Recursos Pedagógicos 1. SEÑALIZACIÓN
Recursos Pedagógicos 1. SEÑALIZACIÓN
Las señalizaciones se refieren a toda clase de "claves o avisos" estratégicos que se emplean a
lo largo del discurso, para enfatizar u organizar ciertos contenidos que se desean compartir
con los aprendices. De este modo su función central consiste en orientar al aprendiz para que
éste reconozca qué es lo importante y qué no, a cuáles aspectos del material de aprendizaje hay
que dedicarle un mayor esfuerzo constructivo y a cuáles no.
Tal estrategia conlleva una tradición muy consolidada en el campo del diseño de textos
instruccionales. Aunque recientemente, gracias a los trabajos y metodologías sobre el análisis
del discurso en el aula que han aparecido en los últimos años, se han identificado algunas
señalizaciones y claves del discurso que resultan útiles para beneficio del aprendizaje de los
alumnos.
Dadas las diferencias evidentes que existen entre el discurso escrito y el discurso pedagógico
(oral) empleado en las aulas, presentamos por separado los tipos de estrategias de señalización
para cada una de dichas modalidades, así como sus usos posibles
En el caso de las señalizaciones empleadas en los textos, podemos establecer una distinción
entre las señalizaciones intra textuales y las extra textuales.
Las señalizaciones intra textuales son aquellos recursos lingüísticos que utiliza el autor o
diseñador de un texto, dentro de las posibilidades que le permite su discurso escrito, para
destacar aspectos importantes del contenido temático.
Antes de presentar algunas de las que han demostrado ser más eficaces, y para que puedan
ser mejor comprendidas, haremos una revisión introductoria a algunas consideraciones
relativas a factores importantes en el diseño y estructuración de los textos.
Según Kieras, los párrafos deben estructurarse comenzando por presentar la idea esencial de
inicio y, posteriormente, las ideas secundarias conectadas con ella. Otros autores añaden a lo
anterior que las ideas centrales puestas al inicio de los textos actúan como señales o marcos
contextuales, e indican al lector cuáles van a ser los contenidos relevantes que serán tratados
en ellos (véase Hernández y García, ob. cit.). También existe evidencia sobre el llamado "efecto
de primacía", que indica que la información puesta a inicio de los textos tiene una alta
probabilidad de recordarse mejor.
En síntesis, una buena conexión entre las ideas introducidas en el texto, y de éstas con los
conocimientos previos, asegura una mejor comprensión y aprendizaje de la información
contenida en él.
Regresando al tema de las señalizaciones, y con base en lo expuesto en los párrafos anteriores,
se identifican varias estrategias de señalización intra textual que sería importante considerar
para orientar al lector sobre la macro estructura o la superestructura del mismo. Dichas
señalizaciones son las siguientes (véase García, Martín, Luque y Santamaría, 1995; León, 1992 y
1999:
Estas señalizaciones no añaden información adicional al texto, tan sólo lo hacen explícito u
orientan al lector hacia lo que se considera más relevante a ser comprendido.
Más allá de las señalizaciones quisiéramos presentar, otras estrategias que el autor o el diseñador
pueden utilizar y que estarían más abocadas a reforzar la codificación y la asimilación de la
información del lector (Hartley, 1996; Hernández y García, ob. cit.). Éstas son las siguientes:
Ahora se presenta el mismo pasaje aunque modificado con distintos tipos de señalizaciones
identifique los que hemos integrado en esta segunda versión del texto y compare
Irritabilidad: Aunque todos los seres vivos son irritables ya que responden a estímulos y cambios
físicos de su medio ambiente no todos los hacen de la misma forma.
Así, por ejemplo, En' los seres' humanos y en otros animales superiores, algunas "Células del
'cuerpo están. Muy especializadas y responden a cierto tipo de estímulos:
Los conos y los bastones responden a la luz, y ambos se localizan en la retina.
Algunas células de la nariz, y los botones gustativos de la lengua, responden a estímulos
químicos.
Las células especiales de la piel responden a cambios de temperatura o presión.
Irritabilidad indiferenciada:
En oposición , en los animales inferiores y las plantas puede haber una ausencia de estas células
especializa das; pero, entonces, el organismo entero responde a la estimulación: por ejemplo, los
unicelulares responden al calor o al frío.
Se cree que las ilustraciones contribuyen de manera importante a generar elementos de apoyo
para construir modelos mentales, sobre los contenidos a los que se refiere la explicación en clase
o el texto (véase capítulo 7 de esta obra). Por ejemplo, Mayer (1989) demostró que el empleo de
ilustraciones (constructivas y funcionales) previo a la exposición de información textual,
consistente en conceptos científicos y de ingeniería, permitían desarrollar modelos
conceptuales apropiados, lo cual mejoraba el aprendizaje (la solución de problemas sencillos)
de dicha información.
Asimismo, varios estudios han demostrado que las ilustraciones inducen la formación de
imágenes mentales en los aprendices o lectores quienes las reciben; de hecho, existe evidencia
empírica que demuestra que las ilustraciones se igualan en efectividad con la instrucción
explícita para elaborar imágenes mentales (véase Balluerka, 1995).
Después de una amplia revisión de la literatura realizada por Levie y cols. (Levie y Lentz, 1982;
Anglin, Towers y Levie, 1996; véase también Branden, 1996) sobre el uso de las ilustraciones, se
puede concluir que éstas facilitan el aprendizaje cuando se presentan con materiales textuales.
Otras conclusiones más específicas de interés son las siguientes:
d) Las ilustraciones pueden utilizarse en ciertas ocasiones como eficaces y eficientes sustitutos
de palabras.
e) Los aprendices pueden fallar para hacer uso efectivo de ilustraciones complejas, a menos que
se les den pistas apropiadas para hacerlo.
f) Las ilustraciones mejoran la disposición del aprendiz y pueden emplearse para evocar
reacciones afectivas.
g) En general, el uso de las ilustraciones favorece más a los estudiantes de menor edad y con
escasa habilidad verbal; aunque habría también que tomar en cuenta aquí los estilos cognitivos
y las preferencias de codificación que tienen los alumnos (Hernández y García, 1991).
h) Las ilustraciones suelen ser más útiles para los malos que para los buenos lectores.
z) Las variables de las ilustraciones tales como: tamaño, posición en la página, estilo, color y
grado de realismo llegan a afectar la atención; pero no necesariamente constituyen ayudas
adicionales significativas para el aprendizaje.
Vale la pena reiterar que el simple uso cosmético de las ilustraciones en los textos no conduce a
nada y menos cuando la dificultad del texto es alta, porque surge un efecto distractor más
que facilitador. De este modo, resulta necesario cuidar que las ilustraciones sean utilizadas como
verdaderos apoyos de los contenidos que se consideran valiosos a aprender (véase Pérez,
Llorente y Andrieu,1997).
2. Incluir ilustraciones que tengan estrecha relación con los contenidos más relevantes que a
enseñar (Anglin, Towers y Levie, 1996; Hernández y García, 1991). Es necesario colocarlas cerca
del contenido al que se refieren. Es mejor incluir unas cuantas ilustraciones que se relacionen
con las ideas relevantes y entre sí mismas, que incluir demasiadas ilustraciones inconexas o
decorativas que provoquen saturación.
3. Vincular de manera explícita las ilustraciones con la información que representan. En el caso
de un texto, pueden emplearse pies de figura y referencias a las ilustraciones (por ejemplo:
"véase la figura número 7 donde se observa que ... "), Una ilustración inconexa no favorece el
aprendizaje y el alumno tiende a 11saltarla" al revisar el texto.
4. Las ilustraciones a color serán preferibles a las de blanco y negro sólo si esta dimensión añade
información relevante sobre el contenido que se ilustra, o si se busca realzar el atractivo del
material. De no ser así, el color influye poco en el aprendizaje.
6. Es preferible que las ilustraciones sean "auto contenidas" en el sentido de aclarar, por sí
mismas, qué están representando.
7. Son preferibles las ilustraciones completas y realistas que las abstractas, sobre todo para el
caso de estudiantes de poca edad.
Antes de terminar este apartado, mencionaremos otros recursos representacionales, más allá
de las ilustraciones, que pueden emplearse sobre todo en las aulas; estos son: las
dramatizaciones, los modelos y lo que algunos autores denominan realia (Eggen y Kauchak,
1999). Dichos recursos son variedades del continuo constituido entre las representaciones
pictóricas y lo real.
Los modelos permiten representar cómo son o funcionan ciertos objetos, procesos o situaciones.
En cierto modo, son emulaciones especialmente diseñadas a partir de lo que hemos llegado a
saber de la porción de la realidad a la que se refieren.
ASÍ, su función principal como recurso instruccional (diseñado y utilizado por el enseñante) o
de aprendizaje (diseñado por el aprendiz) consiste en ayudar a los aprendices a identificar y
comprender características de lo real que de otro modo resultarían difíciles de entender para
ellos.
Una simulación simbólica es una representación dinámica del funcionamiento de algún universo,
sistema o fenómeno por medio de otro sistema (en este caso la computadora). En particular,
constituye un recurso especialmente valioso para las situaciones pedagógicas.
Por otro lado, las simulaciones experienciales, también conocidas como dramatizaciones, son
representaciones donde el aprendiz puede tener la oportunidad de participar dentro de la
simulación. Se prestan mucho para emular eventos, acontecimientos o temas sociales.
Proponer una dramatización en clase puede ser una experiencia que motive mucho a los
participantes de la misma ya los alumnos en general Aunque tal vez lleve un poco de tiempo su
preparación, los resultados sobre la motivación de los alumnos son más que evidentes.
Finalmente, se encuentra el campo del realia que mientras sea posible, debe abrirse y preferirse
para gozo de los aprendices. No hay nada como los objetos auténticos y tangibles. Todos los
recursos anteriores, incluyendo las ilustraciones, son modos de representar 10 real para los
alumnos y cada uno de ellos lo hará con cierto grado de fidelidad y éxito; pero siempre seguirá
siendo un sustituto al que se recurre porque muchas veces los objetos reales no pueden llevarse
a las aulas, o porque llevar una ilustración, un modelo o una simulación puede resultar menos
costoso y más práctico.
Siempre que sea posible y de acuerdo con los fines pedagógicos que se persigan, será mejor
presentar ante los ojos de los alumnos objetos reales y tangibles, que ellos observen y
experimenten directamente.
Gráficas
Las gráficas son otro tipo más dentro de los distintos tipos de información gráfica (véase Postigo
y Pozo, 1999). Se trata de recursos que expresan relaciones de tipo numérico o cuantitativo entre
dos o más factores o variables por medio de líneas, sectores, barras, etcétera.
Las gráficas básicamente son de dos tipos: lógico-matemática (gráficas tipo polígono) y de arreglo
de datos (gráficas tipo histogramas, tipo "pastel", etcétera).
Gráfica lógico-matemática
Otros ejemplos son: gráficas de la curva de la pérdida de la audición en función de la edad y sexo;
gráfica del desarrollo infantil en el área de adquisiciones psicomotoras; gráfica de la variación
de la presión atmosférica en relación con la altitud sobre el nivel del mar.
Para el caso de las gráficas, es menester que los alumnos aprendan como interpretarlas (algo
que algunos autores han denominado alfabetización gráfica, véase Postigo y Pozo, 1999), de lo
contrario su utilización como estrategias no tendría ningún sentido para ellos. De hecho, esta
alfabetización gráfica se considera cada vez más necesaria en un mundo de información, dentro
y fuera de la escuela, plagado de un sinfín de información gráfica (ilustraciones, gráficas,
diagramas, mapas, planos, etcétera) en todas las áreas del conocimiento.
• Ayudan a comprender mejor las relaciones cuantitativas que si éstas se expresaran en forma
puramente verbal. Es más, muchas relaciones cuantitativas son difíciles de comprender si no
se utilizan las gráficas.
Varías de las recomendaciones en el uso y diseño de las ilustraciones son comunes a las de las
gráficas. A continuación exponemos las más asociadas con estas últimas:
2. Se requiere vincular de manera explícita las gráficas con la información que representan. Es
indispensable rotularlas y aclarar qué fenómenos o variables se están representando.
3. Deberán emplearse dentro del texto pies de figura y referencias a las ilustraciones (por
ejemplo: "véase la gráfica número x que ilustra ... "), Una gráfica aislada no le dice nada al alumno
o al lector.
4. Con las ventajas técnicas existentes hoy en día, las gráficas pueden elaborarse en formas
sofisticadas (uso del color, diseño tridimensional, etcétera); pero hay que cuidar que siempre
dejen en claro las relaciones cuantitativas que interesa discutir con los alumnos.
5. Con las gráficas llega a darse el caso de que el texto dependa de lo que la gráfica describe (y no
al revés como con muchas ilustraciones); es decir, la relación verbo icónica puede basarse menos
en el texto y más en la gráfica, por tal razón es importante presentar gráficas bien diseñadas
y adjuntar explicaciones adecuadas a ellas, para que, al mismo tiempo que enseñan el contenido
que interesa resaltar, vayan mostrando al alumno-lector cómo hacer una lectura de la misma
en forma apropiada y promoverse así la doble lectura texto-gráfica.
Estrategias para organizar la información nueva a aprender
Resumen
Una práctica muy difundida en todos los niveles educativos es el empleo de resúmenes sobre
el material que se habrá de aprender. No debemos olvidar que como estrategia de enseñanza,
el resumen será elaborado por el profesor o el diseñador de textos, para luego proporcionárselo
al estudiante como una propuesta mejor organizada del cúmulo de ideas que ya se han
discutido o expuesto.
Un resumen es una versión breve del contenido que habrá de aprenderse, donde se enfatizan
los puntos más importantes de la información. Dicho en términos de Kintsch y Van Dijk un
resumen alude directamente a la macro estructura de un discurso oral o escrito (véase capítulo
7). Para construir la macro estructura de un texto es necesario aplicar las macro reglas de
supresión, generalización o construcción (véase cuadro 5.10 que se refiere a las macro reglas)
(Kíntsch y Van Díjk, 1978; Sánchez, 1993; Van Dijk o Kintsch, 1983).
Para elaborar un resumen de un texto cualquiera, se tiene que hacer necesariamente una
jerarquización de la información contenida en él, en términos de su importancia (dicha
jerarquización en ocasiones está claramente marcada en el texto original, pero en otras no y
corre a cargo del procesamiento del lector).
Se supone que la información de mayor nivel de jerarquía, es decir, aquella que se considera de
mayor importancia, será la información mejor recordada. A este efecto se le ha denominado
en la literatura "efecto de los niveles" (véase García. Elosúa, Gutiérrez, Luque y Cárate, 1999;
Sánchez, 1993).
Así, en la elaboración del resumen, los lectores deben ser sensibles a los distintos tipos de
información en la jerarquía del texto procesado, para proceder seleccionando los contenidos
clave omitiendo paralelamente la información trivial y de importancia secundaria
(aplicación de las macro reglas de supresión). Aunque también deben realizar operaciones
más sofisticadas de condensación, integración y de construcción de la información (macro reglas
de generalización y construcción), sobre todo cuando se trata de discursos largos y complejos.
Estas macro reglas se aplican en forma inteligente (razón por la cual se les ha denominado
también macro estrategias) sobre la microestructura del texto constituyendo así la macro
estructura. Además, es posible aplicar las macro reglas (si así se desea) en forma recursiva no
sólo al discurso original (o a su microestructura) sino también a las distintas versiones macro
estructúrales ya construidas.
Por tanto, en el resumen o macro estructura de un texto se incluyen sólo macro proposiciones
o macro ideas. Esto es, las ideas consideradas más importantes gracias a la aplicación
de las macro reglas.
Aun así, aparte todavía es necesario realizar un trabajo de redacción para darle coherencia a la
información seleccionada y condensada utilizando expresiones globales meta semánticas (por
ejemplo "este discurso tratará sobre ... ", "el tema más relevante es ", "lo esencial. .. ", etcétera),
indicadores de resumen o reforrnuladores recapitulativos ("para resumir ", "en pocas palabras
... ", "en suma ... ", "en conclusión ", etcétera) y/o de relevancia (véase el uso de adverbios
ponderativos tales como: "esencialmente ", "especialmente ... ", y expresiones como "recalcar
... ", "hay que hacer hincapié ... ", etcétera) (véase Álvarez, 1998; Portolés, 1998).
Un buen resumen debe comunicar las ideas de manera expedita, precisa y ágil. Puede incluirse
antes de la presentación del texto o de una lección, en cuyo caso sería una estrategia pre
instruccional; o bien, aparecer al final de estos elementos, funcionando como estrategia pos
instruccional. Pero también es posible construirlo en forma acumulativa, en conjunción con
los alumnos durante la secuencia de enseñanza, en cuyo caso fungiría como estrategia
construccional.
• Ubicar al alumno dentro de la estructura u organización general del material que se habrá
de aprender.
• Cuando funciona como estrategia pre instruccional, introduce al alumno al nuevo material
de aprendizaje y lo familiariza con el argumento central
• Cuando opera corno recurso post instruccional, organiza, integra y consolida la información
presentada o discutida y, de este modo, facilita el aprendizaje por efecto de la repetición selectiva
del contenido.
Por lo general, un resumen se elabora en forma de prosa escrita, aunque también llega a
diseñarse esquemáticamente numerando o marcando las ideas principales; o bien,
representándolo con ciertos apoyos gráficos (cuadros sinópticos o mapas que expresen los
conceptos más importantes y sus relaciones; véase más adelante).
1. Diseñar resúmenes cuando el material que habrá de aprenderse sea extenso y contenga
información con diferentes niveles de importancia; es decir, cuando pueda jerarquizarse la
información del texto y diferenciarse la principal de la secundaria (véase el efecto de los
niveles del que hablábamos arriba).
Organizadores gráficos
Son de gran utilidad cuando se quiere resumir u organizar corpus significativos de conocimiento
y pueden emplearse, como estrategias de enseñanza, tanto en la situación de clase como en
los textos académicos. También es posible enseñar a los alumnos a utilizarlos como estrategias
de aprendizaje. La efectividad en ambos casos ha sido ampliamente comprobada en la mejora
de los procesos de recuerdo, comprensión y aprendizaje sea por vía textual o escolar (véase
revisiones de Armbruster, ob. cit.: Ogle, 1990; West, Farmer y Wolft ob. cit.).
En este apartado vamos a centramos en sólo algunos tipos de organizadores gráficos, ya que
otros se tratarán en distintos apartados de este mismo capítulo (los mapas y redes conceptuales
son para algunos autores organizadores gráficos al igual que los "organizadores textuales").
Por tales razones, nos limitaremos a presentar aquí los distintos tipos de cuadros sinópticos
(también llamados: marcos, grillas o tramas) y los diagramas simples que jerarquizan la
información.
Un cuadro sinóptico proporciona una estructura coherente global de una temática y sus
múltiples relaciones. Organiza la información sobre uno o varios temas centrales que forman
parte del tema que interesa enseñar.
Sirven para diseñar la instrucción o como estrategia de enseñanza para textos o su empleo en
clase. También los alumnos pueden aprender a elaborarlos para ser utilizados como estrategias
de aprendizaje.
De manera general, los cuadros sinópticos son bidimensionales (aunque pueden ser
tridimensionales) y están estructurados por columnas y filas. Cada columna y / o fila debe tener
una etiqueta que represente una idea o concepto principal. Las columnas y filas se cruzan y,
en consecuencia, forman celdas o huecos (slots), donde se vaciarán los distintos tipos de
información. Ésta puede componerse de hechos, ejemplos, conceptos, principios,
observaciones, descripciones, explicaciones, procesos o procedimientos, e incluso es posible
incluir ilustraciones de diverso tipo.
El llenado de las celdas se realiza por el docente o el diseñador de un texto según sea el caso.
Pero también es factible que los alumnos lo lleven a cabo de forma individual, en pequeños
grupos o colectivamente con el grupo-clase, conformándose dinámicas distintas en cada caso.
Existen básicamente dos tipos de cuadros sinópticos: simples y de "doble columna". Los prime-
ros se elaboran en forma un tanto "libre" de acuerdo con la especificidad de los aspectos
semánticos de la información que va a ser organizada; y los segundos, con base en ciertos patrones
de organización prefijados (véase Armbruster, ob. cit.: Harrison, 1994).
Para construir un cuadro sinóptico simple sólo basta con saber cuál es la información central
que interesa destacar. Esta información central son los temas o conceptos principales que en el
cuadro se desarrollarán en función de ciertas variables o características. En este sentido, una
primera tarea básica para su elaboración consiste en identificar los temas o conceptos, y lo que
se quiere decir en tomo a ellos.
Para el diseño del cuadro propiamente dicho, se recomienda que los temas centrales o
conceptos clave se pongan como etiquetas en la parte izquierda de las filas (de arriba a abajo) y
que en la parte superior de las columnas se coloquen las etiquetas de las ideas o variables que
desarrollan dichos temas (de izquierda a derecha). En un momento determinado los temas
también llegan a incluir subtemas que se añadirán subdividiendo las filas correspondientes.
Hay ocasiones en que es recomendable colocar los temas en las columnas (cuando sólo son dos
temas que interesa por ejemplo comparar) y las variables en las filas (cuando son muchas
variables).
Para lograr un buen diseño y así ayudar a que los alumnos comprendan más fácilmente la
lógica del cuadro, se deben tomar en cuenta los aspectos siguientes: 1) analizar cuál es la
distribución que conviene para su mejor comprensión, 2) que los temas clave que interesa revisar
o discutir sean señalizados de algún modo (uso de mayúsculas, negrillas, color, etcétera) para
que se distingan de las variables, y 3) seguir las convenciones que nos rigen en la escritura
occidental al hacer el pre llenado o el llenado de los cuadros, es decir, escribir de derecha a
izquierda, de arriba abajo y de lo simple a lo complejo.
El cuadro 5.11 muestra un ejemplo de cómo elaborar un cuadro. En este caso nos interesa
organizar la información sobre los distintos tipos de memoria. Para ello, es necesario identificar
los tipos de memoria porque constituirán los temas de nuestro interés para la elaboración del
cuadro. Se trata de los siguientes: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo
plazo.
Para dichos temas de información es vital desarrollar cada una de las variables siguientes:
capacidad de almacenaje, duración de almacenamiento, modo de almacenaje y tipo de pérdida
de la información,
Los tipos de memoria los colocamos en la parte derecha de las filas (de arriba abajo y de la más
simple a la más compleja) y las etiquetas de las variables mencionadas en la parte superior de
las columnas (de izquierda a derecha). De esta forma el cuadro queda como se indica arriba,
Así, en el cuadro 5,11, se analiza cada tema por separado (por ejemplo, analizar las características
de la memoria sensorial en relación con las variables de interés). Al mismo tiempo podrán
establecerse comparaciones entre los tres tipos de memoria (por ejemplo, ofrecer ejemplos,
sacar implicaciones, etcétera); también, lograr una visión de conjunto de todo el sistema para
enfatizar, por ejemplo, la complejidad del sistema global, comparando las tres columnas y
considerando to- das las variables,
Armbruster (ob. cit.) comenta que la facilidad para elaborar un cuadro depende tanto de los
conocimientos previos pertinentes a la temática general (y los distintos temas que la
componen) que posee la persona que 10 elabora, como de la habilidad para identificar las
variables o ideas que se desee representar en el mismo,
Por otro lado, los cuadros sinópticos de doble columna (véase Harrison, ob. cit.) siguen cierto
formato organizacional basado en las relaciones que representan. De este modo, una vez
identifica- do el tema o categoría central, es posible elaborar cuadros sinópticos donde las
columnas expresen las siguientes relaciones:
• Causas / Consecuencias
• Gusto /Disgusto
• Teoría/Evidencia
• Problema/Solución
• Antes/Después
• Acciones/Resultados
Las variables o categorías de las filas pueden ser aquellas que interese desarrollar para el tema
central. Los siguientes cuadros representan ejemplos de cuadros sinópticos de doble columna:
Como podrá notar se, los cuadros sinópticos anteriores están constituidos por "dos columnas"
en las que se expresa la relación central que interesa resaltar. Las relaciones mencionadas arriba
son algunas de las más típicamente empleadas en las situaciones de enseñanza y en los libros
de textos de diferentes disciplinas o áreas curriculares. Para el cuadro 5.12 de doble entrada
"causa/consecuencia", la temática fue el "Movimiento de Independencia" y las variables (que
se siguen colocan- do en las filas) serían los aspectos económicos, políticos y sociales. En el cuadro
5.13, la temática fue "Teorías evolutivas que explican la autorregulación".
Otra modalidad de los cuadros la constituyen los llamados cuadros C-Q-A (véase Ogle, 1990).
Dichos cuadros de tres columnas han sido ampliamente utilizados con buenos dividendos en
el aprendizaje de los alumnos.
La estructura y función del cuadro C-Q-A se realiza del siguiente modo (véase cuadro 5.14):
b) A continuación se pide que se preparen los cuadros C-Q-A con tres columnas y dos filas (hojas
de trabajo).
c) La primera columna se denomina "Lo que se conoce" (se simboliza con la letra C) y se utiliza
para anotar lo que ya se sabe en relación con la temática, ya sea que se trate de hechos, conceptos
o descripciones, a manera de lista o clasificados.
d) La segunda columna sirve para anotar "Lo que se quiere conocer o aprender" (se corresponde
con la letra Q).
La comparación y relación entre las primera y tercera columnas, evidentemente, resulta útil
para establecer un enlace más claro entre los conocimientos previos y el reconocimiento de la
información nueva que se ha aprendido. Y, en general, las tres columnas permiten que los
alumnos reflexionen y tomen conciencia (meta cognitiva) de lo que no sabían al inicio de la
situación instruccional y lo que han logrado aprender al término del proceso, además de cómo
se relaciona una cosa con la otra.
Cada alumno va llenando su tabla individualmente o por grupos pequeños. También el profe-
sor puede colocar un cuadro en el pizarrón o un acetato, donde se integren las participaciones
de los alumnos.
En varios trabajos, se demuestra que los cuadros C-Q-A se han empleado como estrategia de
aprendizaje (Ogle, 1990; Wray y Lewis, 2000); aunque también se utilizan como estrategia de
enseñanza. De hecho, pueden ocuparse primero como estrategia de enseñanza interactiva, para
organizar lo que se sabe y lo se ha aprendido, y posteriormente enseñarle a los alumnos cómo
usarlos en la clase o cuando se enfrenten a textos académicos. La enseñanza como estrategia de
aprendizaje se efectúa según las recomendaciones plasmadas en el capítulo 6.
1. No use los cuadros de forma indiscriminada; altérnelos con algún otro tipo de organizador
gráfico.
2. Dos preguntas centrales en la elaboración de los cuadros sinópticos de cualquier clase serían
las siguientes: a) ¿Cuáles son las categorías, grupos o ejemplares importantes de información
asociados con la temática que se va a representar? Y b) ¿Cómo podrían subdividirse tales
categorías, grupos o ejemplares? (Véase Armbruster, 1996.)
4. Emplee los cuadros sinópticos de diversas formas: preséntelos llenos por completo, llénelos
con los alumnos en una situación interactiva, presénteles el formato y que los alumnos realicen
el llenado, o simplemente solicíteles que los diseñen y elaboren por completo. Los distintos
usos comentados nos permiten interpretar a los cuadros sinópticos (como sucede con otras
estrategias, por ejemplo, los resúmenes escritos, los mapas conceptuales, los organizadores
textuales, etcétera) como recursos de enseñanza y aprendizaje en el más amplio sentido: en
unas ocasiones con la tendencia a ser utilizados como genuinas estrategias de enseñanza y, en
otras, como potentes estrategias de aprendizaje.
Finalmente, existen otros organizadores gráficos muy utilizados en las escuelas y en los textos
que también sirven para organizar la información, los más conocidos son los "diagramas de
llaves", los "diagramas arbóreos" y los" círculos de conceptos". En todos estos casos, la
información se organiza de modo jerárquico, estableciendo relaciones de inclusión entre los
conceptos o ideas, por lo que constituyen organizadores alternativos a los mapas conceptuales,
aunque carecen de algunos beneficios que estos últimos tienen (los mapas especifican más las
relaciones entre conceptos, incluyen relaciones cruzadas, etcétera).
Un ejemplo de diagrama de llaves sobre las estrategias de enseñanza es el de la figura 5.2.
Los diagramas de árbol se elaboran estableciendo las relaciones jerárquicas de arriba hacia abajo
(como en la figura 5.3) o de abajo hacia arriba (por ejemplo, en los diagramas de árbol muy
usados en biología que explican las taxonomías o la evolución de las especies).
Por otro lado, un ejemplo de círculo de conceptos es el de la figura 5.4. Siendo un poco más
explícitos para el caso de los círculos de conceptos, algunos autores han propuesto ciertas
recomen- daciones para su elaboración (Trowbridge y Wandersee, 1998, p. 113). De éstas, las
más importantes son las siguientes:
• Considere que el círculo debe tener una etiqueta que representa dicho concepto.
• Para demostrar relaciones inclusivas puede dibujar un círculo pequeño dentro de un círculo
mayor. Cada círculo deberá tener su propio concepto y etiqueta.
• Los conceptos que sean mutuamente excluyentes deben representarse por círculos separados.
Cuando quiera mostrar características comunes entre conceptos dibuje círculos sobrelapados
parcialmente (círculos en intersección) y etiquete en forma apropiada.
• El título que describe al diagrama debe colocarse en la parte superior del mismo. Se
recomienda incluir una oración explicativa debajo del diagrama.
Como podrá observarse, cada uno de los tres tipos anteriores de diagramas presentan
jerarquías de información sobre temas, categorías o conceptos. En ellos, existe un concepto o
idea central inclusora y una serie de ideas que establecen relación de inclusión.
Los diagramas son de muy fácil elaboración y no sólo se utilizan corno estrategias de enseñanza
para organizar la información nueva, sino que también es posible motivar a los alumnos para
que los usen como estrategias de aprendizaje.
Mapas y redes conceptuales
De manera general, se afirma que los mapas y las redes conceptuales son representaciones gráficas
de segmentos de información o conocimiento conceptual
Como estrategias de enseñanza, por medio de dichas técnicas representamos temáticas de una
disciplina científica, programas de cursos o currículos; además podemos utilizarlas como apoyos
para realizar procesos de negociación de significados en la situación de enseñanza (presentarle al
aprendiz los contenidos curriculares que aprenderá, está aprendiendo o ya ha aprendido). ASÍ, el
docente los emplea, según lo requiera, como estrategias pre, co o pos instruccionales.
Los mapas y las redes poseen algunas similitudes; aunque también ciertas diferencias que vamos a
exponer a continuación.
Al vincular dos conceptos (o más) entre sí se forma una proposición. Ésta se encuentra constituida
por dos o más conceptos relacionados por medio de un predicado o una o varias palabras de enlace
(ya sea verbos, adverbios, preposiciones, conjunciones, etcétera). Las palabras de enlace expresan
el tipo de relación existente entre dos conceptos o un grupo de ellos. A su vez, cuando vinculamos
varias proposiciones entre sí, formamos auténticas explicaciones conceptuales.
En términos gráficos, para construir un mapa conceptual, los conceptos se representan por elipses
u óvalos llamados nodos, y los nexos o palabras de enlace se expresan mediante etiquetas adjuntas
a líneas (relaciones de jerarquía) o flechas (relaciones de cualquier otro tipo).
Con un ejemplo sencillo explicaremos con más facilidad todas estas ideas presentadas hasta aquí.
Tomemos los conceptos más relevantes del texto "El ciclo del agua en la naturaleza" e intentemos
representarlos por medio de un pequeño mapa conceptual (véase figura 5.5).
De este modo, tenemos un pequeño mapa conceptual, formado por varios conceptos, con
diferentes niveles de inclusión que establece relaciones semánticas entre sí.
Como ya hemos dicho, en los mapas conceptuales los conceptos y proposiciones se organizan
formando jerarquías. Lo anterior quiere decir que se colocan los conceptos más inclusores o los más
generales en la parte superior del mapa; y en los niveles inferiores, los conceptos subordinados a
éstos. En el ejemplo mencionado, el concepto "ciclo del agua" es un concepto inclusor y
supraordinados en relación con varios conceptos. Pero, a su vez, está subordinado a otro llamado
ciclo, el cual es de mayor nivel de inclusión que todos ellos. Por su parte, los conceptos
"evaporación" y "precipitación", por ejemplo, son conceptos que pertenecen al mismo nivel, por lo
que se denominan coordinados. Por último, cada uno de los conceptos del mapa se vincula entre sí
por líneas Con palabras de enlace; por ejemplo, la frase que realiza el vínculo entre los conceptos
"ciclo del agua", "filtración" y "escurrimiento" en el mapa es: "se compone de"; por lo que
con tales conceptos y la frase de enlace formamos la siguiente proposición: "el ciclo del agua
se compone de ... filtración ... y escurrimiento".
Las redes conceptuales o semánticas también son representaciones entre conceptos; pero a
diferencia de los mapas no necesariamente se organizan por niveles jerárquicos. La configuración
más típica que resulta en las redes conceptuales es la denominada de "araña" (un concepto
central y varias ramificaciones radiales que expresan proposiciones), aunque también pueden
darse estructuras de "cadena" (conceptos que se enlazan encadenados unidireccionalmente,
por ejemplo, de derecha a izquierda o de arriba abajo) o híbridas (Jones, Palincsar, Ogle y Carr,
1995; West, Farrner y Wolff,1991).
Otra diferencia, quizá más distintiva con respecto a los mapas conceptuales, consiste en el grado
de flexibilidad para rotular las líneas que relacionan los conceptos. En el caso de los mapas
conceptuales, no existe un grupo fijo de palabras de enlace o símbolos para vincular los
conceptos entre sí; mientras que para el caso de las redes sí los hay (véase Dansereau, 1985;
Posner, 1979). Una última diferencia radica en que las relaciones entre conceptos se indican por
medio de flechas que expresan el sentido de la relación.
Por ejemplo, Dansereau y sus colaboradores (Dansereau, 1985; Holley y Dansereau. 1984) han
identificado tres tipos básicos de relaciones semánticas entre conceptos, objetos o procesos:
relaciones de jerarquía, de encadenamiento y de racimo (cuadro 5.15).
Las funciones de los mapas y las redes conceptuales son las siguientes:
• Permiten representar gráficamente los conceptos curriculares (que se van a revisar, que se están
revisando o se han revisado) y la relación semántica existente entre ellos. Ello le permite al alumno
aprender los conceptos, relacionándolos entre sí según dos códigos de procesamiento: visual y
lingüístico (semántica).
• Facilitan al docente y al diseñador de textos la exposición y explicación de los conceptos, sobre los
cuales luego puede profundizarse tanto como se desee.
• Permiten la negociación de significados entre el profesor y los alumnos; esto es, mediante el
diálogo guiado por el profesor, se pueden precisar y profundizar los significados referidos a los
contenidos curriculares. En este mismo sentido, es posible animar y enseñar a los alumnos a que
elaboren sus propios mapas o redes (según sea el caso) de manera individual o en pequeños grupos,
y luego discutirlos mutuamente (Novak y Cowín, 1988;Ontoria, 1992).
• Si el profesor los utiliza adecuadamente, pueden coadyuvar a que los alumnos relacionen con más
facilidad los asuntos vistos en sesiones anteriores con los nuevos temas que se revisen.
• Con los mapas y las redes es posible realizar funciones evaluativas; por ejemplo, para explorar y
activar los conocimientos previos de los alumnos y/o para determinar el nivel de comprensión de
los conceptos revisados (véase capítulo 8).
3. Identifique el concepto nuclear. Si es de mayor nivel de inclusividad que los otros (generalmente
es así), ubíquelo en la parte superior del mapa; si no lo es, destáquelo con un color especial (este
paso puede hacerse simultáneamente con el anterior).
6. Reelabore el mapa cuando menos una vez más; volver a hacerlo permite identificar nuevas
relaciones no previstas entre los conceptos implicados.
7. Si va a ocuparlo con los alumnos, acompañe la presentación o uso del mapa con una
explicación. En la figura 5.6 se observa un ejemplo de mapa conceptual y otro de red semántica
utilizando los mismos conceptos.
Algunas recomendaciones para el empleo de mapas o redes conceptuales son las siguientes:
1. Antes de utilizar los mapas o las redes en la situación de enseñanza, asegúrese de que los alum-
nos comprendan el sentido básico de los dos recursos+-es indudable que la comprensión de lo
que es una red implica un tiempo mayor por el número de convenciones implicadas-. Aun
cuando sean elaboradas y utilizadas por el profesor, es necesario hacer comentarios introductorios
o, de ser posible, tener algunas sesiones previas con ejemplos vistos en clase.
2. Procure involucrar los conceptos principales; no haga mapas o redes enormes que dificulten
la comprensión de los alumnos. Pondere usted mismo el grado de complejidad y profundidad
necesario.
3. Puede llevar preparados los mapas o las redes a la clase (en acetato o en un cartel) o
elaborarlos frente a los alumnos. En tal caso puede, si así 10 desea, aprovechar la situación para
enseñar a los alumnos cómo elaborarlos y, de esta manera, los utilicen ellos mismos como
estrategias de aprendizaje.