Schumpeter y su visión del imperialismo
Schumpeter y su visión del imperialismo
SCHUMPETER Y EL IMPERIALISMO
El trabajo que Schumpeter publicó en 1919 sobre el imperialismo es muy poco
conocido entre los economistas dado su carácter sociológico. Sin embargo, reviste
gran interés por dos razones. Primero, por su originalidad en un momento en que
eran dominantes las interpretaciones económicas del imperialismo de corte marxista
—que Schumpeter no compartía—. Y segundo, porque refleja la amplia visión
schumpeteriana, influida por autores como Marx o Weber, que llevó a que colegas y
discípulos hablaran de Schumpeter como «científico social» en vez de simple
economista. De hecho, Schumpeter consideraba que la historia, la estadística y la
teoría eran los tres campos básicos que —juntos— constituían el análisis económico,
y a ellos añadía incluso la sociología económica. Por tanto, textos como
Imperialismo no pueden considerarse totalmente al margen de su obra económica,
sino como parte de un sistema schumpeteriano de interpretación global del
capitalismo.
Palabras clave: Schumpeter, imperialismo, historia del pensamiento económico, visión económica
schumpeteriana.
Clasificación JEL: B31.
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cura» que estaba «devastando Europa»3— y sus ante- bían centrado sobre todo en las Américas. Había algu-
cedentes. No hay que olvidar que la Gran Guerra supu- nos rasgos novedosos en esta segunda expansión de
so la desintegración del imperio Austro-Húngaro y con Europa: el significativo aumento del número de poten-
ella el fin del efervescente mundo cultural centroeuro- cias coloniales —incorporando a países como Alema-
peo en el que Schumpeter se había formado y tenía sus nia, Italia o Bélgica, sin ninguna tradición colonial—, la
referentes. notable rapidez del proceso5, su marcado componente
En el momento de la publicación de Imperialismo nacionalista, y el incremento de la belicosidad y de las
—1919— Schumpeter acababa de abrir un amplio pa- fricciones entre países, de forma que alrededor de 1880
réntesis en su vida académica, que se prolongaría hasta los problemas coloniales llegaron a ocupar una parte
1924, para dedicarse primero a la actividad pública y importante de las relaciones internacionales. En suma,
luego a los negocios, dejando atrás su etapa de mayor la belle époque no sólo coincidió con la Segunda Revo-
producción científica que había tenido lugar desde su lución Industrial, que había traído importantes cambios
graduación universitaria, en 1906, hasta el final de la en el capitalismo con la aparición de grandes empresas
Gran Guerra. Durante dicho paréntesis, en su fugaz y la tendencia a la concentración en muchos sectores,
paso por la política, tendría oportunidad de tratar con al- sino que también fue la «era del imperialismo». Cuando
gunos de los teóricos marxistas más destacados del Schumpeter escribió su trabajo, en plena Gran Guerra,
momento, como Kautsky, Hilferding, Bauer o Renner, el imperialismo aún era una cuestión candente que am-
que —como se verá más tarde— desempeñaron un pa- plios segmentos de la opinión pública ligaban directa-
pel importante en el debate sobre las causas del impe- mente al desencadenamiento del propio conflicto bélico.
rialismo4. Schumpeter (1965[1919], página 35) iniciaba su
Según Fieldhouse (1977, página 10), el imperialismo obra sobre el imperialismo delimitando lo que no debía
fue uno de los hechos determinantes entre finales del entenderse por tal, a saber: todas aquellas acciones
Siglo XIX y principios del XX, un hecho que por tanto ha- agresivas de los Estados que respondían «directa e
bía que explicar. La expansión colonial del Siglo XIX, inequívocamente» a intereses concretos, aunque és-
particularmente importante a partir de 1870, se centró tos no fueran de naturaleza económica ni afectasen al
en Asia, África y el Pacífico, en regiones que en gran conjunto de la población, y aunque éstos no se recono-
parte eran nuevas para los europeos, mientras los «vie- ciesen abiertamente. Por ejemplo, aquellas acciones
jos» imperios formados en los Siglos XVI y XVII se ha- agresivas que pretendían lograr mayor seguridad en
las fronteras nacionales, unir políticamente a los ciuda-
danos (como en el Piamonte en 1848 y 1859), o pasar
3
a controlar violentamente una determinada fuente de
Citado en HABERLER (1965, página 74).
4
Tras el armisticio, a finales de 1918, Schumpeter fue llamado por el abastecimiento de materias primas. Es decir, el impe-
gobierno socialista alemán para participar en una comisión en Berlín rialismo surgía al margen de intereses específicos y
cuyo objeto era estudiar y preparar la nacionalización de industrias:
dicha comisión estaba presidida por el marxista ortodoxo Karl Kautsky, y definidos aunque a veces pudiera coincidir con un inte-
de ella formaban parte también Rudolf Hilferding y Emil Lederer, rés determinado, pues «la trama de intereses sociales
compañeros de estudios de Schumpeter en Viena. Poco después, en
febrero de 1919, se constituyó el gobierno austriaco de coalición entre
los socialistas y los católicos conservadores, presidido por el también
teórico socialista Karl Renner y con Otto Bauer como ministro de
5
asuntos exteriores. Este último propondría el nombramiento de La proporción de la superficie terrestre ocupada de hecho por
Schumpeter como ministro de hacienda, cargo del que dimitiría en europeos, ya fuera bajo control directo como colonias o como antiguas
octubre de 1919, en un contexto muy difícil y cuando las diferencias con colonias, era del 35 por 100 en 1800, del 67 por 100 en 1878, y del 84,4
los socialistas se habían hecho insalvables (ALLEN, 1995, por 100 en 1914. Entre 1800 y 1878 la media de la expansión
páginas 261-293). imperialista fue de 560.000 Km2 (FIELDHOUSE, 1977, página 7).
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está tan apretadamente tejida que difícilmente podrá expansión árabe, para pasar luego a tratar el caso de
encontrarse una acción del Estado que no esté en ar- los francos salios y las actitudes agresivas de los reyes
monía con los intereses concretos de alguien» (pági- alemanes durante la Edad Media. Acto seguido se re-
na 36). fería al imperialismo de Alejandro Magno, que califica-
Tal como lo entendía el economista austriaco, el im- ba de «mera aventura individual» (página 83), y tam-
perialismo era «la disposición “infundamentada” de un bién al caso del Imperio Romano, que no se adaptaba
Estado hacia la expansión violenta y sin limitaciones». bien a su definición, dado que las guerras romanas de
Es decir, se relacionaba con una agresividad «justifica- conquista habían coincidido claramente con los intere-
da por sí misma», buscando «la expansión por la expan- ses de ciertas clases: el proletariado romano y, sobre
sión, la guerra por la guerra, la victoria por el mero de- todo, los grandes latifundistas que obtenían esclavos a
seo de vencer, el dominio por el afán de dominar», y tal bajo coste y la consolidación de su propia situación so-
determinación no podía explicarse «recurriendo a los cial (pues «la alternativa a la guerra era la reforma
consabidos pretextos que justifican la acción», «en ra- agraria») (página 86). Por último, abordaba el imperia-
zón de ventajas inmediatas» o «por la presión de intere- lismo en la monarquía absoluta moderna, con especial
ses concretos» (páginas 37-38). referencia a los casos de Luis XIV de Francia y Catali-
Tras estos preliminares conceptuales, Schumpeter na II de Rusia.
(1965[1919], páginas 39-98) se concentraba en ilustrar En síntesis, la expansión imperialista no era para
extensamente su particular visión del imperialismo re- Schumpeter el producto de un capitalismo maduro ni
curriendo a ejemplos históricos concretos, que ponían respondía a una dinámica económica específica, tal
de manifiesto que el imperialismo era algo muy común como defendían los marxistas. Tampoco era explicable
en el mundo precapitalista —y no una tendencia inevi- por la interacción entre intereses concretos y cálculo ra-
table e intrínseca del capitalismo— y que había tenido cional. Más bien era fruto de residuos culturales del pa-
diversas variantes o modos de expresión en distintas sado, impulsos atávicos e irracionales provenientes de
sociedades (quizá por eso, en el título completo en ale- un lejano tiempo histórico, que habían logrado sobrevi-
mán de su trabajo Schumpeter hablaba de imperialis- vir apoyados en las clases dominantes6. El imperialismo
mos, en plural). Comenzaba refiriéndose al «imperialis- era, por tanto, un fenómeno complejo que no se ajusta-
mo verbal» de Gran Bretaña en la época de Disraeli, ba a interpretaciones monocasuales ni estaba sólo en-
que no fue por tanto verdadero imperialismo en sentido raizado en las estructuras económicas del orden social:
schumpeteriano: fue esencialmente un «juguete políti- en su conformación tenían peso el desarrollo histórico
co», una táctica calculada para distraer la atención de
los graves problemas sociales internos, «un grito de
combate en la política interior» para ganar apoyo elec- 6
En concreto, según Schumpeter, la aristocracia y los terratenientes
toral, aunque bajo el mismo se refugiaran algunos inte- aún mantenían una posición importante en el sistema social. «Las
tendencias “sin objeto” de la expansión por la fuerza, sin límites
reses especiales junto a ciertos sentimientos irraciona- definidos y utilitarios —esto es, las inclinaciones no racionales e
les de tinte nacionalista (página 42). A continuación pa- irracionales, puramente instintivas, de conquista [que caracterizan al
imperialismo]— juegan un importante papel en la historia de la
saba a hacer referencia a ejemplos que, en general, sí humanidad [...]. Las disposiciones psicológicas y las estructuras sociales
representaban un auténtico imperialismo. Exponía pri- que [se] adquirieron en el remoto pasado, una vez firmemente
establecidas, tienden a mantenerse y persistir mucho después de haber
mero tres casos que consideraba muy ajustados a su perdido su significación y su función, [...][pues] hay factores subsidiarios
definición del fenómeno: el Egipto del bajo imperio, Asi- que facilitan la supervivencia de tales disposiciones y estructuras [...]:
los intereses internos de las clases dominantes [y][...] la influencia de
ria y Persia. Después hacía alusión al imperialismo todos aquellos que puedan obtener ventaja individual de la política
mezclado con componentes religiosos, asociado a la belicista» (SCHUMPETER, 1965, páginas 98-99).
de una sociedad, sus tradiciones culturales, legales y raya Sweezy (1965, páginas 257-8), es muy difícil sa-
políticas, o las disposiciones socio-psicológicas de los ber lo que Schumpeter quiso decir en esta rápida ob-
grupos sociales. servación. Primero, porque la teoría del imperialismo
El capitalismo, como sistema competitivo, lejos de de Renner es «puramente Hilferding» acentuando el
conducir a la exacerbación de las tendencias imperia- interés económico inmediato. Y segundo, porque
listas las iba haciendo desaparecer, puesto que —por Renner sólo utilizó una vez el término «imperialismo
un lado— contribuía a aumentar el peso de lo racional social», en su obra de 1917 El marxismo, la guerra y
sobre lo irracional, y —por otro— absorbía todas las la Internacional, arremetiendo contra los que soste-
energías de la mayoría de las personas. Por consi- nían que en conjunto la clase trabajadora se benefi-
guiente, «en un mundo fundamentalmente capitalista ciaba de una política imperialista. En cualquier caso,
no [podía] haber terreno abonado para impulsos impe- aunque no podamos saber qué contenido concreto
rialistas» (Schumpeter, 1965, página 104). Cabía inclu- daba Schumpeter a la expresión «imperialismo so-
so afirmar que «el pacifismo moderno, en sus funda- cial», lo que al menos sí denota, la confusa afirmación
mentos políticos [...] [era] incuestionablemente un fe- antes aludida, es que en 1939 ya no se sentía del todo
nómeno del mundo capitalista» (página 106). De esta satisfecho con su teoría de 1919, con su validez gene-
forma, Schumpeter acababa concluyendo rotunda- ral; quizá, como apunta Estapé (1965, página 22), los
mente: «el capitalismo es, por naturaleza, antiimperia- hechos políticos y militares ocurridos desde 1930 ha-
lista, de aquí que no podamos imputarle las tendencias bían hecho pensar a Schumpeter que en el mundo ha-
imperialistas que actualmente existen: éstas son más bía aún «amplio margen para situaciones que en 1919
bien supervivencias y elementos ajenos introducidos creyó definitivamente sepultadas».
en el capitalismo desde fuera, y sostenidos por facto- A pesar de destacar su originalidad y riqueza argu-
res no capitalistas en la vida moderna» (página 109). A mental, y de calificarla de sugerente y atrevida, los crí-
medida que el sistema económico se aproximaba más ticos con la teoría schumpeteriana del imperialismo
al ideal de una economía capitalista competitiva, los han destacado básicamente dos cosas. Por un lado,
elementos atávicos inherentes al imperialismo iban que concebir el imperialismo como una forma de sim-
perdiendo fuerza e influencia. ple atavismo no serviría para proporcionar una com-
Finalmente, Schumpeter pasaba a criticar explícita- prensión más profunda del complejo problema de la
mente las explicaciones económicas del imperialis- expansión imperialista en la época burguesa contem-
mo, pero dejamos el análisis de sus argumentos críti- poránea (especialmente a la vista de lo que fueron los
cos para el apartado 4. Cerrando este apartado, con- antecedentes de la Primera Guerra Mundial)9. Por
viene hacer alusión a la supuesta rectificación de su otro lado, que la teoría de Schumpeter sería también
postura sobre el imperialismo que habría hecho inadecuada como teoría general del imperialismo,
Schumpeter en una nota de Business Cycles7. Allí se- pues no pasaría de ser una abstracción ahistórica
ñalaba de pasada —y sin más explicación— que para (pese a que el autor austriaco pretendiera ilustrarla
entonces se sentía más cercano al concepto de «im- con numerosos ejemplos sacados de la propia histo-
perialismo social» de Karl Renner que a su propia teo- ria) (Greene, 1952, páginas 453 y 463).
ría de 1919 o a las teorías neomarxistas8. Como sub-
7
SCHUMPETER (1939, volumen II, página 696). Schumpeter parece bastante satisfecho con el tratamiento del problema
8
Sin embargo, como indica SWEDBERG (1991, página 49), en las del imperialismo en su ensayo de 1919.
9
cartas intercambiadas con Lewis H. Haney y Stewart S. Morgan Véase por ejemplo KRAUSE (2003, página 182).
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3. La Sociología de los Imperialismos en el conjunto adelante, dentro de ese mismo capítulo, añadía —casi
de la obra de Schumpeter y como reflejo de su como un cuarto campo fundamental— la sociología eco-
concepción de la economía como ciencia social nómica. De hecho, llegaba a señalar: «ni los sociólogos ni
los economistas pueden ir muy lejos sin pisarse unos a
Debido a trabajos como Imperialismo, hoy se consi- otros los pies»13. Hay que recordar, en este sentido, que
dera a Schumpeter uno de los promotores de la sociolo- Max Weber ejerció una influencia decisiva en Schumpeter,
gía económica o socio-economía y un economista de tal como ha mostrado Riccardo Faucci (2007)14.
muy amplia visión. Así lo afirman, por ejemplo, Krause Es cierto que Schumpeter se formó en la tradición
(2003, página 185) o Swedberg (1995). Este último, en austriaca con Böhm-Bawerk y que luego se declararía
concreto, subraya que Schumpeter mostró siempre un admirador incondicional de Walras —tan denostado por
gran interés en extender la economía a áreas que ini- los economistas austriacos— y firme defensor del méto-
cialmente caían claramente fuera de la competencia de do matemático en economía —que nunca llegaría a
un teórico económico, tales como el Estado, la estructu- practicar—. Sin embargo, tenía una amplia visión de
ra de las clases sociales, o la violencia y la guerra10. conjunto del sistema económico con un modelo dinámi-
Pero quizá el testimonio del gran economista de Har- co por naturaleza que le alejaba de las concepciones
vard Gottfried Haberler, que conoció a Schumpeter de pri- dominantes en la corriente principal de la economía:
mera mano, es más revelador a este respecto. Haberler
(1965, páginas 61, 92, 72 y 105) definía a Schumpeter «El mecanismo concreto de cambio económico,
como «mucho más que un economista», un autor cuya según lo describe y analiza Schumpeter, induda-
obra no era fácil situar en la economía moderna. Destaca- blemente constituye un gran avance sobre la teo-
ba, ante todo, su independencia intelectual y su universali- ría neoclásica convencional [...][Hay] tres caracte-
dad: «encontró algo útil y aceptable en casi toda teoría y rísticas del sistema de Schumpeter que parecen
método». De hecho, ya en Síntesis de la evolución de la situarle más próximo a Marx que a Walras,
ciencia económica y sus métodos11 [1914] Schumpeter Böhm-Bawerk y Marshall: [...] el importante papel
había tratado de la economía y la sociología en su relación asignado a las relaciones sociales y al marco insti-
con la filosofía y la historia, y luego se había referido, habi- tucional [y] [...] la inclinación y pretensión históri-
tualmente a la idea de que un economista que no fuera a cas de su teoría [...] En verdad toda su vida se sin-
la vez un matemático, un estadístico y —por encima de tió atraído por la grandeza del sistema marxista,
todo— un historiador, no reunía las técnicas adecuadas aunque en modo alguno fue un admirador incondi-
para su profesión (Haberler, 1965, páginas 61 y 69). Esto cional de Marx»15.
volvería a reiterarlo extensamente en el capítulo segundo (Haberler, 1965, página 95).
de su gran obra póstuma, la Historia del análisis económi-
co [1954]: la historia, la estadística y la teoría eran los tres
campos que —juntos— constituían el análisis económico, 12
El subtítulo de Business Cycles [1939] refleja también esta
si bien la historia económica era el más importante de to- concepción: «un análisis teórico, histórico y estadístico del proceso
capitalista». MACHLUP (1965, páginas 201-214) ofrece una discusión
dos ellos12 (Schumpeter, 1971[1954], página 47). Más de la visión metodológica de la economía de Schumpeter.
13
SCHUMPETER (1971[1954], página 62). Véase también DEUTSCH
(1956).
14
En concreto, la influencia de Weber se deja notar especialmente en
10
Para un amplísimo estudio sobre la idea de ciencia social en el uso que hace Schumpeter del Idealtypus y del concepto weberiano de
Schumpeter, SHIONOYA (1997). racionalidad. Véase asimismo MACDONALD (1965).
11 15
El título original alemán es Epochen der Dogmen- und Algunos, como el sociólogo marxista británico BOTTOMORE (1992),
Methodengeschichte. han exagerado quizá la influencia de Marx sobre Schumpeter.
Wolfgang Stolper (1965, página 215), discípulo direc- sentido similar se manifestó Hoselitz (1965[1955], pági-
to de Schumpeter, aportaba también algunas reflexio- na 28), quien consideraba que los problemas del imperia-
nes que nos ayudan a entender mejor su concepción de lismo y las clases sociales estaban íntimamente
la economía como ciencia social de amplio alcance. Por relacionados con la dinámica del capitalismo, que tanto
un lado, alababa «la imparcialidad y tolerancia de había interesado a Schumpeter, si bien su tratamiento
Schumpeter hacia las ideas de otros hombres, su deseo exigía rebasar necesariamente los límites del análisis
y habilidad para comprender todo punto de vista». Esto económico estricto. Taylor (1951), por el contrario, recha-
explicaría, por ejemplo, su capacidad para apreciar a zaba la idea de la existencia de un sistema schumpete-
Schmoller y Sombart desde una «aguda penetración riano homogéneo —interpretación que achacaba a la
crítica», y su decisión de no definirse en favor de nadie orientación marxista de Sweezy— y establecía claras di-
en la Methodenstreit (páginas 218-9). Por otro lado, po- ferencias entre los escritos sociológicos y los escritos
nía de manifiesto que Schumpeter nunca perdió de vista económicos de Schumpeter, sin que éstos pudiesen po-
que la realidad era una, y que luego la convertimos, de nerse en relación con aquéllos. También Haberler (1965,
manera en gran medida arbitraria, en realidad económi- páginas 70-71) situaba los trabajos «sociológicos» de
ca y realidad extraeconómica. De ahí el fuerte peso de Schumpeter como algo aparte. En el presente artículo,
lo histórico e institucional en su enfoque, pero sin caer sin embargo, queda claro que nos inclinamos sin vacila-
nunca en los estériles excesos de las escuelas histórica ción por la postura de Sweezy-Hoselitz a la luz de los dis-
e institucionalista (Stolper, 1965, página 223). tintos argumentos expuestos al comienzo de este aparta-
Resta aún por abordar de forma explícita la cuestión do sobre la amplia concepción schumpeteriana de la eco-
del lugar de La Sociología de los Imperialismos en el con- nomía.
junto de la producción científica de Schumpeter. Precisa-
mente, cuando en 1951 se publicaron por fin en inglés los 4. La explicación schumpeteriana de imperialismo
ensayos Imperialismo y Clases sociales, se planteó una frente a las teorías contemporáneas alternativas
intensa polémica al respecto: ¿estos trabajos eran parte
fundamental de un conjunto coherente e interrelacionado Schumpeter admiraba a Marx y conocía bien su obra.
—la obra de Schumpeter entendida como un todo—, o Basta leer el amplio ensayo que le dedicó, recogido en
había que considerarlos simplemente como incursiones Diez Grandes Economistas (Schumpeter, 1997[1951],
puntuales en el ámbito de la sociología que nada tenían páginas 31-133) y que originalmente procedía del libro
que ver con los textos más puramente económicos de Capitalismo, Socialismo y Democracia (Schumpeter,
Schumpeter? Según Sweezy (1965[1951], página 255), 1984[1942], páginas 27-91). Quizá por ello era cons-
que fue ayudante de Schumpeter en su cátedra de Har- ciente de que las teorías marxistas del imperialismo no
vard, cabría hablar de un sistema schumpeteriano sobre eran Marx. Éste, en el volumen I de El Capital, el único
el funcionamiento global del capitalismo, cuya pieza cen- que publicó en vida, había presentado las colonias bási-
tral sería La teoría del desenvolvimiento económico camente como una de las causas históricas del capita-
(1912), pero del que también formarían parte otros escri- lismo, uno de los métodos históricos de la acumulación
tos que explicarían aspectos igualmente relevantes del originaria16. Los marxistas, sin embargo, utilizarían
capitalismo, como el imperialismo y la guerra (el ensayo
sobre el imperialismo), la estructura social y el origen del
sistema capitalista (el ensayo sobre las clases sociales), 16
Como señala RODRÍGUEZ BRAUN (1989, página 214), en primera
instancia Marx incluso había aplaudido el Imperio Británico de Oriente,
o la posible evolución del capitalismo hacia el socialismo considerando que el capitalismo era un modo de producción progresivo
(el libro Capitalismo, Socialismo y Democracia). En un que destruía formaciones socioeconómicas primitivas.
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ideas recogidas en los volúmenes II y III —la tendencia fue a partir de esta polémica política entre revisionistas
a la creciente concentración del capital y la caída ten- y ortodoxos cuando surgieron las teorías marxistas del
dencial en la tasa de beneficio17— para elaborar sus imperialismo, siendo Hilferding, Luxemburgo y Lenin
teorías del imperialismo, que se fundamentaban en la sus proponentes principales19.
progresiva anulación de la competencia y en la necesi- En un contexto de fuerte cartelización y crecimiento
dad de buscar en el exterior áreas de inversión rentable, económico, Rudolf Hilferding (1963) describía en El ca-
añadiendo a todo ello la tesis del subconsumo tomada pital financiero [1910] el proceso de transformación del
del liberal heterodoxo John Atkinson Hobson capitalismo desde una fase liberal competitiva a otra
(1858-1940). Hobson (1988) había publicado en 1902 dominada por el capital financiero monopolista, carac-
su famoso estudio Imperialismo en el que sostenía que terizada por una fusión del capital bancario e industrial
una desigual distribución de la renta daba lugar a una y en la que el capitalismo —frente a lo sostenido por
estrecha demanda doméstica en los países europeos, Marx— no mostraba signos de inestabilidad o debilidad
lo que derivaba en un excedente de mercancías y capi- sino todo lo contrario. En esta etapa los países desa-
tales que se buscaba colocar en dominios ultramarinos, rrollados, saturados de capital, buscaban una salida
con los consiguientes conflictos internacionales y el fin para éste en mercados externos protegidos; la compe-
de la era del librecambio18. tencia en el plano internacional también había desapa-
En realidad, como afirma Rodríguez Braun (1989, pá- recido en favor del monopolio, y el proteccionismo traía
gina 197), las teorías marxistas del imperialismo surgie- consigo una mayor actividad de los Estados en el ám-
ron de las discusiones políticas en torno a cómo actuar bito colonial. Rosa Luxemburgo (1978) intentó igual-
frente a dicho fenómeno relativamente novedoso, aun- mente integrar las colonias en una explicación marxista
que en el fondo también se pretendía dar una explica- en La acumulación de capital [1913]: dada la creciente
ción teórica al vigor mostrado por el capitalismo a co- dificultad para dar salida a la producción nacional, de-
mienzos del Siglo XX (pues Marx había pronosticado la bido al problema del subconsumo, el proceso de acu-
extinción del sistema en un horizonte temporal cerca- mulación, para poder seguir desarrollándose, precisa-
no). En las reuniones de la Internacional de París ba la extensión del capitalismo hacia áreas no capita-
(1900), Ámsterdam (1904) y Stuttgart (1907) los revisio- listas. De ahí la necesidad de mercados coloniales y
nistas liderados por Bernstein apoyaron el colonialismo los conflictos entre naciones para obtener territorios en
(censurando sus métodos), mientras los ortodoxos, que los que volcar la sobreproducción de bienes20. Por últi-
se acabaron imponiendo con Kautsky a la cabeza, lo mo, Lenin (1974[1916]), tomando elementos de Hob-
condenaron. El argumento de Kautsky era que el capita- son y Hilferding y ya en plena Gran Guerra, planteó el
lismo había cambiado y se parecía ya muy poco al que imperialismo como una fase final inevitable del capita-
había conocido Marx: los bienes de consumo habían lismo vinculada al tipo decreciente de beneficio en los
perdido mucho peso en la exportación frente a los de
capital, que estimulaban más la búsqueda de vínculos
19
coloniales. Pues bien, como se ha dicho anteriormente, Sobre las teorías del imperialismo en general destacan, entre otros,
los trabajos de MOMMSEN (1981) y ETHERINGTON (1982; 1984).
Permiten situar las concepciones marxistas en perspectiva histórica y
dentro de la evolución global de las ideas sobre el imperialismo. Para
una discusión específica del llamado imperialismo económico véase
17
Dada la tendencia a la modificación de la composición orgánica del KOEBNER (1949). Una buena antología de textos marxistas sobre el
capital al ir aumentando el capital constante en relación al capital imperialismo, que recoge a una amplia variedad de autores (Hilferding,
variable. Luxemburgo, Renner, Bujarin, Kautsky, Lenin, etcétera), es FETSCHER
18
MITCHELL (1965) ofrece una buena revisión crítica de la teoría del (1974, páginas 201-252).
20
imperialismo de Hobson. Sobre Rosa Luxemburgo véase TRINCADO (2007).
países industriales y a la necesidad de dar salida al ca- cial de la economía capitalista [...] se evidencia
pital excedentario. Además, aludía a la formación de que los intereses económicos de una expansión
una aristocracia obrera en los países desarrollados por medio de la fuerza sostenida por una clase o
que se veía beneficiada de las prácticas explotadoras un pueblo no son necesariamente un producto del
imperialistas llevadas a cabo en otros territorios21. capitalismo».
Fue al final de su ensayo de 1919 cuando Schumpe-
ter (1965, página 39) se refirió explícitamente a las que Acto seguido, reconocía que el proteccionismo —que
llamaba explicaciones neomarxistas —pensando espe- se había vuelto a imponer progresivamente en los paí-
cíficamente en Hilferding—, que contemplaban el impe- ses occidentales desde finales del Siglo XIX— apartaba
rialismo «simplemente como el reflejo de intereses de a las naciones y fomentaba la eclosión de tendencias
los estratos superiores del capitalismo en una determi- imperialistas, enfrentando a los empresarios de los dife-
nada fase del desarrollo capitalista». Si bien estas tenta- rentes países. De hecho, la política proteccionista facili-
tivas de reducir los fenómenos imperialistas a intereses taba la creación de cárteles y trusts, lo que alteraba
económicos de clase eran «la más seria contribución» «profundamente el alineamiento de intereses» (pági-
que se había hecho hasta entonces a la interpretación na 113), dando lugar al conflicto entre naciones y a la
del problema no convencían, en absoluto, a Schumpe- alianza en cada una de ellas «entre la altas finanzas y
ter, quien además señalaba que no se derivaban, «con los magnates del cártel» (página 117). La economía se
necesidad lógica, de una interpretación económica de la convertía así en un arma de lucha política. En el capita-
Historia». lismo de monopolio dependiente de la exportación apa-
Schumpeter (1965[1919], páginas 111-3) comenzaba recían grupos sociales de gran peso político con un po-
remarcando, una vez más, la incompatibilidad entre el deroso interés económico en cosas tales como arance-
capitalismo competitivo, basado en el libre cambio, y el les, cárteles, prácticas de dumping, una política
imperialismo: económica agresiva y, en general, una política belicosa
asociada a guerras de expansión «de carácter típica-
«... está en la naturaleza de una economía capita- mente imperialista» (página 121).
lista [...] que la guerra beneficie económicamente a Sin embargo, Schumpeter (1965[1919], pági-
muchas personas [...] Pero pocos llegarán a ase- nas 126-7) negaba que el monopolio de exportación y
gurar que este elemento sea suficiente para orien- las estrategias de crecimiento empresarial vía combina-
tar al mundo capitalista por una línea de imperialis- ción horizontal fueran fruto del desarrollo capitalista,
mo [...] Donde prevalece el libre comercio ninguna concluyendo que los apoyos al proteccionismo no pro-
clase tiene interés en la expansión por la fuerza venían del capitalismo como tal, y que era una falacia
como tal [...] Bajo un sistema de libre cambio no describir el imperialismo como una fase necesaria del
existirían conflictos ni entre las diferentes naciones capitalismo o hablar de la evolución del capitalismo ha-
ni entre las distintas clases de cada nación. Y cia el imperialismo:
puesto que el proteccionismo no es un rasgo esen-
«El monopolio de exportación no es una conse-
cuencia de las leyes inherentes al desarrollo capi-
21
Para una comparación de las teorías de Hobson, Lenin y talista. El carácter del capitalismo lleva a la pro-
Schumpeter, KRUGER (1955) y WINSLOW (1931), aunque este último ducción en amplia escala, pero, con escasas ex-
no sólo se refiere a Lenin entre los teóricos marxistas del imperialismo.
Para una comparación de las teorías de Kautsky y Schumpeter, véase el
cepciones, la producción en gran escala no lleva a
estudio de KAUTSKY (1961). la ilimitada concentración que cabría esperar [...]
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Toda empresa encuentra límites a su crecimiento, las clases y la teoría de la acumulación [...]. El la-
y el desarrollo de combinaciones [...] topa con lími- berinto de la política internacional parece desen-
tes de eficiencia organizativa. Más allá de esos lí- marañarse mediante un solo y potente golpe de
mites no hay tendencia a la combinación [...] El de- análisis. Y en este proceso vemos por qué y cómo
sarrollo de los trusts y los cárteles —un fenómeno la acción clasista [...] asume la forma de acción po-
muy diferente a la producción en amplia escala lítica o económica, según las circunstancias. [...]
con la que a menudo se confunde— no puede [Además,] un llamamiento enérgico a hechos [his-
nunca explicarse por el automatismo del sistema tóricos] familiares hace mucho para inducir a [...]
competitivo [...]. Los trusts y los cárteles pueden aceptar también la construcción [marxista] [...] Los
alcanzar su objetivo fundamental —la política de marxistas han explotado esta técnica a la perfec-
monopolio— sólo a través de tarifas protectoras ción: [...] los hechos en cuestión combinan las ven-
[...] Pero los aranceles protectores no surgen auto- tajas de ser conocidos por todo el mundo de una
máticamente del sistema competitivo: son fruto de manera superficial y de ser conocidos a fondo por
la acción política». muy pocos. En realidad, [...] basta una reflexión rá-
pida para suscitar una sospecha de que “las cosas
En realidad, el monopolismo de exportación tenía su no son así”».
origen «en la política absolutista y los hábitos de acción (Schumpeter, 1984[1942], páginas 82-83)22.
de un medio esencialmente precapitalista», de raíz mer-
cantilista, donde intereses artificialmente creados por un Si bien las explicaciones económicas marxistas domi-
Estado autocrático subsistían dependientes de la pro- naron la escena a comienzos del Siglo XX, en lo que a la
tección gubernamental. En este sentido, no había que interpretación del imperialismo se refiere, también hubo
olvidar que los elementos precapitalistas tenían aún otras explicaciones de tipo sociológico —como la de
gran vitalidad en la vida social. De hecho, como reitera- Schumpeter de 1919— desarrolladas por autores im-
ba Schumpeter (1965[1919], páginas 135-6) al final de portantes del momento, tales como Thorstein Veblen o
su ensayo, el imperialismo era «no sólo histórica, sino Max Weber. Aunque dichas explicaciones tenían un
también sociológicamente, una herencia del Estado au- contenido diferente a la schumpeteriana, coincidían en
tocrático, de sus elementos estructurales, de sus formas negar que el imperialismo fuera un producto del capita-
de organización, de sus alineamientos de intereses y lismo y en destacar la complejidad del fenómeno impe-
actitudes humanas, el resultado de fuerzas precapitalis- rialista más a allá de factores meramente económicos.
tas». Pero tal herencia estaba condenada a erosionarse Veblen, por ejemplo, trató el imperialismo en varios tex-
hasta desaparecer en la medida en que se fuera avan-
zando hacia un capitalismo pleno en todos los ámbitos
22
de la vida sociopolítica y económica. Más adelante, SCHUMPETER (1984[1942], página 85) continuaba:
«[Por ejemplo,] para los neomarxistas [...] es necesario que la expansión
Más de 20 años después de publicar su ensayo sobre colonial se efectúe [...] bajo la presión de la acumulación sobre el tipo
el Imperialismo, en Capitalismo, Socialismo y Democra- de beneficio, y pueda ser tenida, en consecuencia, como un síntoma de
capitalismo decadente o, en todo caso, en plena madurez. Pero la
cia [1942], Schumpeter continuaba mostrándose crítico época heroica de las aventuras coloniales fue precisamente la época del
con las teorías neomarxistas del imperialismo, pero capitalismo temprano y sin madurar, en la que la acumulación estaba en
sus comienzos y toda presión en este sentido —y especialmente,
ahora en un tono distinto: también, todo obstáculo a la explotación de la mano de obra nacional—
brillaba por su ausencia [...] [Por otra parte,] hay que usar anteojeras [...]
para explicar en términos de lucha de clases un fenómeno [la expansión
«Todo parece deducirse con admirable facilidad colonial] que proporciona algunos de los ejemplos más sorprendentes
de dos premisas fundamentales [...]: la teoría de de la cooperación de clases».
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No obstante, como se ha intentado mostrar en este [8] ESTAPÉ, F. (1965b): «El profesor Schumpeter y el por-
venir del sistema económico», en SCHUMPETER (1965), pá-
artículo, no hay que contemplar el trabajo de Schumpe-
ginas 211-322.
ter sobre el imperialismo como una excepcionalidad en [9] ETHERINGTON, N. (1982): «Reconsidering Theories of
su producción científica, sin ninguna relación con sus Imperialism», History and Theory, 21 (1), páginas 1-36.
textos puramente económicos. No es una excepcionali- [10] ETHERINGTON, N. (1984): Theories of Imperialism:
War, Conquest and Capital, Londres, Croom Helm/Barnes &
dad porque en la obra de Schumpeter hay más ejem- Noble.
plos de un enfoque sociológico, como el ensayo sobre [11] FAUCCI, R. (2007): «Max Weber’s Influence on
las clases sociales, parcialmente el libro Capitalismo, Schumpeter», History of Economic Ideas, 15 (1), pági-
nas 111-133.
Socialismo y Democracia, y algunos artículos menores
[12] FETSCHER, I. (comp.) (1974): El marxismo, su histo-
aparecidos en revistas especializadas. Y tampoco es un ria en documentos: II. Economía, Madrid, Zero.
trabajo totalmente al margen de los textos estrictamente [13] FIELDHOUSE, D. K. (1977): Economía e Imperio. La
económicos: por un lado, la concepción que Schumpe- expansión de Europa 1830-1914, Madrid, Siglo XXI.
[14] GREENE, M. (1952): «Schumpeter’s Imperialism - A
ter tenía de la economía como ciencia social —influido
Critical Note», Social Research, volumen XIX, número 4, pági-
por autores como Weber o Marx— era muy amplia, e in- nas 453-463.
cluía como pilares del análisis económico la estadística, [15] HABERLER, G. (1965): «Joseph Alois Schumpeter,
la teoría y —de manera preferente— la historia econó- 1883-1950», en HARRIS (1965), páginas 61-106.
[16] HARRIS, S. E. (ed.) (1965): Schumpeter, científico so-
mica, llegando incluso a admitir la sociología económica
cial, Vilassar de Mar (Barcelona), Oikos Tau.
como un cuarto pilar; y, por otro lado, tiene sentido ha- [17] HEILBRONER, R. (1993): «Was Schumpeter Right
blar de un amplio sistema schumpeteriano dirigido a la After All?», Journal of Economic Perspectives, 7 (3), pági-
interpretación global de la dinámica del capitalismo en nas 87-96.
[18] HILFERDING, R. (1963): El capital financiero [1910],
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