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Reflexiones del Vía Crucis Parroquial

Este documento presenta las nueve estaciones del Vía Crucis, comenzando con la Última Cena donde Jesús lava los pies de sus discípulos. Otras estaciones incluyen la institución de la Eucaristía, Jesús orando en el Huerto de Getsemaní, su traición, negación y juicio. La séptima estación describe a Jesús siendo azotado y coronado de espinas, y la octava presenta a Simón de Cirene ayudando a Jesús a llevar la cruz. La novena estación conclu

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Reflexiones del Vía Crucis Parroquial

Este documento presenta las nueve estaciones del Vía Crucis, comenzando con la Última Cena donde Jesús lava los pies de sus discípulos. Otras estaciones incluyen la institución de la Eucaristía, Jesús orando en el Huerto de Getsemaní, su traición, negación y juicio. La séptima estación describe a Jesús siendo azotado y coronado de espinas, y la octava presenta a Simón de Cirene ayudando a Jesús a llevar la cruz. La novena estación conclu

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VIA CRUCIS

PARROQUIAL
PEÑAFLOR, 18 DE MARZO DE 2005
PRIMERA ESTACIÓN: EN LA ÚLTIMA CENA
JESÚS LAVA LOS PIES A SUS DISCÍPULOS.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo que le


había llegado la hora de pasar de este mundo al
Padre, Jesús, que había amado a los suyos que
estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Se
pusieron a cenar. Se levantó de la mesa, se quitó el
manto, tomó una toalla y se la ciñó. Luego echó
agua en un barreño y comenzó a lavar los pies de
sus discípulos y a enjugárselos con la toalla que se
había ceñido. Después de lavarles los pies, se puso
el manto, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo:
“ ¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me
llamáis el maestro y el señor; y decís bien, porque lo
soy. Pues si yo, el señor y el maestro, os he lavado
los pies, también vosotros os lo debéis lavar unos a
otros.
En cada eucaristía, el Señor, asume nuestras
fragilidades y torpezas. Con su Palabra nos ilumina y
hace, que por la comunión de su cuerpo y de su
sangre, nunca nos falten las fuerzas para poder
llevarlas no oprimiendo nuestras vidas sino sobre
nuestros hombros. No es difícil mirar a Jesús, y sin
preguntarle nada, que de antemano nos responda:
no me pidáis que os quite la cruz...pedidme que Dios
os dé la fuerza necesaria para poder llevarla.

SEGUNDA ESTACIÓN: EN LA ÚLTIMA CENA


JESÚS NOS DA EL SACRAMENTO DE SU
CUERPO Y DE SU SANGRE.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:
A la hora determinada se puso en la mesa con
sus discípulos. Y les dijo: “ He deseado vivamente
comer esta pascua con vosotros antes de mi
pasión” . Luego tomó el pan, dio gracias, y lo partió
y se lo dio, diciendo: “ Esto es mi cuerpo, que es
entregado por vosotros; haced esto en recuerdo
mío” . Y de la misma manera el cáliz, después de la
cena, diciendo: “ Esto es mi cuerpo, que es
entregado por vosotros; haced esto en recuerdo
mío” . Y de la misma manera el cáliz, después de la
cena diciendo: “ Este cáliz es la nueva alianza
sellada con mi sangre, que se derramada por
vosotros” .

Es al final del banquete cuando Jesús anuncia


la traición de Judas; probablemente Judas comulgó;
la advertencia es terrible: recibir el cuerpo de Cristo
no nos garantiza que no le traicionemos ya. Y es en
ese momento cuando los discípulos se ponen a
discutir quién es el mayor, siendo así que la
eucaristía tiene que proponernos ante todo el
servicio de los demás... Es lo que Jesús le dice a
Pedro. A pesar de la perspectiva de su negación, le
confía una función principal entre sus hermanos:
tendrá que afianzarlos en la fe.

TERCERA ESTACIÓN: JESÚS EN EL


HUERTO DE LOS OLIVOS.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Salió y fue, según su costumbre, al monte de los


Olivos. Sus discípulos lo acompañaban. Cuando
llegó al lugar, les dijo: “ Orad para no caer en la
tentación” . Él se apartó de ellos como un tiro de
piedra, se arrodilló y se puso a orar, diciendo:
“ Padre, si quieres, aleja de mi este cáliz, pero no se
haga mi voluntad, sino la tuya” . Y se le apareció un
ángel del cielo reconfortándolo. Entró en agonía, y
oraba más intensamente; sudaba como gotas de
sangre, que corrían por el suelo” .

La agonía de Jesús es un episodio de su


pasión. Allí todo se desarrolla en el corazón de
Cristo. Y este combate interior es tan terrible que la
sangre de Jesús se pone a chorrear como chorreará
luego en la cruz. Todo su ser de hombre se rebela
contra el sufrimiento y la muerte; sin embargo acepta
la voluntad de aquél a quien llama cariñosamente
“ Padre” . En otra ocasión, un ángel había alentado
al profeta Elías en medio de su desánimo y le había
dado fuerzas para seguir caminando por el desierto
hasta la montaña de Horeb, en donde tuvo una
misteriosa visión de Dios.

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS, TRAICIONADO


POR JUDAS, ES APRESADO.
S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.
R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Aún estaba hablando, cuando apareció un gran


tropel de gente encabezado por el llamado Judas,
uno de los doce, el cual se acercó a Jesús para
besarlo. Jesús le dijo: “ Judas, ¿con un beso
entregas al hijo del hombre?” . Los que estaban con
él, viendo lo que iba a ocurrir, le dijeron: “ Señor,
¿les damos con la espada?” . Uno de ellos dio un
golpe al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja
derecha. Jesús dijo: “ ¡Basta ya! ¡Dejad!” . Y
tocando la oreja lo curó. Y dijo a los sumos
sacerdotes, a los oficiales del templo y a los
ancianos que habían venido a prenderlo: “ Habéis
venido a prenderme como a un ladrón, con espadas
y palos.

En cada altar, y todos los días, se nos entrega


Jesús para que nunca olvidemos que las palabras
se quedan cortas, y el viento se las lleva, si no van
acompañadas de amor. En la vida, la eucaristía nos
inyecta el coraje necesario para que nuestra entrega
nunca quede al borde del camino ni a la intemperie
de los que piensan que no merece la pena darse por
nada sino es por algo a cambio.

QUINTA ESTACIÓN: JESÚS ES NEGADO


POR PEDRO.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Pedro estaba sentado abajo, en el patio;


llegó una de las criadas del sumo sacerdote y, al ver
a Pedro calentándose, lo miró y le dijo: “ También tú
andabas con Jesús el nazareno” . Él lo negó
diciendo: “ No sé ni entiendo lo que dices” . Salió
fuera al vestíbulo, y cantó el gallo. Al verlo de nuevo
la criada, volvió a decir a los presentes: “ Este es de
ellos” . Él lo negó otra vez. Y poco después los
presentes decían a Pedro: “ Ciertamente eres de
ellos, pero eres galileo” . Pero él se puso a maldecir
y a perjurar: “ No conozco a ese hombre que
decís” . Y al instante cantó el gallo por segunda vez.
Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho:
“ Antes que el gallo cante dos veces, me negarás
tres” . Y se echó a llorar.

¡Qué llamada y qué signo de amistad en la


mirada de Jesús clavada en Pedro! Esa mirada nos
recuerda que no se llega a la verdadera contrición a
base de rumiar el pecado, sino volviéndose hacia el
Cristo salvador. No se trata de hundirse en el
remordimiento y en la culpa, sino de dar una vuelta
al corazón bajo la luz de Dios. Cristo ha venido
precisamente porque éramos pecadores.
SEXTA ESTACIÓN: JESÚS ES JUZGADO
POR PILATO.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las


autoridades y al pueblo, y les dijo: “ Me habéis
traído a este hombre como alborotador del pueblo;
yo lo he interrogado delante de vosotros y no lo he
encontrado culpable de las cosas de que lo acusáis.
Herodes tampoco, puesto que nos lo ha devuelto.
Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Por
tanto, lo pondré en libertad después de haberlo
castigado” . Ellos gritaban todos a una: “ Quita de
en medio a ese y deja en libertad a Barrabás” . De
nuevo Pilato les habló, pues quería dejar en libertad
a Jesús. Pero ellos gritaron: ¡Crucifícalo!
¡Crucifícalo!” . Y Pilato, por tercera vez, les dijo:
“ Pero qué mal ha hecho?. No he encontrado en él
causa alguna de muerte; por tanto, lo dejaré en
libertad después de haberlo castigado” .

Pero Pilato reconoce que Jesús es inocente y


así lo afirma por dos veces. Herodes es el tipo del
curioso superficial, incapaz de interesarse en
profundidad y con generosidad por nada ni por
nadie. Delante de él, Jesús guarda silencio, no
ciertamente por desprecio, sino más bien por una
inmensa piedad.

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS ES AZOTADO


Y CORONADO DE ESPINAS.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:
Los soldados llevaron a Jesús dentro del
palacio, al pretorio, y reunieron a toda la tropa; le
vistieron con una túnica púrpura, le pusieron una
corona trenzada de espinas y comenzaron a
saludarlo: “ Viva el rey de los judíos” . Y le
golpeaban la cabeza con una caña, lo escupían y,
doblando la rodilla, le hacía reverencias. Después de
haberse burlado de él, le quitaron la túnica, le
pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Señor Jesús, Rey coronado de espinas, débil y


vulnerable, humillado y vejado, líbranos de ofender a
alguien más débil que nosotros, líbranos de creernos
superiores a los demás, de pensar que tenemos
derecho a hacer reproches y a poner orden a
nuestro alrededor. Ayúdanos a ejercer el poder y la
autoridad que poseemos, por muy pequeños que
sean, como tú nos enseñaste: coronado de espinas.
OCTAVA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A
JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO.

LECTOR:

Cuando lo conducían, echaron mano de un


tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le
cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.
Lo seguía mucha gente del pueblo y mujeres, que se
daban golpes en el pecho y se lamentaban por él.
Jesús se volvió a ellas y les dijo: “ Hijas de
Jerusalén, no lloréis por mí, porque si esto hacen al
leño verde, ¿qué no harán al seco?.
La eucaristía, en la vida del seguidor de Jesús,
se convierte en ayuda puntual y necesaria para
ascender y poder llegar a la perfección cristiana.
Jesús dejó que, parte del peso del gran madero,
fuese compartido por Simón el de Cirene. Cristo, por
su eucaristía, se convierte en nuestro personal
Cirineo: Nos empuja. Nos anima. Nos levanta para
que sea más fuerte el pan de los ángeles que las
contrariedades y losas de los hombres.

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS ES


CRUCIFICADO

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.

LECTOR:
Llevaban también a dos criminales para
ejecutarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado
Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los criminales,
uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía:
“ Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Ascender al calvario acompañando al Señor, es


intentar componer un acorde lo más perfecto posible
en nuestra existencia con las notas que El nos
marca en el Evangelio. Celebrar la eucaristía es
hacer memoria de aquellas horas santas e históricas
de Jesús. Fue clavado para que el hombre
entendiese la gran locura de Dios: el amor de Dios
por el hombre es capaz de cualquier cosa. La
eucaristía nos anima y nos educa a ver la cruz, no
como un adorno cincelado en oro o plata, sino el
árbol desde donde nos cae gratuitamente a todos el
fruto de la redención.
DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES
ENCARNECIDO Y ULTRAJADO.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.
LECTOR:
El pueblo estaba mirando. Las mismas
autoridades se burlaban, diciendo: Ha salvado a
otros, que se salve a sí mismo si es el mesías de
Dios, el elegido” . También los soldados se burlaban
de él, se acercaban y le daban vinagre, diciendo:
“ Si tú eres el rey de los judíos sálvate a ti mismo” .
Encima de él había un letrero que decía: “ Este es
el rey de los judíos” .

Vivir, en toda su intensidad la Eucaristía, es


compartir la suerte de Aquel que en obediencia a
Dios todo lo dio sufriendo y de todo fue arrancado.
Atender su Palabra es abandonar caminos
equivocados, desprendernos de aquellos disfraces
que distorsionan la grandeza que llevamos dentro.
Contemplar y vivir la eucaristía es ver a un Señor
que, antes de subir a la cruz, es presentado como
vino en Belén por primera vez al mundo: desnudo y
despojado de toda riqueza
DECIMO PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS PROMETE
SU REINO AL BUEN LADRÓN

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.

LECTOR:

Uno de los criminales crucificados le insultaba


diciendo: “ ¿No eres tú el mesías? Sálvate a ti
mismo y a nosotros” . Pero el otro le reprendió
diciendo: “ ¿Ni siquiera temes a Dios tú que estás
en mismo suplicio? Nosotros estamos aquí en
justicia, porque recibimos lo que merecen nuestras
fechorías; pero este no ha hecho nada malo” . Y
decía: “ Jesús, acuérdate de mí cuando vengas
como rey” . Y le contestó: “ Te aseguro que hoy
estarás conmigo en el paraíso” .
La cruz produce la conversión: San Lucas describe
con emoción la fe del malhechor que había sido
crucificado con Jesús. Ese hombre se dirige a él con
una confianza admirable, llamándolo sencillamente
por su nombre “ Jesús” , lo mismo que había hecho
en otra ocasión los diez leprosos. Se dirige a él
como a Dios, repitiendo una plegaria judía de los
moribundos: “ Acuérdate de mí” . Y afirma la
realeza de este crucificado. A esta fe extraordinaria
Jesús responde con serena certidumbre: hoy, es ese
hoy de la salvación que tantas veces había
anunciado.

DECIMO SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS EN LA


CRUZ, LA MADRE Y EL DISCÍPULO.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.

LECTOR:

Estaba en pie junto a la cruz de Jesús su madre,


María de Cleofás, hermana de su madre, y María
Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al
discípulo preferido, dijo a su madre: “ Mujer, ahí
tienes a tu hijo” . Luego dijo al discípulo: Ahí tienes
a tu madre” . Y desde aquel momento el discípulo
se la llevó con él” .
Aquella que, durante nueve meses, llevó en su
seno a Cristo llamado a ser eucaristía se encuentra,
frente a frente con El, clavado en una cruz.
También nosotros, cada vez que invocamos el
nombre de María, podemos abrirnos al encuentro
personal de Aquel que todo lo da para que
aprendamos la lección de que, en el amor y en el
perdón, se encuentra la mayor expresión de
entrega.

DECIMO TERCERA ESTACIÓN: JESÚS


MUERE EN LA CRUZ.

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.
LECTOR:

Desde el mediodía se oscureció toda la tierra


hasta las tres de la tarde. Y hacía las tres de la tarde
Jesús gritó con fuerte voz: Dios mío, Dios mío, ¿por
qué me has abandonado?” . Algunos de los
presentes, al oírlo, decían: “ Mirad, llama a Elías” .
Uno fue corriendo a buscar una esponja, la empapó
en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber,
diciendo: “ Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo” .
Pero Jesús, lanzando un gran grito, expiró. La
cortina del templo se rasgó en dos de arriba a bajo.
El oficial, situado frente a él, al verlo expirar así,
exclamó: “ Verdaderamente este hombre era hijo de
Dios” .
El calvario era y sigue siendo un monte para
todo aquel que quiera entender, mirar y comprender
la salvación de Dios: la Palabra clavada nos habla
escandalosamente, como en Belén también un día lo
hizo, del amor que Dios nos tiene. Nació en la
soledad de una noche y murió solitario en la hora de
nona.
La eucaristía es presencia real y misteriosa de
un Jesús que muere y resucita, que habla y se
presenta con la misma actualidad con la que lo hizo
en aquellos que vivieron codo con codo sus días de
pasión y de gloria.

DECIMO CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES


DEPOSITADO EN EL SEPULCRO

S/ TE ADORAMOS, CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.

LECTOR:

Un hombre llamado José, miembro del tribunal


supremo, se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de
Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana
y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, en el
que todavía no había sido puesto nadie. Era el día
de la preparación de la pascua, y rayaba ya el
sábado. Las mujeres que habían acompañado a
Jesús desde Galilea lo siguieron de cerca y vieron el
sepulcro y cómo fue colocado su cuerpo.
Regresaron y prepararon aromas y ungüentos.

Hay que morir para vivir y, aunque muchos se


empeñen en lo contrario, hay que vivir para aprender
a morir. Es la gran lección que, magistralmente,
Jesús nos enseña en este vía crucis. Por Dios y por
el hombre ¡todo! Sin Dios y sin el hombre ¡nada!

En cada eucaristía quedan sepultados millones


de granos de fe, que como la mostaza, serán un día
grandes árboles en los que anidarán para siempre y
felizmente los hijos que creyeron y esperaron en las
promesas de Jesús en la tierra.
¿Vivimos cada eucaristía como un aperitivo de
aquello que nos espera por gustar en compañía de
Dios el día de mañana?
DECIMO QUINTA ESTACIÓN: JESUS SALE
VIVO Y GLORIOSO DE SU TUMBA.

S/ TE ADORAMOS, OH CRISTO, Y TE BENDECIMOS.


R/ QUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTES AL
MUNDO.

LECTOR.

Os anunciamos la buena noticia, la promesa


hecha a nuestros Padres y que Dios ha cumplido a
favor de nosotros, sus hijos. Ha resucitado a Jesús:
éste es el anuncio de los Apóstoles.

El sepulcro vacío no es prueba suficiente:


podrían haber robado el cuerpo de Jesús. Y sin
embargo los judíos habían montado guardia en torno
a él. Tal vez María Magdalena tenía también sus
dudas al ir hacia el sepulcro. Igualmente los
apóstoles Pedro y Juan. Pero el Señor se apareció a
la Magdalena, a los Apóstoles, a los discípulos de
Emaús.
Lo han visto vivo. Les ha partido el pan. Les ha
dado de comer. Les ha deseado la paz, no una paz
como la da el mundo, sino su paz. Su muerte no
tendría ningún sentido, ninguna eficacia, sino
hubiera resucitado. Pero las puertas de la tumba se
abren para que nosotros, con él, nos encaminemos
a la vida nueva. Sepamos, pues, participar de la
resurrección de Jesús y vivir como resucitados,
como hombres y mujeres libres.

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