INTRODUCCION
La intubación es una técnica que consiste en introducir un tubo a través de la nariz o la
boca del paciente hasta llegar a la tráquea, con el fin de mantener la vía aérea abierta
y poder asistirle en el proceso de ventilación.
Se utiliza en pacientes con insuficiencia respiratoria de diversa etiología, obstrucción de
la vía aérea o depresión respiratoria.
La intubación endotraqueal (IET) se realiza en dos contextos:
-Anestesia general (intubación electiva). Para mantener la respiración y para la
administración de fármacos (ejemplo, anestésicos gaseosos). El control adecuado de la
vía aérea (VA) para garantizar una correcta ventilación y oxigenación no sólo es
indispensable en muchos procedimientos anestésico-quirúrgicos sino también en todas
aquellas situaciones en las que la función respiratoria está comprometida.
-De urgencias: indicada por la patología del paciente:
1. Apnea / Parada Cardio-Respiratoria (PCR)
2. Insuficiencia Respiratoria Aguda
3. Hipoxemia Severa
4. Lesión que pueda llevar a un compromiso de la respiración.
Nota: Si el proceso que conduce a la apnea, fallo respiratorio o hipoxemia es reversible
en algunos minutos, solo se requerirá apoyo ventilatorio con bolsa y máscara. Si uno
puede restaurar y mantener una perfusión y rendimiento cardíaco adecuados así, se
puede diferir la intubación hasta tener estabilizado al paciente. En cambio, si el paciente
está en asistolia, el tubo endotraqueal proporcionará la primera vía de acceso para
administrar Adrenalina, Atropina o Lidocaína.
La IET permite:
1. El aislamiento y protección de la vía aérea.
2. La aplicación de presión positiva a la misma.
3. El aporte de una FiO2 elevada.
4. La aspiración de secrecciones.
5. En RCP Avanzada permite administrar fármacos como adrenalina,
atropina, naloxona o lidocaina.
DEFINICION
La intubación consiste en introducir un tubo o sonda en la tráquea del paciente a través
de las vías respiratorias altas. Dependiendo de la vía de acceso que escojamos,
tenemos dos tipos de intubación:
nasotraqueal: a través de las fosas nasales. Suele utilizarse en intubaciones
programadas
orotraqueal: a través de la boca. Por lo general se utiliza en intubaciones dificultosas
o de emergencia, ya que es la más rápida.
El objetivo de este procedimiento es mantener la vía aérea permeable, estableciendo
una vía segura de comunicación y entrada de aire externo hasta la tráquea. Para esto,
el extremo distal del tubo debe quedar aproximadamente a 1-2 cm de la carina, de modo
que el aire pueda llegar adecuadamente a ambos bronquios.
INDICACIONES
Permeabilidad de la vía aérea
Asegurar ventilación y oxigenación
Proteger la vía aérea de la aspiración del contenido gástrico, sangre o pus
(ausencia de reflejos protectores de la deglución)
Ayuda en la limpieza pulmonar
Ventilación electiva como por ejemplo en los enfermos con edema cerebral
(hiperventilación).
En las operaciones que requieran anestesia general.
Para asegurar vía aérea cuando se vayan a adoptar malas posturas como la
posición en decúbito prono o una posición sentada
En operaciones de cabeza, cuello, boca y faringe.
Elegiremos la vía oral o nasal para introducir el tubo en determinadas circunstancias:
Orotraqueal:
intubación de emergencia
obstrucción de las fosas nasales (estenosis o atresia de coanas, pólipos...)
obstrucción de la nasofaringe (tumores, hipertrofia de adenoides...)
sospecha de fractura de base de cráneo
diátesis hemorrágica moderada-severa
Nasotraqueal:
traumatismo facial severo con dificultad para abrir la mandíbula
rotura de lengua
quemaduras graves de la cavidad bucal
INDICACIONES DE UNA INTUBACION DE URGENCIA
Criterios clínicos
Apnea, disnea o taquipnea
Cianosis
Retracciones graves
Arritmias
Taquicardia
Criterios hemo gasométricos
PaO2<50mmHg
PCO2>60mmHg
pH<7,25
PROCEDIMIENTO
Siempre que sea posible, es recomendable realizar la intubación de forma programada,
de modo que tengamos todo el material preparado y el personal adecuado, para
disminuir así el tiempo que dura el procedimiento y las complicaciones.
Debe ser realizada al menos por dos personas como mínimo.
Materiales
fuente de oxígeno con caudalímetro
mascarilla facial transparente y bolsa autoinflable del tamaño adecuado (Ambú).
goma conectora de la fuente de oxígeno y el balón auto hinchable
cánula orofaríngea (Guedel) del tamaño adecuado
aparato de aspiración o vacío con manómetro de presión
sondas de aspiración del tamaño adecuado
goma de conexión entre las sondas de aspiración y el sistema de vacío
guantes estériles y no estériles
mango de laringoscopio (comprobar la existencia y funcionamiento de las pilas)
palas de laringoscopio del tamaño adecuado (comprobar el funcionamiento de la
bombilla): rectas y curvas
lubricante (tipo SilkosprayR)
tubo endotraqueal con o sin balón del tamaño adecuado
dos tubos endotraqueales más: uno de un número mayor y otro menor al anterior
fiador, estilete o guía: le da rigidez al tubo endotraqueal, lo cual facilita la intubación
cuando ésta se prevee difícil o la persona es inexperta. Es recomendable lubricar el
fiador antes de introducirlo a través de la luz del tubo endotraqueal para facilitar
posteriormente su extracción. Nunca debe sobrepasar el orificio distal del tubo
(también llamado ojo de Murphy), de hecho, debe quedar aproximadamente 1 cm
antes del final del tubo, para evitar lesiones en la vía respiratoria.
pinzas de Magill, que servirán para guiar el tubo en la intubación nasotraqueal
esparadrapo, venda o sistema fijador
parches protectores de piel (tipo ConfeelR, AllevinR...)
medicación de intubación: si es posible, se tendrá cargada y preparada previamente.
Si no es así, debería estar situada en un lugar apropiado, conocido por el personal y
accesible.
ELECCIÓN Y TIPOS DE MASCARILLAS FACIALES Y BOLSA AUTOINFLABLE
El tamaño de la mascarilla debe ser aquel cuyo borde superior apoye sobre el puente
nasal del niño, sin tapar los ojos y cubriendo por completo nariz y boca, y cuyo borde
inferior apoye sobre surco mentoniano.
Si se elige una mascarilla de tamaño mayor o menor no lograremos una adecuada
ventilación y podemos causar además un traumatismo facial.
Existen mascarillas redondas (generalmente usadas para prematuros y recién nacidos,
o lactantes de bajo peso) y triangulares (utilizadas en lactantes, niños y adolescentes).
Las bolsas auto hinchables van conectadas a la goma que sale del caudalímetro de
oxígeno, que debe estar abierto al máximo. El tamaño también es importante, ya que
el volumen de aire que envían al niño debe ser adecuado a su capacidad pulmonar. Un
volumen excesivo podría causar baro trauma, y un volumen pequeño no conseguiría
una oxigenación adecuada.
ELECCIÓN DE LA CÁNULA OROFARINGEA
La cánula orofaríngea sirve para desplazar la parte posterior de la lengua hacia delante,
impidiendo así que obstruya la vía aérea. La cánula adecuada será aquella cuya longitud
vaya desde los incisivos superiores (o centro de la encía en lactantes) hasta el ángulo
mandibular. Un tamaño inapropiado puede no lograr su objetivo o incluso, desplazar la
lengua hacia atrás.
Se recomienda su uso cuando el paciente esté inconsciente, para facilitar la ventilación
con mascarilla. No debe usarse en niños conscientes, ya que puede estimular el reflejo
nauseoso.
ELECCIÓN DE LAS SONDAS DE ASPIRACIÓN
Antes de proceder a introducir el tubo endotraqueal, es preciso aspirar secreciones de
nariz, boca, faringe y tráquea. Utilizaremos una sonda de longitud y calibre adecuados,
con el fin de disminuir el riesgo de lesión de la mucosa, y llegar a la zona que
pretendemos aspirar. La presión de succión no debe ser superior a los 80-120 mmHg
en niños pequeños, para lo cual necesitamos un manómetro que la regule.
ELECCIÓN DE LA PALA DE LARINGOSCOPIO
Las palas pediátricas pueden ser rectas o curvas y de diferente medida.
Las palas rectas se utilizan en lactantes pequeños y prematuros, ya que, por sus
características anatómicas, con la pala recta se deprime o calza mejor la epiglotis,
visualizando mejor la glotis. Con la pala curva es más difícil deprimirla, y lo que suele
ocurrir es que se sobrepasa. Las palas curvas se utilizan en niños, adolescentes y
adultos, y con el extremo de la pala se alcanza la vallecula.
ELECCIÓN DEL TUBO ENDOTRAQUEAL
El tubo endotraqueal debe ser de un material hipoalergénico y flexible, preferiblemente
transparente para poder ver a su través la existencia de secreciones o sangre. Es
además recomendable que tenga marcas numéricas para conocer la longitud del tubo
que introducimos en la tráquea y valorar así posteriormente si éste se ha movido.
Existen distintos modelos de tubos en el mercado: Portex, hecho de material no irritante,
flexible, con grabado de escala centimétrica para facilitar la colocación y Cole, hecho de
material no irritable, flexible, que no posee escala centimétrica pero tiene un
engrosamiento el tubo que hace tope con la glotis.
También tenemos tubos balonados y no balonados . El balón o neumotaponamiento no
es aconsejable en niños, ya que, dado que la zona más estrecha de la tráquea infantil
se sitúa en el cartílago cricoides, el uso de un tubo balonado podría lesionarlo. En
general, los tubos menores del nº 4,5 no disponen de balón. En el caso de que
decidamos utilizarlo, es recomendable emplear tubos cuyo volumen de
neumotaponamiento sea grande y ejerzan poca presión sobre la mucosa, para reducir
así el riesgo de lesión.
MEDICACIÓN DE INTUBACIÓN
Antes de iniciar la intubación, habrá que comprobar la existencia de un catéter venoso
permeable, y de no ser así, habrá que canalizar una vía venosa por la que infundiremos
los fármacos. Se recomienda la preparación al menos de dos dosis de cada fármaco por
si la intubación no se consigue al primer intento y fuera preciso repetir la pauta.
Los fármacos utilizados en la intubación se pueden clasificar en tres grupos principales.
Por orden de administración, estos serían:
1º Atropina
2º Anestesia-sedación-analgesia
3º Relajación
1º) ATROPINA: se utiliza casi siempre, para disminuir el riesgo de bradicardia refleja al
estimular la vía aérea. Puede no administrarse en caso de taquicardia importante.
2º) ANESTESIA-SEDACIÓN-ANALGESIA: se utilizan los fármacos anestésicos y
sedantes para reducir la agitación y la sensación de intranquilidad que produce esta
técnica. Es recomendable asociar un analgésico en la intubación, ya que la
laringoscopia puede ser dolorosa.
Dentro de los fármacos anestésicos y sedantes encontramos:
Benzodiacepinas como el midazolam, diazepam o clonacepan (con efecto ansiolítico
e hipnótico)
Barbitúricos como el tiopental o el fenobarbital (efecto sedante e hipnótico)
Anestésicos como la ketamina (con distinto efecto analgésico, sedante o hipnótico
según la dosis)
Los analgésicos que se utilizan con más frecuencia son la ketamina y el fentanilo:
Ketamina: se emplea en técnicas de inducción rápida y cuando hay hipotensión,
hipovolemia o broncoespasmo
Fentanilo: usado en situación de normo tensión, normo volemia, insuficiencia
cardiaca o hipertensión pulmonar
3º) RELAJANTE MUSCULAR: su función es relajar la musculatura respiratoria y
facilitar la ventilación mecánica o manual con bolsa autoinflable. Es imprescindible
siempre sedar y analgesia al niño previamente, ya que, de otro modo, el niño estará
despierto, con dolor y consciente, pero totalmente bloqueados sus músculos.
Hay dos grupos de relajantes musculares:
Despolarizantes: succinilcolina
No despolarizantes: vecuronio, rocuronio y atracurio
TÉCNICA
Antes de iniciar la intubación, es preciso vigilar el correcto montaje y funcionamiento de
la fuente de oxígeno y del aspirador de secreciones.
Es fundamental realizar la técnica con las mayores condiciones de asepsia. Tras
lavarnos las manos, la persona que introducirá el tubo se colocará guantes estériles.
La intubación debe ser realizada entre dos personas al menos: la 1ª se encargará de
abrir la vía aérea e introducir el tubo y la 2ª facilitará el material y vigilará las
constantes vitales del niño.
Aspirar secreciones del niño a través de nariz y boca.
Si es portador de sonda nasogástrica, es recomendable aspirar el contenido gástrico
antes de iniciar el procedimiento, para evitar regurgitaciones o distensión abdominal.
Si la situación lo permite y el paciente no tiene sonda nasogástrica, podemos
colocársela.
Situar al paciente en una superficie rígida. Si es una cama, acercaremos la cabeza
hasta el borde superior o cabecero, lugar en el que se colocará la 1ª persona. Alinear
el cuerpo del niño, verificar el eje orofaringe-laringe.
Monitorizaremos al paciente: frecuencia cardiaca, tensión arterial, saturación de
oxígeno y capnografía si es posible. La 2ª persona se encargará de vigilar las
constantes.
Colocar la cabeza en posición adecuada, que variará según la edad:
recién nacidos y lactantes <2 años: posición neutra o de "olfateo". La hiperextensión
de la cabeza desplazaría la laringe hacia delante, debido a sus características
anatómicas, y sería más difícil intubarle, y además se ocluiría la vía aérea. Para
facilitar que mantenga la posición neutra, podemos colocar un rollito de toalla bajo el
cuello, ya que debido a que tienen un occipucio muy prominente, tenderá a
flexionarse.
>2 años - <8 años: ligera hiperextensión
>8 años: hiperextensión como en los adultos
Hiperoxigenar al paciente con mascarilla y bolsa autoinflable conectadas
a oxígeno al 100%
La 2ª persona inyectará la medicación de intubación, en el orden anteriormente
citado: atropina, sedante y relajante muscular.
La 1ª persona abrirá la boca del niño con los dedos pulgar e índice de la mano
derecha
La 2ª persona facilitará el laringoscopio (previamente montado y tras haber
comprobado su correcto funcionamiento), ofreciendo el mango a la 1ª persona, que
lo sujetará con la mano izquierda.
Introducir la pala del laringoscopio por la comisura derecha bucal, la avanzamos
hacia la línea media, desplazando así la lengua hacia la izquierda.
Progresar la pala hasta ver los puntos anatómicos de referencia, que son:
epiglotis: el punto más alto, por encima del cual encontramos la fosa gloso epiglótica
o vallecula
glotis: en el plano anterior, con una cuerda vocal a cada lado
esófago: en el plano posterior
Progresar la pala curva hasta la vallecula o la recta hasta deprimir con ella la epiglotis
Traccionar hacia arriba el mango del laringoscopio, con cuidado para no hacer
palanca contra los dientes o la encía superior. Si no se visualiza bien la glotis, la 2ª
persona o la 1ª con el dedo meñique, puede ayudar realizando la maniobra de Sellick,
que consiste en deprimir la tráquea con el dedo desde fuera, sobre el cuello.
Si es preciso, la 2ª persona aspirará secreciones que dificulten la correcta
visualización
La 2ª persona lubricará, sin tocarlo, el tubo endotraqueal, y cogiéndolo con cuidado
por el extremo proximal, el que quedará fuera del paciente, se lo ofrece a la 1ª
persona.
INTUBACIÓN NASOTRAQUEAL:
La 1ª persona introducirá a través de una fosa nasal el tubo, progresándolo hasta
que aparezca a través de la boca.
La 2ª persona entregará la pinza de Magill, ofreciéndola por el mango.
La 1ª persona sujetará el tubo con la pinza y lo hará progresar hasta que atraviese
las cuerdas vocales 1-2 cm y calcularemos la longitud a introducir según las reglas
ya vistas.
Si se utilizó fiador, la 1ª persona lo extraerá con cuidado, y después retirará con
precaución el laringoscopio.
Conectar el tubo a la bolsa autoinflable y dar varias insuflaciones al niño.
Comprobar que la posición del tubo es la correcta. Para ello observaremos que los
movimientos sean simétricos en ambos hemitórax, que la auscultación es simétrica
y adecuada en ambos pulmones y que la pulsioximetría y capnografía son correctas.
Si no se logra la intubación en menos de 30 segundos, se retira el tubo y se ventila
con mascarilla y bolsa.
Si elegimos un tubo balonado, con una jeringa inflaremos el neumotaponamiento con
el volumen de aire correspondiente.
Fijaremos el tubo según el protocolo de cada hospital. Dos formas de sujetarlo son:
con esparadrapo: se utiliza tanto en la intubación orotraqueal como en la
nasotraqueal, fijando el tubo a una comisura labial o nasal. Para disminuir el riesgo
de aparición de las úlceras por presión, aplicaremos antes e pegar el esparadrapo
parches protectores (tipo ConfeelR), en el punto de apoyo del tubo.
con cinta o venda: se utiliza en la intubación orotraqueal, y no es recomendable en
recién nacidos o lactantes. Se fija el tubo anudándole una venda, y deslizando el
resto tras la zona occipital, para terminar, haciendo un nudo. Existen en el
mercado sistemas de cinta con velcro que facilitan un tipo de fijación similar.
Cortar el tubo sobrante por encima del labio si es muy largo (>4cms sobre el labio),
para reducir el espacio muerto y el riesgo de acodamiento.
CONFIRMACIÓN DE LA POSICIÓN DEL TUBO ENDOTRAQUEAL
Auscultación
Confirmación radiológica
Detectores de CO2
Ecografía de vía aérea y pulmonar
COMPLICACIONES
Hipoxia durante el método: puede estar causada por un empleo excesivo de tiempo
al realizar la intubación (no debe durar más de 30 segundos, y si no se logra, habrá
que ventilar de nuevo al paciente antes de intentarlo otra vez) o bien, la causa puede
ser una mala colocación del tubo.
Intubación bronquial: el tubo se introduce en exceso, de modo que se desvía hacia
uno de los dos bronquios, generalmente el derecho, y por lo tanto, sólo ventilaremos
un pulmón.
Bradicardia: puede ser causada por la hipoxia o por estimulación con la sonda de
aspiración, el laringoscopio o el tubo endotraqueal del nervio neumogástrico. Para
disminuir el riesgo es recomendable la administración previa de atropina.
Laceraciones o ulceraciones de la mucosa bucal o laríngea, al introducir la pala del
laringoscopio principalmente, llegando incluso a producirse surcos o perforaciones
palatinas. Extremar el cuidado al realizar la laringoscopia.
Rotura dental o lesión de la encía en lactantes pequeños, como consecuencia del
apoyo de la pala del laringoscopio. No se debe apoyar la pala sobre la encía superior
del niño, error relativamente frecuente cuando se trata de visualizar una vía
respiratoria difícil.
Rotura de laringe, faringe, esófago o tráquea, por una introducción forzada y
traumática del tubo endotraqueal.
Hemorragia, como consecuencia de rotura o lesión de alguna de las estructuras
respiratorias y/o digestivas.
Broncoespasmo o Laringoespasmo, como resultado de la estimulación de la mucosa
respiratoria. Para minimizar el riesgo, se utilizan los relajantes musculares (siempre
con una sedación previa del paciente)
Dolor, por una incorrecta analgesia y sedación. Calcular las dosis adecuadas de
fármacos e inyectarlas antes de realizar el procedimiento.
Neumotórax y/o Neumomediastino: fuga aérea como consecuencia de rotura de las
estructuras respiratorias.
Obstrucción o acodamiento del tubo, producido por secreciones, sangre o mala
colocación. Vigilar siempre la permeabilidad del mismo y su correcta posición.
Infección: extremaremos las medidas de asepsia durante toda la técnica para reducir
este riesgo.
PREDICTORES DE VIA AEREA DIFICIL
Distancia Inter incisivos.
Distancia existente entre los incisivos superiores y los inferiores, con la boca
completamente abierta. Si el paciente presenta adoncia se medirá la distancia entre la
encía superior e inferior a nivel de la línea media.
Clase I. Más de 3 cm
Clase II. 2.6 a 3 cm
Clase IV. De 2 a 2.5 cm
Clase IV. Menos de 2 cm
Protrusión Mandibular.
Se lleva el mentón hacia adelante lo más posible. Sensibilidad de 30%, especificidad de
85%, valor predictivo de 9%.
Clase I. Los incisivos inferiores pueden ser llevados más adelante de la arcada
dental superior
Clase II. Los incisivos inferiores se deslizan hasta el nivel de la dentadura
superior, es decir, quedan a la misma altura.
Clase III. Los incisivos inferiores no se proyectan hacia adelante y no pueden
tocar la arcada dentaria superior.
TECNICAS ALTERNATIVAS
Si bien el anestesiólogo hábil usualmente puede sortear los obstáculos que le impiden
la intubación se deben conocer procedimientos alternativos para una adecuada
ventilación es por eso que hay otras técnicas.
Mascarilla laríngea (LMA): Dispositivo que remeda a la mascarilla facial, pero con la
característica de que el sellado lo realiza a nivel de hipofaringe. Para esto dispone en
su extremo inferior de una estructura de forma piriforme con un orificio central y rodeada
de un manguito que, una vez inflado (por una válvula unida a un neumopiloto existente
en el extremo proximal), permite la adaptación de la misma a la entrada de la laringe4.
Esta estructura está unida a un tubo de silicona que en su extremo proximal tiene un
conector universal de 15 mm
Intubación Nasotraqueal: Es una alternativa a la intubación orotraqueal en pacientes
conscientes. Suele ser más complicada que la intubación orotraqueal ya que se suele
realizar a ciegas y es más complicado dirigir los movimientos del tubo. Por otra parte,
debemos evitarla en pacientes con alteraciones de la coagulación, pólipos nasales,
traumatismos faciales, licuorrea, sinusitis o cualquier alteración anatómica que
predisponga a poder causar un traumatismo al pasar el tubo. Previamente se debe
comprobar la narina por la que el paciente ventila mejor, aplicar vasoconstrictores y
anestésicos tópicos, y tras lubricarla avanzar el tubo prestando atención al movimiento
del aire a su través escuchando los ruidos respiratorios. Si es necesario podemos
ayudarnos del laringoscopio y unas pinzas de Magill para facilitar la colocación.
Mascarilla laríngea Fastrach®: Es una modificación de la mascarilla laríngea que
permite la intubación a ciegas y sin necesidad de movilizar al paciente. Consta de una
mascarilla laríngea con una tubuladura rígida en ángulo de 90º y con un mango metálico.
Tras introducirla hasta encontrar resistencia se hincha la mascarilla y se comprueba la
ventilación.
Después se introduce el tubo traqueal, comprobamos su correcta colocación y retiramos
la mascarilla manteniendo el tubo en su posición con ayuda de un alargador
. Combitubo: Consiste en un sistema de doble luz que puede ser insertado a ciegas.
Tras colocarlo comprobamos la colocación de la luz principal, si se encuentra en vía
respiratoria podemos proceder a ventilar normalmente, si está en esófago podemos
ventilar al paciente por la vía secundaria que está perforada lateralmente.
Fibrobroncoscopio flexible: Es un método eficaz en la vía aérea difícil. Está
especialmente indicado en casos en los que existan alteraciones de la anatomía de la
vía aérea superior debidas a tumores, traumatismos, endocrinopatías y anomalías
congénitas. Su uso es fundamental en pacientes con lesiones de la columna cervical
por traumatismos o procesos reumáticos que afecten a la movilidad del cuello.
ABORDAJE QUIRÚRGICO DE LA VÍA AÉREA
Intubación retrógrada: Fundamental en casos de intubación difícil por la presencia de
sangre o secreciones. Tras la punción de la membrana cricotiroidea se introduce una
guía metálica (es posible utilizar las mismas que se usan en la canalización de vías
venosas mediante técnica de Seldinger) y se avanza en dirección cefálica hasta
localizarla en las fauces y exteriorizarla.
Cricotiroidotomía: En casos de emergencia donde la intubación traqueal resulta
imposible y es necesario el aislamiento de la vía aérea se debe realizar la
cricotiroidotomía. Colocamos al paciente en hiperextensión cervical ayudándonos de
alguna superficie que permita elevar los hombros. La técnica básica consiste en localizar
el espacio cricotiroideo, fijar la laringe con la mano izquierda y realizar una incisión
vertical en la piel, procediendo seguidamente a la disección digital hasta localizar la
membrana cricotiroidea. Realizamos una incisión en la membrana y la dilatamos.
Podremos introducir entonces una cánula o un tubo traqueal de 4-6 mm. Existen en el
mercado dispositivos de cricotiroidotomía basados en la técnica de Seldinger.
Traqueotomía: Tanto en la técnica percutánea como en la quirúrgica suponen una
alternativa cuando existe una obstrucción de la vía aérea que pueda comprometer la
vida del paciente, pero no se trata de una situación de emergencia.
Se tratará de colocar una cánula entre el 1º y 2º o 2º y 3º anillos traqueales mediante
la disección por planos evitando fundamentalmente las estructuras vasculares en la
técnica quirúrgica, o mediante la punción en la localización deseada y la dilatación de
estructuras hasta poder introducir la cánula a través de una guía en la técnica
percutánea.