TRABAJO DE RELIGION
Definición del tema:
Cuando san Vicente explicaba a las primeras Hermanas en qué consiste el espíritu de la
Compañía, lo resumía diciendo: “consiste en el amor a nuestro Señor, el amor a los
pobres, vuestro amor mutuo, la humildad y la sencillez”’. “Ser comunidad para la
misión” significa que es una comunidad “hacia afuera”, es decir, que vive su entrega a
Dios en el servicio a los pobres. Las Hijas de la Caridad se dan a Dios, y Dios las envía
como “apóstoles de la caridad” para anunciar de palabra y de obra que los pobres son
sus preferidos.
m i s i o n q w s f h z
q d x a d g j k l n v x
d s d x f g j t z x v q
i s s c o m u n i d a d
o a z x d f g r s g j w
s c a r i d a d e a r r
a d d g g x z c r m t e
w q w e r t y u i o K g
x d d f f h k d w r d g
h u m i l d a d e t d h
E c a r i d a d g h k l
v f w p o b r e s d g l
Misión
Dios
Humildad
Caridad
Pobres
Amor
Comunidad
“Ser una comunidad para la misión” conlleva sentirse enviadas al mundo de los pobres
como otros buenos samaritanos para socorrer a los heridos en el camino de la vida. Y,
porque éste es el fin de la Compañía y la caridad la más excelente de las virtudes, no
temen “dejar a Dios por Dios”, salir de la oración o de la misa cuando la exigencia del
servicio a los pobres se lo reclama, En la parábola del buen samaritano, Jesús se inclina
por el que practicó el amor al prójimo, antes que por los hombres del templo,
representados en el sacerdote y el levita.
a) Recrear la comunidad
Con esta expresión se resalta, en primer lugar, la necesidad de una vida fraterna de
calidad. Es una llamada a potenciar la vida comunitaria que ya existe sin duda, pero que
frecuentemente está necesitando un fuego nuevo que caliente lo que está tibio, un soplo
que ahuyente las cenizas que están cubriendo otros valores.
d) “… que viven la comunión en el diálogo V el discernimiento…”
Para amar hay que conocerse, y para conocerse se necesita el diálogo. El diálogo
fomenta las relaciones interpersonales, impulsa la misión común, favorece la
participación y la corresponsabilidad. Por el contrario, la falta de diálogo debilita la
fraternidad, favorece la soledad y el aislamiento, enfría las relaciones interper-sonales,
a la vez que impulsa a buscarlas fuera de la comunidad. Sin diálogo, la comunidad corre
el riesgo de ser un conjunto de personas yuxtapuestas o paralelas.