RESPETABLE LOGIA
“ORPHEO N° 168”
SANTIAGO CENTRO CITERIOR
Programa de Docencia Masónica
Año 2008
Solsticio de Verano
ERNESTO ALVIAL E.
PRIMER VIGILANTE
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Santiago, diciembre de 2008, ev
ALGDGADU
VM y QQHH
INTRODUCCIÓN
Las fiestas solsticiales son fechas muy importantes en la masonería, tanto así que
las cuatro logias que conformaron la Gran Logia de Londres en 1717, lo hicieron un
24 de junio, en el solsticio de verano, día de San Juan Bautista, considerado, por
algunos, uno de los grandes iniciados en la Orden de los Esenios, junto con San
Juan Evangelista y, por supuesto, Jesucristo.
Por otra parte, en nuestra Constitución y Reglamento General se señala que las
logias celebrarán anualmente dos fiestas de obligación en la fecha más próxima a los
solsticios de invierno y de verano. En esa fiesta se designará a un Hermano que
desarrollará un trabajo enmarcado en la Historia, Simbolismo y fines de la
Francmasonería. A estas Tenidas de Gala y el ágape que sigue a continuación de la
tenida, la asistencia es obligatoria. En el ágape se realizarán tres brindis de
obligación por:
a) La significación simbólica de la fiesta solsticial que se celebra;
b) Los masones esparcidos por la superficie de la tierra, especialmente los que
sufren; y
c) La Solidaridad Masónica.
Esta noche, en que nos encontramos reunidos en un templo masónico, que es la
representación del universo, celebraremos la fiesta solsticial de verano; una fiesta
que se debe a esa especial relación que tiene nuestro planeta con el sol.
Es preciso señalar que toda la interpretación simbólica, astronómica y astrológica
desarrolladas en este trabajo, estarán referidas al hemisferio norte del planeta, ya
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que es ese el lugar geográfico que dio origen a nuestra institución y, en consecuencia
las interpretaciones se deben hacer considerando ese hemisferio.
DESARROLLO
La oscuridad me rodea y no estoy seguro de donde vengo, no se quién soy y menos
se hacia donde debo ir. No se cuanto tiempo llevo en este estado, pero parece que
esto está por finalizar porque poco a poco las paredes de mi celda se han puesto
más translúcidas. Mis movimientos que eran mínimos ahora parecen retomar la
energía que necesito para escapar de este encierro. Afuera se oyen risas y cantos
por lo que pareciera que existe una especie de celebración. La verdad es que hasta
hace un tiempo la oscuridad no me molestaba, pero ahora tengo un impulso natural
por desprenderme de este ropaje e ir en busca de los revitalizantes rayos del sol. Por
fin se ha producido la eclosión y siento como la hemolinfa recorre las venas de mis
alas. Ahora, se que soy una mariposa. Mientras mi cuerpo se prepara para su primer
vuelo, veo diversas fogatas distribuidas en círculos, las personas festejan y saltan
sobre las llamas como un acto de purificación y fertilidad. En las colinas se ven más
fogatas y algunas ruedas de fuego descienden por sus laderas. Emprendo el vuelo y
dejo caer una gota de meconio al suelo. Como somos cientos de lepidópteros en
este proceso, esto debe parecer una lluvia de sangre en pleno solsticio de verano
europeo.
Antecedentes históricos.
Es indudable que uno de los fenómenos cósmicos que más llamó la atención del
hombre antiguo (en la actualidad parece que solo a algunos pocos) fue la salida y
puesta del sol, que llevó al establecimiento de ciclos dentro de ese marco estelar,
llegando a confeccionar calendarios lunares y solares. En los pueblos con cultura
solar, las fiestas con las fogatas de San Juan en el solsticio de verano y los días
previos a él, pretendían retrasar la llegada de días con menos luz, retrasar la muerte
del sol. En esa época, se pensaba que el sol no volvería a salir nuevamente ya que
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las horas de luz se hacían cada vez más cortas respecto a las que correspondían a
la noche. Se pretendía así darle fuerza al astro rey para que no perdiera su poder.
Existieron en el pasado una gran cantidad de culturas que festejaban los solsticios,
también llamados las puertas de las estaciones. A continuación, algunos ejemplos:
Los vikingos celebraban los solsticios, a pesar de no haber sido una cultura
particularmente religiosa o que haya manejado conceptos abstractos respecto a lo
divino.
Numerosos pueblos del norte de Europa tenían la costumbre de realizar un festival
para celebrar el solsticio de verano. En aquel día, la mitología nórdica nos recuerda
la muerte de Balder, poseedor del dominio de la luz, quien es obligado a entregar su
puesto al señor de la oscuridad, Hodur. En este festival la gente encendía grandes
hogueras, mientras el sol destacaba los contornos de las montañas sin ocultarse por
completo.
En Inglaterra y Francia las más importantes festividades de la Tierra se celebraban
en el solsticio de verano. En esta fecha los duendes se consagraban y bailaban con
más alegría que nunca alrededor de su rey, Oberón, gobernador de la tierra de las
hadas junto a su reina Titania.
Los celtas, durante el mes de mayo realizaban un festejo encendiendo hogueras y
saltando sobre ellas. Esta celebración anual era en honor al dios Belenos y se
conocía con el nombre de celebración del Beltaine, que traducido significa “fuego de
Bel” o “Bello fuego”. Por su parte, los druidas purificaban su ganado haciéndolo pasar
por entra las llamas.
Los griegos también celebraban los solsticios, a los que llamaban “puertas”. En estas
fechas también se encendían hogueras con un fin purificador. De un modo similar, el
Dios Jano de los romanos, cuyo nombre deriva del latín “Janua” que significa
“puerta”, se le consideraba el mediador entre el hemisferio norte y sur, entre el cielo y
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la tierra, respectivamente y era el encargado de abrirle la puerta al astro rey en el
solsticio de invierno y cerrarla en el solsticio de verano. Recordemos que en el
hemisferio norte, durante el solsticio de invierno el sol inicia su camino ascendente.
Las dos caras visibles de Jano se vinculan con los dos San Juan, con los solsticios y
con las dos columnas de nuestro Templo, noreste y sureste, que representan las dos
puertas iniciáticas de nuestro Templo, tema que trataremos más adelante en este
trabajo. También entre los romanos, el culto a Mitra tenía su fiesta principal en el
solsticio de invierno el 25 de diciembre.
Fiestas similares se realizaban en India y Persia, así como en diversas culturas
Americanas, por ejemplo, en los Incas y Mayas.
También numerosas culturas construyeron Templos o estructuras que se alineaban
con los solsticios. Con esto se pretendía poder medir el tiempo y, con ello, los ciclos
de la naturaleza y el universo. Por ejemplo, Stonehenge y los grandes templos
egipcios se alinearon sobre un eje inclinado sudoeste-noreste, es decir, estaban
orientados hacia el amanecer de los solsticios, así los rayos del sol incidían en el
Santo de los Santos en el día del solsticio, situación que requería, al pasar los años,
de una realineación del corredor por donde pasaría el haz de luz. Como antecedente,
el Templo de Salomón, al igual que el Templo de Zeus en Baalbek no requerían esta
realineación, no era necesario cambiar la orientación de la entrada del sol ya que se
construyeron a lo largo de un eje este-oeste, esto los orientaba al amanecer de los
días de los equinoccios. Estos Templos que no requerían esa realineación se
conocen como Templos Eternos.
Con los años, las diversas tradiciones paganas que festejaban a algún Dios o
creencia solsticial, fueron apropiadas por la iglesia católica y reemplazadas bajo el
nombre de “día de San Juan”, en un acto de cristianizar tradiciones que no se podían
o no convenía eliminar de la cultura de los pueblos.
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Debido a mi “deformación profesional”, no puedo dejar de mencionar el Santo
remedio natural para la depresión, el Hypericum perforatum. Esta planta, más
conocida como Hierba de San Juan, tiene su efecto farmacológico sobre nuestra
mente, alejando a las personas del “oscuro” mundo de la depresión y fue empleada
por la inquisición, según ellos con mucho éxito, para liberar al cuerpo de los malos
espíritus.
Aspectos astrológicos y astronómicos.
Desde el punto de vista astrológico, los signos cardinales, Aries y Libra en los
equinoccios y Capricornio y Cáncer en los solsticios, son signos promotores, es decir,
bajo su influencia los procesos o toda actividad que se emprenda se apresura. Es por
este motivo (y otros que escapan al alcance de este trabajo) que San Juan el
Bautista se adjudica el solsticio de verano (junio) en el día de su nacimiento y no la
muerte, como en los otros Santos, y se lo recuerda entonces como aquel que abre la
historia del evangelio.
Por otra parte, durante el solsticio de verano, el sol logra su mayor alejamiento del
Ecuador celestial y alcanza su máxima declinación nórdica y lo hace en el signo de
Cáncer, es decir, los rayos del sol caen directamente sobre Cáncer. Debido a que a
partir de este punto el sol inicia un retorno, se dice, entonces que lo hace en el
Trópico de Cáncer, ya que Trópico significa “volver” o “girar”
Aspectos iniciáticos y esotéricos.
El solsticio es la expresión de la naturaleza de mostrarnos la dualidad en la variación
de la intensidad de la luz, un ejemplo más de la belleza de la armonía cósmica que,
en sus milenarios ciclos, nos recuerda que el universo en sí es un plano de
nacimientos y muertes.
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Iniciáticamente el solsticio de verano (junio) corresponde a la puerta de los hombres
o el acceso a la iniciación, el acceso a los pequeños misterios de la antigüedad, en
cambio, el solsticio de invierno (diciembre) corresponde a la puerta de los Dioses o el
acceso a los grandes misterios.
En el Templo de Salomón las dos columnas, noreste y sureste, marcan,
respectivamente, el punto por donde emergerá el sol en el día del solsticio de verano
y de invierno. La columna noreste “B” representa al trópico de Capricornio y la
sureste “J” al trópico de Cáncer. La intersección de las sombras de ambas columnas
en sus respectivos solsticios, nos debería dar el punto central del Templo formado
por dos cubos; ese punto central es el Ara.
En nuestra noche de iniciación, los viajes misteriosos parten desde la Columna B, la
noreste, continúan por el norte, oriente, sur, pasa por la columna J, sureste y
terminan entre columnas. Podemos decir entonces que nuestro camino iniciático
comienza en el solsticio de invierno, un punto considerado como promotor y
comienzo de toda obra, el punto donde se inicia la fase ascendente del sol.
Recordemos que, luego del solsticio de invierno, los días se alargan, habrá más luz;
esto sugiere entonces que, a partir de del día de nuestra iniciación, nuestro solsticio
de invierno iniciático, cambiamos lo exotérico por lo esotérico, dejamos de buscar la
Verdad en lo externo, para iniciarla en nuestro interior durante la fase ascendente de
nuestro sol interno. A partir de esta fecha solsticial se iniciará la fase de recogimiento,
el eterno retorno a nuestro interior, necesaria etapa de reflexión que permite la
asimilación de los conocimientos adquiridos en el trayecto previo y que finaliza en el
solsticio de invierno, punto de inicio de la esperanza de un año fecundo en el trabajo
logial.
Es interesante destacar que las dos puertas iniciáticas de nuestro Templo, las
columnas J y B, desde el punto de vista de los solsticios, representan en último
término, el desequilibrio, el caos o desorden, pues los solsticios son, en sí mismos,
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un desequilibrio de luz y oscuridad al no ser iguales la cantidad de horas del día y de
la noche. Pero la orientación este-oeste del templo nos da la posibilidad de encontrar
el anhelado equilibrio en los equinoccios. Del desorden de la piedra bruta pasamos al
orden de la piedra cúbica, y así sucesivamente, ya que mientras más esclarecida
nuestra mente, a la vez se nos generan más dudas. Es así como entones, en este
eterno caminar al Oriente, de manera permanente estaremos transitando
circularmente entre el San Juan Bautista y el Evangelista, entre lo que sé y lo que
sabré, entre lo establecido y lo que se está por establecer.
El solsticio de verano es el día más largo del año. Como símbolo, representa la
cúspide que se logra en el recorrido en este camino en la búsqueda de la Verdad,
dando gracias por el avance logrado durante el año. Hemos madurado del mismo
modo que lo hacen los frutos en esta época, se consolida lo sembrado y se celebran
nacimientos por doquier. La madre naturaleza nos cobija con su calor luego de
superadas las pruebas que nos impuso el invierno.
Esotéricamente la debemos considerar como una fiesta a los misterios de la vida
que, como el zodiaco, es una rueda que gira en un constante ciclo evolutivo de vida y
muerte.
Masónicamente debemos tomar esta fecha como el triunfo de la luz o la claridad que
despeja nuestra mente de antiguos dogmas, el triunfo del esclarecimiento de nuestra
mente y espíritu y la consolidación, en nosotros y en quienes nos rodean, de los
valores que propugna nuestra orden, el triunfo de la luz penetrando en la ignorancia,
la superstición y el fanatismo. Como señal de gratitud y reconocimiento, realizamos
esta fiesta solsticial de verano para agradecer a todos los Hermanos que
conformamos esta Augusta Orden por el trabajo realizado durante el año. Nuestra
cosecha son los trabajos de arquitectura, las intervenciones de los Hermanos
durante las tenidas así como su avance iniciático; el abono, la asistencia
ininterrumpida que se requiere de todos Uds.
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CONCLUSIONES
Han transcurrido dos semanas desde el solsticio de verano y un ciclo más de mi vida
está por llegar a su fin, del mismo modo que se extinguieron las fogatas que
iluminaban la campiña y los cerros. Ahora que la crisálida se ha integrado a la
naturaleza, una vez finalizada la metamorfosis, comprendo de donde vengo; sé quién
soy. Sé que en diversas culturas la mariposa representa el alma, la psiquis, la
evolución espiritual; la vida, muerte y renacimiento; en resumen, un estado de
transformación. La mariposa nos enseña que debemos conocer y dejar atrás esa
crisálida, desprendernos del pasado simbolizado en esa gota de meconio, dilucidar
los misterios de la naturaleza enmarcados entre los solsticios para, así, saber hacia
donde debo dirigir mi último vuelo.
El camino iniciático no está hecho para los Hombres de mente débil o temerosos,
pues, si bien nuestros primeros pasos serán guiados con la sapiencia que debe
entregar un maestro, llegará un momento en que deberemos seguir solos nuestro
camino de desbaste y pulimento de la piedra.
El universo y la vida es una constante renovación; como masones debemos aprender
de su simbología oculta en el tanto en el micro como en el macrocosmos. Si la
renovación que experimenta la mariposa es vida, entonces démosle vida a nuestra
institución y renovémonos como masones acrecentando nuestro acervo cultural
masónico. Preparémonos para el próximo solsticio de verano sembrando nuestra
alma masónica en quienes nos rodean, sembremos nuestros valores en la sociedad
y cosechemos sus frutos año a año.
Una antigua sentencia china escrita por Chuang Tzu dice:
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“Chuang Tzu soñó un día que era una mariposa, una mariposa que se sentía feliz de
vivir. Pero pronto se despertó y se dio cuenta de que era Chuang Tzu. No sabía si
había soñado que era una mariposa o si era una mariposa que había soñado que
era Chuang Tzu”.
Los invito ahora a volver a vuestra cámara de reflexiones mientras esperamos el
solsticio de invierno.
SFU
Ernesto Alvial E.
BIBLIOGRAFÍA
1. Max Heindel. “Astrología Científica Simplificada.
2. Sin Autor. Mitología Nórdica.
3. Oswald Wirth. El Simbolismo Astrológico.
4. Helena Petronila Blavatski. Glosario Teosófico, Parte I y II.
5. Salvador Valera. Los Orígenes del Ritual en la Iglesia y en la Masonería.
6. J. M. Ragón. Curso Filosófico de las Iniciaciones Antiguas y Modernas. Editorial
Glem – Buenos Aires, 1957.
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