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Cirugías Plásticas: Motivaciones y Riesgos

La industria de las cirugías plásticas continúa creciendo a pesar del auge de los movimientos feministas y la diversidad de arquetipos de belleza. Colombia es el cuarto país con más procedimientos estéticos. Las razones para someterse a cirugías plásticas incluyen la exposición a imágenes en redes sociales, la mayor accesibilidad económica y los avances tecnológicos. Algunas cirugías también pueden mejorar la salud y autoestima, aunque en algunos casos puede deberse

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Cirugías Plásticas: Motivaciones y Riesgos

La industria de las cirugías plásticas continúa creciendo a pesar del auge de los movimientos feministas y la diversidad de arquetipos de belleza. Colombia es el cuarto país con más procedimientos estéticos. Las razones para someterse a cirugías plásticas incluyen la exposición a imágenes en redes sociales, la mayor accesibilidad económica y los avances tecnológicos. Algunas cirugías también pueden mejorar la salud y autoestima, aunque en algunos casos puede deberse

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En pleno 2019, en medio del auge de miles de movimientos y campañas feministas,

la era del positivismo corporal y la incursión de diversos arquetipos de belleza en el


medio, diferentes a los preestablecidos durante las últimas décadas, la “industria”
de las cirugías plásticas sólo continúa en aumento.
Nada más para finales del 2018, contando entre los más de 21 millones de
procedimientos estéticos realizados alrededor del mundo, los cuales suman casi un
cuarto de millón más que en 2017, Colombia se posicionó como el cuarto país en el
que más se realizan este tipo de prácticas quirúrgicas, siendo precedido por Estados
Unidos, Brasil y México; no obstante, esta no es una nueva tendencia.
La constante transformación de los estereotipos y la incorporación de nuevos
paradigmas estéticos en la televisión, el internet y la publicidad apoyan la
diversificación de lo atractivo, dando paso a la integración de prototipos en la
industria que no se ajustan a los constructos sociales de perfección, tales como, por
ejemplo, los modelos de talla grande o de categorías semejantes en las que no se
idealiza un único tipo de belleza.
Sin embargo, incluso tras la evolución de los ideales y estándares ¿cómo es posible
que las personas puedan hacer parte de movimientos que apoyen la noción del amor
propio y aún así seguir tratamientos cosméticos para suavizar, aumentar, reducir o
esconder alguna faceta de su apariencia? Según expertos en salud y cirugías
plásticas es más sencillo, física, financiera y emocionalmente de lo que se piensa.
La verdad es que no hay un único motivo que impulse a las personas a recurrir a las
cirugías plásticas como método para modificar su apariencia y el doctor Dennis
Schimpf, autor de Finding beauty: think, see and feel beautiful recopila una lista de
razones que justifican esta tendencia.
En primera instancia, Schimpf menciona el uso de celulares y plataformas sociales
como uno de los posibles potenciadores de las cirugías estéticas, debido a que estos
documentan no sólo cientos, sino miles de imágenes que permiten apreciar de mejor
forma nuestros defectos y proceso de envejecimiento.
Schimpf refiere también a una mayor asequibilidad a las cirugías plásticas, pues si
bien en el pasado eran mucho más costosas y, por ende, casi que exclusivas a la
clase pudiente, hoy en día, las diferentes opciones de financiación, tales como el uso
de tarjetas de crédito y planes de pago ofrecidos por los consultorios médicos,
permiten al ciudadano común acceder a los procedimientos estéticos.
Los avances tecnológicos también son listados como favorecedores de la industria
cosmética, puesto que, los medios técnicos usados durante este tipo de
procedimientos continúan evolucionando, volviéndose más seguros y confiables, así
como los instrumentos y productos que los médicos tienen a su disposición, como
tratamientos no quirúrgicos o nuevas neurotoxinas.
Las cirugías estéticas impulsadas por motivos de salud o autoestima no se quedan
atrás en la lista de Schimpf, pues en determinadas circunstancias algunos
tratamientos cosméticos pueden beneficiar la salud física y mental del paciente. Las
mujeres que optan por una reducción de senos, por ejemplo, a menudo sienten
alivio de afecciones lumbares y problemas de postura, así como la cirugía para
eliminar el exceso de piel previene que personas que han experimentado una
drástica pérdida de peso sufran de sarpullidos e infecciones graves.
Según una encuesta de 2019 realizada por RealSelf, las principales motivaciones
citadas entre aquellos que han tenido o están pensando en obtener un tratamiento
cosmético son o bien mejorar la autoestima y/o confianza en sí mismos o encontrar
una relación directamente proporcional entre la forma en la que se ven y se sienten.
A pesar de los cambios en los aspectos técnicos de la cirugía estética, los deseos y
las motivaciones humanas siguen siendo los mismos: todos quieren presentar al
mundo su mejor versión; no obstante, la búsqueda de una imagen impecable, puede
terminar en adicción.
Algunos investigadores han concluido que la mayoría de las personas que sufren de
adicción a las cirugías plásticas padecen también de un desorden llamado trastorno
dismórfico corporal, una condición psiquiátrica rara caracterizada por la persistente
e intrusiva preocupación a causa un defecto, ya sea pequeño o imaginado, en la
apariencia física.
Aunque el trastorno dismórfico corporal sólo afecta aproximadamente al 2% de la
población general se ha comprobado que es hasta quince veces más frecuente en
las personas que buscan cirugía plástica.
Muchas de las personas que sufren de esta afección creen que alterando su
apariencia quirúrgicamente van a remediar las percepciones negativas que tienen
de sí mismos; sin embargo, rara vez la cirugía resuelve los síntomas del trastorno
pues no resuelve los problemas psicológicos subyacentes, por lo que,
probablemente, quienes padecen de esta condición, no lleguen a sentirse
satisfechos, incluso tras haberse sometido a diversos procedimientos estéticos.

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