Educación y Desarrollo de la Personalidad
Educación y Desarrollo de la Personalidad
Estimados alumnos/as:
Índice:
Algunas ciencias han discutido acerca de la educabilidad de los seres humanos: ¿Es el ser
humano educable?, ¿cuál es el fin de la educación?, ¿cuál es su contenido?, entre otras,
son preguntas que conducen al planteamiento de la relación existente entre la educación y el
desarrollo humano. El problema está en que existen diferentes explicaciones de esa relación
en dependencia de cómo se concibe el desarrollo.
L.A Venguer (1978) hace una revisión de las distintas explicaciones a esta relación y las
sintetiza de este modo:
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La relación entre educación y desarrollo es estudiada por la psicología, pero sus
implicaciones educativas y pedagógicas son ilimitadas. En general los problemas
psicológicos que encuentran maestros y maestras no pueden ser tratados sin considerar
todas las aristas de esta relación que son diversas y muy complejas en la práctica educativa,
dado por la diversidad y complejidad de los procesos y sujetos que intervienen en ella.
Para comprender la relación entre educación y desarrollo hay que clarificar dos cuestiones
que se derivan de este problema:
a) La concepción que tengamos acerca del ser humano, su personalidad y sus fuentes y
mecanismos de desarrollo.
b) El papel que asignamos a la educación escolar, a los maestros y a los otros como
mediatizadores entre el educando y la cultura.
Estas tres cualidades sirven para fundamentar la educabilidad del ser humano y sus
potencialidades de desarrollo psicológico, cuyo nivel superior es la personalidad. Esta idea
se erige a partir de una visión del ser humano en la que él se concibe como un ser de
relaciones a la vez que único, activo y consciente, de opciones y expectativas, proyectado
hacia el futuro
2.- El desarrollo de la personalidad ocurre según la dinámica de la ley genética general del
desarrollo que postula que cualquier función psicológica en el proceso del desarrollo se
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manifiesta dos veces: En primer lugar como función de la conducta colectiva, como la
organización de la colaboración del educando con las personas y condiciones
ambientales que lo rodean (nivel interpsisológico); luego, como una función individual de
su conducta, como una capacidad interior de la actividad del proceso psicológico en el
sentido estricto y exacto de esta palabra (nivel intrapsicológico).
De esta ley se comprende que todo lo que el educando debe aprender, formar y desarrollar
se encuentra fuera de él, en el mundo que le rodea, en la experiencia y la cultura humanas y
en la actividad conjunta y la comunicación con las otras personas. Por eso la educación,
como proceso social de transmisión de la cultura, es la realidad que conduce a que se
activen los mecanismos de la apropiación que conducen a niveles superiores de desarrollo
psicológico.
Aunque esto constituye una vieja polémica y todavía hoy existen diferentes criterios de
periodización, para la educación resulta básica la comprensión de la personalidad en
proceso de desarrollo, que el desarrollo actual es un resultado de los logros obtenidos en
etapas anteriores de la vida del educando, en las que sistemáticamente ha ido alcanzando
una mayor integración cognitivo-afectiva, así como el desarrollo cualitativo de sus contenidos
y niveles funcionales de regulación del comportamiento.
En este proceso es necesario considerar también los períodos sensitivos del desarrollo en
los cuales los educandos son especialmente sensibles a determinadas influencias
educativas que en ese momento ejercen mejor efecto en el desarrollo. Son períodos de
mayor enseñabilidad, en los que la educación debe tomar en consideración la lógica interna
del desarrollo.
4.- Cada etapa o período se caracteriza por una situación social del desarrollo, concepto que
expresa la combinación especial de los procesos internos del desarrollo y de las
condiciones externas, que es típica en cada etapa y que condiciona también la dinámica
del desarrollo psíquico durante el correspondiente período evolutivo y las nuevas
formaciones psicológicas, cualitativamente peculiares que surgen hacia el final de dicho
período.
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La situación del desarrollo de cada sujeto expresa la relación peculiar, específica, única e
irrepetible que se establece entre el educando y el entorno que le rodea, sobre todo el social
en cada etapa de su desarrollo. Es el punto de partida para todos los cambios que se
producen en el desarrollo, sus formas y trayectorias; por tanto:
• Determina la unidad que debe existir entre los niveles de desarrollo del educando y las
exigencias que le plantea la educación, así como la unidad de las exigencias educativas
a nivel social.
• Determina los tipos de actividad, las interrelaciones y las formas de comunicación entre
los participantes y componentes del proceso educativo.
• Límite o umbral superior: dado por lo no logrado, por el desarrollo por lograr o
desarrollo potencial en términos de ayuda, cooperación, dependencia.
La necesidad profesional de actuar dentro de la ZDP, para ampliar sus límites, a través
de las funciones docente-metodológica y orientadora del maestro, lo que a grandes
rasgos supone:
BIBLIOGRAFÍA:
VIGOSTSKY, L.S. Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. Editorial
Científico-Técnica. Ciudad de La Habana, 1987.
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ALGUNAS TENDENCIAS EN EL DESARROLLO PSÍQUICO.
Frecuentemente se cree que el estudio del desarrollo psíquico de los educandos o grupos de
ellos consiste en revelar su nivel actual en dependencia de los objetivos, los tipos y
contenidos de las actividades y los resultados del aprendizaje dentro del sistema educativo
escolar. Este criterio y reduce el desarrollo a determinados aspectos, en una u otra etapa,
parcializa en una sola dirección la relación entre educación y desarrollo y conduce a una
identificación de la periodización de las etapas del desarrollo psíquico con los diferentes
niveles del sistema educativo por el que transitan los educandos.
Aunque los niveles educativos alcanzados por los educandos indican, de cierto modo, sus
niveles de desarrollo psíquico, estos no se reducen a los primeros. El estudio del desarrollo
psíquico no consiste en una comprensión psicológica del sistema educativo escolar, sino en
la búsqueda de una fundamentación psicológica para la elaboración de ese sistema. La
educación y la enseñanza escolar serán más significativas para el desarrollo psíquico cuanto
más tengan en cuenta las tendencias y regularidades del desarrollo psíquico, su lógica y su
dinámica interna.
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Por ejemplo, las tendencias fundamentales del desarrollo motivacional-afectivo en la
ontogénesis, considerado por muchos autores como el núcleo de la personalidad, transcurre
en el sentido de la ampliación, enriquecimiento e integración de las necesidades y motivos
que se expresan en complejas formaciones psicológicas motivacionales, algunas de las
cuales llegan a constituir tendencias orientadoras de la personalidad.
El paso a cada nueva etapa de la vida, va acompañado de cambios en la posición que ocupa
el sujeto en el sistema de sus relaciones sociales. Se modifica en este proceso todo el
conjunto de expectativas y de exigencias que plantean al niño o niña la sociedad y las
personas más allegadas a él; surgen paulatinamente nuevas necesidades y la aspiración de
responder a dichas exigencias en correspondencia con las nuevas posibilidades que van
caracterizando el desarrollo del sujeto. Cada cambio en la posición social del sujeto genera
así nuevas necesidades y motivaciones correspondientes a esa etapa. En este sentido, la
esfera motivacional del niño va ganando en amplitud y en profundidad.
El proceso de desarrollo y madurez va determinando que surjan nuevas formas y cada vez
más complejas de satisfacción de las mismas necesidades. Esto, por supuesto, transforma
también el propio contenido motivacional. Así, si en el niño o niña, la necesidad cognoscitiva
se manifiesta como curiosidad ante los nuevos objetos que de forma episódica se le
presentan, en el adolescente la misma puede ir tomando la forma de un interés cognoscitivo
por aprehender la esencia y penetrar en las leyes de los fenómenos del mundo desde planos
cada vez más teóricos. En la juventud esa misma necesidad dinamiza la proyección futura a
través de intenciones de superación y autosuperación profesional.
Los cambios que afectan las necesidades y motivos del ser humano a través de su vida, no
sólo se refieren a su contenido. En la propia dinámica y funcionamiento de las formas de
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regulación motivacional-afectiva ocurren transformaciones que son esenciales en el
desarrollo de la personalidad. En gran medida ello se relaciona con la formación de una
jerarquía motivacional.
La conducta de los niños y niñas se caracteriza por su carácter situacional, por su subordi-
nación a la influencia directa y casual del medio circundante y por responder a necesidades
aisladas, por eso es una conducta adaptativa, reactiva, que expresa la ausencia de una
integración de motivos que den coherencia y control al comportamiento. Con el transcurso
de la edad se va conformando una jerarquía relativamente estable de motivos que comienza
a determinar de forma también estable la orientación de la personalidad, confiriéndole a la
conducta, consistencia, uniformidad, mayores niveles de regulación y autorregulación y una
perspectiva futura, aumentando la significación de los motivos dominantes en la actividad del
sujeto. Si en un inicio, los motivos que regulan la conducta son fundamentalmente directos,
que funcionan en un plazo de tiempo relativamente corto, destacándose por una urgencia de
satisfacción inmediata, estos van dando paso poco a poco a motivos mediatos, que
proyectan la actuación del sujeto hacia el futuro, liberándolo de las influencias directas de la
situación presente y de las incitaciones de carácter inmediato, y que cada vez más están
mediados por la conciencia y por la participación de distintas formaciones complejas de la
personalidad en las que participan también las posibilidades reflexivas del sujeto.
Según L.I. Bozhovich (1976) en la ontogenia las necesidades del individuo se modifican no
solamente por parte de su contenido y dinámica sino también por parte de su estructura. En
ellas interviene la conciencia y empiezan a actuar a través de fines conscientemente
planteados, adoptando la forma de objetivos, metas, propósitos y resoluciones. En estos
casos tenemos que ver, no ya con las necesidades, sino con sus nuevas formaciones
funcionales, donde se da una unidad indisoluble entre la necesidad y la conciencia, entre lo
afectivo y el intelectual.
El reflejo de las relaciones que el sujeto establece con la realidad a través de sus
necesidades lo afecta no sólo en la forma en que se integran sus motivos para actuar, sino
también en sus estados o vivencias afectivas y en la posición con que asume en la
elaboración y consecución del sentido de su vida.
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necesidades y motivos del ser humano y de las actividades que este realice con vistas a su
satisfacción.
En los primeros momentos de la vida el ser humano tiene una interacción limitada con el
medio por lo que también es limitada su vida emocional, la cual se encuentra vinculada
fundamentalmente con la satisfacción o no de necesidades orgánicas y de relación con los
adultos más directamente vinculados a él. En estas etapas los niños y niñas se caracterizan
por una gran excitabilidad emocional, por el poco control que tienen sobre sus reacciones
emocionales.
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La entrada del niño en la escuela cambia sustancialmente este proceso. La formación de
hábitos y habilidades adquiere un carácter planificado, dirigido, tendiente a garantizar no sólo
la asimilación de las acciones y operaciones, sino a lograr su perfeccionamiento y
enriquecimiento.
Estas posibilidades de ejecución se van conformando tanto con el desarrollo de las formas
de regulación y autorregulación motivacional-afectiva, como con el desarrollo de las formas
de regulación cognitivo-instrumental, que tienen en su base estructural diversos procesos y
operaciones psíquicas de tipo cognitivo. Este es el caso de los procesos y propiedades
sensoperceptuales, de la memoria, la atención, la imaginación y el pensamiento.
La actividad con objetos, los juegos, el dibujo, el modelado, en la edad preescolar y escolar
pequeña, así como la enseñanza demostrativa; experimental y audiovisual en el escolar
mayor, son actividades que tienen una gran significación en el desarrollo sensoperceptual.
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Con el desarrollo del lenguaje, la comunicación con otros y con el desarrollo de otros
procesos cognoscitivos, especialmente del pensamiento, la sensopercepción evoluciona
hacia formas superiores, donde se hace cada vez más una actividad orientada y
conscientemente regulada por el sujeto, alcanzando su máxima expresión con el desarrollo
de las habilidades y la capacidad de observación.
Muy ligados a la percepción en los niños y niñas pequeños/a, están los procesos de la
memoria que inicialmente se caracterizan por el predominio del reconocimiento (a través de
la sensopercepción) como forma elemental de la actualización de las huellas. Posteriormente
se va desarrollando la reproducción en forma de recuerdo.
En la edad escolar los niños y niñas pueden orientar cada vez más de forma consciente y
persistente su memorización. Mientras acumulan experiencias y pueden comprender mejor
lo que tienen que fíjar se va desarrollando la memoria racional con un incremento progresivo
en la eficacia de los procesos mnémicos. En esa misma medida hay un aumento de la
amplitud de la memoria, así como de su rapidez; y es cada vez mayor el papel de la
memoria voluntaria; lógica-verbal y abstracta.
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De este modo es que imaginan situaciones y hechos, en los que la realidad se deforma
notablemente. Esta creación de imágenes tan divergentes de la realidad, ha hecho creer a
muchos que la imaginación es más desarrollada en la niñez y que sufre una involución en
edades posteriores. Lo que realmente ocurre es que los niños y niñas al no poder tener en
cuenta las leyes objetivas que rigen el curso d los acontecimientos de la realidad, porque las
desconoce, elaboran con frecuencia sus propias explicaciones a los fenómenos y el
resultado es la fantasía. En los adultos es diferente porque a partir del conocimiento de las
leyes objetivas que rigen la existencia del mundo material, pueden recrear, consciente e
intencionalmente la realidad, imprimiéndoles imágenes fantásticas. En los seres humanos
adultos el nivel superior de desarrollo de la imaginación les permite la transformación de la
realidad porque es una imaginación esencialmente creadora.
Esta evolución de la imaginación ya se hace evidente en los niños y niñas de edad escolar,
quienes no aceptan con facilidad las explicaciones fantásticas de la realidad, produciendo
cada vez imágenes más objetivas y creadoras.
A estas primeras formas del pensamiento en la infancia se les llama pensamiento práctico o
pensamiento visual por acciones. Con la adquisición y desarrollo del lenguaje comienza a
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modificarse el pensamiento infantil; la palabra como instrumento de generalización de la
realidad le va a permitir trascender gradualmente el plano práctico inmediato.
En los grados siguientes la enseñanza presenta cada vez mayores exigencias al desarrollo
del pensamiento infantil; los niños y niñas han de a asimilar con un mayor nivel de
profundidad y amplitud los fundamentos de las ciencias, sistemas de conocimientos con
cada vez mayor nivel de abstracción.
El adulto actúa como un intermediario entre niños y niñas y su mundo objetivo. Así el
dominio del lenguaje se realiza mediante la comunicación diaria y natural entre ellos y la
organización de la enseñanza, donde la comunicación es planificada intencionalmente por la
familia y los educadores profesionales en las instituciones escolares.
Las reacciones vocales existen ya el los/las recién nacidos/as, pero los sonidos que ellos y
ellas producen son indiferenciados y forman parte de un complejo general de reacciones
motoras motivadas por estimulaciones internas y externas.
Al final del primer año de vida, niños y niñas reaccionan con más frecuencia a la entonación
del lenguaje del adulto, a la expresión de la cara, independientemente del contenido de las
palabras que el adulto pronuncie. Para ellos y ellas es indiferente al aspecto semántico de la
palabra durante bastante tiempo, sólo reaccionan correctamente a las palabras en una
situación de comunicación con los mayores ya conocidos. Sólo la adquisición de experien-
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cias y el conocimiento de muchos objetos semejantes, aunque diferentes en algunos
detalles, asegura la asimilación por el niños y niñas de la palabra en su significado
generalizador. Hacia el final del primer año de vida, el número de palabras y oraciones que
comprende no pasa generalmente de doce a dieciocho.
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complejas, depende directamente de la cultura del lenguaje de los niños y las niñas, de la
atención que les prestan los educadores profesionales y otras personas cercanas.
Ambas formas de comunicación están desvinculadas, creando las condiciones para una
mejor coordinación de la acción con el otro, una mejor interacción con los que lo rodean y la
propia autorregulación. Sin el intercambio de ideas, sentimientos, impresiones, es imposible
la realización de acciones conjuntas. Estas formas de comunicación, que se presentan
desde las primeras edades del desarrollo, se dan en constante interacción y se mantienen
ambas a todo lo largo del desarrollo del ser humano.
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de comunicación, las nuevas motivaciones se van asimilando y desarrollando a lo largo de la
vida de niños y niñas como resultado de su interacción con los adultos.
Los motivos que inducen a niños y niñas a relacionarse con el adulto están dados por sus
necesidades principales: de recibir nuevas impresiones, de actividad y de reconocimiento y
apoyo. De ahí se deriva que en la comunicación se presentan motivos cognoscitivos, cuando
el adulto se presenta como fuente de información y estimulación; motivos prácticos, cuando
el adulto se presenta como colaborador para la actividad, como ayudante y modelo en la
realización de acciones y motivos personales, cuando se busca el reconocimiento y la
valoración del adulto como portador de las reglas de la conducta moral. Estos motivos
encuentran en la comunicación una vía de expresión y satisfacción idónea (recordar la
función afectivo-valorativa de la comunicación). Estos tres tipos de motivos están
íntimamente ligados entre sí y en los distintos momentos del desarrollo unos u otros van
ocupando el papel más importante.
Entre las tendencias más significativas del desarrollo psíquico ontogenético está el paso
progresivo de la regulación externa a la regulación interna o autorregulación. Ello está
determinado por el desarrollo de niveles superiores de actuación consciente-volitiva que
suponen la parcialidad o selectividad del sujeto hacia los contenidos más significativos de su
personalidad. Una de las cualidades de la personalidad en que se expresa ese carácter
selectivo de la regulación conciente-volitiva es la atención que tiene sus determinantes en
causas objetivas y subjetivas. La atención está condicionada por la orientación cognitivo-
afectiva de la personalidad, a la vez que condiciona la organización del sistema de
regulación y autorregulación de la personalidad.
La atención evoluciona a través del desarrollo psíquico, pasando de sus formas involuntarias
a voluntarias. En lactantes y niños y niñas de edad temprana la atención es involuntaria,
momentánea y su concentración es débil. Depende del carácter de los estímulos externos.
Les llaman la atención los objetos llamativos, móviles, novedosos, brillantes.
En el segundo, y sobre todo en el tercer año de vida, aparecen los rudimentos de la atención
voluntaria. La formación de este tipo de atención se da bajo la influencia de los adultos,
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quienes le plantean nuevas exigencias, sobre todo en actividades dinámicas: juegos,
manipulación de objetos.
En la escuela niñas y niños deben escuchar con interés y estar atentos, no solo en aquello
que le interesa, sino también para lo que no tiene un interés inmediato; tienen que hacer un
esfuerzo para no distraerse de las tareas docentes; le sirven de estímulo las exigencias del
maestro y el hecho de que cuando no atienden los resultados no son buenos. Es, pues,
característico de la edad escolar un desarrollo más rápido de la atención voluntaria, de
concentrarse un largo tiempo en el objeto de la actividad, de controlar su atención.
Como se decía al inicio, el estudio de las tendencias del desarrollo psíquico aún es
insuficiente para la práctica educacional, constituyendo un problema de la investigación
escolar. Tales estudios deben basarse en una concepción de la psicología del desarrollo que
tenga en cuenta tanto el análisis de la periodización del desarrollo psíquico por edades o
períodos, basada en la comprensión y explicación evolutiva de la personalidad como
sistema y no simplemente de sus procesos y cualidades psíquicas aisladas, como el análisis
de las relaciones dialécticas entre educación y desarrollo de la personalidad.
BIBLIOGRAFÍA:
21
COLECTIVO DE AUTORES. Psicología para educadores. Editorial Pueblo y Educación. La
Habana, 1995.
COLECTIVO DE AUTORES. Selección de lecturas de Psicología de las Edades. Tomo III.
Facultad de Psicología. UH. La Habana, 1988.
22
CONCEPCIÓN GENERAL DEL DESARROLLO PSÍQUICO
MSc. María Julia Moreno Castañeda.
MSc. Gisela Gutiérrez Núñez
MSc. Neris Imbert Stable
Facultad de Ciencias de la Educación
Instituto Superior Pedagógico”Enrique José Varona”
Esta relación entre lo biológico y lo social es específica en el caso del desarrollo humano.
En el mundo animal esta relación no tiene el mismo carácter, ni el mismo contenido, por lo
que sus resultados no son idénticos. Es muy fácil darse cuenta de las diferencias entre el
desarrollo animal y humano si nos preguntamos por qué los animales, incluso los
superiores no pueden desarrollar conductas humanas. Veámoslo en tres situaciones:
1. ¿Es posible llegar a ser una persona, sin tener un cerebro humano?
La India, 1920. Un psicólogo recibió la noticia de que cerca de una aldea fueron vistos dos
seres misteriosos; parecidos a las personas, pero se desplazaban en cuatro patas.
El psicólogo se llevó consigo a las niñas y trató de educarlas: las niñas corrían en 4 patas,
cuando veían a las personas se asustaban y trataban de esconderse, enseñaban los dientes
y aullaban en las noches. Amala, la más pequeña murió al año. La mayor, Kamala, vivió
hasta los 17. Durante esos nueve años, logró eliminar los hábitos de lobos, pero de todas
formas, cuando tenía prisa, se desplazaba en 4 patas. En realidad nunca logró dominar el
lenguaje y con gran trabajo aprendió a emplear a lo sumo 40 palabras.
Un etnógrafo francés dirigió una expedición a uno de los lugares más accesibles del
Paraguay. Allí encontró a una tribu de guayaquiles quienes llevaban una vida nómada,
yendo de un lugar a otro en busca de su alimento principal: la miel de abejas silvestres,
tenían una vida primitiva y no entraban en contacto con otras personas.
El investigador tampoco pudo hacer contactos con ellos, pues siempre huían al acerarse la
expedición, pero en una vivienda abandonada, fue descubierta, al parecer olvidada por la
precipitación de la huida, una niñita de unos dos años. Él la llevó consigo a Francia y le
encargó a su madre que la educara. Veinte años más tarde, la joven era una notable
etnógrafa y dominaba tres idiomas.
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La evolución filogenética dotó al cerebro humano de una capacidad de maduración y una
plasticidad nunca antes existente en otras especies que le permiten desarrollar conductas
que le posibilitan adaptarse a las condiciones del medio en que habita, al poseer sus
células una mayor especialización. Estas son condiciones específicas del cerebro humano
que lo diferencian del cerebro del resto de los animales. Al nacer, una parte considerable
del nuestro cerebro está “limpia" y por consiguiente, está en disposición de tomar, fijar y
adquiere aquello que le aporta la vida y la educación.
La vida en una sociedad específicamente humana y por tanto social, donde la educación
como proceso social, aporta toda la experiencia histórica a través de los distintos grupos
en los que se inserta el individuo, constituyen otro factor o premisa condicionante de
desarrollo ontogenético.
Estos períodos son esencialmente históricos porque ellos varían en dependencia de las
condiciones de vida, actividad y educación en las que se desenvuelve cada sujeto. De
aquí se desprende que no constituyen subdivisiones naturales, que no tienen límites fijos,
sino que su amplitud varía en dependencia de la dinámica y contenido de las variables
que en él intervienen. La comprensión dialéctica del desarrollo psíquico lo estudia como
proceso continuo de automovimiento, caracterizado particularmente por los propios
cambios internos del desarrollo
Toda la vida de niños y niñas es organizada y dirigida por el adulto. Bajo su dirección
aprenden a caminar, a utilizar los objetos, a hablar, a pensar, a sentir, a dirigir su
conducta. Esta enseñanza por lo general no es espontánea, persigue un objetivo
determinado, darles lo que necesitan para lograr su pleno desarrollo.
Para que la educación y la enseñanza sean desarrolladoras deben cumplir una serie de
condiciones:
• Deben resolver la contradicción entre lo que niños y niñas desean aprender y lo que
debe aprender de acuerdo a las exigencias de la sociedad en que vive.
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• Deben resolver la contradicción entre cómo quieren aprender niños y niñas y cómo
deben aprender.
• No pueden limitar su ritmo y alcance a los del desarrollo del sujeto e ir a la zaga de
éste. Deben aprovechar las posibilidades del desarrollo y las potencialidades del
sujeto.
• No puede ir a la par del desarrollo, puesto que éste se estancaría. Deben proponer
mayores niveles de dificultad, profundidad, amplitud y complejidad al desarrollo
En fin, que la educación y la enseñanza deben tirar del desarrollo hacia formas y niveles
superiores. Estas exigencias a una educación y enseñanza desarrolladoras, muestra
cómo para que niños y niñas puedan asimilar nuevas capacidades, formas de actuación y
motivaciones para hacerlo necesitan al principio de graduales niveles de ayuda y
dirección por parte del adulto y posteriormente, una sistemática ejercitación, a fin de que
las pueda realizar de forma independiente. Precisamente a esto, Vigotsky lo llamó zona
de desarrollo próximo.
La zona de desarrollo próximo o potencial es la diferencia que existe entre lo que el niño
puede hacer conjuntamente con el adulto, y lo que puede hacer por sí solo, a través de su
actividad autónoma. La zona de desarrollo potencial apunta a la relación entre el nivel de
desarrollo real (lo que el niño puede hacer solo) y el nivel de desarrollo potencial (lo que
puede hacer con la ayuda del adulto). Es un índice importante de la capacidad de
aprendizaje del niño, de la reserva de desarrollo que posee en ese momento.
Cada etapa del desarrollo se caracteriza por un conjunto especial de condiciones de vida,
educación, de actividad y de comunicación entre las personas, pero al mismo tiempo por
la existencia de las particularidades psicológicas, que se formaron bajo la influencia de las
anteriores condiciones, así como de las características biológicas particulares que influyen
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en su desarrollo. Así, el vínculo entre toda las condiciones, internas y externas genera una
dinámica de relaciones entre ellas que tiene un carácter dialéctico complejo ya que, por
una parte, el tránsito a las nuevas condiciones de vida es preparado por todo el desarrollo
anterior y se hace posible sólo gracias a los éxitos obtenidos en este desarrollo y por otra
parte, las exigencias presentadas por la vida en la etapa de desarrollo por la que transita,
condicionan el paso a la nueva etapa de su desarrollo.
Cada etapa tiene condiciones internas y externas propias; se trata de una determinada
situación del desarrollo condicionada por los factores analizados anteriormente, haciendo
que los sujetos que se encuentran en ellas se diferencian entre sí, no sólo porque tengan
distintas cualidades psíquicas, sino porque en ellos, bajo determinadas condiciones de
educación y enseñanza, se pueden formar distintas cualidades. Así, la caracterización de
la edad consiste ante todo, en la distinción de aquellas cualidades que en virtud de las
necesidades, intereses y de los tipos de actividad existentes, se pueden y deben formar
en los niños y niñas de esa edad.
Los cambios y saltos que ocurren el desarrollo están impulsados por fuerzas motrices.
Desde el punto de vista filosófico, son las contradicciones internas las fuerzas motrices
del desarrollo. Cada período o etapa del desarrollo tiene sus propias contradicciones en el
orden psíquico, pero es común en todas ellas que se presenten:
• Contradicciones entre las crecientes posibilidades físicas y espirituales del niño y las
formas viejas de interrelación y tipo de actividad.
• Contradicciones entre las exigencias crecientes por parte del colectivo, la sociedad y
los adultos y el nivel de desarrollo existente en el niño.
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La solución de tales tipos de contradicciones transcurre a través de alternativas que
plantean niveles de desarrollo más elevados. Las nuevas necesidades al ser satisfechas,
con nuevos tipos de actividades y relaciones eliminan la contradicción. Pero la necesidad
satisfecha origina una nueva necesidad y así sucesivamente. Entonces una contradicción
se sustituye por otra, y el desarrollo continúa impulsado por ellas como sus fuerzas
motrices
Estos períodos críticos no han sido profundamente estudiados, muchos autores no las
incluyen en la periodización del desarrollo, pero empíricamente se han podido describir
ciertas regularidades en ellos:
2. Muchos niños y niñas en estas etapas son difíciles de educar. El desarrollo suele
acompañarse de enfrentamientos agudos con los adultos. negativismo,
autovalidismo, voluntarismo.
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acuerdo a un plan para desarrollar cualidades que serán de una importancia decisiva en
la próxima etapa. El niño debe ser puesto oportunamente ante nuevas tareas e
introducirlo en una nueva esfera de relaciones, pues sólo así se garantiza que el
desarrollo se produzca gradualmente sin choques ni crisis.
Los períodos del desarrollo psíquico más profundamente estudiados son aquellos en los que
los cambios se producen más lentamente, acumulándose hasta ciertos límites y se
manifiestan más tarde como formaciones cualitativamente nuevas (neoformaciones) de la
personalidad. La periodización del desarrollo psíquico se ha realizado sobre la base de
diferentes criterios. Actualmente se considera que no debe haber una periodización
universal, sino que esta se elabore en dependencia del desarrollo da la cultura material y
espiritual de la sociedad y por tanto de las exigencias que se le plantean a cada sujeto en el
curso de su desarrollo. También se propone que la periodización debe hacerse teniendo en
cuenta el proceso de formación de la personalidad como integridad psíquica y no sobre la
base del desarrollo de procesos y cualidades psíquicas aisladas.
BIBLIOGRAFIA:
30
VENGUER, L.I. Temas de psicología preescolar, de Editorial Pueblo y Educación. La
Habana,. 1976.
31
Concepción general del desarrollo humano
Si a nuestro planeta le ocurriera una catástrofe a la que solo sobrevivieran los niños
pequeños, el género humano no desaparecería, pero la historia de la humanidad sería
inevitablemente interrumpida. (Henry Pieron).
Las premisas son factores o condiciones que actúan de forma constante y que poseen
una significación fundamental y a veces determinante en el desarrollo del fenómeno.
Es necesario precisar que las premisas biológicas y sociales están presentes durante todo
el proceso de desarrollo ontogenético del sujeto, en el transcurso del cual surge, en la
primera etapa de su desarrollo, lo psíquico, que a su vez se convierte en premisa para el
posterior desarrollo del sujeto.
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¿Por qué el mono no puede desarrollar conductas humanas y el ser humano (niñas lobas)
si puede aprender conductas animales?
En el niño, una parte considerable del cerebro "no está ocupada", "está limpia" y por
consiguiente, est en disposición de tomar y fijar aquello que le aporta la vida y la
educación.
La herencia está determinada por el componente genético de las células humanas. Ella
predetermina en gran medida el comportamiento posterior del desarrollo tanto de manera
positiva como negativa, es decir, favorece o perjudica el mismo. Un niño afectado por el
Síndrome de Down tiene limitadas enormemente sus posibilidades de desarrollo, no
obstante, mediante una influencia educativa especializada, puede alcanzar un
determinado nivel de desarrollo que posibilite su incorporación a la sociedad como un
sujeto activo, productivo.
La educación como premisa social, aporta toda la experiencia histórico social a través de
los distintos grupos en los que se inserta el individuo a lo largo de su desarrollo
ontogenético.
Cuál es el grupo que le da los primeros códigos, ese primer momento que lo gesta como
ser social?. Donde se da ese primer espacio en el que el ser humano, como ser social,
comienza su desarrollo?.
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El hombre es un ser natural que deviene hombre a partir de su trabajo, actividad social y
comunicación. Tanto lo biológico como lo social condicionan mutuamente el desarrollo
humano, no lo determinan. Existen en una unidad dialéctica imposibles de separar.
Estos períodos son esencialmente históricos porque ellos varían en dependencia de las
condiciones de vida, actividad y educación en las que se desenvuelve cada sujeto. De
aquí se desprende que no constituyen subdivisiones naturales. No tienen límites fijos, sino
que su amplitud varía en dependencia de lo anteriormente expresado.
El desarrollo del hombre transcurre de manera muy particular en cada sujeto, no obstante,
encontramos tendencias generales, regularidades que no podemos dejar de tener en
cuenta:
1- Mientras más joven sea el sujeto, tanto más intenso son sus procesos de crecimiento y
desarrollo.
2- Mientras más joven es el sujeto, más posibilidades tiene de ser afectado por las
agresiones ambientales (factores de riesgo).
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3- En todo momento el proceso de desarrollo y crecimiento esta influido por factores
exógenos y endógenos y su mutua relación.
4- Plasticidad y posibilidad de compensación de las funciones durante el desarrollo.
5- El proceso de desarrollo del sujeto se lleva a cabo irregularmente. A cada edad le
corresponde determinadas potencialidades. Por tanto, cada período es propicio para el
desarrollo de determinada función.
En los distintos períodos, cuando las condiciones de determinadas cualidades son las
óptimas, se les denominan períodos sensitivos del desarrollo es decir, que son
especialmente sensibles a las correspondientes influencias externas. Por ejemplo, para el
desarrollo del lenguaje el período sensitivo es de 1- 5 años, para la formación de muchos
hábitos motrices, la edad escolar.
Desde el propio momento del nacimiento, el niño se encuentra rodeado por un mundo de
objetos creados por las personas, de fenómenos que explica y se los nombra el adulto,
incluso, a los fenómenos de la naturaleza el niño se enfrenta en condiciones creadas por
los adultos. Por ejemplo: la ropa lo protege del frío, la luz artificial alumbra la oscuridad de
la noche, etc. Por lo que podemos decir que el niño comienza su desarrollo en un mundo
humano.
Toda la vida del niño es organizada y dirigida por el adulto. Bajo esta dirección el niño no
sólo aprende a caminar, a utilizar los objetos, a hablar, sino también a pensar, a sentir, a
dirigir su conducta. Aquí se pone de manifiesto que en el niño se forman, como resultado
de la enseñanza, no sólo las acciones prácticas sino también las psíquicas.
Esta enseñanza por lo general no es espontánea, persigue un objetivo determinado, darle
al niño lo que necesita para lograr su pleno desarrollo.
Para que una educación sea realmente desarrolladora debe cumplir una serie de
condiciones, como por ejemplo:
1- Resolver la contradicción entre lo que el niño desea aprender y lo que debe aprender
de acuerdo a las exigencias de la sociedad en que vive.
2- Resolver la contradicción entre cómo quiere aprender el niño y cómo debe aprender.
3- No puede limitar su ritmo al del desarrollo del sujeto e ir a la zaga de éste. De esta
manera no aprovecha las posibilidades del desarrollo y las potencialidades del sujeto.
4- No puede ir a la par del desarrollo, puesto que éste se estancaría.
35
5- Debe tener en cuenta el desarrollo alcanzado por el niño, pero no para detenerse en él,
ni para adaptarse a éste, sino para comprender cual debe ser el próximo paso a seguir, es
decir, a donde conducir el desarrollo.
6- La educación debe tirar del desarrollo hacia formas y niveles superiores.
Todo esto demuestra que para que el niño pueda asimilar nuevas acciones, necesita
primero de la ayuda y dirección del adulto y posteriormente, después de una sistemática
ejercitación, las pueda realizar de forma independiente. Precisamente a esto, Vigotsky lo
llamó zona de desarrollo próximo.
La zona de desarrollo próximo o potencial es la diferencia que existe entre lo que el niño
puede hacer conjuntamente con el adulto, y lo que puede hacer por sí solo, a través de su
actividad autónoma.
La zona de desarrollo potencial apunta a la relación entre el nivel de desarrollo real (lo
que el niño puede hacer solo) y el nivel de desarrollo potencial (lo que puede hacer con la
ayuda del adulto). Es un índice importante de la capacidad de aprendizaje del niño, de la
reserva de desarrollo que posee en ese momento.
Aunque es más fácil de observar en las edades más pequeñas, debido a la necesaria
ayuda que brinda el adulto, no es menos cierto que se manifiesta en cualquier etapa del
desarrollo del hombre.
Cada etapa del desarrollo se caracteriza por un conjunto especial de condiciones de vida
y de actividad de las personas. Al mismo tiempo se caracteriza por la estructura de las
particularidades psicológicas, que se forman bajo la influencia de las anteriores
condiciones, así como de las características biológicas particulares que influyen en su
desarrollo. Así, el vínculo entre las condiciones de vida y actividad y las particularidades
internas del desarrollo, conllevan a un carácter dialéctico complejo:
- Por una parte, el tránsito a las nuevas condiciones de vida es preparado por todo el
desarrollo anterior del niño y se hace posible sólo gracias a los éxitos que él obtiene en
este desarrollo.
- Por otra parte, las exigencias presentadas por la vida al niño en la etapa de desarrollo
por la que transita, condiciona el paso a la nueva etapa de su desarrollo.
Resumiendo podemos decir, que los sujetos que se encuentran en distintas etapas del
desarrollo se diferencian entre sí, no sólo porque tengan distintas cualidades psíquicas,
sino porque en ellos, bajo determinadas condiciones de educación y enseñanza, se
pueden formar distintas cualidades. Así, la caracterización de la edad consiste ante todo,
en la distinción de aquellas cualidades que en virtud de las necesidades, intereses y de
los tipos de actividad existentes, se pueden y deben formar en los niños de esa edad.
36
El cambio, el salto en el desarrollo tanto social, como de la naturaleza y también el
psicológico est determinado por fuerzas motrices. Desde el punto de vista filosófico, son
las contradicciones internas las fuerzas motrices del desarrollo
Cada período o etapa tiene sus propias contradicciones, pero estas son comunes a todas
las edades.
- Contradicciones entre las nuevas necesidades que surgen producto de la actividad y las
posibilidades de su satisfacción.
- Contradicciones entre las crecientes posibilidades físicas y espirituales del niño y las
formas viejas de interrelación y tipo de actividad.
- Contradicciones entre las exigencias crecientes por parte del colectivo, la sociedad y los
adultos y el nivel de desarrollo existente en el niño.
Llega un momento para el niño, dentro de la etapa en que se encuentra, que domina todo
lo asequible a ella, es decir, que ha adquirido un determinado nivel de desarrollo (hábitos,
habilidades, conocimientos, etc.), lo que amplía sus posibilidades y hace que el niño se
percate de que en el mundo hay cosas desconocidas para él, por lo que surgen nuevas
necesidades cognoscitivas, lo que lo obliga a realizar nuevas y distintas actividades, lo
que implica un cambio en las relaciones sociales con los adultos.
Por lo tanto, en el niño tienen lugar contradicciones entre lo antiguo que ya no le satisface
y lo nuevo que implica crecientes posibilidades, contradicción entre las viejas necesidades
ya satisfechas y las nuevas necesidades que surgen.
El niño crece y poco a poco surge la necesidad de conocer el mundo que lo rodea,
comunicarse de forma más amplia con ayuda del lenguaje, intercambiar sus ideas con
otras personas. Pero su lenguaje pobre lo frena. Surge la contradicción entre la
necesidad de un lenguaje más desarrollado y sus posibilidades reales de comunicación.
Esta contradicción se soluciona con el desarrollo del lenguaje en el proceso de educación
y comunicación con los adultos.
37
Estos períodos se caracterizan por un comportamiento en franca contradicción con los
adultos, negativismo, autovalidismo, voluntarismo, etc. Su intensidad y duración dependen
del tratamiento que el adulto de a la situación, facilitando o no la satisfacción de las
nuevas necesidades que han surgido y deben ser satisfechas.
El paso de un período de desarrollo a otro es ante todo, el cambio de la actitud del niño
hacia la realidad, la modificación de sus relaciones con los adultos.
El niño debe ser puesto oportunamente ante nuevas tareas e introducirlo en una nueva
esfera de relaciones, pues sólo así se garantiza que el desarrollo se produzca
gradualmente sin choques ni crisis.
Las premisas biológicas y sociales están presentes durante todo el proceso de desarrollo
ontogenético del sujeto, en el transcurso del cual surge, en la primera etapa de su
desarrollo, lo psíquico, que a su vez se convierte en premisa para la continuación de su
desarrollo como ser humano.
Precisamente el desarrollo psíquico, entre otras cualidades, distingue al ser humano del
resto de los animales y es condición imprescindible para su adaptación y transformación
del medio y de sí mismo.
Un análisis materialista dialéctico de esta problemática nos lleva a plantear que toda la
materia tiene la propiedad de reflejar la realidad, es decir, de responder a las influencias
que inciden en ella. Son diversas las formas en que se puede manifestar este reflejo,
desde el más primitivo, en forma de reflejo físico, químico, pasando por el fisiológico en
los seres vivos, hasta llegar al reflejo psíquico; este último sólo como propiedad de la
materia altamente organizada (sistema nervioso en general, cerebro en particular) , que le
permite al individuo (u otro organismo superior) regular su comportamiento para adaptarse
y/o transformar el medio y a sí mismo.
Por psiquis debemos entender entonces el reflejo de la realidad, ideal por su existencia y
subjetivo por su forma, con un contenido objetivo y un origen material, mediante el cual el
individuo regula su interacción con la realidad.
38
Por qué se plantea que la psiquis por su existencia es ideal?.
Pues porque ella es una imagen, una representación de la realidad objetiva, contrapuesto
a lo material. En nuestra “cabeza” se forman representaciones, criterios, valoraciones,
convicciones, sentimientos, gustos, etc, sobre las cosas, no se encuentran las cosas en
sí.
Por el contrario, el ser humano puede orientar y regular su comportamiento porque existe
una adecuada correspondencia entre la realidad material y la realidad reflejada. Es por
ello que el arquitecto puede crear proyectos nuevos, que el maestro puede dar clases
eficientes, que el médico puede curar a sus pacientes.
A manera de resumen es importante puntualizar que todos estos aspectos deben ser
abordados en una estrecha interconexión. Enfatizar el carácter ideal de la psiquis
divorciado de su origen material conduce al idealismo, mientras que destacar solamente
el origen material sin tener en cuenta la existencia ideal de la psiquis lleva al materialismo
vulgar. Analizar lo psíquico sólo como subjetivo, perdiendo de vista su contenido objetivo
conduce al subjetivismo, mientras que resaltar nada más la objetividad de lo psíquico, sin
tomar en consideración su forma subjetiva hace ignorar que la psiquis tiene variadas
manifestaciones que dependen del objeto reflejado y del sujeto que refleja.
- Carácter reflejo.
- Carácter activo.
- Carácter regulador.
- Carácter individual - personal.
En el niño pequeño existe toda una serie de reflejos incondicionados (innatos) que le
permiten adaptarse a las nuevas condiciones de existencia extrauterina: succión, prensil,
de orientación, etc, que sirven de base para que se formen los reflejos condicionados
(aprendidos) como mecanismos que van a conformar la socialización de esa futura
personalidad.
Qué diferencia puede existir entre el reflejo que proyecta una roca en la orilla de una playa
y el reflejo psíquico?.
Precisamente, como reflejo físico, la roca tiene que esperar pasivamente que el agua la
golpee para poder desintegrarse y convertirse en arena; si esto no ocurriera así, la roca
seguiría siempre siendo roca.
Carácter activo: El fenómeno psíquico tiene un carácter activo pues sólo aparece como
resultado de la interacción del organismo, del sujeto con su medio a través de la actividad
desplegada por los mismos, condición esencial para que se produzca el reflejo ideal,
subjetivo de la realidad. Donde el cerebro en particular y el sistema nervioso en general
participan en todo un proceso de gasto de energía, de trabajo, de recepción, análisis de
información para emitir la respuestas convenientes que permitan la adaptación o
transformación en el caso del hombre.
Cuando a un escolar se le reprende por haber hecho algo inadecuado ocurre en él todo
un proceso de readecuación de su comportamiento, de aprendizaje, de crecimiento lo que
le permite no incurrir de nuevo, al menos voluntariamente, en la falta cometida. De esa
manera regula su actividad en las distintas situaciones.
El ser humano tiene una capacidad infinita de aprendizaje mientras est vivo que le permite
crecer hacia formas cualitativamente superiores, regulando también de manera más
adecuada, creativa e independiente su comportamiento.
40
¿Por qué a pesar de que la realidad objetiva existe fuera e independientemente de
nuestra conciencia y se manifiesta igual para todos, cada uno la interioriza de manera
distinta?.
Las respuestas a estas preguntas nos llevarán necesariamente a que existen niveles de
gradación, de desarrollo en los fenómenos psíquicos, no solamente entre el animal y el
hombre, sino también entre los propios seres humanos.
Podemos ver los fenómenos psíquicos inconscientes en el sujeto como una forma de
protección de éste. Sería verdaderamente imposible para el ser humano percatarnos de
todo lo que ocurre tanto en nuestro interior como en el mundo que nos rodea. Engendraría
una tensión enorme que no podría soportar por el esfuerzo psíquico que tendría que
realizar. Se dificultarían todos los procesos que intervienen en el aprendizaje, nunca
podría lograrse la concentración de la atención en la tarea, etc.
Como quiera, el ser humano es sobre todo consciente, constituyendo el nivel rector en la
vida psíquica del hombre.
La conciencia es el nivel superior de la psiquis del hombre donde están representados los
procesos y formaciones psicológicas en su forma más acabada y dirige y regula la
conducta del hombre hacia fines de más valor tanto individual como socialmente.
41
Tener conciencia, desde el punto de vista psicológico, significa poder planificar su
comportamiento teniendo en cuenta sus intereses, aspiraciones, ideales, sentimientos y
valores humanos; estar en condiciones de autoeducarse y autotransformarse, así como
contribuir a la transformación del medio y de las demás personas. Significa también
poderse apropiar de la experiencia histórico social acumulada y aportar al enriquecimiento
de la misma como sujeto activo.
Sólo la persona que ha alcanzado este nivel de desarrollo psíquico puede ser considerada
como personalidad. Esto nos permite plantear entonces que existen diferentes niveles de
desarrollo de la conciencia. Un primer nivel en el que la persona se reconoce, se identifica
como un ser diferente de los demás hasta el nivel en que puede autodeterminarse y
elaborar proyectos de vida autónomos.
Llegar a ser personalidad significa haber aprendido a actuar, adoptar una determinada
posición social y moral, tomar conciencia y hacerse responsable de esta posición,
manifestarlo afectivamente a través de los hechos y las acciones de la vida. La
personalidad es una propiedad del hombre que acrecienta su individualidad como ser
humano, que permite la autorregulación de su conducta, que alcanza su nivel más
desarrollado en la autodeterminación.
Como corriente totalmente opuesta a las dos anteriores, surge el Conductismo (Watson),
que sí encuentra en los factores sociales (educación, cultura) la influencia esencial del
desarrollo humano. Sin embargo, lo absolutiza de tal manera que prácticamente no tiene
42
en cuenta las condiciones biológicas del sujeto en su desarrollo. Desde su punto de vista
lo concibe como algo manipulable mecánicamente
- La individualidad
- La integridad
- La estabilidad
- Función reguladora
- Estructura
Estabilidad. Por muy variadas que sean las funciones que la persona asume en los
diferentes grupos sociales y múltiples los puestos que ocupe en la vida siempre existe una
posibilidad de dar una caracterización adecuada de su personalidad. La configuración
psicológica permanece a pesar de los cambios que confronta el sujeto en las más
diversas situaciones. Si no existiera esta característica, la persona cambiaría cada vez
que cambiaran las situaciones. El sujeto puede tener nuevas inquietudes,
preocupaciones, dificultades, ambicionar nuevas metas, pero no implica esto que cambien
necesariamente de forma sustancial las regulaciones básicas que orientan su vida.
Precisamente, estas dos formas de regulación forman una unidad sólida, la unidad de lo
afectivo y lo cognitivo. El ser humano no se conforma solamente con vivenciar o conocer
la realidad que lo rodea, sino que actúa como una unidad. Si actúa solamente la esfera
afectiva, el sujeto no es plenamente consciente de lo que lo orienta y de las condiciones
en que actúa y viceversa, al actuar sólo lo cognitivo, la actuación carece de sentido y no lo
orienta correctamente.
BIBLIOGRAFIA GENERAL
25- Rubinstein, S.L. Principios de psicología general. Edic. Revolucionaria. La Habana, 1967.
26- Shorojova. Problemas teóricos del estudio de la personalidad. Edit. Orbe. C. Habana,
1980
45
EL HOMBRE Y LA CULTURA
A. N. Leontiev
Hace ya mucho tiempo que se considera al hombre como un ser especial, cualitativamente
diferenciado de los animales. La acumulación de conocimientos biológicos le permitió a
Charles Darwin elaborar su célebre teoría de la evolución. Esta teoría confirmó la idea de
que el hombre es el producto del desarrollo gradual del mundo animal, que su origen es
animal. Luego, la anatomía comparada, la paleontología, la embriología y la antropología
proporcionaron innumerables pruebas nuevas en apoyo de ese hecho.
Sin embargo, el pensamiento de que el hombre difiere de modo esencial de los animales,
aun de los más desarrollados, ha seguido manteniéndose con solidez en la ciencia. Por el
contrario, las opiniones difieren cuando se trata de definir esa diferencia y de explicarla.
Las principales controversias científicas han tenido como objeto el análisis del papel de las
particularidades y de las propiedades biológicas innatas del hombre. La exageración grosera
de ese papel ha servido de base teórica a las concepciones más reaccionarias; una visión
exclusivamente biológica del hombre conduce al racismo. La ciencia progresista toma, por el
contrario, como punto de partida, el hecho de que el hombre es, fundamentalmente, un ser
social, que todo cuanto en él es, "humano" proviene de su vida en la sociedad, en el seno de
la cultura creada por la humanidad.
Los últimos descubrimientos de la antropología permiten afirmar que el paso del animal al
hombre es un proceso muy largo que comprende toda una serie de estadios. El primero de
éstos es el de la preparación biológica del hombre. Comienza a fines del terciario y llega
hasta los comienzos del cuaternario. Los australopitecos, que vivían en ese período, eran
animales que andaban de manera vertical al modo de la vida gregaria; empleaban
instrumentos groseros y no elaborados. Probablemente conocían algunos medios
46
rudimentarios para comunicarse entre ellos. En este estadio aún reinaban, únicas, las leyes
de la biología.
El segundo estadio importante, que comprende una serie de grandes etapas, puede
considerarse como el del paso al hombre. Va desde la aparición del pitecántropo hasta la
época del hombre de Neanderthal, inclusive. En este período es cuando aparecen algunos
instrumentos, así como formas embrionarias de trabajo y de sociedad. La formación del
hombre continúa sometida a las leyes biológicas, es decir, se manifiesta, como antes, por
modificaciones anatómicas transmitidas de generación en generación bajo la acción de la
herencia. Pero al mismo tiempo se advierten algunos elementos nuevos. Se trata de
cambios en la estructura anatómica humana que interesan al cerebro, los órganos de los
sentidos, las manos y los órganos del habla. Estos cambios se producen, pues, bajo la
creciente influencia del trabajo y de los intercambios verbales que aquellos engendran. En
resumen, el desarrollo biológico del hombre se cumple bajo la influencia del desarrollo de la
producción. Pero la producción es, desde su comienzo, un proceso social que se desarrolla
según sus propias leyes objetivas, que son leyes histórico-sociales. Por eso la biología
comenzó a inscribir en la estructura anatómica del hombre la historia de la sociedad
humana.
Así convertido en sujeto del proceso social del trabajo, el hombre evolucionó bajo la
influencia de dos tipos de leyes; en primer lugar, las leyes biológicas, en virtud de las cuales
se operó la adaptación de sus órganos a las condiciones y las exigencias de la producción;
en segundo lugar, por intermedio de esas leyes iniciales, otras leyes histórico-sociales, que
rigieron el desarrollo de la producción y los fenómenos engendrados por ésta.
Subrayemos que muchos autores contemporáneos estiman que toda la historia del hombre
sigue sometida a esos dos tipos de leyes. Siguiendo a Spencer hay quienes afirman que el
desarrollo de la sociedad —o, como prefieren decir, del medio "supraorgánico" (es decir,
social) — tiene por único objeto la creación de las condiciones de existencia particularmente
complejas, a las que los hombres se adaptan de manera biológica. Esta hipótesis no resiste
el examen. En realidad, la formación del hombre pasó, además, por otro estadio —el
tercero—, en el que el respectivo papel de las leyes biológicas y sociales sufrió una nueva
modificación. Se trata de la aparición del hombre contemporáneo, el homo sapiens. Es el
giro capital en la evolución humana, que se libera de modo definitivo de su dependencia
frente a los cambios biológicos, necesariamente lentos, hereditariamente transmitidos. En
adelante, el desarrollo del hombre queda sometido, en forma exclusiva, a las leyes histórico-
47
sociales. El antropólogo soviético I. Roguinski describe ese giro de la siguiente manera: "De
aquel lado de la frontera, es decir, en el hombre en formación, la actividad de trabajo estaba
íntimamente ligada a la evolución morfológica. De este lado de la frontera, en el hombre
contemporáneo, "completamente formado", la actividad de trabajo se efectúa
independientemente de la evolución morfológica".
Ello significa que el hombre definitivamente formado ya posee todas las propiedades
biológicas necesarias para que su desarrollo histérico-social posterior sea ilimitado. En otros
términos, el hombre ya no necesita sufrir cambios biológicos hereditarios para adquirir una
civilización cada vez más elevada. De acuerdo con la expresión de A. Vandel, "la humanidad
se ha liberado del despotismo de la herencia" y puede desarrollarse a un' ritmo que el mundo
animal no conoce. En efecto, durante las cuatro o cinco decenas de milenios que nos
separan de la aparición de los primeros representantes de la especie homo sapiens, la vida
de los hombres ha sufrido, con un ritmo cada vez más acelerado modificaciones sin
precedente en las condiciones histórico-sociales y en sus formas de vida. Pero las
particularidades biológicas de la especie no se han reformado, o, con más exactitud, las
modificaciones no han traspuesto los límites de las variaciones reducidas, sin mayor
importancia en las condiciones de la vida social.
De ninguna manera pretendemos que las leyes que rigen la variación y la herencia dejan por
completo de actuar y que la naturaleza del hombre, una vez constituida, no sufre cambio
alguno. El hombre no se ha sustraído del todo al campo de acción de las leyes biológicas.
Se trata de que las modificaciones biológicas transmisibles por la herencia no determinan el
desarrollo social e histórico del hombre y de la humanidad. Este se produce merced a
fuerzas que no son la variación y la herencia biológicas. El conocido biólogo soviético
Timiriazev, en su libro consagrado a la evolución expresó muy bien este pensamiento
cuando escribió: "La teoría de la lucha por la supervivencia se detiene en el umbral de la
civilización. Toda la actividad razonable del hombre está constituida por un combate
constante, el combate contra la lucha por la supervivencia, para que todas las personas de
la tierra puedan satisfacer sus necesidades, para que no conozcan la privación, el hambre ni
la muerte lenta..."
48
científico acerca del problema de la "hominización", llevado a cabo recientemente en París,
fue sostenida por la mayoría de los especialistas.
En la vida cada generación comienza en un mundo de objetos y fenómenos creados por las
generaciones precedentes. Asimila estas riquezas con su participación en el trabajo, en la
49
producción y en las diversas formas de la actividad social y de esta forma desarrollan en sí
todas las capacidades humanas que se han cristalizado, que se han concretizado en este
mundo. Hasta la capacidad de emplear un lenguaje articulado se forma, para los
representantes de cada generación, mediante la asimilación de una lengua históricamente
formada y en función de sus particularidades objetivas. Lo mismo ocurre con el desarrollo del
pensamiento y la adquisición de los conocimientos. Ninguna experiencia individual, por rica
que fuere, puede conducir por sí sola a la formación de un pensamiento abstracto lógico o
matemático, o a la formación espontánea del sistema de conceptos correspondiente. Para
ello sería menester no una vida, sino miles y miles de vidas.
La ciencia dispone, ahora, de la suficiente cantidad de hechos verificados para afirmar que si
algunos niños se desarrollaran desde su más tierna edad al margen de la sociedad y de los
fenómenos engendrados por ésta, permanecerían en el nivel animal. No sólo no adquirirían
la palabra ni el pensamiento, sino que además sus movimientos no tendrían nada humano.
Baste decir que ni siquiera poseerían el andar erecto propio del ser humano. Y se conocen
algunos casos a la inversa. Trátase de niños provenientes de poblaciones que se encuentran
en el más bajo nivel de desarrollo económico y cultural; se les ha educado, desde muy
temprano, en medio de una civilización avanzada. Y se han formado todas las capacidades
necesarias para integrarse a ésta. He de referirme al ejemplo que cita H. Piéron. Los
guayaquiles, una tribu del Paraguay, pertenecen a una de las poblaciones más atrasadas
que en la actualidad se conocen. A su modo de vida se le ha dado el nombre de civilización
"de la miel" porque uno de los medios de existencia es la búsqueda de la miel silvestre. Es
muy difícil entrar en contacto con ellos, pues carecen de un habitat fijo. Apenas se les acerca
un extraño huyen a la selva. No obstante, pudo atraerse a uno de sus niños, de siete años.
Esto permitió conocer su lengua, que se consideró extremadamente primitiva. Más tarde, el
etnólogo francés Vellard encontró una chiquilla de dos años más o menos en un
campamento abandonado. Su educación confióse a la madre del científico. Al cabo de veinte
años (1958), su nivel intelectual en nada se distinguía del de una europea culta. Ahora es
etnógrafa y habla el francés, el español y el portugués.
Estos ejemplos y muchos otros muestran con claridad que las capacidades y propiedades
que caracterizan al hombre no se transmiten a título de herencia biológica, sino que se
50
forman en el curso de la vida merced a la asimilación de la cultura creada por las
generaciones precedentes. De ahí que todos los hombres contemporáneos (normales, se
entiende), cualquiera que sea el grupo étnico a que pertenezcan, poseen las
predisposiciones logradas a raíz de la formación del hombre, como tal, que permiten, si se
cuenta con las condiciones necesarias, llevar a cabo este proceso desconocido por el mundo
animal.
Puede decirse que cada individuo, aprenda a convertirse en hombre. Para vivir en sociedad
no le basta con lo que la naturaleza le otorga al nacer. Debe asimilar lo que ha alcanzado la
humanidad en el curso de su desarrollo histórico. El individuo halla en sí todo un océano de
riquezas acumuladas a lo largo de los siglos por innumerables generaciones de hombres,
que en nuestro planeta son los únicos seres creadores. Las generaciones desaparecen y se
suceden, pero lo que crean pasa a las siguientes, que, a su vez, multiplican y perfeccionan la
herencia dé la humanidad.
El fundador del socialismo científico Carlos Marx fue quien primero suministró un análisis
teórico de la naturaleza social del hombre y de su evolución histórico-social. Escribe: "Cada
una de sus relaciones (del hombre) humanas con el mundo —la vista, el oído, el olfato, el
gusto, el tacto, el pensamiento, la contemplación, el sentimiento, la voluntad, la actividad, el
amor— en resumen, todos los órganos de su individualidad son sociales; constituyen en su
comportamiento objetivo o en su relación con el objeto, la apropiación de éste, la apropiación
de la realidad humana". Estas líneas tienen más de un siglo, pero constituyen la más
profunda reflexión que nunca se haya hecho acerca de la verdadera naturaleza de las
capacidades humanas, o como decía Marx, de las "fuerzas esenciales del hombre".
51
Pero ¿en qué consiste el proceso de asimilación del mundo creado por la historia humana,
proceso que es, al mismo tiempo el de la formación en el hombre de las capacidades
específicamente humanas?.
En primer lugar hay que subrayar que este proceso siempre es activo. Para asimilar los
objetos o los fenómenos creados por la historia es necesario desplegar una actividad que de
alguna manera reproduce en sí los rasgos esenciales de la actividad concretizada,
acumulada en el objeto mismo.
A fin de hacerme comprender tomaré un ejemplo muy sencillo; ¿cómo aprender a valerse de
una herramienta?
Asimilar el empleo de una herramienta significa, por lo tanto, para. el hombre asimilar las
operaciones motrices concretizadas en esa herramienta. Este proceso es, al mismo
52
tiempo, el de la formación en el hombre de capacidades nuevas y superiores —lo que se
denomina funciones psicomotrices —que humanizan su campo motor. Esto es igualmente
cierto en lo que atañe a la asimilación de los fenómenos en el campo de la cultura
espiritual. Así, aprender una lengua es aprender a efectuar con palabras las operaciones
históricamente fijadas en su significación, es también asimilar la fonética del lenguaje que
se produce al aprender las operaciones que realizan la constancia del sistema fonológico
objetivo de esa lengua. En el curso de esos procesos el hombre adquiere sus funciones de
articulación y de locución-audición, así como la actividad cerebral central que los fisiólogos
llaman "segundo sistema de señalización" (Pavlov).
Todos estos rasgos psicofisiológicos no son innatos sino que los forma el lenguaje. Si
conocéis los rasgos específicos de la lengua, podéis estar seguros de describir algunos
de ellos sin necesidad de efectuar una investigación. De modo que si sabéis que la lengua
materna de un grupo de individuos pertenece a la categoría tonal, podéis estar.; seguros
de que todos poseen una audición tonal muy desarrollada (Taylor, Leontiev,
Guippenreuter).
¿De qué modo puede ser posible este proceso en el plano fisiológico? ¿Cómo se
desarrolla? Estamos ante un problema muy difícil. Por una parte los hechos muestran que
las capacidades y las funciones que se han desarrollado en el curso de la historia social de
la humanidad no se han fijado en el cerebro de los hombres y no se transmiten bajo la
acción de las leyes de la herencia. Por otra parte, es del todo evidente que ninguna
capacidad o función puede ser nada más que la función de uno o de un conjunto de
órganos. Uno de los éxitos más importantes de la investigación fisiológica y psicológica de
nuestra época es haber hallado la solución de esta contradicción.
53
Desde los trabajos de Wundt nos encontramos con la idea de que el carácter especifico de la
actividad puede explicarse por el hecho de que se basa, no en las funciones fisiológicas
elementales del cerebro, sino en las combinaciones formadas en el curso de desarrollo
individual. Pavlov dio un paso nuevo y decisivo en la solución del problema al descubrir el
principio del trabajo de los sistemas de los grandes hemisferios cerebrales. A. Ujtomski,
contemporáneo de Pavlov formuló la idea de que habían órganos fisiológicos o funcionales
especiales en el sistema nervioso: "Tenemos la costumbre de pensar que un órgano es algo
morfológicamente constante (...) No creo que eso sea del todo necesario. Estaría de acuerdo
con el espíritu de la ciencia moderna estimar que no es obligatorio".
¿Qué son los órganos funcionales del cerebro? Son órganos que funcionan de la misma
manera que los habituales, morfológicamente permanentes. La diferencia estriba en que son
neoformaciones aparecidas durante el desarrollo individual (ontogenético). Constituyen el
substrato material de las capacidades y funciones específicas que se forman cuando el
hombre asimila el mundo de los objetos y de los fenómenos creados por el hombre, es decir,
las obras de la cultura. Hoy por hoy sabemos lo bastante de las particularidades y los
mecanismos formadores de esos órganos para crear sus "modelos" experimentales en el
laboratorio. Por otra parte, podemos representarnos con más claridad en qué se ha ex-
presado la "hominización del cerebro", qué ha permitido someter el desarrollo ulterior del
hombre a las leyes histórico-sociales, y por consiguiente, acelerarlo de modo considerable;
se ha expresado por el hecho de que la corteza cerebral, con sus quince mil millones de
células nerviosas, se ha convertido en un órgano capaz de formar a su vez órganos
funcionales.
Las adquisiciones del desarrollo histórico de las capacidades humanas no son simplemente
dadas al hombre en los fenómenos objetivos de la cultura material y espiritual que las
encarnan; sólo le son ofrecidas en ellos. Para asimilarlas para hacer de ellas sus propias
capacidades, los "órganos de su individualidad", el niño debe entrar en relación con los
fenómenos del mundo circundante por medio de otros hombres, es decir, debe comunicarse
con ellos. Debido a este proceso, el hombre hace el aprendizaje de una actividad adecuada.
Este proceso es, por consiguiente, debido a su función, un proceso de educación.
Por supuesto, puede el proceso revestir formas muy diversas. En un comienzo, en las
primerísimas etapas del desarrollo de la sociedad humana, tal cual como en los niños muy
pequeños, es una simple imitación de los actos de los que le rodean, pero que se realizan
bajo su control y con su intervención. Luego, ello se torna más complejo y especializado.
Aparecen formas como la educación escolar, distintos géneros de instrucción superior, y por
último, la autoeducación. Pero lo esencial consiste en que el proceso siempre debe darse,
porque de otra manera la transmisión de las adquisiciones del desarrollo social e histórico de
la humanidad a las generaciones siguientes sería imposible, y esto haría imposible la
continuidad de la historia.
Para ilustrar esta idea tomaré un ejemplo sacado del libro de Henri Piéron que cité antes. Si
a nuestro planeta le ocurriera una catástrofe a la que sólo sobrevivieran los niños pequeños,
el género humano no desaparecería, pero la historia de la humanidad se vería
inevitablemente interrumpida,-Los tesoros de la cultura continuarían materialmente exis-
tiendo, pero no habría quien descubriera su uso a las jóvenes generaciones. Las máquinas
quedarían inactivas, los libros no serían leídos, las producciones artísticas perderían su
función estética. La historia de la humanidad debería recomenzar por el principio.
El progreso de la historia es, por lo tanto imposible sin la transmisión activa de las
adquisiciones de la cultura humana a las generaciones nuevas; es imposible sin la
educación.
Cuanto más progrese la humanidad, más ricos serán los resultados acumulados por la
práctica social e histórica, y más importante será el papel de la educación, así como más
compleja su tarea. Por eso toda etapa nueva en el desarrollo de la humanidad, como en el
de todo pueblo en particular, requiere de modo inevitable una etapa nueva en el desarrollo
55
de la educación de las generaciones en ascenso. La sociedad concede más tiempo al
período de formación y aparecen establecimientos de enseñanza. La instrucción adquiere
formas especializadas, y se diferencian las profesiones del educador y el docente. Se
enriquecen los programas, se mejoran los métodos de enseñanza, y la ciencia pedagógica
se desarrolla. El lazo entre el progreso histórico y el de la educación es tan fuerte, que se
puede definir el nivel de la educación por el desarrollo histórico de la sociedad, y viceversa.
Hasta ahora hemos examinado el desarrollo de un individuo humano que llega indefenso al
mundo y que sólo posee al nacer nada más que una capacidad que lo hace
fundamentalmente distinto de sus antepasados animales: la posibilidad de formarse
capacidades específicamente humanas. Si está provisto de disposiciones innatas que lo
individualicen y pongan en su desarrollo su sello, aquello no se expresa de modo directo en
el contenido o el nivel de sus posibles logros en el desarrollo espiritual, sino sólo en algunos
rasgos especiales, principalmente dinámicos de su actividad; tal es el caso, por ejemplo, de
los tipos congénitos de actividad nerviosa superior.
Por otra parte, ya vimos cuál es la única fuente verdadera que le permite al hombre
desarrollar sus fuerzas y capacidades que resultan del desarrollo histórico y social. Son los
objetos y fenómenos que contienen en sí la actividad de las generaciones anteriores, que
son el resultado del desarrollo intelectual de la especie humana, del desarrollo del hombre
en cuanto a ser genérico (Marx). Pero también este concepto contiene cierta abstracción
científica, del mismo modo que los conceptos de "humanidad", "cultura humana", "genio
humano".
A esta altura debo retomar el paralelo entre la evolución biológica y el progreso histórico,
entre la naturaleza animal y la del hombre.
Si un ser inteligente llegado de otro planeta describiera, al visitar la Tierra, las capacidades
físicas, mentales y estéticas, las cualidades morales y las particularidades del
comportamiento de la gente que vive en las distintas regiones y países del mundo y que
pertenece a distintas clases o capas sociales, apenas podría creer que se trata de individuos
de una sola y misma especie. La desigualdad no estriba en diferencias biológicas naturales.
Es creada por la desigualdad económica, la desigualdad de clase y la no igualdad
consecutiva de las relaciones que las vinculan a las adquisiciones que encarnan el conjunto
de las fuerzas y de las capacidades de la naturaleza humana formadas en el curso del
proceso histórico-social.
La causa estriba, pues, en las leyes objetivas del desarrollo de la sociedad, independiente de
la conciencia y de la voluntad de los hombres.
57
La división social del trabajo transforma el producto del trabajo en un objeto de cambio, y
este hecho modifica de modo radical la relación entre el obrero y el producto que éste ha
fabricado. Este último, aunque haya sido fabricado por el hombre, pierde su carácter
completamente impersonal y comienza a tener una existencia especial independiente del
hombre; es una mercancía. Al mismo tiempo, la división social del trabajo induce a una
situación en la que la actividad espiritual y material, el goce y el trabajo, la producción y la
consumición están separados entre sí y corresponden a diferentes personas. Por eso,
mientras la actividad global de los hombres se hace cada vez más rica y diversificada, la de
cada individuo, considerado aparte, adquiere un carácter limitado y se empobrece. La
limitación y el empobrecimiento pueden tornarse extremos cuando un obrero, por ejemplo,
gasta todas sus fuerzas en efectuar una operación cualquiera y única que se repita de
manera continua miles y miles de veces.
Como la minoría dominante posee no sólo los medios de producción material sino también la
mayor parte de los medios de producción y de difusión de la cultura espiritual, que ella se
esfuerza porque sirvan a sus intereses, se produce una estratificación de la cultura en sí. Si
en el campo de la ciencia que asegura los progresos de la tecnología, "se asiste a un rápido
aumento de los conocimientos positivos, en el de las ideas sobre el hombre y la sociedad, su
naturaleza y carácter, las fuerzas que los mueven y sus perspectivas, así como en el campo
de los ideales estéticos y morales, el desarrollo se produce conforme a dos líneas totalmente
distintas. Por una parte, se observa la acumulación de valores intelectuales (concepciones,
conocimientos e ideales) que encaman lo que es verdaderamente humano en el hombre y
que alumbran los caminos del progreso histórico. Esta línea refleja los intereses y las
aspiraciones de la mayoría. Por otra parte, otra línea procura crear concepciones
cognoscitivas, morales y estéticas que sirvan los intereses de las clases dirigentes y que
justifiquen y perpetúen el sistema social existente; que además, aparten a las masas de su
58
lucha por la justicia, la igualdad y la libertad, y que adormezcan y paralicen su voluntad. El
choque de estos dos lineamientos engendra lo que se llama la lucha ideológica.
Precisamente esta desigualdad es la que más se utiliza para justificar la división de los
hombres en razas "inferiores" y "superiores". En este sentido, los esfuerzos más grandes se
cumplen en los países donde las clases dirigentes tienen particular interés en justificar, en el
plano ideológico, su derecho a someter a los pueblos atrasados desde el punto de vista
económico y cultural. No ha de imputarse al azar el hecho de que el país en donde primero
se procuró demostrar que estos pueblos se encuentran en un nivel biológico diferente y per-
tenecen a una variedad humana particular (subespecie) fue Inglaterra (Lawrence, G. Smith y,
en la segunda mitad del siglo pasado, G. Kent y sus discípulos). Tampoco se debió al azar
que se comprobara un fuerte aumento de la propaganda racista en Estados Unidos en un
momento en que nacía el movimiento por la liberación de los negros. He aquí lo que a este
respecto escribía el demócrata revolucionario ruso Chernishevki (1828-1889): "Cuando los
colonos de los Estados del Sur empezaron a temer por su posición de propietarios de
esclavos, las teorías en favor de la esclavitud tomaron con-rapidez la forma que necesitaba
su lucha contra las ideas del partido que los amenazaba... En el plano de la palabra, de la
prensa y de la ciencia dispusieron de fuerzas tan considerables que enseguida se
continuaron en el plano militar".
60
ellas una imperceptible gradación. Los datos actuales muestran que en ciertas condiciones,
como por ejemplo una migración a otras regiones geográficas, algunos de esos caracteres
raciales pueden modificarse de modo harto sensible en el lapso de una sola generación.
Otra prueba del origen común de las razas humanas la da el hecho de que ciertos caracteres
raciales tomados por separado, cuyo conjunto constituye la especificidad de la raza, se en-
cuentran en diferentes combinaciones en individuos de diferentes razas. Por último, y esto
tiene especial importancia, las principales particularidades del hombre contemporáneo
"acabado" (el alto nivel de desarrollo del cerebro y las relaciones correlativas entre los
huesos craneanos y faciales, la estructura característica de la mano, las particularidades del
esqueleto adaptado al andar erecto, el débil desarrollo del sistema piloso, etc.) son comunes
a todas las razas humanas sin excepción.
Hay motivos para pensar que las diferencias entre las razas aparecieron cuando la
humanidad primitiva, al distribuirse sobre la Tierra, se dividió en grupos separados que luego
se desarrollaron bajo la influencia de condiciones naturales diferentes. Así adquirieron
determinadas particularidades, que sólo tienen, no obstante, significación adaptativa en
relación con los factores naturales directamente actuantes (por ejemplo, la pigmentación de
la piel provocada por la acción intensa de los rayos solares). El aislamiento de esos grupos
reforzó, naturalmente la acumulación hereditaria de este tipo de particularidades biológicas,
porque, como ya dijimos, la acción de las leyes de la herencia no cesa en forma total, sino
sólo en lo que atañe a la consolidación y la transmisión de las adquisiciones sociales e
históricas de la humanidad. Pero aquí es, justamente, donde se observan las mayores
diferencias.
Puesto que la concentración de la cultura mundial no ha hecho, por el contrario, más que
reforzarse, de manera que ciertos pueblos han sido sus principales receptores y en otros esa
61
cultura ha sido asfixiada, quiere decir que las relaciones entre los países se han
desarrollado, no sobre la base de la igualdad en el derecho, de la cooperación y de la ayuda
mutua, sino sobre la dominación del más fuerte sobre el más débil.
El problema del posterior desarrollo del hombre es uno de los que atraen la atención, con -
igual intensidad, del antropólogo, del psicólogo y del sociólogo. Para resolverlo se asiste al
choque de las mismas concepciones — biológicas e histórico-social — que se oponen
respecto de la naturaleza del hombre y de la solución de los demás problemas de la
antropología histórica.
62
Los partidarios de la primera concepción, puramente biologista —que considera el desarrollo
del hombre como un proceso que continúa de modo directo la evolución biológica—, no
quieren ver las modificaciones que se han efectuado en el tipo mismo de su desarrollo,
durante la última etapa de la formación del hombre. Imaginan al hombre futuro extrapolando,
lisa y llanamente los cambios morfológicos que se produjeron en los períodos preparatorios
y primitivos de la formación humana, y se valen, también, de la observación de variaciones
de caracteres particulares en el hombre contemporáneo, que unos consideran, sin reserva
alguna, como atávicas, y otros como progresivas y proféticas, es decir, como índices de la
dirección del desarrollo ulterior.
A fin de conservar y desarrollar las capacidades humanas, los eugenistas solicitan que se
tomen medidas tendientes a impedir que las personas y las razas "inferiores" se multipliquen
y mezclen con los representantes superiores del género humano. Proponen que se fomente
la reproducción de los representantes de las clases privilegiadas y de las razas "superiores",
y por el contrario, que se impida la de las capas "inferiores", de la población y de los pueblos
"de color". También afirman que es indispensable recurrir a una selección sexual artificial, tal
cual se hace para el mejoramiento de las especies de animales domésticos. Los eugenistas
63
más reaccionarios van más lejos y sostienen la necesidad de esterilizar y hasta de suprimir
físicamente a las personas "hereditariamente deficientes" e incluso a pueblos enteros. Han
visto en las guerras de exterminio uno de los mejores medios para mejorar al género
humano. Como se sabe, estas concepciones bárbaras e inhumanas no han quedado sólo en
el papel. Han hallado su aplicación práctica en los campos nazis de muerte y en los actos de
violencia que cometen los colonialistas racistas contemporáneos. De ahí que la lucha contra,
esas concepciones y la denuncia de su esencia reaccionaria y antipopular no sólo tengan
una importancia teórica y abstracta; además, son indispensables para despejarle el camino
al triunfo de las ideas de la democracia, de la paz y del progreso de la humanidad.
El porvenir de la humanidad es, en verdad, grandioso y está mucho más cerca de lo que
creen aquellos que basan sus esperanzas en los cambios de su naturaleza biológica. Hoy
por hoy, está a la vista; es el mañana de la historia de la humanidad.
Ese proceso lo pone, por así decir, sobre los hombros de las generaciones anteriores y lo
ubica muy por encima del mundo animal.
Pero en una sociedad dividida en clases, las más altas conquistas de la humanidad se
encuentran, hasta por el reducido número de quienes pueden disponer de ellas, limitadas
por la estrechez y el carácter obligatoriamente unilateral de su actividad. En cuanto a la
inmensa mayoría de los hombres, la apropiación de tales adquisiciones sólo es accesible en
una proporción miserable. Ya hemos visto que ese es el resultado del proceso de alienación
que se efectúa tanto en el campo económico como en la esfera cultural de la vida humana. Y
hemos visto también, que la supresión de las relaciones sociales basadas en la explotación
del hombre por el hombre —que son las que engendran aquel proceso— es lo único que
puede disipar la alienación y devolverle al hombre, su naturaleza humana en toda su plenitud
y su diversidad.
Pero el desarrollo de todas las capacidades humanas ¿es en el hombre un ideal accesible?
Es tan grande la fuerza del prejuicio arraigado en las mentes que atribuye el desarrollo
64
intelectual del hombre a fuentes internas que, ella induce a considerar las condiciones de
este desarrollo como invertida de los pies a la cabeza; la condición para la formación de
capacidades científicas no sería la asimilación de las adquisiciones de la ciencia, sino que
esta asimilación estaría condicionada por las capacidades científicas; la condición para el
desarrollo del talento artístico no sería la asimilación del arte, sino que la adquisición del arte
estaría condicionada por el talento artístico. De ordinario se recurre a los hechos que
muestran la aptitud de unos y la completa ineptitud de otros para tal o cual actividad. Ni
siquiera se busca la fuente de estas capacidades y existe la costumbre de tomar el carácter
espontáneo de su aparición como una cosa innata.
65
EL SUBSISTEMA DE LA REGULACIÓN INDUCTORA DE LA PERSONALIDAD.
MSc. María Julia Moreno Castañeda
Facultad de Ciencias de la Educación
Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”
El mundo psicológico de las personas abarca dos grandes esferas de regulación de la
actuación que conforman una unidad indisoluble: lo cognitivo y lo afectivo.
Para los educadores profesionales estas ideas contienen algunas implicaciones educativas
bien claras:
• Comprender que esa función predominantemente inductora está dada por el carácter de
la relación que se establece entre esos contenidos y las necesidades del sujeto.
Pero sucede que al mismo tiempo que se relaciona con ellos y los conoce también refleja
esas relaciones y sus resultados a través o en dependencia de sus necesidades, dotándolas
de un sentido personal, lo que le permite asumir determinada posición, actitud u orientación
hacia los objetos, fenómenos, hechos, situaciones y sujetos de la realidad en dependencia
de cómo ello le afecte. Esta otra forma de reflejar la realidad constituye el contenido de la
regulación inductora de la personalidad.
El reflejo de las relaciones que el sujeto establece con la realidad a través de sus
necesidades se expresa de diferente modo:
67
Cuando caracterizamos al sistema de la regulación inductora, como función y contenido
predominantemente motivacional-afectivo a nivel de personalidad, estamos reconociendo
que en cada uno de sus componentes y formas de expresión se verifica la unidad de lo
afectivo y lo cognitivo a través de:
Existen muchos problemas de la práctica profesional pedagógica que deben ser explicados
con el análisis de los contenidos y mecanismos de la función reguladora inductora de la
personalidad. Por ejemplo el problema de la formación de valores, el problema del desarrollo
de la motivación para el aprendizaje y el problema de la formación de una disciplina
consciente, entre tros.
BIBLIOGRAFÍA:
BOZHOVICH, L.I. La personalidad y su formación en la edad infantil. Editorial Pueblo y
Educación. La Habana, 1976.
Pudiera pensarse que definir la categoría personalidad es una tarea que corresponde a los
filósofos y a los psicólogos. En parte es así, pero también otros profesionales, entre ellos los
maestros y maestras, necesitan operar con tal definición, dada en el propio contenido de las
tareas y funciones de su rol: la dirección de los procesos facilitadotes del desarrollo integral y
armónico de la personalidad de los educandos.
1
BOZHOVICH, L.I. La personalidad y su formación en la edad infantil. Editorial Pueblo y Educación, 1976, p. 72.
70
No todos los educadores profesionales llegan a tener una idea clara de qué es la
personalidad, cómo se expresa y cómo puede actuar para favorecer su desarrollo
aprovechando todas posibilidades que brindan los procesos educativos de la escuela. En
alguna medida ello tiene que ver con el hecho de que las ciencias pedagógicas no han
logrado sistematizar una definición acerca de personalidad que sea aceptada por toda la
comunidad científica, lo que trae aparejado que sea una categoría difícil de operacionalizar
como principio pedagógico.
Si nos remitimos a las ciencias psicológicas, que tienen como objeto de estudio la
personalidad, encontramos también cierta incertidumbre en su definición. “La definición del
concepto de personalidad desde el punto de vista psicológico es una tarea aún no resuelta.
En el panorama de la psicología contemporánea no se ha logrado una definición unánime
del concepto psicológico personalidad, ni por lo menos mayoritariamente aceptada”. 2
2
COLECTIVO DE AUTORES. Psicología para educadores. Editorial Pueblo y Educación, 1995. pág. 49.
71
el ser humano, de la relación entre lo interno y lo externo, de lo objetivo y lo subjetivo, de lo
heredado, lo adquirido y lo aprendido.
El término individuo designa a cualquier ser concreto de una especie, es una formación
genotípica cuyo desarrollo continúa durante toda su vida mediante la integración de
cualidades congénitas y adquiridas que se da en el proceso de interacción con el medio.
Individuos son los animales y los seres humanos.
Pero sólo el ser humano es sujeto de su comportamiento ya que, como resultado del
condicionamiento sociohistórico de la representación que tiene de la realidad, puede
mediatizar su actuación en ella. La condición de sujeto de su actividad interna y externa,
hacen del ser humano un ente activo y consciente en la transformación social.
La persona se define por las actitudes u orientaciones que vinculan al hombre al mundo
circundante, al medio social y a las otras personas, por el papel real que desempaña en su
vida. En esa interacción la persona se forma como tal y se manifiesta como es. En ella lo
social aparece sintetizado y transformado en una dimensión histórica individual. La persona
posee así diversas propiedades; naturales, sociales y psicológicas en diferentes planos de
expresión.
3
Tomada de: “Psicología para ISP” (1987). Colectivo de autores. Tomo I, pág. 95.
72
• Representa el nivel superior y más complejo de la regulación psicológica y participa
de manera activa en formas muy diversas de la regulación del comportamiento, las
cuales van desde las formas en que se expresan los procesos cognoscitivos
concretos mediante determinadas formas de motivación, hasta los niveles más
complejos de autodeterminación del comportamiento. 4
4
Tomada de “Psicología, principios y categorías” (1898). Fernando González Rey, pág. 99.
5
Tomada de: ”La personalidad del adolescente. Teoría y metodología para su estudio” (1996). M. Rodríguez y R.
Bermúdez, pág. 3.
6
Tomada de material elaborado en el Dpto. de Ciencias Generales de la Educación. ISP. “Enrique José Varona”. s/f.
7
Tomada de: “Comunicación, personalidad y desarrollo” (1995). Fernando Glez. Rey, pág. 59.
8
Tomada de: “La personalidad”. Material en soporte magnético del Dpto. de Ciencias Generales de la Educación. ISP.
“Enrique José Varona”. s/f.
73
• La función esencial de la personalidad es la regulación de la actuación o
comportamiento. En sus formas más desarrolladas, la autorregulación.
Ella señaló además que la personalidad como un nivel superior de desarrollo psíquico se
puede identificar en el sujeto a través de la presencia de opiniones y actitudes, de exigencias
y valoraciones morales propias, de capacidad de planificación y anticipación a la realidad
para transformarla según sus necesidades, que lo hacen relativamente estable e
independiente de las influencias situacionales del medio, lo que expresa en su relativa
autonomía y autorregulación.
Un dilema que se presenta en torno a la definición de personalidad tiene que ver con su
carácter único e irrepetible en cada persona por un lado y la necesidad de hacer una
elaboración conceptual generalizadora y universal expresada como categoría científica por
9
Bozhovich, L.I “La personalidad y su formación en la edad infantil” Editorial Pueblo Y Educación, 1976. pág. XVII.
74
el otro lado. En la psicología de orientación marxista se postula que la personalidad es un
fenómeno universal que se manifiesta en la realidad en formas individuales, de ahí el
reconocimiento de que la individualidad de la personalidad se manifiesta en tres
dimensiones: lo general, lo particular y lo singular que son los niveles o planos en que se
mueve el sistema de relaciones sociales en que el individuo se inserta a través de su vida y
en el que deviene personalidad.
BIBLIOGRAFÍA:
76
LA EDUCACION Y EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD. ¿QUÉ ENTENDER POR
EDUCACION DE LA PERSONALIDAD?
El conocimiento no es una realidad por sí, de la que el educando se apropia por mecanismos
estandarizados de asimilación o por secuencia de operaciones generalizadas. En el proceso
de aprendizaje el alumno debe individualizar los conocimientos que recibe, y así desarrollar
su capacidad para la utilización generalizada de los mismos en las distintas situaciones de la
vida.
En la medida que el alumno desarrolle intereses, que se sienta bien en su colectivo, que
respete a sus profesores y los admire, que desarrolle un sistema de comunicación adecuado
en la escuela, estará en muchas mejores condiciones para individualizar los conocimientos
que recibe y experimentar un desarrollo consistente en toda su individualidad.
77
Los jóvenes con orientación activo-transformadora se implican en el proceso de aprendizaje,
convirtiéndose este en una vía para el desarrollo de todas sus potencialidades, mientras que
los jóvenes de orientación pasivo-descriptiva no se implican de una forma necesaria y
productiva en este proceso, conformando su información sólo para cumplir con una
exigencia que les resulta externa, camino por el cual la enseñanza pierde todo su valor
educativo, no teniendo ninguna significación para el desarrollo de la personalidad.
78
No obstante, apartándonos del marco socio histórico en que se define una teoría, sus logros
resultan significativos como orientación general del problema a estudiar. Así, el rescate del
papel activo del sujeto en el proceso de educación (tanto del maestro como del estudiante),
el énfasis en la integridad del desarrollo en el sujeto que aprende y en los procesos
psicológicos generales que se implican en este proceso son logros esenciales de esta
corriente, que apuntan a la humanización de la enseñanza y la educación.
“… El desarrollo del niño en este tipo de enseñanza y educación, los cuales en la tradición
conductista se comprenden como técnicas y procedimientos de la modificación de la
conducta por medio de los condicionamientos clásicos y operantes, y en las teorías de la
interiorización, como consecuencia de la organización externa por el adulto de cierto
contenido, de la elaboración de la tecnología de enseñanza y asimilación de este contenido
y la consecuente interiorización del mismo, su conversión en particularidad psicológica y
cualidad del niño como objeto de educación y enseñanza…” (Orlov, A.B. “Problemas de la
Perestroika en la función psicopedagógica del maestro”, Revista Cuestiones de Psicología,
No. 1 pag 17 )
Los procesos de enseñanza y educación representan un acto creativo, tanto por parte del
maestro en su expresión hacia los alumnos y en la interacción con estos, como por parte de
los alumnos en la asimilación del material que el maestro brinda y en la configuración de su
sentido para sí.
79
tienden a marchitarse en el proceso de enseñanza, pues no se cultivan ni estimulan por el
maestro.
Esta comprensión del proceso de enseñanza es nociva no sólo por las propias limitaciones
que determina en los conocimientos recibidos por el estudiante, sino por las serias
restricciones y daños que crea en el desarrollo de la personalidad, reduciendo los procesos
de creatividad, iniciativa y decisión en los estudiantes, cuyas consecuencias tienen un valor
sistémico en el desarrollo de la personalidad, la que directa e indirectamente se afecta en
aspectos esenciales de su capacidad reguladora.
Los estudiantes más inquietos, creativos y no formales, presentan dificultades para seguir
esta orientación pasivo-reproductiva, pues no estimula sus intereses ni su atención,
convirtiéndolos en muchas ocasiones en niños con problemas, cuando los verdaderos
problemas están en la forma en que se les transmite la enseñanza.
Para formar estudiantes activos, creativos y audaces es necesario que el proceso educativo
contemple espacios para la individualización del conocimiento, para la formulación de
interrogantes, problemas, cuestionamientos; el “atiborramiento” lineal de información
conspira contra esto e impide que el educando vaya construyendo su verdad, desarrollando
las distintas capacidades que este proceso implica.
82
los niños no reaccionan igual, ya que esto depende de la forma en que cada uno asimila
estas exigencias, en dependencia de sus propias condiciones internas.
Si bien es cierto que la interrelación entre lo interno y lo externo está dada de manera
particular y única en cada individuo, también es cierto que existen características
psicológicas comunes en los niños de una misma edad, que nos indican que también existen
influencias externas comunes para todos los niños de esa misma etapa, es decir, que en
cada edad se produce de forma diferente la interrelación entre lo interno y lo externo, lo que
va a determinar el surgimiento de las particularidades psicológicas que caracterizan la etapa
y que se denomina situación del desarrollo.
83
En la actualidad se valora de una forma más integral el conjunto de actividades que
realiza cada sujeto y su influencia en el desarrollo de la personalidad, vinculándolo
indisolublemente a la comunicación con las demás personas.
Queda aún por esclarecer, ¿cómo se produce el tránsito de una etapa del desarrollo a
otra?, ¿cuáles son las fuerzas motrices del desarrollo?
Para los adultos en general y especialmente para los profesores, resulta fundamental
conocer la dinámica del desarrollo psíquico para propiciarlo, evitando el surgimiento de
rasgos negativos durante la crisis, los que pueden aparecer cuando los adultos "frenan" el
desarrollo, aferrándose a las viejas formas de actividad y de relaciones con los niños, sin
percatarse de la necesidad que estos tienen de ocupar un nuevo lugar en el sistema de
relaciones sociales.
Como se puede apreciar , el paso de una edad a otra no está determinada
cronológicamente, no lo determina el crecimiento físico ni el desarrollo biológico, sino
depende de la situación del desarrollo de cada niño; es decir, de la forma en que se produce
la interrelación entre lo externo y lo interno, a través de la actividad y la comunicación, en la
que surgen nuevas posibilidades, necesidades, motivos en el niño, que entran en
contradicción con las exigencias adultas, con el lugar que la sociedad asigna al niño, estas
contradicciones se agudizan poco a poco hasta que aparecen los momentos críticos o crisis,
que marcan el paso a un nuevo nivel de desarrollo psíquico. Tal es la dialéctica del
desarrollo de la personalidad, la explicación del por qué aparecen diferentes etapas con
rasgos cualitativamente superiores.
85
PRINCIPIOS PARA EL ESTUDIO DE LA PERSONALIDAD A PARTIR DE LA
CONCEPCIÓN DIALÉCTICA MATERIALISTA EN LA PSICOLOGÍA
86
significa la utilización inmediata de las categorías de un nivel en el otro, ni la suplantación de
las categorías y problemas de la psicología por los de la filosofía. La filosofía marxista influye
en la psicología tanto en aspectos teóricos y metodológicos generales, sobre los que se
construyen aproximaciones particulares en la psicología, como a través de su concepto de
esencia humana y su teoría del conocimiento, cuyas repercusiones son de un elevado valor
heurístico para la psicología.
El ser humano como portador de personalidad representa una integración sistémica que se
incluye de manera permanente en los sistemas de interrelaciones en que vive y se mantiene
abierto a las informaciones que recibe, muchas de las cuales se convierten en relevantes y
87
se vuelven agentes potenciales del desarrollo individual. A su vez, mantiene una relativa
organización y estabilidad en estas interrelaciones, las cuales dependen de su personalidad.
Cualquier influencia social particular debe ser individualizada para actuar como elemento
relevante de modificación personal y en este proceso el individuo personaliza, construye de
manera activa y coherente para él, la multiplicidad de influencias que le afectan en un
momento histórico concreto.
Para ello, es necesario tener en cuenta un conjunto de principio generales, que se convierten
en postulados aceptados por las diferentes tendencias y autores de esta orientación, los que
constituyen la expresión en el nivel psicológico de los principios filosóficos asumidos, aunque
la propia interpretación realizada sobre algunos de estos principios, sus relaciones y el
énfasis en unos más que en otros, también se expresen como rasgos diferenciales en las
posiciones hoy presentes bajo la consideración de orientación marxista.
88
Principios para su estudio a partir de la concepción dialéctica materialista:
Los límites del determinismo socio histórico están en las propias características del
proceso de interrelación del ser humano con su medio, los que ocurren en una
temporalidad determinada, en relación con su propia historia. Se trata de comprender
la subjetividad en su vínculo con los complejos procesos de su determinación histórica
social, sin reducir mecánicamente los aspectos funcionales y de contenido de uno de
dichos polos al otro
89
elaboraciones y reflexiones conscientes del sujeto en relación a su actuación. Aunque lo
consciente no agota de ningún modo lo psíquico en la personalidad, lo que distingue la
acción transformadora del sujeto como personalidad es la participación de la
autoconciencia
BIBLIOGRAFÍA:
90
B. Compilación Tema 2: Psicología de la personalidad de el/la adolescente.
10
La caracterización del adolescente de Secundaria Básica se ha elaborado tomando como base el Modelo proyectivo de
Secundaria Básica. De ese material se han tomado párrafos textuales, otros se han reelaborados y se ha ampliado la
información referente a las transformaciones biológicas y psicosexsuales de la adolescencia.
91
El adolescente se convierte físicamente, en unos pocos años, en particular, en los más
tempranos de esta etapa (cuando aún es psicológicamente muy inmaduro), en un adulto en
apariencia, capaz de engendrar hijos y de disfrutar de la vida erótica en solitario y en pareja.
De tales cambios y de su nueva situación social se derivan las primeras y trascendentales
adquisiciones psicosexuales.
El chico y la chica púber observa y es consciente de que su cuerpo se transforma y
adquiere capacidades adultas en dos sentidos fundamentales: como vía de procreación y, lo
que es lo más importante para él, como vía de disfrute sexual y de atracción física erótica
para otras personas, no solo de sus coetáneos sino para los mayores.
De esta forma el cuerpo adquiere una nueva significación para el adolescente que
estructura y desarrolla una imagen corporal diferente, llena de vivencias, conflictos y
satisfacciones, las que actuarán directamente en el desarrollo de su autoestima
enriqueciéndola o lesionándola según el caso. Esta transformación corporal unida a su
desarrollo psíquico general da origen a lo que se denomina el "sentimiento de adultez".
Todos los educandos de secundaria básica no arriban a la adolescencia a una misma edad,
unos se adelantan y otros se retardan debido a los cambios que se operan desde lo
anatomofisiológico y psicosexual. En séptimo grado y en algunos casos durante el octavo
grado podemos encontrar alumnos y alumnas con características típicas etapa adolescente,
junto a otros que aún conservan rasgos y conductas propios de la niñez. En el noveno grado,
por lo general, ya se afianzan las características de la adolescencia, que diferencian
notablemente a estos muchachos de los de 7 grado. Ello conlleva a la necesaria
individualización en el trato con los alumnos y alumnas adolescentes, aún los de un mismo
grupo.
La posición social del adolescente cubano se puede caracterizar de manera general, pero
existen diferencias en los grupos socio clasistas que integran nuestro país, lo que determina
actitudes, valores, motivaciones, etc., un tanto distintas entre los adolescentes de las
diversas regiones y procedencias familiares. Las exigencias que plantea la sociedad a este
grupo etáreo no solo se concretan en el grupo socio clasista donde vive el y la adolescente,
sino que son particulares para cada familia.
93
3. DESARROLLO MOTIVACIONAL VOLITIVO
En esta etapa llega a alcanzarse una organización más estable de sus motivos de la
personalidad con una dirección de futuro, lo que no era posible en la infancia. El interés por
las actividades docentes puede convertirse en una motivación cognoscitiva definida.
4. ESFERA COGNOSCITIVA
Todos los procesos cognitivos, experimentan un desarrollo. Los cambios más notables no
son tanto en la atención, la percepción o la memoria como en el pensamiento. Se pone de
manifiesto un nivel más alto de la capacidad de operar con conceptos y contenidos más
abstractos. El razonamiento verbal y las formas lógicas del pensamiento pueden alcanzar
niveles superiores en esta etapa.
Todo esto lo pone en condiciones de dominar las habilidades que le reclamará el desarrollo
de las nuevas asignaturas, pues existe una estrecha relación entre estos procesos cognitivos
y la profundización que va obteniendo en los conocimientos escolares.
Valora, por tanto, los productos de su actividad con una visión más crítica que en la edad
infantil. Se manifiesta como una agudización de la función crítica, que abarca tanto los
valores éticos, las nociones estéticas, las relaciones con otras personas. Es capaz de valorar
las consecuencias de sus acciones antes de emprenderlas, así como de analizar el fruto de
sus realizaciones. Esto tiene implicaciones en el desarrollo del juicio moral; ahora conoce las
normas morales desde sus razones lógicas, y puede valorar su cumplimiento.
Las posibilidades para la estimulación del desarrollo intelectual del educando son crecientes
en esta etapa, sin embargo, las investigaciones sobre el adolescente cubano realizadas a
finales de la década del 90, revelaron diversas dificultades en los escolares de secundaria
básica. Muchos alumnos manifiestan insuficiente base de conocimientos teóricos generales
94
sobre los problemas que deben resolver en la actividad de aprendizaje. No tienen suficiente
control de la actividad cognoscitiva durante la solución de problemas. Además, es débil la
actividad de proyección hacia el futuro, la habilidad para la planificación de sus acciones de
aprendizaje, pues no conocen adecuadamente los pasos del proceso de planificación. Otros
alumnos revelaron tener una estrategia ejecutiva, no se orientan adecuadamente en las
acciones que deberán realizar.
Por otra parte, se aprecia una baja iniciativa y falta de motivación para el enfrentamiento de
la actividad de aprendizaje. Faltan habilidades en el y la estudiante de secundaria para la
valoración y el control de sus acciones de aprendizaje.
La secundaria exige una esfera de relaciones sociales mucho más amplia, ya no está
circunscrita a los amigos de la infancia, a los coetáneos del barrio. Ellos contraen, al llegar a
la secundaria básica, nuevas responsabilidades sociales. Las condiciones de su actividad
social y los valores establecidos llegan al alumno de esta edad a reunirse con grupos de
amigos, desarrollándose nuevas relaciones centradas en la escuela o en la comunidad que
implican una mayor autonomía e independencia. En el marco de estas nuevas exigencias y
posibilidades grupales surge un nuevo tipo de amistades y relaciones íntimas.
En esta etapa, se manifiesta una actitud nueva hacia las antiguas imposiciones adultas,
quieren reafirmar sus derechos a decidir sobre su persona en su espacio de actividades y
tratan de imponer un límite a los derechos de los adultos sobre ellos. El adolescente se
rebela ante tales imposiciones; lo que antes cumplía con deseos, ahora se resiste a hacerlo,
lo que antes aceptaba dócilmente, ahora lo ve como una privación de su derecho a la
independencia.
Los conflictos en la familia ponen muchas veces su sello a la adolescencia, pero son reflejo
de problemas culturales, de las actitudes tradicionales de los adultos hacia estas edades,
incluso pueden reflejarse en el sistema de relaciones de la escuela. La comunicación en la
adolescencia descansa en el sistema de relaciones familiares que existía desde antes, en la
infancia. El adulto debe dialogar en forma nueva, facilitar las condiciones, buscar el espacio
y el momento para que el adolescente se sienta dispuesto a conversar.
En las familias del presente hay obstáculos reales que hacen de la adolescencia un período
de difíciles cambios. Varios indicadores revelan la inestabilidad del medio familiar en donde
viven los y las adolescentes:
95
• el índice de divorcios se mantiene muy elevado
• otras familias están sobreinvolucradas en el desarrollo emocional del adolescente
• algunos hogares con matrimonios disfuncionales, tienen al hijo como un elemento para
canalizar las tensiones, convirtiéndose en “el problemático”
• problemas en la comunicación intrafamiliar, por mensajes encubiertos de reproche, en
ocasiones se trasmiten veladas agresiones verbales o ‘’las indirectas”, expresiones
descalificadoras disimuladas, entre otras.
• se resta importancia a las cuestiones que le preocupan o le suceden al adolescente
El medio social les exige a los y las adolescentes las mayores responsabilidades en la esfera
de su educación. Con el paso de la primaria a la secundaria se produce un cambio esencial
en la vida del escolar. La actividad docente se hace más compleja, se diversifican las
asignaturas y los profesores, la carga de actividades docentes y educativas se incrementa
con nuevos contenidos, se requiere la utilización de variadas actividades educativas. Las
tareas principales de la edad se expresan entonces en las diversas actividades docente
educativas del Sistema Escolar.
La Organización de Pioneros plantea a los y las adolescentes de secundaria un conjunto de
actividades educativas que concretan las principales tareas sociales para este grupo de
edades, y deben realizarse en una relación diferente con los adultos.
El adolescente toma muchas decisiones en el seno de los grupos de pioneros y bajo su
influencia. Los valores y normas que están actuando en el grupo de base de la Organización
son los que se interiorizan y llegan a regular su comportamiento. Muchas de las actividades
pioneriles pueden ejemplificar esta influencia; las acampadas pioneriles del Movimiento de
Exploradores, las ceremonias del paso de una categoría a otra, las celebraciones martianas,
las exposiciones de círculos de interés, etc. Lo que requiere es darle un sentido educativo y
organizarlas adecuadamente.
Tanto en la escuela al campo como en la ESBEC les corresponde asumir las exigencias
laborales con un sentido de aporte social. Por otra parte, los y las adolescentes, en su
condición de pioneros, deben asumir de manera participativa el reglamento escolar en cada
centro docente y hacer por cumplirlo, lo que significa lograr una autorregulación grupal en
sus diversas actividades.
Al analizar estas determinaciones sociales de la personalidad se debe puntualizar las
exigencias socializadoras de la familia y del entorno comunitario. Hay adolescentes cuyo
medio familiar o el micro medio social es desfavorable, por desatención de, los padres, o
ausencias de ellos, por condiciones inadecuadas de vida, por malos ejemplos familiares, etc.
Pueden presentarse problemas por la falta de coherencia entre las exigencias escolares y
las hogareñas. La misión de la familia y la escuela, como principales instituciones
socializadoras, consiste precisamente en dirigir el desarrollo a través del sistema de
exigencias y de las condiciones de vida que propicien al púber o adolescente.
En resumen, los cambios en las actividades que realizan los y las adolescentes, su
repercusión interna y la consiguiente modificación de sus relaciones interpersonales son los
que deciden la formación de sus personalidades.
96
La adolescencia es una gran experiencia de aprendizaje, tanto en el mundo escolar como
social; adquisición de nuevas formas de relacionarse con otros, apertura a nuevas
actividades sociales, de valores más amplios y diferentes que los de su reducido marco
familiar. Como hemos visto hasta ahora, el y la adolescente se enfrentan a un mundo de
nuevas y más complejas necesidades, retos y obstáculos sin que desde las etapas tempranas
y en especial a lo largo de estas edades se les haya preparado, armándolos de las
capacidades, los saberes, habilidades, en fin, las competencias que le posibilite integrarse de
forma satisfactoria al universo de los adultos.
97
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99
EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA ADOLESCENCIA
(Tomado del libro Desarrollo ontogenético, colectivo de autores del ISPETP)
Según el criterio más extendido entre los autores que abordan el problema de la
periodización del desarrollo ontogenético, la adolescencia constituye el período comprendido
desde los 11 o 12 hasta los 15 o 16 años, aunque en esta etapa los límites son muy
imprecisos, ya que no depende de la edad cronológica del sujeto, sino de su propio
desarrollo personal y social. Así, en un Instituto Politécnico podemos encontrar estudiantes
de la misma edad y que difieren notablemente en su desarrollo: uno de ellos, por su
madurez, puede ser considerado como un joven, mientras que otros continúan actuando
como adolescentes. Esto ha llevado a que muchos autores no establezcan diferencias entre
la adolescencia y la juventud.
Durante la adolescencia, "el niño deja de ser niño, pero todavía no es adulto" por lo
que generalmente esta edad es considerada como un período de transición entre la niñez y
la juventud, ya que constituye un eslabón, un paso de avance en el desarrollo de la madurez.
¿Por qué entonces la adolescencia es catalogada por muchos autores como una "edad
difícil" y "crítica"?. ¿A qué se deben los cambios tan radicales que operan en la personalidad
del niño durante esta etapa?.
Para dar respuestas a estas interrogantes es necesario analizar las transformaciones
que se producen en la Situación del Desarrollo, en esta edad.
En el adolescente se producen profundas transformaciones en las condiciones
externas e internas de su desarrollo, que lo diferencian cualitativamente del escolar primario.
En el tránsito de la escuela primaria a la secundaria básica, vinculado al acelerado
desarrollo físico y sexual, que tiene lugar con estas edades trae consigo cambios en la vida
del adolescente que varían el carácter de su actividad y de la comunicación que establece
con otras personas.
Ahora en su educación intervienen varios profesores que explican asignaturas
diversas con un contenido cada vez más abstracto y complejo, que elevan las exigencias del
proceso docente educativo, dirigidas a garantizar la asimilación de las bases de las ciencias.
Por otra parte, amplía el círculo de sus relaciones sociales, al establecer nuevas amistades,
incorporarse a un mayor número de actividades extraescolares y a la realización de
actividades productivas. Todo esto requiere del adolescente mayor independencia.
Igualmente en el hogar se producen cambios en la posición que ocupa el adolescente
en la familia, al que se le asignan tareas y responsabilidades más complejas, que implican
una participación más activa e independiente de la vida familiar, aunque aún continúa
supeditado a la tutela de sus padres.
Todas estas nuevas exigencias sociales determinan que el adolescente sea
considerado un escolar con mayor autonomía, lo que caracteriza las condiciones externas de
su desarrollo.
Ante este nuevo lugar que la sociedad le asigna, cada adolescente asume una actitud
que depende no sólo de estas exigencias (generales y particulares) sino de todo el
desarrollo alcanzado anteriormente, es decir, de sus condiciones internas.
100
Las condiciones internas reflejan tanto los cambios anátomo fisiológicos como
psicológicos que han venido ocurriendo desde la etapa anterior y que se manifiestan de
modo evidente en esta etapa.
Entre las transformaciones anátomo-fisiológicas más significativas tenemos las
inherentes a la prepubertad y pubertad. Debemos indicar que el primer cambio o
transformación se produjo en la etapa anterior. Podemos destacar:
El segundo cambio de forma (estirón), que provoca una desarmonía corporal (las
extremidades resultan largas con relación al cuerpo) y el aumento de la fuerza muscular
(realizan movimientos bruscos y rígidos y a la vez se fatigan con facilidad).
En ocasiones este fenómeno lleva al adolescente a avergonzarse de su apariencia y
de sus torpezas y a una gran necesidad de movimiento, unida a la tendencia al cansancio.
En este sentido resulta necesario no avergonzarlos, ni reñirles constantemente por sus
torpezas, que resultan inevitables y organizarles una vida sana (ejercicios, alimentación,
sueño, etc.).
Como consecuencia de estas transformaciones pueden aparecer otros aspectos así:
-Alteraciones neurovegetativas tales como: palpitaciones, mareos, dolores de cabeza, se
eleva la presión arterial, etc. Estas alteraciones están condicionadas por deficiencias en el
sistema cardiovascular, al producirse un crecimiento rápido del corazón con relación a los
vasos sanguíneos.
-Deficiencias endócrinas y desórdenes funcionales del sistema nervioso que se
asocian a problemas entre los que se destacan: el agotamiento intelectual, descenso en la
productividad del trabajo, distractibilidad, tensión nerviosa, irritabilidad, fuertes vivencias
emocionales, hipersensibilidad, desajustes en el sueño, susceptibilidad a contraer
enfermedades, etc.
-Intensificación de la actividad de la hipófisis, glándula de secreción interna cuyas
hormonas estimulan el crecimiento de los tejidos y el funcionamiento de otras importantes
glándulas (sexuales, tiroides, suprarrenales, el timo, etc.)
-La maduración sexual, relacionada con la maduración de las glándulas genitales, activada
por la hormona gonadotropa de las glándulas sexuales. Se forman los caracteres sexuales
primarios y secundarios, que constituyen la señal de madurez corporal.
En los varones las tetillas se hinchan y se destacan, el cuerpo se cubre de vellos en zonas
donde antes no los había: pelvis, axilas, muslos, pantorrillas y aparece un bozo oscuro sobre
el labio superior.
Varían la forma y tamaño del pene y del escroto, crecen los testículos y se inicia el cambio
de voz. El cuerpo se torna más anguloso.
En las hembras se desarrollan las mamas, surge el vello púbico y axilar, las caderas se
redondean y el cinturón pelviano se ensancha. Se produce en las hembras la menarquia o
primera menstruación y en los varones la primera eyaculación.
En ambos sexos la apariencia física se parece cada vez más a la de un adulto, lo que tiene
una fuerte repercusión en el plano psicológico y social. El adolescente se siente más
cercano a los adultos, ya no se percibe como un niño y los que le rodean le tratan de modo
diferente, en correspondencia con sus cambios anátomo fisiológicos.
101
Todo esto genera el surgimiento de un sentimiento de madurez y hace aparecer un
fuerte interés por la apariencia física y la posibilidad de ser atractivos para los demás,
especialmente para el sexo complementario.
El interés por la sexualidad adulta es notable y debe ser satisfecha, a partir de una
orientación e información amplia sobre esta esfera de la vida humana, que le permita
enfrentar con éxito y seguridad las exigencias que las relaciones de pareja les plantean
desde una concepción sana y adecuada de la sexualidad. A los profesores les corresponde
un importantísimo papel en este aspecto, toda vez que la familia no siempre tiene la
preparación necesaria para ayudar al adolescente en este ámbito de inquietudes.
El maestro debe estar preparado para responder cualquier pregunta del alumno sobre
sexo y relaciones de la pareja, no solo en lo relativo a la anatomía y fisiología de la
reproducción, sino en la esencia ética de las relaciones de pareja y en las bases de una
comunicación positiva entre ambos sexos.
Desde el punto de vista psicológico las condiciones internas en los adolescentes se
caracterizan por la necesidad de independencia y de autoafirmación, que se expresan en
el deseo de ser tratados como adultos, ya que el adolescente es consciente del desarrollo
alcanzado, por lo que siente que ya no es un niño, se compara con el adulto y exige sus
mismos derechos. Simultáneamente se incrementa la necesidad de ocupar un lugar en el
grupo de sus contemporáneos, de conquistar el reconocimiento, la aceptación de sus
compañeros. Es bueno aclarar que estas no son las únicas necesidades de los
adolescentes, pero sí las más significativas para el desarrollo de su personalidad, por lo que
deben ser tenidas en cuenta por los adultos, especialmente por los profesores para propiciar
su satisfacción a través del desarrollo de nuevas formas de actividad y comunicación que
estimulan el desarrollo de la personalidad. Cuando estas necesidades no son
satisfechas, por ejemplo, cuando se continúa tratando al estudiante, a su ingreso en el
politécnico, como si fuera un niño de primaria, pueden originarse reacciones negativas,
problemas que serán objeto de análisis posteriormente.
Veamos entonces cuáles son las formas fundamentales que adquieren la actividad y
la comunicación en esta etapa.
A pesar de los cambios ocurridos, el adolescente continúa siendo un escolar por lo
que el estudio conserva su carácter de actividad esencial en esta etapa, ya que favorece el
desarrollo de la personalidad, tanto en su contenido como en sus funciones.
El estudio condiciona el desarrollo cognitivo del adolescente, ya que la asimilación de
conocimientos científicos exige el desarrollo de la percepción que se hace cada vez más
reflexiva, convirtiéndose en una observación dirigida a determinar nexos y relaciones entre
objetos y fenómenos, la memoria adquiere un carácter más consciente, premeditada y
lógica, vinculándose cada vez más al pensamiento, lo que hace al adolescente más apto
para apropiarse de un cúmulo mayor de conocimientos, usando para ello procedimientos
lógicos. La imaginación se desarrolla considerablemente, vinculada a las tareas docentes,
aunque se presenta con más fuerza la fantasía, que hace al adolescente "soñar despierto"
en relación con el futuro y con situaciones presentes en las cuales entra en contacto con
personas especialmente admiradas.
El pensamiento en esta etapa puede alcanzar un desarrollo elevado, apareciendo el
llamado pensamiento teórico. Este pensamiento que S.L. Rubinsain denomina raciocinio
teórico de conceptos abstractos permite al adolescente realizar reflexiones basadas en
conceptos, elaborar hipótesis como juicios enunciados verbalmente, los cuales pueden
comprobar y demostrar a través de un proceso deductivo (de lo general a lo particular).
102
El desarrollo del pensamiento en esta etapa, se pone de manifiesto con la posibilidad
del adolescente de fundamentar sus juicios, de exponer sus ideas de forma lógica, llegar a
generalizaciones amplias, ser crítico con relación a determinadas teorías y a su propio
pensamiento. Además el adolescente utiliza formas lingüísticas del pensamiento abstracto
tales como símbolos, fórmulas, etc.; lo que expresa las características que adopta la relación
pensamiento y lenguaje, en un nuevo nivel cualitativo de desarrollo.
El pensamiento teórico posibilita al adolescente ir más allá de lo superficial, de lo
externo o fenoménico para penetrar en la esencia de los objetos y fenómenos de la realidad,
lo que le da la posibilidad de conocer de modo más adecuado y profundo el mundo que le
rodea incluido en éste las personas con las que se relaciona y su propia persona.
No obstante estos logros del desarrollo intelectual, aún se presentan determinadas
limitaciones. Las teorías que elabora el adolescente son simples y en ocasiones carecen de
fundamentación y de elementos creativos; al igual que las argumentaciones que dan a sus
juicios. Cometen con frecuencia errores de juicio por generalizar prematura y falsamente.
Esto se relaciona con un caudal limitado de experiencias, con su impulsividad, con el fuerte
matiz afectivo de su pensamiento y con cierta pereza o comodidad intelectual propia de la
edad. En ocasiones se relaciona con la falta de concentración y con ciertos restos del
pensamiento mágico y religioso.
Jean Piaget, estudioso del pensamiento infantil, considera que es característico en el
adolescente el pensamiento operativo formal. Este pensamiento se basa en la lógica de las
proposiciones: el adolescente deduce en el plano mental una hipótesis de otra (pensamiento
hipotético deductivo). Esta lógica de las proposiciones opera como una combinatoria basada
en el grupo INRC o de las dos reversibilidades (estructura lógica del pensamiento formal).
En esta etapa según Piaget se alcanza la reversibilidad completa en el plano del
pensamiento, lográndose así el nivel superior en el proceso de descentración.
Si bien esta caracterización de Piaget se ajusta en cierta medida a la realidad, es
necesario señalar como limitación de su teoría, considerar este nivel del pensamiento como
resultado del desarrollo espontáneo sin tener en cuenta el papel de la enseñanza en este
proceso, en toda su dimensión.
El pensamiento teórico continúa desarrollándose durante toda la etapa de la
adolescencia, convirtiéndose en factor que contribuye al surgimiento de la concepción del
mundo en la edad juvenil.
También la actividad de estudio condiciona el desarrollo de intereses cognoscitivos
vinculados al contenido de las propias asignaturas. Surge un interés por los sucesos
extraordinarios, por lo personal y lo humano. La literatura de aventuras, detectivesca y de
acción atraen a los adolescentes. También la romántica y amorosa.
Si bien en la adolescencia existe la posibilidad de alcanzar este desarrollo intelectual y
motivacional a través del estudio ¿cómo se explica entonces que muchos estudiantes
lleguen a la edad juvenil con un pobre desarrollo de la capacidad de observación, con una
memoria predominantemente mecánica, con dificultades en el desarrollo del pensamiento y
falta de interés?.
Es bueno recordar que el desarrollo psíquico no depende de la edad cronológica, sino
de la interrelación que se establece entre lo externo y lo interno, a través de la actividad y la
comunicación, por lo que las causas de estas dificultades habría que buscarlas en lo
externo como fuente de desarrollo, específicamente en las exigencias del proceso docente
103
educativo que conducen al desarrollo de la personalidad. El profesor juega un papel
esencial en este sentido, por la influencia que puede ejercer en cada uno de sus estudiantes.
Además del estudio, también juegan un papel formativo esencial las actividades
políticas, deportivas, culturales, recreativas y especialmente de trabajo, a través de las
cuales surgen en los adolescentes nuevas motivaciones, se van desarrollando actitudes y
rasgos del carácter como la laboriosidad, el colectivismo, la perseverancia, etc.
Ahora bien, a pesar de la tremenda importancia de estas actividades, el desarrollo de
la personalidad del adolescente está determinado en gran medida por la comunicación con
sus compañeros, ya que el grupo satisface las necesidades fundamentales que caracterizan
sus condiciones internas. Esto ha llevado a muchos autores a considerar la comunicación o
relación como un tipo especial de actividad, cuyo contenido es precisamente la relación con
otros adolescentes o con el grupo de compañeros. En estas interrelaciones, se produce un
gran desarrollo de las vivencias afectivas, fundamentalmente de sentimientos de amistad,
colectivistas, morales y amorosas, que condicionan el surgimiento de relaciones de pareja.
A la vez que aparecen sentimientos nuevos como el amoroso, los que ya existían se hacen
más variados y profundos, adquiriendo diversas formas de manifestación.
El adolescente se caracteriza por una elevada sensibilidad que le hace muy
susceptible y vulnerable a las opiniones y críticas de los demás, especialmente de sus
coetáneos. Posee una gran excitabilidad y labilidad emocional que provoca en ocasiones
reacciones impulsivas. A lo largo de la etapa y a partir de un esfuerzo consciente, va
logrando un control mayor de las expresiones emocionales, lo que le permite una mejor
interrelación con los que le rodean y especialmente con su grupo de amigos.
Resulta interesante la tendencia que se observa en los momentos iniciales de la etapa
a la separación y las tensiones entre los sexos. Los varones gozan molestando a las chicas,
burlándose de ellas con desprecio. Las muchachas les hacen sentir que ellas son mayores y
ellos aún son niños inmaduros a los que no merece la pena prestar atención.
Cuando una chica se acerca a un grupo de varones, estos se comportan ruidosa y
groseramente. Cuando ocurre a la inversa, se escuchan "risitas bobas".
La tendencia a estas conductas cambia cuando los grupos escolares son mixtos. En
estos grupos es menos marcado que en los grupos de los colegios para hembras y para
varones solamente.
Se ha comprobado que la coeducación suaviza las discrepancias entre los sexos y
que el juicio de cada adolescente sobre la naturaleza del sexo a que pertenece y sobre la del
opuesto, adquieren exactitud y madurez más pronto que en las clases "puras".
Los adolescentes gustan de fanfarronear. Presumen, exageran lo que cuentan, tratan
de darse importancia y en ocasiones se muestran groseros, vanidosos, ásperos y pueden
perturbar la atmósfera de la comunidad.
Son frecuentes los chismes, las noticias sensacionales para llamar la atención, las
historias inventadas sobre sí mismos.
Todo esto no es más que una expresión de su inseguridad que trata de ocultar con
modales impertinentes. El saber que ya se dejó de ser niño, pero al mismo tiempo, el darse
cuenta de que aún se carece de la experiencia, la capacidad y la madurez para enfrentar la
vida adulta, generan un profundo sentimiento de inseguridad y debilidad emocional y
conductual.
104
El adulto debe ser indulgente y benévolo, comprensivo y paciente, ya que el
adolescente no puede evitar cometer errores, y la incorporación a la vida social adulta
resulta tan difícil como cualquier otro proceso de aprendizaje. A esto se suma la actitud
ambivalente del adolescente hacia su madurez: a veces quiere seguir siendo niño y otras
quiere ser considerado como adulto, lo que se refleja de modo evidente en su
comportamiento.
Esto se va resolviendo en la medida en que se avanza en esta etapa del desarrollo.
El adolescente se identifica con un grupo. En el grupo existen intereses, valores ,
puntos de vista comunes, que son propios de la edad, por lo que el adolescente se siente
comprendido por su grupo, lo que no siempre ocurre en las relaciones de los adultos.
Es por esto que el grupo se erige en fundamental objeto de la orientación y
aprobación de su conducta, contribuyendo a la asimilación de normas morales que se
establecen en el seno del propio grupo y que todos sus miembros deben cumplir como: el
respeto, la ayuda mutua, la confianza, la fidelidad, etc.
Este sistema de normas se denomina "código de camaradería". Los adolescentes
deben acogerse al código de su grupo para obtener su aceptación, lo que se constituye en
un motivo esencial de su conducta. Esta necesidad de ocupar un lugar en su grupo los
induce en muchas ocasiones a asumir conductas inadecuadas que incluso pueden hasta
rechazar, cometer un fraude en una prueba o encubrir una situación deshonesta para
"ayudar" a un compañero. Igualmente para "demostrar su valor" son capases de arriesgar
su vida tontamente, colgándose en la puerta de un ómnibus, caminando por un alero, etc.
La puesta en práctica de este código grupal de carácter moral genera conflictos entre
el adolescente y el adulto, lo que lleva a determinados autores a considerar la existencia de
una "moral autónoma" que se opone a la "moral adulta" (nos referimos al llamado
conflicto generacional). Este punto de vista es inadecuado, ya que los adolescentes no se
oponen a la "moral adulta" sino a la moral de obediencia que en ocasiones el adulto trata
de imponer, por lo que no necesariamente la relación entre adolescentes y adultos debe
adquirir carácter de conflicto (aspecto éste al que nos referiremos posteriormente). En este
sentido se ha demostrado que a partir del cuarto grado (edad escolar) la aprobación del
maestro comienza a ser desplazada por la aprobación de los coetáneos, como motivo
esencial de la conducta del niño.
En la adolescencia la opinión social del grupo posee mayor peso que la de los padres
y maestros y en este sentido el bienestar emocional del adolescente depende si ha logrado
ocupar el lugar al que aspira dentro de su grupo.
Investigaciones realizadas según L.I. Bozhovich, en torno a esta problemática han
demostrado aspectos tales como:
-Que la causa fundamental de indisciplina de algunos adolescentes en la escuela, es no
haber encontrado el lugar al que aspiran dentro de su grupo, adoptando conductas negativas
como estrategias para "ser tenidos en cuenta" por sus compañeros y maestros. Estos
problemas de conducta requieren de una atención individualizada por parte de los adultos
(padres, maestros, etc.), y en su modificación pueden también jugar un papel importante los
compañeros más cercanos al adolescente, como colaboradores del maestro, en esta tarea.
Esta situación de no ser manejada adecuadamente, puede conducir a la aparición de
conductas delictivas, que son resultado de la inadaptación social del adolescente.
-Otro fenómeno relacionado con esta problemática es "la persecución de la nota".
Algunos adolescentes tratan de lograr a toda costa (incluso a través del fraude académico),
105
calificaciones elevadas aunque estas no constituyan una expresión de verdaderos
conocimientos, como forma de alcanzar el reconocimiento social de su grupo.
-Otra particularidad característica de los adolescentes es su tendencia a evitar la crítica de
sus compañeros, siendo capases de renunciar a sus propios puntos de vista para lograr la
aprobación de sus coetáneos. En este sentido en investigaciones realizadas con grupos de
adolescentes cubanos, se ha constatado que valoran el fraude académico como expresión
de camaradería, de ayuda al compañero y no como conducta que implica la transgresión de
una norma moral; la honestidad.
En esta etapa son las cualidades personales (psicológico-morales), las que determinan la
posición del adolescente dentro del grupo. Estas cualidades son de carácter abstracto y se
diferencian de aquellas que resultaban importantes en la edad escolar (iniciativa en el juego,
destreza física, etc.). Pueden ser la inteligencia, la valentía, la fidelidad, el colectivismo, la
discreción, etc.
Cada grupo se orienta por normas diferentes cuyo carácter positivo o negativo
depende del desarrollo del grupo. Así en un grupo pueden existir normas positivas como
obtener elevadas calificaciones en las materias, obtener un lugar destacado en la emulación,
mientras que en otras se valora como positivo el enfrentamiento a los profesores, la
indisciplina, etc. Estas normas y valores poseen solo una relativa estabilidad en la
adolescencia y pueden modificarse con un trabajo educativo adecuado.
Las posiciones morales que adopta el adolescente dependen en gran medida de las
exigencias morales vigentes en su grupo de coetáneos. No obstante van apareciendo en él
un conjunto de puntos de vista, juicios y opiniones propios de carácter moral que participan
en la regulación de su comportamiento, con relativa independencia de las influencias
grupales.
Dado que aún no existe una concepción moral del mundo, la regulación moral no
alcanza su nivel superior de desarrollo (autorregulación), al no existir un sistema de
convicciones y valores morales personales que la posibiliten.
Algunos autores han caracterizado el desarrollo moral del adolescente, en particular,
[Link] y L. Kohlberg, desde posiciones intelectuales.
J. Piaget señala que en la adolescencia, gracias a la aparición del pensamiento
operativo formal, la moral alcanza un nivel de "autonomía" (moral autónoma), lo que significa
que se produce una regulación interna y efectiva del comportamiento moral en el
adolescente.
Por su parte, L. Kholberg considera que en la adolescencia aún no existe un nivel de
regulación moral sobre la base de "principios autoaceptados" (moral interna o autónoma)
sino una "moral convencional", ya que el motivo fundamental del comportamiento moral del
adolescente es la aprobación de los otros (social).
Como se observa este autor se acerca en mayor medida que J. Piaget a los criterios
de los psicólogos materialistas sobre este aspecto; aunque ambos absolutizan el papel de
los factores intelectuales en este proceso, y en el caso de Kholberg, los aspectos formales
de los componentes morales, relegando a un segundo plano los aspectos de contenido.
En Cuba, Otmara González investigó el proceso de autorregulación moral, en
diferentes edades; analizando en particular, el papel de los componentes cognitivos,
afectivos y autovalorativos en el comportamiento honesto.
106
A través de esta investigación se pusieron de manifiesto, entre otros, los siguientes
resultados:
-En los diferentes grupos (escolares, adolescentes y jóvenes) se presentaron dificultades
con el conocimiento de contenidos esenciales de la norma de honestidad.
-En los adolescentes el comportamiento honesto (al igual que en los escolares), se lleva a
cabo fundamentalmente por la necesidad de aprobación social, no obstante comienza a
aparecer de manera incipiente la necesidad interna de comportarse moralmente,
característica de los jóvenes.
Otro aspecto característico de esta etapa, muy vinculada al desarrollo moral es el
surgimiento de un nuevo nivel de autoconciencia. Este desarrollo está determinado en gran
medida por la necesidad del adolescente de conocerse a sí mismo, ser independiente y
lograr la aceptación del grupo de coetáneos.
La autoconciencia adquiere un carácter generalizado, permitiendo al adolescente una
mayor objetividad en sus juicios, así como en la valoración de sus propias cualidades y las
de otras personas; aspecto que influye de manera significativa en el desarrollo de la
autovaloración.
En esta etapa también la autovaloración adquiere un carácter consciente y
generalizado, aunque aún el adolescente no realiza una fundamentación adecuada de sus
características personales como sistema, y en ocasiones, las cualidades que destaca al
autovalorarse son abstractas, no lográndose establecer un vínculo adecuado entre estas y
su comportamiento diario.
El investigador cubano Gerardo Roloff constató que en la adolescencia (en relación a
la edad escolar), la autovaloración interviene de forma más activa en la regulación del
comportamiento, ya que comienzan a actuar en unidad sus funciones subjetivas-valorativa y
reguladora.
Por su parte el profesor e investigador Fernando González, en su libro "Motivación
moral en adolescentes y jóvenes", expone un conjunto de resultados obtenidos en
investigaciones realizadas con distintas muestras de estudiantes cubanos las que
caracterizan los tipos de autovaloración existentes en estas etapas.
En este sentido distingue la autovaloración estructurada de la no estructurada. En el
primer caso la autovaloración activa y reflexiva sobre sí mismo, desarrolla la autocrítica y por
consiguiente el planteamiento de tareas de autoeducación. La autovaloración no
estructurada se presenta cuando el sujeto al autovalorarse, refiere características aisladas
de su comportamiento sin un análisis causal y un pobre desarrollo de la autocrítica, todo lo
cual conduce a una regulación poco efectiva de su comportamiento.
En general, se encuentra que la autoconciencia y la autovaloración, en la mayoría de
los sujetos, no alcanza la adecuación y nivel de generalización esperados.
Según el Dr. F. González Rey, en muchos de los adolescentes se manifiesta una
tendencia a la subvaloración, sobre todo en aquellos que presentan bajos resultados
docentes, lo que se evidencia en la inseguridad y en el planteamiento de objetivos y
aspiraciones por debajo de sus posibilidades. Igualmente se evidencia casos concretos, en
los que predomina la sobrevaloración lo que también resulta negativo para el desarrollo de la
personalidad.
En otras investigaciones realizadas en Cuba sobre este tema se ha encontrado:
107
-Que los contenidos más mencionados por los adolescentes al autovalorarse son los
referidos al estudio, la recreación, la familia y los compañeros. En general estos contenidos
fueron expresados de manera formal, sin un compromiso emocional que garantice su
carácter regulador en el comportamiento.
-Si bien los adolescentes, logran valorarse en cierta medida en la esfera del estudio, aún la
futura profesión (las características necesarias para su desempeño) no forma parte de su
esquema autovalorativo como aspecto significativo.
Muy relacionado al aspecto de la autovaloración se producen transformaciones en los
ideales, formación motivacional compleja que también juega un papel importante en la
regulación del comportamiento.
Los ideales adquieren un carácter generalizado y pueden estar representados por uno
o varios modelos en los que el adolescente destaca cualidades concretas y abstractas
(psicológicomorales). Estos modelos en muchos casos son portadores de valores morales
elevados por lo que a los adolescentes les resulta difícil imitarlos en su comportamiento
cotidiano.
L.I. Bozhovich señala que se produce una preferencia por la elección de personajes
heroicos, cuyas cualidades sirven al adolescente de patrón de valoración de su propia
conducta y la de otras personas.
Fernando González en investigaciones realizadas con adolescentes cubanos
concluyó, que por su contenido, los adolescentes destacan en su ideal cualidades generales,
aunque no es hasta la edad juvenil que se logra una mayor vinculación entre estas
cualidades y el comportamiento del sujeto, apareciendo con mayor fuerza, aquellas
relacionadas con su proyección futura y necesidad de autorregulación. En relación a la
estructura, resultan en esta etapa los más típicos los ideales concretizados y generalizados.
Estos ideales tienen poca efectividad en la regulación del comportamiento de los
adolescentes investigados, es decir, en la mayoría de los casos se manifiesta más la
admiración hacia las cualidades que presenta el ideal moral, que su utilización activa en la
autoeducación de la personalidad. Así, un adolescente puede admirar mucho a una
persona, expresar que quisiera ser como ella y sin embargo, comportarse de forma
totalmente diferente. Estos resultados corroboran que los adolescentes regulan su conducta
en mayor medida por las normas y valores del grupo, que no son el producto de su
elaboración personal.
Con relación a la motivación profesional (también denominada como intereses
profesionales), la elección de la futura profesión aún no constituye un problema para el
adolescente. Comienzan a desarrollarse motivos o intereses cognoscitivos, inclinándose a
las profesiones que están más vinculadas a las asignaturas preferidas o que poseen un
mayor reconocimiento social.
En las investigaciones realizadas por Fernando González en Cuba, expuestas en su
libro "Motivación Profesional en Adolescentes y Jóvenes", agrupa a los adolescentes
estudiados de acuerdo a las características de esta formación de la manera siguiente:
-Un nivel de intenciones profesionales precisas y bien fundamentadas que se expresan en el
conocimiento adecuado del contenido de la futura profesión con la que los sujetos
establecen un vínculo afectivo positivo e incipiente desarrollo de su elaboración personal.
-Un nivel inferior de desarrollo de las intenciones profesionales representado por aquellos
sujetos que poseen un pobre conocimiento del contenido de la profesión futura, hacia el que
no manifiestan una relación emocional.
108
-Un tercer nivel en el que se agrupa a aquellos estudiantes que presentan una orientación
general hacia diferentes ramas del saber (ciencia, técnica, arte, etc.) o refieren diferentes
profesiones que pueden o no encontrarse relacionadas entre sí de acuerdo a su objeto de
estudio.
En sentido general es característico en los adolescentes orientarse hacia diferentes
profesiones en los marcos de la actividad docente sin lograr una precisión y/o
fundamentación de sus propósitos en esta esfera ni una participación activa y consciente en
actividades extraclase, relacionadas con su futura profesión.
Es fundamental que el profesor conozca estas características de los adolescentes
para que pueda atenderlas, propiciando al máximo la posibilidad de que éste haga una
valoración más adecuada de sus capacidades y se plantee por lo tanto un nivel de
aspiración apropiado que favorezca el desarrollo de la personalidad, por medio de la
autoeducación, rasgo de vital importancia en esta edad.
Hasta aquí se ha analizado el papel que juegan la actividad y la comunicación,
fundamentalmente con el grupo, en el desarrollo del contenido de la personalidad. Sin
embargo, es necesario analizar cómo este contenido se manifiesta en la regulación del
comportamiento, lo que depende de las características específicas de cada personalidad y
se expresa en una serie de indicadores funcionales.
En sentido general, la mayoría de los adolescentes presentan un desarrollo pobre de
la proyección futura, viven el momento actual, sin pensar mucho en el futuro, en su inserción
en la vida adulta, que aún resulta muy lejana para ellos. Esto hace que cuando en esta
etapa es necesario realizar la selección de la profesión, se haga sin una reflexión profunda,
sin una valoración objetiva de sus capacidades y necesidades y sin una orientación
profesional adecuada. En muchas ocasiones los adolescentes seleccionan una carrera
técnica sin conocer su contenido, por lo que después se sienten desmotivados o frustrados
durante su desarrollo. Esto evidencia poca utilización de las operaciones cognitivas, así
como dificultades para estructurar su campo de acción, lo que a su vez dificulta la posibilidad
de realizar esfuerzos volitivos conscientes y estables para alcanzar objetivos que no siempre
están claramente definidos.
El pobre desarrollo de los aspectos funcionales de la personalidad se manifiesta
también en el análisis y valoración que el adolescente hace de las situaciones y de las
demás personas. En estas cosas tiende a ser unilateral, rígido y poco objetivo, analizando la
situación desde su punto de vista o exagerando el peso de aspectos específicos y
particulares que no le permiten ver de modo global e integral la misma. Así, desaprovecha
sus experiencias y nivel de información y no es capaz de utilizarlo eficientemente en la
comprensión de los hechos y por tanto en su adecuado enfrentamiento y solución.
En sus intereses es bastante lábil y rara vez logra mantener sus esfuerzos volitivos
por largo tiempo en el logro de metas u objetivos planteados. Por ejemplo, puede comenzar
a practicar un deporte: Karate, lucha, judo, etc., y al poco tiempo lo abandona. En este
sentido requiere de fuertes motivaciones para lograrlo.
Las metas y propósitos que se plantea por lo general son a corto plazo y cualquier
obstáculo se convierte en una barrera infranqueable que no se decide a saltar. Así mismo,
los fracasos generan frustraciones fuertes y vivencias emocionales internas que influyen en
su conducta.
Es evidente que no todos los adolescentes presentan tales características, por
ejemplo en los casos en que existe una orientación vocacional adecuada, el adolescente
puede manifestar intereses desarrollados que garanticen un nivel de reflexión mayor, así
109
como una proyección futura a largo plazo, lo que sirve de base para el planteamiento de
objetivos precisos y para la realización de esfuerzos volitivos encaminados a lograrlos. En
este aspecto al igual que en los analizados anteriormente se destaca el papel del profesor en
la conducción del desarrollo psíquico. Sin embargo, en esta etapa se manifiesta una
contradicción importante; los adolescentes son más susceptibles a la influencia del grupo
que a la del profesor, con el que son sumamente exigentes y críticos. ¿Cómo resolver esta
contradicción?.
En la adolescencia el maestro debe continuar organizando la opinión grupal pero en
forma indirecta: apoyándose en los adolescentes, y no tratar de lograr la asimilación por
parte de estos de determinadas exigencias bajo "presión" externa, ya que esta situación
conduce a un formalismo moral, más peligroso y dañino para el desarrollo de la personalidad
que el formalismo en la enseñanza.
El maestro constituye un elemento central en el sistema de comunicación del
adolescente. La relación entre estos adquiere características diferentes a las presentadas en
la edad escolar por cuanto:
-El maestro deja de representar una autoridad "sagrada" y sólo puede ejercer su condición
de modelo de conducta, si es aceptado como tal en función de sus características
personales. En este sentido no basta que los adolescentes reconozcan la preparación
técnica del maestro y su "superioridad" con relación al volumen de conocimientos que posee,
sino que resulta esencial la conducta social y moral del maestro, así como su capacidad de
establecer una relación afectiva adecuada con los estudiantes, basada en el respeto y ayuda
mutua y en la comprensión e implicación personal en las problemáticas que estos presentan.
-El adolescente interactúa con diferentes maestros, los cuales son portadores de diferentes
valoraciones de la realidad y de la propia personalidad del adolescente. Esta variedad de
juicios juega un importante papel en el desarrollo de la autovaloración y permiten al
adolescente ganar mayor independencia en sus propias valoraciones.
Esta experiencia con diversos maestros le permite formarse una imagen del maestro ideal.
Compara siempre la conducta de sus maestros con esta imagen y no siempre el
comportamiento de sus maestros se corresponde con sus expectativas.
El adolescente exige de sus maestros cualidades como la justeza, la paciencia y el
buen humor. El maestro debe tratar a todos por igual y en relación con el cumplimiento de
esta norma son muy susceptibles. Deben ser alegres, hacer chistes y bromear de vez en
cuando. Debe ser paciente y tolerante con los alumnos y permitir que algunas veces se rían
y diviertan en la clase, que demoren en dar una respuesta, que puedan dar una opinión.
Debe volver a explicar lo que ellos no han entendido y no molestarse cuando alguien se
equivoca.
Se exige al maestro control emocional, no alterarse, no mostrarse nervioso, no pelear
ni faltar el respeto a los alumnos.
Si la actitud del maestro responde a las exigencias del alumno y si además, tiene la
habilidad de dar una enseñanza estimulante, variada y activa, sus relaciones con sus
alumnos adolescentes pueden ser magníficas. En estos casos los estudiantes son capases
de cualquier sacrificio por su maestro y establecer una marcada colaboración con él.
Este tipo de maestro puede convertirse en un ideal para el adolescente. Desea
parecerse a él, ser como él, relacionarse con él. Se constituye en un modelo a imitar y
puede ejercer una influencia educativa con el sólo ejemplo de su personalidad, sin necesidad
de realizar acciones formativas especiales para educar.
110
Pero aun este tipo de educador debe enfrentar situaciones difíciles en la clase que
son características en esta edad. Por ejemplo, malos modales, travesuras, groserías,
rebeldía y enfrentamiento al educador. Estas conductas son más frecuentes en los varones
y tienen su explicación en la inseguridad y necesidad de autoafirmación. Pueden mostrarse
arrogantes y enfrentarse al maestro, sólo para mostrarse así mismo hasta donde puede
llegar, y mostrarle a los demás que tiene arrojo, seguridad y valentía.
El aula es también un lugar para conversar e interactuar con los amigos, por lo que
comúnmente los adolescentes se distraen y se advierte un murmullo molesto y
entorpecedor.
En ocasiones pueden producirse conflictos entre algún alumno y el grupo o entre
subgrupos dentro del aula. Las causas son por lo general el no cumplimiento del "código de
camaradería", llevarse casi siempre con alumnos o con subgrupos que se muestran
arrogantes, pretenciosos, altaneros o insolentes con los demás compañeros. También con
los aduladores del maestro o los que delatan a sus condiscípulos. En todos los casos han
faltado al código de compañerismo del grupo y son rechazados por los demás.
El profesor con experiencia maneja esta situación sin dificultad y no permite que las
mismas afecten al desarrollo de la actividad docente.
También la familia representa un importante factor en el sistema de comunicación del
adolescente. En la vida familiar el adolescente debe responder a un conjunto de exigencias,
en función de su desarrollo como personalidad.
Aunque la opinión de los coetáneos ha sido considerada en la literatura psicológica
como elemento fundamental que determina la conducta del adolescente, nosotros hemos
comprobado en entrevistas realizadas a grupos de adolescentes cubanos que la opinión de
los padres sigue teniendo gran importancia para el bienestar emocional del
adolescente. En este sentido consideramos que no necesariamente en todo momento el
adolescente responde a lo pactado por su grupo, sino que esto dependerá del estilo de
comunicación que se haya desarrollado entre este y sus padres.
Analizando en sentido general las características que adopta la relación adulto--
adolescente podríamos señalar lo siguiente:
111
LA CRISIS DE LA ADOLESCENCIA
Muy vinculado al problema antes analizado, aparece como aspecto distintivo de este
período, la llamada: "crisis de la adolescencia".
Numerosos autores han tratado de dar una explicación a este fenómeno partiendo de
diferentes posiciones.
La corriente del universalismo biogenético aporta una interpretación biologista de este
fenómeno al hacerlo depender de la maduración del organismo; por su parte los
antropólogos culturales se sitúan en el polo contrario considerando el ambiente (influencias
sociales, no vistas en su condicionamiento histórico), como determinantes de la crisis. A
estas exposiciones se suman aquellas que identifican esta crisis con los conflictos
generacionales.
¿Cuáles son entonces las consideraciones de la psicología materialista dialéctica
relativas a la caracterización y explicación de la crisis de la adolescencia?
Para la psicología materialista dialéctica la crisis de la adolescencia no se identifica
con "conflicto" sino que es valorada teniendo en cuenta su contribución al desarrollo de la
personalidad en esta etapa. Incluso algunos autores la consideran su fuerza motriz.
Es una crisis de carácter psicológico que expresa la contradicción existente entre
las potencialidades psicológicas crecientes del adolescente (de las cuales este va siendo
cada vez más consciente) y las posibilidades reales para su realización.
Esta contradicción es provocada por la "posición intermedia" que ocupa el
adolescente. Por una parte se plantean a su comportamiento exigencias elevadas (debe
mantener una disciplina consciente, realizar con seriedad sus tareas, comportarse de
manera reflexiva e independiente) y por otra se le brindan pocas posibilidades de organizar
por sí mismo su comportamiento pues realmente no siempre se encuentra preparado para
tener el grado de independencia al que aspira.
Las necesidades de independencia y autoafirmación; características del adolescente,
son expresión de la crisis; manifestándose en ocasiones a través de conductas que resultan
chocantes al adulto con sus preguntas, emplean estilos altisonantes de conversación, dan
muestras de sabiondez acentuada, tratan de ser originales en el uso de la moda o presentan
un extremo abandono de su apariencia física.
Estas manifestaciones, paradójicamente, son expresión de la inseguridad del
adolescente y una forma de buscar apoyo y comunicación con quienes le rodean. Su
expresión tendrá un carácter más o menos marcado, en función del manejo que logren las
personas cercanas al adolescente, de su comportamiento.
CONCLUSIONES
La adolescencia constituye una etapa de rápidos y profundos cambios en el desarrollo
del individuo.
Se amplían los sistemas de actividad y comunicación que determinan el surgimiento de un
conjunto de características psicológicas propias de este período.
Desde el punto de vista social, el adolescente sigue siendo un escolar, pero las
exigencias del medio le obligan a desarrollar una mayor autonomía e independencia.
Los cambios anátomo-fisiológicos tales como el segundo cambio de forma y la
maduración sexual, modifican su aspecto físico y le hacen parecerse más a un adulto que a
112
un niño. Esto hace surgir un sentimiento de madurez que influye de modo decisivo en que el
adolescente sienta que no es un niño y desee ser tratado como adulto.
Exige independencia, pero aún se siente inseguro para comportarse de modo
autónomo con éxito, lo que le impulsa a autoafirmarse constantemente ante los demás. por
esta razón manifiesta conductas exageradas que no siempre agradan a los adultos.
El grupo de coetáneos adquiere una tremenda importancia y el ocupar una posición
en él se convierte en un motivo fundamental del adolescente. Asumirá las normas y valores
grupales y actuará en correspondencia con ellos para ser aceptado por los demás. En el
grupo intercambia criterios y opiniones sobre la amistad, sobre las demás personas y sobre
sí mismo que influyen en su formación moral.
Comienza a reflexionar sobre sí mismo, surge la necesidad de conocerse y
autovalorarse adecuadamente por lo que se desarrollan estas formaciones psicológicas.
Se asumen como modelos a imitar personajes heroicos o extraordinarios, por lo que los
ideales resultan difíciles de llevar a la práctica y no regulan con efectividad el
comportamiento.
El adolescente vive en el presente, no le preocupa mucho su futuro, por lo que no se
manifiestan con frecuencia motivaciones profesionales desarrolladas a esta edad. Aunque
aparecen nuevos intereses, estos son bastante inestables.
Se desarrolla el intelecto, especialmente el pensamiento que alcanza las
características de un pensamiento teórico, hipotético deductivo y surgen nuevas vivencias
afectivas, como las amorosas y estéticas; sin embargo, el adolescente es bastante lábil e
impulsivo y no siempre logra controlar de modo efectivo la expresión de sus emociones.
Aún es un tanto unilateral y rígido con los análisis y valoraciones que hace de los
hechos y de las demás personas, lo que le puede traer dificultades en sus relaciones
interpersonales. No logra un funcionamiento efectivo de su personalidad en todas las
situaciones que así lo requieren.
No obstante los logros alcanzados le permiten una reorganización de la esfera
motivacional, una mayor estabilidad de la jerarquía de motivos y por tanto un nuevo peldaño
en la conquista de la autodeterminación, como indicador esencial de la personalidad adulta
desarrollada.
Todas estas adquisiciones al ser conciencializadas por el adolescente como
potencialidades, lo impulsan a exigir de quienes le rodean mayor independencia y respeto
para su individualidad pudiendo mostrar conductas que nos llevan a definir este período
como una etapa crítica.
De aquí la importancia de dirigir conscientemente las influencias educativas que se
ejercen sobre los adolescentes por parte de la familia, la escuela y la sociedad en general.
Sólo el conocimiento de las regularidades del desarrollo de la personalidad en esta
etapa, así como de los cambios anátomo-fisiológicos también presentes nos permitirán hacer
realidad en la práctica un principio esencial de la psicología y la pedagogía: La enseñanza
conduce al desarrollo y le dirige.
Este principio se traduce en la necesidad de "conducir" al adolescente a encontrar el
sentido de la vida; de forma tal que haga suyos, aquellos valores y legítimas aspiraciones
sociales y morales de la sociedad, a través de su asimilación activa y personal, todo lo cual
posibilitará una regulación consciente de su comportamiento y el surgimiento de la
concepción del mundo en la edad juvenil.
113
Ahora bien al final de la adolescencia, el desarrollo alcanzado hace que la sociedad le
asigne nuevos deberes y derechos que condicionan el surgimiento de nuevas necesidades
que ya no pueden ser satisfechas con las formas de actividad características de la etapa o
con la relación afectiva con el grupo, por lo que se hace necesario el tránsito a una nueva
etapa de desarrollo y con ella, a nuevas formas de actividad y comunicación.
114
LA ADOLESCENCIA
Autora: Dra. Irene Jorge Portilla
El desarrollo humano es un proceso largo y difícil que pasa por diferentes períodos, durante
los cuales se van produciendo cambios biológicos, psicológicos y sociales.
Una de estas etapas de gran trascendencia para la vida humana es la adolescencia, la cual
se suele caracterizar, de modo general, como el período de transición entre la niñez y la
edad adulta. El intervalo de edades que abarca este período varía de un autor a otro, pero
por lo general suele fijarse entre los 11 - 12 años y los 18 - 20. Por supuesto, este amplio
rango de edades implica la existencia de diferentes momentos con distinta problemática en
la vida de los adolescentes y, por esta razón, es común diferenciar entre una "adolescencia
temprana" (11-14 años) y una "adolescencia tardía" o juventud (15 - 20 años).
La concepción de adolescencia como período de transición nos permite comprender que el
adolescente no es un ser completamente ajeno al niño que fue, sino que, por el contrario, su
experiencia anterior durante la niñez influirá en cómo afronta las nuevas situaciones que
se le presentan en su vida en este período. Por otro lado, la juventud tiene un futuro además
de un pasado, y en su proyecto de vida debe estar alcanzar la autodeterminación y madurez
características de edades posteriores.
Se evidencia que la adolescencia no ocurre de inmediato, ni está determinada sólo por los
cambios de la pubertad, sino que constituye un lento proceso de aprendizaje que lleva
implícito diversas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales.
Como correctamente señala un teórico de la adolescencia la persona no se convierte en un
Frankeistein hecho de trocitos de niño y de futuro adulto (8 ). Por el contrario, la
adolescencia constituye un período con entidad propia y definida dentro del proceso de
desarrollo vital. En este sentido L.I. Kaplan escribe: "La adolescencia no es una repetición
del pasado ni una mera estación intermedia entre la infancia y la edad adulta. Es un
espacio pleno de historia y potencialidad". (12)
Podría entonces definirse la adolescencia como la etapa de la vida del individuo en la que se
producen intensos cambios biológicos, psicológicos y sociales que preparan la personalidad
para el logro de la autodeterminación de su vida futura.
Otro autor, Carlyle Guerra, (director de la OPS) define la adolescencia como un proceso
principalmente biológico que trasciende al área psicosocial y que constituye un período
durante el cual se inicia y se busca perfeccionar la madurez de la personalidad.
Como se observa ambas definiciones enfatizan los grandes cambios que se producen en
este período de la vida del hombre.
¿Cuáles son esos cambios que caracterizan la adolescencia?
Cambios biológicos o físicos
El comienzo de la adolescencia viene marcado por modificaciones físicas muy evidentes que
constituyen lo que se denomina la pubertad.
Son precisamente esos cambios corporales los que indican el "adiós a la infancia" y llaman
la atención de los propios adolescentes y de los adultos que los rodean.
Según Marshall y Tanner (8), la pubertad es el conjunto de cambios morfológicos y
fisiológicos que se dan en el niño en desarrollo conforme las gónadas cambian del estado
infantil al estado adulto. Este proceso se completa con la madurez física y sexual del
adolescente y la adquisición de las características del adulto del propio sexo.
115
Según estos autores las manifestaciones más importantes de la pubertad serían:
• El estirón adolescente.
• El desarrollo de las gónadas.
• El desarrollo de los de los caracteres sexuales secundarios.
• Los cambios de la composición corporal: en la cantidad y distribución de la grasa en
asociación con el crecimiento del esqueleto y la musculatura.
El desarrollo de los sistemas circulatorios y respiratorios que conduce, sobre todo en los
varones a un aumento de la fuerza y la resistencia.
Este proceso puede durar entre cuatro o cinco años.
Es evidente que en esta etapa se producen transformaciones físicas y fisiológicas de una
profundidad y rapidez muy superiores a las de la etapa anterior y que sólo tienen
comparación con las que habían tenido lugar durante la etapa fetal y en los primeros meses
de la vida.
Los cambios físicos más evidentes se refieren al tamaño y la forma del cuerpo y también al
desarrollo de los órganos reproductivos, todo lo cual está determinado por las hormonas,
algunas de las cuales aparecen por primera vez y otras se producen en cantidades
mayores.
Las hormonas producidas por la intensificación de la actividad de la hipófisis estimulan el
crecimiento de los tejidos y el funcionamiento de otras glándulas, tales como las sexuales,
tiroides y suprarrenales entre otras, todo lo cual origina múltiples cambios en el organismo,
siendo los más evidentes el llamado "salto en el crecimiento o estirón" y la maduración
sexual. Este salto en el crecimiento según A. V. Petrovski se caracteriza por: (15)
• Modificación de la fisonomía del adolescente: aumento de la estatura, incremento del
peso y del diámetro toráxico, que lo asemeja al adulto.
• Cambio en el rostro como consecuencia del intenso desarrollo de la parte facial del
cráneo.
• La columna vertebral se retrasa en el crecimiento anual respecto al ritmo de crecimiento
del cuerpo en longitud.
• Aumento de la masa muscular y de la fuerza de los músculos (diferencias de sexos),
acrecentando sus posibilidades físicas. Los músculos de los adolescentes se fatigan con
mayor rapidez que los de los adultos y todavía no son capaces de soportar tensiones
prolongadas, cuestión que debe tenerse en cuenta en las actividades deportivas y en el
trabajo físico en general.
• Se produce la reestructuración del aparato locomotor que está acompañado de la pérdida
de armonía en los movimientos y se manifiesta en una incapacidad de dominar el propio
cuerpo (exceso de movimientos, insuficiente coordinación de los mismos, torpeza
general, tosquedad, etc.). Esto puede engendrar vivencias desagradables e inseguridad.
Estos cambios de forma llevan muchas veces al adolescente a avergonzarse de su
apariencia y de sus torpezas, a una gran necesidad de movimientos, unida a la
tendencia al cansancio o fatiga. Es por eso que no debemos avergonzarlos ni reñirles
constantemente por sus torpezas que resultan inevitables.
• También se producen alteraciones cardiovasculares vinculadas al crecimiento rápido del
corazón con relación a los vasos sanguíneos y que conllevan alteraciones
neurovegetativas tales como: palpitaciones, dolores de cabeza, elevación de la presión
arterial, rápida fatigabilidad, etc.
• Deficiencias endocrinas y desórdenes funcionales del sistema nervioso, que se asocian a
problemas entre los que se destacan: agotamiento intelectual, descenso en la
116
productividad del trabajo, distracción, tensión nerviosa, irritabilidad, fuertes vivencias
emocionales, hipersensibilidad, desajustes del sueño, susceptibilidad a contraer
enfermedades, pereza y apatía, etc.
Muchos aspectos del crecimiento son semejantes en hembras y varones, mientras que otros
son específicos. Existen también diferencias entre individuos respecto al momento en que
comienzan los cambios.
En comparación con las hembras en los varones se produce un crecimiento mayor de los
músculos, un desarrollo mayor del corazón y los pulmones, una mayor presión sistólica
sanguínea, un ritmo cardíaco más lento, una mayor capacidad para transportar oxígeno en la
sangre y más posibilidades de eliminar los productos de desecho del ejercicio muscular,
todo lo cual hace al varón más capaz de realizar ejercicio físico, de luchar, cazar, transportar
objetos pesados, etc.
El desarrollo que hasta el momento había sido muy parecido en ambos sexos se diferencia
ostensiblemente. El hecho de que se produzca el "estirón" de la adolescencia con unos dos
años de adelanto en las mujeres respecto a los hombres hace que durante un tiempo las
hembras sean más altas, aunque al finalizar el crecimiento los varones, por lo general, son
más altos.
Aunque el orden de sucesión del desarrollo de los distintos aspectos se produce en todos los
individuos de modo similar, sin embargo existen notables diferencias entre sujetos en
cuanto a la edad de comienzo y de terminación lo que hace que, en casos extremos,
hablemos de adolescentes precoces y adolescentes tardíos. Estas diferencias individuales
pueden tener consecuencias psicológicas muy importantes para el adolescente.
Pensemos, por ejemplo, en la susceptibilidad y egocentrismo que caracteriza al adolescente
y lo hace sentirse el centro de las miradas de los demás. El querer ser similar a sus
coetáneos los hace sentirse mal cuando el crecimiento es demasiado rápido y sobre todo
cuando éste tarda demasiado en comenzar, lo que hace que se vean distintos a la media,
causando gran preocupación en el sujeto. Por ejemplo, un varón que se retrasa en el
desarrollo tiene menos fuerza y rapidez de movimientos en relación con sus coetáneos y,
por consiguiente, una participación deficitaria en actividades deportivas o físicas en general.
Este retraso o aceleración en el desarrollo influye también en las relaciones con el otro sexo
que ya se inicia en este período.
Para combatir el efecto psicológico negativo que estas diferencias pueden tener en el
adolescente es imprescindible que los adultos (padres, maestros, médicos) brinden al
adolescente la información necesaria que les permita comprender que la velocidad del
desarrollo y el momento en que se produce es propio de cada sujeto y que en un período de
tiempo relativamente corto estas diferencias desaparecen.
Las diferencias de tamaño y forma están determinadas por factores genéticos y ambientales,
aunque la forma está más controlada por factores hereditarios que el tamaño, el cual
depende mucho de la alimentación y el ejercicio.
Durante la adolescencia puede aparecer, sobre todo en los varones, un aumento de los
poros de la piel que origina el molesto acné, que constituye un motivo de preocupación para
los adolescentes debido a la gran importancia que dan al aspecto físico en esta etapa.
La maduración sexual
Durante la pubertad comienza el funcionamiento de las glándulas sexuales, apareciendo los
caracteres sexuales secundarios.
117
En las hembras los primeros signos de pubertad son el crecimiento de las mamas y la
aparición del vello pubiano y axilar, junto al desarrollo del útero y la vagina. Un poco más
tarde se produce la menarquia (primera menstruación), la cual tiene lugar con posterioridad
al estirón. Toda esta madurez sexual no significa que la hembra ya esté apta para la
reproducción, sino que existe un período de esterilidad que dura aproximadamente entre un
año y un año y medio después de la menarquia. Además, el crecimiento corporal continúa y,
según las estadísticas, las muchachas crecen alrededor de seis centímetros más después
de la primera menstruación.
En el varón el primer signo de pubertad es el crecimiento de los testículos y el escroto, así
como un débil crecimiento del vello pubiano. El estirón en la estatura y el crecimiento del
pene se produce aproximadamente un año después de los primeros signos puberales y sólo
después (alrededor de un año más tarde) se produce la primera eyaculación.
Se ha constatado que la maduración sexual tardía puede ser considerada normal. Sin
embargo, estas diferencias individuales constituyen una preocupación para los adolescentes.
Así lo expresa una adolescente en una carta dirigida a una especialista:
"Tengo 15 años y una preocupación muy grande: apenas me han crecido los senos. Esto me
tiene muy mal... Un día conversé con una compañera de aula este problema. Tengo
bastante confianza con ella, y me aconsejó que me pusiera algodones en el ajustador".
(16).
En otra carta una adolescente escribe: "Mi hermana me confesó anoche algo que me ha
dejado perpleja. Ya cumplió los 14 años y todavía no es señorita (no ha menstruado). Yo no
sé si esto es normal o no. Ella está pensando que se va a quedar así. Yo tuve mi primera
menstruación a los 12 años y no entiendo por qué ella aún no la ha tenido. Es fuerte,
saludable e incluso alta". (16)
Es evidente la falta de información que tienen muchos adolescentes sobre el desarrollo
sexual, lo que enfatiza la necesidad de una educación especializada en estos aspectos tan
importantes del desarrollo del ser humano.
En investigaciones realizadas en Cuba se ha constatado que el crecimiento del seno en las
niñas se produce como promedio a los 10 años y 9 meses (estadio de botón o yema). A los
13 años y medio el 97% ya le ha brotado el seno. A los 11 años y medio la mitad de las
niñas cubanas manifiestan indicios del crecimiento del vello público. La menarquia se
produce como promedio a los 13 años. La maduración sexual en las hembras se adelanta
aproximadamente 18 meses con respecto a los varones. (4)
En la población varonil el desarrollo sexual a los 14 años es completo sólo en un tercio, otra
tercera parte se encuentra iniciándolo y el resto está en la media. (4)
Como bien señala A. Petrovski la maduración sexual y los cambios físicos poseen una
importante repercusión psicológica para el adolescente.(15)
En primer lugar, las modificaciones ocurridas lo hacen objetivamente más adulto, originando
la sensación de la propia adultez, es decir, se sienten más adultos por asemejarse a ellos.
En segundo lugar, la maduración sexual origina un mayor interés por el otro sexo y la
aparición de nuevas sensaciones, sentimientos y vivencias.
Por supuesto que son las condiciones sociales, las circunstancias concretas e individuales
de educación las que en gran medida determinan el grado en que el adolescente se
preocupa y se concentra en estas nuevas sensaciones y vivencias. Por ello resulta
indispensable ampliar y consolidar la educación sexual en esta etapa tanto en la escuela
118
como en el seno familiar. Pueden tener una influencia negativa la lectura de libros no
adecuados a la edad, así como las películas destinadas a edades superiores.
La maduración sexual y el crecimiento físico traen aparejados el despertar del amor que en
esta etapa adquiere suma importancia para el adolescente.
Para finalizar el aspecto biológico del desarrollo adolescente quisiéramos hacer referencia
a la llamada tendencia secular que plantea que aunque al parecer los cambios físicos que
se producen en la pubertad suceden de la misma manera que hace miles de años, en la
actualidad se están produciendo modificaciones en el desarrollo físico en cuantía y
velocidad, determinado posiblemente por múltiples factores, siendo los más relevantes la
nutrición y la disminución de las enfermedades.
Se observa la tendencia a un aumento en la estatura y en la velocidad del crecimiento. En
los varones, por ejemplo, la estatura adulta no se alcanzaba anteriormente hasta los 25
años, mientras que en la actualidad la media es hacia los 18 - 19 años. También la
menarquia aparece cada vez más tempranamente. (5)
Por supuesto, que esta aceleración o lentitud puede estar también determinada por factores
socioeconómicos, por el nivel de desarrollo de un país determinado, pues en los países
subdesarrollados, donde abunda la desnutrición y la falta de atención médica, los niños no
logran un desarrollo adecuado de sus potencialidades físicas.
Para entender la adolescencia hay que tener presente todos estos cambios físicos al que
hemos hecho referencia. Sin embargo, sería incorrecto identificar la adolescencia con la
pubertad, ya que ésta última es semejante en todas las culturas, no siendo así la
adolescencia que constituye un período de la vida más o menos largo, que puede presentar
variaciones en las diferentes culturas y medios sociales. Esto significa que la adolescencia
es un fenómeno psicológico, que se inicia en la pubertad, pero no se reduce a ella. Es
decir, las novedades corporales no son las únicas que se producen en la adolescencia, sino
que junto a ellas figuran relevantes cambios sociales y psicológicos.
Por eso no existe, ni puede existir, una caracterización del adolescente en general, al
margen de la historia y de las condiciones sociales de un país o cultura determinada, error
característico de la psicología tradicional burguesa.
Cambios psicológicos en la personalidad del adolescente
Crisis de la adolescencia
Numerosos autores han tratado de dar una explicación al fenómeno de la crisis de la
adolescencia, partiendo de diferentes posiciones entre las que se destacan, por ejemplo, el
enfoque biogenético y el sociogenético
Por ejemplo, en la literatura psicológica se encuentra muchas veces la idea de que los
cambios que se producen en la adolescencia son de tipo traumático.
Por un lado, se traza el retrato del adolescente como un ser sometido a sentimientos
tormentosos y llenos de angustia. Esta descripción de la adolescencia como etapa de
grandes pasiones ha sido una constante a lo largo de los tiempos. Platón y Aristóteles ya
caracterizaban así este período de la vida; Shakespeare hacía comentar a sus personajes
que la sola dedicación de los jóvenes entre 10 y 23 años consistía en "embarazar mujeres,
contradecir mayores, robar, pelear..." (8)
Sin embargo ha sido G.S. Hall el que más ha influido en la consideración de la adolescencia
como un período psicológico desequilibrado al caracterizarla como una transición poblada
de tempestades y tensiones. (8)
119
Una vez aceptada la inestabilidad psíquica como rasgo de la adolescencia, la disputa pasó a
centrarse en su origen. Diversos autores psicoanalíticos se adhirieron a esta concepción
patológica de la adolescencia. Por ejemplo, Anna Freud señala: "La adolescencia constituye
por definición una interrupción del plácido crecimiento que recuerda aparentemente diversos
problemas emocionales y trastornos estructurales... Ser normal durante la adolescencia es
por sí mismo anormal." (8)
Según los psicoanalistas la causa de estos trastornos se hallarán en los cambios fisiológicos
que suponen la pubertad , y fundamentalmente, el brote de los impulsos sexuales.
Todas estas ideas pertenecen a la tendencia biogenética, introducida por el psicólogo
norteamericano Stanley Hall (1844-1924) el cual hace depender la crisis de las
modificaciones anátomo-fisiológicas que se producen en el organismo del adolescente, lo
que implica un condicionamiento biológico de las características del mismo. Siguiendo esta
misma idea el psicólogo austriaco Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, y sus
seguidores consideraban la crisis como un fenómeno universal e inevitable en virtud de su
condicionamiento biológico.
Contraria a esta opinión de lo anormal como rasgo intrínseco y universal de la adolescencia
ligado a causas biológicas se alzaron las voces de antropólogos como M. Mead la cual en su
trabajo "Adolescencia y sexo en Samoa" (1928) subraya la idea de que los problemas
adolescentes no se deben a su propia naturaleza, sino a pautas culturales. Además,
considera que la adolescencia puede ser influida por la estructura concreta de la sociedad.
En este sentido, las sociedades primitivas suavizan o hacen desaparecer la adolescencia,
entendida como un prolongado período de transición entre la niñez y la edad adulta,
mediante el sometimiento del adolescente a unos ritos de transición, con ceremonias
prefijadas, que lo incorporan a la edad adulta.
Es decir, son las condiciones sociales en las que vive el hombre las que determinan la
ausencia o presencia de la crisis, la duración del período de la adolescencia, así como las
características de personalidad en esta etapa.
Todas estas ideas, que aparecen hacia los años 20-30 de este siglo, pertenecen a la
tendencia sociogenética.
Como se evidencia, los representantes de esta tendencia, ignoran totalmente los factores
biológicos, considerando que la crisis se origina y determina exclusivamente por factores
sociales. Conciben al hombre como un ser pasivo, expuestos a las influencias del medio.
En contraposición con todo lo anterior, en los últimos tiempos se habla del desequilibrio del
adolescente como un mito falso.
Las diferentes investigaciones realizadas sobre la inestabilidad de la adolescencia rechazan
que ésta sea normativa y encuentran que las crisis de identidad que suponen una ruptura de
la personalidad son infrecuentes.
Según J.C. Coleman la mayoría de los estudios realizados llegan a la conclusión de que sólo
el 25% al 35% de la población experimenta una crisis de identidad grave. Por el contrario, el
desarrollo de la personalidad, según diversas investigaciones longitudinales parece consistir
en un proceso lento y gradual de maduración sin grandes sobresaltos. (8)
Igualmente, la proporción de trastornos psiquiátricos no parece mayor en la adolescencia
que en la niñez o la adultez, aunque se modifique su naturaleza, siendo la depresión y la
ansiedad los problemas característicos de esta etapa.
Sin embargo, es necesario subrayar que la crisis de la adolescencia está determinada en
120
gran medida por la aparición de contradicciones antagónicas entre adolescentes y adultos.
Cuando el adolescente se mira al espejo y se ve como un adulto quiere ser tratado como tal
y en muchas ocasiones los mayores no son capaces de comprender estas transformaciones
y siguen tratándolos como niños. Teniendo en cuenta estos elementos podemos destacar
como contradicciones típicas de esta etapa las siguientes:
• El adolescente se vivencia como adulto y quiere ser tratado como tal y los adultos no lo
consideran así.
• El adolescente trata de lograr la independencia que el adulto limita considerablemente,
brindándole escasa o ninguna posibilidad para la satisfacción de esta necesidad.
Si estas contradicciones no son solucionadas de una manera adecuada, pueden
generalizarse a todas las relaciones y es cuando se habla de "crisis de la adolescencia" que
se caracteriza por la aparición de conductas inadecuadas tales como: rebeldía, agresividad,
resistencia sistemática hacia el adulto, fugas del hogar, encerramiento en sí mismo o
aislamiento, etc.
Como ya señalamos dentro de los psicólogos burgueses de tendencia biogenética se
plantea el carácter universal e inevitable de esta crisis, ya que ellos dan un gran significado
al factor biológico, a la maduración sexual en el origen de las características psicológicas de
los adolescentes. La propia práctica refuta esta teoría ya que se ha comprobado que la crisis
puede continuar después de pasar este período y, además, no se produce en todos los
adolescentes, pues la misma tiene relación con la adecuada solución de las contradicciones
de las que hicimos referencia anteriormente.
Esto significa que las características etarias del adolescente son consecuencia no solamente
de la maduración biológica sino también de las condiciones de vida y actividad del hombre y
de la aparición de nuevos factores sociales. Hay que reconocer el papel de la enseñanza y la
educación sin ignorar lo biológico y la interrelación del adolescente con el medio social que
lo rodea.
Por tanto, las transformaciones biológicas por sí solas no repercuten, sino a través de
interpretaciones que hace el adolescente de sus relaciones con el adulto y del trato y
valoración que éste le da. De esto se deduce que la crisis puede ocurrir o evitarse. Si las
necesidades del adolescente son satisfechas de la mejor manera puede que no caiga en
contradicciones irreconciliables, es decir, si las tiene las puede resolver rápidamente, si
encuentra en el adulto el amigo que lo comprende, lo ayuda y lo orienta.
Las dificultades en la enseñanza y educación de los adolescentes, que en muchas
ocasiones son la causa de la aparición de la crisis, podrían eliminarse de comprenderse la
necesidad de cambiar los métodos de educación y enseñanza que ya no responden a las
características psicológicas de esta etapa de la vida. Además, es necesario cambiar las
viejas formas de influencia y presión sobre los adolescentes, en especial, la forma de
controlar su vida y actividad.
Como señala A, Petrovski (15), existen algunos factores que inciden en que se mantengan
las relaciones anteriores por parte de los adultos, tales como:
• No varía lo posición social del adolescente que sigue siendo un alumno.
• Dependen materialmente de la familia.
• Los adultos mantienen la costumbre de dirigir y controlar la conducta de los
adolescentes.
• El adolescente conserva (sobre todo al comienzo) rasgos infantiles en su fisonomía y
conducta.
121
Para la psicología marxista la crisis no se identifica con conflicto, sino que es valorada
teniendo en cuenta su contribución al desarrollo de la personalidad. Incluso algunos autores
la consideran su fuerza motriz. Por otro lado, es una crisis de carácter psicológico que
expresa la contradicción existente entre las potencialidades psicológicas crecientes del
adolescente (de las cuales se va haciendo cada vez más consciente) y las posibilidades
reales para su realización.
Esta contradicción es provocada por la posición intermedia que ocupa el adolescente, ya
que, por una parte, se le plantea a su comportamiento exigencias elevadas (mantener una
disciplina consciente, realizar con seriedad y responsabilidad sus tareas, comportarse de
manera reflexiva e independiente) y, por otra parte, se le brindan pocas posibilidades de
organizar por sí mismo su comportamiento, pues no siempre se encuentra preparado para
tener el grado de independencia al que aspira.
Para terminar de destruir el estereotipo romántico del joven rebelde y atormentado, nos
encontramos con que, lejos de ser comunes, los conflictos generacionales son escasos y los
adolescentes dicen sentirse cercanos a sus padres y mantener con ellos buenas relaciones.
En resumen, la naturaleza de la adolescencia no parece adaptarse a un retrato como
período de graves trastornos y tumultos sino más bien a un largo y paulatino proceso de
adaptación a lo largo del cual y secuencialmente se van realizando las tareas propias de
estas edades.
Lo que si es evidente que la adolescencia es una etapa de cambios biológicos, psicológicos
y sociales significativos, tanto en su aspecto cuantitativo como cualitativo.
Es importante que el adolescente logre cumplimentar las tareas evolutivas que caracterizan
esta etapa del desarrollo humano.
En este sentido resulta interesante tener en cuenta las ocho tareas evolutivas que según R.
J. Havighurst (1972) deben acometerse en la adolescencia: (8)
• Alcanzar nuevas y más maduras relaciones con los compañeros de edad de ambos
sexos.
• Adquirir un papel social masculino o femenino.
• Aceptar el propio físico y utilizar el cuerpo eficientemente.
• Lograr una independencia emocional con respecto a los padres y otros adultos.
• Prepararse para el matrimonio y la vida familiar.
• Prepararse para una carrera.
• Adquirir un conjunto de valores y un sistema ético como guía de la conducta a
desarrollar, es decir, una ideología.
• Desear y lograr una conducta socialmente responsable.
Por supuesto, que estas tareas no se ejecutan simultáneamente sino que se divide su
consecución entre las diferentes fases de la adolescencia.
Esfera afectivo motivacional
En cuanto a la esfera afectivo motivacional se producen intensos cambios. Las necesidades
básicas en este período son la de independencia y autoafirmación y comunicación.
Como ya dijimos anteriormente el adulto, por lo general, no comprende ni satisface la
marcada necesidad de independencia que surge en el adolescente, manteniendo con éste
una actitud similar a la de etapas anteriores, es decir, limita la independencia, lo cual atenta
contra la educación y el desarrollo social del adolescente que ante esta situación tiende, por
lo general, a rebelarse, a rechazar al adulto que debido a eso pierde la posibilidad de influir
122
adecuadamente sobre el mismo. De esto se desprende que como único pueden soslayarse
las dificultades en la comunicación del adulto y el adolescente es si la relación entre ambos
se conforma igual que entre adultos, es decir, siendo amistosas, de colaboración y ayuda, de
respeto y confianza mutua.
Es necesario que el adulto reflexione sobre esta problemática y encuentre la justa medida de
independencia que debe dar al adolescente acorde con sus posibilidades personológicas y
sociales.
Por otro lado, la necesidad de autoafirmación debe ser también satisfecha por el adulto. Es
frecuente que no se respete al adolescente, que no se le reconozca como él desea, ni se le
de participación en la vida adulta. Las opiniones del adolescente deben ser escuchadas y
tenidas en cuenta pues él ya tiene opiniones propias. Es decir, que en este período se
observa un fuerte sentimiento de dignidad personal, por lo que no es recomendable humillar,
diminuir al adolescente y privarlo del derecho de actuar libremente.
Además, el adolescente es crítico y selectivo al analizar las opiniones y exigencias de los
adultos y considera que éstas deben ser bien argumentadas y convincentes, pues él ya tiene
su opinión propia que muchas veces es contraria a la de los adultos.
Los cambios puberales repercuten seriamente sobre la vida afectiva del adolescente el cual
se caracteriza por una fuerte excitabilidad emocional. Reacciona intensamente a todos los
cambios que registra en su vida con una gran alegría, tristeza, rabia o desesperación. Sus
mismos afectos intensos carecen de continuidad. Pasa rápidamente de la alegría a la
tristeza o viceversa, la mayoría de las veces sin motivos aparentes.
También las estables relaciones que tenía con sus familiares van a cambiar profundamente.
Ahora mantiene respecto a ello una actitud distante pero tensa. Se hace mucho más
introvertido y en algunas ocasiones responde violentamente cuando algún familiar intenta
penetrar en su intimidad. Con sus padres es frecuente que adopte una actitud resentida,
sobre todo si estos no tienen hacia él una actitud respetuosa o no lo tienen en cuenta en la
toma de decisiones de interés común.
Las emociones intensas son vividas frecuentemente hacia adentro. Al adolescente le gusta
permanecer solo para poder experimentar a gusto todos estas intensas experiencias
emocionales. Sus conductas violentas e inadecuadas son casi siempre el resultado de
emociones que ha ido cultivando dentro de sí mismo.
Algunos autores consideran que la intensa vida emocional del adolescente hace que se
resienta también su vida escolar, provocando en ocasiones fracasos escolares.
Los sentimientos también alcanzan un mayor desarrollo, se hacen más variados y profundos,
surgen nuevos sentimientos como, por ejemplo, los amorosos y el sentimiento de amistad
íntima y se logra, además, un mayor control consciente de los mismos.
Es característica en esta etapa la aparición de los "afectos" que son una manifestación de la
intensidad de la vida afectiva del adolescente.
El adolescente siente también una fuerte necesidad de respeto, reconocimiento, aceptación
y especialmente de comunicación con sus coetáneos y con los adultos (padres y maestros)
que puedan ayudarlos a comprender las múltiples transformaciones que está
experimentando.
Los motivos que mayor impulso dan a su actuación son los de pertenencia al grupo, la
formación de la pareja y la amistad.
Los intereses también sufren cambios, haciéndose más amplios, profundos, fuertes y
123
estables. Aparecen intereses de tipo cognoscitivo, orientándose hacia los descubrimientos
científicos, la literatura científico-técnica y otros. Comienza la inclinación hacia una
determinada rama del saber y profesión, aunque todavía responden con inseguridad y de
una manera muy estereotipada acerca de qué profesión u oficio seleccionará en el futuro.
Los ideales en esta etapa tienen un carácter generalizado y formal. Pueden estar
representados por uno o varios modelos en los que el adolescente destaca cualidades
concretas y abstractas que aún no ha incorporado en su actuación. Estos modelos, en
muchos casos, son portadores de valores morales elevados, por ejemplo ser
internacionalistas, por los que los adolescentes les resulta difícil imitarlos en su
comportamiento cotidiano.
L.I. Bozhovich señala que se produce una preferencia por la elección de personajes
heroicos, cuyas cualidades sirvan al adolescente de patrón de valoración de su propia
conducta y la de otras personas.(1)
Fernando González Rey en investigaciones realizadas con adolescentes cubanos constató
que por su contenido, los adolescentes destacan en su ideal cualidades generales, pues es
sólo en la edad juvenil (adolescencia tardía) donde se logra una mayor vinculación entre
estas cualidades y el comportamiento del sujeto, apareciendo entonces con mayor fuerza
aquellas relacionadas con su proyección futura y la necesidad de autorregulación.(9)
Otro aspecto característico de la adolescencia es el surgimiento de un nuevo nivel de
autoconciencia determinado, en gran medida, por la necesidad del adolescente de
conocerse a sí mismo y ser independiente.
La autoconciencia adquiere un carácter generalizado permitiéndole una mayor objetividad
en sus juicios, así como en la valoración de sus propias cualidades y las de otras personas,
aspecto que influye de manera significativa en el desarrollo de la autovaloración que
constituye una importante formación motivacional en esta etapa.
La autovaloración se hace más consciente y generalizada, aunque aún el adolescente no
realiza una fundamentación adecuada de sus características personales como sistema y en
ocasiones las cualidades que destaca al autovalorarse son abstractas, no lográndose
establecer un vínculo adecuado entre éstas y su comportamiento diario.
En investigaciones realizadas sobre este tema L. Domínguez constató que los contenidos
más mencionados por los adolescentes al autovalorarse son los referidos al estudio, la
recreación, la familia y los compañeros. En general estos contenidos fueron expresados de
una manera formal, sin un compromiso emocional que garantice su carácter regulador en
el comportamiento. Los adolescentes logran valorarse en cierta medida en el estudio, pero
no así hacia la futura profesión, pues esto no forma parte todavía de su esquema
autovalorativo. (6)
Lo antes señalado evidencia la importancia de conocer lo relativo al desarrollo de la
identidad o concepto de sí mismo en la adolescencia. En este período de la vida el desafío
fundamental implica lograr una identidad coherente, es decir, un conjunto congruente y
estable de aspiraciones y percepciones sobre sí mismo.
El autoconcepto es el conjunto de representaciones que el individuo elabora sobre sí
mismo y que incluye aspectos corporales, psicológicos, sociales y morales. El autococepto
del adolescente es complejo y resultante de las aspiraciones propias y de la imagen que
devuelven los demás. Esa imagen reflejada es esencial, pero no siempre exacta, pudiendo
llegar a producirse deformaciones. Todos queremos ser los mejores, al menos en un ámbito,
y tenemos miedo a no destacar y a que los otros no nos aprecien.
124
Los adolescentes experimentan grandes oscilaciones, que van desde sentirse excepcionales
a situarse muy por debajo de los compañeros. Es una etapa de tanteos hasta encontrar el
justo lugar, en la que existe un gran miedo al ridículo.
En la búsqueda de la identidad una de las primeras cosas que tiene que conseguir el
adolescente es asimilar los rápidos cambios físicos que está experimentando. Su cuerpo
cambia, su voz cambia, aparecen los caracteres sexuales secundarios y todo ello hace que
la imagen que tiene de sí mismo se modifique.
Según Kimmel y Weinner (8) el desarrollo de la identidad supone la adhesión a:
• un conjunto de valores y creencias (aspecto ideológico);
• un conjunto de metas educacionales y ocupacionales (aspecto ocupacional);
• una orientación sexual que determina los modelos de relación entre hombres y mujeres
(aspecto interpersonal)
Algunos de estos aspectos coinciden con las tareas evolutivas de la adolescencia
planteadas por Havighurst de las que hicimos referencia anteriormente.
Puede suceder que algunos adolescentes encuentren difícil estas tareas y no consigan
formar un concepto de sí mismo que encaje de modo realista con sus características
personales y con el medio en que viven, lo que puede originar una "crisis de identidad" que
puede llevarlos al aislamiento, a la incapacidad para planear su futuro, escasa concentración
en el estudio, adopción de papeles negativos por simple oposición a la autoridad.
Esfera cognitivo - instrumental
La evolución intelectual del adolescente está estrechamente ligada, según J. Piaget, a la
adquisición de las operaciones lógico - formales, que le permiten razonar con signos
separados de lo real, razonar sobre la forma de los problemas, lo que constituye un salto
cualitativo en su desarrollo intelectual.(14)
Debesse en 1942 (14) caracterizó la inteligencia en este período en tres aspectos
fundamentales que pueden considerarse aún vigentes:
• La inteligencia se especializa en aptitudes particulares.
• Pasa por un período razonador o dialéctico.
• Aparece la noción de ley.
Las aptitudes intelectuales en la adolescencia van a adquirir una configuración más estable,
lo cual incide en la elección de la futura profesión que requiere del predominio de
determinadas aptitudes.
Además, las intensas energías emocionales hacen que las funciones intelectuales del
adolescente sean ahora mucho más activas y encuentren fácilmente motivación para
ponerse en marcha.
La noción de ley sólo se adquiere en la segunda mitad de la adolescencia cuando ya existe
la posibilidad de establecer relaciones necesarias y generales entre los fenómenos.
La capacidad de distanciamiento de las percepciones va aumentando progresivamente.
Hasta los 7 años no admite la conservación de la materia. A los 10 años admite la
conservación del peso y a los doce la del volumen, que requiere ya un auténtico
razonamiento lógico formal, los cuales deben operar con signos separados de lo real.
A partir de los 11 años el adolescente es capaz de razonar sobre la forma, abandonando el
mundo de lo concreto. Las operaciones concretas son sustituidas por las operaciones
formales. Esto le permite al adolescente razonar sobre lo no presente y elaborar teorías.
125
En la solución de problemas puede ya utilizar un razonamiento hipotético-deductivo que le
permite, partiendo de hipótesis determinadas, llegar a conclusiones verdaderas.
Es decir, que ya el adolescente es capaz de resolver mediante las operaciones formales los
mismos problemas que antes resolvía en presencia de objetos. Esto significa que el
adolescente realiza en su interior lo que antes realizaba en el exterior, y esto es posible
porque cuenta con una serie de formas o fórmulas, separadas de los real, que puede aplicar
acertadamente a los más diversos acontecimientos reales. Estas formas que
presumiblemente obtuvo de la realidad están ya en su interior para ser aplicadas cuando lo
amerite la situación.
En general pudiéramos decir que el pensamiento en la adolescencia se hace más reflexivo
y teórico, lo que permite la utilización adecuada de conceptos, la elaboración de hipótesis, la
fundamentación de juicios, la exposición de ideas de forma lógica, la realización de amplias
generalizaciones, así como el ser más crítico en la utilización de determinadas teorías. Todo
esto implica el desarrollo del pensamiento crítico.
Además, como ya dijimos, crece la capacidad del pensamiento abstracto, pues el
adolescente desarrolla formas lingüísticas del pensamiento, tales como símbolos, fórmulas,
etc., lo que expresa las características que adopta la relación pensamiento y lenguaje.
Lo anteriormente señalado no significa que aún existan, sobre todo en la adolescencia
temprana, determinadas limitaciones entre las que pudiéramos señalar la simplicidad de su
teorías que en ocasiones carecen de fundamentación y de elementos creativos y la pobreza
de las argumentaciones que dan a muchos de sus juicios.
En esta etapa continúa desarrollándose el pensamiento teórico que contribuye a la formación
de la concepción del mundo.
La percepción sigue evolucionando en esta etapa. La percepción visual continúa su
perfeccionamiento hasta los 18 años aproximadamente. Esta mejoría se manifiesta en un
aumento de la agudeza visual, en una mayor precisión a la hora de determinar la constancia
del tamaño y de la forma de los objetos, y en una mayor facilidad para encontrar figuras
simples incluidas en otras más complejas. El adolescente percibe visualmente el mundo con
una mayor precisión, por lo que está en condiciones de actuar sobre él de una forma más
adecuada.
En general pudiera decirse que la percepción eleva su volumen, se hace más planificada,
consciente y analítica, convirtiéndose ya al final de la adolescencia en una observación
activa, imprescindible para el desarrollo exitoso de la actividad de estudio y del futuro trabajo
científico.
Las representaciones se hacen durante la adolescencia menos plásticas y más abstractas,
disminuyendo la importancia de lo perceptivo para las mismas. El adolescente tiende a
representarse los objetos, personas y acontecimientos de una manera más abstracta o
"formal".
Esta modificación de la representación está indudablemente vinculada al cambio total del
estilo cognitivo del adolescente, cuya inteligencia ya puede operar sin apoyarse en el mundo
perceptivo, lo que termina por formalizar las representaciones, las cuales participan de
muchas de las características que solemos atribuir a los conceptos.
La memoria del adolescente también experimenta cambios. Se hace más consciente y
premeditada, menos verbalista y repetitiva. Comienza a usar conscientemente los recursos
mnémicos. Es más racional pues utiliza para la fijación del material procesos tales como la
comparación, la sistematización y la clasificación. También se eleva la rapidez y el volumen
126
en la fijación y se logra el desarrollo de la habilidad de establecer asociaciones más
complejas, en forma sistémica. En general pudiera decirse que sigue aumentando la
capacidad de la memoria a corto plazo y, sobre todo, la de la memoria a largo plazo.
Aumenta considerablemente la retención del material significativo.
En un trabajo realizado por Weinert (1963) se estudió el número de repeticiones necesarias
para recordar una frase de contenido abstracto formal, constatándose lo siguiente: a los 10
años se precisa como promedio 7,6 repeticiones, a los 14 años, 2,8 repeticiones y a los 18
años 2,1 repeticiones.(14)
Pudiera señalarse que las oscilaciones de la memoria al comienzo de la adolescencia están
relacionadas con la inestabilidad afectiva característica de esta etapa y no constituye una
disminución propiamente de la memoria.
La imaginación del adolescente se caracteriza por una mayor productividad y una
tendencia al desarrollo de la imaginación creadora. Le es peculiar la fantasía que
desempeña un gran papel en la vida del adolescente, los cuales suelen soñar despiertos y
hacerse ilusiones con relación a su vida futura. Son también frecuentes los ensueños de
contenido sexual, familiar y profesional proyectados hacia el futuro.
El adolescente sigue mejorando en su capacidad de aprender especialmente en lo
cognitivo, lo que está condicionado por las nuevas condiciones intelectuales de las que ya
hicimos referencia, pasando a un segundo plano los aprendizajes manipulativos.
En la adolescencia la utilización del lenguaje alcanza su verdadera dimensión de sistema de
comunicación por signos. Como es sabido el contenido o significación de una palabra es un
concepto. Precisamente en la adolescencia se puede hablar de un pensamiento
conceptual el cual no sería posible si las palabras no adquieren su verdadera dimensión
interpersonal, es decir, cuando cada persona es capaz de renunciar a su punto de vista
egocéntrico sobre las cosas, para entenderlo según lo hacen los demás, lo que es
diferente del sentido que la lengua les atribuye.
Esto significa que la capacidad de comunicación del adolescente con los que le rodean
aumenta considerablemente debido a la posibilidad de utilizar mejor el lenguaje, lo que no
quiere decir que carezca de opiniones personales sobre las cosas.
Según Hurlock (1978) el niño al final de la escolaridad cuenta con un vocabulario de 50,000
palabras aproximadamente, que aumenta a los 14 años hasta las 80,000. (14). Se ha
constatado que el vocabulario y la comprensión de las palabras está en relación con la
formación de conceptos propia de este período.
Desde el punto de vista instrumental se pudiera destacar la utilización de las operaciones
lógicas del pensamiento tales como el análisis, la síntesis, la comparación, la abstracción y
la generalización.
Continúa el desarrollo de habilidades intelectuales entre las que se encuentran la de resumir,
caracterizar, valorar y definir, las cuales favorecen el aprendizaje y la formación de
conceptos, así como el desarrollo del pensamiento abstracto y teórico del que ya hicimos
referencia anteriormente.
El adolescente y su mundo social
La adolescencia es un período determinado en buena medida por la sociedad en la que se
produce, por lo que puede adoptar formas diversas según la interacción que exista entre los
cambios físicos, psicológicos y las influencias sociales que el sujeto recibe, especialmente
las de su medio contextual concreto.
127
El adolescente se tiene que insertar en la sociedad adulta y encontrar en ella su lugar. Son
los cambios físicos y psicológicos los que le proporcionan las capacidades que le permiten
igualarse a los adultos, aunque les falta la experiencia para poder sacar partido de esas
posibilidades que sus nuevas capacidades le ofrecen. Es decir, el que posea las
posibilidades de los adultos no les garantiza un puesto igualitario en la sociedad de los
mayores.
El adolescente experimenta cambios físicos a los que tiene que habituarse, lo que resulta
difícil por la rapidez con los que se producen. Tiene que construir su autoconcepto y una
identidad nuevos, que incluya cómo se ve a s! mismo y cómo lo ven los demás.
El carácter más determinante de la adolescencia y al que pueden reducirse los demás es la
entrada y la inserción en el mundo de los adultos. El final del crecimiento es la condición
biológica que hace esto posible y en ese sentido actúa como una precondición. Esa entrada
en el mundo adulto está condicionada también por la adquisición de la capacidad
reproductiva.
Desde el punto de vista psicológico, los rasgos esenciales son que el niño deja de ser un
niño, porque ya ha crecido y tiene las características físicas de los adultos, y tiene que
obtener un lugar en el mundo de éstos. Esto supone simultáneamente intentar ser como
éstos y, al mismo tiempo, oponerse a ellos, tratando de ocupar su puesto. Recíprocamente,
el adolescente encuentra una oposición de los adultos que lo consideran todavía muy
inmaduro y falto de experiencia. Esta ambivalencia respecto al mundo de los adultos, al que
quiere pertenecer y que se niega al mismo tiempo, es un rasgo muy importante del
comportamiento del adolescente.
En todas las edades el medio social tiene una influencia notable, pero el papel que tiene en
la adolescencia es distinto, porque antes el sujeto estaba influido por él, tenía que
someterse, pero sin ser consciente de ello, pues la sociedad era un hecho del que el niño no
había tomado conciencia. Ahora se da cuenta de la existencia de la presión social y además
empieza a considerarse como actor.
La familia del adolescente
El encontrar su lugar entre los adultos no es tarea fácil para el adolescente que encuentra
resistencias en los mayores. Precisamente, buscando su independencia muchas veces se
cambian los lazos con la familia y se produce un rechazo hacia los padres, lo que no
significa que los adolescentes sigan siendo muy dependientes de ellos, no sólo material, sino
también afectivamente.
La ruptura de la identificación con los padres se ve compensada por la admiración hacia
figuras alejadas que adquieren una dimensión simbólica.
La familia representa un importante factor en el sistema de comunicación del adolescente.
En la vida familiar el adolescente debe responder a un conjunto de exigencias, en función de
su desarrollo como personalidad.
Se ha comprobado en investigaciones realizadas con adolescentes cubanos que la opinión
de los padres sigue siendo de gran importancia para el bienestar emocional de los mismos.
Es decir, no siempre en todo momento el adolescente responde a lo pautado por el grupo
de coetáneos, sino que esto depende en gran medida del estilo de comunicación, de las
relaciones establecidas entre el adolescente y sus padres.
En general las características que adopta la relación adulto- adolescente (incluyendo a los
padres y otros familiares) son las siguientes:
128
• El sistema de obediencia y subordinación, característico de las etapas anteriores se hace
inadmisible para el adolescente.
Este sistema de relación es difícil de transformar ya que el adolescente aún se prepara en la
escuela para su futura vida laboral, depende económicamente del adulto y presenta rasgos
de inmadurez e infantilismo.
• De no establecerse un nuevo sistema entre el adulto y el adolescente, surge entre éstos
un conflicto, cuya causa es la contradicción entre los criterios de ambos acerca de los
derechos, deberes y grado de independencia que debe tener el adolescente.
¿Garantiza siempre la familia la satisfacción de las necesidades básicas del adolescente?
¿En qué medida la forma en que se estructuran las relaciones adolescente-padres agudiza
las contradicciones que puedan producirse entre ellos?
Analicemos brevemente distintos tipos de familia y su incidencia en el desarrollo del
adolescente.
Familias rígidas: En ellas no se permiten nuevas reglas. Experimentan gran dificultad en el
momento en que el crecimiento y el cambio son necesarios. Insisten en mantener modelos
anteriores de interacción, son incapaces de aceptar que sus hijos han crecido y tienen
nuevas necesidades.
En esta situación a los adolescentes no les queda otra salida que someterse, con toda la
carga de frustración que implica, o rebelarse en forma drástica y destructiva.
Familia sobreprotectora: En ella se observa una gran preocupación para dar toda clase de
protección y bienestar a sus miembros, al grado de hacer esfuerzos desproporcionados por
darle todo.
La sobreprotección retrasa el desarrollo de la autonomía, hace al adolescente indefenso,
incompetente e inseguro
Familia amalgamada: La felicidad en ella depende de hacer todas las actividades juntos,
impidiendo la satisfacción de las necesidades individuales de cada miembro de la familia.
Es difícil para el adolescente vivir esta situación, pues él necesita independencia y
privacidad y los deseos de lograrla son vistos como amenazadores por los demás miembros
de la familia.
Familia evitadora de conflictos: En ella tienen muy baja tolerancia al conflicto, son
personas con poca crítica y autocrítica, que no aceptan la existencia de problemas y, por
tanto, no permiten el enfrentamiento y la solución de los mismos.
En este tipo de familia el adolescente no aprende a tratar de negociar las situaciones y con
frecuencia no aguanta la represión y explota causando una crisis familiar totalmente
sorpresiva.
Familia centrada en los hijos: En esta familia los padres no pueden enfrentar sus conflictos
de pareja y desvían su atención hacia los hijos, dependiendo de éstos la estabilidad de la
pareja.
Dentro de este medio el adolescente no puede crecer, se vuelve dependiente, ya que al
separarse rompería el equilibrio familiar.
Familia seudo-democrática: Es aquella donde los padres son incapaces de disciplinar a los
hijos y con la excusa de ser flexibles no logran establecer los límites necesarios,
permitiendo que los hijos hagan lo que quieran.
129
Como el símbolo de autoridad es confuso, el adolescente se comporta de manera
descontrolada, desmedida, destructiva y sin límites. Puede darse el caso de que se sienta
poco atendido, abandonado, sin la comunicación que necesita para evacuar las múltiples
inquietudes que surgen en él.
Familia inestable: Es aquella en las que las metas son inseguras, difusas, no se plantean,
se improvisan.
El adolescente se vuelve inseguro, desconfiado, temeroso y experimenta gran dificultad en el
desarrollo de su identidad.
Familia con un solo padre: En ella la responsabilidad de la familia recae en un solo padre,
el cual se siente sobrecargado y reclama la ayuda de los hijos.
En muchas ocasiones el adolescente se ve precisado a comportarse como un adulto, no
pudiendo vivir su etapa. Está lleno de problemas y responsabilidades, existiendo la
posibilidad de que cuando sea mayor regrese a vivir la adolescencia extemporáneamente.
Reflexionando con mayor profundidad podríamos preguntarnos:
¿Qué está pasando con el adolescente y con sus padres?
En el adolescente se produce una ambivalencia entre el crecer y el no crecer (gano pero
pierdo). Quiere solo ganar, no quiere perder. Vivencia esto como un proceso positivo y como
un proceso negativo, dicotomizadamente. No hace el debido duelo por la pérdida. Ejemplo:
Ganar independencia implica perder la dependencia de sus padres.
El adolescente vive esto como un proceso en el que hay cosas que le dan gusto, pero hay
otras que le dan miedo, que lo asustan. El adolescente debe hacer el duelo por lo que
pierde. Ello no es fácil. Hay que promover en el adolescente la reflexión de lo que gana
aunque pierda cosas.
¿Qué pasa con el adulto?
El adulto también tiene que hacer duelos, siente también temor a la perdida (pierde al niño)
pero gana un adolescente (etapa de tránsito hacia la juventud).
Esto crea ansiedades al adulto, resistencia al cambio, miedo a la pérdida y al ataque. Se da
una tendencia a trivializar lo que sucede, a restarle importancia por no saber manejar la
situación. As!, los padres se protegen del miedo que les da no poder solucionarla.
El adolescente se vuelve hacia su mundo interno, que no comparte con el adulto. Ya es
capaz de hacer valoraciones propias y comienza a enjuiciar al adulto.
El padre cae en crisis. Siente que su experiencia no es válida pues no está en el espacio y
tiempo, en el terreno del adolescente. No acepta esto e invade su espacio externo e interno,
no reconoce los límites del adolescente.
Los padres deben tomar distancia y entenderlo.
El adolescente aumenta su vida afectiva fuera de la familia; comienzan los enamoramientos,
las nuevas amistades. El grupo de iguales tiene gran importancia para él, la comunicación
con sus coetáneos pasa a un primer plano por la función valorativa de la misma.
En la comunicación el adulto subvalora al adolescente, los más pequeños lo sobrevaloran y
los iguales establecen una relación de paridad.
Esta etapa del adolescente es turbulenta para todos en la familia, pues se dan cambios y las
correspondientes resistencias a los mismos, lo que motiva situaciones estresantes para
todos y el adulto se pregunta: ¿cuáles son los límites y espacios?, ¿estoy haciendo lo
130
correcto?. Cada nueva etapa implica nuevos límites pero estos no pueden ser arbitrarios.
Es vital que el adolescente vivencie sus propios cambios desde su mundo y en su mundo,
no en el mundo de los adultos ni desde el mundo de los adultos.
¿Cómo enfrentan las distintas familias esta situación de estrés que se da en las relaciones
con el adolescente?
Analicemos brevemente distintos tipos de relación que pueden darse entre el adulto y el
adolescente.
Relación autoritaria
Exceso de control. Autoritarismo. Esta posición satisface al adulto porque está tranquilo,
tiene al adolescente "bajo control". En esta situación no hay respeto de los espacios del
adolescente ni se aceptan sus límites, estos son impuestos por el adulto por lo que el
adolescente asumir una actitud rebelde, agresiva hacia el adulto o se someter pasivamente a
las imposiciones de éste.
Relación de dejar hacer
No se establecen límites por lo que se superponen los espacios, no hay contrapartida adulta,
por lo que los padres son incapaces de disciplinar a los hijos utilizando como excusa el ser
flexibles.
En el adolescente, el símbolo de autoridad es confuso. El adolescente se vuelve destructivo,
no acepta límites y al no estar preparado para una independencia desmedida actúa por
ensayo-error. (Puede crear también inseguridad).
Relación de paridad
No existe diferenciación de roles, no se han establecido límites y espacios. Se pierde la
necesaria asimetría o diferenciación para poder aspirar a ser adulto. No hay adulto como
punto de referencia, no hay nadie en la posición de pantalla que ayude a integrar el afuera y
el adentro. El adolescente se convierte en un falso adulto y sobrevalora sus posibilidades.
Relación de aceptación razonable
Posición adecuada. Se caracteriza por la confianza como divisa. Para que el adolescente
confíe en el adulto, éste debe respetar su espacio y respetar la discrepancia. El adulto tiene
que ser coherente. Flexibilizar las reglas pactadas pero siempre mantenerlas.
El adolescente en esta situación se siente feliz, comprendido, pues puede satisfacer sus
necesidades básicas, pudiendo tomar las decisiones individuales de manera independiente,
pero contando siempre con la ayuda y orientación del adulto. Este tipo de relación conduce
al desarrollo adecuado de la autodeterminación, posibilita la autorregulación que debe
caracterizar la personalidad del joven.
Las amistades del adolescente
Para realizar su entrada en el mundo adulto, el adolescente necesita oponerse a ellos, se
aleja de la familia y cambia los vínculos con lo padres. Eso resultaría mucho más difícil si no
pudiera encontrar apoyo en otra parte. Por eso los amigos y los compañeros pasan a
desempeñar un papel tan importante favoreciendo que los adolescentes tiendan a
agruparse entre ellos. El vincularse con sus coetáneos desempeña dos funciones. Por un
lado, es una fuente de apoyo a la hora de alejarse de la familia y, por otro, permite compartir
experiencias con otras personas que tienen los mismos problemas y una posición semejante
en el mundo. Estos vínculos amistosos con sus coetáneos tienen fuertes matices
emocionales.
131
Las relaciones de amistad con los coetáneos constituyen una fuente de profundas vivencias
para el adolescente y al mismo tiempo facilita las reflexiones conjuntas acerca de diferentes
aspectos de la realidad y sobre si mismo.
La relación adolescente-adolescente está regulada por el código del compañerismo que se
basa en el respeto mutuo, la confianza total y el constante intercambio acerca de
preocupaciones relativas a la vida personal.
En esta relación de comunicación los adolescentes reproducen las relaciones adultas en
cuanto a tareas, motivos y normas de relación entre ellos.
La puesta en práctica de este código de carácter moral genera conflictos entre el
adolescente y el adulto, lo que lleva a algunos autores a considerar la existencia de una
"moral autónoma" que se opone a la moral adulta (conflicto generacional). Este punto de
vista es inadecuado, ya que los adolescentes no se oponen a la moral adulta, sino a la
moral de obediencia que en ocasiones el adulto trata de imponer, por lo que no
necesariamente la relación entre adultos y adolescentes tiene que adquirir un carácter de
conflicto.
Entre los adolescentes el grupo, tanto formal (grupo escolar) como informal (amigos,
vecinos, etc.) resulta muy importante. Se ha demostrado que a partir del cuarto grado la
aprobación del maestro comienza a ser desplazada por la aprobación de los coetáneos, lo
cual se convierte en un motivo esencial de la conducta del niño. Algunos autores, entre
ellos L.I. Bozhovich, consideran que en la adolescencia el motivo fundamental de la
conducta y actividad del adolescente es su aspiración a encontrar un lugar en el grupo
de coetáneos. (1). En esta etapa la opinión social del grupo posee mayor peso que la de los
padres y maestros, dependiendo en gran medida el bienestar emocional del adolescente de
si ha logrado ocupar el lugar que aspira dentro de su grupo.
Las investigaciones de L.I. Bozhovich han demostrado lo siguiente: (1)
La causa de la indisciplina de algunos adolescentes en la escuela, es no haber encontrado
el lugar que aspiran dentro de su grupo, adoptando conductas negativas como estrategia
para ser "tenidos en cuenta" por sus compañeros.
Estos problemas deben ser considerados por los adultos (padres y maestros) y prestarle una
atención individualizada. Para la modificación de este tipo de comportamiento pueden
apoyarse en sus compañeros más cercanos. La atención adecuada y rápida de estos
problemas puede evitar que el adolescente empeore y comience a manifestar conductas
delictivas que son el resultado de su inadaptación social.
Otra particularidad característica de los adolescentes es su tendencia a evitar la critica de
sus compañeros, siendo capaces de renunciar a sus puntos de vista, para lograr la
aprobación de sus coetáneos.
En esta etapa son las cualidades personales del adolescente las que determinan su posición
dentro del grupo. La influencia del grupo de coetáneos puede ser muy grande y no siempre
beneficiosa, pero al adolescente le resulta difícil sustraerse a ella pues necesita encontrar
apoyo en alguna parte. Por supuesto, cuanto mayor es la distancia con la familia y con los
maestros o adultos en general, más necesitar al grupo y a los amigos en particular.
El adolescente comienza a llevar una vida grupal multifacética, incorporándose a las más
diversas actividades grupales. Esto resulta muy importante para la formación de la
personalidad del adolescente, pues en el grupo comienza a plantearse entre sus miembros
exigencias de carácter moral más elevadas, que contribuyen a su formación moral. Además,
el adolescente conquistar la autoridad entre sus compañeros, sólo en el caso en que pueda
132
responder a sus exigencias.
En una investigación realizada por Douvan y Adelson en 1966 se constató que las amistades
adolescentes van cambiando con los años. Entre los 11 y 13 años las amistades se centran
en hacer cosas juntas. En la adolescencia media (14 a 16) lo más importante es la
seguridad y la lealtad. En la adolescencia avanzada o edad juvenil (después de los 17) la
ansiedad ante la amistad disminuye, las amistades se hacen más relajadas y seguras,
sintiéndose menos miedo al abandono o la traición. Se valora sobre todo la personalidad de
los amigos y la posibilidad de compartir puntos de vista. (5)
El sexo marca diferencias en la adolescencia. Los varones se sienten menos ansiosos
respecto a sus amigos y valoran más la posibilidad de compartir experiencias y de obtener
ayuda en caso de necesidad que la sensibilidad o la empatía.
Coleman (1980) señala que las tensiones, los celos y los conflictos son más frecuentes en
las relaciones de amistad de las hembras. La amistad en el varón se orienta más hacia la
acción, mientras que las hembras se preocupan sobre todo por las relaciones emocionales,
lo cual tiene que ver con la forma de socialización de cada sexo y con el papel que cada uno
de ellos desempeña en la vida social. (5)
Durante la adolescencia suelen empezar a producirse las primeras relaciones amorosas o de
pareja. Los cambios en las relaciones con el otro sexo son muy notables. El interés se
desarrolla muy rápidamente ligado a los cambios hormonales y a la influencia social.
Relación adolescente- maestro
El maestro constituye un elemento central en las relaciones interpersonales del
adolescente. En esta etapa el maestro deja de representar una "autoridad sagrada" y sólo
puede constituir un modelo para el adolescente cuando es aceptado por éste en función de
sus características personales. Esto significa que el maestro debe constituir un verdadero
ejemplo de moral y de conducta social.
Para el adolescente no es suficiente que su maestro tenga una gran preparación técnica y
un alto volumen de conocimientos, sino que para él es imprescindible poder establecer con
su maestro una relación afectiva adecuada, empática, de comprensión mutua, de respeto,
de implicación en sus problemas personales.
Bibliografía
1. Bozhovich, L.I. La personalidad y su formación en la edad infantil. Editorial Pueblo y
Educación. La Habana, 1976.
2. Colectivo de autores. Crecer en la Adolescencia. CENESEX. Ciudad de la Habana. 1995.
3. Colectivo de autores. Selección de lecturas de Psicología Infantil y del Adolescente.
Tomo II.
MES. UH. Facultad de Psicología. Ciudad de la Habana, 1983.
4. Colectivo de autores. Y ya somos adolescentes. Editorial Pueblo y Educación. MINED.
La
Habana, 1991.
5. Delval, Juan. El desarrollo humano. Capítulos 21 y 23. Madrid, 1994.
6. Domínguez García, L. Cuestiones psicológicas del desarrollo de la personalidad.
Universidad
de la Habana . Facultad de Psicología. La habana, 1990.
7. Fernández, Ana María. La educación del adolescente. Folleto.
8. Colectivo de autores. Psicología Evolutiva. Capítulo [Link]: Amparo Hernández
Moreno.
9. Colectivo de autores. Desarrollo Psicológico y Educación I. Psicología Evolutiva.
133
Compilación de J. Palacios, A. Marchesi y C. Coll.
10. González Rey, Fernando. Motivación Moral en Adolescentes y Jóvenes. Editorial
Científico-
Técnica. La habana, 1983.
11. González Rey, F. y Mitjans Martínez, A. La personalidad, su educación y desarrollo.
Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1989.
12. Jorge Portilla, I. y Linares, M. La familia como lugar de génesis y crecimiento de la
personalidad. Folleto.
134
La caracterización del funcionamiento de diferentes aspectos de la personalidad del
adolescente.
Esta tarea profesional debe apoyarse en una sólida fundamentación psicológica de los
procesos de desarrollo humano. Para su planificación y ejecución maestros y maestras
deben dominar un sistema de conocimientos, habilidades, actitudes y valores profesionales
que les permitan instrumentar una serie de acciones diagnósticas del desarrollo de los
diferentes contenidos psicológicos de la personalidad de estudiantes sin perder de vista el
enfoque personológico. Es decir que aunque la personalidad es un sistema, es posible
caracterizar sus componentes o contenidos psicológicos, dentro de la unidad que le es
propia como subsistemas, no separándolos del resto o aislándolos, sino a través de sus
relaciones funcionales con ellos y con la personalidad como sistema general a que
pertenecen.
135
Es una tendencia de la investigación educativa con enfoque personológico, tratar de
entender el problema funcional de las distintas particularidades de la personalidad en la
regulación del comportamiento, a través de la utilización de sus indicadores, ya que “... el
indicador funcional representaría las características cualitativas que definen a los sujetos
entre sí, en la manera en que realizan sus operaciones psicológicas personalizadas.” 11
En este trabajo se consideran como indicadores para caracterizar el funcionamiento de la
personalidad o algunos de sus aspectos con enfoque personológico a una serie de
categorías que indican la expresión funcional concreta de la diversidad, variabilidad y
potencialidad intra e interindividual de la configuración del contenido psicológico
regulador y autorregulador de la actuación del/la estudiante en sus diferentes
contextos.
Los indicadores deben revelar, desde su construcción teórica o determinación, la esencia del
funcionamiento que se define en ellos, de ahí que deban caracterizarlo no sólo desde su
diversidad y variabilidad individual y grupal, sino además desde las perspectivas de sus
cambios y su posible desarrollo bajo la acción educativa que lo potencie. A su vez deben
contener una potencialidad metodológica-instrumental, que los haga susceptibles de
verificarse en el plano empírico y concretarse en la solución de problemas de la práctica
educativa escolar.
La operacionalización de estos indicadores, responde a las necesidades de la práctica
educativa escolar, ya que no es posible proponer una solución al problema de la
caracterización de la expresión funcional de la personalidad, sin determinar a través de qué
indicadores ella realiza su función reguladora y autorreguladora presente y futura en los
diferentes contextos de actuación.
De ahí se deriva la cuestión acerca de la naturaleza y carácter de los indicadores que se
busquen. Varios autores, (GONZÁLEZ SERRA, 1976; BRITO, H., 1989; GONZÁLEZ
MAURA, 1989, GONZÁLE REY, 1985, 1999; BERMÚDEZ, R y RODRÍGUEZ, M.; 2000) han
señalado que para estudiar un fenómeno hay que basarse en las características inherentes a
su propia naturaleza, como único modo de penetrar en sus regularidades y formas de
comportamientos reales.
De este modo también, los indicadores deben permitir descubrir las relaciones esenciales,
en este caso expresadas en la unidad de lo cognitivo-afectivo que le es propia a la
personalidad, las que se encuentran encubiertas por sus propias manifestaciones
fenoménicas. Ello significa la necesidad de la utilización de indicadores, que sean la “vía
para llegar a regularidades esenciales que, aunque contenidas parcialmente en el fenómeno,
se encuentran tras él como causalidad.” 12
Los indicadores que se determinen deben facilitar la pertinencia, objetividad, validez y
confiabilidad de los instrumentos y de las operaciones para interpretar, diagnosticar, y
pronosticar la actuación en sus planos interno y externo a partir de los datos obtenidos en el
nivel concreto sensorial de las expresiones verbales y comportamentales de los sujetos de
investigación y educación. Para ello deben reunir algunos requisitos como:
1. Permitir la coherencia teórico-metodológica y práctica de la caracterización, facilitando la
selección, elaboración y procesamiento de métodos, técnicas e instrumentos para la
indagación empírica.
11
GONZÁLEZ, F Y MITJANS, A. La personalidad, su formación y desarrollo. Editorial Pueblo y Educación; 1999, p.19.
12
Ibídem, p.21.
136
2. Facilitar la interpretación cuanti-cualitativa de las expresiones verbales y
comportamentales de los sujetos individuales y grupales, garantizando el enfoque clínico-
experimental de la investigación y la intervención educativa.
3. Revelar la unidad contradictoria de los aspectos inductores y ejecutores de la actuación.
4. Revelar la unidad contradictoria de los planos funcionales interno y externo de la
actuación.
5. Revelar los niveles y tendencias de desarrollo de la personalidad.
La funcionalidad y pertinencia de los indicadores que se determinen estaría dada por la
cantidad y calidad del tipo de información que sería necesaria y suficiente para caracterizar
el aspecto de la personalidad de que se trate. Ellos pueden garantizar la obtención de datos
esenciales acerca del funcionamiento actual y potencial del fenómeno. Sin ellos la
caracterización y el diagnóstico posterior del aprendizaje y el desarrollo resultarían intuitivos
y asistemáticos, por eso deben estar contenidos en los instrumentos que se utilicen y
constituyen los principales parámetros del procesamiento cuantitativo y la interpretación
cualitativa de la información, confiriéndole coherencia al proceso de caracterización.
La selección y elaboración de los instrumentos para caracterizar deberá responder a dos
requisitos metodológicos básicos:
1. Pluralidad.
2. Consistencia interna.
La pluralidad o diversidad de instrumentos garantiza la utilización diversa de los indicadores
para la obtención de información acerca del aspecto a caracterizar desde sus diferentes
aristas dada su complejidad funcional, lo cual es garante de objetividad en la tarea. La
consistencia interna entre los instrumentos permite que la utilización diversa de los
indicadores facilite la optimización y el cruzamiento de la información necesaria en la
contrastabilidad empírica y el estableciendo de relaciones y generalizaciones, garantizando
validez y confiabilidad.
La selección y construcción de los instrumentos debe conducir a dar una medida de la
diversidad, variabilidad y potencialidad con que se manifiestan las características del
fenómeno que se investiga. Su aplicación deberá responder al menos a cuatro requisitos
metodológicos:
Bibliografía:
1. CAMPISTRÚS, L Y RIZO, C. Indicadores e investigación educativa. Material impreso.
ICCP. La Habana, 1998.
2. GONZÁLEZ, F Y MITJANS, A. La personalidad, su formación y desarrollo. Editorial
Pueblo y Educación; 1999
3. LLIVINA LAVIGNE, M.J Y OTROS. Los proyectos educativos: una estrategia para
transformar la escuela. Material Impreso. CEE. ISPEJV. La Habana, marzo 2001.
4. MORENO CASTAÑEDA, M.J. Indicadores para caracterizar el funcionamiento de la
motivación para el aprendizaje desarrollador. Tesis presentada en opción al título
académico de Master en Educación. ISPEJV. Ciudad de La Habana, 2002.
138
DIFICULTADES Y PROBLEMAS MÁS FRECUENTES
(Tomado del libro Desarrollo Ontogenético, colectivo de autores del
ISPETP)
Por supuesto que no se tratarán todas las dificultades, sobre todo, aquellas
que representan una patología, puesto que esto requeriría de la intervención
de un especialista, psicólogo o psiquiatra, sólo se hará referencia a los
problemas más comunes, aquellos que cualquier maestro o profesor se
encuentra de modo cotidiano en el trabajo y que, dentro de sus posibilidades
y conocimientos, puede enfrentar para solucionarlos.
Ø -Problemas de aprendizaje
Ø -Problemas de conducta
Existen problemas que son característicos de la adolescencia y la juventud,
que son:
Ø -Problemas sexuales
Ø -Problemas vocacionales
Ø -Problemas sociales
2 PROBLEMAS DE APRENDIZAJE
139
En otras cosas falla en la realización de los exámenes por desconocimiento
de los recursos que garantizan enfrentarlos y resolverlos con éxito.
Se debe ser exigente con ellos en la realización de las tareas y en que las
lleve a cabo de forma independiente. El estimular los logros que alcance
también puede resultar conveniente, siempre que estos sean producto de un
esfuerzo personal verdadero.
3 PROBLEMAS DE CONDUCTA
Los maestros debe ser pacientes y tolerantes con este tipo de estudiante, darles
la posibilidad de estar activos en la clase y lograr que se motive por el contenido
de aprendizaje. Esto ayuda a la concentración de su atención, a su tenacidad y a
una mejor asimilación de los contenidos.
141
Retraimiento.- Se caracteriza por el aislamiento, poca vinculación con los
demás, insensibilidad, timidez, temor e incapacidad para establecer relaciones
con los otros.
Apenas habla, acata todo lo que se le dice, evitando actitudes en contra para
evadir sentimientos de culpa, a los que es muy propenso. Hay casos en que
llegan a culparse de hechos no cometidos.
142
La agresividad puede expresarse abiertamente o puede estar oculta. En el primer
caso se manifiesta externamente y en el segundo solapadamente en forma de
negativismo, resistencia pasiva u obstinación.
4 PROBLEMAS SEXUALES
En las muchachas puede encontrarse dos conductas que son las más típicas.
En un caso, que constituyen la mayoría, se manifiestan grandes sentimientos de
culpa y de rechazo a determinadas manifestaciones de su sexualidad, como por
ejemplo, a la menstruación, al crecimiento de los pechos, etc., unido a un gran
miedo a la relación y contacto con los muchachos, cosa en la que tienen que ver
con mucho los padres, familiares y maestros, que por temor a que la adolescente
tenga relaciones tempranas prohíben y se basan en el miedo, sin entrar en
explicaciones, provocando falsas ideas acerca del sexo. En el campo
comportamental, estas niñas tienden a ser retraídas y tímidas ante el sexo
opuesto.
Por supuesto que, en el plano afectivo, todo lo anterior lleva a sentir sentimientos
de angustia, pena y temor que, psicológicamente, no permiten que pueda vivirse
este proceso como lo que es, el período en que la niña se convierte en mujer y a
asumir de una manera adecuada la sexualidad.
De modo general, a los varones también les preocupa aspectos tales como la
masturbación, con todos los mitos que existen alrededor de la misma, así como
otras creencias erróneas acerca del tamaño del pene como signo de virilidad, etc.
Esto implica que se hable de modo claro y objetivo, sin tapujos, apoyándose para
esto en materiales y libros científicos, abordando la sexualidad como un aspecto
más de la vida del ser humano.
5 PROBLEMAS VOCACIONALES
Aunque este tipo de problemas es más característico de la edad juvenil, también
puede presentarse en la adolescencia.
El tener que escoger una profesión constituye un gran problema para muchos
muchachos. El decidir qué se será en la vida representa una decisión de suma
importancia, porque de hecho de ella depende el futuro, modo de vida, forma de
satisfacer las necesidades básicas, nivel social quese tendrá, etc.
La causa fundamental de este problema viene dada por la pobre información que
el joven tiene sobre las diferentes profesiones y carreras, sus condiciones,
posibilidades, importancia, perspectivas y demandas. Esta información le llega de
forma fragmentaria y aislada y, a veces, de forma tendenciosa, ya que muchas se
presentan propagandísticamente, de forma muy atractiva y a veces falseada,
mientras que otras apenas se mencionan.
145
En el adolescente esto se agrava, ya que, a lo anterior, se une su grado de
desarrollo de la personalidad, que aún no le permite hacer un análisis profundo y
valorar adecuadamente sus condiciones personales, posibilidades propias e
intereses.
6 PROBLEMAS SOCIALES
7 PROBLEMAS FAMILIARES
146
Las causas fundamentales residen en el trato que los adultos dan a sus hijos. En
este sentido podemos encontrar dos situaciones:
a) Excesivo control sobre los hijos. Esta se puede expresar en una elevada sobre
protección, o por el contrario, en una actitud autoritaria, muy exigente e impositiva.
En ambos casos los adultos limitan la independencia, autonomía y la
autodeterminación de los hijos, presionándoles y obligándoles a decidir y a actuar
en función de los deseos, criterios y decisiones adultas. No se tienen en cuenta
las necesidades y características de cada edad, manifestándose una falta de
comprensión y de confianza en las posibilidades de los hijos para pensar, decidir y
actuar por sí mismos.
El exceso de control puede generar una actitud inhibida, temerosa y pasiva en los
chicos, o una reacción agresiva y rebelde. Esta última conduce a un
enfrentamiento directo entre hijas y padres que puede llegar a la agresión física.
Esta situación es muy negativa para los chicos, pues, además de sentirse poco
queridos y atendidos por sus padres, no tienen una guía, una orientación o ayuda
de sus familiares más cercanos, lo que repercute en el desarrollo, generalmente
pobre o inadecuado de sus personalidades.
En todos los casos se produce una ausencia de comunicación positiva con los
hijos que, a su vez, origina un distanciamiento cada vez mayor de los adultos, los
que pierden la posibilidad de influir en su formación y desarrollo
.
Los problemas familiares afectan notablemente a los escolares, adolescentes y
jóvenes, y pueden incidir en el surgimiento de otros problemas: de aprendizaje, de
conducta, sociales, vocacionales, etc.
A veces, esto resulta muy difícil, pues hay que superar hábitos inadecuados que
se han establecido durante años y que requieren esfuerzos conscientes por el
cambio. Además, muchos adultos, sobre todo en el caso de excesivo control, con
muy buenas intenciones, no comprenden lo dañino que resulta para el correcto
desarrollo de la personalidad esa actitud que mantienen.
También sucede que, aunque pueden ser conscientes de esto último, no saben a
quien dirigirse para recibir ayuda, puesto que desconocen cómo abordar el
147
problema. En esto pueden ayudarles profesores y maestros y, en casos extremos,
pueden orientarles una ayuda más especializada en los casos en que su gravedad
así lo requiera.
Lo importante es actuar lo más rápido posible, habida cuenta que los problemas
de comunicación, en la medida en que se agravan, pueden llegara un punto en
que el niño, adolescente o joven nunca puedan superar la confianza en los
adultos y se puede perder un nexo que resulta esencial para el desarrollo de la
personalidad de estos muchachos.
Como puede analizarse hay causas comunes para casi todos los problemas.
Las causas que hemos analizado pueden ser eliminadas, pero también pueden
ser prevenidas, lo cual evitaría la aparición de los problemas con las consiguientes
dificultades que estos implican.
148
Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”
Facultad de Ciencias de la Educación.
Aunque no todos los/las adolescentes incurren en conductas de riesgo hay factores que
contribuyen a que algunos grupos estén más predispuestos a afectaciones en su salud
mental y/o física por lo que una de las vías para la atención y orientación adecuada de estos
sujeto s presupone la identificación de conductas de riesgo, las que puedan considerarse,
según la autora, como alteraciones en las formas de actuación del sujeto que pueden
dificultar o desviar el normal desarrollo de su personalidad al afectar sus relaciones
interpersonales, su comunicación, su actitud hacia el aprendizaje escolar y
obstaculizan su adaptación social.
Es importante identificar los siguientes aspectos para referirse a las conductas de riesgo:
frecuencia, intensidad, etapa del desarrollo , entre otros.
Las conductas de riesgo obedecen a diferentes causas entre las que afloran de manera
significativa las socioambientales, muy asociadas a los factores de desventaja social:
económicas, culturales, condiciones de vida, entre otras.
La agresividad.
149
El origen de la agresividad puede estar vinculada al rechazo familiar, exceso de autoridad
materna o paterna, castigos físicos , estados de insatisfacción, etc. por enfermedad o por
lesión orgánica.
El adolescente agresivo puede expresar su antipatía hacia una persona con un ataque a otra
persona o contra sí mismo. Para la prevención y tratamiento de la conducta excesivamente
agresiva, se sugiere la educación de los padres en este sentido a fin de que en el clima
hogareño no potencie ni fomente tal conducta.
Ante una conducta agresiva del alumno o familiar el maestro debe evitar excitarse
demasiado y crear los mecanismos necesarios para lograr atemperar la situación y después
hacer razonar a los involucrados.
La timidez.
Es asociada en la inhibición con los otros, fundamentalmente con los desconocidos para el
sujeto, se refleja en el miedo escénico. Se manifiesta en el aislamiento del grupo , pobre
comunicación, participación en las reuniones baja autoestima, etc. La timidez persistente
puede relacionarse con conflictos en el hogar y en la escuela, un hogar excesivamente rígido
y autoritario afecta la independencia del adolescente y puede provocar la timidez.
Se debe evitar las burlas de otros estudiantes al alumno tímido, al cual debe reconocérsele
sus potencialidades.
La desobediencia.
Es una forma de rebelión contra la autoridad, contra las normas establecidas, en ella influye
la relación afectiva, el nivel de compromiso que tenga el/la adolescente con respecto a
quienes le exigen cumplimiento. Se puede manifestar como resistencia pasiva o de manera
activa o abierta.
* Falta de democracia.
* La excesiva tolerancia.
Consiste en tomar objetos o cosas para sí sin autorización o consentimiento, por lo general
en forma encubierta privando a otras personas de sus pertenencias. El robo no debe
admitirse, es importante desarrollar valores como la honestidad, austeridad en el/la
adolescente.
Este término debe evitar aplicarse al niño pequeño el cual no tiene aún conciencia de su
actuación, aunque debe combatirse esta negativa conducta aún desde las edades
tempranas
* Deseos de posesión.
Los padres deben servir de ejemplo positivo y conversar con sus hijos sobre lo negativo de
esta conducta por el daño que provoca a otros.
Así mismo la escuela debe realizar un trabajo educativo encaminado a prevenir que los
adolescentes asuman esta reprochable conducta no identificada con los valores de nuestra
sociedad.
Las fugas.
Cuando varios adolescentes se escapan juntos por lo general forman pandillas que asumen
conductas negativas
.
151
Hay que orientar a los padres con relación a cómo proceder ante estas conductas porque
pueden ser generadoras de actos de robos, u otras actividades delictivas, al mismo tiempo
que se desvinculan del medio familiar o escolar.
El alcoholismo.
Uso excesivo de bebidas alcohólicas al crearse una dependencia de estas por parte del
sujeto. Crea numerosos problemas de salud: úlcera, desnutrición, cirrosis hepática,
intoxicación de la sangre etc, además de provocar inestabilidad, desórdenes en la conducta,
en las relaciones interpersonales, así como fracasos en el estudio y el trabajo.
Bajo los efectos del alcohol se puede agredir y tener accidentes. Muchos adolescentes se
refugian en la bebida ante conflictos familiares, personales o escolares porque les resulta
atractivo” como vía de parecerse al adulto y como vía de socialización “vamos a darnos unos
tragos” dicen con frecuencia, terminando en muchas borracheras.
Los medios de comunicación masiva contribuyen una agencia social importante para el
trabajo profiláctico a evitar el alcoholismo en adolescentes y jóvenes.
La drogadicción.
Las psicosis del adolescente ocurren con frecuencia asociadas al consumo de drogas.
Entre sus causas: conflictos familiares, personales, sexuales, etc. El/la drogadicto/a tiene
muchas posibilidades de fracaso escolar y laboral por ausentismo, bajos resultados
académicos, falta de estudio; como tendencia recurren al delito y a la prostitución para
mantener su suministro de droga.
Los contextos de actuación en que interactúa el/la adolescente pueden potenciar el uso de
drogas, de ahí la importancia de la caracterización de estos contextos para el trabajo
preventivo y de orientación.
Según el Dr. H Menéndez dentro de esos contextos se manifiestan como factores de riesgo
en los adolescentes:
152
Bajo rendimiento académico, enfermedades mentales, desviaciones de la conducta,
búsqueda de sensaciones, baja o inadecuada autoestima, problemas en la comunicación,
conflictos familiares y uso de drogas por los que le rodean.
Cuando un adolescente admite que drogas o alcohol, o bien esto es reportado por los padres
o la escuela, resulta necesario evaluar esta situación de manera especial. Debe valorarse el
tipo de drogas o alcohol, la cantidad que usa y las consecuencias médicas que se derivan,
así como el grado dedependencia.
La prostitución.
Constituye un grave peligro para la salud con posibilidad de contraer ETS tales como Sífilis,
Gonorrea, Vaginitis bacteriana, el VIH (sida). Entre las causas de esta conducta pueden
encontrarse: frustraciones familiares o personales, abuso sexual,alcoholismo, la
drogadicción.
153
Bibliografía.
-Colectivo de autores. Psicopatología . Formación de maestros
terapeutas, l980.
154
PROBLEMAS DEL APRENDIZAJE EN NIÑOS Y
ADOLESCENTES
El aprendizaje se establece por una asociación entre estímulo y respuesta. El acento está
en la adquisición de la respuesta. Su modelo es el de estímulo - respuesta.
Son más pragmáticos. Integran los aspectos más relevantes de las anteriores. Tienen en
cuenta el papel de la afectividad y la motivación, así como el contexto en que se realiza
el aprendizaje (incidencia de los factores sociales en el aprendizaje).
Estas dos últimas teorías se sustentan en la tesis de que la enseñanza guía y dirige el
desarrollo, a su vez de que debe tener en cuenta el nivel de desarrollo alcanzado por el
sujeto.
155
Los métodos utilizados por la Psicología y la Pedagogía para la enseñanza se basan en
las distintas teorías psicológicas. De la misma manera que ha ido evolucionando la
Psicología, también la Pedagogía ha desarrollado nuevos enfoques.
En este tipo de enseñanza el papel del docente es distinto del tradicional, ya que no tiene
que explicar todo, sino que su papel en especial es el de estimular a los alumnos a la
independencia y a la cooperación en la construcción del conocimiento a partir de las
propias experiencias.
Esto no es sólo válido con adolescentes y adultos, sino desde los primeros aprendizajes
de los niños pequeños.
Otro aspecto muy importante es el clima afectivo y social que rodea el proceso de
aprendizaje. En el primero encontramos los intereses, actitudes, motivación. Con
respecto a lo social tienen importancia los factores grupales: integración, aceptación y
comprensión mutua, respeto y tolerancia frente a errores propios y ajenos, etc.
Hay muchas definiciones de aprendizaje, aunque las más actuales consideran que el
aprendizaje es un proceso que implica cambios no sólo en la conducta manifiesta, sino
también en el interior de las personas.
Tomando en consideración que el aprendizaje no es algo que el maestro pueda hacer por
los alumnos, ni tampoco es algo que pueda darles, puesto que los conocimientos son el
resultado de las propias percepciones y experiencias, es decir de su propio
aprendizaje, podemos tener en cuenta en la labor del maestro la siguiente definición:
APRENDIZAJE Proceso de cambio en las conductas visibles e internas del sujeto que
156
se manifiestan en forma relativamente estable durante su vida, que implica determinado
nivel de resistencia, conflictos, contradicciones, ansiedades, etc.
De lo anterior podemos derivar la idea de que para aprender hay que experimentar, ya que
es la única manera de que el estudiante interactúe con el objeto presentado poniendo en
evidencia los procesos mentales más elevados como el razonamiento, imaginación
reorganización e integración de ideas, análisis y valoración - componentes importantes en
gran parte del aprendizaje que llevan a cabo los seres humanos para sobrevivir y mejorar
sus condiciones- así como volcar todo su potencial afectivo - motivacional en la medida en
que puedan ver las relaciones entre el significado y la utilidad potencial de lo que este
estudiando.
Hasta el momento hemos estado analizando algunos problemas generales relacionados con
el proceso de aprendizaje que resultan de interés para la labor del maestro. Sin embrago, en
las aulas el maestro puede encontrarse, en algunas ocasiones, alumnos que se les dificulta
el aprendizaje de acuerdo a la etapa del desarrollo psíquico en que se encuentran.
Precisamente es en estos alumnos donde pudieran diagnosticarse "trastornos de
aprendizaje".
Ahora bien, desde el punto de vista psicopedagógico resulta lícito hablar de dificultades en
el aprendizaje. En este sentido para la labor del maestro es imprescindible considerar la
incidencia de factores de diversa naturaleza en el proceso de aprendizaje de los alumnos.
Los factores que de manera general se relacionan con las dificultades del aprendizaje son
los siguientes:
1. Factores neurológicos
2. Factores físicos
3. Factores sensoperceptuales
4. Factores intelectuales
5. Adaptación personal y social
6. Factores ambientales y educativos
[Link] neurológicos
3. Factores físicos.
Condiciones físicas precarias tales como mala nutrición, enfermedades frecuentes y ciertos
estados glandulares. El maestro debe dirigir la atención al estado físico general del niño,
buscar evidencias de falta de vitalidad o fatiga.
4. Factores sensoperceptuales
Se refieren a los defectos que pueden aparecer en los órganos de los sentidos, que más
estrechamente se relacionan con las dificultades en el aprendizaje, en especial la audición y
la visión.
Algunos de los síntomas que permiten al maestro determinar defectos visuales en los
alumnos son: inflamación o enrojecimiento del borde de los párpados, supuraciones, pérdida
de pestañas, lagrimeo, párpados superiores caídos, dilatación de la pupila, desviación
ocular, frotamiento continuo de los ojos y pestañeos excesivos.
En el defecto auditivo estos serían: frecuente demanda de repetición, dolor de oídos, y/o
supuración.
.[Link] intelectuales.
b) Rigidez: Impide reestructurar las vías para solucionar problemas así como conclusiones
obtenidas anteriormente.
- Lenguaje.
Incluye pobreza del vocabulario, pobre desarrollo de los conceptos, lenguaje altamente
situacional (condicionado fundamentalmente por la situación y contexto), construcción simple
de estructuras gramaticales, presencia de frases estereotipadas, falta de fluidez en la lectura
y problemas de dicción.
Los trastornos del lenguaje que con más frecuencia afectan el aprendizaje son:
- Dislalias: Dificultad en la pronunciación correcta de las letras.
- Dislexias: Dificultades para la lectura en niños de inteligencia normal.
- Disgrafías: Dificultad para la escritura en niños de inteligencia normal.
159
En este grupo de factores se incluyen fundamentalmente los de carácter afectivo -
motivacional. Entre algunos de estos podemos hacer referencia a:
- pobre autoestima
Este grupo de factores no depende directamente del sujeto sino de la calidad de las
influencias que recibe del exterior:
- organización familiar inadecuada: indebida organización del ambiente físico y espacial en el
hogar, actitudes autoritarias y permisivas de los adultos, incomunicación, carencia de
estímulos ambientales adecuados y ricos, entre otros.
160
LOS TRASTORNOS DE CONDUCTA EN
NIÑOS Y ADOLESCENTES
AUTORA: MSC. MARÍA MAGDALENA BRAVO LICOURT.
Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”. Ciudad de la Habana, Cuba
Son aquellos trastornos de carácter mas estables, interno y resistente al tratamiento que los
trastornos situacionales transitorios, pero menos que la psicosis, la neurosis y los trastornos
de la personalidad. Esta estabilidad intermedia se atribuye a la mayor fluidez de la conducta
en estas edades. Sus manifestaciones mas características incluye síntomas tales como la
hiperactividad, la falta de atención, la vergüenza, el sentimiento de rechazo, la
hiperactividad, la timidez y la conducta delictiva.
- REACCIÓN HIPERCINÉTICA.
- REACCIÓN DE AISLAMIENTO.
- REACCIÓN DE HIPERANSIEDAD.
- REACCIÓN DE HUIDA.
Frecuente entre las edades de 5 a 7 años, cuando sienten tensión por nuevas relaciones.
Esta reacción puede aparecer también con la perdida de algún familiar u otras circunstancias
que provoquen confusión en el niño
BIBLIOGRAFÍA
· Colectivo de autores. Tratado de Psiquiatría Infantil tomo IV. Editorial Salud Publica. 1988.
162
163
C. Compilación Tema 3: El Proceso grupal y la Comunicación en la adolescencia
COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN
Msc María Isabel Alvarez Echevarría
Una de las ideas centrales en la obra de Vigotsky considera que los seres humanos se
desarrollan en una formación histórica cultural dada, creada por la propia actividad de
producción y transformación de su realidad y es a través de la actividad humana que se
produce el desarrollo de los procesos psíquicos y la consiguiente apropiación de la cultura,
por lo que la actividad humana es siempre social e implica por tanto la relación con otras
personas, la comunicación entre ellas, siendo en esa interacción con otros que surge el
mundo espiritual de cada uno, su personalidad.
Desde el punto de vista psicológico, que es el nivel de interés a partir de los fines del
presente trabajo, la comunicación tiene un lugar especial en la formación de la personalidad
y constituye la vía esencial de su determinación social. Su significación desde una posición
dialéctico materialista es explicada claramente a través de este enfoque histórico cultural
elaborado por S. L Vigotsky y que se asume en este trabajo como fundamento psicológico
en la comprensión de la relaciones entre actividad y comunicación.
164
Los trabajos posteriores de su discípula L. I. Bozhovich, profundizan y aportan nuevas
consideraciones a la comprensión de la formación de la personalidad. Desde fundamentos
similares, D. B. Elkonin, en sus investigaciones acerca de la periodización del desarrollo
señala etapas en que la comunicación constituye eje central en la determinación del
desarrollo psíquico, que aunque cuestionable la generalización de la limitación a etapas
específicas, refuerza su importancia.
Los trabajos de B. F. Lomov y colaboradores orientados particularmente al estudio de la
categoría comunicación a partir del mismo referente filosófico, han enriquecido notablemente
su comprensión desde el punto de vista teórico.[ Lomov 89].
El tema ha sido estudiado también por otros autores cubanos que han ofrecido aportes
interesantes con resultados en la investigación educativa que amplían el conocimiento
acerca del mismo desde enfoques teóricos o prácticos tales como F. González Rey, M.
Sorín, V. Ojalvo, O. Kraftchenko, A. M. Fernández, E. Ortíz, entre otros, que serán
abordados en el presente trabajo.
• “La comunicación es la interacción de las personas que entran en ella como sujetos. No
sólo se trata del influjo de un sujeto en otro (aunque esto no se excluye), sino de la
interacción. Para la comunicación se necesitan como mínimo dos personas, cada una
de las cuales actúa como sujeto”. [ Lomov 89, p6]
165
estructura de este proceso es expresión de las relaciones que median entre los
participantes de la comunicación”. [ Heinemman 80, p32].
Considerando la educación como un sistema de influencias que tiene como fin el logro de la
socialización del individuo a partir de los intereses y valores de una sociedad, en un contexto
diferentes niveles.
Nivel no propositivo. Es inherente a toda relación humana, siendo cualquier acto educativo
una relación de individuos que entran en interacción. Está implícito de hecho, una
166
dimensión comunicacional, donde se intercambian mensajes, aunque este objetivo no sea
Plantea: “En el proceso de socialización se entremezclan estos dos niveles de relación entre
p1]
En relación a esta cuestión B. F. Lomov plantea: “la actividad educativa es una actividad
comunicativa por excelencia, en la que se manifiestan todas las funciones que le son
p14]
En el desarrollo histórico de la escuela como institución social, los vínculos entre educación y
comunicación se han hecho cada vez más explícitos y gana terreno el carácter participativo
personalidad del profesor y sus relaciones con sus estudiantes, así como las formas que se
adopten para organizar el proceso docente, los métodos empleados, las formas de
evaluación, que van a reflejar un clima comunicativo peculiar en cada situación, lo cual
quehacer investigativo, plantea en relación a la tarea síntesis del cometido profesional del
para la comunicación de lo que desea que sus alumnos aprendan”.[ Fndez M 94, p631].
escolar en un medio participativo” [ Gzlez F 95, p2]. Este autor analiza que no siempre el
resultado del proceso interactivo se puede apreciar en el ámbito actual de la relación en que
y reflexiones que permiten en el sujeto una continuidad activa y reflexiva sobre un momento
pasado y gracias al papel activo que el sujeto asume en la continuación de una interacción
Con el auge del desarrollo de las Ciencias de la Comunicación, a partir de los años 50, sus
conceptos y principios se aplican a otros campos científicos, particularmente en las Ciencias
168
Sociales, haciéndose explícita la relación educación- comunicación en los años 60,
expresada en la Tecnología Educativa, que ingresa a la escuela como una estrategia de
aprendizaje y que se destaca por conceder especial importancia a los medios y recursos
comunicativos en el logro de fines educativos.
Este modelo supera al anterior, otorgándole gran importancia a la motivación y plantea como
objetivo “el cambio de actitudes”. Algunos lo consideran activo en cuanto propone la
realización de acciones. Tiene su origen en E.U. durante la segunda guerra mundial, a partir
de los entrenamientos militares para el rápido y eficaz adiestramiento de los soldados. En
1947 se celebra en Ginebra la X Conferencia Internacional de Instrucción Pública, donde se
emplea el término de “medios audiovisuales”, lo cual marcó un momento importante en el
desarrollo de la Tecnología Educativa, tendencia pedagógica representativa de este modelo.
En los años 55-65 se produce un auge significativo en el desarrollo y uso de los medios de
enseñanza como resultado y como demanda de la revolución científico técnica que exige de
la escuela un perfeccionamiento de sus funciones. Detrás del apogeo de los medios técnicos
existen además de los intereses científicos, los intereses mercantiles. De esta forma se
ejerció gran influencia en los países subdesarrollados. La aparente modernización de la
enseñanza resultó seductora para muchos educadores, lo que provocó en muchos su
utilización de forma indiscriminada.
170
Este modelo llega a la América Latina en la década de los 60, época del “desarrollismo”
dentro de la Alianza para el Progreso, estrategia concebida por E.U. para dar una respuesta
al subdesarrollo de la región y evitar que se extendiera la experiencia cubana, lo que resultó
por cierto un fracaso.
Teniendo como fundamento psicológico la teoría conductista, en este modelo se asigna a los
hábitos un lugar central en la educación considerándolo como una conducta automática, no
reflexiva, posible de ser condicionada y entrenada. Educar así no es razonar, sino generar
hábitos. a partir del mecanismo psicológico estímulo- recompensa, intentando aumentar la
productividad mediante la introducción de nuevas y modernas tecnologías.
Se da una apariencia de participación a los educandos, en tanto hay una búsqueda de
respuesta por parte del educador, pero siempre a partir de efectos preconcebidos.
A pesar de las limitaciones que pueda tener este modelo, se considera que ha permitido el
enriquecimiento de la noción de comunicación en su dimensión instrumental, tanto en la
relación directa con el alumno como en la educación a distancia, por una parte, así como
señalar la importancia de los medios y recursos comunicativos como estrategias para el
logro de los fines educativos.
Si bien es cierto que el rol del alumno es más activo y participativo que en el modelo anterior,
algunos lo consideran “pseudoactivo”, ya que los objetivos y contenidos de la enseñanza
están previamente definidos y el educando sólo participa ejecutándolos Se critica también
esta tendencia pedagógica a partir de la ausencia de elaboración propia y personal del
sujeto en la asimilación de los conocimientos.
171
La situación de la Tecnología Educativa ha evolucionado en el presente en América Latina
en correspondencia con las condiciones en los diferentes países. Es así que se han derivado
nuevas concepciones, entre ella la tendencia Curricular, en la que se enfatiza en los
procedimientos y técnicas del curriculum, donde se coloca a los medios de enseñanza como
componentes o eslabón del proceso. Nótese que se plantea medios de enseñanza y no
medios técnicos pues en calidad de medios o vías de comunicación se toman incluso hasta
las formas de reflexión, de análisis, de valoraciones tanto por parte del profesor como del
alumno.
T. E. Landivar, señala acerca de esta tendencia pedagógica: “Se le puede criticar el sentido
persuasor y reproductor de sus propuestas, pero también generó grandes cambios y
conformó una etapa necesaria para que las futuras propuestas puedan ingresar al sistema
educativo formal (y a otros ámbitos y modalidades) sin mayores resistencias”[ Landívar,
p109]
Es un modelo de educación gestado en América Latina, siendo uno de sus autores más
representativos Paulo Freire, de Brasil que concibe la educación como praxis, reflexión y
acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. También Enrique Pichón Riviere en
Argentina es otro de los representantes relevantes de esta concepción que ha sistematizado
la comprensión de los estrechos vínculos entre comunicación y educación.
El grupo, ocupa un lugar especial en este modelo, siendo el eje del proceso; sin embargo, no
todo habrá de salir del autodescubrimiento del grupo. “Conocer no es adivinar”, dice Freire,
por lo tanto “la información es un momento fundamental del acto de conocimiento” [ Ojalvo
95, p9]. Hay que tener en cuenta cómo y en que contexto se proporciona, siendo lo más
172
importante la actitud crítica frente al objeto y no el discurso del educador en torno al mismo.
De ahí que la información debe ir precedida de cierta problematización.
La participación en la educación que se propone se refiere por una parte a los métodos de
enseñanza- aprendizaje, así como también a la actitud del profesor desde que empieza a
planificar los contenidos sobre los cuales va a dialogar con los alumnos. Resulta
imprescindible partir de las experiencias, vivencias e intereses de los educandos, de su
propio saber. Sobre la base de esta premisa promueve la participación activa de los alumnos
en la ubicación y selección de los contenidos de aprendizaje, mediante el método de
“investigación temática”
Es un modelo autogestionario ya que se basa en la participación activa del sujeto en el
proceso educativo y se forma para la participación en la vida social. Sólo hay un verdadero
aprendizaje según esta concepción, cuando hay autogestión de los educandos.
Frente a la enseñanza tradicional definida por relaciones verticales, de poder autoritario por
parte del docente y subestimación del alumno, en este modelo se insiste en la
democratización, en el establecimiento de relaciones horizontales, de respeto mutuo entre
los participantes, sin que el profesor renuncie a su papel orientador y guía de sus alumnos.
No se trata de un demagógico igualitarismo entre docentes y discentes, ni de proponer un no
directivismo, sino de asumir un rol profundamente humano, renovador y no manipulador,
respetando la personalidad del otro.
P. Freire, tanto en su obra escrita como en su práctica docente ha demostrado la validez del
diálogo como fundamento de un nuevo tipo de educación. El educador no es el único dueño
del saber, sino quien estimula el proceso de construcción del conocimiento en el alumno,
propiciando el cambio de actitudes del hombre acrítico en crítico, desde la pasividad y el
conformismo hasta la voluntad de asumir su destino humano, desde el predominio de
tendencias individualistas al de valores solidarios.
Los grupos operativos son grupos de discusión y tarea, que funcionan bajo la influencia de
un coordinador que debe crear, mantener y fomentar la comunicación en el grupo para
propiciar su crecimiento, expresado en la autorregulación. La naturaleza de la tarea puede
variar, según el grupo de que se trate, por ejemplo, la curación en los grupos terapéuticos, el
diagnóstico de las dificultades de una organización laboral o el aprendizaje en grupos de
estudiantes.[ Pichón 89].
Este tercer modelo que propugna de forma explícita la educación como proceso
comunicativo, como diálogo entre educador y educandos supone cambios no solamente en
la concepción y organización del proceso pedagógico, sino también en los roles que
tradicionalmente se les ha asignado, sin que desaparezca la autoridad moral y científica del
docente.
Algunas valoraciones
Estos tres modelos de educación analizados representan un intento válido de recorrido por
las prácticas pedagógicas más significativas en la historia de la educación, desde la
perspectiva de las relaciones entre educación y comunicación.
En la valoración de los mismos se corre el riesgo de una comparación arbitraria que no
tenga en cuenta que cada uno es el resultado de las condiciones socio- histórico en que
surgió y en ese contexto han sido eslabones valiosos en el desarrollo de las Ciencias
Pedagógicas, con aportes importantes para elevar la calidad de su práctica.
El primer y segundo modelo se consideran modelos exógenos que conciben al alumno como
objeto del proceso, mientras que el tercero es un modelo endógeno que coloca al educando
en el centro, como sujeto del proceso pedagógico y se corresponde con una comprensión
dialéctica y humanista del mismo.
Teniendo en cuenta el devenir histórico y por esta misma razón, la práctica escolar
contemporánea está matizada por la interpenetración de estos tres modelos de acuerdo a
las condiciones concretas en que transcurra el proceso pedagógico. Analizando
dialécticamente las transformaciones que cada uno propone con relación al anterior, se
aprecia que en cada nueva propuesta se resuelven contradicciones relativas a la
comunicación entre los participantes del proceso, que dan lugar a nuevas relaciones que
superan la situación precedente. Debe tenerse en cuenta entonces que el tercer modelo,
como expresión superior de la relación educación-comunicación, niega dialécticamente los
anteriores, lo que implica que incorpora lo positivo que de hecho tienen los modelos previos.
3 La Comunicación Educativa
A partir del desarrollo que han tenido los estudios realizados en las dos últimas décadas en
torno a la relación comunicación- educación emerge La Comunicación Educativa como un
174
área específica de las Ciencias de la Educación y cuya elaboración teórica metodológica no
es aún una construcción acabada.
Un proceso realmente educativo tiene lugar solamente cuando las relaciones humanas que
se producen en el proceso pedagógico no son únicamente de transmisión de información,
sino de intercambio, de interacción e influencia mutua, lo que propicia el desarrollo del
individuo, su personalidad y del grupo escolar, así como del profesor, ya sea como
profesional y persona.
[ Sagué 96] al investigar la capacidad para la Comunicación Educativa realiza una revisión
bibliográfica considerable acerca de la misma planteando como aspectos esenciales en su
comprensión:
• Carácter de proceso bidireccional, interactivo
• Necesaria intencionalidad consciente del que educa
• Responde a fines siempre positivos (en correspondencia con el sistema de valores del
marco de referencia).
175
• Se rodea de un “modo de hacerse” particular (exigencias que son afines a tomar al
“otro” en cuenta en la comunicación, permitir su expresión auténtica en el diálogo,
acceder a un clima afectivo positivo).
Ejercicios
1) Lectura general del material que resume los tres modelos de educación y los modelos
de comunicación que le corresponde a cada uno.
2)Construir un cuadro que resuma los aspectos esenciales de cada modelo en su relación
con el modelo de comunicación correspondiente.
177
[Pichón 89] Ortiz E. Perfeccionamiento del estilo comunicativo del maestro de
enseñanza media para su labor pedagógica. Tesis de doctorado,
Universidad Central de las Villas, 1996
[Predvechni 81]
Pichón Riviere E. El proceso grupal. Del psicoanálisis a la
[Sagué 96] psicología social. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1989.
178
LA ESTRUCTURA DE LA COMUNICACION
Pudiera pensarse que dado que para la comunicación es tan importante el contenido y el
significado de lo que se comunica, el estudio de la cantidad de información transmitida y su
definición a partir de criterios probabilísticos no tiene mucha importancia, y no es así.
En el siglo XX, Pavlov y Sokolov, fisiólogos rusos, estudiaron el reflejo de orientación como
una expresión neurológica de la comunicación desde el ambiente hacia el organismo. Este
reflejo produce una respuesta ante cambios o estímulos nuevos y tiene gran importancia en
179
la supervivencia y desarrollo de la especie. Sokolov propone un modelo para explicar este
reflejo: existe una cadena de células en la corteza cerebral que guarda información acerca
intensidad, calidad, duración y orden de presentación de los estímulos. El reflejo de
orientación surge cuando un estímulo “nuevo” que entra por los sensorios no coincide con
todos los parámetros del modelo neuronal de la corteza. Esta discordancia genera
descargas excitativas descendentes que se dirigen hacia el sistema reticular de los
pedúnculos cerebrales y acrecienta la actividad de este sistema. Cuando el estímulo
concuerda con el modelo (es decir, no es nuevo),se envían descargas inhibitorias al sistema
reticular para impedir que alerte al organismo.
Por otra parte, desde el punto de vista psicológico, se conoce que en el proceso de
comunicación entre los hombres, constituyen información aquellos elementos nuevos,
desconocidos y significativos para la persona.
También en el hombre hay que contar no solo con lo novedoso de la información, sino con lo
significativo que puede ser para este. Una información puede ser valiosa porque está
vinculada a la satisfacción de alguna de nuestras necesidades. Por ejemplo, de las muchas
cosas que podríamos haber escuchado en una transmisión de radio, si estamos pendiente
de un próximo ciclón anunciado, solo captamos como mensaje lo que se refería al estado del
tiempo. El resto puede que ni lo recordemos; no constituyó información para nosotros. Es así
como en una situación de comunicación nos impresionan algunos gestos o ideas expresadas
porque revelaron actitudes que no esperábamos en esa persona, o porque estamos de
acuerdo con ellas, o por resultarnos interesantes, pero que por alguna razón constituyen
una información importante. Es esta la razón por la que se dice que el regaño continuado al
niño pierde en efectividad: es un mensaje con poca información, por lo repetida, y por eso no
moviliza su conducta.
Todas estas explicaciones psicológica del “monto” de información que tiene un mensaje para
el sujeto a partir de las leyes de la atención , de la percepción, de la motivación humana, así
como las explicaciones neurofisiológicas acerca de la respuesta del organismo ante los
cambios del ambiente, si se analizan, tienen mucho que ver con el concepto matemático de
información a partir de criterios probabilísticos. La teoría matemática resulta muy coherente
y aunque no es exhaustiva para explicar todos los aspectos de la comunicación, resulta de
gran valor en el estudio de la misma.
Los trabajo de Shannon también proporcionan un modelo valioso y muy conocido de los
elementos que componen el sistema de transmisión de la información: el emisor o fuente, el
receptor o destinatario, el canal o vía a través de la cual se transmite el mensaje y el
mensaje en sí mismo. Se incluyen en dicho modelo los procesos de codificación y
decodificación del mensaje que deben hacer el emisor y receptor respectivamente, así como
el proceso de retroalimentación o feed back. Este modelo facilita el análisis del flujo de
información durante la comunicación y el estudio de dónde pueden estar produciéndose los
ruidos que impiden una correcta transmisión.
180
El proceso docente, como proceso comunicativo, debe ser analizado también desde este
punto de vista. El maestro debe considerar el monto de información que da en su clase: no
se puede “atiborrar” de muchos conceptos nuevos al alumno porque no podrían ser
asimilados. Tampoco puede pretender el maestro captar la atención si su mensaje carece de
información nueva o significativa. Otros elementos deben ser considerados como la
posibilidad de retroalimentación a partir de un sistema de preguntas para conocer el nivel de
comprensión, el estado y uso de los medios audiovisuales que sirven de canal para la
comunicación, etc.
Como parte de nuestra experiencia anterior, intervienen en este caso en forma negativa, los
prejuicios. El tener una actitud prejuiciada en ocasiones nos distorsiona esta información que
estamos recibiendo y nos hace percibir al otro en forma inadecuada. Puede existir, por
ejemplo, un maestro prejuiciado respecto a la manera de vestir y el arreglo personal de los
estudiantes. No es poco común el pensar que el joven de pelo largo y vestir extravagante es
un mal estudiante. Esto puede hacer que nos conformemos una imagen negativa, a partir de
una primera impresión o contacto con un estudiante de esas características, que
desencadene determinadas actitudes hacia él y que nada ayude en nuestro trabajo. Quizás
estemos cometiendo un grave error. En ocasiones un colega nuestro al comenzar el curso
nos da referencias muy negativas de alguien de nuestra nueva clase, por su propia
experiencia con ese alumno. Esto puede prejuiciarnos y conformar una imagen negativa de
ese estudiante, aún cuando aquella referencia estaba muy permeada de una relación muy
particular con ese profesor.
Las primeras impresiones que tenemos en nuestras relaciones con otras personas son muy
importantes. Estas pueden crear un “efecto de halo” que consiste en transferir esa primera
impresión a situaciones posteriores, aún sin una correspondencia real. Si esta primera
181
imagen es muy favorable o muy desfavorable, arrastramos esa impresión durante un cierto
tiempo y en ocasiones nos cuesta trabajo modificarla. En esto, por supuesto, existen
diferencias individuales. Hay personas que conforman estas imágenes muy rápidamente
quizás por ser menos reflexivas, o por ser muy rápidas en su observación. Otras son más
cautelosas. También existen personas muy rígidas y poco dadas a modificar una imagen aún
cuando tenga una nueva información y otras que son más flexibles. No obstante no ser algo
definitorio, es innegable que estas primeras impresiones son importantes.
Estos elementos a nuestro juicio cosas importantes a conocer por el maestro. El primer día
de clases constituye un momento que no debe tomarse a la ligera. Con razón dice un
famoso proverbio que “Jamás existe una segunda oportunidad de producir una buena
primera impresión”. Una primera impresión favorable puede ayudarnos mucho con nuestros
estudiantes. Para lograrla, por supuesto, no se trata de crear una situación artificial, de
mostrar una imagen de nosotros mismo que no es real. Se trata más bien de mostrar lo
mejor de nosotros, sin que posteriormente nos contradigamos. Es un momento este de
pensar en qué influencia pueden tener nuestras palabras, nuestyro modo de enfrentar el
aula. Claro está que no podemos perder de vista que todo no podemos dejarlo a la primera
impresión.
Pudiéramos representarnos la situación de comunicación interpersonal esquemáticamente:
(1) Yo (2)
_______________________________________________________________________
El otro
(4) (3)
Hay elementos referidos a las personas que se comunican que son conocidos por ambos y
que estarían representados en el cuadrante 2. Hay otros elementos que uno conoce de sí
mismo pero no da a conocer al otro (cuadrante 1). Existen también elementos en algunos
casos que posee el otro de mí, pero que yo no conozco (cuadrante 3). En el cuadrante 1
estarían por tanto mis reservas con esa otra persona y en el 3 aquellas cosas que yo no he
concientizado, que no conozco de mí y que posiblemente otra persona se haya percatado
de ellas. En el cuadrante 4 estaría lo desconocido, lo que aún no se ha manifestado y puede
darse como potencialidad.
182
Es recomendable para ser percibidos adecuadamente y mejorar nuestra comunicación, que
aquello que no queremos mostrar de nosotros mismos a otra persona, se vaya haciendo
poco a poco menor y vaya pasando a engrosar el contenido de lo conocido por ambos. A
veces hay una tendencia a no abrirnos ante el otro, a ser demasiado cautelosos, y esto no
ayuda a la buena comunicación. El maestro no está exento de esta tendencia. Los
estudiantes, en investigaciones realizadas en nuestro país plantean que no conocen bien a
sus profesores, que tienen una imagen muy impersonal de los mismos, que fuera de su rol
de profesores son para ellos desconocidos. El docente plantea que necesita conocer al
estudiante para comunicarse mejor con él, pero ¿hemos olvidado acaso que este proceso es
bilateral? ¿No necesita también el alumno conocer a su profesor?
Respecto a esta problemática existe la confusión entre darse a conocer y dar a conocer sus
problemas personales. El maestro plantea que no tiene que “contar sus problemas” a sus
estudiantes. Sin embargo, darse a conocer como persona implica asumir una posición,
compartir criterios, puntos de vista, etc. Cuando el profesor revela criterios personales ante
determinada situación (del aula o fuera de ella), o plantea sus puntos de vista y preferencias
acerca de un contenido o suceso, o muestra su manera de encarar la vida ante un hecho,
por ejemplo, está mostrándose como persona. El maestro no puede enajenar su función de
su personalidad, porque entonces su función pierde alcance.
A esto nos referimos al hablar de mostrarse más abiertamente al otro para ayudarlo a tener
una imagen más real de nosotros. Por supuesto que esto debe ser gradual, atendiendo
siempre al tipo de relaciones que guardan las personas, no indiscriminadamente. No sería
una buena observación el dejar que todos y en cualquier momento tengan acceso a nuestro
mundo interno. Esto es selectivo. Aquellas personas que indiscriminadamente “cuentan su
vida” al primero que encuentran tampoco tienen éxito en la comunicaicón.
También es recomendable ser receptivo a aquello que otros observan en nosotros. Cuando
asumimos una actitud receptiva, otras personas pueden ayudarnos y comentar con nosotros
( y con terceras personas) sus impresiones. Esto quizás nos lleve a conocer algo de
nosotros mismos que no conocíamos.
En general, esta expresión gráfica nos sirve para mostrar que la coherencia y la realidad de
estas imágenes que se forman de una u otra persona durante la comunicación facilitan el
proceso.
Las relaciones que establecen las personas entre sí constituyen la base objetiva para la
comunicación. El tipo de relación interpersonal va condicionando y propiciando formas
específicas de comunicación. Las relaciones de competencia o de rivalidad, por ejemplo,
condicionan un modo peculiar de comunicación diferente a las de colaboración o de
solidaridad. En el primer caso pudieran ser comunes las expresiones irónicas, de reto, las
intenciones de los interlocutores no se expresan con claridad, etc, mientras que en el
segundo caso no se evidencian cargas agresivas en el lenguaje, el clima afectivo durante la
situación de comunicación no es percibido como hostil, se transmiten por lo general
vivencias positivas, hay una mayor tendencia a una relación empática entre las personas,
etc. Asimismo las relaciones de dependencia o de dominancia-sumisión conllevan
183
peculiaridades en la comunicación como por ejemplo un carácter más pasivo en uno de los
dos interlocutores.
Las formas de interacción que se establecen entre las personas (cómo organizan su
actividad conjunta, cómo la acción de una es afectada por la de las otras) pueden verse
como premisa y a la vez como resultado de la comunicación. Constituyen premisa en el
sentido de que condicionan relaciones y necesidades de comunicación entre las personas.
A su vez, a través de la comunicación pueden variarse estas formas de interacción, pueden
llegar a establecerse nuevas formas de interactuar.
Aunque no deben identificarse la interacción y la comunicación, tampoco deben verse como
dos fenómenos aislados, ya que se dan simultáneamente en una situación de relación
interpersonal y se condicionan mutuamente.
La literatura reporta distintos modelos en que pueden estructurarse las interacciones en los
pequeños grupos:
1. Estructura completa, donde cada miembro tiene las mismas posibilidades de interacción
y comunicación y a su vez se dan posibilidades de interactuar con cualquiera de los
miembros del grupo.
A B
F C
E D
A B
F C
E D
Estas dos estructuras son descentralizadas, es decir, no hay una figura central. Esta
descentralización
184
favorece la vivencia de satisfacción entre los miembros del grupo pero se plantea que
resultan poco
prácticos para la solución de tareas, ya que se cometen muchos errores y el proceso se
torna lento.
3. Estructura en cadena.
A B
E D
4. Estructura en Y.
A B
D
E
Donde una persona se relaciona con otras dos o más y esta a su vez con otras que no
tienen relación
directa con la primera.
5. Estructura en estrella.
E B
185
D C
En estas tres últimas aparece siempre una figura central. El nivel de centralización es
creciente para llegar al caso extremo de la estructura en estrella donde hay una persona que
se relaciona con cada uno de los restantes miembros, pero estos no tienen posibilidades de
interacción entre sí. Estas estructuras centralizadas se señalan como muy eficientes para la
solución de las tareas, ya que se arriba a las soluciones en forma más rápida. Sin embargo,
excepto en la persona que tiene la posición dominante, tiende a aumentar la insatisfacción
en el resto de los miembros del grupo.
Se plantea entonces que al crecer la centralidad en las formas de relación entre las
personas, aumenta la eficiencia del grupo en el sentido de cometerse menos errores y llegar
a soluciones más rápidamente y aumenta también la vivencia de insatisfacción.
Consideramos, no obstante, que la satisfacción no debe verse contrariamente relacionada
con la eficiencia, ya que, al sentirse mejor el individuo dentro de sus relaciones
interpersonales, esto contribuye a que sea mucho más eficiente en ellas. La eficiencia no
siempre está condicionada por la rapidez. Existen muchas ocasiones en que el grupo llega a
ser más productivo a partir de una red de interacciones descentralizadas ya que, aunque la
solución al problema sea más demorada, se alcanzan mejores resultados al contarse con la
participación de todos y un nivel más elevado de compromiso y de interiorización de dicha
solución.
186
-Poder legítimo: aquel que está dado por la ley, o establecido institucionalmente, o
determinado por el rol que ocupa esa persona.
Estas formas no son excluyentes y, por supuesto, en la medida en que se combinen pueden
lograrse formas de influencia superiores. Por ejemplo, en la medida en que el maestro
además de la autoridad que le es conferida legítimamente por su rol tiene a su favor
cualidades personales atrayentes o un nivel de conocimientos que propicia el respeto y la
admiración de sus estudiantes, su ascendencia sobre estos es aún mayor.
Es curioso también analizar el uso del poder sancionador en el maestro. Por lo general este
se basa en la utilización del castigo solamente: el regaño, el dar una baja nota, la crítica, el
extender el horario de clases, y otras mil variantes. El uso del estímulo, el reconocimiento al
esfuerzo o resultado alcanzado, e inclusive la recompensa en alguna situación de éxito que
sirva de reforzamiento a un comportamiento deseado, son menos frecuentes en el aula.
En ocasiones pensamos que las personas al actuar bien no hacen otra cosa que cumplir con
su deber y por tanto no es necesario que se les reconozca por ello. Este es un grave error.
Todos tenemos el derecho de sentirnos bien por nuestros aciertos. Muchas veces ni siquiera
conocemos el impacto favorable que tienen nuestras acciones en otros. El reforzamiento
positivo hace más frecuente la repetición de un comportamiento. Este esquema de la
psicología conductista es válido en muchas circunstancias y tiene mayor valor para el
aprendizaje que la acción del propio castigo o sanción negativa, mucho más utilizado por el
maestro.
Muy relacionado con estas formas de ejercer la autoridad y de establecer las relaciones está
lo que se llama el estilo de comunicación. Este no es más que el modo personal de
desempeño en la situación de comunicación, que depende en gran medida de las
características de personalidad del sujeto, los patrones de comunicación conformados a lo
largo de su experiencia.
187
Se plantean tradicionalmente diferentes estilos en las relaciones profesor-alumno, como son
el democrático o el autoritario. El primero se caracteriza por una participación activa de los
estudiantes en la toma de decisiones. El maestro tiene en cuenta sus criterios y las
relaciones obedecen a una estructura descentralizada.
El estilo autoritario se basa en la autoridad del profesor como figura única en la toma de
decisiones. Sus criterios se imponen y no se consulta ni se tienen en cuenta los puntos de
vista de los estudiantes. Claro está que los casos descritos serían los casos extremos. Por lo
general se dan estilos que se mueven entre estos dos polos (autoritario-democrático)
evidenciándose un equilibrio o una tendencia hacia uno de ellos.
Se plantea también el estilo permisivo, o de "dejar hacer". Aquí el maestro, más que dar
participación al alumno,le deja hacer, en un caso extremo y desordenado de no imposición,
que implica la pérdida de su autoridad y del control del proceso. Es necesario distinguir este
estilo del democrático, con el cual a veces es confundido.
El estilo democrático no implica la pérdida del control por parte del docente. El hecho de dar
participación no debe lacerar el logro de objetivos, propósitos, tareas a cumplir. Llegar a
ciertas metas de esta manera requiere una preparación, un adiestramiento en el manejo del
grupo, en el uso de técnicas participativas, etc. De lo contrario, un intento de
"democratización" en el proceso puede conducir en efecto a dejar hacer a los estudiantes sin
lograr un resultado coherente, y por eso en ocasiones se confunden ambas cosas.
Viéndolo desde otro punto de vista, se plantean también los estilos centrado en la tarea o
centrado en las relaciones. En el primero, el docente prioriza hasta tal punto el cumplimiento
de su tarea, que descuida o inclusive afecta las relaciones entre las personas que en ella
participan. Al estar tan enfocado hacia el trabajo a realizar, no se tienen en cuenta los
factores subjetivos que intervienen. Este maestro, por ejemplo, está tan centrado en los
contenidos de su clase, que no se preocupa por un ambiente de hostilidad o tensión que
pueda estar afectando al grupo, o por una situación personal que pueda tener un estudiante
que no le permite concentrar su atención, o por criterios del grupo acerca de su persona y
sus actitudes hacia los alumnos.
Por otra parte, aquel estilo centrado en las relaciones implica el priorizar éstas en detrimento
de la tarea a realizar. Este pudiera ser el maestro tan preocupado por mantener una buena
comunicación con sus estudiantes que dedica tanto tiempo a conversar con ellos que no le
permite abarcar los contenidos de su programa, O el docente que por no crear una situación
de malestar, no sanciona lo mal hecho, no es riguroso en la evaluación, etc.
Este estilo centrado en las relaciones no debe confundirse con un enfoque en la educación
surgido en los últimos años a partir de la extrapolación al campo educativo de las ideas de
[Link] y seguidores en la psicoterapia: el llamado enfoque centrado en la persona dentro
de la ya mencionada Pedagogía no directiva (cap.1) En el mismo se pone en el centro de la
atención al estudiante y su proceso de aprendizaje, actuando el maestro como un facilitador
del mismo.
El rol de facilitador pudiera ser considerado un estilo de comunicación dentro de la línea más
general del estilo democrático, aunque con su especificidad. Aquí el maestro deja de tener el
papel protagónico en el proceso para, a partir de una vía no directiva, contribuir a que el
alumno vaya construyendo su propio conocimiento, facilitando la expresión de ideas,
sentimientos, valoraciones, opiniones y criterios de todos, en un clima comunicativo de
188
aceptación y empatía. El maestro facilitador no se centra en el conocimiento, sino en
propiciar situaciones en que el alumno sea partícipe y director de su propio aprendizaje.
Por supuesto que hemos visto aquí también los casos extremos. El lograr puntos medios
entre los polos nos acerca al éxito. Debe lograrse una combinación tal que el docente pueda
garantizar el cumplimiento de las tareas, sin afectar las relaciones. Aunque es común el
señalar las ventajas de los estilos democráticos en la dirección del proceso docente
educativo, estimamos necesario destacar que no existe un estilo de comunicación que
garantice el éxito "per se". Con cualquiera de ellos puede llegarse a buenos resultados en el
aula, especialmente si evitamos los extremos, si bien es cierto que a largo plazo las formas
más democráticas implican un mayor desarrollo personal para el alumno de manera general.
El profesor no debe esforzarse en asumir un estilo que no le es propio, porque pierde su
autenticidad. Si es posible el meditar en qué elementos dentro de su estilo le acarrean
dificultades, para tratar de buscar nuevas variantes, otros recursos que salven esto. También
es lícito, como decíamos al inicio, en situaciones muy específicas, actuar deliberadamente
en forma no usual para ser más efectivos.
Queda a la autorreflexión del profesor analizar qué tipo de relaciones sirven de base a su
comunicación con los estudiantes o con su colectivo; cómo ejerce su autoridad; qué estilo lo
caracteriza; cuáles son los puntos débiles dentro de su ejecución personal en dicho estilo. El
autoanálisis y la retroalimentación por parte de otros constituyen un arma poderosa para
pulir y mejorar nuestro trabajo.
Ejercicios
1. Analice las dificultades que pueda haber tenido en la comunicación para lograr la
comprensión de
una clase a partir del esquema de los elementos que intervienen en la transmisión de la
información.
a)Posibles dificultades en usted como emisor y su proceso de codificación (preparación
de la clase, conocimiento del tema, estado de ánimo, etc.
b)Canales utilizados: estado de la pizarra si fue utilizada, cómo fue utilizada. Análisis de
otro medio utilizado. Si es lámina ver su tamaño y mensaje que transmite.
c)Mensaje: nivel de dificultad del tema, lógica y coherencia con que fue presentado, otras
variantes que pudieran hacerlo más sencillo y lenguaje utilizado.
d)Receptores, situación del grupo, nivel de conocimiento que permita decodificar e
intereses respecto al tema.
¿Dónde puede ubicar los ruidos en la transmisión? ¿Cómo pueden ser superados?
Organizado __ __ __ __ __ desorganizado
sensible __ __ __ __ __ insensible
novedoso __ __ __ __ __ tradicional
189
claro __ __ __ __ __ confuso
profundo __ __ __ __ __ superficial
persuasivo __ __ __ __ __ imperativo
consecuente __ __ __ __ __ inconsecuente
democrático __ __ __ __ __ autoritario
justo __ __ __ __ __ injusto
flexible __ __ __ __ __ rígido
confiado __ __ __ __ __ desconfiado
seguro __ __ __ __ __ inseguro
capaz __ __ __ __ __ incapaz
agradable __ __ __ __ __ desagradable
comprensible __ __ __ __ __ incomprensible
Bibliografía
190
COMUNICACION Y LENGUAJE VERBAL
Cuando un profesor, al impartir su clase, aprecia que uno de sus alumnos no escribe, que su
postura frente al pupitre es descuidada, su mirada está “ como perdida”, interpreta estas
señales como indicadores de que algo le ocurre y trata de determinar lo que puede estar
sucediéndole, a partir de lo que conoce sobre él como persona.
Durante el desarrollo ontogenético hay que considerar que hasta tanto el niño haya logrado
el dominio del lenguaje, la satisfacción de sus deseos y necesidades, depende de la
interpretación adecuada que haga el adulto de sus gestos, acciones, tono de voz , etc.; que
si bien es cierto desempeñan una función comunicativa vital en estas primeras etapas de la
vida, constituyen en ocasiones, recursos insuficientes, que limitan por tanto, el alcance de la
comunicación.
El lenguaje verbal es considerado una forma especial de la relación entre los hombres que
haciendo uso de la lengua o idioma permite la comunicación e influencia mutua.
Queremos destacar, sin embargo, el lenguaje con respecto a la función comunicativa que
desempeña. La función comunicativa del lenguaje hace posible la expresión de significados
por medio de las palabras que tienen un contenido semántico adquirido a través de la
experiencia histórica social de la humanidad, la cual se expresa y comunica mediante el
lenguaje.
El ser humano, a través del lenguaje, también proyecta a los demás su mundo afectivo: qué
le gusta, qué le desagrada, sus emociones y sentimientos. Es precisamente con respecto a
la expresión de la afectividad donde convergen y se hacen complejas las relaciones entre el
lenguaje verbal y no verbal. Las palabras pueden asumir diferentes significados atendiendo a
la entonación, las pausa, el volumen de la voz, así como a la mímica que las acompañe y en
ocasiones la persona “dice mucho de sí” a través de recursos no verbales, sin proponérselo,
Si bien es cierto, por ejemplo, que resulta estimulante para un estudiante recibir una mirada
o sonrisa de aprobación por parte del profesor ante una respuesta correcta, esta valoración
191
ejerce mayor efecto aún si va acompañada de un criterio verbal que digamos, precise lo
positivo de la respuesta y señale si las tiene, las limitaciones, lo que permitirá corregir
insuficiencias.
Hay contenidos de la comunicación que solamente pueden transmitirse mediante el uso del
lenguaje verbal, que ofrece recursos para hacer claras nuestras intenciones y permite la
comprensión entre los comunicantes, por lo que es considerado el medio más eficaz para la
comunicación interpersonal.
La función comunicativa del lenguaje verbal permite pues, ejercer influencia sobre los demás
a partir del contenido de la comunicación y la relación entre los comunicantes.
“Se dice algo, para algo, para alguien”. De ahí la importancia de “saber decir”.
La competencia comunicativa es una posibilidad de todos los seres humanos, que puede
hacerse realidad en el curso de la socialización.
El profesor debe ser por tanto, atendiendo a la naturaleza de las funciones que ejerce, un
profesional de la comunicación y el dominio y aplicación consecuente en su labor cotidiana
de procedimientos para expresar e interpretar la información, las ideas, la forma eficaz, es
condición para el éxito del trabajo pedagógico.
A continuación, serán objeto de análisis tres aspectos en el utilización del lenguaje verbal
que intervienen en la efectividad de la comunicación:
Comunicación es una palabra de origen latino (communicare) que quiere decir compartir o
hacer común. Cuando nos comunicamos con alguien, nos esforzamos en compartir, en
hacer común algo con otros.
La comunicación es una necesidad vital del ser humano que se manifiesta desde su
nacimiento y su satisfacción esta asociada a la sobrevivencia. Los recursos iniciales que
expresan esta necesidad son muy variados. (Eje: llanto, risa) y es precisamente en la
relación con otras personas que progresivamente, el niño se apropia del lenguaje como
instrumento de la comunicación.
192
En el proceso de comunicación a través del lenguaje el niño conoce, descubre y denomina la
realidad, incluido él mismo y establece relaciones en su pertenencia a diferentes grupos
(familia, escuela, amigos) que regulan su comportamiento a partir de las normas sociales
establecidas.
Durante la niñez habría que cuestionarse hasta qué punto depende el niño del lenguaje para
crear y mantener relaciones con otras personas, para satisfacer sus deseos y necesidades y
entonces tendríamos que tener en cuenta las posibilidades reales que se le ofrecen al niño
de expresarse libremente.
[Link] señala en su libro “La educación en secundaria” ... “es necesario formar ciertas
directrices sociales en la esfera de la comunicación: la actitud ante cada compañero de la
comunicación como objetivo y no como medio; el interés por el propio proceso de
comunicación y no solo por los resultados; la actitud ante la comunicación como dialogo y no
como monologo; la tolerancia con los pequeños defectos de los interlocutores, la tendencia a
dar cuanto más a los compañeros de comunicación”.
Son muy interesantes los trabajos de Ned A. Franders relativos al análisis de la interacción
didáctica, proponiendo un sistema para codificar la comunicación verbal en la situación de
clase, con vistas a analizarla para el estudio de pautas o patrones de enseñanza y
aprendizaje.
193
Cuadro No. 1.
1. Acepta
sentimientos.
2. Alaba o anima.
Habla el 3. Acepta ideas
de los alumnos.
Profesor 4. Formula
preguntas.
5. Expone y
explica.
6. Da
Instrucciones.
7. Crítica o
justifica su actividad.
8. Respuesta del
alumno.
Habla el 9. Inicia el
discurso.
alumno 10. Silencio o
confusión.
Aunque en los últimos años, los profesores en general han incorporado al trabajo docente
técnicas y métodos que contemplan la participación cada vez más activa de los estudiantes,
aun se observan clases que adolecen de una excesiva preponderancia del rol de profesor,
limitando la actuación de los estudiantes a escuchar atentamente ( si se logra) y responder
algunas preguntas hechas por el profesor.
Concebir la clase con un criterio comunicativo supone abordar la misma en función de tareas
comunicativas, donde este previsto el flujo de información en uno y otro sentido, apartir de
alternativas que exijan el desempeño de diferentes roles por parte de los estudiantes y que
propicien el desarrollo del lenguaje oral y escrito.
El contenido de la comunicación
El lenguaje verbal hace posible que las ideas y la información se transmitan de una persona
a otras, ofreciendo el medio para que el pensamiento pueda ser expresado, refiriéndose a
194
experiencias ocurridas en el pasado o prever los acontecimientos que aun no han ocurrido.
Sin lenguaje, la comunicación de este tipo no es posible, de ahí que se considere que el
lenguaje libera al pensamiento y a la comunicación de las restricciones del presente concreto
ofreciendo una vía manejable y económica para organizar la información que se quiere
transmitir.
La manera en que se estructure el mensaje esta condicionada por los numerosos propósitos
que pueden estar presentes para comunicarse. En la situación de una clase, por ejemplo, el
profesor se propone, al establecer comunicación con sus alumnos, hacer que entiendan sus
ideas, entender sus criterios acerca del contenido abordado durante la clase, lograr
aceptación de ellos, o bien producir una acción.
Es importante pues, considerar los factores señalados en cuanto al interlocutor, para elegir
el vocabulario adecuado que permita que el contenido del mensaje “llegue” y provoque la
influencia deseada.
El dominio del tema a tratar es otro factor de consideración para lograr una comunicación
efectiva y que condiciona la estructuración del contenido de la comunicación.
En la vida cotidiana se hace muy difícil intervenir en una conversación cuando no sabemos y
tenemos poca información de lo que se habla, pudiendo adoptar solamente una posición de
escucha lo que limita la participación.
Para ello se requiere poseer un amplio vocabulario, precisión de ideas para ser expresadas
en forma concisa y exacta, así como la coherencia que debe manifestarse en la lógica que
se siga en la construcción y exposición de lo que se dice. En un artículo referido a las clases
orales José Martí señaló: “nadie habla mal de lo que conoce bien”.
195
Es interesante que en una encuesta realizada a 79 profesores de diferentes niveles de
enseñanza en el curso 91-92, antes de recibir un post grado sobre Comunicación
Pedagógica, al preguntarles qué indicadores en el desempeñó de un profesor permiten
considerarlo como un buen comunicador, el 98,7% de los encuestados señaló entre los
indicadores propuestos, atributos relacionados con el dominio del lenguaje oral.
Cuadro No. 2
Algunos autores que abordan el estudio de las habilidades comunicativas ubican en un lugar
principal el dominio del lenguaje verbal ( oral y escrito), considerándolo piedra angular para
la competencia comunicativa.
Saber escuchar implica dirigir la atención hacia las palabras del otro, tratando de logra una
percepción exacta de la palabra hablada, preparándose para extraer de lo oído lo esencial y
no apresurarse en deducciones, sin haber penetrado en el sentido de las palabras del
interlocutor.
Saber escuchar no es un acto pasivo, sino activo. Lo que saben escuchar se muestran
pacientes en su actitud. Claro que como puede apreciarse, ser un buen oyente no es tan
fácil cuando debe tenerse en cuenta además que en el caso de la comunicación frontal
intervienen también los recursos no verbales que de ambas partes matizan y a veces
resultan determinantes en la comprensión mutua,
196
En este acápite referido al contenido de la comunicación en su relación con el lenguaje
verbal, también sería útil señalar lo que [Link] y [Link] refieren como el empleo
de una formula de comunicación eficaz denominada lenguaje del pronombre “yo” (o lenguaje
en primera persona): “Al formular cuantas frases le sea posible con el pronombre “yo” una
persona asume la responsabilidad de los modos de expresión de la personalidad propia. Las
frases con el empleo del pronombre en primera persona indican a las claras, lo que uno
siente, necesita o desea”.
Lo que los autores referidos señalan como eficaz para la comunicación de la pareja, es
válido en cualquier tipo de relación interpersonal, ya que garantiza que se trasmita con
claridad lo que realmente se espera, se desea, e impulsa a la otra parte a manifestarse con
la misma sinceridad.
Un profesor podría decir irritado a sus alumnos al notar cierto desorden: !Del aula no se
puede salir sin permiso! Esta misma frase tendría sin dudas, un efecto más persuasivo si
plantea: “Yo no quisiera que salgan del aula sin permiso” o “quiero que para salir del aula me
soliciten permiso”. El ejemplo planteado ilustra una forma más directa de decir, con una
implicación personal del emisor, que favorece ejercer mayor influencia sobre el otro, a partir
de la elección de forma verbales de primera persona que provoca que la comunicación más
positiva.
Por último, se debe tener en cuenta el hecho de que el lenguaje verbal en el proceso de
comunicación adopta dos formas principales: como lenguaje oral y escrito, con variantes
específicas en cada caso, que aparecen bien caracterizados en diversos libros y manuales y
que deben ser estudiados por todos aquellos que se vinculen al tema de comunicación.
Resultaría útil, sin embargo, hacer algunos breves señalamientos en este sentido.
Brindar o recibir una información a través del lenguaje escrito evita distorsiones, es duradera
y por su concreción permite un análisis más exhaustivo del contenido de la información. En
ocasiones, como sucede en el proceso de enseñanza, es un objetivo en si mismo evaluar las
habilidades relativas al dominio del lenguaje escrito.
Hay tipos de información, que por su propia naturaleza exigen que sean expresadas de esta
forma.
El análisis de la comunicación por medio del lenguaje oral requiere también tener en cuenta
aspectos relativos a la producción del habla, los cuales intervienen en la determinación de la
efectividad de la comunicación.
La producción del habla tiene un fundamento material, fisiológico en la utilización de la voz
que como sonido articulado privativo del hombre le imprime un sello peculiar al contenido de
la comunicación. La voz es considerada un recurso no verbal y posee características
estables en una persona, que al margen de lo que diga, ofrece información sobre la misma,
197
por ejemplo: el sexo, la edad, constitución física relacionadas con propiedades de la voz, el
tono, timbre e intensidad.
La calidad de la comunicación oral esta asociada al uso racional de la voz lo que debe
constituir un principio básico para todos aquellos profesionales que, como el profesor,
dependen esencialmente de la voz para desempeñar sus funciones. Para la utilización
adecuada de la voz debe tenerse en cuenta básicamente, en primer lugar, la respiración
correcta en sus dos fases: inspiración y expiración. La inspiración debe ser por la nariz, con
suavidad, despacio y profundamente y la expiración por la boca, que es la fase donde debe
producirse el habla. En segundo lugar, es necesario incluir el cuidado de las cuerdas
vocales; en este caso se recomienda utilizar el tono central o fundamenta, lo cual implica la
emisión de la voz sin esfuerzo, sin forzarla a un volumen en la que se sienta molesto.
La producción correcta del habla esta vinculada también al uso apropiado de los elementos
constitutivos de la palabra: fonemas y sílabas. Pronunciar bien significa otorgar el justo valor
fonético a cada palabra, frase u oración, lo que condiciona la calidad de la comunicación.
Dificultades en este sentido pueden provocar incomprensiones, confusiones durante la
comunicación, restando elegancia al habla y afectando el prestigio de un profesional de la
comunicación.
Las dislalias por defectos o limitaciones de carácter orgánico, fisiológico que afecten a las
estructuras que intervienen en la fonación, su tratamiento puede ser más complejo, no
lográndose en todos los casos la solución total y pueden de hecho, excluir al hablante de un
desempeño eficiente en la comunicación.
Existen otros defectos en la producción del habla asociados a la manera de hablar, que
tienen que ver con los hábitos inadecuados que influyen negativamente en la comunicación:
la rapidez al hablar, titubeos (eh, ah ), tiempos de los silencios, muletillas (vaya, entonces).
198
Guevara en su libro “La locución: técnica y práctica”, señala: “El arte de hablar
correctamente quiere decir utilizar la voz racionalmente, empleando el aire necesario,
conociendo el valor fonológico de cada fonema, empleando el tono y ritmo necesarios así
como la intensidad.”
Para el profesor, cuyo medio de enseñanza principal es la voz, hacer un uso adecuado de la
misma, constituyendo un modelo positivo en cuanto a dicción y manera de hablar, es una
garantía que conduce a un buen camino para que la comunicación oral transcurra
favorablemente.
Utilice un lenguaje sencillo y directo, con la precisión necesaria para ser comprendido,
teniendo en cuenta el nivel de su interlocutor. Sea sensible al mundo del receptor. Observe a
su interlocutor y este atento a explicar, o repetir, de forma diferente en caso de no ser
entendido. Si se extiende demasiado, los otros pueden perder interés.
Aprenda a ser paciente para escuchar a los demás. Al dejar hablar a los otros se verifica si
fuimos entendidos y se debe estar “abiertos” a criterios diferentes para lograr la comprensión
mutua.
Proteja su voz, por constituir instrumento esencial para la comunicación oral. No someta su
voz a esfuerzos innecesarios que puedan producir daños en las cuerdas vocales (módulos
por ejemplo). El volumen muy alto de la voz condiciona cierto rechazo por parte del
interlocutor. Aprenda a dominar la técnica de la respiración correcta.
Cuide su dicción. Escoja un ritmo para hablar, ni muy rápido ni lento que permita pronunciar
correctamente las palabras.
Ejercicios
199
2. En el horario de estudio, es recomendable que al revisar sus clases (notas de clases y
bibliografía consultada) haga un desglose, con sus propias palabras de las ideas
principales. Esta práctica se sugiere realizarla también al terminar las clases. Preséntelas
al profesor y solicite su criterio. Ejercitándose de esta forma contribuye a desarrollar la
habilidad para la síntesis, cualidad tan importante para las comunicación.
3. Tomando en consideración lo señalado en este artículo acerca del “lenguaje en primera
persona” trate de mejorar las siguientes frases con el propósito de lograr una
comunicación positiva.
Esa es una idea absurda
Ninguno de Uds. aprecia mi trabajo
Nunca entiendes nada de lo que te digo
No me grites
Tienes que callarte
Esa tarea que entregaste quedó muy mal
En la propuesta que haga, ofrezca más de una variante para cada frase. Someta a
consideración las alternativas. Escoja la mejor.
4. Grabe su voz en diferentes situaciones que pueden ser: lectura en prosa, lectura de
poemas, una conversación con otra persona, o un monólogo. Hable con naturalidad,
como acostumbra.
Al escuchar la grabación, observe cuidadosamente su voz, su pronunciación y manera de
hablar. Esto le permitirá tomar conciencia y apreciar quizás defectos o limitaciones que
puedan eliminarse.
Entrenándose progresivamente en la autoobservación, Ud. podrá apreciar errores que
comete al hablar, que debe eliminar.
Pida criterios a otro sobre Ud. acerca de aspectos relativos a la producción del habla.
Bibliografía:
Colectivo de autores: Psicología General para ISP. Tomo 3, Ed. Pueblo y Educación,
MINED, 1987.
Franders, Ned A. : Análisis de la interacción didáctica. Ed. Anaya, Madrid, 1977.
González, C. Vicente: Profesión: Comunicador, Ed. Pablo de la Torriente, La Habana, 1989.
Guevara, Frank: La locución: Técnica y práctica. De. Oriente, Santiago de Cuba, 1984.
Masters, W.H. y Johnson V.E. : La sexualidad humana. Ed. Científico Técnica, C. de La
Habana, 1988.
Martínez, A. y Nosnik, A.: Comunicación organizacional practica. Ed. Trillos, México, 1991.
Mudrik, A.: La Educación en Secundaria. Ed. Progreso, Moscú, 1983.
Tough, Joan: El lenguaje hablado en la escuela. Visor Libros Madrid., 1987.
200
LA COMUNICACION EXTRAVERBAL
Aunque pudiera ser discutible esta proporción, es indiscutible que esta información que nos
llega a travésde canales no verbales tiene gran credibilidad para el sujeto. Creemos mas de
lo que pensamos en estos signos no verbales. En ocasiones le damos más crédito a ellos
que a las propias palabras.
201
Cuando el mensaje verbal no es coherente con aquello que expresa la persona
extraverbalmente, la comunicación se vuelve confusa, despiera incertidumbre, ideas
contradictorias, desconfianza. A veces incluso nos decidimos más por la impresión causada
que por las propias palabras escuchadas.
Sin embargo, en la comunicación extraverbal también intervienen otros factores como las
costumbres, determinados patrones culturales, los estados de fatiga o de stress emocional,
las condiciones de salud, etc. Es posible que una persona enferma se torne más inexpresiva
que de costumbre, por ejemplo, o que si está muy tensa exagere gestos o los utilice fuera de
lugar.
También es conocido por todos que hay expresiones acuñadas en determinados contextos
culturales, fuera del cual pueden significar otra cosa.
Existen estudios realizados acerca de los diferentes canales a través de los cuales se
transmite esta información no verbal. Los más estudiados y de mayor aporte a la
comunicación son el canal auditivo y el visual.
Dentro del canal auditivo un elemento importante es la calidad de la voz. Las cualidades
fónicas del sujeto dan alguna información acerca del mismo, por ejemplo, el sexo y la edad
[Link] investigaciones que reportan algunos rasgos de personalidad o del biotipo
del sujeto asociados a ciertas cualidades fónicas (por ejemplo, voces graves en personas
gruesas, afables, comunicativas).
El tono, la musicalidad, el timbre, volumen, etc. de la voz aportan elementos acerca del
sujeto que habla. Se han hecho experiencias de identificar voces con rostros, en las cuales
se ha mostrado cierta consistencia. Esto lo apreciamos en los trabajos de doblaje en la
televisión o el cine: hay voces que no parecen quedar bien al personaje.
La voz es también muy susceptible de traducir estados emocionales, por lo que a veces
detectamos fácilmente por la voz si la persona está frente a una situación de stress.
La rapidez, los titubeos, las pausas, también pueden ser indicadores durante la
comunicació[Link] pausa prolongada puede indicar que el sujeto está reflexionando, que le
da importancia a lo que se está hablando, o bien que se aborda un tema sobre el cual le es
difícil hablar. El titubeo puede indicar inseguridad. La rapidez al hablar puede estar
mostrando la ansiedad que despierta el tema en esa persona. Por supuesto que no siempre
una pausa o un titubeo revelan lo mismo, por lo que lo mejor es analizarlo en su contexto,
junto con otros iundicadores.
202
La pronunciación, el acento, aportan también información a los que se comunican. Pueden
indicar origen, nacionalidad, nivel cultural, etc. Todo esto puede ser importante en la
situación de comunicación.
El canal visual es de gran importancia para la comunicación extraverbal. A través del mismo
observamos diferentes indicadores. Uno de los más importantes es la expresión facial.
El rostro es, por lo general, la región del cuerpo más expresiva. En esto influye el hecho de
constituir una región siempre visible al otro, que constituye un punto importante de contacto
con el exterior. También desde el punto de vista anatómico es una zona muy inervada, de
musculatura muy fina, lo que posibilita una gama grande de movimientos. Se señala a
Darwin como el pionero en los estudios acerca de la expresividad del rostro humano, a partir
de sus trabajos acerca de las expresiones emocionales en el hombre y en los animales.
Las partes más expresivas del rostro son aquellas más móviles: la boca, el arco de las cejas,
la frente. Respecto a los ojos, que tradicionalmente se consideran como "el reflejo del alma"
por su expresividad existen opiniones contradictorias.
La frecuencia y duración del contacto visual entre las personas que se comunican denota el
grado de afectividad en la relación. La mirada es como un puente que se le tiende al otro
para que se nos acerque. Es como una invitación al entendimiento. Cuando hablamos a una
persona sin mirarle a los ojos la comunicación es fría, impersonal.
La utilización de la mímica facial y el contacto visual son muy utilizados por los padres y los
maestros con un matiz sancionador o estimulador. Una mirada severa puede ser un llamado
a la disciplina, mientras que una sonrisa aprobadora puede ser el mejor de los
reconocimientos o los premios.
En el canal visual se incluyen signos como gestos de todo tipo, así como movimientos
corporales. Los más estudiados son los de manos y cabeza, así como la marcha.
Los gestos de las manos tienden a ser secundarios, es decir, a acompañar o ilustrar la
información verbal. Los de cabeza tienden a ser primarios, es decir, dan información por sí
solos.
203
La postura y la marcha revelan en gran medida las actitudes del sujeto. Hay posturas
claramente amenazadoras, dominantes, retadoras, mientras que otras transmiten confianza,
acercamiento.
El canal táctil es también una vía de expresión extraverbal. En las primeras etapas de la
vida del hombre esta es una vía muy importante para la comunicación. Es muy conocido, por
ejemplo, que durante el primer año de vida en la relación madre-hijo existe una
comunicación muy intensa y peculiar si se analiza cuán diferentes son las personas que
componen dicha pareja.
Esta comunicación es muy emocional. Una de las formas en que una madre transmite a su
bebé sus estados de tensión es a partir de las alteraciones que estos provocan en su tono
muscular. Sin darse cuenta, al cargar y manipular al niño le transmite su stress y este lo
capta a partir de sus sensaciones táctiles y quinestésicas: el bebito llora, no duerme bien, se
muestra alterado. Este es un ejemplo de cómo interviene este canal táctil en la
comunicación.
Nuestra experiencia personal nos ha mostrado la resistencia que en ocasiones tienen que
vencer las personas que participan en ejercicios de dinámica de grupos,o en cualquier tipo
de trabajo grupal donde se presenten técnicas en que tengan que tocarse unos a otros, para
lograr una mayor proximidad y comunicación entre los participantes (por ejemplo, palpar las
manos de otra persona, tocar su rostro, etc.) Por lo general las personas se sienten
incómodas en sus primeras experiencias de este tipo, especialmente si son del sexo
masculino y su pareja de ejercicio es otro hombre .Esto nos muestra cuán sexualizados
están los contactos físicos entre las personas adultas.
El contacto físico expresa intensidad en la relación entre las personas. Así, cuando se trata
de una fuerte amistad, de una relación filial o familiar, o de una relación de pareja, los
contactos son más frecuentes.
Por supuesto que existen diferentes formas de darse estos contactos físicos entre las
personas en función del tipo de relación que las une y lo que se quiera expresar, como por
ejemplo, agarre de brazos o manos como expresión de camaradería; ceremonias de saludos
y despedidas; roces y caricias que pueden ser paternales o de tipo sexual; palmadas en el
hombro que indican apoyo, solidaridad, etc.
Lo que sí resulta claro es que a través del canal táctil podemos también comunicarnos y que
esta vía nos sirve especialmente para lograr un acercamiento emocional. En el caso de la
relación maestro-alumno, el hecho de que el maestro en un momento determinado pase el
204
brazo por sobre el hombro de su alumno para conversar algo personal, le pase la mano por
la cabeza al niño como señal de afecto o aprobación, o cualquier otro tipo de manifestación
en este sentido, puede favorecer y hacer más efectiva su comunicación.
Algunos ejercicios como los que siguen a continuación pueden ayudarnos a hacer una mejor
utilización de las formas no verbales en la comunicación pedagógica.
Ejercicios
Estas observaciones deben realizarse en parejas para posteriormente poder contrastar con
otra persona lo percibido y su interpretación y ganar en objetividad.
2. Haga un autoanálisis de las expresiones extraverbales que utiliza con mayor frecuencia en
su comunicación con los alumnos en la clase. (Puede contrastar esto con la opinión de los
propios alumnos).¿ En qué momentos suele utilizarlas? ¿Con qué fin?
3. Describa qué indicadores extraverbales utiliza para percatarse de que un alumno está:
-Triste
-Aburrido
-Interesado
-Temeroso
205
4. En un grupo de colegas pruebe el siguiente ejercicio:
Cada uno debe decir una frase cualquiera en tres ocasiones tratando de expresar con la
misma frase, tres cosas diferentes.
La diferencia debe basarse en los tonos con que se dicen, los gestos empleados, la
mímica facial, etc. Los demás deben
distinguir qué se quiso expresar en cada caso.
Este ejercicio se conoce como el de "parejas creativas". En un grupo se hacen parejas.
Cada una de ellas escribe una frase
(original o conocida) en un papel. Posteriormente cada pareja debe comunicarla al resto
de las personas sin hacer uso del
lenguaje verbal. Los demás deben ir descifrando el mensaje.
Bibliografía
206
LAS HABILIDADES PARA LA COMUNICACIÓN Y LA COMPETENCIA
COMUNICATIVA
2
Las habilidades propuestas son las siguientes:
1. Habilidad para la expresión: dada por las posibilidades del hombre para
expresar, transmitir mensajes, de naturaleza verbal o extraverbal.
4
En la situación de comunicación el hombre interviene como personalidad y la
eficiencia en su actuación est dada por elementos ejecutores, instrumentales,
motivacionales, caracterológicos y personológicos en general. Muchos factores
intervienen en este caso. Cualquier experiencia que enriquez ca la personalidad
potencialmente favorece sus posibilidades para la comunicación. Sin embargo,
deben delimitarse aquellos elementos que al nivel de la acción pueden ser
entrenados en algunas esferas como es la del magisterio y contribuir as! a un
mayor grado de profesionalismo, sin descartar otras influencias educativas. Estos
elementos son precisamente las habilidades. Existen en el tema de la eficiencia o
competencia comunicativa dos términos muy utilizados que son la asertividad y la
facilitación. En algunas ocasiones son manejados como habilidades, aunque a
nuestro juicio se trata más bien de estilos de actuación en la situación comunicativa,
ya que en los mismos se incluyen muchas de las ya citadas habilidades y otras, as!
Como actitudes, rasgos caracterológicos, etc. Para citar un ejemplo, como
componente del comportamiento asertivo est el ser honesto, la seguridad, etc.
ambos con una naturaleza diferente a otros componentes de carácter más ejecutor
como puede ser el ser directo o saber escuchar.
ESQUEMA I
NECESIDADES CONOCIMIENTOS
MOTIVACIONES HABILIDADES
PROPOSITOS Y COMPETENCIA HABITOS
EXPECTATIVAS COMUNICATIVA PROCEDIMIENTOS
VIVENCIAS AFEC- ELEMENTOS METACOGNITIVOS
RASGOS CARAC- CUALIDADES DE LOS
TEROLOGICOS PROCESOS COGNI TIVOS
Ejercicios
Se analiza en cada pareja cuáles recursos fueron utilizados con más efectividad,
cuáles errores se cometieron, en qué rol se sintieron más cómodos, etc.
Posteriormente se discute en el grupo y se valora la importancia de una adecuada
actitud de escucha, errores frecuentes y cómo trasladar ese aprendizaje al aula, a la
escucha del alumno por parte del docente.
7
2. Para valorar la importancia de la comunicación verbal y no verbal puede
hacerse el siguiente ejercicio. Desde el lugaren que se encuentra seleccione a otra
persona cercana y entre en contacto con ella a través de un mensaje verbal.
Posteriormente trate de buscar ese mismo contacto y transmitir ese mismo mensaje
a otra persona, sin utilizar palabra. Analice las dificultades y limitaciones del lenguaje
extraverbal. ¿Qué recurso utilizó para hacer llegar su mensaje extraverbalmente?
¿Fue comprendido?
Bibliografía
8
Técnicas para el trabajo por el desarrollo de la competencia comunicativa:
Escalas de autovaloración:
9
¿SOY UN BUEN RECEPTOR?
Objetivo:
Evaluar a través del autorreporte el comportamiento en la situación de escucha.
Antecedentes:
Se toma como referente el estudio de las normas o reglas para una buena escucha,
estudiadas fundamentalmente en las funciones de dirección, pero transferibles a
otras situaciones.
Recomendaciones para su empleo:
Se aplica en forma individual. Una vez concluida la aplicación pueden hacerse
reflexiones en grupos acerca de las dificultades detectadas y posteriormente la
orientación sobre las normas para una buena escucha.
10
¿SOY UN BUEN RECEPTOR?
11
Otórguese 3 puntos por aquellos items que marcó frecuentemente, 2 puntos por
los que señaló a veces y 1punto por los que marcó como casi nunca. Ubíquese en
la categoría según corresponda la puntuación obtenida:
Bien (35-45) Regular (34-28) Mal (0-27)
Tenga en cuenta los items que marcó a veces o casi nunca y haga una valoración
al respecto.
Objetivo:
Evaluar a través del autorreporte el comportamiento en la situación de emisión
Antecedentes:
Se toma como referente el estudio de las normas o reglas para una buena emisión,
estudiadas fundamentalmente en las funciones de dirección, pero transferibles a
otras situaciones.
Recomendaciones para su empleo:
Se aplica en forma individual. Una vez concluida la aplicación pueden hacerse
reflexiones en grupos acerca de las dificultades detectadas y posteriormente la
orientación sobre las normas para una buena emisión.
12
Frecuen A veces Casi
temente nunca
13
Otórguese 3 puntos por aquellos items que marcó frecuentemente, 2 puntos por
los que señaló a veces y 1punto por los que marcó como casi nunca. Ubíquese en
la categoría según corresponda la puntuación obtenida:
Bien (38-48) Regular (37-31) Mal (0-30)
Tenga en cuenta los items que marcó a veces o casi nunca y haga una valoración
al respecto.
CUESTIONARIO
Disposición para la comunicación
Nombre_____________________________________________________________
______
4- Integras una comisión de evaluación que está reunida para analizar a los
integrantes de tu grupo de trabajo.
a- Tomas iniciativas para complementar el criterio de otros añadiendo elementos sin
que comprometan la evaluación final
b- Prefieres pronunciarte después que otros hablan, aceptando el criterio de la
mayoría
c- Planteas tus criterios aunque no coincidan con el resto de las personas
7- Por varios días seguidos ves a una persona atractiva del sexo opuesto
sentada sola en un banco Te gustaría conocerla.
a- Te sientas en el banco sin decirle nada, esperando su reacción
b- Esperas que se produzca una oportunidad más propicia.
c- Te sientas en el banco y buscas un pretexto para iniciar una conversación
9- Después de hacer una compra y dejar la tienda atrás, te das cuenta que te
han dado un peso de menos en el vuelto
a- Comentas en tu casa lo sucedido para que tengan cuidado en ese lugar
b- Sigues tu camino sin darle importancia al asunto
c- Regresas, explicas lo sucedido y pides el cambio.
11- Necesitas recuperar algo que prestaste a un amigo; ha pasado algún tiempo
y no te lo devuelve a pesar que se lo has pedido
a- Le preguntas abiertamente si ha perdido lo prestado y precisas su devolución
b- Aceptas la pérdida y te planteas no prestarle nada más a esa persona
c- Con cierta vergüenza prefieres insistir una vez más
15
II- ¿Te consideras una persona con una disposición favorable a la
comunicación?
____________________________________________________________________
___________
Calificación
Pregunta 2
La respuesta a esta pregunta es una vía directa para conocer el criterio personal del
sujeto con respecto a sí mismo en cuanto a la disposición a la comunicación, lo que
será útil para confrontar con los resultados que obtenga en la pregunta 1 y apreciar
por tanto, si se corresponden o no.
Por otra parte, al solicitar dos argumentos, se indaga la concepción del sujeto con
respecto a lo que el entiende por disposición hacia la comunicación lo que quedará
expresado en razones que puedan servir de indicadores en este sentido y revelarán
fortalezas o debilidades del sujeto.
6.___Se limita a relacionarse con sus alumnos sólo dentro del aula.
Fuera de ella, aunque
se propicie la situación no lo hace.
18
28.__No le llegan nuestras verdaderas intenciones y sentimientos.
Observe en cada habilidad cuáles fueron los items seleccionados. Esto indica
limitaciones o debilidades en el desarrollo de la habilidad.
Resume las limitaciones principales que has detectado en la evaluación e las
habilidades comunicativas.
Ejercicios
1) Del análisis de los resultados de los instrumentos aplicados resume las fortalezas
y debilidades que caracterizan tu competencia comunicativa a partir de las
dimensiones evaluadas.
2) ¿Qué propósitos te planteas para el mejoramiento de tu competencia
19
comunicativa? Confecciona una estrategia o proyecto de mejoramiento.
Bibliografía
20
EL PROCESO DOCENTE-EDUCATIVO COMO PROCESO COMUNICATIVO
Así, “El maestro, de acuerdo con el plan de estudios, los objetivos específicos de la
disciplina que imparte, y sus conocimientos y habilidades personales, elige la o las
formas y los medios a través de los cuales transmitir los contenidos: el discurso
magisterial, los textos escolares, los materiales audiovisuales, la discusión grupal, las
dinámicas de grupo, entre otros, cada uno de los cuales tiene lenguajes, códigos y
características específicas.(3) El maestro no solo debe dominar los diferentes
códigos y lenguajes, o sea, las exigencias internas de cada método y procedimiento,
lo que de por sí es complejo, si quiere asegurar la transmisión de un significado, sino
que debe considerar siempre que en la relación pedagógica cada estudiante asigna
22
su propio sentido al mensaje en función de diversos factores: motivacionales,
códigos socio-culturales y conocimientos previos entre otros.
Por el rol social que desempeña, el maestro debe conocer, entonces, las exigencias
de la comunicación pedagógicas y desarrollar sus habilidades comunicativas como
docente.
En los perceptivos:
En los interactivos:
Los elementos enunciados están muy relacionados entre sí, tanto en un análisis
global de cada componente, como en el proceso comunicativo como un todo;
algunos, además, podrían ser categorizados como integrantes de otro(s)
componente (s).
24
Así, por ejemplo, para lograr una transmisión adecuada de la información en la
clase, utilizando métodos expositivos centrados en el maestro, este debe haber
“interiorizado” su rol de expositor y asumirlo sin interrupciones necesarias,
evitando los ruidos físicos que impiden escuchar su exposición y los psicológicos
(falta de motivación de los estudiantes hacia el contenido explicado, realización
de otras tareas docentes a la par). Su exposición debe se precisa, clara, brillante,
para garantizar la atención de los alumnos y su comprensión del mensaje,
requiere utilizar correctamente diferentes medios de enseñanza que garanticen el
tránsito de la información por varios canales.
Sería imposible agotar en un artículo como este todos los elementos a considerar
por el maestro para lograr una efectiva comunicación con sus estudiantes. Las
características que adopta la comunicación interpersonal en le proceso docente
educativo la complejizan extraordinariamente y limitan o inhiben el deseo de
hacer recomendaciones en sentido, si no se quiere pecar de superficiales; no hay
una comunicación interpersonal similar a otra aunque esta involucre a sus
mismos sujetos; la comunicación es dinámica e irrepetible.
26
La pobreza de las investigaciones científicas realizadas en el extranjero y en
nuestro país a cerca de la comunicación en la actividad pedagógica no permite
por otra parte proponer un sistema de recomendaciones que abarque con
precisión las diferentes formas de la actividad pedagógica.
Para mejorar los mensajes racionales (o la parte racional de los mismos) lo más
importante es su estructura y el uso de formas apropiadas de apoyo. Es
imprescindible garantizar la exposición de las ideas con un orden lógico correcto
que permita la comprensión paulatina y total del mensaje. Lo primero que hay
que considerar al estructurarlo es el receptor que va a recibirlo, el objetivo que se
persigue y el contenido del mensaje. Con estos elementos pensamos por dónde
empezar, qué aspectos abordar y cómo relacionarlos, cómo terminar, etc. La
estructuración del mensaje puede ser más o menos flexible en dependencia de
los sujetos implicados y de las situaciones comunicativas, pero debe preverse
siempre en el caso de los mensajes racionales, para garantizar una secuencia
lógica de las ideas expresadas.
Otra forma de sostén muy utilizada en el trabajo docente son las historias de
hechos o acontecimientos reales que sirven de ilustración y permiten “iluminar”
una idea. Los profesores de Historia reconocen la utilidad de las ilustraciones
que permiten abordar el hecho histórico en su decursar, a partir de los hombres
que fueron los protagonistas y reflejar las contradicciones que existieron en esa
situación. En estos casos, cuando se relata una historia contada por otros o,
cuando se citan opiniones ajenas, el maestro debe asegurar el conocimiento de
la fuente por los alumnos; información que no debe ser formal (nombre, texto)
solamente, sino brindar elementos que muestren la competencia de la fuente, de
forma tal que esta logre la credibilidad necesaria.
28
Cuando el mensaje es emocional, adoptar reglas es muy difícil, sobre todo
cuando como interlocutor figura el grupo estudiantil. Cada alumno tendrá su
propio “ mundo vivencial” las líneas maestras más importantes para desarrollar
mejor la habilidad para enviar mensajes en situaciones emocionales:
concentrarse en la otra persona, demostrarle simpatía, expresar empatía y
mantener la autenticidad en nuestro trato con los demás. (5).
Ejercicios
Referencias
(1) Llamaremos “ buena comunicación” a aquella donde se cumplen las funciones
informativa, afectiva y reguladora.
(2) Charles Creel, Mercedes. El salón de clases desde el punto de vista de la
comunicación: Rev. Perfiles educativos No. 39; enero-marzo 1988. CISE, UNAM,
México, p. 360.
(3) Ibídem, p.364.
(4) Tomado de: Saundra, Hybels y R. Weaver. La comunicación. Consorcio Ed.
Logos S. A., México, 1979, p.55.
(5) Ob. Cit. P.53.
(6) Tomado de: Colectivo de autores. Psicología para maestros. T 1. [Link] y
Educación, C. De la Habana, 1977.
Bibliografía
31
El proceso Enseñanza-Aprendizaje desarrollador y la comunicación
interpersonal en el trabajo en colaboración.
Es la influencia del profesor y otros colegas la que hace que la actividad del alumno
sea o no autoestructurante, o sea, la interacción es un elemento desencadenante en
el proceso de construccción y reconstrucción de conocimientos.
Cesar Coll (1991) expresa cómo este proceso se lleva a cabo a partir de la
interacción de 3 elementos esenciales: al alumno que está llevando a cabo el
aprendizaje, el objeto u objetos de conocimiento que constituyen el contenido del
aprendizaje y el profesor que enseña con el fin de favorecer el aprendizaje de los
alumnos.
Esto presupone que la unidad básica del análisis del proceso de enseñanza-
aprendizaje desarrollador no sea la actividad individual del aprendiz, sino la actividad
articulada y conjunta del alumno-alumno y del profesor en torno a las tareas
escolares. Precisamente el artículo que se presenta tiene como objetivo exponer
algunas sugerencias sobre cómo propiciar el trabajo en colaboración a partir del
establecimiento de una comunicación interpersonal óptima que posibilite la
realización de un proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador.
Consideran la ZDP como espacio de interacción con el otro, pero el papel del otro es
más que apoyo, es relación y fundación, quiere esto decir que la ayuda debe
convertirse en que el alumno aprenda a autoayudarse, de ahí la importancia de la
metacognición; por lo tanto la ZDP debe considerarse como una zona de
coconstrucción y autoconstrucción.
Esta concepción apunta hacia el sujeto que aprende, asignándole un papel activo,
consciente, transformador; se trata no de la asimilación pasiva de la realidad, sino de
su asimilación activa en tanto implica producción, reproducción, reestructuración, lo
que conduce fundamentalmente a transformaciones psíquicas, físicas, a
modificaciones en el comportamiento de la personalidad.
33
Dicha estrategia debe promover la atención a la diversidad y el aporte de cada uno
de los miembros del grupo.
Los alumnos deben trabajar en equipo para cumplir una tarea en común. Debe
quedar claro el objetivo del grupo.
Todos los estudiantes deben ser responsables de hacer su parte de trabajo y de
poner a disposición de todos los miembros del grupo el material correspondiente
para tener dominio de todo el material que se va a aprender. En este sentido es
importante utilizar formas descentralizadas de interacción, así como interacciones
sucesivas y/o recíproca.
Los alumnos deben interactuar cara a cara, por lo que es necesario un
intercambio de información, ideas, razonamientos, puntos de vista para que exista
34
retroalimentación entre los miembros del grupo.
Deben hacer uso apropiado de habilidades colaborativas, tales como distribuirse
responsabilidades, tomar decisiones, establecer una adecuada comunicación,
manejar correctamente las dificultades que se presentan.
Aquí es importante detenerse en algunos puntos sobre cómo lograr una buena
escucha.
El trabajo en colaboración puede verse afectado por una “escucha defensiva”, la cual
consiste en proteger nuestras posiciones, escuchar pero sin ser receptivos a lo que
dice el otro, querer influir en él, pero sin brindarle la posibilidad de que influya sobre
nosotros. En ella se considera al interlocutor como objeto de la comunicación.
Se debe mostrar empatía, lo que permite estimular a la otra persona para que se
exprese lo más completa y libremente posible, al mostrarle que somos capaces de
ponernos en su lugar e intentar comprender el asunto desde su punto de vista.
Deben evitarse respuestas agresivas, polémicas inútiles, cuyo único origen puede
estar en la animadversión o prejuicio que se tiene respecto a algunos de los
interlocutores. No buscar dobles intenciones y pretensiones ocultas en lo que dicen
los demás y evitar decir cosas con dobles intenciones y pretensiones. Debe
dialogarse confiadamente.
En resumen hasta aquí hemos visto que, lo que tipifica un proceso de enseñanza-
aprendizaje desarrollador es un trabajo en colaboración, esto presupone un proceso
no sólo de carácter bilateral, sino multilateral, pues tenemos que tener en cuenta la
participación de “terceros” que contribuyen a la construcción y reconstrucción de
conocimientos en el sujeto aprendiz.
Ejercicios
1) Haga un listado por orden jerárquico de los principales problemas que se
presentan en la relación interpersonal Profesor-alumno y alumno-alumno en el
trabajo en colaboración.
2) Analiza las posibles causas que originan dichos problemas.
3) Valora cómo repercuten los problemas antes listados, en el aprendizaje
desarrollador de sus estudiantes.
4) Ofrezca recomendaciones que permitan mejorar el trabajo en colaboración de
sus alumnos.
Referencias y Bibliografía
(1) Castellanos Simons Doris. La comprensión de los procesos del aprendizaje:
apuntes para un marco conceptual. Investigación : El cambio educativo en la
37
Secundaria Básica. CEE, Facultad Ciencias de la Educación, ISPEJV, C. Habana,
Febrero 1999, pág. 11.
(2) Vygotsky L.S. Dinámica del desarrollo mental en el escolar en relación con
l a enseñanza. En: Psicología Pedagógica. V.V. Davidov, Moscú,
Pedagoguika, 1991 (ruso), pág. 11.
(3) Ortiz Emilio Torres. La comunicación pedagógica, material digitalizado,
[Link], 1999, s/p.
(4) Puig J.M. Aprender a dialogar. Actividades para la toma de conciencia de
las habilidades para el diálogo. Editorial Aique Bs As, 1995. Pág. 1-4.
(5)Ojalvo Mitrany Victoria. ¿Cómo hacer más efectiva la comunicación? En:
Comunicación educativa. Colectivo de autores del CEPES, U.H. Ciudad
Habana, 1999, pág141.
(6)Idem, pág. 145.
(7)Pons Juan de Pablos. Procesos de aprendizajes mediados: una perspectiva
sociocultural sobre las nuevas tecnologías. I Congreso internacional de
comunicación, tecnología y educación. Material digitlizado, Enero 2001.
(8)Coll Cesar. Aprendizaje escolar y construcción del conocimiento en
situaciones educativas. En: Aprendizaje escolar y construcción del
conocimiento. Edit. Paidós. Madrid, 1991.
El grupo y su estudio
Los estudios sobre grupo son multidisciplinarios dado el carácter multifacético de los
procesos que ocurrenen el mismo. En la literatura especializada sobre grupo, existen
muchas definiciones que se estructuran a partir de diferentes enfoques teóricos.
Unos parten de presupuestos filosóficos idealistas mientras que otros lo hacen desde
bases materialistas y dialécticas. No obstante, las características o cualidades del
grupo que predominan en las definiciones consultadas son: interacción e
interdependencia entre dos o más personas que se relacionen en espacio y
en tiempo concretos, que comparten normas, se plantean metas, y satisfacen
necesidades.
El grupo es un sistema compuesto por dos o más personas que interaccionan entre
sí de manera relativamente frecuente, en la realización de actividades conjuntas, en
un espacio y un tiempo, cuando los requerimientos de unos, son satisfechos por
otros, desde expectativas comunes, en correspondencia con determinadas normas
de funcionamiento, estatus y roles.
Puede ocurrir, por ejemplo, que una persona necesite ayuda para transformar un
objeto pero otra no pueda ayudarla en esa actividad, entonces entre ambas no podrá
conformarse un grupo. También puede ocurrir que una persona necesite ayuda pero
no acepte la que le brinda la otra persona que tiene la posibilidad de ayudarla, en ese
caso tampoco podrá formarse un grupo entre ellas. Sólo cuando se resuelve la
contradicción entre la necesidad de una y la posibilidad de la otra es que surgen las
condiciones para la formación y desarrollo de un grupo. Por esto se enfatiza en el
desarrollo de la ayuda mutua en el grupo.
El grupo, como unidad social, surge cuando las personas manifiestan la heteronomía
como característica para actuar en determinado contexto. Es decir, cuando unas
necesitan de otras, estableciéndose relaciones de interdependencia.
Estos presupuestos teóricos son válidos tanto para el estudio del contexto
educacional como para el familiar, el amistoso, el laboral, las parejas u otros.
1.-Estructurales.
Cantidad de integrantes (dos o más).
Estatus o posición de cada integrante (lugar que ocupa un miembro del grupo en
correspondencia con los niveles de responsabilidad en la dirección y ejecución de la
tarea común)
Frecuencia de interacciones pautadas (momentos en que coinciden los miembros
para la actividad conjunta:
diaria, semanal, mensual o anual).
Tipo de actividad a realizar: enseñar, aprender, educar, cantar, bailar, jugar, curar,
cultivar, conducir, entre otras
40
2.-Funcionales:
Rol o papel de cada integrante (cualidad que expresa en el cumplimiento de la
función que desempeña en su estatus en correspondencia con su personalidad).
Estabilidad de las interacciones: estables (sincrónicamente frecuentes) o inestables
(asincrónicamente frecuentes).
Normas de funcionamiento (sistema de reglas establecidas en y por el grupo que
permiten la regulación ordenada, armónica de las interacciones de sus miembros en
correspondencia con las expectativas del resultado a alcanzar). Las normas se
pueden clasificar atendiendo a diferentes criterios:
a) Por el rigor en las exigencias para su cumplimiento: rígidas (de estricto
cumplimiento, no se pueden cambiar) o flexibles (pueden modificarse) en
correspondencia con el cambio de las condiciones para la actuación en el grupo.
b) Por el mecanismo adoptado para su determinación: impuestas (sugeridas por
personas ajenas al grupo o por sus jefes) o acordadas (propuestas por los miembros
del grupo).
c) Por la declaración de la norma: explícita (todos la conocen pues se dijo
públicamente) o implícita (se sobreentiende pero no se ha dicho públicamente).
Grado de coincidencia de las expectativas de interacción: alto (total coincidencia),
moderado (coincidencia parcial en varias de las expectativas), bajo (muy pocas
coincidencias).
Tipos de grupos.
41
Por el número de sujetos que lo integran (tamaño): grandes (cuentan con más de
30 personas) o pequeños (cuentan con dos o hasta 30 personas). El número de
integrantes que se sugiere para un funcionamiento ideal del grupo pequeño está en
el rango de 7 a 15.
Por el modo de control del funcionamiento del grupo: autónomos (se dirige de
manera autorregulada por sus miembros) o heterónomos (se dirige de manera
regulada por personas ajenas al grupo).
Estos roles son típicos de grupos con un bajo nivel de desarrollo. Varios de estos
roles pueden ser asumidos por una misma persona.
Otros autores se refieren a los roles en términos de tareas que deben realizar los
miembros en un grupo. En un grupo docente los roles (tareas de un estudiante)
serían: escuchar al profesor, copiar la información, responder preguntas, preguntar,
estudiar, leer, calcular, modelar, cantar, dibujar, realizar ejercicios físicos, entre otros.
Una técnica que se utiliza para el estudio e intervención en los grupos es la conocida
como Juego de Roles. Esta proviene del método psicodramático pero que al
aplicarse al contexto educacional ha alcanzado una independencia relativa. A través
de ella se puede propiciar que los miembros de un grupo tomen conciencia de los
roles de retroceso asumidos, sus consecuencias a corto y largo plazo para el
aprendizaje y la evolución del grupo; también puede facilitar la toma decisiones en el
sentido de cambiar los roles de retroceso por otros de progreso.
Desde finales del siglo pasado la Didáctica viene insistiendo en la “enseñanza por
equipos” (Cousinet), el “plan de los
grupos de estudio”(Mc Guire), “el trabajo en colaboración”(Sanderson), la
“comunidad de vida”(Petersen), las
“comunidades escolares” (Wineken), la “enseñanza en grupos” (difundida en
Alemania), el “trabajo por grupos”
(Escuela Nueva), y otros métodos que apelan al aprendizaje colectivo con fines de
educación social.
Todos estos sistemas significaron en su momento un importante adelanto frente a los
métodos
de la enseñanza tradicional centrados en el individuo y en el maestro. Ellos
constituyen formas
didácticas de estudio cooperativo que toman en cuenta la autoactividad y la
formación de los
sentimientos sociales, reuniendo a los alumnos en grupos reducidos para realizar las
tareas
asignadas por el profesor. De esta forma el énfasis está dirigido al rendimiento
escolar, a la
aplicación al estudio, a la autoactividad, a los hábitos de trabajo y cooperación.
Con todo y el adelanto que estos métodos representaron frente a la enseñanza
exclusivamente frontal, el interés sigue
girando alrededor del rendimiento escolar, centrado en el individuo. El grupo es
considerado como un lugar y medio de
aprendizaje escolar, pero no se enfoca al grupo en sí como totalidad con un sentido
propio.
Con posterioridad a estos primeros intentos, se produce un estancamiento en lo que
pudiésemos denominar la
Didáctica Grupal.
Paralelamente a este interés por el grupo en el campo pedagógico se va
desarrollando similar preocupación en la
ciencia psicológica. Es así que en la década del 30 el estudio del grupo como objeto
de la Psicología Social y en
especial la Dinámica de Grupo, entendida como cuerpo de conocimientos teóricos
que permiten esclarecer los
fenómenos grupales, adquieren un desarrollo crucial.
El avance que van tomando las investigaciones de grupo en psicología no resulta
ajeno a la ciencia pedagógica, donde
cada vez con mayor precisión se van distingui endo corrientes, orientaciones,
45
tendencias pedagógicas que confieren al
grupo un lugar esencial dentro del proceso educativo, y donde se reflejan con fuerza
los postulados teóricos y
hallazgos de los principales enfoques psicológicos sobre el grupo.
Sin embargo, no es hasta inicios de la década del 50 que los educadores vuelven a
encauzar sus esfuerzos en esta
dirección; estancamiento que estuvo determinado entre otros factores por:
- la tendencia de la práctica educativa a exaltar al individuo y los métodos de
enseñanza individualizada.
- La gran importancia otorgada por los educadores con mentalidad de grupo a la
filosofía que orienta el uso de las
técnicas de grupo, concediendo escasa atención a los principios subyacentes.
- la falta de exposición precisa de los conocimientos psicológicos más destacados
sobre los grupos y de cómo tales
conocimientos pueden relacionarse con la metodología real de la clase.
Es a partir de la superación de estos factores que comienza a advertirse una
progresiva influencia de los principios de
la Psicología Social de grupo sobre las concepciones pedagógicas. La elaboración
de una metodología didáctica
inspirada plenamente en los principios de la teoría de grupo se encuentra en la
actualidad en activa elaboración y
aplicación.
Ello se expresa en diferentes tendencias pedagógicas contemporáneas que
sustentan tales principios, entre las que
podemos citar: las pedagogías libertarias, la pedagogía autogestionaria, la
pedagogía no directiva, el modelo de la
investigación en la acción, etc.
A todos estos sistemas educativos que fundamentan su concepción en una
metodología grupal de aprendizaje, les
resulta común la comprensión de la “clase” como grupo, y precisamente la teoría
psicológica aporta un cuerpo de
conocimientos teóri cos y metodológicos que define las leyes y regularidades que
rigen el comportamiento de los
grupos humanos y su influencia sobre el individuo, derivándose un conjunto de
técnicas grupales dirigidas a elevar la
eficiencia del trabajo grupal y propiciar su desarrollo.
Distingue, sin embargo, a estos sistemas educativos la forma en que se han
apropiado e introducido a la práctica
docente los aportes de la teoría de grupos. Dos criterios fundamentales permiten
establecer tal diferenciación:
- el lugar que confieren al grupo dentro del proceso educativo
- el enfoque psicológico que está en la base de las diferentes concepciones y que
condiciona la interpretación y
tratamiento que del grupo se realiza.
En relación al primer aspecto se distinguen tres direcciones fundamentales:
1. Forma o estructuración de la docencia.
109
Es característico sobre todo en los primeros intentos de introducción del grupo en
educación, su comprensión como
46
una forma de estructurar, de organizar la clase, con el objetivo esencial de lograr una
mejor educación social
(habilidades comunicativas, hábitos de convivencia, etc.)
2. Medio o condición del proceso docente.
Se destacan las potencialidades del grupo como condición favorable para el
aprendizaje y las técnicas grupales como
métodos de enseñanza que favorecen la apropiación del conocimiento, es decir, el
proceso de enseñanza transcurre
en condiciones de trabajo en grupo a través del empleo de técnicas grupales
especialmente dirigidas a lograr
aprendizajes más significativos.
3. Objetivo del proceso docente.
La comprensión psicológica del grupo alcanza su mayor expresión, es decir, el
desarrollo, el crecimiento del grupo y
de sus miembros constituye un objetivo en sí mismo del proceso educativo. Se
comienza a hablar no de trabajo en
grupo, sino de trabajo de grupo, con el grupo. Esta comprensión del grupo en su
sentido más psicológico, exige del
docente un conocimiento profundo de la teoría de grupos desarrollada por la
Psicología Social.
APRENDIZAJE GRUPAL
El aprendizaje grupal es una nueva concepción de aprendizaje que utiliza como vía
fundamental al grupo para la
construcción de conocimientos individuales y colectivos, así como para la
transformación de la personalidad de cada
uno de sus miembros y del grupo en su conjunto.
Es un proceso de interacción e influencia mutua entre los participantes en el cual
intervienen en interjuego dinámico,
los miembros del grupo, el profesor en función de coordinador, las actividades
conjuntas, tareas, métodos y técnicas
grupales y contenidos a asi milar.
El aprendizaje grupal implica trabajar con el grupo de estudiantes para lograr su
desarrollo y no solo trabajar en grupo.
Esta es una importante distinción para comprender la real naturaleza de este tipo de
aprendizaje. El trabajo del
profesor con el grupo implica una transformación notable en la concepción y
estructuración de la enseñanza.
Tal como se analizo antes, la inclusión del grupo y su dinámica en la educación, la
utilización del trabajo grupal a través
de métodos activos o participativos de enseñanza, tiene un determinado valor para el
éxito del proceso docente; sin
embargo, su alcance es limitado. El simple empleo de estos métodos, en los marcos
de una organización tradicional de
la enseñanza, solo contribuirá a activarla, a facilitar la adquisición de determinados
conocimientos, a elevar la
motivación por su aprendizaje, pero no garantizara los ambiciosos objetivos de
transformación de la personalidad y del
47
grupo que se plantea el aprendizaje grupal
Para lograr estos fines, el aprendizaje, el Aprendizaje Grupal requiere la
transformación radical del proceso de
enseñanza-aprendizaje y de las funciones que convencionalmente se asignan a
profesores y estudiantes.
Existen numerosas variantes de Aprendizaje Grupal con fundamentaciones teóricas
e instrumentación diversa, en
variados niveles de enseñanza, incluida la formación de pre y postgrado y la
capacitación docente.
En América Latina el aprendizaje grupal surge como respuesta a la insuficiencia de la
educación tradicional y como
reivindicación social en determinados sectores de la sociedad; la lucha por su
implantación ha estado ligada a
posiciones progresistas que conciben esta forma de aprendizaje: “Como medio para
lograr el ideal manifiesto de
sociedad democrática que necesita de libre participación de todos sus miembros”,
(22)
Caracterización del Aprendizaje Grupal
Las características más generales del Aprendizaje Grupal son:
Aunque el aprendizaje grupal está sustentado en sus aspectos más generales por
concepciones psicopedagógicas muy sólidas y por las mejores tradiciones del
pensamiento educativo universal, su aplicación a la práctica docente resulta de una
alta complejidad por diversas razones:
Una posición intermedia sostiene que el profesor debe ejercer una función
mediadora, facilitadora del aprendizaje del grupo, sin renunciar a su función
orientadora de los educandos.
En igual forma podemos preguntarnos hasta qué punto se afectan los contenidos a
asimilas, la sistematicidad de los programas cuando se promueve partir de los
intereses y necesidades de los estudiantes para la organización de la asimilación de
los conocimientos.
- Se pueden dejar de plantear ideas valiosas por temor de las personas a ser
criticadas en el seno del grupo.
- Las mejores ideas pueden no ser valoradas debido a opiniones y criterios
preestablecidos que posee el grupo.
- Pueden tomarse decisiones erróneas o poco efectivas provenientes de los
miembros que ejercen mayor influenciaen el grupo.
- Se requieren condiciones materiales que garanticen grupos numerosos a pesar de
las incógnitas alrededor de esta concepción de aprendizaje y de las críticas
formuladas cada día cobra más auge su estudio y puesta en práctica por educadores
de distintos países interesados en el perfeccionamiento de la enseñanza. Ellos
aportaran respuestas valiosas a las interrogantes planteadas.
Esto supone estar al tanto de la dinámica grupal, orientar y controlar por la vía de la
actividad conjunta las tareas a realizar e intervenir directamente cuando sea
necesario, tanto en lo relativo a la asimilación de conocimientos como al
funcionamiento del grupo señalando logros, deficiencias, errores, lagunas o
contradicciones que pueden no ser evidentes para ellos.
- Se apropie de una nueva concepción del aprendizaje: El conocimiento no es algo
acabado y dado definitivamente por el docente, es necesario construirlo a partir de la
actividad conjunta, de la interacción entre los estudiantes y el profesor. En la nueva
dinámica que se produce entre ellos, el docente debe estar dispuesto a aprender de
sus alumnos.
- Adquiera un dominio considerable de los contenidos que maneja de forma tal que
pueda, no solo organizar adecuadamente las tareas, sin no también satisfacer las
inquietudes y cuestionamientos de los alumnos que la propia forma de enseñanza
propicia.
- Domine los principios de la dinámica de los grupos y los métodos y técnicas
grupales a emplear, tanto en su elaboración y selección como en su aplicación.
- Se prepare técnicamente para enfrentar los obstáculos derivados del cambio
sustancial que implica el aprendizaje grupal. Estos obstáculos se presentan tanto en
los alumnos como en los docentes; por ejemplo , entre los estudiantes puede haber
manifestaciones de individualismo que los impulse a preocuparse solo por sus éxitos
personales; Otra barrera que puede frenar el aprendizaje grupal es la dependencia
que tiene de sus profesores, la falta de iniciativa y autonomía condicionados por
formas no adecuadas de enseñanza; La sensación de inseguridad y de “pérdida de
tiempo” , cuando no se le dan conocimientos acabados sino que deben elaborarlos
por sí mismos. Una preparación adecuada del docente, le permitirá enfrentar
conscientemente estos obstáculos para su solución, minimizando el
sentimiento de angustia ante el lento avance del grupo,” el no cumplimiento ”de lo
programado o la posibilidad de que queden agotados determinados temas de
estudio.
-. Esté en condiciones de aprovechar cualquier situación grupal para influir en el
desarrollo del grupo: en el aprendizaje grupal se habla de situaciones que no pueden
fracasar pues siempre son expresión de lo que está sucediendo en el grupo, de las
características de los alumnos o de las condiciones en que trabajan, y su análisis
siempre redundaría enbeneficio del grupo.
53
D. Compilación Tema 4: Diagnóstico, caracterización y orientación en la
adolescencia y juventud.
Las causas que ocasionan la situación anterior pueden ser diversas, dado el carácter
multifactorial del proceso, y entre estas causas apuntan los referentes teóricos
metodológicos sobre los que se diseña y dirige, no suficientemente clarificados,
como la concepción del diagnóstico y su relación con el proceso y su relación como
condición permanente para conocer, qué está ocurriendo en el proceso de
aprendizaje del alumno o en su propia preparación y desempeño profesional para
trazar estrategias que potencien el desarrollo de ambos.
55
En este marco el diagnóstico como condición intrínseca de diseño, adecuaciones
curriculares, contextualización e individualización del proceso de enseñanza
aprendizaje en función de la educación de la personalidad de los alumnos y alumnas
precisa de su redimensión.
Propuesta teórica - metodológica de diagnóstico pedagógico como condición
intrínseca de contextualización e individualización del proceso de enseñanza –
aprendizaje en la escuela.
58
Los siguientes esquemas expresan de forma gráfica esta concepción en un plano
general.
59
Diagnóstico
Caracterizar
Establecer
Definir el Analizar sus
relaciones entre
fenómeno objeto elementos
ello y con otros
de estudio. constituyentes
fenómenos
afines
Pronosticar
tendencias
evolutivas del
fenómeno
investigado.
Proyectar
acciones que
potencien el
cambio.
1
Elementos a tener en cuenta para proyectar las acciones.
Cambio
Acciones.
2
El proceso de enseñanza - aprendizaje es complejo y multifactorial, de naturaleza
social e individual y altamente contextual. El profesional de la educación para diseñar
y dirigir este proceso, necesita un acercamiento al conocimiento de la personalidad
de sus alumnos, el conocimiento de sus propios modos de actuación profesional, del
grupo escolar con sus peculiaridades, de la institución donde transcurre gran parte
de este proceso, de la familia como fuente primaria de aprendizajes y las
potencialidades y barreras de la comunidad más directamente relacionadas con el
proceso de enseñanza – aprendizaje y sobre la base de ello, proyectar las acciones
educativas que propicien la contextualización e individualización del proceso, lo que
favorece la calidad del aprendizaje de mayor calidad en los alumnos y alumnas, lo
que influye favorablemente en la educación de la personalidad a la cual aspiramos.
3
Diagnóstico
Pedagógico
Caracterizar
4
Elementos a tener en cuenta para proyectar las acciones educativas y su interacción.
Cambio
Fin del
proceso
de enseñanza
Grado de Dificultades y aprendizaje en
desarrollo potencialidade Barreras y el contexto
del nivel a s de los potencialidade social y
diagnostica alumnos, el s del entorno escolar
r grupo escolar social y
y los maestros escolar
Acciones.
5
El diagnóstico en los distintos contextos de actuación del maestro.
Es una institución social pues responde al encargo social de dirigir las influencias
educativas institucionales, que en el caso de la escuela cubana está determinado por
las orientaciones emanadas de la política educacional del partido; por lo que puede
plantearse que tiene un carácter eminentemente clasista.
• En el colectivo pedagógico.
• En el colectivo estudiantil (destacamento de pioneros).
• Entre colectivos pedagógicos y colectivos estudiantiles.
• Entre estos, la familia y la comunidad.
6
Entonces la escuela es un sistema de relaciones sociales en tanto se establecen
interacciones entre sus miembros (colectivo pedagógico, estudiantes y personal no
docente) que es el fundamento para la organización escolar a fin de que se cumpla
su función social de socializar al individuo y formar íntegramente su personalidad.
La familia constituye el grupo primario que permite filtrar las influencias sociales más
generales, adaptándolas a sus propias condiciones; entonces es necesario que la
escuela tenga entre sus objetivos la preparación de la misma para una mejor
formación de sus hijos
Es reconocido por todos que la influencia familiar es uno de los factores de mayor
incidencia en la educación de la personalidad de los niños, adolescentes y jóvenes.
Es en ella donde se inicia el desarrollo de la personalidad pues, recibe las primeras
informaciones acerca del mundo, estableciéndose las primeras relaciones afectivas,
introduciéndolo en un sistema de normas de vida elementales y estableciendo las
primeras regulaciones a la conducta, posibilitando la construcción de los primeros
patrones éticos y estéticos.
La función del maestro y la escuela no debe ser nunca la de sustituir la labor de los
padres y la familia. Escuela y familia se complementan pero no se sustituyen, puesto
que son instituciones sociales asociadas en el mismo fin pero diferentes en cuanto a
su origen, composición, formas de cohesión interna y preparación para el logro de
dicho fin. La familia inicia el proceso educativo, la escuela lo continúa encausándolo
hacia la asimilación de contenidos seleccionados y la adquisición de habilidades y
capacidades concretas, contribuyendo a la propia educación de los padres mediante
la orientación para el adecuado cumplimiento de sus funciones.
Debemos destacar que tanto la escuela como las familias de los educandos forman
9
parte de una organización social mayor que es denominada comunidad. La
comunidad constituye el entorno social más concreto de existencia, actividad y
desarrollo del hombre, entendiendo por ello tanto el lugar donde el sujeto fija su
residencia como a las personas que conviven en ese lugar y a las relaciones que se
establecen entre todos ellos.
Si bien no toda escuela puede resolver sus problemas materiales con esfuerzos
propios, sí puede establecer las relaciones y los vínculos necesarios con
instituciones enclavadas en la comunidad que puedan contribuir a la solución de los
mismos.
No cave duda, de que para que el maestro pueda cumplir con su misión fundamental
que es la de contribuir de manera científica a la educación integral de la personalidad
de sus educandos, tiene entonces que conocerlo también de manera integral. El
diagnóstico será entonces una manera de accionar muy eficaz que permitirá dar
inicio a esta hermosa labor.
Durante las siete primeras décadas de este siglo han predominado tres
concepciones de orientación educacional, identificadas por distintos autores como:
Rogers. C, 1969; Vega. L, 1990; Jorge Luís del Pino, 1998, estas son: la
psicométrica, la clínica - médica y la humanista.
Para poder llevar a cabo una educación desarrolladora que permita crear
condiciones favorables para el desarrollo integral del hombre, es necesario partir del
establecimiento de una relación profesor alumno en forma de relación de ayuda del
profesor hacia el estudiante.
¿Qué entender por relación de ayuda?. Nosotros asumimos la definición dada por el
doctor Jorge Luis del Pino "La relación de ayuda es el vínculo interpersonal donde se
movilizan en función del crecimiento personal y/o profesional, los recursos
personales de un sujeto, en un contexto educativo que lo facilita” (Del Pino, J.
L.1998.Pág.66).
Del Pino, J.L. a partir de los niveles del conocimiento plantea tres niveles de
diagnóstico que son:
a) Diagnóstico empírico espontáneo: Está dado por el conocimiento que tienen los
profesores acerca de los estudiantes a partir de su experiencia cotidiana y que
solo les permite hacer una descripción de los problemas sin explicar sus causas.
13
b) Diagnóstico científico general: Se caracteriza porque los profesores tienen una
preparación para abordar intencionalmente aspectos esenciales que influyen y
determinan en la calidad del proceso docente educativo. Permite superar la forma
descriptiva del nivel empírico espontáneo y sirve para guiar a los docentes en la
realización de acciones de orientación para que los alumnos resuelvan sus
problemas.
c) Diagnóstico científico profundo: Aquí se ubica el estudio de caso realizado por los
especialistas del SOD utilizando el método clínico terapéutico que permite realizar
una investigación profunda de las problemáticas de cada alumno. “(Del Pino,
J.L.1994. La orientación en el ámbito escolar; un debate contemporáneo (Artículo
inédito).
Teniendo en cuenta lo anterior consideramos que los profesores de todos los niveles
de enseñanza deben y pueden prepararse para la realización del diagnóstico
pedagógico en el nivel científico general, de acuerdo con su formación profesional,
para poder elevar la calidad del proceso docente educativo, mediante la realización
de su función orientadora desde el rol de docente, como maestro.
Esto es lo que nos permitirá realizar acciones educativas de forma específica, para
estimular el desarrollo de la personalidad de los estudiantes, guiándolos, para que
como plantea Vigotsky “despertar y poner en movimiento en el niño toda una serie de
procesos internos de desarrollo que en el momento dado son para él posibles solo en
las interrelaciones con los circundantes y en colaboración con los compañeros, pero
que al recorrer el curso interno del desarrollo, se convierten posteriormente en logros
internos del propio pequeño”. (Vigotsky, L. 1995. Tomo V, Pág. 219)
Entonces, ¿qué técnicas pueden ser utilizadas para que maestros y profesores
puedan realizar el diagnóstico, como parte consustancial del proceso
pedagógico?.
15
De acuerdo con nuestras investigaciones y experiencia a lo largo de 19 años
recomendamos las siguientes:
• Cuestionario.
• Entrevista.
• Observación.
• Análisis de los productos de la actividad.
Esto no quiere decir que sean las únicas, ni que se limite la iniciativa y creatividad
de profesores y maestros.
Las dimensiones tienen un mayor nivel de generalidad con respecto a los indicadores
pues los contiene, como por ejemplo el lenguaje tiene las siguientes dimensiones:
Vocabulario.
Formas gramaticales.
17
su diagnóstico.
Indicadores.
7. Realización de las acciones educativas desde el rol del profesor, con una nueva
concepción de la clase y del trabajo en general, donde se le dé un enfoque
profesional pedagógico a la comunicación, con la premeditación, planificación e
intencionalidad que debe tener.
Una vez que se elabore la estrategia con estos requisitos, debe constituir un
acuerdo de obligatorio cumplimiento para todos los integrantes del claustrillo o del
colectivo pedagógico de año, y deben implementarse mecanismos para controlar
su aplicación y valorar los resultados de manera que esta pueda ser
constantemente revisada y reconstruida de forma flexible, partiendo de los
resultados del proceso de diagnóstico en el desarrollo del curso y carrera.
21
La devolución del diagnóstico debe hacerse mostrando el modelo de comunicación
éticamente adecuado, esto quiere decir que:
• Solo se presentaran los resultados más generales del diagnóstico sin hacer
alusiones personales. En caso de que algún alumno quiera información sobre sí,
se le debe dar en privado.
• Abordar las dificultades como algo normal, frecuente con un enfoque optimista,
afirmando que dichas dificultades pueden ser resueltas adoptando una posición
activa en su enfrentamiento y con la ayuda del profesor guía y del colectivo
pedagógico.
• A continuación se presenta la estrategia elaborada por el colectivo pedagógico de
año y se les da la oportunidad de preguntar, de que la enriquezcan y se les
explica su papel dentro de la misma. Esto permite una mejor comprensión y
facilita que asuman un compromiso personal y grupal, una posición activa con
respecto a la solución de sus problemas, condición esencial para que la
estrategia tenga éxito.
El corte que se realiza al final del semestre y/o curso con el objetivo de hacer la
entrega de los estudiantes al colectivo pedagógico del año inmediato superior o al
claustrillo del grado inmediato superior, que continuará trabajando con los
estudiantes en lo adelante, se denomina entrega pedagógica.
22
validación y que debe ser continuada.
Todo este sistema de trabajo necesita ser controlado y evaluado por los directivos y
participantes, para poder tomar decisiones acertadas con relación al proceso de
dirección científica del proceso pedagógico
¿Qué se hace en cada una de las actividades y momentos del proceso docente
educativo para contribuir al conocimiento del estado actual y potencialidades de
desarrollo de los estudiantes, en relación con los objetivos educacionales del nivel y
grado?.
¿Qué se hace en cada actividad y momento del proceso docente educativo para
contribuir al cumplimiento del encargo social de la institución educacional, expresado
en los objetivos educacionales del nivel y grado?.
¿Cómo contribuye cada acción educativa al logro de los objetivos educacionales del
estudiante?.
23
Esta concepción teórica y metodológica según nuestra experiencia en la
capacitación de profesores hace posible que el profesor, mediante la utilización de
técnicas como la entrevista, el cuestionario, la observación y el análisis del
proceso y de los productos de la actividad, pueda diagnosticar de manera más
precisa y confiable de las características y potencialidades de desarrollo de los
estudiantes, entendidas estas últimas, como la posibilidad de asimilar diferentes
niveles de ayuda, que se le ofrecen mediante las acciones educativas y de
orientación que realiza el profesor en sus clases y en el proceso pedagógico en
general, maniobrando con la actividad y la comunicación con un enfoque
profesional pedagógico.
Esto posibilita la superación de la idea que existe acerca de que el diagnóstico solo
puede ser realizado por especialistas en Psicología y hace posible que el maestro
pase a ocupar el lugar protagónico que le corresponde en el diagnóstico pedagógico
de sus estudiantes, dentro de los límites del cumplimiento de la función orientadora,
desde su rol de docente, con economía de tiempo y recursos.
Forma de capacitación.
La capacitación no culmina con estos talleres, sino que debe continuar con el
asesoramiento sistemático que realizan los metodólogos, inspectores, especialistas y
directivos a los profesores, claustrillos y colectivos pedagógicos de año y de
asignaturas, además también se deben realizar en encuentros periódicos donde se
evalúa la marcha del proceso pedagógico y se intercambian experiencias.
25
Conclusiones.
27
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