¿Para qué sirven las derivadas en la economía?
Las derivadas en economía son una herramienta muy útil puesto que por su misma
naturaleza permiten realizar cálculos marginales, es decir hallar la razón de cambio
cuando se agrega una unidad adicional al total, sea cual la cantidad económica que se esté
considerando: costo, ingreso, beneficio o producción. En otras palabras, la idea es medir el
cambio instantáneo en la variable dependiente por acción de un pequeño cambio
(infinitesimal) en la segunda cantidad o variable.
Tal línea de pensamiento fue posible desde la economía neoclásica, primero con Carnot, y
luego con León Walras, Stanley Jevons y Alfred Marshall; por ello se conoce a esta
innovación analítica como la revolución marginalista. De hecho, las funciones de costo,
ingreso, beneficio o producción marginal son las derivadas de las funciones de costo,
ingreso, beneficio, producción total.
En ese orden de ideas, el procedimiento se reitera en el contexto de las funciones
multivariadas. Mediante las derivadas parciales, es decir estimar las razones de cambio de
una variable independiente de una f(x, y) son las derivadas parciales respecto a x o y,
manteniendo la(s) otra(s) fija(s). En consecuencia, se pueden aplicar las técnicas especiales
como derivadas direccionales, gradientes, diferenciales, etc.
NO hay que olvidar que se requiere con frecuencia estimar los niveles donde una función
cualquiera se maximiza (minimiza) -sea cual sea el número involucrado de variables
independientes-. De nuevo el cálculo diferencial es de gran ayuda en estas situaciones.
También para la búsqueda de la optimización sujeta a restricciones se trata con derivación
de las funciones mediante los métodos de los multiplicadores de Lagrange o las
condiciones de Kühn-Tucker (esta última para la eventualidad en que la función objetivo
que se desea optimizar esté restringida con desigualdades).
Lagrange:
Sea la función objetivo: F(x1,..., xn) s.a: g(x1,..., xn)= C. Donde g es la restricción igualada
a una constante C.
f'(X1,..., xn)=tg'(x1,..., xn), donde t= un escalar que multiplica la restricción y que se
simboliza con la letra griega lambda.
Kühn-Tucker:
f(x1,...,xn), s.a: g(x1,...,xn) > C, ó g(x1,...,xn) < C
Finalmente, la premisa para la diferenciabilidad es la continuidad de las funciones, o sea
que aquellas no posean saltos. Una de las limitantes cotidianas del desempeño profesional
en economía es contar siempre con funciones continuas. Suele ser repetido que los datos
existentes se manifiesten en secuencia discreta o discontinua. Sin embargo, este obstáculo
no niega la validez conceptual y técnica de las aplicaciones en economía del cálculo
diferencial.