Al observar el cartel de esta película, más de uno se aproximará a ella con cierto recelo,
pensando que puede tratarse de una historia similar a Una mente maravillosa (Ron
Howard), pero afortunadamente no es ese el caso.
El hombre que conocía el infinito narra la historia de amistad entre un reputado profesor
inglés y un joven indio que trabaja como contable en Madrás, un pequeño pueblo de la
India. Que dos personas tan lejanas entablen contacto en un momento histórico en el que no
existe Facebook ni Twitter, tan sólo el correo ordinario, obedece por una parte a la propia
conciencia del joven protagonista de que tiene verdaderamente algo importante entre manos
y por otra a este profesor que ve en la carta que recibe algo fuera de lo común.
Es por este motivo que Srinivasa Ramanujan emprende un largo viaje lejos de los suyos
con la esperanza final de ver publicada su obra, si bien este deseo no se verá cumplido tan
rápido como el desea, porque el profesor G. H. Hardy exigirá de él un poco de instrucción
antes de presentar sus descubrimientos.
A lo largo de las escasas dos horas de metraje Matt Brown, en su primera película como
director, trata varios temas de profundo calado. Así, nos encontramos ante una historia
sobre la fe y el escepticismo, los prejuicios raciales y la perseverancia a través de las
adversidades y también sobre la importancia de saber educar para ayudar a potenciar las
propias habilidades.
Srinivasa Ramanujan, convincentemente interpretado por Dev Patel, es una persona que
ama intensamente las matemáticas, pero tambien con una fe profunda que le lleva a
reconocer lo que le rodea como obra de Dios. Él no puede explicar el origen de los
números, cómo o por qué fueron creados, pero sí que ellos le hablan y le conducen a
realizar fórmulas magistrales imposibles para una persona que carece de toda instruccion en
este campo.
En el polo opuesto se sitúa el profesor Hardy, a quien ya poca cosa puede sorprender y que
exige sobre todo pruebas de como llega a esos resultados el joven matemático indio. No
basta, en definitiva, el desarrollo rápido y acelerado que hace de las fórmulas, sino que es
necesario que cualquiera pueda probarlas mediante la aplicación de distintos presupuestos
matemáticos.
Intuición y razón están aquí en constante constante conflicto, teniendo como telón de fondo
el terrible conflicto de la primera guerra mundial. Durante la película desfila también el
conocido filosofo Bertrand Russel – interpretado por Jeremy Norton-, así como los
prejuicios del pueblo inglés frente a los extranjeros o el propio temor del joven protagonista
de perder los elementos identificativos de su fe por la avalancha de la cultura occidental.
Todos estos temas son muy bien llevados en una película de corte clásico, de esas que ya
casi no se hacen, no aburre en ningún momento y además tiene en si una gran virtud, y es
que conduce a debatir a la salida del cine. Y eso, en estos tiempos que corren, ya es
bastante.
“El hombre que conocía el infinito” nos cuenta la historia del gran matemático indio
Srinivasa Ramanujan. Ramanujan nació en en seno de una familia muy pobre
pero consiguió ser admitido en la Universidad de Cambridge durante la Primera
Guerra Mundial.
Dev Patel es el protagonista. Para el actor interpretar este papel ha sido un
desafío tanto profesional como personal.
“Esta película habla de una historia llena de éxito, una historia muy inspiradora y
por ello quería que la gente la conociese. Yo no sabía nada sobre este hombre tan
increíble. Pensé que si podía ayudar a dar a conocer su legado sería algo muy
positivo. Por eso hice esta película”, asegura Patel.