0% encontró este documento útil (0 votos)
939 vistas12 páginas

Tecnicas de Intervención Criminologica

Este documento describe los objetivos y contenidos de la asignatura "Técnicas de Intervención Criminológica I". Se explican conceptos como la mediación, sus características y antecedentes históricos. También se detallan los principios básicos de la mediación como proceso de resolución de conflictos, incluyendo las distintas etapas como las sesiones informativas, de caucus y la búsqueda creativa de soluciones alternativas. El objetivo general de la asignatura es desarrollar habilidades para la preven

Cargado por

Yoru Junin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
939 vistas12 páginas

Tecnicas de Intervención Criminologica

Este documento describe los objetivos y contenidos de la asignatura "Técnicas de Intervención Criminológica I". Se explican conceptos como la mediación, sus características y antecedentes históricos. También se detallan los principios básicos de la mediación como proceso de resolución de conflictos, incluyendo las distintas etapas como las sesiones informativas, de caucus y la búsqueda creativa de soluciones alternativas. El objetivo general de la asignatura es desarrollar habilidades para la preven

Cargado por

Yoru Junin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Técnicas de Intervención

Criminológica I

OBJETIVOS GENERALES DE LA ASIGNATURA:

El alumno desarrollará las competencias y habilidades necesarias de intervención tanto para


la prevención primaria como secundaría de conductas antisociales en la comunidad, siendo
este un factor de concordia y pacificación en la misma.

I. LA MEDIACIÓN Y SUS CARACTERÍSTICAS

1.1 Definición de Mediación.

El concepto de mediación, procedente del vocablo latino mediatio, alude al acto y el


resultado de mediar. Este verbo (mediar) tiene varios usos: puede tratarse de interceder por
alguien, de intervenir para que dos o más partes alcancen un acuerdo o de llegar a la mitad
de algo. La noción de mediación se utiliza en el ámbito del derecho para hacer referencia a
la acción que desarrolla un individuo de confianza de aquellos que mantienen un conflicto o
un enfrentamiento, con el objetivo de evitar un litigio o de concluirlo a través de un arreglo.

La mediación, de este modo, es un mecanismo para la resolución de disputas. La finalidad


de este recurso es que el pleito no alcance la instancia judicial, resolviéndolo antes a partir
de un convenio entre las partes. Existen distintas clases de mediación según cada legislación.
En algunos países se distingue entre la mediación familiar, la mediación laboral, la mediación
civil y la mediación mercantil, por ejemplo. En otros se diferencia entre la mediación
voluntaria y la mediación obligatoria.

Usualmente, la noción de mediación puede relacionarse con aquella de arbitraje ya que


siempre hablamos de dos partes directamente involucradas en un hecho y una tercera que
actúa para arbitrar o decidir sobre la posible solución. Mientras que en el plano informal y
cotidiano la mediación puede surgir de manera espontánea y llevarse a través de
metodologías no del todo objetivas, en el plano formal e internacional la mediación implica
un serio y rígido sistema de comportamientos, formas y protocolos que ambas partes deben
respetar. Esto es así porque, por lo general, llegado el caso de una mediación internacional
implica descontento mediano o severo entre dos países que solicitan, por tanto, la
intervención externa.

1.2 El porqué de la Mediación.

El conflicto es un hecho habitual que todo ser humano afronta en algún momento de su
vida. Se produce en escenarios naturales de la convivencia humana y por ello se ha asegurado
que el conflicto es propio de la vida misma. El conflicto resulta inseparable de la vida, se
trata de un fenómeno humano, natural e ineludible. Un conflicto representa una situación en
la que una parte percibe las ideas y la actitud de otra parte como contrarias a las suyas.

Por consiguiente, la vida sin conflictos significaría eliminar la diversidad. De hecho, el


conflicto, al igual que la crisis, resulta inherente al ser humano y la mediación como una
novedosa forma de solventar los conflictos puede desempeñar un papel primordial. Puede
considerarse didácticamente el conflicto como un valor si se estima que su tratamiento
generará una transformación enriquecedora en el ser humano. Por el contrario, si se la
enfrenta como un factor nocivo, se observará con un resultado perjudicial para las relaciones
humanas; se tratará de negociarlo en el primer caso y de evadirlo en el segundo.

1.3 Antecedentes históricos.

La mediación, como alternativa a los procesos judiciales, no es concepto novedoso. La


intervención de una tercera persona que ayuda a los contendientes a resolver sus conflictos y
a adoptar sus propias decisiones se ha venido produciendo en diversas culturas desde tiempos
lejanos. Existe una rica tradición de mediación en el Nuevo Testamento cuando Pablo se
dirigió a la congregación de Corinto pidiéndoles que no resolvieran sus diferencias en el
tribunal, sino que nombraran a personas de su propia comunidad para conciliarlas (1 Corintio
6: 1-4). La mediación es congruente con los valores bíblicos del perdón, la reconciliación, y
la comunidad.

En muchas culturas, las relaciones familiares y de parentesco han constituido un recurso


de mediación muy importante, con la institución del jefe de familia o patriarca como figura
respetada por las familias por su sabiduría y competencia para ayudar a resolver las
desavenencias personales entre sus miembros. Grupos étnicos y religiosos han establecido
históricamente sus propios sistemas alternativos para la resolución de desavenencias.

La resolución de conflictos interpersonales y comerciales entre miembros de un subgrupo


con la asistencia de terceras personas respetadas del mismo grupo era una manera de
conservar la independencia y establecer normas. Gremios comerciales, mercaderes, etc.,
sintieron la necesidad de resolver sus desavenencias sin la imposición de una autoridad
externa, por lo que la mediación y hasta cierto punto el arbitraje representaba la fórmula
idónea para preservar esa independencia.

En la antigua China, la conciliación y la mediación fueron los principales recursos para


resolver desavenencias. La mediación se sigue ejerciendo en la República Popular China a
través de los comités populares de conciliación. En Japón, país de rica tradición mediadora
en sus leyes y costumbres, el líder de una población se erigía en mediador para ayudar a sus
miembros a resolver sus diferencias. Con el tiempo se aprobaron disposiciones legales para
que los tribunales japoneses emplearan la conciliación de forma habitual.

En los Estados Unidos, los primeros cuáqueros ejercían tanto la mediación como el
arbitraje para resolver sus desavenencias comerciales, sin recurrir al litigio. No obstante, los
antecedentes y modelos de mediación más conocidos en los Estados Unidos provienen de los
procedimientos de resolución de desavenencias laborales industriales. Según Kressel y otros
autores, algunos de los primeros escritos que proponían la adaptación de técnicas alternativas
para resolver conflictos interpersonales se apoyaban precisamente en esos antecedentes.

Aunque ya se había observado anteriormente, es a finales de la década de los 60 cuando


la sociedad estadounidense expresa un gran interés por las formas alternativas de resolución
de desavenencias, o "Alternative Dispute Resolutions" (ADR), es decir "mecanismos que
intentan resolver disputas, principalmente al margen de los tribunales, o mediante medios no
judiciales". Estudiosos del derecho como L.Fuller, F.Sander, Roger Fisher, todos ellos de la
Harvard Law School, o el conocido autor Howard Raiffa, han contribuido notablemente a la
formación del pensamiento teórico respecto a los procedimientos y aplicación de técnicas
para la resolución de conflictos fuera de los tribunales.

La adaptación a Europa de un movimiento de ADR semejante al estadounidense resultaba


particularmente compleja por diversas razones, a excepción del Reino Unido, que es el país
de la Unión Europea que por su afinidad cultural y jurídica con los Estados Unidos ha acogido
con más intensidad las técnicas de ADR en áreas tan diversas como el derecho comercial, la
responsabilidad médica o el derecho del deporte. En países como la República Federal
Alemana, que no se caracteriza especialmente por la cultura negocial característica de los
sistemas del common law, la utilización de la mediación se ha incrementado
considerablemente en los últimos años, como un mecanismo de lo que se denomina
Alternative in der Ziviljustiz, en materias tales como la resolución de conflictos que afectan
al medio ambiente, derechos económicos, conflictos laborales, arrendamientos, disputas
entre vecinos, o cuestiones que afectan a los consumidores.

En el año 1995 entra en vigor en Francia la Ley de Mediación Procesal, que modifica
el artículo 131 del Código de Procedimiento Civil e introduce explícitamente la mediación.
Además de la conciliación como proceso previo y obligatorio antes de iniciar el juicio, se
instaura la figura del mediador, inspirado en el ombudsman sueco, cuya función es hacer
recomendaciones a la administración sobre cómo habría de resolverse la disputa, sin
facultades para obligarla.

1.4 Principios de la mediación.

La Mediación, puede ser considerada un proceso flexible, ya que se adapta a múltiples


ámbitos de actuación, aunque no por ello carece de estructura ni de principios básicos de
actuación.
A continuación, se desarrollan las distintas etapas del proceso de Mediación:

La Mediación se inicia con las sesiones informativas, en las que de manera grupal o
individual un profesional de la Mediación explicará a las partes implicadas en el conflicto el
funcionamiento de la Mediación, los objetivos y reglas de actuación. En dicha sesión
informativa, el mediador no entrará en profundidad en el tema conflictivo, aunque si le
resultará muy útil tener nociones básicas de lo sucedido.
Tras la sesión informativa, el mediador, junto con la opinión de las partes implicadas,
valorará la idoneidad o no iniciar la Mediación de forma conjunta. Si así fuera, el mediador
explicará la importancia de respetar los turnos de palabra y la opinión de la parte contraria.
En este punto del proceso, el mediador permitirá que las partes empiecen a explicar su punto
de vista sobre la situación conflictiva, con la intención de observar el nivel de
posicionamiento de las partes y permitir que ellos se desahoguen. Si se considerase necesario,
el mediador puede plantear a los implicados en el conflicto realizar sesiones de “Caucus” las
cuales consisten en reuniones individuales en las que el mediador puede llegar a entender las
posiciones reales de las partes y saber cuáles son sus puntos fuertes y débiles.
En las siguientes sesiones el mediador intentará fomentar la creatividad y la
espontaneidad de las partes a la hora de proponer alternativas. Se tratará cada uno de los
puntos generadores de conflicto y se buscarán soluciones y alternativas para cada problema.
La Mediación puede desarrollarse en tantas sesiones sea necesario, siempre y cuando no se
utilice como medio para prolongar el conflicto.
Una vez se hayan acordado los acuerdos pertinentes, el mediador redactará un
documento, el cual será firmado por las partes implicadas. El mediador ayudará a dar forma
a todos los acuerdos alcanzados y les explicará el valor de dicho documento.

A continuación, se mencionan los Principios Básicos de la Mediación, los cuales se tiene


que respetar siempre, independientemente del tipo de mediación que se realice.

Confidencialidad: Todo lo comentado durante las sesiones de Mediación es


confidencial, las partes no podrán citar al mediador como perito o testigo en un juicio.
Además, los temas que se traten durante las sesiones de “Caucus” también serán
confidenciales siempre y cuando los interesados así lo deseen.
Voluntariedad: Toda persona que acude a mediación debe hacerlo desde la
voluntariedad y debe ser consciente que puede solicitar abandonar la Mediación en cualquier
momento del proceso, sin consecuencias de ningún tipo.
Imparcialidad: La persona mediadora no valorará en ningún momento la actitud ni la
actuación de las partes en conflicto, no le corresponde realizar juicios de valor de ningún
tipo, por lo que se mostrará en todo momento imparcial. Es posible que, durante el proceso,
alguna de las partes intente convencer o manipular al mediador para conseguir su apoyo. En
esta situación, el mediador debe dejar claro, que él no está para valorar sus actuaciones, sino
que su función es ayudar a gestionar la comunicación, con el objetivo de alcanzar acuerdos.
Neutralidad: El mediador siempre respetará el punto de vista de los implicados en el
conflicto, así como el resultado de la Mediación. En ningún momento impondrá criterios
propios, aunque si ayudará de forma activa a las partes en la búsqueda y formulación de
alternativas.

1.5 Definición del proceso de Mediación.

Fase 1. Antes de empezar: preparación de la mediación


 Necesidad de buscar lugares neutros para el encuentro mediador. La sala debe de ser
propuesta por el mediador.
 El lugar de la mediación debe permitir hacer descansos con posibilidades de tomar
un refrigerio.
 Cuidar la ubicación de las partes. Huir de las posiciones enfrentadas.
 La mesa redonda es el formato predominante.
 Respetar la distancia mínima entre las partes. Si la distancia es mínima la situación
puede ser violenta y si es excesiva la discusión se realizará en términos demasiado
formales.

Fase 2. Presentación y reglas del juego


En algunos casos las autoridades que tutelan el proceso exigen del mediador la
presentación de un documento inicial con derechos y deberes a las partes, documento que
debe leer el mediador, solicitando su ratificación por las partes, quienes deben firmar dicho
documento inicial.

 Invitar a las partes a sentarse de acuerdo a posiciones adecuadas.


 Ofrecerles café, té o vaso de agua.
 Presentaciones: del mediador y de las partes.
 Definición del proceso de mediación.
 Definición del rol de mediador: facilitador de la comunicación, imparcialidad y
confidencialidad.
 Definición de las partes: la responsabilidad de la resolución descansa en las partes en
conflicto, los acuerdos deben ser convenidos voluntariamente por las partes.
 Exposición de las características del procedimiento. Normas de funcionamiento.
Ejemplo de fase de normas:
«Tenemos que respetar algunas reglas sobre las que debemos estar de acuerdo antes de
empezar «. Además de las que vamos a comentar ahora, imprescindibles para el adecuado
desarrollo de la mediación, podéis sugerir algunas otras reglas que creáis debamos tener en
cuenta.

Primera norma: Voluntariedad. ¿Estáis de acuerdo en que habéis venido voluntariamente?


(esperar respuesta por partes de ambos).

Segunda norma: Confidencialidad. ¿Estáis de acuerdo en que todo lo que digáis aquí será
confidencial? (esperar respuesta por partes de ambos).

Tercera norma: Colaboración/Implicación. ¿Estáis de acuerdo en escucharos el uno al otro y


no interrumpiros? (esperar respuesta por partes de ambos) ¿estáis de acuerdo en esforzaros
en resolver el problema, siendo lo más honestos y sinceros que podáis? (esperar respuesta
por partes de ambos).
Cuarta norma: Respeto. ¿Estáis de acuerdo en no insultaros ni agrediros, ni en utilizar un
lenguaje ofensivo o motes para dirigiros el uno al otro? (esperar respuesta por partes de
ambos).

Quinta norma: Imparcialidad. Vais a disponer del mismo espacio de tiempo para la
exposición de vuestro problema, ¿lo fijamos en cinco minutos para cada uno? (esperar
respuesta por partes de ambos).

Fase 3. Recogida de información

En esta fase el mediador/a recaba la visión sobre el problema de cada una de las partes.
“Cuéntanos…lo que pasó”, “cómo te sentiste”, “más acerca de…” Además de asegurarse de
si hay alguien más afectado o implicado en este problema.

Ejemplo: “Mi objetivo ahora es comprender lo mejor que pueda la situación, y en


particular entender sus intereses y lo que necesitará para alcanzar una solución, por tanto,
puede empezar por donde quiera. Yo no revelaré a la otra parte nada que usted me diga en
esta reunión privada, a menos que usted me indique específicamente lo contrario y yo esté
de acuerdo en hacerlo. Las notas que yo iré tomando van a servir para guiar el proceso
adecuadamente. Serán por supuesto confidenciales y destruidas cuando se complete la
mediación…”

En esta fase el mediador/a:

 Utilizará técnicas de escucha activa (mostrar interés, clarificar, parafrasear, reflejar,


resumir…) pero sin valorar.
 Se informará sobre si hay más implicados.
 Se identificarán y anotarán por escrito los temas centrales fijándose en especial en los
puntos de encuentro o aspectos positivos.
 Se resumirá el punto de vista de las partes.
 Finalmente es necesario preguntar si se quiere aportar algo más.
Fase 4. Aclarar el problema

Las cuestiones que el/la mediador/a debe indagar:

 ¿Cuál es el problema?
 ¿Desde cuándo ocurre?
 ¿Por qué crees que ocurre?
 ¿Qué habéis hecho para solucionarlo?
 ¿Qué resultados habéis obtenido?
 ¿Por qué habéis optado por el servicio de mediación?
 ¿Cómo ves los intereses y posiciones de la otra parte?
 ¿Qué piensas que hace falta realmente para que la otra parte llegue a un acuerdo
contigo sobre esta cuestión?
 ¿Qué expectativas tienes de este proceso de mediación?

En esta fase, y evitando la sensación de “interrogatorio” hay que intentar el encuadre del
conflicto (lectura alternativa del conflicto). Para ello:

 No cuestionar los relatos: “tenéis puntos de vista diferentes”.


 Realizar preguntas que permitan hacer visibles a las partes las percepciones del otro:
sus razones, sus motivaciones…
 Distinguir entre comportamiento e intencionalidad.
 Generalizar: ¿No ha sido buena vuestra relación antes?
 Particularizar: ¿Has sido capaz de resolverlo en otra ocasión...?
 Preguntar sobre límites, normas, valores, justicia… ¿Se ven como compañeros o
como enemigos? ¿Qué vais a hacer si no acordáis?
 Intentar que digan algo positivo de la otra parte.
 Ayudar a bajar de posiciones a intereses y necesidades.
 Resaltar los puntos de conexión y las “pequeñas concesiones”, mueven a hacer otras.
 Recordar las consecuencias de seguir igual.
Fase 5. Proponer soluciones

En esta fase el mediador/a:

 No debe coartar las propuestas. Favorecer y reforzar la creatividad y la cantidad. ¿Qué


propondríais para mejorar la situación? (“lluvia de ideas”).
 Ayudar a combinar propuestas.
 Ayudar a ser realistas.

Posibles cuestiones para esta fase:

 ¿Qué es lo que querrías que ocurriese como resultado de estos encuentros?


 ¿Cómo crees tú que esto puede resolverse?
 ¿De esa forma respetarías los intereses / necesidades de la otra parte, que son tan
importantes para él/ella?
 Ves que él /ella está colaborando… ¿qué puedes decirle tú?
 ¿Esa solución sería justa para ti? ¿Y para él / ella?
 ¿Cómo puedes mejorar tu proposición para hacerla más aceptable para la otra parte?
 ¿Creéis que así se resolvería el problema?

Fase 6. Llegar a un acuerdo


En esta fase el mediador ayuda a las partes a definir claramente el acuerdo: Qué se hará,
Quién lo hará, Cómo lo hará y Cuándo lo hará.

El acuerdo debe ser: equilibrado, claro, realista-posible, aceptable por las partes,
concreto y evaluable.
Debe ser redactarlo por escrito y firmado por las partes. Copias para cada parte.
Felicitar a las partes por su colaboración.
En caso de finalizar la mediación sin acuerdo o porque se den circunstancias bajo las
que el mediador/a deba dar por finalizado el proceso el mediador/a deberá redactar un
documento final con los posibles acuerdos y/o situaciones específicas que impiden la
mediación y requerir su firma por cada una de las partes.
En el acuerdo también aparecerán los momentos de revisión/evaluación.
1.6 Importancia de la mediación desde una perspectiva social, legal y familiar.

La mediación social.

La medicación social es un proceso que facilita el acercamiento y la comunicación


entre dos o más partes con el objetivo de buscar una discrepancia, de manera que se llegue a
dicha solución a través del trabajo y comunicación de ambas partes, mejorando así sus
relaciones. No es una actividad que se centra solo en la resolución de conflictos, sino que
busca ir más allá, transformar una situación o un entorno haciendo que sea más positiva.

Para resolver conflictos podemos encontrar otro tipo de procedimientos:

La negación: método que se utiliza para resolver conflictos, pero donde los sujetos
implicados no necesitan de una persona ajena para llegar a un acuerdo. El proceso se da de
manera voluntaria y se necesita de la comunicación entre las partes. En la negociación las
partes en conflicto reconocen las divergencias en sus intereses por lo que deciden ponerse de
acuerdo usando la negociación.
El arbitraje: método que se utiliza para resolver conflictos donde se recurre a una
tercera persona que hace de árbitro o juez y decide que es lo que debe hacer cada parte, que
asume la sentencia de manera voluntaria o impuesta legalmente.
La mediación: existe una tercera persona (neutral) que no decide cual es la solución
al conflicto, sino que guía, interviene cuando es necesario, recomienda y ofrece las
herramientas y recursos necesarios para que las personas se entiendan y favorece a que cada
parte construya la solución más adecuada para ambos. Contribuye a que se dé un
“empowerment” un empoderamiento de las partes, mejorando la comunicación y
transformando las situaciones.

Tipos de mediación:

La mediación CREATIVA: proceso de transformación de las normas, de creación de nuevas


normas y acciones basadas en nuevas relaciones entre las partes.
La mediación REHABILITADORA: dirigida a la resolución de conflictos culturales.
La mediación PREVENTIVA: consiste en facilitar la comunicación y la comprensión entre
personas con códigos culturales diferentes.

La mediación en contextos educativos:

Contribuye a la mejora de las relaciones entre el profesorado y los estudiantes o entre los
propios alumnos. Podemos encontrar numerosos programas (planes de Convivencia) en
centros educativos donde se forman a los alumnos como mediadores para que sepan mediar
entre los iguales ante un conflicto.

Ventajas de la mediación social en contextos educativos:

 Promover la gestión positiva de conflictos.


 Facilitar acuerdos constructivos.
 Promover la comprensión de las diferencias en función de diversas variables y el
enriquecimiento mutuo derivado de las mismas.
 Crear un clima escolar pacífico y constructivo donde poder desarrollar: La afirmación
personal y autoestima, la confianza mutua, las capacidades de compartir sentimientos,
información y experiencias, una actitud positiva y optimista de la vida.
 Favorecer el acceso real de todos los grupos a los recursos comunitarios.
 Contribuir a la superación de prejuicios, estereotipos, racismo.
 Prevenir o regular situaciones conflictivas.

En un estudio llevado a cabo por Becker-Haven a principio de los años ochenta y citado por
Taylor (1997), se agruparon los roles y modelos seguidos por los mediadores en cuatro
modalidades:
 Modalidad educativa. El objetivo de la mediación de los seguidores de este modelo
de intervención es el de facilitar a los clientes información objetiva sobre temas
legales, educativos, psicológicos, de negociación, etc., para que las partes que acuden
a la mediación, con el bagaje que les aporta una información que los dos quieren
simultáneamente, negocien sus propios acuerdos.
 Modalidad racional-analítica. En este modelo, el proceso mediador, muy pautado y
basado en protocolos de negociación asistida, va conduciendo a los clientes desde el
primer punto en que se encuentra su negociación hasta el punto final de plasmación
de un acuerdo satisfactorio. El mismo modelo es aplicado tanto a temas de custodia
de hijos como a negociaciones sobre la distribución de bienes o la utilización de la
vivienda conyugal.
 Modalidad terapéutica. El tema emocional no es pasado por alto a lo largo de las
sesiones de mediación, sino que se abordan las emociones y los sentimientos
(positivos, negativos, complejos…) como parte de la intervención mediadora, con el
objetivo de que no sean un obstáculo para llegar a acuerdos o, simplemente, como
parte integrante del proceso mediador.
 Modalidad normativo-evaluativa. El rol del mediador en este modelo es claramente
directivo. El mediador es consciente de que su control del proceso está influyendo
claramente en el contenido de la mediación. Los mediadores que utilizan este modelo
se sienten legitimados para seguirlo, porque creen que sólo con este rol pueden ayudar
a que se logre el «mejor beneficio» de sus clientes. Siguen este modelo porque, en su
opinión, les ayuda a cumplir el requisito ético de intentar un equilibrio de poder entre
las partes o porque, simplemente, les permite responder a las demandas de los
clientes.

También podría gustarte