
toria, no veo obstáculos insuperables al equilibrio fiscal"
(1978, Vol. XVIII, pág. 66-67).
84
del 20%. Por unos meses, y aparentemente como resultado de esta
política, se produjo una breve estabilización: el tipo de cambio
disminuyó en más de un 50% entre enero y mayo de ese año. Pero,
por un lado, el objetivo de política era extremadamente ambicioso
(volver a la antigua paridad de la moneda austro-húngara) y, por
otro, la recaudación resultó menor que la esperada, mientras que
el gobierno no pudo obtener créditos externos. Por último, el
intento fue abandonado. El caso polaco fué similar. En 1921 se
estableció un impuesto al capital y se anunciaron recortes pre-
supuestarios . Los créditos al gobierno se desaceleraron notoriamente,
y los precios disminuyeron entre octubre de 1921 y febrero de
1922. Sin embargo, simultáneamente hubo un fuerte aumento del
desempleo y grandes protestas ante los intentos por reducir los
salarios nominales. Al mismo tiempo, una vez pasado el efecto
de la recaudación del impuesto al capital, se manifestó nueva-
mente un desequilibrio en las cuentas del gobierno. El ensayo
de estabilización se dejó de lado rápidamente: entre mayo y
julio de 1922 los precios crecieron nuevamente a un ritmo del
orden del 15% mensual. Véase Liga de las Naciones (194-6), Yeager
et ai. (1981).
85
eran claros y evidentes".
fifi
resultado apreciable. Para algunos comentaristas la flaqueza
del sistema fiscal era deliberada. "Las evidentes lagunas han
promovido, en Alemania y en el extranjero esta interpretación
malevolente de que la técnica legislativa perseguía un objeti-
vo, dejando voluntariamente abiertas ... escapatorias... que
prometían a los contribuyentes escapar a la red fiscal".
(Grosbuis (1934), citado por Aglietta y Orléan (1982, pág. 187)).
En Francia, en especial, era común la opinión de que la ruptura
de su propio aparato fiscal era un método utilizado por Alemania
para evadir el pago de las reparaciones. Schacht (1957 pág. 55).
reconoce la existencia del argumento, pero niega enfáticamente
que la inflación haya sido "voluntaria".
87
30/Bresciani-Turroni (op. cit. pág. 82) describe así la
actitud del Reichsbank a fines de 1923: "... Por un buen tiempo,
el Reichsbank -habiendo adoptado la idea fatalista de que la
expansión monetaria era la consecuencia inevitable de la de-
preciación del marco- consideró que su principal tarea era, no
regular la circulación, sino producir las cantidades crecien-
tes de papel moneda que requerían los aumentos de precios. Se
dedicó especialmente a la organización, en gran escala, de la
producción de marcos papel. Hacia octubre de 1923, el papel es-
pecial usado en los billetes se producía en treinta fábricas...
Uno de los documentos más extraordinarios de la historia de la
inflación alemana es un memorándum del Reichsbank, publicado
en los diarios del 25 de octubre de 1923. Allí el instituto
emisor anunciaba que en ese día se habían sellado billetes por
valor de 120.000 billones (un billón = , pero la demanda
había sido de alrededor de un trillón ( 1 0 1 8 ) . El Reichsbank
se comprometía a hacer todo lo posible para satisfacer la de-
manda y expresaba la esperanza de que hacia fines de semana la
producción podría alcanzar a medio trillón por día".
88
todos, desde los grandes capitanes de industria a las modestas
dactilógrafas, estaban concentrados en el tipo de cambio y la
cara del ciudadano común se iluminaba con una sonrisa compla-
ciente cuando el boletín diario, ansiosamente esperado, revela-
ba a su mirada codiciosa un aumento en el valor del dólar, mien-
tras que se oscurecía si la cotización mostraba una mejora del
marco". En un párrafo muy conocido, Keynes (1923, pág. 41) des-
cribe así la huida del dinero: "En Moscú, la negativa a mante-
ner dinero excepto por el tiempo más corto posible alcanzó en
un momento una intensidad fantástica. Si un almacenero vendía
una libra de queso, corría con los rublos tan rápido como le
permitían las piernas al Mercado Central para reponer sus in-
ventarios y cambiar nuevamente su dinero por queso, no fuera
que los billetes perdieran su valor antes que él llegara. De
este modo, justificaba a los economistas en llamar al fenómeno
"velocidad de circulación"'. En Viena, en el período del colapso
aparecieron espontáneamente casas de cambio en cada esquina en
las que uno podía cambiar sus coronas en francos suizos a los
pocos minutos de recibirlas y evitar así el riesgo de perder
durante el tiempo que tomaría llegar a un banco. Una observa-
ción común era que una persona prudente que fuera a tomar cer-
veza haría bien en pedir un segundo vaso al mismo tiempo, aun-
que fuera a tomarlo tibio, porque en el Ínterin el precio podría
haber subido". Estos comentarios están basados, por supuesto,
en simples impresiones. Sin embargo, parece claro que los compor-
tamientos deben sufrir cambios a veces sorprendentes cuando, co-
mo sucedió en Alemania en noviembre de 1923, los precios se mul-
tiplicaban por más de 100 en un mes (lo que implica un crecimien-
to cercano al 3% por hora, si el mes tiene 22 días hábiles y el
día ocho horas utilizables para remarcar.').
89
36/ En un momento dado durante la inflación alemana de
1923, un grupo de fabricantes hacía los siguientes descuentos
sobre los precios de lista: 20% por pago en bonos con garantía
oro, 30% si el pago era en letras de tesorería en dólares, 45%
si era en moneda extranjera. Un decreto de la policía de Hambur-
go autorizaba a los comerciantes a aplicar un recargo del 30%
en las ventas en marcos papel (véase Bresciani-Turroni (op.
cit. pág. 124)).
90
44/ "La organización vertical es hija de nuestro tiempo.
Cuando uno no tiene ni dinero ni mercadería, se organiza ver-
ticalmente para economizar dinero y materias primas concentran-
do la producción con el mínimo de recursos". Stinnes, citado
por Aglietta y Orléan (op. cit., pág. 217).
91
índices diarios pueden tener un sesgo apreciable.
54/ Esa fue una condición impuesta por Gran Bretaña para
participar en el otorgamiento de los préstamos de estabilización.
Véase Sargent (1982, pág. 64).
92
55/ El Rentenmark alemán tenía una cobertura distinta.
Según la propuesta original, las asociaciones de empresarios
constituirían el Rentenbank (del cual serían propietarios y
administradores) pero éste contaría con sanción oficial. Las
empresas emitirían bonos con garantía hipotecaria. El dinero
creado por el banco (rentenmarks) sería convertible en bonos;
los marcos papel, a su vez, serían convertibles a una tasa
fija en rentenmarks. El antiguo Banco Central (Reichsbank)
suspendería la extensión de financiamiento al gobierno. El
Rentenbank otorgaría un crédito al sector público, contra el
levantamiento de un impuesto extraordinario decretado en Agosto
de 1923. Este proyecto, de hecho, implicaba dejar en manos de
los propietarios del Rentenmark el control del sistema moneta-
rio. Finalmente, el mecanismo aplicado retuvo la convertibili-
dad en bonos y la interrupción de la compra de títulos públi-
cos por el Reichsbank, pero limitó apreciablemente la indepen-
dencia del Rentenbank. Asimismo, no hubo una tasa legal de
conversión de marcos papel (nótese que, en la primera propues-
ta, los bonos hipotecarios deberían servir de cobertura, en
los hechos, tanto a los "viejos" como a los "nuevos" marcos) y
los rentenmarks no fueron de curso forzoso. De cualquier modo,
este sistema operó sólo durante un tiempo: en 1924 se reformó
el antiguo Banco Central, según líneas convencionales definidas
por la comisión Dawes, y los rentenmarks fueron absorbidos gra-
dualmente. Para una discusión de las propuestas que originaron
la creación del Rentenbak véase Schacht (op. cit., pág. 77-78).
93
zada por el yuan oro, cuyo contenido metálico se fijo por ley.
Se estableció un límite máximo a la emisión, y el Banco Central
debería mantener una reserva de 40% del circulante en oro, pla^
ta y divisas. Se prohibió la tenencia privada de esos activos.
Al mismo tiempo se decretó un congelamiento de todos los precios.
Aparentemente, el primer efecto fue el esperado: el mercado ne-
gro de divisas desapareció, el Banco Central compró en las pri-
meras semanas oro y divisas vendidos por particulares y los pre-
cios se mantuvieron estables. Sin embargo, elgobierno debió se-
guir emitiendo, especialmente para financiar los gastos de la
guerra civil: en octubre, el volumen de yuanes oro en circulación
era cerca de ocho veces el límite fijado. Rápidamente se apre-
ciaron desabastecimientos: hubo compras preventivas, muchos co-
mercios suspendieron las ventas y el control de precios se vio
desbordado. En noviembre de 1948, el índice de precios era más
de diez veces superior al de agosto. En ese momento se decidió
devaluar el yuan oro y anunciar la libre convertibilidad (de-
bido a la reducción de la demanda de dinero, el Banco Central
contaba con reservas por una proporción no despreciable del
stock de moneda, que podía utilizar para sostener el tipo de
cambio (si la oferta monetaria dejaba de crecer tan rápida-
mente como hasta entonces y el público no rechazaba el yuan).
De hecho, el anuncio, más que reforzar la "confianza" en la
moneda produjo una fiebre de compras de divisas. Para interrum-
pir el drenaje de reservas, el Banco Central decidió exigir
una autorización previa para las compras y estableció un monto
máximo por persona. De acuerdo con relatos del episodio, cuando
se empezaron a entregar los formularios, se presentó una mul-
titud de 60 mil personas, lo que produjo un disturbio donde
hubo muertos y heridos. A raíz de esto se suspendió la conver-
tibilidad; a fines de diciembre de 1948 se decretó la flota-
ción del yuan, con lo que se abandonaba el intento de sostener
el tipo de cambio. En febrero de 1949 (luego de que Chiang
Kai-Shek buscara refugio en Formosa) el gobierno nacionalista
que permanecía en el continente intentó una nueva reforma: el
yuan oro fue reemplazado por el "dólar plata", convertible en ese
metal. Esta moneda no fue aceptada por el público, y no llegó
a circular en montos apreciables. Resulta claro que la "credi-
bilidad" de las medidas monetarias no puede fundarse en un
simple anuncio del Banco Central: en el caso chino, un gobier-
no con sus finanzas en desorden, embarcado en una guerra que le
estaba resultando desfavorable no estaba en condiciones de
aplicar medidas de estabilización efectivas,independientemente
de las promesas que formulara. Para una descripción de este
episodio, ver Chang (1958).
94
falta finalmente monetizar esa deuda. Eso no implica, en absolu-
to, que sea necesario que el presupuesto esté balanceado perío-
do a período para mantener la estabilidad de precios; por otro
lado, en una economía de crecimiento (o bien cuando el gobierno
realiza inversiones con suficiente rentabilidad), se concibe
que el stock de títulos públicos aumente con el tiempo sin per-
turbar los mercados de crédito.
95
algunos importantes grupos (como el Partido Nacional Alemán, de
derecha, y una fracción de los industriales) argumentaban que
las transferencias requeridas excedían la capacidad de pago de
Alemania. Véase al respecto el comentario de Schacht (op. cit.,
pág. 178). "El 9 de abril de 1924, en uno de los momentos más
críticos que debió atravesar la economía alemana, el informe
de los expertos fue presentado al gobierno alemán. La propuesta
dio lugar a un acalorado debate en el público. Casi todos pen-
saban que las cargas fijadas en el informe eran insostenibles.
Pero fue ganando terreno la opinión de que la aceptación del
informe era una base, que ofrecía la única posibilidad de un
progreso gradual hacia el restablecimiento de condiciones eco-
nómicas internacionales satisfactorias". En los hechos los pa-
gos efectuados por Alemania en vinculación con el plan Dawes
no se financiaron con ahorro interno, sino más bien con crédi-
tos del exterior. No está claro que esto haya sido previsible
cuando se conoció el plan. De cualquier modo, es probable que
el anuncio del informe, y su posterior aceptación haya contri-
buido a crear la expectativa de que el monto de las reparacio-
nes sería tal que no comprometería la "estabilidad financiera"
de Alemania.
96
con créditos del exterior. Véanse los comentarios más adelante
en el texto y Liga de las Naciones (op. cit., pag. 61), Yeager
et al. (op. cit., pág. 69-71).
97
71/ Llach (1985) destaca la coincidencia entre las fechas
principales de la estabilización alemana y la existencia de
novedades de este carácter: a fines de noviembre de 1923 (poco
después del lanzamiento del retenmark) los aliados aceptaron
convocar a una comisión para que examinara la capacidad de
pago de Alemania; el informe Dawes fue entregado en abril de
1924 (el momento que, por otros motivos, Schacht señala como
el de la estabilización efectiva) y el primer préstamo de
estabilización ingresó en octubre de 1924.
98
do muy difuso. En el caso del bono oro, no era convertible; la
garantía consistía en una promesa, en el caso que los ingresos
ordinarios del gobierno no bastaran para efectuar el rescate,
de "aplicar un impuesto suplementario al capital, de acuerdo
con la reglamentación que se establecerá oportunamente" (Brescia-
ni-Turroni, pág. 344). La moneda de los ferrocarriles, a su vez,
tenía en principio una cobertura formada por esos bonos oro.
Pese a la vaguedad de la garantía, esos títulos eran generalmen-
te aceptados.
99
83/ Schacht evaluaba así esa respuesta: "Innumerables
firmas debían su existencia a;., los errores causados por la
inflación. La restricción de créditos barrió como una tormenta
de otoño sobre ese jardín de pimpollos superficiales", (op.
cit., pág. 163). Con respecto a la futura política del Banco
Central, Schacht decía en abril de 1924: "El Reichsbank está
en la situación de Odiseo, cuando debía navegar entre el
monstruo Escila y el remolino Caribdis. Caribdis es el remoli-
no de una nueva inflación y Escila es el monstruo de la pará-
lisis económica, que arranca a los tripulantes del barco de la
economía nacional y los traga en sus fauces. Creo que el
Reichsbank no puede hacer otra elección que la de Odiseo: debe
tratar de evitar el Caribdis de la inflación y gobernarse cer-
ca de Escila, que ciertamente puede atrapar y tragar a algunos
miembros de la tripulación, pero dejará pasar a los demás sin
daño", (op. cit., pág. 164-165).
100
88/ En cambio, la producción de bienes de consumo parece
haber crecido, alentada por los mayores salarios reales.
Bresciani-Turroni interpreta el aumento de los salarios en los
primeros meses de 1924 como una reacción ante los salarios
excesivamente bajos que se habían fijado al principio de la
estabilización (op. cit., pág. 396). No parece haber habido en
este período una situación generalizada de exceso de demanda
de trabajo ni un refuerzo en el poder de negociación de los
sindicatos; un síntoma de ello es la aceptación de los decre-
tos que anulaban de hecho la jornada de ocho horas.
101
ANEXO ESTADISTICO
Cuadro 1
PRECIOS, TIPO DE CAMBIO, SALARIOS Y DINERO: TASAS DE VARIACION EQUIVALENTE MENSUAL
ALEMANIA
Tipo de Tenencia de
Precios títulos
Períodos 1/ cambio 2/ Circulación
mayo- IPC Salario públicos
(marcos monetaria
ristas 2/ 2/ 2/ 3/ en el
por Reichsbank 4/
dolar) Reichsbank 4/
Nov. 1918 _ Julio 1919 4,,7 10,,9 5,,8 5,,9
Julio 1919 - Feb. 1920 25,,7 30,,9 3,,8 2,,3
Feb. 1920 - Mayo 1921 -1,,5 1,,9 -2,,7 3.,9 2,,4 4,,1
Mayo 1921 - Agosto 1921 13,,6 5,,9 10,,7 3,,2 2,,8 4,,7
Agosto 1921 - Nov. 1921 21,,2 10,,0 46,,0 16.,9 7,,1 3,,8
Nov. 1921 - Jun. 1922 10,,8 12,,9 2,,7 9,,3 7,,5 3,,8
Jun. 1922 - Feb. 1923 72,.8 68,,1 75,.0 68,,4 45,,0 36,,6
Feb. 1923 - Abril 1923 -3,,4 5,,7 -6,,4 7,,2 36,,6 53.,4
Abril 1923 - Agosto 1923 266,,9 275,,3 280,,6 331,,7 217,,2 245,,0
Agosto 1923 - Nov. 1923 9.062,,0 9.874,,0 700,,0 8.263,,0 U .,341,,9 11.974,,4
Nov. 1923 - Abril 1924 11.,3 14,,3 12,,1 47 ,1 81,,8 5/ -60,,2
Abril 1924 - Oct. 1924 0 , ,9 1,,3 2 ,3 14 .8 5,,8 5/ 0,.0
Oct. 1924 - Dic. 1925 0 , ,3 0,,0 1,,7 3 ,7 1,,7 5/ 0,,0
105
Cuadro 4
AUSTRIA
106
Cuadro 18
CHINA
1/ Los períodos han sido elegidos principalmente en función de la disponibilidad de datos. En agosto
de 1948 se inició el experimento del Yuan oro (que se abandonó en octubre de ese año); la caída de
Shanghai se produjo en mayo de 1949.
Cuadro 4
GRECIA
_ . Tipo de Circulación
Períodos 1/ Precios 5. „, _
cambio 2/ monetaria
108
Cuadro 5
HUNGRIA
(1921-1924)
Dinero
Adelantos al
Períodos _1/ Precios 2/ Tipo de Circulación Tesoro del
cambio 3/ monetaria Banco Central
1/ Las series disponibles empiezan en julio de 1921. En febrero de 1923 se observa una infTexion
ascendente en la tendencia de los precios. La firma del protocolo de Ginebra tuvo lugar en marzo
de 1924.
2] Hasta noviembre de 1923: precios al por menor; en adelante: precios mayoristas.
HUNGRIA
(1944-1946)
Dinero
Períodos y Precios
Billetes Depósitos 1 / Billetes m a s
depósitos
\J Los períodos han sido elegidos teniendo en cuenta los quiebres en la tendencia de los precios.
El programa de estabilización se inicio en agosto de 1946.
3j Las cifras sobre cantidad de dinero en julio y agosto no son comparables debido al cambio de
denominación de la moneda.
Cuadro 7
POLONIA
EQUIVALENTE MENSUAL
URSS
j. Tipo de Billetes en
— cambio 2/ circulación
112
Cuadro 9
FINANZAS PUBLICAS
ALEMANIA
Ingresos y gastos del Gobierno Central \J
(Unidades: millones de marcos oro, promedios mensuales)
Gastos Déficit/
Ingresos corrientes
Año fiscal Ejecución del Déficit gastos
Total Otros
Total Impuestos Tratado de (porcentaje)
1/ y gastos
Versailles 4/
1920 - 1921 300,3 291,4 748,3 448,3 59,9
1921 - 1922 333,1 327,0 677, 7 ... ... 344,6 50,8
1922 - 1923 190,9 187,9 516,1 191,0 325,1 325,2 63,0
1923 - 1924 5/ 103,7 91,7 806,3 47,8 758,5 702,6 87,1
1924 - 1925 646,4 601,7 1. /1 ^, 7
j / 426,0 -44,7 -7,4
1925 - 1926 611,2 • • • 620,3 150,3 470,0 9,1 1,5
1926 - 1927 640,8 • • • 711,9 124,7 587,2 71,1 10,0
1927 - 1928 746,8 776,3 130,0 646,3 29,5 3,8
_1/ Los datos anteriores al período 1923-1924 (inclusive) y los posteriores son de fuentes distintas
y, por ello, no resultarían estrictamente comparables.
2/ El aro fiscal comprende el período abril-marzo.
3/ Excluye las amortizaciones de la deuda flotante, pero incluye intereses sobre esa deuda.
4/ A partir del período 1924-1925, incluye reparaciones propiamente dichas y gastos internos vincu-
lados con el Tratado. No está claro si las cifras anteriores a ese período responden al mismo
concepto.
5/ Promedios de nueve meses: abril-diciembre 1923.
Cuadro 10
FINANZAS PUBLICAS
AUSTRIA, HUNGRIA Y POLONIA
Déficit fiscal como porcentaje de los gastos públicos
-3 67 48 ...
-2 63 24 61
-1 58 21 40
0 40 34 62
1 +18 -7 2/ -5
2 1 o • o 0
3 -9 . » o . . o
114
Cuadro 11
COEFICIENTES DE LIQUIDEZ
ALEMANIA
Billetes y monedas del'Reichsbank en circulación
Valor en miles de
Valor nominal en Valor en millones millones de marcos
Mes 1/
miles de millones de dolares a precios constantes
de marcos 2/ de 1913 3/
Fuente: Elaborado sobre datos publicados en Bresciani-Turroni ([Link]), Sargent ([Link]) y The Review
of Economic Statistics (1925, 1926).
_1/ Los meses seleccionados corresponden a quiebres en la tendencia de los precios o a acontecimientos
importantes (véase la nota JJ del cuadro 1). 2J Estimación de promedios mensuales a partir de datos
de fines de mes, en el supuesto de un crecimiento exponencial uniforme a lo largo del mes. _3/ Deflac-
tado por el índice de precios al por mayor. 4/ Datos en miles de billones ( 1 0 1 5 ) . 5/ Incluye la
circulación de rentenmarks.
Cuadro 10
COEFICIENTE DE LIQUIDEZ
AUSTRIA
116
Cuadro 10
COEFICIENTE DE LIQUIDEZ
GRECIA
Valor a precios
Valor Valor
Mes constantes de
nominal oro
diciembre 1944
y 1/ 1/ i/
117
Cuadro 10
COEFICIENTE DE LIQUIDEZ
HUNGRIA
(1921-1925)
Valor en millones
Valor nominal Valor en
de coronas a
en miles de millones
Mes precios cons-
millones de de
tantes de julio
coronas dólares
1914 y
y 1/
118
Cuadro 15
COEFICIENTE DE LIQUIDEZ
POLONIA
119
Cuadro 16
TIPO DE CAMBIO REAL Y SALARIO REAL
ALEMANIA
( I n d i c e s b a s e 1913 =100)
AUSTRIA Y HUNGRIA
AUSTRIA
HUNGRIA
121
Cuadro 18
Fuente: Elaborado sobre datos presentados en Sargent ([Link]) y The Review of Economic Statistics
(1925, 1926).
2/ Tipo de cambio por dolar/precios mayoristas; ignora el efecto de cambios en los precios
internacionales.
Cuadro 10
EMPLEO Y PRODUCTO
ALEMANIA
Tasa de desempleo
Porcentaje de
trabajadores
Mes sindicalizados
en situación
de desempleo
Noviem. 1921 M
Junio 1922 0,6
Abril 1924
Octubre 1924
123
Cuadro 20
EMPLEO Y PRODUCTO
ALEMANIA
Cuadro 21
EMPLEO Y PRODUCTO
AUSTRIA
(miles de personas)
124
Cuadro 22
EMPLEO Y PRODUCTO
HUNGRIA
Cantidad de desempleados 1/
Abril 1924 22
Octubre 1924 30
Abril 1925 36
Octubre 1925 23
Abril 1926 26
Cuadro 23
EMPLEO Y PRODUCTO
POLONIA
Cantidad de desempleados
Enero 1921 74
Junio 1921 130
Octubre 1922 78
Febrero 1922 206
Julio 1923 85
Abril 1923 113
Agosto 192 3 57
Enero 1924 101
Abril 1924 109
Diciembre 1924 159
125
Cuadro 24
COMERCIO EXTERIOR
ALEMANIA
3/ Incluye Luxemburgo.
126
Cuadro 25
ALGUNOS DATOS ADICIONALES SOBRE LA ESTABILIZACION DE ALEMANIA
Tasa de interés y brecha cambiaría nov.-dic. 1923
Fecha Tasa de interés 1/ Brecha tipo de cambio
(% por día) paralelo/oficial (%)
Cuadro 26
ALGUNOS DATOS ADICIONALES SOBRE LA ESTABILIZACION DE ALEMANIA
Tasas de interés anuales: primeros meses de 1924
Tasas de interés 1/
(% anual)
Enero 87,6
Febrero 34,9
Marzo 33,1
Abril 45,9
Mayo 27,8
Cuadro 27
ALGUNOS DATOS ADICIONALES SOBRE LA ESTABILIZACION DE ALEMANIA
Cantidad de quiebras
Período Número de empresas
(promedios mensuales)
127
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
129
Keynes, J. (1978): The Collected Writings of John Maynard
Keynes. Volume XVIII. Activities 1922-1932:. The End of
Reparations, The Royal Economic Society.
130
EL PLAN AUSTRAL: U N A EXPERIENCIA DE ESTABILIZACION DE SHOCK
1. Introducción
131
Gráfico 1
TASAS MENSUALES DE VARIACION DE PRECIOS
(Unidades: porcentajes)
Gráfico 2
— P B I de l a i n d u s t ñ a m a n u f a c t u r e r a
E s t a d o de la demanda* 1
i\
~~• • ~ E s t a d o de l o s inventarios^
A
1 • A \ í\ J ^m
V A /\r ' \ i
Vy/y
% Ì .A
»El PBI manufacturero a precio» constantes de 1970 está ajustado estacional mente por el método de promedios móviles. Las variables sobre
estado de la demanda" y "estado de los inventarios" (fuente: fiel) son índices de diñislón basados en una encuesta cualitativa mensual a un
p u p o de empresas manufactureras (en general de gran tamaño) en la que se pregunta a las firmas si consideran a su demanda "alentadora" o
desalentadora" y a sus inventarios "excesivos" o "insuficientes". Las serien mensuales comienzan en 1977. b Indices cualitativos, la
133
Gráfico 3
PRECIOS RELATIVOS a
(Unidades: índices base 1983 -100)
a T o d a s las cifras trimestrales son p r o m e d i o s de valores mensuales de precios relativos. L o s salarios reales están representados por el salario horario normal en la industria manufacturera, d e f l a c t a d o p o r el p r o m e d i o del I P C
en el mes de devengamiento y en el mes siguiente (véanse las notas al cuadro: medidas alternativas del salario real). E l tipo d e c a m b i o real está d e f i n i d o c o m o t i p o d e c a m b i o n o m i n a l p o r índice de p r e c i o s de e x p o r t a c i ó n
(en dólares) dividido I P C L o s precios y tarifas de empresas públicas están deflactados por el I P C .
Gráfico 4
INTERCAMBIO COMERCIAL
(O I i • • I i • • I i i i I i i i I i i i I i i • II iI it i
I Ii
I•l• IIIi l• I•III•I••t II •I iI I I I I l I I I I I I
01 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985
para los patrones argentinos; la inflación fue sólo uno de los
aspectos de una profunda crisis, tanto "real" como "monetaria".
Esta sección intenta describir cómo la inflación alcanzó tasas
altísimas y cuáles fueron las condiciones que condujeron al
programa de reforma.
136
de 1977; muchas empresas fuertemente endeudadas mostraban
dificultades para cumplir con sus obligaciones. Ademas de
perturbar la actividad real, esto dio origen a una intensa
"demanda de inflación".
137
principales de las nuevas autoridades económicas. Se decidió
una gran devaluación, unida a la creación de un doble mercado
cambiario, que trató de alentar el ingreso de capitales y de
disminuir las tasas de interés internas.7/ En julio de 1982
se reformó el sistema financiero. La reforma tenía dos obje-
tivos inmediatos: reducir el valor real de los préstamos
bancarios (para aliviar a los deudores) y consolidar las
deudas. Los préstamos se extendieron por varios años y las
tasas de interés sobre esos créditos y sobre nuevos depósitos
pasaron a estar bajo el control del Banco Central;8/ esas
tasas se fijaron inicialmente en el 5% mensual, muy por debajo
de la inflación esperada. La devaluación, junto con la caída
en la demanda de depósitos bancarios producida por la reforma,
causaron un salto brusco en la tasa de inflación: el IPC
aumentó más del 50% en el tercer trimestre de 1982. La cre-
ciente demanda de bienes, sin embargo, fue absorbida sólo
parcialmente por el aumento de precios, de modo que las ventas
industriales y la producción empezaron a recuperarse.
138
"normales" de alrededor de 20%, al 12% del PBI, lo que apenas
cubría (si es que lo hizo) la depreciación del capital. Compa-
rada con la situación anterior a la crisis, por lo tanto, la
economía se ajustó a la pesada carga de los servicios de la
deuda externa cortando drásticamente las importaciones y
manteniendo el consumo corriente en detrimento de la
acumulación de capital.
139
Al principio, el gobierno adoptó una política que inten-
taba acelerar la recuperación de la producción y los salarios
reales y producir al mismo tiempo una desinflación gradual. Se
anunció la intención de aumentar los ingresos tributarios
(sobre todo a través de un mayor control de la evasión y
mayores impuestos a los ingresos y a la riqueza) y de reasignar
los gastos del Estado, buscando una disminución de los rubros
militares y de seguridad en favor de proyectos sociales. Además,
se establecieron pautas de precios y salarios. En diciembre de
1983 se otorgó un aumento de salarios (por una suma fija, igual
para todos los trabajadores); también se aumentaron las tarifas
de servicios públicos y se estableció un sistema de controles
sobre los precios industriales. Al mismo tiempo, el gobierno
fijó las tasas de aumentos de salarios, tarifas, precios indus-
triales y tipo de cambio para enero de 1984 y redujo la tasa
de interés regulada, apuntando a una tasa dé inflación del
orden del 11% para ese mes.
140
A fines de 1984, se llego a un acuerdo con el FMI. La
política monetaria se volvió más restrictiva y la rápida
devaluación del peso causó un significativo aumento en la tasa
de cambio real, que compensó la caída anterior. La tasa de
inflación mostró grandes fluctuaciones pero en modo alguno una
tendencia decreciente: en septiembre, el IPC subió más de
27% y casi 20% en diciembre, luego de alcanzar un mínimo de
15% el mes anterior. Las tasas de interés en el segmento no
regulado del mercado se hicieron altamente positivas en
términos reales. La producción industrial, que había seguido
recuperándose en la primera mitad del año, declinó, a medida
que bajaban las ventas y los fabricantes acumulaban existencias
no deseadas.
141
b) La economía bajo una altísima inflación
142
guía para las decisiones de oferta o de demanda. De hecho, los
precios relativos variaban rápidamente 16/ y había grandes
diferencias entre los precios fijados por distintas firmas
en un momento dado.
3. El programa
143
prefijadas a tasas monótonamente decrecientes (1977-1981) y
pautas de precios y salarios (1984). Ninguno de estos intentos
funcionó. El congelamiento de 1973 produjo una súbita caída
de la tasa de inflación, pero derivó en una explosión de
precios dos años más tarde, en tanto las políticas fiscal y
monetaria aumentaron la demanda agregada mucho más allá de lo
que habría sido compatible con precios estables. En 1977, una
política monetaria, actuando en contra de las expectativas
generalizadas de una aceleración de precios posterior al levan-
tamiento de los controles, deprimió la actividad real y fue
rápidamente abandonada. En el experimento siguiente, el anuncio
de la tabla cambiaría resultó insuficiente para guiar a la tasa
de inflación paralelamente al sendero del precio de las divisas.
Como se mencionó, las pautas de 1984 no fueron eficaces para
producir una desinflación gradual.
Y también:
144
recesión económica en sí como su prolongada
duración. En la mejor de las hipótesis, tras
varios años de fuerte desempleo, la inflación
desciende luego de haber producido la destruc-
ción del aparato productivo. La política de
tratamiento drástico de la inflación, que el
gobierno ha adoptado, procura actuar tanto sobre
los efectos de inercia como sobre los desequili-
brios estructurales que le dan lugar ... Se
intentó más de una vez moderar la escalada de
precios y salarios apelando a políticas concer-
tadas o al congelamiento de los precios y salarios.
Estas experiencias terminaron en repetidas frustra-
ciones porque descuidaron actuar al mismo tiempo
sobre un componente principal de las presiones
inflacionarias como es el desequilibrio de las
finanzas públicas."20/
145
Pero, dejando de lado por el momento el problema de los
contratos, subsiste la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto
puede un anuncio creíble de una nueva regla monetaria, acompa-
ñado por un solido compromiso de equilibrio fiscal, estabi-
lizar a las expectativas y, a través de ellas, a los precios?
Hay razones para dudar que los precios responderían instan-
tánea y completamente a un tal anuncio. En primer lugar, si
bien parece cierto que las perspectivas de que un programa de
estabilización surta efecto mejoran cuando la política de
demanda agregada está claramente definida y el público puede
de alguna manera confiar en las promesas del gobierno, el
concepto de credibilidad no es demasiado preciso.24/ No sólo
deben los individuos formarse una opinión sobre la intención
del gobierno de seguir firmemente una política determinada
(y esas opiniones pueden depender de los modelos tal vez
idiosincráticos que los agentes se hayan formado de los
objetivos y creencias de los que hacen la política), sino que
las posibilidades del gobierno de llevarlo a cabo a su vez
pueden depender del propio comportamiento de la economía.25/
Es probable que las políticas (y sus efectos) deban ser
probadas antes de que la gente reaccione del todo frente a
los anuncios. Además, las decisiones individuales dependen
de variables que están sólo indirectamente relacionadas con
los instrumentos de política. Los agentes deben, por lo tanto,
traducir los anuncios gubernamentales en expectativas sobre
aquellas variables que influyen sobre su comportamiento.26/
Para ello, deben inferir el probable efecto de las políticas;
estas inferencias pueden variar ampliamente según la opinión
que cada individuo tenga de cómo funciona la economía y su
impresión sobre las opiniones de los demás.27/ La hipótesis
de que habrá una reacción bien definida de las expectativas
a un anuncio monetario y fiscal parece basarse en supuestos
muy fuertes. Por otra parte, un ajuste total de los precios
a las expectativas de que el gobierno estabilizará la demanda
agregada requiere que todos los precios dejen de aumentar de
manera sincronizada. No queda del todo claro que los agentes
vayan a coordinar sus acciones para que esto ocurra.28/ Los
precios pueden responder en alguna medida, pero no hay
demasiados motivos para creer que se establecerá de inmediato
el equilibrio; es más probable que el nivel de precios
agregados permanezca demasiado alto en comparación con la
demanda y los precios relativos varíen erráticamente a medida
que los individuos vayan reaccionando de diferentes maneras
al cambio de política. El resultado final puede ser, más que
una súbita estabilización, que se deba atravesar un período
en el que la actividad real permanece deprimida y los precios
siguen siendo difíciles de predecir.
146
que fijan los precios relativos de manera más o menos arbi-
traria. Pero la estructura de los precios relativos resul-
tante no debería compararse con un hipotético conjunto de
equilibrio, sino con aquel que efectivamente sería definido
por los mercados durante un ajuste de transición a un súbito
cambio en el crecimiento de la demanda agregada. En el caso
argentino, además, luego de un período de inflación extremada-
mente alta, el sistema de precios había perdido gran parte de
su rol en la asignación de recursos. La cuestión era establecer
un sistema "microeconómico" de precios relativos. Podría argu-
mentarse que es más fácil hacer esto cuando los valores nomi-
nales ya han encontrado una cierta estabilidad que cuando los
mercados se ven forzados a buscar la escala nominal y los
valores relativos al mismo tiempo.
147
como medio legal de pago. El circulante y los depósitos a la
vista fueron automáticamente transformados en australes a una
tasa de 1 000 a 1. Las deudas en pesos se expresarían en
australes según una escala de conversión que fijaba la equiva-
lencia diaria de las dos monedas.34/ Las obligaciones indexadas
serían tratadas como deudas en pesos cuando los índices utili-
zados para el ajuste del pago a realizar reflejaran la
inflación anterior a la reforma.35/ Esto intentó evitar el
"arrastre" de la inflación anterior debido a rezagos de
indexación.
148
control.37/ En la semana anterior al programa, el precio de la
nafta (que muchos utilizaban como indicador para anticipar
otros precios) se ajustó en un 12% y se decidió una devaluación
del 18%, combinada con un aumento en los aranceles de importa-
ción y nuevos impuestos a las exportaciones.38/ Estas medidas
causaron gran alarma, ya que podían interpretarse como un
preludio de una nueva aceleración de la inflación, que aparen-
temente corría el riesgo de quedar fuera de control.
149
"Si el problema económico no es resuelto, la vida
política de la Nación correrá, sin duda, serios
riesgos. La convivencia pacífica, democrática y
civilizada de los argentinos, tal vez no tendría
demasiadas esperanzas si la cuestión económica no
fuera definitivamente resuelta. Que cada uno tenga
conciencia de lo que está en juego. El plan de
reforma no es para salvar un gobierno; es para salvar
un sistema político; es para salvar un estilo de
vida; y también es para recuperar el orgullo y la
ambición nacional ... El objetivo prioritario de
esta etapa primera del plan de reforma es la lucha
contra la inflación. No hay producción posible,
no hay inversión imaginable con ese ritmo infla-
cionario. Pero hay algo aún más grave: la inflación
se ha convertido en el origen de todas las incer-
tidumbres sociales•"42/
1RO
el gobierno fijaría márgenes máximos de comercialización.
Además, se anunciaría una lista de precios máximos para un
conjunto de bienes de consumo.
1
El congelamiento de la tasa de cambio incentivó el
ingreso de capitales, tanto en forma de préstamos financieros
de corto plazo como de adelantos y retrasos en las operaciones
comerciales con el exterior. El Banco Central hizo grandes
compras de moneda extranjera en la segunda quincena de junio
y en julio. Aunque las autoridades esterilizaron parte del
aumento de las reservas externas (elevando los encajes en el
sector no regulado de depósitos), esto produjo una considerable
expansión monetaria. El ingreso de capitales ayudó a reducir
las tasas de interés no reguladas, que, sin embargo, siguieron
en 9% mensual en la segunda quincena de junio y más de 7% en
julio. De todos modos, el gobierno no intentó estimular los
flujos de corto plazo, por temor a que causaran dificultades
a la política monetaria y distorsionaran el mercado de cambio
en el futuro. En consecuencia, se decidió extender el plazo
mínimo para los créditos financieros y reducir el plazo máximo
para la venta de cambio procedente de exportaciones.
152
alquiler de viviendas. Como era de esperar, huho protestas de
quienes se consideraban perjudicados por la conversión. En
algunos casos, las protestas sugerían la existencia de una
especie de ilusión monetaria 48/ (aunque esto habría sido
difícil de imaginar en un país con semejante historia infla-
cionaria); en otros, provenían del hecho de que la conversión
impidió a algunos acreedores recuperar pérdidas anteriores.
También había contratos no adaptados a una alta inflación, que
la conversión proyectó hacia adelante en las mismas condi-
ciones. 49/ De cualquier modo, a pesar de que se plantearon
algunos conflictos, el sistema de conversión resultó útil para
la adaptación de los contratos al súbito cambio de la tasa
de inflación.
153
El ajuste de las finanzas publicas actuó sobre una de las
causas principales del rápido crecimiento monetario (aunque no
dejó lugar para un desplazamiento del crédito bancario hacia
el sector privado). Sin embargo, la acumulación de reservas
externas y los redescuentos al sistema financiero, parcialmente
compensados por la exigencia de mayores encajes, produjeron un
aumento significativo en la base y en los agregados monetarios.
Esta mayor oferta de activos fue bien absorbida por la demanda.
Hubo una modificación de las carteras a favor de MI, cuyo stock
se duplicó entre mediados de junio y mediados de septiembre,
mientras que la tasa de rotación de las cuentas corrientes
declinó notablemente. También aumentó el volumen de depósitos
a interés en el segmento regulado y especialmente en el no
regulado. Los depósitos indexados, en cambio, fueron general-
mente retirados a su vencimiento.52/
154
en los precios: en algunos casos, se redujeron o eliminaron las
rebajas sobre los precios de lista, los servicios aumentaron y
algunos bienes específicos (como las verduras o el caso ya
mencionado de la carne) sufrieron fuertes aumentos ocasionales.
En general, sin embargo, la política de precios (que fue
aplicada con cierta flexibilidad) se mantuvo sin grandes difi-
cultades y, salvo algunas excepciones, los mercados no
nostraron síntomas de excesos de demanda de gran magnitud a
los precios fijados.
155
En síntesis, el programa de estabilización logró una
abrupta desinflación, aparentemente sin que la recesión se
empeorara mas allá de una marcada, pero transitoria caída de
la producción. De todos modos, sería inexacto decir que las
expectativas inflacionarias se calmaron definitivamente. Luego
de unos meses de aplicación de la política, todavía existía
preocupación en el público sobre un posible salto de los
precios cuando se suspendiera el congelamiento•61/ La política
fiscal, por otra parte, era vigilada cuidadosamente, para ver
si la reducción del déficit era suficiente y podía mentenerse.
Además, el bajo nivel de actividad económica y la caída de los
salarios reales generaba una gran inquietud respecto a las
posibilidades de una rápida recuperación. Todo esto, combinado
con las altas tasas de interés, significaba que las presiones
sobre la política económica eran todavía grandes. En un breve
plazo, los resultados del programa habían sido tales que el
temor de una inflación descontrolada se desvaneció; el
problema para las políticas consistía en conciliar las
distintas demandas y mostrar que podría sostenerse una baja
tasa de inflación.
d) Algunos comentarios
156
el gobierno compromete de antemano ciertas variables que están
bajo su control en la expectativa de que el público se ajuste
en conformidad. Es probable que una condición para que dismi-
nuya la incertidumbre sea que el gobierno mantenga esa clase de
iniciativa, ofreciendo un "marco macroeconómico" con una indi-
cación sobre el futuro curso de los principales instrumentos
de política. Con un programa económico definido, el gobierno
está en mejores condiciones para resistir presiones. El lide-
razgo de la política económica, no obstante, también tiene
sus costos, puesto que fuerza a las autoridades a hacer
anuncios más o menos definidos en circunstancias en que el
comportamiento futuro de la economía (y del entorno inter-
nacional) no es fácil de predecir. En otras palabras, habría
una disyuntiva entre la predictibilidad y flexibilidad en el
diseño de las futuras políticas, que puede llevar a difíciles
decisiones respecto a cuáles variables comprometer de antemano
y cuáles dejar liberadas a juicios sobre la marcha.
157
lograr una pronta reducción del déficit, el gobierno natural-
mente eligió métodos que produjeran resultados rápidos. Queda
por establecer una política más permanente. Si bien gran parte
de la discusión sobre el tamaño que debería tener el sector
publico y cuáles deben ser sus funciones no es demasiado
precisa, el hecho es que tanto el sistema impositivo como el
gasto público merecen ser reconsiderados. Esto inevitablemente
requiere tiempo y mucho debate, tanto sobre el aspecto distri-
butivo de la política fiscal como sobre su rol en la asigna-
ción de recursos. Mientras tanto, cuanto más claros sean los
signos de que el gobierno puede mantener su presupuesto bajo
control, mejores serán las perspectivas para el programa de
estabilizac ion. Esto no solo tiene que ver con definiciones de
política interna, sino también con las condiciones internacio-
nales: demandas de grandes transferencias por intereses y
deprimidos términos del intercambio (que reducen directa e
indirectamente la capacidad de tributación) harían más difícil
mantener un déficit coherente con una baja tasa de inflación.
158
disyuntiva para la política económica. Por un lado, el congela-
miento sólo puede ser transitorio; sí dura demasiado, las
presiones del mercado se manifestarán en desabastecimientos o
en aumentos de precios no autorizados. La experiencia del
pasado, por otra parte, ha causado escepticismo en el público
en cuanto a la efectividad de los controles, de modo que, de
por sí, un congelamiento demasiado largo tendría un efecto
negativo sobre las expectativas. Pero, al mismo tiempo, a
pesar del deslizamiento de precios y salarios que sin duda ha
tenido lugar, el congelamiento ha sido un ancla que contribuyó
a producir un cambio gradual pero notorio en los comporta-
mientos individuales. No se trata sólo de interrumpir la
inflación por un plazo breve y confiar luego en que los mercados
se ocuparán por sí solos de que los precios crezcan lentamente,
si es que el público reconoce que la demanda agregada está
bajo control. No parece que esto resultaría así en la Argentina.
El recuerdo de los grandes aumentos está aún fresco: el hecho
de que en Argentina las políticas de ingresos casi siempre
hayan terminado en bruscos saltos de los precios crearía el
riesgo de subas preventivas en caso de un súbito descongela-
miento. Los anuncios monetarios y fiscales "incondicionales"
tendrían pocas posibilidades de subsistir en tales circuns-
tancias. El riesgo de que esto suceda disminuye si, como
ocurrió durante los primeros meses del programa, el público
advierte que la inflación es efectivamente baja y hay pocos
desórdenes en los mercados (de modo que se diluya el temor
de que la desinflación haya sido producida artificialmente)
y el congelamiento da lugar, al menos por un tiempo, a un
sistema de fijación de precios y salarios que sirva como guía
para la futura tasa de inflación y al mismo tiempo permita una
cierta flexibilidad a los precios individuales. El sistema
post-congelamiento puede adoptar diferentes formas, desde un
conjunto de pautas gubernamentales (más o menos compulsivas)
hasta acuerdos sectoriales, o negociaciones sobre las princi-
pales variables macroeconómicas. El propósito fundamental
podría ser darle tiempo a los agentes para que "se acostumbren"
a operar con una inflación mucho más baja y a la vez tranqui-
lizar al público respecto al salto de precios. La eficacia para
aplacar expectativas será mayor si se cuenta con el acuerdo de
los principales grupos económicos y sociales.
159
tomando sus valores anteriores como referencia. Sin embargo,
la caída de los precios internacionales de las principales
exportaciones argentinas reducirá el excedente comercial, lo
que podría producir presiones sobre la política fiscal o
cambiaría si no hay un aumento compensatorio en el financia-
miento externo. El salario real, por otra parte, cayó marcada-
mente en 1985 (especialmente en el sector publico) y su nivel
actual no satisface a los trabajadores. Una de las preguntas
que plantea la situación actual (pregunta que, cabe destacar,
existía también antes del programa de estabilización) es si
un nivel sostenible de los salarios reales también será
socialmente aceptable. La reacción de los sindicatos al aumento
salarial que el gobierno otorgó en enero de 1986 sugiere que
éste será uno de los temas urgentes en el futuro cercano.
160
exacerba las tensiones sociales (en especial porque un segmento
del publico resiente los ajustes requeridos por la deuda y
sospecharía de políticas que considere inspiradas por los
acreedores) y reduce la cantidad de recursos disponibles para
la inversión. Luego del comienzo de su programa, el gobierno
está claramente en mejores condiciones para negociar en el
exterior. Pero el problema de la deuda está lejos de haberse
solucionado y sigue siendo grande la brecha entre las condi-
ciones actuales y las que la economía probablemente pueda
soportar en el futuro. También existen importantes fuerzas
"reales" internas a superar. El ahorro sigue siendo bajo y,
tras largos años de estancamiento e inestabilidad., harán falta
esfuerzos para identificar y aprovechar las oportunidades de
inversión rentables. Durante mucho tiempo la Argentina ha
buscado una dirección de crecimiento factible. Algunas cosas
parecen ser más generalmente aceptadas ahora que en el pasado,
como que la industrialización es irreversible y debe continuar,
pero no basada en un mercado interno prohibitivamente protegido
y en subsidios gubernamentales. La disposición a invertir en
el país ha sido escasa durante largo tiempo; una pregunta que
sigue planteada es cómo reaccionará ante condiciones macro-
económicas más estables. En cualquier caso, la experiencia
argentina sugiere claramente que hay una estrecha relación
— e n ambas d i r e c c i o n e s — entre la estabilidad nominal, por un
lado, y el desempeño del crecimiento, el empleo y la distri-
bución del ingreso por otro.
Notas
161
6/ Si bien la tasa de interés para prestatarios de
primera línea fue, en promedio durante 1981, aproximadamente
igual a la tasa de inflación del IPM, los "spreads" aplicados
a los préstamos a empresas de segunda clase fueron enormes.
TJ Ya había habido un doble mercado cambiario (para
transacciones comerciales y financieras) entre junio y
diciembre de 1981. Los mercados oficiales fueron unificados
de nuevo en noviembre de 1982. Los controles de cambio e
importaciones, introducidos durante el conflicto de las
Malvinas, han subsistido hasta el presente.
8/ La reforma financiera también creo un sistema de
depósitos indexados y un segmento de depósitos y préstamos
con tasas de interés no reguladas, pero con límites máximos
al volumen total de operaciones por banco. La política
financiera también incluyó la amortización de los bonos del
gobierno en el público (en particular las Letras de Tesorería
a corto plazo y los valores ajustables), con la intención de
eliminar sustitutos del dinero y reducir los gastos de
intereses del gobierno. Sin embargo, los pagos por intereses
sobre los mayores encajes causaron un fuerte aumento en el
déficit cuasi fiscal de caja.
9/ Por el contrario, la producción agrícola aumentó
notablemente desde mediados de la década del 70, debido en
especial a la introducción de nuevas semillas.
10/ En un momento determinado, el gobierno intentó llegar
a un acuerdo con los sindicatos y grupos empresarios para
definir una política de ingresos. Este intento no tuvo éxito,
ya que el gobierno no estableció con claridad los términos de
referencia de dichos acuerdos y los grupos sociales no
parecían demasiado dispuestos a contraer compromisos.
11) En el primer semestre de 1985, el gobierno aplicó
un sistema de aumentos salariales mensuales, a una tasa del
90% del IPC del mes anterior. Es probable que una porción
importante del sector privado haya seguido una indexación
completa.
12/ Muchos usuarios de tarjetas de crédito, por ejemplo,
concentraban sus compras al principio del período contable de
la tarjeta y hacían depósitos de corto plazo que vencían en
la siguiente fecha de pago.
13/ La inflación tenía también efectos negativos sobre
los ingresos del gobierno: la base del impuesto inflacionario
(aproximada por MI, teniendo en cuenta el sistema de compensa-
ción de las reservas bancarias) había llegado a ser muy baja
y el valor real de los impuestos explícitos se redujo debido
a la demora entre el momento de la tasación del impuesto y el
momento de pago (ver Olivera (1967), Dutton (1971), Tanzi
(1977), Canavese (1985), en relación al efecto de "rezago
fiscal"). La demora promedio era de un mes y medio, lo que
significa que, con una inflación del 30% mensual, las tasas
de impuesto efectivas estaban 30% por debajo de las tasas
legisladas.
162
14/ Frenkel (1984) identifica una regla implícita de
indexacion de los salarios privados basada en la inflación
pasada (si bien encuentra que ella no se aplicó durante los
períodos en los que la inflación se aceleró súbitamente). El
sistema usado para los salarios gubernamentales también se
basaba en la tasa de inflación del mes anterior. Debe desta-
carse que el período de pago de sueldos y salarios (un mes y
15 días, respectivamente) siguió siendo el mismo que en
tiempos de una inflación mucho menor. Probablemente habría
habido una intensa demanda para acortar este período si la
inflación hubiera continuado a tasas del orden del 1% diario.
En ese caso, la demanda de dinero real habría caído aún más
y esto habría derivado a su vez en una inflación más alta.
15/ Era habitual que algunos precios (propiedades, autos
usados) se fijaran en dólares, pero esto no se hizo extensivo
a otros bienes. Es probable que los precios se establecieran
en moneda extranjera para evitar frecuentes cambios en los
precios de oferta (lo que confundiría a posibles compradores)
más que por la estricta aplicación de un "patrón dólar".
16/ La relación entre la tasa de inflación, su variabi-
lidad y la de los precios relativos ha sido establecida con
bastante claridad. Ver Helman, Roiter y Yoguel (1984)>
respecto a la experiencia argentina de las últimas décadas.
17/ En el caso de contratos más largos (como el alquiler
de propiedades), la práctica común era la indexacion. Pero esto
sólo servía de forma muy imperfecta para evitar los riesgos
producidos por los cambios de precios, a causa de la demora
entre la fecha de pago y el período cubierto por los índices
de precios disponibles en el momento. Por lo general, lo que
se observaba era que se reducía el plazo de las operaciones
en términos nominales, más que una indexacion generalizada.
18/ La inversión creció en algunas hiperinflaciones, al
menos en algunos períodos de éstas (ver, por ejemplo,
Bresciani-Turroni (1937), para el caso alemán). Esto puede
estar relacionado con el comportamiento de las autoridades
monetarias, que otorgaron a empresas privadas grandes créditos
con tasas altamente subsidiadas. Esto, en cambio, no sucedió
en Argentina: aunque las tasas de interés real fueron general-
mente negativas en el segmento regulado del mercado, ellas se
aplicaban sobre todo a la refinanciación de deudas viejas;
los préstamos "marginales" sólo podían obtenerse por períodos
muy cortos y de alto costo. De cualquier modo, en Argentina,
la fuga del dinero no aumentó la demanda de equipo durable.
La disposición para invertir de las empresas era escasa y
muchos ahorristas preferían mantener sus activos en el
exterior en lugar de utilizarlos en el país. La inflación
tampoco promovió la demanda de tradicionales (en otros casos)
resguardos contra la inflación, como las propiedades; más bien
los individuos eligieron carteras líquidas de depósitos a
corto plazo o divisas que permitían mayor flexibilidad.
163
19/ Discurso del Presidente Alfonsín, 14 de junio de 1985.
20/ Discurso del Ministro Sourrouille, 14 de junio de 1985.
21/ Ver Sargent (1982); Fernández-Pol (1985); Gerchunoff
(1985); Heymann (1985); Llach (1985), Llach, Canavese y
Gerchunoff (1985); Rodríguez (1985); Szewach (1985);
Winograd (1985).
22/ Dornbusch (1985) destaca estas características de
la hiperinflación alemana. Ver también Robinson (1938); Lopes
(1984). Rozenwurcel (1985) presenta un análisis del Plan
Austral, centrado en el uso de instrumentos que actúan tanto
sobre los efectos inerciales como sobre las expectativas.
23/ Nótese que un retraso de un mes con una inflación
mensual del 30% es "equivalente" a un retraso de 5 años con
tasas como las habituales en los países industrializados.
24/ Ver, por ejemplo, la discusión entre Fellner (1982),
Taylor (1982), Koromzay (1982) y Schelling (1982).
25/ Si la gente cree, por ejemplo, que un conjunto de
medidas monetarias y fiscales provocará una larga recesión,
será probablemente más escéptica en cuanto al futuro curso de
esa política que si solamente espera un efecto menor sobre el
producto bruto.
26/ Y estas expectativas, a su vez, alimentan las predic-
ciones sobre el valor de algunos instrumentos de política. El
déficit fiscal, por ejemplo, dependerá del comportamiento
efectivo de los precios, para tasas impositivas y volúmenes
de gastos dados.
27/ Ver Di Tata (1983); Phelps (1983).
28/ Yeager (1981) discute el problema de sincronizar la
estabilización de precios fijados en forma independiente.
29/ Este anuncio apuntaba a influir sobre las expectativas
privadas, pero también era una forma para restringir las
demandas de un mayor gasto del sector público mismo: el
gobierno estaba en efecto reforzando su restricción presupues-
taria para que las presiones internas fueran más fáciles de
resistir.
30/ En el caso de los salarios, el gobierno mantuvo el
aumento de 22.6%, que, según la norma de indexación anterior,
se aplicaría al fijar los sueldos de junio de 1985. (El conge-
lamiento correría para los sueldos a partir de julio.)
31/ El gobierno afirmó que no esperaba apoyarse en fuertes
acciones administrativas para imponer el congelamiento: "El
congelamiento de precios y salarios se propone la ruptura de
la inercia y de los mecanismos automáticos de indexación ...
El gobierno está consciente de que el éxito de la congelación
de precios y salarios depende más de la participación de las
empresas, de los asalariados y del público consumidor que de
las sanciones que pudiera imponer. Sabe también que es sólo
una medida transitoria." Ministro Sourrouille, discurso del
14 de junio de 1985..
32/ Luego de las empinadas subas de precios de mediados
de la década del setenta, el sistema judicial argentino
164
desarrolló una "doctrina de la imprevisibilidad", que autoriza
a los tribunales a modificar los términos de los contratos en
caso de cambios imprevistos en el nivel general de precios o
de otras condiciones económicas. En este caso, el gobierno
optó por diseñar un sistema general para la rectificación de
contratos, en lugar de dejar el asunto librado a litigios
individuales.
33/ Este sistema se asemeja al planteado por Leijonhufvud
(ver éste (1981, 1982)).
34/ La "escala de conversión" se estableció inicialmente
de modo tal que el peso se depreciara respecto al austral a
una tasa del 29% mensual; esto aproximaba la diferencia entre
la tasa de inflación del peso en los meses anteriores a la
reforma y la inflación anticipada.
35/ En el caso de los índices mensuales, los pagos
resultantes del uso de la tasa de aumento de precios de junio
serían convertidos a través de la escala (los pagos sub-
siguientes se basarían en el monto en australes obtenido
de esa manera). El supuesto en este caso era que los índices
de junio reflejaban aproximadamente los precios de mediados
del mes (la reforma entró en efecto el 15 de junio).
36/ Esto se debió sobre todo a la decisión de tratar a
todos los contratos en forma similar, sin hacer una considera-
ción caso por caso. En los contratos más viejos, el sistema
de conversión buscó evitar nuevas Vransferencias de riqueza,
pero congeló la pérdida ya sufrida por los acreedores. Después
de la reforma, el gobierno introdujo algunas medidas comple-
mentarias aplicables a los contratos entre el Estado y sus
proveedores que no estaban adaptados a la inflación previa y
a los contratos de obras públicas. Si bien el sistema de
conversión parece haber sido generalmente aplicado en la
cancelación de deudas privadas, aparentemente también hubo una
cantidad significativa de renegociación de contratos.
37/ Es probable que, en muchos casos, las autorizaciones
de precios fueran tales que los precios de lista eran más
altos que aquellos aplicados en la mayoría de las transac-
ciones. La existencia de esta "agua" en los precios autori-
zados hizo que el congelamiento fuera más fácil de aplicar
más adelante.
38/ Estas medidas tenían antes que nada un objetivo
fiscal. Debe notarse, sin embargo, que una tasa de cambio más
alta aumenta de por sí los gastos del gobierno, ya que incre-
menta el costo interno de los servicios de la deuda externa.
39/ Algún tiempo antes del paro, el Presidente había
anunciado en un discurso que el país entraría en una "economía
de guerra". En una visión retrospectiva, esto puede entenderse
como un preanuncio elíptico del plan de estabilización. En
aquel momento, sin embargo, tal afirmación no podía ser
interpretada más que como un anuncio de tiempos aún más
difíciles.
165
40/ Los precios fueron posteriormente congelados en los
niveles del 12 de junio, es decir dos días antes que el
programa fuera anunciado. Los controles sobre los precios
industriales se habían relajado mucho con anterioridad.
41/ Había rumores de que el dinero y los depósitos serían
gravados con una quita del 30% antes de pasar a la nueva
moneda.
42/ Discurso del Presidente Alfonsín del 14 de junio de
1985.
43/ Esta proyección era equivalente a un superávit fiscal,
neto de los servicios sobre la deuda publica externa.
44/ El gobierno ya había suspendido la contratación de
nuevos empleados. Los salarios reales del sector público, como
se ha visto, disminuyeron significativamente en la primera
parte de 1985. La inversión pública también se había reducido.
45/ El Banco Central había otorgado grandes prestamos al
Tesoro en los primeros días de junio. Parte de esos prestamos
había sido depositada en el Banco de la Nación, para ser utili-
zados como "colchón financiero", especialmente en el pago del
aguinaldo de mitad de año. Muchos programas europeos que
siguieron a hiperinflaciones incluyeron medidas de este tipo
antes de suspender la financiación monetaria al Tesoro.
46/ La tasa de cambio se congeló al igual que los demás
precios, pero no se anunció una paridad fija.
47/ El gobierno predijo que las tasas de interés nominal
permanecerían altas por algún tiempo: "Sabemos que en sus
primeras etapas, esta política va a tropezar con el previsible
pesimismo de una sociedad que ha perdido la confianza en su
signo monetario. Mientras persistían las expectativas inflacio-
narias, la tasa real de interés se va a mantener alta, y ello
condicionará el ritmo de la actividad económica." Ministro
Sourrouille, discurso del 14 de junio de 1985.
48/ Muchos depositantes, por ejemplo, no encontraban
razonable que la conversión se aplicara sobre el monto total
de capital e intereses de los depósitos a plazo, en lugar
de aplicarse sólo sobre los intereses. De hecho, la tabla de
conversión proyectó la "erosión inflacionaria" que ya se venía
produciendo sobre los futuros montos en pesos, pero esto se
manifestaba como una reducción de las sumas nominales debidas
a los acreedores (respecto a los valores pactados original-
mente) , en tanto que la pérdida del poder de compra no era
tan explícita anteriormente. En algunos casos, la conversión
implicaba intereses nominales negativos sobre los contratos
pendientes; esto correspondía (aproximadamente) a intereses
reales negativos en la situación anterior.
49/ Algunos contratos en los que figuraba el sector
público, por ejemplo, no contemplaban penalidades por demoras
en el pago. El incentivo para posponer los pagos existía, por
supuesto, antes de la reforma; el sistema de conversión
mantuvo este incentivo (para pagos pactados antes de la
reforma) a pesar de que la inflación había disminuido mucho.
166
Con posterioridad el gobierno acepto pagar intereses a sus
proveedores por los retrasos incurridos en los contratos en
pesos.
50/ Las autoridades insistieron en que el "efecto de
arrastre" explicaba casi todo el incremento del IPC y que los
precios habían permanecido casi constantes entre mediados de
junio y fines de julio. Esta interpretación no ha sido
rebatida.
51/ El efecto de rezago fiscal no entró en juego inmedia-
tamente, ya que las obligaciones impositivas (y también las
facturas de servicios públicos) denominadas en pesos fueron
transformadas a la nueva moneda a través del sistema de
conversión.
52/ La reducción de los depósitos indexados, que tenían
como contrapartida préstamos a plazos más largos, llevó al
Banco Central a extender sus redescuentos. Esta política tuvo
un costo fiscal, ya que, para evitar sus efectos monetarios,
el Banco Central aumentó la exigencia de reservas sobre los
depósitos a interés no regulado, sobre los que debe pagar
intereses más altos que aquellos que resultan de los
redescuentos indexados.
53/ La gran diferencia entre las tasas de interés en
varios segmentos del mercado puede haber producido diferencias
de comportamiento, según los sectores a los que los agentes
tuvieran acceso e independientemente de las expectativas
inflacionarias.
54/ En los meses posteriores a la reforma aparentemente
hubo algún leve aumento en la oferta de créditos para la
compra de bienes de consumo, a tasas muy altas. Es probable
que la disposición de los compradores a aceptar esos términos
(dejando de lado el efecto de las expectativas inflacionarias)
esté relacionado con el bajo nivel de endeudamiento de las
familias después de un largo período en que la oferta de
crédito era reducida. De modo similar, la solvencia de las
empresas no se habría visto demasiado afectada, en general,
por el alto valor de la tasa real ex-post, puesto que el
volumen de endeudamiento también era bajo.
55/ La tendencia alcista se interrumpió en octubre.
Esto tal vez no haya estado asociado con el comportamiento
de las tasas de interés, sino que en general se lo ha atri-
buido a las nuevas leyes impositivas. De cualquier modo,
resulta muy difícil interpretar los cambios de los volátiles
precios de los valores.
56/ En el caso de la tasa de cambio, la afirmación se
basa en un indicador de paridad construido con la tasa de
cambio nominal (es decir sin tener en cuenta los impuestos al
comercio exterior) y el índice de precios al consumidor de
Estados Unidos como medida de los precios externos. Los
recientes cambios en los aranceles de importación y exporta-
ción (parcialmente compensados por reducciones en los
impuestos de exportación que el gobierno decidió luego de la
167
reforma) han ampliado la brecha entre las tasas de cambio efec-
tivas: los precios de exportación son más bajos y los de impor-
tación más altos que lo que marca el indicador de "paridad".
Por otra parte, los precios internacionales de los principales
productos agrícolas de exportación argentinos disminuyeron
significativamente en 1985, de modo que el valor de las exporta-
ciones sería menor para una tasa de cambio dada. Parece que la
consistencia de la tasa de cambio con el equilibrio de los pagos
externos en el futuro cercano dependerá de la disponibilidad de
financiación que compense la caída de los términos de inter-
cambio y las pérdidas de ingresos de exportación causadas por
las inundaciones, que afectaron a importantes cosechas.
57/ Y de la forma en que se mantienen los ingresos antes
de gastarlos: la pérdida del poder de compra resulta de dos
efectos: el intervalo entre el momento en que se realiza el
trabajo y el que se recibe el pago y el "impuesto inflacionario"
sobre la parte de los ingresos corrientes que se conserva en
forma de dinero.
58/ El índice de salarios industriales muestra una caída
nominal en julio y agosto. Este es probablemente el resultado
de la caída de los ingresos en concepto de horas extra debida
a la reducción de las horas de trabajo. Aparentemente, en los
meses siguientes, hubo un aumento en las horas trabajadas y un
cierto deslizamiento en los salarios nominales. Si esto es co-
rrecto, puede haber habido una recuperación en los salarios reales.
59/ Esta medida supone que los pagos ocurren a mediados y
fines de mes y que hay un ritmo de gastos uniforme entre las
fechas de pago, y también que el promedio del IPC de dos meses
aproxima el nivel de precios hacia fines del primer mes. En el
caso de los salarios mensuales, el deflactor equivalente sería
el IPC del mes siguiente y la medida correspondiente de
ingresos reales mostraría un aumento entre el período anterior
y el posterior a la reforma. Aquí, sin embargo, la suposición
de un gasto uniforme parece menos plausible, tanto por la mayor
duración del período como porque los trabajadores de mayor
ingreso tuvieron más posibilidades de acceso a los sustitutos
del dinero durante el período de gran inflación.
60/ Esta recuperación a partir de los deprimidos niveles
de producción de mediados de año fue aparentemente más signifi-
cativa en los sectores de vestimenta y de bienes de consumo
durables. En cambio, algunas actividades, como la construcción,
no manifestaron un aumento visible.
61/ El gobierno insistió en que no habría un abrupto des-
congelamiento, sino una gradual transición a un sistema de
acuerdos de precios y salarios. Una de las causas del temor de
una aceleración de precios era la posibilidad de que hubiera un
cambio de política antes o inmediatamente después de las elec-
ciones parlamentarias de noviembre. Este cambio no ocurrió y
las autoridades dieron pocas señales de estar pensando en seme-
jante cambio, aunque las presiones sobre las políticas se
hicieron más fuertes en la última parte del año.
168
ANEXO ESTADISTICO
CUADRO 1
1985 .. . ,. . . .
TRIM. 1 10295 8 945 8 8319 5 1302 9 1204 4 1513 2 2119.8
TRIM. 2 9958 4 849 0 7830 5 1188 7 1207 1 1744 8 2021.7
TRIM. 3(2) 1900.0
FUENTE : OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL BCRA.
EFECTO
PAGOS INGRESO BALANCE INVERSION
TERMINOS AHORRO AHORRO
AÑO PBI NETOS A BRUTO CONSUMO COMERCIAL BRUTA
DEL NACIONAL EXTERNO
FACTORES NACIONAL B. Y SERV. INTERNA
INTERC.
1980 100.0 0.8 -1.3 99.5 79.9 19.6 4.2 -3.7 23.8
1981 100.0 0.7 -3.8 96.9 81.9 15.0 3.8 -0.7 18.8
1982 100.0 -1.9 -5.0 93.1 78.7 14.4 2.4 4.5 16.8
1983 100.0 -2.2 -6.0 91.8 79.3 12.5 2.4 5.8 14.9
1984 100.0 -1.4 -6.2 92.4 82.9 9.5 2.4 5.1 11.9
EMPLEO Y DESEMPLEO
1985 • • • « » » • • •
TRIM. 1 81.9
TRIM. 2 74.6 6.3 6.6
TRIM. 3 70.7
173
Cuadro 4~
PRINCIPALES VARIABLES NOMINALES
(TASAS DE VARIACION EQUIVALENTE MENSUAL) (L)
(UNIDADES: PORCENTAJES)
INDICE SALARIO SALARIO PRECIOS Y MI: MEDIOS M2: RECURS.
INDICE TIPO DE CAMBIO (2)
DE HORARIO MENSUAL TARIFAS DE PAGO DE MONETAR. DE
DE
FERIODO PRECIOS NORMAL EN NORMAL POR DE PARTIC. PART. (INC.
PRECIOS OFICIAL : PARALELO
AL LA INDUS- OBRERO EN EMPRESAS (DESESTA.) REC. DEV.S/
MAYORISTAS (3)
CONSUMIDOR TRIA (4) LA ltou.(4) PUBLICAS (5) DEP.) (6)
1980 Là. 3.9 1.» 1.8 6.0 6.4 5.9 5.4
TRIM. 1 6.1 4.1 2.7 2.6 5.5 5.9 8.4 7.0
TRIM. 2 5.9 5.5 2.1 2.1 7.0 6.2 5.1 3.4
TRIM. 3 4.2 2.9 1.5 1.5 8.1 5.3 5.7 6.7
TRIM. 4 5.4 2.9 1.0 1.0 3.4 8.0 4.4 4.8
1981 7.2 9.0 11.8 15.2 5.7 8.7 4.1 6.3
TKIM. 1 57ÏÏ TTT -5TG "575 7 3 ¥71 -T77 7 3
TRIM. 2 8.3 12.9 21.7 28.6 5.3 7.1 2.3 4.9
TRIM. 3 8.4 9.7 10.9 14.4 6.8 12.5 7.1 9.3
TRIM. 4 7.3 9.2 9.7 13.5 7.3 9.8 8.4 7.8
1982 9.9 12.5 15.7 15.8 10.3 8.9 10.2 6.7
TRIM. 1 7.3 8.0 12.2 -0.4 4.4 3.4 4.5 7.5
TRIM. 2 5.0 10.2 11.3 28.3 3°.4 3.9 3.3 12.6 5.7
TRIM. 3 16.0 21.0 20.7 28.9 16.8 19.6 13.5 14.3 3.2
TRIM. 4 11.5 11.3 19.0 9.0 17.3 14.2 15.6 9.5 10.7
1983 15.0 14.6 14.1 12.0 17.5 17.1 16.6 13.5 14.3
TRIM. 1 13.4 12.9 13.1 11.1 11.3 12.7 15.7 10.3 14.6
TRIM. 2 11.7 10.5 10.4 5.4 17.8 18.9 15.6 11.7 10.6
TRIM. 3 17.0 17.8 12.7 28.7 20.8 16.2 18.6 14.5 12.4
TRIM. 4 18.0 17.2 20.4 4.2 20.1 20.8 16.6 17.7 20.0
1984 18.8 18.0 18.4 18.1 20.1 19.5 20.2 16.8 17.2
TltlM. 1 T53 T577 TTT7 TUTU T5TZT T77TJ T37ÏÏ •2ÏÏ77 TBTí
TRIM. 2 17.8 18.4 15.6 11.4 22.0 23.4 23.0 15.2 15.0
TRIM. 3 22.8 20.7 20.5 17.8 22.7 19.8 23.6 16.5 16.4
TRIM. 4 18.0 17.7 24.5 16.9 19.4 16.0 19.7 15.0 19.2
1985 ... ...
TRIM. 1 24.1 22". 2 23*.9 30.6 19*. I 2Ü 7 2ÓlÍ 17'. 5 18*.6
TRIM. 2 28.4 34.9 33.9 25.6 28.4 25.0 37.9 25.6 28.9
TRIM. 3 3.7 0.4 2.9 5.1 -0.6 3.6 2.3 17.8(7) 15.8(7)
FUENTE: OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL INDEC, SIGEP Y BCRA.
NOTA 1: LAS TASAS TRIMESTRALES Y ANUALES SON TASAS DE CRECIMIENTO EQUIVALENTE MENSUAL ENTRE LOS MESES FINALES DE CADA PERIODO; NOTA 2: PROMEDIOS
MENSUALES; NOTA 3: DURANTE LOS PERIODOS CON DOBLE MERCADO OFICIAL DE CAMBIOS (JUNIO-DICIEMBRE DE 1981 Y JULIO-NOVIEMBRE DE 1982): TIPO DE CAMBIO
COMERCIAL; NOTA 4: LOS SALARIOS NORMALES SE DEFINEN COMO LA SUMA DE LOS SALARIOS BASICOS (INCLUYENDO HORAS EXTRAS) Y PREMIOS Y BONIFICACIONES. SON
VALORES UNITARIOS DE LOS SALARIOS LIQUIDADOS EN EL PERIODO BE REFERENCIA. ESTOS VALORES TIENEN SIGNIFICATIVAS VARIACIONES ESTACIONALES (MAS
MARCADAS EN LOS SALARIOS POR OBRERO QUE EN LOS SALARIOS POR HORA), DEBIDAS EN ESPECIAL AL EFECTO DE LAS VACACIONES DE VERANO. LAS SERIES NO HAN
SIDO CORREGIDAS POR ESTACIONALIDAD; NOTA 5: CIRCULACION MONETARIA FUERA DE LOS BANCOS Y DEPOSITOS DE PARTICULARES EN CUENTAS CORRIENTES. SE
PRESENTAN PROMEDIOS MENSUALES DE SALDOS DIARIOS, DESESTACIONALIZADOS; NOTA 6: MI + DEPOSITOS DE PARTICULARES A INTERES EN BANCOS COMERCIALES,
INCLUYENDO LOS INTERESES Y AJUSTES POR INDEXACION DEVENGADOS SOBRE DICHOS DEPOSITOS; NOTA 7: CIFRAS ESTIMADAS.
Cuadro 5
PRINCIPALES VARIABLES NOMINALES
(TASAS DE VARIACION MENSUAL)
(UNIDADES: PORCENTAJES)
INDICE SALARIO SALARIO PRECIOS Y MI: MEDIOS M2: RECURS.
INDICE TIPO DE CAMBIO ( 1 ) TARIFAS DE PAGO DE MONETAR. DE
DE HORARIO MENSUAL
DE NORMAL EN NORMAL POR DE PARTIC. PART. (INC.
PERIODO PRECIOS
PRECIOS OFICIAL : PARALELO LA INDUS- OBRERO EN EMPRESAS (DESESTA.) [Link].S/
AL
MAYORISTAS (2) TRIA ( 3 ) LA INDU.(3) PUBLICAS (4) DEP.) ( 5 )
CONSUMIDOR
ENE. 12. .5 11..4 17,.0 24, .8 21. .0 12..9 18.8 20. .7 24. ,5
FEB. 17. ,0 15. .9 11, .6 31. , 7 15..1 - 0 , .9 12.1 21. .7 17. .0
MAR. 20. ,3 18..4 11, ,1 23, .5 13.,3 50, .6 13.6 19. .8 14. ,0
ABR. 18. .5 19. .7 13, .7 9, .1 32. ,4 30. .6 20.4 15, .8 13. ,6
MAY. 17. ,1 18. . 8 16, .4 18. , 8 14.,7 21. .4 24.9 13, .5 14. .2
JUN. 17. ,9 16, .6 16, .6 6. ,7 19.,7 18, .5 23.8 16, . 3 17. ,1
JUL. 18. ,3 15. .5 18, .0 9 ., 1 21. ,9 18. .2 30. 7 20, .6 19. ,1
AGO. 2 2 . ,8 21. .9 21. ,8 3 0 . ,0 17. ,4 22, .4 23.8 15, .0 16. ,1
SET. 27, .5 24, ,7 21, .9 15, .3 29. .1 19, .0 16.6 14. ,1 14. .1
OCT. 19. .3 15. ,4 25, .0 7..9 22. .1 34, . 4 15.6 14, .4 16, ,1
NOV. 15. .0 14.,7 27, .9 36, .6 16..2 14, .6 18.0 15, . 3 19, ,5
DIC. 19.7 23. ,2 20, ,6 8. ,3 20. .0 1,.5 25.8 15. .5 22. ,1
ENE. 2 5 ., i 21. . 2 24. , 1 32. , 8 20. . 4 6. . 6 19.3 14. . 3 2 1 . .4
FEB. 20. ,7 17.. 8 20, ,9 32. ,2 15..4 1,.9 15.6 18. .5 17. ,7
MAR. 26. ,5 27. .7 26, .9 27. ,0 21. ,4 6 6 . .0 25.6 19. .6 16. ,8
ABR. " 2 9 . ,5 31, .5 28, .5 30. ,9 24. ,9 30. ,2 26.1 18, .2 2 6 . ,4
MAY. 25. , 1 31. .2 31.9 17. ,4 31. ,7 31. .1 39.9 22, .2 34. ,2
JUN. 30. ,5 42, .4 41. , 8 2 8 . ,8 28. ,7 14; ; 4 48.5 37. .3 2 6 . ,4
JUL. 6 . ,2 - 0 . .9 8. , 8 18. ,2 - 2 . .7 2. .7 7.2 46. 2 8 ., 0 ( 6 )
AGO. 3. .1 1.,5 0, ,0 1. ,0 0. ,3 3. .1 0.0 5. , 4 ( 6 ) 8. . 1 ( 6 )
SET. 2, ,0 0. ,6 0. .0 - 2 . ,6 1. ,3 4. .9 0.0 5 .. 7 ( 6 ) 6. 6 ( 6 )
OCT. 1. ,9 0. ,7 0. ,0 -1. ,6 1. ,9 7..8 0.0 7. 5 ( 6 ) 10. 4(6)
NOV. 2. ,4 0, ,7 0. ,0 - 2 . ,3 2. ,8 - 0 . .3 0.0 9. 6 ( 6 ) 8. 9 ( 6 )
FUENTE: OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL INDEC, SIGEP Y BCRA.
NOTA 1 : PROMEDIOS MENSUALES; NOTA 2 : DURANTE LOS PERIODOS CON DOBLE MERCADO OFICIAL DE CAMBIOS (JUNIO-DICIEMBRE DE
1981 Y JULIO-NOVIEMBRE DE 1 9 8 2 ) ; TIPO DE CAMBIO COMERCIAL; NOTA 3 : LOS SALARIOS NORMALES SE DEFINEN COMO LA SUMA DE
LOS SALARIOS BASICOS (INCLUYENDO HORAS EXTRAS) Y PREMIOS Y BONIFICACIONES. SON VALORES UNITARIOS DE LOS
SALARIOS LIQUIDADOS EN EL PERIODO DE REFERENCIA. ESTOS VALORES TIENEN SIGNIFICATIVAS VARIACIONES ESTACIONALES (MAS
MARCADAS EN LOS SALARIOS -POR OBRERO QUE EN LOS SALARIOS POR HORA) , DEBIDAS EN ESPECIAL AL EFECTO DE LAS VACACIONES
DE VERANO. LAS SERIES NO HAN SIDO CORREGIDAS POR ESTACIONALIDAD; NOTA 4 : CIRCULACION MONETARIA FUERA DE LOS BANCOS
Y DEPOSITOS DE PARTICULARES EN CUENTAS CORRIENTES. SE PRESENTAN PROMEDIOS MENSUALES DE SALDOS DIARIOS. DESESTACIONA-
LIZADOS; NOTA 5 : MI + DEPOSITOS DE PARTICULARES A INTERES EN BANCOS COMERCIALES, INCLUYENDO LOS INTERESES Y AJUSTES
POR INDEXACION DEVENGADOS SOBRE DICHOS DEPOSITOS; NOTA'6: CIFRAS ESTIMADAS.
Cuadro 6
PRECIOS RELATIVOS
05
(UNIDADES: INDICES BASE 1983=100)
PRECIOS INDUSTRIALES/ PRECIOS TIPO DE CAMBIO REAL (3) TARIFAS PRECIOS SAL. REAL EN LA IND.
SERVICIOS (1) INDUS./ PUBLICAS INDUST/ RIRTWURJILIUWIRFL [Link] (0)
PERIODO OFICIAL
PRECIOS (N. GRAL.)/ SALARIO SAL. NORMAL SALARIO
PRECIOS PRECIOS PARALELO
SERVICIOS SERVICIOS BIENES PAM- IND. PCIOS. HORARIO MENS. POR HORARIO
TOTAL INTERNAC. INTERNAC.
PUBLICOS PRIVADOS PEANOS (2) CONSUM, (4) NORMAL (5) OBRERO NORMAL
EXPORTAC., IPC (EEUU)
1980 61.2 76.6 54.8 99.3 54.8 34.8 24.8 75.9 73.9 103.2 101.3
TRIM. 1 Í57T OT7Ü" 3775 5F77 W7I 7877 T73 773 7577 88.9 99.4
TRIM. 2 63.1 78.9 56.6 93. N 54.0 36.1 25.7 73.9 76.6 104.2 99.3
TRIM. 3 59.3 75.1 52.9 98.4 49.6 33.8 24.0 75.7 73.9 111.0 101.0
TRIM. 4 56.2 68.4 50.9 103.3 50.4 30. 7 21.9 80.5 65.9 108.7 105.5
1981 60.6 67.8 57.3 101.2 62.6 43.3 38.5 88.2 81. 3 91.5 93.8
TRIM. 1 3777 "5779" "5775 107.0 3I7Ü 7ÍT78 7T75" "5575 7775" 90.4 75777
TRIM. 2 58.0 66.8 53.9 106.9 60.0 40.6 30.9 82.8 79.9 96.4 92.8
TRIM. 3 63.7 69.2 60.9 95.4 66.4 49.0 47.0 86.6 88.2 89.0 89.2
TRIM. 4 67.1 70.3 65.3 95.4 71.0 52.7 54.0 98.3 86.5 90.2 92.5
1982 90.5 99.4 86.1 92.9 88.0 78.6 88.9 84.7 114.6 81.0 81.8
TRIM. 1 74.1 78.0 71.9 96.6 82.4 60.5 43.8 92.5 101.4 75.0 84.5
TRIM. 2 81.5 91.9 76.5 98.8 81.4 71.7 68.8 85.9 113.2 79.3 78.9
TRIM. 3 10L.7 US.9 94.9 85.4 89.4 84.3 13S.3 78.1 130.2 78.1 75.0
TRIM. 4 104.6 111.6 100.9 90.7 98.6 97.8 107.8 82.1 113.5 91.5 88.8
1983 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
TRIM. 1 104.4 102.2 105.5 98.7 TÜ777 103.8 101.0 91.4 117.8 "753 87.4
TRIM. 2 99.4 95.1 101.7 102.6 102.3 103.6 93.7 101.3 102.7 101.2 97.8
TRIM. 3 95.4 94.3 95.8 97.0 92.6 96.5 108.1 107.7 92.0 105. 7 103.0
TRIM. 4 100.8 108.4 96.9 101.8 97.0 96.1 97.3 99.7 87.6 113.6 111.8
1984 93.5 106.3 87.4 104.9 92.1 91.6 90.0 112.0 74.9 125.3 124.6
TRIM. 1 5577 103.9 5T3 97.3 1ÜI73 97.9 9575 104.4 757T 107.1 118.9
TRIM. 2 98.7 111.7 92.4 107.2 92.3 87.8 96.0 106.9 76.2 133.0 126.2
TRIM. 3 92.3 105.2 86.2 109.5 86.3 86.0 84.4 121.5 74.7 128.4 124.1
TRIM. 4 87.1 104.4 79.5 105.5 87.4 94.6 79.7 115.0 69.4 132.7 129.0
1985
TRIM. 1 84 ! 2 104! 8 751 7 121! 7 86! 4 98Í5 89 I 6 11CL8 75! 1 96*6 116! 6
TRIM. 2 90.0 102.4 84.2 142.2 89.6(8) 105.8 90.3 119.6 88.0 110.4 113.8
TRIM. 3 83.7 91.9 79.5 128.9 95.8(7) 114.2 95.9 132.3 94.1 109.4 111.5
FUENTE: OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL INDEC Y SIGEP. „„„,„„,,, „,,„,„.„„„
NOTA 1- LOS PRECIOS INDUSTRIALES ESTAN MEDIDOS POR EL IPM NACIONAL NO AGROPECUARIO EXCEPTUANDO AQUELLOS PRODUCTOS DERIVADOS DE BIENES TIPICAMENTE PAMPEANOS.
LOS PRECIOS DE LOS SERVICIOS SON COMPONENTES DEL IPC. LOS SERVICIOS PUBLICOS SON AQUELLOS PROVISTOS POR EMPRESAS PUBLICAS (POR EJ. : ELECTRICIDAD) O CON PRE-
CIOS TIPICAMENTE FIJADOS POR EL GOBIERNO (POR EJ. : TRANSPORTE). LOS SERVICIOS PRIVADOS SON LOS DEMAS SERVICIOS; NOTA 2: MIDE LA RELACION ENTRE DOS COMPONEN-
TES DEL IPM- EL INDICE DE PRECIOS INDUSTRIALES DEFINIDO EN LA NOTA ANTERIOR Y UN COMPUESTO DE BIENES (PRIMARIOS -POR EJ. : TRIGO, GANADO Í.OV IiiO- Y MANUFA< TU-
RADOS -POR EJ.: CARNE VACUNA, HARINA, ACEITE VEGETAL) TIPICAMENTE PAMPEANOS O DERIVADOS DE PRODUCTOS PAMPEANOS; NOTA 3: LOS TIPOS DE CAMBTOREALES ESTAN DE-
FINIDOS COMO: TASA NOMINAL X INDICE DE PRECIOS INTERNACIONALES / IPC DOMESTICO. LOS TIPOS DE CAMBIO OFICIALES REALES SON CALCULADOS DE DOS FORMAS: USANI O EL
INDICE DE PRECIOS DE EXPORTACION (EN DOLARES ESTADOUNIDENSES) Y EL IPC DE EEUU COMO MEDIDAS DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES; LA SERIE DEL TIPO DE CAMBIO PARA
LELO ESTA CALCULADA USANDO EL IPC DE EEUU. CUANDO SE APLICARON TIPOS OFICIALES MULTIPLES, LAS SERIES ESTAN BASADAS EN EL TIPO DE CAMBIO PARA [Link]
COMERCIALES- NOTA 4: EL INDICE DE PRECIOS Y TARIFAS DEL SECTOR PUBLICO ES UN AGREGADO DE PRECIOS DE BIENES Y SERVICIOS PROVISTOS POR LAS EMPRESAS PUBLICAS,
CON PONDERACIONES VINCULADAS CON EL VALOR DE LAS VENTAS; NOTA 5: LOS SALARIOS NORMALES SE DEFINEN COMO LA SUMA DE SALARIOS BASICOS (INCLUYENDO HORAS EXTRAS)
Y PREMIOS Y BONIFICACIONES. SON VALORES UNITARIOS DE LOS SALARIOS LIQUIDADOS EN EL PERIODO DE REFERENCIA. ESTOS VALORES TIENEN SIGNIFICATIVAS VARIACIONIS
ESTACIONALES (MAS MARCADAS EN LOS SALARIOS POR OBRERO QUE EN LOS SALARIOS POR HORA), DEBIDAS EN ESPECIAL AL EFECTO DE LAS VACACIONES DE VERANO. LAS SERIES
NO HAN SIDO CORREGIDAS POR ESTACIONALIDAD; NOTA 6: LOS SALARIOS REALES SE DEFINEN COMO EL MONTO DE SALARIOS NOMINALES DEVENGADOS DURANTE UN MES, DEFLAC1ADOS
POR EL PROMEDIO DEL IPC EN EL MES Y EL SIGUIENTE, COMO ESTIMADOR DEL INDICE DE PRECIOS A FIN DE MES (VEASE CUADRO: MEDIDAS ALTERNATIVAS DEL SALARIO REAI) ;
Cuadro 7
PRECIOS RELATIVOS
(UNIDADES: INDICES BASE 1983=100)
PRECIOS INDUSTRIALES/ PRECIOS TIPO DE CAMBIO REAL (3) TARIFAS PRECIOS SAL. REAL EN LA IND.
SERVICIOS (1) INDUS./ OFICIAL PUBLICAS INDUST./ MANUFACTURERA (5) (6)
PRECIOS (N. GRAL.)/ SALARIO
SAL
TOTAL SERVICIOS SERVICIOS BIENES PAM- PRECIOS PRECIOS PARALELO I N D _ p c i 0 S i HORARIO " N0RMAL SALARI
°
PUBLICOS PRIVADOS PEANOS (2) ™ T E R N A C . INTERNAC. NORMAL (5) M E N S " P 0 R H 0 R A R I
°
EXPORTAC. IPC (EEUU) CUNSUM. (4) W OBRERO NORMAL
ENE. 95,.8 Í00 .2 93 .3 101. 3 108 .6 103.,2 90 .9 109 .4 78 .9 111 .3 123 .4
FEB. 95,. 3 102 .7 91 .3 94. 8 103 .3 98..8 102 .7 104 .8 77 .5 92 .8 119 .6
MAR. 96 . 1 108 .7 90 .0 96. 3 95 .4 91..6 105 .7 99,.0 80 .9 117 .2 113 .6
ABR. 98,.7 111 .4 92..6 102. 5 93 .0 88..2 97 .8 100..6 74 .4 130 .0 127 . 7
MAY. 100 .0 112 .9 93 .8 108. 7 92 .5 88.,0 99..6 107,.3 78 .0 134 .3 124,.6
JUN. 97 .3 110 .7 90 .9 110. 6 91..4 87.,3 90..5 112..7 76 . 1 134 . 7 126,.3
JUL. 93 .8 105 . 1 88 .2 119. 2 88.. 1 87..4 83 . 7 124..5 74 .8 131 .9 127,.5
AGO. 91 .8 103 .2 86 .2 112. 4 87..3 87. 0 88..9 125..4 76 .9 128 .7 119,.4
SET. 91 .4 107 .4 84,.2 96. 9 83..5 83.,5 80,. 7 114,.7 72 .5 124 .5 125,.4
OCT. 88 .3 104..8 80 .9 98. 7 81,. 1 87. 8 73 .3 111..1 68 .7 143 . 1 130,.9
NOV. 85 .6 103 . 1 78 .0 106. 4 90..2 97..7 87 .0 114..0 68 .5 139 .5 129..4
DIC. 87 .4 105 .4 79 .5 111. 2 90,.9 98..4 78..8 119..9 71 .0 115 .4 126,.6
ENE. 86.,0 104.,8 77.,9 117. 0 86.,2 97. 8 83,,7 114.,3 72..0 100,.3 124..3
FEB. 83,.3 104 .8 74..5 119. 0 86..4 98. 4 92.. 1 109..5 74 .1 82 .6 115..8
MAR. 83 .4 104..7 74 .6 129. 1 86..7 99. 2 92,.9 108,.7 79 .3 106 .9 109,,8
ABR. 86.. 1 104..4 78 . 1 135. 1 83,.9(8) 98. 8 94..3 105..9 84 .5 109 .6 108,,0
MAY. 89,.3 102..2 83 .2 150.. 1 88 .4(8) 104..6 88..8 118..4 85 .8 112 .2 111.,0
JUN. 94 .5 100 .7 91 .1 141. 5 96.0(8) 113. 9 87..9 134..7 93..8 109..9 122.,3'
JUL. 84..9 92..1 81..1 136.0 98. 4(7) 117.0 98. 0 135. 9 94. 6 108. 0 113. 7
AGO. S3.6 91. 8 79. 4 125.4 95. 5(7) 113. 7 96. 2 131.8 94. 3 10U. 5 110. 9
SET. 82. 6 91. 8 78. 0 125. 4 93. 6(7) 111. 9 93. 5 129. 3 93. 4 111. 7 109. 8
OCT. 82. 4(8) 92..4(8) 77. 5(8) 125. 9(8) 91. 8(7) 110. 90. 5 I 7 2 126. 8 92. 2 117. 9 109. 5
NOV. 81. 8(8) 92. 4(8) 75. 6(8) 123. 1(85 89. 4(7) 108. 1(75 86. 8(7) 123.9 89. 8(7) 114. 4(7) 109. 5(7)
FUENTE: OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL INDEC Y SIGEP.
NOTA 1: LOS PRECIOS INDUSTRIALES ESTAN MEDIDOS POR F.L IPM NACIONAL NO AGROPECUARIO EXCEPTUANDO AQUELLOS PRODUCTOS DERIVADOS DE BIENES TIPICAMENTE
PAMPEANOS. LOS PRECIOS DE LOS SERVICIOS SON COMPONENTES DEL IPC. LOS SERVICIOS PUBLICOS SON AQUELLOS PROVISTOS POR EMPRESAS PUBLICAS (POR EJ.:
ELECTRICIDAD) O CON PRECIOS TIPICAMENTE FIJADOS POR EL GOBIERNO (POR EJ. : TRANSPORTE). LOS SERVICIOS PRIVADOS SON LOS DEMAS SERVICIOS; NOTA 2: MIDE
LA RELACION ENTRE DOS COMPONENTES DEL IPM: EL INDICE DE PRECIOS INDUSTRIALES DEFINIDO EN LA NOTA ANTERIOR Y UN COMPUESTO DE BIENES (PRIMARIOS -POR
EJ.: TRIGO, GANADO BOVINO- Y MANUFACTURADOS -POR EJ.: CARNE VACUNA, HARINA, ACEITE VEGETAL-) TIPICAMENTE PAMPEANOS O DERIVADOS DE PRODUCTOS
PAMPEANOS; NOTA 3: LOS TIPOS DE CAMBIO REALES ESTAN DEFINIDOS COMO: TASA NOMINAL X INDICE DE PRECIOS INTERNACIONALES / IPC DOMESTICO. LOS TIPOS DE
CAMBIO OFICIALES REALES SON CALCULADOS DE DOS FORMAS: USANDO EL INDICE DE PRECIOS DE EXPORTACIONES (EN DOLARES ESTADOUNIDENSES) Y EL IPC DE EEUU
COMO MEDIDAS DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES; LA SERIE DEL TIPO DE CAMBIO PARALELO ESTA CALCULADA USANDO EL IPC DE EEUU; NOTA 4: EL INDICE DE PRECIOS
Y TARIFAS DEL SECTOR PUBLICO ES UN AGREGADO DE PRECIOS DE BIENES Y SERVICIOS PROVISTOS POR LAS EMPRESAS PUBLICAS, CON PONDERACIONES VINCULADAS CON
EL VALOR DE LAS VENTAS; NOTA 5: LOS SALARIOS NORMALES SE DEFINEN COMO LA SUMA DE SALARIOS BASICOS (INCLUYENDO HORAS EXTRAS) Y PREMIOS Y BONIFICA-
CIONES. SON VALORES UNITARIOS DE LOS SALARIOS LIQUIDADOS EN EL PERIODO DE REFERENCIA. ESTOS VALORES TIENEN SIGNIFICATIVAS VARIACIONES ESTACIONALES
(MAS MARCADAS EN LOS SALARIOS POR OBRERO QUE EN LOS SALARIOS POR HORA) , DEBIDAS EN ESPECIAL AL EFECTO DE LAS VACACIONES DE VERANO. LAS SERIES NO HAN
SIDO CORREGIDAS POR ESTACIONALIDAD; NOTA 6: LOS SALARIOS REALES SE DEFINEN COMO EL MONTO DE SALARIOS NOMINALES DEVENGADOS DURANTE UN MES, DEFLACTADOS
POR EL PROMEDIO DEL IPC EN EL MES Y EL SIGUIENTE, COMO ESTIMADOR DEL INDICE DE PRECIOS A FIN DE MES (VEASE CUADRO: MEDIDAS ALTERNATIVAS DEL SALARIO
REAL); NOTA 7: ESTIMADOS; NOTA 8: PROVISORIOS.
Cuadro 8
MEDIDAS ALTERNATIVAS DEL SALARIO REAL EN LA INDUSTRIA MANUFACTURERA
(UNIDADES: INDICES BASE 1983=100)
SALARIO NORMAL HORARIO (1)" SALARIO tlKNiSUAL NORMAL POR ODRERO (1)
DEFLÁCTADOr'POR EL 1PC CORRESPONDIENTE A DEFLACTADO POR EL IPC CORRESPONDIENTE A
MES FIN DEL MES PROM. 2/3 MES MES FIN DEL MES PROM. 2/3 MES
AL (PROM. ENTRE DEL MES AL SIGUIENTE AL (PROM. ENTRE DEL MES AL SIGUIENTE
QUE EL MES AL QUE CORRES- AL QUE QUE EL MES AL QUE CORRES- AL QUE
CORRES- QUE CORRES- PONDEN LOS CORRESPON- CORRES- QUE CORRES- PONDEN LOS CORRESPON-
PONDEN PONDEN LOS SALARIOS Y DEN LOS PONDEN PONDEN LOS SALARIOS Y DEN LOS
LOS SALA- SALARIOS Y 1/3 DEL SI- SALARIOS LOS SALA- SALARIOS Y 1/3 DEL SI- SALARIOS
RIOS (2) EL SIGTE.(3) GUIENTE (4) (5) RIOS (2) EL SGTE. (3) GUIENTE (4) (5)
96,.7 101.3 99.8 105,6 98.5 103.2 101.7
1981 90 . 7 93.8 92.8 107.7
1982 96.6 88.4 91.5 90.5 94.3
80 .1 81.8 81.3 83.4 81.0 80.4
1983 79.2 82.6
100 .0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
1984 127 .4 124.5 100.0
125.4 122.2 128.1 125.3 126.2 123.0
ENE. 124,.6 123.4 123.8
FEB.
122.4 112.3 111.3 111.6 110.3
122,.6 119.6 120.6 117.1 92.8 93.5
MAR. 95.1 90.9
115,.5 113.6 114.2 111.9 119.1 117.2 117.8
ABR. 129,.0 115.5
127.7 128.1 126.6 131.3 130.0 130.4 128.9
MAY. 126,.4 124.6 125.2 123.1 136.1 134.3 134.9 132.7
JUN. 128,.3 126.3 127.0 124.6 136.8 134.7 135.4 133.0
JUL. 132,.2 127.5 129.0 123.6
AGO. 136.7 131.9 133.4 128.0
126.,4 119.4 121.5 113.8 136.2 128.7 131.0 122.7
SET. 128..0 125.4 126.2 123.2 124.5
127.0 125.3 122.4
OCT. 131,.0 130.9 130.9 130.8 143.0 143. 1
143.1 143.0
NOV. 132.,3 129.4 130.3 127.0 142.5 139.5 140.5 136.9
DIC.
1985
132..6 126.6 128.5 121.7 120.9 115.4 117.1 111.1
ENE.
FEB.
127::7
122., i
124Í3
115.9
125 'a
117.8
121." 5
110.9
103.Ó
87.0
10ÓÜ 10*1*. 2
83.9
98Ü
MAR. 82.6 79.0
117.,2 109.8 112.0 104.0 114.1 109. 1
ABR. 106.9 101.3
113. 1 108.0 109.6 103.8 114.8 111.2
MAY.
JUN.
119.,1 111.0 113.4 104.8 120.3
109.6
112.2 114.6
105.5
105.9
117.,4 122.3 120.7 126.9 105.4 109.9 108.5
JUL. 107. 4 113.7 114.1
AGO. 111.6 119.7 102.0 1 0 8 . 0 1 0 6 . 0 113. 7
104,,2 110.9 108.7 117.4 102.0
SET. 108.5 106.4 114.9
103,.2 109.8 107.6 116.2 104.9 109.5
OCT. 111.7 118.3
103,.1 109.5 107.4 115.7 110.9 115.6
NOV. (6) 117.9 124.6
103,.6 109.5 107.6 115.3 108.1 114.4 112.3
FUENTE : OFICINA DE LA CKPAL ÉN BUENOS 120.4
LOS SALARIOS NORMALES SE DEFINEN COMO LA SUMA DE LOS SALARIOS BASICOS (INCLUYENDO HORAS EXTRAS) Y PREMIOS Y BONIFICACIONES SON
T IOS DE L0S
Wr £R SALARIOS LIQUIDADOS EN EL PERIODO DE REFERENCIA. ESTOS VALORES TIENEN SIGNIFICATIVAS V A R T A r S í s F ? ™ r m w « FS
MARCADAS EN LOS SALARIOS POR OBRERO OUE EN LOS SALARIOS POR H O ^ ) DEBIDAS EN E S P ^ I ^ AL EFECTO D F T AS VACArTnwpQ nF vpr Awn t AQ cpf T p c ^ n UAM
SIDO CORREGIDAS POR ESTACIONALIDAD; NOTA 2: CORRESPONDERIA AL CA¿0 EN QUE L O S S A R R I O S D E V E N G A D O S ^ E N U N M E S S O N ^ P A G M O s T M F D I A n n q nf FSF M F ^ Y
E ^ N S ™ ? ^ T í f ^ n V ^ A ^ n f ™ ™ E R I A «ASO EN QUE LoS S A M I O S S O T 1 A " M ^ S U ^ N l f ( A ^ ' m ^ ^ ' y m s M D o P e S " 8
D ? ^ í? ™ h w ?J;< ! C ¿5?ASfn| A ^S I S5r?^é D S, S ,TS!¡í5?fSÍ LMEN í E ( A M ™ 1 4 1 1 0 3 * A FINES DE CADA MES) Y GASTADOS UNIFORMEMENTE;- NOTA 4: CORRESPON-
rasínF^DF^AS ?FCHAS DF Snrf ? rn^i^SÍ™™*^? ( A MEDIAD0SY A
™ E S D E CADA MES) Y SON GASTADOS EN SU MAYOR PARTE INMEDIATAMENTE
EL MES SIGUIENTE ^ O T A 6 CIFRAS ESTIMADAS^ SALARIOS MENSUALES PAGADOS A FIN DE CADA MES Y GASTADOS UNIFORMEMENTE DURANTE
CUADRO 9
COMERCIO EXTERIOR
EXPORTACIONES IHFORTACIONES !
'* 3HLUU
PERIODO ; AGRO- : INDUST * ! INTERM. ¡ BIENES ; BIENES : BALANZA
TOTAL : PECUA- ! NO TOTAL : Y : DE : DE : COMERCIAL
: Ríos : TRADIC. : COMBUST. : CONSUMO : CAPITAL
1985 . ...
TRIM. 1 4
I 8 O 3 I 1378. 7 424..4 976 !,5 752.0 54,.8 149,.7 826,.9
TRIM. 2 2569. 8 2119. 7 450. 0 927. 2 738.7 .8
4 2 , 145,,7 1442.,4
TRIM. 3<I) 2245. 0 • 971. 0 1274,,0
FUENTE : OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES. SOBRE LA BASE DE HATOS DEL INDEC.
Tß NOTA 1 : CIFRAS PROVISORIAS
CUADRO 20
1985 •• 4 • • •
!IM. 11(1)
TRIM. 217.7 221.5 98.3
ÍIM. 2
TRIM. 2(1) 212.3 230.2 92.2
TRIM. 3(2) 219.5 222.3 98.7
180
CUADRO 11
BALANZA DE PAGOS
(UNIDADES: MILLONES DE DOLARES)
CUENTA CORRIENTE MOVIMIENTOS DE CAPITAL (1) ¡
DEUDA EXTERNA
182
«O-OMWO
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183
CUADRO 20
1985 » « * • • • • • • ...
TRIM. 1 177.3 284.2 106.9 -46 .3 153.2
TRIM. 2 153.4 452.7 299.3 -14 .8 314.1
TRIM. 3(2) 283.0 296.1 13.1 -5 .0 18.1
184
CUADRO 20
( U N I D A D E S ! A U S T R A L E S A P R E C I O S DE 1970 (1))
1784
ENE. 51. 9 151.1 99.2 3.6 95.6
FEB. 38. B 122.3 83.5 7.6 75.9
MAR. 35,V 110.9 75.0 12.2 ¿2.8
AB'5, 41.3 102.2 60.9 14.8 46.1
MAY. ¿2.8 114.5 51.7 10.9 40.8
JUN. 56 » O 119.6 63.6 -7.8 71.4
JUL. 56.9 105.0 48.1 -2.4 50.5
AGO- 78.1 153.9 75.8 5.3 70.5
SET. 36.6 74 » 7 38.1 3.8 34.3
OCT. 5B.6 96.6 38.0 3.0 35.0
NOV. 18.3 107.8 59.5 -2.7 ¿2.2
DIC. 60.9 110.2 49.3 -1.7 51.0
1985
ENE. 52.1 89.9 37.8 1.6 36.2
FEB. 47.9 101.1 53.2 -34.3 87.5
MAR. 77.4 93.1 15.7 -13.7 29.4
AI'R • 45.5 145.3 99.8 -1.0 100,8
MAY. 57.7 119.1 61.4 -3.2 64.6
JUN. 50.2 188.3 138.1 -10.6 148.7
JUL. 91,7 109.3 17.6 -3.6 21.2
AGO. 86.7 85.S -1.2 1.1 -2.3
SET.(2) 104.6 101.4 -3.2 -2.4 -0.8
OCT.< 2 ) 134.6 124.4 -10.2 0.0 -10.2
N0V.<2) 179.1 141.5 -37.6 -0.6 -37.0
185
CUADRO 20
°JÇ5S_IMPUESrOS_NACiqNALES_
SOBRE EL IMP. S/PRODUCCION. CONSUMÔ~Y
TRANSACCIONES
COMERCIO
EXTERIOR "TOTAL 1 IVA ¡TRANSF. DE
! ¡COMBUSTIB.
186
CUADRO 17
RECAUDACION DE IMPUESTOS NACIONALES
( U N I D A D E S : A U S T R A L E S A P R E C I O S DE 1970 (1))
1984
ENE. 112.6 20.1 92.5 72.7 25.9 ¿[Link] 19.8
FEB. 98.0 19.5 78.5 61.8 22 « 4 18.8 16.7
MAR. 105.2 23.9 81.3 65.8 26.3 19.7 15.5
ABR. 100.3 22.3 78.0 64.4 20.6 25.3 13 • C
MAY. 127.7 27.7 99.9 75.2 26.7 28.3 24.7
JUN. 122.8 25.9 96.9 72.3 27.4 26.8 24.6
JUL. 120.8 27.3 93.5 76.0 29.0 28.8 17.5
AGO. 144.7 27.1 117.6 95.9 29.3 47.8 21.7
SET. 91.5 17.1 74.4 62.9 23.0 26.6 11.5
OCT. 108.5 IS.3 93.2 77.3 28.4 31.2 15.9
NOV. 104.4 16.2 88.2 71.1 24.7 29.6 17.1
DIC. 101.3 13.7 87.5 74.6 24.4 35.6 13.0
1985
ENE. 102.3 20.5 81.9 63.1 22.3 24.0 18.8
FEB. 91.0 18.7 72.3 56.8 19.0 24.0 15*5
MAR. 82.3 19.9 62.4 49.0 20.9 12.3 13.4
ABR. 89.6 26.0 63.6 49.0 17.5 17.1 ,14.7
MAY. 108.0 31.3 76.6 54.9 21.2 17.9 21.8
JL'M. 92.6 22.5 70.1 56.0 20.2 23.3 14.1
JUL . 147.6 46.3 101.3 76.6 32.8 25.1 2-1.7
AGO. 143.4 37. 1 106.3 82.3 27.8 33.7 23. 9
SET. 134.2 27.6 106.6 89.1 33.4 32.8 17.5
OCT. 146.0 32.2 113.8 91.6 34.2 30.4 22.2
NOV. 147.3 26.2 121.1 87.7 34.8 27.1 33.4
FUENTE J O F I C I N A DE LA C E P A L E N B U E N O S A I R E S » S O B R E LA B A S E DE D A T O S D E LA DGI Y LA
ANA.
NOTA 1 : DATOS DEFLACTADOS POR EL INDICE DE P R E C I O S AL CONSUMIDOR.
CUADRO 18
1981
TRIM. 1 2101 -539 2640 1413 44 1369 1548 -321
TRIM. 2 3036 -519 3555 1850 43 1807 2093 -388
TRIM. 3 3770 -489 4259 2227 223 2004 2584 -552
TRIM. 4 5133 -1142 6275 4800 473 4327 4189 -2714
1962
TRIM. 1 6068 -1699 7767 5222 587 4635 6179 -3634
TRIM. 2 6517 -2794 9311 5628 774 4854 8599 -4916
TRIM. 3 31506 -3427 34933 4224 1148 3076 38606 -7897
TRIM. 4 43324 -4734 48058 11448 774 10674 47840 -11230
1983
TRIM. 1 53010 -8253 61263 26276 4431 21845 51895 -16908
TRIM. 2 74998 -2520 77518 45224 15642 295B2 59998 -27704
TRIM. 3 110480 -10075 120555 81280 31440 49840 81736 -42461
TRIM. 4 197646 -29608 227254 168985 40688 128297 139392 -81123
1984
TRIM. 1 306911 -5960 312871 234034 64963 169071 151027 -72190
TRIM. 2 451080 29114 421966 354637 136268 21B369 205865 -138536
TRIM. 3 649332 24892 ¿24440 546910 255732 291178 301961 -224431
TRIM. 4 1058480 -83240 1141720 835467 423812 411655 934059 -627806
1985
TRIM. 1 1467510 -121730 1589240 1547410 880890 666520 998130 -956300
TRIM. 2 2479060 170460 2309600 3324760 1728600 1596160 2205190 -3221350
TRIM. 3 3588470 911810 2676660 3689480 2016610 1672870 3779490 -4792310
FUENTE : OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES. SOBRE LA BASE DE DATOS DEL 8CRA.
NOTA 1 : INCLUYE: A D E L A N T O S AL GOBIERNO NACIONAL. VALORES PUBLICOS EN PODER DEL BCRA Y LOS INTERESES D E V E N G A D O S SOBRE C R E D I T O S AL
GOBIERNO. NETO DE DEPOSITOS DEL G O B I E R N O NACIONAL Y OTROS O R G A N I S M O S PUBLICOS EN EL BCRA. A PARTIR DE JUNIO DE 1985. INCLUYE.
ADEMAS. CREDITOS EN MONEDA E X T R A N J E R A AL GOBIERNO NACIONAL NETO DE LOS D E P O S I T O S EN MONEDA EXTRANJERA DE E S T E E N EL B C R A .
CUADRO 19
D E T E R M I N A N T E S DE LA B A S E M O N E T A R I A
(UNIDADES! M I L E S DE A U S T R A L E S )
C R E D I T O I N T E R N 0
SALDOS SECTOR C R E D I T O AL G O B I E R N O .: CREDITO OTRAS
BASE
A MONETA- EXTERNO TOTAL ! TOTAL : CUENTA DE OTROS : A ENTIO. CUENTAS
FIN DE RIA (NETO) : (NETO) .•REGULACION (NETO) : FINANC• (NETO)
: MONETARIA (1) : (NETO)
»
985
ENE. 1195720 -38460 1234180 990310 533910 456400 1005390 -761520
FEB. 1305130 -95260 1400390 1269660 680490 589170 1073090 -942360
MAR. 1467510 -121730 1589240 1547410 880890 666520 998130 -956300
ABR • 1323180 -20550 1343730 1932150 1085440 846710 1502140 -2090560
MAY. 1307010 222840 1084170 2483810 1468300 1015510 1545120 -2944760
2479060 170460 2308600 3324760 1728600 1596160 2005190 -3221350
JUN.
3000810 597130 2403680 3439800 1762130 1677670 2682130 -3718250
JUL.
3423820 907340 2516480 3574130 1895560 1678570 3418360 -4476010
AGO.
3588470 911810 2676660 3689480 2016610 1672870 3779490 -4792310
SET.
OCT. 3991790 1143390 2848400 3870360 2130130 1740230 4064180 -5086140
NOV. 4429800 1338810 3090990 3995320 2250440 1744880 4067840 -4972170
DETERMINANTES D E LA BASE M O N E T A R I A !
CONTRIBUCIONES AL CRECIMIENTO DE LA BASE (1)
(UNIDADES! PORCENTAJES)
J . . C_R E D I T_0 _ I N T E R N O _
! BASE i SECTOR ¡ ! IIII__^R|DITO;AL'GOBÍCRÑOIIII~: CREDÍ To"" ¡""ÜTRAI
PERIODO ¡ HONETA-Í EXTERNO ! TOTAL ! TOTAL ¡CUENTA DE ¡ OTROS ¡ A ENTID. ! CUENTAS
i RIA ! (NETO) ¡ ! (NETO) !REGULACION! (NETO) ¡ FINANC. ! (NETO)
¡ : : : ¡MONETARIA : ( 2> : (NETOI :
1985
TRIM. 1 36,6 -3.6 42.3 67.3 43.2 24.1 6 .1 - 3 1 ,.0
TRIM. 2 68.9 19.9 49.0 121.1 57.8 63.4 8 2 .3 - 1 5 4 .3
TRIM. 3 44.B 29.9 14.9 14.7 11.6 3.1 6 3 ,.5 - 6 3 ,.4
FUENTE ; OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES, SOBRE LA BASE DE DATOS DEL BCRA.
NOTA 1 ! DEFINIDAS COHO CX(T)-X(T-1I]/B(T-l)> DONDE X(T> ES EL SALDO DE X A FINES DEL PERIODO
T Y B(T-l) ES EL SALDO DE LA BASE MONETARIA A FINES DEL PERIODO T-l.
NOTA 2 ! INCLUYE! ADELANTOS AL GOBIERNO NACIONAL, VALORES PUBLICOS EN PODER DEL BCRA Y
LOS INTERESES DEVENGADOS SOBRE CREDITOS AL GOBIERNO i NETO DE DEPOSITOS DEL GOBIER-
NO NACIONAL Y OTROS ORGANISMOS PUBLICOS EN EL BCRA. A PARTIR DE JUNIO DE 1985,
INCLUYE, ADEMAS, CREDITOS EN MONEDA EXTRANJERA AL GOBIERNO NACIONAL NETO DE
LOS DEPOSITOS EN MONEDA EXTRANJERA DE ESTE EN EL BCRA.
190
CUADRO 21
D E T E R M I N A N T E S DE LA B A S E M O N E T A R I A :
C O N T R I B U C I O N E S AL C R E C I M I E N T O D E LA B A S E
(UNIDADES: P O R C E N T A J E S )
C_R_E_D I T O I N T E R
BASE SECTOR " " IcreditoIÁL^GMIIRNCT CREDITO OTRAS
MONETA- EXTERNO TOTAL TOTAL : CUENTA DE : OTROS A ENTID. CUENTAS
RIA (NETO) (NETO) REGULACION : (NETO) FINANC. (NETO)
: MONETARIA : (2) (NETO)
1981
ENE. 14.6 6.6 8.0 1.3 -5.8 7.1 -4.4 11.1
FEB. 16.2 1.9 14.3 13.1 7.6 5.5 3.6 -2.4
MAR. 16.6 2.4 14.2 12.4 7.0 5.4 4.6 -2.8
ABR. 14.9 4.7 10.2 10.6 7.1 3.5 2.8 -3.1
MAY. 8.4 2.6 5.8 9.8 5.7 4.1 4.5 -8.5
JUN. 18.1 3.0 15.0 14.0 7.6 6.4 8.0 -7.0
JUL. 11.6 0.9 10.7 10.3 4.6 5.7 8.6 -0.2
AGO. 10.1 -4.1 14.1 13.5 8.2 5.3 4.1 -3.5
SET. 17.2 2.2 15.0 14.0 10.4 3.7 6.6 -5.6
OCT. 18.1 5.1 13.0 13.4 10.2 3.2 60.5 -60.9
NOV. 9.8 -3.6 13.4 17.5 11.3 6.2 4.7 -8.8
DIC. 25.7 -13.5 39.2 8.0 1.8 6.2 24.1 7.1
1985
ENE. 13.0 4.2 8.7 14.6 10.4 4.2 6.7 -12.6
FEB. 9.2 -4.8 13.9 23.4 12.3 11.1 5.7 -15.1
MAR. 12.4 -2.0 14.5 21.3 15.4 5.9 -5.7 -1.1
ABR. -9.8 6.9 -16.7 26.2 13.9 12.3 34.3 -77.3
MAY. -1.2 18.4 -19.6 41.7 28.9 12.8 3.3 -64.6
JUN. 89.7 -4.0 93.7 64.3 19.9 44.4 50.5 -21.2
JUL. 21.1 17.2 3.8 4.6 1.4 3.3 19.2 -20.0
AGO. 14.1 10.3 3.8 4.5 4.5 0.0 24.5 -25.3
SET. 4.8 0.1 4.7 3.4 3.5 -0.2 10.6 -9.2
OCT. 11.2 6.5 4.8 5.0 3.2 1.9 7.9 -8.2
NOV. 11.0 4.9 6.1 3.1 3.0 0.1 0.1 2.9
1981
TRIH. 1 8460 -1873 10333 1810 44 1766 10567 -2044
TRIM. 2 10022 -4251 14273 2885 43 2842 14534 -3146
TRIH. 3 13025 -4790 17815 4715 223 4492 17776 -4676
TRIH. 4 16466 -7344 23810 8338 473 7865 22719 -7247
1982
TRIM. 1 19876 -8841 28717 11073 587 10486 26925 -9281
TRIH. 2 24143 -13225 37368 13787 774 13013 34506 -10925
TRIM. 3 28199 -28478 56677 18729 1148 17581 57838 -19890
TRIM. 4 41255 -34873 76128 25682 774 24908 75016 -24570
1983
TRIM. 1 59140 -51178 110318 46894 4431 42463 97613 -34189
TRIM. 2 82504 -56512 139016 69837 15642 54195 129749 -60570
TRIM. 3 116482 -90487 206969 112310 31440 80870 183206 -88547
TRIM. 4 216740 -183715 400455 197412 40688 156724 306997 -103954
1984
337732 -220747 558479 292788 64963 227825 447393 -181702
TRIM. 1
533930 -287652 821582 433038 136268 296770 678541 -289997
TRIH. 2
818680 -519400 1338080 712370 255730 456640 1076250 -450540
TRIM. 3
1459310 -1139650 2598960 1205350 423810 781540 1996660 -603050
TRIM. 4
1985
2300000 -2000000 4300000 2200000 900000 1300000 3400000 -1300000
TRIM. 1(3)
9200000 4200000 2500000 7100000 -2100000
TRIM. 2(3) 5200000 -4000000 1700000
2100000 8800000 -2100000
TRIM. 3(3) 7400000 -3400000 10800000 4100000 2000000
FUENTE : OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES. SOBRE LA BASE DE DATOS DEL BCRA.
INCLUIDOS LOS INTERESES Y
NOTA 1 : M21 CIRCULACION MONETARIA FUERA DE LOS BANCOS HAS DEPOSITOS DE PARTICULARES EN BANCOS COMERCIALES.
AJUSTES POR INDEXACION DEVENGADOS SOBRE DICHOS DEPOSITOS. _„„__
NOTA 2 : CREDITOS NETOS DE DEPOSITOS EN EL SISTEMA MONETARIO (BCRA Y BANCOS COMERCIALES) INCLUIDOS TANTO LOS INTERESES DEVENGADOS SOBRE
GOBIERNOS LOCALES Y ORGANISMOS
PRESTAMOS COMO AOUELLOS SOBRE DEPOSITOS. EL GOBIERNO ESTA DEFINIDO COMO EL GOBIERNO NACIONAL,
Y EMFRESAS PUBLICAS.
NOTA 3 : CIFRAS ESTIMADAS.
CUADRO 23
DETERMINANTES DE LOS RECURSOS MONETARIOS DE PARTICULARES
(UNIDADES! MILES DE AUSTRALES)
CREDITO INTERNO
M2 SECTOR OTRAS
PERIODO EXTERNO TOTAL TOTAL ¡ CUENTA DE ! OTROS ! AL CUENTAS
(1) (NETO) (NETO) ¡REGULACION ! (NETO) ! SECTOR (NETO)
¡ MONETARIA I <2> ! PRIVADO
?84
ENE. 257658 -187564 445222 215420 29299 186121 349551 -119749
FEB. 297000 -'199055 496855 249251 46542 202709 391163 -143559
MAR. 337732 -220747 550479 292788 64963 227825 447393 -181702
ABR. 387599 -234510 622109 334457 86892 247565 509528 -221876
MAY. 442342 -258547 700009 371082 107065 264017 584540 -254733
JUN. 533930 -287652 821582 433038 136268 296770 678541 -289997
JUL. 627587 -336512 964099 499291 157109 342182 785485 -320677
ADO. 720422 -426720 1147140 593704 198268 395436 916301 -362863
SET. 818600 -519400 1330080 712370 255730 456640 1076250 -450540
OCT. 973290 -650800 1624090 846350 321640 524710 1357090 -579350
NOV. 1169900 -848030 2017930 1057780 408600 649180 1655140 -694990
DIC. 1459310 -1139650 2598960 1205350 423810 781540 1996660 -603050
785
E N E . (3) 1700000 -1300000 3000000 1500000 500000 1000000 2300000 -800000
FEB. (3) 2000000 -1600000 3600000 1900000 700000 1200000 2000000 -1100000
MAR. (3) 2300000 -2000000 4300000 2200000 900000 1300000 3400000 -1300000
A B R . (3) 3200000 -2600000 5800000 2000000 1100000 1700000 4700000 -1700000
M A Y . (3) 4200000 -3300000 7500000 3500000 1500000 2000000 6000000 -2000000
JUN. (3) 5200000 -4000000 9200000 4200000 1700000 2500000 7100000 -2100000
JUL. (3) 6500000 -3800000 10300000 3800000 1800000 2000000 8000000 -1500000
A G O . (3) 6900000 -3400000 10300000 4200000 1900000 2300000 8200000 -2100000
SET. (3) 7400000 -3400000 10800000 4100000 2000000 2100000 8800000 -2100000
F U E N T E ¡ O H I C I N A LIE LA C E P A L EN B U E N O S A I R E S , SOTIRE LA B A S E DE D A T O S D E L B C R A .
NOTA 1 ! M 2 ! C I R C U L A C I O N M O N E T A R I A F U E R A DE L O S B A N C O S M A S D E P O S I T O S D E P A R T I C U L A R E S EN B A N C O S C O M E R C I A L E S ,
I N C L U I D O S L O S I N T E R E S E S Y A J U S T E S POR I N D E X A C I O N D E V E N G A D O S S O B R E D I C H O S D E P O S I T O S .
NOTA 2 ¡ C R E D I T O S N E T O S D E D E P O S I T O S EN EL S I S T E M A M O N E T A R I O (BCRA Y B A N C O S C O M E R C I A L E S ) I N C L U I D O S T A N T O L O S
I N T E R E S E S D E V E N G A D O S S O B R E P R E S T A M O S C O M O A O U E L L O S S O B R E D E P O S I T O S . E L G O B I E R N O ESTA D E F I N I D O C O M O EL
GOBIERNO NACIONAL, GOBIERNOS LOCALES Y ORGANISMOS Y EMPRESAS PUBLICAS.
(O NOTA 3 ! CIFRAS E S T I M A D A S .
W
CUADRO 24
(UNIDADES> PORCENTAJES)
CREDITO INTERNO
SECTOR CREDITO OTRAS
EXTERNO TOTAL '.CUENTA DE ¡ OTROS AL CUENTAS
(NETO) (NETO) ¡REGULACION! (NETO) SECTOR (NETO)
¡MONETARIA ¡ (3) PRIVADO
1985
TRIM. 1(4) 57..6' -59,.0 116,,6 68.1 32.6 35,,5 96,.2 -47.7
TRIM. 2(4) 126.,1 -86,,9 213.,0 86.9 34.8 52., 1 160,,9 -34.8
TRIM. 3(4) 42,,3 11.,5 30,,8 -1.9 5.8 -7,,7 32,,7 0.0
FUENTE.¡ OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES. SOBRE LA BASE DE DATOS DEL BCRA.
NOTA 1 : DEFINIDAS COMO CX(T)-X(T-l)Í/M2IT-l). DONDE X(T> ES EL SALDO DE X A FINES
DEL PERIODO T Y M2ÍT-1) ES EL SALDO DE M 2 A FINES DEL PERIODO T-l.
NOTA 2 ¡ H2¡ CIRCULACION MONETARIA FUERA DE LOS BANCOS MAS DEPOSITOS DE PARTICULARES
EN BANCOS COMERCIALES. INCLUIDOS LOS INTERESES Y AJUSTES POR INDEXACION DE-
VENGADOS SOBRE DICHOS DEPOSITOS.
NOTA 3 : CREDITOS NETOS BE DEPOSITOS EN EL SISTEMA MONETARIO (BCRA Y BANCOS COMERCIA-
LES) INCLUIDOS TANTO LOS INTERESES DEVENGADOS SOBRE PRESTAMOS COMO AQUELLOS
SOBRE DEPOSITOS. EL GOBIERNO ESTA DEFINIDO COMO EL GOBIERNO NACIONAL. GOBIER-
NOS LOCALES Y ORGANISMOS Y EMPRESAS PUBLICAS.
NOTA 4 ¡ CIFRAS ESTIMADAS.
1 9 4
CUADRO 25
D E T E R M I N A N T E S DE L O S R E C U R S O S M O N E T A R I O S D E P A R T I C U L A R E S :
C O N T R I B U C I O N E S AL C R E C I M I E N T O DE M 2 (1)
(UNIDADES: P O R C E N T A J E S )
C R E D I T O I N T E
M2 SECTOR "" CRÉDITO AL GOBIERNO I CREDITO OTRAS
PERIODO EXTERNO TOTAL ! CUENTA DE OTROS AL CUENTAS
(2) (NETO) (NETO) :REGULACION (NETO) SECTOR (NETO)
: MONETARIA (3) PRIVADO
1984
ENE. 18.9 -1.8 20.7 8.3 -5.2 13.5 19.6 -7.2
FEB. 15.3 -4.7 20.0 13.1 6.7 6.4 16.1 -9.2
MAR. 13.7 -7.0 20.7 14.6 6.2 8.4 18.9 -12.8
ABR. 14.8 -4.0 18.8 12.3 6.5 5.8 18.4 -11.9
MAY. 14.1 -6.2 20.3 9.4 5.2 4.2 19.4 -8.5
JUN. 20.7 -6.6 27.3 14.0 6.6 7.4 21.3 -8.0
JUL. 17.5 -9.2 26.7 12.4 3.9 8.5 20.0 -5.7
AGO. 14.8 -14.4 29.2 15.0 6.5 8.5 20.8 -6.6
SET. 13.6 -12.9 26.5 16.5 8.0 8.5 22.2 -12.2
OCT. 18.9 -16.0 34.9 16.4 8.1 8.3 34.3 -15.8
NOV. 20.2 -20.2 40.4 21.7 8.S> 12.8 30.6 -11.9
DIC. 24.7 -24.9 49.6 12.6 1.3 11.3 29.2 7.8
1985
ENE.(4) 16.5 -11.0 27.5 20.2 5.2 15.0 20.8 -13.5
FEB.(4) 17.6 -17.6 35.2 23.4 11.7 11.7 29.4 -17.6
MAR. (4) 15.0 -20.0 35.0 15.0 10.0 5.0 30.0 -10.0
ABR.(4) 39.1 -26.1 65.2 26.1 8.7 17.4 56.5 -17.4
MAY. (4) 31.2 -21.9 53.1 21.9 12.5 9.4 40.6 -9.4
JUN.C4) 23.8 -16.7 40.5 16.7 4.8 11.9 26.2 -2.4
JUL•< 4) 25.0 3.8 21.2 -7.7 1.9 -9.6 17.3 11.6
AGO.(4) 6.2 6.2 0.0 6.2 1.6 4.6 3.1 -9,3
SET.(4) 7.2 0.0 7.2 -1.5 1.5 -3.0 g,7 0.0
196
CUADRO 27
TASAS DE INTERES (1)
(UNIDADES: TASAS EQUIVALENTES MENSUALES, EN PORCENTAJES)
PASIVA (2) TACTIVA (3UACTIVA (4) PASIVA (2)¡ACTIVA (3)¡ACTIVA (4) PASIVA (2)TACTIVA (3)¡ACTIVA (4>
1984
ENE. 11.s 12.5 14.0 -4.7 -3.8 -2.6 -3.8 -2.9 -1.6
FEB. 10.0 11.0 13.0 -8.5 -7.7 -6.0 -7.1 -6.2 -4.5
MAR. 10.0 11.0 13.9 -7.2 -6.3 -3.9 -8.1 -7.3 -4.8
ABR. 13.0 14.0 19.2 -3.5 -2.6 1.8 -4.9 -4.0 0.3
MAY. 13.0 14.0 18.2 -4.2 -3.3 0.2 -3.1 -2.2 1.4
JUN. 13.0 14.0 18.3 -4.5 -3.6 0.0 -2.2 -1.3 2.4
JUL. 15.5 17.0 19.4 -6.0 -4.8 -2.8 -5.3 -4.0 -2.1
AGO. 15.5 17.0 18.5 -9.4 -8.3 -7.1 -7.4 -6.2 -5.0
SET. 15.5 17.0 21.1 -3.2 -1.9 1.5 0.1 1.4 5.0
OCT. 17.0 19.0 25.8 1.8 3.5 9.4 2.0 3.8 9.7
NOV. 17.0 19.0 22.1 -2.2 -0.6 2.0 -5.0 -3.4 -0.9
DIC. 17.0 19.0 33.5 -6.5 -4.9 6.7 -3.4 -1.8 10.2
1985
ENE. 17.5 19.5 25.2 -2.6 -1.0 3.8 -0.3 1.4 6.2
FEB. 18.0 20.0 22.7 -6.7 -5.1 -3.0 -7.6 -6.0 -3.9
MAR. 20.0 22.0 25.5 -7.3 -5.8 -3.1 -8.7 -7.2 -4.6
ABR. 24.0 2¿.0 32.7 -0.9 0.7 6.1 -5.5 -4.0 1.1
MAY. 30.0 32.0 39.6 -0.4 1.1 6.9 -8.7 -7.3 -1.9
JUN.(S) 4.0 6.0 9.0 -2.1 -0.2 2.6 5.0 7.1 10.1
JUL. 3.5 5.0 7.2 0.4 1.9 4.0 1.9 3.4 5.6
AGO. 3.5 5.0 8.7 1.5 2.9 6.6 2.9 4.4 8.1
SET. 3.5 5.0 5.7 1.6 3.0 3.7 2.8 4.2 4.9
OCT. 3.1 4.5 5.3 0.7 2.1 2.8 2.4 3.8 4.6
NOV. 3.1 4.5 5.6 -0.1 1.3 2.3 2.1 3.5 4.ó
FUENTE t OFICINA DE LA CEPAL EN BUENOS AIRES. SOBRE LA BASE DE DATOS DEL BCRA Y OTRAS
FUENTES.
NOTA 1 ! LOS VALORES DEFLACTADOS CORRESPONDEN A TASAS REALES 'EX-POST". CALCULADAS SE-
GUN CltR(T)l/Cl+P(T+l)3. DONDE R(T> ES LA TASA NOMINAL VIGENTE EN EL MES T Y
PÍT+l) i LA TASA DE CRECIMIENTO DE LOS PRECIOS EN EL MES T+l.
NOTA 2 S TASA FIJADA POR EL BCRA PARA DEPOSITOS A 30 DIAS.
NOTA 3 ¡ TASA FIJADA POR EL BCRA PARA PRESTAMOS A 30 DIAS.
NOTA 4 ! TASA VIGENTE EN OPERACIONES INTEREMPRESARIAS A 7 DIAS CON GARANTIA BONEX.
NOTA 5 : CORRESPONDE A LA SEGUNDA QUINCENA DEL MES.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
199
Gerchunoff, P. (1985): "Gasto Publico y Tasa de Cambio después de la
Hiperinflación", Anales de la Asociación Argentina de Economía Polí-
tica.
200
Rodríguez, C. (1985): "El debate Dornbusch-Sargent", Ambito Financiero,
30 de julio.
201
CEPAL
BUENOS AIRES
10 * Estadísticas
V: económicas
moneda, crédito de corto
y finanzas plazo de
pfiblicas la Argentina. Tomo
(1984)
11 * Un enfoque alternativo para el análisis del desarrollo
regional: estudio de la estrategia de crecimiento agrícola
de la región N.O.A. en el decenio 1970-80 (1984)
202
Publicaciones de la
CEPAL
COMISION E C O N O M I C A P A R A AMERICA LATINA Y EL CARIBE
Casilla 1 7 9 - D Santiago de Chile
PUBLICACIONES PERIODICAS
Revista de la CEPAL
La Revista se inició en 1976 como parte del Programa de Publicaciones de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe, con el propósito de contribuir al examen de los problemas del
desarrollo socioeconómico de la región. Las opiniones expresadas en los artículos firmados, incluidas
las colaboraciones de los funcionarios de la Secretaria, son las de los autores y, por lo tanto, no
reflejan necesariamente los puntos de vista de la Organización.
Los precios de subscripción anual vigentes para 1986 son de US$ 16 para la versión en español y de
US$ 18 para la versión en inglés. El precio por ejemplar suelto es de US$ [Link] ambas versiones.
203
Anuario Estadístico de América Latina y al Caribe/
Statistical Yaarbook for Latin Amanea and tha Caribbean (bilingüe)
libros de la C E P AL
América Latina en el umbral de los años ochenta, 1979, 2" ed. 1980, 2 0 3 pp.
Los bancos transnacionales y el fmandamiento externo de América Latina. La experiencia del Perú.
1965-1976, por Robert Devlin, 1980, 2 6 5 pp.
Transnational banks and the external fínance oí Latin America: the experience ol Pern, 1985,
3 4 2 pp.
La dimensión ambiental en los estilos de desarrollo de América Latina, por Osvaldo Sunkel, 1981,
2° ed. 1984, 136 pp.
Women and development: guidelines lor programme and project planning 1982, 3rd. ed. 1984,
123 pp.
La mujer y el desarrollo: guia para la planificación de programas y proyectos, 1984, 115 pp.
La mujer en el sector popular urbano. América Latina y el Caribe, 1984, 349 pp.
Avences en la interpreteción ambiental del desarrollo agrícola de América Latina, 1985, 236 pp.
SERIES MONOGRAFICAS
Cuadernos de la C E P A L
1 América Latina: el nuevo escenario regional y mundial/Latin America: the new regional and
world setting (bilingüe), 1975, 2° ed. 1985, 103 pp.
2 Las evoluciones regionales de la estrategia internacional del desarrollo, 1975, 2 a ed. 1984,
73 pp.
2 Regional appraisals o! the international development strategy. 1975, 2nd. ed. 1985, 92 pp.
3 Desarrollo humano, cambio social y crecimiento en América Latina. 1975,2°ed. 1 9 8 4 , 1 0 3 pp.
4 Relaciones comerciales, crisis monetaria e integración económica en América Latina, 1975,
85 pp.
5 Síntesis de la segunde evaluación regionel de la estrategia internecional del desarrollo, 1975,
72 pp.
6 Dinero de veíor consiente. Concepto, problemas y experiencias, por Jorge Rose, 1975, 2° ed.
1984, 4 3 pp.
204
7 La coyuntura internacional y el sector externo, 1975, 2" ed. 1983, 117 pp.
8 La industrialización latinoamericana en los años setenta, 1975, 2° ed. 1984, 116 pp.
9 Dos estudios sobre inflación 1972-1974. La inflación en los países centrales. América Latina y
la inflación importada, 1975, 2" ed. 1984, 57 pp.
10 Reactivación del mercado común centroamericano, 1976, 2" ed. 1984, 149 pp.
11 Integración y cooperación entre países en desarrollo en el ámbito agrícola, por Germánico
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12 Temas del nuevo orden económico internacional, 1976, 2" ed. 1984, 85 pp.
13 En torno a las ideas de la CEPAL: desarrollo, industrialización y comercio exterior, 1977, 2" ed.
1985, 64 pp.
14 En torno a las ideas de la CEPAL: problemas de la industrialización en América Latina, 1977, 2"
ed. 1984, 4 6 pp.
15 Los recursos hidráulicos de América Latina. Inlorme regional, 1977, 2° ed. 1984, 75 pp.
15 The water resources of Latín America. Regional report 1977, 2nd. ed. 1985, 90 pp.
16 Desarrollo y cambio social en América Latina, 1977, 2" ed. 1984, 59 pp.
17 Estrategia internacional de desarrollo y establecimiento de un nuevo orden económico interna-
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17 International development strategy and establishment of a new international economic order.
1977, 3rd. ed. 1985, 70 pp.
18 Raíces históricas de las estructuras distributivas de América Latina, por A. di Filippo, 1977,
2" ed. 1983, 67 pp.
19 Dos estudios sobre endeudamiento externo, por C. Massad y R. Zahler, 1977, 2" ed. 1986,
72 pp.
20 Tendencias y proyecciones a largo plazo del desarrollo económico de América Latina. 1978, 3°
ed. 1985, 144 pp.
21 25 años en la agricultura de América Latina: rasgos principales 1950-1975,1978,2° ed. 1983,
128 pp.
22 Notas sobre la familia como unidad socioeconómica, por Carlos A. Borsotti, 1978, 2" ed. 1984,
60 pp.
23 La organización de la información para la evaluación del desarrollo, por Juan Sourrouille, 1978,
2" ed. 1984, 66 pp.
24 Contabilidad nacional a precios constantes en América Latina, 1978, 2" ed. 1983, 69 pp.
25 Ecuador: desafios y logros de la política económica en la fase de expansión petrolera, 1979,
2" ed. 1984, 158 pp.
26 Las transformaciones rurales en América Latina: ¿Desarrollo social o margínacíón?, 1979,
2" ed. 1984, 165 pp.
27 La dimensión de la pobreza en América Latina, por Oscar Altimir, 1979, 2° ed. 1983, 95 pp.
28 Organización institucional para el control y manejo de la deuda externa — El caso chileno, por
Rodolfo Hoffman, 1979, 41 pp.
29 La política monetaria y el ajuste de la balanza de pagos: tres estudios, 1979, 2" ed. 1984,
67 pp.
29 Monetary policy and balance oí payments adjustment: three studies, 1979, 60 pp.
30 Américe Latina: las evaluaciones regionales de ¡a estrategia internacional del desarrollo en los
años setenta, 1979, 2" ed. 1982, 243 pp.
31 Educación, imágenes y estilos de desarrollo, por G. Rama, 1979, 2" ed. 1982, 77 pp.
32 Movimientos internacionales de capitales, por R. H. Arriazu, 1979, 2" ed. 1984, 90 pp.
33 Informe sobre las inversiones directas extranjeras en América Latina, por A. E. Calcagno, 1980,
2a ed. 1982, 114 pp.
34 Las fluctuaciones de la industria manufacturera argentina, 1950-1978, porD. Heymann, 1980,
2a ed. 1984, 2 3 4 pp.
35 Perspectivas de reajuste industrial: la Comunidad Económica Europea y los países en desarro-
llo, por B. Evers, G. de Groot y W. Wagenmans, 1980, 2" ed. 1984, 6 9 pp.
36 Un análisis sobre la posibilidad de evaluarla solvencia crediticia de los países en desarrollo, por
A. Saieh, 1980, 2" ed. 1984, 82 pp.
205
37 Hacia /os censos latinoamericanos de los años ochenta, 1981, 152 pp.
38 Desarrollo regional argentino: la agricultura, por J. Martin, 1981, 2" ed. 1984, 119 pp.
39 Estratificación y movilidad ocupacional en América Latina, porC. FilgueirayC. Geneletti, 1981,
2" ed. 1985, 172 pp.
40 Programa de acción regional para América Latina en ios años ochenta, 1981, 2" ed. 1984,
6 9 pp.
40 Regional programme of action for Latín America in the 1980s, 1981, 2nd. ed. 1984, 66 pp.
41 Ei desarrollo de América Latina y sus repercusiones en la educación. Alfabetismo y escolaridad
básica, 1982, 2 5 4 pp.
42 América Latina y la economía mundial del café, 1982, 104 pp.
43 El ciclo ganadero y la economía argentina, 1983, 168 pp.
44 Las encuestas de hogares en América Latina, 1983, 130 pp.
45 Las cuentas nacionales en América Latina y eí Caribe, 1983, 109 pp.
45 National accounts in Latín America and the Caribbean, 1983, 97 pp.
46 Demanda de equipos para generación, transmisión y transformación eléctrica en América
Latina, 1983, 2 0 1 pp.
47 La economía de América Latina en 1982: evolución general, política cambiaría y renegociación
de la deuda externa, 1984, 113 pp.
48 Políticas de ajuste y renegociación de la deuda externa en América Latina, 1984, 112 pp.
49 La economía de América Latina y eí Caribe en 1983: evolución general, crisis y procesos de
ajuste, 1985, 106 pp.
49 The economy of Latín America and the Caribbean in 1983: main trends, the impacto! the crisis
and the adjustment processes, 1985, 104 pp.
50 La CEPAL, encarnación de una esperanza de America Latina, por Hernán Santa Cruz, 1985,
8 4 pp.
51 Hacia nuevas modalidades de cooperación económica entre América Latina y eí Japón, 1986,
2 4 0 pp.
52 Los conceptos básicos del transporte marítimo y la situación de ía actividad en América Latina,
1986, 112 pp.
53 Encuestas de ingresos y gastos. Conceptos y métodos en ía experiencia latinoamericana.
54 Crisis económica y políticas de ajuste, estabilización y crecimiento, 1986, 123 pp.
54 The economic crisis: Policies lor adjustment stabilization and growth, 1986.
Cuadernos Estadísticos de la C E P A L
1 América Latina: relación de precios deí intercambio, 1976, 2" ed., 1984, 66 pp.
2 indicadores deí desarrollo económico y social en América Latina, 19 76, 2" ed. 1984, 179 pp.
3 Series históricas del crecimiento de América Latina, 1978, 2° ed. 1984, 206 pp.
4 Estadísticas sobre ía estructura del gasto de consumo de los hogares según finalidad del gasto,
por grupos de ingreso, 1978, 110 pp. (Agotado, reemplazado por N g 8)
5 Eí balance de pagos de América Latina, 1950-1977, 1979, 2" ed. 1984, 164 pp.
6 Distribución regional del producto interno bruto sectorial en los países de América Latina,
1981, 2" ed. 1985, 68 pp.
7 Tablas de insumo-producto en América Latina, 1983, 3 8 3 pp.
8 Estructura deí gasto de consumo de los hogares según finalidad del gasto, por grupos de
ingreso, 1984, 146 pp.
9 Origen y destino deí comercio exterior de ios países de ía Asociación Latinoamericana de
integración y deí Mercado Común Centromericano, 1985, 546 pp.
206
10 América Latina: Balance de pagos 1950-1984, 1986, 357 pp.
11 £1 comercio exterior de bienes de capital en América Latina, 1986, 288 pp.
Estudios e Informes de la C E P A L
1 Nicaragua: el impacto de la mutación política, 1981, 2" ed. 1982, 126 pp.
2 Perú 1968-1977: la política económica en un proceso de cambio global, 1981, 2°ed. 1982,
166 pp.
3 La industrialización de América Latina y la cooperación internacional, 1 9 8 1 , 1 7 0 pp. (Agotado,
no será reimpreso.)
4 Estilos de desarrollo, modernización y medio ambiente en la agricultura latinoamericana, 1981,
4" ed. 1984, 130 pp.
5 El desarrollo de América Latina en los eños ochenta, 1981, 2° ed. 1982, 153 pp.
5 Latín American development in the 1980s, 1981, 2nd. ed. 1982, 134 pp.
6 Proyecciones deí desarrollo latinoamericano en los años ochenta, 1981, 3° ed. 1985, 9 6 pp.
6 Latin American development projections for the 1980s, 1982, 2nd. ed. 1983, 8 9 pp.
7 Las relaciones económicas externas de América Latina en los años ochenta, 1981, 2°ed. 1982,
180 pp.
8 Integración y cooperación regionales en los años ochenta, 1982, 2" ed. 1982, 174 pp.
9 Estrategias de desarrollo sectorial para los años ochenta: industria y agricultura, 1981, 2°ed.
1985, 100 pp.
10 Dinámica del subempleo en América Latina. PREALC, 1981, 2" ed. 1985, 101 pp.
11 Estilos de desarrollo de la industria manufacturera y medio ambiente en América Latina. 1982,
2° ed. 1984, 178 pp.
12 Relaciones económicas de A mélica Latina con los países miembros deí "Consejo de A sistencia
Mutua Económica", 1982, 154 pp.
13 Campesinado y desarrollo agrícola en Solivie, 1982, 175 pp.
14 El sector externo: indicadores y análisis de sus fluctuaciones. El caso argentino, 1982, 2" ed.
1985, 216 pp.
15 Ingeniería y consultoría en Brasil y el Grupo Andino, 1982, 320 pp.
16 Cinco estudios sobre la situación de la mujer en América Latina, 1982, 2" ed. 1985, 178 pp.
16 Five studies on the situation ot women in Latin America, 1983, 2nd. ed. 1984, 188 pp.
17 Cuentas nacionales y producto material en América Latina, 1982, 129 pp.
18 El financiamiento de las exportaciones en América Latina, 1983, 2 1 2 pp.
19 Medición del empleo y de los ingresos rurales, 1982, 2° ed. 1983, 173 pp.
19 Measurement oí employment and income in rural areas, 1983, 184 pp.
20 Efectos macroeconómicos de cambios en las barreras al comercio y al movimiento de capitales:
un modelo de simulación, 1982, 79 pp.
21 La empresa pública en la economía: la experiencia argentina, 1982, 2" ed. 1985, 134 pp.
22 Las empresas transnacionales en la economía de Chile, 1974-1980, 1983, 178 pp.
23 La gestión y la informática en las empresas ferroviarias de América Latina y España, 1983,
195 pp.
24 Establecimiento de empresas de reparación y mantenimiento de contenedores en América
Latina y el Caribe, 1983, 3 1 4 pp.
24 Establishing container repair and maintenance enterprises in Latin America and the Carib-
bean. 1983, 236 pp.
25 Agua potable y saneamiento ambiente! en América Latina, 1981- 1990/Drinking water supply
and sanitation in Latín America, 1981-1990 (bilingüe), 1983, 140 pp.
26 Los bancos transnacionales, el estado y el endeudamiento externo en Bolivia, 1983, 2 8 2 pp.
27 Política económica y procesos de desarrollo. La experiencia argentina entre 1976 y 1981,
1983, 157 pp.
28 Estilos de desarrollo, energía y medio ambiente: un estudio de caso exploratorio, 1 9 8 3 , 1 2 9 pp.
207
29 Empresas transnacionales en la industria de alimentos. El caso argentino: cereales y carne,
1983, 9 3 pp.
30 Industrialización en Centro América, 1960-1980, 1983, 168 pp.
31 Dos estudios sobre empresas transnacionales en Brasil, 1983, 141 pp.
32 La crisis económica internacional y su repercusión en América Latina, 1983, 81 pp.
33 La agricultura campesina en sus relaciones con la industria, 1984, 120 pp.
34 Cooperación económica entre Brasil y el Grupo Andino: el caso de los minerales y metales no
ferrosos, 1983, 148 pp.
35 La agricultura campesina y el mercado de alimentos: la dependencia externa y sus efectos en
una economía abierta, 1984, 2 0 1 pp.
36 El capital extranjero en la economía peruana, 1984, 178 pp.
37 Dos estudios sobre política arancelaria, 1984, 9 6 pp.
38 Estabilización y liberalización económico en el Cono Sur, 1984, 193 pp.
39 La agricultura campesina y el mercado de alimentos: el caso de Haití y el de la República
Dominicana, 1984, 2 5 5 pp.
40 La industria siderúrgica latinoamericana: tendencias y potencie!, 1984, 280 pp.
41 La presencia de las empresas transnacionales en la economie ecuatoriana, 1984, 77 pp.
42 Precios, salarios y empleo en la Argentina: estadísticas económicas de corto plazo, 1984,
3 7 8 pp.
43 El desarrollo de la seguridad social en América Latina, 1985, 3 4 8 pp.
44 Market structure, firm size and Brazilian exports, 1985, 104 pp.
45 La planificación del transporte en países de América Latina, 1985, 247 pp.
46 La crisis en América Latina: su evaluación y perspectivas, 1985, 119 pp.
47 La juventud en América Latina y el Caribe, 1985, 181 pp.
48 Desarrollo de los recursos mineros de América Latina, 1985, 152 pp.
49 Las relaciones económicas internacionales de América Latina y la cooperación regional, 1985,
2 3 0 pp.
50 América Latina y la economía mundial del algodón, 1985, 128 pp.
51 Comercio y cooperación entre paises de América Latina y países miembros del CAME, 1985,
9 6 pp.
52 Trade relations between Brazil and the United States, 1985, 154 pp.
53 Los recursos hidricos de América Latina y el Caribe y su aprovechamiento, 1985, 144 pp.
53 The water resources of Latin America and the Caribbean and their utilization, 1 9 8 5 , 1 4 2 pp.
54 La pobreza en América Latina: dimensiones y políticas, 1985, 162 pp.
55 Políticas de promoción de exportaciones en algunos países de América Latina, 1985, 3 0 4 pp.
56 Las empresas transnacionales en la Argentina, 1986, 228 pp.
57 El desarrollo frutícoía y forestal en Chile y sus derivaciones sociales, 1986, 2 3 4 pp.
58 El cultivo del algodón y la soya en el Paraguay y sus derivaciones sociales, 1986, 148 pp.
59 Expansión del cultivo de le caña de azúcar y de la ganadería en el nordeste del Brasil, 1986,
170 pp.
60 Las empresas transnacionales en el desarrollo colombiano, 1986, 212 pp.
61 Las empresas transnacionales en la economía de! Paraguay, 1986.
62 Problemas da la industria latinoamericana en la fase crítica, 1986.
208
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Santiago de Chile
Primera edición
Impreso en Naciones Unidas - Santiago de Chile — 86-6-850 — diciembre de 1986 — 1 670
ISSN 0256-9795 - ISBN 92-1-321220-8 — [Link].G.18 — 00600P