Marco Teórico y conceptual
La radiación ultravioleta (UVR, por sus siglas en inglés) se compone de rayos
ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB) y ultravioleta C (UVC). La radiación tipo B
(280-320nm), que corresponde al 5% del total de la UVR, está asociada con eritema y daño
directo del ADN, con efecto benéfico para la producción de péptidos antimicrobiales y
síntesis de vitamina D. La radiación tipo A, que corresponde al 95%, está más asociada con
generación de radicales libres que indirectamente dañan el ADN. La radiación tipo C es
absorbida en su totalidad por la capa de ozono. Aunque existen mecanismos de protección
contra la UVR, la excesiva exposición al sol produce mutaciones e inestabilidad genética en
las células de la piel.
La radiación Solar
Para Fernández, (1996), la mayor parte de la energía disponible en la superficie terrestre
procede del sol y de ella depende todos los procesos físicos que permiten la vida sobre
nuestro planeta. Todas las variables climáticas dependen, directa o indirectamente, de la
radiación y es un parámetro fundamental para el cálculo de los balances del agua y de los
principales bioclimáticos. En los estudios de climatología aplicados a la agricultura, la
planificación o la evaluación de recursos, dos son las variables que se utilizan: La duración
de la insolación y el total de radiación.
Para Romero, (2009), la radiación solar es una corriente de energía que el sol irradia
uniformemente en todas las direcciones del espacio en forma de ondas electromagnéticas o
cantidad de energía procedente del sol que se recibe en una superficie y en un tiempo
determinado.
Según Zemansky, (2009), es la transferencia de calor por ondas electromagnéticas como
la luz visible, el infrarrojo y la radiación ultravioleta. Todos hemos sentido el calor de la
radiación solar y el intenso calor de un asador de carbón, o las brasas de una chimenea.
Casi todo el calor de estos cuerpos tan calientes no nos llega por conducción no por
convección en el aire intermedio, sino por radiación. Habría esta transferencia de calor
aunque solo hubiera vacío entre nosotros y la fuente de calor.
Las medidas de protección implican que desde su prevención se logre contrarrestar la
radiación ultravioleta que protegen de complicaciones agudas como quemaduras y
complicaciones crónicas como cáncer de piel y foto envejecimiento.
El protector solar es la principal herramienta de actitud saludable contra el sol. Al ser
usado correctamente es altamente efectivo para la protección contra el daño de la radiación
ultravioleta. El protector solar contiene ingredientes activos que permite proteger la piel
mediante mecanismos de absorción de radiación y reflexión. Es fundamental reconocer que
un protector solar de amplio espectro es aquél que proteja tanto para rayos UVA como para
UVB.
En la ciudad de Santa Marta la exposición al sol a la que toda persona que trabaje al aire
libre está expuesta a los rayos ultravioletas del sol, incluso en días nublados. Los rayos
ultravioletas (UV) son una parte de la radiación invisible de la luz solar.
Existen tres tipos de rayos UV:
Los rayos UVA que se cree que causan daños en los tejidos conjuntivos y aumentan el
riesgo de contraer cáncer de piel.
Los rayos UVB, los cuales no penetran las capas profundas de la piel, pero igual causan
algunos tipos de cáncer de piel.
Los rayos UVC naturales que son absorbidos por la atmósfera y no representan un riesgo
Por tanto, es claro que en la Ciudad de Santa Marta la exposición prolongada al sol tiene
efectos negativos sobre la salud, ocasionados principalmente por los rayos ultravioletas
(UV). Si en tu trabajo estás al aire libre por largos periodos.
Si bien el sol es la fuente de luz y calor que posibilita la vida en nuestro planeta, ayuda a
sintetizar la vitamina D y mejorar nuestro estado de ánimo, también tiene un lado oscuro ya
que la sobrexposición a los rayos UV tiene graves efectos para la salud.
Para evitarlos, lo básico es aplicar protector o bloqueador solar en las zonas que estén
más expuestas a los rayos ultravioletas. Esta es una práctica que debe realizarse todo el año,
ya que estos rayos atraviesan las nubes casi en un 80%, afectando de igual forma nuestra
piel sea verano o invierno. Y por ello quienes trabajen directamente bajo el sol -o al aire
libre en general- deben tomar medidas de seguridad adicionales que les permitan prevenir
problemas más serios de salud cómo el cáncer a la piel.
En cuanto a Del flujo de energía que recibimos del Sol en forma de ondas
electromagnéticas de diferentes frecuencias (luz visible, infrarroja y ultravioleta),
aproximadamente la mitad, comprendidas entre 0.4μm y 0.7μm, pueden ser detectadas por
el ojo humano, constituyendo lo que conocemos como luz visible. De la otra mitad, la
mayoría se sitúa en la parte infrarroja del espectro y una pequeña parte en la ultravioleta. La
porción de esta radiación que no es absorbida por la atmósfera, es la que produce
quemaduras en la piel a la gente que se expone muchas horas al sol sin protección.
Radiación solar ultravioleta
Los rayos ultravioletas han adquirido una gran relevancia por ser los causantes de daños en
la salud del ser humano, produciendo efectos agudos y crónicos en diferentes sistemas del
organismo: piel, sistema inmune y ojo.
Según Fraume, (2007), radiación electromagnética cuya longitud de onda va desde los
400nm hasta los 15nm. Puede producirse artíficamente mediante lámparas de arco; la de
origen natural proviene principalmente del sol. Esta radiación puede ser dañina para los
seres vivos, especialmente cuando su longitud de onda es baja. La radiación ultravioleta
con longitudes de onda inferiores a 300nm se emplea para esterilizar superficies porque
mata a las bacterias y los virus.
En los seres humanos, la exposición a radiación ultravioleta de longitudes de onda
inferiores a los 310nm puede producirse quemaduras; una exposición prolongada durante
varios años puede provocar cáncer a la piel. Si toda la radiación ultravioleta procedente del
sol llegara a la superficie de la tierra, abarcaría probablemente con la mayor parte de la vida
en el planeta. Afortunadamente, la capa de ozono de la atmósfera absorbe casi toda la
radiación ultravioleta de baja longitud de onda. Sin embargo, la radiación ultravioleta no
solo tiene efectos perniciosos; gran parte de la vitamina D que las personas y los animales
necesitan para mantenerse sanos se produce cuando la piel es radiada por los rayos
ultravioleta.
La luz solar es la principal fuente de radiación UV, pero las cámaras de bronceado y
lámparas también emiten rayos UV, aumentando el riesgo de cáncer de piel en las personas
que las utilizan constantemente. La destrucción de la capa de ozono a causa de la gran
contaminación medioambiental disminuye el filtro estratosférico que absorbe los rayos UV
lo que agrava los efectos de éstos en la salud de las personas, sobretodo porque aumenta la
cantidad de radiación UVB, la más dañina en cuanto a los efectos mutagénicos que
producen en la piel.
a) Radiación ultravioleta A (rayos UVA)
Según Floria, (2007), las longitudes de las ondas más largas (315- 400nm), son relativamente
inofensivas y pasa casi en su totalidad a través 39 de la capa de ozono, causan el bronceado rápido,
así como el envejecimiento y las arrugas en la piel.
b) Radiación ultravioleta B (rayos UVB) Según Floria, (2007), las longitudes de ondas medianas
(280- 315nm) son menos letales que las UVC pero peligrosa y puede acarrear daños a la salud
pública y al medio ambiente. Esta es absorbida en su mayor parte por la atmosfera.
c) Radiación ultravioleta C (rayos UVC)
Según Floria, (2007), las longitudes de la onda más cortas (100- 280nm), es letal para todas las
formas de vida y es bloqueada casi por completo en la capa de ozono.
Radiación Visible
Para Martínez, (2005), la luz natural, también conocida como blanca, es la radiación visible
procedente del sol y constituye un tipo de energía que se propaga a través de ondas
electromagnéticas a una velocidad de 300000000m/s. La longitud de onda de las ondas
electromagnéticas que comprenden la luz visible está comprendida entre 360 nm (violeta) y 760 nm
(rojo). En relación con la longitud de onda de la radiación nos aparecerá un color u otro, por
ejemplo las cercanas a 600nm dan lugar al color amarillo.
El índice UV solar mundial, es un indicador de la intensidad de la radiación UV. Se
expresa en una escala desde 0 hasta el infinito; mientras más alto es el valor existe más
riesgo de lesiones cutáneas y oculares y menor es el tiempo de exposición requerido para la
aparición de las mismas. El índice está diseñado para la fácil comprensión de la población y
así poder concientizar sobre el riesgo y las medidas de protección solar que se debe tomar a
diario. La escala internacional para el índice UV se divide en 4 rangos de acuerdo a la
intensidad: bajo, moderado, alto, muy alto y extremo. Esta clasificación ayuda a
comprender que tan peligroso es la exposición solar en un día y una hora determinada,
además está codificada con colores para volverlo más educativo.
El aumento en la cantidad de luz solar ultravioleta que llega a la Tierra es considerado
como responsable del aumento del número de casos de lesiones actínicas en todo el mundo.
La exposición a niveles excesivos de luz ultravioleta solar tiene múltiples efectos
perjudiciales para los seres humanos. Algunos estudios han comprobado la relación directa
entre la radiación UV y la incidencia de lesiones actínicas. Se llevó a cabo un estudio en
varias ciudades de Colombia entre 2015 y 2018, cuyo objetivo fue determinar las tasas de
cáncer de piel en relación con los datos experimentales acumulados durante un año de
estudiar el índice ultravioleta solar. Los resultados muestran que la incidencia de cáncer de
piel se correlacionó significativamente con la radiación ultravioleta acumulativa. Hay un
aumento constante de la tasa de cáncer de piel en las ciudades ubicadas en la Costa y que
reciben mayor radiación ultravioleta solar acumulada, debido a los efectos acumulativos de
este tipo de radiación en la pie.
Factores que influyen en el índice de la radiación solar ultravioleta que llega a un
determinado punto de la superficie terrestre
Según Rodés, Piqué, & Trilla, (2007), la dosis de radiación solar en un determinado
momento depende de varios factores: la época del año, la hora del día, la latitud, la altura
sobre el nivel de mar, condiciones climáticas, el ozono estratosférico, la reflexión, entre
otros.
Medición de la radiación total
Según Calventus & Carrera, (2006), la radiación instantánea es útil únicamente para
determinar el comportamiento de una instalación en un momento específico, por ejemplo
durante una inspección. Sin embargo, la mayor parte del tiempo uno está más interesado en
la radiación durante un período prolongado, es decir, por día, por mes o por año. En
especial si uno desea monitorear detalladamente el comportamiento de un sistema, será
necesario realizar mediciones en las entradas y salidas del sistema por un período más largo
(durante varios meses, un año). Solo en esa forma se podrán solucionar los problemas a
corto plazo y evaluar con precisión el comportamiento del sistema.
Así tendrá que medirse la radiación total a lo largo de períodos de tiempo fijos (total por
hora o día). Una ventaja de los solarímetros fotovoltaicos es que también están disponibles
con un integrador que mide la radiación total diaria u horaria sin dificultad. Si se utilizan
los piranómetros, esto no podrá realizarse automáticamente. Si es necesario medir la
insolación total por hora o por día, tendrán que utilizarse los dataloggers para almacenar y
agregar las mediciones instantáneas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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