EMtodo
EMtodo
PUNTOS CLAVE
frecuentemente en la sustancia A B
blanca periventricular y subpial. Su
tamaño es variable, en general no
mayor de 1,5 cm de diámetro, con
tendencia a coalescer, dando como
resultado placas de mayor tamaño.
Pueden aparecer placas en la sus-
tancia gris, en general subpiales,
pero son más difíciles de identifi-
car; las neuronas suelen estar res-
petadas (fig. 1).
Se distinguen la lesión aguda,
en la que el fenómeno patológico
fundamental es la inflamación, y la
lesión crónica, en la que destacan
la desmielinización, la degenera-
ción axonal y la gliosis. La lesión
aguda presenta unos bordes mal
definidos, con un importante infil-
trado inflamatorio, preferente- Fig. 1. Placas de desmielinización en cerebro (A) y médula espinal (B). Microfotografía cedida por el Dr. G. Iz-
mente de linfocitos T, linfocitos B, quierdo.
microglía activada y macrófagos,
en los que aparecen restos de mie-
lina en distintas fases de digestión. Se produce, además, pér-
dida de oligodendrocitos, con degradación de las vainas de
mielina, degeneración axonal en grado variable y posterior
proliferación de astrocitos (fig. 2).
En la lesión crónica existe poca actividad inflamatoria,
pero hay una importante pérdida de vainas de mielina y de
oligodendrocitos, mostrándose los axones desmielinizados,
en ocasiones degenerados, con formaciones de redes de pro-
longaciones astrocitarias. Las localizaciones preferentes de
estas lesiones son en nervio óptico, regiones periventricula-
res, tronco encefálico y médula espinal.
Hay placas en las que ocurre un fenómeno de remielini-
zación parcial (placas sombreadas), demostrándose la exis-
Fig. 2. Lesión aguda. Infiltrado inflamatorio perivenoso. Microfotografía cedida
tencia de oligodendrocitos o de sus prolongaciones y axones por el Dr. G. Izquierdo.
finamente mielinizados.
Existen diversas formas especiales de enfermedad des-
mielinizante, que se consideran variantes de la EM; estas guiente. Ha sido considerada tradicionalmente como una
formas sólo se diagnostican en ocasiones y se han clasificado forma especial de esclerosis múltiple, frecuente en japoneses,
entre las formas crónicas localizadas, con frecuencia recu- pero su situación nosológica es discutida en la actualidad,
rrentes. En la esclerosis concéntrica de Baló, aparecen zonas dado que hay diferencias, entre ambos procesos, genéticas,
de desmielinización en anillo, que alternan con bandas de anatomopatológicas (existe proliferación vascular y necrosis
mielina de apariencia normal. La esclerosis difusa de Schil- parenquimatosa), en el líquido cefalorraquídeo (LCR) y en la
der ha sido en ocasiones confundida con casos de leucodis- resonancia magnética (RM). Asimismo, presenta una buena
trofia, dado que se presenta en edades inferiores a las de la respuesta al tratamiento con plasmaféresis y existe un auto-
EM típica. En ella pueden aparecer cefalea, afasia, ceguera anticuerpo IgG (NMO-IgG) en el suero que es específico en
cortical y sordera, síntomas y signos relativamente infre- estos pacientes. Por todo ello, lo más probable es que se tra-
cuentes en la EM; desde el punto de vista anatomopatológi- te de una entidad nosológica propia, que habría que diferen-
co, se caracteriza por grandes placas de desmielinización, ciar del síndrome que ocasionalmente puede aparecer en ca-
particularmente en las porciones posteriores de los hemisfe- sos de EM.
rios cerebrales. En la fase aguda se observa un infiltrado in- Finalmente existen formas localizadas agudas, monofási-
flamatorio totalmente indistinguible de las placas típicas de cas de enfermedad desmielinizante inflamatoria idiopática,
EM, pudiendo demostrarse en algunos casos, considerados que sólo en ocasiones desarrollan una EM, son la neuritis
como formas transicionales otras placas menores en el SNC. óptica (entre el 40-70% desarrollan EM) y la mielitis recu-
La neuromielitis óptica (NMO) (enfermedad de Dévic) se rrente (entre el 5-10% desarrollan EM).
caracteriza por la presencia de neuritis óptica aguda o suba- Por último, debe constatarse la existencia de casos de
guda asociada con mielitis transversa simultánea o subsi- EM clínicamente silentes, que probablemente constituyen
Etiopatogenia
La predisposición hereditaria, com-
binada con el factor ambiental des-
conocido, induce la aparición de
células T autorreactivas, que tras
un período de latencia de 10-20
años, serán activadas por un factor
sistémico o local (infección viral,
puerperio, etc.) mediante un meca-
nismo de mimetismo molecular
(epítopes compartidos por la mieli-
na y los posibles agentes infeccio-
sos)6 o por una estimulación a tra-
vés de superantígenos virales o
bacterianos (proteínas bacterianas
o virales que son capaces de unirse
a la molécula HLA de la molécula
presentadora de antígenos fuera de
la hendidura de unión antigénica)7.
Una vez reactivadas, estas células T
Fig. 3. Patrones anatomopatológicos. CNTF: factor ciliar neurotrófico.
autorreactivas se unen a la pared
Modificada de Lassman H. Recent neuropathological findings in MS–implications for diagnosis and therapy.
endotelial mediante la interacción J Neurol. 2004;251:IV2- IV5.
de dos moléculas LFA-1 (antígeno
asociado a la función leucocitaria) y
VLA-4 (antígeno muy tardío) pa-
san la barrera hematoencefálica (BHE) debido a la acción de (respuesta antiergotípica), así como inhibición de su activa-
enzimas del tipo de la MMP-9 (metaloproteasa-9). Gracias a ción (respuesta antiidiotípica), contribuyendo de este modo a
la acción de quimiocinas, (citocinas quimioatrayentes que la contrarregulación de la inflamación8,9.
son responsables del reclutamiento selectivo de células infla- El modelo patogénico de la esclerosis múltiple basado en
matorias), se reclutan otras células en el proceso inflamato- la inmunidad celular mediada por células T resulta el más
rio. Una vez en el SNC, el linfocito T activado encontrará a aceptado en la actualidad; no obstante, los datos inmunopa-
una célula presentadora de antígeno (macrófago o micro- tológicos de patrones heterogéneos sugieren la existencia de
glía), que expresa en su superficie el antígeno responsable de diferentes mecanismos patogénicos: la desmielinización me-
la EM, que es desconocido en el contexto de una molécula diada por linfocitos T y, en grado variable, por anticuerpos
HLA clase II y de las moléculas coestimuladoras. (patrón I y II); una oligodendropatía secundaria (dying-back)
Una vez constituido el complejo trimolecular (receptor de a la expresión anómala de las proteínas mielínicas y con
la célula T o RCT, el antígeno y la molécula HLA clase II), apoptosis de los oligodendrocitos (patrón III); y la pérdida
las células T, que son de fenotipo colaborador CD4 tipo 1 gradual de los oligodendrocitos combinada con desmielini-
(Th1) producen citocinas proinflamatorias (interferón ␥, fac- zación (patrón IV)10-12 (fig. 3).
tor de necrosis tumoral alfa [TNF ␣, interleucina 1 [IL-1], Entre los mecanismos efectores de desmielinización es-
IL-2, IL-12) y quimiocinas, que inducen proliferación clonal tán los mecanismos celulares, y entre éstos destaca el ataque
de células T y que atraen a los macrófagos y a la microglía, ac- directo a los oligodendrocitos por los linfocitos T CD8 cito-
tivándolos, con lo que se pone en marcha la inflamación. Lin- tóxicos y los T ␥/␦ que no tiene restricción HLA.
focitos T colaboradores tipo 2 (Th2) liberan citocinas antiin- Lo más probable es que en primer lugar intervengan las
flamatorias (IL4, IL-6, IL10, TGF) que tienden a regular a la células T, iniciando el proceso inflamatorio, y posteriormen-
baja el estado proinflamatorio del sistema inmune, pero que te las células B (que en condiciones normales no pueden
además inducen la proliferación de células B y la consecuente atravesar la BHE) y otros elementos presentes en la sangre,
elaboración de anticuerpos por éstas. El equilibrio entre las como anticuerpos y complemento, pasan a través de la BHE
distintas citocinas y de sus concentraciones determina en gran al SNC y participan en la respuesta inmunológica.
medida el sentido de la reacción inmune de todo el proceso. El sistema inmune innato es el responsable de los media-
Además, los linfocitos T supresores (CD8+) y las células T dores moleculares del daño a los oligodendrocitos13. Entre
que expresan el receptor “asesino natural” producen la dismi- los mecanismos moleculares independientes de receptor está
nución de la proliferación de los linfocitos T colaboradores el estrés oxidativo, mediado esencialmente por óxido nítrico;
Formas evolutivas
Fig. 4. Patogenia de la esclerosis múltiple. TNF: factor de necrosis tumoral; IL: interleucina; IF: interferón.
El 90% de los pacientes con EM
presentan un curso clínico caracte-
rizado por la aparición de episodios
la excitotoxicidad mediada por glutamato; las proteasas–cal- o brotes de disfunción neurológica más o menos reversibles,
paina y el sistema perforina/granzima. Todos estos mecanis- que se repiten cada cierto tiempo y que, a medida que se re-
mos pueden causar la muerte celular. Los mecanismos efec- piten, van dejando secuelas funcionales neurológicas (forma
tores moleculares de desmielinización también pueden ser en brotes o recidivante-remitente [RR o EMRR]). Tras 10
dependientes de receptor, mediados por receptores de muer- años, un 50% de los pacientes pasan del curso en brotes a un
te celular (miembros de la superfamilia de receptores del curso progresivo (forma progresiva secundaria [EMPS]). Un
TNF), el CD95/Fas y el TNF-R1. 10% de los pacientes muestran un curso progresivo desde el
La inflamación sería el mecanismo más inmediato, pero comienzo (forma progresiva primaria [EMPP])16. Un núme-
no el único, de la desmielinización característica de la enfer- ro reducido de pacientes puede presentar, tras un curso pro-
medad y de la pérdida axonal presente desde el inicio de la gresivo, ocasionales exacerbaciones (forma progresiva-reci-
enfermedad (fig. 4). divante [EMPR]).
Los síndromes clínicos desmielinizantes aislados-SCA
(CIS [clinically isolated syndromes]) del nervio óptico (neuritis
Fisiopatología óptica desmielinizante), médula espinal (mielitis transversa)
o del tronco de encéfalo se incluyen actualmente como par-
El cuadro clínico de la EM es consecuencia de las lesiones te del espectro clínico de la EM debido al elevado porcenta-
patológicas observadas en el SNC. El proceso de desmielini- je (40-70% para el caso de neuritis óptica) de estos síndro-
zación produce una alteración en la conducción saltatoria tí- mes que desarrollarán una EM clínicamente definida.
pica de las vías mielinizadas normales, lentificándose la con-
ducción e incluso bloqueándose, lo que da lugar, cuando la
alteración ocurre en una vía elocuente, a la aparición de los Edad de comienzo y sexo
síntomas de la enfermedad. La remielinización no suele lle-
gar a formar vainas de mielina como las originales, siendo los La enfermedad puede comenzar a cualquier edad, siendo
internodos más cortos, y apareciendo las disfunciones más rara antes de los 10 y después de los 60 años. Suele presen-
crónicas14. tarse entre los 25-30 años, afectando con mayor frecuencia a
las mujeres (60%), que a los hombres (40%) en una propor-
ción de 1,515.
Manifestaciones clínicas
La característica clínica más llamativa de la EM es su gran va- Síntomas-signos de comienzo
riabilidad: los síntomas y signos están determinados por la lo-
calización de las lesiones desmielinizantes que pueden ocu- El síntoma de comienzo más frecuente es la alteración de la
rrir a todo lo largo del neuroeje. Las lesiones muestran sensibilidad (45%), consistente en la aparición de sensacio-
predilección por ciertas partes del SNC (periventriculares, nes de pinchazos u hormigueo (parestesias) o acorchamiento
nervio y quiasma óptico, tronco cerebral, pedúnculos cerebe- de uno o más miembros, o del tronco, sugestivo de afecta-
ción del haz espinotalámico y sensación de banda constricti- ciente por las alteraciones de tronco cerebral, esfinterianas,
va en el tronco o los miembros, indicando afectación de los mentales y visuales. Los casos evolucionados de EM mues-
cordones posteriores. En la exploración se aprecian diversas tran con mucha frecuencia una combinación de síntomas y
combinaciones de hipoestesia táctil, térmica y dolorosa o dis- signos que indican la afectación de varios sistemas neuroló-
minución de la sensibilidad profunda, posicional y vibratoria, gicos, lo que facilita enormemente el diagnóstico, en parti-
así como signo de Romberg frecuentemente positivo. cular, cuando este cuadro se presenta en personas jóvenes, y
La alteración motora es también muy frecuente (40%), más aún si son mujeres.
caracterizada por pérdida de fuerza en uno o más miembros, Aparte de los síntomas y signos más frecuentes, que se
arrastrando uno o los dos pies al caminar, presentando tor- deben a la alteración de los distintos sistemas funcionales ci-
peza y debilidad en una o las dos manos, o bien fatiga mar- tados, existen alteraciones clínicas que se presentan con cier-
cada tras pequeños esfuerzos. En la exploración se aprecian ta frecuencia en la EM.
paresias o parálisis francas (paraplejía, hemiplejía), hiperre-
flexia osteotendinosa, ausencia de reflejos cutáneos abdomi- Fatiga
nales y signo de Babinski con frecuencia bilateral. La existencia de una fatiga excesiva es un síntoma frecuente
Los síntomas producidos por la disfunción del tronco ce- (76%) en los pacientes con EM, muy exacerbada por el ca-
rebral, tales como disartria, diplopía, disfagia o vértigo, son lor, lo que la diferencia de la fatiga en los sujetos sanos.
algo menos frecuentes (25%). En la exploración es típica de
la EM la presencia de nistagmo horizontal, vertical, rotato- Atrofia muscular
rio o retráctil y de oftalmoplejía internuclear, que si se pre- A veces pueden presentarse signos de afectación de segunda
senta en una persona joven y es bilateral es un hallazgo casi motoneurona en la EM (fasciculaciones y atrofia muscular)
patognomónico de EM. Otras alteraciones menos frecuentes que suelen ser reversibles.
son la oscilopsia (movimiento de las imágenes) y ocasional-
mente la parálisis facial nuclear. Dolor
Las alteraciones visuales por afectación del nervio o Es un síntoma infravalorado, pero hasta un 50% de los pa-
quiasma óptico son también características, aunque algo más cientes pueden experimentar alguna de las siguientes ex-
infrecuentes como síntoma de comienzo (20%); lo más fre- periencias dolorosas: neuralgia del trigémino, convulsiones
cuente es la presencia de un escotoma central con disminu- tónicas dolorosas, disestesias dolorosas paroxísticas en extre-
ción marcada de la agudeza visual, pero pueden presentarse midades, signo de Lhermitte doloroso, sensaciones disestési-
todo tipo de alteraciones campimétricas. Durante el episodio cas “eléctricas” en tronco y en miembros inferiores y lum-
agudo, el fondo de ojo puede ser normal (neuritis retrobul- balgia.
bar) o bien presentar edema de papila (papilitis); se aprecia
una disminución del reflejo pupilar, o bien el signo de Mar- Signo de Lhermitte
cus-Gunn (al iluminar el ojo sano, se produce una contrac- Es una sensación de calambre eléctrico que desciende por la
ción pupilar bilateral, si se estimula inmediatamente después espalda a los miembros inferiores al flexionar el cuello, en
el ojo afecto, la pupila del ojo afecto se dilata), indicando en general de carácter desagradable (presente en el 20-40%).
ambos casos un déficit aferente. Es frecuente que al cabo de Puede deberse a otras patologías, pero su presencia aislada
unas semanas se aprecie una palidez de papila de predominio en una persona joven, en ausencia de traumatismo previo,
en la región temporal o difusa (atrofia óptica). debe hacer sospechar una EM.
El cerebelo se afecta inicialmente con menor frecuencia
(10-20%), pudiendo presentarse en forma de disartria cere- Trastornos cognitivos
belosa (lenguaje escandido), incoordinación motora de los Aparece deterioro neuropsicológico en el 40-70% de los pa-
miembros o inestabilidad en la marcha. En la exploración se cientes con EM.
encuentran temblor intencional, dismetría, disdiadococine-
sia o ataxia de los miembros o del tronco, con inestabilidad Trastornos afectivos
en el test de Romberg y en la marcha. La alteración afectiva más frecuente es la depresión, que apa-
La afectación de los esfínteres, o la aparición de síntomas rece en 75% de los pacientes en algún momento de la enfer-
de deterioro mental, como manifestaciones iniciales aisladas, medad. Suele ser una depresión moderada y reactiva. La eu-
son muy infrecuentes; cuando aparecen, crean una gran in- foria es rara, aunque se presenta ocasionalmente.
certidumbre diagnóstica, hasta que se presentan otros sínto-
mas15. Epilepsia
Las crisis epilépticas son más frecuentes en la EM (2-5%)
que en la población en general (0,5%), pudiendo presen-
Síntomas-signos en el curso de la enfermedad tarse cualquier tipo de crisis, a excepción de las ausencias tí-
picas.
En el curso de la enfermedad suelen afectarse la mayoría de
los sistemas funcionales neurológicos (piramidal, sensitivo, Cuadros pseudotumorales
cerebeloso, tronco cerebral, esfinteriano, visual, mental), Muy ocasionalmente puede presentarse en la EM un curso
siendo las alteraciones motoras (90%), sensitivas (77%) y ce- pseudotumoral tanto en la clínica como en la neuroimagen
rebelosas (75%) las más frecuentes, seguidas en orden decre- (signo del “anillo abierto” en resonancia magnética).
Criterios diagnósticos
El diagnóstico de la EM se basa en
la concurrencia de diseminación en
el espacio (al menos dos lesiones de
distinta localización en el SNC) y
en el tiempo (al menos dos episo-
dios de disfunción neurológica se-
parados en el tiempo). Otro aspec-
to fundamental es el hecho de que
los síntomas/signos no puedan ser
Fig. 8. Resonancia magnética en proyección axial. Se aprecian múltiples lesiones periventriculares, hiperinten-
sas en T2 y varias lesiones que captan gadolinio (lesión activa) en T1Gd.
explicados por otro proceso, esto
es, el diagnóstico sólo puede hacer-
se tras haber descartado todas las
enfermedades que puedan acompa-
Resonancia magnética ñarse de una clínica similar.
Ha habido diferentes propuestas de criterios diagnósti-
La RM permite: a) descartar otras enfermedades; b) demos- cos, pero los más utilizados, hasta hace poco tiempo, han
trar lesiones desmielinizantes no sospechadas clínicamente; sido los establecidos por el comité presidido por Poser
c) determinar en un solo estudio los criterios de disemina- (1983)19, que contempla datos clínicos y paraclínicos y defi-
ción espacial (presencia de más de una lesión) y temporal (el ne con exactitud los aspectos que desarrolla.
estudio ponderado en T1 con gadolinio evidencia lesiones Los criterios diagnósticos de Poser19 permiten clasificar a
agudas, y el ponderado en T2 evidencia preferentemente le- los pacientes en cuatro grados de certeza diagnóstica (definida
siones crónicas); d) monitorizar la actividad de la enfermedad o probable por la clínica aislada y definida o probable con apo-
en los ensayos clínicos y e) avanzar en el conocimiento de la yo de laboratorio) combinando criterios clínicos y utilizando
patogenia de la enfermedad, mostrando que la actividad de- pruebas complementarias de imagen, estudios del líquido ce-
tectada por RM antecede a los síntomas clínicos y que la ac- falorraquídeo, urodinámicos y neurofisiológicos. Estos crite-
tividad captada por RM es de 5-20 veces más frecuente que rios permiten un diagnóstico muy certero, pero no permiten
los brotes clínicos. (fig. 8). un diagnóstico temprano de la enfermedad. Ante las eviden-
Se han desarrollado diversos criterios diagnósticos de cias crecientes de la importancia del diagnóstico temprano de
RM (Paty, Fazekas, Barkhof), que incluyen la presencia de 3 la EM, un comité de expertos presidido por McDonald ha
a 9 lesiones, 3-6 mm de diámetro y localización periventri- propuesto unos nuevos criterios diagnósticos20 basados, sobre
cular, yuxtacortical o en fosa posterior y que al menos una de todo, en la diseminación en el espacio y el tiempo valorada
las lesiones capte gadolinio. Cuantas más variables estén pre- mediante RM. Estos criterios permiten adelantar el diagnósti-
sentes, mayor es la sensibilidad y la especificidad, y por tan- co de EM de forma significativa, y definir de forma más pre-
to la probabilidad de que estemos ante un caso de EM. cisa las formas progresivas primarias, pero se encuentran aún
La RM craneal convencional detecta lesiones en el 95% sometidos a discusión y en fase de validación, aunque se usan
y la RM cervical en el 75% de los pacientes con EM. Se de- ya en muchos centros en la práctica clínica diaria (tablas 1 y 2).
tecta atrofia corticosubcortical en el 40-50% de los casos tras
una media de 12 años.
Diagnóstico diferencial
Diagnóstico Debe dudarse del diagnóstico: a) si no existen alteraciones
visuales ni oculomotoras; b) si hay ausencia completa de al-
El diagnóstico clínico de la EM se realiza tomando en consi- teraciones sensitivas y esfinterianas; c) si existe un curso pro-
deración la existencia de criterios clínicos de diseminación gresivo en pacientes jóvenes; d) si todos los hallazgos clínicos
espacial (presencia de síntomas y signos que indiquen la exis- pueden explicarse por una lesión única; e) si el LCR es nor-
tencia de dos lesiones independientes en el SNC) y de dis- mal o f) en presencia de elevaciones anormalmente altas del
persión temporal (2 o más episodios de disfunción neuroló- número de células (en particular, polimorfonucleares), o de
gica). En la actualidad con la clínica y con la ayuda de los las proteínas totales, y en ausencia de BO o de lesiones en la
métodos de investigación paraclínicos (LCR, PE, RM), es RM de cráneo y columna cervical.
posible descartar con bastante seguridad otras enfermedades, En el diagnóstico diferencial de la EMRR se incluyen
y llegar a un diagnóstico de certeza de la EM en la mayoría numerosos procesos que causan lesiones múltiples en el
TABLA 3
Diagnóstico diferencial de enfermedades que causan lesiones múltiples en el sistema nervioso central (SNC) y en ocasiones siguen un curso recidivante-
remitente y pruebas complementarias de rutina y orientadas a diagnosticar patologías específicas poco frecuentes (estas últimas en cursiva)
PS, donde la progresión rápida es bastante predecible. Este Factores pronósticos de la progresión
fenómeno puede resultar de la continua pérdida axonal que
en este período añade cada vez más discapacidad. La pérdida Son factores pronósticos clínicos favorables: comienzo a edad
axonal durante la fase progresiva puede ser multifactorial con temprana, sexo femenino, síntomas de comienzo visuales y
escaso componente inflamatorio y degeneración de los axo- sensitivos, intervalo de tiempo prolongado entre el primer
nes desmielinizados de forma crónica (fig. 9). y segundo brote, pocos brotes durante los dos primeros años
Inflamación + Neurodegeneración
EDSS 5. 9-10
SCA
EMCD
Fig. 9. Historia natural de la esclerosis múltiple en clínica y resonancia magnética: relaciones entre curso clínico, brotes, discapacidad neurológica (EDSS), carga le-
sional en T2/DP en resonancia magnética, atrofia cerebral (brain parenchymal fraction) [BPF] y daño axonal en espectroscopia por resonancia magnética. EMCD: es-
clerosis múltiple (EM) clínicamente definida; EMPS: EM progresiva secundaria; EMRR: EM recidivante-remitente; SCA: síndromes clínicos aislados.
y EDSS baja a los 2–5 años. Son, por el contrario, factores pro- ✔
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