La Sentencia de la Sala Política Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 10
de junio de 2015 (caso Diego Araujo Aguilar), ha dejado por sentado sobre el procedimiento
aplicable para el trámite del amparo cautelar lo siguiente:
Como punto previo, se impone reiterar en esta oportunidad algunas consideraciones en torno al
procedimiento a seguir en la tramitación de las solicitudes de amparo formuladas
conjuntamente con un recurso de nulidad, y en tal sentido es de destacar que mediante
sentencias Nros. 1.050 y 1.060 del 3 de agosto de 2011 (ratificadas, entre otras, en Sentencias
Nos. 1.454 y 327 de fechas 3 de noviembre de ese año y 18 de abril de 2012), esta Sala Político-
Administrativa estimó que el trámite de las solicitudes cautelares en los procedimientos de
naturaleza contencioso-administrativa (con excepción de aquellas dictadas dentro del
procedimiento breve) previsto en los artículos 103 y 105 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción
Contencioso Administrativa, “no resulta el más idóneo para garantizar el derecho a la tutela
judicial efectiva (…) tomando en consideración las exigencias de brevedad y no formalidad,
contempladas en el artículo 26 (de la Constitución) para el restablecimiento, de forma
inmediata, de la situación jurídica infringida”. De esa forma, se advirtió que al estar vinculado
dicho amparo a la violación de derechos y garantías de rango constitucional, debe examinarse y
decidirse de manera expedita (sin dilaciones indebidas) con el objeto de restablecer la situación
jurídica que hubiere sido lesionada, conforme al principio de tutela judicial efectiva.
Por tal motivo, la Sala consideró necesario aplicar nuevamente el criterio por ella sostenido en
la Sentencia N° 402 del 20 de marzo de 2001 (caso: Marvin Enrique Sierra Velasco), esto es,
antes de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, respecto al procedimiento que debía seguirse en los casos en que se solicitara
un amparo constitucional conjuntamente con la interposición de un recurso contencioso
administrativo de nulidad.
Así, se reiteró en los aludidos fallos 1.050 y 1.060, con base en la antes indicada Sentencia N°
402, que: a) cuando se interpusiere un recurso de nulidad conjuntamente con una acción de
amparo, este Órgano Jurisdiccional deberá pronunciarse provisionalmente sobre la
admisibilidad de la acción principal con prescindencia del análisis de la causal atinente a la
caducidad del recurso ejercido, debiendo resolver de forma inmediata la pretensión de amparo
cautelar formulada; b) de decretarse el amparo cautelar y formular la contraparte oposición
contra el mismo, deberá seguirse el procedimiento previsto en los artículos 602 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil, de conformidad con lo establecido en el artículo 106 de la Ley
Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa; y c) en el supuesto de declararse
improcedente el amparo cautelar solicitado, se remitirá el expediente al Juzgado de
Sustanciación a fin que emita el pronunciamiento correspondiente a la caducidad como causal
de inadmisibilidad del recurso principal. Énfasis añadido.
Tomando en consideración el señalado criterio, y analizado como ha sido lo relativo a la
competencia, esta Sala Político-Administrativa pasará a pronunciarse de manera provisional
sobre la admisibilidad del recurso de nulidad, para luego examinar -de ser el caso- la
procedencia de la solicitud de amparo cautelar.
En la misma sentencia, sobre los requisitos de procedencia para el otorgamiento del amparo
cautelar, esto es, el fumus bonis iuris y el periculum in mora, la Sala Político Administrativa
estableció lo siguiente:
Con relación al fumus boni iuris, se ha dejado sentado en repetidas oportunidades que su
examen exige de la parte recurrente no la formulación de un simple alegato de perjuicio
atribuido a los efectos del acto impugnado, sino la argumentación y acreditación de hechos
concretos que permitan establecer una presunción grave de violación o amenazas de violación
de los derechos constitucionales invocados.
Respecto al periculum in mora, cabe reiterar que en casos como el de autos, dicho extremo es
determinable por la sola verificación del requisito anterior, pues la circunstancia de que exista
una presunción grave de violación o amenaza de violación de derechos de orden constitucional,
o su limitación fuera de los parámetros permitidos en el Texto Fundamental, conduce
necesariamente a inferir que por la naturaleza de los intereses debatidos y ante el riesgo
inminente de causar un perjuicio irreparable en la definitiva a la parte que alega la violación,
debe preservarse -in límine- el ejercicio pleno de aquellos.
Por su parte, la Sala mediante sentencia número 025 de fecha 26 de enero de 2017 (caso José
Martínez Pérez), ratificó su criterio en relación con el procedimiento aplicable para el trámite
del amparo cautelar, haciendo una réplica de lo sostenido por ella en la sentencia citada
anteriormente. En esta sentencia sostuvo sobre el particular lo siguiente:
De forma preliminar respecto al pronunciamiento sobre la procedencia del amparo cautelar
ejercido, se impone reiterar en esta oportunidad algunas consideraciones en torno al
procedimiento a seguir en la tramitación de las solicitudes de amparo formuladas conjuntamente
con un recurso de nulidad, y en tal sentido es de destacar que mediante sentencias Nros. 1.050 y
1.060 del 3 de agosto de 2011 (ratificadas, entre otras, en Sentencias Nros. 1.454 y 327 de fechas
3 de noviembre de 2011 y 18 de abril de 2012, respectivamente), esta Sala Político-Administrativa
estimó que el trámite de las solicitudes cautelares en los procedimientos de naturaleza
contencioso-administrativa (con excepción de aquéllas dictadas dentro del procedimiento breve)
previsto en los artículos 103 y 105 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, “no resulta el más idóneo para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva
(…) tomando en consideración las exigencias de brevedad y no formalidad, contempladas en el
artículo 26 (de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) para el
restablecimiento, de forma inmediata, de la situación jurídica infringida”. De esa forma, se
advirtió que al estar vinculado dicho amparo a la violación de derechos y garantías de rango
constitucional, debe examinarse y decidirse de manera expedita (sin dilaciones indebidas), con el
objeto de restablecer la situación jurídica que hubiere sido lesionada, conforme al principio de
tutela judicial efectiva.
Por tal motivo, la Sala consideró necesario aplicar nuevamente el criterio por ella sostenido en la
Sentencia N° 402 del 20 de marzo de 2001 (caso: Marvin Enrique Sierra Velasco), esto es, antes
de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa,
respecto al procedimiento que debía seguirse en los casos en que se solicitara un amparo
constitucional conjuntamente con la interposición de un recurso contencioso administrativo de
nulidad.
Así, se reiteró en los aludidos fallos 1.050 y 1.060, con base en la antes indicada Sentencia N°
402, que: (i) cuando se interpusiere un recurso de nulidad conjuntamente con una acción de
amparo, este Órgano Jurisdiccional deberá pronunciarse provisionalmente sobre la admisibilidad
de la acción principal con prescindencia del análisis de la causal atinente a la caducidad del
recurso ejercido, debiendo resolver de forma inmediata la pretensión cautelar peticionada, (ii) de
decretarse el amparo cautelar y formular la contraparte oposición contra el mismo, deberá
seguirse el procedimiento previsto en los artículos 602 y siguientes del Código de Procedimiento
Civil, de conformidad con lo establecido en el artículo 106 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción
Contencioso Administrativa; y (iii) en el supuesto de declararse improcedente el amparo cautelar
solicitado, se remitirá el expediente al Juzgado de Sustanciación a fin que emita el
pronunciamiento correspondiente a la caducidad como causal de inadmisibilidad del recurso
principal (ver sentencia de esta Sala N° 2 del 16 de enero de 2013).
En la misma sentencia, sobre los requisitos de procedencia para el otorgamiento del amparo
cautelar, esto es, el fumus bonis iuris y el periculum in mora, la Sala Político Administrativa
estableció lo siguiente:
Por tanto, debe analizarse el fumus boni iuris con el objeto de concretar la presunción grave de
violación o amenaza de violación del derecho o derechos constitucionales alegados por la parte
quejosa, para lo cual es necesario no un simple alegato de perjuicio, sino la argumentación y la
acreditación de hechos concretos de los cuales nazca la convicción de violación a los derechos
constitucionales de la accionante.
En cuanto al periculum in mora, se reitera que en estos casos, generalmente es determinable por
la sola verificación del extremo anterior, pues la circunstancia de que exista una presunción
grave de violación de un derecho de orden constitucional o su limitación fuera de los parámetros
permitidos en el Texto Fundamental, conduce a la convicción de que por la naturaleza de los
intereses debatidos debe preservarse in limine su ejercicio pleno, ante el riesgo inminente de
causar un perjuicio irreparable en la definitiva a la parte que alega la violación.
***
La Sala Constitucional, mediante sentencia 1036 de 28 de junio de 2011 (caso Luis
Aponte-CANTV), señaló lo siguiente:
Ahora bien, la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales en su
artículo 7, determina cuál es el tribunal competente para conocer de las acciones de amparo
constitucional, de la siguiente forma:
“Artículo 7: Son competentes para conocer de la acción de amparo, los Tribunales de
Primera Instancia que lo sean en la materia afín con la naturaleza del derecho o de la
garantía constitucionales violados o amenazados de violación, en la jurisdicción
correspondiente al lugar donde ocurrieren el hecho, acto u omisión que motivaren la
solicitud de amparo.
En caso de duda, se observarán, en lo pertinente, las normas sobre competencia
en razón de la materia.
Si un Juez se considerare incompetente, remitirá las actuaciones
inmediatamente al que tenga competencia.
Del amparo de la libertad y seguridad personales conocerán los Tribunales de
Primera Instancia en lo Penal, conforme al procedimiento establecido en esta Ley.”
Del análisis del mencionado artículo se impone colocar en relación de afinidad o proximidad dos
elementos: la materia de competencia del tribunal, especial u ordinaria, y la naturaleza del derecho o
de la garantía constitucional violada o amenazada de violación; en otras palabras, se trata de
atribuirle la competencia de las acciones de amparo a los Tribunales que se encuentren más
familiarizados por su competencia con los derechos o garantías constitucionales que sean
denunciados (vid. sentencia 2583/2004, caso: Rafael Isidro Troconis Durán).
De esta forma, queda establecido claramente que la intención de la Ley fue la de atribuirle
competencia en materia de amparo a aquel Juez que tuviera mejor conocimiento del derecho o
garantía constitucional a ser debatido durante el proceso de amparo constitucional (afinidad).
Al respecto, observa esta Sala que, en un caso idéntico, en sentencia Nº 1039 del 27 de octubre de
2010, caso: Telecomunicaciones Cablene C.A, resolvió el conflicto de competencias planteado y
declaró competente a la jurisdicción contencioso administrativa para tramitar en primera y segunda
instancia la acción de amparo ejercida contra la interrupción de un servicio público. En el fallo
aludido, la Sala precisó:
“En el presente caso, se observa que la interposición de la pretensión
de amparo se ejerce contra la Compañía Anónima de Administración y Fomento
Eléctrico (CADAFE), por lo que siendo que la empresa presta un servicio
público, mediante una relación jurídico administrativa (artículo 4 de la Ley
Orgánica de Servicio Eléctrico), se trata de una empresa en la que el Estado
tiene participación decisiva, y que a su vez es filial de la Corporación Eléctrica
Nacional (CORPOELEC), todo ello es afín con la competencia propia de la
jurisdicción contencioso administrativa de conformidad con lo previsto en el
artículo 259 de la Constitución, por lo que le corresponde a la jurisdicción
contenciosa administrativa el conocimiento del presente amparo. Así se declara.
En tal sentido, se advierte que, con respecto a la distribución
competencial en amparo constitucional contra actos administrativos, esta Sala,
en sentencia Nº 1700/07.08. 2007, estableció como criterio vinculante, lo
siguiente:
´Por ende, esta Sala determina que el criterio residual no regirá en
materia de amparo, por lo que en aquellos supuestos donde el contencioso
administrativo general le asigne la competencia a las Cortes para el control de
los actos, ese criterio no será aplicable para las acciones de amparo autónomo,
aplicándose, en razón del acceso a la justicia, la competencia de los Juzgados
Superiores en lo Civil y Contencioso Administrativo con competencia territorial
donde se ubique el ente descentralizado funcionalmente (Vg. Universidades
Nacionales) o se encuentre la dependencia desconcentrada de la Administración
Central, que, por su jerarquía, no conozca esta Sala Constitucional.
En igual sentido, y para armonizar criterio, lo mismo ocurrirá si el amparo
autónomo se interpone contra un ente u órgano de estas características que, con
su actividad o inactividad, haya generado una lesión que haya acontecido en la
ciudad de Caracas: en este caso la competencia recaerá en los Juzgados
Superiores en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Capital.
Por último, en caso de apelación, la competencia en este supuesto sí
corresponderá a las Cortes, quienes decidirán en segunda y última instancia en
materia de amparo`.
En relación a lo anterior, hay que tomar también en consideración la
sentencia Nº 1659/01.12.2009 de esta Sala, en la que se señaló que en los casos
en que esté: ´…atribuida la competencia por ley para conocer de los recursos de
nulidad contra los actos administrativos, la competencia para conocer de los
amparos constitucionales, le corresponden a dichos órganos jurisdiccionales…`.
Siendo ello así, debe esta Sala precisar que si bien la actual Ley
Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa estipula como
competencia de los Juzgados de Municipio de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa el conocimiento de las demandas contra las corporaciones y
empresas públicas o privadas, por la prestación de servicios públicos, lo cierto
es que, de conformidad con la Disposición Final Única de esa Ley, la
estructura orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa entrará en
vigencia 180 días después de su publicación en la Gaceta Oficial Nº 39.451 del
22 de junio de 2010, lo cual aún no han transcurrido.
Por tanto, visto que no existe una norma específica atributiva de
competencia, tal como se señaló en la citada sentencia Nº 1659/01.12.2009, esta
Sala, de conformidad con lo señalado en el precedente recaído en la sentencia
Nº 1700/07.08.2007, declara que el tribunal competente para conocer de la
acción de amparo constitucional interpuesta por los representantes legales de
Telecomunicaciones Cablene, C.A., y Sudvisión Urachiche, C.A., contra la
Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE), por la
suspensión de la prestación del servicio eléctrico, es el Juzgado Superior en lo
Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Norte, con sede en
Valencia, Estado Carabobo, al cual deberán remitirse los autos
inmediatamente”. (Resaltado de esta Sala)
Teniendo claro que a la Jurisdicción Contencioso Administrativa corresponde el conocimiento de
las acciones derivadas de la prestación de servicios públicos, por expresa mención del artículo
259 constitucional, corresponde precisar cuál de los tribunales que la conforman es el
competente para resolver el caso de autos.
En tal sentido, observa esta Sala que la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, creó una nueva estructura orgánica en la cual atribuyó expresamente a los
Juzgados de Municipio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, en el cardinal 1 del
artículo 26, la competencia para conocer:
“1. Las demandas que interpongan los usuarios o usuarias o las
organizaciones públicas o privadas que los representen, por la prestación de
servicios públicos”.
Igualmente, la Disposición Transitoria Sexta de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, atribuyó provisionalmente la competencia para resolver las demandas por
prestación de servicios públicos a los Juzgados de Municipio con competencia ordinaria. La
referida norma establece:
“Sexta: Hasta tanto entren en funcionamiento los Juzgados de
Municipio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, conocerán de las
competencias atribuidas por esta Ley a dichos tribunales, los Juzgados de
Municipio”.
Al respecto, considera esta Sala que habiendo vencido la vacatio legis de ciento ochenta (180)
días establecida en la Disposición Final Única de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, para que entrara en vigencia la nueva estructura orgánica señalada en el referido
cuerpo normativo, sin embargo a la fecha los mismos aún no han sido creados, por lo que
atendiendo a la Disposición Transitoria Sexta de la referida ley, que atribuyó provisionalmente a
los Juzgados de Municipio de la jurisdicción ordinaria la competencia para conocer de las
demandas por la prestación de servicios públicos aludida en el cardinal 1 del artículo 26
eiusdem, es a estos últimos a quienes compete conocer en primera instancia de la presente acción
de amparo constitucional.
Atribuir la competencia para conocer de las acciones de amparo constitucional por la prestación
de servicios públicos a los Juzgados de Municipio con competencia en lo Contencioso
Administrativo, es una ratificación del criterio jurisprudencial contenido en la sentencia de esta
Sala Constitucional Nº 1659 del 1 de diciembre de 2009, que reinterpretó el criterio establecido
en su fallo N° 1700 del 7 de agosto de 2007, en el sentido de que estando atribuida la
competencia por ley para conocer de los recursos de nulidad contra los actos administrativos, la
competencia para conocer de los amparos constitucionales le corresponde a dichos órganos
jurisdiccionales, quedando en consecuencia la aplicación del referido criterio para aquellos casos
en los que no exista una competencia expresa de la ley.
En estricta consonancia con lo antes dicho, encuentra esta Sala que la intención del legislador de
atribuir todas las “demandas” derivadas de prestación de servicios públicos (sin distinguir el
legislador entre reclamo de prestación de servicios públicos o acción de amparo constitucional),
en el cardinal 1 del artículo 26 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, a los Juzgados de Municipio con Competencia en lo Contencioso
Administrativo, fue la de concentrar esos litigios en los tribunales más cercanos a la ciudadanía,
que permitan la solución rápida y acorde con la tutela requerida, el acceso y control de la
comunidad, así como descongestionar a los Tribunales Superiores de lo Contencioso
Administrativo Regionales, quienes, para garantizar la garantía a la doble instancia, sólo
conocerán en apelación de las decisiones dictadas en aquellos procesos (artículo 75 eiusdem).
Bajo la perspectiva anterior, esta Sala declara expresamente que el criterio sentado en el
presente fallo tendrá aplicación hasta tanto se creen los Juzgados de Municipio en lo
Contencioso Administrativo, los cuales una vez entren en funcionamiento asumirán la
competencia para conocer en primera instancia de las acciones de amparo constitucional
derivadas de la prestación de servicios públicos.
Finalmente, como quiera que el presente fallo introduce un cambio en la competencia para
conocer de las acciones de amparo constitucional en materia de prestación de servicios
públicos, la Sala ordena la publicación del presente fallo en su página web y en la Gaceta
Judicial, así como la remisión de copia certificada del mismo a la Sala Político Administrativa
de este Tribunal Supremo de Justicia, para que, como cúspide de la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, la difunda entre los órganos que la conforman. Así se decide.