Técnicas Proyectivas en Psicología: Teoría y Método
Técnicas Proyectivas en Psicología: Teoría y Método
Teorías del
conocimiento. Distintas conceptualizaciones teóricas en psicología. Relación con su objeto-
modelo de estudio. Características de los métodos que abordan los distintos objetos-
modelos. Ubicación de las técnicas proyectivas como método: el estímulo, la respuesta, la
interpretación. Niveles de inferencia.
Bibliografía:
Celener: Las técnicas proyectivas, su estatus epistemológico
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Si la originalidad del objeto de estudio de estas ciencias de la cultura reside en las
intenciones, es decir en los propósitos de las conductas y las significaciones de los
símbolos o las instituciones, y si tal objeto de estudio es único, no hay lugar para los
encadenamientos causales vinculados con leyes.
Opusieron la comprensión (recreación empática de las intensiones) a la explicación
(característica de las ciencias naturales).
Desde la postura antipositivista, racionalista o idealista se cree en la posibilidad de hacer
ciencia abordando la modalidad de producción de los fenómenos que permanece oculta a la
percepción, y sobre cuya existencia sólo se puede especular, y no describir.
En el caso de la caja negra nos encontramos frente a una construcción donde se tiene en
cuenta el comportamiento exterior del sistema a estudiar en términos de estímulos y de
respuestas, sin hacer referencia alguna a la estructura, a los mecanismos que tienen lugar en
el interior de la caja. O sea, sin hacer referencia al modo de producción de los fenómenos.
E R
En el caso de la caja llena o transparente se hace referencia a los mecanismos internos que
dan cuenta del funcionamiento exterior de la caja. Se construye un sistema de hipótesis
acerca del modo de producción del comportamiento visible (estímulo-respuesta), se quiere
alcanzar la estructura interna de la caja y mediante ella explicar el comportamiento exterior.
E R
El modelo teórico
Un modelo teórico es un sistema hipotético deductivo que se refiere a un objeto modelo, que
a su vez es una representación conceptual esquemática, de una cosa o situación real o
supuestamente real. Este modelo teórico (teoría científica) debe insertarse dentro de una
teoría general, de la cual ella no es sino una de sus consecuencias posibles.
Se distinguen las siguientes construcciones:
El objeto modelo que representa los rasgos claves de un objeto concreto.
El modelo teórico que especifica el comportamiento y/o los mecanismos internos del
objeto concreto por medio de su objeto modelo.
La teoría general que recibe al modelo teórico y a muchos otros modelos teóricos, que
deriva su valor de verdad y su utilidad de los diversos modelos teóricos que se pueden
construir con su ayuda, pero jamás sin suposiciones y datos que la desbordan.
El objeto científico es también una construcción conceptual, no puede haber objeto científico
sin que exista la teoría científica correspondiente.
Los métodos objetivos de evaluación psicológica se sustentan en teorías positivistas,
empiristas.
Los métodos proyectivos de evaluación psicológica se sustentan en un modelo teórico
racionalista o idealista, que define a su objeto de estudio como un objeto-modelo de caja
transparente. El método debe permitir hipotetizar acerca del contenido y la estructura de la
caja a partir de la respuesta, con el fin de comprender lo inobservable.
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Las respuestas que dé un sujeto son abordadas por el método con la finalidad de que, a
partir de ellas, el experto pueda reconstruir los significados que el sujeto le atribuyó al
estímulo, y de este modo, comprender la estructura y la dinámica de la caja, a partir de la
cual explicará la respuesta.
Capítulo 4: El objeto-modelo.
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sujeto, que permitan a partir de las mismas, efectuar hipótesis interpretativas acerca del
aparato psíquico, no observable, el contenido de la caja.
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L. Bellack retoma el concepto amplio de proyección que Freud desarrolla en “Tótem y tabú” y
crea el concepto de apercepción en el campo de la percepción. Ésta sería la Percepción
significativamente interpretada.
El estímulo actúa como desencadenante, que actualiza tanto actitudes activas (pensamiento,
proceso secundario) como pasivas (ensoñación, proceso primario), las cuales no consisten
solamente en representaciones de palabra, sino también en el afecto ligadas a ellas y los
deseos que de ellos se derivan.
La apercepción no es un proceso sensorial solamente, sino una actualización de complejas
organizaciones de representación, afecto, deseo y el lenguaje ligado a ellos.
Celener retoma a Husserl para explicar la apercepción.
Husserl plantea que nuestra vida cotidiana es un flujo continuo de vivencias. Todas ellas se
pueden considerar como modificaciones de la experiencia primaria, a las que llama
“percepción”, en el sentido amplio que él le confería, como acto de conciencia intencional,
que se vuelca hacia un mundo de objetos significativos, envueltos en las imágenes de
múltiples horizontes, sobre un fondo de repercusiones afectivas.
Los estados de ánimo, el comprender y el habla, son una tríada de existenciarios que
constituyen la relación básica del ser en el mundo para Husserl.
El percibir, en el sentido fenomenológico, incluye todos estos aspectos, no se restringe
solamente a la captación sensible de lo que se muestra, sino que supone la asociación
simultánea de estados afectivos, el horizonte de experiencias pasadas y anticipadas, y el
fondo constituido por el lenguaje.
Este percibir puede sufrir diversas modificaciones según las circunstancias, y entre ellas
debemos mencionar aquellas que implican una actitud más activa (proceso secundario), o
más pasiva (proceso primario).
En la modificación activa, la conciencia se focaliza de un modo temático, en un objeto
particular que sobresale del resto; en la actitud pasiva, se deja impregnar por los objetos o
las pulsiones afectivas, que presionan sobre ella. Estas modificaciones constituyen el
fundamento de la distinción entre afectividad y conocimiento.
Las modificaciones pasivas comprenden las impresiones sensitivas, los estados de ánimo, el
placer o el dolor, los deseos y pulsiones instintivas, las emociones, etcétera.
Entre los estados pasivos normales en la vida cotidiana, se da la existencia de
modificaciones que llevan al oscurecimiento e incluso a la desaparición del campo de objetos
presentes, ante la invasión de un conjunto de imágenes retenidas que desplazan a aquellos
en virtud de la fuerza de su impacto emocional.
Si un estímulo cualquiera despierta las imágenes retenidas de una experiencia anterior, que
ha afectado intensamente al sujeto, éste puede quedar totalmente absorbido por ellas,
olvidando el mundo de objetos que tiene delante. La fuerza de estas imágenes depende del
interés vital que tienen para el sujeto, o sea del juego de asociaciones que les confiere una
significatividad particular. Así se distingue entre la actitud activa en que la atención se dirige
selectivamente hacia el campo de objetos, y la actitud pasiva, en la que aquella queda
invadida por imágenes o estímulos no intencionales.
En ambos casos, existe un juego de imágenes retenidas debido a su interés vital (visuales,
táctiles, sonoras, introceptivas, cinéticas, etc.), pero, en el primero, este juego lleva a
establecer comparaciones, relaciones, tipificaciones, juicios, etc. (pensamiento), mientras
que en el segundo, se produce una invasión espontánea, de alto contenido emocional
(ensoñación).
La máxima expresión de la actitud pasiva, la tenemos en la experiencia onírica: allí no hay en
general ningún objeto presente. En otros casos, como en el ensueño, la emoción profunda o
en los estados de pulsión instintiva, o excitación nerviosa, el objeto presente queda como
desdibujado o deformado.
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Husserl menciona otra tipo de modificación que se une a las anteriores, la apercepción
analógica. En ella el objeto presente (estímulo: consigna de los métodos proyectivos) no
desaparece ni se desdibuja, aunque no es considerado en sí mismo, sino que remite a otro.
En la apercepción analógica la conciencia se vuelca hacia un objeto que tiene analogía,
contigüidad o relación con el primero, quedando éste como simple intermediario. La
apercepción analógica puede darse en la actitud activa, en la búsqueda de relaciones o
conexiones explicativas (proceso secundario), o en la actitud pasiva, cuando la imagen
presente despierta espontáneamente las imágenes de otros objetos análogos (proceso
primario-imaginación).
El despertar de imágenes análogas en la actitud pasiva no es un fenómeno enteramente
aleatorio, tiene su propia legalidad, que se vincula con los intereses vitales fundamentales y
sus posibles obstáculos. Estos intereses pueden ser entendidos como estructuras básicas,
que orientan al individuo hacia la sobrevivencia, en la búsqueda de sus posibilidades
existenciales (hipótesis de la causalidad o determinismo psíquico de Freud).
Cada vez que estas estructuras se ven amenazadas o cuando están en vías de alcanzar
alguno de sus objetivos, las imágenes correspondientes acrecientan su impacto emocional y
adquieren un alto poder retentivo. Quedan entonces fijadas y pueden reaparecer en cualquier
circunstancia similar. Pero en razón de la ligazón analógica, se encadenan con otras, que las
reemplazan y representan, para adquirir el mismo carácter evocativo.
Nuestro comprender precategorial es inseparable de los estados afectivos que envuelven
cada momento de nuestro existir. En consecuencia, las imágenes evocadoras del rostro
amigo o enemigo, de lo viviente como amenazador o gratificante, aparecen por todas partes.
En todo momento es posible encontrar objetos que presenten inmediatamente las emociones
en que se pone en juego toda la existencia.
En la actitud activa, la retención de imágenes y su encadenamiento asociativo, constituye la
base del pensamiento racional. La mente humana compara imágenes, las combina, articula y
desarticula, establece relaciones para resolver los problemas que se presentan diariamente.
En los estados pasivos, en cambio, las asociaciones se producen espontáneamente, y se
cubren de fuerza emocional, como sucede en el sueño o la ensoñación. Pero es posible
concebir situaciones intermedias, en las cuales, la pasividad se combina con una cierta cuota
de actividad. Se puede hablar, entonces, de modificaciones de la actitud pasiva, que se
presentan como derivaciones o transformaciones. Entre ellas, se encuentra el juego infantil,
la fabulación adulta y el fantaseo explicativo.
B. La respuesta:
I. Tipos de respuesta que promueven las consignas-estímulo
Verbales:
Elaboración de palabras-símbolos que representan a los reinos animal, vegetal o
inanimado (Cuestionario Desiderativo); o palabras que se asociación a palabras
estímulo (Método de Asociación de Palabras), entre otros.
Inventar historias acerca de un conjunto de láminas que presentan escenas (Test de
Relaciones Objetales, Test de Apercepción Temática).
Elaborar conceptos acerca de lo que se ve en manchas de tinta (Test de Rorschach).
Gráficas:
Dibujos a completar (Test de Wartteg).
Dibujos con los que se responde pedidos puntuales (Persona bajo la lluvia). Siempre
se solicita una asociación verbal al dibujo.
Dibujos que son copia de dibujos presentados como estímulos (Test de Bender).
Lúdicas:
El niño juega en la Hora de Juego Diagnóstica.
La pareja, familia, o el grupo coloca bolitas en un tablero, tratando de armar algo
juntos (Test de Usandivaras “Las bolitas”).
II. Los métodos proyectivos, mediante sus estímulos, permiten excitar la dinámica pulsional,
que impulsa a su vez las más variadas formas de representación (respuestas). Partiendo de
ellas, el objetivo es alcanzar las formas más alejadas del lenguaje, tanto estructural como
históricamente (procesos psíquicos reprimidos o latentes).
Al ligar la función objetivizante a la representación es importante retener dos hechos:
La representación es una actividad polimorfa que implementa puestas en forma de tipos
diferentes, según el material sobre el que se ejerce, y crea una rica heterogeneidad en el
aparato psíquico. Hay que considerar al afecto como un representante, y además de las
representaciones a los estados del cuerpo propio y del acto. Hay pues, profusión
representativa, que utiliza actividades psíquicas de tipo diferente y favorece una
arborecencia de la representación.
El par establecido por Freud, representaciones de cosa o de objeto y representaciones de
palabra.
Los estímulos son evocativos, símbolos que representan evocativamente a otros objetos o
situaciones, que adquieren significación en lo psíquico, a partir de la historia individual y de la
inserción cultural. Toda respuesta llevará implícita la interpretación personal que el sujeto
hace del estímulo, esto porque no existe el “dato puro”.
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del tratamiento psicoanalítico. Ello no sería ni deseable ni útil a los fines del
psicodiagnóstico.
Los protagonistas: son el psicólogo y el consultante. El primero se auxilia en los métodos
proyectivos que pasan a cumplir el rol de intermediarios en la comunicación entre los
miembros de la relación.
Se establece entre el psicólogo y el consultante una relación en la que influye el rol de
cada uno de ellos, su estilo personal y el tipo de Métodos Proyectivos utilizados. La
relación provoca respuestas, tanto en el consultante como en el psicólogo, quien debe
integrar el conjunto de las mismas como material a interpretar.
El proceso psicodiagnóstico incluye como tal:
La contratransferencia del psicólogo.
La transferencia en sentido amplio, del consultante.
Las respuestas del mismo a las Técnicas Proyectivas.
La evolución de la calidad de la relación y de las respuestas a las Técnicas a medida que
progresa el proceso.
El tiempo y espacio en que se desarrolla esa relación.
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C. Las hipótesis interpretativas
I. Qué se interpreta
Se construyen sobre todos los elementos constitutivos del proceso.
Hipótesis interpretativas sobre la relación transferencial-contratransferencial: el psicólogo
reflexiona y realiza hipótesis interpretativas sobre aquellos afectos, roles, relaciones que
el sujeto le transfiere. También se toma a sí mismo como objeto de estudio, intentando
concientizar aquellos afectos, pensamientos, roles o relaciones que en él actualiza el
entrevistado (contratransferencia).
Hipótesis interpretativas sobre el proceso: el psicólogo reflexiona y realiza inferencias
sobre:
La evolución de la relación del psicólogo-entrevistado.
Las alternativas que en esta evolución muestran las respuestas del sujeto, con
respecto a:
La evolución de la relación psicólogo-entrevistado.
Las alternativas que en esta evolución muestran las respuestas del sujeto, con
respecto a:
Las consignas: su aceptación o rechazo; lo que provoca la consigna; la mayor o
menor estructuración de la consigna-estímulo; la secuencia de técnicas que se
han administrado; la cualidad del vínculo psicólogo-entrevistado.
La calidad de las respuestas, en función de:
El tipo de evocación que el estímulo propone.
Las secuencias de técnicas.
El grado de estructuración del estímulo.
Las alternativas que se producen en el vínculo psicólogo-entrevistado.
El tipo de lenguaje que tiene que emplear el entrevistado para responder:
verbal, gráfico, lúdico.
Hipótesis interpretativas relacionadas con el producto (respuesta): el profesional
interpreta el “dato”. Esta respuesta es el resultado de la interpretación que el entrevistado
hizo del estímulo. Es una interpretación de la interpretación. El psicólogo observa de la
respuesta:
Su estructura, su forma (cómo lo dice), son los datos formales o pautas formales. En
una respuesta verbal la forma es la sintaxis, la presencia o ausencia de una clara idea
directriz del pensamiento que constituya el eje del discurso; la presencia o no de
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coherencia y de creatividad; el predominio en el uso de verbos o atributos; el uso de
un lenguaje épico, poético, etc.
En una respuesta gráfica la forma está dada por la ubicación del dibujo en la hoja, su
tamaño, la calidad del trazo, su fuerza, la secuencia del dibujo.
En una respuesta lúdica, la forma está dada por el grado de estructuración del juego,
el tipo de acercamiento a los juguetes, las configuraciones lúdicas, el manejo motriz, la
ubicación espacial.
Su contenido (qué dice), datos observables o pautas de contenido. En una respuesta
verbal el contenido está dado por su sentido y significado. ¿Qué cuenta? ¿Qué tipo de
símbolos elige? ¿Qué situaciones desarrolla en su historia? ¿Qué rol juegan los
personajes de la misma? ¿Qué actitudes, afectos, razonamientos adjudica a los
personajes en su relato?
En una respuesta gráfica: ¿Qué tipo de personas, árbol, casa representó? ¿Qué
actitudes manifiestan a través de sus ojos, manos, pies, gestos? ¿Se acercan entre
sí? ¿Expresan afectos, de qué tipo? ¿Qué edades, sexo, relaciones les adjudicó?
En una respuesta lúdica: ¿Juega a que da de comer, o come? ¿Juega al papá y a la
mamá, qué actitudes de rol les adjudica? ¿Construye una torre: de qué características,
con qué estabilidad? ¿Luchan animales domésticos contra animales salvajes?
El psicólogo elabora hipótesis interpretativas sobre los tres componentes del proceso
psicodiagnóstico: la relación transferencial-contratransferencial; el proceso; el producto.
Estas hipótesis se irán articulando, a través de confirmaciones y disconfirmaciones de unas
con respecto a las otras.
Proceso psicodiagnóstico
Proceso en el cual incluimos una entrevista semi-dirigida, técnicas proyectivas gráficas y
verbales, y lúdicas si se trata de un niño. Con él, en el término de alrededor dos semanas
podemos efectuar el diagnóstico de un sujeto.
Técnicas gráficas
Inferencias dinámica psíquica
Técnicas verbales (1º, 2º y 3º nivel)
Objetivos
La investigación psicológica debe lograr una descripción y comprensión de la personalidad
del paciente. Es menester explicar la dinámica del caso tal como aparece en el material
recogido, integrándolo en un cuadro total. Una vez logrado un panorama preciso y completo
del caso, incluyendo los aspectos patológicos y los adaptativos, trataremos de formular
recomendaciones terapéuticas adecuadas.
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3. Cierre del proceso: devolución oral al paciente (y/o sus padres): posibilita informar al
paciente acerca de lo que pensamos que le ocurre y orientarlo respecto de la actitud a
asumir más recomendable en su caso.
4. Informe escrito al remitente: el contenido y la forma del informe depende de quién lo ha
solicitado y de lo que ha pedido que se investigue específicamente.
Encuadre
Es necesario utilizar un encuadre a lo largo del proceso psicodiagnóstico. Esto significa
mantener constantes ciertas variables que intervienen en el proceso:
Aclaración de los roles respectivos: naturaleza y límite de la función que cada parte
integrante del contrato desempeña.
Lugares donde se realizarán las entrevistas.
Horario y duración del proceso: en términos aproximados, tratando de no plantear una
duración un muy corta ni muy larga.
Honorarios: si se trata de una consulta privada o de una institución paga.
El encuadre no se puede definir con mayor precisión porque el contenido y el modo de su
formulación dependen en muchos aspectos de las características del paciente o de sus
padres en el caso de un niño.
Percibir el encuadre justo para el caso y poder luego mantenerlo es un elemento tan
importante como difícil de aprender en la tarea psicogiagnóstica. Lo más recomendable es
una actitud permeable y abierta para no establecer condiciones que luego resulten
insostenibles y que perjudiquen al paciente.
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Celener: Técnicas proyectivas. Actualización e interpretación en los ámbitos clínico,
laboral y forense. Tomo I, parte 1; tomo II, parte 3, capítulo 1; parte 4, capítulo 1 y 2; parte
5, capítulo 4.
Schaffer: Criterios para juzgar la adecuación de las intrepretaciones.
Celener: Los mecanismos de defensa y las técnicas proyectivas.
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Se puede reconocer en la entrevista un aspecto fijo, constante o invariante, que es el
encuadre, y un aspecto dinámico que expresa el modo en que el entrevistado configura
libremente la situación. Lo que varía en una entrevista depende de las características
personales del entrevistado, este hecho dará acceso al conocimiento de las particularidades
del mismo.
El encuadre se define como un conjunto de variables de la situación presente, que el
entrevistador establece como constantes. Implica un cierto artificio técnico y opera como
marco de referencia que permite al entrevistador inferir los significados que subyacen en la
conducta del entrevistado. Encuadrar una entrevista significa establecer parámetro
constantes de los cuales se destacan los roles, el tiempo y el lugar en el que la misma se
desarrollará. Esto depende del contexto en que tiene lugar la entrevista (institución,
consultorio privado, etc.). El modo en que el entrevistado acepte o no estos lineamientos
dará cuenta de un aspecto importante de su personalidad.
Tipos de entrevistas
1. Entrevista dirigida: el objetivo es el relevamiento de datos para una historia clínica. Para
ello el entrevistador se ajusta a la administración de un cuestionario-guía en el que el
orden de las preguntas está previamente establecido. Se consideran relevantes aquellas
respuestas que se atienen a dar la información solicitada. La información no requerida
puede enriquecer las respuestas, aunque no constituyan la finalidad última de la técnica.
Ejemplo: anamnesis médica.
2. Entrevista libre: el objetivo es que el entrevistado configure en su mayor parte el campo
psicológico de la entrevista. Para tal fin el entrevistador solo interviene para facilitar el
cumplimiento de ese objetivo. Ejemplo: entrevista psicoanalítica, en la cual cada
intervención del entrevistador mantiene la modalidad de preguntas amplias y no
sugerentes. Sobre la base de la atención flotante sus intervenciones tienden a que el
sujeto pueda seguir asociando. A medida que este proceso se desarrolla el psicólogo
construye hipótesis metapsicológicas acerca de la trama de las problemáticas del
entrevistado desde los puntos de vista estructural, dinámico y económico.
3. Entrevista semi-dirigida: integra aspectos técnicos de las dos modalidades ya
desarrolladas. En el momento inicial se utiliza la técnica dirigida, al preguntarle al
entrevistado por los datos de filiación. En un segundo momento, se apela a la técnica
libre, cuando el psicólogo efectúa una pregunta amplia con la finalidad de que el sujeto
hable acerca de sí mismo. El entrevistador con una actitud de atención flotante, va
realizando internamente asociaciones que podrían estar relacionadas con la problemática
del sujeto, las que generarán las preguntas que formulará en el devenir de la entrevista.
El psicólogo pedirá datos acerca de aquellos tópicos que no hayan sino mencionados por
el paciente, pero que el profesional considera de importancia en función de un
procesamiento interno de integración de la información que ha recibido y de hipótesis
teóricas que ha construido a partir de las mismas. Técnicamente nuevamente la
entrevista se maneja de manera dirigida. La entrevista termina cuando el psicólogo cree
contar con suficiente información como para efectuar una aproximación comprensiva de
lo que le sucede al sujeto.
La entrevista semi-dirigida es el modelo elegido para el psicodiagnóstico. En ésta se pueden
ubicar tres momentos:
1. Apertura: corresponde a la presentación del entrevistador y el entrevistado y el
relevamiento de los datos de filiación.
2. Desarrollo: el entrevistado brinda la información y el entrevistador realiza las preguntas
que considera necesarias.
3. Cierre: se fijan las pautas a seguir en las próximas entrevistas.
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A partir del desarrollo de estos tres momentos, teniendo en cuenta las hipótesis que surgen a
partir de los observables y considerando el motivo de consulta manifiesto y lo que se deduce
como motivo subyacente o latente, se podrá planificar la batería a administrar, seleccionando
las pruebas o test que se consideren más pertinentes. Se podrán combinar técnicas
psicométricas y proyectivas y de cada una de ellas se seleccionarán las más adecuadas en
función de lo que se necesita indagar.
Alianza de trabajo
Es la relación racional y razonable que se establece entre el entrevistador y el entrevistado.
Hace posible la cooperación decidida e intencional de este último en el transcurso de la
entrevista. El entrevistado, el entrevistador y el encuadre contribuyen a la formación de esta
alianza a partir de la capacidad del entrevistado de trabajar con un fin determinado en una
situación dada. Las personas con fallas graves en las funciones del yo, por ejemplo fallas en
el juicio de realidad, no podrán establecer esta alianza de trabajo.
Se diferencia de la transferencia en que ésta proporciona esencialmente lo reprimido e
inaccesible para la consciencia mientras que la alianza de trabajo expresa contenidos
manifiestos. Básicamente consiste en la adhesión al objetivo del trabajo y a los métodos que
el psicólogo propone para efectuarlo. Si la alianza de trabajo no se establece el proceso
psicodiagnóstico no se llevará a cabo o sufrirá dificultades en su transcurso.
Disociación instrumental
Es el mecanismo por el cual el entrevistador opera en parte identificándose proyectivamente
con el entrevistado y en parte disociándose para permanecer fuera de esta identificación
observando lo que ocurre. Mediante la identificación proyectiva favorece la relación empática
de comunicación y entendimiento con el otro al poder ponerse en su lugar.
La disociación instrumental permite al entrevistador mantener una distancia óptima con el
entrevistado. Facilita estar lo suficientemente cerca del sujeto como para poder entender lo
que sucede, sin ligarse afectivamente en forma indiscriminada a éste. Permite que el
psicólogo escuche el discurso manifiesto del paciente, empatizando con él, y al mismo
tiempo tomar distancia para pensar sobre dicho relato desde la teoría y a partir de ella
significar el discurso del entrevistado.
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Selección de observables
El psicólogo observa no solo lo que el sujeto dice, sino fundamentalmente lo que ocurre a
partir de la interacción entre ambos participantes, centrándose en el vínculo y en el discurso.
Es importante que el entrevistador observe atentamente la conducta verbal como no verbal,
gestual; que escuche la información que brinda espontáneamente el entrevistado, la
modalidad comunicacional del mismo, y la secuencia en que presenta los temas.
Ejes diagnósticos
1. Síntomas.
2. Defensa prevalente.
3. Defensas propias del cuadro.
4. Puntos de fijación.
5. Regresión.
6. Conservación/pérdida de la realidad.
7. Conflictos entre instancias/ Conflicto con la realidad.
Estos criterios diferenciales o ejes diagnósticos permiten al diagnosticador tener un referente
psicopatológico para transformar los observables de las técnicas diagnósticas en indicadores
diferenciales y posibilitan pasar del primer nivel de inferencias, los observables, al segundo y
tercer nivel: las hipótesis teóricas, el diagnóstico y el pronóstico.
Freud delimita tres estructuras:
Neurosis: las mociones pulsionales rechazadas son las tendencias sexuales dirigidas a
los padres, que son reprimidas.
Histeria:
Síntomas: de conversión (parálisis, contracturas) como expresión simbólica del
deseo reprimido. Conversiones paroxísticas y duraderas entre otras.
Defensa prevalente: está presente el mecanismo de represión primaria (el yo
acepta la castración).
Defensa propia del cuadro: conversión.
Puntos de fijación y regresión: regresión del yo a la etapa fálica (que conduce a un
síntoma para tratar de resolver el conflicto inconsciente).
Conservación / pérdida de la realidad: se conserva la realidad. En cuanto a la
pérdida de la misma se limita a evitar los aspectos de la realidad que están
relacionados con el conflicto inconsciente. En este punto fracasa la represión. Se
produce la introversión libidinal del objeto real a la fantasía (objeto de la fantasía).
Conflictos entre instancias: es intrapsíquico, entre instancias, se produce entre el
yo y el ello.
Fobia:
Síntomas: la angustia se liga de forma más o menos permanente a un determinado
objeto exterior (fobia). Se produce el desplazamiento de la moción pulsional sexual
(ahora enmascarada) al objeto fobígeno. Algunos de los síntomas son: la
claustrofobia, la agorofobia, las conductas de evitación.
Defensa prevalente: está presente el mecanismo de represión primaria (el yo
acepta la castración).
Defensas propias del cuadro: proyección, desplazamiento.
Puntos de fijación y regresión: fijación primaria en la etapa fálica.
Conservación / pérdida de la realidad: se conserva la realidad. En cuanto a la
pérdida de la misma se limita a evitar los aspectos de la realidad que están
relacionados con el conflicto inconsciente. En este punto fracasa la represión. Se
produce la introversión libidinal del objeto real a la fantasía (objeto de la fantasía).
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Conflictos entre instancias: el conflicto es intrapsíquico, se produce entre el yo y el
ello.
Neurosis obsesiva:
Síntomas: se manifiestan la ambivalencia y la culpa. Existe una fuerte tensión
pulsional entre el yo y el superyó cruel. El conflicto psíquico se expresa a través de
síntomas compulsivos, ideas obsesivas, compulsión a realizar actos indeseados.
Defensa prevalente: está presente el mecanismo de represión primaria (el yo
acepta la castración).
Defensas propias del cuadro: aislamiento, desplazamiento, formación reactiva y
anulación.
Puntos de fijación y regresión: fijación en la etapa anal. Regresión del yo y de la
libido (sadismo anal).
Conservación / pérdida de la realidad: se conserva la realidad. En cuanto a la
pérdida de la misma se limita a evitar los aspectos de la realidad que están
relacionados con el conflicto inconsciente. En este punto fracasa la represión. Se
produce la introversión libidinal del objeto real a la fantasía (objeto de la fantasía).
Conflicto entre instancias: el conflicto es intrapsíquico, se establece entre el yo y el
ello.
Psicosis: en ella existe una perturbación primaria de la relación libinal con la realidad. Se
advierte la ausencia del mecanismo de represión. Se reconocen tres formas:
esquizofrenia, paranoia, psicosis maníaco-depresiva.
Síntomas:
Negativos: retracción libidinal.
Positivos: alucinaciones y delirios.
Defensa prevalente: la desestima, refutación o rechazo de la realidad es la defensa
prevalente. Compromete el funcionamiento mental en forma global. Se advierte la
ausencia del mecanismo de represión.
Defensas propias del cuadro: la proyección, entre otras.
Puntos de fijación y regresión: fijación predominantemente en la etapa oral y/o anal
sádica. Regresión: se crea una nueva realidad donde se deja de lado los motivos del
conflicto. Se produce 1) la regresión libidinal del objeto real al yo (fantasía de fin del
mundo, por descatectización del objeto real); 2) con desinvestidura de la
representación-cosa (megalomanía, sobreinvestidura del yo / angustia hipocondríaca /
libido narcisista no ligada a la representación / restitución psicótica)
Conservación / pérdida de la realidad: pérdida de la realidad en un primer momento.
En un segundo momento por intento fallido de reinvestidura se produce la aparición de
alucinaciones y delirios.
Conflictos con la realidad: el conflicto no es intrapsíquico, se manifiesta como conflicto
del yo más el ellos versus la realidad.
Perversión: se caracteriza por la desviación de la pulsión sexual, en su objeto y/o en su
fin. Las tendencias parciales no se organizan bajo la primacía de lo genital infantil. La
perversión es una defensa contra la angustia de castración. Algunas de las perversiones
son: sadismo-masoquismo, exhibicionismo-voyeurismo, fetichismo, homosexualidad.
Síntomas: acto perverso: puesta en acto de la fantasía perversa.
Fetichismo.
Voyeurismo.
Exhibicionismo.
Paidofilia.
Zoofilia.
Homosexualidad.
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Defensa prevalente: es la desmentida (sólo en el sentido específico ligado a la
castración). No hay regresión (el yo escindido no acepta la castración).
Defensas propias del cuadro: son variadas, entre otras pueden evidenciarse la
disociación, el desplazamiento, etc.
Puntos de fijación y regresión: según el tipo de perversión será el punto de fijación.
Hay regresión y puede haber fijación que se mantiene sin modificación desde la
infancia.
Conservación / pérdida de la realidad: se conserva la realidad, salvo en lo referente a
la castración.
Conflictos con la realidad: el conflicto se establece entre las instancias psíquicas y la
realidad específicamente en lo que se refiere a la castración. El conflicto se manifiesta
entre 2 aspectos de un yo que está escindido: un yo que rechaza la castración vs. un
yo que acepta la castración.
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Regresión Regresión del yo a la etapa Regresión del yo Se crea una nueva Hay regresión y
fálica (que conduce a un y la libido realidad donde se deja fijación que se
síntoma para tratar de resolver (sadismo anal) de lado los motivos del mantiene sin
el conflicto) conflicto. Se produce modificación
1) la regresión libidinal desde la infancia.
del objeto real al yo
(fantasía de fin del
mundo, por
descatectización del
objeto real); 2) con
desinvestidura de la
representación-cosa
(megalomanía,
sobreinvestidura del yo
/ angustia
hipocondríaca / libido
narcisista no ligada a
Pérdida de Se evita un trozo de realidad (segundo momento). la representación /
la realidad Fracaso de la represión, introversión libidinal del restitución psicótica).
objeto real a la fantasía (objeto de la fantasía). Se Alucionación, delirio,
conserva la representación cosa. por intento fallido de
reinvestidura.
Conflictos Yo vs. ello Yo + ello vs. realidad Yo escindido: yo
que no reconoce
la castración vs.
yo aceptando la
castración
Síntomas, Conversiones Claustrofobia Ideas obsesivas Delirios Acto perverso:
manifestacio paroxísticas Agorofobia Rumiaciones Alucinaciones, etc. puesta en acto
nes duraderas, Conducta de Orden, de la fantasía
entre otros. evitación obstinación perversa.
Terquedad, Fetichismo
avaricia Voyeurismo
Rituales Exhibicionismo
Fobia de contacto, Zoofilia
etc. Paidofilia
Entrevista a adultos
1. Datos de filiación:
Nombre y apellido.
Fecha de nacimiento.
Lugar de nacimiento.
La edad es un dato importante para formular hipótesis a confirmar posteriormente en relación
a la existencia de conflictos inherentes a las distintas etapas vitales, por ejemplo pubertad,
vejez.
2. Relaciones familiares actuales (pareja, hijos). Configuración de la familia y descripción de
los distintos integrantes de la misma. A partir de estos datos se trata de discriminar por
ejemplo si existe similitud o discrepancia entre la familia actual y la familia de origen,
cuáles son los roles asignados a cada uno de los miembros, si estos roles son rígidos o
flexibles. Se infieren también las características de dependencia o independencia de los
miembros de la familia, los tipos de vínculos que se establecen entre los integrantes de la
misma y los sentimientos que se generan entre ellos.
3. Relaciones familiares de origen, datos significativos de la infancia. Descripción de los
integrantes de la familia de origen y modos de vinculación: padres, hermanos, abuelos y
otras figuras significativas. A partir de estos observables se infieren datos sobre la
21
constitución de la identidad, el origen de las identificaciones y sus características, así
como los modelos vinculares (dominio, sumisión, cooperación, etc.)
La indagación acerca de situaciones traumáticas vividas por el grupo familiar, como
mudanzas, enfermedades, muertes, permiten detectar la incidencia que han tenido estas
situaciones en la evolución del grupo familiar y en el sujeto y la posibilidad o no del mismo
de adaptarse a los cambios.
4. Relaciones interpersonales (amigos, compañeros de trabajo, de estudio). Existencia o
ausencia de vínculos amistosos, duración de los mismos, expectativas puestas en estos
vínculos. Estos datos permiten evaluar la capacidad de establecer vínculos exogámicos;
la capacidad para mantener vínculos duraderos y gratificantes.
5. Sexualidad. Características y modalidad con que asume el rol sexual. Características del
vínculo sexual (sometedor, sometido). Estos datos permiten inferir la existencia de
posibles perturbaciones en la sexualidad adulta.
6. Estudios (pasados y actuales). Nivel alcanzado, características del proceso educativo,
expectativas del sujeto y la familia en relación a este aspecto. Estos datos permiten
efectuar la relación entre la elección vocacional y la identidad, así como la significación
individual y familiar de la elección.
7. Trabajo que desarrolla y continuidad en el mismo (características, tipo de tarea). A partir
de esto se puede inferir si el sujeto presenta labilidad o estabilidad en su inserción laboral,
el tipo de relaciones sociales que establece dentro del trabajo. Las características del
vínculo con la tarea, con sus pares y sus superiores. El nivel de satisfacción o frustración
en su trabajo. La relación entre el nivel de aspiración y su rendimiento real. La
consistencia entre los intereses vocacionales, los estudios realizados y el área laboral en
la que se desempeña.
8. Utilización del tiempo libre e intereses personales, qué tipo de actividades desarrolla y
con quién. A partir de esto se puede inferir la capacidad de goce en el tiempo de ocio. Si
posee capacidad de alternar el tiempo libre entre actividades compartidas e individuales.
Si el tiempo libre es utilizado de modo compensatorio frente a carencias y/o frustraciones
en otras áreas de su vida.
Es importante tener en cuenta el tema que elige el sujeto para comenzar a hablar. De esto se
puede inferir qué aspectos jerarquiza de sí mismo, si discrimina entre las áreas conflictivas
de su vida y aquellas en las que predominan aspectos adaptativos, entre otros.
Entrevista a padres
Páginas 32, 33, 34, 35, 36, 37.
Concepto de organización
22
Es la coordinación racional de actividades de un cierto número de personas que intentan
conseguir su finalidad u objetivo común explícito mediante la división de funciones y del
trabajo a través de una jerarquización de la autoridad y la responsabilidad. De este modo se
otorga autoridad a los individuos que se designan en los niveles superiores para ejercer
funciones de planificación, coordinación y control de las actividades que realizan las
personas que están a su cargo.
Los integrantes del staff tienen como misión asesorar a los responsables de línea con su
opinión especializada, ayudando a tomar decisiones adecuadas y aportando sus
conocimientos.
El organigrama
Es la representación gráfica de la estructura formal de una organización donde se indican los
sectores, los niveles, la dependencia jerárquica y la funcional.
El perfil psicológico
El psicólogo definirá una serie de variables que se deben explorar para dar satisfacción a la
demanda organizacional, en función del conocimiento que posee de los procesos psíquicos.
Por ejemplo, se pueden tener en cuenta aspectos intelectuales, estilo de gestión.
Unidad 4: Hora de juego diagnóstica: diferentes teorías sobre el juego. Ontogenia del juego.
Proyección y juego. Juego y creación simbólica. Juego y objeto transicional. Aspectos
fundamentales de la técnica. Encuadre. Caja de juegos. Material lúdico. Consigna. Juegos
esperables de acuerdo a la etapa evolutiva. Interpretación. Los 3 niveles de inferencia.
Bibligorafía:
Reynoso: Psicología y clínica infanto-juvenil.
Celener: Técnicas Proyectivas. Actualización e interpretación en los ámbitos clínico,
laboral y forense. Tomo I, parte 2, capítulo 3.
28
Reynoso: Psicología y clínica infanto-juvenil. Capítulo 2
B. Teorías relacionadas con el juego
I. Sigmud Freud
Su primera descripción e interpretación del juego de un niño se encuentra en “Más allá del
principio de placer”, en el cual describe el juego de un niño de 18 meses que acostumbraba
arrojar un carretel por encima de su cuna al mismo tiempo que exclamaba “o-o-o” (sonido
que significaba “fuera”, “fort”) y luego tiraba del hilo para hacerlo reaparecer exclamando
“aquí”. La primera parte era repetida con mayor frecuencia aunque el mayor placer estaba en
la segunda parte.
La interpretación que hace Freud se refiere a la renuncia de la satisfacción instintiva en la
medida en que el juego le permite al niño no oponer resistencia a la partida de su madre,
poniendo en escena en el juego la desaparición y el retorno de los objetos.
Freud se pregunta cuál es el motivo por el cual el niño convierte en juego un suceso penoso
para él:
Si bien el niño se somete pasivamente a la ausencia de su madre, en el juego en cambio
toma un rol activo al repetir el suceso.
Satisface un impulso reprimido de venganza contra la madre por haberse separado del
niño.
Freud dice que los niños repiten en sus juegos todo lo que en la vida les ha causado una
fuerte impresión, descargando de esta manera la energía de la misma. Asimismo hay un
deseo dominante que influye en todo juego infantil: el deseo de ser grande y poder hacer lo
que hace la gente grande.
El juego para Freud sería:
Una actividad simbólica, en la medida en que el niño escenifica la desaparición y el
retorno de la madre.
Además del carácter sustitutivo en tanto permite al niño renunciar a una satisfacción
instintiva, no oponiendo resistencias a que la madre se ausente, señala el aspecto
elaborativo. A través del mismo, el aparato psíquico del niño intentaría dominar las
excitaciones recibidas, conectándose el cese de la excitación con el dominio sobre los
objetos.
Mecanismo de identificación con el agresor, al referirse a los motivos que hacen que un
hecho desagradable se transforme en juego (enunciado por Anna Freud).
30
2. Las propiedades del cuerpo de la madre y del niño son transferidas hacia alguna
sustancia suave que sirve como primer objeto de juego y que es cargado con libido
narcisista y libido objetal. Según Winnicott, se trataría de un objeto transicional.
3. A partir del apego al objeto transicional, que es un objeto específico, se desarrolla un
interés menos discriminado por juguetes suaves, que como objetos simbólicos son
catectizados con libido y agresión, el niño se siente libre de expresar toda su
ambivalencia hacia ellos.
4. Durante el día estos juguetes suaves van desapareciendo poco a poco, pero continúan
ejerciendo una función muy importante a la hora de dormir, ya que como objetos
transicionales facilitan el pasaje del niño desde la actividad diurna hasta el retraimiento
narcisista necesario para conciliar el sueño. Estos juguetes son reemplazados durante el
día por otros que no poseen en sí mismos el estado objetal, pero que sirven a las
actividades yoicas y a las fantasías subyacentes.
5. La satisfacción directa o desplazada que el niño obtiene del juego va dejando lugar al
placer por el producto final de la actividad. Sólo cuando el niño ha podido internalizar las
fuentes externas de regulación de su autoestima puede experimentar el placer por el
producto obtenido.
6. Transformación de la capacidad lúdica en capacidad “laboral”, cuando se adquieren
ciertas facultades:
Control, inhibición o modificación de los impulsos para utilizar los materiales en forma
constructiva en lugar de hacerlo en forma destructiva.
Realizar planes preconcebidos tolerando mínimamente la falta de placer inmediato y
las frustraciones surgidas, mostrando mayor placer en el producto final.
Pasaje desde el principio de placer hacia el principio de realidad, fundamental para
encarar exitosamente el trabajo a partir del período de latencia.
Las fases posteriores de esta línea de desarrollo dan lugar a una serie de actividades para el
desarrollo de la personalidad, tales como el ensueño, los hobbies y los juegos estructurados.
Así, los deseos que en una época anterior eran satisfechos en el juego, poniéndose en
acción con la ayuda de objetos materiales, ahora pueden elaborarse en la imaginación en
forma de ensueños conscientes, fantasías que pueden persistir hasta la adolescencia y aun
posteriormente.
IV. D. W. Winnicott
Intenta situar lo simbólico en una zona intermedia entre lo subjetivo lo objetivo, estableciendo
una relación entre el objeto transicional, el juego y la cultura.
A través del proceso de organización de la personalidad se llega a establecer una persona
unitaria, lo que implica la existencia de un interior y un exterior y de una tercera zona que
Winnicott describe como un espacio potencial entre el individuo y el ambiente.
El empleo de un objeto transicional por parte del bebé es la primera utilización de un símbolo
y su primera experiencia de juego. Este objeto es símbolo de la unión del bebé y la madre, y
se encuentra en el espacio y tiempo en que ambos se hallan en el inicio de su estado de
separación. En ese espacio potencial, madre e hijo se unen y separan. Así, al llenarse el
espacio potencial con juegos creadores, símbolos y lo que a lo largo constituye la vida
cultural, se evita la separación.
Cuando el vivir se da solamente como una adaptación y acatamiento al mundo se origina el
“sí mismo falso” o “falso self”, cuyo objetivo es la adaptación y no el vivir creador.
El juego es intrínsecamente excitante y precario. En éste falta en esencia el elemento
masturbatorio. La emergencia instintiva perturba y detiene el juego, para jugar es necesario
un monto de ansiedad que no supere ciertos límites.
Describe 4 fases en el desarrollo del juego, que van desde los fenómenos transicionales al
juego, de éste al juego compartido y de él a las experiencias culturales.
31
1. Hay una fusión entre el niño y su objeto. El bebé tiene una visión subjetiva del objeto y la
madre se esfuerza en otorgar realidad a lo que su hijo está dispuesto a hallar.
2. Hay una percepción más objetiva del objeto que depende de la existencia de una figura
materna en condiciones de participar y devolver lo que se le propone. Esto permite al
bebé vivir una experiencia de control mágico, llamada omnipotencia. Se establece un
espacio potencial entre la madre y el hijo, denominado “campo de juego”.
3. El niño puede encontrarse solo en presencia de alguien, el niño juega confiando en una
presencia interna que recuerda después de haberla olvidado.
4. El niño permite la superposición de 2 zonas de juego y obtiene placer de ellos. La madre
es la primera interlocutora lúdica que inicialmente adapta su actividad de juego al bebé,
para más adelante incorporar su propio estilo de jugar al reconocer que el niño tiene
capacidad para aceptar o rechazar la introducción de ideas que le pertenecen. De esta
manera aparece la posibilidad de “un jugar juntos en una relación”.
V. Erik Erikson
El juego es una función del yo que expresa un intento de sincronizar los procesos corporales
y sociales en el sí mismo. Aunque no niega la posibilidad de una lectura simbólica, enfatiza la
necesidad yoica de dominar las diferentes áreas de la vida, sobre todo aquéllas en las que el
niño percibe que su sí mismo, su cuerpo, su rol social son incompletos y están rezagados.
Así el objetivo del juego consistirá en alucinar un dominio yoico, pero también practicarlo en
una realidad intermedia entre la fantasía y el mundo real. Propone que el juego es la forma
infantil de la capacidad humana para manejar experiencias por medio de la creación de
situaciones modelos y también para dominar la realidad por medio del experimento y del
planeamiento.
Describe lo que él llama “esferas del juego”:
1. El juego autocósmico es el primer juego centrado en la esfera corporal. En un comienzo
consiste en la exploración por repetición.
2. Más adelante el niño juega con personas y objetos a los que tiene fácil acceso. El niño
adquiere en el interjuego con la madre los mapas básicos que se conservan como guías
para la primera orientación del yo en el mundo.
3. La microesferea es el pequeño mundo de juguetes manipulables por el niño, mundo que
él crea para volver cuando su yo necesita reparación. Es el primer contacto con el mundo
de las cosas. Si el niño llega a atemorizarse y a desilusionarse en la microesfera, puede
hacer una regresión a la autoesferea. Si el primer contacto con el mundo ha sido exitoso,
el placer por dominar los juguetes se asocia con el dominio de los traumas.
4. La macroesfera es el mundo compartido con los otros. En un comienzo, éstos son
tratados como cosas.
Erikson considera el juego como un medio de revelar la forma en que el niño experimenta y
estructura su mundo y funciona dentro de él, asimismo le otorga valor como elemento
terapéutico.
32
lúdica va evolucionando a través de transiciones insensibles hacia el trabajo, considerado
como actividad adaptada.
1. Juegos de simple ejercicio:
Primer mes: período de adaptaciones puramente reflejas.
Entre el segundo y cuarto mes: se puede hablar de juego ya que el niño, una vez
vencidas las dificultades de adaptación a una situación nueva, reproduce las
conductas simplemente por placer. Los primeros juegos se refieren al propio cuerpo.
En esta etapa no hay intencionalidad, es decir, las nuevas conductas que luego se
repiten lúdicamente se aprenden por azar.
Entre los 4 y 8 meses: la actividad se dirige predominantemente a objetos del mundo
exterior. Su conducta, en un principio autocéntrica, se vuelve más alocéntrica,
orientada más allá de las fronteras del yo. En esta etapa la actividad manual está
visualmente orientada. Esto le permite realizar las primeras alteraciones genuinas en
el medio ambiente, iniciando así las primeras exploraciones del mundo exterior. En
estas conductas hay semi-intencionalidad.
Entre los 8 y 12 meses: aparece la intencionalidad, cuando la meta se ha descubierto.
Surge también la posibilidad de coordinar dos esquemas independientes dentro de
una nueva totalidad (apartar un obstáculo para alcanzar el objeto deseado).
De los 12 a los 18 meses: aparece la transición hacia los futuros juegos simbólicos.
Esta se manifiesta a través de ritualizaciones, un esquema anteriormente adquirido se
repite con placer.
2. Juegos simbólicos: se distinguen de los anteriores en el hacer “como si”, o por la
utilización de símbolos propios. Éstos dependen de la posibilidad de sustituir y
representar una situación vivida por una supuesta.
El símbolo implica la representación de un objeto ausente. Se basa en el simple parecido
entre el objeto presente, que juega el papel de significante, y el objeto ausente, que es el
significado.
Pueden observarse transiciones entre el juego más sencillo del “como si” hasta la
representación simbólica de escenas completas.
Alrededor de los 2 años: el niño se limita a hacer “como si” ejerciera una de sus
acciones habituales.
Más adelante aplica esquemas simbólicos sobre objetos nuevos (hace dormir a otros
objetos). El símbolo se separa así del ejercicio sensoriomotriz y se proyecta como
representación independiente.
Posteriormente aparecen los juegos de imitación de conductas llevadas a cabo por
otros (hacer como si leyera el diario). Los esquemas se imitan, no pertenecen al
conjunto de las acciones propias.
Posteriormente estos esquemas son proyectados (hace leer al muñeco).
Más adelante se identifica totalmente con personajes u objetos (camina en cuatro
patas y dice “miau”).
A partir de los 3 años el juego simbólico se enriquece notablemente, ya que se
impregna de una gran imaginación. Se construyen y juegan escenas enteras y
complejas. Esta nueva capacidad va a dar lugar también a una serie de
combinaciones lúdicas donde aparecen frecuentemente deseos reprimidos en la
realidad y que se satisfacen en el juego. Piaget las llama combinaciones
compensadoras (un acto prohibido es ejecutado ficticiamente).
También intenta revivir situaciones desagradables transponiéndolas simbólicamente.
Esta reproducción de las escenas fuera de su contexto le permite al niño asimilarlas
paulatinamente y en cierta medida superarlas. El juego simbólico obra como catarsis y
ayuda a restablecer el equilibrio afectivo alterado.
33
Entre los 4 y 7 años los juegos simbólicos comienzan a desaparecer, ya que al
aproximarse cada vez más a lo real, el símbolo llega a perder su carácter deformante
para convertirse en una simple representación imitativa y fiel de la realidad. Las
construcciones en el juego se hacen más ordenas y coherentes, dando lugar a
secuencias lúdicas más extensas. Hay una preocupación creciente por la veracidad.
Comienza también el simbolismo colectivo, hay un pasaje del egocentrismo inicial a la
reciprocidad.
3. Juegos reglados: son juegos de combinaciones sensoriomotoras o intelectuales con
competencia de los individuos, y regulados por un código transmitido de generación en
generación o por acuerdos improvisados. La regla implica una regularidad impuesta por el
grupo y su violación representa una falta. Estos juegos subsisten y se desarrollan durante
toda la vida, dado que el juego de reglas es la actividad lúdica del ser socializado.
Aparecen de los 4 a los 7 años
Predominan de los 7 a los 11 años.
Los juegos de ejercicio son los primeros en aparecer y los menos estables, ya que surgen
con cada nueva adquisición pero desaparecen después de saturarse.
El niño va pasando del ejercicio simple a combinaciones sin objetivo y luego a
combinaciones con una finalidad. De esta manera el juego de ejercicio se convierte en juego
de construcción.
De la construcción lúdica va evolucionando a través de transiciones insensibles hacia el
trabajo, considerado como actividad adaptada.
Cuando el ejercicio se vuelve colectivo puede regularse y convertirse en juego de reglas.
A medida que el niño crece y se va adaptando a la realidad se dedica cada vez menos a las
deformaciones simbólicas, ya que en lugar de asimilar el mundo a su yo, progresivamente va
sometiendo éste a la realidad.
Es así que el juego en general va disminuyendo. En la medida que el niño intenta someter la
realidad más que asimilarla, el símbolo deformativo se transforma en imagen imitativa y la
imitación misma se incorpora a la adaptación inteligente.
34
12 – 18 meses: el deambulador goza de su capacidad de acción. Se desplaza
activamente, corre, salta, arrastra objetos. Los juguetes que pueden rodar contribuyen al
placer de la motricidad.
2 años: se enriquece el aspecto intelectual del juego. El niño se entretiene introduciendo
objetos en cajas, sacando tapas y corchos, a veces intentando desatornillarlos. Hace
garabatos muy torpes. El dibujo se encuentra en una fase puramente motriz.
Hasta el año el niño trata a la muñeca o al animal de felpa como a un objeto cualquiera,
pero luego este juguete se transforma en un compañero, en un “otro yo”. Esta es la etapa
del juego animista, en la que se establecen verdaderas relaciones personales entre el
niño y el muñeco. Se expresan tanto las tendencias investigadoras como las destructivas.
Cerca de los 2 años aparece un interés particular por recipientes que el niño utiliza
predominantemente para trasvasar líquidos o sólidos. Esta actividad se suele interpretar
como un signo de que el niño espera la enseñanza del control esfinteriano porque desde
el punto de vista de la maduración neurológica ya se encuentra preparado.
El denominado “juego paralelo” comienza como una actividad netamente individual pero
que implica la satisfacción por la mera cercanía de otros niños. Se observa el juego de los
mimos o se lo imita sin que medie un propósito consciente de hacerlo.
Es habitual ver al niño deambular sin un destino determinado, pero en cuyo transcurso
puede realizar sucesivas acciones.
2 – 3 años: hay un aumento del interés en los varones por los autos, locomotoras y
aviones, y en las niñas por las muñecas y animales. Estos juguetes les sirven para
expresar tendencias y actitudes masculinas y femeninas.
La imagen gráfica despierta la curiosidad.
El juego dramático progresa, las dramatizaciones que incluyen el medio social inmediato
complementan a las domésticas.
Con respecto a los juegos que involucran una actividad constructiva, se observa que
mientras a los 2 años el interés por los cubos se circunscribe a su traslado, ya a los 3
años los combina, preocupándose por mantener el equilibrio, pero todavía el niño no
construye con un objetivo de representación.
3 - 6 años: los juegos sexuales son frecuentes. Los más habituales son el juego del papá
y la mamá y el juego del doctor. La vida de fantasía del niño se expresa ampliamente en
estas actividades lúdicas, que tienen un lugar importante en el proceso de constitución
progresiva de la identidad sexual.
El juego de construcción con intentos representativos aparece en el niño mayor de 5
años, quien realiza construcciones complejas y sofisticadas que utiliza asimismo en sus
juegos dramáticos.
A los 4 años el niño ya posee un compañero favorito de su mismo sexo. A los 5 años se
crean lazos más fuertes de amistad.
A los 5 años los varones prefieren jugar con pistolas y escopetas, soldaditos e indios, y
con ciertas figuritas popularizadas por las historietas. En cambio, las niñas eligen juegos
más tranquilos: vestir a sus muñecas, preparar comidas, simular relaciones sociales para
las cuales utilizan frecuentemente las ropas de sus mamás.
Los juegos comienzan siendo fantásticos a los 3 años y se vuelven paulatinamente cada
vez más conectados con la realidad.
A los 3 años hace garabatos a los que asigna un significado, pero su manera de
identificar los objetos es caprichosa, una misma imagen puede significar diferentes
modelos sucesivamente. Dibuja el hombre-renacuajo o monigote.
Posteriormente el niño dibuja lo que sabe, no lo que ve, es la etapa del realismo
intelectual.
Hacia los 4 – 5 años la figura humana posee tronco y cabeza, los miembros superiores se
colocan a niveles variables del tronco. Aparece el dinamismo, al principio como un simple
35
movimiento sin objeto, después como una actividad de contacto con un objeto situado
generalmente a la derecha de la figura.
Hacia los 6 años el niño adquiere la distinción entre la derecha y la izquierda.
A los 6 años el comienzo de la escolaridad marca de una manera especial la actividad
lúdica. Adquieren importancia paulatina los aspectos intelectuales, y el trabajo escolar
pasa a formar parte del juego; las letras y los números se transforman en juguetes. El
juego de ficción continúa, pero imbuido ahora de un conocimiento más real y con una
mayor discriminación de lo que es real y fantaseado.
Uno de los rasgos característicos es la separación sexual de los niños en sus juegos,
separación que continuará aún en la pubertad.
A partir de los 6 continúan perfeccionándose los juegos de construcción.
8 años: etapa del realismo visual en el dibujo, el niño dibuja cada vez más lo que él ve
bajo un ángulo dado, intentando graficar la perspectiva en profundidad. Dibuja la figura
humana de perfil.
Según Gutton este proceso en el dibujo de la figura humana no solamente debe ser
comprendido como una proyección del esquema corporal sino también como una
búsqueda dialéctica para construirlo, al mismo tiempo que el niño dibuja hace un
aprendizaje del conocimiento de su propio cuerpo.
El juego de reglas va tomando progresivamente el lugar de los juegos representativos,
constituyen instituciones sociales. Al principio el niño utiliza reglas arbitrarias, pero luego el
juego se rige por reglas convencionales, caracterizándose por realizarse en forma grupal. En
el juego de reglas se dramatiza la relación que existe entre pulsión y prohibición,
característica de la introducción del hombre a la sociedad. El acceso a las actividades
simbólicas está constituido por renunciamientos y superaciones sucesivas que van de lo
concreto a lo abstracto, y siempre en el sentido de una penetración en el mundo, más o
menos dado como tal por los padres y la sociedad.
En la pubertad y adolescencia se asiste al abandono paulatino de los juguetes y juegos de la
infancia. Persisten ciertos juegos estructurados o reglados, donde pueden expresarse formal
o simbólicamente las tendencias hacia el ataque agresivo, la defensa, la competencia, etc. El
soñar despierto, tan característico de la adolescencia surge a medida que los juguetes van
siendo abandonados. En cambio, las aficiones o hobbies se hallan a mitad de camino entre
el juego y el trabajo.
Hora de juego diagnóstica en niños retrasados mentales leves y moderados con y sin
trastorno de conducta (cateogoría 5)
El encuentro con el niño deshábil implica una imagen física reconocible ya sea por su
malformación somática, la forma atípica de caminar, las dificultades de expresión oral u otros
movimientos atípicos. Generalmente son muy expresivos, afectivos y dependientes en casi
todas las áreas adaptativas. En todos los casos entienden adecuadamente la consigna-
estímulo. Es muy importante haber registrado puntualmente, durante la entrevista a padres,
las características del cuadro a fin de estar interiorizados sobre las necesidades y dificultades
específicas de cada patología.
El niño deshábil mental leve o moderado presenta una actividad lúdica rica a lo largo de su
crecimiento, pero a diferencia de los niños comunes, las pautas de maduración y desarrollo
se verán levemente retrasadas en los primeros 6 años de vida. Posteriormente las
diferencias en el desarrollo se harán más notorias y se profundizarán en la juventud y más
aún en la vida adulta. El niño retrasado nunca abandonará el juego como forma de expresión
y recreación. Esto se debe a que por el retraso mental no alcanzan un pensamiento lógico-
formal y tanto intelectual como afectivamente quedan en una situación semi-infantil toda su
vida.
Estos niños desarrollarán correctamente juegos sensorio-motrices típicos como encastrar,
encajar, presionar, sacar, trasvasar, tirar, atajar, etc. a partir de los 2 años en adelante.
Sin embargo, la característica básica de su desempeño motor será la torpeza leve. Las
acciones que más dificultades les presentan a lo largo de toda su vida son: cortar con tijeras,
armar rompecabezas complejos o construir objetos con piezas complejas como el “mecano”.
Los juegos de orden simbólico (como imitación diferida) aparecen con mayor retraso y serán
siempre poco creativos. Alcanzan un mejor nivel recién a partir de los 10 u 11 años y se
continúan en la adolescencia. Para esta época comienzan a incorporar los juegos reglados
simples como “la escoba de 15”.
Acompañan los juegos con verbalizaciones acordes a la situación lúdica. También pueden
continuar su juego y hablar de otras cosas sin perder el hilo de ambos procesos.
El retraso produce una inhibición casi innata que requiere de estimulación constante y
además, por los métodos de rehabilitación que suelen recibir, están acostumbrados al
estímulo externo para empezar una acción, desarrollarla y terminarla. La participación del
psicólogo, a diferencia de los niños típicos, no modificará el desarrollo de la entrevista. Esto
debido a que de la persona retrasada no se espera que se desenvuelva en forma totalmente
autónoma a lo largo de su vida.
En la hora de juego diagnóstica interesa ver el tipo de acción que desarrolla tanto gracias a
una iniciativa propia como por un estímulo externo. Del niño especial se necesita saber y
40
comprender cómo gracias a estímulos adecuados y un tratamiento específico podrá aprender
a lo largo de su vida.
Otro aspecto fundamental es la información que el juego brinda sobre su mundo interno,
sobre sus deseos, necesidades, cómo entiende y vivencia el mundo exterior o cómo es
aceptado por su familia.
Cuando se presentan trastornos de conducta, siempre responden a cuestiones de origen
psicológico o farmacológico. Los trastornos psicológicos generalmente aparecen en las
dificultades para controlar la agresividad, algunas conductas antisociales (como desnudarse
en público o masturbarse) y las dificultades para aceptar sus diferencias con respecto a las
personas. Tales situaciones deterioran su nivel de juego y la adaptación en general. Se
vuelven rebeldes y no quieren estudiar o trabajar.
A nivel farmacológico se debe diferenciar si responde a un cuadro epiléptico, en cuyo caso
pasan por períodos de decaimiento o euforia, o bien por trastornos conductuales.
Hora de juego diagnóstica en niños retrasados mentales profundos o severos con y sin
trastornos de conducta (categoría 6)
Son niños que desarrollan un pensamiento sensorio-motriz y en algunos casos avanzan
hacia un pensamiento intuitivo. Por este motivo no suelen alcanzar el nivel del lenguaje oral
expresivo. En su mayoría son niños que presentan algún tipo de dificultad motora ya sea
para el desplazamiento, la manipulación de objetos o en la postura dorsal. Se advierten
deformaciones corporales. En casi todos los casos aparece el babeo constante, las
dificultades para el control esfinteriano, déficit en todas las áreas de autovalimiento. Esto los
hace dependientes de por vida.
En los casos más severos pueden mostrarse indiferentes a la presencia del psicólogo. Esto
puede deberse a una disminución visual o auditiva, o bien a un estado de hipotonía general
de somnolencia diurna.
Se recomienda utilizar la misma consigna que para los niños autistas, al igual que con la
preparación del consultorio.
El tipo de juego que desarrollan es exclusivamente de tipo sensorio motriz. Los retrasados
profundos no alcanzarán los juegos simbólicos debido al tipo de retraso y el grado de
inteligencia que pueden desarrollar.
Los juegos típicos son de llevarse los objetos a la boca y chuparlos, tirar objetos por el aire y
desear que se los levanten. La lentitud y la torpeza son las características básicas de su
desempeño.
En la mayoría de los casos son hipotónicos y sedentarios, suelen permanecer gran parte de
la hora sentados en el piso y en un mismo lugar. Otros niños son un poco más activos, pero
la misma torpeza y dificultades motoras no les permite un gran despliegue de movimientos.
También suelen dibujar, utilizando fibrones gruesos y grandes. El tipo de graficación es
siempre muy primitiva. Gustan de jugar con plastilinas. Suelen acompañar sus juegos con
sonidos guturales y trata de comunicarse a través de ellos o de gestos de creación propia o
universales.
Los tipos de trastornos conductuales que pueden aparecer se relacionan con la agresividad,
pegan o muerden a los demás o bien se auto-agreden. También dichos trastornos se pueden
observar en la negativa a permaneces vestidos, o en ser más dependientes, aun pudiendo
hacer algunas cosas por sí mismos. En estos casos se ven claramente las dificultades
familiares en relación a la aceptación de la problemática y en la vinculación con el niño.
Unidad 5: Tests gráficos: fundamentación teórica de las técnicas gráficas. Criterios generales
de interpretación. Etapa evolutiva y lo esperable en la graficación. Los tres niveles de
inferencias. Indicadores de normalidad y patología. H.T.P. Dos personas. Familia kinética
actual.
Bibliografía:
Frank De Verthely: Identidad y vínculo en el test de las dos personas, capítulo 2.
42
Frank De Verthely: Interacción y proyecto familiar en el test kinético de la familiar actual y
prospectiva, capítulo 2 y 3.
Hammer: Test proyectivos gráficos.
Celener: Técnicas proyectivas. Actualización e interpretación en los ámbitos clínico,
laboral, y forense. Tomo I, parte 2, capítulo 1 y 2.
43
Aspectos del desarrollo emocional: implica la elaboración y expresión de necesidades,
deseos, sentimientos, conflictos y posibilidades de vincularse del sujeto.
Evolutiva gráfica: páginas 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121, 122, 123, 124, 125.
Cuadro de indicadores generales de la evolutiva gráfica: página 143.
Características de la interpretación del test de la figura humana y del test de las dos
personas
Las variables de interpretación se fundamentan en que el dibujo de una persona, al incluir la
proyección de la imagen del cuerpo ofrece un vehículo natural de expresión de las
necesidades y conflictos del cuerpo de uno. La interpretación acertada del dibujo procede de
la hipótesis de que la figura dibujada está relacionada con el individuo que está dibujando,
con la misma intimidad que caracteriza el porte de ese individuo, su escritura manuscrita, o
cualquiera de sus movimientos expresivos.
Variables a analizar:
Análisis de la pareja, gráfica y verbal como una Gestalt.
Aspectos descriptivos.
Composición de la pareja: edad y sexo de los miembros. ¿Pareja homosexual o
heterosexual? ¿Adulta, infantil, mixta? ¿Adecuada a la edad del examinado, regresiva
o precoz? ¿Hay buena o mala diferenciación de sexos?
Naturaleza del vínculo: sexual, materno-filial, paterno-filial, fraterno, educacional,
profesional, camaraderil, etc.
Nivel de realidad: pareja real o fantaseada, relaciones al nivel verbal, premotor, motor.
Situación de la pareja: paseo, trabajo, conversación, lucha, etc.
Aspectos dinámicos:
Imagen de sí mismo y del otro. Distribución de roles. Vista de la pareja como una
proyección de la imagen de sí y del otro generalizada. Vista de la pareja como una
proyección de las partes internas del examinado (yo, yo ideal), parte femenina – parte
masculina, parte sana – enferma, parte agresora – agredida, etc.
Contacto y comunicación: distancia interpersonal. Hay comunicación o disociación. La
comunicación se da en las dos direcciones o en una sola. Superficial, profunda,
cargada.
Afectos. Tema afectiva: integración, conflicto, frustración, retaliación, aceptación,
rechazo, indiferencia, erotismo, ternura, agresividad, competencia, envidia, etc. Tono:
serio, humorístico, caricaturesco, satírico, etc.
Modificaciones en la interpretación
El test permite obtener material significativo respecto de la dinámica y estructura de
personalidad del sujeto.
Provee datos sobre las relaciones vinculares fantaseadas de éste con su grupo familiar.
Partiendo de una primera impresión guestáltica se pasará luego a un análisis más detallado
de las pautas para llegar finalmente a una integración final.
Criterios de interpretación
I. Conducta general del sujeto en relación a la tarea y el entrevistado
Observación de los aspectos verbales y no verbales. Deberá evaluarse la coherencia o el
contraste entre la actitud manifiesta en relación al entrevistador y la forma en que realiza la
tarea, a fin de evaluar qué tipo de vínculo cuenta al enfrentarse con el entrevistador y con
qué recursos yoicos cuenta al enfrentarse al test. Esto permitirá hipotetizar respecto de la
conducta manifiesta esperable por parte del examinado en otras situaciones que promuevan
una ansiedad similar.
II. Características formales del dibujo
Tamaño general, emplazamiento en la hoja, modalidad de trazado, etc. Es esperable que
estas características sean para cada sujeto similares a las que utiliza en otras producciones
51
gráficas. Cuanto mayor sea el número de recurrencias que aparezcan en la realización de
este test respecto de los otros, mayor será la seguridad con que se puedan señalar éstas
como transmitiendo aspectos nucleares de la personalidad del sujeto.
Además deberá realizarse una evaluación intratest a fin de detectar si hay diferencias dentro
del mismo dibujo, ya sea en el tratamiento de las figuras o de los objetos.
III. Primera figura dibujada y secuencia general
La inclusión de la kinesis al romper el estereotipo de presentación del grupo familiar (todos
en fila como para un retrato), hace más significativa la secuencia, disminuyendo la incidencia
de normas de urbanidad tales como “los adultos primero y los niños en orden cronológico”.
Puede suponerse que esta complejización requiere una planificación mayor por parte de
quien dibuja, ya que debe decidir no sólo a quiénes incluye, sino cómo, haciendo qué, con
quién, etc., dando lugar a una mayor saturación proyectiva que se refleja entre otros en el
orden de la graficación.
Debe distinguirse la secuencia temporal de la ubicación de los mismos en el dibujo
terminado, ya que en muchos casos no coincide.
Se dará preferencia en el orden (así como en la completud y el tamaño) a aquél personaje
que es más valorizado por el examinado, aquel con el cual existe un vínculo afectivo más
intenso. Sin embargo no siempre la figura dibujada en primer término representa a la persona
más querida. Puede ser la más temida o la más odiada.
La secuencia puede complicarse por la inclusión de los elementos no humanos. Puede
comenzarse la tarea dando prioridad al escenario, evidenciando, según el caso, mecanismos
de evitación fóbica o de control obsesivo; o pueden irse incluyendo elementos significativos
entre el dibujo de una figura y otra.
Además del registro del orden a veces es importante ver si éstas se dibujaron completas de
entrada pasando de una a la siguiente o si hubo una secuencia en que se hacen figuras
incompletas intercalando otras en su realización en forma más o menos ordenada.
En otros casos las figuras también son realizadas por partes, pero la forma asistemática y el
resultado desarticulado de la producción final, harían pensar en un proceso serio de
desorganización del pensamiento de índole más patológica.
Otro aspecto es el ritmo de trabajo, o sea el tiempo relativo dedicado al dibujo de cada figura.
Mientras el tiempo total responde a características generales de la personalidad (impulsivo,
control obsesivo, morosidad depresiva, dificultad de origen neurológico, etc.), el tiempo
relativo se relaciona más con las fantasías de vínculo respecto de cada personaje dibujado.
IV. Personajes incluidos. Adiciones y omisiones
Dado que se solicita “su familia”, esta variable intenta detectar a quiénes el sujeto considera
como pertenecientes a su grupo familiar, qué claridad tiene respecto de su composición y
límites, con cuáles figuras parece tener un conflicto que impida su graficación y/o qué
personajes necesita adicionar para negar una pérdida, desplazar un afecto, etc. Las
adiciones u omisiones corregidas son siempre significativas, importando esclarecer con el
entrevistado cuál es el rol de ese personaje que primero incluyó o cuáles las características y
el vínculo con aquella que fue dibujada tardíamente.
En algunos casos la dificultad de definir los componentes del grupo tiene una evidente
relación con el momento evolutivo o situaciones de crecimiento y cambio dentro del grupo
familiar.
Los desvíos son bastante frecuentes, predominando las adiciones sobre las omisiones. Estas
adiciones corresponden generalmente a miembros del grupo familiar extenso. Rara vez
aparecen figuras sin relación de parentesco, aunque en púberes y adolescentes pueden
incluirse novios reales o fantaseados.
Cuando se incluyen amigos, alumnos, mucama, etc., así como cuando las adiciones son
múltiples, mostraría gran confusión respecto de la identidad del grupo familiar.
52
La omisión del propio sujeto es siempre indicador de conflicto. En niños parece serlo aún
más que en adultos, ya que la norma indica que éstos comprenden la consigna como
incluyéndose en la gran mayoría de los casos. La racionalización con que se justifica el no
hacerlo puede a veces dar indicios de cuál es el sentimiento predominante: la no
pertenencia, la inadecuación, etc.
V. Configuración espacial y ámbitos
La inclusión de la acción produce generalmente una utilización del espacio mucho más
variada y particular de cada sujeto. Esto hace que en vez de analizar solamente la distancia
entre figuras, pueda diferenciarse:
La configuración espacial como pauta relacionada con los aspectos formales del dibujo y
el manejo más o menos coherente, expansivo o restrictivo que el sujeto hace del espacio.
El o los ámbitos referidos a la asignación de un espacio individual o compartido, de
manera tal que permita, restrinja o dificulte la interrelación de los personajes graficados.
El o los escenarios cuando la ambientación de los personajes aparece en forma explícita.
Mientras las configuraciones podrán ser compactas, compartimentalizadas o dispersas
dando lugar a una distribución armónica o confusa, con un predominio horizontal, vertical o
circular, los ámbitos serán individuales o compartidos por el grupo en su totalidad o en forma
de subargrupamientos: y el escenario será rico o pobre en detalles, coherente o bizarro,
acogedor o inhóspito, etc.
Estas variables que expresan cercanía o distancia afectiva a su vez interjuegan con la
variable de acciones asignadas, dando en su conjunto expresión a la fantasía de vínculo
subyacente.
A veces la necesidad de separar se hace muy evidente a través de compartimentalización de
la hoja mediante recuadros. Esto es más común en niños que en adultos.
IV. Características individuales de las figuras
Interesa el análisis comparativo interfiguras a fin de observar similitudes y/o diferencias en su
tratamiento gráfico. ¿Se las representa a todas con igual cuidado, con una completud y
complejidad similar? ¿Con proporciones y grados de integración semejantes? ¿La diferencia
se centra en un personaje o en un subgrupo? Debe observarse si existe realmente un
tratamiento diferencial adecuado que permite individualizar figuras por sexo y por edad y rol,
o se trata de una multiplicidad de imágenes idénticas o muy semejantes a las que luego se
les atribuyen nombres diferentes pero que podrían ser intercambiables entre sí.
Dentro del tratamiento diferencial, una de las características que tradicionalmente se ha
estudiado es el tamaño relativo.
En adolescentes y adultos los tamaños relativos se hacen más importantes: el
agrandamiento de la figura o del área ocupada por ésta constituye un claro indicador de la
relevancia del vínculo proyectado, así como en muchos casos de un aspecto propio
desplazado y enfatizado a través del tamaño diferencial.
Otra de las características que pueden diferenciar a las figuras (íntimamente ligadas a la
variable de acción) es la postura y kinesia. La kinesia, es decir el movimiento graficado,
aparece raramente en forma espontánea cuando se dibuja la figura humana o el H.T.P. Sin
embargo, en muchos casos esto no se logra, siendo una variable en la cual inciden la
capacidad para el dibujo, el momento evolutivo y el nivel intelectual.
A veces, el especial interés en marcar figuras en movimiento en edades tempranas es índice
compensatorio de una inmovilidad física sufrida o temida. En adolescentes o adultos puede,
cuando es muy exacerbada, estar relacionado con impulsividad o rasgos maníacos, e indicar
la dificultad para tolerar situaciones de espera o inactividad.
En un dibujo donde todas las figuras comparten una rigidez forzada, acompañada de una
simetría exacerbada podría hablarse de un control obsesivo como rasgo del sujeto que
dibuja. Cuando sólo uno de los personajes es dibujado así, podría referirse a un vínculo (real
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o fantaseado) en el que predomina la falta de espontaneidad y quizá una especial dificultad
para lograr una respuesta afectiva.
VII. Acciones asignadas y roles inferidos
Es sobre todo a través de esta variable que se vehiculizan tipos de interacción y fantasías de
vínculo. Mientras configuración espacial y ámbitos definirían las posibilidades de contacto
entre los diferentes miembros, la acción asignada presenta a nivel manifiesto cuál es la
modalidad de esta interacción (o no interacción), señalando el rol fantaseado que se
desprende de la misma.
Cuando la ausencia de acción gráfica y verbal es muy marcada, deberá verse si implica una
no comprensión de la consigna, un negativismo acentuado o una expresión de sentimientos
de pasividad, apatía o depresión. Esto último parece predominar cuando las figuras están
simplemente sentadas.
Son excepcionales los casos en que se muestre una evidente contradicción entre la imagen
gráfica y la atribución verbal de la acción. Cuando aparece sin acompañarse de algún
comentario rectificador que evidencia un yo observador, deberá discriminarse entre un nivel
intelectual muy bajo o un deterioro psíquico o neurológico grave.
Se espera que las acciones, y a través de ellas los roles inferidos, se ajusten relativamente a
las acciones y roles acordados socialmente a los diferentes miembros. Sólo en casos de
severa patología o de una actitud intencional de impactar (psicopatía) aparecen acciones
bizarras, antisociales con clara inversión de roles. Por lo tanto, dado que las acciones
verbalizadas concuerdan en su mayor parte con lo esperable, estando fuertemente influidas
por un control consciente con un contenido de clisé social, el aspecto más dinámico del rol y
la fantasía de vínculo subyacente se expresará no tanto en el “qué” de la acción sino en el
“cómo” del dibujo de la misma.
La predominancia de acciones referidas a una misma área (mental, corporal, social) parece
indicar, por su reiteración, rasgos de personalidad (esquizoide, obsesiva, etc.)
correspondiendo esta modalidad en algunos casos sólo al sujeto y en otros al grupo familiar
como totalidad.
Del interjuego de estos datos se tratará de detectar los vínculos fantaseados del sujeto en
relación al grupo y de los miembros de éste entre sí, recordando que si bien se le pide que
dibuje “su familia” es sobre todo una tarea proyectiva en la que el sujeto transmite su vivencia
particular del grupo. Esto llevará a eventuales distorsiones y desplazamientos de
características asignadas pertenecientes en realidad al mundo interno del propio sujeto.
Cuando la acción es conjunta, importa ver además del tipo de interacción y su significado
latente, si existe o no un mínimo de discriminación entre los personajes, o si esta acción
común supone la total negación de las diferencias individuales dentro del grupo.
Deberá discriminarse hasta dónde la expresión manifiesta de hacer cosas juntos, mostrando
una familia muy unida, refleja el verdadero sentir del sujeto o es una negación de sus
propios sentimientos hostiles o de soledad y exclusión a través de una transformación en lo
contrario. Esto podrá detectarse por los lapsus gráficos que aparecen en cualquiera de las
demás variables: inclusión de objetos con características agresivas, rasgos de la cara con
gestos de enojo o aburrimiento no concordante con la imagen idealizada, o incluso a través
de pautas formales como ensuciado, borroneado, presión excesiva en la línea, etc.
Cuando aparecen subagrupamientos interesa ver si todos los miembros están incorporados
en interacciones parciales o hay uno o algunos que aparecen en una acción individual. En
este caso importa detectar si se depositan en el único personaje que no interactúa fantasías
de exclusión, de sobrevalorización, etc. En cada caso es importante ver el grado de
cooperación, dependencia, competencia o control, y los afectos concomitantes proyectados
que se presentan en la díada o tríada así agrupada.
Cuando las acciones son individuales, cada uno haciendo algo diferente, puede pensarse
que, en la medida en que el examinado le atribuye a cada uno una acción útil, que
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corresponde a un rol diferenciado, que puede ser vista como importante o reparadora dentro
del grupo y no esté en evidente contradicción con las tareas realizadas por los demás, este
predominio de acciones individuales no indica necesariamente un rasgo de incomunicación
grupal ni un rasgo de personalidad esquizoide por parte del sujeto. Puede serlo, sin embargo,
cuando las acciones individuales acentúan la incomunicación.
Deberá analizarse el grado de vitalidad que suponen las acciones, tratando de no confundir
vitalidad con movimiento físico. En este sentido, se tomará en cuenta el predominio de
acciones que requieren algún tipo de movimiento o desplazamiento, diferenciándolas de
aquellas en que parece estar acentuado un rasgo de pasividad o falta de energía.
VIII. Objetos y escenario
La inclusión de por lo menos aquellos objetos a que se refiere la acción son la norma. De ahí
que la ausencia total de objetos en este test responde en general a un empobrecimiento del
dibujo, excepto que las figuras humanas estén muy logradas y presentadas en una
interacción significativa que no los requiera. La falta absoluta de objetos puede indicar
pobreza por exceso de represión o por bajo nivel intelectual.
Al igual que con las figuras adicionadas, conviene, cuando los objetos incluidos no son claros
o incluso llegas a ser bizarros, preguntarle al sujeto qué son, cómo funcionan, con qué los
asocia.
En la tabulación de la muestra se han diferenciado objetos específicos (libro para estudiar),
complementarios (silla y mesa en la que se estudia) y suplementarios (lámpara, cuadro,
florero sobre el escritorio).
Es de suponer que cuanto más el objeto incluido deja de ser específico, más es puesto para
cumplir una función de depositario de una fantasía o representante de rasgos de
personalidad del sujeto.
La absoluta incoherencia entre objeto y acción es muy poco común, y pareciera indicar,
según el grado de bizarría, un fracaso en la simbolización o la irrupción del proceso primario,
indicando una patología cuya severidad deberá chequearse con el resto de la batería
psicodiagnóstica.
El objeto no sólo será analizado en relación a su coherencia con la acción sino de acuerdo a
sus propias características intrínsecas: de forma, tamaño y ubicación en relación a las
figuras. A este análisis se agregará una lectura del significado más simbólico de los objetos
por la forma o por su uso, o por la caracterización popular y cultural que este objeto tiene.
La diferencia entre objetos y escenarios es solamente de grado, ya que en realidad se trata
de un continuum, por ello se denominará escenario cuando hay un guestalt formada por un
apreciable número de objetos complementarios y suplementarios a la acción.
Cuando los escenarios son múltiples importa observar si están realizados con igual
dedicación y detalle, o si unos están sobrecargados de elementos y otros esencialmente
esquemáticos. Este análisis permitirá ver si lo que predomina es un rasgo de personalidad
(obsesivo) o si en cambio embellece con detalles accesorios todos esos escenarios
(modalidad histérica que intenta seducir al entrevistador con su dibujo).
En general, un excesivo énfasis en el escenario parece indicar una necesidad de compensar,
por medio de elementos exteriores, una falta de identidad del sujeto o del grupo, ya que para
definir a cada uno necesita explicitar con exactitud el contexto en el que se mueve.
55
La casa, árbol y la persona son conceptos de gran potencia simbólica que se saturan de las
experiencias emocionales e ideacionales ligadas al desarrollo de la personalidad, las que
luego se proyectan cuando esos conceptos son dibujados.
Administración
El orden de presentación de los estímulos es: primero la casa, luego el árbol y por último la
persona. Esto permite una introducción gradual a la tarea gráfica, pues así se conduce al
examinado a entidades que psicológicamente presentan mayores dificultades para su
ejecución. Se va desde las representaciones más neutrales hasta las más cercanas a la
propia persona. Es por esto que se deja para el final el concepto gráfico que despierta las
asociaciones más conscientes.
Unidad 6: Test verbales: fundamentación teórica de las técnicas gráficas. Criterios generales
de interpretación según el test. Los 3 niveles de inferencia. El Cuestionario Desiderativo. El
test de Relaciones Objetales y el Test de Apercepción Temática infantil. Indicadores de
normalidad y patología.
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Bibliografía:
Celener: El cuestionario desiderativo.
Celener: Las conductas violentas adolescentes: indicadores en el cuestionario
desiderativo.
Bellak: Test de apercepción infantil con figuras animales (CAT-A).
Baringholtz: El CAT en el psicodiagnóstico de niños, capítulo 2.
Franck de Verthely: Actualizaciones en el test de Phillipson.
Celener: Técnicas proyectivas. Actualización e interpretación en los ámbitos clínico,
laboral, forense. Tomo I, parte 2, capítulo 4.
I. d. Fundamentación teórica:
El cuestionario basa su interpretación en el significado de los símbolos, por lo que se
desarrolla este concepto desde el enfoque freudiano, y los aportes que efectúa Rodrigué
desde la teoría kleiniana.
En sentido extenso, el simbolismo es un modo de representación indirecta y figurada de una
idea, un conflicto, un deseo inconsciente; en este sentido, en psicoanálisis podemos
considerar simbólica cualquier manifestación sustitutiva, como por ejemplo una palabra.
De un modo más general, empleamos el término “simbólica” para designar la relación que
une el contenido manifiesto de un comportamiento, de un pensamiento, de una palabra, a su
sentido latente.
El simbolismo envuelve todas las formas de representación indirecta: desplazamiento,
condensación, sobredeterminación, etc. Desde el momento en que se reconocen en un
comportamiento, por ejemplo, dos significaciones, una de las cuales sustituye a la otra,
enmascarándola y expresándola al mismo tiempo, puede calificarse de simbólica su relación.
Se puede definir los símbolos en el sentido restringido que caracteriza a aquello que Freud
llama la simbólica, por las siguientes características:
La esencia del simbolismo consiste en una “relación constante” entre un elemento
manifiesto y sus traducciones. Esta constancia se vuelve a encontrar no sólo en los
sueños, sino también en dominios de expresión muy diversos y en áreas culturales
distintas entre sí. Esta relación constante escapa relativamente, tal como un vocabulario
fijado, a las influencias de la iniciativa individual, la que puede elegir entre los sentidos de
un símbolo, pero no crearle nuevos sentidos.
Esta relación constante se basa en la analogía (de forma, de tamaño, de función, de
ritmo, etc.). Freud señala aun que ciertos símbolos se pueden aproximar a la alusión.
A pesar de que los símbolos descubiertos por el psicoanálisis son muy numerosos, el
campo de lo simbolizado es muy limitado: cuerpo, padres y consanguíneos, nacimiento,
muerte, desnudez y sobre todo órganos sexuales, acto sexual.
Los individuos, más allá de la diversidad de culturas y lenguajes, disponen de un
“lenguaje fundamental”. De aquí que existirían dos tipos de interpretación de los sueños:
una que se apoya en las asociaciones de aquel que sueña y otra que es independiente de
ellas: la interpretación de los símbolos.
La existencia de un modo de expresión simbólico así caracterizado, trae problemas
genéticos: ¿Cómo fueron los símbolos formados por la humanidad?
59
E. Rodrigué y G.T. Rodrigué explican que por significado constante se entiende que los
símbolos poseen una connotación fija e inconscientemente predeterminada. Un símbolo
puede connotar uno o quizás más objetos, pero sólo connotar a esos objetos. La connotación
de un símbolo no sólo es constante para cada individuo sino que también lo es para la
mayoría de la humanidad, teniendo la misma significación en las culturas más dispares.
La crítica de Rodrigué a la constancia consiste en que no existe un evento histórico que haya
requerido como medida adaptativa que dos objetos se junten para que uno sea símbolo del
otro. El símbolo no fue creado por el hombre tal como lo conocemos, su significado fue
forzado sobre él. Desde ahí propone que cada nuevo descubrimiento analítico trae su gama
de nuevos significados para viejos símbolos y nuevos objetos que merecen ser “significados”
simbólicamente. Lejos de ser viejas reliquias, los símbolos serían ítems plásticos en sumo
grado, capaces de transportar significados múltiples. Entonces, la interpretación que les
damos a los símbolos refleja el grado de nuestro conocimiento actual sobre la fantasía
inconsciente.
Freud advierte en “Introducción al psicoanálisis” sobre el posible riesgo de un empleo
exagerado de las interpretaciones fijas de los símbolos.
Desde la cátedra se advierte que existe una controversia entre los diferentes autores acerca
de si el símbolo tiene un significado constante, fijo, universal fuera de la experiencia del
individuo histórico, o si este significado es influido por la pertenencia cultural y la historia
personal.
Jones explica que un símbolo es todo objeto, representación plástica, abstracta o verbal, que
adquiere capacidad representativa de otros objetos, representaciones y experiencias
emocionales (simbolizado), sin confundirse con éstos, en base a una ligazón constante de
significado (relación simbolizante). Hay dos posibilidades por las cuales un objeto puede ser
seleccionado para representar significativamente a otro:
Un objeto puede ser símbolo porque es capaz de representar plásticamente (por su
forma, movimiento, funcionamiento, sonido) las características del objeto o situación
emocional simbolizada (ej.: símbolos oníricos).
Un objeto puede ser símbolo porque se ha establecido una ligazón de significado por
reiteración de experiencias emocionales. La elección del símbolo es en parte producto de
la evolución cultural y personal en tanto no reproduce en su estructura cualidades o
características de lo simbolizado (ej.: palabra).
La reproducción de respuestas en el C.D. se da a través de la formulación de símbolos
verbales. La cátedra adhiere para la interpretación de los símbolos a la postura que indica
que los símbolos tienen un significado histórico, cultural, personal. Por ello un mismo símbolo
puede tener significados diversos. El psicólogo, en el proceso de interpretación, decodificará
el significado personal que el símbolo elegido tiene para el sujeto, guiándose no sólo por el
símbolo sino por el contenido de la racionalización, que da cuenta de dichos significados.
61
II. c. Consigna del C. D. de Bernstein
Al sujeto después de la primera consigna, que es común a todos, se le da la absoluta libertad
de elección de reino. A partir de ese momento el orden de la producción sigue un trayecto
determinado por el propio sujeto. El entrevistador debe asumir una participación activa
eliminando sucesivamente los reinos que el examinado ya eligió. Esto implica
reacomodaciones constantes por parte del entrevistador en la aplicación de la consigna.
En la primera parte de la consigna (“Si no pudiera ser persona”), se le pide al sujeto que se
desidentifique en tanto ser humano, mientras que en la segunda aparte (“¿Qué es lo que
más te gustaría ser?”) se le ofrece la posibilidad de reidentificarse parcialmente en símbolos
elegidos.
La justificación da la información acerca de los atributos de los símbolos elegidos que el
sujeto valoriza y los que rechaza en forma personal e individual.
62
En el primer caso se explica que “.... es algo que hace una persona, entonces si no
pudiera ser persona ni algo que hace una persona, ¿Qué es lo que más le gustaría
ser?”
En el segundo caso se aclara “pero yo le estaba preguntando si no fuera persona y en
este caso ... es una persona, entonces, si no pudiera ser persona, ni algo que es la
persona, ¿Qué es lo que más le gustaría ser?”.
En el tercer caso se aclara “pero yo le estaba preguntando si no fuera persona ni algo
como .... que es una cualidad de la persona, ¿Qué es lo que más le gustaría ser?”
Que las racionalizaciones que se obtengan sean escuetas: “porque sí”. Se registra y se
insiste al sujeto para obtener una justificación más representativa, ayudándolo a que
piense más sobre el porqué de su elección.
Que el sujeto responda “me gustaría estar muerto”: La aparición inusual de este
contenido que hace alusión al impacto de la consigna nos llevaría a interrumpir la
prosecución de la técnica, tratando de indagar acerca del motivo de la respuesta, para
detectar si tuvo fantasía de suicidio.
Disociación instrumental
Las vicisitudes de las respuestas del entrevistado al test dan cuenta del grado de integración
del aparato psíquico. Para responder adecuadamente al test, un exitoso grado de integración
del aparato se pondrá de manifiesto, entre otros aspectos, a través de la capacidad de
reflexión selectiva que su pensamiento presente.
La reflexión selectiva que el pensamiento presenta es la resultante de la respuesta
adaptativa a los estímulos presentes y a la masa aperceptiva pretérita, siendo que esta
última forma parte del inconsciente. La capacidad de evitar la contaminación con impulsos o
materiales inapropiados tiene que ver con una utilización del proceso secundario de
pensamiento, que mantiene a raya el proceso primario, para que éste no interfiera.
Mientras el yo se mantiene en estado de salud, el proceso secundario mantiene la dirección
del pensamiento: si decae, reaparece el contenido y la forma del proceso primario.
En el C.D. se reconoce dos momentos en que instrumentalmente se utiliza el mecanismo de
disociación:
Primera disociación instrumental: consiste en el momento de recepción y captación global
de la consigna por parte del entrevistado. Si éste se maneja con un pensamiento
simbólico, a predominio del proceso secundario, podrá reconocer la consigna en un nivel
simbólico como disparadora de una situación lúdica y podrá en consecuencia responder a
la misma de una forma simbólica, pudiendo separar entre el universo de la realidad y la
fantasía. Aceptará entonces la consigna como un juego que sugiere al sujeto que se
imagine temporariamente como no humano, pudiendo hacer uso de las diferentes
posibilidades de reidentificación.
Indicadores de fracaso de la primera disociación: el sujeto recibe la consigna como si
fuera una realidad, no como un “como si”. Esto quiere decir que siente a la consigna
como un ataque a su integridad, lo cual implicaría que no puede diferenciar entre lo
simbólico y lo concreto.
Fracaso total: ante la consigna el sujeto se bloquea y no puede responder.
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Fracasos parciales: el más serio de los fracasos parciales lo constituye la
imposibilidad de contestar a todas las catexias positivas o negativas. El fracaso en las
positivas puede deberse a que el sujeto no sabe cómo defenderse de aquello que
siente como peligro. Puede entenderse que el poder desembarazarse de los aspectos
que generan mayor angustia le permite aceptar la propuesta, pudiendo nuevamente
diferenciar realidad y fantasía.
El fracaso en las negativas, la cátedra entiende que puede deberse a que se va
incrementando el nivel de angustia atribuible por un lado a la consigna y por otro lado
al acercamiento a las áreas de conflicto. Esto implica que la situación de aprendizaje
que las sucesivas consignas promueven no ha sido satisfactoriamente internalizada y
que la participación del entrevistador, mediante preguntas, no es utilizada como sostén
positivo para controlar la angustia.
Respuestas antropomórficas: el fracaso se manifiesta en el no desprendimiento de los
aspectos humanos de la identidad. Estas respuestas tienen que ver con el desarrollo
que va teniendo el aparato psíquico apoyado sobre las fases del desarrollo evolutivo
psicosexual, y también con una comprensión literal de la consigna, que no explicita
suficientemente la exclusión de los “personajes”.
Pareciera que el adulto, frente a una sensación real de que la consigna “lo mata”,
efectúa una renegación de este impacto concreto, sobreponiéndose a él a través de
una identificación con un objeto que no deja de tener cualidades humanas.
El sujeto no puede responder a alguno de los reinos: tienen que ver dinámicamente
con el reino omitido y con el significado que adscribimos al mismo.
Segunda disociación instrumental: se reconoce a través de la posibilidad de discriminar
dentro de cada símbolo y en el total del test los aspectos valorizados de los aspectos
rechazados; implica un reconocimiento de los aspectos que el sujeto valora y desea
conservar de sí mismo como de aquéllos desvalorizados y/o conflictivos, que rechaza.
Esta discriminación es indicador de un yo diferenciado del exterior e internamente, que
puede reconocer aquellas situaciones que le generan ansiedades y sabe a qué recursos
apelar para controlarlas y resolverlas.
Indicadores del fracaso de la segunda disociación:
Mayor grado de fracaso: cuando el sujeto se confunde, responde en la serie positiva
con un símbolo que rechaza o cuando en la serie negativa responde con un símbolo
que elige como valorado. Ej.: 3+) “No me gustaría ser una hiena, porque come
carroña.” 2-) “Me gustaría ser el sol, porque da vida.”
Responder en las positivas con un símbolo del cual se jerarquizan en la
racionalización cualidades convencionalmente reconocidas como negativas, o
viceversa. Ej.: 1+) “Tigre, porque es feroz.” 2-) “Rosa, porque tiene perfume.”
Elegir en las positivas símbolos en los cuales el sujeto no puede dejar de incluir en la
racionalización aspectos negativos, o viceversa. Ej.: “Me gustaría ser una rosa porque
tiene perfume, aunque no me gusta porque tiene espinas.” “No ser chancho, porque
es sucio, pero también me gusta porque su carne es útil para que la gente la coma.” El
primer ejemplo quizá se deba a un bajo nivel intelectual o de un importante monto de
confusión. En el segundo caso el individuo parece no tener una percepción adecuada
de los valores convencionales.
Elegir en positivas y en negativas el mismo símbolo: las racionalizaciones de ambas
aluden a la misma temática vivida como conflictiva. La no resolución de la
ambivalencia tiene que ver con no poder elegir algo sin sentir que se pierde algo, no
se puede aceptar una sola parte del objeto. Ej.: 1+) “Me gustaría ser perro, porque el
amo lo cuida.”, 1-) “No me gustaría ser perro, porque depende y se somete al amo.”
Marcada diferencia entre los símbolos valorizados y los rechazados. Este fracaso es
un índice de disociación patológica, a diferencia de los otros fracasos que se originan
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por la confusión. Aquél se expresa a través de un monto importante de idealización en
los símbolos elegidos y sus racionalizaciones versus una importante peyorización de
los objetos rechazados. A través de este mecanismo el sujeto trata de
sobrecompensar sentimientos. Ej.: 2+) “Me gustaría ser acero, porque es
indestructible.” 3-) “No me gustaría ser cristal, porque se rompe.”
Identificación proyectiva
Es el mecanismo por el cual el yo deposita un aspecto de sí mismo ligado a un objeto con
una fantasía especial, en un símbolo con el cual se identifica. Esto significa que el sujeto con
la palabra representa la cosa, utiliza representaciones verbales, características del proceso
secundario. El poder apelar al repertorio de representaciones verbales es un rasgo
adaptativo que implica la posibilidad de mediatizar la acción a través del pensamiento. La
identificación proyectiva se reconoce en la técnica a través de la posibilidad del sujeto de dar
una respuesta símbolo.
Indicadores de fracaso de la identificación proyectiva:
Fracaso de la identificación proyectiva por pérdida de distancia entre el símbolo y los
aspectos representados. La elección deja de ser un símbolo y es concretamente el
aspecto elegido o rechazado del sí mismo. Ej.: 1-) “No me gustaría ser el obelisco, porque
todo el mundo me vería desnudo.” Este ejemplo constituye una “ecuación simbólica”.
Por fallas en la represión, el objeto o símbolo representante es equiparado al objeto que
originariamente despertó esa carga de efecto (y que debió haber quedado reprimido) y en
consecuencia el símbolo se confunde con el objeto originario y despierta en el sujeto la
misma carga afectiva que aquél. Al haber fallado el mecanismo de represión se pone en
evidencia un serio fracaso del yo.
Fracaso de la identificación proyectiva en un símbolo único. Esto se produce cuando se
elige en una catexia más de un símbolo, y expresa la dificultad para la identificación
primordial en un símbolo. La fragmentación de la elección a través de diferentes símbolos
alude a una necesidad de tener o abarcarlo todo. Ningún objeto es suficientemente
valioso como para quedarse sólo con él. Ej.: 3+) “Me gustaría ser caballo, porque es útil;
gato, porque es independiente y conejo, porque es suave.”
Fracaso por la elección de símbolos disgregados, es decir que no tienen estructura ni
consistencia. Siempre tienen una connotación patológica, que es mayor cuando se da en
las positivas. Alude a la falta de una línea demarcatoria clara entre el sí mismo y el
exterior. Ej.: 1+) “Me gustaría ser arena, porque se desliza entre los dedos.” 1+) “Me
gustaría ser polvo, porque es liviano.”
Fracaso por la elección de símbolos adecuadamente estructurados, pero de débil
consistencia. Hay un claro límite demarcatorio entre el sí mismo y el afuera, pero la
estructura del objeto es frágil. Estas identificaciones aluden a personalidades que
mantienen preservado su funcionamiento y adecuación a la realidad, siempre y cuando
no se vean afectados por situaciones de exigencia o de impacto que los saquen de su
precario equilibrio. Ej.: 1+) “Me gustaría ser tiza, porque sería útil, la usaría para enseñar.”
2+) “Me gustaría ser florero de cristal, porque se puede mirar al trasluz.”
Fracaso de la identificación proyectiva por perseveración en el reino. Esto tiene que ver
con la rigidez de la utilización del mecanismo. Al sujeto, una vez elegido el reino, le cuesta
desidentificarse de este reino y elegir algo nuevo y diferente. Ej.: 1+) “Me gustaría ser
león, porque es fuerte.” 2+) “Me gustaría ser caballo, porque es independiente.”
Racionalización
Procedimiento por el cual el sujeto intenta dar una explicación coherente desde el punto de
vista lógico o aceptable desde el punto de vista moral, a una actitud, acto, idea o sentimiento
cuyos motivos verdaderos no percibe. Implica poder separar los aspectos afectivos que
65
jugaron en la elección del símbolo de todos aquellos que se sustentan en los aspectos
racionales de la lógica formal. En términos del yo, implica la adecuación del pensamiento a la
realidad compartida.
Se evidencia en el Cuestionario cuando el sujeto justifica la razón de su elección y puede
hacerlo desde la lógica formal.
Indicadores del fracaso de la racionalización:
Falla en la sustentación lógica formal: cuando se pierde la idea directriz del pensamiento,
como cuando los atributos destacados en el símbolo no guardan una relación de
significado “consensuado”, sino que demuestran tener un significado personal, en el que
no interviene la lógica formal. Muestran una falla en la logicidad del pensamiento, a través
de la cual se advierte la fragilidad del criterio de realidad (que es una de las funciones del
yo). Ej.: 1+) “Me gustaría ser vaca, porque es alegre.”
Sobredimensionamiento de la justificación: se reiteran y/o agregan motivos que justifican
pero no enriquecen la elección. La reiteración de contenido parecen subrayar una
extrema necesidad de afecto, como sobrecompensación de posibles carencias. La
necesidad de abundar en justificaciones parecería evidenciar cierta necesidad del sujeto
de reforzar la coherencia de sus procesos lógicos. Ej.: 1+) “Me gustaría ser canario
porque me miman, me cuidad, me protegen, me dan de comer.”
Esto expresa debilidad yoica, porque quien sobrecompensa se siente en peligro de
pérdida, de la pérdida de la coherencia y la logicidad en este caso.
No siempre es eficaz, en situaciones extremas se observa cómo este recurso es
insuficiente y aparece con claridad la pérdida de la lógica que el sujeto trataba de evitar.
Por ausencia: el sujeto no puede justificar los motivos de su elección. Se trata de una
incapacidad para reflexionar sobre su propia conducta. Denuncia un fracaso del yo, en
tanto encubren la falta de una verdadera discriminación al hacer la elección del símbolo.
2. La secuencia de la ansiedad
La capacidad del sujeto de dominar o no activamente la ansiedad que le generan las
situaciones de peligro, constituye uno de los indicadores del funcionamiento de la estructura
del yo. Éste es básicamente saludable y bien equilibrado si hay capacidad de dominio. En
caso contrario, el funcionamiento es patológico.
Las personas que están más predispuestas a ser víctimas del trastorno neurótico son
aquellas incapaces de tolerar cantidades moderadas de ansiedad. En este caso se ven
forzadas a reprimir y a negar todos los peligros externos e internos que son fuente potencial
de ansiedad, o proyectar los peligros internos al mundo exterior.
Las personas con posibilidades favorables de salud mental son aquellas que se enfrentan
activamente con las mismas situaciones peligrosas, por medio de los recursos del yo;
aquellos que tratan de dominar la situación en vez de retirarse.
Cuando la tolerancia a la frustración es excesivamente baja, se originaría más ansiedad que
la que se puede tolerar con la consecuente formación del síntoma. Cuando la tolerancia a la
frustración es alta, el equilibrio se mantiene o recobra con mayor facilidad.
Para examinar el estado de ansiedad se evalúa el monto y la cualidad de la ansiedad a lo
largo de la prueba. Lo esperable en un protocolo neurótico o normal es que la ansiedad
disminuya a lo largo de la producción, dando lugar a un proceso de aprendizaje, y que la
cualidad de las ansiedades evolucione de un primer momento confusional o paranoide hacia
una ansiedad más depresiva, que le permita al sujeto responder adecuadamente al estímulo.
Si la ansiedad no interfiere, se constata la adecuación de los mecanismos instrumentales; si
interfiere, se producirían algunos fallos parciales menores de los mismos. Si el monto de
ansiedad es intenso, posiblemente incida en la producción generando fallos de los
mecanismos de defensa más frecuentes y severos, expresivos de una personalidad menos
integrada. La ausencia total de ansiedad denotaría una reacción desajustada, producto de
66
una intensa disociación o de una depositación, por negación y proyección de la ansiedad, en
el entrevistador.
Se puede inferir a través de: la conducta preverbal, comentarios verbales, de las temáticas y
sus contenidos.
Hay veces que se manifiesta en forma sostenida un solo tipo de ansiedad (confusional,
paranoide, depresiva), lo cual no parece tener que ver con la situación de la prueba, sino con
una modalidad de funcionamiento yoico. En este sentido, la capacidad del sujeto de transitar
por distintas cualidades de la ansiedad da cuenta de la flexibilidad de sus recursos.
3. Tiempo de reacción:
Es el lapso que transcurre entre la consigna y la aparición de la respuesta símbolo. Los
comentarios no son considerados respuestas. Este lapso es el tiempo que le lleva al sujeto
recibir el impacto de la consigna, elaborarlo y poner en marcha los procesos necesarios ya
enunciados para resolverla. Los tiempos de reacción esperados oscilan entre 10 y 30
segundos.
Constituyen indicadores:
Cuando se mantienen estables parecen aludir a una forma idiosincrásica del sujeto.
El retardo mostraría una dificultad del yo para reorganizarse, debido a una vivencia de
abatimiento y desesperanza (depresivo), debido a la duda (obsesivos), debido a
procesos de pensamiento desorganizados.
El acortamiento denotaría a una tendencia a reaccionar en forma inmediata para evitar
reflexionar y ponerse en contacto con la angustia que genera la consigna (fóbicos,
personalidades impulsivas).
Cuando los TR aumentan o disminuyen abruptamente en una o varias catexias,
constituirían indicadores de una situación de conflicto para el sujeto. Dicho conflicto se
infiere a través del contenido del símbolo y de la racionalización.
Cuando los TR aumentan o disminuyen a lo largo de la técnica constituyen indicadores de
las vicisitudes de la ansiedad.
Disminución progresiva: implica que el sujeto ha podido efectuar una experiencia de
aprendizaje positiva que contribuye a disminuir su ansiedad.
Aumento progresivo: implica que la experiencia no ayuda al sujeto a disminuir la
ansiedad.
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2. Prestar atención a los tiempos de reacción, si se encuentra un desvío, inferir a qué
situación puede deberse.
3. Anotar los fallos en los mecanismos instrumentales, y qué tipos de fallos.
4. Observar la resolución que el sujeto hace a la consigna, así se evalúa la primera
disociación instrumental.
5. Focalizar si el sujeto dio tres respuestas positivas y tres negativas, aludiendo en cada
serie a los tres reinos. Así se evalúa la segunda disociación instrumental y la identificación
proyectiva.
6. Se observan los fracasos, en qué catexias, en qué reinos y con qué pueden estar
relacionados.
7. Se observa las racionalizaciones, explicitando cómo son desde el aspecto formal.
8. Para analizar la ansiedad, se anota si los fallos en los mecanismos instrumentales van
disminuyendo o aumentando.
9. Para evaluar la secuencia de la elección de reinos, se observa la secuencia de catexias
positivas y negativas con relación a los reinos.
10. Para efectuar la evaluación dinámica y estructural del aparato psíquico se integra los
indicadores antes desarrollados con la interpretación que surge del análisis de los
símbolos y sus significados, que constituyen otros de los indicadores propuestos para la
interpretación de la técnica, evaluándolos desde los puntos de vista universal, cultura y
personal.
69
las racionalizaciones correspondientes jerarquizados, ya sea en la aceptación o
en el rechazo los que va a dar cuenta de los puntos de fijación.
Oral: 1+) perro porque lo cuidan lo alimentan.
Anal: 1+) perro porque es fiel, bueno, limpio.
Fálica: 3+) Jazmín porque tiene un perfume penetrante.
YO
Funciones del Yo:
Relación con la realidad: en este ítem podemos diferenciar:
Adaptación con la realidad: la cual se superpone con la función sintetizadora
del yo, y se refiere a las funciones autónomas de percepción, pensamiento y
ejecución motora.
Interpretación de la realidad implica exactitud en la percepción (buena
diferenciación de los datos que provienen del exterior, con aquello que
siente interiormente).y solidez de juicio (predomino del proceso primario por
sobre el secundario).
Criterio de realidad: al igual que la interpretación de la realidad implica una
buena diferenciación de los estímulos que provienen desde afuera de las
sensaciones internas, pero que hace referencia sólo a la función de la
percepción.
Regulación y control de los impulsos: Se relaciona con la tolerancia a la
frustración y el control de la ansiedad, a la incertidumbre y capacidad de
sublimación.
Defensas: tienen que ser evaluadas en cuanto su adecuación al momento
evolutivo del sujeto.
Ante la necesidad de controlar la tensión de la primera infancia debido a las
primeras experiencias orales, se ponen en marcha los siguientes
mecanismos: proyección e introyección.
Ante la necesidad de controlar la tensión que proviene de las experiencias
sádico-anales se ponen en marcha los siguientes mecanismos:
desplazamientos – formaciones reactivas y sustitutivas (tendencia a la
sublimación).
Ante el aumento de los intereses genitales se ponen en marcha los
mecanismos de: Represión – Desplazamiento y Sublimación.
En la latencia: se establecen nuevas relaciones objetales del tipo de
sublimación o inhibición de fines.
En la adolescencia: debido al incremento libidinal puede haber regresión,
pero continúan las relaciones sublimadas, comienza la búsqueda de objetos
sexuales adultos cuyo vínculo puede estar caracterizado por un alto monto
de idealización y sublimación.
En los adultos se espera que aparezca una constelación de defensas más o
menos estables: “repertorio de defensas propias de cada sujeto”. Éste
puede ser progresivo o regresivo de acuerdo con que las defensas a que
apela habitualmente correspondan a la etapa edípica o postedípica o la pre-
edípica. Debe prestarse suma atención al uso fuera de tiempo de estas
defensas.
Defensas predominantes en el sujeto: se trabaja conjuntamente con las
relaciones interpersonales porque desde la técnica los indicadores son
comunes a ambos. El desarrollo psicosexual de la libido puede sufrir diversas
vicisitudes: puede que la libido siga una línea progresiva, puede que quede
fijada a un punto de fijación, o evolucione y por determinadas circunstancias
vuelva a esos puntos de fijación. Según el punto de fijación predominante del
70
sujeto, éste privilegiará determinados mecanismos de defensas con los que
habitualmente se manejará y privilegiará determinadas modalidades de relación
interpersonal, que corresponderán al grado de evolución alcanzado por la libido
objetal. Podrán ser inferidos tanto desde el símbolo en tanto significación
cultural y compartida o desde la racionalización que otorga a ese símbolo
determinado significado. EJ: “Perro, porque lo cuidan, lo miman y le dan de
comer”. Se advierte que como mecanismo de defensa la introyección y como
modalidad de interacción la necesidad de recibir afecto y aprobación.
Variedad de recursos defensivos o pocas defensas utilizadas de manera
exclusiva o excesiva: relacionado a la disponibilidad de una variedad de
defensas, ya sea por uso excesivo y rígido de una sola defensa o de pocas.
Efectividad de las defensas: esto se relaciona con el factor económico. EJ:
el tipo de defensa utilizado requiere un gasto grande de energía y constante,
no poder memorizar porque está a full el mecanismo de la represión. No
poder aprender porque está todo el día fantaseando. La utilización de un
cuantun de energía exacerbado y constante puesta al servicio de la defensa
se ve en la técnica por la exacerbación de estos mecanismos defensivos:
Formación reactiva – represión (incapacidad de dar símbolos en varias
catexias o pobreza en los contenidos de la racionalización “no sé”) –
negación.
Interferencia de las defensas en los logros del yo: son los aspectos
(intelectuales, afectivos, etc.) que el yo prescinde par mantener la
organización defensiva, los cuales producen un empobrecimiento de él. En
la técnica se ve en las elecciones de catexias positivas que algunas
cualidades quedan excluidas de las mismas: rescatar ó los aspectos
intelectuales o estéticos, sin alusión a ninguna otra características. El uso
exclusivo de una determinada defensa es una restricción del yo. Las
catexias negativas hacen alusión al precio pagado por el yo, al indicarnos de
qué aspectos prescindirá el sujeto para mantener su adaptación. Por
ejemplo: excluir la agresión.
Esquema corporal: Se refiere a la representación que nos formamos
mentalmente de nuestro cuerpo. Desde el símbolo, como desde el símbolo y su
racionalización, podemos llegar a los aspectos del esquema corporal que el
sujeto más valora o rechaza: el intelectual, el físico o aspectos integrados.
Imagen del ideal: Los símbolos responden a una imagen del ideal cuando
discrepan de la imagen real física del sujeto.
Reprobación y conflicto con la imagen corporal: ya sea en un aspecto físico
o en su totalidad, cuando la elección del símbolo rechazado en la negativa
en tamaño e integridad concuerda con el aspecto físico del sujeto en lo real.
Obeso que rechaza ser un elefante.
Símbolos que sobrecompensan: su sensación de pequeñez, la cual la reflejo
en la elección de los símbolos de las catexias negativas.
Identidad sexual: como parte del esquema corporal, se expresa en los símbolos
y sus racionalizaciones ya que son depositarios de las cualidades femeninas o
masculinas, tanto a partir de la simbología universal y de las connotaciones
históricas personales, como a partir de las convenciones sociales. Debemos
incluir en el análisis:
Concordancia entre el sexo real y el género y/o las cualidades de las
elecciones positivas del entrevistado. Habría coincidencia entre el ideal del
yo y el yo real.
71
Conflicto de ambivalencia con el propio sexo: cuando en las positivas y en
las negativas son elegidos al mismo tiempo símbolos de género y/o
cualidades femeninas y masculinas.
Cuando no coincide el sexo del sujeto en lo real, con el género y/o las
cualidades de los símbolos elegidos en las positivas y el símbolo rechazado
de la negativa coincide con el género del entrevistado. Nítida distancia entre
el yo real y el ideal del yo.
SUPERYÓ: ya que el cuestionario desiderativo es aplicable tanto en niños, como en
adultos, es necesario tener en cuenta los criterios evolutivos. En el adulto tanto el ideal
del yo, como la conciencia moral se pueden expresar desde una forma muy primitiva
hasta lo más evolucionado y maduro. Esto se relaciona con el desarrollo psicosexual
de la libido y sus puntos de fijación predominantes.
Conflictos:
Evolutivos: están ligados a determinadas etapas (fases del desarrollo en la
infancia, latencia, pubertad, etc), las cuales implican una tarea vital a resolver.
Son comunes en todos los sujetos Deben ser diferenciados de los conflictos
específicos e individuales. Si son resueltos satisfactoriamente tienen una
existencia satisfactoria. Se reavivan cuando:
Cuando el ambiente le plantea exigencias específicas y están en la fase
evolutiva apropiada (control de los esfínteres)
Cuando alcanza niveles de maduración que entrañan conflictos específicos.
Ambos factores actúan en forma combinada.
Los indicadores desde la técnica son inferidos desde el símbolo y su
racionalización correspondiente.
Accidentales: son los conflictos externos: accidentes, mudanzas, muerte,
hospitalización. Dan cuenta del grado en que influyen en le desarrollo psicosexual
estas interferencias, modelando el carácter de cada sujeto. Aparecen a través de
los símbolos: un conflicto de infidelidad pude aparecer en 1 símbolo o en más.
Intrapsíquicos: son los que aparecen entre el yo - ello – super yó.
72
El clima emocional de esta serie deriva principalmente del uso del sombreado suave y
claro. Con esto se intenta evocar primitivas necesidades de relaciones objetales y
ansiedades referidas a su satisfacción. Éstas se vinculan a muy tempranas relaciones
objetales de dependencia y enfatizan el contacto físico y la sensorialidad.
Serie B: las figuras y el marco ambiental han sido dibujados con trazos definidos y la
silueta muy oscura, enfatizando el contraste blanco-negro. El ambiente contiene objetos
del mundo físico de estructura definida y permite muy poco o ningún margen para su
interpretación.
Las situaciones de relación objetal tienen un marco definido e incontrovertible. Existen
pocas posibilidades de moldear el marco ambiental al servicio de las necesidades
defensivas del sujeto surgidas del manejo de la interacción humana fantaseada. Es un
marco ambiental que tiende a ser duro e inflexible, enfatizando amenazas y frialdad.
Estos elementos están intensificados también por el clima emocional, con su fuerte
contraste de blanco y negro.
El valor dominante del estímulo, derivado por una parte de la textura de las láminas y por
otra de lo definido y desnudo del escenario, es de frialdad, privación y ambiente poco
acogedor.
Serie C: las relaciones de situaciones humanas son presentadas en forma más realista
que en las otras series. El marco ambiental es considerablemente más rico en detalle que
en la serie B, y la presentación es mucho menos definida, como para ofrecer bastante
libertad en el uso e interpretación de los detalles. La serie incluye el uso del color, en
algunos casos con una clara y a veces incongruente “intrusión” de un elemento de color, y
en otros con la inclusión más suave del color en la situación, como desafío emocional.
El sujeto encuentra las láminas más evocativas, al tiempo que lo proveen de detalles en
el ambiente que pueden ser utilizados defensivamente, para alejarse un poco del tema
directo de las relaciones humanas o para tejer en torno a ellas una estructura defensiva
más detallada.
El uso del color lo invita a responder a sentimientos expresados por el color y a tratar de
integrar esos sentimientos y los suyos en su respuesta total. En las láminas C3 y C1 hay
una definida intrusión de color, que presenta así un elemento casi incongruente de
sentimiento. En C3 el globo rojo introduce un agresivo golpe de color incongruente con la
calidez que emana de la situación en general, pero que intensifica las posibles fantasías
agresivas inherentes a una situación triangular.
En todas las láminas el color ha sido utilizado para agregar un tono emocional a la
situación. A veces introduce tonos emocionales mezclados, como en C1, donde el
sombreado rojo hace a la calidez de la situación, mientras que otros colores intensifican
sentimientos más relacionados con desprolijidad y suciedad, por lo común asociados con
la pileta que se observa en la habitación. En C2 el sombreado azul evoca sentimientos
relacionados con enfermedad o vejez y hace a la tristeza general del ambiente, mientras
que el rojo que rodea la lámina puede evocar fantasías destructivas. En CG el blanco
intenso en los escalones aumenta la tensión y posibles sentimientos agresivos entre la
figura en lo alto de la escalera y el grupo que está abajo.
Lámina en blanco: revela el intento de aliviar la tensión producida por el test, la fantasía
inconciente dominante y la relación transferencial con el psicólogo. El sujeto puede no
sólo mostrar la relación transferencial, a menudo podrá resumir sus problemas actuales
tal como él los siente y los métodos de solución más aceptables para él. Esta lámina
brinda un cuadro del mundo que él se crearía para gratificar sus necesidades, evitando
las amenazas y consecuencias que teme en la realidad. (del manual del TRO)
73
La suposición básica es que la forma característica en la que una persona percibe el mundo
que la rodea tiene congruencia dinámica con su forma de manejar las relaciones humanas en
cualquier situación con que se enfrente, y que la resultante o producto de cualquier
interacción con su medio (como la producción de una historia para una lámina de TRO)
reflejará también los procesos dinámicos por medio de los cuales expresa y regula las
fuerzas conscientes e inconscientes que operan en su manejo de los temas de relaciones
objetales inherentes a esa situación.
Este supuesto deriva de la teoría psicoanalítica, en particular de la teoría de las relaciones
objetales tal como la describen Klein y Fairbairn y otros analistas británicos. De acuerdo con
esta teoría, la forma como una persona maneja su relación con las otras es el producto de
una larga historia de aprender a manejar relaciones que deriva de sus relaciones con sus
“objetos” más tempranos (personas) de los que dependía para la satisfacción de sus
necesidades biológicas y psicológicas primarias. El mantenimiento y desarrollo de estas
relaciones tempranas son de importancia tan fundamental para el individuo que su forma de
relacionarse con el mundo está en gran medida directamente influida por ellas.
La manera particular con la que un individuo se relaciona con la gente y las cosas representa
un intento de reconciliar dos sistemas de relaciones objetales muy amplios y superpuestos
en grados variables:
Formas inconscientes reprimidas de relacionarse que fueron fantaseadas como medios
de gratificación o ataque, cuando en sus primeros años el individuo era frustrado por
encima de su tolerancia.
La experiencia de relaciones acumuladas más conscientemente, producto de un largo
período el cual la repetida puesta a prueba de su consistencia y validez ha resultado en
una consolidación de patrones de interacción más aceptables y de valores a ellos ligados.
Cuando las relaciones objetales inconscientes tienden a encontrar expresión directa en una
relación actual, el resultado será un deterioro en la calidad de la relación y cierta restricción
en la interacción. Así la interacción se reducirá o perderá flexibilidad, disminuirá el dar y
recibir en la relación, el individuo y los otros interactuarán de manera parcial más que como
totalidades.
Las relaciones objetales inconscientes tenderán a imponer su patrón a expensas de formas
más conscientes aprendidas y “validadas” de mantener relaciones con las personas.
Los factores que determinan el grado de intromisión de las fuerzas inconscientes son:
en el individuo: la presión y fuerza con las cuales sus dominantes relaciones objetales
inconscientes buscan gratificación;
en el marco ambiental:
En la medida en que la situación total, incluyendo su historia, coincide en forma
dinámica con la situación de relación objetal de una fantasía inconsciente. Pueden
llegar a activarse algunos aspectos de la rivalidad edípica o conflictos afines.
En la medida en la cual la situación-estímulo inmediata coincide con una situación de
relación objetal inconsciente.
La presencia o ausencia en el estímulo de objetos identificables del mundo físico que
proveen el escenario físico de una situación de relaciones objetales.
La medida en la cual hay factores de realidad en la situación-estímulo en función de
atributos emocionales que proveen el clima emocional. Los componentes emocionales
pueden ser evocativos o frustrantes, de modo que lleven al fortalecimiento de una
fantasía inconsciente, o bien pueden ser considerados por el individuo como
ofreciendo ayuda u oportunidades defensivas, contrarrestando así fantasías
inconscientes y permitiéndole llevar a cabo sus relaciones en forma más apropiada.
Sobre la base de estos fundamentos, el TRO utiliza:
74
situaciones de relaciones objetales unipersonales, bipersonales tripersonales y grupales,
como las matrices a partir de las cuales se realizaron en el pasado del individuo los
aprendizajes del establecimiento de relaciones;
montos variables de contenido de realidad, como por ejemplo los elementos del mundo
físico, que proveen del marco para las situaciones de relaciones objetales;
diversos climas emocionales, “contextos de realidad”, entre las tres series que evocan o
intensifican diferentes tipos y niveles de sentimientos.
Datos normativos
Según el orden de presentación:
75
A2: Introduce más directamente una relación bipersonal. Todos los sujetos ven dos figuras.
En este sentido, también enfrenta al sujeto de modo más directo con el psicólogo. Invita a
fantasías que involucran estrecho contacto corporal y, como en A1, deja posibilidades de
idealización. Las figuras han sido dispuestas para representar un hombre y una mujer, y más
de la mitad de los sujetos la utilizan como situación heterosexual. Otros ven dos mujeres,
muy pocos ven dos hombres. La zona central por lo general sugiere un paisaje cercano a la
costa de un mar o lago. Las figuras son a menudo vistas como desnudas o solo parcialmente
vestidas.
C3: esta lámina constituye una brusca transición a una situación en la cual fuertes rasgos
emocionales son introducidos como marco para la conducta interpersonal. Es una
representación mucho más realista, que contrasta con la vaguedad e inestructuración de las
láminas anteriores. Puede relacionarse con A2 al evocar los conflictos triangulares (edípicos)
inherentes a la respuesta del sujeto ante las implicaciones heterosexuales de la lámina
anterior. También puede aportar información sobre aspectos edípicos de las relaciones
fantaseadas del sujeto con el psicólogo.
Generalmente se ve dos hombres y una mujer, y con bastante frecuencia tres hombres. Este
último tipo de percepción debe interpretarse como una forma de evitar la implicación edípica
directa. La figura central es considerada siempre como la de un hombre,
Evoca comúnmente sensaciones de calidez e intimidad; la atención puede también ser
dirigida a la mesa y a la evidencia del servicio de té o café.
El estímulo del brillante globo rojo, introducido un tanto incongruentemente, intensifica los
aspectos agresivos de la situación tripersonal.
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Los detalles de esta lámina reciben por lo general mucha atención.
B3: presenta otra situación tripersonal, en contraste con C3. Es más definida la situación
edípica, con una intrusión o celos como tema implícito. La falta de detalles en la lámina
dificulta maniobras defensivas, excepto negación y/o distorsión perceptual (como puede ser:
percepción de cuatro personas, algo poco común).
El lugar es perceptuado casi siempre como el interior de una casa. Se observa una persona
mayor que observa a dos amantes, o a un niño que espía a los padres. Implica rivalidad,
intrusión y culpa.
AG: representa una vuelta a una situación inestructurada, de textura clara, la que por lo
común es conceptuada como deprimente. Se suele percibir 3 figuras en primer plano algo
inclinadas, se enfatiza la frialdad y sentimiento de pérdida. Pocas veces se ven árboles,
lápidas o escalones, y sólo en ocasiones los grupos de tres figuras ofrece variaciones de
temas edípicos.
Los métodos que adopta el sujeto para evitar el tema depresivo evidencia sus defensas
contra la culpa y la pérdida de objeto.
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B1: generalmente es considerada una situación unipersonal. La persona (un hombre) está
sola en un ambiente poco confortable. El tema de privación inherente a la habitación
desnuda, y al blanco y negro de la lámina puede tener relaciones con AG.
Las formas con las que el sujeto se las arregla con la soledad, la falta de comodidad
brindada por lo objetos materiales, es el principal tema implícito.
Un método alternativo para enfocar esta lámina consiste en describir al padre que visita al
niño solitario que guarda cama. Más raramente se desarrolla una situación heterosexual
bipersonal.
CG: representa un grupo al pie de una escalinata que desafía o es desafiado por una
autoridad ubicada en lo alto. El intenso color blanco de los escalones intensifica los
componentes emocionales de la situación. Una forma de evitar el conflicto con la autoridad
es ver como arbustos al grupo de gente al pie de la escalera.
Es probable que el shock de color sea el responsable de la frecuente percepción inusual de
esta lámina: como un campo arado, una pileta de natación, el techo de un invernadero, la
sombra de un avión, etc.
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A3: representa una situación tripersonal y siempre es vista como tal, frecuentemente en clara
secuencia con la lámina anterior, dando más datos sobre la forma en la que el sujeto se
maneja como rival frente a la autoridad. Rara vez se interpreta que la situación representa un
duelo.
Por lo común el tema se relaciona con el hecho de ser separado de los padres o dejado de
lado en la tríada familiar. Un arroyo o un sendero puede separar a la persona de los 2 que
están juntos, ocasionalmente se agregan árboles.
Pocas veces, aunque con más frecuencia que en láminas anteriores, se evita directamente
todo tipo de interacción en la situación, cuando el sujeto ve las figuras como estatuas en el
parque.
B2: es vista como una situación bipersonal. Por lo general, las 2 figuras ubicadas bajo el
árbol son percibidas como amantes. La casa en el fondo introduce simbólicas implicaciones
tripersonales, de amenaza o de restricción de la relación de la pareja. El árbol ofrece el
resguardo de la casa hostil y del frío del clima emocional que caracteriza la serie. La
variación más común es la que sugiere robos o confabulaciones contra la casa.
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BG: la mayor parte de las respuestas dan variaciones sobre el tema de la soledad y
exclusión del grupo. A menudo es situado como en una escuela o turistas visitando un
antiguo edificio. Las figuras son por lo general consideradas masculinas, aunque en
ocasiones se toma como femenina la figura separada.
El hecho de prestarles mucha atención a la inconsistencia de las sombras de figuras y
edificios con frecuencia indica los deseos del sujeto de polemizar o criticar al psicólogo,
también puede ser tomado como un desplazamiento de sentimientos de enojo que le
produce la situación con la que se siente estrechamente identificado.
C2: casi siempre se presenta como una situación bipersonal: parte de la segunda figura es
vista en la cama. Los elemento de color contribuyen a la interpretación de una situación de
enfermedad, accidente, o bien alguna forma de vejez poco confortable. El rojo es
interpretado como fuego o un hecho de sangre dentro de la habitación. Los temas
subyacentes están en relación con daño, responsabilidad y esfuerzos de reparación.
80
C1: representa simbólicamente lo que fue sucediendo a lo largo del Test, es decir el
psicólogo estuvo mirando dentro del mundo interno del paciente, así como la figura en la
ventana de la lámina puede estar mirando dentro de la habitación.
La lámina describe un cálido y atractivo ambiente de una casa de campo. Se observan dos
elementos discordantes: la posible intrusión por parte de la figura de la ventana, o las rayas
de color rojo del repasador dejado como al descuido sobre la silla. Este último detalle por lo
general intensifica actitudes con respecto al desorden y desprolijidad de la habitación. La
forma en que se resuelven estas posibles incongruencias consiste casi siempre en describir
la confianza del sujeto en los objetos buenos (en su experiencia pasada, así como en la
presente con el psicólogo). Por ejemplo, cuando el sujeto responde al ámbito cálido y
acogedor de la lámina utilizando los detalles de la habitación y la figura de la ventana,
congruentemente con esa calidad pone en evidencia su capacidad para desarrollar sólidas
relaciones con la gente, algo que está ausente o es menos fuerte cuando el sujeto responde
a la calidez de la lámina pero deja de lado el detalle y/o la figura de la ventana.
Lámina en blanco: la figura que el sujeto imagine y la historia que construya informan por lo
común sobre el tipo de “mundo” que aquél construiría para sí mismo, a efectos de lograr el
máximo de gratificación en sus relaciones objetales y un mínimo de frustración y ansiedad,
tal como puede haber encontrado en muchas de las láminas. Suele encontrarse esta
evidencia en la presencia o ausencia de gente en la historia, la cantidad y tipo de interacción,
el ambiente físico descripto en las láminas y el clima emocional que adjudica a la situación.
Para probar la flexibilidad y los recursos del sujeto en estos aspectos a menudo resulta útil
pedirle que imagine una segunda escena y su correspondiente historia.
83
A causa de que su material está constituido por dibujos animales, el CAT es relativamente
independiente de la cultura, con excepción de aquellos grupos que desconocen los objetos
inanimados que figuran en algunas láminas.
Administración
Debe establecerse un buen rapport, lo cual será, en general, más difícil de conseguir con los
más pequeños y con los que tienen muchos problemas. En lo posible, el CAT debe
presentarse como un juego. Si el niño, por experiencias anteriores, está enterado de lo que
se trata, convendrá reconocer que se trata de un test, pero al mismo tiempo se le explicará
que en este test no hay aprobación, desaprobación, competencia o medidas disciplinarias.
Consigna: “jugaremos a contar cuentos. Tú los contarás mirando unas láminas, y nos dirás
qué sucede, qué están haciendo los animales.” En el momento oportuno se le preguntará
“¿Qué sucedió antes?” y “¿Qué sucedió después?”
Los incentivos son permisibles, pero siempre que no se le sugiera nada. Una vez relatados
los cuentos, el examinador puede leérselos al niño, uno por uno, interrogándolo acerca de la
elaboración de ciertos puntos: “¿Por qué se le dio tal nombre a cierto personaje?” “¿Qué
edad tiene?” “¿Cómo se llama ese lugar?” Asimismo se puede preguntar acerca de algún
particular desenlace que el examinado dio a un cierto cuento. Si la capacidad atencional del
niño no tolerase el interrogatorio, convendrá intentarlo en una sesión ulterior.
Se debe anotar el cuento y los comportamientos del niño, así como todo otro dato
relacionado con el relato.
Se suele plantear una situación difícil cuando el niño pide que el examinador le cuente un
cuento. Ello significa un pedido para obtener algo en lugar de tener que dar algo. El
examinador explicará al niño que desea oír el cuento que él pueda relatar con ese cuadro.
Sin embargo, puede resultar necesario prometerle al niño (y cumplirle) que se le referirá un
cuento después, o incluso postergar el examen hasta haber conquistado al niño con algún
regalo, y solamente entonces se procederá a abordar el test nuevamente.
El niño tiende a curosear todas las láminas, conviene pues presentarle una por vez, y
mantener las restantes fuera de su alcance y de su vista.
Si un niño es particularmente inestable y se conoce la índole de los problemas con los que
puede relacionarse su perturbación, el examen puede abreviarse administrando sólo las
láminas que puedan iluminar esos problemas específicos.
Lámina 1: las respuestas giran alrededor de la comida, de recibir o no bastante comida de los
padres. Surgen temas de celos fraternos: quién consigue más comida, quién se porta mejor o
peor, etc. La comida puede ser un premio o un castigo. Se trasuntan los problemas orales
generales: satisfacción o frustración, y los problemas de alimentación en sí.
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Lámina 2: interesa observar aquí si el niño identifica la figura con la cual coopera (si es que
coopera), con el padre o con la madre. Esta escena puede ser visualizada como una pelea,
con el consiguiente temor a la agresión, gratificación de las propias agresiones o
independencia. Más benignamente puede interpretarse como un juego. A veces la soga
misma puede dar cauce a la angustia, por ejemplo la rotura de la soga, suele provocar la
expresión de miedo al castigo consiguiente, o también, cuando la soga sirve meramente
como un símbolo masturbación, su rotura puede representar el miedo a la castración.
Lámina 5: con frecuencia produce cuentos relacionados con la escena primaria, así como
con la curiosidad acerca de qué sucede entre los padres en la cama. Tales cuentos reflejan
un abundante repertorio de conjeturas, observaciones, confusiones y problemas
emocionales. Los dos ositos en la cama conducen a temas de manipulación y de exploración
recíprocas entre los niños.
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Lámina 6: da lugar a cuentos relacionados con la escena primaria. Sirve de complemento de
la lámina 5, a menudo esta lámina ilumina considerablemente todo lo que se ha callado en la
anterior. A veces se expresan los celos experimentados en esta situación triangular. Los
problemas masturbatorios en la cama pueden aparecer como respuesta a las láminas 5 ó 6,
indistintamente.
Lámina 7: aquí se expresan los miedos a la agresión y las reacciones frente a ella.
Frecuentemente revela el grado de ansiedad del niño que, cuando alcanza gran intensidad,
provoca el rechazo de la lámina. Asimismo, las defensas pueden ser lo suficientemente
eficaces (o lo suficientemente irrealistas) como para producir un cuento inocuo. Incluso el
mono (niño) puede vencer al tigre. Las colas de los animales fácilmente conducen a la
proyección de miedos o de deseos de castración.
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Lámina 8: aquí se denuncia a menudo el rol que el niño se atribuye en la constelación
familiar. Su interpretación del mono dominante (en la parte anterior) como figura paterna o
materna se torna significativa en relación con su visualización como mono permisivo o, en
cambio, frustrador. En ciertos casos, las tazas de té pueden dar nuevamente cauce a la
expresión de problemas orales.
Lámina 9: son comunes las respuestas de miedo a la oscuridad, miedo de ser dejado solo,
deserción de los padres y significativa curiosidad en relación con lo que ocurre en la otra
habitación.
Lámina 10: conduce a cuentos del tipo “crimen y castigo” y, en alguna medida, es reveladora
de las concepciones morales del niño. Son frecuentes las historias vinculadas con los hábitos
de limpieza y la masturbación. En esta lámina las tendencias regresivas se exhiben con
mayor claridad que en ninguna otra.
1. Tema principal
La interpretación en base a un denominador común a cierto número de relatos, puede
conducir a hallar denominadores comunes de patrones de conducta.
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Por lo regular, los niños de 3 a 4 años el tema es muy sencillo. Empero, una historia puede
tener más de un tema, y éstos, a su vez, pueden hallarse complejamente interrelacionados.
2. El héroe principal
La interpretación se apoya en la hipótesis básica de que le cuento que el sujeto relata alude
a él mismo. En una misma historia puede haber varios personajes, pero se debe advertir que
el héroe principal es aquel con el cual el examinado se identifica. Criterios objetivos que
permiten diferenciar al héroe principal de los protagonistas:
El héroe es la figura alrededor de la cual gira el relato.
Se aproxima al sujeto en edad y sexo.
Los acontecimientos se relatan desde su punto de vista.
Estas normas valen para la mayoría de casos, pero hay excepciones:
Puede haber más de un héroe y el sujeto identificarse con todos ellos, simultáneamente o
sucesivamente.
Suelen darse ciertas desviaciones y el sujeto identificarse con un héroe del sexo opuesto.
Estas identificaciones revisten gran importancia en la interpretación.
Suele ocurrir que una figura de identificación de importancia secundaria en el relato
represente, no obstante, actitudes profundamente reprimidas del sujeto.
Acaso los intereses, deseos, deficiencias, virtudes y habilidades que s ele atribuyen al
héroe sean en rigor los que el sujeto desea o teme poseer.
Es importante observar la adecuación del héroe, la capacidad de enfrentar cualquier
circunstancia de forma adecuada con la sociedad a la que pertenece.
Imagen de sí mismo: concepción que el sujeto tiene de su propio cuerpo, de su yo completo
y de su rol social.
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4. Concepción del ambiente
Es una compleja mezcla de la autopercepción inconsciente y la distorsión aperceptiva de los
estímulos, causada por las imágenes mnémicas del pasado. Cuanto más coherente sea la
descripción del ambiente en los relatos, con mayor seguridad puede ser considerada un
componente significativo de la personalidad del sujeto y un útil indicio en cuanto a sus
reacciones en la vida diaria.
Identificación: es muy importante reconocer con qué persona de la familia se identifica el
niño. Será muy útil observar, desde el punto de vista de su adecuación, qué papel
desempeña cada uno de los padres como figura de identifiación. Si bien el proceso de
identificación no se completa hasta el final de la pubertad, la historia temprana puede ser de
mucha significación.
6. Conflictos significativos
Se debe procurar averiguar no sólo su naturaleza sino también las defensas que el niño
utiliza contra la ansiedad provocada por esos conflictos. Aquí se brinda una excelente
oportunidad para estudiar la temprana formación del carácter y recoger datos útiles para los
fines pronósticos.
Hay conflictos que todos los niños experimentan al alcanzar determinada fase; otros, en
cambio, pueden tener un significado patológico.
8. Principales defensas
Lo que se debe buscar en los relatos no son sólo los impulsos sino también las defensas
contra esos impulsos. A menudo se obtendrá una información más amplia mediante el
estudio de las defensas, ya que éstas pueden manifestarse con más claridad que los
impulsos mismos; la organización defensiva puede relacionarse más directamente con la
conducta del niño. Al revelar los impulsos y las defensas, el CAT permite a menudo evaluar la
estructura de carácter del sujeto.
Además de investigar los principales mecanismos de defensa, también será útil estudiar los
aspectos molares de los relatos.
Al concepto de defensa se le debe atribuir un sentido amplio, relacionado con el control, es
decir, con la capacidad del individuo y el modo de enfrentar los estímulos internos y externos.
No sólo interesa conocer la índole de las maniobras defensivas sino también el éxito con que
se las emplea o el sacrificio que imponen a la personalidad actuante.
Vigilancia perceptual: las situaciones de estrés no sólo intensifican la función proyectiva
defensiva del yo sino que pueden mejorar su agudeza cognitiva.
La índole y el carácter patógeno de las defensas y otros conceptos estructurales sólo pueden
ser juzgados en función de su adecuación a la edad del sujeto.
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9. El “castigo” impuesto por un “crimen” y la adecuación del superyó
La relación entre el castigo elegido y la índole de la falta permite conocer la rigidez del
superyó.
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Ocampo y Arzeno definen la devolución como “la comunicación verbal, discriminada y
dosificada que el psicólogo hace al paciente, a sus padres y al grupo familiar de los
resultados obtenidos.
Discriminada porque debe apuntar a lo particular de un caso singular, evitando
generalizaciones que dificulten la comprensión. Dosificada para no abrumar al entrevistado
con un exceso de información que no logrará asimilar y que puede tener como efecto no
buscado el incremento del monto de ansiedad y que como consecuencia el paciente se
niegue a continuar con la entrevista o rechace las indicaciones que el psicólogo considere
necesarias: terapia individual, orientación familiar, etc.
La información debe ser clara, tratando de brindar una descripción integrada del entrevistado
y de lo que le pasa, a partir de las hipótesis que se construyen a lo largo del
psicodiagnóstico.
Es importante no tomar la devolución como un fin en sí mismo, sino como una parte de todo
el proceso psicodiagnóstico. En la primera entrevista el psicólogo informa acerca de los
pasos a seguir, incluyendo la explicación de que en la última entrevista se brindará la
información obtenida.
La comunicación de la información es compartida entre el entrevistador y el o los
entrevistados de manera tal que la aceptación o rechazo de la información que se brinda
hará que el psicólogo vaya adecuando la forma y el contenido de la devolución de acuerdo a
la reacción de aquellos. Es por esto que la información brindada no puede ser totalmente
planificada previamente por entrevistador. Este debe tener la suficiente habilidad y flexibilidad
como para advertir en este encuentro la capacidad o ausencia de insight que evidencia el
entrevistado, con la finalidad de respetar su tiempo interno para facilitar su posibilidad de
asimilar este tipo de información.
Cuando, por ejemplo, frente a una explicación del psicólogo, el entrevistado dice “eso no me
parece así”, esta respuesta puede reflejar la falta de insight, o una falla en el timing del
psicólogo, o una equivocación del mismo en cuanto a la selección de la información que está
devolviendo. Esta respuesta pone de manifiesto que la información que se le suministra está
muy alejada de su conciencia.
En cambio, cuando frente a los comentarios del psicólogo el sujeto comienza a establecer
nuevas asociaciones, este tipo de respuesta indica que la intervención fue realizada en el
timing adecuado.
Es posible que la devolución se realice en más de un encuentro, dos tal vez, a los fines de
posibilitar una adecuada comprensión y elaboración del contenido.
Objetivos de la devolución
1. Si se entiende que el entrevistado transfiere al entrevistador aspectos valorados,
rechazados, fantasías y relaciones vinculares, reintegrarlos a través de esta
comunicación verbal permitirá una buena separación entre ambos, preservando la salud
mental del entrevistador y favoreciendo al entrevistado, quien podrá reestrablecer una
imagen interna más integrada luego de haber brindado tanta información sobre sí mismo
respondiendo a los distintos tests.
2. Incrementar la información que el entrevistado tiene acerca de sí mismo a partir de hacer
consciente aquello que hasta el momento permaneción preconsciente y que pudo ser
proyectado a través de los estímulos propuestos por el entrevistador. El psicólogo
también aumenta la información que posee sobre el consultante a través de nuevos
observables que surgen en esta entrevista, los cuales le permiten inferir la aceptacióno el
rechazo de la información que se le brinda.
Según M.C. Sedín:
1. Sintetizar e integrar elementos del funcionamiento psicológico, que el sujeto percibe
habitualmente como dispersos.
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2. Clarificar aspectos descriptivos y en su caso, etio-patogénicos, de los trastornos que
originaron la consulta.
3. Orientar y aportar posibles vías de solución a los problemas planteados, a través de una
planificación de la intervención.
4. “Cerrar” el proceso evaluativo, dándole un sentido propio, tras haber cubierto los objetivos
iniciales.
5. Registrar las reacciones de los destinatarios ante los aportes de información, su actitud y
grado de tolerancia a los datos potencialmente ansiógenos.
6. Comparar la dinámica interpersonal de esta última entrevista, con la que tuvo lugar en
entrevistar anteriores, observar sus cambios y el sentido de los mismos.
7. Recopilar información con valor pronóstico.
Técnica de devolución
A adultos
Es importante que la misma se realice en un lenguaje claro y sencillo, evitando terminología
técnica. Debe ser acorde al nivel intelectual de quien lo recibe.
Es recomendable comenzar preguntándole si en el lapso de tiempo que transcurrió a partir
de la última entrevista de administración de técnicas se le ocurrió algo nuevo que desee
comentar. Esto permitirá que el paciente sienta que está siendo incluido y que el psicólogo
reorganice la devolución tomando los comentarios que van surgiendo.
En general, el psicólogo arma un esquema lo suficientemente elástico a fin de que a parir de
la comunicación se vaya modelando el ritmo de la devolución.
A fin de evitar bloqueos y resistencias, es recomendable comenzar por los aspectos más
exitosos y maduros, es decir los menos ansiógenos. Luego se puede continuar con los
contenidos más ansiógenos, ligados con sus aspectos patológicos.
En un primer momento es apropiado mencionar aspectos relacionados con el motivo de
consulta manifiesto, para luego referirse a aquellos que son más desconocidos por el sujeto.
Está contraindicado realizar interpretaciones en las que se comuniquen contenidos
inconscientes ya que se trata de un proceso diagnóstico y no terapéutico. La comunicación
no podría ser tramitada por el sujeto debido a que para ello se requiere de un proceso de
elaboración terapéutica. Estos conocimientos sólo crearían racionalizaciones y/o
sentimientos de ansiedad en el consultante que dificultarían la posibilidad de reconocer esos
aspectos como propios.
Puede ser útil, para hacer más comprensible la devolución, hacer referencia a algunos
aspectos de la entrevista o de las respuestas a las técnicas administradas. En el caso de la
devolución a padres no es pertinente que se muestre lo realizado por el niño a fin de respetar
el secreto profesional. Sí se pueden utilizar algunos fragmentos de la entrevista inicial que se
mantuvo con ellos, o de la hora de juego familiar.
M.C. Sedín plantea las siguientes tareas:
1. Ir ajustando y dosificando empáticamente sus aportes, en función de las características
específicas de cada caso.
2. Detenerse en aquellos aspectos que resulten especialmente problemáticos, explicitando
dudas y favoreciendo la interacción.
3. Tolerar el desacuerdo del sujeto, y aclarar el sentido y grado de seguridad de lo que le
está comunicando.
4. Dejar abierta la posibilidad de que sea el evaluado quien decida qué está dispuesto a
escuchar.
En general quien realiza la devolución debe ser la persona que administró el
psicodiagnóstico. En el caso de que el psicodiagnóstico hubiera sido solicitado por un
terapeuta, el psicólogo que lo administra informa al terapeuta y es éste quien comunica los
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resultados a su paciente. Se puede realizar también de manera conjunta, entre el terapeuta y
el psicólogo que administró el psicodiagnóstico.
En niños
Se comienza dando la devolución a los padres ya que son éstos quienes están a cargo de
los mismos.
Es importante transmitir la información de tal manera que la misma alivie los sentimientos de
impotencia y culpa que pueden haber generado en los padres la problemática del niño. Se
seguirán los mismos lineamientos que en la devolución a adultos.
Una característica propia se centra en posibilitar que los padres relacionen el mito de
consulta manifiesta con la funcionalidad y el significado que el mismo tiene para ese grupo
familiar.
En el caso que la consulta no haya sido espontánea, sino que el problema ha sido detectado
por tercero, uno de los objetivos principales será lograr que los padres hagan insight.
Cuando el psicólogo advierte que el niño no padece realmente de un trastorno, sino que la
problemática existe en otro miembro de la familia o en la dinámica familiar, uno de los
objetivos es puntualizar en quién o quienes debe centrarse el tratamiento.
Una vez realizada la devolución a los padres se efectúa la devolución al niño. Las técnicas
que se utilizan se adecuarán a la edad y características del niño. Si son pequeños se
emplearán fundamentalmente técnicas lúdicas. En niños más grandes se puede utilizar más
el lenguaje verbal, adecuándolo a la edad y nivel de los mismos.
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