Contexto Histórico del Libro de Apocalipsis
Históricamente, se dice que el Apocalipsis fue escrito a finales del Primer
Siglo (90), aunque otros historiadores lo ubican en la segunda mitad del
Primer siglo (50-60), cuando las persecuciones romanas contra los
Mesiánicos se hicieron más feroces. Esto es muy importante que
entendamos porque así podemos entender el mensaje del Apocalipsis y el
trasfondo histórico que hace referencias múltiples a estas persecuciones y a
los consejos que el autor daría a sus lectores, de mantenerse en la fe para
soportar las angustias, poniendo la esperanza final en la nueva Jerusalén
como premio seguro para los que se mantengan firmes.
El Libro de Apocalipsis ha sido comparado con otros libros Judío-
apocalípticos que datan del año 200 aC hasta el 200 dC. Apocalipsis está
lleno de simbolismos y visiones, menciona mediadores angelicales, tiene
imágenes extrañas, declara el juicio divino, hace hincapié en el Reino del
Eterno, profetiza un cielo nuevo y una tierra nueva, y consiste en un
dualismo de las edades, es decir, un mundo presente y un mundo venidero.
A pesar de ser apocalíptico también se puede decir que es profético ya que
el autor usa las palabras: profeta, profecía, profetizar 21 veces en el libro.
Ningún otro libro del Brit Jadashah utiliza estos términos. También hace
348 alusiones o citas indirectas, de 24 de los libros canónicos de la
Biblia hebrea, sobre todo de Isaías, Ezequiel, Daniel y los Salmos.
La bestia del Apocalipsis combina rasgos corporales de las cuatro bestias y
la descripción del ángel que da la revelación se derivan de Daniel. Los
cuatro jinetes, los candeleros y los dos árboles de olivo, se derivan de
Zacarías. Los cuatro seres vivientes, el rollo dulce, la marca se deriva de
Ezekiel y por último las langostas de Yoel, pero sobre todo Exodo.
Hay aproximadamente 230 manuscritos griegos disponibles para la
reconstrucción de la lectura original de Apocalipsis. Los principales textos
utilizados son: Codex Sinaiticus (siglo cuarto), Códice Alejandrino (siglo
quinto), y el Codex Ephraemi (siglo quinto), y varios papiros, en especial
la de P47 (siglo tercero). Lo más probable es que el libro fue trasmitido en
Hebreo y traducido al griego koiné común del judaísmo del primer siglo por
lo que puede explicar las numerosas imperfecciones gramaticales del texto
y los errores en griego pueden demostrar que la lengua original del autor no
era griego.