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Análisis de Colusión en Pasco 2018

El documento presenta los recursos de nulidad interpuestos por tres sentenciados condenados por el delito de colusión desleal en agravio de una municipalidad. Los sentenciados alegan la vulneración de garantías procesales como la debida motivación y valoración de pruebas. El fiscal los acusa de defraudar a la municipalidad al otorgar irregularmente la buena pro de una obra y permitir su ejecución con deficiencias y sin dirección técnica adecuada.
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Análisis de Colusión en Pasco 2018

El documento presenta los recursos de nulidad interpuestos por tres sentenciados condenados por el delito de colusión desleal en agravio de una municipalidad. Los sentenciados alegan la vulneración de garantías procesales como la debida motivación y valoración de pruebas. El fiscal los acusa de defraudar a la municipalidad al otorgar irregularmente la buena pro de una obra y permitir su ejecución con deficiencias y sin dirección técnica adecuada.
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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA CORTE

SUPREMA - Sistema de Notificaciones Electronicas


SINOE
SEDE PALACIO DE JUSTICIA,
Secretario De Sala - Suprema:SALAS CAMPOS Pilar
CORTE SUPREMA SALA PENAL PERMANENTE
Roxana FAU 20159981216 soft
Fecha: 21/11/2018 [Link],Razón: RESOLUCIÓN
DE JUSTICIA R. N. N.° 224-2018 JUDICIAL,[Link]: CORTE SUPREMA /
LIMA,FIRMA DIGITAL - CERTIFICACIÓN DEL
DE LA REPÚBLICA PASCO CONTENIDO

ACTO COLUSORIO
Sumilla. No se puede exigir que el acto colusorio sea
notorio o público, o sometido a los órganos de control.
La naturaleza de este tipo penal radica en el
quebrantamiento de normas administrativas o
procedimientos específicos, plazos y regularidad de
formas para la perpetración de determinado acto. El
delito de colusión se halla compuesto por una
pluralidad de actos, no se trata de una sola conducta
en la que previamente sus perpetradores se basaron
en el cumplimiento aparente de normas de carácter
administrativo.

Lima, veintinueve de octubre de dos mil dieciocho

VISTOS: los recursos de nulidad


interpuestos por los sentenciados CARLOS JAIME ESPINOZA ANANCOSI, JULIO
CÉSAR GÓMEZ YALICO y EDUARDO JURADO SARMIENTO contra la sentencia de
fojas dos mil ciento noventa y dos, del veinte de noviembre de dos mil
diecisiete, emitida por la Sala Mixta-Sala Penal de Apelaciones de la
Corte Superior de Justicia de Pasco, que condenó a los dos primeros
mencionados como coautores y al tercero como cómplice del delito
contra la administración pública en la modalidad de colusión desleal,
en agravio de la Municipalidad Provincial de Daniel Carrión, a cinco
años de pena privativa de libertad e inhabilitación por el término de
tres años conforme al artículo cuatrocientos veintiséis del Código
Penal; y fijó por concepto de reparación civil el monto de cuarenta
mil soles, que deberán abonar de forma solidaria a favor del ente
agraviado.
De conformidad en parte con el dictamen de la señora fiscal
suprema en lo penal.
Intervino como ponente la señora jueza suprema CHÁVEZ MELLA.

CONSIDERANDO
§. EXPRESIÓN DE AGRAVIOS
PRIMERO. Los sentenciados Carlos Jaime Espinoza Anancosi y Julio
César Gómez Yalico, en sus recursos de nulidad, en similares términos,

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a fojas dos mil doscientos cuarenta y nueve y dos mil doscientos


sesenta y cuatro respectivamente, solicitan que se declare la nulidad
de la sentencia condenatoria, como consecuencia de la vulneración
e inobservancia de las garantías procesales del derecho a la debida
motivación, presunción de inocencia y adecuada valoración de la
prueba actuada. En ese sentido, alegaron lo siguientes agravios:

1.1. La acusación fiscal presenta una descripción genérica de los


hechos sin precisar de forma clara, precisa, inequívoca y
circunstanciada las conductas típicas convergentes de cada uno de
los acusados.

1.2. El representante del Ministerio Público no ha aportado mayores


elementos de convicción que de manera directa o indirecta vinculen
a los recurrentes con los hechos imputados.

1.3. Su conducta no se subsume en el núcleo rector típico de


defraudar al Estado concertándose con los interesados. Asimismo, el
perjuicio económico como elemento intrínseco constitutivo de la
defraudación no ha sido determinado con objetividad, pues solo se
han determinado irregularidades administrativas u omisiones en el
proceso constructivo de la obra.

1.4. La Sala Superior no ha efectuado un análisis adecuado del tipo


penal previsto en el artículo trescientos ochenta y cuatro del Código
Penal. Existe una ausencia de motivación suficiente respecto a la
acreditación y justificación de todos y cada uno de los elementos del
injusto penal, la culpabilidad y la individualización de las
consecuencias jurídicas. Se limitó a transcribir el contenido de la
denuncia penal.

1.5. En la obra “Construcción e implementación de la posta médica


de Cachipampa-Yanahuana” se produjeron errores de carácter
subsanable.

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1.6. Se ha soslayado la valoración de los siguientes medios de prueba:


a) acta de conformidad de obra que acredita conocer el estado de
operatividad y funcionamiento de la obra; b) acta de comité de
recepción de obra que acredita el funcionamiento de la obra;
c) expediente sobre liquidación de obra, documento que permitiría
esclarecer cualquier duda en relación con los materiales empleados,
costos, metas programadas, ejecución física y conclusión de la obra;
d) declaraciones testimoniales de Alfredo Verástegui Salcedo, quien
calificó la obra de regular a buena; Genaro Chamorro Quispe y Ever
Gino Anco Chávez, quienes afirman que la obra se concluyó al cien
por ciento y que se subsanaron las observaciones realizadas.

1.7. Se valoró inadecuadamente el peritaje contable emitido por el


perito adscrito al Ministerio Público, sin contrastarlo con el peritaje
contable de parte, vulnerándose el derecho a la defensa.

SEGUNDO. Del mismo modo, el sentenciado Eduardo Jurado


Sarmiento, en su recurso de nulidad, de fojas dos mil doscientos
setenta y nueve, solicita que se declare la nulidad de la sentencia
condenatoria y reformándola se le absuelva de los cargos imputados,
para lo cual aduce los siguientes argumentos:

2.1. No se ha logrado enervar su presunción de inocencia.

2.2. No existen medios probatorios idóneos para acreditar su


responsabilidad penal en los hechos imputados.

2.3. La pericia contable no determinó que el ingeniero supervisor de


la obra haya menoscabado dinero alguno de la municipalidad
agraviada ni mucho menos que se haya beneficiado u obtenido
algún provecho.

2.4. El recurrente solicitó la renovación de las cartas fianzas del


contratista; cumplió además con sus funciones al realizar las

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anotaciones en el cuaderno de obra de los acontecimientos más


resaltantes, cumplió con las especificaciones técnicas, por lo que las
autoridades y la comisión de recepción mostraron su acuerdo y
conformidad con la obra concluida, llegando incluso a inscribir dicho
bien a favor del Ministerio de Salud ante la Superintendencia
Nacional de Registros Públicos.

2.5. Por el trabajo realizado a favor de la municipalidad solo se le


pagó el monto de mil cuatrocientos noventa y siete soles, conforme lo
detalla el peritaje contable.

2.6. Se ha establecido un monto de cuarenta mil soles por concepto


de reparación civil, sin advertir que no existe daño alguno contra la
entidad edil, en tanto que la obra ha sido concluida y entregada.

2.7. No se ha establecido su nivel de complicidad (primario o


secundario) en el delito.

§. IMPUTACIÓN FISCAL
TERCERO. De la acusación fiscal de fojas mil quinientos veinticinco, se
incrimina a los funcionarios de la Municipalidad Provincial de Daniel
Carrión, Concepción Aire Toribio (alcalde), Carlos Jaime Espinoza
Anancosi (gerente de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo
Urbano) y Julio César Gómez Yalico (gerente de Administración y
Finanzas), haber defraudado a la Municipalidad Provincial de Daniel
Carrión concertando con el representante de la empresa Rovial S. A.
C., Pedro León Paredes Tadey, dado que:

3.1. Los dos últimos funcionarios de la entidad edil, en su condición de


integrantes del Comité Especial Permanente de Contrataciones y
Adquisiciones del año dos mil siete, otorgaron la buena pro del
proceso de selección por adjudicación de menor cuantía para la
ejecución de la obra “Construcción e implementación de la posta

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médica de Cachipampa” a favor de dicha empresa, infringiendo la


Ley de Contrataciones y su reglamento, mientras que el procesado
Concepción Aire Toribio, en su condición de alcalde de la
municipalidad agraviada suscribió el correspondiente contrato con
fecha veintiséis de diciembre de dos mil siete. Designó también como
supervisor de obra al ingeniero Eduardo Jurado Sarmiento y como
residente al ingeniero Nel Morillo Acuña.

3.2. Asimismo, se coludieron con estas personas y con el contratista


Pedro León Paredes Tadey para permitir que la obra se ejecute con
deficiencias y sin dirección técnica, dado que consintieron que el
contratista utilice materiales no contemplados en el expediente
técnico y que el residente y el supervisor no estuvieran en la obra.
Incluso este último fue cesado en sus funciones por acuerdo del
Concejo Municipal; no obstante esto, fue nombrado como integrante
del Comité de Recepción de Obra, habiéndose así favorecido al
contratista con el pago de la suma total de ciento veinte mil
doscientos cincuenta y un soles con setenta y cinco céntimos, a pesar
de las deficiencias en la construcción de la obra.

Del mismo modo, a los tres funcionarios de la entidad agraviada se les


atribuye haber permitido que el supervisor Eduardo Jurado Sarmiento,
sin cumplir sus funciones a cabalidad y permanecer en la obra a
tiempo completo, emita informes de valorización que sirvieron para la
autorización y pago de valorizaciones al contratista. Igualmente,
pagaron al supervisor por servicios no prestados y días no laborados,
causando perjuicio a la entidad agraviada, y no aplicaron penalidad
alguna a la empresa contratista por la no permanencia del residente
en la obra. Además, en el caso de los procesados Carlos Jaime
Espinoza Anancosi y Julio César Gómez Yalico, estos fueron los que
ordenaron los pagos a la empresa contratista, a pesar de tener
conocimiento de que el residente y el supervisor de obra no

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DE JUSTICIA R. N. N.° 224-2018
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cumplieron cabalmente sus funciones; aunado a que el procesado


Carlos Jaime Espinoza Anancosi en un solo día, esto es, el veintisiete
de diciembre de dos mil siete, emitió los informes de adelanto del
veinte y cuarenta por ciento.

Por su parte, a los procesados Pedro León Paredes Tadey,


representante de la empresa contratista; Nel Morillo Acuña, residente
de obra; y Eduardo Jurado Sarmiento, supervisor de obra, se les
atribuye que dolosamente prestaron auxilio necesario para la
perpetración del delito de colusión, ya que el primero ejecutó la obra
con deficiencias, mientras que el segundo y el tercero no cumplieron
sus funciones cabalmente. Los dos primeros fueron favorecidos con el
pago de ciento veinte mil doscientos cincuenta y un soles con
setenta y cinco céntimos y el tercero con el pago de cuatro mil
novecientos soles.

§. FUNDAMENTOS DEL TRIBUNAL SUPREMO


TIPO PENAL IMPUTADO
CUARTO. El delito que se les imputa a los acusados se encuentra
previsto en el artículo trescientos ochenta y cuatro del Código Penal
(Ley número veintinueve mil setecientos tres, publicada el diez de junio de dos mil

once, vigente a la fecha de la comisión de los hechos), que establecía lo


siguiente:

El funcionario o servidor público que, interviniendo por razón de su cargo o


comisión especial en cualquiera de las contrataciones o negocios públicos
mediante concertación ilegal con los interesados, defraudare
patrimonialmente1 al Estado o entidad u organismo del Estado, según ley,
será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de
quince años.

1 De conformidad con el Resolutivo uno del Expediente número cero cero cero diecisiete-dos
mil once-PI-TC, publicado el siete de junio de dos mil doce, se declara fundada la demanda
de inconstitucionalidad en el extremo referido a la modificación del presente artículo a
través de la Ley número veintinueve mil setecientos tres; y, en consecuencia, nulo y carente
de todo efecto la expresión “patrimonialmente”.

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El núcleo del injusto está constituido por la defraudación al Estado


mediante el acuerdo colusorio2, que implica un acuerdo ilegal entre
el particular interesado y el agente público que representa los
intereses contractuales del Estado. Es un delito de participación
necesaria –concretamente de encuentro– que requiere de la intervención
de un particular o extraneus3. Exige que el funcionario defraude al
Estado concertándose fuera de la ley con los interesados en los
contratos que lleva a cabo por razones funcionales. La concertación
constituye la fuente generadora del riesgo y el medio comisivo de la
conducta incriminada.

ANÁLISIS DEL CASO


QUINTO. El delito de colusión por el cual han sido condenados los
procesados Julio César Gómez Yalico, Carlos Jaime Espinoza
Anancosi y Eduardo Jurado Sarmiento, exige esencialmente la
presencia de un funcionario con conexión funcional respecto a
contrataciones con el Estado; el pacto colusorio que viene a ser un
acuerdo subrepticio entre el funcionario público y el interesado; y la
defraudación al Estado4.

2 Sala Penal Permanente de la Corte Suprema. Recurso de Nulidad número dos mil seiscientos

setenta y siete-dos mil doce, Madre de Dios, del quince de abril de dos mil catorce.
3 REYNA ALFARO, Luis Miguel. “Estructura típica del delito de colusión”. En Actualidad Jurídica,

tomo 130, Lima, 2004, p. 390.


4 Al respecto, este Supremo Tribunal ha sostenido que “para que se configure el delito de

colusión ilegal previsto en el artículo trescientos ochenta y cuatro del Código Penal, deben
darse dos elementos necesarios: la concertación con los interesados y la defraudación al
Estado; el primero –la concertación– que implica ponerse de acuerdo a los interesados, en
un marco subrepticio y no permitido por la ley, lo que determina un alejamiento del agente
respecto a la defensa de los intereses públicos que le están encomendados, y de los
principios que informa la actuación administrativa; el segundo de ellos –esto es, la
defraudación–, que debe precisarse que no necesariamente debe identificarse
defraudación –que propiamente es un mecanismo o medio delictivo para afectar el bien
jurídico– con el eventual resultado. Asimismo, tampoco puede identificarse perjuicio con la
producción de un menoscabo efectivo del patrimonio institucional, pues desde la
perspectiva del tipo penal lo que se requiere es la producción de un peligro potencial dentro
de una lógica de conciertos colusorios que tengan idoneidad para perjudicar el patrimonio
del Estado, y comprometer indebidamente y lesivamente recursos públicos”. R. N. número
doscientos quince-dos mil once-Huánuco, seis de marzo de dos mil doce, fundamento
jurídico cuatro.

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SEXTO. Ahora bien, el acusado Julio César Gómez Yalico tenía la


condición de gerente de administración y finanzas, mientras que el
acusado Carlos Jaime Espinoza Anancosi era gerente de
Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano de la Municipalidad
Provincial de Daniel Carrión. Así, para la obra “Construcción e
implementación de la posta médica de Cachipampa” fueron
nombradas mediante Resolución de Alcaldía número cero treinta y
cuatro-dos mil siete-A-MPDC-PASCO, de fecha doce de febrero de
dos mil siete, como miembros de la conformación del Comité Especial
Permanente. En consecuencia, estos actuaron en función de su
cargo.

SÉPTIMO. No se puede exigir que el acto colusorio sea notorio o


público, o sometido a los órganos de control. La naturaleza de este
tipo penal radica en el quebrantamiento de normas administrativas o
procedimientos específicos, plazos y regularidad de formas para la
perpetración de determinado acto. El delito de colusión se halla
compuesto por una pluralidad de actos, no se trata de una sola
conducta en la que previamente sus perpetradores se basaron en el
cumplimiento aparente de normas de carácter administrativo. En esa
línea de ideas se tiene lo siguiente:

7.1. En el proceso de adjudicación directa participaron: la


Constructora Representaciones y Multiservicios POLDO S. R. L.,
representada por Noé Bustios Bonilla; Perú VASK Contratistas S. A. C.,
representado por Ruth Vásquez Reyes; y Corporación Rovial S. A. C.,
representada por Pedro León Paredes Tadey, conforme es de
apreciarse del cuadro comparativo de adjudicación directa de la
obra “Construcción e implementación de la posta médica de
Cachipampa-Yanahuanca” de fojas doscientos sesenta y cuatro.

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7.2. La Constructora Representaciones y Multiservicios POLDO S. R. L.


fue descalificada por presuntamente no presentar índice del
contenido de documentos ni el recibo de compra de bases que lo
acredite como postor; mientras que la empresa Perú VASK
Contratistas S. A. C. fue también descalificada por no presentar toda
la documentación requerida en las bases. Resultó ganadora la
empresa Corporación Rovial S. A. C.

7.3. Sin embargo, resulta que las empresas Perú VASK Contratistas S. A.
C. y Corporación Rovial S. A. C. no eran competidoras, pues de la
declaración del acusado Pedro León Paredes Tadey se tiene que
quien se encargaba de la administración, construcción e
implementación de la obra era Fredy Vásquez Reyes con el
asesoramiento de Ruth Vásquez Reyes –véase fojas mil trescientos cincuenta
y cuatro–, personajes que son parte de la empresa Perú VASK
Contratistas S. A. C., presunta competidora.

7.4. La empresa Corporación Rovial S. A. C. fue creada con la


finalidad de poder defraudar a la entidad edil conforme se corrobora
de la factura número uno, de fojas doscientos noventa y ocho, cuya
fecha de impresión fue el diez de diciembre de dos mil siete, es decir,
días después de que se le entregó la buena pro, fue de baja el año
dos mil diez, y fue la única vez que participó en una licitación con el
Estado.

7.5. Una vez entregada la buena pro a la empresa Corporación


Rovial S. A. C., los acusados Julio César Gómez Yalico y Carlos Jaime
Espinoza Anancosi permitieron llevar adelante la obra “Construcción
e implementación de la posta médica de Cachipampa de
Yanahuanca”, a pesar de la existencia de deficiencias, dado que el
ingeniero residente de la obra Nel Morillo Acuña, en cuyo cargo
reposaba la buena edificación de la construcción, fue suplantado
por Arturo Reyes Lara, conforme se detalla en la sentencia de

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DE JUSTICIA R. N. N.° 224-2018
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terminación anticipada recaída en el Expediente número noventa y


dos-dos mil trece, de fojas dos mil veintiocho, de cuya imputación se
desprende que el sentenciado Arturo Reyes Lara, en concierto con
los acusados Carlos Jaime Espinoza Anancosi, Alfredo Verástegui
Salcedo, Eduardo Jurado Sarmiento, Pedro León Paredes Tadey y
Fredy Nicandro Vásquez Reyes, quienes se encuentran procesados en
el Expediente número cincuenta y dos-dos mil once por el delito de
falsificación de documento ante el Juzgado Penal Liquidador de la
Provincia Daniel Carrión. En el año dos mil ocho confeccionaron
cuadernos de obra en la “Construcción e implementación de la
posta médica de Cachipampa del distrito de Yanahuanca”,
ejecutada por la empresa Rovial S. A. C., suplantando al residente de
la obra Nel Morillo Acuña y falsificando su firma en las anotaciones
del cuaderno.

Aunado a ello, el supervisor de la obra, el acusado Eduardo Jurado


Sarmiento también fue cesado por el Concejo Municipal, por no
haber hecho cumplir las especificaciones técnicas del expediente
técnico durante la ejecución de la obra, conforme se aprecia del
Acuerdo de Sesión de Consejo número doscientos veinte-dos mil
ocho-CM-MPDC, de fojas novecientos sesenta y cuatro, sin que se
hubiese designado su remplazo. En consecuencia, no había
profesional alguno que dirija ni supervise la obra.

7.6. Los acusados Carlos Jaime Espinoza Anancosi y Julio César


Gómez Yalico efectuaron diversos pagos y adelantos inusuales al
contratista Corporación Rovial S. A. C. En tanto que cuando se firmó
el contrato de ejecución de obra de adjudicación directa de menor
cuantía, con fecha veintiséis de diciembre de dos mil siete, al día
siguiente, esto es, el veintisiete del mes y año indicado, el acusado
Carlos Jaime Espinoza Anancosi, en su condición de gerente de
Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano, remitió al acusado

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Julio César Gómez Yalico, gerente de Administración y Finanzas, los


Informes número ciento veinticuatro y número ciento veinticinco-dos
mil siete-GDUSMA-MPDC-PASCO, de fojas doscientos ochenta y
doscientos noventa y nueve, solicitando que se otorgue al contratista
un adelanto del veinte y cuarenta por ciento –equivalente a veintidós mil
trece soles con cuarenta céntimos; y cuarenta y cuatro mil veintiséis soles con

ochenta céntimos–; motivo por el cual este último mediante


memorandos de fojas doscientos noventa y siete y trescientos trece,
ordenó al subgerente de Abastecimientos emitir la orden de servicios,
y se realizó el pago de los adelantos mediante los comprobantes de
pago número cero treinta y tres y número cero treinta y cuatro, fojas
doscientos noventa y cinco y trescientos once. De esta manera se
inobservó la cláusula quinta del contrato, que establecía que los
pagos se efectuarían en función del avance de la obra. Sumado a
ello las solicitudes de pago incluso fueron presentadas por el
contratista antes de la firma del contrato.

7.7. Mediante acuerdo de Sesión Concejo, con fecha catorce de


mayo de dos mil ocho –fojas novecientos sesenta y cuatro–, se aprobó el
adicional de la obra número uno, “Construcción e implementación
de la posta médica de Cachipampa”, a favor de la empresa
Corporación Rovial S. A. C., por la suma de diez mil ciento ochenta y
cuatro soles con treinta y ocho céntimos. Así como parte de los actos
colusorios, el acusado Concepción Aire Toribio, mediante Resolución
de Alcaldía número cuatrocientos cincuenta y cuatro-dos mil ocho-
ALC-MPDC-YHCA, de fojas trescientos veinticinco, dispuso el pago sin
contrato alguno, siendo regularizada la misma recién el veinticinco
de julio de dos mil ocho –véase fojas trescientos quince–.

En consecuencia, las acciones realizadas por los recurrentes Julio


César Gómez Yalico y Carlos Jaime Espinoza Anancosi en concierto
con el interesado Pedro León Paredes Tadey, para defraudar al

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Estado, se produjeron desde el inicio y en el transcurso del contrato


conforme se ha detallado.

OCTAVO. El perjuicio patrimonial contra el Estado fue acreditado


mediante la pericia contable de fojas dos mil noventa cuatro,
debidamente ratificada en juicio oral a fojas dos mil ciento
veinticuatro, por la suma de catorce mil ciento cuarenta y cinco soles
con diez céntimos. Los acusados Julio César Gómez Yalico y Carlos
Jaime Espinoza Anancosi como maniobra defensiva aluden que la
obra fue entregada de forma satisfactoria –conforme a los testigos Alfredo
Verástegui Salcedo, Gerardo Chamorro Quispe y Ever Gino Anco Chávez– y las
deficiencias que hubo fueron subsanadas; empero, como ya se ha
detallado, en la obra existieron deficiencias, además lo más grave fue
que se efectuó sin dirección técnica alguna.

NOVENO. En consecuencia, se ha generado un estado de convicción


respecto a la culpabilidad de los procesados Julio César Gómez
Yalico y Carlos Jaime Espinoza Anancosi; sobre una lógica racional,
precisa y directa, por ser esta última una inferencia categórica
deducida de la sucesión de los hechos declarados ut supra; por lo
que ha quedado resquebrajada la presunción de inocencia que les
asiste.

DÉCIMO. En cuanto al acusado Eduardo Jurado Sarmiento, no se


evidencia que haya participado en el pacto colusorio perpetrado
por los acusados Julio César Gómez Yalico y Carlos Jaime Espinoza
Anancosi con la empresa Corporación Rovial S. A. C. Se le atribuyó
prestar auxilio en la perpetración del delito de colusión por no cumplir
con sus funciones cabalmente en la obra, habiendo sido favorecido
con el pago de cuatro mil novecientos soles. La concertación
constituye la fuente generadora del riesgo, la misma que debe

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realizarse de manera comisiva, pues no es posible una concertación


o colusión defraudatoria mediante una omisión, al requerir dichos
actos de ciertas maniobras a ejecutar por parte del sujeto activo.
Bajo este contexto, su conducta puede ser calificada de negligente y
no como contributiva del delito colusorio, constitutivo tal vez de un
acto de carácter administrativo sancionador.

UNDÉCIMO. El acusado bajo análisis fue contratado como supervisor


de la obra mediante un contrato de locación de servicios no
personales, de fojas doscientos setenta y cinco, de fecha diez de
diciembre dos mil siete. Posteriormente, fue cesado por acuerdo de
sesión de consejo, de fojas novecientos sesenta y cuatro, de fecha
catorce de mayo de dos mil ocho. Así, según las declaraciones que
sostuvo en el proceso, solo laboró dos meses en la citada obra; dicha
situación, como reiteramos, no puede ser configurada como parte de
acuerdo colusorio. Es cierto que mediante Resolución de Alcaldía
número ochocientos sesenta y ocho-dos mil ocho-ALC-MPDC-YHCA,
de fojas quinientos doce, fue nombrado como integrante del Comité
de Recepción de Obra “Construcción posta médica de
Cachipampa-Yanahuanca”; empero, el acusado bajo análisis ha
negado haber participado en la recepción de la obra5, contra ello
existe prueba en contrario. Aunado a que la fiscalía yerra al afirmar
que este habría sido favorecido con el monto de cuatro mil
novecientos soles, pues de su declaración, así como del peritaje
contable, se tiene que por sus servicios solo se le llegó a pagar el
monto de mil cuatrocientos noventa y siete soles –véase, en específico,
fojas dos mil ciento cinco–. Siendo ello así, no se ha logrado desvirtuar la
presunción de inocencia que lo ampara; en consecuencia, debe ser
absuelto de la acusación fiscal.

5 Véase fojas mil novecientos cuarenta y seis y siguientes.

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DUODÉCIMO. De la revisión de los actuados se aprecia la presunta


participación de Freddy Nicandro Vásquez Reyes y Zoila Ruth Vásquez
Reyes en los actos colusorios, pues conforme lo ha expuesto la señora
fiscal suprema en lo penal, estos serían quienes por intermedio de
Pedro León Paredes Tadey, representante de la empresa Corporación
Rovial S. A. C., resultaron beneficiados con la ejecución e
implementación de la obra “Construcción e implementación de la
posta médica de Cachipampa”, siendo necesario que se remita
copias certificadas del presente proceso a la Fiscalía Provincial de
Turno, a efectos de que proceda conforme a sus atribuciones.

DECISIÓN

Por estos fundamentos:


I. Declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia de fojas dos mil
ciento noventa y dos, del veinte de noviembre de dos mil diecisiete,
emitida por la Sala Mixta-Sala Penal de Apelaciones de la Corte
Superior de Justicia de Pasco, en el extremo que condenó a Julio
César Gómez Yalico y Carlos Jaime Espinoza Anancosi como
coautores del delito contra la administración pública en la modalidad
de colusión desleal, en agravio de la Municipalidad Provincial de
Daniel Carrión, a cinco años de pena privativa de libertad e
inhabilitación por el término de tres años conforme al artículo
cuatrocientos veintiséis del Código Penal; y fijó por concepto de
reparación civil el monto de cuarenta mil soles que deberán abonar
de forma solidaria a favor del ente agraviado; con lo demás que al
respecto contiene.
II. Declararon HABER NULIDAD en la referida sentencia, en el extremo
que condenó a Eduardo Jurado Sarmiento como cómplice del delito
contra la administración pública en la modalidad de colusión desleal,
en agravio de la Municipalidad Provincial de Daniel Carrión e impuso

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cinco años de pena privativa de libertad –cuya ejecución iniciará una vez
que sea capturado–; con lo demás que al respecto contiene; y,
reformándola en este extremo lo ABSOLVIERON de la acusación fiscal
por el delito y agraviado en mención. En consecuencia, MANDARON
que se proceda a la anulación de los antecedentes policiales y
judiciales que se le generaron como consecuencia de este proceso,
de conformidad con el artículo doscientos ochenta y cuatro del
Código de Procedimientos Penales, y el archivo definitivo del
presente proceso en este extremo; y DISPUSIERON el levantamiento
de las órdenes de captura efectuadas, oficiándose, para tal efecto,
al Tribunal Superior de origen.
III. REMÍTASE copias certificadas del presente proceso a la Fiscalía
Provincial de Turno, conforme a lo expuesto en el considerando
duodécimo de esta resolución; y los devolvieron.
Intervino el señor juez supremo Bermejo Ríos por vacaciones del señor
juez supremo Sequeiros Vargas.
S. S.
SAN MARTÍN CASTRO

BARRIOS ALVARADO

PRÍNCIPE TRUJILLO

CHÁVEZ MELLA

BERMEJO RÍOS

CHM/mrvc

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