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El Acceso A Internet Como Derecho Fundamental

El documento discute el acceso a Internet como un derecho fundamental. Argumenta que muchos estados intentan controlar el acceso a Internet para controlar a sus ciudadanos, violando derechos como la libertad de expresión. La ONU ha declarado que el acceso a Internet es un derecho fundamental y que restringir los derechos en la web no es saludable para la democracia. Se necesita promover y proteger la libertad de expresión y otras libertades tanto en Internet como en el mundo real.
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El Acceso A Internet Como Derecho Fundamental

El documento discute el acceso a Internet como un derecho fundamental. Argumenta que muchos estados intentan controlar el acceso a Internet para controlar a sus ciudadanos, violando derechos como la libertad de expresión. La ONU ha declarado que el acceso a Internet es un derecho fundamental y que restringir los derechos en la web no es saludable para la democracia. Se necesita promover y proteger la libertad de expresión y otras libertades tanto en Internet como en el mundo real.
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EL ACCESO A INTERNET COMO DERECHO FUNDAMENTAL

Toda sociedad se sirve de normas para poder desarrollarse y asegurar una convivencia pacífica que
permita a sus ciudadanos ejercer sus derechos con normalidad; lo mismo resulta con la sociedad de
información y básicamente la plataforma que la permite desarrollarse y expandirse aún más es la
Internet. Entonces, al igual que en toda sociedad, han surgido problemas que guardan relación con
el uso de la internet, y hablamos de la transgresión de los derechos humanos.

La historia nos demuestra que uno de los derechos más vulnerados a lo largo del tiempo ha sido la
libertad de expresión. Este ejercicio innato a todo ser humano, hoy presenta nuevas facetas y al
mismo tiempo nuevos desafíos. Internet, la web 2.0 y las nuevas tecnologías de la información y
comunicación (TIC’s) han generado un cambio revolucionario en la manera cómo los individuos se
informan, interactúan y se relacionan. Son, sin duda, un extraordinario canal de comunicación. Sin
embargo, esta evolución también ha generado que surjan nuevos tipos de censura y formas de
limitar este derecho, afectando así la libre circulación de contenidos los cuales llegan a nuestras
manos gracias al uso de la red, es decir, internet.

De esta manera se transgreden derechos como a la libertad de expresión, decisión que muchos
estados han optado para aplacar las posibles rebeliones que pudiesen surgir y evitando a la vez que
las personas expresen sus ideas con la total libertad posible.

La reciente resolución de la Dirección General de Protección de Datos Personales que impuso una
multa a Google por negarse a retirar resultados de búsqueda de un ciudadano peruano despierta
una primera alerta respecto a la vulneración de las libertades en la web. ¿Por qué? Porque en
nuestra Constitución se consagra en el Artículo 2 que todas personas tienen derecho a las libertades
de información. Esto significa a difundir, recibir y buscar cualquier tipo de ideas u opiniones,
cualquier tipo de información. Al retirar el contenido (o desindexarlo), se está limitando el derecho
de las personas a conocer esa información.

Hoy es este caso, amparado en el Derecho al Olvido. Mañana no sabremos cuál o cuáles puedan
ser las razones que den pie a esta nueva forma de censura y vulneración a nuestras libertades
democráticas. Por tanto, este hecho es una alerta de gran relevancia y podría marcar un nefasto
precedente contra la libertad de expresión y otros derechos en la web.

Guilherme Canela, alto funcionario de Unesco en la región, declaró hace poco en un foro
internacional que los derechos offline hay que llevarlos al plano online. No hay nada más cierto. Al
respecto la Guía de Derechos Humanos para Usuarios de Internet elaborada por el Consejo de
Europa y basada en la Convención Europea de Derechos Humanos, sostiene que no se trata de
nuevos derechos o libertades, sino se basa en estándares de derechos humanos ya existentes. Por
eso la necesidad es que las autoridades, funcionarios públicos, jueces y fiscales conozcan los
alcances de la web y comprendan sus dimensiones, para saber cómo responder a los posibles
escenarios que se podrían presentar, ponderando los derechos de la mejor manera con el afán de
salvaguardar el bienestar colectivo.

La era digital actual está en persistente cambio, obligando a los diversos actores a actuar al mismo
ritmo. Por supuesto, no todos se han adaptado con la misma facilidad. Estoy convencida de que son
los ciudadanos los que mejor han respondido a este vertiginoso mundo online. Son ellos quienes
permanentemente están recibiendo información. Y, no sólo eso, son más críticos, activos, con ganas
de manifestarse, involucrarse y vigilar los actos públicos, lo cual a futuro puede generar también
otro tipo de reacciones en desmedro al ejercicio de sus libertades.

Como es el caso de la libertad de expresión que está estrechamente relacionada con la libertad de
asociación y ambas cumplen un papel crucial en sustentar la democracia y garantizar los derechos
humanos. Es entonces de honda preocupación las graves violaciones a los derechos humanos
cometidas por actores gubernamentales y no gubernamentales contra quienes utilizan internet y
otras tecnologías relacionadas para impulsar la participación democrática y la libertad de opinión
política como es el caso del gobierno chino quien ha bloqueado el acceso a páginas como
Facebook, Twitter, Youtube y LinkedIn e incluso ha creado su propio buscador que filtra y censura
la búsqueda de palabras como: revolución jazmín, democracia, entre muchas otras. Recientemente
un par de profesores y militares declararon que "la libertad de internet interfiere con el gobierno
comunista”.

Sobre esta censura la ONU publica que “China tiene uno de los sistemas más extensos para controlar
la información en internet (...) los mecanismos usados para regular y censurar la información en
internet son cada vez más sofisticados y con controles en varias fases que se encuentran ocultos a
la población”. Llamamos a poner fin a esas violaciones y a buscar medidas que mejoren la
democracia y los movimientos por la justicia social.

Otra transgresión que se ha detectado es que muchos de los gobiernos han bloqueado el acceso a
internet. Egipto lo hizo durante las revueltas sociales que terminaron con la dictadura de Hosni
Mubarak. Irán bloqueó algunas páginas de activistas que llamaban a una manifestación y muchos
otros países han seguido este ejemplo. La ONU afirma que el acceso a la web debe mantenerse y es
especialmente valioso "en momentos políticos clave como elecciones, tiempos de intranquilidad
social o aniversarios históricos y políticos".

La capacidad de los gobiernos de apagar internet es un asunto que preocupa a la ONU, pues asegura
que violan las libertades de expresión y de acceso a la información de los ciudadanos.

Sólo para tener una idea, el Informe sobre Libertad en la Red 2015, elaborado por Freedom House
en 65 países, nos demuestra que las principales causas de censura online son: las críticas a las
autoridades, corrupción, oposición política, movilización de causas públicas, asuntos LGTBI, entre
otros. Este informe dibuja un panorama sombrío de las tendencias de censura de internet en el
mundo, diciendo, “Los gobiernos en 14 de 65 países aprobaron nuevas leyes para aumentar la
vigilancia el año pasado. Los gobiernos de todo el mundo se han movido hacia la prohibición del
cifrado y la debilitación del anonimato para todos los usuarios de internet”. El informe concluye que,
de muchas maneras, el año pasado fue uno de consolidación y adaptación de restricciones de
internet más que de nuevos retrocesos dramáticos. Los gobiernos que ya habían expandido
ampliamente su arsenal de herramientas para controlar el ámbito en línea —alterando las redes
TIC, bloqueando y filtrando contenido, realizando vigilancia invasiva—ahora están reforzando la
aplicación de esos métodos. Como el bloqueo se ha vuelto menos efectivo, más gobiernos se han
volcado a censurar contenido a través de peticiones de eliminación o más enérgicamente, tácticas
coactivas. Como los usuarios entendidos de internet, cada vez optan más por el cifrado y
herramientas de anonimato para proteger sus derechos, los funcionarios gubernamentales de todo
el espectro político están buscando debilitar estos obstáculos a la vigilancia, volviendo
potencialmente al internet menos seguro para todos.

De esta manera, podemos decir que muchos Estados intentan controlar el acceso de Internet como
una forma de controlar a sus ciudadanos, por ello la ONU ha declarado al derecho de acceso a
internet como uno de los derechos fundamentales más, protegiendo a la vez otros derechos contra
los abusos de estos estados porque restringir los derechos en la web no es la salida más saludable
para la democracia moderna y la sociedad de la información y del conocimiento que deseamos
construir.

Lo que hay que hacer es buscar promocionar y proteger la libertad de opinión y de expresión, así
como la libertad de reunión y asociación en Internet como en el mundo real, respetando al mismo
tiempo los demás derechos fundamentales. Más de 180 gobiernos han reafirmado la plena
aplicabilidad de la Declaración Universal de Derechos Humanos en Internet durante las cumbres
mundiales sobre la sociedad de la información (CMSI), mientras que el Consejo de Derechos
Humanos ha reafirmado la importancia de la protección de los derechos fundamentales y de la libre
circulación de la información en línea.

La protección efectiva de los datos personales y la vida privada en Internet es primordial para
garantizar la confianza y seguridad del usuario. Por consiguiente, es necesario prevenir las
infracciones contra la vida personal (almacenamiento ilícito de datos personales, utilización abusiva
o divulgación no autorizada…) para que las personas no pierdan el control de sus datos personales,
y todos los intermediarios respeten ese derecho fundamental.

La situación en el Perú y en América Latina acerca de reconocer el acceso a internet como derecho
fundamental va en buen camino debido a que en nuestro país el pleno del Congreso ya ha aprobado
el proyecto de ley que declara como derecho fundamental el acceso irrestricto y gratuito a los
servicios de Internet. La misma propuesta establece la masificación del servicio de banda ancha,
especialmente en las zonas rurales y en los lugares de preferente interés social.

Respecto a otros países, según el estudio “Examinando los Derechos y Libertades en Internet en
América Latina” (EXILIA), coordinado por la Organización por el Progreso de las Comunicaciones
(APC), en conjunto con Derechos Digital, Fundación Karisma, R3D, Cooperativa Sulá Batsú y TEDIC
,se concluyó que si bien se detectan algunos avances o aspectos positivos el reconocimiento
constitucional en relación a los derechos y libertades en Internet, muchos se convierten en la
práctica en situaciones de cuidado para el ejercicio de derechos, ya sea por la implementación
deficiente de normas bien intencionadas, o por no cumplirse las garantías que se pensaba
salvaguardar”.

“Hay que insistir en la necesidad de una regulación con perspectiva de derechos humanos, que
garantice un equilibrio adecuado de intereses también al momento de su implementación. De lo
contrario, el peligro es que se multipliquen las declaraciones de intenciones con casi nulo efecto
práctico… los esfuerzos no deben concluir cuando se logra una normativa respetuosa de los
derechos humanos, sino que hay que realizar un seguimiento luego de su implementación con el fin
de garantizar el cumplimiento de lo establecido, o denunciar su incumplimiento”, recomienda el
documento.
El mayor avance que registra el informe es el reconocimiento constitucional de las garantías
relacionadas con los derechos humanos e Internet. Sin embargo, la principal amenaza es la
deficiente implementación, en particular, en relación a la neutralidad de red (no solo a nivel
normativo sino también en el contexto de ofertas de zero rating o del programa [Link] o Free
Basics de Facebook), vigilancia y privacidad.

Ahora bien, queda en manos de los Estados velar para que se respete este nuevo derecho y poner
fin a los actos de violencia, acoso y otras violaciones a los derechos humanos que conllevan el uso
de la Internet.

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