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Anna

El documento presenta el trabajo de la arquitecta alemana Anna Heringer, quien promueve el diseño sustentable utilizando materiales y técnicas locales. Describe dos de sus proyectos en Bangladesh, la escuela METI construida en 2006 y el centro DESI de 2008, ambos realizados con materiales naturales como barro y bambú siguiendo técnicas tradicionales.

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El documento presenta el trabajo de la arquitecta alemana Anna Heringer, quien promueve el diseño sustentable utilizando materiales y técnicas locales. Describe dos de sus proyectos en Bangladesh, la escuela METI construida en 2006 y el centro DESI de 2008, ambos realizados con materiales naturales como barro y bambú siguiendo técnicas tradicionales.

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Escuela METI (2006). Rudrapur, Bangladesh. © B.K.S. Inan.

Cortesía del estudio

Perfil: Anna Heringer. La


sustentabilidad es belleza
04.08.2014

La globalización ha construido una imagen homogénea. En el campo de la


arquitectura contemporánea el fenómeno es visible a través de edificios que
traducen sus formas en estructuras de exhibición enfocadas a alimentar y
dispersar la vista. No se trata de un aspecto reciente, sino de un proceso
promovido por el ideal de la Modernidad y el consumismo capitalista posterior a
la Segunda Guerra Mundial. Pero en las últimas décadas, en gran parte
debido a las crisis económicas, los problemas medioambientales y la
saturación visual, la arquitectura ha buscado regresar a sus raíces
sociales. Uno de los ejemplos recientes más destacados es el de
Anna Heringer, para quien la sustentabilidad es sinónimo de belleza.

Heringer pertenece a un grupo de arquitectos que promueve el equilibrio entre


los conocimientos global y local para desarrollar un ejercicio de la arquitectura
social que responda a las necesidades actuales. La apuesta de la arquitecta
alemana retoma aspectos que quedaron en el olvido durante el tránsito hacia lo
global: el diseño sustentable, el aprovechamiento de recursos naturales y
locales, el balance en el uso entre alta y baja tecnología, y el diálogo con la
gente. “Extraño el sentido común en el discurso arquitectónico.
Entiendo a la arquitectura como algo muy político y que da forma a la
sociedad. Así es como veo mi trabajo. Es un error escapar de nuestra
responsabilidad [como arquitectos]”.

Nacida en Rosenheim, Alemania, en 1977, Heringer creció en la


comuna suiza de Laufen. A los 19 años tuvo la oportunidad de vivir durante
12 meses en Bangladesh, donde tuvo su primer encuentro con métodos de
trabajo sustentables. Allí comprendió que la mayor estrategia de desarrollo es
aprovechar al máximo las posibilidades y recursos existentes, porque la
sustentabilidad forma parte de las condiciones de vida en territorios pobres de
países en vías de desarrollo.

En 2002, cuando regresó al pequeño poblado de Rudrapur para una estancia


de investigación como parte de sus estudios en arquitectura en la Universidad
de Artes de Linz, en Austria, Heringer analizó la relación básica entre
arquitectura, economía local y cultura. Y comenzó a idear sus
primeros proyectos, que tuvieron como objetivo hacer frente a los
problemas de abandono de zonas rurales por falta de infraestructura
y de pérdida de identidad. Así, en 2006 terminó la construcción de METI, su
primera escuela hecha a mano en Rudrapur, diseñada en 2004 como parte de
su tesis para obtener el grado de arquitecta.
El edificio del Instituto de Entrenamiento y Educación Moderna (METI, por sus
siglas en inglés) fue construido por Heringer en colaboración con voluntarios,
artesanos locales, maestros, padres de familia y estudiantes. El equipo
utilizó la técnica tradicional de autoconstrucción conocida
como wellerbau, que consiste en mezclar tierra húmeda con paja para
levantar muros de 50 a 70 cm de altura. Después de un período de
secado, se pueden añadir muros adicionales hasta alcanzar la altura deseada.
Por su parte, el primer piso fue creado con cañas de bambú dispuestas
perpendicularmente y sujetadas con cuerdas de yute, mientras que para el
suelo se utilizó relleno de tierra. El techo se definió con vigas de bambú.

Con 6 salones en total y un área de contemplación, la escuela METI es un


espacio flexible, con clima confortable —gracias a un sistema de persianas
naturales—, que aprovecha los aspectos socioculturales, económicos y
ecológicos de los materiales locales. Además, sintetiza el ideal de la
arquitectura como espacio de encuentro.

Otro ejemplo destacado del trabajo de Heringer es el centro DESI (2008),


también en Rudrapur. Se trata de un edificio que reinterpreta las granjas
tradicionales de Bangladesh, aunque su uso está dirigido a otros
propósitos: ofrecer programas profesionales de entrenamiento eléctrico. Cuenta
con dos aulas, dos oficinas, dos residencias y un cuarto de aseo para los
instructores de la escuela, y un área de sanitarios para los alumnos.
Este proyecto es resultado del equilibrio entre la alta y la baja
tecnología. Si bien se utilizaron materiales locales (barro y bambú) para su
construcción, el edificio cuenta con paneles solares que satisfacen el 100% de
las necesidades energéticas, así como un tanque séptico que provee de agua a
los sanitarios. (Ésta fue la primera vez que una casa de tierra en Bangladesh
fue equipada con unidades sanitarias, lo que demuestra la eficacia del bambú
como material de construcción.)

Las soluciones de diseño propuestas por sus proyectos, reconoce


Heringer, no son replicables en otras partes del mundo, principalmente
por la variación de las condiciones locales, pero representan un modelo de
aproximación a las particularidades de cada territorio. Desde 2007, la arquitecta
ha compartido sus experiencias y conocimientos a diferentes comunidades a
través de su taller Hogares hechos a mano en Bangladesh. Asimismo, ha
aplicado su método de trabajo en proyectos como el Jardín de Niños de
Zimbabue, aún en construcción.

A lo largo de su carrera ha recibido numerosos reconocimientos, entre los que


destacan el Hunter Douglas Archiprix (por el mejor proyecto de graduación en
arquitectura, diseño urbano y paisaje arquitectónico), el Premio Global de
Arquitectura Sustentable (2011) y el premio RIBA International (2012).
Actualmente está nominada al premio Schelling Architecture Foundation junto
con Diébédo Francis Kéré y Carla Juaçaba. El ganador se dará a conocer el
próximo 12 de noviembre.

[Link]

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