Agamben en su texto “¿Qué es lo contemporáneo?
” (2008) propone una definición de
contemporaneidad como relación singular con el propio tiempo, entre una adhesión y una
distancia. El artista contemporáneo es aquel que observa su propio tiempo para percibir no
sus luces, sino sus sombras. :
La contemporaneidad es, entonces, una singular relación con el propio tiempo, que adhiere a él y, a la vez, toma
distancia; más precisamente, es aquella relación con el tiempo que adhiere a él a través de un desfasaje y un
anacronismo. Aquellos que coinciden demasiado plenamente con la época, que encajan en cada punto
perfectamente con ella, no son contemporáneos porque, justamente por ello, no logran verla, no pueden tener
fija la mirada sobre ella. (Agamben, 2008)
Para Agamben el contemporáneo, al ser capaz de observar su tiempo, puede ponerlo en
relación con otros tiempos y leer la historia de modo “inédito”.
. El poeta —el contemporáneo— debe tener fija la mirada en su tiempo. ¿Pero qué cosa ve quien
ve su tiempo, la sonrisa demente de su siglo? Quisiera a este punto proponerles una segunda
definición de la contemporaneidad: contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su
tiempo, para percibir no las luces, sino la oscuridad. Todos los tiempos son, para quien lleva a cabo
la contemporaneidad, oscuros.
Puede decirse contemporáneo solamente quien no se deja enceguecer por las luces del siglo y
alcanza a vislumbrar en ellas la parte de la sombra, su íntima oscuridad.
La contemporaneidad posee así una particular relación también con el pasado. Pues, así como
la infancia se hace presente y actuante en la vida adulta, el pasado - el origen - permanece
ligado al camino de la historia (a su devenir) y actuando sobre él.
Ello significa que el contemporáneo no es solamente aquel que, percibiendo la oscuridad del
presente aferra la inamovible luz; es también aquel que, dividiendo e interpolando el tiempo, está
en grado de transformarlo y de ponerlo en relación con los otros tiempos, de leer de modo inédito
la historia, de “citarla” según una necesidad que no proviene en algún modo de su arbitrio, sino de
una exigencia a la cual no puede no responder.