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Ensayo El Sermon Del Monte

El documento resume las ocho bienaventuranzas pronunciadas por Jesús en el Sermón del Monte. Explica que describen las cualidades espirituales que deben reflejar todos los cristianos, no grupos selectos. También aclara que las bendiciones prometidas son tanto para esta vida como para la venidera, y que son un regalo gratuito de Dios y no algo que se gana por esfuerzo propio.

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Ensayo El Sermon Del Monte

El documento resume las ocho bienaventuranzas pronunciadas por Jesús en el Sermón del Monte. Explica que describen las cualidades espirituales que deben reflejar todos los cristianos, no grupos selectos. También aclara que las bendiciones prometidas son tanto para esta vida como para la venidera, y que son un regalo gratuito de Dios y no algo que se gana por esfuerzo propio.

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Todos es en algún momento hemos escuchado las bienaventuranzas, parte del

sermón del monte, pero para considerar cada una de ellas es necesario responder
las siguientes preguntas: ¿a quienes describe? ¿Qué cualidades se exaltan? ¿Qué
bendiciones prometen?

En primera instancia las ocho bienaventuranzas no nos hablan de un grupo selecto


de personas, no es un comando de fuerzas especiales espirituales, cada una de
esas frases encierra lo que realmente debe reflejar un verdadero cristiano, es lo que
el Señor ideó para cada representante de su reino en esta tierra. Ahora pues esto
derrumba lo que por mucho tiempo se ha pensado que más bien describía diferentes
grupos de personas dentro del cristianismo, los mansos, los que procuran la paz,
los limpios, entre otros; en realidad son características que deben mostrarse en
cada cristiano y que debemos anhelar cada día que se reflejen en nosotros.

Por mucho tiempo se ha discutido el verdadero significado del mensaje de Jesús en


las bienaventuranzas, ¿a qué se refería? ¿Hablaba de un hambre física?, ¿Cuándo
hablaba de pobres se estaba dirigiendo a la clase social? Algunos tienden a pensar
que si, que venía a restablecer el reino de Israel como un Juez del antiguo
testamento, sin embargo antes de esto, en la tentación Jesús dejo en claro que se
rehusaba a satisfacer una necesidad física en busca de su propio beneficio, porque
él quería mostrar que había una necesidad aun mayor, la espiritual. Jesús tenía un
origen diferente por tal razón su carácter era diferente, las cualidades a las que se
refiere el señor aquí son de carácter espiritual.

Las bendiciones prometidas en estas declaraciones, son tanto para el presente


como para el futuro, es comenzar a recibir aquí un poco de la cosecha y luego en el
futuro vendrá la siega completa.

Muchos ven en el sermón del monte ideales inalcanzables, algo difícil de cumplir,
otros defienden que cumplirlo para obtener las bendiciones seria como ser salvo por
nuestros propios esfuerzo, no obstante ver el sermón del monte como una nueva
ley tiene dos propósitos, primero que el no cristiano entienda que no puede agradar
a Dios por sí mismo y que necesita de cristo para ser perdonado y justificado, en
segunda instancia en seña a la persona que ya ha venido a Cristo y que ha sido
justificado, a cómo vivir una vida que agrade a Dios; De manera más simple la ley
nos envía a Cristo para que seamos justificados, y Cristo nos envía de vuelta a la
ley para que seamos santificados.

Podemos decir que las personas descritas en las bienaventuranzas forman el


pueblo cristiano, al menos en lo ideal; que las cualidades alabadas son de carácter
espiritual; y que el beneficio prometido (gratuito, imposible de ganar) es la bendición
gloriosamente incluyente del reinado de Dios, probada solo un poco ahora y
disfrutada en su totalidad más tarde, que incluye el poder ver a Dios.

Ahora veamos las bienaventuranzas, las primeras cuatro hablan de la relación del
cristiano con Dios y las cuatro siguientes nos muestran el cristiano con sus
relaciones y sus semejantes.

Los Pobres en espíritu

En la antigüedad ser pobre significaba no poseer ningún bien material, y como tal lo
único que quedaba era depender de Dios, así que el termino fue dándole un tópico
en la parte espiritual, fue utilizado por David en los salmos e incluso el profeta Isaías,
el pobre al no tener como resolver ni a dónde acudir solo podía mirar a Dios en
busca de salvación, los describe como personas humildes y de espíritu quebrantado
a los cuales Dios mira y se complace en habitar con ellos, Jesús comienza el sermón
mostrando que él venía a traer buenas nuevas a esas personas, Isaías 61; Marcos
4; contradice y quebranta todo paradigma, los que no tienen nada que ofrecer, por
el contrario necesitan más, de ellos es el reino de los cielos, no de quien podría
vanagloriarse al creerse merecedor de él y así lo muestra llevando el mensaje a
personas excluidas, que nadie daba nada por ellas como las prostitutas, los
publicanos, entre otros.

Aún hoy la condición indispensable para recibir el reino de Dios es reconocer


nuestra pobreza espiritual delante de Dios. Porque somos pecadores y no
merecemos nada más que el juicio de Dios. No tenemos nada que ofrecer, nada
que abogar, nada con lo cual comprar su favor.
Los que lloran. Esta bienaventuranza no se refiere al dolor experimentado por la
pérdida de un ser querido, o un bien, son otros tipos de lágrimas a las que Jesús
hace referencia y que son muy ignoradas por muchos cristianos hoy en día, uno de
los errores frecuentes es dar más importancia a la gracia restándole importancia al
pecado, incluso al predicarle a otra persona le hablamos que reciba la salvación por
ser un regalo de Dios que lo ama y muchas veces no se la hace énfasis en que eras
un pecador mas Dios mostro su amor por ti salvándote cuando lo que merecías era
la muerte.

Jesús lloró por los pecados de otros, se lamentó por las ciudades que no lo
aceptaron, Pablo lloró al reconocer su situación, pero a veces pareciera que no hay
dolor por el pecado en nosotros, no hay dolor por la condición en la que estuvimos
y en la que se encuentran muchos actualmente, solo los que lloran de esta manera,
reciben la bendición de la consolación que consiste en el perdón absoluto y y
sobretodo gratuito de Dios.

Los mansos. Ésta frase nos habla de los que tienen corazón humilde, tierno, pero
¿Cuál es el tipo de humildad que resalta esta bienaventuranza? El Dr. Lloyd-Jones
la define como una actitud tierna y humilde hacia otros que está determinada por
una estimación real de nosotros mismos. Nos habla que es fácil ser honestos con
Dios y reconocer nuestras faltas, pero hay un problema que radica en permitir que
otros digan lo mismo de nosotros, es decir ante Dios admito mi problema, pero
cuando otro me lo señala no lo acepto, me siento herido y juzgado aun por mi propio
hermano y esto es una especie de hipocresía en mí, cuando la mansedumbre
carece.
Mansedumbre es según El Dr. Lloyd-Iones: " tener una idea adecuada de uno
mismo, la cual se manifiesta en la actitud y conducta que tenemos respecto a otros
La persona realmente mansa es la que vive sorprendido de que Dios y los hombres
puedan pensar tan bien de él y lo traten de la manera como lo tratan” Esto lo vuelve
gentil, humilde, sensible, paciente en todas sus relaciones con los demás.
Los que tiene hambre y sed de justicia. Los hambrientos y sedientos a los que
Dios satisface son los que tienen hambre y sed de justicia la cual debe tener todo el
pueblo de Dios, en la palabra la justicia se refiere a tres aspectos, legal, moral y
social, la justicia legal se refiere a nuestra relación correcta con Dios, la justicia moral
tiene que ver con el carácter y la forma de conducirnos que agrada a Dios y la justicia
social que tiene que ver con la liberación del hombre de opresión.

Resumiendo las primeras cuatro bienaventuranzas nos van llevando un paso a otro
primero reconociendo nuestra necesidad de Dios, luego llorar al ver cuál es
realmente nuestra condición, para posterior a esto nuestra pobreza espiritual nos
lleve a conducirnos correctamente hacia Dios y las demás personas para que
nuestra confesión nos conduzca a un hambre y sed de justicia, que es anhelar cada
día ser mejor.

Los misericordiosos.
"Misericordia" es compasión por la gente en necesidad, así como el ser manso es
reconocer ante los demás que somos pecadores, ser misericordioso es tener
compasión de otros porque ellos también son pecadores.
Esta bienaventuranza nos habla de que los misericordiosos alcanzaran
misericordia, Jesús no detallo sobre quienes debemos tener misericordia, si es solo
por un grupo de personas, lo que sí sabemos es que Dios es misericordioso y
muestra su misericordia constantemente “nuevas son sus misericordias” no
podemos recibir la misericordia de Dios a menos que nos hayamos arrepentido y no
podemos pensar que nos hemos arrepentido si no tenemos misericordia del pecado
de los demás.

Los de limpio corazón.


Limpieza de corazón habla de una total sinceridad, de ser hechos de una sola pieza,
es decir uno solo para cualquier situación, y ¿Por qué se dice de esta manera?
Todas las personas están acostumbradas a llevar máscaras, ocultar su verdadera
naturaleza o su verdadero carácter tras las mismas.
existe un paralelo entre el salmo 24 donde el Salmista hablaba de integridad, el puro
de manos y limpio de corazón, ser limpio de corazón es ser integro que sea el mismo
y que actúe de acuerdo a lo que hablo o a lo que digo creer, Jesús critico esto de
los fariseos, ellos hablaban una cosa pero por dentro eran otra, el los llamo
sepulcros blanqueados, por fuera tenían apariencia de ser piadosos, pero dentro de
ellos en su corazón se ocultaban cosas terribles, no eran personas integras de una
sola pieza, tenían una máscara, un traje de piedad.
Hoy el sermón del monte más que nunca nos llama a reflexión ¡somos consecuentes
con lo que predicamos?

Los pacificadores.
Un pacificador es alguien que se opone a la violencia en especial a la guerra, es la
persona que promueve o establece la paz, en esta bienaventuranza los que
procuran la paz serán reconocidos como hijos de Dios, Todo cristiano, según esta
bienaventuranza, está llamado a ser un pacificador tanto en la comunidad como en
la iglesia.
Como cristianos no deberíamos buscar conflictos ni tampoco ser responsables de
ellos, por el contrario somos llamados somos llamados a procurar la paz y a seguirla,
la pacificación es obra de Dios ya que es mediante el que fuimos reconciliados, un
ejemplo de pacificación es el evangelismo mediante el cual se busca traer a los
pecadores a Cristo y nos ayuda a unirnos como iglesia.

Los que padecen persecución.


Muchas veces por más que procuremos la paz algunos se van a resistir, no van a
querer ceder a la reconciliación, no todos los intentos serán exitosos.
Jesús esperaba que la reacción de los discípulos ante la persecución con Gozo y
alegría, no buscando vengarse como lo haría cualquier persona al sentirse agredido.
Puesto que todas las bienaventuranzas describen lo que todo discípulo cristiano
está destinado a ser, concluimos que la condición de padecer desprecio, rechazo,
calumnia y persecución, es una marca normal del o cristiano tal como lo es ser de
limpio corazón o misericordioso. Todo cristiano debe ser un pacificador, y todo
cristiano debe esperar oposición.

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