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No Podemos Callar HCH 4.13-22

I. Pedro y Juan se negaron a callar sobre Jesús a pesar de las amenazas, ya que debían obedecer a Dios antes que a los hombres. II. Aunque no tenían instrucción formal, Dios les dio las palabras para testificar sobre lo que habían visto y oído de Jesús. III. Es un mandamiento de Dios que los cristianos compartan el evangelio, por lo que no podemos dejar de hablar sobre Jesús y su salvación.

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No Podemos Callar HCH 4.13-22

I. Pedro y Juan se negaron a callar sobre Jesús a pesar de las amenazas, ya que debían obedecer a Dios antes que a los hombres. II. Aunque no tenían instrucción formal, Dios les dio las palabras para testificar sobre lo que habían visto y oído de Jesús. III. Es un mandamiento de Dios que los cristianos compartan el evangelio, por lo que no podemos dejar de hablar sobre Jesús y su salvación.

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No podemos callar

Hch 4:13-22 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y


sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les
reconocían que habían estado con Jesús. (14) Y viendo al hombre que
había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en
contra. (15) Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y
conferenciaban entre sí, (16) diciendo: ¿Qué haremos con estos
hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos,
notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.
(17) Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo,
amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre
alguno en este nombre. (18) Y llamándolos, les intimaron que en
ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. (19)
Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante
de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (20) porque no
podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (21) Ellos entonces
les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles,
por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se
había hecho, (22) ya que el hombre en quien se había hecho este
milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.
Hoy en día puede ser que aún viendo los milagros y las obras de Dios
irrefutables nos podemos encontrar con personas incrédulas. Pero no
podemos dejara de decir lo que hemos visto y oído.
I. No nos podemos sorprender
1. Las personas que vieron a este hombre sabían que estuvo
más 40 años.
2. Las mentes se cierran tal como los fariseos.
3. Aún viendo las mismas obras extraordinarias de Cristo no
creyeron.
4. No nos debemos dar por vencidos, debemos seguir orando
por ellos y hablándoles acerca del Señor y Él se encargará de
obrar a su tiempo.
II. No es nuestra capacidad
1. Pedro y juan Fueron tratados como hombres sin letras y del
vulgo.
2. No tenían instrucción rabínica formal.
3. Hoy puede que no tengamos esas cosas, pero si tenemos un
corazón quebrantado por las almas, una vida de oración Dios
colocará las palabras en nuestra boca, y el Espíritu Santo les
convencerá.
4. No es por talento o capacidad, o por ser profesionales, es por
el amor al Señor a aquellos que se están perdiendo.
III. Es en obediencia A Dios
1. Es necesario. Cristo habló a sus discípulos dejándoles
mandamientos, y entre esos estaba Id y predicad. Pero había
amenaza. "Debemos ser pescadores de hombres, no
guardianes del acuario." Dios nos llamó a esto.
2. Las personas pueden querer que callemos, pero Dios nos
envía a hablar de Él y sus obras de Salvación.
3. No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído porque
Cristo nos dijo “cualquiera, pues, que me confiese delante de
los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que
está en los cielos” Mt 10.32. "Cuando abrimos nuestro corazón
al Señor, Él abre nuestros ojos a los perdidos" (Pro 11:30)
4. "La salvación de los hombres, debería ser el principal deseo y
meta de cada cristiano" "La Iglesia que no evangeliza, se
fosiliza."
"La iglesia que deja de evangelizar, pronto dejará de ser evangélica." Es
nuestra tarea como Iglesia, como hijos de Dios y es su amor lo que nos
impulsa a advertir a las personas del juicio y de la condenación eterna,
antes que sea derramada la sangre ellos sobre nosotros. Amén!

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