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Introducción a la Terapia Ortomolecular

La terapia ortomolecular se define como el tratamiento bioquímico que restablece la salud mediante la corrección de desequilibrios bioquímicos a través del ajuste de la dieta y suplementación de nutrientes. Se basa en el uso de altas dosis de vitaminas, minerales, aminoácidos y otros nutrientes naturales para tratar enfermedades. A diferencia de las cantidades diarias recomendadas, las dosis terapéuticas son más altas y buscan funciones adicionales más allá de la nutrición
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Introducción a la Terapia Ortomolecular

La terapia ortomolecular se define como el tratamiento bioquímico que restablece la salud mediante la corrección de desequilibrios bioquímicos a través del ajuste de la dieta y suplementación de nutrientes. Se basa en el uso de altas dosis de vitaminas, minerales, aminoácidos y otros nutrientes naturales para tratar enfermedades. A diferencia de las cantidades diarias recomendadas, las dosis terapéuticas son más altas y buscan funciones adicionales más allá de la nutrición
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I.

1 Definición de conceptos

I.1.1.Definición de terapia ortomolecular

La palabra ortomolecular está compuesta por el prefijo griego orthos, que significa justo
o correcto, y la palabra molecular. La definición, basándonos en la etimología, sería
"corrección o ajuste de las moléculas", es decir de la bioquímica.

Por tanto, la Terapia Ortomolecular se define como el tratamiento bioquímico que


restablece la salud mediante la corrección de la bioquímica patológica que hay detrás
de toda enfermedad, a través del ajuste de la dieta y de la suplementación de
nutrientes, adaptado a las necesidades de cada individuo.

La denominación de Terapia Ortomolecular se debe al doctor norteamericano Linus


Pauling (1901-1994). En 1968, Pauling publica un artículo en la revista científica
Science ("Orthomolecular Psychiatry", 1968; 160:265-271) en el que habla sobre los
trabajos de Hoffer que había tratado y mejorado a pacientes psiquiátricos graves,
afectados por delirios, alucinaciones y psicosis, a base de un tratamiento con
suplementos proteicos importantes y vitaminas C y B3 a dosis altas. En este artículo
constata que el origen de la enfermedad se debe a un desequilibrio bioquímico en el
metabolismo y función de las células y, basándose en esto, define un tipo de terapia,
que bautiza con el nombre Nutrición Ortomolecular.

Según Pauling "la Terapia Ortomolecular consiste en proporcionar a cada persona la


concentración óptima de las sustancias naturales que están presentes en nuestro
organismo con el fin de corregir alteraciones y mantener una buena salud". Por lo tanto,
trabaja con suplementación oral de nutrientes naturales, existentes naturalmente en
nuestro organismo, tales como vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas, ácidos
grasos, aminoácidos...

El desequilibrio molecular o bioquímico en el ambiente celular es el causante de una


sintomatología de anormalidad funcional o de pre-enfermedad, esto es el inicio de la
enfermedad y se debe corregir mediante los suplementos nutricionales adecuados.
Para determinar el tipo y la cantidad de suplementos el terapeuta se sirve de la
observación de los síntomas, entre otros.

ORIGEN DE LA PATOLOGÍA

Alteraciones equilibrio molecular en la célula (1)


Anormalidad funcional (2)
Patología (3)

(1) Desequilibrios metabólicos, enzimáticos, cambios químicos o eléctricos...


(2) Pre-enfermedad o enfermedad funcional: síntomas de mal funcionamiento orgánico, poco
específicos.
(3) Síntomas y signos de alteración importante del organismo.

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I.1.2. Ortoterápicos

Ortoterápicos son los productos que utiliza la Terapia Ortomolecular.

La Terapia Ortomolecular utiliza como terapéuticos los nutrientes esenciales en forma


de suplementos nutricionales. Con ellos podemos corregir las carencias metabólicas
que originan la patología.

I.1.2.1 Los productos

Los nutrientes que se administran en forma de suplementos ortomoleculares son:

Vitaminas
y sustancias análogas a las vitaminas
Las vitaminas son sustancias esenciales.

¿Qué quiere decir que un nutriente es esencial? Que es necesario para la función
normal del organismo, pero éste no puede sintetizarlo. ¿Y cómo afecta esto a la
Nutrición? Que, en consecuencia, su carencia o déficit en la alimentación produce
alteraciones importantes o enfermedad carencial.

Las vitaminas se dividen en liposolubles (vitaminas A, D, E y K) e hidrosolubles (grupo


B y vitamina C).

Las sustancias análogas a las vitaminas no pueden ser definidas como vitaminas, dado
que no son esenciales, aunque realizan funciones importantes. Son los bioflavonoides,
el ácido pangámico, la colina, el inositol, etc.

Minerales y oligoelementos
Los oligoelementos o elementos traza son minerales necesarios en cantidades mínimas
para el correcto funcionamiento orgánico.

Aminoácidos y péptidos
Los aminoácidos forman las proteínas por unión entre ellos, mediante enlaces
peptídicos. Los aminoácidos esenciales son los que el ser humano no puede sintetizar y
deben ser aportados por la alimentación.
Los aminoácidos esenciales son fenilalanina, isoleucina, leucina, lisina, metionina,
treonina, triptófano y valina.

Ácidos grasos esenciales


Son ácidos grasos que no podemos sintetizar en nuestro organismo y que requerimos
aportar por la dieta. Son el ácido linolénico y el linoleico, ambos son poliinsaturados. En
la Terapia Ortomolecular se suelen dar, además, otros ácidos grasos poliinsaturados
semi-esenciales como el gamma-linolénico (GLA), el eicosapentanoico (EPA) y
docosahexanoico (DHA).

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Enzimas
Son proteínas con una función específica de catalizar las reacciones metabólicas del
organismo.

I.1.2.2 La prescripción terapéutica

En general, se trabaja con altas dosis de nutrientes, con lo que se consiguen funciones
adicionales a las de eutrofia o nutrición esencial. Esto quiere decir que, a dosis
elevadas, el organismo puede disponer de cantidades suficientes de estos nutrientes,
que en condiciones habituales están en limitación o déficit, y, por lo tanto, funcionar de
forma mucho más eficiente, con lo que se consigue funciones extra sobre el
organismo, más allá de la simple nutrición. Las dosis terapéuticas son bastante
superiores a la cantidad diaria recomendada (CDR).

La cantidad diaria recomendada o CDR es la cantidad mínima de nutrientes que


permite no enfermar a un individuo sano. Es un valor equivalente al RNI o ingestión de
nutrientes de referencia. Contempla la edad y el género, en algún caso, condiciones
fisiológicas especiales, constitución y actividad. Es un estándar al que hay que tender a
la hora de consumir alimentos; su única función es evitar el desarrollo de la enfermedad
carencial o déficit, no tiene utilidad terapéutica. Omite situaciones orgánicas especiales,
pero muy frecuentes en nuestra sociedad actual, como la patología crónica y
degenerativa, el estrés, la contaminación, la ingestión de tóxicos o fármacos..., que
modifican las necesidades de nutrientes. Este valor es muy variable: según el país al
que nos refiramos, cambiará la cantidad recomendada para una misma persona y
nutriente. En España estas recomendaciones están arbitradas por el Instituto de la
Nutrición adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.).

Un ejemplo de CDR: para la vitamina C se establece que, para un adulto sano, son
necesarios de 60 a 70 mg de aporte de vitamina al día. Esta cantidad, desde la
Ortomolecular, se considera obsoleta y ridícula, debido al estrés y a la contaminación
del ambiente, entre otros motivos, que aumentan en gran medida las necesidades de
esta vitamina.

I.1.2.3 ¿Suplementos nutricionales o medicamentos?

Si damos nutrientes en dosis tan elevadas y tienen funciones extraordinarias a las


nutricionales establecidas, ¿son medicamentos o suplementos?
Debido al hecho de que la Terapia Ortomolecular trabaja a dosis elevadas, desde el
área médica se ha criticado esta administración aludiendo que, en esas cantidades, los
productos dejarían de ser puramente nutrientes y pasarían a ser medicamentos. Desde
la Naturopatía se responde que estas sustancias están de forma natural en nuestro
organismo y las necesitamos, los fármacos no. Y que muchos alimentos también son
consumidos en exceso o en cantidades muy superiores a las necesarias (azúcar,
chocolate, etc.), y a nadie se le ocurriría decir que son medicamentos. Además, los
terapeutas afines a la Ortomolecular creen que es peor para la salud la carencia de

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nutrientes que una ingestión excesiva ya que la mayor parte de ellos no son peligrosos
(exceptuando la vitamina A y la D). En este aspecto la polémica está abierta...

Consumo ortomolecular: Grandes dosis

A favor
La dieta no llega a dosis terapéuticas
Asegura la corrección de la carencia
Función bioquímica adicional, terapéutica

En contra
Excesos o toxicidad
Factor económico
Estrés psicológico por tomar
gran número de comprimidos

¿Es necesario un suplemento nutricional en nuestra dieta?


Dependiendo de la calidad y la proporción de los alimentos de nuestra dieta habrá o no
necesidad de "extras" o suplementos alimentarios. Pero en la gran mayoría de los
individuos de nuestra sociedad moderna, la mala calidad de la alimentación está a la
orden del día y las necesidades de suplementos nutricionales han ido en aumento:

Dietas incorrectas:
Hipocalóricas, hiperproteicas, refinadas, caprichosas, comidas preparadas o comida
rápida, desequilibradas, etc.

Otras causas:
El empobrecimiento del suelo, los pesticidas y metales pesados, los sistemas de
conservación y
almacenamiento de los alimentos en los mayoristas, la manipulación y refinado de las
materias integrales,
los conservantes y aditivos, la forma de cocinado y almacén casero, etc.

Por otro lado, el consumo crónico de malos alimentos acentúa y es causa de muchas
enfermedades que, a su vez, aumentan las necesidades de nutrientes. Esto también
sucede con aquellos individuos que padecen cualquier patología, crónica o
degenerativa.

Debido a todo esto, desde la Ortomolecular se plantea que las CDR son insuficientes y
poco precisas, deben ser calculadas para cada caso e individuo, definiéndose una
individualidad bioquímica o necesidad individual óptima.

Las necesidades serán variables en función de:

· Tipo de dieta (refinada, biológica…) y calidad de los alimentos ingeridos


· Eficacia de la digestión, absorción y utilización de los nutrientes

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· Individualidad bioquímica personal (constitución y genética, edad (niño, adulto,
anciano…), sexo y estado fisiológico (gestación, lactancia, crecimiento, pubertad,
menopausia, etc.).
· Circunstancias individuales: actividad física, estado psíquico o emocional,
contaminación ambiental, (polución, líneas eléctricas…), toxemia corporal (aditivos,
conservantes, drogas, café, tabaco, alcohol, fármacos, perfumes sintéticos…), etc.

Basándose en estas premisas, Pauling y otros pioneros de la TOM consideraron que


las cantidades necesarias diarias para cada vitamina debían ser mayores a las
establecidas oficialmente. En el siguiente cuadro se pueden ver las cantidades de
terapia propuestas por Pauling para las vitaminas. La diferencia es sustancial.

Cantidades diarias recomendadas para las vitaminas y propuestas de Pauling

VITAMINAS CDR Cantidad de Pauling


Vitamina C 60 mg 1.000 a 18.000 mg
Vitamina E 10 mg 800 mg
Vitamina A 5.000 UI 20.000 a 40.000 UI
Vitamina D 400 UI 800 UI
Tiamina, B1 1,5 mg 50-100 mg
Riboflavina, B2 1,7 mg 50-100 mg
Niacinamida, B3 18 mg 300-600 mg
Piridoxina, B6 2,2 mg 50-100 mg
Cobalamina, B12 3 mcg 10-200 mg
Ácido Fólico, B9 400 mcg 400-800 mcg
Ácido Pantoténico 10-20 mg 100-200 mg

Notas:

1. El gasto del suelo que provoca la agricultura en la actualidad se hace notar en los nutrientes
y en los minerales de que se componen los productos hortícolas. Según datos extraídos de una
publicación auspiciada por el gobierno norteamericano, en los años sesenta se calcula en un
68% el empobrecimiento de los minerales que se encuentran en frutas y legumbres.
2. Los sistemas de conservación y almacenamiento agravan la situación. Las vitaminas E, C y
B1, ven menguado su potencial al estar expuestas a temperaturas muy bajas. Los cereales,
que son más apreciados tras haber pasado por el proceso del refinamiento, han perdido las
vitaminas que poseían y han dejado de ser una de nuestras fuentes principales de obtención de
dichas vitaminas.
3. Las legumbres cocidas, que previamente han sido peladas y lavadas, dejan en el fregadero o
en la olla las vitaminas solubles B y C, así como la mayor parte de los minerales. La cocción al
va-por (no la olla a presión) y los guisos estofados, son los sistemas que conservan mejor los
nutrientes. Algunos autores consideran que la vitamina B6 podría verse alterada tras la
elaboración de los alimentos en el horno y el microondas.
4. Si en nuestra alimentación hay un predominio de los cereales refinados, veremos
aumentadas nuestras necesidades de vitaminas del grupo B y de cromo, éste para mantener el
equilibrio glucidolipídico y evitar trastornos como la hiperglicemia, la disglicemia y la
espasmofilia.

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5. Las dietas alimenticias para adelgazar son hipocalóricas, hipolipídicas o hipoglucídicas, con el
fin de facilitar la pérdida de la celulitis, el ácido úrico o el colesterol, pero agravan aún más los
aspectos carenciales. Antiguamente, el excesivo consumo de calorías se equilibraba mediante
la supercombustión (tareas que implicaban movimiento o ejercicio importante), cosa que no
conducía a un riesgo carencial, aunque podía acarrear ataques de gota o de apoplejía.
6. Las dietas hipocalóricas o de adelgazamiento conducen a estados carenciales de vitaminas
A, C y E y minerales como el magnesio, el potasio, el calcio, el zinc y el hierro. Los
vegetarianos estrictos padecen carencias de hierro, vitamina B12 y folatos. El consumo
excesivo de fitatos (en los cereales integrales y vegetales) provoca carencias de minerales,
sobre todo de zinc, calcio y magnesio.
7. La falta de luz natural en las grandes ciudades, así como la utilización de luz artificial agrava
la necesidad de vitamina D, precisa para la prevención del raquitismo, la osteoporosis y el
crecimiento. La atmósfera contaminada que propicia la oscuridad, impide que se realice la
síntesis de la vitamina D en la piel.
8. La calidad del medio ambiente actual, del aire, del agua y de los alimentos no es la idónea. A
esto hay que añadir que la alimentación moderna utiliza para su conservación alrededor de 250
pesticidas y herbicidas, de los cuales unos 60 están reconocidos como cancerígenos, noticias
que nos impiden ser optimistas.
9. También podemos preguntarnos, ¿qué queda de la vitamina C que se obtiene de los agrios,
de los kiwis y de otras frutas y legumbres después de ser almacenadas, troceadas, oxidadas,
enfriadas, conservadas o recalentadas?
10. Los alquitranes del tabaco son absorbidos con el humo, ya sea activa o pasivamente, y esto
ataca a órganos digestivos y respiratorios. La persona que fuma un cigarrillo necesita 30 mg de
vitamina C para poder compensar sus efectos, de ahí que el fumador habitual vea aumentada
su necesidad de vitamina C, difícil de obtener con la alimentación actual.
11. El alcohol, tóxico especialmente para el hígado, reduce la capacidad de absorción y la
biodisponibilidad de los micronutrientes. Los alcohólicos crónicos, presentan carencias de
tiamina (B1), niacina (B3), piridoxina (B6), ácido fólico (B9), vitamina B12, calcio, magnesio y
zinc.
12. El alcohol agrava la oxidación radical, al igual que los nocivos efectos del tabaco. El alcohol
tomado en exceso es tóxico para las mucosas digestivas. Sin embargo, un vino de calidad
tomado con moderación, aporta polifenoles, taninos, vitaminas y minerales.
13. El té y el café bebidos muy calientes y el abuso de especies como condimento provocan
inflamaciones en los órganos digestivos y mala absorción de los nutrientes. Los taninos del té y
el café dificultan la absorción de minerales imprescindibles como el calcio, el magnesio, el zinc
o el hierro.
14. Los antibióticos, antiinflamatorios, laxantes y otros medicamentos provocan alteraciones en
la flora intestinal, que se ve incapacitada para producir la síntesis fisiológica de las vitaminas del
grupo B. Además, cuando se toman antibióticos es preciso administrar magnesio ya que
muchos antibióticos producen un efecto quelante del magnesio, alterando su absorción. Para
compensar los radicales libres que provocan estos medicamentos, será necesario tomar
antioxidantes (betacaroteno, vitamina C y E y selenio).
15. Con el estrés aumentan las necesidades de vitaminas B6, B5 y C, así como los
aminoácidos ácido glutámico, L-glutamina y arginina.
16. También la ingestión de anticonceptivos orales aumenta las necesidades de vitamina B6,
C, riboflavina, folatos y zinc.

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I.1.2.4 Suplementación ortomolecular ¿natural o sintética?

Los nutrientes que administramos en la Ortomolecular se dan en forma de


comprimidos, cápsulas o perlas de concentrados alimenticios y extractos de vegetales
que aportan grandes cantidades de nutrientes. Esto conforma la suplementación
natural.

Pero en el mercado se ofrecen también suplementos de vitaminas sintéticas, es decir,


copiadas de las formas naturales por laboratorios bioquímicos. Con ellas también se
obtienen resultados, aunque nunca se podrá comparar con la administración de los
complejos extractos naturales donde se encuentran inmersas las vitaminas naturales y
otras sustancias sinérgicas en absorción y función.

En general, la administración de vitaminas naturales, debido a una mayor similitud


bioquímica, produce menos alteraciones gastrointestinales y reacciones tóxicas o de
hipersensibilidad cuando se exceden las dosis recomendadas.

Hay estudios que relacionan el consumo de vitaminas sintéticas con perjuicios para la
salud o bien concluyen que no otorgan ningún beneficio para los consumidores.

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