Trabajo Integrador Dr. Rivera Pablo AUDITORIA
Trabajo Integrador Dr. Rivera Pablo AUDITORIA
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ÍNDICE
2. Introducción Pág. 4
3. Desarrollo Pág. 7
4. Conclusiones Pág. 26
5. Bibliografía Pág. 28
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1. RESUMEN
El objetivo de este trabajo es demostrar que la Auditoria Médica tiene importancia capital
de realizada en forma integral, intrahospitalariamente y acompañando el proceso de
salud de la persona en el contexto extrahospitalario.
Con la Auditoría Médica se desea establecer si lo que se ha hecho, está de acuerdo con
lo recomendado (eficiencia) y si está bien ejecutado (eficacia). Si ello no se comprobara,
se recomendará mejorar las normas vigentes, (implementación o mejoramiento de los
Manuales de Normas y Procedimientos, Reglamentos de Organización y Funciones,
Protocolos de Atención, etc).
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2. INTRODUCCIÓN
La Medicina Domiciliaria (2007, Hospital Italiano de Bs. As.) es una forma de asistencia
sanitaria que tiene como fin acortar, o en su caso evitar, la estancia de un paciente en
el hospital, proporcionándole una asistencia de rango hospitalario en su propio domicilio
por un equipo cualificado. Hay veces que los enfermos ingresados en el hospital no se
ajustan al patrón de enfermo agudo, siendo ésta la carencia de un centro Socio-
Sanitario.
Debemos aceptar que todo cuanto sucede dentro del proceso de la atención médica es
susceptible de ser mensurable, para la búsqueda, además del mejor rendimiento al
menor costo.
Contamos con un ciclo de Auditoria Médica, donde empezamos con lo que queremos
lograr, con lo que estamos logrando, si no lo estamos logrando, si estamos haciendo las
cosas para mejorarlo y si lo hicimos mejor, según Blaker y otros, RCN Institute, Royal
Collage of Nursing, NICE del NHS, etc.
La Auditoria de Terreno se realiza tanto para los controles de Calidad como para verificar
que las prestaciones facturadas se realicen. También estas Auditorias Médicas se
realizan con el fin de evaluar la idoneidad de los prestadores en caso que las
prestaciones sean realizadas en Domicilio para Pacientes en Internación Domiciliaria o
en Instituciones de Rehabilitación. Tienen como propósito:
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- Objetivos Específicos: Estimular el bienestar de los pacientes en su entorno
familiar, evitando así el estrés de la estructura rígida del Hospital, recordemos,
que no sólo para él, sino para todo su componente familiar. También fomenta la
educación sanitaria del paciente y su autocuidado y del conjunto familiar, ya que
el trato es más personalizado y directo.
Según resolución 704/2000 del Ministerio de Salud de la Nación los requisitos que debe
cumplirse son los siguientes:
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FIGURA 1. Flujo de pacientes que ingresan al programa de Medicina Domiciliaria.
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3. DESARROLLO
En nuestro país, según el Censo 2001, de los 36.260.130 habitantes censados 3.587620
tienen 65 años de edad o más, y por diversas razones hay un incremento exponencial
en instituciones hospitalarias y no hospitalarias.
Los principios que guían las pautas del modelo de atención domiciliaria son los
siguientes:
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Figura 3. Porcentaje de personas usuarios de ID.
El sistema más antiguo de atención domiciliaria fue el del Boston Dispensary, iniciado
en 1796. La primera noción de internación domiciliaria la introdujo el Dr. Bluestone del
Hospital Montefiori, en 1947, en Nueva York, como una extensión del hospital hacia el
domicilio del paciente. Los objetivos para crear esta primera unidad en el mundo fueron
descongestionar las salas hospitalarias y brindar a los pacientes un ambiente más
humano y favorable para su recuperación. Más tarde, en 1960, en Canadá, aparecen
unidades orientadas a pacientes quirúrgicos dados de alta tempranamente. En 1987 se
realiza una experiencia piloto con 3 hospitales en Montreal, para la administración de
antibióticos en domicilio (Hospital Extra Mural). En Europa, el Hospital Tenon en París
fue el primero en crear una unidad en 1951. En 1957, se estableció el Santé Service,
organización no gubernamental sin fines de lucro que aún hoy sigue prestando
asistencia socio-sanitaria a domicilio a pacientes con enfermedades crónicas y
terminales. En el Reino Unido, fue introducida, en 1965, con el nombre de “Hospital Care
Home”. En Alemania y Suecia se desarrolló durante los años setenta, y en Italia recién
a comienzos de los años ochenta, con el nombre de “Ospedalizzacione a Domicilio”.
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Desde 1996, la Oficina Europea de la OMS coordina “From Hospital to Home
HealthCare”. En España, en 1983, el Senado aprobó una moción en la que se reconoce
la necesidad de crear las Unidades de Hospitalización en Domicilio como parte de la
seguridad social.
3.5 DEPENDENCIA
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2. Servicio dependiente de institución privada.
3. Servicio dependiente de Obra Social o Mutual/Prepaga.
4. Servicio privado.
Todos aquellos servicios que no sean propios de un hospital deben contar con las
inscripciones y habilitaciones que las diferentes jurisdicciones y organismos
competentes así lo requieran.
Los pacientes que requieren atención domiciliaria presentan junto a otras patologías
algún motivo o dificultad para acudir al centro sanitario. Las principales causas que
generan la atención domiciliaria son:
8. Alteraciones de la movilidad.
11. Ancianidad.
Las modalidades de atención son los cuidados agudos y los crónicos. Dentro de los
cuidados agudos, denominados habitualmente “internación domiciliaria”, los pacientes
provienen, en un 90%, de una internación hospitalaria y utilizan los cuidados
domiciliarios para permitir la continuidad de la atención en el contexto de un alta precoz.
El otro 10% se genera principalmente en las centrales de emergencias, constituyendo
la modalidad que evita la internación hospitalaria.
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Se pueden definir tres niveles de atención:
Las úlceras por presión (también denominadas úlceras por decúbito) son una fuente de
dolor y sufrimiento importante. Sin bien puede ser discutible en muchos casos, la
percepción general de los pacientes, sus familias y de quienes eventualmente tienen
que juzgar casos de mala praxis vinculados a este daño es que todas las úlceras por
decúbito son evitables. Por ende, el desarrollo y el cumplimiento de normas y
procedimientos que disminuyan esta complicación es una de las principales tareas de
los responsables de la internación domiciliaria.
No es difícil para quienes demandan por mala praxis demostrar a legos que la úlcera no
apareció de la mañana a la noche, sino que es el resultado de un cuidado negligente a
lo largo del tiempo. Los juicios por mala praxis originados en esta causa, generalmente
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acompañados de fotos de alto impacto para quienes no son profesionales de la salud,
agregan un componente emocional muy fuerte que hace aún más difícil defender estos
casos.
Más allá de los eventuales juicios por negligencia, las úlceras por decúbito se asocian
con un significativo aumento de la morbimortalidad (infecciones, osteomielitis, sepsis) y
de los costos de la atención. Si bien son pocos los estudios que han analizado la
prevalencia de úlceras por decúbito en pacientes bajo el régimen de internación
domiciliaria, un estudio del año 2001 en Estados Unidos arrojó un índice del 17% en
pacientes mayores. Sólo en el 18% de los pacientes en riesgo se realizarían las mejores
prácticas destinadas a reducir la aparición y el desarrollo de estas úlceras. Una encuesta
realizada en dicho país a más de 128 empresas de internación domiciliaria buscó
evaluar la calidad de las prácticas que se estaban realizando para disminuir al máximo
este riesgo. El trabajo incluye recomendaciones tales como: desarrollo y la
implementación de normas y procedimientos escritos que adecuen las estrategias
preventivas al nivel de riesgo, capacitación permanente del personal de enfermería,
utilización de guías de práctica clínica especialmente desarrolladas para prevenir este
riesgo.
Riesgo de caídas
Un estudio de caídas en el hogar encontró que la tasa de caídas era cuatro veces mayor
en los pacientes dentro de las dos primeras semanas posteriores a una internación y
que el 15% de las readmisiones hospitalarias de pacientes añosos se deben a caídas.
Se sugiere evaluar el riesgo de caídas en el domicilio por personal de enfermería con
escalas validadas.
Errores en la medicación
Los siguientes son algunos de los factores de riesgo para la generación de errores en
la medicación:
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- Ausencia de epicrisis al momento de la externación.
- Indicación médica incompleta o ilegible. Por ejemplo, omisión de vía de
administración, tiempos de infusión o dilución del fármaco.
- Dificultades cognitivas de los pacientes.
- Prescripciones de medicación realizadas por más de un médico.
- Polifarmacia.
- Falta de comunicación directa y oportuna entre la enfermera, el médico que
prescribió y el farmacéutico.
- Falta de actualización de las indicaciones médicas.
- Falta de capacitación del personal de enfermería.
- Medicación con frecuencia de administración varias veces al día.
Riesgo de suicidio
Una muestra al azar de pacientes internados en geriátricos reveló que el 13,5% sufría
depresión severa, una condición asociada a este riesgo.
Preparación de la familia
Muchas veces los familiares tienen expectativas poco realistas acerca del nivel,
frecuencia y duración de los servicios a cargo de la empresa de internación domiciliaria.
Los malos entendidos suelen generarse en comentarios imprecisos realizados por
médicos y enfermeras de la institución en donde estuvo internado el paciente antes de
su atención domiciliaria. Estas expectativas poco realistas suelen exponer a los
profesionales y a la empresa a juicios por responsabilidad profesional. Es por ello
importante precisar a los pacientes y a sus familias qué es lo que puede esperarse de
este sistema, desde el momento en que es admitido hasta el momento en que se
planifica el alta definitiva. En este punto suele cumplir un papel muy importante el médico
admisor.
- Evaluar este riesgo en la admisión de todos y cada uno de los pacientes, para
equipar el domicilio acorde a las necesidades previo al egreso institucional del
paciente.
- Realizar una evaluación nutricional en todos los pacientes de riesgo.
- Brindar material de capacitación escrito a los pacientes y sus familias.
- Realizar una evaluación nutricional en todos los pacientes de riesgo.
- Epicrisis como criterio de ingreso al programa de internación domiciliaria.
- Informatización de las prescripciones médicas.
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- Adecuar tratamientos antibióticos con Infectología a drogas con menor
frecuencia de administración.
- Aclarar dudas, qué es lo que se puede brindar en el domicilio, y muchas veces
“desechando” la posibilidad de prestaciones que habían sido sugeridas o
solicitadas por el médico internista ante la angustia y demanda familiar.
Con la llegada del siglo XXI, y las transiciones demográfica y epidemiológica que lo
caracterizan, la cronicidad y la fragilidad de larga evolución son cotidianas en atención
primaria. Indiscutiblemente el aumento de la esperanza de vida conlleva un aumento de
la cronicidad y también de la vulnerabilidad en las etapas finales de vida. Este es el
nuevo paradigma epidemiológico. Debemos, pues, repensar y adaptar la prestación de
la atención sanitaria y social de las personas con necesidades complejas de forma
sensata.
Las características de la buena atención médica, según Lee y Jones (1933, son: la
buena atención médica que se limita a la práctica de una medicina racional basada en
las ciencias médicas, enfatiza la prevención, requiere la cooperación inteligente entre el
público lego y los profesionales de la medicina científica, trata al individuo como un todo,
mantiene una relación estrecha, personal y continuada entre médico y el paciente, está
coordinada con el trabajo y la asistencia sociales, coordina todos los tipos de servicio
médico y supone la aplicación de todos los servicios de que dispone la medicina
científica moderna a las necesidades de toda la gente.
También valora las evidencias de las investigaciones que incluye análisis sobre
exactitud de pruebas diagnósticas, marcadores pronósticos y eficacia y seguridad de las
pautas terapéuticas, preventivas y de rehabilitación. Este último aspecto es de
trascendencia en cada paciente que necesita de internación domiciliaria.
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mismos. La organización y la cartera de servicios prestados en el domicilio son claves
para una asistencia sanitaria y social con valor añadido.
Son muchos los pacientes que prefieren ser tratados en casa frente el hospital, estando
más satisfechos y presentando menor número de complicaciones.
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Nos siguen faltando datos que nos permitan pronunciarnos por un modelo de atención.
Cada territorio tendría que encontrar el modelo organizativo que le permita dar una mejor
respuesta en función de su estructura poblacional y recursos.
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- La Confidencialidad: que divulga los resultados únicamente con fines educativos
y de mejoramiento que no debe ser de conocimiento general los nombres de los
protagonistas de los casos.
- La Confiabilidad: que garantiza la disponibilidad, consistencia y correcta
utilización de los datos.
- La Honestidad: que actúa sin discriminación, con veracidad y justicia en todos
sus actos, conceptos y recomendaciones
- La Planeación: que responde adecuadamente a las preguntas ¿qué necesito
auditar? ¿para qué? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿con que recurso? ¿Qué indicadores
utilizo?
- La Continuidad: da permanencia en el tiempo, como parte de los planes y
programas institucionales de calidad.
- La Flexibilidad: adaptarse a las condiciones, recursos y necesidades del Hospital
- La Eficiencia: que buscar la mejor aplicación del conocimiento técnico-científico
y del talento humano, con criterios de oportunidad, calidad y rentabilidad.
- La Calidad: que orienta soluciones para la mejoría de los patrones que
caracterizan la gestión hospitalaria.
Recursos de equipamiento:
Debe contar con un sistema de información (manual o informático) que permita registrar
y archivar toda documentación indispensable para su funcionamiento (Historia clínica
de los pacientes, patologías, prestadores, proveedores, etc.) La información relevante
que se debe registrar es: Registro de pacientes. Registro de patologías. Fecha de
ingreso y egreso de los pacientes al servicio. Practicas solicitadas. Complicaciones.
Registro de profesionales actuantes.
Debe contar con el equipamiento e instrumental necesario y suficiente para cumplir con
las prestaciones en las diferentes profesionales (médicos, kinesiólogos, fonoaudiólogos,
enfermería, etc.) de acuerdo al nivel de riesgo en que actúa y a la complejidad del
servicio prestado. Dicho equipamiento e instrumental puede ser propio del servicio, de
la Institución a la cual pertenece, de la organización que solicita el servicio, o del
profesional actuante.
Recursos humanos:
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consentimiento de la internación domiciliaria, confección de la Historia Clínica y dar las
indicaciones pertinentes a los profesionales requeridos. Deberá actuar en forma
coordinada con el médico de cabecera del paciente.
Enfermería: debe evaluar del paciente, cumplimiento del tratamiento médico prescripto.
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Es preciso fomentar una alianza de colaboración y unión entre los prestadores de salud
ante todas las dificultades identificadas. En este contexto, se debe destacar la necesidad
de implementar medidas prácticas, también de estrategias de colaboración, asimismo
de asistencia compartidas entre hospital y la atención primaria, que inciden directamente
en los puntos críticos del funcionamiento de los programas de atención domiciliaria, eso
es pues una de las mayores dificultades que se evidencian e impiden la completa
adherencia a este tipo de programas, que si bien son una gran alternativa a la
hospitalización convencional.
Para reducir el riesgo de daño a los pacientes y garantizar una atención de calidad, las
empresas de internación domiciliaria deben emplear un adecuado número de médicos,
enfermeras, auxiliares (kinesiólogos, acompañantes terapéuticos, etc) y personal de
supervisión. Otro problema de la internación domiciliaria suele ser la gran rotación del
personal, estos “baches” de conocimiento y experiencia deben estar cimentados en una
estructura organizada que permita el rápido y fácil acceso a supervisores, médicos
generales y especialistas.
La Misión y visión siempre debe estar centrada en el paciente, sin olvidar el adecuado
pago de honorarios.
Los campos de influencia de la Epidemiología que influyen en los casos como de las
patologías prevalentes en ID y sus complicaciones son:
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utilizarlo, sea el lineamiento político, la mejora que se busca y el sentido de esa mejora
(maximizar, minimizar, eliminar, etc); y por otro lado obtener niveles de referencia: acto
de medir que realiza a través de la comparación y ésta no será posible si no contamos
con una referencia contra la cual contrasta el valor de un indicador.
Es por esto que los profesionales actuantes en esta modalidad asistencial deben tener
actitud y aptitud para:
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- Planificar y coordinar la atención domiciliaria observando y relacionando la
situación paciente-familia y patología.
- Evaluar los cuidados delegados a la familia o al responsable del cuidado del
paciente.
- Integrar un equipo multiprofesional e interdisciplinario evaluando información
relevante en la interacción del tratamiento.
- Adaptarse a las situaciones particulares de cada familia.
- Observar los aspectos negativos de la situación imperante y revertirlos en
equipo, para darles solución a las problemáticas que se presentaran en la
interacción con el paciente-familia y el equipo.
- Disponer de una actitud orientada a un claro espíritu de servicio. Una correcta
intervención terapéutica, por sí sola no garantiza el éxito si ésta no se acompaña
de una actitud profesional con vocación de asesorar e informar. Escuchar a las
personas cuando expresan sus ideas, necesidades, intereses y problemas,
teniendo en cuenta el secreto profesional.
- Comprender que el paciente y su familia son quienes consienten en que se los
ayude en su situación de enfermedad en su hogar, quienes brindan su confianza
y, por lo tanto, el profesional debe actuar con el respeto debido y esperado por
ellos.
Quizá el modelo más conocido de todos es el denominado Ciclo PDCA (del inglés Plan-
Do-Check-Act) o también Ciclo de Deming o de Shewhart en honor a estos dos
ingenieros, pioneros de la gestión de la calidad.
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Figura 8: Ciclo de Shewhart-Deming
Una vez identificados los diferentes problemas existentes, el siguiente paso consiste en
saber elegir por cuál de ellos hay que empezar. Lo habitual es que los sistemas de
identificación nos arrojen muchos problemas al mismo tiempo y no todos ellos tengan
igual trascendencia o se presten a una solución igualmente factible. Análisis causal:
Cuando ya tenemos identificado y seleccionado el problema a tratar hay que hacer un
análisis inicial para averiguar las posibles causas que están influyendo en su aparición.
La mayor parte de las veces los problemas de calidad tienen un origen múltiple y nos
veremos obligados a seleccionar y corregir sólo aquellas causas que tienen una
contribución más importante ante la imposibilidad de dar solución a todas a la vez (las
“pocas vitales”).
Tras estudiar y conocer el problema hay que idear, proponer, seleccionar e implantar
las medidas más apropiadas para corregirlo o mejorar su situación de partida.
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Reevaluación:
Pasado algún tiempo desde que hemos implantado las acciones de mejora hay que
volver a evaluar la situación para comprobar si realmente hemos conseguido cambiar
algo. En este proceso de reevaluación es posible descubrir que algo no está
funcionando como habíamos previsto inicialmente y podemos corregirlo para tratar de
conseguir lo que nos habíamos propuesto. Tras esta fase de reevaluación el círculo se
cerraría entrando el problema con su nueva dimensión a competir otra vez en la fase de
selección con el resto de problemas que hemos ido detectando.
El sistema de atención domiciliaria una vez resuelta la patología aguda debe ser
modificado o suspendido para el paciente. En esto es de fundamental importancia el rol
de auditor médico, garantizando la adecuada utilización de los recursos.
Muchas altas son vistas por los familiares como prematuras, quejándose generalmente
de que el proceso no tuvo en cuenta sus necesidades de obtener una prórroga en el
servicio, una derivación a un centro terciario o una mejor capacitación para cuando estén
solos. Las empresas de internación domiciliaria se encuentran expuestas en términos
de responsabilidad civil bajo la figura de abandono de paciente si los servicios son
discontinuados sin un tiempo prudencial de advertencia y sin dejar tiempo a que la
familia acceda a otro prestador (cuando se continúa requiriendo atención médica). Si el
paciente sufre un daño a consecuencia de esto, las probabilidades de demandas
aumentan.
Para evitar la posibilidad de que una situación pueda ser calificada como abandono de
paciente, las empresas necesitan desarrollar normas escritas para el manejo de los
escenarios más frecuentes. Se recomienda a su vez la participación de sus asesores
legales en el desarrollo de las mismas. Resulta vital para la empresa documentar los
detalles de las conversaciones sostenidas con el paciente/familia acerca de la
finalización del servicio: las razones, la fecha en la cual se comenzó a hablar de esto y
cualquier arreglo o disposición que se haya tomado respecto a la continuidad del
cuidado.
Muchas veces las prestaciones son prolongadas dado que el profesional médico
actuante no desea generar conflictos médico legales y al ver que la decisión de egreso
es unilateral.
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internación domiciliaria al no poder garantizarse adecuadamente su atención por no
contarse con otro programa de asistencia de soporte.
En la literatura es habitual encontrar estudios sobre la satisfacción del paciente con las
condiciones de hospitalización o sobre la organización de las urgencias, las consultas,
etc. Toda esta información tiene como objetivo identificar posibles áreas de mejora en
los centros, pensando normalmente en la comodidad de los pacientes.
Menos frecuente es hallar estudios sobre la satisfacción del paciente con los resultados
asistenciales alcanzados o sobre el proceso terapéutico aplicado en atención
Domiciliaria. Los primeros en afirmar que la satisfacción del paciente es, ante todo “una
medida del resultado de la Interacción entre el profesional de salud y la familia”, fueron
Koos y Donabedian (1966).
Cognitiva:
Afectiva:
Comportamental:
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Trata sobre las habilidades y competencias en el cuidado. Dicha conducta o
comportamiento es aquel que realizan en la realización interpersonal entre el emisor y
receptor. También se hace referencia a las técnicas empleada por la enfermera hacia el
paciente.
Hoy en un ambiente de atención sanitaria competitiva, con una escalada en los costes
y con necesidades crecientes por parte de los pacientes los proveedores de atención
sanitaria y los usuarios ponen más atención en la satisfacción del paciente. Donabedian
(1980) manifestó que la aprobación final de la calidad de la atención está determinada
tanto por su efectividad como por su capacidad de producir satisfacción. Además, esa
satisfacción del paciente no sólo puede verse como un resultado sino también como un
contribuyente a otros objetivos y resultados.
Cuando las expectativas de los pacientes están cubiertas, ellos responderán bien a otras
intervenciones terapéuticas, cuando ellas se frustran, serán incapaces de responder
óptimamente a las mismas.
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4. CONCLUSIONES
Desde sus inicios, el hospital se concibe como una unidad de oferta asistencial de
servicios en la que se aprecia una división del trabajo por tareas orientada en función
de la curación de enfermedades, con alta tendencia a la especialización de
procedimientos y con una jerarquización de funciones basada en la práctica de la
medicina, lo que supedita a criterios médicos y define el carácter de las prácticas
institucionales.
Pero resulta todo un desafío para el médico tomar un paciente, entrar en su hogar y
asistirlo en el ámbito común. Allí entran a jugar otras cuestiones absolutamente distintas
de las que se plantean en la hospitalización institucional, como son las relacionadas con
lo cultural, lo social y lo individual, propio de cada hogar.
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4. Atención: no distraer el pensamiento, ni pierda la atención en relación a lo que
está siendo dicho o mostrado.
5. Actitud: estar siempre abierto y receptivo al otro.
6. Deseo de escuchar: escuchar lo que fue dicho e intentar estimular el discurso de
su interlocutor.
7. Interpretar correctamente: no interpretar palabras o frases de modo diferente del
proferido por el interlocutor.
8. Decir solamente lo necesario: no entusiasmarse con el sonido de su propia voz
o a la demostración de su conocimiento.
9. Humildad: recordar que siempre hay algo que aprender con los otros.
10. Coraje: no tener miedo de CAMBIAR.
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5. BIBLIOGRAFIA
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