CUENTO
“LA GRAN BATALLA”
Presentado por: Sara Nicole Jaramillo Bueno
Grado: 401
Colegio Nacionalizado La Presentación
Duitama
2019
LA GRAN BATALLA
Todo comenzó hace mucho tiempo atrás cuando la conocí su
nombre era Antonia, sus ojos eran hermosos, su pelo era ondulado
y café, sus labios rojos y bellos, tenía una yegua y se llamaba Gitana.
Tuvimos muchas aventuras juntos y batallas unas perdidas y otras
ganadas.
Un día nos enamoramos, después de algunos años le pedí que se
casara conmigo y me respondió que si se quería casar conmigo.
Después de algunos días Gitana estaba embarazada de un hermoso
potro al que decidí llamar Pegaso.
Luego a nuestra casa llego una hermosa yegua de color negro, la
cual adoptamos y llamamos Cálida.
Yo consentía mucho a Cálida mientras ella crecía, jugábamos mucho
en los pastales verdes de nuestro municipio Santa Rosa de Viterbo
en Boyacá.
Antonia me dio una noticia muy importante íbamos a tener un bebe,
luego de un tiempo nació una hermosa niña y su nombre fue Sol,
porque nació apenas salió el sol.
Ella era hermosa de ojos verdes, su cabello era ondulado y castaño
claro y muy blanca.
Cuando Sol tenía 10 años era aún más hermosa. Su mejor amiga era
Cálida y le encantaba montarla todas las tardes por la pradera,
salíamos a pasear yo montando en Pegaso y Antonia en Gitana, eran
momentos muy agradables y memorables para nosotros. Al regresar
a casa cenábamos pavo relleno y jugo de uvas.
Una mañana recibí una noticia muy importante para mí, pues
tendría que formar parte de un ejército luchador para batallar y
lograr la libertad de La Nueva Granada ya que esta nación estaba
sufriendo muchos abusos por parte de los españoles y nos estaban
robando todas nuestras riquezas.
Esto me parecía muy injusto y me llenaba de furia, no era justo para
mis compatriotas que tanto trabajo y esfuerzo por salir adelante y
llevar un sustento a sus hogares terminara en manos de otros,
quienes sin ningún remordimiento se llevaban lo que no les
correspondía.
Por esta razón decidí despedirme de mi hija y de mi esposa, monte
en mi caballo y salí a luchar junto a mi ejército y el comandante
Simón Bolívar, quien todo el tiempo nos alentó y nos dio valor para
seguir adelante porque sabíamos que la batalla que nos esperaba
no sería fácil, pero entre todos podríamos salir victoriosos, fueron
muchos días de caminata bajo la lluvia, el sol, frio y calor, pero nunca
nos dimos por vencidos a pesar de las adversidades.
Algunas veces tuvimos que usar ropas que nos regalaban las
mujeres de los pueblos por los que pasábamos ya que el frio era
inclemente y estábamos en peligro de muerte.
Llegamos al Pantano de Vargas donde el ejército español nos estaba
esperando y esta batalla parecía interminable, todos estábamos
muy preocupados ya que sentíamos que la estábamos perdiendo y
que no sería posible lograr nuestra anhelada libertad, además
temíamos por nuestras vidas.
Pero apareció el Coronel Juan José Rondón quien con apenas
catorce lanceros lucharon con toda su fuerza y lograron hacer
retroceder al ejército español.
Con esto logramos una importante ventaja y nos trasladamos hacia
Tunja donde nuevamente en el Puente de Boyacá libramos la que
sería la batalla más importante y definitiva para por fin lograr la
libertad tan anhelada para nuestra nación, nuestro comandante
Simón Bolívar ingenio una gran estrategia para atacar al ejército
español, los logramos rodear aunque éramos menos teníamos todo
el coraje para pelear.
La victoria fue contundente, así se abrieron las puertas a la
independencia de nuestro continente.
Luego de este gran triunfo, pude regresar a mi hogar, donde con
mucho amor y alegría me esperaba mi familia, todos celebramos esa
libertad tan anhelada, y dimos gracias Dios.
Todas las tardes salimos a cabalgar y a disfrutar de nuestra hermosa
y libre nación.
Gracias a nuestro libertador que no permitió que nos rindiéramos a
pesar de las circunstancias nunca nos abandonó.