ü Es un semidictado de texto completo en el que el
profesor ni aporta ni dicta el texto (lo hacen los
estudiantes) y en el que el alumno tampoco escribe
el texto que se dicta. Los estudiantes ordenan unas
imágenes y escriben un relato de lo que sucede en
las imágenes.
ü Luego leen su relato a los compañeros, que, a su vez,
tienen que ordenar las imágenes de acuerdo con la
historia que están escuchando.
ü Es un dictado de tipo tradicional pero en una
versión más “divertida”. Los estudiantes escriben lo
que el profesor dicta como si fuese un reproductor
de casete a velocidad normal.
ü Los alumnos pueden controlar al profesor con los
controles: “para-stop”, “repite desde…” y “continua-
play”. Cuando un alumno da una orden de parar, él
mismo u otro puede dar la de continuar.
ü Dictamos en forma telegrama y ellos tienen que
construir las frases con todas las partículas
necesarias así como colocar los verbos en las formas
correctas.
ü Los alumnos trabajan individualmente y escriben las
frases que consideran correctas a partir de las
palabras que dicta el profesor.
ü Una fase opcional sería que los alumnos comenten
en parejas o pequeños grupos sus textos. aclarando
los posibles errores.
ü Consiste en escuchar una canción, preferiblemente
una que no conozcan. Los alumnos intentan copiar
la letra, haciendo una marca (o dejando una línea en
blanco) cuando pierden un verso entero.
ü La segunda audición será para ir llenando los
espacios vacíos y confirmar las palabras apuntadas.
Después, por parejas, o en pequeños grupos, se hace
la revisión, y cada uno completa lo que le falte.
ü Se trabaja normalmente por parejas. Se pegan las
palabras o las frases del dictado por las paredes de
la clase.
ü Uno de los dos (el emisario) va a la pared, memoriza
el texto y vuelve a la mesa para dictárselo a su
compañero (el escriba).
ü Luego cambian los papeles. Por último, van juntos
por las paredes corrigiendo el dictado mirando los
textos. Es ideal para trabajar memoria,
pronunciación y colaboración.
ü Es el dictado de palabras en el que el profesor finge
que se le olvida justo la palabra que quería dictar.
ü Tiene que conseguir que los alumnos descubran cuál
es y la escriban. Por ejemplo, si queremos dictar
“tijeras”, haremos como que no nos sale la palabra y
empezaremos a decir frases como “sí hombre, eso
que utilizáis para recortar y que tenéis guardado en
el estuche, que ahora no me acuerdo cómo se dice,
caramba”.