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Parcial Uces

Este documento resume el concepto freudiano de desarrollo sexual infantil, incluyendo las etapas pregenitales como la oral y la anal, la etapa fálica y el complejo de Edipo, y la etapa genital definitiva. También explica conceptos como el autoerotismo, el narcisismo y las teorías sexuales infantiles según Freud.

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  • autoerotismo,
  • pulsiones parciales,
  • complejo de Edipo,
  • sexualidad,
  • psicosis,
  • sexualidad infantil,
  • melancolía,
  • identificación tierna,
  • educación,
  • represión
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Parcial Uces

Este documento resume el concepto freudiano de desarrollo sexual infantil, incluyendo las etapas pregenitales como la oral y la anal, la etapa fálica y el complejo de Edipo, y la etapa genital definitiva. También explica conceptos como el autoerotismo, el narcisismo y las teorías sexuales infantiles según Freud.

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  • melancolía,
  • identificación tierna,
  • educación,
  • represión

Freud 2 | Primer parcial

1) Repaso

El encuentro con lo sexual es resignificado a posteriori (no es traumático ni bien ocurre): tiene un
efecto de carácter retroactivo.

Las escenas de eficiencia traumática:

- Se dan en la primera infancia


- Tienen un carácter sexual
- No tienen efecto en el momento en que acontecen pero otra escena posterior genera el
displacer actual que es condición para la defensa.

El contacto con lo sexual es prematuro (le Sujeto no está preparado psíquica ni biológicamente
para poder descargar la excitación).

Primera clínica freudiana

Neuropsicosis de defensa Histeria


Neurosis obsesiva / fobias
Psicosis alucinatoria
Neurosis de angustia Neurastenia
Neurosis de angustia
Melancolía

Neuropsicosis de defensa: Hay una representación irreconciliable junto a un monto de afecto


intenso. Lo primero que trata de hacer el sujeto es destruir (por medio de la razón) esa
representación. Como no es posible, se produce la escisión de la conciencia. La escisión es un acto
volitivo. El sujeto participa. Es una voluntad no conciente.

La Representación inconciliable pasa a ser el grupo psíquico segundo (separado de la conciencia) y


el monto de afecto si queda suelto produce angustia, necesita un destino:

- INERVACIÓN CORPORAL: Síntoma conversivo


- REPRESENTACIÓN SUSTITUTIVA: Se anuda a otra representación psíquica ligada a la
original, produciendo el síntoma obsesivo

El síntoma es una solución de compromiso entre lo irreconciliable y la defensa.

En el caso de las psicosis alucinatorias no se da una escisión sino que se rechaza conjuntamente la
representación y el monto de afecto (ambos salen de la conciencia) > FORCLUSION. Se pone en su
lugar una nueva realidad (delirio)

Las neurosis actuales son perturbaciones en la satisfacción sexual. El monto de afecto deviene en
angustia.
La sexualidad para el psicoanálisis

Concepción popular Concepción piscoanalítica


Instinto Pulsión
Objeto determinado No hay un enlace innato entre la pulsión y el
objeto
Entre la pulsión y el objeto se va a dar una
soldadura (objeto contingente apto para la
satisfacción)
Meta > Reproducción Meta > Satisfacción
La satisfaccion pulsional es autoerótica.
La pulsión se dirige al objeto pero no se
satisface en el objeto sino en la vuelta a la
fuente. Cuando vuelve a la fuente se relanza (La
satisfacción es a través y no en el objeto). Ej
beso. Lo ideal serían unos labios que pudiesen
besarse a si mismos porque el recorrido seria
más corto.
Genitalidad Múltiples zonas erógenas. La pulsión sexual se
apuntala en las de autocoservación.

La única diferencia entre sexualidad infantil y la adulta es la REPRESIÓN.

Desarrollo Sexual infantil - 1905

1ro) ETAPAS PRE-GENITALES Llamaremos pregenitales a las organizaciones de la vida sexual en que
las zonas genitales todavía no han alcanzado su papel hegemónico. Anarquía pulsional. Las
pulsiones parciales singulares aspiran a conseguir placer cada una por su cuenta, enteramente
desconectadas entre sí. Disposición perversa polimofa.

Una primera organización sexual pregenital es la oral o, si se prefiere, canibálica. La actividad


sexual no se ha separado todavía de la nutrición, ni se han diferenciado opuestos dentro de ella. El
objeto de una actividad es también el de la otro. El chupeteo puede verse como un resto de esta
fase hipotética.1

Una segunda fase pregenital es la de la organización sádico-anal 2. Aquí ya se ha desplegado la


división en opuestos, que atraviesa la vida sexual; empero, no se los puede llamar todavía
masculino y femenino, sino que es preciso decir activo y pasivo. La polaridad sexual a la que

1
El chupeteo aparece ya en el lactante y puede conservarse hasta la madurez o persistir toda la vida,
consiste en un contacto de succión con la boca (los labios), repetido rítmicamente, que no tiene por fin la
nutrición. La acción de mamar con fruición cautiva por entero la atención y lleva al adormecimiento o incluso
a una reacción motriz en una suerte de orgasmo. No es raro que el mamar con fruición se combine con el
frotamiento de ciertos lugares sensibles del cuerpo, el pecho, los genitales externos.
2
Los niños que sacan partido de la estimulabilidad erógena de la zona anal se delatan por el hecho de que
retienen las heces hasta que la acumulación de estas provoca fuertes contracciones musculares y, al pasar
por el ano, pueden ejercer un poderoso estímulo sobre la mucosa
estamos habituados varía durante el desarrollo sexual infantil. En el estadío de la organización
pregenital sádico-anal la oposición es entre activo y pasivo. En la etapa fálica, tampoco hay
masculino-femenino. Hay por cierto algo masculino, pero no algo femenino; la oposición e genital
masculino ó castrado. Sólo con la culminación del desarrollo en la época de la pubertad, la
polarización sexual es masculino y femenino.

 (1923) Etapa fálica. En Tres ensayos Freud sostenía que en la infancia había elección de objeto
pero que la unificación de las pulsiones parciales y su subordinación al primado de los genitales no
son establecidas en la infancia. En la organización genital infantil, vuelve atrás con esta teoría y
sostiene que lo que une a la vida sexual infantil y adulta es mucho más que una elección de objeto.
“Si bien no se alcanza una verdadera unificación de las pulsiones parciales bajo el primado de los
genitales, en el apogeo del proceso de desarrollo de la sexualidad infantil el interés por los
genitales y el quehacer genital cobra una significatividad dominante 3, que poco le va a la zaga a la
de la vida adulta. El carácter principal de esta organización genital infantil es, al mismo tiempo, su
diferencia respecto a la organización genital definitiva del adulto. Reside en que, para ambos sexos,
sólo desempeña un papel un genital, el masculino. Este es el primado del falo. Teorías sexuales
infantiles (apalancadas en lo pulsional)

- Cloaca

- Concepción sádica del comercio sexual: Si a esa tierna edad los niños son espectadores del
comercio sexual entre adultos, lo cual es favorecido por el convencimiento de los mayores de que
el pequeño no comprende nada de lo sexual, no puede menos que concebir el acto sexual como
una especie de maltrato o sojuzgamiento, vale decir, en sentido sádico.

- Premisa fálica: El niño percibe la diferencia entre niñas y niños pero al principio no puede
relacionarla con una diversidad en sus genitales. Todos tienen pene (ninguno de los dos sexos duda
que tienen algo para satisfacer). Toda la etapa en la que se sostiene la premisa fálica es la ETAPA
FÁLICA. Todas las pulsiones se organizan en torno al falo (es el valor simbólico del pene como
completud). En la etapa fálica se desarrolla el COMPLEJO DE EDIPO

2do) ETAPA GENITAL: El punto de llegada del desarrollo lo constituye la vida sexual del adulto
llamada normal; en ella, la consecución de placer se ha puesto al servicio de la función de
reproducción, y las pulsiones parciales, bajo el primado de una única zona erógena, han formado
una organización sólida para el logro de la meta sexual en un objeto ajeno. En el acto sexual cada

3
Por su situación anatómica, por el sobreaflujo de secreciones, por los lavados y frotaciones del cuidado
corporal y por ciertas excitaciones accidentales (como las migraciones de lombrices intestinales en las niñas),
es inevitable que la sensación placentera que estas partes del cuerpo son capaces de proporcionar se haga
notar al niño ya en su período de lactancia, despertándole una necesidad de repetirla. La acción que elimina
el estímulo y desencadena la satisfacción consiste en un contacto de frotación con la mano o en una presión,
sin duda prefigurada como un reflejo, ejercida por la mano o apretando los muslos. Esta última operación es
con mucho la más frecuente en la niña. En el caso del varón, la preferencia por la mano señala ya la
importante contribución que la pulsión de apoderamiento está destinada a prestar a la actividad sexual
masculina
pulsión se sigue satisfaciendo cada una a través de su objeto aunque hay una ilusión de
satisfacción en el objeto total.

Desarrollo sexual en tiempos lógicos:

1) Autoerotismo ó narcisismo primario: La pulsión sexual se satisface en el propio cuerpo, en


una zona erógena, sin un objeto como tal (esa es la diferencia porque en realidad la
pulsión siempre se satisface en el propio cuerpo). No hay diferenciación entre el yo y el
mundo externo. Hay una anarquía pulsional. El cuerpo está fragmentado por la pluralidad
pulsional. Los objetos son parciales. No hay otro registro del cuerpo más que el pulsional.
2) Narcisismo propiamente dicho: Colocación de la libido sobre el yo como objeto total.
Representación del cuerpo en lo simbólico. Solo recordamos el cuerpo fragmentado
cuando nos duele algo. ¿Cómo se da el pasaje del cuerpo fragmentado a la unidad
corporal? Es necesaria una nueva acción psíquica (identificación primaria):
- Identificación tierna al padre
- Desde lo imaginario, posibilidad de presentarnos al cuerpo como una totalidad. No
podemos tener una representación de nuestro cuerpo desde nuestra mirada. Esta nueva
acción psíquica permite identificarse con la imagen de otro o la del espejo para lograr una
representación total de mi cuerpo (vertiente imaginaria). A partir de acá, el niño habla en
primera persona.
- El niño también se identifica con todos los atributos ideales que los padres depositan en
él (vertiente simbólica)
La vertiente simbólica e imaginaria constituyen el YO (todo lo que queda por fuera es NO
YO). El yo es una representación psíquica.
El YO del narcisismo se llama YO IDEAL (coincide con el ideal de otros: los padres que
proyectan su narcisimo perdido. Se le asigna toda clase de perfecciones y se encubren sus
defectos. Debe cumplir los sueños de sus padres). El YO del narcisimo es un YO completo.
Es el YO con el que ingresamos en el complejo de Edipo. La castración va a implicar la
caída del yo ideal y la conformación del ideal del yo. Por la castración nos enteramos de
que no somos todo para el otro. Eso genera una herida narcisista. Lo que queda como
resto es la aspiración a recobrar ese narcisimo perdido (la aspiración de volver a ser todo
para el otro).
El IDEAL DEL YO van a ser todos esos deber ser necesarios para volver a ser ese yo ideal
(internalización de las exigencias de los padres, reforzado por todas las funciones
parentales posteriores). El IDEAL DEL YO define qué es lo bueno y qué es lo malo. Lo malo
es básicamente todo lo opuesto al deber ser, entre lo que se incluye el deseo, esto es lo
inconciliable para el ideal del yo que se reprime. El IDEAL DEL YO no ejecuta la represión, la
ejecuta el YO pero el IDEAL dice lo que tiene que ser reprimido. El IDEAL DEL YO es una
instancia que mediante la conciencia moral vigila, observa y mide al yo en relación al ideal.
El SUPERYO va a ser la instancia psíquica encargada de que eso se cumpla. Cada vez que
reprimo, obtengo satisfacción narcisita (cumplo con el ideal) Otro destino posible para la
pulsión es la sublimación (energía sexual no destinada a la meta sexual)

¿Cómo va a intentar el neurótico restituir el yo=ideal?


a) Ser amado. Estar en el lugar del ideal (refuerza la represión)
b) Cumpliendo el ideal del yo. Renuncia pulsional creyendo que de ese modo restituimos
el narcisimo (obtenemos satisfacción con eso)

Es necesario que se construya el yo como totalidad (y el no yo) para que se construya el


objeto total (objeto de amor que debe contener los objetos parciales de la pulsión para
poder ser objetos de satisfacción sexual). El neurótico necesita mantener la parcialidad de
la pulsión velada así como el yo vela el cuerpo fragmentado.4

3) Elección de objeto: La investidura libidinal del yo es cedida a los objetos aunque persiste
(las emanaciones de la líbido del yo son las investiduras de objeto).
Al comienzo la líbido yoica y de objeto están juntas en el estado de narcisismo y son
indiscernibles y sólo con la investidura de objeto se puede diferenciar una energía sexual,
la libido, de una energía de las pulsiones yoicas.

1er tiempo: Se modela la elección de objeto (En el complejo de Edipo, etapa fálica). “Ya en
la niñez se consuma una elección de objeto como hemos supuesto característica de la fase
de desarrollo de la pubertad. El conjunto de las aspiraciones sexuales se dirigen a una
persona única, y en ella quieren alcanzar su meta. He ahí, pues, el máximo acercamiento
posible e la infancia a la conformación definitiva que la vida sexual presentará en la
pubertad”
2do tiempo: Consumación (pubertad) porque hay disposición biológica y psíquica. El
hallazgo del objeto es en realidad un reencuentro (con el objeto modelado y con el objeto
parcial porque en realidad el modelado no puede existir sin el parcial)
Después de la elección de objeto del Edipo, se empiezan a libidinizar objetos. Cuanta más
líbido puesta en los objetos, menos líbido para el yo. La dependencia del objeto amado
tiene el efecto de rebajarlo; el que está enamorado está humillado. El que ama ha
sacrificado un fragmento de su narcisismo y sólo puede restituirlo a trueque de ser amado.
El yo vuelve a eniquecerse por las satisfacciones de objeto y el cumplimiento del ideal.
Cuando la líbido se deposita en los objetos, el objeto pasa a estar en el lugar del ideal.
OBJETO = IDEAL (amor de objeto). Los padres van a ser los primeros objetos. Cuando nos
encontramos en la realidad a un objeto que nos conecta con los objetos edípicos de la
fantasía, lo amamos (no lo amamos por lo que es sino por los atributos ideales que le
colocamos). Si uno amara al objeto por lo que es, lo amaría para siempre. Pero como no lo
es, se cae. Uno ama al ideal (al falo). Uno ama en el objeto al mérito que le falta al o para
alcanzar al idea. Se busca, desde el derroche de libido en os objetos, el camino de regreso
al narcisimo.
En las neurosis, cuando colocamos libido en el objeto y nos frustramos, no hay
engradecimiento del yo, sino que la libido vuelve a los objetos de fantasía.

4
¿En razón de qué se ve compelida la vida anímica a traspasar los límites y poner la líbido sobre objetos? Esa
necesidad sobreviene cuando la investidura del yo ha sobrepasado cierta medida. Un fuerte egoísmo
preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza
enfermará si a causa de una frustración no puede amar.
Cuando el parafrénico deposita libido en el objeto y se frustra (no le corresponde) retira la
libido de los objetos y vuelve al yo generando delirio de grandeza ó narcisismo secundario
(depósito de la libido en el yo a un nivel delirante: amplificación y despegue de un estado
que ya había existido). Si toda la libido está en el yo, se da el extrañamiento del yo. Estos
dos son rasgos propios del narcisismo.

¿Qué es de la líbido yoica en la vida del adulto normal? ¿Debemos suponer que su monto íntegro
se consumió e investiduras de objeto? En los neuróticos, la libido no solo se destina a investir
objetos sino en los síntomas, en mantener la represión como tal. La satisfacción sexual de los
neuróticos es principalmente sintomática. Una de las características del yo es el sentimiento de
inferioridad: la mayor parte de la libido está puesta en los objetos y sobre todo en mantener la
represión.

Tipo de elección de objeto

- Anaclítico por apuntalamiento (+ varón): Los modelos sobre los que se elige son los
primeros objetos: la madre nutricia ó el padre protector (y a las personas que se alinean
formando series). Las primeras satisfacciones sexuales autoeróticas son vivenciadas a
remolque de funciones vitales que sirven a la autoconservación. Las pulsiones sexuales se
apuntalan al principio en la satisfacción de las pulsiones yoicas y sólo más tarde se
independizan de ellas. Este apuntalamiento sigue demostrándose en el hecho de que las
personas encargadas de la nutrición, el cuidado y la protección del niño devienen los
primeros objetos sexuales.
En el varón se da un pleno amor, sobrevalorización del objeto: propio narcisimo
proyectado e el objeto (libido del yo al objeto). El varón sale mejor parado en el Edipo. Tal
sobrestimación da lugar al enamoramiento que corresponde con un empobrecimiento
libidinal del yo.
- Narcisista (+ mujer): El modelo es la propia persona (lo que uno es, fue ó quisiera ser) (y a
las personas que se alinean formando series). Como la mujer sale tan vapuleada del
Complejo de Edipo, cuando empiezan a parecer los primeros caracteres secundarios y el
cuerpo se embellece se ve recompensada en su narcisismo. La sobrevalorización es sobre
el propio cuerpo. Es narcisista porque no está en una posición de dar sino de recibir para
completarse. Las mujeres no están tan preocupadas por ama sino por ser amadas (estar en
el lugar del objeto de deseo). El pleno amor en la mujer se va a dar con el hijo varón.

Vías de acceso al estudio del narcisimo

Líbido = interés sexual. Los objetos me interesan en tanto he colocado líbido sobre ellos. Están
investidos libidinalmente aunque la meta sexual esté inhibida.

“De nuevo tendremos que colegir la simplicidad aparente de lo normal desde las desfiguraciones y
exageraciones de lo patológico (parafrenias).NO obstante, para aproximarnos al conocimiento del
narcisimo quedan expeditos algunos otros caminos que implican una alteración en la distribución
de la libido.

La concentración de la líbido se llama éxtasis libidinal: a) éxtasis de la líbido yoica b) éxtasis de la


líbido objetal

 Es sabido que la persona afligida por un dolor orgánico resigna su interés por todas
las cosas del mundo exterior que no se relacionen con su sufrimiento. Cesa de
amar. “El enfermo retira sobre su yo sus investiduras libidinales para volver a
enviarlas después de curarse” Sobre el poeta con dolor de muelas: “En la estrecha
cavidad de su muela se recluye su alma toda”
 En la hipocondría, la líbido está estancada en el órgano (zonas erógenas-
libidinizables). El dolor existe aunque no es corroborable. Por el estancamiento de
la líbido, es vivenciado como doloroso /displacentero. En este caso se trata de
desacir la líbido del órgano afectado para que vuelva a estar disponible para las
investiduras de objeto que generen más satisfacción.
 En el dormir: Para poder dormir hay que ser capaz de retirar la líbido de los objetos
del mundo. Retiro narcisista de las posiciones libidinales sobre la persona propia,
más precisamente, sobre el deseo de dormir.
 En la vida amorosa también se da: Todo ser humano tiene abiertos frente a sí dos
caminos para la elección de objeto. Tiene dos objetos sexuales originarios: él
mismo y la mujer que lo crió

Complejo de Edipo en el hombre

- Pre-historia del complejo de Edipo: Identificación tierna al padre (diferente a lo amoroso).


Toma al padre como su ideal. Previa a la investidura amorosa de los objetos. Identificación
primaria.
- Constitución del yo: El primer objeto amoroso es la madre fálica (contiene los objetos
parciales de la pulsión) por apuntalamiento. La identificación tierna al padre y la madre
como objeto amoroso conviven un tiempo sin drama. El niño ha volcado su interés en los
genitales y lo deja traslucir por su vasta ocupación manual en ellos (descarga de la
excitación edípica), y después tiene que hacer la experiencia de que los adultos no están
de acuerdo con ese obrar. Más o menos clara, más o menos brutal, sobreviene la amenaza
de que se le arrebatará eso tan preciado por él. La mayoría de las veces la amenaza
proviene de mujeres; a menudo, ellas buscan reforzar su autoridad invocando al padre ó
doctor que consumarán el castigo. Puede haber amenaza de castración pero aun no es
efectiva.

Desmentiras para conservar la premisa fálica:

1) Creen ver un miembro a pesar de todo


2) Aun es pequeño y ya va a crecer
3) Estuvo presente y fue removido por haber hecho algo que en esa época es la
masturbación infantil. Esto sigue sosteniendo que todos tienen (tenía y se lo removieron).
Si embargo, el niño no generaliza tan rápido ni tan de buen grado su apreciación de que
muchas personas del sexo femenino no tienen pene. El niño cree, que sólo personas
despreciables del sexo femenino probablemente culpables de las mismas mociones
prohibías a las que él incurrió, habrían perdido el genital. Pero las personas respetables,
como su madre, siguen conservado el pene. Para el niño ser mujer aun no coincide con la
falta de pene.

- Cae la premisa fálica y se hace efectiva la amenaza:


El problema empieza cuando se enfrenta con la falta de pene en la madre. El encuentro
con la castración materna es diferente a las otras porque le permite representarse su
propia falta, su propia castración. El es completo en tanto completa a esa madre. Si la
madre está castrada, él no es suficiente para completarla. Al final del día, tiene que ver con
caer del lugar de objeto fálico. Por eso es tan importante la función paterna (que la madre
la instale y alguien la encarne). Si la madre no es sujeto deseante el nene puede quedar en
lugar de objeto toda sus vida, sin constituirse como sujeto (psicosis). “Aun donde no
ocurren los acontecimientos particulares, como los mencionados a modo de ejemplo, la
falta de satisfacción esperada, la continua denegación del hijo deseado, por fuerza
determinarán que los pequeños enamorados se extrañen de su inclinación sin esperanzas.
La castración nos permite ser sujetos. Cada una de las estructuras de definen por el
mecanismo con el que responden al complejo de castración.

Hasta ese momento no hay representación de la falta (angustia). Si la amenaza de


castración se formula antes de que se produzca la angustia de castración, no es efectiva.

El padre se vuelve un rival por el amor de la madre. Si la madre desea al padre, el padre
tiene algo que él no tiene. El padre es al mismo tiempo admirado y al mismo tiempo
quiere ser eliminado. Desde el comienzo mismo, la identificación es ambivalente; puede
darse-vuelta hacia la expresión de la ternura o hacia el deseo de eliminación. El deseo de
eliminar al padre y el deseo de comercio sexual con la madre son los deseos edípicos.

(En el caso de Hans, lo que él tiene para darle a la madre es una porquería, se plantea la
posibilidad de un deseo de la madre por fuera de él / La fobia de los caballos es una forma de
ahorrarse la angustia de la castración por el padre)

La amenaza de castración es la causa del sepultamiento del complejo de Edipo. No es una


cuestión evolutiva. Es porque ninguno de los deseos edípicos se puede cumplir . Tanto el amor por
el padre (pasiva) como el de la madre (activa) tiene como correlato la castración.

- Modo de satisfacción Activo (amar a la madre. Le da lo que él tiene. Confronta a la


castración como amenaza)
- Pasivo (sustituir a la madre y dejarse amar por el padre. El padre se elige como objeto
amoroso. Recibir lo que el padre tiene. Confronta a la castración como premisa: para
dejarse amar por el padre tiene que tener una posición de no tener.)

El conflicto esta entre el amor de objeto (la corriente erótica) y la pérdida del pene/interés
narcista (complejo de castración). La mayoría de las veces el conflicto se resuelve a favor del
interés narcisita (completarse ó completar a otra).

Lo que opera a la salida del complejo de Edipo es más que una represión, es un sepultamiento. Se
produce un extrañamiento del yo (Lo que no se va a poder recordar). Lo demás es represión
secundaria. Va a ser imposible para el yo reconocer esos deseos como propios (incesto /parricidio).

La represión también genera una desinvestidura ó desexualización de los objetos y sustituidas por
identificación y mociones tiernas: Entrada al período de latencia (energía utilizada por ejemplo en
la educación). Se identifica con la LEY DEL PADRE (ó de ambos progenitores) > no incesto/parricidio
(el padre como represetante de la ley porque está atravesado por la misma ley. No es el padre, es
la ley del padre). Esto genera una alteración del yo que da lugar al NUCLEO DEL SUPERYO. A partir
de aquí hablamos de un SUJETO ÉTICO (que puede distinguir entre lo bueno y lo malo). El IDEAL
DEL YO son todos los deber ser que se incorpora y el SUPERYO la instancia encargada de hacerlos
cumplir.

La corriente erótica de los objetos edípicos permanece en el ELLO aunque se retiren de los
objetos reales y más tarde exteriorizará su efecto patógeno. Se han sustituidos los objetos reales
por objetos imaginarios de su recuerdo o se han mezclado con estos y se ha renunciado a
emprender las acciones motrices que les permitirían conseguir sus fines en estos objetos.

El sujeto sale del complejo de Edipo:

a) Superyo
b) Elección de objeto
c) Posición de goce (más allá de la elección de objeto)
a. Masculina: Sale en posición de tener. Tengo pero puedo perderlo. Tener aquello
que puede completar al otro.
b. Femenina: No tengo y recibo del otro
d) Identificación

Manifestaciones del Complejo de Edipo en El pequeño Hans

 El niño muestra mucho interés en saber si los animales, las cosas e incluso su mamá tienen
hace-pipí. Cuando le pregunta a la madre si tiene ella le responde, reforzando su teoría,
que naturalmente.
 A los 3 años y ½ la madre lo sorprende tocándose y amenaza con llamar al médico para
que se la corte.
 Cuando ve el sexo de la hermanita por primera vez, dice que lo tiene muy pequeño y que
ya le crecerá.
 El padre le dibuja una jirafa y Hans le agrega con un lápiz “la cosita”
 Manifiesta igual cariño por mujeres y hombres, si hacer diferencias de sexo.
 Una mañana la madre lo está secando después del baño y Hans le pide que le toque su
hace pipí a lo que la madre responde que eso es una porquería.
 A los cuatro años y 1/2 , se alborota mientras bañan a su hermana y le preguntan de que
se ríe y responde “De la cosita de Hanna” “Porque es muy bonita”. El padre considera que
su respuesta no es sincera. La cosita de su hermana le parecía cómica. Es la primera vez
que reconoce la diferencia entre los genitales masculinos y femeninos en lugar de negarla.
 En una oportunidad, luego de un paseo por el zoológico, donde Hans observa el tamaño
del hace pipi de los diferentes animales, le comenta a su papá: “Y todos los hombres
tienen su cosita. Y la mía crecerá conforme vaya creciendo. Por eso la tengo pegada al
cuerpo”. Freud lee esta expreión asociada a la angustia de castración. Juanito está
actuando a posteriore respecto a la amenaza que la madre le había hecho hace unos años.
 Una noche Juanito se levanta y va a oscuras a la cama de sus padres, a quienes le spide
dormir allí. Cuando el padre le pregunta si le ha entrado miedo, Juanito responde: No,
mañana lo diré. Al día siguiente le cuenta a su padre que por la noche había en su cuarto
una jirafa muy grande y otra arrugada. La arrugada empezó a gritar porque le quiçée la
arrugada. Luego dejó de gritar y entonces yo me senté sobre la jirafa arrugada. El padre
piensa que la jirafa también le representa a él y la arrugada a su mujer y lo asocia con la
escena que se da todos los días al despertar cuando Hans va a su cuarto y su madre lo
abraza un rato y su padre le dice que no le está haciendo ningún bien al niño.
 En una consulta con Freud, este le explica muy serio que le tenía miedo a su padre por lo
mucho que él quiere a su madre. Creía que el padre se tomaba a mal tal cariño pero que
eso no era verdad porque también su padre lo quería mucho”. A partir de ahí empieza su
mejoría y Hans termina rebelando el motivo que precedió a la aparición de la fobia: “Una
vez vio cómo una caballo que tiraba un ómnibus se caía y temió que le mordiese”. Freud
aclara que el caballo (padre) le mordería por su deseo de que cayese (se muriese)
 Jugando con sus niños imaginarios Juanito afirma que él es el papá, su mamá la mamá, el
padre el abuelo y su abuela, la abuela (por lo tanto casada con el padre). En lugar de hacer
desaparecer al padre, le reserva la misma dicha que guarda para sí.
 Fantasía del fontanero que le quita y le cambia el traste y la cosita para darle unos
mayores. Domina la angustia del complejo de castración.
 Desarrolla la fobia como uan estrategia para estar más tiempo con la mamá y que le haga
mimitos. E los primeros tiempos sufre de agorafobia pero lentamente la fobia toma al
caballo como objeto. El síntoma fóbica es un resultado del conflicto entre las fuerzas
pulsionales y la represión aunque termina triunfando la represión.

Complejo de Edipo en la nena

“La exigencia feminista de igualdad entre los sexos no tiene aquí mucha vigencia; la diferencia
morfológica tiene que exteriorizarse en diversidades del desarrollo psíquico”
- Pre-historia del Complejo de Edipo: Es más prolongado y decisivo. El primer objeto
amoroso es la madre fálica. El goce es masculino. Se goza con algo que se tiene (goce
clitoridiano). A esta etapa Freud a llama COMPLEJO DE MASCULINIDAD.

¿Cómo de este pequeño varón deviene una mujer?

- Cae la premisa fálica: Al principio se compara con algún compañero de juegos y percibe
que es demasiado corto pero durante un tiempo se consuela con la idea de que ya le va a
crecer. Pero la niña no comprende su falta actual como un carácter sexual, sino que lo
explica mediante el supuesto de que una vez poseyó un miembro igualmente grande, y
después lo perdió por castración. Es cierto que el extrañamiento respecto de la madre no
se produce de un golpe, pues la muchacha al comienzo considera su castración como una
desventura personal, sólo poco a poco la extiende a otras personas del sexo femenino y,
por último, también a la madre. Su amor se había dirigido a la madre fálica; con el
descubrimiento de que la madre es castrada se vuelve posible abandonarla como objeto
de amor, de suerte que pasan a prevalecer los motivos de hostilidad que durante largo
tiempo se habían ido reuniendo. Así termina de producirse esa diferencia esencial: la
niña acepta la castración como un hecho consumado mientras que el varón tiene miedo
de esa posibilidad. En ese momento hace su juicio: “No tengo, pero quiero tenerlo”. Lo
acepta pero no sin promesa de resarcimiento por esa falta: que el padre le regale un hijoi,
equivalente simbólico del pene (consecuencia psíquica = envidia de pene). La madre pasa
a ser objeto de los celos, y la niña deviene una pequeña mujer. Con la trasferencia del
deseo hijo-pene al padre, la niña ha ingresado en la situación del complejo de Edipo. La
hostilidad a la madre, que no necesita ser creada como si fuera algo nuevo, experimenta
ahora un gran refuerzo, pues deviene la rival que recibe del padre todo lo que la niña
anhela de él.
Tres consecuencias de la envidia de pene: a) Complejo de inferioridad (en realidad todos
los neuróticos lo tenemos porque nunca estamos a la altura del ideal pero en las mujeres
es más fuerte) b) Celos (Suponer que hay alguna que tiene lo que a mi me falta – por lo
que en realidad le gusta a ella.- y puede sacare lo que tengo) c) Aflojamiento de los
vínculos tiernos con la madre. Una hostilidad que puede durar toda la vida ó convertirse
en odio. Responsabilidad por haberla hecho castrada d) Retiro del interés por la actividad
onanista (preanuncio de aquella oleada represiva que en la época de la pubertad eliminará
una gran parle de la sexualidad masculina para dejar espacio al desarrollo de la feminidad).
Con el abandono de la masturbación clitorídea se renuncia a una porción de actividad.
Ahora prevalece la pasividad, la vuelta hacia el padre se consuma predominantemente con
ayuda de mociones pulsionales pasivas.

La mujer tiene una doble tarea:


a) Cambio de objeto (ir en busca del padre “que tiene”)
b) Cambio de zona erógena: Del goce clitoridiano (fálico) a uno vaginal. Se goza con algo
que se tiene vs. Se goza con un agujero. Es un goce castrado y me dirijo a quien es el
portador del falo.
Puede haber cambio de objeto pero no de zona erógena. La posición realmente femenina
es la de cambio de objeto y de zona erógena: que el clitóris pueda ceder en todo ó en
parte su significatividad y su valor a la vagina.

- Salida del complejo de Edipo: Escapa al destino que le está deparado en el varón
(sepultamiento); puede ser abandonado poco a poco, tramitado por represión, o sus
efectos penetrar mucho en la vida anímica que es normal para la mujer. Se abandona más
lentamente, es por desilusión (“La niñita, que quiere considerarse la amada predilecta del
padre, forzosamente tendrá que vivir alguna seria reprimenda y se verá arrojada de los
cielos”. Hay prohibición del incesto (no al pene, no al hijo). También se produce una
desexualización de los objetos y predominio de la corriente tierna, una identificación con
la ley del padre y la conformación del núcleo del superyó. El superyó de la mujer es más
débil (porque no hay amenaza). El hombre está más sujeto a la ley por temor a perder.
Mucho más que en el varón, esas alteraciones parecen ser resultado de la educación y de
la amenaza de la pérdida del ser-amado. La mujer es más decidida respecto del deseo
porque no tiene nada que perder.
Ambos deseos (poseer un pene y el de recibir un hijo) permanecen en el iconciente donde
permanecen con gran investidura y contribuye a preparar al ser femenino para si posterior
papel sexual.

Otra salida posible: Desarrollo de un fuerte complejo de masculinidad.

Esas muchachas toman por objeto al padre durante cierto lapso y se internan en la situación
edípica. Pero luego son esforzadas a regresar a su anterior complejo de masculinidad en virtud de
las infaltables desilusiones con el padre.

Identificaciones

En primer lugar, la identificación es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto; en
segundo lugar, pasa a sustituir a una ligazón libidinosa de objeto por la vía regresiva, mediante
introyección del objeto en el yo, por así decir; y, en tercer lugar, puede nacer a raíz de cualquier
comunidad que llegue a percibirse en una persona que no es objeto de las pulsiones sexuales.

- Hay una identificación primaria que permite constituir el yo


- El síntoma puede ser el mismo que el de la persona amada («Dora»,* por ejemplo, imitaba
la tos de su padre): La identificación remplaza a la elección de objeto; la elección de
objeto ha regresado hasta la identificación. Sucede a menudo que la elección de objeto
vuelva a la identificación, o sea, que el yo tome sobre sí las propiedades del objeto.
- La génesis de la homosexualidad masculina es, en" una gran serie de casos, la siguiente:®
El joven ha estado fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un
tiempo y con una intensidad inusualmente grandes. Por fin, al completarse el proceso de
la pubertad, llega el momento de permutar a la madre por otro objeto sexual.
Sobreviene entonces una vuelta {Wendung} repentina; el joven no abandona a su
madre, sino que se identifica con ella; se trasmuda en ella y ahora busca objetos que
puedan sustituirle al yo de él, a quienes él pueda amar y cuidar como lo experimentó de su
madre.
- Hay un tercer caso de formación de síntoma, particularmente frecuente e importante, en
que la identificación prescinde por completo de la relación de objeto con la persona
copiada. Por ejemplo, si una muchacha recibió en el pensionado una carta de su amado
secreto, la carta despertó sus celos y ella reaccionó con un ataque histérico, algunas de sus
amigas, que saben del asunto, pescarán este ataque, como suele decirse, por la vía de la
infección psíquica. El mecanismo es el de la identificación sobre la base de poder o querer
ponerse en la misma situación. Las otras querrían tener también una relación secreta, y
bajo el influjo del sentimiento de culpa aceptan también el sufrimiento aparejado.
- En la psicología de masas, todos los yo que componen la masa colocan a un mismo objeto
en el lugar del ideal. Eso hace que se identifiquen con el ideal y entre ellos. Si están fuera
de esa condición de masa, no tienen niguna ligazón.
- Otra identificación es la de la melancolía. En la melancolía, el sujeto se identifica con el
objeto perdido (la libido no vuelve al yo) pero no con lo que el objeto tiene de ideal sino de
frustrante y de perdido. Toda la frustración, agresión, humillaciones que deberían dirigirse
a otro objeto se dirigen al propio yo. El fin del padecimiento es el pasaje al acto (suicidio).
Es muy difícil conectar al melancólico con algún amor a la vida.

Diferencia entre la identificación y el enamoramiento. En el caso de la identificación, el objeto se


ha perdido o ha sido resignado; después se lo vuelve a erigir en el interior del yo, y el yo se altera
parcialmente según el modelo del objeto perdido. Una vez que me identifico con el objeto, pierdo
el objeto (ahora soy yo). En el otro caso el objeto se ha mantenido y es sobreinvestido como tal por
el yo a sus expensas (es lo que quiero tener). Otra diferencia entre el objeto de amor y de
identificación, es que en el caso del objeto de identificación la meta sexual está inhibida

En terapia

Sugestión directa Terapia analítica


Es cualquier terapia que use la sugestión que Saca a la luz, levantando la represión.
existe en cualquier relación de objeto para la Nosotros necesitamos de los síntomas para
direccionalidad directa del paciente (operan saber algo del sentido/causa (represión, deseos
sobre la conducta). edípicos) para poder intervenir y que el
Apunta a prohibir la exteriorización de los desenlace sea diferente.
síntomas (mediante la represión y por lo tanto Es una cirujía más que una cosmética. Busca
la neurosis) que el paciente pueda posicionarse de manera
Tapa ó encubre: La causa permanece oculta. Se diferente frente a la castración.
parece más a una cosmética Trabaja con la transferencia
Depende de la transferencia
El 1er paso de la terapia es que la energía
puesta en el síntoma pase al analista. Que se
instale la transferencia para poder revivir el
conflicto que dio origen al síntoma y darle otro
desenlace. Los síntomas quedan desprovistos
de libido. En lugar de la enfermedad del
paciente aparece la enfemedad de la
transferencia. El analista es el nuevo síntoma.
Por eso se genera cierto bienestar ni bien
comienza la terapia (me volví a encontrar con el
enamoramiento, el ideal y la posibilidad de
satisfacción narcisista)

El 2do paso es el desmontaje de la


transferencia: Con el terapeuta en la
transferencia yo deposito libido en el análisis y
espero que vuelva (el neurótico prefiere la cura
por amor – retribución narcisista). Que pase
algo diferente a lo que pasa con todos los
objetos con los que se encuentra el sujeto, no
depende del paciente sino del analista.
El terapeuta tiene que encarnar esa
transferencia (se despliega la neurosis).
Hacemos pasar de vuelta al paciente por el
Edipo, que se frustre porque con nosotros
tampoco y se identifique con nosotros. El
psicoanalista quiere encarnar ese lugar ideal
pero para hacerlo caer (yo se pero lo que se es
que el paciente sabe sobre su inconciente).
Pasar de nuevo por la neurosis pero con un
ideal que va a caer (este no tiene como no tiene
nadie) La idea del análisis no es cambiar el ideal
en terapia porque el cambio del ideal también
exige un deber ser, por lo tanto una renuncia
pulsional y un síntoma.
¿Para qué sufrir tanto por el yo ideal que no
existe? Se trata de alcanzar una posición
diferente frente a la castración (no te crees lo
del ideal, no le exigís al otro que lo encarne, no
reprimís tanto. Una vez que se corre el velo no
es fácil volver ahí.)
El cambio decisivo para el buen desenlace
consiste en que se elimine el circuito de la
represión (rebajar el ideal por el cual hacemos
represión y renuncia) en este conflicto así
renovado, de suerte que la libido no pueda
sustraerse nuevamente al yo mediante la huida
al inconciente y vuelva a estar disponible para
el yo para poder gozar y producir (Hacerse
cargo del deseo. Ser responsable, no culpable).
Mediante el trabajo de interpretación, que
traspone lo inconciente en conciente, el yo es
engrosado a expensas de eso inconciente; por
obra de la enseñanza, se reconcilia con la libido
y se inclina a concederle alguna satisfacción, y
su horror ante los reclamos de la libido se
reduce por la posibilidad de neutralizar un
monto parcial de ella mediante sublimación. La
terapia encuentra sus límites en la falta de
movilidad de la libido, que puede mostrarse
remisa a abandonar sus objetos, y en la rigidez
del narcisismo, que no permite que la
trasferencia sobre objetos sobrepase cierta
frontera.

Pensamientos importantes

a) Cada vez que deseamos se está en una posición castrada. Ese es el gran problema del
neurótico. Somos seres deseantes pero no nos gusta enfrentarnos a la castración.
b) Masculino y femenino es una posición fálica. No hay relación sexual: La relación es al falo
(en posición de tener ó no tener)
c) El padre quiere ser padre por el deseo de ser padre (ocupar el lugar del padre). El de la
madre es tener un hijo.
d) El humor es una forma de hacer con lo que genera malestar
e) Qué es lo que sostiene el amor cuando el ideal se cae? Que podría ser pero que no quiere.
Uno que quiere dar lo que no tiene y el otro que pide lo que el otro no tiene. La completud
es la ilusión que sostiene al amor. Para sostener esta idea hay que reprimir todo el tiempo
la castración (creer que es posible la completud). Existe pero no me lo da. Amar es dar lo
que no se tiene a quien no lo es
f) Cuando uno se frustra y retira la libido del objeto, empieza el duelo. Lo que uno nunca
reconoce es lo que pierde cuando pierde el objeto (lo que le atribuye)
g) El estancamiento de la libido en un objeto es el camino directo al displacer porque es el
origen de la frustración: El objeto no nos puede retribuir todo lo que ponemos en él.
h) El yo está sometido a exigencias (quién habla cuando habla el yo). Somos puro ello, el resto
son consecuencias de identificación.
i) El YO es el primer objeto sexual (primer objeto que se conforma y donde está colocada la
líbido)
i
No se nos escapa que la niña había deseado un hijo ya antes, en la fase fálica no perturbada; ese era, sin duda alguna, el
sentido de su juego con muñecas. Pero ese juego no era propiamente la expresión de su feminidad; servía a la
identificación-madre en el propósito de sustituir la pasividad por actividad. Jugaba a la madre, y la muñeca era ella misma;
entonces podía hacer con el hijo todo lo que la madre solía hacer con ella. Sólo con aquel punto de arribo del deseo del
pene, el hijo-muñeca deviene un hijo del padre y, desde ese momento, la más intensa meta de deseo femenina.

Common questions

Con tecnología de IA

Las figuras parentales son fundamentales en la estructuración del Yo y formación de objetos de amor, ya que son los primeros modelos de identificación y únicos en la elección de objeto durante la niñez. La madre y el padre son figuras de proyección de ideales y el niño internaliza los atributos ideales que los padres depositan en él. Este proceso está vinculado con el narcisismo, donde los padres encarnan los ideales y sirven como Medio para modelar elecciones objetales, siendo ellos mismos los primeros objetos sexuales y de amor del niño .

La sublimación es un destino posible para las pulsiones donde la energía sexual no está destinada a una meta sexual directa. Esta redirección de la pulsión permite que el sujeto derive satisfacción de actividades que no están orientadas sexualmente, como actividades culturales, artísticas o intelectuales, sin descartar la represión que cumple con los ideales del Yo, consiguiendo satisfacción narcisista al alinear las aspiraciones con las normas éticas .

El sentimiento de inferioridad en los neuróticos está intrínsecamente relacionado con las experiencias durante el desarrollo del Complejo de Edipo, donde el Ideal del Yo crea estándares inalcanzables a partir de las proyecciones parentales. Este sentimiento es fortalecido por la identificación con la Ley del Padre y el reconocimiento de la propia incompletitud frente al deseo objeto. Es un resultado de la internalización de incapacidades percibidas durante el Complejo de Edipo, donde los deseos no pueden cumplirse, reforzando una sensación personal de no estar a la altura del ideal parental .

En la elección de objeto, el amor hacia el objeto implica un sacrificio de la propia autovaloración narcisista porque al amar, se transfiere el ideal al objeto (OBJETO = IDEAL), lo que conduce a un empobrecimiento libidinal del yo. Sin embargo, al ser amado se puede restituir este narcisismo perdido, obteniendo satisfacción a través de la dependencia del objeto amado. Esto demuestra que la valoración narcisista puede ser rebajada al amar, pero en la reciprocidad del amor se recompone .

La castración marca una transformación estructural que va más allá de la represión en la salida del Complejo de Edipo. No solo genera una alteración profunda del Yo, sino que también establece el Núcleo del Superyó. El sepultamiento del Complejo de Edipo, más que una represión secundaria, se debe a la identificación con la Ley del Padre, generando un sujeto ético capacitado para discernir entre lo bueno y lo malo. Esto da lugar a la internalización de esta ley, fundada en la imposibilidad de cumplir los deseos edípicos, y marca una diferencia entre lo que puede ser recordado y lo que se sepulta .

El Ideal del Yo define lo que es bueno y malo, indicando lo que debe ser reprimido. Sin ejecutar directamente la represión, dicta al Yo lo que tiene que ser reprimido, ejerciendo una vigilancia moral consciente y mediendo el Yo en relación al ideal. El Superyó asegura el cumplimiento de esto. Cada vez que se reprime conforme al Ideal del Yo, se obtiene satisfacción narcisista, ya que se cumple con el ideal .

En el caso de la niña, el descubrimiento de la castración afecta su psicología llevando al desarrollo del Complejo de Edipo cuando acepta su falta ante el padre. Inicialmente comparándose con otros niños y, al notar su falta, se consuela pensando que puede crecer. Sin embargo, al reconocer esta falta como definitiva y simbolizando al padre como un resarcimiento potencialmente con un hijo, se alinea con la estructura del Complejo de Edipo, marcando una hostilidad hacia la madre como rival por el amor y la atención paterna .

El Yo Ideal se constituye a partir de la colocación de la libido sobre el yo como objeto total, en representación simbólica del cuerpo. Esto marca el pasaje de un cuerpo fragmentado a una unidad corporal mediante la identificación primaria. En el narcisismo, el Yo Ideal es el yo completo que coincide con el ideal de los padres, quienes proyectan en el hijo su narcisismo perdido. El Yo Ideal debe cumplir los sueños de los padres y, a través de la castración, se forma el Ideal del Yo que implica deberes necesarios para recobrar ese narcisismo perdido .

El caso de Hans evidencia el desarrollo del Complejo de Edipo, donde su miedo irracional a los caballos simboliza el miedo al padre por desear a su madre. La fobia es un mecanismo de rechazo hacia el complejo castrante del padre, revelando un conflicto en la idealización del padre como una figura admirada, pero rival a la vez. Esta ambivalencia entre ternura y agresión hacia el padre refleja la esencia del Complejo de Edipo, que se ve en sus juegos de roles familiares y en el desarrollo de sus fantasías .

La ambivalencia emocional en el Complejo de Edipo se manifiesta en el deseo simultáneo de identificarse con el padre y desear su eliminación, producto de la dualidad de ternura y celos. Esto se representa en el deseo de tomar el lugar del progenitor con más poder. Esta ambivalencia se reconfigura en el desarrollo del Superyó, en la internalización de la Ley del Padre, que promueve normas morales derivadas de esta relación ambivalente, marcando una transición de deseos infantiles hacia una norma ética madura .

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