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Metáfora

El documento define la metáfora como la identificación entre dos términos para referirse a uno mediante el otro. Explica que Aristóteles fue el primero en definirla teóricamente como la transferencia de un nombre a otro. A lo largo de la historia, las concepciones de la metáfora han evolucionado de la sustitución a la interacción de significados. Hoy se entiende como una figura retórica que establece una semejanza entre dos términos.

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Metáfora

El documento define la metáfora como la identificación entre dos términos para referirse a uno mediante el otro. Explica que Aristóteles fue el primero en definirla teóricamente como la transferencia de un nombre a otro. A lo largo de la historia, las concepciones de la metáfora han evolucionado de la sustitución a la interacción de significados. Hoy se entiende como una figura retórica que establece una semejanza entre dos términos.

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Metáfora

identificación entre dos términos, de tal


manera que para referirse a uno de ellos
se nombra al otro

Caricatura política aparecida en la revista


estadounidense Puck en 1894 del ilustrador S.D.
Ehrhart en la que se muestra a una campesina, de
nombre "Partido Demócrata", que se refugia de un
tornado de cambio político.

La metáfora (del latín metaphŏra, tomado


a su vez del griego μεταφορά;
propiamente “traslado”, “desplazamiento”;
derivado de metapheró “yo transporto”) es
una de las figuras retóricas más
importantes. Por metáfora se entiende el
desplazamiento de significado entre dos
términos con una finalidad estética: A es B
(Tu piel, ya terciopelo ajado. Miguel
Hernández). Su estudio se remonta a la
Poética y la Retórica de Aristóteles.
En el campo de la Literatura, se la ha
clasificado como un tropo o identificación
de dos realidades que contienen alguna
semejanza entre ellas. Por ejemplo, Miguel
de Cervantes en el capítulo XIII de la
primera parte de Don Quijote de la Mancha,
construye la descripción de Dulcinea a
partir de un conjunto de metáforas:

Que sus cabellos son de oro, su


frente de campos elíseos, sus cejas
arcos del cielo, sus ojos soles, sus
mejillas rosas, sus labios corales,
perlas sus dientes, alabastro su
cuello, mármol su pecho, marfil sus
manos, su blancura nieve (....)[1]
Cada par de elementos comparten una
semejanza que permite la idealización de
la belleza de Dulcinea: ojos con soles,
mejillas con rosas, labios con el color del
coral, perlas con dientes, y la blancura de
la piel se expresa mediante elementos
como el mármol y la nieve. 

La metáfora consiste en un tipo de


analogía o asociación entre elementos
que comparten alguna similitud de
significado para sustituir a uno por el otro
en una misma estructura. Una metáfora
expone dos cosas en conjunto que
permiten la sugerencia a compararse e
interpretarse como un solo concepto. Se
encuentra básicamente en todos los
campos del conocimiento, puesto que
responde a convenciones semánticas
dadas por una cultura, que están
implícitas en el lenguaje. Al conjunto de
metáforas en una misma estructura, se le
nombra metáfora continuada o alegoría.

El término es importante tanto en teoría


literaria (En la retórica tradicional donde
define a un tropo de dicción, y también en
estudios recientes que la ubican como
elemento fundamental para entender el
discurso narrativo bajo una perspectiva
hermenéutica y fenomenológica); y en
lingüística (donde es una de las
principales causas de cambio semántico).

La metáfora en teoría
literaria
La Teoría literaria ha atribuido a
Aristóteles los primeros estudios sobre la
metáfora en su Arte Poética. Su Tratado
dio pauta a la especialización del estudio
de la metáfora en varias ramas del
pensamiento y en la misma Teoría
literaria. Su acepción más reconocida es
como tropo literario, es decir, un recurso
estético que tiene que ver con la tensión
entre dos términos que producen cierta
tensión en el significado de un poema.

Por otro lado, a lo largo de la historia, las


reflexiones en la lingüística y la filosofía
condujeron a un nuevo rumbo la
abstracción de la metáfora. Solidando sus
bases en un punto de vista hermenéutico,
se convierte en un umbral que da acceso a
comunicación sensible. El concepto no se
delimita a la forma estructural de la
poesía lírica, sino también comenzó a
utilizarse en el discurso narrativo de
ficción, pues se parte del punto de que los
«mundos» expresados en la literatura no
difieren del mundo tangible y los procesos
sensibles comunicados por la metáfora
conectan a ambos mundos. Metáfora ya
no fue delimitado a un recurso estético en
la estructura formal de dos palabras, sino
que adquirió un sentido simbólico que
estructura a diversas partes de un
discurso, gracias a su cualidad para
expresar nuevos significados tanto
conceptuales como sensoriales implícitos
en las frases descriptivas.

La definición aristotélica de la
metáfora (s. IV a. C.)

De Aristóteles proviene la primera


definición teórica sobre la metáfora. El
concepto aristotélico de  Metáfora es la
siguiente: «Metáfora es transferencia de
un nombre de una cosa a otra».[2]
Metáfora se entendía como una
sustitución de un nombre por otro.

Aristóteles llama nombre a cada objeto y


con respecto a sus cualidades o aspectos
propios los clasifica en dos categorías o
paradigmas: el primero corresponde a los
nombres de género y el segundo a
nombres de especie. También distingue
entre un lenguaje común y un lenguaje
estético y metafórico. El común sugiere
que cada nombre sea combinado con
estructuras pertenecientes a su misma
categoría: los nombres de especie son
conjugados y estructurados con términos
correspondientes a su mismo grupo. Y los
nombres de género también.

Un poeta, siendo capaz de observar las


semejanzas entre nombres que no
pertenecen al mismo grupo, hace
movimientos o transferencias que dotan al
lenguaje común en lenguaje metafórico.

La transferencia de sentido puede darse


de cuatro formas:

1. De especie a especie
2. De la especie al género
3. Del género a la especie
4. Metáfora por analogía

A partir de esa clasificación semántica de


las cosas, se expresa una forma
matemática para sustituirlos; mostrando
que el resultado es una metáfora, un
resultado con un nuevo significado
estético o bello. «Aristóteles define a la
metáfora como un doble mecanismo
metonímico de cuatro términos, el
segundo mantiene la misma relación que
el cuarto con el tercero: B es a A, lo que D
es a C; la vejez es a la vida lo que el
atardecer es al día. Entre vejez y vida se
da la relación metonímica, y el
desplazamiento analógico se funda en la
continuidad».[3]

Además, considera una relación intrínseca


entre poética y moralidad:

«Es sobre todo lo demás importante el


saberse servir de las metáforas, que en
verdad, esto solo no se puede aprender de
otro, y es índice de natural bien nacido,
porque la buena y la bella metáfora es
contemplación de semejanzas»[4]

La tradición posterior
aristotélica
La tradición que continuó a Aristóteles,
enfocó su atención en el carácter antes
mencionado por el filósofo, donde
metáfora pertenece a la transferencia o
sustitución de un sintagma dentro de sus
paradigmas, con el fin de desarrollar
semejanzas entre dos términos en un
lenguaje lírico. La metáfora jugó un papel
muy importante en la poesía a partir del
Barroco. (Véase Conceptismo y
Culteranismo). Hasta el s. XVIII, a partir de
César Chesneau Dumarsais, con su
tratado sobre los tropos (Traité des
tropes) 1730, la percepción acerca de la
metáfora evolucionó hacia un criterio
sintagmático, constituyéndose como un
tropo, un producto de la unión de la
combinación de términos.[5]

La concepción de la metáfora como un


proceso de sustitución cambia a finales
del s. XVIII, con los estudios de Ivor
Armstrong Richards y de William Empson,
que reemplazan el carácter de sustitución
por el de la interacción de significados,
pues ellos consideran que el origen de la
metáfora está en el pensamiento y no en
la palabra, de modo que al combinarse
esos rasgos, producen una significación
más compleja que por separado.[6]

La metáfora como figura


retórica
La metáfora es una figura retórica que
consiste en denominar, describir o calificar
una palabra a través de su semejanza o
analogía con otra palabra, por lo tanto se
clasifica dentro de los tropos. Consta,
pues, de tres elementos:

El tenor o término real es aquello de lo


que en realidad se habla;
El vehículo o término imaginario es algo
que se asemeja al término real;
El fundamento es la semejanza entre el
tenor y el vehículo.
Así, en la predicación metafórica «Tus ojos
son el mar», el sintagma los ojos es el
tenor; el mar es el vehículo y el
fundamento es el color azul oscuro de los
ojos. La metáfora se diferencia de la
comparación o símil (que también asocia
dos términos en función de su semejanza)
porque en vez de relacionar dichos
términos mediante verbos que indican
semejanza («Tus ojos se parecen al mar»)
u oraciones comparativas («Tus ojos
como el mar»), los une sólo mediante el
verbo ser («Tus ojos son el mar») o
convirtiendo uno de los términos en
complemento del nombre («El mar de tus
ojos») o aposición («Tus ojos, el mar») del
otro. Es decir, una comparación establece
que A es como B; una metáfora dice que A
es B o sustituye B por A. La metáfora
afirma que los dos objetos de
comparación son idénticos, y la
comparación establece una similitud.
Dado que esta diferencia es formal,
muchos teóricos posteriores a esa
definición,optan por tratar la comparación
(o símil) y la metáfora como un único
fenómeno, denominado a veces imagen.[7]

La metáfora en la que aparecen ambos


términos se denomina metáfora explícita.
Cuando el término real no aparece, se la
denomina metáfora implícita («Los lagos
de tu rostro»).

Al expresar algo a partir de otra cosa, se


establece (o se llega a descubrir) una
correspondencia (la semejanza) entre los
términos identificados. Esta puede ser
trivial o resultar sorprendente, en cuyo
caso las palabras que expresan el término
imaginario adquieren resonancias
inesperadas.[8] A lo largo de la historia de
la literatura, se observa una progresión en
la semejanza, que en un primer momento
se refiere a aspectos sensibles como la
forma y el color, pero va volviéndose más
abstracta, hasta alcanzar un caso límite
(la imagen visionaria) en que lo único que
resulta semejante entre el término real y el
imaginario es la emoción que ambos
suscitan en el poeta.[9]

La metáfora como símbolo. El


grupo µ
En la Retórica General (1970), Metáfora es
una modificación del sentido de elementos
no lingüísticos que se comparan: los semas
o unidades mínimas de significación
comunes entre dos signos (no
necesariamente lingüísticos) entran en
contacto. Consideran a la metáfora un
símbolo, por lo cual implica una correlación
entre la imagen y la cultura, una visión
Semiótica. En otras palabras, el grupo M
buscó una explicación de la metáfora a
partir de elementos mínimos de
significación «semas», que al interactuar los
de una estructura con los de la otra
estructura en una intersección, producen un
nuevo significado: Un ejemplo en palabras
de Helena Beristáin, es el verso de Neruda:
«En la cadera clara de la costa». En la
interacción entre el sustantivo «cadera
clara» y genitivo «de la costa», hay un
excedente de sentido entre semas
comunes: la línea clara de la piel humana y
la línea clara del litoral de la tierra. Además,
los semas no comunes, como son: «ser
humano» y «costa» permiten apreciar una
metáfora especial, denominada
«sensibilizadora», pues dota de
características humanas a algo que no lo
es; lo que tradicionalmente se había
denominado como prosopopeya.

La metáfora viva
La metáfora viva (1975), se fundamenta en
la epistemología de Husserl, y en la
semántica de Emile Benveniste. Es un
método de interpretación compuesto por
ocho estudios donde Paul Ricoeur
 defiende el carácter hermenéutico de la
metáfora, anteriormente propuesto por
Friedrich Nietzsche y Ortega y Gasset.
Dota a la metáfora de la condición para
describir la realidad mediante un lenguaje
simbólico y por ende, prístino. No
obstante, sus textos bajo una concepción
filosófica y lingüística, establecen
interconexiones con los estudios literarios
del siglo XX, ubicando a la metáfora como
un primer nivel conceptual dentro del
discurso. Ricoeur toma como unidad
mínima de significación conceptual a la
frase, pero no descarta como forma
también a la palabra.

En este libro introduce el concepto de


metáfora viva. El valor primordial de la
metáfora no reside en ser ornamental, sino
que ofrece nuevos niveles de información,
por medio de una metáfora planteada en
un texto, más allá de los significados que
puede tener en un primer nivel,
corresponde en paralelo a acciones
humanas. Ante este punto de vista, los
mundos expresados en la literatura no
difieren del mundo humano y la metáfora
juega el papel de «activar» ese recuerdo
por medio de instantes reflejados en
semas que reconstruyen percepciones y
conceptos, que se encadenan en la
construcción de un mensaje más amplio.
Los teóricos literarios han utilizado este
concepto para el análisis hermenéutico de
textos poéticos. Se estudia un discurso
desde un punto de vista estructuralista; es
decir, partiendo de la metáfora-frase como
unidad primera de significación conceptual
de una estructura mayor, con intenciones
literarias.

La metáfora no sólo se percibe como un


elemento con resonancias con el
pensamiento humano en que se escribe el
texto, sino también con las demás
metáforas y estructuras que completan el
poema.

La metáfora icónica, la
narratividad metafórica
Luz Aurora Pimentel, retoma como
antecedente la metáfora viva de Paul
Ricoeur aplicada a la teoría literaria de los
textos de ficción y enfoca su estudio en el
discurso narrativo. La metáfora es una
estructura que revela su carácter de
abstracción al pensarse desde varios
niveles.

A diferencia de Ricoeur que ubicaba un


carácter simbólico en la metáfora,
reconoce su valor icónico dentro del
discurso ficcional,  como una significación
sintética y simultánea, una tensión entre
dos contextos que produce el placer
estético y que reconstruye espacios
dentro del discurso, no sólo inteligibles,
sino  sensibles.

La metáfora en lingüística
La metáfora es una de las vías de cambio
semántico más comunes. A menudo el
uso metafórico de alguna palabra coexiste
con el literal hasta adquirir rango propio: la
falda de la montaña recibe este nombre
por su parecido con las faldas, las patas
de los muebles por las patas de los
animales, el ratón del ordenador por el
pequeño mamífero roedor, etc.

La metáfora en lingüística
cognitiva
Según la perspectiva desarrollada por
Lakoff y Johnson dentro de la lingüística
cognitiva, la metáfora es un mecanismo
de la cognición humana que permite
entender y experimentar un tipo de cosas
en términos de otra, es decir, la metáfora
permite manejar conceptos abstractos y
complejos mediante otros más concretos
y sencillos.

Metáforas conceptuales

Un ejemplo común, recogido en Cuenca


(2007), está en el concepto de ideas, el
cual manejamos en términos asociados al
concepto alimentos: LAS IDEAS SON
ALIMENTOS corresponde a la metáfora
conceptual que sistematiza expresiones
metafóricas como No me trago eso que
dices, El tema es difícil de digerir,
¿metáforas? ¿con qué se comen?, entre
otras. De acuerdo con Lakoff y Johnson, la
estructura interna de la metáfora contiene
un dominio origen, el cual presta sus
conceptos, y un dominio destino, en el que
se superponen los conceptos prestados.
En la metáfora conceptual LAS IDEAS SON
ALIMENTOS, el dominio origen es
ALIMENTOS, mientras que IDEAS el
dominio destino.
Los dominios origen y destino se enlazan
mediante el establecimiento de
correspondencias ontológicas y
correspondencias epistémicas. Las
correspondencias ontológicas vinculan
porciones de ambos dominios, en el caso
de la metáfora mencionada IDEAS
corresponde a ALIMENTOS, DIGERIR
corresponde a COMPRENDER. Las
correspondencias epistémicas “expresa[n]
las intuiciones que extraemos del dominio
origen para razonar sobre el dominio
destino” (Cuenca, 2007, p. 102), en este
caso, si los alimentos nutren el cuerpo, las
ideas nutrirían la mente.
Otras metáforas conceptuales,
presentadas por Lakoff y Johnson (1995)
y Cuenca (2007), son:

UNA DISCUSIÓN ES UNA GUERRA: Ej. Tus


argumentos son indefendibles.

LAS TEORÍAS SON EDIFICIOS: Ej. Su tesis


se construye sobre cimientos débiles.

EL AMOR ES UNA GUERRA: Ej. No dejaré


de pelear por su amor.

EL TIEMPO ES ALGO VALIOSO: Ej. No


desperdicies tu tiempo.

Metáforas orientacionales
De acuerdo con Lakoff y Johnson (1995),
son otro tipo de metáforas en las que no
se estructura un concepto en términos de
otro, la mayoría se relacionan con
orientaciones espaciales arriba-abajo,
dentro-fuera, delante-detrás, central-
periférico; el funcionamiento de estas
metáforas se basa en la experiencia física
y cultural de los individuos. Por ejemplo,
en español existen las siguientes
relaciones:

FELIZ ES ARRIBA, TRISTE ES ABAJO: Ej.


levantar el ánimo, estar deprimido.
MÁS ES ARRIBA, MENOS ES ABAJO: Ej. el
precio es muy elevado, el desempleo va a la
baja.

UNA CONDICIÓN SOCIAL FAVORABLE ES


ARRIBA, UNA CONDICIÓN SOCIAL
DESFAVORABLE ES ABAJO: Ej. Lo más bajo
de la sociedad, Está escalando en las
clases sociales.

Metáforas de imagen

Son otro tipo de metáforas, “son


metáforas concretas que proyectan la
estructura esquemática de una imagen
sobre la de otra” (Cuenca, 2007, p. 104).
Algunos ejemplos sencillos son Italia es
una bota, El ratón de la computadora o La
boca del río.

Véase también
Figura retórica
Imagen
Juego de palabras
Metonimia
Tropo
Lingüística cognitiva

Referencias
CUENCA, M.J., HILFERTY, J. (2007).
Introducción a la lingüística cognitiva.
Barcelona: Ariel.
LAKOFF, G., JOHNSON, M. (1995).
Metáforas de la vida cotidiana. Madrid:
Cátedra.

Notas

1. CERVANTES, Miguel de. Don Quijote


de la Mancha, primera parte, cap.
XIII,p.115
2. Aristóteles, La poética. Capítulo XX1,
P.99.
3. BERISTÁIN, Helena. Diccionario de
retórica y poética. p. 313.
4. Aristóteles, op.cit., p.99.
5. Beristáin, Helena, Op.cit. p. 313.
6. Ídem
7. Así Carlos Bousoño (1985), que habla
de imagen, y Philip Wheelwright, que
asegura que «conviene olvidar por
completo la clásica distinción de los
gramáticos entre metáfora y símil»
(Wheelwright 1979: 71).
8. Se produce así «una percepción
intuitiva de la semejanza de lo
desemejante» (Wheelwright 1979: 75).
9. Bousoño 1985: I 187-231, que cita
como ejemplo una imagen de Vicente
Aleixandre: «un pajarillo es como un
arco iris». En este caso, según
Bousoño, la única semejanza del
pajarillo y el arco iris es que ambos
nos provocan sensaciones de
inocencia y ternura (p. 195).
Wheelwright distingue un tipo de
metáfora, la diáfora, en que los
términos asociados no lo son en
función de ninguna semejanza, sino
porque el poeta elige yuxtaponerlos
para crear una realidad nueva, que no
se puede reducir a ningún término real
previo (Wheelwright 1979: 79-87).

Bibliografía

ARISTÓTELES. Poética. Trad. y notas de


Elhard Schlesinger. Nota preliminar de
José María Estrada, Losada, (Griegos y
latinos) Buenos Aires, 2003.
BERISTÁIN, Helena. «Metáfora».
Diccionario de Retórica y Poética. Porrúa,
México, 2010.
BOUSOÑO, Carlos (1985): Teoría de la
expresión poética, Madrid: Gredos,
séptima ed. ISBN 84-249-0976-3.
COROMINAS, Joan. Breve diccionario
etimológico de la lengua castellana. Pról.
de Antonio Pascual, Gredos, 1961. 14°
reimpresión, Madrid, 2008. P.369.
Diccionario enciclopédico QUILLET.
Tomo 6, (8 tomos). Argentina Aristides
Quillet, Buenos Aires, 1968.
MARTÍN, José Luis. cap. XXIII
«Tropología» en Crítica estilística,
Gredos, Madrid, 1972.
PALAZÓN, María Rosa coordinadora.
Paul Ricoeur. La semántica metafórica
(La sospecha simbólica) FFyL, UNAM,
México,2010 (primer aliento).
PIMENTEL, Luz Aurora. Constelaciones I.
Ensayos de Teoría narrativa y Literatura
comparada. 1° ed. UNAM, México, 2012.
RICOEUR, Paul. «Introducción», «Entre
retórica y poética: Aristóteles»,
«Metáfora y comparación», «Metáfora y
semántica de la palabra», «Metáfora
como cambio de sentido», «La
naturaleza de las imágenes» en La
metáfora viva. 2° ed. Trotta,
Madrid,2001.
WHEELWRIGHT, Philip (1979): Metáfora y
realidad, Madrid: Espasa-Calpe. ISBN 84-
239-2509-9.

Enlaces externos
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