“La gatita traviesa”
Había una vez una gatita que llegó sola
y se la pasaba en la banqueta y caminaba
de un lado a otro, estaba lastimada de su
patita y los dueños la metieron a la casa
para atenderla, pasaron algunos días y se
encariñaron con ella, pero como eran muy
buenos y le permitían estar adentro la
gatita era muy inquieta y se la pasaba
haciendo travesuras, un día sus dueños la
vieron y jugaron con ella porque les
sorprendió la manera en que lo hacía con
mucha gracia y estuvieron muy contentos y
felices.
Al otro día estuvo haciendo travesuras
y dañó algunas cosas y le hablaban y la
gatita no les hacía caso, pero ellos le
seguían insistiendo y ella no les obedecía,
hasta que se enojaron y prefirieron
encerrarla en una jaula para que
entendiera, primero sí se puso algo necia
pero pasó un rato y aunque era muy
traviesa se aguantó y no se salió de la
jaula, los dueños seguían enojados porque
aparte hacía destrozos y no hallaban como
hacerla entender y tenían que andarla
cuidando y un día platicaron y decidieron
que era preferible llevarla a un lugar o
regalarla porque ellos no la podían cuidar
pero la gatita estaba escuchando y se puso
triste y también ellos se arrepintieron de
tomar esa decisión y entonces mejor la
dejaron pero con la condición de que
mientras obedeciera la dejarían salir a
comer y jugar un rato y si no hacía caso y
andaba de traviesa la encerrarían otra vez
en su jaula y ella sí entendió y se quedaba
acostada sin hacer destrozos y cuando
ellos querían jugar ella lo hacía pero era
más tranquila, pues entendió que
obedeciendo tienes recompensas de lo
contrario son castigos.