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Políticas Públicas y Lobby en Europa

Este documento discute el concepto de política pública y el papel de la política y los grupos de presión (lobbies) en la formulación de políticas públicas. Brevemente: 1) Las políticas públicas son expresiones de racionalidad política que buscan abordar problemas y ofrecer soluciones de manera democrática. 2) La política puede analizarse como el esfuerzo por establecer, bloquear o influir en políticas públicas sobre temas específicos. 3) Los lobbies buscan influir en la formulación, gestión e interpretación

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Políticas Públicas y Lobby en Europa

Este documento discute el concepto de política pública y el papel de la política y los grupos de presión (lobbies) en la formulación de políticas públicas. Brevemente: 1) Las políticas públicas son expresiones de racionalidad política que buscan abordar problemas y ofrecer soluciones de manera democrática. 2) La política puede analizarse como el esfuerzo por establecer, bloquear o influir en políticas públicas sobre temas específicos. 3) Los lobbies buscan influir en la formulación, gestión e interpretación

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METODO ALOP

ENFOQUE POLITICA

LOBISTA EN EUROPA- Política

1.2. Las políticas. El significado moderno de policy data de la segunda postguerra. El


estado democrático liberal moderno que toma forma en dicho período pretende definir su
legitimidad en términos de políticas: a través de las políticas públicas se amplía y se
intensifica la intervención del estado en la sociedad y en la economía. En este contexto,
las políticas constituyen una expresión de racionalidad política: tener una política en
algún sector de actividad equivale a tener razones o argumentos racionales que permitan
comprender tanto un problema como una solución.

Las política puede ser analizada como la busqueda de establecer o de bloquear póliticas
públicas sobre determinados temas, o influir en ellas. La reciprocidad entre póliticas
publicas y política confluyen en el poder social. Las politicas publicas son un factor
común de la política y de las desiciones del gobierno de la oposción, entonces la politica
puede ser analizada como la busqueda de establecer politicas publicas sobre determinados
temas, o influir en ellas. El objetivo de los politicos indistintamente de su partido politico,
consiste en establecer politicas publicas de su preferencia o bloquear aquellas que resulten
inconvenientes.

La política en su sentido mas amplio tiende a conformar, las propuestas de políticas


públicas, como aquellas que se concretan. Quien quiere el gobierno quiere políticas
públicas. Los gobiernos son instrumentos para la realización de politicas públicas,
politicas que serán de utilidad para estudiar los divesos aspectos de la política, tales como
la discusión de la agenda pública por toda la sociedad, las elecciones de canditatos y sus
programas, las actividades de gobierno, de oposicion.

 Sin embargo no necesariamente pueden haber politicas publicas dentro de la


política, puede haber politca sin propuestas de politica publica y entonces se tiene
un sistema politico concentrado en la distribución del poder entre los agentes
politicos y sociales.

 La política sin politicas públicas es mas demogogíca, (tirana) menos moderna. Y,


por la otra, puede haber políticas públicas que desconsideren la política, lo que
debilita la gobernabilidad social. Las políticas públicas sin política tienen un
problema de diseño

 MAS BIEN PODRIAMOS HABLAR DE UNA BUENA POLITICA PUBLICA

. ¿Qué es una buena política pública? Una política pública de excelencia corresponde a
aquellos cursos de acción y flujos de información relacionados con un objetivo político
definido en forma democrática; los que son desarrollados por el sector público y,
frecuentemente, con la participación de la comunidad y el sector privado. Una política
pública de calidad incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o mecanismos,
definiciones o modificaciones institucionales, y la previsión de sus resultados.
CARACTERÍSTICAS DE UNA POLÍTICA PÚBLICA DE EXCELENCIA,
1. Fundamentación amplia y no sólo específica (¿cuál es la idea?, ¿a dónde vamos?)
2. Estimación de costos y de alternativas de financiamiento
3. Factores para una evaluación de costo-beneficio social
4. Beneficio social marginal comparado con el de otras políticas (¿qué es
prioritario?)
5. Consistencia interna y agregada (¿a qué se agrega?, o ¿qué inicia?)
6. De apoyos y críticas probables (políticas, corporativas, académicas)
7. Oportunidad política
8. Lugar en la secuencia de medidas pertinentes (¿qué es primero?, ¿qué condiciona
qué?)
9. Claridad de objetivos
10. Funcionalidad de los instrumentos
11. Indicadores (costo unitario, economía, eficacia, eficiencia)
12. En algún momento de la dinámica de los temas públicos es posible la aceptación de una
polit́ ica, su rediseño o su extinción. Este momento requiere que coincidan la preocupación
social, la existencia de una solución técnica y el apoyo polit́ ico.

 Toda sociedad tiene un debate sobre si misma. La riqueza de una sociedad se mide por
su discusión pública, así como por su capacidad de transformarse a partir de ella. De allí
que la democracia debe educar a sus ciudadanos en su habilidad de plantearse
públicamente.

 LA RELEVANCIA DEL LOBBY

El lobby es una actividad con la que se busca influir en la elaboración, gestión o interpretación
de polit́ icas públicas para privilegiar unos intereses en perjuicio de otros. Conviene regular y no
pretender ignorar a los grupos de presión, así como a las actividades de lobby.

Existen diversas clases de lobby: el directo se ejerce sobre los poderes públicos, sean ellos el
Poder Ejecutivo o el Congreso; el indirecto se ejerce a través de la movilización de la opinión
pública, por ejemplo mediante el envió de cartas o mensajes a parlamentarios o autoridades. El
lobby puede ser ejercido directamente por el grupo de presión o empresa, o por profesionales de
la actividad, independientes o integrados en una agencia.
Cinco de los ‘lobbies’ más poderosos
22 febrero 2012
Mario Saavedra
Categoría: Ciencia y tecnología Conflictos y seguridad Cooperación y
desarrollo Defensa Economía Europa Globalización Lista esglobalNorteamérica Política y sociedad
«Hemos construido Roma». Así resumía un funcionario de alto rango al diario on
line The Huffington Post la simbiosis entre contratistas militares y miembros del
Gobierno estadounidense. El lobby de presión del complejo de la industria militar
en Washington es uno de los más poderosos, pero no es el único. En general, se
dice que hay cabildeo cuando uno o varios representantes de una industria se
reúnen con legisladores para intentar que legislen a favor de sus intereses.
Esos lobbies tienen dos caras. Por un lado, una pública y transparente encarnados
en aquellos grupos que gestionan su poder de influencia desde las grandes
capitales del poder, sobre todo Washington o Bruselas; y, por el otro, una faceta
oculta, generalmente inaccesible al público, desde la que intentan ganar voluntades
de una manera más oscura.
Estos son algunos de los lobbies más poderosos con impacto mundial (*).

1. TE VENDO UNA GUERRA: EL COMPLEJO DE LA


INDUSTRIA MILITAR

«La conjunción de un establishmentmilitar inmenso y de una gran industria


armamentística es nueva en Estados Unidos […] Debemos protegernos contra la
adquisición de una influencia injustificada del complejo de la industria militar. La
posibilidad desastrosa de una acumulación de poder inapropiado existe y
persistirá». Con estas palabras el presidente y general militar estadounidense
Dwight D. Eisenhower alertaba en 1961, en su discurso de despedida a la nación, y
al mundo, de lo que estaba por venir: la indomable influencia del entramado de la
guerra en la política estadounidense.
Desde entonces Washington ha lanzado cuatro guerras. En ellas se ha gastado
alrededor de 2 billones de dólares, sin contar los gastos de reconstrucción, el
cuidado a los veteranos o los intereses de los préstamos adquiridos: alrededor de
700.000 millones de dólares actuales en Vietnam, 100.000 millones en la Guerra
del Golfo, 800.000 millones en Irak y 320.000 millones en Afganistán, según datos
del Congreso. Y estas delirantes cantidades de dinero son sólo una parte del
presupuesto de Defensa, que ronda el 25% del total anual, casi un billón de dólares
en 2011. El equivalente al PIB español.

Con todos esos dólares en juego no es de extrañar que se considere al complejo de


la industria militar estadounidense como uno de los lobbies más poderosos del
mundo. Su impacto fuera de las fronteras del país norteamericano adquiere la
forma de guerras e invasiones, de muerte y destrucción. Dentro, se plasma en el
llamado Triángulo de Hierro formado por el Pentágono, los contratistas militares y
los cabilderos. Los peces gordos de esta industria son las multinacionales Lockheed
Martin, Boeing y General Dynamics. Lockheed Martin es el epítome del poder
del lobby de la industria de Defensa. En 2008 se convirtió en la compañía que más
cobró por contratos con el Estado en la Historia del país: 36.000 millones de
dólares (unos 27.300 millones de euros), según cálculos de [Link]. La
cifra supone un tercio de lo que el país se gastó en educación ese mismo año.
¿Cómo lo hizo? Sólo en las gestiones directas y registradas, Lockheed se gasta cada
año unos 15 millones de dólares, según datos públicos recopilados por la
organización OpenSecrets. La Lockheed Martin es, por ejemplo, el principal
contribuyente de las campañas electorales de Howard McKeon, el jefe del Comité
de Servicios Armados de la Cámara de representantes. Otros dos de sus principales
contribuyentes son, precisamente, Boeing y General Dynamics. Europa tiene
ejércitos poderosos y armamento sofisticado, aunque rara vez los utiliza y eso la
hace menos apetitosa que EE UU para las grandes firmas de Defensa. El dinero
gastado en cabildeo en Bruselas por esas empresas es del orden de ocho veces
menor de lo que las mismas se gastan en Washington. Pero no es inmune: todas las
principales empresas armamentísticas tienen oficina en Bruselas. Las grandes son
EADS, Thales (Francia), Finmeccanica (Italia), y BAE Systems (Reino Unido).
Combinadas, controlan dos tercios de los alrededor de 90.000 millones de euros
del mercado europeo. «El acceso privilegiado de la industria [militar] a la política
europea en la ausencia casi total de la sociedad civil representa un serio problema
democrático en Europa», según un informe de la organización Corporate Europe.
2. NO SOLO CHEVRON: EL ‘LOBBY’ ENERGÉTICO
Barack Obama ha propuesto en su presupuesto para 2013 que se dejen expirar los
créditos fiscales que había concedido su antecesor George W. Bush a las empresas
petroleras y de gas estadounidenses. Es una forma de subvención pública sin la
que, asegura la Casa Blanca, se reduciría el déficit en unos 40.000 millones de
dólares en los próximos 10 años. Esas lucrativas vacaciones fiscales fueron el
resultado de los intensos esfuerzos de cabildeo de petroleras como Halliburton o
Chevron con la Administración Bush. Muchos apuntan a que fue clave en esta
decisión el hecho de que el entonces vicepresidente Dick Cheney hubiera sido CEO
de Halliburton o que la secretaria de Estado Condoleeza Rice fuera en el momento
directora de Chevron.

También el grupo de las renovables obtiene apoyo de la Casa Blanca, aunque su


potencia económica sea mucho menor. Barack Obama quiere extender los mismos
créditos fiscales a las renovables y aumentar hasta los 80.000 millones de dólares
el fondo para las energías limpias. Y todo después del escándalo de Solyndra, una
empresa de paneles solares que quebró después de que el Gobierno le concediera
avales para un crédito de más de 500 millones de dólares.

El tercer grupo en discordia por el pastel energético es además uno de


los lobbies más antiguos de Washington, el del carbón. Lleva gastado unos 100
millones de dólares en los últimos años en cabildeo abierto para convencer a los
legisladores de que el carbón limpio es una fuente local de energía que reduce las
emisiones de carbono a la atmósfera. El lobby del petróleo y el del carbón en EE UU
tienen tal influencia que se les considera clave en las reiteradas negativas de
Washington a unirse al resto de países avanzados en la firma del protocolo de
Kioto y en la lucha contra el cambio climático. En 2005 salieron a la luz
documentos que evidenciaban cómo la Administración de George W. Bush había
consultado a ExxonMobile sobre su posición sobre el protocolo de Kioto.
Las petroleras más poderosas son las llamadas supermajor (antes de las fusiones,
las conocidas como «las siete hermanas»): las estadounidenses ExxonMobil y
Chevron, la británica BP, la británico-neerlandesa Royal Dutch Shell o la francesa
Total. Tanto o más poder tienen las “nuevas siete hermanas» de los países en
desarrollo, como la china CNPC o la rusa Gazprom, pero en éstas la presión es
completamente diferente porque son públicas o semipúblicas.
3. RESCÁTAME Y VETE: EL ‘LOBBY’ FINANCIERO

Los lobbies financieros perdieron, tras el estallido de la crisis económica en 2008,


gran parte del crédito que les permitía ser juez y parte en la redacción de la
regulación bancaria. Washington no les ha cerrado las puertas del todo, pero ahora
les mira con lupa. Wall Street confía en la actualidad en los casi 500 millones de
dólares que se gasta cada año en cabildeo para volver a cortejar a los legisladores.
Los enviados de Wall Street a la capital de EE UU fueron clave en el origen de la
crisis económica y lo son en este momento en el intento de relajar las normas que
han surgido tras el desastre financiero.
En 1999 se anuló, ante la intensa presión de los banqueros, el acta Glass-Steagall.
La ley había impedido desde 1933 que los bancos comerciales tomaran los riesgos
propios de los bancos de inversión. Para gran parte de los analistas ese fue el
momento en el que comenzó a gestarse la crisis actual, cuyos efectos han generado
una de las peores olas de destrucción económica mundial desde la Gran Depresión.
El resto es bien conocido: los Gobiernos estadounidense y europeos movilizaron
enormes cantidades de dinero público para rescatar a los bancos. Cuatro años
después, y tras haber devuelto gran parte del dinero, los cabilderos de firmas como
JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Citigroup, Morgan Stanley o Bank of America,
entre otras, centran sus esfuerzos en oponerse a la regulación con la que se intenta
corregir los excesos de aquella época. Van por buen camino: han aguado el
contenido o impedido directamente la redacción de decenas de las más de 200
provisiones del Acta Dodd Frank para la Reforma de Wall Street y la Reforma del
Consumidor.

En el frente internacional se contesta la nueva regulación de Basilea III. En Europa,


el lobby financiero más activo en estos momentos es quizá el Instituto
Internacional de Finanzas (IIF), que representa a los bancos en las negociaciones
de la quita de la deuda griega. El IIF fue también clave en la representación de los
grandes bancos en la negociación de Basilea II, una regulación internacional a la
que algunos culpan en parte de los males que llevaron a la crisis financiera de
2008.
4. EL ENTRAMADO SANITARIO

El sanitario es el lobby que más dinero se gasta al año en Washington. En los


últimos 13, casi 2.500 millones de dólares, según datos públicos recopilados
por [Link]. Lideran estos gastos empresas como Pfizer, Amgen, Eli Lilly
y, sobre todo, Pharmaceutical Research and Manufacturers of America. El pastel a
repartir en Estados Unidos es enorme. La sanidad es esencialmente privada, pero
hay una potente protección a personas mayores y sin recursos que paga el Estado,
los llamados Medicare y Medicaid. El porcentaje de dinero de los contribuyentes
destinado a estos dos programas sólo lo supera el destinado a Defensa: en 2011, el
país se gastó casi 900.000 millones de dólares en el departamento de Sanidad.
El problema es que, al no haber como en Europa una red de hospitales públicos, el
Estado costea los tratamientos en los servicios privados, mucho más caros. Y las
firmas sanitarias quieren que la cosa siga siendo así. Prueba de ello es que el gasto
se intensificó considerablemente en 2009, cuando se trataba de influir en la nueva
ley sanitaria estadounidense, conocida popularmente como Obamacare.
Finalmente se aumentaron los beneficios de estas compañías, promulgando la
obligatoriedad de tener un seguro médico y todo sin cambiar la esencia del sistema
de sanidad privada.
5. EL PODER DEL BIT: EL’LOBBY’ TECNOLÓGICO

Ha sido la batalla de Hollywood contra Silicon Valley, una de las luchas entre
grupos de presión del presente año en Estados Unidos: el lobby de Internet ha
conseguido paralizar dos leyes contra la piratería digital (las llamadas Ley para
Parar la Piratería en Internet, SOPA, en sus siglas en inglés, y la Ley para la
Protección de la Propiedad Intelectual, PIPA) impulsadas por los generadores de
contenidos. De ser aprobada, la legislación obligará a las compañías de Internet a
bloquear el acceso a las páginas que permitan descargas ilegales y prohibirá a los
anunciantes colgar su publicidad en estas web.
Google, Wikipedia, Yahoo, Twitter o Facebook, entre otras empresas digitales de la
nueva era, presionaron para que la ley se cancelara. Pelearon no sólo desde la calle
K, la avenida de la capital estadounidense donde se ubican los lobbies, sino también
desde el mundo virtual: a mediados de enero Google se cubrió con un banner
negro, en señal de lo que consideraban un asalto a la libertad de expresión;
Wikipedia dejó de funcionar por un día… Y consiguieron que miles de
estadounidenses llamaran a sus congresistas para que no aprobaran la ley.
El tecnológico es el nuevo lobby en la calle K. Trata de recuperar el tiempo perdido:
es el que más crecimiento en el gasto en cabildeo está experimentando en los
últimos años. El informático sólo se ha gastado hasta 130 millones de dólares en
2011. El tecnológico en su conjunto alrededor de 400 millones. Hablamos de
compañías como Apple, la mayor en capitalización bursátil del mundo, pero
también Cisco o Microsoft.
(*)Nota: Por supuesto, hay muchos más lobbies poderosos: el agrícola, compendio
de grupos de interés que incluye grandes grupos manufactureros como Kraft o
Unilever, agrícolas como Monsanto, tabaqueras como Philip Morris o papeleras
como Weyerhauser. El lobby genérico de los industriales, formado principalmente
por cámaras de comercio: en EE UU la poderosísima US Chamber of Commerce; en
Europa, Unice o la European Round Table of Industrialists; los llamados «grupos
de interés», desde el lobby pro israelí, hasta la Asociación Nacional del Rifle en
Washington, pasando por los sindicales o patronales tanto en Europa como en EE
UU.

El término lobby proviene del inglés y puede traducirse como “vestíbulo” o “pasillo”, en referencia a los
antiguos vestíbulos o pasillos del Parlamento u otras instituciones del poder político, donde
representantes o intermediarios de grupos poderosos ejercen presión e influencia a las autoridades
públicas para que estas tomen decisiones políticas en función de los intereses de dichos grupos. El
“hacer pasillo” se ha convertido hoy día en un fenómeno de enorme trascendencia, con el que los
lobbies, fundamentalmente vinculados a las grandes empresas, ejercen una influencia creciente en los
centros de poder político más importantes del mundo.
El origen de este fenómeno se sitúa a principios del siglo XIX, cuando en Gran Bretaña y en los Estados
Unidos comienzan a actuar los primeros lobbies en los parlamentos respectivos, para defender los
intereses de grupos industriales en ascenso. Sin embargo, será a partir de la segunda mitad del siglo XX
cuando la práctica del lobby adquiera una trascendencia cada vez más acusada en el mundo occidental,
en el marco de la constitución de estados e instituciones públicas más fuertes y con mayores
competencias.

Es importante diferenciar los lobbies de otro tipo de grupos de presión como los sindicatos, los
movimientos sociales, etc. Los lobbies son grupos o “empresas especializadas” en la presión política por
encargo de un tercero, para el que trabajan, y que habitualmente suele ser una importante empresa.
Desarrollan su actividad principal fuera del espacio público, al contrario que los otros grupos citados.
Además, se destacan por una ventaja comparativa cada vez más evidente: la fuerte capacidad financiera,
que les dota de una gran eficacia, unida a equipos de expertos cada vez más especializados y con alta
calificación profesional.
Bruselas, lugar priviliegiado para los lobbies
En los últimos años, en el contexto del actual capitalismo corporativo, los lobbies al servicio de las
empresas multinacionales son, sin duda alguna, los más numerosos y los de mayor influencia en las
instancias de poder político y económico internacional, como las NACIONES UNIDAS, el Banco Mundial, el
Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la Unión Europea, el congreso de
los Estados Unidos, etc.
El caso europeo es sumamente significativo. En los últimos viente años Bruselas se ha convertido en un
lugar estratégico para las grandes corporaciones, debido al poder cada vez mayor que ostentan las
instituciones europeas. Hoy en día más del 50% de toda la legislación de los 25 países miembros de la
UE proviene de Bruselas, por lo que se ha convertido en territorio privilegiado para la acción de
los lobbies. Se estima que alrededor de 15.000 “lobistas” a tiempo completo se dedican a influir en las
decisiones de las instituciones europeas, siendo más de un 70% representantes de compañías
multinacionales. De hecho, la facturación anual del lobby transnacional en la UE se sitúa entre los 750 y
los 1.000 millones de euros.
Algunos de los lobbies más influyentes en la Unión Europea son la Mesa Europea de Industriales (ERT),
que agrupa a las 47 multinacionales europeas más importantes del sector, con una facturación
equivalente al 60% de la producción industrial del continente; el comité para la UE de la Cámara
Americana de Comercio, que representa a las multinacionales de [Link]. en Bruselas; el Consejo de los
Estados Unidos para el Comercio, grupo de presión en pro del libre mercado. Las MULTINACIONALES
ESPAÑOLAS también tienen una influencia importante y creciente en Europa, con alrededor de un centenar
de lobbies acreditados en el parlamento europeo.
Respecto a la composición de los lobbies, destacan perfiles como antiguos miembros del poder ejecutivo o
del legislativo, que pasan a trabajar para grandes firmas empresariales; exfuncionarios de alto rango;
especialistas en PUBLICIDAD y relaciones públicas; equipos de abogados de primera línea, etc. En el
caso europeo, destacan como “lobistas” antiguos comisarios que regresan a Bruselas como cabilderos de
las transnacionales. Un buen ejemplo es Leon Brittan, excomisario de comercio (1994-99), que planificó la
posición de la UE en las negociaciones sobre servicios de la OMC: desde el año 2000, Brittan se ha
dedicado a presionar a sus sucesores (Pascal Lamy y Peter Mandelson) en calidad de presidente del
Comité LOTIS, un grupo de presión que representa a la industria británica de servicios financieros.
El poder del lobby transnacional
La capacidad de los lobbies para bloquear y/o debilitar iniciativas gubernamentales en materias tan
sensibles como el medio ambiente, la salud, la educación, las pensiones, es notable y cada vez más
eficiente. Un ejemplo reciente en el área de salud y medio ambiente se dio cuando la Unión Europea se
propuso mejorar la frágil normativa sobre sustancias químicas. La campaña del lobby de la industria
química fue contundente y exitosa, ya que consiguió desdibujar al extremo la propuesta original.
El lobby transnacional también juega un papel fundamental presionando a los gobiernos de los estados
donde tienen su sede principal, para que defiendan sus intereses económicos en el extranjero,
fundamentalmente en los países donde tienen negocios y filiales. Los viajes presidenciales y ministeriales
al exterior, en muchas ocasiones tienen un profundo carácter empresarial y de protección de los intereses
corporativos. En el caso del Estado español, en el año 2011 se constituyó el Consejo Empresarial para la
Competitividad, un lobby formado por 17 grandes compañías españolas —entre las que está Telefónica,
cuyo presidente también preside esta plataforma empresarial, Santander, BBVA, Repsol, El Corte Inglés,
ACS e Inditex— con el que estas fortalecen su posición para presionar con más eficacia al gobierno con
el objeto de legislar y llevar a políticas sus demandas económicas en plena crisis.
El aumento de la influencia de los lobbies empresariales ha ido acompañado en los últimos tiempos de
una dificultad creciente por intentar regular y transparentar su práctica. En el parlamento europeo, por
ejemplo, figuran más de 5.000 “lobistas” acreditados con pase, pero la única información que acreditan es
su nombre y la organización a la que pertenecen, sin especificar el ámbito de trabajo ni el presupuesto
con el que cuentan. La propia Comisión Europea ha sido bastante hostil a las propuestas para regular los
lobbies. Un estudio del Observatorio de las Transnacionales ha puesto de manifiesto esta falta de
transparencia: Shell y Unilever, por ejemplo, se negaron a facilitar información al respecto; Bayer, Bosch y
Hoechst admitieron su participación en grupos de lobby pero no dieron más datos; Nestlé, Siemens y
otras firmas negaron su participación en actividades políticas.
Esta capacidad de influencia de los lobbies en materias de interés público es inversamente proporcional a
su legitimidad, ya que son instancias que no han sido elegidas por la ciudadanía. Por ello, algunos
expertos alertan de que su práctica se ha convertido en una amenaza para la democracia.

El Laboratorio de la Fundación Alternativas publica ¿Cómo son los lobbies en


Europa?, un nuevo documento de su colección Zoom Político, elaborado por el
experto Jorge San Miguel, quien justifica/defiende el funcionamiento de este sector,
que ha crecido en paralelo a la construcción europea y que sigue oscurecido a ojos
de los ciudadanos.

 El Registro de Transparencia de la Comisión y el Parlamento supera ya las 6.000


entradas, de las que cerca de un tercio son organizaciones ciudadanas.
 No parece existir una hegemonía clara de los intereses empresariales en la UE.
 La regulación de los lobbies a nivel europeo se reduce a un registro gestionado por
la Comisión y el Parlamento. Mientras éste apoya convertirlo en un registro
obligatorio, la Comisión defiende la voluntariedad del registro.
 El efecto lobby es netamente positivo desde el punto de vista democrático y de
gobernanta.

Este documento presenta un panorama de la actividad de lobby en la Unión


Europea, sin caer en los frecuentes discursos apocalípticos que rodean a estos
grupos de interés, actores organizados de carácter privado que buscan influir en los
procesos legislativos y políticos, generalmente por cauces informales.
¿Por qué son necesarios?
Los grupos de interés ayudan a conformar la agenda europea y a definir qué políticas
o regulaciones son necesarias. Mientras que las instituciones legislan sobre un
número inagotable de asuntos, los lobbies se especializan y eso hace su
conocimiento muy valioso para los políticos y personal de las instituciones. La
Comisión cuenta con un número pequeño de funcionarios y su labor se circunscribe
a funciones legislativas y de supervisión, elParlamentoentiende sobre las
propuestas legislativas de la Comisión y elConsejoprecisa información sobre
aspectos té[Link] hace que las aportaciones de los lobistas de uno u otro signo
sean imprescindibles para sacar adelante la legislación. Los grupos de interés son,
pues, una fuente de conocimientos y experiencia muy valiosa y, por ello, necesarios
en cualquier gobierno representativo.
Pese a que la gama de intereses representados por estos grupos es reducida y
sesgada hacia los intereses económicos, en las últimas décadas han aumentado las
organizaciones ciudadanas, que actualmente representan alrededor de un tercio del
total, lo que permite una presencia más amplia y equitativa del conjunto de la
sociedad.
En cuanto a su regulación, el Registro de Representantes de Intereses, gestionado
conjuntamente por la Comisión y el Parlamento desde 2011 bajo el nombre
de Registro de Transparencia, es la iniciativa más importante hasta la fecha, aunque
naciera aquejado de diversos problemas y su voluntariedad centra gran parte de las
críticas.
Sobre el autor
Jorge San Miguel es licenciado en Historia con un Máster en Democracia y
Gobierno (UAM), ha trabajado en el sector de los asuntos públicos en Bruselas. En
la actualidad, es consultor político y de comunicación y es miembro fundador y
director de Comunicación de Politikon.
¿Cómo son los lobbies en Europa?, disponible para descargar

3. LOS TIPOS DE POLÍTICAS PÚBLICAS La tipología más conocida fue elaborada


por Lowi .

a) Políticas reglamentarias. La coerción es directa, inmediata, y se ejerce


directamente sobre el comportamiento de los afectados. El Estado obliga o
prohíbe. La coerción es máxima. Se limitan las libertades individuales de los
afectados y sus intereses se transforman por decreto. Un ejemplo de política
reglamentaria es el código de circulación.
b) Políticas distributivas. La coerción es indirecta, lejana, y se ejerce directamente
sobre el comportamiento de los afectados. La acción pública consiste en que el
poder público concede una autorización a casos particulares especialmente
designados.
c) Políticas constitutivas. La coerción es indirecta, lejana, y se ejerce sobre el
del comportamiento de los afectados. La acción pública define las reglas sobre las
normas o acerca del poder. Un ejemplo de política constitutiva es la introducción
de reformas institucionales o administrativas en la constitución de un país.

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