Panorama Agenda Corta
Panorama Agenda Corta
ANTIDELINCUENCIA
I. INTRODUCCIÓN
La Ley N° 20.391 que facilita la aplicación efectiva de las penas establecidas para los
delitos de robo, hurto y receptación y mejora la persecución penal en dichos delitos,
más conocida como Agenda Corta Antidelincuencia (simplemente Agenda Corta, en
adelante) y que fue publicada en el Diario Oficial el 5 de julio de 2016 es un conjunto
de normativo donde podemos encontrar un núcleo de disposiciones que en lo medular
se refieren a los delitos contra la propiedad, pero que no se restringen a éstos. Para
entender ese núcleo hay que tener presente una consideración del legislador no
expresamente declarada por éste al momento de pensar esta normativa, pero que nos
permite entender la introducción de estas modificaciones a cabalidad: esto es, la noción,
no realmente justificada, de que, al igual que el narcotráfico y el terrorismo, en los
delitos contra la propiedad solemos estar frente a hipótesis de crimen organizado. Esto
deja no solo entender el endurecimiento –principalmente indirecto, como se explicará–
general de las penas en materia de este grupo de delitos, sino que también la
introducción de disposiciones como una agravante especial por haber actuado
perteneciendo a una organización (nuevo artículo 449 bis del Código Penal), el
1
otorgamiento de facultades investigativas especiales propias de la Ley N° 20.000 de
tráfico ilícito de estupefacientes (nuevo artículo 226 bis inc. 2º del código Procesal
Penal) o agregar la receptación al catálogo de delitos de la Ley n° 20.393 que introduce
la Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas (artículo 1º de la ley).
En lo que sigue se revisarán los cambios en el sistema que ha introducido esta ley
con especial referencia a sus problemas de aplicación. Sin ser exhaustivos, podemos
clasificar la gran diversidad de modificaciones contenidas en la Ley en un primer grupo
(II.) que busca endurecer la aplicación de las penas para los delitos contra la propiedad,
mediante modificaciones en el Código Penal donde se aumenta la pena, se cambian las
reglas de determinación de la pena y se restringen la posibilidad de obtención de ciertos
beneficios. En este mismo contexto debemos considerar una modificación de carácter
general y trascendental a la Ley N° 18.216 que será trata en este acápite, a pesar de no
tener efectos solamente en materia de delitos contra la propiedad.
2
II. DISPOSICIONES PENALES RELATIVAS A DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD
En cuanto a las modificaciones en materia penal relacionadas con los delitos contra
la propiedad, la Ley N° 20.931 introduce un aumento de pena para el robo con
homicidio o violación del artículo 433 N° 1 del Código Penal mediante la eliminación
del grado mínimo de la pena, quedando ésta en presidio mayor en su grado máximo a
presidio perpetuo calificado. Esta modificación, más que un mero aumento de pena,
busca generar una armonía interna en la legislación, toda vez que con los aumentos de
pena del homicidio doloso que se debieron adoptar como consecuencia de la llamada
Ley Emilia1, la pena para este delito podía ser menor a la de un homicidio calificado. En
efecto, con el aumento respectivo de la Ley Nº 20.779, la pena del homicidio calificado
(art. 390 Nº 1 del Código Penal) es de presidio mayor en su grado máximo a presidio
perpetuo (previamente partía en presidio mayor en su grado medio). Antes de la
promulgación de la Agenda Corta, por otra parte, la pena de robo con homicidio, si
bien tenía como límite superior el presidio perpetuo calificado, su límite inferior era de
presidio mayor en su grado medio. Podía entenderse que el amplio rango de pena del
artículo 443 permitía hacerse cargo de hipótesis de mayor gravedad –como el robo con
homicidio– e hipótesis de menor gravedad –como el robo con lesiones graves
gravísimas– de forma diferenciada, pero lo cierto es que al aplicar las reglas de
determinación de la pena esto no resultaba posible. Así, a un cómplice de robo con
homicidio se le aplicaba automáticamente una pena presidio mayor en su grado
mínimo, mientras que a un cómplice de homicidio calificado se le aplica una pena de
presidio mayor en su grado máximo. El mensaje resultante antes de la dictación de la
1 La Ley Emilia es la Ley Nº 20.770. En ella se modifica la pena el delito de manejo en estado de ebriedad con
resultado de muerte. Este aumento de pena requirió que posteriormente se dictara la Ley Nº 20.779, que sólo
aumentaba la pena de los delitos de homicidio simple y calificado.
3
Agenda Corta, resultaba evidente, es que el cometer homicidio con ocasión de robo es
una hipótesis privilegiada de homicidio. Esto fue modificado por la Agenda Corta y
ahora los rangos son iguales.
Cabe hacer referencia a una discusión que se produce a propósito del robo con
homicidio y cuya solución podría haber variado en virtud de la modificación actual. No
hay duda que el vocablo homicidio alude al homicidio simple. 2 Con ciertas dudas se
concluye que también se aplica al homicidio calificado3. En este ámbito, por ejemplo, se
ha sostenido que el mayor disvalor del homicidio calificado puede expresarse en la
procedencia de considerar como agravantes a la premeditación y la alevosía de los
numerales 1 y 5 del artículo 12 del Código Penal de la figura de robo con violencia o
intimidación. Esto, por aplicación del artículo 456 bis penúltimo inciso4. En general, en
todo caso, baste considerar que el tipo penal del artículo 433 Nº 1 alude a homicidio sin
distinción, lo que lleva a concluir que no hay razón para excluir al homicidio calificado,
más todavía si la pena del robo con homicidio es mayor5, al menos en su grado más
alto, algo que se mantiene, en todo caso, con las modificaciones de la Agenda Corta.
4
parece presentarse fenomenológicamente el problema. El problema se produce, como
se advertía, respecto del parricidio y femicidio. Si bien se ha sostenido que en base al
argumento del título del párrafo se incluye al parricidio dentro del artículo 433 Nº 16,
otros autores han negado esta posibilidad, viendo en ello un concurso aparente (donde
se aplica solamente el tipo de parricidio o femicidio)7 o real8. Lo relevante para este
efecto es que se suelen dar dos argumentos para sostener que el parricidio y femicidio
no se consideran en el artículo 433 del Código Penal. El primero, dice relación con el
nombre particular que la ley da al delito. Así, el artículo 390 del Código Penal habla
expresamente de parricidio y femicidio. Sin embargo, el argumento más importante es
que el robo calificado del artículo 433 Nº 1 tendría una menor pena que el parricidio y
femicidio9. Tal argumento desaparece con la el nuevo marco penal del artículo 433 Nº
1 del Código Penal establecido por la agenda corta, quedando dicho marco, en el caso
de ambos delitos, en presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo calificado.
Así, ya no podría existir concurso real y de considerarse un concurso aparente, éste se
tendría que resolver en favor del robo, no ya por principio de subsidiariedad, sino por
principio de especialidad. Esto cobra especial relevancia, toda vez que corresponde
aplicar al robo calificado un sistema de determinación de la pena más gravoso que el
que se le aplica al parricidio, como se verá en este mismo trabajo.
En el artículo 433 del Código Penal, la Agenda Corta agrega un nuevo numeral, el
2°, introduciéndose un tipo de robo con castración, mutilación o lesiones graves
gravísimas –que antes estaban también el primer numeral– sancionado con una pena de
presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo, esto es, la pena del Nº 1, pero
excluido su grado máximo. No hay un aumento punitivo para estas hipótesis, toda vez
que mantiene la pena que ellas tenían en el antiguo numeral 1.
6 Labatut, p.
7 Politoff, Matus y Ramírez, Parte General, p. 369; Oliver, pp. 311 y 312.
8 Etcheberry, tomo IV, p. 340 y 341.
9 Vid. Ibídem.
5
El antiguo numeral 2 del artículo 433 del Código Penal pasa a ser el 3, manteniendo
su rango punitivo de presidio mayor en su grado medio a máximo, pero modificando
sus hipótesis. En primer lugar, se mantiene esta pena cuando el robo incluya lesiones
graves del artículo 397 n° 2 del Código Penal o incluya una retención bajo rescate, pero
además modifica la tercera hipótesis que existía. Hasta antes de la modificación, se
aplicaba esta pena para los casos en que la retención durara más de un día.
Considerándose que el plazo era demasiado amplio, el legislador buscó reducirlo
formulando la hipótesis en términos de que la pena se aplica “cuando las víctimas fueren
retenidas bajo rescate o por un lapso mayor a aquel que resulte necesario para la comisión del delito.”
Esta hipótesis aporta la primera dificultad interpretativa de la nueva legislación, toda
vez que, si bien parece más amplia que la disposición anterior, al haber renunciado a un
plazo objetivo puede que en la práctica su aplicación resulte más difícil. En efecto,
mientras que con la antigua formulación, pasado el plazo de un día se configuraba la
hipótesis, sin mediar ninguna otra circunstancia, con la actual formulación debe
acreditarse que el lapso de la retención fue mayor al necesario para la comisión del delito
de robo. Esto cobra especial importancia, toda vez que el robo con violencia o
intimidación está tipificado de manera tal que la coacción puede no ser solo una forma
de vencer la potencial oposición de la víctima a las sustracción del determinado bien,
sino que además puede operar “después de cometido para favorecer la impunidad”10.
Así, si se entiende que la retención, que incluso puede durar más de 24 horas, se
encuentra vinculada al favorecimiento de la impunidad, entonces lo razonable sería
entender que esta hipótesis no se aplica. Así, no necesariamente es más amplia que la de
la antigua versión. En todo caso, el cambio parece ser positivo. En general, la
interpretación que se hacía es que la coacción que excedía la necesidad de la comisión
del robo –se considera incluido en el robo algún grado de privación o restricción de la
6
libertad11–, cuando no excedía las 24 horas, daba origen a un concurso con el
respectivo delito contra la libertad12. Con la modificación, entonces, esto ya no sucede y
se aplica solamente el artículo 433 del Código Penal.
7
lavado de activos y financiamiento del terrorismo14. En este contexto, se modifica el
artículo 15 de la Ley 20.393 que establece el régimen de penas según se trate de
crímenes o simples delitos. En dicho artículo se considera que la receptación será un
simple delito de empresa, tal como el cohecho (nacional y extranjero) y el
financiamiento del terrorismo. Sin embargo, el nuevo inciso final permite que en caso
de reincidencia (del artículo 7º de la Ley Nº 20.393) en la receptación la persona jurídica
pueda ser disuelta, algo reservado hasta hoy sólo para el lavado de activos por ser el
único crimen. Una vez más, esto permite vislumbrar la idea de crimen organizado que
subyace a la Agenda Corta, equiparando la receptación al lavado de activos y
permitiendo la disolución de la empresa en caso que no son realmente asociaciones
ilícitas15.
Hasta aquí llegan las modificaciones en las que la pena se aumenta de manera
directa o se amplía la punibilidad. Como puede observarse, en estricto rigor son
hipótesis aisladas con importancia residual en todo el sistema de delitos contra la
propiedad. El verdadero endurecimiento del tratamiento punitivo de estos delitos viene
dado por la modificación del régimen de determinación de la pena introduciéndose el
nuevo artículo 449 en el Código Penal. Éste busca evitar los efectos atenuadores de la
multiplicidad de atenuantes y las atenuantes muy calificadas, esencialmente
impidiéndole al tribunal las rebajas en grados que la concurrencia de dichas
circunstancias autoriza. Tal modelo de determinación, con matices, es el que se
contempla en la Ley Emilia16 y que ha proliferado, estando también en la Ley de
8
Control de Armas17 y en la Ley que vuelve a establecer una sanción penal a la
colusión18. En materia de delitos contra la propiedad este sistema de determinación de
la pena se introduce en un nuevo artículo 449, aplicándose a todos los delitos de los
respectivos párrafos de delitos contra la propiedad, a excepción del hurto de hallazgo, la
apropiación de pelajes de animales y la receptación.
9
permite el artículo 351 del Código Procesal Penal. Igualmente, y esto resulta
fundamental, no se afecta a determinadas circunstancias modificatorias que puedan
tener efectos propios. Así, por ejemplo, la rebaja de un grado por la devolución de la
cosa hurtada o robada antes del inicio de la persecución penal que establece el artículo
456 del Código Penal sigue teniendo plena aplicación.
19Si bien en la práctica el concepto de malhechor se aplicaba a cualquier partícipe en el hecho, algo de discusión
dogmática se generaba en este ámbito. Vid., con mayores referencias al jurisprudencia y doctrina, Politoff, Matus y
Ramírez, pp. 395 y 396; Oliver, pp. 464 y 465.
10
personas destinada a cometer” delitos contra la propiedad, “siempre que ésta o aquélla
no constituyere una asociación ilícita”.
En primer lugar, sin bien en estricto rigor podría aplicarse la nueva agravante del
artículo 449 bis, para los casos previos es prácticamente imposible que la circunstancia
de existir la agrupación u organización no constitutiva de asociación ilícita hay sido
probado, precisamente, porque probarlo resultaba irrelevante en ese momento, de
modo que es probable que sea fácil descartar esta vía de solución.
Una segunda opción es recurrir al numeral 11 del artículo 12 del Código Penal, esto
es, ejecutar el delito con auxilio de gente armada o de personas que aseguren o
proporcionen la impunidad. En caso de que se haya acreditado el auxilio de gente
armada –lo que será relativamente común en los casos de robo con intimidación o
violencia–, posiblemente no haya problema en el reemplazo, pero en caso de no haber
armas, deberá constatarse que la participación de los terceros ha sido para proporcionar
la impunidad y no que haya existido una división de tareas en el contexto de una
coautoría. Mientras que la vieja atenuante servía para todos los partícipes, la del artículo
11
12 n° 11 parece estar pensada para quien realiza la conducta nuclear o típica, razón por
la que se usa el término “auxilio” 21.
Sobre la nueva agravante, solo cabe señalar que está inspirada en su símil de la Ley
N° 20.000 (art. 19 letra a) y se ha interpretado que esta organización dedicada a
delinquir, pero no constitutiva de asociación ilícita, debe ser una donde su estructura
sea laxa o donde no exista una jerarquía clara, dado que se entiende que los requisitos
del asociación ilícita de agrupación de personas y permanencia en el tiempo, así como,
expresamente, la finalidad de cometer delitos, deben existir siempre para que estemos
frente a una agrupación23.
12
Retomando, para complementar el endurecimiento se recurre a dos cuerpos
normativos más. En primer lugar, en la Ley N° 18.216 se exige que para optar por una
pena sustitutiva en las hipótesis más graves de delitos contra la propiedad sólo será
procedente para “aquellos condenados respecto de quienes se tome la muestra biológica para la
obtención de la huella genética, de acuerdo a las previsiones de la ley N°19.970” (nuevo artículo 2º
bis).
24 La modificación de literal b) del artículo 8º excluye de este impedimento a los delitos de extorsión documental
(art. 438 del Código Penal), hurto de hallazgo (art. 448 inc. 1º del Código Penal) y apropiación de pelajes (448
quinquies). En dichos casos, entonces, sí procede la reclusión parcial.
13
porque la suma de ambas da como resultado más de 6 años. Esto, en algunos casos,
podría dejar, en la práctica, en manos del fiscal la opción del beneficio, toda vez que es
su decisión hacer una sola acusación o dos acusaciones separadas. Es posible que sea
esta disposición la que genere mayores efectos en un aumento potencial de la población
carcelaria.
Por último, la Agenda Corta modifica el decreto ley N° 321 de 1925, que establece
la libertad condicional para los penados, incluyéndose a los delitos de robo con
violencia e intimidación y robo con fuerza en las cosas dentro de aquellos que requieren
el cumplimiento de dos tercios de la condena para optar a la libertad vigilada y no de la
mitad de la condena como es el régimen general. Esto debe considerarse como una
forma más de agravar la pena y deberá ser tenido en consideración por el tribunal al
momento de determinar la pena exacta.
14
Art. 261. Cometen atentado contra la autoridad:
2° Los que acometen o resisten con violencia, emplean fuerza o intimidación contra la autoridad
pública o sus agentes, carabineros, funcionarios de la Policía de Investigaciones o de Gendarmería de
Chile, cuando aquélla o éstos ejercieren funciones de su cargo.
25 Vid., por ejemplo, el artículo 24 del Código Penal Español, que define autoridad como: A los efectos penales se
reputará autoridad al que por sí solo o como miembro de alguna corporación, tribunal u órgano colegiado tenga mando o ejerza
jurisdicción propia. En todo caso, tendrán la consideración de autoridad los miembros del Congreso de los Diputados, del Senado, de
las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas y del Parlamento Europeo. Se reputará también autoridad a los
funcionarios del Ministerio Fiscal.
26 Citado por Vargas Camacho, pp. 87 y 88.
15
a. Aumenta en un grado el máximo de las lesiones graves gravísimas a carabineros,
pasando el marco penal de ser sólo de presidio mayor en su grado medio a
presidio mayor en su grado medio a máximo.
b. Elimina el grado mínimo de la pena de las lesiones graves, desde presidio menor
en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo, quedando sólo en
presidio mayor en su grado mínimo.
c. Finalmente, impide que se aplique pena de multa a las lesiones leves, quedando
solo en presidio menor en su grado mínimo.
Adicionalmente, modifica el artículo 416 ter del Código de Justicia Militar, que contenía
la regla de aumentar en un grado la pena para los delitos de castración y mutilación
cuando la víctima fuera un carabinero. La nueva disposición establece las penas presidio
mayor en su grado máximo tratándose de castración, presidio mayor en su grado
medio, cuando se trata de mutilación de un miembro importante y presidio menor en
su grado máximo cuando se trate de mutilación de un miembro menos importante.
Comparativamente, lo que hace es que en lugar de aumentar todo el rango de la pena
en un grado, como lo hacía la norma antigua, realiza el aumento de un grado desde el
grado más alto de la pena establecida para los delitos en el Código Penal. Por ejemplo,
en el caso de la castración, el Código Penal la sanciona con una pena de presidio mayor
en sus grados mínimo a medio. Con el antiguo 416 ter del Código de Justicia Militar
quedaba, aumentando un grado, en presidio mayor en sus grados medio a máximo.
Ahora queda solo en presidio mayor en su grado máximo.
Paralelamente, se modifican los artículos 17 bis y 17 ter del Decreto Ley Nª 2460
de 1979, Ley Orgánica de la Policía de investigaciones de Chile y los artículos 15 B y 15
C del Decreto Ley Nº 2.859, Ley Orgánica de Gendarmería. Dichas modificaciones son
16
el equivalente exacto de las referidas a Carabineros, pero aplicadas a policías y
gendarmes.
17
impedir, sino que con obstaculizar la labor de fiscalización. Dado que tal consideración
no fue en definitiva recogida, corresponde interpretar que no cualquier molestia a la
labor del inspector municipal será constitutiva de la falta, sino que solo aquellas que
impidan efectivamente que la fiscalización se lleve a cabo.
1. Control(es) de identidad
1.1 Modificaciones al control de identidad del artículo 85 del Código Procesal Penal
18
pluralidad de indicios fuera la correcta. Eso no quita, por supuesto, que como ha ido
sucediendo, la jurisprudencia deba ir construyendo un catálogo de casos que permitan
identificar cuándo nos encontremos ante un indicio o indicios que sean suficientes. Por
un asunto de coherencia, en el viejo inciso 2º, que pasa a ser ahora el inciso 4º, cuando
se hacía mención a que no son necesarios nuevos indicios para el registro de
vestimentas, equipaje o vehículos, también dicha referencia se hace ahora en singular,
señalando que no es necesario un nuevo un nuevo indicio.
Pero lo más importante es que se agrega en este ámbito un nuevo caso de control
de identidad que se fundamenta en la existencia de algún antecedente que permita
inferir que una persona determinada tiene una orden de detención pendiente (nuevo
inciso 2º). Dicho antecedente no deben ser interpretados como conjeturas en base a
características arquetípicas del individuo controlado o de sus circunstancias. No es una
autorización genérica para controlar la identidad de quien tenga aspecto de estar
prófugo. Lo que hace esta disposición, por el contrario, es venir a resolver un vacío
legal que se consideraba presente en materia del trabajo de las policías.
19
con algún grado de duda a una persona con orden de detención pendiente no pueda
controlarle la identidad. Lo importante es que esa labor la está vinculando con una
orden de detención determinada.
Otra modificación en este ámbito es que se incorpora un nuevo inciso final donde
establece la posibilidad de establecer la identidad de la persona por medios
tecnológicos.
A diferencia del control de identidad del artículo 85 del Código Procesal Penal, el
procedimiento debe hacerse solamente en el lugar del control (inc. 3º) y puede durar máximo
una hora (inc. 2º). Superado ese plazo sin poder acreditarse la identidad, se debe poner
término inmediato al procedimiento (inc. 3º) no pudiendo ser conducido, por ejemplo,
a una unidad policial.
20
entregar la identidad, ocultarla o entregar una falsa constituyen la falta del artículo 496
n° 5 del Código Penal, falta que autoriza la detención en caso de flagrancia, según el
artículo 134 inciso 4° del Código Procesal Penal. Esta será la situación de la mayoría de
los casos en que no se logre acreditar la identidad en el plazo de una hora.
El inciso 5º establece que en los casos en que la persona tenga una orden de
detención pendiente se procederá según el artículo 129 (detención en caso de
flagrancia). Esta disposición pone en evidencia uno de los peligros de esta nueva
facultad de las Policías y es el hecho de la posible confusión de procedimientos
justificados en el art. 85 del Código Procesal Penal y en este artículo 12 de la Agenda
Corta. Será labor de los tribunales controlar que un control preventivo no “mute”
durante el procedimiento a un control por artículo 85 sin verdadera justificación.
21
Por último, valga señalar que una interpretación respetuosa de la Constitución exige
entender que lo señalado en el artículo 12 de la ley, en cuanto a que el control
preventivo de identidad debe hacerse “en cumplimiento de las funciones de resguardo
del orden y la seguridad pública” podría interpretarse como una necesidad de
justificación en términos de la razón por la que se haya realizado el control debe estar
basado en el resguardo del orden o seguridad públicos. Esto parte de la exigencia del
artículo 19 Nº 7 literal b) de la Constitución en cuanto a que las privaciones o
restricciones de libertad sólo proceden en los casos y en la forma establecida por la
Constitución y las leyes. Dado que esta facultad del art. 12 es general, entonces no se
establecería el caso que justifica la restricción. Esto se subsana si se entiende que los
casos son aquellos en que la medida se justifica por el resguardo del orden o seguridad
pública. Esto debe entenderse en un sentido concreto, esto es, que en el momento
exista una circunstancia que lleva a considerar que se está frente a un peligro para el
orden o seguridad pública y no que cualquier actividad lo justifica, de lo contrario el
límite resultaría ilusorio. Así, este control no procedería, como sucede con otros países
que tienen controles de identidad preventivos,27 en circunstancias normales.
En el literal c) del art. 83 del Código Procesal Penal, se cambia la redacción del
artículo, sin que se produzcan modificaciones de gran envergadura. Destaca, eso sí, que
se aclara que deben resguardarse no sólo los lugares donde se hubiera cometido un
22
delito, sino que donde se encontraren señales o evidencias de su perpetración, lo cual
amplía decisivamente el ámbito de aplicación de la norma.
Se agrega un literal f) al artículo 130, que establece los casos de flagrancia. Dicho
literal considera que se encuentra en situación de flagrancia quien “aparezca en un registro
audiovisual cometiendo un crimen o simple delito al cual la policía tenga acceso en un tiempo
inmediato”. Esta es una adición necesaria, toda vez que aparece como incoherente que
exista flagrancia en los casos en que las víctimas o testigos señalen a alguien como el
autor y no así cuando exista un registro. En todo caso, cabe considerar que esta norma
debe complementarse con el inciso final que considera que sólo hay flagrancia en el
23
tiempo inmediato luego de la comisión del delito y nunca luego de 12 horas. Así, dentro
las 12 horas siguientes a la comisión debe haberse visto por la policía el respectivo
vídeo y haber detenido a la persona que allí apareciera.
Por otra parte, cuando se realiza una detención en caso de flagrancia obligatoria para
la policía, esto es, cuando sorprendieran a alguien in fraganti en la comisión de un delito
(art. 129 inc. 2º del Código Procesal Penal), podrán proceder, además, al registro de
vestimentas equipaje o vehículo, señalándose que debe cumplirse con lo que establece
el art. 89 del mismo cuerpo legal. Curiosamente, esta última norma también resultó
modificada, eliminándose el requisito para la procedencia del registro de vestimentas
equipaje o vehículo de que existieren indicios de que se oculta en ellos objetos
importantes para la investigación. Así la nueva referencia al artículo 89 que hace el art.
129 se hace en relación a requisitos que fueron eliminados por la propia ley.
24
judicial el artículo 206 ya no sólo autoriza dicha entrada ante llamadas de auxilio y
antecedentes de la comisión de ilícitos al interior del lugar, sino que lo amplía a casos en
que sea necesario el resguardo de medios probatorios en los siguientes términos: “(La
policía podrá entrar y registrar un lugar cerrado cuando) exista algún indicio de que se está
procediendo a la destrucción de objetos o documentos, de cualquier clase, que pudiesen haber servido o
haber estado destinados a la comisión de un hecho constitutivo de delito, o aquellos que de éste
provinieren”.
A esto se suma que el artículo 215 del Código Procesal Penal, que se refiere al
hallazgo casual durante la diligencia de registro de objetos o documentos no relacionados con el
hecho investigado, pero sí con la comisión de otros delitos, elimina el requisito de la
orden judicial previa para la incautación, dejando esto en manos de las policías, pero con
la obligación de dar cuenta al fiscal.
En los casos de detención (por orden) judicial del artículo 127 del Código Procesal
Penal se agregan nuevas hipótesis para hacer procedente la detención. Hasta antes de la
promulgación de la Agenda Corta, las hipótesis eran aquellas en que existieren
antecedentes de que la persona no va a comparecer o cuando la persona no hubiere
comparecido estando legalmente citada. Las dos nuevas hipótesis que se agregan
resultan del todo excesivas en ese contexto. En primer lugar, se establece esta
posibilidad cuando la ley asigne al delito una pena privativa de libertad de crimen, sin
que deba existir antecedente alguno de que la persona no vaya comparecer. Esto
aumenta desmedidamente los casos en que procede la detención, toda vez que, a
diferencia de las –otras– cautelares personales, aquí no es necesario que existan
antecedentes de la participación de la persona en el hecho o siquiera que el delito
efectivamente haya sido cometido, como lo exige el artículo 140 literales a y b. Así, por
25
la mera imputación, incluso sin fundamento alguno, del Ministerio Público de un hecho
constitutivo de crimen, automáticamente se podría detener a cualquier persona.
En cuanto a la audiencia de control de detención del artículo 132 del Código Procesal
Penal, se introduce al final del inciso 1º la posibilidad de suspender la audiencia por un
plazo breve en caso de que el fiscal o su abogado asistente no hubieren comparecido y
sólo si transcurrido dicho plazo no concurrieren será liberado el detenido. Lo anterior,
28 Sobre las modificaciones a la detención en la Agenda Corta, crítico, Correa, pp.- 56 y ss.
26
sin perjuicio de que la ausencia del fiscal o su asistente debe ser comunicada por el juez
al fiscal regional respectivo para la sanción que procediere (nuevo inc. 2º).
La Agenda Corta establece un nuevo artículo 87 bis que establece que “se
considerará falta contra el buen servicio de los funcionarios policiales el
incumplimiento de las instrucciones impartidas por los fiscales a las policías, dando
lugar a las responsabilidades administrativas que correspondan, conforme lo establecen
los respectivos reglamentos”, lo que buscando intensificar la cooperación entre
instituciones refuerza el control del Ministerio Público sobre la misma.
27
2.4 Prisión preventiva y otras medidas cautelares personales
En este ámbito, se introduce en el artículo 140 del Código Procesal Penal una
modificación al inc. 4º que establece los casos en que se entiende especialmente que la
libertad del imputado constituye un peligro para la sociedad. Dentro de las sucesivas
modificaciones en esta materia, ya se había introducido como criterio que el imputado
estuviere sometido a una medida cautelar personal. La nueva disposición agrega que
también las órdenes de detención pendientes son medidas cautelares personales que hay
que considerar, aclarándose (inc. final), eso sí, que sólo se refiere a las órdenes de
detención del individuo como imputado. Si bien es coherente entender que la detención
se trata de una medida cautelar29, la nueva regulación de la detención que introduce la
Agenda Corta hace que dicha inclusión pueda resultar excesiva en algunos casos. Una
interpretación que sea respetuosa con un cumplimiento material de este requisito 30
debería excluir aquellas órdenes de detención pendientes que se hayan otorgado
solamente por requisitos formales, esto es, al menos la del nuevo inc. 2º del art. 127 del
Código Procesal Penal que permite la detención teniendo como único antecedente que
le hecho imputado tiene asignada una pena privativa de libertad de crimen.
En esta materia también se introduce otra modificación en el inc. 2º del artículo 149
del Código Procesal Penal, que establece los casos en que el imputado por algunos
delitos no podrá ser puesto en libertad cuando se haya negado o revocado la prisión
preventiva hasta que la resolución se encuentre ejecutoriada. La modificación aclara
algo que debía resultar evidente, esto es, que para que se aplique este artículo el
imputado ya debía estar privado de libertad, ya sea por detención o prisión preventiva.
Eso resulta evidente en el caso de la revocación de la prisión preventiva, pero resulta claro
en general dado que se utiliza el término “poner en libertad”, lo que presupone que no
28
se contaba con ella. La nueva disposición aclara expresamente que se refiere imputado
que hubiere sido puesto a disposición del tribunal “en la calidad de detenido o se
encontrare en prisión preventiva”. Adicionalmente, aumenta el catálogo de delitos
respecto a los cuales se aplica esta disposición, agregando los delitos de la Ley de
Control de Armas, “y de los delitos de castración, mutilaciones y lesiones contra miembros de
Carabineros, de la Policía de Investigaciones y de Gendarmería de Chile, en el ejercicio de sus
funciones”. También elimina el requisito de que los delitos de la Ley Nº 20.000 a los que
se les aplica este inciso son aquellos que tienen contemplada pena de crimen. Con la
modificación se aplica a todos los delitos de dicha ley.
En el artículo 150 inc. 5º, que regula la posibilidad de conceder permisos de salida a
personas que se encuentren en prisión preventiva, se elimina la hipótesis que permitía
dar permiso hasta por un día y se restringe al tiempo estrictamente necesario según la
finalidad para la que se concedió el permiso, exigiéndose, además, que la resolución que
conceda el permiso deba ser fundada.
En relación a las otras medidas cautelares personales, se agrega al artículo 155 del
Código Procesal Penal un literal i) creando la medida cautelar de obligación de
abandonar un inmueble determinado. Esta inclusión resulta llamativa, toda vez que los
casos en que este alejamiento resulta más necesario, que son los casos en que existe
violencia intrafamiliar, ya están contemplados en el literal g) que establece como medida
“… la obligación de abandonar el hogar que compartiere con aquél (el ofendido o su
familia)”. Esta norma se incorporó mediante indicación del ejecutivo justificada como
una forma de enfrentar las investigaciones por el delito de usurpación. En la historia de
ley puede observarse cómo la Defensoría Penal Pública expresó la preocupación por el
uso que se podía dar a esta disposición en “casos de reivindicaciones del pueblo
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Mapuche” sin que exista todavía una condena. Contra ese argumento se esgrimió la
posibilidad de ponderación del juez ante el caso concreto.
En el caso del artículo 183 del Código Procesal Penal se subsana una deficiencia
relativa a la proposición de diligencias al fiscal por parte de otros intervinientes,
estableciéndole al fiscal un plazo de 10 días para pronunciarse, algo que previamente no
se establecía. A la vez, en el inciso 2º se establece un plazo de 5 días para reclamar al
Ministerio Público del rechazo o falta de pronunciamiento. Si bien no se señala en este
artículo, la Ley Orgánica Constitucional del Ministerio Público en su artículo 33 le da
un plazo de 5 días al Fiscal Regional respectivo para contestar la reclamación por
escrito.
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sentido, la inasistencia tiene que poder ser razonablemente imputada al propio
imputado para que la audiencia pueda ser considerada válida.
En el inciso 2º de este nuevo artículo 226 bis va más allá y permite utilizar para
los casos anteriores y los crímenes contemplados en los artículos 433, 434, inciso
primero del 436 y 440 del Código Penal, técnicas especiales contempladas en los
artículos 23 y 25 de la Ley Nº2 0.000 que son las entregas vigiladas y controladas, el uso
de agentes encubiertos e informantes, siempre que fuere necesario para lograr el
esclarecimiento de los hechos, establecer la identidad y la participación de personas
determinadas en éstos, conocer sus planes, prevenirlos o comprobarlos. Por otro lado,
para lo delitos de la Ley de Control de Armas permite el uso de agentes reveladores
(inc. 3º). Todo esto autorizado previamente por el juez (inc. 4º). Esta regulación da
cuenta, una vez más, de la noción que permea la Agenda Corta y es el convencimiento
de que en materia de delitos contra la propiedad estamos ante crimen organizado.
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Respecto al cierre de la investigación, se modifica la disposición que obligaba al
sobreseimiento definitivo si el fiscal no declaraba cerrada la investigación y se lo
apercibía, éste no compareciere o se negare a cerrarla (artículo 247 inc. 3º). Con la
Agenda Corta ahora se le da dos días de plazo al fiscal para pronunciarse cuando no
compareciere a la audiencia respectiva. En el mismo sentido, se modifica el inc. 5º de la
disposición, vencido el plazo para dictar acusación, se le dan todavía dos días al fiscal
para que lo haga antes de citarse a audiencia para decretar el sobreseimiento definitivo.
En segundo lugar (art. 329 inc. final), se permite introducir las pericias sin la
presencia del perito que la hubiera realizado cumpliéndose tres requisitos: 1. Que el
perito que realizó al pericia haya muerto o tuviera una incapacidad sobreviniente para
comparecer, 2. Que la introduzca un perito de la misma especialidad; y 3. Que ese
nuevo perito pertenezca al misma institución del fallecido o incapacitado. Esta norma
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está pensada para los casos de instituciones, como el Servicio Médico Legal, que
realizan pericias de forma rutinaria.
Por último, relacionado con lo anterior, dentro de las hipótesis del artículo 331
que permiten la reproducción de declaraciones anteriores de testigos y peritos en el
juicio oral, se introduce una nueva hipótesis. El literal a) de la disposición permite la
introducción de dichas declaraciones en las hipótesis en que se hayan rendido como
prueba anticipada. Con la Agenda Corta se introduce un nuevo literal e) que permite la
introducción de estos medios probatorios cuando las hipótesis que impiden la
comparecencia se hayan producido en una oportunidad posterior a aquella en que se
pueda rendir prueba anticipada y se trate de testigos o peritos privados y siempre que
haya solicitud fundada de un interviniente y el tribunal lo considerare esencial.
31 La excepción son las figuras sancionadas en los artículos 448, inciso primero, y 448 quinquies del Código Penal.
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Esto debe entenderse complementado, además, con el hecho de que ante el nuevo
sistema de determinación de la pena para delitos contra la propiedad, el beneficio en
términos de concesión de una atenuante que tenía el imputado al acceder a un juicio
abreviado, así como la posibilidad de juego con la rebaja de grados que tenía el fiscal,
desaparecen. Por esto se introduce un nuevo inciso cuarto en el artículo 407 del Código
Procesal Penal que permite al fiscal o querellante, es su caso, solicitar una pena menor
en un grado a la mínima establecida para el delito. Una norma similar (art. 395 del
Código Procesal Penal) se introduce para el juicio simplificado.
V. OTRAS DISPOSICIONES
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cargo a terceros ajenos a la investigación, fuera de los casos previstos en la ley o en las
instrucciones impartidas por el Fiscal Nacional.”
El artículo 9º establece una disposición no relacionada con el foco de esta ley, pero
sumamente interesante, permitiéndose que se acepte una declaración jurada simple para
cobrar los seguros de accidentes en el tráfico vehicular y no ya una denuncia o
constancia ante Carabineros. Esto busca liberar de trabajo a las policías.
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