El mjo de Dios.
Esta es la única vez que aparece este título en el
Apocalipsis, pero Dios es llamado Padre de Cristo en 1:6; 2:27; 3:5,21;
14: 1. Sólo en 21: 7, Dios es llamado el Padre de los creyentes. Probable-
Las cartas a las sie te iglesias / 47
mente el título adelanta el uso del Salmo 2, que es citado en el versículo
27.
Que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido. Esta alusión al pasaje de
1: 14 designa a Cristo como aquel cuyos ojos
resplandecen de ira y que está preparado para aplastar bajo sus pies a los
enemigos de la fe cristiana. Esta descripción nos preparará para las severas
palabras de los versículos 26,27.
Versículo 19. Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu
paciencia. Probablemente las cuatro palabras de aprobación son una expli·
cación de las buenas obras de esta iglesia. Posiblemente, el servicio es la
manifestación del amor y la paciencia de la fe. He aquí una iglesia que
tiene mucho para ser recomendado. Su amor no se ha enfriado como el de
Efeso y la gran mayoría de la iglesia ha permitido que su fe les guíe a la
paciencia ante los problemas que la iglesia enfrenta en un medio pagano.
Tus obras postreras son más que las primeras. Esta iglesia había mani·
festadoun considerable crecimiento en las virtudes cristianas; su amor y su
fe habían aumentado notablemente.
Versículo 20. Toleras que esa mujer Jezabel. El problema en esta iglesia
era que, aun cuando la mayoría estaba creciendo firmemente en amor y fe,
toleraban la mala enseñanza. Había surgido en la iglesia una mujer de la
cual Jezabel era el prototipo. De la manera que Jezabel, la reina de Acab,
había apoyado la idolatría (I R. 16:31), así esta mujer con su perniciosa
enseñanza estaba alejando a algunos de la fe.
Que se dice profetisa. Los profetas eran considerados grandemente en la
iglesia primitiva y son mencionados en estrecha relación con los apóstoles
(I Co. 12: 28; Ef. 4: 11). En Romanos 12:6, la profecía encabeza la lista de
los dones del Espíritu. El oficio de profeta no era primordialmente el de
predecir el futuro, aunque eso podía incluirse (Hch. 11: 27), era más bien
el de un maestro inspirado. Debemos recordar que la iglesia primitiva no
poseía el Nuevo Testamento como nosotros, con su relato inspirado de las
palabras y hechos de Cristo y el significado de su muerte y resurrección.
En parte para llenar esta necesidad de una enseñanza digna de confianza, el
Espíritu Santo a menudo iluminaba a profetas que presentaran la palabra
de Dios. Pablo nos ha dejado una extensa descripción del papel y la función de los profetas en 1
Corintios 14. Los profetas, junto con los apóstoles, constituían el medio humano para la revelación
de la verdad divina (Ef.
3: 5). Esta falsa Jezabel declaraba ser profetisa, y que había recibido revelaciones especiales de
Dios, que la calificaban para ser una maestra con
autoridad. Obviamente, era miembro de la iglesia y buscaba seguidores
entre los cristianos de Tiatira.
Toleras. El problema en Tiatira era una tolerancia poco sana. Reconocieron la presencia de la falsa
profetisa; reconocieron también el carácter
malo de su enseñanza, pero por su tolerancia se negaban a actuar contra
48 / Un comentario sobre el Apocalipsis de Juan
ella. Aquí está la situación opuesta a la de Efeso. Los efesios habían
probado a aquellos que se decían apóstoles y habían rechazado a los falsos,
pero este conflicto los había hecho rudos y dados a la censura. Aquí hay
una iglesia que abunda y crece en amor y fe que tolera a los falsos profetas
para su propio perjuicio.
Enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a
los ídolos. El error de esta Jezabel era el mismo que el de los nicolaítas en
Pérgamo: total acomodación a las costumbres paganas. La razón por la
cual el problema asumía una forma tan aguda en Tiatira era que ser miembros de los gremios
comerciales implicaba participar en comidas paganas y
a menudo llevaba a la inmoralidad.
Versículo 21. Le he dado tiempo para que se arrepienta. Evidentemente
estas palabras se refieren a algún incidente del pasado, que desconocemos,
cuando Dios había usado alguna ocasión para reprender a la falsa profetisa
y llamarla al arrepentimiento. Posiblemente, Juan mismo había ministrado
en la iglesia de Tiatira y había reprendido a la mujer, pero sin éxito.
Versículo 22. Yo la arrojo en cama. El griego dice simplemente "cama",
pero algunos traductores han colocado adecuadamente la idea del Antiguo
Testamento de "caer en cama" o sea enfermarse (Ex. 21: 18). Probablemente se quiere hacer un
contraste entre una cama de enfermo y una cama
de adulterio. Dios promete castigar a Jezabel con alguna aflicción de enfermedad física.
En gran tribulación. Estas palabras reflejan un paralelismo poético hebraico y prometen la misma
aflicción para aquellos que han aceptado la
enseñanza de la mujer y han tratado de adaptar su profesión cristiana a las
prácticas implicadas en la participación de los gremios comerciales.
Versículo 23. Y a sus hijos heriré de muerte. El texto distingue entre
aquellos que se han unido en adulterio con la profetisa y los que son
llamados sus hijos. El castigo de los últimos es mucho más severo que el de
los primeros: la muerte. Es evidente que Juan desea que distingamos entre
aquellos que aun están luchando con el problema de cómo ser leales a
Cristo y al mismo tiempo adaptarse plenamente a las costumbres sociales y
comerciales de su medio ambiente, y aquellos que se han consagrado sin
reservas a la enseñanza de la falsa profetisa. Algunos comentaristas piensan
que "sus hijos" designa literalmente a su descendencia física, pero esto
parece improbable.
Todas las iglesias sabrán. Debemos inferir de esto que la falsa Jezabel
era ampliamente conocida por todas las iglesias de Asia; Dios promete un
juicio que será en sí mismo un testimonio del hecho de que yo soy el que
escudriña la mente y el coraz6n.
Versículo 24. Juan prosigue con una promesa de seguridad para la mayoría de la iglesia a cuantos
no tienen esta doctrlita de la falsa profetisa,
aun cuando la hayan tolerado. Su enseñanza es descrita como las profundi-
Las cartas a las siete iglesias / 49
dades de Satanás. Algunos intérpretes piensan que la falsa Jezabel procla·
maba que su enseñanza introduciría a sus discípulos en los misterios satánicos. Es más probable
que Juan escribiera irónicamente; como profetisa,
declaraba que introduciría a sus seguidores a las cosas profundas de Dios (l
Co. 2: 10; Ro. 11: 33; Ef. 3: 18), pero en realidad, no eran tales; eran las
profundidades de Satanás y no de Dios.
Las palabras otra carga producen perplejidad, porque el contexto no
aclara qué carga está poniendo Juan sobre sus lectores. Muchos intérpretes
ven una alusión al decreto del concilio de Jerusalén en Hechos 15, que
incluye prohibiciones de comer alimentos ofrecidos a los ídolos y de cometer inmoralidades. Esto
es una interpretación admisible, sea que Juan tuviera o no en mente el decreto de Hechos.
Versículo 25. Lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. En vez de
agregar una nueva lista de demandás sobre los creyentes de Tiatira, Cristo
simplemente los exhorta a continuar en su fidelidad a su profesión cristiana y a eliminar las fiestas
paganas con su inmoralidad consecuente.
Versículo 26. Al que venciere y guardare mis obras. El cristiano victorioso que no acepta la
enseñanza de la falsa profetisa se le dice que guarde
las obras de Cristo mismo, es decir, sus mandamientos.
Autoridad sobre las naciones. La idea que aparece en 1: 6 se hace más
explícita en este pasaje: los santos han de compartir el gobierno mesiánico
de Cristo sobre las naciones. Los santos son un reino porque compartirán
el reinado de Cristo. El ha prometido a sus discípulos que heredarán la
tierra (Mt. 5: 5). Prometió a los doce que en el nuevo mundo se sentarían
en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt. 19: 28) y la
misma promesa se repite en Lucas 22: 30. La misma idea básica se encuentra en la afirmación de
Pablo de que los santos juzgarán al mundo (1 Co.
6: 2). La interpretación premilenial de 20:4 ve el cumplimiento de esta
promesa en el reino mesiánico temporal que se presenta entre la parusía
(19: 11-16) y la nueva era cuando los nuevos cielos y la nueva tierra desplazarán al viejo orden (21:
1ss).
Versículo 27. Las regirá con vara de hierro. Estas palabras explican algo
más el poder del conquistador sobre las naciones. Recibe la promesa de
que compartirá las funciones del mismo Cristo: "Los quebrantarás con
vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás" (Sal. 2:9). Esta
frase se repite en la visión de la venida de Cristo: "Ellas regirá con vara de
hierro" (19: 15; véase también 12: 5). Aparece un problema en el texto
griego, porque la palabra que la Septuaginta traduce del hebreo, "regir",
"quebrantar" significa básicamente "cuidar un rebaño" y a menudo la idea
de gobernar tiene el sentido de proteger y preservar (véase Mt. 2:6; Jn.
21: 16; Ap. 7: 17). Sin embargo, el significado de la palabra en el contexto
no puede ponerse en duda, porque está más desarrollado en la frase que
sigue: serán quebradar. como vaso de alfarero. El establecimiento efectivo
50, / Un comentario sobre el Apocalipsis de Juan
del reino de Dios no puede ser logrado si no se destruye a todos los
poderes hostiles y recalcitrantes. La nueva era no puede ser inaugurada sin
el desplazamiento de la edad antigua, caída y pecadora, con sus huestes
rebeldes. De alguna manera que no es aclarada en la Escritura, los seguidores del Mesías han de
compartir su triunfo sobre las naciones hostiles.
Como yo también la he recibido de mi Padre. El gobierno victorioso del
Mesías es un don otorgado a El por su Padre en virtud de sus sufrimientos,
muerte y resurrección (Fil. 2:9-11).
Versículo 28. Le daré la estrella de la mañana. Esta ~s una frase oscura.
Posiblemente se refiere a pasajes como Daniel 12:3, donde se promete que
"los que enseñan la justicia a la multitud" brilhirán "como las estrellas a
perpetua eternidad". Si es así, esta es una promesa de la gloria que será
concedida al vencedor. El hecho de que se trata de la estrella de la mañana
puede referirse a su prominencia en los cielos (Job 38:7). En vista del
hecho de que 22: 16 habla de Cristo como de la brillante estrella de la
mañana, muchos comentaristas sienten que ésta es una promesa de que
Cristo mismo será dado al vencedor, ,pero esta es una idea difícil de entender.