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Lectu Ra

La elefanta quería ser modelo como las jirafas que veía en la televisión, así que hizo una estricta dieta para adelgazar. Aunque logró bajar de peso, también se volvió débil, ojerosa y fea. Se mudó a la ciudad de las jirafas pero no pudo convertirse en modelo porque seguía siendo demasiado grande. Comprendió que cada especie es única y no puede cambiar su naturaleza, por lo que regresó con sus amigos elefantes, pidió perdón y aprendió a aceptarse a sí
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Lectu Ra

La elefanta quería ser modelo como las jirafas que veía en la televisión, así que hizo una estricta dieta para adelgazar. Aunque logró bajar de peso, también se volvió débil, ojerosa y fea. Se mudó a la ciudad de las jirafas pero no pudo convertirse en modelo porque seguía siendo demasiado grande. Comprendió que cada especie es única y no puede cambiar su naturaleza, por lo que regresó con sus amigos elefantes, pidió perdón y aprendió a aceptarse a sí
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LECTURA: LA ELEFANTA QUE QUERÍA SER JIRAFA

Había una vez una elefanta que vivía feliz en su pueblo. Un día,
mirando la televisión quedó fascinada con el Gran Desfile
“Jirafas Moda Show”, con las mejores modelos de Jirafancho y
Roberto Jirofandio.
- ¡Cómo me gustaría ser una famosa modelo!
-decía la elefanta sin dejar de mirar el Show
Entonces se puso a pensar, ya que no podía sacarse esa idea de la cabeza. Pensó y pensó durante
un largo rato, hasta que por fin se le ocurrió una gran idea, hacer una dieta. Y desde ese día empezó
a comer cada vez menos. Al principio iba todo bien tal cual lo había planeado… ¡si hasta se notaba
más flaca al mirarse al espejo! Pero el problema era que para hacer semejante sacrificio, tuvo que
alejarse de sus amigos elefantes, porque éstos comían todo el tiempo y ella no podía resistir la
tentación.
Así fue como empezó a quedarse sola, ya que sus amigos, cansados de que nunca quisiera salir
con ellos, dejaron de invitarla.
-¡Esto de ser flaca sí que cuesta mucho! -pensaba tristemente la elefanta-.
Pasó el tiempo, y después de muchos sacrificios, logró por fin estar mucho más flaca, pero
también estaba ojerosa, un poco débil y mucho más fea, ya que un elefante tan flaco nunca puede
ser muy lindo. Sus vecinos del barrio la miraban extrañados… es que empezaba a verse muy
diferente al lado de los de su especie, y esto llamaba mucho la atención. Fue entonces que la
elefanta pensó que ya nada tenía que hacer al lado de sus gordos amigos, y decidió irse a vivir a
Jiraflandia, la ciudad de las jirafas, donde creía que ya estaba lista para convertirse en una Súper
Modelo.
¡Pero qué desilusión que se llevó! Todas las jirafas la miraban como a una extraña, y nadie aceptó
incluirla en sus desfiles.
Es que para ser delgada como una jirafa, aún seguía siendo muy gorda, y para ser una verdadera
elefanta… ¡estaba demasiado flaca!
Ahora se sentía peor que nunca, porque no sabía cuál era su verdadero lugar, bueno, en realidad
sí lo sabía, pero no estaba muy segura de querer aceptarlo.
Finalmente, después de mucho pensar, se dio cuenta de que lo que quería lograr era imposible,
porque era como pedirle a una jirafa que sea tan gorda como un elefante… ¡eso nunca sería
posible! Y aunque lo fuera, ¿se imaginan lo fea que quedaría?
- Cada uno es como es -reflexionó la elefanta-. Lástima que no lo pensé antes de arruinar tantos
meses de mi vida intentando ser otra, haciendo terribles sacrificios para convertirme en una
modelo famosa, como esas altas y delgadas jirafas. Si era tan feliz antes, estaba rodeada de
amigos, y todos me querían como era… ¿para qué cambiar mi imagen? Si cada ser es único e
irrepetible, ¿para qué quiero parecerme tanto a alguien que no soy? -sollozaba tristemente- Ahora
estoy sola, triste, y arrepentida detodo lo que hice. Y así fue que decidió volver a su pueblo, junto
a sus vecinos y amigos, y pedirles perdón, porque últimamente no los había tratado nada bien.
Todos allí la perdonaron, y le organizaron una fiesta de Bienvenida, donde no faltaron tortas,
pasteles, y muchas cosas ricas.
La elefanta, que ya estaba cansada de pasar hambre, comió de todo. Y se sintió muy contenta de
volvera ser una elefanta “normal”.
Y desde ese día ya no quiso parecerse más a nadie, sólo quiso ser ella misma… ¡Y así sí que vivió
feliz!

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