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Constituciones

La constitución de 1830 de Venezuela estableció a Venezuela como un estado independiente, dividió su territorio en 11 provincias y adoptó un sistema de gobierno centro-federal. Mantuvo la pena de muerte y reformó la ley de manumisión para prolongar la edad de liberación de los esclavos. Adoptó un sistema electoral conservador que restringía el derecho al voto.

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Constituciones

La constitución de 1830 de Venezuela estableció a Venezuela como un estado independiente, dividió su territorio en 11 provincias y adoptó un sistema de gobierno centro-federal. Mantuvo la pena de muerte y reformó la ley de manumisión para prolongar la edad de liberación de los esclavos. Adoptó un sistema electoral conservador que restringía el derecho al voto.

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Constitución de 1830, principales aspectos

Los aspectos de la constitución de 1830 en Venezuela más destacados son


su tendencia conciliadora y su carácter conservador, entre otros.

La Constitución de 1830 surge a partir de las acciones político-legislativas del


Congreso de 1830, que legaliza la separación de la nueva República de
Venezuela de la Gran Colombia al instaurar una nueva constitución.

La Gran Colombia fue un proyecto regional suramericano que reunía a


Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia en un solo estado constitucional,
unificando sus políticas y convirtiéndola en una potencia en la región frente a
otras potencias como Estados Unidos o incluso el Imperio Español.

Las causas de la disolución de la Gran Colombia fueron: la difícil situación


económica, las grandes distancias geográficas que impedían la comunicación y
el control político del territorio, los conflictos dentro de las elites
independentistas y el descontento regionalista por la designación de Bogotá
como capital, considerada “demasiado lejana”.

1- Consenso entre tendencias centralistas y federalistas

La constitución de 1830 que rigió a Venezuela, sancionada el 22 de septiembre


por el congreso constituyente de valencia instalado el 6 de septiembre,
representó un gran esfuerzo de definición juridico-politica, con valiosos aportes
a la conformación del estado venezolano del siglo XIX.

Fue una conciliación de las tendencias centralistas y federalistas que habían


dominado el país durante su separación de la gran colonia y desde el periodo de
independencia del Imperio español.

1- Contempla a Venezuela como Estado independiente

En esta constitución también se estableció que la nación era libre e


independiente de toda potencia extranjera (en ataque directo al Imperio español
del que Venezuela había sido colonia por tres siglos) y que no constituía
patrimonio personal de ninguna familia o persona.
2- División territorial

La nueva constitución subdividió el territorio en 11 provincias, divididas a su vez


en cantones y parroquias para facilitar su manejo y control administrativo.

3- Forma de gobierno centro-federal

La forma de gobierno propuesta en la constitución de 1830 fue centro-federal,


respondiendo a las discusiones políticas del momento que enfrentaban a los
centralistas con los federalistas. Finalmente se escogió una especie de “término
medio”.

La constitución buscó también unificar legislativamente la nueva nación: se


derogaron las leyes de confiscación de bienes de 1821 y 1824 a los españoles,
como elemento de una futura amistad y reconciliación.

Del mismo modo, se dispuso arbitrar recursos para sostener al ejército. Para
tramitar empréstitos se establecieron impuestos de importación concediendo
franquicias a la importación de frutos y géneros menores, aboliendo la alcabala
en la venta de esclavos y frutos que se consumían en el país.

4- Pena de muerte

Se mantuvo la pena de muerte: Esta política responde a la fuerte tendencia


conservadora que tuvo el Congreso de 1830. La pena de muerte fue considerada
por los legisladores como necesaria

5- Reforma de la Ley de Manumisión

Se reformo la Ley de Manumisión establecida en 1821, prolongando la edad para


la manumisión de los esclavos de los 18 a los 21 años. Esto generó una gran
polémica dentro del país puesto que mantenía el estatus social de los esclavos
como tal, independientemente de si habían contribuido o no a la causa patriota.
6- División de poderes

La constitución de 1830 dividió el poder público en tres grandes poderes: el


poder ejecutivo, el legislativo y el judicial.

El poder ejecutivo era ejercido por el Presidente de la República, el


vicepresidente y algunos ministros; el poder legislativo era representado por el
Congreso nacional. Finalmente, el poder judicial estuvo representado por la
Corte Suprema, las Cortes superiores y los Tribunales menores.

7- Sistema electoral conservador

La constitución de 1830 limitó los derechos políticos (derecho al voto, a la justicia


pública, a la herencia, etc.) a los hombres mayores de 21 años, libres,
propietarios y alfabetizados.

En esta constitución, el proceso electoral tiene un gran peso, pues se restringe


la fuerza como instrumento de acceso al poder, aunque de hecho ocurriera así,
y se fijan en ella los controles necesarios para impedir la instauración de los
poderes omnipotentes.

También limita la participación electoral de las clases pobres al exigir dos cosas
para poder ejercer el derecho al voto: poseer una propiedad, o bien tener una
renta anual de cincuenta pesos, o una profesión, oficio o industria que produjese
cien pesos anuales o un sueldo anual de ciento cincuenta pesos.

Esta medida causó polémica en la sociedad venezolana puesto que excluía del
mundo político a cantidades importantes de personas que habían contribuido a
la causa patriota, pero no eran propietarios ni estaban alfabetizados. Estas
medidas solo demuestran las fuertes tendencias conservadoras que se
mantenían en el Congreso legislativo.
Los derechos ciudadanos que sí se tenían, (por haber cumplido los requisitos ya
mencionados) estaban supeditados a la obediencia de las leyes, y estos podían
ser suspendidos o extinguidos en caso de locura, vagancia, por el ejercicio del
oficio de sirviente, por ebriedad continua, por actuación criminal o por
interdicción judicial.

Por su parte, el período constitucional presidencial designado fue de 4 años, sin


derecho a reelección inmediata, escogido el presidente por medio de un sistema
censitario e indirecto.

Constitución de 1961, principales aspectos

La instalación del nuevo Congreso democrático (2 de febrero de 1959) evidenció el espíritu


unitario del 23 de enero de 1958. Después de la experiencia truncada de 1948, este fue el
primer Parlamento democrático que tuvo Venezuela, electo por la voluntad popular en
forma directa y secreta, con participación votante de los mayores de 18 años, sin
limitaciones por analfabetismo o sexo. Este fue el primer Congreso al cual concurrieron los
partidos políticos representativos de las ideologías del mundo.
La Constitución de 1961 ha sido la más importante que ha tenido en toda su historia la
República de Venezuela. Ha sido la de mayor estabilidad. Tuvo vigencia desde enero de
1961 hasta diciembre de 1999 (la de 1830 permaneció 27 años, la de 1864 se prolongó por
10 años). No fue una Constitución sectaria, monocolor, redactada por un grupo de acríticos
de una secta regresiva. Por el contrario, fue confeccionada con espíritu nacional,
interpretando no el capricho de un caudillo, sino la voluntad de los representantes de la
elección democráticamente más amplia que había tenido el país.

La Constitución de 1961 procuró superar las dos lacras históricas que habían atormentado
el desarrollo normal de la nación: las insurgencias bélicas y las asonadas militares. Se
propuso darle al pueblo su rol de soberano, el único que puede disponer de su destino. No
son los conciliábulos caudillescos que hacen guerras, guerrillas, guerritas, los artífices del
hado histórico del pueblo. Es el pueblo. No son los cuarteles con cuatro oficiales
ambiciosos, los que deben decidir la suerte de una nación. Es el pueblo. La peor
manifestación del subdesarrollo, atraso, pobreza política e incultura general, son las
guerrillas, las guerras civiles, los cuartelazos y golpes de estado.

La Constitución de 1961 persiguió la instauración de la democracia (y la instauró). Buscó la


erradicación de las guerras civiles, de las cuales las guerrillas son su embrión (y las
erradicó, como las veremos ser aplastadas en los años 60). Se propuso institucionalizar a
las Fuerzas Armadas Nacionales para dominar los golpes militares (y lo logró: todas las
tentativas golpistas fueron vencidas por los gobiernos democráticos al calor de la
Constitución de 1961. Pese a fallas e influencias malignas, las Fuerzas Armadas vivirían un
esplendor unitario, profesional, meritocrático y de equipamiento y logística).
Constitución de 1999, principales aspectos
Por más de 40 años, Venezuela fue regida por dicha constuitución, teniendo el documento
sólo dos reformas : la del 11 de mayo de 1973 y la del 16 de marzo de 1983.

La actual Constitución de 1999, fue impulsada por el actual presidente venezolano Hugo
Chávez; en su elaboración participaron algunos personajes que tuvieron parte en la
elaboración de la Constitución de Venezuela de 1961, como Luis Miquilena . Chávez nombro a
la nueva carta magna la «Constitución Bolivariana«, siendo un documento que intenta
inspirarse en el ideario de Simón Bolívar.
En abril de 1999, el pueblo venezolano fue convocado a un Referéndum Consultivo, el
primero en su tipo realizado en Venezuela, con el fin de decidir si el presidente convocaba o
no a una Asamblea Constituyente cuyo fin sería, justamente, la elaboración de una nueva
Constitución.
Aproximadamente el 70 % de los venezolanos votantes aprobaron la nueva carta magna. Se
calcula que un millón trescientos mil habitantes la rechazaron y poco más del 55% de la
población se abstuvo de votar.
La Constitución fue promulgada el 20 de diciembre de 1999 y publicada el 30 de diciembre
de ese mismo año. En su forma final, se compone de un preámbulo, 350 artículos,
divididos en 9 títulos, capítulos, disposiciones derogatorias, transitorias y finales.

Entre los puntos más importantes a destacar tratados en este documento, están el
establecimiento del inicio de la quinta república de Venezuela, cambiando su nombre de
«República de Venezuela» por el de «República Bolivariana de Venezuela«.

La Constitución declara al país un “Estado Federal democrático social de derecho y


justicia”. Se considera la división política del territorio venezolano en Estados, Distrito Capital,
Dependencias Federales y Territorios Federales.

Otros puntos importantes son el cambio de la figura de gobierno representativo a gobierno


participativo. Otorga mucho mayor poder al presidente y revive la figura del vicepresidente. El
período de gobierno se alarga de cinco a seis años.

La nacionalidad venezolana es irrenunciable aún y cuando los nacidos en ese país adopten
una nueva nacionalidad. La nueva constitución reconoce los derechos de los pueblos
indígenas venezolanos, sobre todo en aspectos como idioma, territorios, cultura.
En el tema del petróleo, tan importante para este país eminentemente petrolero, la
Constitución declara la posesión total, por parte del Estado, de las acciones de Petróleos de
Venezuela, S.A.

Refundación de la República

En su preámbulo, establece, con un alto significado ideológico y simbólico,


como uno de sus fundamentos el pensamiento de Simón Bolívar y el ejemplo
de los pueblos aborígenes. Hace explícita la Refundación de la República y su
carácter multiétnico y multicultural. Declara como objetivo fundamental la
integración latinoamericana.

En su artículo N° 1, establece la doctrina de Simón Bolívar como fundamento


(muy esencialmente sintetizada en tres principios fundamentales: unidad
regional, independencia plena de todo poder fáctico extranjero, justicia e
igualdad).

En su artículo N° 5, establece como intransferible la soberanía popular (es en


el pueblo donde siempre radica el poder constituyente que está siempre por
encima del poder constituido, es decir, instituciones y representantes).

En su artículo N° 13, establece terminantemente la prohibición absoluta de


bases militares extranjeras.

En su artículo N° 138, establece la nulidad de todo acto de usurpación del


poder.

En su Título VI, Capítulo IV, artículos N°s 272 a 283, crea y establece el Poder
Ciudadano, el Consejo Moral Republicano, y el Defensor del Pueblo.

En su Título V, del sistema socioeconómico y función económica del Estado,


establece el deber de defensa y promoción de la industria nacional (artículo N°
301); del progreso y bienestar popular (artículo N° 302); de la propiedad
petrolera (artículo N° 303); de la protección y rol de la agricultura y la pesca
nacionales (artículo N° 305); de la reforma agraria (artículo N° 307); de las
cooperativas y otras formas económicas autogestionarias o comunitarias
(artículo N° 308); de los impuestos redistributivos (artículo N° 316).

En su Título VII, Capítulo II, artículo N° 326, establece los principios de


seguridad de la nación, y de los derechos sociales y civiles.

En su Título VII, establece la obligatoriedad de la defensa de la Constitución,


incluyendo el derecho a la Desobediencia civil (artículo N° 333).

En su Título IX, Capítulo III, artículo N° 347, establece el Poder Constituyente,


y la posibilidad de convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente.

Participación y control ciudadano


En su artículo N° 6, establece el Gobierno Participativo (con protagonismo
vinculante de las poblaciones organizadas). Y una de sus instituciones más
simbólicas y emblemáticas, la “Revocabilidad” de todos los cargos por elección
popular, mediante plebiscito a partir de la mitad del período en ejercicio.

En su artículo N° 51, establece con rango constitucional el derecho a petición a


la autoridad pública con la obligación de ésta de entregar respuesta.

En su artículo N° 55°, establece la participación de la sociedad civil organizada


en la administración de la seguridad pública.

En su artículo N° 62, establece la participación vinculante de la sociedad civil


organizada como deber obligatorio del Estado.

En su artículo N° 66, establece con rango constitucional la exigencia de cuenta


pública y cumplimiento del programa ofrecido en campaña a los cargos
elegidos por elección popular.

En su artículo N° 70, establece con rango constitucional el derecho a la


participación protagónica, las asambleas ciudadanas vinculantes, las
cooperativas y otras formas de cogestión civil de lo público.

En su artículo N° 72, establece la revocabilidad de todos los cargos elegidos


por votación popular, a partir de la mitad del período en funciones y teniendo
como requisito la solicitud de referéndum por el 20% de los electores.

En sus artículos N°s 73 y 74, establece que las leyes serán aprobadas o
derogadas, plebiscitariamente, con el requisito de que así lo soliciten o dos
tercios de los legisladores o el 5% de los electores del país.

En su artículo N° 141, establece el principio constitucional de participación en


la administración del Estado.

En sus artículos N°s 158 a 185, establece la descentralización de los Estados y


municipalidades, con obligación de participación protagónica de la sociedad
civil organizada (artículo N° 184).

Plan de la patria, principales aspectos

El Plan de la Patria 2019-2025 es un documento por el cual se plantea objetivos para la


consolidación del socialismo en Venezuela, está desglosado en objetivos fundamentales y objetivos
históricos presentado por el Jefe de Estado para su discusión y debate en todo el territorio nacional.

 Construir 5.000.000 de unidades habitaciones a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela.


 Alcanzar la cifra de 5.500.000 pensionados. Manteniendo el 100% de cobertura.
 Atender a 4.000.000 de mujeres mediante el Plan Parto Humanizado.
 100% de escolaridad de las mujeres en los distintos niveles educativos.
 50% de cargos públicos, de gobierno, o de instancias de organización del poder popular
ejercidos
por mujeres.
 Incorporar 1.000.000 jóvenes al Plan Chamba Juvenil.
 Construir 1.000.000 viviendas para la familia joven, bajo la modalidad de autoconstrucción y
rehabilitación, a través del programa Vivienda Joven.
 8.000 Comunas registradas y en pleno funcionamiento.
 40 millones de toneladas anuales de alimentos producidos en el país.
 100% de cobertura de vacunación a menores de un año para el 2025.
 Se prevé que la producción anual de cemento alcanzará los 17,5 millones (2025) de toneladas
anuales.
 Producción y Comercialización de 30 TM de Oro al año, de las cuales al menos doce Toneladas
de Oro anuales a través de las organizaciones de la pequeña minería
 Recuperación del 100% de la Capacidad Instalada para la producción mineral en los rubros:
hierro, Aluminio, carbón, níquel, oro, diamante, así como el desarrollo de la producción de
coltán.
 Producción de 54 millones de toneladas de minerales metálicos y no metálicos.
 100% de penetración de usuarios al servicio de internet al 2025.
 100% de personas alfabetizados tecnológicamente. /JML

Desde el estado Bolívar, donde arrancó la campaña electoral, camino a las elecciones
presidenciales pautadas para el 20 de mayo, precisó que el primer objetivo se ubica en la
consolidación de la educación pública, gratuita y de calidad; “debemos llegar al 100% de
escolaridad en educación primaria y secundaria, nuestra columna vertebral es la consolidación
de la educación”, expresó.
Como segundo aspecto, consolidar y expandir la salud gratuita y de calidad, “resolviendo todos
los problemas de suministro en todos los niveles”, añadió.

Tercero, garantizar la entrega de 5 millones de viviendas para el pueblo venezolano.

Cuarto, consolidar todas las misiones a través del el Carnet de la Patria, en aras de garantizar
toda la protección de los venezolanos.
Por último, el Jefe de Estado destacó el quinto objetivo, el cual promueve la construcción de una
economía sana, a través de la consolidación de los Comités Locales de Abastecimiento y
Producción (CLAP), acabar con la corrupción de los altos precios, producción de materia prima.

Objetivo unidad 3: Basamentos legales de la integración latinoamericana y


caribeña

La idea-fuerza de una unión entre los países latinoamericanos está enraizada


profundamente en la historia. El desmembramiento de la América Hispana en numerosas
repúblicas fue un proceso a contramano de las aspiraciones y sentimientos de los
próceres y pensadores de la época independentista, que se consideraban oriundos
del Nuevo Mundo como un todo y algo así como ciudadanos, por derecho natural, de una
comunidad sociopolítica en cierto modo amorfa pero que identificaban nítidamente. En
su Plan de Operaciones de 1810 Mariano Moreno se refirió ya a un Estado Americano.

En Chile, Don Juan Martínez de Rosas impulsó en la misma época a la Junta de Gobierno
local a propiciar ante las autoridades de la Revolución de Mayo la celebración de un
congreso americano. Juan de Egaña, en su Plan de Gobierno presentado a la Junta
Revolucionaria de Chile, propuso realizar un congreso provisional para establecer un
orden y un régimen exterior entre las provincias americanas hasta tanto se reuniesen las
Cortes Generales. Para San Martín, América era su patria grande. Mi país -dijo- es toda la
América y definió sus luchas como una sagrada, santa causa en pro de la independencia
y la constitución de un gobierno general para toda la región. O’Higgins concibió su gesta
como una cruzada por la libertad de América desde el Mississippi hasta el Cabo de
Hornos. Según Pueyrredón, una debía ser la patria de todos los americanos. El Congreso
de Tucumán proclamó en 1818 la independencia de las Provincias Unidas de América y
no sólo de las sureñas.

La obsesión unificadora de Bolívar fue enfatizada por sus dichos: todo lo he hecho con la
mira de que este continente será un país, independiente y único. Una sola debe ser la
patria de los americanos, le escribió en 1818 a Pueyrredón, Supremo Director de las
Provincias Unidas del Río de la Plata. Soñó con una América Unida que pudiera llamarse
la madre de las repúblicas y difundió la idea grandiosa de una sola nación con un solo
gobierno que confederase a los diferentes Estados de la región, visualizada en 1815 en
su famosa Carta de Jamaica. Pero los individualismos y ambiciones personales de los
caudillos, los intereses opuestos de las subregiones y los caracteres desemejantes de sus
pobladores, las distancias enormes y los climas diversos dividieron el subcontinente en
estados separados y a veces hostiles entre sí, poniendo de manifiesto que la Nación de
Repúblicas, según palabras que García Márquez puso en los labios de un Libertador
desengañado ante una realidad adversa a sus designios, era un sueño en algo que no
existe.

El Tratado Adicional de Alianza entre Perú y Colombia y todos los pueblos


hispanoamericanos redactado en 1821 por Bernardo de Monteagudo y Joaquín
Mosquera, que preveía la constitución de una Asamblea General de los Estados
Americanos, fue letra muerta. El Ensayo sobre la necesidad de una federación general
entre los Estados Hispanoamericanos y Plan de su Organización que el primero de los
nombrados dio a conocer en 1824, inspirado en objetivos tan nobles como la
independencia y la paz, cayó también en el vacío. El Congreso Anfictiónico de Panamá en
1826 se caracterizó por su escasa concurrencia y el Tratado de Unión, Liga y
Confederación Perpetua suscrito en esa ocasión tuvo proyección geográfica limitada y
menguados logros políticos.

En adelante, durante más de un siglo, la «idea-fuerza» de la integración latinoamericana


durmió una larga siesta, desvelada ocasionalmente por fugaces despertares. En la
década de los años ochocientos treinta algunas iniciativas mexicanas procuraron que se
acordasen bases para regular y fortalecer las relaciones de amistad y comercio entre las
repúblicas americanas. Uruguay gestionó algo similar en 1846 ante los gobiernos de
Bolivia y Venezuela. En 1848 se pactó una Confederación o Liga entre Bolivia, Colombia,
Chile, Ecuador y Perú que no llegó a concretarse. En 1856 se firmó un Tratado
Continental entre Chile, Ecuador y Perú que tuvo igual suerte. En 1864, Argentina, Bolivia,
Ecuador, Perú y Venezuela negociaron una Convención de unión y alianza defensiva y un
Tratado de Paz que no llegaron a ser suscritos. Ya en el Siglo XX, se manifestaron
propósitos que revivieron el ideal unionista. El APRA de Perú postuló en 1926 una unión
política de toda América Latina. En la Conferencia Interamericana sobre Consolidación de
la Paz, celebrada en Buenos Aires en 1936, se presentaron proyectos de ligas o
asociaciones americanas. Dos años después, en su libro Una Nueva Argentina, Alejandro
Bunge propuso la formación de una Unión Aduanera del Sud.

La Conferencia de los Países del Plata de 1942 aprobó la constitución de una unión
aduanera entre sus cinco participantes que no pasó de ser un mero proyecto. Recién en
la segunda mitad de siglo, finalizada la guerra mundial, y en gran parte al influjo de lo que
ocurría en Europa, los países latinoamericanos comenzaron a desarrollar programas
concretos de asociación basados fundamentalmente en las concepciones y proyectos de
la CEPAL en materia de integración económica.

Durante el largo período transcurrido entre el Congreso de Panamá y la Primera


Conferencia Internacional Americana de 1889–1890 -más de seis decenios- en la que se
consideró y descartó la proyectada unión aduanera propuesta por el Sr. Henry Blaine, los
dos espacios hemisféricos, Estados Unidos e Iberoamérica, se bifurcaron y siguieron
sendas divergentes. La idea del Sr. Henry Clay (1821), entonces presidente de la Cámara
de Representantes del país del norte, de promover la constitución de una Liga Americana
para la libertad humana con todas las naciones desde la Bahía de Hudson hasta el Cabo
de Hornos y el posterior apoyo del presidente John Quincy Adams a la participación
estadounidense en la reunión bolivariana se convirtieron en historias antiguas de
experiencias difícilmente renovables. Arrebatos territoriales, intervenciones armadas con
sabor imperialista y múltiples desavenencias políticas separaron a estos dos mundos
regionales. No fueron ajenos a esta disfunción continental dos fenómenos contrapuestos.
En un caso, se constituyó una federación política paulatinamente ampliada por
expansiones territoriales, acompañada simultáneamente por la conformación de un gran
mercado común. En el otro, disensiones de próceres caudillescos, ambiciones y
rivalidades personales y otros factores separatistas impidieron el ejercicio de una
soberanía hispanoamericana global, quebraron una solidaridad presuntamente heredada
de la época colonial y contribuyeron a dibujar un mapa fragmentado en numerosos
compartimientos de límites imprecisos y muchas veces hostiles entre sí. Además, el
nacimiento de un iberoamericanismo real no fue posible por la discordia secular entre
españoles y lusitanos, heredada en cierta medida por las naciones independizadas.

Podría decirse que durante esa época afloraron dos concepciones opuestas. El
panamericanismo implícito en la Doctrina de Monroe dejó de ser única o
fundamentalmente un escudo protector contra la Santa Alianza y otras posibles amenazas
externas y evolucionó hacia la generación de una vasta zona de influencia de un gran
poder continental en ciernes, que fue progresivamente institucionalizada hasta llegarse a
la creación de la Organización de Estados Americanos. Este interamericanismo formal,
dirigido y controlado por los Estados Unidos, asoció inequitativamente a una gran
potencia con un conjunto de países subordinados en un sistema hegemónico que
contradecía de plano el ideal bolivariano, cuyo fundamentalismo confederativo era, a nivel
de Estados, democrático e igualitario, porque la independencia del conglomerado era la
suma de las de cada uno de sus componentes, tanto entre sí como en relación con
Estados extranjeros.

En sus mejores momentos, las relaciones hemisféricas se caracterizaron por actitudes


paternalistas al estilo de las adoptadas por Franklin D. Roosevelt y George Kennedy a
mediados del Siglo XX, pero concediéndoles a los países latinoamericanos una
autonomía condicionada por la concepción geopolítica estadounidense y encuadrada en
su estrategia política e ideológica mundial.

La integración multinacional latinoamericana debe ser analizada en este contexto


complejo y hasta difuso. Su historia no podría ser bien entendida fuera de él. Sus
dificultades han provenido en parte de esta situación de dependencia y han sido causadas
también por las carencias de una solidaridad solemnemente proclamada pero no ejercida
con suficiente firmeza y devoción.

PROCESO ALALC / ALADI

La creación de la CEPAL en 1948 fue un acontecimiento fundamental para renovar


la idea-fuerza de la integración latinoamericana, esta vez centralizada en el campo
económico. El pensamiento rector de su conductor, Dr. Raúl Prebisch, y los aportes
teóricos y técnicos del profundo análisis de la problemática económica de América Latina
al comienzo de la posguerra realizado por la Institución le dieron contenido a la vieja
aspiración unionista de los países situados al sur del Río Grande y la hicieron renacer
como un imperativo para el desarrollo autónomo y compartido de esa área geográfica,
entonces segmentada en compartimientos estancos poco intercomunicados
comercialmente y caracterizados por estructuras productivas primarias de escasa
industrialización. El objetivo de conformar un gran mercado común que abarcase todas
esas naciones fue definido e impulsado por estos trabajos. Pero en paralelo a esta visión
quizás excesivamente optimista, un enfoque más pragmático puso de relieve la imperiosa
necesidad de impulsar arreglos subregionales y de resolver urgentemente los males que
aquejaban al comercio entre los países meridionales en una época signada por el retorno
al multilateralismo mercantil y la convertibilidad monetaria a medida que en Europa se
superaban la destrucción y el caos provocados por la guerra.

El Mercado Común Centroamericano (MCCA) representó un intento de los países del


Istmo de restaurar una unidad histórica perdida. La integración en esa subregión era y es
un hecho natural desde todos los puntos de vista posibles, político, económico, social,
cultural, etcétera, y no una mera construcción utópica imaginada por visionarios o
concebida por expertos excéntricos. Siempre se pensó que esas naciones participarían en
el esquema latinoamericano como un conjunto integrado y no como partes dislocadas. La
Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) surgió como una desviación
tangencial del magno proyecto de establecer el gran mercado común latinoamericano
ideado por Prebisch, en razón de existir problemas especiales que era imperativo resolver
con urgencia, pero con el objetivo final explícito de transitar también hacia esa meta
última. Su sucesora, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), cambió y
flexibilizó el sistema inicial y abrió cauces para que se concertasen acuerdos por pares o
grupos de países, pero no reinició, sino que fortaleció, el concepto y el designio de la
convergencia. Los albores del Siglo XXI la encuentran con una membresía regional
amplia y constituida como el único resguardo jurídico para legitimar internacionalmente los
profusos y múltiples convenios que se han suscrito o se negocian en el área.

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