FQ 1bachillerato
FQ 1bachillerato
1º BACHILLERATO. LOMCE
ISBN: 978-84-692-4324-4
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PRESENTACIÓN
La existencia de materiales de trabajo valorados positivamente por quienes han de usarlos, con-
tribuye a que el proceso de enseñanza y aprendizaje pueda desarrollarse de una manera más efi-
caz. Ésta ha sido la intención que nos ha guiado al escribir: diseñar un libro de texto de física y
química que pueda ser útil a la mayor parte posible de profesores y alumnos.
Para conseguir el objetivo anterior, hemos partido del convencimiento de que todo conocimiento
y aprendizaje científico es la respuesta a problemas de interés, lo que nos ha llevado a plantear los
contenidos y su secuenciación en base a unos cuantos grandes problemas estructurantes como:
Por eso comenzamos con el estudio de los cambios más sencillos (mecánica) y acabamos con
otros más complejos (química orgánica). Análogamente se procede en cada uno de los temas
concretos: se comienza planteando uno o varios problemas susceptibles de generar interés y pro-
porcionar una idea preliminar de qué se va a tratar y en qué orden.
Por otra parte, las abundantes situaciones problemáticas que se plantean en el libro, se hacen con
el propósito explícito de que alumnos y alumnas desarrollen unos conocimientos científicos, en-
tendiendo ese saber en sentido amplio: no sólo conceptos, leyes, principios fundamentales, etc.,
sino también contenidos de tipo metodológico (cómo se hace ciencia) y actitudinal (por qué se
investiga algo, cuáles son sus repercusiones...). Hemos tratado de presentar todos ellos integrados
y de forma funcional. Las actividades prácticas, por ejemplo, no se plantean separadas, como
mera ilustración de la teoría vista anteriormente, sino en el momento en que surge un problema
de interés que puede dar lugar a una investigación experimental.
Hemos procurado que con este libro se pueda aprender ciencia a través de una metodología cohe-
rente con la naturaleza de la ciencia y las características esenciales del trabajo científico. Así, por
ejemplo, se hace hincapié en la utilización de los principios (como el de la conservación de la
energía) que pueden aplicarse al estudio de numerosos y diversos cambios, la búsqueda de regu-
laridades, de expresiones generales, de puentes y conexiones entre dominios que aparecían histó-
ricamente como esencialmente distintos, etc. También se trata de familiarizar a los alumnos con
la emisión de hipótesis, el diseño de experimentos, el análisis crítico de resultados, las relaciones
existentes entre ciencia, tecnología, sociedad y medio ambiente, etc.
Dado que se trata de un libro de texto, las respuestas a las actividades que se proponen se pueden
encontrar si se continúa leyendo. Sin embargo ello no invalida que, aquellos profesores que lo
deseen, puedan servirse de los enunciados de tales actividades (u otras similares) para proponer-
las a sus alumnos distribuidos en pequeños grupos de trabajo (por eso normalmente hemos utili-
zado el plural en el enunciado de las mismas). En cualquier caso pensamos que, incluso cuando
se utiliza el libro para estudiar en casa, conviene que después de leer cada actividad se haga una
pausa tratando de resolverla, de avanzar en lo que en ella se plantea y luego se coteje lo que se
haya hecho con la información existente en el texto al respecto.
Hemos puesto especial cuidado en que los contenidos del tema y su secuenciación respondan a
los problemas planteados al comienzo y, que de esa forma, se vaya progresando en la adquisición
de un cuerpo de conocimientos de física y química dotado de una cierta globalidad y coherencia,
que constituya una base sólida sobre la que apoyarse para el curso siguiente. Al final de cada te-
ma se proponen una serie de problemas, ejercicios y cuestiones ordenados de tal forma que con
ellos se vuelve a hacer un barrido de lo que se ha tratado a lo largo del capítulo.
En cuanto a los conceptos científicos siempre que ha sido posible se han introducido primero de
forma cualitativa. Se ha resaltado el significado físico, el campo de validez de las expresiones
manejadas, aplicaciones de interés, etc. También hemos tenido en cuenta la existencia de posibles
ideas alternativas, y confusiones que suelen darse respecto de diversos conceptos como fuerza,
calor, etc. En los enunciados de los problemas hemos tratado de huir de la abstracción y relacio-
narlos, siempre que ha sido posible, con aspectos reales concretos que puedan tener interés o ser
capaces de despertarlo entre el alumnado.
También queremos resaltar el uso del lenguaje del cómic en algunas actividades. Pensamos que
es un buen recurso didáctico por su capacidad de motivación (entre otras cosas). En cuanto a las
gráficas e ilustraciones incluidas en los temas, en general han sido elaboradas por nosotros y con
la intención de que guarden la mayor relación posible con el texto. Además, hemos procurado
que en ellas se refleje un adecuado tratamiento de la diversidad, incluyendo, en su caso, mujeres
y hombres, de distinto color, con alguna discapacidad, etc.
Respecto al tratamiento matemático, hemos tenido en cuenta qué es lo que se requiere para poder
aprender de forma significativa los contenidos mínimos que conforman el programa oficial de la
mayoría de las Comunidades del Estado. Por ello hemos creído conveniente incluir un anexo so-
bre álgebra de vectores al final del libro (utilizando mayoritariamente ejemplos concretos de físi-
ca), que el profesor puede utilizar en el momento que estime oportuno. No obstante, aconsejamos
estudiarlo como primer capítulo, antes del tema de cinemática.
Finalmente, queremos pedir a quienes utilicen el libro que nos hagan llegar sus valoraciones y
comentarios críticos para así poder mejorarlo, y desear al profesorado y alumnado que le saquen
el mayor provecho posible.
Los autores:
Jaime Carrascosa Alís, Salvador Martínez Sala, Joaquín Martínez Torregrosa, Juan José Ruíz Ruíz
Este y otros materiales educativos y de Didáctica de las Ciencias Experimentales, pueden des-
cargarse libremente desde:
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ÍNDICE DE LOS CONTENIDOS
1. ¿Cómo podemos saber si un objeto está realmente quieto o se mueve? Carácter relativo del
movimiento. Necesidad de un sistema de referencia
2. Introducción de algunas magnitudes útiles para estudiar el movimiento de los cuerpos
2.1. ¿Cómo podemos expresar dónde se encuentra un cuerpo en un instante dado? Posición
sobre la trayectoria
2.2. ¿Cómo hallar el cambio el cambio de posición experimentado por un objeto en movi-
miento? Desplazamiento sobre la trayectoria
2.3. ¿Cómo podemos cuantificar lo aprisa que se ha realizado un determinado cambio de po-
sición? Rapidez media y rapidez instantánea
2.4. ¿Cómo podemos cuantificar lo aprisa que cambia la rapidez con que se mueve un cuer-
po? Aceleración sobre la trayectoria
3. ¿Cómo podemos predecir dónde estará y lo rápido que se moverá un cuerpo en un cierto ins-
tante? Ecuaciones de la posición sobre la trayectoria y de la rapidez en función del tiempo
3.1. Cuerpos que se mueven sin aceleración sobre la trayectoria (movimiento uniforme)
3.2. Cuerpos que se mueven con aceleración sobre la trayectoria constante (movimiento uni-
formemente acelerado)
4. Introducción de algunas magnitudes útiles para estudiar el movimiento que se realiza a lo
largo de una trayectoria que no se conoce de antemano
4.1. Vector de posición y vector desplazamiento
4.2. Vector velocidad y vector aceleración
5. Utilidad del cuerpo de conocimientos construido
5.1. Movimiento de caída libre
5.2. Tiro horizontal
5.3. Tiro oblicuo
5.4. Movimiento circular y uniforme. Magnitudes angulares
5.5. Movimiento armónico simple
2. ¿Por qué los cuerpos se mueven de una forma u otra? Dinámica --------------------------- 51
1. ¿A qué es debido que un cuerpo se mueva de una forma u otra? La respuesta de Aristóteles
1.1. La materia terrestre
1.2. La materia celeste
2. ¿A qué es debido que un cuerpo se mueva de una forma u otra? La respuesta de Newton
2.1. ¿Cómo conseguir que un cuerpo se mueva en línea recta y con velocidad constante? Pri-
mer Principio de la Dinámica o Principio de la Inercia
2.2. ¿Cómo conseguir que un cuerpo se mueva con una cierta aceleración? Segundo Principio
o Ecuación Fundamental de la Dinámica
2.3. ¿Pueden los cuerpos acelerarse a sí mismos? Tercer Principio de la Dinámica o Principio
de Acción y Reacción
3. Capacidad predictiva de los principios de la dinámica
4. Interacciones sin acceso directo a lo que ocurre durante las mismas. Principio de Conserva-
ción de la Cantidad de Movimiento
5. Fin de una barrera histórica: La teoría de la Gravitación Universal
6. Introducción al campo gravitatorio terrestre
7. Las leyes de Kepler
8. Deducción teórica de leyes de Kepler
9. El descubrimiento de nuevos planetas
10. Estudio particular de otras fuerzas de especial interés
10.1. Fuerza de rozamiento por deslizamiento
10.2. Tensiones en cuerdas
10.3. Fuerzas elásticas. Ley de Hooke. Dinámica del movimiento armónico simple
11. Dinámica del movimiento circular y uniforme
Anexo 7.1. ¿Cómo se comportan las mezclas de gases? Presiones parciales. Ley de Dalton
Anexo 7.2. Propiedades coligativas (disminución de la presión de vapor, aumento del punto de
ebullición, disminución del punto de fusión, ósmosis y presión osmótica), aplicaciones.
Anexo 7.3. El problema de la disminución de la capa de ozono
Sales binarias. Combinaciones binarias con hidrógeno. Óxidos. Hidróxidos. Oxoácidos. Oxosales.
INTRODUCCION
La importancia que tiene el estudio del movimiento de los cuerpos viene reflejada no sólo por el
hecho de que los orígenes de la Física pueden situarse en las investigaciones que algunos científi-
cos como Galileo y Newton realizaron en este campo en el siglo XVII, sino también porque aso-
ciada a dicho estudio se encuentra una verdadera revolución científica que supuso un profundo
cambio en la concepción del Universo que se tenía hasta entonces, mostrando que los movimien-
tos de los cuerpos, sean terrestres (proyectiles, etc.) o celestes (planetas, etc.), se rigen por las
mismas leyes, contribuyendo así decisivamente a superar la enorme barrera que existía entre la
Tierra y el Cielo (se pensaba que eran lugares totalmente diferentes, hechos de materia distinta y
cada uno con sus propias leyes).
Por otra parte, también asociado al estudio del movimiento de los cuerpos y a otros trabajos de
Galileo, se encuentra el desarrollo de unos procedimientos, que se pueden considerar como el
inicio de lo que hoy en día se conoce como Metodología Científica.
A.1. Enumerad distintas situaciones concretas en las que tenga interés estudiar el movimiento de
algún cuerpo.
Prácticas deportivas como, una carrera de atletismo, tiro con arco, paracaidismo, fútbol, etc.
Medios de transporte (movimiento de trenes, aviones y vehículos en general).
Puesta en órbita de satélites, envío de sondas espaciales a otros planetas, etc.
Astronomía (movimiento de astros como, planetas, satélites, cometas, estrellas, etc.).
Fenómenos meteorológicos (evolución de los huracanes, predicciones del tiempo, etc.).
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1. Cinemática
A.2. Considerad las situaciones expuestas anteriormente y pensad algunas preguntas de interés,
relacionadas con las mismas, que podríamos plantearnos en este tema.
Si pensamos un poco más en las situaciones anteriores o en otras parecidas, podemos plantearnos
algunas preguntas como, por ejemplo:
¿Qué diferencias existen entre el movimiento de los cuerpos “terrestres” (como un proyectil
lanzado en el aire) y el de los cuerpos “celestes” (como la Luna alrededor de la Tierra)?
¿Es posible describir el movimiento de cualquier cuerpo mediante las mismas magnitudes
independientemente de la naturaleza de dicho cuerpo, de que se trate de un globo lleno de gas
o una piedra, un vehículo, un astro, etc.?
¿Cómo expresar la posición de un móvil en un instante dado? ¿Lo que se ha desplazado al
moverse? ¿lo rápidamente que se ha variado su posición? ¿Lo deprisa que se está moviendo
en un instante dado? ¿Lo rápidamente que es capaz de detenerse? etc.
¿Cómo podemos predecir dónde estará y con qué rapidez se moverá un cuerpo en un instante
dado de su movimiento?
¿Por qué los planetas o la Luna, se mueven continuamente describiendo trayectorias más o
menos circulares alrededor del Sol y la Tierra respectivamente?
Para poder contestar a preguntas como las anteriores, es necesario que primero intentemos esta-
blecer toda una serie de magnitudes (observables, medibles) que nos ayuden a conocer el movi-
miento de cualquier cuerpo, tales como la posición en un instante dado, el cambio de posición
experimentado en un cierto intervalo de tiempo, lo “rápido” que se ha producido el movimiento,
etc. A dichas magnitudes las denominaremos como magnitudes características del movimiento.
Esto constituirá el primer apartado del tema. Posteriormente trataremos de establecer la forma en
que evolucionan las magnitudes características de un movimiento a lo largo del tiempo, funciones
a las que llamaremos “ecuaciones del movimiento”. Mediante dichas ecuaciones podremos saber
donde está un cuerpo y con qué rapidez se mueve, en cualquier instante (en algunos casos senci-
llos). Finalmente, comprobaremos la utilidad de las magnitudes y de las relaciones introducidas,
estudiando algunos movimientos reales como son la caída libre de los cuerpos, el tiro horizontal,
el tiro oblicuo y el movimiento circular uniforme.
Los contenidos anteriores los vamos a estructurar en dos grandes bloques según se trate de obje-
tos que se mueven siguiendo una trayectoria previamente conocida (por ejemplo una bicicleta que
circula por una carretera determinada) o por una trayectoria que no se conozca de antemano (por
ejemplo el movimiento de un jugador en un estadio).
Naturalmente, no podremos contestar a todas las preguntas planteadas. Algunas de ellas, como el
movimiento de un péndulo o el movimiento de planetas y satélites, se estudiarán en el próximo
curso. Sin embargo, a lo largo de este tema y del siguiente, sí que nos detendremos en analizar
algunas de las similitudes y diferencias entre el movimiento de objetos “terrestres” y “celestes”,
ya que este problema tuvo una gran importancia histórica en el desarrollo de una idea unitaria
para toda la materia y en la construcción de un cuerpo de conocimientos científico (Física clásica)
en el que se aplican las mismas leyes para todo tipo de objetos, desde un proyectil lanzado hori-
zontalmente al movimiento de la Luna alrededor de la Tierra.
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1. Cinemática
Algunas personas cuando piensan en un objeto en movimiento, creen que se mueve con una única
velocidad. ¿Es eso correcto? Para, avanzar en la respuesta a esta pregunta, podemos estudiar al-
gunas situaciones concretas como las que se proponen a continuación:
La respuesta a la pregunta anterior no puede ser una sola ya que, como es lógico, dependerá del
lugar en el que nos situemos para medir dicha velocidad (sistema de referencia). Si tomamos el
sistema de referencia en la propia clase, es evidente que la pizarra, respecto a las paredes y el
suelo de clase no se mueve, está en reposo. Sin embargo, si tomamos como sistema de referencia
el Sol, está claro que la pizarra, por encontrarse en la Tierra, se traslada solidariamente con ella
alrededor del Sol recorriendo aproximadamente 30 km cada segundo. Podríamos pensar que aun-
que la pizarra no esté en realidad en reposo, el Sol si que lo está, pero ello no es así ya que éste
también se mueve respecto del centro de nuestra galaxia girando a su alrededor a gran velocidad.
A su vez, las galaxias se están moviendo unas respecto de otras … De hecho a lo largo de la his-
toria de la ciencia se han realizado varios intentos de encontrar un sistema de referencia que esté
en reposo absoluto, pero lo cierto es que todos esos intentos han resultado un fracaso y que ni
siquiera el propio espacio se puede considerar como tal sistema. Para profundizar más, podemos
plantearnos el análisis de otro caso:
A.3. Desde lo alto del mástil de un barco, que para simplificar supondremos se mueve en línea
recta con velocidad constante sobre la superficie de un mar tranquilo, se deja caer una piedra.
Suponiendo despreciable el rozamiento con el aire, se pide: Dibujad la trayectoria que seguirá la
piedra según un observador situado en un punto de la cubierta del barco y según otro observa-
dor que se encuentra en un punto de la playa.
Si tomamos un sistema de referencia centrado en el propio barco, es evidente que la piedra ini-
cialmente (hasta el momento de soltarla) no se mueve, es decir, su velocidad respecto del barco es
nula. Por lo tanto un observador situado en ese sistema de referencia verá que la piedra cae verti-
calmente cada vez más aprisa debido a la acción de la gravedad, hasta llegar a la base del mástil,
exactamente igual que si el barco se encontrase en reposo frente a la costa. Sin embargo, si cam-
biamos de sistema de referencia y nos situamos en la playa, hemos de tener en cuenta que la pie-
dra, respecto ese nuevo sistema de referencia se mueve solidariamente con el barco, es decir, lle-
va su misma velocidad. Por tanto, en el momento que se suelte además de caer debido a la grave-
dad, también se moverá horizontalmente con el barco (la velocidad que lleva no “desaparece” al
soltarla). Por tanto, una persona que observa desde la playa vería que la piedra describe una tra-
yectoria curva y a la velocidad con que cae verticalmente le sumaría la velocidad con que se tras-
lada horizontalmente, de forma que la piedra a la vez que cae se traslada respecto a ella.
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1. Cinemática
El propio Galileo, hace ya más de 300 años se ocupó de este problema. Vale la pena una lectura
atenta del texto siguiente en el que se reproducen algunas de sus reflexiones:
"Si es cierto que el ímpetu (velocidad) con que se mueve la embarcación queda indeleblemente impreso en la piedra
cuando comienza a caer desde el mástil y si además este movimiento no afecta al movimiento natural de la piedra
hacia abajo, debería de producirse un efecto realmente asombroso. Supongamos que la embarcación se encuentra en
reposo (respecto de la playa) y dejamos caer la piedra desde lo alto del mástil hasta la cubierta, comprobando que
tarda dos pulsaciones. Si ahora la embarcación comienza a navegar y dejamos caer la piedra desde el mismo lugar,
ésta invertirá el mismo tiempo, pero en ese tiempo la embarcación habrá podido avanzar digamos veinte yardas.
Así pues el movimiento de la piedra (respecto de la playa) será según una línea transversal, esto es, una línea curva
en un plano vertical, considerablemente más larga que la primera, que era según la vertical desde lo alto del mástil a
la cubierta”.
En resumen: Siempre que vayamos a estudiar el movimiento de cualquier objeto, es preciso indi-
car respecto de qué sistema de referencia estamos estudiando ese movimiento, ya que magnitudes
como la posición del objeto o la velocidad y también la forma de la trayectoria descrita, van a
depender de qué sistema de referencia se escoja. Así, en el ejemplo utilizado, la velocidad de la
piedra en cualquier instante de su movimiento será diferente para un pasajero del barco que para
un observador situado en la playa. Naturalmente, se pueden definir distintos sistemas de referen-
cia. La utilización de uno u otro vendrá determinada según las características del movimiento que
se estudie, tal y como veremos más adelante.
Uno de los aspectos más importantes del trabajo científico es la medición, la realización de ob-
servaciones cuantitativas traducibles a resultados numéricos. En el caso del movimiento, la bús-
queda de respuesta a determinadas preguntas exige la construcción de una serie de magnitudes
que nos sirvan para describir con precisión el movimiento de cualquier objeto. Eso ya nos impone
unas condiciones de partida, como la de no tener en cuenta para nada el tipo de objeto que se
mueve. Para ello, introduciremos en nuestro estudio el concepto de punto material según el cual
asimilaremos el movimiento de cualquier cuerpo, sea una piedra, un vehículo, un astro, etc., al de
un punto en el que supondremos concentrada toda su masa. Se trata de una simplificación que
ignora, por ejemplo, que los vehículos tienen ruedas que además de trasladarse giran en torno a
un eje, que pueden volcar, etc., y que afectará, sin duda, al campo de validez de los resultados que
obtengamos, pero también es la forma en que los científicos comienzan el estudio de un problema
complejo sobre el que van a investigar.
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1. Cinemática
Una de las preguntas previas a la que es necesario contestar es cómo podemos describir de mane-
ra precisa el movimiento de un cuerpo. Para contestarla, vamos a centrarnos en primer lugar en el
movimiento de cuerpos que siguen una trayectoria fija previamente conocida.
2.1 ¿Cómo podemos expresar dónde se encuentra un cuerpo en un instante dado? Posición
sobre la trayectoria
A.4. Proponed una forma sencilla de dar la posición de un objeto que puede considerarse pun-
tual, cuando se mueve siguiendo una trayectoria previamente conocida. Considerar a modo de
ejemplo el movimiento de un vehículo a lo largo de una carretera determinada.
Una reflexión atenta a la situación propuesta, permite que nos demos cuenta de que al ser la tra-
yectoria previamente conocida (se supone que el coche no se va a salir de la carretera) basta con
elegir arbitrariamente un punto cualquiera de la misma como referencia u origen y expresar me-
diante una cantidad (positiva o negativa) la posición sobre la trayectoria.
En general, la trayectoria no tiene por qué ser recta. Lo habitual es representarla mediante una
línea con curvas, calibrada en trozos iguales (que representan metros). Una vez señalado el punto
escogido como origen “O” y para poder diferenciar si el móvil está situado a un lado u otro del
origen, se toman arbitrariamente valores positivos a un lado y negativos al otro. Conviene aclarar
que el origen de la trayectoria no tiene por qué ser el punto de donde “salió” el móvil. La posición
sobre la trayectoria en un instante dado se denomina también espacio y la designaremos mediante
el símbolo “e”. Su valor absoluto siempre coincide con la distancia (medida a lo largo de la tra-
yectoria) a la que se encuentra el cuerpo del origen. Cuando consideramos un cierto intervalo de
tiempo, a lo que marca el reloj en el instante inicial se le suele designar como “t 0” y a la posición
en ese instante por “e0”. El término “espacio” utilizado para dar la posición sobre la trayectoria
no debe confundirse en ningún caso con el espacio de tres dimensiones ni con el espacio donde se
hallan los astros, con los que no tiene nada que ver.
A.5. La figura adjunta representa una trayectoria por la que se mueve un objeto. Cada una de
las divisiones de la misma equivale a una longitud de 1 m. Expresad la posición del móvil cuan-
do pase por los puntos A, B y C.
Si escogemos como posiciones crecientes positivas hacia la derecha del origen O, es fácil darse
cuenta que eA = 3 m, eB = 10 m y eC = -2 m. A la vista de los resultados anteriores podemos
plantearnos si la posición (e) coincide o no con la distancia recorrida (d) por el móvil. La res-
puesta sería que no coincide, ya que, en primer lugar, el valor de “e”, sólo nos informa del punto
de la trayectoria sobre el que se encuentra el móvil en un instante dado. No nos dice nada acerca
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1. Cinemática
de dónde partió y, ni siquiera, si se ha movido alguna vez o siempre ha estado ahí. Además “e”
puede venir dada por un número negativo, mientras que una distancia recorrida nunca puede ser
inferior a 0 m.
Ya sabemos expresar la posición “e” de un objeto. Ahora hemos de construir una magnitud que
nos permita determinar los cambios de posición experimentados por un móvil que se mueve sobre
una trayectoria conocida.
A.6. Proponed una expresión válida para calcular el cambio de posición o desplazamiento sobre
la trayectoria realizado por un móvil. Practicad con la nueva magnitud introducida calculando
su valor cuando el corredor de la figura siguiente se mueva:
a) Desde la posición A a la B
b) Desde la B a la A,
c) Desde la A a la A pasando antes por la B
d) Desde la A a la C pasando antes por la B
Si analizamos la figura anterior y suponemos cada división de 1 m de longitud, podemos ver que
las posiciones marcadas por las letras A, B y C corresponden respectivamente a e A = 2 m, eB = 5
m y eC = -2 m. De modo que cuando el corredor vaya desde A hasta B el desplazamiento sobre la
trayectoria vendrá dado por e = eB - eA = 5 - 2 = 3m. Análogamente cuando se desplace desde B
hasta A será e = eA - eB = 2 - 5 = -3 m. Cuando la posición inicial y final coincidan (como ocu-
rre cuando sale de A llega hasta B y regresa de nuevo al punto A, es evidente que e = eA - eA = 2
- 2 = 0. Finalmente, cuando saliendo de A llegue a B y retroceda hasta C, la posición inicial será
A y la final C con lo que e = eC - eA = -2 - 2 = - 4 m.
A.7. ¿Cuánto valdrá la distancia recorrida en cada uno de los cuatro casos anteriores?
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1. Cinemática
tido escogido como positivo (sin retroceso) podemos afirmar que los valores del cambio de posi-
ción experimentados y la distancia recorrida coinciden.
Cuando estudiamos el movimiento de varios objetos, no sólo puede interesarnos conocer el des-
plazamiento experimentado por cada uno, sino también quién lo ha hecho más rápido. Por eso
vamos a definir una nueva magnitud que nos indique lo rápidamente que se ha desplazado un
móvil (que ha cambiado de posición). Nos centraremos en primer lugar en el caso de que la tra-
yectoria sea conocida y podamos tomar fácilmente medidas de la posición del móvil. A título de
ejemplo podemos pensar en vehículos que se trasladan de un lugar a otro por una carretera, tal y
como se indica en la figura:
e = 2250 m
t = 90 s
e’ = 1950 m
t’ = 65 s
A.8. Inventad una magnitud que nos sirva para averiguar cuál de los dos vehículos se ha despla-
zado con mayor rapidez.
Parece lógico pensar que una magnitud que nos informe de lo deprisa que un cuerpo se desplaza
de un punto a otro de la trayectoria, dependa tanto del cambio de posición realizado como del
tiempo empleado. Concretamente cabe esperar que, para un mismo cambio de posición, la rapi-
dez sea tanto mayor cuanto menor tiempo se tarde en realizarlo. Por ejemplo: si por una carretera
dada un coche experimenta un cambio de posición de 12 km en 10 minutos y otro hace lo mismo
en sólo 5 minutos, diremos que el segundo se ha desplazado doble rápido que el primero. Análo-
gamente cabe esperar que, para un mismo intervalo de tiempo, la rapidez sea tanto mayor cuanto
mayor sea también el cambio de posición realizado. Por ejemplo: si en un mismo intervalo de
tiempo de 10 minutos, un coche realiza un cambio de posición de 2 km y otro de 8 km, decimos
que el segundo ha ido tres veces más rápido que el primero.
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1. Cinemática
Así pues, cuanto mayor sea el desplazamiento espacial e en relación con el tiempo t en el que
ha tenido lugar, mayor habrá sido la rapidez. Ello conduce a proponer la expresión e/t. Si la
aplicamos al ejemplo propuesto, llegamos a la conclusión de que el autobús se ha desplazado con
una rapidez de 30 m/s, mayor, por tanto, que la del todo terreno (25 m/s). Una cuestión importan-
te es el significado físico de la magnitud introducida.
A.9. ¿Que significa 30 m/s? ¿Quiere decir que el móvil ha avanzado siempre 30 m, en cada se-
gundo de su movimiento?
Evidentemente que no. Puede ser, por ejemplo, que al comienzo se moviera a más de 30 m/s y
luego a menos, o que se haya parado un momento, etc. Lo que nos proporciona la expresión ante-
rior es tan solo el valor medio de la rapidez. Dicho valor indica que si hubiese ido siempre a 30
m/s habría tardado justo el mismo tiempo que ha empleado en realidad moviéndose con una rapi-
dez variable (unas veces mayor y otras menor que 30 m/s), es decir: 65 s. Por todo ello, definire-
mos operativamente a la rapidez media como:
e
vm
t
Rdo: 1’2 m/s, 9’5 m/s, y 10’2 m/s (estudiante, ciclista y corredor, respectivamente).
Una respuesta aceptable sería que, de mantener constante dicha rapidez, la posición sobre la tra-
yectoria cambiaría disminuyendo 5 m cada segundo. En efecto, si “v” es negativa, de acuerdo con
su definición indicará que “e” es negativo (ya que el intervalo de tiempo t entre dos posiciones
sucesivas ha de ser siempre una cantidad positiva) es decir, que “e” está disminuyendo.
El valor medio de la rapidez nos proporciona poca información sobre el movimiento de un cuer-
po. Si quisiéramos conocer de verdad un movimiento sería mucho mejor conocer la rapidez en
cada instante o rapidez instantánea (es la que, por ejemplo, indica en cada instante el velocímetro
de un vehículo). ¿Cómo podríamos obtenerla? Una posibilidad sería calcular el valor medio de
la rapidez pero en un intervalo de tiempo extraordinariamente pequeño (infinitamente pequeño).
Se dice así que la rapidez instantánea es “a lo que tiende” la rapidez media cuando el intervalo de
tiempo considerado tiende a 0. Matemáticamente se escribe como:
e
v lim vm cuando t 0 o lo que es equivalente: v lim cuando t 0
t
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1. Cinemática
Parece evidente que cuando consideramos el movimiento de cualquier cuerpo, no sólo es impor-
tante conocer qué rapidez máxima puede desarrollar, sino también en cuanto tiempo es capaz de
parar o, en general, alcanzar una rapidez dada (aumentando o disminuyendo la que lleva en un
cierto instante). En muchas situaciones se puede comprobar la importancia que tiene lo aprisa que
un móvil puede cambiar la rapidez a la que se mueve. A modo de ejemplo, podemos pensar en los
adelantamientos por carretera, el despegue o aterrizaje de aviones, frenazos de emergencia, etc.
2.4 ¿Cómo podemos cuantificar lo aprisa que cambia la rapidez con que se mueve un cuer-
po? Concepto de aceleración sobre la trayectoria
Cuando la rapidez de un móvil cambia mucho en muy poco tiempo decimos que el valor medio
de la aceleración sobre la trayectoria experimentada por dicho móvil ha sido muy grande. De
acuerdo con ello, y siguiendo un razonamiento análogo al que se realizó ya para introducir el
concepto de rapidez media, no es difícil comprender que la expresión para calcular el valor medio
de la aceleración sobre la trayectoria (también llamada aceleración tangencial), sea:
v
at m
t
A.12. Una moto se mueve por la carretera de la figura. El piloto observa el velocímetro cuando
pasa por los puntos A y B en los instantes que marcan los relojes. Calculad el valor medio de la
aceleración sobre la trayectoria en m/s2 y razonad el significado físico del signo obtenido.
De acuerdo con el enunciado del ejercicio propuesto, la moto se mueve por una trayectoria prefi-
jada en el sentido escogido como positivo y de forma que su rapidez (positiva) va disminuyendo.
El cálculo del valor medio de la aceleración sobre la trayectoria conduce al valor de atm = -4’86
m/s2. Se trata , naturalmente de un valor medio que puede interpretarse diciendo que si la moto
hubiera frenado siempre con la misma aceleración su rapidez habría ido disminuyendo regular-
mente a razón de 4’86 m/s cada segundo.
A.13. En la tabla siguiente se dan los cambios de rapidez que han experimentado tres modelos de
coches, así como el tiempo empleado por cada uno. Analizad dichos resultados y ordenad los
modelos según la aceleración media sobre la trayectoria desarrollada. Finalmente, comentad
qué importancia puede tener el hecho de que un vehículo pueda desarrollar más o menos reprise.
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1. Cinemática
MODELO
t (s) 45 38 64
A.14. Se suele pensar que siempre que un móvil frena, la aceleración sobre la trayectoria ha de
ser negativa. Sin embargo el signo de dicha magnitud depende en realidad del signo que tenga la
variación de la rapidez. Proponed un ejemplo en el que un vehículo frene (se desplace cada vez
más despacio) y, sin embargo, el valor medio de la aceleración sobre la trayectoria sea positivo.
Basta con escoger el origen de espacios y el criterio de signos de tal forma que el móvil se des-
place cada vez más despacio pero hacia valores decrecientes de la posición “e”. Ello implica una
rapidez negativa pero cuyo valor absoluto va disminuyendo, con lo que la variación de dicha ra-
pidez saldrá un número positivo y, consecuentemente, el valor medio de la aceleración sobre la
trayectoria también lo será. En la figura siguiente se propone un ejemplo concreto en el que se da
esta situación:
Para conocer mejor el movimiento, nos interesará conocer cómo cambia la rapidez en cada ins-
tante. Para ello hay que trabajar con el valor instantáneo de la aceleración sobre la trayectoria,
que, siguiendo un razonamiento análogo al que realizamos con la rapidez instantánea, se puede
definir como:
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1. Cinemática
v
at lim at m cuando t 0 o lo que es equivalente: at lim cuando t 0
t
En este curso, para el caso de cuerpos que sigan una trayectoria previamente conocida, nos limi-
taremos a estudiar los dos primeros tipos de movimiento (uniforme y uniformemente acelerado).
De cualquier forma, estamos interesados en obtener las ecuaciones que nos permitan averiguar la
posición que ocupa y la rapidez que lleva un móvil en cada instante de su movimiento (ecuacio-
nes del movimiento). Para ello será necesario conocer cómo dependen estas magnitudes del tiem-
po, en cada tipo de movimiento.
A.15. Obtened una expresión general para la posición “e” en función del tiempo, suponiendo
conocida la rapidez media vm. Ídem para la rapidez suponiendo conocida la aceleración media
sobre la trayectoria atm
e
Si conocemos la rapidez media, como: v m , podemos despejar el desplazamiento sobre la
t
trayectoria con lo que: e = vm·t, y desarrollando cada incremento: e - e0 = vm· (t-t0).
Finalmente, despejando nos queda que la posición del cuerpo en el instante t vendrá dada por:
e = e0 + vm (t-t0)
v
Por otra parte como la aceleración media sobre la trayectoria es: a m , siguiendo un proce-
t
dimiento análogo al anterior podemos obtener fácilmente que la rapidez en un instante t cualquie-
ra vendrá dada por la expresión:
v = v0 + atm· (t-t0)
11
1. Cinemática
Ambas ecuaciones tienen una validez general, es decir, sirven para el estudio de cualquier movi-
miento a lo largo de una trayectoria fija y determinada ya que van expresadas en función de valo-
res medios. No obstante, ya hemos comentado que los valores medios no nos informan de manera
precisa sobre el movimiento, de modo que lo que vamos a hacer es utilizar las expresiones ante-
riores para deducir a partir de ellas las ecuaciones particulares de cada tipo de movimiento en
función de valores instantáneos, como vamos a ver a continuación.
3.1 Cuerpos que se mueven sin aceleración sobre la trayectoria (movimiento uniforme)
A.16. Concretad las expresiones generales anteriores para el caso de un movimiento uniforme.
Al ser la aceleración tangencial nula, las magnitudes que determinan este movimiento tendrán las
siguientes características:
at = 0 v = cte vm = v e = e0 + v (t-t0)
A.17. Un ciclista va siempre a 3 m/s siguiendo la trayectoria que se muestra en la figura adjunta.
Sabiendo que en el instante t = 2 s, se encuentra en la posición e = 8 m, se pide:
t=2s
O +
e=8m
Dado que se trata de un movimiento uniforme (la rapidez es constante), la ecuación a utilizar será
e = e0 + v · (t – t0). Sustituyendo en ella los datos que disponemos queda:
e = 8 + 3 (t-2)
Ésta última ecuación nos permite obtener la posición del ciclista en cualquier instante “t” del mo-
vimiento. Como queremos saber dónde estará en el instante t = 7 s, bastará sustituir t por dicho
número y obtener finalmente e = 23 m. Otra cuestión sería el cálculo de la distancia recorrida en
un cierto intervalo de tiempo, por ejemplo desde los 2 s hasta los 7 s. Como el ciclista no retroce-
de y se mueve en el sentido positivo, el valor de dicha distancia coincidirá con el del cambio de
posición sobre la trayectoria, es decir: e = 23 – 8 = 15 m.
12
1. Cinemática
es necesario que primero obtengamos las tablas de valores correspondientes a partir de las ecua-
ciones concretas del movimiento, lo que conduce a:
v (m/s) 3 3 3 3 3 3 3 e (m) 8 11 14 17 20 23 26
t (s) 2 3 4 5 6 7 8 t (s) 2 3 4 5 6 7 8
v=3
e = 8 + 3 (t –2)
Es importante darse cuenta de que lo que sale en las gráficas anteriores no representa nunca la
trayectoria por la que se ha desplazado el móvil. Esta, como se observa en el enunciado, no es
rectilínea. La posición del ciclista a intervalos de tiempo de 1 s se puede indicar colocando sobre
dicha trayectoria una serie de marcas cada 3 m de trayecto.
En el caso de que la trayectoria seguida en un movimiento uniforme sea una línea recta, el movi-
miento se denomina rectilíneo y uniforme (MRU). Un vehículo moviéndose en una carretera recta
siempre con la misma rapidez poseería este tipo de movimiento. Análogamente, en el caso parti-
cular de un cuerpo que se mueva siempre con la misma rapidez pero describiendo una circunfe-
rencia, el movimiento se denomina circular y uniforme (MCU).
A.18. Un coche que se desplaza por una autopista con rapidez constante pasa a las 9:00 h por el
punto kilométrico 50 y a las 9:20 h por el 80. Se pide:
a) Después de obtener las ecuaciones v-t y e-t, representad las gráficas correspondientes
b) ¿Cuál será la posición del coche al transcurrir justo 45 minutos desde que pasó por el km 50?
c) ¿A qué hora llegará a la salida 4 de la autopista, la cual se encuentra en el km 275?
d) Construid un esquema de la trayectoria con las posiciones sucesivas del coche cada 30 min.
Rdo. b) e = 117'5 km; c) 11'5 h
3.2 Cuerpos que se mueven con aceleración sobre la trayectoria constante (movimiento uni-
formemente acelerado)
Al tratarse de un movimiento uniformemente acelerado (at = 3 m/s2), sustituyendo los datos en las
ecuaciones correspondientes, obtenemos:
(1) v = 3t
(2) e = 3t2/2
Las ecuaciones anteriores nos permiten conocer con qué rapidez se moverá y dónde se encontrará
el coche en cualquier instante comprendido entre los 5 s que dura este tipo de movimiento, sin
más que sustituir el valor concreto de t en ellas. Así, para t = 5 s, encontramos fácilmente que la
rapidez será de 15 m/s y la posición 37’5 m.
14
1. Cinemática
t (s) 0 1 2 3 4 5 t (s) 0 1 2 3 4 5
Las tablas concuerdan con la idea expresada de movimiento uniformemente acelerado. En efecto
el hecho de que la aceleración tangencial sea constante implica que la rapidez va cambiando
siempre al mismo ritmo (en este caso de 3m/s cada s), mientras que los cambios de posición, da-
do que el coche se mueve cada vez más rápido, son cada vez mayores. Por ejemplo, durante el
primer segundo la posición del coche cambia sólo en 1’5 m mientras que en el último segundo
cambia 13’5 m. En la figura siguiente se han representado gráficamente las dos tablas de valores.
v =3t v =3t2/2
Podemos ver que la primera gráfica sale una línea recta, mientras que en la segunda se obtiene
una parábola, lo cual es coherente con las ecuaciones matemáticas que relacionan la rapidez y la
posición con el tiempo, así como con la idea física que tenemos de movimiento uniformemente
acelerado. La posición del coche sobre la trayectoria, se puede indicar colocando cruces represen-
tativas de la posición del móvil cada segundo. Sin embargo ahora como el vehículo se mueve
cada vez más deprisa, dichas posiciones estarán cada vez más distanciadas entre sí.
+
x x x
x x
O x
A.21. Un tren de alta velocidad circula a 90 km/h cuando acelera de forma constante hasta que
transcurridos 15 segundos alcanza los 306 km/h. Tomando como origen de espacios y tiempos el
punto y el instante en que comenzó a acelerar, se pide:
a) ¿Dónde se encontrará en el instante t = 5 s?
b) Construye e interpreta las gráficas v-t y e-t
c) Sobre un esquema de la trayectoria marca las posiciones sucesivas del tren a intervalos de 3 s
d) Compara el desplazamiento en el primer segundo con el desplazamiento en el último segundo.
Rdo. a) 175 m; d) 27 m y 83 m respectivamente
A.22. Construid un cuadro o resumen donde se recojan las características particulares, ecuacio-
nes y ejemplos de representaciones gráficas (e-t y v-t) de los dos tipos de movimiento estudiados.
15
1. Cinemática
Si buscamos explicaciones comunes al movimiento de todos los cuerpos, sin tener en cuenta su
naturaleza, hemos de buscar un método de hacerlo que pueda aplicarse se conozca o no previa-
mente la trayectoria. Esto exige que, para comenzar, la posición del móvil en un instante dado se
pueda indicar sin necesidad de medir a lo largo de ninguna trayectoria. Vamos pues a contestar a
las mismas preguntas que antes pero ahora partiendo de este modo de dar la posición.
Para evitar el inconveniente señalado, podemos añadir la distancia a que está cada jugador del
lado inferior del campo (por ejemplo, 30 m, 20 m y 10 m, respectivamente) a la distancia ante-
rior, de forma que la posición de cada uno vendría dada no por un sólo número sino por dos. En
general, cuando un móvil se desplaza sobre un plano sin seguir una trayectoria previamente co-
nocida, para expresar su posición en un instante dado se suele tomar como sistema de referencia
unos ejes de coordenadas cartesianas y se traza una flecha (vector) desde el origen de coordena-
16
1. Cinemática
das al punto en que se encuentre el móvil. A ese vector se le llama vector de posición y se simbo-
liza por r . Dicho vector tiene dos componentes escalares rx y ry, y se expresa siempre como:
r = (rx, ry).
Podemos introducir este sistema de referencia en el ejemplo anterior haciendo coincidir el eje X
con el lado inferior y el Y con el lado de la izquierda:
Y (m)
En el sistema coordenadas cartesianas definido,
la posición de cada jugador en el instante repre-
A sentado vendrá dada por el vector de posición
correspondiente:
20 B
rA
rA (20, 30) m; rB (20, 20) m y rC (20,10) m
C
De los cuales únicamente hemos representado rA
para no complicar excesivamente la figura.
20 X (m)
Además de conocer dónde se encuentra un objeto nos interesará poder expresar su cambio de
posición cuando se desplace de un punto a otro. En el ejemplo que se da a continuación se plantea
este problema.
A.24. Proponed una magnitud que permita determinar el cambio de posición experimentado por
un móvil que sigue una trayectoria no conocida de antemano. Considerad para ello, a título de
ejemplo, el paso por los puntos A y B, del proyectil de la figura siguiente:
Ahora bien: ¿Cómo se restan vectores? ¿Cómo se dibuja el vector resta de otros dos? Saber restar
supone también saber sumar. Además, en Física se presentan muchas situaciones en las que es
necesario manejar magnitudes vectoriales. Todo ello aconseja que, si no se ha hecho ya, nos
detengamos ahora el tiempo necesario para familiarizarnos con las magnitudes vectoriales y
el cálculo vectorial mediante las actividades que se proponen en el anexo 1 incluido al final
del libro.
17
1. Cinemática
Sabiendo sumar y restar vectores gráfica y analíticamente, resulta sencillo determinar para el
ejemplo propuesto el cambio de posición experimentado por el proyectil cuando pasa del punto A
al B es decir, el vector desplazamiento:
r rB rA = (17 , 8) - (9 , 16) = (8 , -8) m . r rx2 ry2 64 64 = 11’3 m.
El vector vendrá representado por una flecha orientada con origen en A y extremo en B
A continuación y a modo de síntesis se propone el siguiente ejercicio:
A.25. Una partícula se mueve sobre la trayectoria de la figura adjunta pasando por los puntos A
y B en los instantes que marcan los relojes.
La resolución de los dos primeros apartados tan sólo exige manejar correctamente los conceptos
de vector de posición y vector desplazamiento. La simple observación de la figura es suficiente
para poder escribir que:
rA = (4 , 6) m y rB = (6 , 3) m y restando obtenemos:
r rB rA = (6 , 3) - (4 , 6) = (2 , -3) m y el módulo: r rx2 ry2 4 9 = 3’6 m
18
1. Cinemática
A la magnitud que mide lo aprisa que ha cambiado el vector de posición en un intervalo de tiem-
po dado, se la llama velocidad media. Siguiendo un razonamiento similar al empleado con la ra-
pidez media, es fácil comprender que la velocidad media se expresará como:
r
vm
t
La velocidad media, sin embargo, es una magnitud vectorial y como tal tiene un módulo, y una
dirección y sentido determinados. Éstos últimos coincidirán siempre con los del vector despla-
zamiento r , ya que (como se justifica en el anexo sobre cálculo vectorial) al dividir un vector
por un número positivo (en este caso t) siempre se obtiene otro vector en la misma dirección y
sentido que el primero.
Como ya hemos señalado, los valores medios nos proporcionan muy poca información sobre el
movimiento de un cuerpo. Si quisiéramos conocer de verdad un movimiento sería mucho mejor
disponer de los valores de magnitudes como la posición o la velocidad, en cada instante. En este
caso nos interesa conocer el módulo de la velocidad, su dirección y su sentido, en un instante
determinado.
19
1. Cinemática
De ahora en adelante, cuando nos refiramos a la velocidad, se entenderá que estamos hablando de
la velocidad instantánea, que tiene un módulo (coincidente siempre con el valor absoluto de la
rapidez instantánea), una dirección (la recta que contiene al vector) y un sentido, de manera que
basta que cambie alguna de estas características para que el vector velocidad cambie. El hecho de
que habitualmente muchas personas identifiquen la rapidez con la velocidad, se debe a que igno-
ran el carácter vectorial de ésta última. Por otra parte, dada la coincidencia existente en todo mo-
mento entre los valores de la rapidez (absolutos) y del módulo de la velocidad, los posibles cam-
bios en ambas magnitudes se realizarán a la vez.
A.27. ¿Es posible circular siempre a la misma velocidad por una carretera con curvas?
De acuerdo con el razonamiento anterior es totalmente imposible (a menos que uno se salga de la
carretera) ya que si la trayectoria es curvilínea, ello obliga a que el vector velocidad cambie, al
menos, en dirección y sentido. Es preciso, pues distinguir entre el lenguaje cotidiano (en el que se
identifica velocidad con módulo de la velocidad) y el lenguaje científico (en el que la velocidad
no sólo consta de un módulo sino también de una dirección y un sentido).
Además de conocer la velocidad de un móvil nos interesará poder evaluar lo aprisa que dicha
velocidad cambia:
Parece claro que el cambio de velocidad vendrá dado por el vector v el cual se obtendrá restan-
do al vector vB el v A . Por otra parte, cuanto mayor haya sido el v y menor el tiempo t em-
pleado, más “intenso” habrá resultado, es decir, mayor será la aceleración experimentada (vector
aceleración media).
v
Así pues, el vector aceleración media se expresará como: a m
t
20
1. Cinemática
A.29. ¿Qué pasaría si el módulo de la velocidad a lo largo del trayecto que va desde A hasta B
se hubiera mantenido constante?
En este caso es fácil comprobar que al cambiar la velocidad en dirección, sí que habría vector v
y por tanto vector aceleración, pero, como la rapidez (y, por tanto el módulo de la velocidad) son
constantes, la aceleración tangencial sería 0. Esto nos permite comprender la diferencia concep-
tual existente entre una y otra magnitud (aunque más adelante veremos que están relacionadas).
A.30. Supongamos un coche que va por una carretera recta aumentando regularmente su veloci-
dad. a) Dibujad un esquema de la situación y justificad hacia donde iría el vector aceleración en
un instante dado. b) Ídem para el caso de que el coche frene.
a)
b)
En ambos casos la trayectoria es rectilínea y el móvil se desplaza en el mismo sentido, por lo que
el vector velocidad no cambia de dirección ni sentido. Sin embargo en el primero el módulo de la
velocidad va aumentando, mientras que en el segundo va disminuyendo. Para saber hacia donde
21
1. Cinemática
irá el vector aceleración bastará ver hacia donde va v que obtendremos al restar v 2 - v1 corres-
pondientes a un intervalo de tiempo infinitamente pequeño (infinitesimal). Los resultados de rea-
lizar estas operaciones se dan en las figuras siguientes:
En el esquema anterior, la mitad superior corresponde al caso del coche cuando, sin modificar la
dirección, se aumenta el módulo del vector velocidad. Por el contrario, la mitad inferior corres-
ponde a una disminución del módulo del vector velocidad cuando, al ver a la persona que está
distraída leyendo, frena para no atropellarla, pero sin desviarse.
A.31. Un motorista entra en una curva circular. Dibujad un esquema y situar en él un vector
representativo de la aceleración en un instante dado en los siguientes casos:
a) Entra aumentando su velocidad
b) Entra y frena disminuyendo su velocidad
c) Da la curva sin salirse pero siempre con la misma rapidez
En los tres casos se trata de una trayectoria curva en la que la velocidad va cambiando de direc-
ción y sentido conforme se va desplazando el móvil. Por tanto, al cambiar la velocidad, en los tres
casos existirá vector aceleración. La diferencia está en lo que le ocurre al módulo del vector velo-
cidad, que determinará el sentido del vector a , tal y como se observa en el siguiente esquema:
22
1. Cinemática
Como podemos ver en el primer caso al ir aumentando el módulo, el vector velocidad v 2 sería
mayor que el v1 . En un intervalo de tiempo infinitesimal (tan pequeño como queramos) el vector
v correspondiente será el representado en la primera figura, es decir, desviado hacia la derecha
y lo mismo ocurriría con el vector aceleración. Análogamente, se puede razonar en el segundo
caso en el que, al disminuir la velocidad, el vector aceleración en el punto P, forma un ángulo
mayor de 90º con el vector velocidad. Cabe preguntarse pues qué sucede en un tercer caso (que
no hemos representado), en el que la trayectoria sea circular y el módulo de la velocidad no cam-
bie. Para comprender lo que ocurre podemos plantearnos primero qué pasaría con la dirección del
vector v (siempre suponiendo un t que tiende a 0), y por tanto con la del vector a , en cual-
quiera de los dos casos anteriores si el módulo del vector v 2 se pareciera cada vez más al del vec-
tor v1 . No es difícil darse cuenta que en este supuesto el ángulo entre v1 y a se aproximaría cada
vez más a 90º, de modo que en el caso de que el módulo de la velocidad sea constante y la trayec-
toria circular, podemos concluir que el vector aceleración será perpendicular al vector velocidad
en cualquier instante.
Otra forma de razonar lo que sucede en cada una de las tres situaciones anteriormente descritas es
descomponer el vector aceleración en dos: uno tangente a la trayectoria (vector aceleración tan-
gencial) y otro perpendicular a la trayectoria (y siempre dirigido hacia el centro de curvatura) o
vector aceleración normal, tal y como se representa en el esquema siguiente:
a) b) at c)
at
an v a
an v
a v
O a O
O
El vector at nos indica el cambio de la velocidad en módulo mientras que el vector an nos mues-
tra el cambio de la velocidad en dirección. En el tercer caso (movimiento circular uniforme) co-
mo el módulo permanece constante, la aceleración tangencial es 0 y toda la aceleración es normal
(perpendicular a la velocidad), con lo que se cumplirá que: a an
A dichos vectores se les conoce como vectores componentes intrínsecos del vector aceleración.
Conviene darse cuenta de que cuando la trayectoria de un movimiento se conozca de antemano y
utilicemos magnitudes escalares para estudiarlo, la aceleración sobre la trayectoria coincidirá
básicamente con lo que aquí se ha denominado aceleración tangencial (de ahí que hayamos utili-
zado la misma notación “at” para ambas.
A.32. Elaborad una tabla del tamaño conveniente en la que se recojan todas las magnitudes in-
troducidas hasta aquí para poder describir un movimiento (desde la posición hasta la acelera-
ción) incluyendo al menos: el símbolo utilizado, la unidad internacional en que se mide, su signi-
ficado físico, su definición operativa (si la tiene), posibles relaciones de interés con otras magni-
tudes. Haced dos grandes grupos distinguiendo entre las magnitudes escalares y vectoriales.
Las magnitudes vectoriales introducidas, nos permiten estudiar el movimiento de cualquier cuer-
po independientemente de la trayectoria que éste siga. No obstante, dada su mayor sencillez, en
todos aquellos problemas en los que el cuerpo se mueva a lo largo de una trayectoria que se co-
noce de antemano, se preferirá utilizar el tratamiento escalar por su mayor comodidad.
Para terminar el tema, vamos a poner a prueba la utilidad y potencia de los conocimientos cons-
truidos estudiando algunos movimientos reales especialmente importantes.
A.33. Recordad lo estudiado en cursos anteriores sobre el movimiento de caída libre de los cuer-
pos, esto es, en condiciones tales que el rozamiento con el aire pueda considerarse despreciable,
comentando de qué tipo de movimiento se trata y escribiendo las ecuaciones correspondientes.
Cuando un cuerpo se mueve libremente en dirección vertical (sube o baja sometido sólo a la ac-
ción de la gravedad), podemos comprobar experimentalmente que siempre que se encuentre a
alturas no muy grandes, el movimiento es uniformemente acelerado y que el valor de la acelera-
ción sobre la trayectoria (9’8 m/s2) es común para todos los cuerpos sea cual sea su masa. De
acuerdo con ello, siempre que el rozamiento con el aire sea o se pueda considerar despreciable,
todos los cuerpos que, por ejemplo, se dejen caer desde la misma altura llegarán al suelo en el
mismo tiempo.
24
1. Cinemática
Al tratarse de una trayectoria rectilínea es posible aplicar un tratamiento escalar para describir el
movimiento, lo cual exige escoger un punto de la trayectoria como origen (para medir la posición
sobre la misma) y un sentido como positivo. La aceleración de la gravedad se simboliza mediante
la letra “g”, con lo que las ecuaciones de este tipo de movimiento serán:
(1) v = v0 + g (t-t0)
(2) e = e0 + v0 (t-t0) + gt2/2
t (s) 0 0’0248 0’0495 0’0742 0’099 0’1238 0’1486 0’1734 0’1983 0’2231
e (m) 1’598 1’498 1’406 1’322 1’241 1’168 1’099 1’037 0’981 0’929
t (s) 0’0124 0’0371 0’0619 0’0866 0’1114 0’1362 0’1610 0’1858 0’2107 0’2355
v (m/s) -4’04 -3’71 -3’42 -3’24 -2.98 -2’75 -2’51 -2’26 -2’10 -1’78
A.35. Se lanza un cuerpo hacia arriba con una rapidez de 50 m/s . ¿Qué altura alcanzará?
Podemos tratar de profundizar un poco más haciendo alguna hipótesis respecto a cómo van a in-
fluir cada una de esas variables en la altura máxima alcanzada (siempre suponiendo que las de-
más permanecen constantes). Así, por ejemplo, cabe pensar que, a igualdad de los restantes facto-
res: Cuanto mayor sea v0 (se lance hacia arriba con mayor rapidez) más alto llegará. Cuanto me-
nor sea la gravedad la aceleración del objeto también será menor y su rapidez irá disminuyendo
más lentamente, por lo que la altura máxima aumentará (esto ocurriría, por ejemplo, si el lanza-
miento se realizará en la Luna en lugar de hacerlo sobre la superficie terrestre).
25
1. Cinemática
V 0 e hmax
Como la trayectoria es conocida (línea recta perpendicular al suelo), podemos
aplicar un tratamiento escalar para resolver el problema. Para ello escogere-
mos arbitrariamente un punto de la trayectoria como origen de espacios (por
ejemplo el punto del suelo desde donde se lanza) y un sentido como positivo
(por ejemplo hacia arriba), tal y como se indica en la figura adjunta. Así mis-
mo consideraremos como origen de tiempos el preciso instante en que se lan-
za (t0 = 0). g
Si conocemos la rapidez y la posición en algún instante del movimiento podremos concretar las
ecuaciones generales anteriores a nuestro caso. Teniendo en cuenta las condiciones imperantes en
el problema los datos serían:
Un objeto que en el instante t0 = 0 se lanza desde el suelo (e0 = 0) verticalmente hacia arriba con
una rapidez inicial v0 (positiva) de 50 m/s y que se mueve con una aceleración sobre la trayecto-
ria constante y negativa (-g), tanto al subir como al bajar.
(1) v = v0 – gt
(2) e = vo t – gt2/2
En las ecuaciones anteriores hemos optado por colocar el signo correspondiente (de acuerdo con
el criterio arbitrario especificado al comienzo) antes de sustituir ningún valor numérico (podría-
mos también no haberlo hecho y poner los signos al final cuando se sustituyan los valores numé-
ricos). Es importante tener en cuenta que los signos sólo se ponen a los datos (nunca a las incóg-
nitas) y una sola vez (a las letras o a los números). La altura máxima coincidirá en este caso con
el valor de la posición e durante la subida en el preciso instante en que el objeto se pare (momen-
táneamente) para volver a caer. Ese instante puede calcularse haciendo v = 0 en la ecuación (1) y
despejando t, con lo que: 0 = v0 – gt t = v0/g
2
v g v
Sustituyendo ahora en la ecuación (2) queda que: e v0 0 0 y simplificando
g 2 g
v02
obtenemos la altura máxima: e
2g
50 2
Sustituyendo los valores numéricos (haremos g 10 m/s2), nos queda que: e = = 125 m
2 10
26
1. Cinemática
Una cuestión que podemos plantearnos ahora es cómo estudiar el movimiento de caída libre
cuando éste no se realiza según una trayectoria rectilínea tal y como ocurre cuando desde una
cierta altura se dispara horizontalmente un proyectil (tiro horizontal).
27
1. Cinemática
Para hacer el problema del tiro horizontal más abordable, no tendremos en cuenta la fricción con
el aire y supondremos que tanto el alcance máximo como la altura de lanzamiento son lo suficien-
temente pequeños como para despreciar la curvatura terrestre y considerar la aceleración de la
gravedad como un vector constante (módulo, dirección y sentido), durante todo el trayecto.
A.36. Proponed algún ejemplo de movimiento que pueda considerarse como "tiro horizontal".
Existen numerosos ejemplos de tiro horizontal en la vida diaria, como el de un chorro de agua
que sale horizontalmente por una manguera, la caída de una bola que rueda por la superficie de
una mesa, un disparo de cañón desde lo alto de una torre, el movimiento de un objeto que se deja
caer desde un avión en pleno vuelo (que también sería visto como un tiro horizontal por las per-
sonas situadas en tierra), etc.
A.37. Proceded a realizar un tiro horizontal lanzando un objeto pequeño y emitir hipótesis acer-
ca del tipo de movimiento implicado con el fin de explicar la trayectoria descrita.
Al realizar la experiencia vemos que el objeto lanzado avanza al mismo tiempo que cae. Este
hecho lo interpretó Galileo como la superposición de dos movimientos, uno horizontal debido a
la velocidad inicial con que se lanzó y otro vertical debido al peso del cuerpo. (Si no hubiese gra-
vedad el objeto seguiría moviéndose en línea recta según la horizontal).
A.38. ¿Qué cabe esperar que ocurra con la velocidad del objeto según la horizontal?, ¿irá dis-
minuyendo conforme el objeto avance o se mantendrá constante?
Galileo contestó a la pregunta anterior afirmando que la velocidad según la horizontal no se vería
afectada (recordemos que estamos suponiendo el rozamiento con el aire despreciable). Para él
intervenían dos movimientos simples uno según la horizontal (el movimiento rectilíneo y unifor-
me que tendría el proyectil si no pesara) y el otro según la vertical (el movimiento rectilíneo y
uniformemente acelerado que tendría el proyectil si se hubiera dejado caer desde lo alto de la
torre) y ambos se superponían sin interferirse el uno al otro. Con ello no hizo sino analizar un
problema complejo con el fin de hacer posible su estudio.
A.39. Si la hipótesis anterior fuese correcta ¿qué pasaría con el tiempo empleado por el proyectil
en llegar al suelo cuando se lanza horizontalmente y cuando en lugar de ello se deja caer desde
el mismo punto? ¿serían distintos o iguales?
“... Si desde lo alto de una torre disparásemos con un cañón horizontalmente contra un blanco, según fuera
la carga de pólvora, el proyectil caería a tierra unas veces a mil yardas, otras a cuatro mil, otras a diez mil,
etc., pero siempre invertiría el mismo tiempo en llegar al suelo, que coincidiría con el que tardaría en caer
la bala desde la boca de la pieza hasta el suelo si, falta de impulso, lo hiciese según la vertical. Parece pues
cosa admirable que en el mismo intervalo de tiempo invertido en la caída perpendicular a tierra desde una
altura, digamos, de 100 yardas, balas iguales disparadas violentamente serían capaces de recorrer cuatro-
cientas, mil y aun diez mil yardas".
A.40. Proponed algún diseño experimental fácil de realizar con el que se pueda comprobar la
igualdad de tiempos mencionada.
28
1. Cinemática
Una posibilidad sería efectuar un tiro horizontal con un proyectil lanzado desde una cierta altura.
A continuación dejarlo caer desde el mismo punto según la vertical y comparar los tiempos de
caída obtenidos para comprobar si son iguales. No obstante este diseño, a no ser que se disponga
de material adecuado, no es posible debido a que los brevísimos tiempos de caída impiden tomar
medidas con la suficiente precisión, por lo que en ese caso necesitamos deducir a partir de esa
supuesta igualdad de tiempos alguna consecuencia que podamos medir mejor:
Si el tiempo que tarda en llegar al suelo un proyectil lanzado horizontalmente, es el mismo que el
que tardaría dejado caer verticalmente desde la misma altura, se pueden escribir las ecuaciones x
= x(t) para el movimiento horizontal e y =y (t) para el vertical, eliminar el tiempo entre ambas y
obtener así la ecuación del movimiento y = y (x). Mediante dicha ecuación podemos relacionar,
por tanto, la altura “h” desde donde se hace el lanzamiento con el alcance “A” correspondiente
(distancia entre el punto de impacto contra el suelo y la base de la “torre”) y comprobar si los
datos experimentales se ajustan o no a ella.
A.41. Haced operativa la hipótesis de Galileo, escribiendo x=x(t) e y=y(t) para los supuestos
movimientos de un tiro horizontal y a continuación obtened la ecuación de la trayectoria y= y(x)
por eliminación del tiempo entre ambas.
g x2
Despejando el tiempo “t” en la ecuación (1) y sustituyendo en la (2) obtenemos y h
2 v02
En el instante en que el proyectil choque contra el suelo ocurre que y = 0 y que x = A (alcance),
de modo que haciendo y = 0 y x = A en la expresión anterior, obtenemos:
g A2 g
h y finalmente: h = k·A2 en donde k será una constante de valor k
2 v0
2
2 v02
A.42. Diseñad, un experimento sencillo mediante el que se pueda contrastar si la relación entre
la altura h de un tiro horizontal y el alcance A se ajusta o no a la ecuación h = k·A2
Podemos pensar en el lanzamiento horizontal de una pequeña esfera metálica (con el fin de poder
ignorar el efecto del rozamiento con el aire) desde diferentes alturas h, manteniendo constante la
v0 y midiendo en cada caso el alcance A, correspondiente.
29
1. Cinemática
A.43. Proponed formas de resolver los problemas técnicos que se enumeran a continuación:
Una forma sencilla de hacer que la velocidad con que se lanza la bolita se mantenga constante
consiste en utilizar un pequeño plano inclinado o rampa sobre la que se dispondría la bolita siem-
pre en la misma posición. Dicha rampa hay que colocarla sobre una plataforma horizontal (la de
lanzamiento) siempre en el mismo lugar. Para conseguir una altura variable se puede desplazar
dicha plataforma bien deslizándola por un soporte vertical de los que existen en los laboratorios,
o simplemente utilizar varios objetos como cajas rígidas que se van apilando. Otra opción es ha-
cer que la superficie sobre la que cae el objeto pueda situarse en diferentes alturas. Finalmente,
para la medida de los alcances, se puede utilizar un papel de calco sobre un papel blanco o mili-
metrado que se encuentra en una posición fija respecto al punto de lanzamiento.
A.44. Proceded a la realización del experimento. A continuación elaborad una memoria del tra-
bajo práctico realizado en la que se detalle qué problema nos hemos planteado, cuáles han sido
las hipótesis y sus consecuencias directamente contrastables, el diseño experimental, las tablas
de resultados y el análisis de los mismos.
A.45. Obtened las magnitudes características (aceleración, velocidad y vector de posición) co-
rrespondientes al movimiento de un cuerpo lanzado horizontalmente.
30
1. Cinemática
En el instante en que se lanza el cuerpo (t0 = 0) las magnitudes características del movimiento
presentan los siguientes valores: a = (0 , -g); v0 = (v0 , 0); r0 = (0 , h) y en otro instante posterior
cualquiera (comprendido entre el lanzamiento y el momento en que el cuerpo choca contra el
suelo) serán:
a = (0 , -g); v = (vx , vy); r = (rx , ry)
A.46. ¿Cómo podemos conocer en este caso las magnitudes características del movimiento?
En este caso conocemos el vector a y a partir del mismo tendremos que calcular la velocidad y
la posición. Una forma sencilla de hacerlo es trabajar con las componentes cartesianas escalares
por separado:
Si nos fijamos en los datos de la componente X veremos que coinciden con los de un punto que
se desplaza a lo largo de Ox+ con un MU, de modo que aplicando las expresiones ya conocidas
para este movimiento obtendremos que: vx = v0; rx = v0 · t
En cuanto a la componente Y, los datos coinciden con los de un punto que se desplaza a lo largo
del eje Oy+ con un MUA y, en consecuencia: vy = -gt; ry = h - gt2/2
gt 2
a (0 , g ) ; v (v 0 , gt ) ; r (v 0 t , h )
2
Mediante las dos últimas expresiones es posible calcular la velocidad y la posición del cuerpo
lanzado horizontalmente en cualquier instante.
A.47. Desde lo alto de una torre de 50 m se lanza horizontalmente un proyectil con una rapidez
inicial de 160 m/s. Obtened a qué distancia “A” de la base de la torre impactará contra el suelo
(alcance máximo) y la velocidad con la que chocará contra el suelo. Si al mismo tiempo que se
lanza ese proyectil, se deja caer (desde el mismo punto) otro de doble masa ¿Cuál de los dos
llegará antes al suelo?
Rdo. A = 506 m, v = (160 , -31’6) m/s; Con rozamiento despreciable, ambos tardan 10 s
31
1. Cinemática
Otro movimiento cuya trayectoria no se conoce previamente y que precisa también un tratamien-
to vectorial, es el lanzamiento de un cuerpo formando un cierto ángulo con la horizontal (tiro
oblicuo). Como vamos a ver, para obtener las ecuaciones de este movimiento, el procedimiento
será básicamente el mismo que en el tiro horizontal. Actividades deportivas como el lanzamiento
de jabalina, el salto de longitud o los saltos en la nieve y otras menos recomendables como el
lanzamiento de proyectiles, son situaciones en las que se da este tipo de movimiento.
A.48. Como vemos, al igual que en el tiro horizontal el vector aceleración permanece constante.
Siguiendo un procedimiento similar al allí empleado, determinad las magnitudes características
del movimiento a partir de la aceleración y de los valores de la velocidad y el vector de posición
en el instante inicial.
32
1. Cinemática
En cuanto a la componente y, los datos coinciden con los de un movimiento uniformemente ace-
lerado: vy = v0·sen -gt; ry = v0t·sen - gt2/2
En resumen: las magnitudes características del tiro oblicuo vendrán dadas por:
gt 2
a (0 , g ) ; v (v 0 cos , v 0 sen gt ) ; r (v 0 t cos , v 0 t sen )
2
Mediante las ecuaciones anteriores es posible resolver muchas cuestiones de interés respecto a
este tipo de movimiento. A título de ejemplo proponemos un par de ellas:
A.49. Obtened la expresión del alcance horizontal “A” de un proyectil lanzado oblicuamente con
una cierta velocidad inicial v0 que forma un ángulo con la horizontal (haced la aproximación
de ignorar el rozamiento con el aire). ¿Para que valor de el alcance sería el máximo?
v02 sen 2
Rdo. A= . El alcance sería el máximo posible para = 45º
g
A.50. Obtened la expresión de la máxima altura que alcanzará el proyectil en un tiro oblicuo en
función de su velocidad inicial, el ángulo con la horizontal y la aceleración de la gravedad.
v02 sen 2
Rdo. hmax =
2g
A.51. ¿Qué situaciones reales conocéis de movimientos que puedan considerarse como circula-
res y uniformes?
El movimiento de un punto cualquiera de las agujas del reloj, el de algunos satélites artificiales
que describen órbitas circulares alrededor del centro de la Tierra, el de un punto cualquiera de un
tiovivo alrededor de su eje de giro y, con bastante aproximación, el movimiento de la Luna alre-
dedor de la Tierra o de los planetas alrededor del Sol, son algunos ejemplos de movimientos cir-
culares y uniformes.
Así pues el vector aceleración, en este movimiento, sólo tiene una única componente y es un vec-
tor perpendicular a la trayectoria, tal y como se indica en la figura anterior en la que se ha repre-
sentado la situación del móvil en tres instantes diferentes.
33
1. Cinemática
A.53. ¿Qué magnitudes podemos utilizar para describir el movimiento circular y uniforme?
Además del periodo T, existe otra magnitud de gran interés denominada frecuencia, cuyo símbolo
es "" (léase nú), aunque también se suele representar con "f". Si el periodo nos indica el tiempo
que tarda el móvil en realizar una vuelta (o ciclo) completo, la frecuencia nos informa del número
de ciclos realizados en una unidad de tiempo. En unidades internacionales T se mide en "s" y f se
mide en ciclos/s o hertzios (Hz). De acuerdo con las definiciones, la relación entre ambas será:
1
f Periodo y frecuencia, son dos magnitudes inversas.
T
Al tratarse de un movimiento de trayectoria conocida podremos utilizar las magnitudes escalares
ya introducidas anteriormente (posición “e”, rapidez “v” y aceleración sobre la trayectoria o tan-
gencial “at”). Además, al ser uniforme se cumplirá que at = 0, v = constante y además que e = e0
+v (t-t0). No obstante conviene tener en cuenta que:
En cuanto al cambio de posición éste se podrá medir como el desplazamiento angular que se ob-
tendrá como la diferencia entre la posición angular final y la inicial, = - 0.
Finalmente, será necesario conocer cómo cambia la posición angular con el tiempo. Para ello se
define la rapidez angular media como:
0
wm
t t t0
y como el movimiento es uniforme, el valor medio de la rapidez angular “wm” coincidirá con el
de la rapidez angular “w” en cualquier instante (wm = w) con lo que podemos escribir que:
0
w , o lo que es equivalente: = w · t o también: = 0 + w (t-t0)
t t t0
La última expresión permite darse cuenta de que la posición angular es una función lineal del
tiempo, de forma análoga a como ocurre cuando se utiliza “e” para dar la posición.
Hemos de tener en cuenta que, aunque, la posición angular o el desplazamiento angular podrían
medirse en grados, es más conveniente hacerlo en radianes debido a que, como vamos a ver, de
esta forma es muy sencillo relacionar las magnitudes lineales ( e, e, v) con las magnitudes angu-
lares (, , w).
34
1. Cinemática
Para contestar a la pregunta anterior habrá que ver cuántos radios están contenidos en la longitud
de arco correspondiente, lo que puede determinarse mediante la expresión:
e
R
en la que tanto el cambio de posición e como el radio R se medirán en metros.
A.55. Teniendo en cuenta que la longitud de una circunferencia viene dada por 2R, determinad
a cuántos radianes equivalen 360º y a continuación 180º, 90º, 1º y finalmente 36º.
Rdo. 2 rad, rad, /2 rad, (/180 ) rad, 0’2 rad.
A.57. Suponiendo que la Luna gira alrededor de la Tierra con MCU de 384.000
km de radio y sabiendo que emplea 27’3 días en dar una vuelta completa en torno
a nosotros, se pide: a) Rapidez angular de la Luna en rad/s y lineal en km/h
b) Distancia en km que recorre la Luna cada día.
Rdo. a) w = 2'7·10-6 rad/s, v = 3682'5 km/h; b) d = 88378'9 km
Finalmente, hemos de considerar cómo obtener el valor de la aceleración. Como ya hemos visto,
en un movimiento circular y uniforme, el vector aceleración sólo tiene componente normal an,
cuyo valor nos da idea de lo rápidamente que está cambiando la velocidad en dirección.
A.58. ¿Con qué magnitudes estará relacionada la aceleración normal? En otras palabras: ¿De
qué magnitudes cabe esperar que dependa su valor y cómo influirán?
A título de hipótesis, podemos pensar que el valor de la aceleración normal será tanto mayor
cuanto mayor sea la rapidez con que se desplaza el móvil por la circunferencia y menor sea el
radio de ésta. En efecto, para una trayectoria circular de un radio determinado, parece claro que
cuanto mayor sea la rapidez con que se desplaza el móvil tanto mayor será también la rapidez con
que varia la dirección del vector velocidad. Inversamente debería de ocurrir con el radio ya que,
para una misma rapidez lineal, la dirección del vector velocidad cambiará tanto más lentamente
cuanto mayor sea el valor del radio. La expresión más sencilla, que contemplaría las ideas ante-
35
1. Cinemática
riores sería an = v/R, pero, si nos fijamos dicha expresión no es dimensionalmente homogénea,
por lo que no puede ser correcta.
Se puede demostrar que el valor de la componente normal del vector aceleración en un instante
dado, para un móvil que se desplaza por una trayectoria curva, viene dado por la expresión:
an = v2/r
donde “v” es la rapidez y “r” el radio de curvatura, ambos en el instante considerado. Como, ve-
mos en la expresión se contemplan las hipótesis respecto a la influencia de la rapidez y del radio,
pero al estar la rapidez elevada al cuadrado, su influencia es mayor que la del radio de modo que
a doble rapidez (para un radio dado) la aceleración normal no se duplica sino que se hace cuatro
veces mayor. Además la expresión es dimensionalmente homogénea (L/T2 en ambos lados). Si
queremos expresar la aceleración normal en función de la rapidez angular basta sustituir v = w·r
con lo que obtenemos fácilmente que:
an = w2·r
Como es lógico, las expresiones anteriores son coherentes con la idea de que en una trayectoria
rectilínea, al no existir cambio en la dirección de la velocidad, la aceleración normal debe ser
nula. En efecto, cualquier tramo recto de una posible trayectoria puede considerarse matemática-
mente como un trozo de una circunferencia de radio infinito con lo que sustituyendo en la prime-
ra expresión se tendría: an = v2/ = 0. ¿Qué ocurriría si utilizásemos la segunda expresión? Tam-
bién daría 0 ya que en un tramo recto la rapidez angular sería nula.
Por otra parte, el valor de an siempre será positivo ya que, aunque la rapidez pueda ser negativa,
está elevada al cuadrado. Además, si la rapidez es constante (como ocurre en un movimiento cir-
cular y uniforme) la aceleración normal también lo será.
A continuación proponemos algunos problemas sobre este tipo de movimiento
A.59. El movimiento de la Tierra alrededor del Sol se realiza aproximadamente describiendo una
circunferencia de un radio medio de unos 150 millones de km. Si hacemos la aproximación de
considerarlo como circular uniforme, ¿cuál es el valor de la rapidez lineal en km/h con que se
mueve la Tierra en su órbita? ¿Cuánto vale su aceleración normal?
Rdo. v = 107588’8 km/h; an = 6·10-3 m/s2
A.60. Dos alumnos A y B montan en un tiovivo que gira a razón de 3 vueltas/min. A se sitúa a 2
m del eje, mientras que B lo hace a 4 m del eje. Determinar la rapidez angular, rapidez lineal
ángulo recorrido y distancia recorrida para cada uno de ellos en 40 s.
Rdo. wA= wB = /10 rad/s; vA = 0’2 m/s, vB = 0’4 m/s; A = B = 4 rad; eA = 8 m, eB = 16 m.
36
1. Cinemática
Como ya hemos visto en el movimiento circular y uniforme, otra magnitud de gran interés es la
frecuencia "f" o número de ciclos completos que se realizan por unidad de tiempo; se mide en
ciclos/s, que recibe el nombre de hertzio (Hz) y es la inversa del periodo (y viceversa).
A.62. Un cuerpo describe una trayectoria circular con w = 0'5 rad/s. Determinad cuánto vale
el periodo y la frecuencia de este movimiento. Rdo. T=4s y f = 0'25 Hz
Dentro de los movimientos oscilatorios, tiene un gran interés el estudio de aquellos en los que el
cuerpo vibra siguiendo una trayectoria rectilínea, oscilando entre dos posiciones extremas (x = A
y x = –A) equidistantes de una posición central O (en la que x = 0), de tal modo que su acelera-
ción tangencial es en todo momento directamente proporcional al valor de la posición (x) en la
que se encuentra y siempre dirigida hacia O. Al tratarse de una trayectoria recta, no habrá acele-
ración normal y por tanto at = a. La posición del móvil en cualquier instante (x) puede tomar va-
lores positivos o negativos según el móvil se halle a un lado u otro de O y su valor absoluto
siempre coincide con la distancia del móvil a O. Un movimiento de estas características se deno-
mina movimiento armónico simple (en adelante MAS).
a
X
-A O x A
De acuerdo con lo anterior, todo objeto que se mueva siguiendo una trayectoria recta, oscilando
entre dos posiciones extremas y con una aceleración dada por: a = -C·x (donde C es una constan-
te), realiza un movimiento armónico simple (MAS).
A.63. El estudio de los movimientos oscilatorios en general y del movimiento armónico simple en
particular, es muy importante en la Física. ¿A qué puede deberse dicha importancia?
En primer lugar las vibraciones afectan a muchos materiales elásticos (o que se puedan
considerar como tales). La palanca de saltos de una piscina, las cuerdas de instrumentos
musicales, los vehículos cuando circulan en una carretera, algunas construcciones como
edificios y puentes, etc., son ejemplos de sistemas que (en determinadas condiciones)
pueden entrar en vibración (pensemos en un puente colgante sometido a la acción del
viento o en un coche que circula por una carretera con baches).
El movimiento vibratorio también se da a escala atómica: en los metales, por ejemplo, sus
átomos no están quietos sino que vibran en torno a posiciones centrales o de equilibrio;
los relojes de cuarzo se basan en la vibración periódica de los átomos que integran un cris-
tal de cuarzo; el sonido se transmite gracias a la vibración de las partículas que forman el
medio por el que se desplazan las ondas sonoras.
La emisión de ondas electromagnéticas (como son las de telefonía móvil, radio, televisión,
etc.) tiene su origen en la vibración de cargas eléctricas.
37
1. Cinemática
Así pues, el interés del movimiento vibratorio se debe fundamentalmente a su utilidad para des-
cribir el movimiento de los materiales elásticos y el de partículas submicroscópicas (como los
iones de una red cristalina) así como para explicar el origen y la propagación de ondas mecánicas
(como el sonido) y electromagnéticas (como las de radio).
Para deducir la ecuación que nos da la posición de un móvil que realiza un MAS (sin utilizar el
cálculo diferencial), trataremos de relacionar este con otro movimiento ya conocido.
A.64. ¿De los movimientos ya estudiados cuál es el que, al igual que el MAS, también es periódi-
co, es decir, la posición del objeto se repite continuamente a intervalos regulares de tiempo?
Evidentemente, se trata del movimiento circular y uniforme (MCU). Así que para deducir la
ecuación que nos da la posición de un objeto con MAS en cualquier instante, trataremos de rela-
cionar este tipo de movimiento con el MCU.
t0 = 0
0 = 0
En la figura de la derecha hay un objeto hipotético
que realiza un MCU de radio A y rapidez angular w.
Dicho objeto emplea un tiempo T en dar una vuelta A
completa a la circunferencia (2 rad). Como el mo-
vimiento es uniforme: T = 2/w. Para simplificar
supondremos, de momento, que en el instante inicial O
t0 = 0 la posición angular es 0 = 0 y que el objeto
gira en el sentido señalado en la figura.
A.65. Si proyectamos este objeto sobre el diámetro horizontal obtenemos un punto que se mueve
sobre dicho diámetro a la vez que el objeto sobre la circunferencia ¿Qué tipo de movimiento sería?
t0 = 0
0 = 0
Es fácil darse cuenta de que mientras el
objeto realiza un giro completo de radio A, A
el punto proyectado realiza una vibración
completa de amplitud A. Si el objeto gira
continuamente con un periodo T, el punto
luminoso vibra continuamente sobre el O x
diámetro con el mismo periodo.
Si tomamos como eje X la dirección de ese diámetro, situando el origen en el centro de la circun-
ferencia, la posición del punto luminoso vendrá dada por "x" y su valor oscilaría periódicamente
entre +A y -A de forma que realizaría una oscilación completa cada vez que el punto que se mue-
ve sobre la circunferencia diese una vuelta completa. Si obtenemos la aceleración sobre la trayec-
toria "a" con que se mueve el punto luminoso y resulta ser directamente proporcional y de signo
contrario a la elongación x, concluiremos que dicho punto posee un movimiento armónico simple
y las ecuaciones que podamos deducir para la posición y la rapidez de ese punto también corres-
ponderán a las ecuaciones de un MAS.
38
1. Cinemática
Sabemos que sen = x/A de donde x = A sen . Por otra parte, de acuerdo con las ecuaciones
del movimiento circular y uniforme y teniendo en cuenta las condiciones iniciales, podemos es-
cribir que = wt, de modo que:
2 2
Como w y T = 1/f , la ecuación también puede escribirse como: x Asen t
T T
Esta ecuación (en cualquiera de su tres formas), sirve para conocer la posición (x) de un objeto
(representado por una masa puntual) que se mueve con MAS, sin más que, conocido el valor de
la amplitud (A) y del periodo (T) o la frecuencia (f), del movimiento, sustituir en ella el valor de t
y operar.
A partir de la ecuación para la posición, derivando respecto del tiempo, es posible obtener sucesi-
vamente las ecuaciones que nos dan la rapidez y la aceleración en cualquier instante. Estas ecua-
ciones resultan ser:
Una cuestión interesante es la representación gráfica de las ecuaciones anteriores para ver de
forma global y rápida cómo van cambiando con el tiempo cada una de las tres magnitudes.
La resolución de la actividad propuesta nos lleva en primer lugar a utilizar las ecuaciones del
MAS anteriormente deducidas, para elaborar una tabla como la siguiente:
39
1. Cinemática
Utilizando los datos de la tabla, podemos ahora construir las gráficas correspondientes:
2
x(m) v (m/s) a (m/s )
Aw2
Aw
A
0 T/4 T/2 3T/4 T t T/4 T/2 3T/4 T t T/4 T/2 3T/4 T t
-A -Aw
-Aw 2
Las gráficas anteriores muestran claramente la evolución de cada una de las magnitudes con el
tiempo. Podemos ver que en las tres hay una variación periódica de valores, de forma que cada
intervalo de tiempo T el móvil se encuentra en idéntico estado de movimiento (mismos valores de
la elongación "x", la rapidez "v" y la aceleración "a", que T segundos antes).
Sabemos que la frecuencia angular w viene dada por w = 2/T = 2 · f, siendo T el periodo y f la
frecuencia del movimiento. Partiendo de las ecuaciones anteriores y sustituyendo los datos que
nos dan en el enunciado, obtendremos las ecuaciones que describen el movimiento del cuerpo al
que se refiere el problema:
Ahora, simplemente manejando estas últimas ecuaciones es posible contestar a todas las pregun-
tas que se hacen en el enunciado del problema:
a) La ecuación del movimiento, es la ecuación que nos da la posición del móvil en cualquier ins-
tante x = sen t m (si t en s).
b) ¿Cómo hallar la posición del móvil en los instantes que se piden? Bastará sustituir t por cada
uno de los valores correspondientes, con lo que tendremos:
De los resultados anteriores es fácil comprobar que, como cabe esperar, cada periodo de tiempo
T, la posición de la partícula se repite.
40
1. Cinemática
Para construir dichas gráficas hemos de elaborar primero las tablas correspondientes mediante las
ecuaciones x = x (t), v = v (t), a = a (t) y luego representar:
x (m)
1
t (s) 0 0’5 1 1’5 2
x (m) 0 1 0 -1 0 1 2 t (s)
-1
t (s) 0 0’5 1 1’5 2
v (m/s) 0 - 0
-
2
a (m/s )
2
Podemos ver reflejadas en ellas las principales características de un MAS. Así, por ejemplo, en el
instante en que x vale 0, la velocidad es máxima y la aceleración (y por tanto la fuerza) es nula.
Sin embargo, cuando la x alcanza el valor máximo A, la velocidad es nula y la aceleración (y por
tanto la fuerza) son máximas (en valor absoluto). Este tipo de movimiento constituye, pues, un
claro ejemplo de cómo un objeto puede moverse con su máxima velocidad y ser nula la fuerza
resultante sobre el mismo (o estar momentáneamente en reposo y la fuerza resultante tomar su
valor máximo en ese preciso instante).
Las ecuaciones manejadas hasta aquí corresponden a un caso particular de MAS, aquel en que el
móvil en el instante t=0 se encuentra en el origen O. Naturalmente esto no tiene por qué ser siem-
pre así. En cursos posteriores se verá cómo serían las ecuaciones si en el instante t = 0 el móvil
no se encontrara en O.
RECAPITULACIÓN
En este tema hemos estudiado el movimiento de los cuerpos planteándonos al comienzo algunas
preguntas relativas a cómo decir dónde está un móvil en un instante dado o con qué velocidad se
mueve respecto de un cierto sistema de referencia. Atendiendo al tipo de trayectoria: conocida de
antemano o independiente de las características del movimiento (por ejemplo, una carretera por
la que circulan vehículos) o bien una trayectoria que en principio se desconoce y que va a de-
41
1. Cinemática
pender de las características del movimiento (por ejemplo el movimiento de una bola de billar),
hemos dividido el tema en dos grandes bloques e introducido una serie de magnitudes caracterís-
ticas para cada tipo de movimiento (escalares y vectoriales). Además hemos aprendido a utilizar
las ecuaciones de movimiento en distintos casos (movimiento uniforme, y movimiento unifor-
memente acelerado) y con ellas a resolver algunas de las preguntas que nos planteábamos al prin-
cipio. También hemos podido aplicar los conocimientos desarrollados al estudio de diversos mo-
vimientos reales (caída de graves, lanzamiento de proyectiles y movimiento circular uniforme).
Otra conclusión importante es que podemos caracterizar el movimiento de cualquier cuerpo utili-
zando las mismas magnitudes (posición, velocidad, aceleración, etc.), y analizar en que se dife-
rencia un movimiento de otro sin tener en cuenta la naturaleza del cuerpo que se mueve (si es un
proyectil, una barca, la Luna, el Sol, etc.).
Por otra parte, a lo largo del tema hemos tenido que superar algunos obstáculos. Algunos de ellos
debidos a la existencia de ideas alternativas, es decir, ideas “ingenuas” o, aparentemente, de “sen-
tido común”, sobre determinados conceptos científicos y que dificultan el aprendizaje de los
mismos. Convendría, para terminar, recordar algunas de las más importantes.
A.69. Construid un esquema en el que queden reflejadas las ideas alternativas que se han cues-
tionado a lo largo de este tema y compararlas con los conceptos científicos correspondientes.
La idea de que los cuerpos se mueven con una velocidad absoluta independientemente del
sistema de referencia que se escoja para estudiar su movimiento.
La identificación que se hace entre la posición sobre la trayectoria “e” o el cambio de po-
sición “e” con la distancia recorrida.
Pensar que siempre que un móvil frena la aceleración sobre la trayectoria tiene que ser
necesariamente negativa.
Confundir las gráficas v = v (t) ó e = e(t) con la trayectoria realmente seguida por el mó-
vil.
Identificar la velocidad con la rapidez o el módulo de la velocidad, ignorando su carácter
vectorial y que por tanto todo cambio de dirección implica siempre un cambio de veloci-
dad.
Pensar que siempre que el vector aceleración sea constante el movimiento ha de ser uni-
formemente acelerado (con lo cual el tiro horizontal o el oblicuo entrarían dentro de este
tipo de movimiento).
Pensar que, aunque el rozamiento sea despreciable, la masa de un cuerpo influye en su
aceleración cuando se deja caer desde cierta altura o se lanza hacia arriba.
Pensar que cuanto mayor sea la velocidad inicial con que se realiza un tiro horizontal ma-
yor tiempo estará en el aire antes de chocar contra el suelo.
También han quedado algunas preguntas sin resolver. No sabemos, por ejemplo, cómo podemos
determinar los valores de la rapidez o la velocidad en un instante dado (que se estudiarán en cur-
sos posteriores de física). Hemos hecho un estudio “descriptivo” del movimiento sin preguntar-
nos acerca de los “motivos” por los que un cuerpo “tiene” tal o cual aceleración. Tampoco hemos
analizado cómo podemos conseguir cambiar la velocidad con que se mueve un cuerpo o hacer
que tenga el movimiento que nos interese, ni hemos comparado el movimiento de objetos sobre la
superficie de la Tierra con el de algunos cuerpos celestes. Estos problemas son los que nos vamos
a plantear en el próximo tema.
42
1. Cinemática
La rapidez con que las personas podemos realizar cambios en nuestra posición, no es especial-
mente brillante si la comparamos con la rapidez que pueden desarrollar otros seres vivos. En
efecto, parece muy difícil que pueda bajarse de los 9 segundos en una carrera de 100 m lisos. Eso
supone una rapidez media del orden de 40 km/h. En este tipo de competiciones conseguir una
rapidez máxima de 45 km/h también parece una meta lejana para el ser humano. Sin embargo,
sabemos que existen muchos animales, como el perro, la liebre, el caballo, el antílope, etc., que
rebasan ampliamente ese valor que parece inalcanzable para nuestra especie. A título de ejemplo,
un jaguar en plena carrera supera fácilmente los 100 km/h.
Para compensar la limitación señalada, los seres humanos hemos construido máquinas que nos
permiten desplazarnos mucho más rápido de lo que lo podemos hacer por nuestros propios me-
dios. A poco que nos detengamos en revisar la historia, nos daremos cuenta de que el desarrollo
de la civilización ha ido paralelo a la construcción de vehículos cada vez más rápidos.
No cabe duda de que la construcción de barcos de remos y a vela, facilitó el transporte de mer-
cancías y personas por una gran parte del mundo de las civilizaciones más antiguas. Posterior-
mente, ya en el S. XVIII, la invención de la máquina de vapor y del motor de explosión, posibili-
taron la construcción de ferrocarriles y de automóviles que a su vez permitieron el movimiento de
población y mercancías en grandes cantidades y en tiempos mucho más cortos que los que se
podía imaginar. Viajes como la travesía del Océano Atlántico que hasta entonces duraba meses,
con el uso de los barcos de vapor se pudo realizar en días. Una atención especial merece el desa-
rrollo de motores para ser empleados en el transporte aéreo. A mediados del siglo XX se adaptó a
los aviones comerciales y de pasajeros el motor de propulsión a chorro o a reacción, de forma que
hoy en día volar a más de 900 km/h y cruzar el Atlántico en menos de 8 h, se ha convertido en
algo rutinario. Están funcionando ya trenes de alta velocidad, capaces de circular a más de 330
km/h. En noviembre de 1997, en Japón, un prototipo de tren por levitación magnética superó los
500 km/h y en octubre de ese mismo año mediante un vehículo terrestre impulsado por cohetes,
se superaron en el desierto de Nevada (Estados Unidos) los 1220 km/h. Todos estos ejemplos,
muestran que el esfuerzo realizado en conseguir vehículos cada vez más rápidos, que nos permi-
tan mayores desplazamientos en menos tiempo, se ha convertido en una carrera (nunca mejor
dicho) que parece no tener límite.
¿Realmente vale la pena seguir tratando de conseguir vehículos cada vez más rápidos? ¿Qué
ventajas tiene? ¿Qué inconvenientes?
Para centrar la cuestión podemos pensar, por ejemplo, en la industria automovilística. La rapidez
máxima que puede alcanzar un coche es algo que se suele citar en la publicidad para inducir a que
se compre. Sin embargo, ¿no es un contrasentido limitar la rapidez máxima a 120 km/h y cons-
truir vehículos capaces de superar fácilmente los 200 km/h?, ¿no influye eso en el número de
accidentes de tráfico mortales? Por otra parte, es sabido que un coche a 90 km/h en igualdad de
condiciones consume mucho menos combustible que, por ejemplo a 150 km/h. ¿Cuánto combus-
tible se ahorraría si los cientos de millones de coches particulares existentes en todo el mundo se
fabricasen de modo que no pudieran superar los 120 km/h? ¿En cuánto se reduciría la contamina-
ción atmosférica? ¿En cuánto se reduciría el aumento del efecto invernadero? Ciertamente hay
ocasiones en las que llegar unos minutos antes puede ser algo esencial (ambulancias, bomberos,
policía, etc.), pero para el resto de los casos ¿es tan esencial llegar antes? ¿a quien beneficia? Va-
le la pena reflexionar detenidamente sobre todo ello.
43
1. Cinemática
1. Tres estudiantes van corriendo en fila recta uno detrás de otro cuando, de pronto, el que va
delante lanza hacia arriba una bola. ¿De qué dependerá el que sea recogida por uno u otro?
2. Dad ejemplos para el movimiento de un vehículo que durante un cierto intervalo de tiempo:
a) Haya recorrido una cierta distancia y, sin embargo, el valor medio de la rapidez, en dicho in-
tervalo de tiempo, sea 0.
b) Se desplace cada vez más deprisa y, sin embargo, el valor de la aceleración sobre la trayectoria
sea un número negativo.
3. Una motocicleta que circula a 72 km/h por una carretera, en un instante dado pasa por delante
de una señal que indica gasolinera a 1500 m. Dos segundos más tarde, pasa un coche por esa ga-
solinera en sentido contrario a la moto y a 108 km/h. Se pide:
a) Después de escribir las ecuaciones del movimiento para ambos móviles, representad en una
sola gráfica e-t el movimiento de la moto y el del coche entre t = 0 y t = 40 s.
b) Determinad a qué distancia de la señal se cruzan los dos vehículos.
Rdo. b) Se cruzan a 624 m de la señal
e (m)
10
2 8 12 t(s)
“El movimiento consta de tres partes. En la primera la rapidez va en aumento. En la segunda el movimien-
to es rectilíneo y uniforme durante 6 segundos. En la tercera el vehículo va frenando hasta que se para en
un punto situado a una cierta distancia del punto de partida”.
5. Unos excursionistas se encuentran realizando una travesía de alta montaña cuando observan a
lo lejos una tormenta que se dirige hacia ellos. En un momento dado se produce un relámpago y
tardan en oír el trueno correspondiente 14 s. Un minuto después el trueno que acompañó a otro
relámpago tardó en oírse 8 s. Suponiendo que la tormenta viaje a velocidad constante, ¿de cuánto
tiempo disponen para encontrar un refugio antes de que se les venga la tormenta encima? (Consi-
derad que el sonido se desplaza en el aire a 340 m/s). Rdo. 80 s.
6. La estrella más cercana a la Tierra (sin tener en cuenta a nuestro sol) es Alfa de Centauro, que
se encuentra aproximadamente a 4’5 años luz de nosotros (un año luz es la distancia que recorre
la luz en un año y la luz en el vacío se desplaza a 300.000 km/s). ¿Cuanto tiempo en años tardaría
una nave terrestre que viajase a 40.000 km/h en llegar hasta ella? Rdo.121500 años.
7. Desde un globo que está ascendiendo a 5 m/s se suelta un saco de lastre en el instante en que se
encuentra a 100 m de altura. Despreciando el rozamiento con el aire, calculad con qué rapidez
chocará el saco contra el suelo y expresad el resultado en km/h. Rdo. 162 km/h (tomando g = 10
m/s2 en valor absoluto).
9. Un coche que va a 108 km/h frena con una aceleración constante hasta conseguir reducir su
rapidez a la mitad en 5 s para luego continuar con esa rapidez durante 5 s más. Tomando como
origen de espacios y de tiempos la posición y el instante en que comenzó a frenar, se pide:
a) Sin realizar ningún cálculo, dibujad una posible trayectoria señalando en ella la posición del
coche mediante cruces a intervalos de 1 s desde t = 0 hasta t = 10 s.
b) Escribid las ecuaciones "v" y de "e" en función del tiempo, mientras frena
c) Escribid las ecuaciones de v y de e en función del tiempo después de la frenada
d) Representad v-t y e-t desde t = 0 hasta t = 10 s
e) Calculad la distancia total recorrida por el coche a los 10 segundos
Rdo. d) 187'5 m
10. En las dos gráficas siguientes se representa el movimiento de dos móviles que en el instante
inicial t=0, se encontraban en la posición e=0 m. Interpretad cada uno de los movimientos repre-
sentados y, a continuación, proceded a construir la gráfica e= e(t) de cada uno de ellos.
11. Un objeto se mueve de forma que su posición sobre la trayectoria viene dada por la expresión:
e = 25 + 40t -5 t2 m. Se pide:
a) Extraed toda la información posible sobre el movimiento: tipo de movimiento, valores de la
rapidez y del espacio en el instante inicial (v0 y e0), la aceleración sobre la trayectoria at, el senti-
do en que se mueve y la ecuación de su rapidez en función del tiempo v = v(t).
b) Calculad dónde estará y con qué rapidez se moverá en el instante t = 5 s. ¿Qué distancia total
habrá recorrido el móvil en esos 5 segundos?
Rdo. e5 = 100 m; v5 = -10 m/s; d = 85 m
12. Una moto va a 100 km/h por la ciudad cuando su conductor frena (con aceleración constante)
para no atropellar a una persona que se encontraba a 25 m de distancia, parando en 4 s.
a) ¿Consiguió parar a tiempo de evitar el accidente?
b) ¿Qué hubiera ocurrido si la moto hubiese ido a la máxima velocidad permitida y hubiera fre-
nado con la misma aceleración? (50 km/h en una vía urbana)
Rdo. a) No, porque recorre algo más de 55 m hasta que consigue pararse. b) No la hubiese atropellado,
porque se pararía a los 13’9 m de donde comenzó a frenar y la persona está a 25 m.
13. Un cierto tipo de avión necesita alcanzar una velocidad mínima de 288 km/h para comenzar a
elevarse. Dicho avión tiene unos motores capaces de proporcionarle una aceleración máxima de 5
m/s2. ¿Cuál será la longitud mínima que deberá tener la pista? Rdo. 640 m.
14. Un coche inicialmente en reposo va aumentando su rapidez con una aceleración de 4 m/s2
hasta que alcanza una rapidez de 86’4 km/h. Sigue con esa rapidez durante 2 segundos y luego
frena consiguiendo parar en 4 s más.
a) Calculad la distancia total en metros recorrida por el coche desde que comenzó a moverse.
45
1. Cinemática
b) Representad en una sola gráfica v = v(t) para todo el trayecto. Idem para e = e(t)
c) Dibujad una posible trayectoria señalando en ella la posición del coche cada segundo.
Rdo. a) Recorre un total de 168 m.
15. Un coche de policía pretende alcanzar a otro vehículo que circula con rapidez de 108 km/h. El
vehículo policial arranca desde el reposo con aceleración de 2 m/s2 hasta que su rapidez es de 180
km/h y luego prosigue con movimiento uniforme. Calculad:
a) Dónde alcanzará al otro vehículo si se puso en marcha 2 s después de ser rebasado
b) Representad en un mismo diagrama e= e(t) el movimiento de los dos vehículos
Rdo. a) Lo alcanzará a 1087’5 m del punto donde estaba inicialmente el coche de policía
20. Desde la boca de un pozo de 20 m de profundidad, se lanza verticalmente y hacia arriba una
piedra con rapidez de 10 m/s. Determinad con qué rapidez chocará contra el fondo.
Rdo. En el instante que se produce el choque la rapidez será de 22’4 m/s (en valor absoluto)
21. Desde el suelo se lanza verticalmente hacia arriba un proyectil con una cierta rapidez inicial
v0, comprobándose que éste tarda 4 s en alcanzar la altura máxima. Se pide:
a) Valor de dicha altura máxima. b) ¿A qué altura máxima habría llegado y cuánto tiempo habría
tardado si se hubiera lanzado con el doble de rapidez inicial?
Rdo. a) Alcanza 80 m de altura máxima. b) Hubiese llegado a 320 m de altura en 8 s
46
1. Cinemática
22. Desde lo alto de una torre de 62’5 m se deja caer una piedra (g = 10 m/s 2, rozamiento des-
preciable). Se pide:
a) Determinad las ecuaciones del movimiento y a partir de ellas construid las gráficas v-t y e-t
desde que se deja caer la piedra hasta el instante en que choca contra el suelo.
b) Mediante las dos gráficas anteriores, obtened cuál será la rapidez de la piedra en el momento
en que pasa justo por la mitad de la torre. Comprobad la validez del resultado obtenido, utilizando
para ello sólo las ecuaciones del movimiento.
Rdo. b) Estará descendiendo con una rapidez de 25 m/s (en valor absoluto).
23. Un avión de carga vuela siguiendo el curso de un río. Justo en el momento en que se encuen-
tra sobre la vertical de un puente, pierde uno de los fardos que transporta. Sabiendo que el río en
esa zona discurre en línea recta y que el avión volaba a 1000 m de altura con una rapidez de 800
km/h, determinad a qué distancia del puente habría que buscar dicho fardo. (Suponed el roza-
miento con el aire despreciable). Rdo. Si la fricción con el aire fuera despreciable, el paquete habría
caído a una distancia horizontal de donde se soltó de 3174’6 m.
24. Una pelota rueda sobre una mesa horizontal a 1’5 m de altura del suelo, cayendo por el borde
de la misma. Si choca con el suelo a una distancia de 1’8 m, medidos horizontalmente desde el
borde de la mesa. ¿Cuál es la rapidez con la que salió de la mesa? Rdo. 3’27 m/s.
25. Un saltador de longitud inicia el salto con una rapidez de 32 km/h y un ángulo con la horizon-
tal de 38º. Suponiendo el rozamiento con el aire despreciable:
a) Determinad el valor de la marca conseguida.
b) ¿Cómo podría mejorar al máximo su marca si es incapaz de correr más rápido?
Rdo. a) La marca fue de 7’67 m. b) Saltando con un ángulo de 45º conseguiría 7’90 m.
27. Un ventilador tiene unas aspas de 20 cm de radio de distinto color que giran
con una frecuencia constante de 50 Hz en sentido horario. Sabiendo que cuando
el cronómetro indica 5 s el aspa de color rojo forma un ángulo de 90º con la ver-
tical (origen de posiciones angulares), se pide:
a) Escribid su ecuación del movimiento para dicha aspa en función de magnitu-
des angulares. b) ¿Cuántas vueltas habrá dado cuando el cronómetro indique 7 s?
¿Qué distancia habrá recorrido su extremo durante ese intervalo de tiempo?
Rdo. a) = 100 ·t - 999·/2; b) 100 vueltas entre t0 = 5 s y t = 7 s, ∆e = 125'66 m
28. Un disco de radio 2 m gira en torno a un eje perpendicular por su centro, con rapidez constan-
te. Sabiendo que invierte 4 s en dar un giro completo, se pide: a) Rapidez angular, lineal, y acele-
ración normal de dos puntos A y B situados a 1 m y 2 m del centro respectivamente. b) Ángulo
girado y distancia recorrida de A y de B en un tiempo de 6 s.
Rdo. a) Misma rapidez angular de 0’5 rad/s; vA = 0’5 m/s, vB = m/s; an = 0’252 m/s2 para A y
an = 0’52 m/s2 para B. b) Ambos puntos giran un ángulo de 3 rad; A recorre 3 m , B recorre 6 m.
47
1. Cinemática
30. Un cuerpo oscila con MAS cuya amplitud y periodo son A = 10 cm y T = 4 s. En el instante ini-
cial t = 0, la elongación vale x = 0 cm y la rapidez es positiva. Determina la elongación para t = 1 s.
Rdo. x = 0'1 m
31. Una partícula posee un MAS tal que cuando pasa por su posición central lleva una velocidad
de 1'8 m/s. La amplitud es de 1 mm. Determinad la frecuencia de vibración y escribid una ecua-
ción que exprese su posición en función del tiempo. (Suponed que en el instante t = 0 se encon-
traba en la posición central moviéndose con velocidad máxima y en sentido positivo).
Rdo. x = 10-3 sen (1'8·103·t)
32. Un cuerpo de 2 g de masa se mueve con un MAS de 3 mm de amplitud. Sabiendo que su ace-
leración en uno de los puntos extremos del recorrido es de 500 m/s2, y que en el instante inicial se
encontraba en O (es decir, para t = 0, x = 0), se pide:
a) Frecuencia del movimiento y ecuaciones de x = x(t), v = v(t) y a = a(t).
b) Valor máximo de la rapidez.
c) Rapidez con que se moverá cuando x = 1'8 mm
Rdo. a) f = 65 Hz; x = 3·10-3 sen (130 t); v = 1'23 cos (130 t); a = -500 sen (130 t). b) vmáx = 1'23 m/s.
c) v = 0'984 m/s
33. Una partícula que en t = 0 se encontraba en O (x =0), vibra con una frecuencia de 150 Hz y
una amplitud de 4 mm (MAS). Determinad:
a) Obtened la ecuación del movimiento x = x(t).
b) La rapidez y la aceleración en el punto central de la trayectoria
c) La rapidez y la aceleración en uno de los extremos de la trayectoria.
Rdo. a) x = 4·10-3 sen (300t); b) v = 1'2· m/s, a = 0; c) v = 0, a = 360·2 m/s2
48
1. Cinemática
[Link] objeto suspendido de un muelle se mueve verticalmente según la ecuación: x= 2·10 -2sen (20πt) (m).
Determinad la elongación, la rapidez y la aceleración en el instante t = 0'02 s.
35. En la figura se muestra el gráfico rapidez-tiempo de un móvil que describe un MAS. Determinad la
función posición-tiempo y aceleración-tiempo y representadlas en un gráfico.
v (m/s)
v (m/s)
3π/5
π/2
2π/5
3π/10
π/5
π/10
t (s)
0.05 0.1 0.15 0.2 0.25 0.3 0.35 0.4 0.45 0.5 0.55 0.6 0.65 0.7 0.75 0.8 0.85 0.9 0.95
t (s)
-π/10
-π/5
-3π/10
-2π/5
-π/2
-3π/5
49
1. Cinemática
50
2. CAUSAS DE LOS DISTINTOS TIPOS DE MOVIMIENTO. DINÁMICA
INTRODUCCION
Uno de los problemas que nos planteábamos al comienzo del libro consistía en si era posible o no
explicar el movimiento de todos los cuerpos sin tener en cuenta la naturaleza del móvil. En efecto,
las observaciones cotidianas muestran que, por ejemplo, los movimientos de un papel, una piedra, un
globo o la Luna en su giro alrededor de la Tierra, son muy diferentes, pero nosotros estamos inten-
tando encontrar una explicación común a qué es lo que hace falta para que el movimiento de un
cuerpo cualquiera sea de una forma determinada.
En el tema anterior ya hemos dado un paso importante y necesario para avanzar en la solución a ese
problema, introduciendo una serie de magnitudes que nos permiten caracterizar y diferenciar unos
movimientos de otros, sin que haga falta considerar la naturaleza del cuerpo que se mueve. Vamos a
preguntarnos ahora acerca de la causa que hace que un cuerpo se desplace con un tipo u otro de mo-
vimiento, es decir:
¿Qué hace que una bola de acero caiga en línea recta aumentando regularmente la rapidez?
¿Qué es lo que ocasiona que la Luna gire alrededor de la Tierra describiendo trayectorias cir-
culares y con rapidez constante?
¿Por qué existen diferencias entre unos movimientos y otros?
¿Qué es lo que provoca que la velocidad de un móvil cambie de una forma u otra?
51
2. Dinámica
Conviene tener en cuenta que si logramos comprender por qué los movimientos son de una forma u
otra, sabremos también cómo conseguir que un cuerpo se mueva tal y como nos interese, es decir:
podremos controlar el movimiento de muchos cuerpos, lo cual tiene un indudable interés práctico.
A.1. Citad ejemplos concretos en donde se precise o convenga controlar el movimiento de un cuer-
po, de manera que podamos cambiar la rapidez con que se desplaza, la trayectoria que sigue, o
bien conocer con antelación cómo se va a comportar.
El tráfico de vehículos, en donde abundan las situaciones en las que es preciso cambiar la velo-
cidad de un móvil (un coche que da una curva sin salirse de la carretera, un avión que toma tie-
rra, un barco atracando en puerto, un vehículo que adelanta a otro o que ha de detenerse, etc.,).
En muchos deportes se trata de cambiar el movimiento de un objeto para conseguir que se mue-
va con una cierta rapidez o que describa la trayectoria que nos interese (fútbol, baloncesto, golf,
balonmano, tiro olímpico, plancha a vela, etc.). En otros se trata de lograr que un móvil determi-
nado alcance un cierto punto o posición en el menor tiempo posible (carreras en general).
En las predicciones meteorológicas es fundamental prever la trayectoria y los posibles cambios
de movimiento que pueden experimentar las masas nubosas o fenómenos como los huracanes y
tornados que, con cierta frecuencia, se producen en diversas zonas de la Tierra.
En el lanzamiento y puesta en órbita de satélites artificiales es necesario realizar numerosos con-
troles y cambios en su velocidad desde el despegue hasta que se colocan en una órbita estable.
La parte de la Mecánica que se ocupa de estudiar las causas por las que un cuerpo realiza un tipo u
otro de movimiento se denomina Dinámica. En el tema anterior vimos que lo que caracteriza esen-
cialmente al movimiento de un cuerpo es su aceleración, es decir el modo en que cambia su veloci-
dad. Así pues, conocer qué hace que un movimiento sea de un tipo determinado equivale a com-
prender cómo podemos producirle cierta aceleración (hacer que cambie su velocidad de una forma
determinada).
En cursos anteriores ya se estudió que era necesario ejercer una fuerza para que un cuerpo tuviera
aceleración. No obstante, la comprensión del concepto científico de fuerza y su relación con el mo-
vimiento de los cuerpos requiere mucha reflexión ya que contradice lo que la mayoría de las perso-
nas piensan espontáneamente. Por tanto, en este tema volveremos a revisar y profundizar en el con-
cepto de fuerza y ampliaremos su aplicación a problemas más complejos, más cercanos a la realidad,
que los tratados en cursos anteriores, analizando fuerzas particulares de especial interés.
Los conocimientos científicos son el fruto de un proceso de siglos de duración en el que personas y
grupos de personas van elaborando respuestas a preguntas que se plantean. A lo largo de este proce-
so, dichas respuestas van evolucionando y, en ocasiones, sufren cambios radicales. Este es, precisa-
mente, el caso de la cuestión que estamos tratando: Durante casi 2000 años (desde el siglo V antes
de nuestra era hasta el siglo XVII), se dio (y se creyó) una respuesta a el porqué los cuerpos se mo-
vían en la forma en que lo hacían, que no coincide con la que vamos a desarrollar durante este curso.
Conviene conocer las características más importantes de la antigua concepción, tanto por la influen-
cia que tuvo en la sociedad europea medieval, como para que podamos apreciar el cambio que supu-
so la introducción de las nuevas ideas sobre el movimiento, de personas como Galileo, Huygens,
52
2. Dinámica
Halley, Hooke, y, especialmente, Newton. Ideas que se desarrollaron en los siglos XVI y XVII y
que, aún hoy, son utilizadas para calcular las estructuras de los edificios o hacer llegar un satélite a
Marte.
Toda la materia terrestre, se consideraba como una mezcla de cuatro “elementos”: tierra, agua,
aire y fuego. Se creía que cada uno tenía su lugar natural con relación a los demás, en el mundo
sublunar. Dos de ellos (la tierra y el agua) eran pesados, es decir, poseían “gravedad“ mientras
que el aire y el fuego, por el contrario, poseían “ligereza”. Cada uno de ellos tendía a moverse en
línea recta hacia su lugar natural, asignándose al fuego el lugar más alto en la atmósfera superior
(se consideraba el elemento más noble de los cuatro), debajo estaba el aire, después el agua y al
final, en la posición más baja, la tierra. De esta forma el fuego debía elevarse por encima del aire,
éste por encima del agua, y la tierra debía caer debajo del aire y del agua, tendiendo a moverse
hacia el centro del Universo (que, según se pensaba entonces, coincidía con el centro de la Tie-
rra). Si un objeto en particular se movía por sí mismo hacia arriba o hacia abajo, era por el "de-
seo" o tendencia del elemento que se encontraba formando parte del mismo en mayor proporción,
de alcanzar su "lugar natural".
Existían una gran cantidad de "evidencias de sentido común", que apoyaban estas ideas, así por
ejemplo, cuando se “añadía” una cantidad de fuego suficiente al agua ordinaria calentándola en
una vasija, se observaba cómo la mezcla resultante (vapor), se elevaba y cuando se enfriaba (per-
día su fuego) el agua (que volvía a ser el elemento dominante) caía hacia su lugar natural. Por
otra parte en la vasija en la que se había hervido el líquido, quedaba un pequeño resto de una sus-
tancia terrosa, lo que se interpretaba diciendo que el agua ordinaria contenía también algo del
elemento tierra.
Un objeto en el que predominase el elemento “tierra” debería, según este esquema, caer tanto más
aprisa cuanto mayor fuese su peso (ya que a mayor proporción de tierra, más “tendencia” a mo-
verse hacia su lugar natural). Así de dos piedras, abandonadas a la misma altura, la más pesada
debía tardar menos tiempo en alcanzar su lugar natural y quedar allí en reposo. En palabras del
propio Aristóteles:
"Un peso dado recorre una cierta distancia en un tiempo dado; un peso mayor recorre la misma distancia
en un tiempo menor, estando la proporción de los tiempos en proporción inversa a los pesos. Así si un
peso es doble que otro, invertirá la mitad de tiempo en caer desde una cierta altura"
Todos los objetos tenderían pues, según estas ideas, al reposo en su lugar natural (movimiento
natural), precisándose una acción exterior (una fuerza) para sacarlos de dicho estado (movimien-
to forzado o violento). Se decía, por ejemplo, que si lanzamos una piedra hacia arriba, esta se
mueve durante un cierto tiempo con un movimiento violento (alejándose de su lugar natural) y
53
2. Dinámica
cuando éste cesa, aparece el movimiento natural y la piedra cae de nuevo hacia el suelo. Surge así
la idea del reposo como el estado natural de la materia (terrestre).
La física de Aristóteles era completamente diferente para la materia celeste, que se comportaba
de una manera mucho más simple. En primer lugar, dicha materia estaba formada no por los cua-
tro elementos ordinarios, sino solamente por un quinto elemento especial llamado la quintaesen-
cia, que no tenía peso y que era incorruptible y eterno. El estado natural de dicho elemento no era
el reposo sino el movimiento circular y uniforme (que era considerado como el movimiento per-
fecto y continuo, a diferencia del movimiento rectilíneo natural de la materia terrestre, que siem-
pre tiene un principio y un fin).
La materia de que estaban hechos todos los cuerpos celestes era siempre más noble que la materia
del mundo sublunar, aunque aumentaba en perfección conforme nos alejábamos del centro del
universo (ocupado por la Tierra), consecuentemente, la Luna (más cercana a nosotros) era el me-
nos perfecto, tal y como podía verse por su apariencia “manchada”.
Aristóteles consideraba a la Tierra inmóvil y ocupando el centro del Universo, explicando el mo-
vimiento del Sol, la Luna y los 5 planetas conocidos entonces alrededor de la propia Tierra, supo-
niendo que cada uno de ellos estaba situado en la superficie de esferas transparentes de distinto
diámetro, unas dentro de otras. A su vez, estas siete esferas concéntricas se encontraban dentro de
la esfera celeste de las estrellas fijas, girando todas ellas uniformemente alrededor de un eje Nor-
te-Sur que pasaba por el centro de la Tierra y desde el Este hacia el Oeste. Se trataba pues de un
Universo “geocéntrico” con una clara división entre Tierra y Cielo y “jerarquizado” según distin-
tos grados de perfección.
Las ideas anteriores se mantuvieron vigentes durante muchos siglos debido, fundamentalmente, al
apoyo que recibieron durante la edad media por la Iglesia Católica que las consideraba de acuerdo
con las sagradas escrituras. No obstante, esta situación comenzó a cambiar, lenta pero imparable-
mente, a partir de la teoría heliocéntrica de Copérnico (1473-1543).
A comienzos de la edad media, los grandes pensadores árabes y europeos, apenas se atrevían a
exponer ninguna idea propia sin apoyarla en alguna referencia a antiguos filósofos griegos, como
Aristóteles. Durante los siglos XVI y XVII una serie de científicos como Copérnico, Galileo,
Kepler, etc., mostraron que los conocimientos de física de los filósofos griegos (física pre-clásica)
no siempre eran acertados. A pesar de ello, la mayoría de los intelectuales europeos siguió sin
atreverse a romper del todo con la física pre-clásica porque ésta se había mezclado con la Teolo-
gía y por tanto, ponerla en cuestión se consideraba equivalente a dudar de la fe católica y, no po-
demos olvidar, que entonces la Iglesia Católica tenía una gran influencia económica, política y
militar.
Isaac Newton fue un científico inglés que nació a mediados del siglo
XVII. Se le considera uno de los científicos más grandes de todos los
tiempos. Realizó investigaciones en diversos campos haciendo un
gran uso de las matemáticas, estableciendo unas bases sólidas sobre
las que se edificó una gran parte de la física (física clásica).
54
2. Dinámica
Sus estudios sobre el movimiento son una continuación de los que anteriormente realizaron otros
científicos como Galileo y Kepler. Newton se planteó elaborar una explicación de por qué los
cuerpos se mueven como lo hacen, que fuera universal, es decir, común para todos los cuerpos,
terrestres o celestes, sólidos o gases. Puesto que, como veremos, sus trabajos tuvieron éxito, pue-
de decirse que Newton contribuyó decisivamente a superar una gran barrera histórica que atribuía
una naturaleza, propiedades y comportamientos distintos a los cuerpos según fueran objetos te-
rrestres, o celestes (como estrellas, planetas, etc.).
2.1. ¿Cómo conseguir que un cuerpo se mueva en línea recta y con velocidad constante?
Primer principio de la dinámica o principio de la inercia
A.2. Expresad qué es necesario para que un cuerpo se mueva en línea recta y siempre con la misma
velocidad. Proponed algún ejemplo que apoye las ideas expresadas.
La respuesta más inmediata es que para que un cuerpo se mueva así es preciso empujarle constante-
mente en el mismo sentido del movimiento, es decir: se necesita que una fuerza resultante esté ac-
tuando constantemente sobre él. Los posibles ejemplos que parecen apoyar esta idea son muy nu-
merosos. En efecto, desde niños tenemos experiencias en las que si queremos que un objeto se mue-
va hemos de hacerle una fuerza y comprobamos cómo en cuanto dicha fuerza deja de actuar, el obje-
to se para rápidamente.
La idea anterior es coherente con la que existía en la física pre-clásica (los objetos tienden a estar en
reposo en su lugar natural y sólo lo abandonan si se les hace una fuerza). Sin embargo, para que una
idea sea admitida en la ciencia debe ser puesta a prueba.
A.3. Analizad cómo podríamos conseguir que al dejar de empujar un cuerpo que se mueve en línea
recta sobre una superficie horizontal, se detenga cada vez más lejos o incluso que no se detenga.
Parece claro que si el objeto fuese, por ejemplo, un bloque de acero pulido, cuando dejásemos de
empujarle, permanecería mucho más tiempo moviéndose si se encontrase sobre una superficie de
hielo que si estuviera sobre una superficie de cemento. Incluso podemos llegar a imaginar que si en
vez de hielo liso (en donde el rozamiento es muy pequeño), se tratara de un material especial que no
ejerciera ninguna fricción al bloque, éste continuaría moviéndose indefinidamente en línea recta y
con velocidad constante ya que no habría ninguna causa de frenado.
La reflexión que acabamos de hacer, pone en cuestión, la idea de que los cuerpos “tienden” a estar
en reposo en su lugar “natural” y sugiere que el movimiento rectilíneo y uniforme es tan natural
como el reposo. El bloque del ejemplo se va parando, no porque dejemos de empujarlo, sino porque
una fuerza en sentido contrario a su movimiento, la fuerza de rozamiento ejercida por la superficie
sobre la que desliza, hace que su velocidad vaya disminuyendo (sin cambiar de dirección). Basta
que esa fuerza de rozamiento deje de existir para que el bloque se mueva con velocidad constante.
55
2. Dinámica
Así pues, la razón de que un cuerpo se desplace con movimiento rectilíneo y uniforme es, pre-
cisamente, que no actúe ninguna fuerza resultante sobre el mismo.
A.4. ¿Qué le sucedería a una esfera perfectamente pulimentada a la que se deja con cuidado sobre
una hipotética superficie horizontal y se le da un pequeño empujón lateral?
Suponed un caso ideal sin ningún rozamiento y dad vuestra propia opinión al respecto.
Una vez discutidas las dos actividades anteriores, es posible ya dudar que los objetos tienden al re-
poso de modo espontáneo o natural. No obstante, algunas personas piensan que la esfera permanece-
ría moviéndose porque se le “comunicó” una fuerza cuando se le empujó y al no haber rozamiento
esa fuerza permanece en la esfera sin “gastarse” manteniéndola en movimiento rectilíneo y unifor-
me. Sin embargo si esto fuese así tendríamos que admitir que hay dos clases diferentes de fuerzas:
-Unas, como el peso, que al actuar sobre un cuerpo hacen que cambie su velocidad (pensemos en un
objeto dejado caer desde cierta altura o en otro lanzado hacia arriba).
-Otras, como la que “se le da a un objeto al lanzarlo” que no cambiarían la velocidad sino que tan
solo la “mantendrían”.
Además habría casos que según a quien preguntásemos la respuesta sería diferente. Pensemos, por
ejemplo, en un libro sobre la mesa de un vagón de tren que se mueve en línea recta a velocidad cons-
tante y sin traqueteos. Si preguntamos a dos personas (una que viaja sentada en el vagón y otra para-
da fuera del tren), por la fuerza resultante que actúa sobre el libro. El viajero podría decir que, puesto
que para él, dicho libro no se mueve, la fuerza sería nula; mientras que el que está fuera podría decir
que, como el libro se mueve, debe haber una fuerza que lo mantenga en movimiento.
La manera más simple de evitar esta contradicción es admitir que el reposo y el movimiento rectilí-
neo y uniforme, son equivalentes, es decir: No hace falta que se ejerza una fuerza resultante para que
un cuerpo esté en movimiento rectilíneo y uniforme. De esta forma cuando se lanza un objeto, es
cierto que se le ejerce una fuerza, pero ésta no queda “impresa” en él. Su efecto es cambiar la velo-
cidad del objeto durante el lanzamiento de modo que si, tras ser lanzado, no hay fuerza resultante, no
hay ninguna razón para que varíe la velocidad con que sale y el objeto seguiría indefinidamente con
ella, no porque haya una fuerza empujándole, sino al contrario: porque no hay ninguna fuerza
resultante que modifique dicha velocidad.
El hecho de que vivamos en un mundo en el que el rozamiento está casi siempre presente, hace que
ignoremos su efecto o su presencia y pensemos que se necesita una fuerza resultante para mantener
un cuerpo en movimiento, cuando lo correcto sería afirmar , tal y como lo hace el principio de la
inercia, o primer principio de la dinámica, que:
56
2. Dinámica
1. Todo cuerpo continúa con la velocidad que lleva (siempre respecto de un cierto sistema de refe-
rencia) a menos que sobre él actúe una fuerza resultante distinta de cero, o en otras palabras: Si
sobre un cuerpo no actúa ninguna fuerza o si la resultante de todas las que actúan es nula, su velo-
cidad no puede cambiar y si está en reposo continuará estándolo o si está en movimiento seguirá
con velocidad constante, es decir, con movimiento rectilíneo y uniforme.
A.5. En ocasiones habréis podido comprobar cómo a pesar de empujar un objeto que se encuentra
en reposo sobre una superficie horizontal, resulta imposible moverlo. Sin embargo, de acuerdo con
el principio de la inercia, toda fuerza resultante ha de producir un cambio de velocidad. ¿Se trata
de una excepción a dicho principio?
Como es lógico, si no hubiese ningún rozamiento entre el objeto y la superficie horizontal en la que
se encuentra ni tampoco ningún otro obstáculo, el objeto arrancaría al empujarlo por muy pequeña
que fuese la fuerza de empuje y por muy pesado que fuese el objeto. Sin embargo, en la mayoría de
las situaciones reales existe rozamiento, de manera que la única explicación de que continúe en re-
poso y al empujarlo no deslice sobre la superficie, es que exista una fuerza de rozamiento igual y de
sentido contrario a la que nosotros hacemos. Al ser nula la fuerza resultante, la velocidad del objeto
no puede cambiar por lo que continúa en reposo.
Conviene tener en cuenta que el principio anterior es válido únicamente si el sistema de referencia es
inercial. Es decir, siempre que se pueda considerar que el sistema de referencia se halla en reposo o
en movimiento rectilíneo y uniforme. Trataremos de aclarar esto en el siguiente ejemplo:
Supongamos que el autobús se está alejando con velocidad constante de un peatón que se encuentra
parado sobre la acera. Ese peatón no tendrá inconveniente en admitir que el pasajero también se está
alejando de él con la misma velocidad. Para que el autobús frene es necesario que sobre él actúe una
fuerza resultante en sentido contrario a su velocidad. Sin embargo, esa fuerza se ejerce sobre el auto-
bús pero no sobre la persona que va en su interior (nadie la empuja ni la retiene) de manera que si
no hubiera rozamiento con el piso del autobús y el pasajero no se sujetase a nada, como la fuerza
resultante sobre él sería nula, seguiría con la misma velocidad que llevaba (respecto del peatón) has-
ta chocar con la parte delantera del autobús. Decimos que la acera es un sistema de referencia iner-
cial y el peatón un observador inercial, que aprecia las interacciones reales que sufre el pasajero (en
este caso ninguna). En cambio, un observador que viajara en el autobús sujeto al asiento, vería que el
pasajero, de repente, comienza a moverse con rapidez creciente hacia la parte delantera. Para dicho
observador, el pasajero sufre una aceleración por lo que interpretará que se ejerce sobre él una fuerza
hacia adelante pero no puede encontrar quién la ejerce. El autobús es un ejemplo de sistema de refe-
rencia no inercial. En dichos sistemas no se cumple el principio de la inercia porque pueden apre-
ciarse cambios de velocidad (respecto de ese sistema) sin que actúe fuerza alguna. Cualquier sistema
que se mueva con una cierta aceleración es un sistema de referencia no inercial.
57
2. Dinámica
Lo que hemos avanzado hasta aquí constituye una respuesta a la pregunta de qué se necesita para
que un cuerpo se mueva con velocidad constante y supone también una idea de fuerza como causa
del cambio de velocidad (y no de la velocidad), en la cual vamos a basarnos para continuar en la
búsqueda de una respuesta a qué hace falta para que un movimiento sea como es. De momento, sa-
bemos que para que un cuerpo se desplace con movimiento rectilíneo y uniforme, hace falta lo mis-
mo que para que se encuentre en reposo: que la fuerza resultante sobre él sea nula.
2.2. ¿Cómo conseguir que un cuerpo se mueva con una cierta aceleración? Segundo principio
o ecuación fundamental de la dinámica
Si disponemos ya de una posible explicación sobre lo que hace falta para que un cuerpo se encuen-
tre en reposo o se mueva con velocidad constante (siempre respecto de un cierto sistema de referen-
cia inercial), parece lógico plantearse ahora qué será necesario para que un movimiento no sea recti-
líneo y uniforme, es decir, para que la velocidad del cuerpo cambie o, más precisamente, para que
esté acelerado. (Recordemos que la aceleración mide lo deprisa que cambia la velocidad).
A.7. Imaginad un cuerpo que se encuentre inicialmente en reposo o con movimiento rectilíneo y
uniforme. ¿Cómo podemos conseguir que deje de tener velocidad constante y se mueva con una
cierta aceleración? ¿De qué dependerá que la aceleración sea más o menos grande?¿Qué dirección
y sentido cabe esperar que tenga el vector aceleración?
De acuerdo con lo visto hasta aquí podemos pensar que cuanto mayor sea la fuerza resultante que se
ejerce sobre un cuerpo, mayor tendrá que ser la aceleración con que éste se moverá y que dicha ace-
leración tendrá la misma dirección y sentido que la fuerza que la produce. También podemos pensar
que el valor de la aceleración dependerá de las características del cuerpo, es decir, no dará igual apli-
car la misma fuerza resultante a un gran bloque de hierro que a una simple canica. Todo ello puede
expresarse mediante la expresión: Fres k a en la que k es una constante de proporcionalidad cuyo
valor dependerá del cuerpo que se trate. También podemos escribir Fres k a añadiendo que los
vectores fuerza resultante y aceleración tienen la misma dirección y sentido.
A.8. Tratad de dar un significado físico a la constante k de la definición operativa de fuerza. Consi-
derad para ello qué ocurrirá con cuerpos en los que el valor de k sea muy grande o bien muy pe-
queño.
Fres
La expresión anterior puede escribirse como: k
a
Analizando el cociente anterior, es fácil darse cuenta de que un objeto que tenga un valor de k
muy alto significará que a pesar de actuar sobre él una fuerza resultante muy grande, la acelera-
ción conseguida es muy pequeña. Por el contrario, los objetos con un valor de la constante k muy
bajo serán aquellos que basta una pequeña fuerza resultante para conseguir una gran aceleración.
A dicha constante se le ha designado como masa inerte, se simboliza por la letra “m” y la unidad
para medirla en el sistema internacional (elegida arbitrariamente) es el kg. Esta concepción cuali-
tativa y cuantitativa de fuerza, se expresa generalmente en la forma:
F ma
La ecuación anterior se conoce como: ecuación fundamental de la dinámica y en ella se resume el
segundo principio de la dinámica que podemos enunciar del siguiente modo:
58
2. Dinámica
2. Siempre que sobre un objeto (considerado como puntual) actúa una fuerza resultante F ,
dicha fuerza le produce una aceleración a en la misma dirección y sentido. Ambas magnitu-
des son directamente proporcionales (a mayor fuerza resultante mayor aceleración se produ-
ce) y se hallan relacionadas de la forma F m a siendo m la constante de proporcionalidad,
denominada masa inerte.
A mediados del siglo XVII, la palabra inercia era asociada a una tendencia natural de la materia a
retener su posición en el espacio, es decir, a resistir al movimiento. Fue al desarrollarse la mecánica
clásica cuando apareció la idea de oposición a cambiar de velocidad. Esta distinción entre inercia
como resistencia a cambiar de posición o como resistencia a cambiar de velocidad, resultó funda-
mental, pues en la primera está la idea del reposo como el “estado natural” de los cuerpos y la nece-
sidad de buscar un agente causante de la velocidad, mientras que en la segunda el movimiento (recti-
líneo y uniforme), no necesita ninguna explicación ya que es un estado “tan natural” como el reposo
y lo que hay que buscar es un agente causante de la aceleración.
Sin embargo, en la actualidad, la propiedad de la inercia de los cuerpos materiales, no debe ser inter-
pretada como que los cuerpos oponen resistencia alguna para alcanzar determinada velocidad o tie-
nen más o menos tendencia a seguir con la que llevaban. Precisamente una consecuencia de la ecua-
ción fundamental de la dinámica F m a , es que por muy grande que sea la masa de un cuerpo y
muy pequeña que sea la fuerza resultante, el conseguir cualquier velocidad por elevada que esta
pueda ser, es únicamente cuestión de tiempo, sin que, en principio (según la física clásica), haya
ningún otro límite a este proceso. Que un cuerpo tenga más inercia que otro, significa, simplemente,
que la misma fuerza resultante le va a producir menos aceleración. Esto es equivalente a decir que si
queremos que ambos cuerpos experimenten un mismo cambio de velocidad en un intervalo de tiem-
po dado, sobre el de más inercia será necesario ejercer una fuerza resultante mayor.
Una vez que se elige, por convenio, la unidad de masa (el kilogramo), según la idea de fuerza expre-
sada en el segundo principio, la unidad de fuerza será la fuerza resultante que a un objeto de 1 kg de
masa le produzca una aceleración de 1 m/s2. Su nombre es Newton y su símbolo “N”. Podemos ha-
cernos una idea intuitiva sobre lo grande o pequeña que es una fuerza, si utilizamos para ello el valor
del peso de un cuerpo, ya que un objeto de 1 kg de masa situado al nivel del mar, pesaría aproxima-
damente 10 N y al aguantar con la mano pequeños objetos como una goma de borrar o una taza de
café, de unos 100 g de masa, podríamos estar haciendo una fuerza del orden de 1 N.
A.9. Sobre un cuerpo actúan únicamente dos fuerzas. Obtened el vector aceleración en cada una de
las tres situaciones representadas ( F1 = 3 N; F2 = 4 N; m = 2 kg).
F2 F2 130º
F2 F1 F1
F1
Para hallar la aceleración que producen varias fuerzas cuando se ejercen simultáneamente sobre
un cuerpo, es necesario hallar la suma o resultante de todas ellas. Puesto que son magnitudes vec-
toriales, esta suma debe realizarse de un modo distinto a la suma de magnitudes escalares, tal y
como se desarrolla en el anexo sobre cálculo vectorial incluido al final del libro. Según lo tratado
59
2. Dinámica
en dicho anexo, para realizar cuantitativamente la suma de las fuerzas será necesario elegir, en
primer lugar, un sistema de referencia adecuado. Lo más sencillo será hacerlo de modo que, al
menos uno, de los ejes de coordenadas coincida con alguno de los vectores representados. To-
mando el eje X de forma que coincida con el vector F1 y situando el cuerpo en el origen, obte-
nemos los vectores aceleración: (-0’5 , 0) m/s2; (1’5 , 2) m/s2; (0’2 , 1’5) m/s2, respectivamente.
A.10. Imaginad un cuerpo con movimiento rectilíneo y uniforme. Sabemos que para lograr que se
mueva con cierta aceleración hemos de hacer que sobre él actúe una fuerza resultante. Indicad qué
dirección y sentido debería tener dicha fuerza para que el movimiento del cuerpo se transforme en:
a) Un movimiento rectilíneo y uniformemente acelerado en el que vaya aumentando el módulo de v
b) Un movimiento rectilíneo y uniformemente acelerado en el que disminuya el módulo de v
c) Un movimiento circular y uniforme.
La actividad anterior puede servirnos como un resumen de lo que hemos avanzado en el problema
que nos planteábamos al comienzo del tema sobre cómo conseguir que el movimiento de un cuerpo
fuera de un tipo o de otro. En efecto, para que un cuerpo se desplace con movimiento rectilíneo y
uniforme (o esté en reposo), la fuerza resultante sobre él ha de ser nula. Para que un cuerpo realice
un movimiento con aceleración, es necesario que sobre él actúe una fuerza resultante. Dicha fuerza
está relacionada con la aceleración mediante la expresión F m a , según la cual la fuerza resultan-
te es directamente proporcional a la aceleración que produce y ambas magnitudes tienen siempre la
misma dirección y sentido.
El tipo de movimiento depende del ángulo que formen la fuerza resultante ( F ) y la velocidad ( v ):
Si ambos vectores tuvieran la misma dirección y la fuerza resultante fuese constante, el mo-
vimiento sería rectilíneo y uniformemente acelerado, de tal forma que el vector velocidad só-
lo cambiaría en módulo, el cual iría aumentando en el caso de que F y v formasen un án-
gulo de 0º (es decir que la fuerza resultante tuviera el mismo sentido que la velocidad) y
disminuyendo en caso que dichos vectores formasen entre sí un ángulo de 180º (es decir que
la fuerza resultante tuviera sentido opuesto a la velocidad). En ambos casos, al ser la fuerza
tangente a la trayectoria, “toda” la fuerza resultante se emplea en modificar el módulo de la
velocidad sin que pueda variar su dirección.
Si el ángulo formado entre F y v fuera en todo momento 90º y el módulo de dicha fuerza
resultante no cambiase, “nada” de dicha fuerza podría empujar ni frenar al cuerpo. Toda ella
se emplearía únicamente en modificar la dirección de la velocidad pero no su módulo, con lo
que el movimiento resultaría circular y uniforme.
En caso de que el ángulo formado entre los vectores F y v no sea ninguno de los anterio-
res, el movimiento será curvilíneo y los cambios de velocidad afectarán tanto a su módulo
como a su dirección.
De acuerdo con lo que hemos visto hasta aquí, para que un cuerpo se acelere, se necesita que sobre
él actúe una fuerza resultante. En muchos casos es fácil darse cuenta de quién es el agente causante
de dicha fuerza. Es lo que le ocurre, por ejemplo, a una flecha cuando se encuentra a punto de ser
lanzada con el arco tenso, al dejar la cuerda en libertad ésta ejerce una fuerza sobre la flecha acele-
rándola. Sin embargo, existen otras situaciones en las que, en principio, no resulta tan sencillo ver
quién es el agente que ejerce la fuerza. Pensemos, por ejemplo, en un corredor cuando arranca o un
coche cuando acelera, algunas personas piensan que el corredor o el coche aceleran sin que nadie les
60
2. Dinámica
empuje. Pero si aceptásemos que unos cuerpos pueden acelerarse a sí mismos y otros no, estaríamos
renunciando a encontrar una explicación común, de por qué los cuerpos se mueven como lo hacen.
2.3 ¿Pueden los cuerpos acelerarse a sí mismos? Tercer principio de la dinámica o princi-
pio de acción y reacción.
Si no hubiera rozamiento sería imposible que el coche pudiera cambiar su velocidad porque no
serviría de nada apretar el acelerador: las ruedas patinarían no se “agarrarían” al suelo, como des-
graciadamente algunos conductores tienen ocasión de comprobar cuando en una carretera hay
placas de hielo. Lo mismo le pasaría al corredor, que no podría tomar la salida porque por mucho
que moviese las piernas siempre estaría en el mismo sitio. Podemos pensar, pues, que tanto el
coche como el corredor, cuando aceleran están empujando el suelo hacia atrás y que ellos son
empujados a su vez por el suelo hacia adelante, lo cual les permite acelerar. De hecho, siempre es
necesaria la presencia de dos objetos para que cualquiera de ellos acelere, es decir, para que actúe
una fuerza sobre un objeto siempre tiene que interaccionar con otro y, cuando esto ocurre, se
ejercen fuerzas entre ellos. Así, por ejemplo, cuando un jugador hace una fuerza sobre el balón al
golpearlo el balón ejerce simultáneamente otra fuerza sobre el jugador en sentido contrario.
A.12. Si es cierto que cuando alguien lanza un objeto ejerciéndole una fuerza, el objeto hace otra
fuerza sobre el lanzador. ¿Por qué vemos acelerar al objeto y la persona que lo lanzó no acelera?
Si el lanzador (A) sigue en el mismo sitio sin modificar su velocidad a consecuencia del lanza-
miento del objeto (B), no es porque ese objeto no haya hecho una fuerza sobre él sino porque la
fuerza resultante que actúa sobre la persona es nula. En efecto, no olvidemos que entre el lanza-
dor y el suelo existe rozamiento que se opone al deslizamiento de este. Si no hubiera rozamiento,
la fuerza que sobre el lanzador ejerce el objeto ( FAB ) no podría anularse con otra y le veríamos
retroceder deslizando sobre la superficie, aunque con una velocidad bastante menor que con la
que salió el objeto tal y como se pone de manifiesto en la figura siguiente, en la que hemos su-
puesto que el rozamiento con el suelo es nulo:
Por otra parte, está claro que la masa del boomerang de la figura (mB) es mucho menor que la del
lanzador (mA), pero también es evidente que la aceleración que sufre el boomerang al lanzarlo es
61
2. Dinámica
mucho mayor que la que experimenta la persona en sentido contrario. Como la fuerza resultante
sobre cualquier cuerpo viene dada por F m a cabe pensar que ambas fuerzas tengan sentidos
contrarios y el mismo módulo ya que la menor aceleración que experimenta la persona podría
compensarse con su mayor masa y viceversa, es decir:
mB aB mA a A
De hecho, todas las experiencias mecánicas que se han realizado midiendo las fuerzas implicadas
en la interacción de dos cuerpos confirman la hipótesis anterior. De manera que siempre que dos
objetos A y B interaccionan podemos escribir que:
FAB FBA siendo FAB la fuerza que sobre A ejerce B y FBA la fuerza que sobre B ejerce A.
3. Mientras dura la interacción entre dos objetos, cada uno de ellos ejerce una fuerza sobre el
otro. Ambas fuerzas son simultáneas, teniendo el mismo módulo y dirección, pero sentidos
opuestos.
A.13. ¿Qué fuerza media ejercerá, según el tercer principio de la dinámica, una pelota de 150 g de
masa que viaja a 180 km/h sobre una pared a la que golpea perpendicularmente y a consecuencia
del choque invierte su velocidad? Suponed que el tiempo que dura la interacción es de 0’08 s.
Rdo.187’5 N
A.14. Cuando vemos dos cuerpos en contacto es fácil admitir que se estén
ejerciendo fuerzas pero cuando un cuerpo cae tiene aceleración y no vemos
que interaccione con otro cuerpo. ¿Es que no se cumple el principio de acción
y reacción en este caso?
62
2. Dinámica
Ningún objeto puede acelerarse haciéndose una fuerza a sí mismo. Las fuerzas siempre se
deben a interacciones entre varios cuerpos.
Cuando dos cuerpos interaccionan, actúan dos fuerzas. Dichas fuerzas se ejercen de forma
simultánea, una sobre cada cuerpo, tienen el mismo módulo, sentidos contrarios, y sólo
existen mientras dura la interacción.
La Tierra interacciona gravitatoriamente con todos los cuerpos aunque no veamos un con-
tacto directo entre ella y dichos cuerpos.
Para poder escribir las ecuaciones del movimiento de un objeto, es necesario hallar su aceleración
y conocer, tal y como hemos visto en cinemática, al menos un valor de su velocidad y posición en
un instante dado. Mediante el tercer principio y la ecuación fundamental de la dinámica
F m a , podemos identificar las interacciones en que participa un objeto y hallar la resultante
de todas las fuerzas que se ejerzan sobre él y, por tanto, su aceleración. Análogamente, en ocasio-
nes podemos conocer la masa de un objeto y su aceleración (y, por tanto, la fuerza resultante so-
bre él) y a partir de ahí hallar las distintas fuerzas que se estén ejerciendo sobre el objeto (cuya
suma es la fuerza resultante). En todos los casos es imprescindible identificar las interacciones en
las que participa el objeto y dibujar las fuerzas que se deben a dichas interacciones.
A.15. Dibujad las fuerzas que actúan sobre cada cuerpo o parte del sistema en los casos siguien-
tes, identificando los pares acción – reacción.
a) Un libro en reposo sobre una mesa.
b) Una persona que sobre una superficie horizontal empuja una carretilla.
En el caso del libro en reposo sobre la mesa, existen dos interacciones distintas a considerar: Una
entre el libro y la mesa, en la que la mesa ejerce una fuerza vertical y hacia arriba R sobre el li-
bro y el libro otra igual y de sentido contrario N sobre la mesa. La otra interacción es entre el
libro y la Tierra en la que el libro es atraído por la Tierra con una fuerza P y la Tierra por el libro
con otra igual y de sentido contrario P ' . Una idea frecuente es pensar que la fuerza que hace un
objeto sobre la superficie en la que se encuentra es el peso del cuerpo. No obstante si entendemos
por peso la fuerza gravitatoria con que un cuerpo es atraído por la Tierra, está claro que se trata
de fuerzas diferentes ya que los agentes “causantes” son distintos y los objetos sobre los que ac-
túan también.
R
Fanny Hill La fuerza N actúa sobre la mesa en la
misma línea de acción de P y de R aun-
que la hemos desplazado para no complicar
P N
la figura. Por otra parte la fuerza P ' estaría
localizada en el centro de la Tierra.
Ciertamente, si un objeto como el libro no pesara no haría tampoco ninguna fuerza en la superfi-
cie sobre la que pudiera estar. Además en el caso (habitual) de que el objeto se encuentre en repo-
63
2. Dinámica
so o con movimiento rectilíneo y uniforme, ambas fuerzas toman el mismo valor, debido a que en
esa situación, al ser Fres 0 ha de cumplirse que P + R = 0 es decir, P = - R y como, según el
principio de acción y reacción N = - R , concluimos que N = P . Pero, una cosa es que dos fuer-
zas sean iguales y otra que se trate de una sola fuerza. Para comprender esto basta pensar qué
sucedería si con el dedo presionásemos el libro hacia abajo. En ese caso el peso del libro (fuerza
con que es atraído por la Tierra) seguiría siendo el mismo, pero la fuerza que ejercería el libro
sobre la mesa (o la mesa sobre él) habría aumentado.
Análogamente, la fuerza horizontal FBA con que la persona empuja a la carretilla es igual y de
sentido contrario a la fuerza horizontal FAB que sobre la persona hace la carretilla. El hecho de
que siendo ambas fuerzas iguales y de sentidos contrarios no se anulen, se debe a que se ejercen
sobre cuerpos distintos.
Vamos ahora a plantear situaciones en las que tengamos que hallar la aceleración conociendo las
fuerzas que se ejercen sobre un objeto.
A.16. Un cuerpo que pesa 20 N se deja caer desde una torre 45 m de altura. Al mismo tiempo
sopla un viento lateral que ejerce sobre él una fuerza constante de 8 N. Determinad a qué distan-
cia de la base de la torre llegará al suelo.
Se trata de un problema en el que la trayectoria no se conoce de antemano, por lo que para resol-
verlo vamos a utilizar un tratamiento vectorial. Supondremos que las únicas fuerzas que actúan
sobre el cuerpo son su peso y la que le hace el viento lateral (ignorando el efecto de frenado que
le hará el aire durante la caída). Si no hubiese viento lateral el objeto caería verticalmente con
movimiento uniformemente acelerado pero al ser empujado lateralmente se desplazará también
según el sentido del viento por lo que caerá a una cierta distancia “D” de la base de la torre.
Cabe esperar que D aumente cuanto mayor sea la fuerza F que hace el viento sobre el objeto y
más alta sea la torre (h). Naturalmente, si no hiciese nada de viento o si h fuese 0, D valdría 0 y si
no hubiese gravedad el objeto no pesaría y la distancia D sería infinita (nunca llegaría al suelo).
64
2. Dinámica
Una vez operativizado aquello que buscamos, para hallarlo tendremos que obtener la ecuación de
movimiento del objeto r r (t ) , hallar en qué instante “t”, ry se hace 0 (el objeto llega al suelo) y
sustituir dicho valor de t en la expresión de rx con lo que obtendremos D.
Para ello tendremos que hallar la expresión del vector aceleración a y a partir de la misma y de
las condiciones iniciales: v0 0 , r0 (0 , h) y t0 = 0, obtener r r (t ) .
Fres
Según la ecuación fundamental de la dinámica : a
m
En el sistema de coordenadas de la figura: Fres F P ( F , 0) (0 , P) ( F , P) , de
F P
modo que a ,
m m
Trabajando ahora con las componentes según cada eje por separado:
Si nos fijamos en los datos de la componente X veremos que coinciden con los de un punto que
se desplace con movimiento uniformemente acelerado a lo largo de OX, de modo que aplicando
las ecuaciones ya conocidas para este movimiento obtenemos que: vx = F· t/m; y rx = F· t2/2m
En cuanto a la componente Y, los datos coinciden con los de un punto que se moviera con movi-
miento uniformemente acelerado por el eje OY, con lo que: vy = -P· t/m; y ry = h – P· t2/2m
F 2 P 2
Según lo anterior, la ecuación del movimiento vendrá dada por: r t , h t
2m 2m
La distancia D coincidirá, como ya hemos señalado, con el valor de rx en el instante “t” en que el
objeto llegue al suelo. Para averiguar dicho instante basta igualar ry a 0 y despejar t, es decir:
2hm F h
h – P·t2/2m = 0 t y sustituyendo en rx obtenemos finalmente: D = 18 m.
P P
Si analizamos el resultado literal anterior, podemos comprobar que además de ser dimensional-
mente homogéneo (una longitud en ambos lados), en él se contemplan todas nuestras hipótesis de
partida en cuanto a la influencia del resto de las magnitudes en el valor de la distancia D.
65
2. Dinámica
En este problema tenemos un cuerpo, que está inicialmente en reposo y se le somete a la acción
de diversas fuerzas constantes, por lo que irá aumentando su velocidad en la dirección y sentido
de la fuerza resultante, según una trayectoria rectilínea.
En aquellos casos en los que, como éste, la trayectoria sea conocida de antemano (sea o no recti-
línea) es más cómodo trabajar utilizando las componentes intrínsecas de las fuerzas que actúan
sobre el cuerpo. Para ello conviene seguir los siguientes pasos:
Realizar un esquema detallando la trayectoria y todas las fuerzas que actúan sobre el
cuerpo.
Tomar un origen “O” en un punto cualquiera de la trayectoria y escoger (arbitrariamente)
un sentido como positivo.
Dibujar los vectores unitarios tangencial y normal n . Recordemos que dichos vectores
están centrados en el cuerpo (aunque los dibujemos desplazados por claridad visual) y que
siempre ha de ser tangente a la trayectoria y en sentido positivo, mientras que n siem-
pre ha de ser perpendicular a la trayectoria y sentido hacia el centro de la curva (si es rec-
ta da igual el sentido en que se dibuje).
Descomponer la ecuación fundamental de la dinámica Fres m a en dos ecuaciones es-
calares según las componentes intrínsecas, es decir: Fres t = m·at y Fres n = m·an y trabajar
después con dichas ecuaciones.
R F1 n
F2
30º
+
N P
O
Dado que todas las fuerzas que actúan a lo largo de la trayectoria son constantes, el tipo de mo-
vimiento del cuerpo será uniformemente acelerado (si la componente tangencial de la fuerza re-
sultante es constante, la aceleración tangencial también lo será). Por tanto, para calcular el des-
plazamiento que nos piden, bastará hallar primero la aceleración tangencial y a continuación apli-
car las ecuaciones del movimiento uniformemente acelerado. En cuanto a la aceleración normal,
al tratarse de una trayectoria rectilínea, vale 0.
F1 cos F2
a) Despejando at de la primera ecuación obtenemos que: a t = 4’6 m/s2
m
1
Sustituyendo en e at t 2 obtenemos finalmente e = 57’5 m
2
b) En cuanto al valor de la fuerza normal N que ejercerá el bloque sobre el suelo, según el prin-
cipio de acción y reacción, el módulo de dicha fuerza deberá coincidir con el de la fuerza normal
R que el suelo hace sobre él, por tanto, de (2):
En las situaciones que hemos considerado hasta aquí, hemos supuesto que resulta fácil conocer
los valores de las fuerzas o de la aceleración. En realidad así sucede en muchos casos. Por ejem-
plo, cuando la interacción en la que participa un objeto es larga (podemos medir el tiempo) y de
intensidad constante (fuerza constante, podemos medir la aceleración). Sin embargo existen tam-
bién muchas situaciones en las que esto no ocurre. Pensemos en interacciones que duran muy
poco tiempo y en las que no es posible conocer la fuerza en cada instante: choques de vehículos,
explosiones, lanzamientos, etc. ¿Cómo proceder en estos casos? En el apartado siguiente aborda-
remos esta cuestión introduciendo para ello el concepto de “cantidad de movimiento”.
Como ya hemos señalado, existen situaciones en las que no tenemos un acceso directo a lo que le
ocurre al objeto durante la interacción, pero sabemos que, debido a la interacción, su movimien-
to no es el mismo antes que después de la misma. Tiene interés, pues, que intentemos relacionar
lo que le ocurre al objeto durante la interacción con el cambio producido en su movimiento a cau-
sa de ella.
Así pues, vamos a expresar primero lo que ocurre en la interacción con propiedades del objeto
que cambien su valor (y que puedan ser accesibles). Para ello imaginaremos el choque entre dos
bolas (tal y como puede ocurrir, por ejemplo, en una mesa de billar) y analizaremos lo que sabe-
mos que le ocurrirá a cada una de ellas:
A B
Mientras dura la interacción, sobre la bola A se ejercerá una fuerza FAB que le producirá una ace-
leración a A de modo que: FAB mA a A . Podemos expresar esto poniendo en un miembro mag-
nitudes relacionadas con el proceso de interacción y en el otro magnitudes medibles antes y des-
pués de la interacción:
v A
FAB mA FAB t mA v A FAB t mA (v A' v A ) FAB t mA vA' mA vA
t
en donde v A representa la velocidad de la bola “A” inmediatamente antes de la colisión y vB' la
velocidad de esa misma bola inmediatamente después de la colisión.
Conviene que, antes de proseguir, reflexionemos un poco sobre el significado de la última expre-
sión: Relaciona “algo” que se le hace a un objeto (bola A) en una determinada dirección y sentido
durante una breve interacción, con “algo” del objeto que cambia (en la misma dirección y senti-
do). A esa propiedad del objeto m v se la denomina cantidad de movimiento y se la simboliza
por p con lo que podemos escribir que para el objeto A:
FAB t p A' pA FAB t p A
donde p A' es la cantidad de movimiento de A inmediatamente después de la interacción y p A la
cantidad de movimiento de A inmediatamente antes de la interacción.
67
2. Dinámica
Por otra parte, el segundo cuerpo (la bola B del ejemplo) también ha sufrido la misma interacción
durante el mismo tiempo, por tanto: FBA mB aB y del mismo modo que antes llegamos a:
FBA t p B' p B FBA t p B
Podemos ahora relacionar los cambios producidos en los objetos que participan en la misma in-
teracción sin necesidad de conocer detalles sobre lo que ocurre durante la misma:
FAB t p A
FBA t p B
Como, de acuerdo con el principio de acción y reacción: FAB FBA , ocurre que:
pA pB (1)
La ecuación (1) nos dice que cuando dos cuerpos interaccionan se modifican sus cantidades de
movimiento, de manera que el cambio que se produce en uno de ellos es de igual valor y direc-
ción pero de sentido opuesto al cambio que se produce en el otro. Esto significa que si tenemos
en cuenta los dos cuerpos que interaccionan, se cumplirá que:
pA pB 0 pA' pA pB' pB 0 y finalmente: pA pB pA' pB'
Aunque estas ideas las hemos desarrollado para dos objetos que interaccionan, como en cualquier
interacción se cumple la ecuación (1), aunque elijamos un sistema formado por miles o millones
de partículas u objetos podremos afirmar lo mismo:
Se trata de uno de los principios más importantes y útiles de la física debido fundamentalmente a
su carácter universal ya que no se conoce ninguna excepción al mismo. De hecho, cuando en oca-
siones los físicos, al trabajar con partículas subatómicas, han encontrado alguna situación en la
que aparentemente este principio parecía no cumplirse, lo que han hecho, antes que rechazarlo, ha
1
No confundir sistema físico con sistema de referencia. El primero está formado por el cuerpo o conjunto de cuerpos que
se considera, mientras que el segundo es el sistema respecto al cual estudiamos el movimiento de un objeto (por ejemplo
el sistema de coordenadas cartesianas).
68
2. Dinámica
sido tratar de identificar otra partícula no descubierta hasta ese momento cuya participación pu-
diera ser la causante del problema. De esta forma se han identificado varias partículas como, por
ejemplo, sucedió con el neutrón.
A.18. Una bala de 200 g sale de la boca de un arma con una rapidez de 300 m/s. Calculad la
velocidad con que ésta retrocede (masa del arma descargada 4’8 kg).
Durante el disparo se produce una interacción entre el proyectil de masa m1 y el arma (de masa
m2 ). Es necesario operativizar lo que buscamos para lo cual habrá que tomar un sistema de refe-
rencia adecuado y representar en él los dos objetos antes del disparo y después del disparo.
Y Y
¿V’2 ? V’1= 300 m/s
V=0
m1+m2 X m1 X
m2
Lo que queremos es calcular v2' o velocidad del arma descargada inmediatamente después del
disparo, es decir, cuando la velocidad del proyectil es v1' . Si consideramos el conjunto como un
sistema físico de dos partículas (una de las cuales es el proyectil ), estas fuerzas serán interiores 2
y, en consecuencia, la cantidad de movimiento total del sistema no se verá afectada por su actua-
ción y será la misma antes del disparo que justo después del mismo, es decir: p p '
Podemos pensar que la velocidad con que retrocederá el arma será tanto mayor cuanto más gran-
de sea la velocidad con que sale la bala, mayor sea la masa de la bala y menor la masa del arma.
Cantidad de movimiento del sistema inmediatamente antes del disparo: p = 0
Cantidad de movimiento del sistema justo después del disparo: p ' m1 v1' m2 v2'
Para obtener v2' , dado que la cantidad de movimiento total del sistema formado por el arma y la
bala se conserva durante el disparo, bastará igualar las expresiones anteriores:
' ' ' ' ' m1 v1'
p p 1 p 2 0 m1 v1 m2 v2 con lo que: v2
m2
0'2 (300 , 0)
Sustituyendo ahora los valores numéricos nos queda: v2' (12'5 , 0) m/s
4'8
2
Una fuerza que actúa sobre un cuerpo o parte de un sistema físico se dice que es interior cuando su reacción se ejerce
sobre otro cuerpo que también forma parte de dicho sistema.
69
2. Dinámica
dería, que cuanto mayor sea la velocidad con que sale el proyectil, más aumentará la velocidad
del arma después del disparo y que cuanto mayor sea la masa del arma (sin el proyectil) menor
será su velocidad de retroceso (todo ello a igualdad de los restantes factores).
Por otra parte, hemos de señalar que al tener lugar todo el movimiento en una sola dirección,
podríamos simplificar la resolución si manejásemos, ya de entrada, únicamente las componentes
escalares de los vectores según el eje considerado, es decir:
m1 v'1
px = p’x 0 = m1· v’1x + m2 · v’2x 0 = m1· v’1 + m2 · v’2x v' 2 x = -12’5 m/s
m2
A.19. Cuando una granada estalla en el aire se comprueba que la cantidad de movimiento de la
misma inmediatamente antes de la explosión e inmediatamente después es prácticamente la mis-
ma. Sin embargo, sobre el sistema formado por la granada están actuando constantemente fuer-
zas exteriores como el peso y el rozamiento con el aire. ¿Cómo es posible que se conserve la can-
tidad de movimiento total? ¿Se trata de una excepción?
A.20. Una carcasa de 450 g de masa se lanza verticalmente hacia arriba y cuando alcanza su
altura máxima, estalla rompiéndose en tres trozos. Uno de ellos, de 150 g, sale despedido hacia
el este a 40 m/s y otro, de 120 g, sale hacia el norte a 50 m/s. Calculad con qué velocidad (módu-
lo) y en qué dirección salió despedido el trozo restante. Rdo. v 47'14m / s en dirección sur-oeste.
Como ya hemos comentado antes una de las cosas que hace especialmente útil al principio de
conservación de la cantidad de movimiento es su universalidad, es decir, el hecho de que pueda
aplicarse al estudio de las transformaciones materiales más diversas.
A.21. Un átomo de hidrógeno moviéndose a 384 m/s choca contra un átomo de yodo que se mue-
ve a 12’8 m/s perpendicularmente respecto al primero. A causa del choque ambos quedan unidos
formando una molécula que se mueve en una dirección que forma un ángulo de 76’7º con la di-
rección inicial del átomo de hidrógeno. Con estos datos, calculad cuántas veces es mayor la ma-
sa del átomo de yodo que la del de hidrógeno.
70
2. Dinámica
Se trata de una colisión entre dos partículas que podemos considerar como masas puntuales. De
acuerdo con lo que sabemos, la cantidad de movimiento del sistema formado por ambas en el
momento del choque será la misma que justo después del mismo. Para resolver el problema esco-
geremos un sistema de coordenadas adecuado en el que representaremos el choque, aplicaremos
el principio de conservación y, a partir de la ecuación resultante, trataremos de obtener la relación
entre las masas que se nos pide.
Y Y
v’
m
m1 X
m2 X
En la figura anterior hemos representado el sistema antes del choque y justo después del mismo,
designando por m1 la masa del hidrógeno, m2 la masa del átomo de yodo y m la masa de la
molécula resultante. Aplicando el principio de conservación de la cantidad de movimiento:
p p' m1 v1 m2 v2 m v ' m1 (v1 , 0) + m2 (0 , v2) = m (v’cos , v’sen)
De acuerdo con el resultado la masa del átomo de yodo es 126’9 veces la del de hidrógeno.
El principio de conservación de la cantidad de movimiento puede ser también utilizado para ex-
plicar muchas otras situaciones de interés. Entre ellas podemos referirnos, por ejemplo, al método
por el cual un nadador inicialmente en reposo flotando en el agua puede avanzar. En efecto: éste
empuja el agua hacia atrás con los movimientos de pies y manos con lo que trillones de molécu-
las de agua adquieren cantidad de movimiento hacia atrás. Consecuentemente, para que la canti-
dad de movimiento del sistema formado por el agua y el nadador se conserve, éste último ha de
moverse en sentido contrario a las moléculas de agua.
En la época de Newton (finales del siglo XVII) la Teoría Heliocéntrica de Copérnico (la Tierra y
el resto de los planetas son los que giran en torno al Sol) se enseñaba ya en algunas universida-
des, Galileo con su telescopio había descubierto montañas y valles en la Luna y también que el
71
2. Dinámica
planeta Júpiter tenía lunas orbitando a su alrededor (vosotros mismos podéis ver algunas de ellas
si enfocáis a Júpiter con unos prismáticos de mediano aumento). Todo ello ya había hecho tamba-
learse el antiguo sistema Aristotélico, pero fue sin duda la Teoría de Newton de la Gravitación
Universal la que supuso una síntesis entre dos mundos hasta entonces distintos.
Newton, Halley, Hooke y otros abordaron el problema de los movimientos de los cuerpos celestes
partiendo de los principios de la dinámica que acabamos de estudiar. Con la nueva concepción de
fuerza, el problema quedaba formulado en términos muy distintos de los aristotélicos. Efectiva-
mente, según la idea cualitativa de fuerza, expresada en el primer principio de la dinámica, «si
sobre un cuerpo no actúa fuerza alguna se encontrará en reposo o en movimiento rectilíneo y uni-
forme», esto equivale a afirmar que cualquier cuerpo que no tenga un movimiento rectilíneo y
uniforme estará sometido a una fuerza resultante. Así, pues: si La Luna describe, aproximada-
mente, un movimiento circular uniforme alrededor de La Tierra, es lógico, según Newton, plan-
tearse: ¿qué fuerza debe estar actuando sobre ella para que describa dicha trayectoria?
A.22. Indicad la dirección y sentido de la fuerza que debe actuar sobre La Luna para que descri-
ba órbitas circulares con velocidad constante alrededor de La Tierra. Ídem para un cuerpo que
se deja caer desde una cierta altura sobre el suelo.
Para que la Luna describa un movimiento circular y uniforme alrededor de la Tierra ha de existir
una fuerza resultante sobre ella que obligue a la velocidad que lleva a cambiar continuamente de
dirección sin que varíe su módulo. Para ello, dicha fuerza resultante debe ser perpendicular en
todo momento a la velocidad y dirigida hacia el centro de la circunferencia descrita (fuerza cen-
trípeta). Análogamente ocurre con un objeto que se deja caer desde una cierta altura. Siempre que
el rozamiento con el aire se pueda considerar despreciable, dicho objeto cae cada vez más depri-
sa. Su velocidad cambia continuamente de forma lineal de modo que su módulo va aumentando
uniformemente permaneciendo constante su dirección y sentido, por lo que debe haber una fuerza
hacia abajo responsable de tal cambio en la velocidad, que llamamos fuerza peso.
A.23. ¿Cuál es la naturaleza de las fuerzas anteriores? ¿A qué se debe cada una?
Como acabamos de ver, los cuerpos no pueden acelerarse a sí mismos, deben interaccionar con
otro para que ejerza una fuerza sobre ellos. ¿Con quién interacciona la Luna o un cuerpo que cae
libremente? La respuesta que dio Newton a esta cuestión (parte de la cual ya habíamos avanzado)
fue que existe una interacción entre todos los cuerpos del Universo:
Todos los cuerpos del universo se atraen unos a otros con una fuerza gravitatoria como la que
existe entre una piedra que cae y la Tierra . Por tanto, la fuerza centrípeta que actúa sobre la Luna
no es otra cosa que la atracción gravitatoria por parte de la Tierra. Análogamente, las fuerzas cen-
trípetas que actúan sobre los planetas se deben a una atracción gravitatoria por parte del Sol.
A esta propiedad de la materia que hace que los cuerpos se atraigan se le denomina “gravitación”.
Para cuantificar esta propiedad en los distintos cuerpos se ha establecido una magnitud denomi-
nada masa gravitatoria. En cursos superiores se justificará por qué el valor numérico de dicha
masa coincide con el de la masa inerte, de modo que en la práctica se habla simplemente de “ma-
sa”, aunque en realidad se trata de magnitudes diferentes que miden propiedades distintas (la gra-
vitación y la inercia).
A.24. Enunciad hipótesis acerca de qué factores dependerá la fuerza gravitatoria entre dos cuerpos.
72
2. Dinámica
Parece lógico pensar que cuanto mayores sean las masas y menor la distancia que las separa, más
grande deberá de ser la fuerza de atracción gravitatoria existente entre ambas. Newton obtuvo que el
módulo de dicha fuerza viene dado por la expresión:
m m
F G 1 2 2
r
En la ecuación anterior G = 6’67·10-11 N·m2/kg2 y recibe el nombre de constante de gravitación uni-
versal (su valor es siempre el mismo independientemente del medio en el que se hallen los dos cuer-
pos de masas m1 y m2) y r es la distancia que separa a los dos cuerpos (considerados como masas
puntuales). Dado el pequeño valor de G, se comprende que la fuerza gravitatoria con que se atraen
dos cuerpos sea en muchos casos imperceptible a no ser que, al menos uno de ellos, tenga una gran
masa (como ocurre, por ejemplo, con una piedra y la propia Tierra).
La enorme importancia de la ley de Newton de la Gravitación Universal, radica en que dicha ley
establece la misma naturaleza o tipo de fuerza tanto en la Tierra (peso de un objeto) como en el Cie-
lo (atracción entre la Luna y la Tierra o entre el Sol y los planetas), poniendo fin así a una barrera
histórica que durante cientos de años había separado el mundo terrestre del celeste. De acuerdo con
la ley de Newton de la gravitación, la fuerza que actúa sobre un objeto que se deja caer desde un
avión (sin considerar el rozamiento con el aire) es de la misma naturaleza que la que mantiene a la
Luna en órbita alrededor de la Tierra y a los planetas girando alrededor del Sol. El propio Newton,
explicaba así el hecho de que un planeta pudiera mantenerse en su órbita:
«El que un planeta pueda ser retenido en su órbita es algo que podemos
comprender fácilmente si consideramos los movimientos de los proyec-
tiles. En efecto, una piedra arrojada, a causa del peso se ve forzada a
abandonar la trayectoria rectilínea... viéndose obligada a describir una
línea curva en el aire, y merced a este camino torcido se ve finalmente
llevada al suelo. Y cuanto mayor sea la velocidad con la que se proyec-
ta, más lejos va antes de caer a tierra. Podemos suponer por tanto que la
velocidad se incrementa de tal modo que describa un arco de (muchas)
millas antes de llegar al suelo, hasta que finalmente, excediendo de los
límites de la Tierra, pasará totalmente sin tocarla».
Esta analogía entre el movimiento de un proyectil y el de un cuerpo celeste como la Luna, representa
el paso que hasta entonces nadie, ni siquiera el propio Galileo, había dado: no hay ninguna diferencia
esencial entre el movimiento de ambos. La diferencia viene determinada únicamente por la veloci-
dad horizontal de cada uno y por el rozamiento del proyectil con el aire.
A.25. ¿Cómo se explica la interacción gravitatoria entre dos cuerpos que se encuentran separados,
sin tocarse?, es decir: ¿Cómo se “comunican” ambos cuerpos?
A lo largo de la historia se han elaborado distintas explicaciones a este problema. Unas veces se
imaginaba la existencia de una sustancia especial (llamada éter) que debía llenar todo el espacio de
73
2. Dinámica
forma similar a como la atmósfera rodea a la Tierra y que, de algún modo, transmitía las fuerzas
entre los cuerpos que se hallaban separados entre sí pero inmersos en ese medio etéreo. También se
manejó la idea de “acción a distancia” lo que equivalía a admitir la existencia de dos tipos de fuer-
zas: las que se ejercen por contacto directo entre dos cuerpos y las que se ejercen a distancia, sin
necesidad de ningún medio material intermedio entre los cuerpos.
Para facilitar el estudio del campo gravitatorio se introduce una magnitud llamada intensidad del
campo gravitatorio g en un punto, cuyo valor nos indica la fuerza que actuaría sobre una masa de
1 kg si la colocásemos en dicho punto. De acuerdo con ello, si en un punto cualquiera de un campo
gravitatorio disponemos una masa “m”, ésta se verá sometida a una fuerza dada por:
F m g m
F
En el caso del campo gravitatorio terrestre, al situar un r
objeto de masa m a una cierta distancia r del centro del MT
planeta (de masa MT), se verá sometido a una fuerza
O
F dirigida hacia el centro de la Tierra, por lo que po-
dremos expresar la intensidad del campo gravitatorio
terrestre como:
F
g
m
es decir, un vector de la misma dirección y sentido que F (hacia el centro de la Tierra).
F
El módulo de la intensidad del campo gravitatorio será: g y como, según la ley de Newton de
m
MT m G MT
la gravitación universal F G , sustituyendo obtenemos que: g
r 2
r2
La unidad de medida de la intensidad del campo será N/kg y, como podemos ver fácilmente, irá
disminuyendo a medida que aumente la distancia r (nos alejemos del centro de la Tierra). El mayor
valor posible se da en la superficie de la Tierra, donde se representa como g0 y viene dada por:
G MT
g0
RT2
74
2. Dinámica
A.26. ¿Qué relación existirá entre la intensidad del campo gravitatorio terrestre g a una altura h
sobre la superficie de la Tierra y la intensidad de dicho campo en la propia superficie terrestre?
G MT
Dado que r = RT + h podemos expresar la intensidad a una altura h como: g
( RT h) 2
RT2
Por otra parte, G M T g0 R de modo que sustituyendo:
2
g g0
T
( RT h) 2
La expresión anterior nos muestra que para valores de la altura h mucho más pequeños que el valor
medio del radio terrestre (unos 6400 km), podemos considerar que g vale prácticamente lo mismo
que g0 = 9’8 N/kg.
A.27. Cuando se abandona un cuerpo como, por ejemplo, una piedra, a una cierta altura sobre el
suelo, comprobamos que cae y cuando nos preguntan la razón, a menudo decimos que se debe al
peso, pero… ¿qué es el peso?, ¿de qué depende?, ¿cómo se mide?
Al dejar un cuerpo a una cierta altura sobre el suelo, se halla dentro del campo gravitatorio terrestre
por lo que, si despreciamos el rozamiento, la única fuerza que actuará sobre él (en el sistema forma-
do por el cuerpo y la Tierra) será la gravitatoria terrestre, que le provocará una aceleración dirigida
hacia el centro de la Tierra. A esa fuerza la llamaremos peso P del cuerpo, y su módulo será:
G MT m
P P = m·g donde g es la intensidad del campo gravitatorio a esa altura h.
( RT h) 2
Para evitar la incomodidad que supone utilizar los valores de G y MT se suele modificar esta ecua-
ción sustituyendo la intensidad g por la expresión que la relaciona con g0, con lo que obtenemos
finalmente:
2
RT
P mg0
RT h
De acuerdo con la expresión anterior, a medida que nos alejemos del centro de la Tierra, el peso de
cualquier cuerpo o fuerza gravitatoria con que es atraído por el planeta disminuirá (tendiendo a 0
cuando la distancia tienda a infinito). Dicha expresión también nos muestra que siempre que nos
encontremos a alturas mucho más pequeñas que el valor medio del radio de la Tierra el peso P de un
cuerpo será prácticamente igual que lo que pesa en el suelo (P0 = m·g0).
Rdo: a) 781’3 N (lo que pesaría en la superficie de la Tierra una persona de unos 80 kg de masa). b) h = 2651 km.
75
2. Dinámica
La actividad anterior permite darse cuenta que un astronauta en órbita sí pesa, puesto que es
atraído por la Tierra. Si de repente desapareciese la fuerza gravitatoria tanto el astronauta como la
estación espacial seguirían con movimiento rectilíneo y uniforme con la misma velocidad que
llevasen en ese momento. La atracción gravitatoria terrestre se lo impide haciendo que la veloci-
dad cambie continuamente de dirección. El astronauta flota dentro de la estación y siente sensa-
ción de ingravidez porque ambos están sometidos a la misma aceleración. Es como si al estar
bajando en un ascensor, se rompiese el cable. En ese caso también flotaríamos dentro de la cabina
del ascensor (caeríamos con la misma aceleración que el ascensor) y no haríamos ninguna fuerza
sobre el suelo de la cabina, pero no por ello, dejaríamos de pesar.
a) Está sometido a la acción de una fuerza, la fuerza peso. Si esa es la única que actúa, le produci-
rá, de acuerdo con la ecuación fundamental de la dinámica, una aceleración hacia el centro de la
Tierra, cuyo módulo vendrá dado por: a = P/mi (siendo mi la masa inerte del cuerpo en cuestión).
A dicha aceleración se le denomina aceleración gravitatoria terrestre.
b) El peso se debe a que el cuerpo está sometido a la acción de un campo gravitatorio. El módulo
de la intensidad de dicho campo en el punto donde se halla el cuerpo, tendrá un cierto valor “g”
de modo que g = P/mg (siendo mg la masa gravitatoria del cuerpo).
P mg g
De acuerdo con las consideraciones anteriores podemos escribir que: a
mi mi
Como ya hemos comentado, ocurre que los valores numéricos de la masa inerte y la masa gravi-
tatoria coinciden (aunque cada magnitud responde a una propiedad distinta), de modo que tam-
bién (numéricamente) coincidirán la aceleración gravitatoria y la intensidad del campo gravitato-
rio, aunque se trate de magnitudes distintas. De acuerdo con ello la aceleración gravitatoria en las
proximidades del suelo valdrá 9’8 m/s2, coincidiendo numéricamente con la intensidad del campo
gravitatorio terrestre en los mismos puntos (9’8 N/kg). Esto hace que habitualmente se utilice el
mismo símbolo “g” para ambas magnitudes.
Hasta aquí, hemos hecho la aproximación de suponer que la Tierra describe una órbita circular en
torno al Sol y que lo mismo hace la Luna en su giro alrededor de la Tierra. Sin embargo, esto no es
más que una aproximación, ya que en realidad todos los planetas describen órbitas elípticas alrede-
dor del Sol, el cual ocupa uno de los focos de la elipse. Kepler fue el primero en establecer este he-
cho en sus leyes sobre el movimiento de los planetas, que trataremos a continuación.
Kepler, en el curso de sus investigaciones se encontró con que no podía ajustar los datos que tenía
sobre la órbita de Marte al sistema Heliocéntrico. Después de varios intentos de cambios en la
76
2. Dinámica
Teoría de Copérnico para hacerla aplicable a las nuevas observaciones, acabó por rechazar la
idea de órbita circular de cada planeta alrededor del Sol y sustituirla por la de órbita elíptica con
el Sol ocupando uno de los focos de la elipse. De hecho esta idea constituye la denominada pri-
mera ley de Kepler según la cual:
1. Todos los planetas describen órbitas elípticas planas con el Sol ocupando uno de sus focos.
La ley anterior permitía una representación mucho más sencilla del sistema solar que la de supo-
ner que las órbitas descritas por los planetas eran perfectamente circulares. Kepler estableció
también dos leyes más:
2. Si imaginamos una línea recta trazada desde el Sol a uno de sus planetas podemos
afirmar que el área barrida por dicha línea en un tiempo dado, es la misma, independien-
temente de la zona de la órbita en la que el planeta se encuentre. O lo que es equivalente:
la velocidad areolar de un planeta en torno al Sol, es constante.
Una consecuencia de la ley anterior es que un planeta, por ejemplo la Tierra, se moverá más rápi-
do en el perihelio (punto de la órbita más cercano al Sol) que en el afelio (punto de la órbita más
alejado del Sol) porque en el primero, al haber menor distancia al Sol, tendrá que desplazarse una
mayor longitud sobre la trayectoria para barrer, en un tiempo dado, la misma área que en el se-
gundo (ved figura de abajo, donde las áreas sombreadas son iguales).
Perihelio Afelio
3. Si "T" es el tiempo que emplea un planeta cualquiera en dar una vuelta completa en
torno al Sol (periodo de revolución) y "r" el radio medio de su órbita, se cumple que el
cuadrado del periodo de revolución es directamente proporcional al cubo del radio medio.
Es decir: T2 = C· r3 siendo C una constante de proporcionalidad que resulta ser igual para todos
los planetas.
De acuerdo con la ley anterior, los planetas más alejados tendrán un periodo de revolución mayor
que los planetas más cercanos al Sol.
Las leyes anteriores fueron introducidas por Kepler basándose en los datos experimentales de que
disponía. Sin embargo, posteriormente pudieron deducirse de forma teórica.
77
2. Dinámica
Para poder deducir las leyes de Kepler, es necesario utilizar una nueva magnitud la cual se deno-
mina cantidad de movimiento angular (también se conoce como momento cinético o momento
angular) y se representa por L . En este curso nos vamos a limitar a definirla. En la física de se-
gundo de bachillerato se realiza una introducción y un tratamiento mucho más detallados.
Supongamos una masa puntual A que se mueve dentro de un marco inercial determinado, con una
cantidad de movimiento lineal p respecto de un punto dado O. Se define la cantidad de movi-
miento angular de A respecto de dicho punto O, como:
L = OA x p
78
2. Dinámica
Hemos visto anteriormente que, según la primera ley de Kepler, los planetas describen órbitas
planas y elípticas (de pequeña excentricidad) alrededor del Sol (situado en uno de los focos de la
elipse).
p = m· v
r F r
Así pues como el momento M = 0, concluimos que el vector cantidad de movimiento angular del
planeta respecto del Sol ha de ser constante. Fijémonos que este hecho supone automáticamente
que la órbita ha de ser en un solo plano, ya que si no lo fuese el vector L cambiaría de dirección
(y por tanto no sería constante) tal y como se expone en la figura siguiente:
También es posible deducir la segunda ley de Kepler, pero los conocimientos matemáticos impli-
cados en ello aconsejan hacerlo en otros cursos posteriores de física.
79
2. Dinámica
En cuanto a la tercera ley de Kepler, supongamos un planeta cualquiera que gira alrededor del Sol
con un movimiento que, al ser la elipse casi circular y la velocidad areolar constante, podemos
considerar prácticamente como circular y uniforme. En ese caso, el periodo de revolución T coin-
cidirá con el tiempo empleado por el planeta en describir una trayectoria circular completa alre-
dedor del Sol cuya longitud será, por tanto, 2r. De acuerdo con la ecuación del movimiento cir-
cular y uniforme, dicho tiempo se podrá expresar como: T = 2r/v siendo v la rapidez con que
gira el planeta.
Como buscamos una relación entre T y el radio de la órbita r , hemos de tratar de expresar la ra-
pidez v en función de dichas magnitudes.
mp
En el sistema formado por ambos
astros, sobre el planeta (en movi- F
v
miento circular y uniforme) actuará
mS r
una fuerza resultante normal y diri-
gida constantemente hacia el Sol
(situado en el centro de la circunfe-
rencia de radio r).
La fuerza normal que obliga al planeta a describir un movimiento circular y uniforme alrededor
del Sol es la atracción gravitatoria. Teniendo esto en cuenta y que la aceleración normal viene
dada por la expresión an = v2/r, obtened la rapidez con que gira el planeta en función del radio
de la órbita y finalmente la relación existente entre T y el radio r.
ms m p v2
La ecuación anterior se transforma en: G mp
r2 r
G ms
con lo que la rapidez del planeta en su órbita se podrá expresar como: v
r
Si ahora sustituimos esta expresión en T = 2r/v nos queda:
2 r 4 2 3 T 2 cte r 3
T o lo que es equivalente: T2 r
G ms Gms
r
La expresión anterior nos dice que el cuadrado del periodo de revolución de un planeta es direc-
tamente proporcional al cubo del radio de la órbita y, como ya sabemos, constituye la tercera ley
de Kepler. Su deducción utilizando la ley de Newton de la Gravitación Universal, es una prueba
más de la validez de ésta última y de que para estudiar el movimiento de los astros se pueden
utilizar las mismas leyes que se aplican a los objetos terrestres.
80
2. Dinámica
El satélite más interno del planeta Saturno se llama "Mimas" y tiene una órbita prácticamente cir-
cular y de 187 000 km de radio alrededor de Saturno de forma que da una vuelta entera cada 23 h.
Con estos datos, obtened la masa de Saturno. Rdo. 5'64 · 1026 kg
El tercer planeta que gira alrededor del Sol es la Tierra. Podemos simplificar su movimiento
suponiendo que describe una órbita prácticamente circular y que da una vuelta completa en un
año. Sabiendo que el radio medio de la órbita terrestre es de unos 150 millones de km. Determi-
nad la masa del Sol. Rdo. 2 · 1030 kg
Características Mercurio Venus Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón
Distancia media al Sol 57'9 108'2 149'6 227'9 778'3 1427 2871 4497'1 5913'5
(millones de km)
Periodo de revolución 88 días 224'7 días 365'3 687 días 11'9 años 29'5 años 84'0 164'8 247'7
días años años años
Velocidad orbital (km/s) 47'9 35 29'8 24'1 13'1 9'6 6'8 5'4 4'7
Masa (Tierra = 1) 0'006 0'8 1 0'1 317'9 95'2 14'6 17'2 0'1
Satélites conocidos 0 0 1 2 14 10 5 2 1
En la segunda mitad del siglo XVIII el astrónomo inglés William Herschel descubrió un nuevo
planeta unas 100 veces mayor que la Tierra y a una distancia del Sol aproximadamente doble que
la de Saturno. Se trataba del planeta Urano. Años después se comprobó que los datos experimen-
tales obtenidos respecto a la órbita de Urano no se acomodaban con los datos teóricos predichos
de acuerdo con la teoría de la gravitación de Newton. Ese comportamiento irregular de Urano
hizo pensar a algunos que dicha teoría no era válida o que no se cumplía para grandes distancias.
Sin embargo no existía ninguna otra teoría mejor y una teoría científica no cambia por el simple
hecho de que falle al intentar explicar algunos datos experimentales.
Otros científicos pensaron que quizás otro planeta más distante, todavía no conocido, podría estar
afectando gravitatoriamente a Urano y ser el responsable de que los datos experimentales no se
ajustarán a los teóricos basados en la teoría de la gravitación (ya que estos últimos habían sido
obtenidos teniendo en cuenta la acción gravitatoria del Sol y de los planetas conocidos hasta en-
tonces). Ello llevó a investigar cuál debería ser la hipotética órbita de ese desconocido planeta
responsable de "perturbar" la trayectoria de Urano, para lo cual se utilizaron la teoría de la gravi-
tación (sin modificar) y las posiciones observadas experimentalmente de Urano. De esta forma se
pudo encontrar en 1846 al planeta Neptuno.
Lo sucedido con Urano se repitió también con Neptuno y mediante un proceso similar se consi-
guió ya en 1930, detectar la presencia de Plutón, el último planeta3 conocido de nuestro sistema
solar. El descubrimiento de los planetas más lejanos de nuestro sistema solar fue pues una brillan-
te confirmación de la validez de Ley de Newton de la Gravitación Universal.
3
Actualmente Plutón, dado su pequeño tamaño, no se considera ya un verdadero planeta.
81
2. Dinámica
Es razonable pensar que muchas de las estrellas que forman una galaxia tengan planetas a su alrede-
dor, de forma análoga a como sucede con nuestro Sol. De hecho, en el año 2003 ya se habían descu-
bierto más de 100 planetas fuera de nuestro sistema solar, y ese número no ha parado de crecer, de
forma que en la actualidad se estima que el número de planetas en nuestra galaxia puede ascender a
varias decenas de miles de millones. Sin embargo, nuestra galaxia no es sino una más entre miles de
millones de galaxias en el universo observable. Las galaxias forman “enjambres” o conjuntos de va-
rias decenas de galaxias unidas por fuerzas gravitatorias. La fuerza gravitatoria actúa en todo el Uni-
verso.
En ocasiones habréis empujado un objeto (como una mesa) situado sobre una superficie horizon-
tal sin conseguir moverlo. Algunas personas interpretan este hecho diciendo que la fuerza de ro-
zamiento es mayor que la fuerza con que se empuja. Sin embargo, si eso fuera así nos encontra-
ríamos ante una situación absurda ya que el objeto, gracias a la fuerza de rozamiento, debería
entonces comenzar a moverse en sentido contrario a la fuerza que nosotros le hacemos (en el
mismo sentido que la fuerza resultante que actuaría sobre él). Para explicar que el objeto no cam-
bie de velocidad, según las ideas que hemos desarrollado hasta aquí, la fuerza resultante sobre él
ha de ser 0; de esa forma si estaba en reposo continuará estándolo. Así pues, mientras que el
objeto no se mueva, la fuerza de rozamiento sobre él ha de valer exactamente lo mismo y ser de
sentido contrario que la fuerza paralela al suelo con que se le empuje. Si el rozamiento fuese nu-
lo, cualquier pequeña fuerza paralela al suelo lograría provocarle una aceleración y, por tanto, se
movería
(cambiaría de velocidad). En la figura adjunta se ha intentado mostrar este hecho al dibujar una
mosca arrastrando un camión en una situación ideal. Conviene notar que la fuerza peso no tiene
ninguna influencia directa en la velocidad del cuerpo ya que al ser perpendicular no puede empu-
jarle ni frenarle. Por otra parte, dado que no existe aceleración según la vertical, la fuerza peso y
la fuerza normal que la superficie ejerce sobre el vehículo se anulan entre sí.
No obstante vivimos en un mundo en el que las fuerzas de rozamiento están presentes en la ma-
yoría de los fenómenos que observamos. ¿Que ocurriría si, de repente, desapareciesen las fuer-
zas de rozamiento? Para empezar, no podríamos caminar, los coches parados no podrían comen-
zar a circular, los vehículos en marcha por una carretera se saldrían en cuanto intentasen tomar
cualquier curva y no podrían parar, no habría estrellas fugaces, etc. Vemos, pues que las fuerzas
de rozamiento tienen una gran importancia, aunque a veces nos interese mucho disminuirlas, co-
mo, por ejemplo, cuando añadimos aceite lubricante a las máquinas (para disminuir el desgaste de
82
2. Dinámica
sus piezas y la pérdida de energía por calentamiento), cuando practicamos el esquí o cuando in-
tentamos fabricar coches cada vez más aerodinámicos (para que consuman y contaminen menos).
En principio, para explicar la fuerza de rozamiento entre un bloque y la superficie por la que des-
liza, tendemos a relacionarla con la rugosidad o imperfecciones más o menos visibles que existen
en ambos. Pensamos que esas imperfecciones encajan entre sí como los dientes de una sierra de
modo que eso supone un cierto impedimento y hace que el objeto en movimiento vaya frenando
hasta pararse. No obstante se trata de una primera aproximación muy elemental.
Supongamos un bloque situado sobre una superficie horizontal al cual se le empuja ejerciendo
una fuerza paralela al suelo en un sentido determinado. Si el bloque no se mueve mientras que la
fuerza con que le empujamos no tenga un cierto valor, hemos de admitir, de acuerdo con la ecua-
ción fundamental de la dinámica, que actúa otra fuerza debida al rozamiento tal que, en todo
momento, deberá ser igual y de sentido contrario a la fuerza aplicada. Este hecho le confiere a la
fuerza de rozamiento un carácter especial ya que puede tomar infinitos valores entre 0 y un valor
límite o máximo.
Así pues, siempre que un objeto deslice por una superficie, la fuerza de rozamiento tomará preci-
samente ese valor máximo y tendrá sentido opuesto al deslizamiento.
83
2. Dinámica
A.30. ¿De qué dependerá el valor máximo de la fuerza de rozamiento por deslizamiento?
En principio podríamos pensar que tendría que depender de la naturaleza de las superficies pues-
tas en contacto (acero-madera; vidrio-aluminio, etc.), de la fuerza normal ( N ) con que interac-
cionan objeto y superficie (cuanto mayor sea la fuerza normal que el objeto ejerce sobre el plano,
más se “pegará” a éste), así como del área de contacto entre objeto que desliza y superficie sobre
la que lo hace (más rozamiento cuantos más puntos en contacto). Sin embargo, los resultados
experimentales muestran que, el valor máximo del módulo de la fuerza de rozamiento por desli-
zamiento viene dado por la expresión:
Fr N o lo que es equivalente Fr R
Observad que en la ecuación anterior hemos escrito módulos. Cuando haya que dibujar la fuerza
de rozamiento máxima sobre un objeto deslizando sobre un plano habrá que tener en cuenta que
dicha fuerza siempre se opone al deslizamiento del objeto. En dicha ecuación se denomina coe-
ficiente de rozamiento y su valor depende de la naturaleza de las superficies puestas en contacto.
N representa el módulo de la fuerza normal que el objeto ejerce sobre el plano y R el de la
fuerza normal que el plano hace sobre el objeto (ambos siempre iguales según el principio de
acción y reacción). Sin embargo en la expresión no aparece el área de contacto entre objeto y
plano ¿Cómo puede ser esto?
Una posible explicación es que, en principio, el área efectiva de contacto es bastante menor de lo
que a primera vista pueda parecer ya que, debido a que las irregularidades microscópicas existen-
tes se montan unas sobre otras, no toda la superficie del bloque está realmente “tocando” a la su-
perficie del plano. En general cuanto mayor es la fuerza normal con que un objeto dado presiona
a la unidad de superficie sobre la que desliza, más grande es el área efectiva de contacto y mayor
será la fuerza de rozamiento. Sin embargo, si utilizando un mismo objeto (por ejemplo un bloque
con caras rectangulares de distinto tamaño), vamos variando el valor de su superficie de desliza-
miento resulta que el área efectiva de contacto siempre es prácticamente la misma. En efecto:
si aumentamos el valor de la superficie de deslizamiento del objeto, disminuirá el valor de la
fuerza normal por unidad de área que el objeto ejerce sobre el plano, con lo que se pegará menos
a él, mientras que si apoyamos el objeto sobre una cara de menor superficie, como se trata del
mismo objeto, la fuerza normal por unidad de área será ahora mayor, con lo que el objeto se pe-
gará más al plano, compensando así la menor superficie “aparente” de contacto. El resultado es
que, en ambos casos, la superficie efectiva de contacto es equivalente.
A.31. Sobre un bloque de 15 kg de masa que se encuentra inicialmente en reposo sobre un plano
horizontal se ejerce una fuerza F cuyo módulo vale 80 N. Sabiendo que el bloque desliza y que
de rozamiento vale = 0’3, calculad la aceleración en los siguientes casos:
el coeficiente
a) Fuerza F paralela al plano.
b) Fuerza F formando un ángulo de 60º con el plano.
c) Volved a considerar la primera situación planteada y razonad
cuanto valdría el módulo de la
fuerza de rozamiento en el supuesto de que el módulo de F en lugar de 80 N hubiese tomado los
siguientes valores: 20 N, 40 N, 800 N.
Como el bloque se halla inicialmente en reposo y al ejercer sobre él una fuerza comienza a desli-
zar, está claro que la fuerza paralela al plano que tira del bloque ha de ser mayor que el valor má-
ximo de la fuerza de rozamiento y que el bloque se moverá en el mismo sentido que la fuerza
resultante. En el esquema siguiente hemos representado el bloque y las fuerzas que actúan sobre
él. Como la trayectoria es conocida, trabajaremos con las componentes intrínsecas de dichas fuer-
zas para obtener el valor de la aceleración sobre la trayectoria con que se mueve el bloque.
84
2. Dinámica
F
Fr R n
+
P
O
Si nos fijamos en la figura, la aceleración dependerá del valor de la fuerza F , del ángulo que
forme F con la horizontal y del valor máximo de la fuerza de rozamiento Fr . Cabe esperar que
dicha aceleración aumente cuando, a igualdad de los restantes factores, aumente F , y que sea la
máxima posible en el caso de que no haya rozamiento y = 0º.
Descomponiendo la Fres m a en sus componentes intrínsecas y teniendo en cuenta que al tra-
tarse de una trayectoria rectilínea la aceleración normal es 0:
La expresión anterior podremos utilizarla para resolver las dos primeras cuestiones que se nos
plantean sin más que sustituir dicho ángulo por el valor correspondiente:
c) Naturalmente si = 0º y la fuerza que tira del cuerpo no supera el valor máximo que puede
tener la fuerza de rozamiento (en ese caso 44’1 N), el cuerpo no se mueve hacia atrás sino que la
fuerza de rozamiento vale justamente lo mismo que F y el cuerpo sigue en reposo. Por tanto, si
la fuerza que tira del cuerpo fuese horizontal y valiese 20 N, 40 N y 800 N, el módulo de la fuer-
za de rozamiento sería de 20 N, 40 N y 44’1 N respectivamente.
85
2. Dinámica
Veamos, en primer lugar, las fuerzas que actúan sobre la caja. Ésta interacciona con el plano y
con la Tierra, por lo que sobre ella se ejercen las siguientes fuerzas: fuerza de rozamiento Fr ,
fuerza peso P , y la fuerza normal que ejerce el plano R . Sumando las tres, obtendremos la fuerza
resultante sobre la caja: Fres Fr P R
En caso de que la caja descienda, se trata de un movimiento de trayectoria conocida, por lo que
conviene estudiarlo utilizando las componentes intrínsecas de las fuerzas que actúan:
Expresad todas las fuerzas que actúan sobre la caja en componentes intrínsecas tomando como
sistema de referencia el indicado en la figura.
P = (Pt , Pn) = (mg sen , -mg cos ); R = (Rt , Rn) = (0 , R); Fr = (Fr t , Fr n) = (-Fr , 0)
Sumando vectorialmente obtenemos: Fres= (mg sen - Fr , R- mg cos) = m (at , an)
y descomponiendo la ecuación anterior en dos según las componentes escalares:
1º) Al tratarse de una trayectoria rectilínea, la velocidad no cambia de dirección y, por tanto, la
componente normal an del vector aceleración, es nula. Introduciendo esta condición en la ecua-
ción (2), nos queda que: R - mg cos = 0, de donde: R = mg cos .
Una consecuencia directa de esto es que la fuerza de rozamiento máxima cuyo valor es R, se
podrá expresar como: Fr max = mg cos
2º) Si analizamos la expresión (1) mg sen - Fr = m·at nos damos cuenta que:
Si vamos aumentando el ángulo , mg·sen irá aumentando, a la vez que la fuerza de ro-
zamiento, y el cuerpo permanecerá en reposo hasta que para un cierto ángulo C (llamado
ángulo crítico) ocurra que mgsenC valga lo mismo que la fuerza de rozamiento máxima
R. En ese momento Fres t seguirá siendo nula y la caja continuará en reposo, pero en una
situación tal que bastaría que se le diese un ligero impulso hacia abajo para que descienda
con movimiento uniforme. Del enunciado del problema podemos considerar que C es
86
precisamente 28º, con lo que sustituyendo en la expresión anterior podremos hallar el coe-
ficiente . En efecto: mgsenC = R = · mgcosC = tgC = tg 28º = 0’53.
Si el ángulo se hace mayor que C ( C ) el cuerpo descenderá con movimiento rectilí-
neo y uniformemente acelerado con aceleración at. Puesto que hay deslizamiento, la fuer-
za de rozamiento Fr tomará su valor máximo Fr = ·R = · mg cos , y la expresión ante-
rior (1) quedará como: mg sen - · mg cos , = m·at de donde obtenemos at = g (sen
- cos ) expresión que sólo podremos aplicar si C.
Mediante la última expresión anterior, obtenemos que, para el caso de = 60º, at = 5’9 m/s2. Al
tratarse de un movimiento uniformemente acelerado, teniendo en cuenta las condiciones iniciales
(e0=0, v0 =0, t0 = 0), se cumplirá que: v = at · t y que: e = at · t2/2.
Determinar la rapidez al final del plano inclinado equivale, de acuerdo con el sistema de referen-
cia escogido, a determinar la rapidez de la caja en el momento en que e = 4 m. Despejando “t” de
la segunda ecuación y sustituyendo en la primera, se tiene que v = 2 at e y sustituyendo los
valores numéricos, obtenemos finalmente: v = 6’9 m/s.
En la vida cotidiana existen casos en los que se ejercen fuerzas mediante cuerdas o cables. A mo-
do de ejemplo, podemos citar los cables de los ascensores, las cuerdas de las poleas usadas por
los albañiles, el hilo de un péndulo, las cuerdas de una escalada, de un barco de vela, etc. En la
mayoría de casos se ejerce una fuerza sobre uno de los extremos de la cuerda y el otro se sujeta al
cuerpo sobre el que queremos actuar. Al tirar del extremo libre vemos que la cuerda se tensa. Una
de las situaciones más sencillas que pueden presentarse es la que se ilustra en la figura:
Si queremos calcular los valores de magnitudes como la posición del bloque o con qué rapidez se
moverá en un cierto instante, será necesario determinar en primer lugar su aceleración sobre la
trayectoria. Para ello es preciso que antes nos detengamos en clarificar una importante cuestión:
A.33. ¿Cuál es el papel de la cuerda? o más concretamente: ¿La fuerza que tira del bloque hacia
la derecha, es la misma que la fuerza con que se tira del extremo libre de la cuerda?
Se cumplirá que: T = - T ' (1)
87
2. Dinámica
Análogamente ocurrirá para la interacción cuerda y mano. Según el principio de acción y reac-
ción la fuerza F que sobre la cuerda ejerce la mano habrá de tener el mismo valor, igual direc-
ción y sentido opuesto que la fuerza F ' que sobre la mano ejerce la cuerda:
Se cumplirá que: F = - F ' (2)
Luego sobre la cuerda (de masa despreciable) se ejercen las fuerzas siguientes:
es decir, que la fuerza con que la mano tira de la cuerda es igual que la fuerza que ejerce la cuerda
sobre el bloque. La cuerda, pues, cuando podemos considerar su masa despreciable, lo que hace
es transmitir la fuerza de un extremo a otro.
Existen también muchas situaciones en las que una cuerda o cable que tira de un cuerpo, pasa por
la garganta de una polea. Se trata de un problema más complejo, pero que también se simplifica
cuando se supone (en una primera aproximación) que la masa de la polea también es desprecia-
ble. En ese caso la polea no presenta ninguna inercia a la rotación y su único efecto es cambiar la
dirección de la tensión de la cuerda.
88
2. Dinámica
Los casos en que se ejercen fuerzas mediante cuerdas o cables que pasan por una o varias poleas
son frecuentes sobre todo en aquellas tareas en las que hay que desplazar objetos pesados como,
por ejemplo, en las mudanzas y en la construcción.
En el problema se nos pide la fuerza que debe hacer la persona (o lo que es equivalente la tensión
de la cuerda) para conseguir subir el bloque por la rampa en un cierto tiempo. Dado que dicho
bloque estaba inicialmente en reposo, ello implica que la tensión de la cuerda supera a las fuerzas
que tiran del bloque hacia abajo, es decir, existirá una fuerza resultante paralela al plano y hacia
arriba, que hará que el bloque se mueva con una cierta aceleración.
Por otra parte, dado que la trayectoria que sigue el bloque es rectilínea, su aceleración normal
será 0. Podemos descomponer las fuerzas que actúan sobre el bloque en sus componentes intrín-
secas y, como la trayectoria es conocida de antemano, elegir un origen de espacios y un criterio
de signos, expresando finalmente la fuerza resultante sobre el bloque según sus componentes tan-
gencial y normal:
Como el bloque está deslizando, la fuerza de rozamiento tomará su valor máximo (R). Pero, de
acuerdo con la ecuación (2), R = mgcos, con lo que Fr = · mgcos, y sustituyendo en (1):
Como tanto la masa del bloque, como el ángulo de inclinación del plano y la fuerza de rozamien-
to son constantes, la expresión anterior nos dice que para a cada valor de la aceleración le corres-
ponderá un valor de la tensión (que coincidirá con el de la fuerza ejercida por la persona). Por
tanto, la pregunta que se nos hace en el problema, supone calcular el valor de T necesario para
que el bloque se mueva con una aceleración tal que, partiendo del reposo, sufra un desplazamien-
to L (de 7 m) en un tiempo t (de 5 s).
Dado que el movimiento es uniformemente acelerado, teniendo en cuenta las ecuaciones de dicho
movimiento y las condiciones del problema (origen de espacios, criterio de signos, e0 = 0, t0 = 0,
v0 = 0), podremos escribir:
89
2. Dinámica
A.35. Dos masas, de 3 kg y de 1 kg, cuelgan de los extremos de una cuerda inextensible que pasa
por la garganta de una polea fija al techo. Suponiendo g = 10 N/kg y despreciando las masas de la
cuerda y de la polea, se pide:
a) Calculad la aceleración con que se mueve el conjunto y la tensión de la cuerda.
b) Si eliminamos la masa de 3 kg y tiramos de la cuerda hacia abajo con una fuerza equivalente
al peso de la masa de 3 kg ¿cuánto valdrá entonces la aceleración?
A lo largo de la trayectoria conocida, el movimiento de los dos cuerpos será el mismo (al ser la
cuerda inextensible) y, consecuentemente, también será igual su aceleración sobre la trayectoria,
at. El siguiente esquema representa las fuerzas que actúan sobre
las masas A (de 3kg) y B (de 1
kg), así como sobre la cuerda. Como podemos ver, el peso PA tira de la masa A en el sentido que,
arbitrariamente, hemos escogido como positivo, mientras que el peso PB lo hace en el contrario.
+ +
TB
TA
T B'
PB T A'
PA
De acuerdo con el tercer principio de la dinámica, si la cuerda tira del cuerpo A hacia arriba con
una fuerza TA , éste ejercerá sobre la cuerda otra fuerza igual y de sentido contrario T ' A . Análo-
gamente podemos razonar para el cuerpo B el cual tirará de la cuerda con una fuerza T' B TB .
(En la figura izquierda se han representado las fuerzas que actúan sobre los cuerpos y en la figura
derecha las que actúan sobre la cuerda).
Dado que conocemos la trayectoria de cada cuerpo podemos trabajar escalarmente, expresando la
fuerza resultante en componentes intrínsecas, y como además, en este caso, todas las fuerzas tie-
nen la dirección de la trayectoria, sólo habrá componente tangencial.
Podemos ahora aplicar la ecuación fundamental de la dinámica a los cuerpos A y B con el fin de
obtener la aceleración con que se moverá el sistema. Como la aceleración tangencial con que se
mueve cualquiera de las masas es la misma y no hay aceleración normal para ninguna de ellas,
podemos escribir que: atA = atB = a.
90
2. Dinámica
mA mB
a g y sustituyendo valores: a = 5 m/s2
mA mB
Dicho resultado contempla también algunos casos límite evidentes, así por ejemplo ¿cuánto de-
bería de valer la aceleración si la masa de B fuese 0?; está claro que en ese caso, “A” caería li-
bremente con la aceleración de la gravedad y eso es precisamente lo que obtenemos si en el resul-
tado hacemos mB = 0. Otro caso límite evidente es lo que ocurriría si no hubiese gravedad; en
ese supuesto, la aceleración sería nula aunque las masas fuesen diferentes (tal y como se obtiene
haciendo g = 0). El resultado también nos muestra que cuanto mayor sea la diferencia entre las
masas mA - mB, mayor será el valor de la aceleración a con que se moverán.
Para ello basta con que consideremos cualquiera de las ecuaciones (1) o (2) y despejemos T. Así,
por ejemplo de la expresión (2) obtenemos que: T = PB + mB·a = mB (g + a) en donde sustituyen-
do los datos numéricos nos queda: T = 1 (10 + 5) = 15 N.
Otra cuestión que se plantea en el enunciado del problema es qué pasaría si en lugar de colgar un
peso de 30 N de uno de los extremos de la cuerda, tiramos de él con la mano haciendo una fuerza
de 30 N. ¿Obtendríamos el mismo resultado para la aceleración?
La respuesta es que no, ya que ahora dicha fuerza únicamente aceleraría a la masa m B de 1 kg,
mientras que anteriormente lo hacía con una masa de 4 kg.
F PB F m B • g
En efecto, la aceleración valdría ahora: a = 20 m/s2
mB mB
10.3. Fuerzas elásticas. Ley de Hooke. Dinámica del movimiento armónico simple
Se pretende aquí realizar un estudio experimental sobre el comportamiento de las fuerzas elásti-
cas. Es lógico pues que, en primer lugar, tratemos de clarificar lo que entendemos en el lenguaje
científico por cuerpo “elástico”.
A.36. Elaborad una lista con ejemplos de cuerpos que sean rígidos, otros que sean simplemente
deformables (pero no elásticos) y por último aquellos que sean elásticos. Explicad los criterios
que se utilizan para hacer esta clasificación.
En principio podemos considerar como materiales elásticos aquellos que tienen la capacidad de
recuperar su forma inicial cuando se les comprime o estira y luego se les deja libres. Éste puede
ser el caso, por ejemplo, de una rama fina de un árbol, de una goma, de un resorte, etc. Para faci-
litar el planteamiento del problema a estudiar, es conveniente reflexionar en torno a la importan-
cia que tiene esta propiedad de la materia.
A.37. ¿Qué puede ser importante saber sobre la elasticidad?¿Para qué puede servirnos?
91
2. Dinámica
Podemos plantearnos, por ejemplo, si los diferentes materiales son más o menos elásticos, de qué
depende la elasticidad, cómo podemos modificarla, etc. Existen multitud de casos en los que se
aprovecha la elasticidad de determinados materiales. Quizás uno de los primeros fue la construc-
ción de arcos por los seres humanos primitivos. Ese tipo de armas basado, en principio, en la elas-
ticidad que presenta una simple tira de cuero sujeta a los extremos de una rama, supuso un avance
tecnológico muy importante al permitir aumentar la efectividad de la caza. En la actualidad, po-
demos referirnos a los amortiguadores de muchos vehículos, basados en la elasticidad de resortes
o bien en la elasticidad del aire, así como a muchos deportes (como el salto con pértiga o el lan-
zamiento de una persona desde lo alto de un puente sujeta a una goma) y objetos como las camas
elásticas, las zapatillas deportivas con cámara de aire, el encordado de una raqueta de tenis, una
simple pelota, etc.
Para estudiar las fuerzas elásticas o, dicho de otro modo, la elasticidad de los cuerpos, es conve-
niente que precisemos el problema, concretando un tipo de material, forma, características, etc., y
centremos este trabajo experimental alrededor de un objeto determinado.
A.38. Indicad qué tipo de objetos pueden ser los más idóneos para estudiar las fuerzas elásticas.
Elegiremos el resorte elástico o muelle como prototipo sencillo de cuerpo elástico, pero las carac-
terísticas de las fuerzas elásticas que obtengamos son aplicables a cuerpos elásticos muy variados
(desde una columna de aire hasta una bola de caucho o una viga de hierro).
A.39. ¿De qué factores dependerá la fuerza necesaria para deformar un resorte elástico?
Podemos pensar, a título de hipótesis, que cuanto mayor sea la deformación pretendida, mayor
deberá ser la fuerza ejercida. En este sentido, la relación más sencilla sería la de una proporciona-
lidad directa entre ambas magnitudes de modo que a doble fuerza se produjera un doble alarga-
miento (o compresión). También cabe esperar que dependa de la naturaleza del resorte (por
ejemplo, material de que está hecho). Por otra parte, conviene no olvidar que, según el principio
de acción y reacción, el resorte ejerce siempre una fuerza igual y de sentido contrario (fuerza
elástica) sobre el agente exterior que intenta deformarlo.
A.40. Tratad de suponer qué ocurrirá cuando llevemos nuestro resorte a situaciones límite, ti-
rando del extremo libre del mismo. ¿Cuándo diremos que un cuerpo deja de ser elástico?
Para poder contrastar la hipótesis anterior tenemos que “operativizarla" en función de las magni-
tudes físicas que intervienen. Así pues, tenemos que encontrar una expresión matemática que
responda a la idea cualitativa que hemos aceptado como hipótesis de trabajo.
En base a los razonamientos anteriores podemos suponer que en el tramo considerado elástico, si
es cierta nuestra hipótesis, las variables que intervienen en este estudio deben responder a una
ecuación de primer grado del tipo: F = k ·(x)
92
2. Dinámica
Si nuestra hipótesis es correcta, cuando sometamos un mismo resorte a distintas fuerzas y mida-
mos los alargamientos correspondientes a cada una, deberá ocurrir que el cociente entre el valor
de cada fuerza y el alargamiento que produce sea constante (valor que será la constante elástica
del resorte utilizado) o más precisamente:
Al representar gráficamente los valores de la fuerza frente a los alargamientos, los puntos obteni-
dos deberían de ajustarse sensiblemente a una línea recta que pasara por el origen de coordenadas
(ya que si no se aplica ninguna fuerza no hay alargamiento).
A.42. Diseñad un experimento sencillo que permita contrastar la hipótesis emitida. Indicad con-
cretamente la forma de medir las fuerzas y los alargamientos del resorte.
Podemos pensar en utilizar un resorte al que se le cuelguen unas pesas y se mida su alargamiento
mediante una regla o cinta métrica. Las pesas nos darán el valor de la fuerza aplicada (que pode-
mos cuantificar simplemente utilizando pesas iguales y tomando la fuerza ejercida por una de
ellas como unidad) y el alargamiento lo podemos medir con una regla graduada.
A.43. Planificad lo más detalladamente posible los pasos a seguir y preparad una tabla para
recoger los resultados de la investigación. A continuación proceded a realizar los experimentos
diseñados y finalmente a interpretar los resultados obtenidos.
En la figura adjunta se muestra un posible montaje para proceder a tomar las medidas. Conviene
tener en cuenta que las lecturas de la longitud se facilitan si en el extremo inferior del muelle se
coloca un alambre que actúe como índice. La regla se puede mantener vertical simplemente utili-
zando un trozo de plastilina sobre el cual se coloca invertida.
0 0
1 x1
2 x2
3 x3
4 x4
5 x5
Con los datos obtenidos se elabora una tabla como la anterior y finalmente se procede a construir
la gráfica correspondiente. Si habéis tomado bien las medidas, podréis comprobar cómo los pun-
tos se ajustan bastante bien a una línea recta (cuya pendiente nos dará el valor de la constante
elástica del muelle), lo que apoya la validez de la hipótesis. De hecho mediante otros experimen-
tos científicos esta hipótesis ha sido reiteradamente confirmada y se conoce como: Ley de Hooke.
93
2. Dinámica
De acuerdo con ella, siempre que al extremo de un muelle o material elástico se le ejerce una
fuerza para alargarlo o comprimirlo, la deformación que experimenta (alargamiento o compre-
sión) en valor absoluto y el módulo de la fuerza son directamente proporcionales. La constante de
proporcionalidad se denomina constante elástica y, en el sistema internacional se mide en N/m.
La ley de Hooke es válida siempre que no se supere el límite de elasticidad.
A.44. Elaborad un informe que desarrolle todo el trabajo realizado, desde el planteamiento del
problema al análisis de los resultados obtenidos, incluyendo todas aquellas incidencias que se
consideren oportunas.
A.45. Un bloque de hierro ha sido lanzado hacia la derecha por una superficie horizontal contra
un muelle elástico tal y como se representa en la figura adjunta:
Al chocar, el bloque no se para inmediatamente sino que sigue moviéndose hacia la derecha du-
rante un tiempo y mientras esto ocurre empujará al muelle (razonad cuál es la proposición co-
rrecta): a) Cada vez con más fuerza. b) Siempre con la misma. c) Cada vez con menos fuerza.
Cuando el bloque interacciona con el muelle, según el principio de acción y reacción, la fuerza
que sobre el muelle hace el bloque ( FMB ) ha de ser del mismo módulo pero sentido contrario a la
fuerza que sobre el bloque hace el muelle ( FBM ), es decir: FMB = - FBM , o bien, en módulos:
FMB FBM . Al tratarse de un muelle elástico, el módulo de la fuerza que ejerce el muelle ha de
ser directamente proporcional al alargamiento o compresión de éste respecto a su longitud inicial
(ley de Hooke), es decir, conforme se vaya aumentando la compresión del muelle (x), irá aumen-
tando también FBM y, en consecuencia, también lo hará la fuerza que sobre el muelle hará el blo-
que (FMB), ya que, como hemos dicho, de acuerdo con el principio de acción y reacción, sus mó-
dulos son iguales en todo momento (mientras dura la interacción bloque-muelle),
El hecho de que algunas personas escojan como correcta la tercera propuesta suele deberse a que
relacionan (erróneamente) la fuerza con la velocidad en lugar de con la aceleración y eso les lleva
a pensar que: “como el bloque va cada vez más lento ejerce una fuerza cada vez menor sobre el
muelle”. No tienen en cuenta que aunque el bloque vaya cada vez más despacio, el módulo de la
aceleración va aumentando (cada vez se va deteniendo más deprisa) y que alcanzará su valor má-
ximo justo en el momento en que el bloque se pare (máxima compresión del muelle) que es
cuando la fuerza toma también su valor máximo (a pesar de que en ese preciso instante la veloci-
dad sea nula). Finalmente, pensemos, que si en lugar del bloque fuese nuestra mano la que com-
prime el resorte, no dudaríamos en afirmar que para seguir comprimiéndolo tendríamos que ejer-
cer cada vez más fuerza aunque nuestra mano avanzase cada vez más despacio.
94
2. Dinámica
En este problema necesitamos conocer el ángulo que forma el resorte con la vertical cuando el
autobús está acelerando. En esta situación el cuerpo que pende del resorte, para un observador
externo no se encuentra en equilibrio sino que se está moviendo con la misma aceleración que el
autobús. ¿A qué fuerzas cabe atribuir dicha aceleración?
Expresando ahora las fuerzas en componentes intrínsecas cuando el vehículo está acelerando,
según los vectores y n de la primera figura y sustituyendo, nos queda:
Despejando sen y cos de las ecuaciones anteriores y dividiendo: tg = a/g y por tanto:
Sustituyendo este valor en cualquiera de las ecuaciones anteriores y operando, obtenemos Fe2 =
10’6 N. Para saber el alargamiento experimentado por el muelle, aplicamos Fe2 = K·x2 y nos da-
mos cuenta que necesitamos conocer la constante elástica k. ¿Cómo podríamos conocerla?
k = mg/x1 = 98 N/m.
95
2. Dinámica
Una característica importante de las fuerzas elásticas es que todo cuerpo sometido a la acción
de una fuerza resultante elástica, realiza un movimiento armónico simple (MAS). Para de-
mostrarlo, nos centraremos en un ejemplo sencillo como es el de un cuerpo sujeto firmemente al
extremo de un muelle elástico (que tiene el otro extremo fijo en la pared) y tal que ambos se ha-
llan sobre una superficie horizontal.1
El muelle horizontal tiene una longitud natural a la cual no ejerce fuerza alguna sobre el objeto
unido a uno de sus extremos. Cuando la fuerza resultante que actúa sobre un objeto es nula, de-
cimos que éste se halla en una posición de equilibrio. En el ejemplo que estamos tratando dicha
posición coincide con la que ocupa la masa sujeta al muelle cuando éste tiene su longitud natural.
La designaremos como O.
El cuerpo vibrará entre dos posiciones extremas simétricas según una trayectoria rectilínea. Po-
demos estudiar el movimiento, tomando la posición de equilibrio como origen, espacios positivos
a la derecha y negativos a la izquierda de la misma. Designaremos la posición mediante la letra
"x" (elongación), medida en m y cuyo valor absoluto coincide siempre con la distancia a que se
encuentra el cuerpo del origen O. Las posiciones extremas, las representamos por A y por -A.
Cuando tirando del cuerpo hacia la derecha alargamos el muelle hasta x = A y soltamos, el cuer-
po realiza un movimiento vibratorio oscilando continua y periódicamente entre las posiciones x =
A y x = -A sometido a la fuerza elástica F del muelle (el peso y la fuerza normal que le hace el
plano se anulan entre sí). Sabemos que dicha fuerza será paralela al plano, tangente a la trayecto-
ria y, según la ley de Hooke, directamente proporcional a la deformación del muelle (que en
nuestro caso coincidirá con la elongación "x"), actuando siempre como si "intentara" llevar al
cuerpo hacia la posición central O.
n
Si llamamos F a la componente escalar tangencial del vector fuerza elástica (al ser la trayectoria
rectilínea la componente normal es nula), podemos escribir que: F = -k · x (ley de Hooke) siendo
k la constante elástica del muelle (expresando x con su signo).
F k A
1
Para simplificar supondremos que el cuerpo se puede considerar como una masa puntual y que la fric-
ción y la masa del muelle son despreciables, manteniendo estas aproximaciones a lo largo de todo el tema.
96
2. Dinámica
v0
En el momento en que el cuerpo alcance la posición central, el muelle tendrá su longitud natural y
no ejercerá ninguna fuerza sobre él. Sin embargo, la velocidad que lleva es máxima (y hacia la
izquierda) de modo que continuará moviéndose, solo que en cuanto sobrepase O, el muelle empe-
zará a ser comprimido por el cuerpo e inmediatamente se opondrá a ello con una fuerza que irá
aumentando de valor (el cuerpo será frenado cada vez con más intensidad).
Así desde O hacia -A el cuerpo se moverá cada vez más lentamente hasta quedar momentánea-
mente en reposo justo en x = -A, punto en el que la fuerza tomará de nuevo su valor máximo y
hará que el cuerpo comience a moverse hacia la derecha (cada vez más rápido) empujado por el
muelle. En todo ese trayecto (entre -A y O) la componente tangencial F es positiva (al ser x nega-
tiva y F = -k·x). Si no hubiera ninguna fricción el proceso se repetiría continuamente.
Como hemos visto cuando x es positiva F es negativa (el vector F va en el sentido escogido co-
mo negativo), mientras que cuando x es negativa, F resulta positiva (el vector F va en el sentido
escogido como positivo). El hecho de que la componente escalar tangencial del vector fuerza
elástica y la elongación tengan signos contrarios se debe a que la fuerza elástica tiende siempre a
llevar al objeto hacia la posición de equilibrio, por eso se le llama fuerza "recuperadora".
A.48. Obtened la aceleración tangencial o aceleración sobre la trayectoria a que estará someti-
do continuamente el objeto del ejemplo que estamos estudiando
El valor de la aceleración tangencial se podrá obtener aplicando la ecuación fundamental de la diná-
mica al objeto que vibra. En el ejemplo considerado la fuerza resultante sobre el cuerpo coincide con
la fuerza elástica ejercida por el muelle luego:
k
F = -k · x = m · at y despejando a t x es decir: at = -C· x
m
Así pues, la aceleración tangencial variable, cambia según el valor de x siendo en todo momento
directamente proporcional a la elongación x y de signo contrario, pero esta es, precisamente, la
definición de MAS.
Fijémonos que el MAS que se produce depende de la "A" que hayamos establecido y de las ca-
racterísticas mecánicas del sistema (en nuestro caso "k" y "m", que determinan el valor de C y,
por tanto, de w, T y f).
A.49. Al estudiar la cinemática del MAS, vimos que at = -w2·x (siendo w = 2/T). Utilizad esta
expresión junto con la anterior, para deducir a partir de ellas la relación que liga el periodo con
que vibra un objeto sujeto a un muelle elástico con la masa de dicho objeto y la constante elásti-
ca del muelle. (Considerad que no hay rozamientos).
m
Rdo. T 2
K
97
2. Dinámica
A. 50. ¿A qué puede deberse ese tipo de movimiento? Es decir: ¿Qué es lo que hace falta para que
un cuerpo se desplace alrededor de un punto con movimiento circular y uniforme?
Vemos pues que deberá actuar una fuerza resultante, que en todo instante esté dirigida hacia el
centro de la trayectoria y cuyo módulo coincidirá con el valor numérico de su única componente
(la componente normal Fres n), es decir: mv2/r. A este tipo de fuerza se les denomina, habitualmen-
te, fuerza centrípeta, porque se dirige siempre hacia el centro
De ninguna manera se puede considerar como una nueva forma de interacción. El calificativo de
centrípeta no da ninguna información respecto a la naturaleza de la fuerza implicada. Así, por
ejemplo, puede deberse (como acabamos de ver) a la tensión de un hilo, a la acción de un resorte
(fuerza elástica), al rozamiento (como cuando un vehículo toma una curva circular con rapidez
constante) o a la acción de la gravedad (como en el movimiento de la Luna alrededor de la Tie-
rra). El propio Newton era consciente de ello cuando en 1687 escribió:
“De este tipo (centrípeta) es la fuerza de la gravedad por la cual los planetas son desviados continuamente del
movimiento rectilíneo que, de otra manera, seguirían y les hace recorrer órbitas circulares. Una piedra atada a
una honda tiende” a escapar ... a la fuerza que se opone a ello y por la cual la honda la retiene la llamo centrí-
peta. Sin una fuerza de este tipo la luna no podría ser mantenida en su órbita...”
Una forma de comprobar la validez de las leyes de Newton es utilizarlas para predecir el valor de
alguna magnitud que se conozca experimentalmente. Este es el caso, por ejemplo, del periodo de
rotación de la Luna alrededor de la Tierra, que es de 27’3 días y se conoce desde mucho antes que
Newton elaborase sus leyes.
98
2. Dinámica
v 2
T 4 2 r
Tendremos pues que Fn m m m
r r T2
Por otra parte según la gravitación universal de Newton, sabemos que el valor de la fuerza normal
M m
Fn será la fuerza gravitatoria que sobre la Luna ejerce la Tierra: F G T 2 , donde MT es la
r
masa de la Tierra cuyo valor desconocemos, pero sabemos que: G ·MT = g 0 RT2 (magnitudes
conocidas en la época de Newton) de modo que sustituyendo obtenemos:
g 0 RT2 m 4 2 r 2 r3
m 2 de donde: T y sustituyendo: T=2359846’166 s = 27’3 días.
r2 T RT g0
El resultado además de ser dimensionalmente homogéneo, nos informa de que el cuadrado del
periodo de revolución de la Luna es directamente proporcional al cubo del radio medio de su ór-
bita. Mediante un procedimiento similar se puede llegar al mismo resultado para el periodo de
cualquier planeta en su órbita alrededor del Sol. Análogamente se calculó, por ejemplo, el perio-
do del cometa Halley, que apareció justo en el momento previsto en 1986 y que volverá a hacerlo
en el 2061. Así pues: el cociente entre el cuadrado del periodo de revolución de un planeta en
torno al Sol y el cubo del radio medio de su órbita es el mismo para cualquier planeta. Esta es
precisamente la tercera de las leyes de Kepler y se aplica igualmente a muchos satélites que con
fines comerciales o científicos se sitúan en órbita alrededor de la Tierra.
99
2. Dinámica
Si resolviéramos de forma experimental este ejercicio, veríamos que existe una distancia máxima
al eje tal que para valores superiores a la misma, el cuerpo deslizaría por la superficie desplazán-
dose hacia el exterior, mientras que para valores inferiores, el cuerpo permanece en el lugar en
que lo dejemos, describiendo, al igual que cualquier punto del disco, un movimiento circular uni-
forme. Para que esto último suceda, será necesario que el cuerpo se encuentre sometido a la ac-
ción de una fuerza resultante según la dirección del radio y dirigida hacia el centro de la plata-
forma, es decir, en el mismo sentido que el vector unitario n . ¿Quién le ejerce esa fuerza?
Todo sucede, pues, como si la única fuerza actuante fuera la de rozamiento que, además, está
dirigida hacia el centro de la circunferencia descrita, de forma que si trabajamos escalarmente con
la componente normal:
100
2. Dinámica
La expresión obtenida nos dice que cuanto mayor sea r (a igualdad de los restantes factores) ma-
yor será la fuerza de rozamiento necesaria para que el objeto siga girando sobre la plataforma
alrededor del eje con movimiento circular y uniforme.
El mayor radio posible será aquel que corresponda al valor máximo que puede tomar la fuerza de
rozamiento entre el cuerpo y la plataforma. Dicho valor máximo viene dado por:
Fr max = ·N = ·R = ·P = · mg. Sustituyendo en Fr = m · w2 · r podemos escribir que:
Podemos analizar la expresión literal del resultado comprobando que es dimensionalmente ho-
mogénea (L = L) y que contempla algunos casos evidentes, como por ejemplo, que cuanto mayor
sea el coeficiente de rozamiento mayor será el radio máximo y que al aumentar la rapidez angular
de la plataforma disminuiría el radio máximo. En este último caso, es posible darse cuenta ade-
más de que al estar w elevada al cuadrado, influye más que los restantes factores, de forma que
cuando w se duplica el radio máximo no se hace la mitad sino cuatro veces más pequeño.
RECAPITULACIÓN
Al comienzo del tema nos hemos propuesto encontrar una explicación del porqué el movimiento
de un cuerpo se realiza de una forma determinada, que fuera válida para cualquier cuerpo. Para
encontrar una respuesta común, hemos tenido que introducir una concepción de fuerza y de su
relación con el movimiento que contradice muchas ideas intuitivas.
Construid un esquema o resumen en el que se recojan las ideas alternativas que se han cuestionado
a lo largo de este tema y compararlas con los conceptos científicos correspondientes.
La fuerza como la causa de la velocidad que lleva un cuerpo, lo que lleva a pensar que,
por ejemplo: los cuerpos siempre se mueven en la misma dirección y sentido que la fuerza
resultante que actúa sobre ellos o que si sobre un cuerpo no actúa ninguna fuerza deberá
de estar en reposo, o que si la velocidad de un cuerpo en un instante dado es nula la fuerza
que actúa sobre dicho cuerpo también debe serlo.
Pensar que la fuerza es algo que poseen o que tienen los objetos
Pensar que las fuerzas de acción y reacción, por ser iguales y de sentidos contrarios deben
anularse entre ellas.
Confundir la fuerza peso de un cuerpo con la fuerza que dicho cuerpo hace sobre la super-
ficie en la que se encuentra.
Creer que los cuerpos tienden a estar en reposo o que el reposo es el estado “natural” de
los cuerpos, diferente que el movimiento rectilíneo y uniforme.
Pensar que hay cuerpos que pueden acelerarse a sí mismos y otros que no.
Pensar que el movimiento de los astros tiene explicaciones diferentes a los movimientos
de los objetos terrestres. Por ejemplo, creer que en el vacío no hay gravedad o que la Luna
se mueve en círculos alrededor de la Tierra cambiando ella sola la dirección de su movi-
miento.
101
2. Dinámica
La superación de las ideas anteriores y otras similares, nos ha llevado a lo largo del tema a esta-
blecer que el movimiento rectilíneo y uniforme es un estado de la materia tan natural como el
reposo, a que la fuerza no es la causa de la velocidad sino del cambio de velocidad y a admitir la
idea de interacción a distancia (fuerza de la gravedad) entre dos cuerpos cualesquiera.
Hemos tenido ocasión también de ver la enorme importancia de la ley de Newton de la Gravita-
ción Universal, como algo que contribuyó decisivamente a superar la barrera que durante años
separó el mundo terrestre del celeste.
Naturalmente nos han surgido también nuevas preguntas, como por ejemplo: ¿Cómo se produce
la interacción a distancia? Es decir, ¿Cuál es el mecanismo físico por el que dos objetos situados
a cierta distancia se atraen gravitatoriamente? O ¿Qué ocurre cuando dejamos de considerar a los
cuerpos como objetos puntuales o a las cuerdas y las poleas como objetos sin masa?, que serán
contestadas en cursos superiores.
Para terminar, os proponemos un cambio de papeles: En lugar de ser examinados vais a ser voso-
tros quienes tendréis que detectar y evaluar los errores cometidos por algunos dibujantes y perio-
distas.
Aplicando los conocimientos de dinámica que habéis aprendido, realizad un análisis crítico de lo
que sucede en las viñetas siguientes.
102
2. Dinámica
1. Simplicio tiene mucho sentido común, pero a veces dice las cosas sin pensarlas demasiado.
Entre otras cosas afirma que:
a) Cuando se lanza un cuerpo por una superficie horizontal y plana, sobre él actúan dos fuerzas: la que se le dio al lanzar-
lo y la del rozamiento, de manera que dicho cuerpo se moverá mientras la primera sea mayor que la segunda.
b) En un combate de lucha japonesa el vencedor consigue sacar a su contrincante fuera del círculo porque le hace una
fuerza mayor que la fuerza con que el otro le empuja a el.
c) Cuando se sujeta un muelle del techo y se cuelga un objeto del mismo, la fuerza que hace el objeto sobre el muelle
es el peso del objeto.
d) La luna gira alrededor de la Tierra y es atraída por ella mediante la fuerza gravitatoria, pero no cae sobre nosotros
porque sobre ella actúa también otra fuerza hacia fuera (centrífuga) que equilibra a la fuerza de atracción de forma
que la fuerza resultante es nula.
e) Si en un instante dado la velocidad de un cuerpo es cero, la fuerza que actuará sobre él en ese mismo instante tam-
bién tendrá que valer cero.
Utilizad toda la física que sabéis para intentar convencer a Simplicio de que está equivocado en
todas y cada una de esas afirmaciones.
2. Suponed que os encontráis en reposo a la orilla de una carretera y podéis ver lo que ocurre den-
tro de un autobús que circula por ella con movimiento rectilíneo y uniforme. Describid con el
mayor detalle posible, qué le ocurrirá a un pasajero situado de pié en el centro del vehículo y sin
ninguna sujeción cuando:
a) El autobús acelere aumentando el módulo de su velocidad en un tramo recto.
b) El autobús tome una curva circular sin variar la rapidez con que se mueve.
4. Supongamos que toda la atmósfera que rodea a la Tierra desapareciese totalmente, quedando el
planeta rodeado por el vacío. En estas condiciones puede afirmarse que el peso de los cuerpos
situados en su superficie: (Señalad la respuesta que os parezca correcta).
5. Si la fuerza con que la Tierra atrae a una bola de plomo de 200 g es el doble de grande de la
fuerza con que atrae a otra bola de plomo de 100 g. ¿Por qué cuando se dejan caer a la vez, las
dos desde la misma altura, no se observa que la de doble peso adelante a la otra?
6. Una bola de acero se mueve por una superficie horizontal cuando choca frontalmente contra
otra bola de la mitad de masa que ella y que está en reposo. Suponiendo despreciable la fricción y
sabiendo que después del choque ambas se mueven en el mismo sentido, haced tres dibujos en
los que se representen mediante vectores todas las fuerzas que actúan sobre cada bola, poco antes
del choque, durante el choque y poco después del choque.
103
2. Dinámica
8. En la figura adjunta se muestran dos cuerpos que se encuentran sobre una superficie plana sin
rozamiento. Ambos se hallan inicialmente en reposo el uno junto al otro. Se ejerce entonces una
fuerza F sobre el objeto A tal y como se muestra en la figura. Explicad a continuación cuál de las
siguientes propuestas es correcta:
F
A B
104
2. Dinámica
12. Dos vehículos 1 (de 600 kg de masa) y 2 (de 800 kg de masa) chocan cuando se desplaza-
ban a 20 m/s y 10 m/s respectivamente en direcciones perpendiculares. Sabiendo que tras el cho-
que permanecen unidos, obtened su velocidad (módulo) tras la colisión. Rdo. 10’3 m/s
13. Una partícula de 0’2 kg de masa, que se desplaza a 0’4 m/s, choca con otra de 0’3 kg que se
encuentra en reposo. Después de la colisión, la primera se mueve a 0’2 m/s en una dirección y
sentido que forma un ángulo de 40° con la inicial. Obtened la velocidad de la segunda partícula.
Rdo. La segunda partícula sale con una velocidad cuyo módulo vale 0’19 m/s y formando un ángulo de 27’9º con la
dirección inicial que llevaba la primera antes del choque.
15. Admitiendo que g0 10 N/kg y el radio terrestre RT = 6400 km, calculad cuánto pesará una
persona de 80 kg en los siguientes puntos:
a) Sobre la superficie terrestre al nivel del mar.
b) En un avión que vuela a 10 km de altura.
c) En una estación espacial a 500 km sobre la superficie terrestre.
¿A qué altura aproximada sobre el suelo deberá de subir si quiere pesar 10 veces menos que en la
superficie terrestre? Rdo. a) 800 N; b) 797’5 N; c) 787’7 N. Debería ascender a 13 838’6 km de altura.
16. Calculad el peso de una persona de 100 Kg en la superficie de la Luna sabiendo que la masa
de nuestro satélite es 81 veces menor que la de la Tierra, su radio 3’6 veces menor y que la inten-
sidad de la gravedad en la superficie terrestre es de 9’8 N/kg. Rdo. PL = 156'8 N
105
2. Dinámica
17. En un almacén hay que instalar una cinta transportadora para llevar cajas (con rapidez cons-
tante). Al leer el proyecto comprobáis que en un tramo del recorrido la cinta tiene una pendiente
de 56’3 º. Buscando en la bibliografía el valor del coeficiente de rozamiento correspondiente al
material de las cajas y la cinta encontráis que vale = 1’3. ¿Recomendarías la realización de di-
cho proyecto? Rdo. No, porque, la componente tangencial de la fuerza peso de cualquier caja de masa m valdría:
8’3·m, con lo que superaría Frmáx (7’2 · m) y la caja deslizaría por la pendiente hacia abajo.
19. Un esquiador inicia el descenso por una pendiente de 45º siguiendo la línea de máxima pen-
diente. Suponiendo que el coeficiente de rozamiento sea = 0’15, determinad qué rapidez (en
km/h) llevará a los 100 m de recorrido. Rdo. v =123’6 km/h.
20. Si dejamos en libertad un cuerpo de 4 kg de masa sobre un plano inclinado de 300 y a una
altura de 5 m, llega a la base del plano con una rapidez de 8 m/s. Determinad:
a) El coeficiente de fricción entre cuerpo y plano.
b) El módulo de la fuerza F que debemos hacer, en dirección perpendicular al plano para que
llegue a la base con una rapidez de 2 m/s.
Rdo. a) = 0’2; b) F = 60'1 N
21. Un cuerpo de 2 kg de masa se lanza con una rapidez de 6 m/s desde la base de un plano incli-
nado de 5 m de longitud y 3 m de altura. Sabiendo que el coeficiente de fricción es 0’6, se pide:
a) Altura máxima que alcanzará
b) Razonad si bajará o no.
c) En caso de que baje, calculad con qué rapidez llegaría a la base.
Rdo. a) hmax = 1 m; b) Sí vuelve a bajar, porque la componente tangencial del peso supera al valor máximo de la
fuerza de rozamiento; c) v = 2 m/s (valor absoluto)
22. Una persona de 80 kg tiene que bajar al suelo desde un tercer piso situado a 18 m de altura, por-
que hay un incendio, pero sólo dispone de una cuerda que, como máximo puede soportar una fuerza
de 700 N. Calculad la aceleración mínima con que podrá bajar por la cuerda (sin que se rompa) y
con qué rapidez llegaría al suelo. Comparad esa rapidez con la que llevaría en caso de haberse deja-
do caer libremente. Rdo. La aceleración mínima sería de 1’05 m/s2. Con esa aceleración su rapidez al llegar al suelo
sería de 6’15 m/s, mientras que si cayese libremente sería de 18’78 m/s.
23. Un péndulo de 200 g de masa cuelga suspendido del techo de un vehículo. Sabiendo que for-
ma un ángulo de 20° con la vertical, determinad la aceleración del vehículo y la tensión del hilo.
Rdo. La aceleración es de a = 3’6 m/s2 y la tensión del hilo para esa aceleración es de T = 2’1 N.
24. Se quiere proyectar un ascensor cuya cabina tiene una masa de 600 kg. Como sabéis el ascen-
sor sufre una cierta aceleración cada vez que abandona su estado de reposo hasta que se mueve
con velocidad constante. En este caso, la máxima aceleración prevista es de 0’5 m/s2. Suponiendo
que la carga nunca supere los 400 kg ¿podría utilizarse para aguantar la cabina un cable que
aguantase una tensión máxima de 10.000 N? Rdo. No, porque la tensión mayor prevista sería T = 10.300 N
(superior a la tensión máxima que puede aguantar el cable).
106
2. Dinámica
Rdo. a) Una aceleración de 2’45 m/s2 y una tensión de 14’7 N; b) Aumentaría a 23’5 N (que no es el doble que antes);
c) En este caso la aceleración sería de 0’98 m/s2.
28. La máquina de Atwood sirve para determinar la intensidad del campo gravitatorio. Consiste
en dos cuerpos que cuelgan de los extremos de una cuerda inextensible que pasa por la garganta
de una polea. En una máquina de Atwood las masas de los cuerpos utilizados fueron de 3 kg y de
4 kg, comprobándose que la aceleración con que se movieron fue de 1’4 m/s2. Determinad la in-
tensidad del campo gravitatorio y la tensión de la cuerda. Rdo. g = 9’8 N/kg, T = 33’6 N.
29. Como ya sabéis para poner en órbita un módulo espacial, se puede acoplar éste a un cohete
que, durante un primer tramo, se dirige verticalmente hacia arriba. Con objeto de medir la máxi-
ma aceleración que se experimenta durante el lanzamiento, un astronauta utiliza un resorte elásti-
co (K = 78’4 N/m) y cuelga del mismo una objeto de 200 g, observando que el mayor alarga-
miento del resorte durante el ascenso es de 10 cm. ¿Cuál fue la mayor aceleración que experi-
mentó? Rdo. La mayor aceleración alcanzó un valor de 29’4 m/s2 ( unas 3 veces la de la gravedad).
Rdo. La deformación del muelle en el equilibrio (fuerza resultante sobre el bloque 0) corresponde a 0’06125 m.
107
2. Dinámica
31. En una experiencia en el laboratorio con un muelle helicoidal de acero sujeto del techo por uno de sus
extremos, se han ido colgando diferentes pesas de su extremo libre (acompañándolas con la mano hasta que-
dar en reposo), obteniéndose en cada caso el alargamiento del muelle (respecto de su longitud natural inicial
sin pesas). Los resultados experimentales se hallan recogidos en la siguiente tabla; completadla y representad
el gráfico de la fuerza elástica del muelle (en N) en función de su alargamiento (en m), determinando a
partir de dicho gráfico el valor de la constante elástica del muelle. (Para simplificar tomad g = 10 N/kg).
Masa que cuelga (g) Fuerza elástica (N) Longitud del muelle (cm) Alargamiento (m)
0 0 67’20 0
50’00 0'5 70’30 3'1·10-3
100’00 73’65
150’00 76’80
200’00 80’45
250’00 83’55
300’00 86’70
350’00 90’20
400’00 93’50
450’00 96’70
32. Un muelle de 1 m de longitud y constante elástica k = 103 N/m tiene un extremo fijo y en el otro una
masa de 1 Kg, encontrándose ambos sobre un plano horizontal y sin rozamiento. Si se hace girar la masa
con rapidez angular constante de 10 rad/s ¿cuál será la deformación que sufrirá el muelle? Rdo. El alarga-
miento experimentado por el muelle será de 1/9 m.
33. Un resorte de masa despreciable se alarga 0'1 m cuando se le aplica una fuerza de 2'5 N. Se fija un ex-
tremo en una pared y se sujeta en el otro una masa de 100 g, colocando todo sobre una superficie horizontal.
A continuación, se estira de la masa hasta que el muelle se alarga 20 cm respecto de su longitud natural y
entonces se la suelta dejándola oscilar libremente. Suponiendo que no haya ningún rozamiento, se pide:
a) Justificar el tipo de movimiento que tendría la masa
b) Hallad los valores máximos de la rapidez y de la fuerza que ejerce el resorte sobre la masa
c) ¿Qué les ocurriría a los valores máximos anteriores si se duplica la masa?
Rdo. b) vmax = 3'16 m/s, Fmax = 5 N. c) vmax disminuiría, pero Fmax no cambiaría
33. Sobre un disco plano capaz de girar en torno a su centro, se coloca un cuerpo de 5 kg de masa, suje-
tándolo mediante una cuerda de 0’5 m al centro de giro. Sabiendo que el coeficiente de rozamiento entre
dicho cuerpo y el disco es de 0’8, determinad a partir de qué rapidez angular de giro del disco se romperá
la cuerda si ésta soporta como máximo una tensión de 60 N. Rdo. w 6’3 rad/s
34. Determinad el radio mínimo que debería tener una curva sin peralte para que un vehículo de 1000 kg
pueda tomarla sin derrapar con una rapidez de 90 km/h suponiendo que el coeficiente de rozamiento por
deslizamiento de los neumáticos con la carretera sea de 0’64. A continuación, para el mismo vehículo y la
misma velocidad, ¿qué ángulo de peralte sería necesario para describir una curva de 100 m de radio si no
hubiese rozamiento? Rdo. 99’6 m; 32’53º.
35. Un astronauta de 75 kg sale de la estación espacial a efectuar una reparación durante dos horas. Sabiendo
que dicha estación se encuentra a 400 km de altura sobre el suelo, que el radio medio de la Tierra es RT =
6400 km y que la intensidad del campo gravitatorio terrestre en la superficie vale g0 = 9’8 N/kg, se pide:
a) Número de vueltas alrededor del centro de la Tierra que habrá dado el astronauta en ese tiempo y rapidez
(en km/h) a la que lo ha hecho.
b) Peso del astronauta a esa altura y explicad por qué no se estrella contra el suelo.
108
2. Dinámica
Rdo. a) Habrá dado 1’3 vueltas desplazándose a 27 659’2 km/h; b) Pesará 651’1 N y no se estrella contra el suelo
debido a que se está moviendo con una cierta velocidad en dirección tangente a la órbita. Si, de repente, desaparecie-
se la fuerza de la gravedad, seguiría con movimiento rectilíneo y uniforme en la dirección que se estuviera moviendo
en ese momento. La fuerza de la gravedad terrestre se lo impide, manteniéndolo “amarrado”.
37. La Tierra en su trayectoria alrededor del Sol, pasa por dos puntos especiales: el perihelio, donde se
encuentra más próxima al Sol (147 millones de kilómetros), y el afelio o punto más alejado (152 millones
de kilómetros) donde su rapidez es de 29'31 km/s. Realizad un esquema representativo y calculad la rapi-
dez lineal de la Tierra en el perihelio.
Suponiendo un rotor que tenga un radio de 2’5 m y que el coeficiente de fricción con la pared del mismo
sea 0’4, determinad cual debería de ser la rapidez angular mínima con que debería de girar para que una
persona pegada a la pared del mismo permaneciese sin caer. Rdo. wmin = 10 rad/s
41. Imaginemos un satélite en órbita alrededor de la Tierra, fuera de la atmósfera y con movimiento circu-
lar uniforme en torno al centro del planeta. Si consideramos como sistema el formado por dicho satélite y
la Tierra, podemos afirmar que las fuerzas interiores que actúan sobre dicho satélite son (señalad la pro-
puesta correcta y explicad vuestra elección): a) La fuerza centrífuga, la gravitatoria y la centrípeta. b) La
fuerza centrífuga y la gravitatoria. c) La fuerza gravitatoria. d) Otra respuesta (especificar).
¿Por qué el satélite no se estrella contra la superficie terrestre?
109
2. Dinámica
En la antigüedad Aristóteles pensaba que había dos tipos de fuerzas, la "gravedad" o tendencia de
la tierra y el agua a hundirse y la "ligereza" o tendencia del aire y el fuego a elevarse. En la actua-
lidad a primera vista podría parecer que existen muchos tipos distintos de fuerzas (gravitatoria,
nuclear, eléctrica, magnética, de choque, de fricción, elástica ...). Sin embargo, lo cierto es que en
realidad existen unas pocas y que conforme se ha ido desarrollando la física moderna ha sido po-
sible encontrar relaciones entre las distintas fuerzas conocidas. Así ocurrió, por ejemplo, con las
fuerzas eléctricas y las magnéticas. A mediados del siglo XIX se descubrió que la electricidad y
el magnetismo (inicialmente dominios distintos) estaban íntimamente relacionados y, en conse-
cuencia, se unificaron las fuerzas magnéticas y eléctricas en una sola interacción: la electromag-
nética. De este modo las fuerzas existentes en la naturaleza se reducían a cuatro tipos:
Interacción gravitatoria: Intrínsecamente ligada a la masa. Cualquier pareja de objetos sean tan
pequeños como dos átomos o tan grandes como dos estrellas, se atraen gravitatoriamente por el
hecho de tener una cierta masa. Así pues, la fuerza con que la Tierra atrae a una manzana tiene la
misma naturaleza que la fuerza con que se atraen dos planetas. Nuestro propio peso no es sino la
fuerza con que la Tierra nos atrae. La interacción gravitatoria, no obstante, es la más débil de to-
das y aunque su alcance es infinito (disminuyendo con la distancia), para que se ponga de mani-
fiesto es preciso que al menos una de las masas sea muy grande. Así, por ejemplo, la fuerza gra-
vitatoria con que se atraen dos personas situadas a medio metro de distancia es varios billones de
veces inferior a la fuerza con la Tierra atrae a una de ellas. Esta es la razón por la que al trabajar
con objetos pequeños no se tienen en cuenta las pequeñísimas fuerzas gravitatorias entre ellos.
Electromagnética: Se debe a la existencia de cargas eléctricas, puede ser de atracción (entre ob-
jetos cargados con carga neta de distinto signo) o de repulsión (cargas del mismo signo). Es mu-
cho más intensa que la gravitatoria. Esto se puede mostrar fácilmente ya que, por ejemplo, un
simple imán es capaz de mantener un clavo pegado a él venciendo la fuerza de atracción gravita-
toria de toda la Tierra. Las fuerzas de choque, las elásticas y las fuerzas de fricción en general,
son también ejemplos de fuerzas de tipo electromagnético ya que en todos estos casos se ejercen
interacciones entre átomos y moléculas variando sus distancias, rompiéndose y formándose nue-
vos enlaces, etc. Esta fuerza tiene también un alcance infinito, disminuyendo con la distancia.
Además de los dos tipos de interacción anteriores, existe la fuerza Nuclear fuerte (que mantiene
unidos a los protones y neutrones en el núcleo de los átomos) que es la más intensa de todas pero
tiene muy corto alcance (solo actúa a distancias inferiores al diámetro de los núcleos atómicos) y
la fuerza Nuclear débil (responsable, por ejemplo, de que en ciertos casos un neutrón se pueda
desintegrar dando lugar a un protón un electrón y otra partícula). Esta última fuerza es unos 1000
millones de veces menos intensa que la nuclear fuerte. Actualmente se admite que la fuerza débil
y la electromagnética son manifestaciones de una única interacción llamada Electrodébil. Debi-
do a esta unificación, se han producido intentos continuados para poder combinar la interacción
electrodébil con la nuclear fuerte (teorías de la gran unificación).
Sabemos que las galaxias se están alejando unas de otras. Volviendo la película hacia atrás cabe
pensar que hace unos 13.700 millones de años las dimensiones del Universo eran nulas, cuando
tuvo lugar una gran explosión (big-bang). En ese momento la temperatura era de billones de gra-
dos. A esas temperaturas tan elevadas, los físicos piensan que sólo existía un tipo de fuerza. Esa
unidad fue degenerando a medida que el Universo se enfriaba dando lugar a las distintas fuerzas.
110
3. ENERGÍA, TRABAJO Y CAMBIOS MECÁNICOS
INTRODUCCION
Hasta aquí hemos conseguido una explicación unitaria, común, a la existencia de distintos tipos
de movimiento de los objetos y hemos obtenido un principio de conservación totalmente general
en la naturaleza: la conservación de la cantidad de movimiento. No obstante, existen preguntas y
situaciones de gran interés a las que la Dinámica sola no puede dar respuesta. Unas están
relacionadas con el cambio en el movimiento de los objetos y otras se refieren a cambios que no
pueden expresarse en términos de velocidades y aceleraciones.
Imaginemos, por ejemplo, la siguiente situación familiar: dos péndulos exactamente iguales he-
chos con bolas de acero cuelgan verticalmente de modo que las dos esferas se encuentran juntas.
Separamos una de ellas ligeramente de su posición inicial manteniendo el hilo tenso y la soltamos
de manera que choque frontalmente con la que estaba en reposo. ¿Qué es lo que observamos? Si
realizamos la experiencia comprobaremos que la bola que estaba en movimiento se queda en re-
poso y la que estaba en reposo empieza a moverse hasta que alcanza prácticamente la misma altu-
ra desde la que se había soltado la primera.
3
Por supuesto, el principio de conservación de la cantidad de movimiento se cumple: la cantidad
de movimiento de las dos bolas inmediatamente antes del choque es igual a la cantidad de movi-
miento de las dos bolas inmediatamente después del choque. Pero también se cumplirá en mu-
chos otros casos, por ejemplo, la bola que se deja caer podría rebotar invirtiendo su velocidad y la
111
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
que estaba parada podría salir con una velocidad doble o podrían salir las dos hacia la derecha,
después del choque, con la mitad de la velocidad que tenía la bola cuando chocó, etc.
Sin embargo, nadie ha visto nunca estos sucesos. ¿Por qué no ocurren? ¿Existe alguna limita-
ción en la magnitud de los cambios de movimiento que pueden ocurrir en la naturaleza?
Sin embargo, pese a que todos esos cambios no pueden ser estudiados con los conceptos desarro-
llados hasta aquí, encontramos muchas situaciones en que cambios de distinto tipo están relacio-
nados entre sí.
A.1. ¿Conocéis máquinas o situaciones, en las que aparezcan juntos cambios de movimiento, de
temperatura, eléctricos…?
Con una pila eléctrica, o enchufando un aparato a la red eléctrica, podemos cambiar el
movimiento de ciertas piezas (las aspas de un ventilador, la cuchilla de una batidora, el
motor de un ascensor...).
Podemos cambiar la temperatura del agua contenida en un cazo quemando butano (una
reacción química), utilizando un hornillo eléctrico, poniéndolo varias horas al sol o, inclu-
so, frotando fuertemente el cazo con lana de vidrio.
Podemos quemar carbón o gasóleo para producir movimiento, como se hacía en las má-
quinas de tren o barco antiguas.
En resumen: vemos que podemos producir transformaciones o cambios de distinto tipo en obje-
tos, cuya comprensión y control serían de gran interés y que, sin embargo, los conceptos mecáni-
cos que hemos desarrollado no nos sirven para describirlos, relacionarlos, cuantificarlos... Y,
además, al igual que ocurría con los péndulos, intuimos que no todas las transformaciones son
posibles: con una botella de butano no puede elevarse la temperatura de un gran depósito de agua
sin límite, una pila puede mantener encendida una bombilla cierto tiempo pero no más, un muelle
comprimido puede lanzar un objeto con cierta velocidad pero no con cualquier velocidad, etc.
Vamos a plantearnos, pues, el estudio de los cambios, de las transformaciones, que pueden expe-
rimentar los objetos o que pueden realizar unos objetos sobre otros, para contestar a preguntas
como:
112
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Comenzaremos analizando situaciones en las que un objeto o sistema experimente algún cambio.
Como es lógico, trataremos inicialmente cambios sencillos que faciliten la invención y el desarro-
llo de ideas, pero, al mismo tiempo, dadas las preguntas que nos hemos planteado, buscaremos su
extensión a situaciones cada vez más generales.
A.2. Exponed vuestras ideas y suposiciones sobre qué hace falta para que un objeto o sistema
experimente algún cambio.
A la hora de intentar explicar qué hace falta para producir cambios deseados, las personas, en el
lenguaje cotidiano, solemos referirnos a la necesidad de energía, de realizar trabajo, de calentar,
de hacer fuerzas, etc. No obstante, aunque estas ideas y estas palabras nos permiten comunicarnos
fácilmente en la vida cotidiana, su significado es ambiguo y, si queremos avanzar en la compren-
sión científica de los cambios, será necesario precisarlas y cuantificarlas. Haremos esto progresi-
vamente, elaborando conceptos que nos permitan responder mejor a las cuestiones planteadas.
Como veremos, a medida que nuestras ideas se vayan haciendo «más científicas», se separarán
más de las ideas espontáneas.
Hemos dicho que «hace falta energía» para que se produzcan cambios. Comenzaremos por preci-
sar esta idea.
A.3. Proponed distintos ejemplos de sistemas (objetos o conjuntos de objetos) que, en vuestra
opinión, tengan energía y explicad a qué es debido que la tengan.
Solemos afirmar, por ejemplo, que la gasolina contenida en un depósito, una corriente de agua,
una pila eléctrica, un arco tenso, un horno caliente, etc., tienen energía porque podemos imagi-
nar fácilmente situaciones en las que podrían producir cambios en otros objetos o sistemas,
como, por ejemplo, el movimiento de un vehículo, el movimiento de una noria, el funcionamiento
de un ventilador a pilas, el lanzamiento de una flecha, la fabricación de pan, etc.
De acuerdo con lo anterior, decimos que un objeto o, en general, un sistema, tiene energía
cuando posee capacidad para realizar transformaciones.
Puesto que distintos sistemas pueden realizar cambios en otros debido a distintas causas, solemos
hablar de distintas «formas de energía».
113
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
En los medios de comunicación se suele hacer referencia con bastante asiduidad a muchas clases
de energía. Ello podría hacer pensar que existe una gran variedad de formas de energía, pero …
¿es eso realmente así?
A.4. Haced una lista con los distintos tipos de energía que conozcáis y de objetos o sistemas que
tengan dichos tipos de energía, comentando en cada caso a qué es debido que tengan energía.
Podemos pensar en una gran variedad de formas de energía, por ejemplo, la hidráulica (la que
posee el agua de un embalse), la nuclear (un mineral de uranio o plutonio), la solar (la que tiene
la radiación que nos llega del Sol), la química (el petróleo), la elástica (un muelle comprimido),
la eléctrica (una batería eléctrica), la eólica (el viento), la maremotriz (olas del mar), la térmica
(una barra de hierro caliente), la cinética (el agua de un río, un ventilador en marcha), etc.
No obstante, una reflexión sobre el porqué de los ejemplos anteriores pone de relieve que la
energía de muchos sistemas es debida a que se encuentran en movimiento respecto de otros
(agua de un río, ventilador en marcha, viento, un vehículo, etc.) y, hasta que paren, pueden rea-
lizar transformaciones. En estos casos, diremos que tienen energía cinética.
En otro gran grupo estarían sistemas que tienen energía debido a que dentro de ellos existen
fuerzas tales que separaciones distintas entre las partes del sistema implican diferente capa-
cidad para realizar cambios (diferente energía). Analicemos algunos ejemplos al respecto:
El agua de un embalse antes de comenzar a caer. En este caso, el sistema que tiene
energía es el formado por el agua y la Tierra. Este sistema tiene energía porque dentro de
él existen fuerzas de atracción gravitatoria que hacen que una distinta separación entre el
agua y la Tierra (distinta altura del embalse) genere una distinta capacidad para realizar
transformaciones. Es el conjunto agua/Tierra el que tiene energía. Si el agua estuviera
en una zona donde no hubiera atracción gravitatoria, no tendría energía.
Un muelle perfectamente elástico. En este caso, cuando se estira o se comprime (cambia
la separación entre las partes del muelle) aparecen fuerzas que hacen que distinta separa-
ción equivalga a distinta capacidad del muelle para realizar transformaciones.
Dos cuerpos cargados eléctricamente. Si pensamos, por ejemplo, en dos objetos puntua-
les con carga eléctrica del mismo signo, ejercerán uno sobre el otro una fuerza eléctrica
repulsiva. Las fuerzas eléctricas dependen de la distancia y, por tanto, al variar la separa-
ción varía la capacidad para realizar transformaciones. De nuevo es el sistema formado
por ambos cuerpos (cargados) el que tiene energía. Si hubiera un solo objeto puntual
cargado, no podríamos hablar de energía.
Los tres casos que acabamos de analizar se caracterizan porque en cualquiera de ellos el sistema
tiene energía «en potencia» o de forma más precisa: energía potencial. Además, según el tipo de
fuerzas que existan entre las partes del sistema (fuerzas interiores1), hablaremos de energía poten-
cial gravitatoria, elástica o eléctrica.
A las fuerzas que son la causa de la energía potencial se las llama «fuerzas conservativas», por-
que gracias a ellas se puede «almacenar o conservar» la energía y utilizarla íntegramente para
producir movimiento. No todas las fuerzas son conservativas: la de rozamiento o la que existe
entre las partes de un muelle cuando ha perdido su elasticidad son «fuerzas no conservativas».
1
Fuerzas interiores a un sistema son las fuerzas que una parte del sistema ejerce sobre otra parte del mismo sistema.
114
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Por último, podemos identificar sistemas que tienen energía (como la gasolina y el oxígeno ne-
cesario para que se queme; un objeto a una temperatura más alta que la del ambiente; la de un
trozo de uranio...) cuyo origen podemos comprender si pensamos que todos los cuerpos están
formados por partículas (átomos, moléculas, iones...) que se encuentran en movimiento, ejercen
fuerzas entre ellas, pueden reaccionar químicamente, etc. A este tipo de energía de origen «sub-
microscópico» lo llamaremos globalmente energía interna.
La energía de la luz solar o de cualquier otra radiación es difícilmente clasificable en los tipos
anteriores, por lo que hablaremos simplemente de energía de la radiación.
Podemos resumir estas ideas en el esquema que aparece a continuación (no es exhaustivo):
ENERGÍA
Potencial
Gravitatoria Elástica Eléctrica Cinética (nuclear, química …)
Conviene resaltar, como hemos visto en los ejemplos concretos, que la energía de un sistema se
debe a las propiedades que tiene ese sistema: velocidad, separación entre sus partes, temperatu-
ra, constante elástica... Como el estado de un sistema se caracteriza por el valor que tienen sus
propiedades en dicho estado (si cambia el valor de alguna de ellas, el sistema cambia de estado2),
se suele decir que la energía es una función (depende) del estado del sistema, o, abreviando,
que es una «función de estado».
Un sistema puede tener simultáneamente energías de distinto tipo y, en ese caso, cuando se habla
de la energía del sistema nos referimos a la suma de todas las energías de distinto tipo que pueda
tener. A la suma de las energías de origen «macroscópico» asociadas a propiedades de tipo mecá-
nico (masa, velocidad, distancia) se le llama energía mecánica. La energía mecánica de un
sistema es, pues, la suma de su energía cinética, potencial elástica y potencial gravitatoria.
Tras esta primera aproximación, cualitativa, al concepto de energía, vamos a analizar ahora las
formas de cambiar la energía de un sistema, con la finalidad de hallar cuánto varía cuando realiza
2
En este contexto, cambio de estado significa que cambia alguna de las propiedades del sistema, pero no que haya un
cambio de sólido a líquido, etc.
115
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Vamos a plantearnos ahora cómo podemos variar (aumentar o disminuir) la energía de un siste-
ma, limitándonos, en principio, sólo a los cambios de tipo mecánico, es decir, sólo a los cam-
bios de energía mecánica.
A.5. Partiendo de un sistema que tenga energía potencial gravitatoria (por ejemplo, el sistema
libro/ Tierra que se muestra en el dibujo), pensad cómo podríamos hacer que aumentara su
energía (pero sólo su energía potencial gravitatoria).
En todos estos casos aparece la necesidad de que se ejerza una fuerza externa al sistema (ejercida
por algo o alguien que no forma parte del sistema) para que haya variación de energía mecánica.
Cuando este proceso ocurre, decimos que se realiza trabajo sobre el sistema. Es decir:
“Se realiza trabajo sobre un sistema cuando se cambia su energía mediante fuerzas que se
ejercen sobre él desde el exterior”.
116
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
También podríamos cambiar la energía de un sistema poniéndolo en contacto con otro objeto
cuya temperatura fuera mayor o menor que la del sistema. Esta otra forma de cambiar la energía,
llamada calor, la trataremos en el tema siguiente, limitándonos en éste a los cambios de tipo me-
cánico y a la realización de trabajo.
Si queremos cuantificar las variaciones de energía mecánica, relacionar unos cambios con otros,
necesitaremos plantearnos cómo calcular o medir el trabajo realizado.
A partir de la reflexión sobre el proceso realizado para aumentar la energía de los sistemas ante-
riores, inventad una magnitud que pueda expresar cuantitativamente si el trabajo realizado es ma-
yor o menor. Pensad, para ello, de qué dependerá que el cambio de energía producido al realizar
trabajo sea mayor o menor.
Si pensamos en casos muy simples, como el aumento de energía al elevar el paquete de libros o al
estirar un muelle con un extremo fijo, parece lógico pensar que el trabajo realizado por nosotros
sobre el paquete o el resorte dependerá del valor de la fuerza, que representaremos como F o,
simplemente, F, y de la distancia, d. Cabe pensar también, que el trabajo realizado será mayor
cuanto mayores sean estos dos factores, puesto que el cambio de energía producido sería mayor.
De manera que una primera operativización que coincide con nuestra idea cualitativa de trabajo
(«se realiza trabajo sobre un sistema cuando se varía su energía mediante fuerzas exteriores»)
sería:
W=F·d
A.6. A partir de la definición propuesta para el trabajo, ¿qué cantidad de trabajo podríamos
tomar como unidad de trabajo?
Lo más sencillo es tomar el convenio de que la unidad de trabajo es el trabajo realizado por una
fuerza de 1 N que se ejerce sobre un cuerpo a lo largo del desplazamiento de 1 m. La unidad de
trabajo recibe el nombre de joule (ése es el nombre internacional, aunque habitualmente se utiliza
«julio»), en honor a James Prescott Joule (1818-1889), quien dio un gran impulso al desarrollo de
las ideas que estamos tratando en este tema. De este modo, siempre que la fuerza se exprese en
newtons y la distancia en metros, su producto nos proporcionará la cantidad de trabajo que
se ha realizado en julios. Su símbolo es J.
A.7. Calculad el trabajo realizado por la fuerza que ejercemos sobre el objeto en las siguientes
situaciones (dibujad previamente la situación y todas las fuerzas que actúan sobre el objeto):
a) Al levantar con velocidad constante un paquete de 30 kg desde el suelo a 1’5 m de altura.
b) Al arrastrar sobre el suelo el mismo paquete, tirando horizontalmente de él con una fuerza de
100 N a lo largo de una distancia de 5 m. Rdo. a) 441 J; b) 500 J.
A.8. Con el fin de tener una idea intuitiva del valor de 1 J, realizad trabajos que equivalgan
aproximadamente a 1 J, a 10 J y a 100 J.
Aunque para inventar una definición cuantitativa de un concepto es conveniente comenzar por
situaciones muy simples, si pensamos, por ejemplo, en una persona que arrastra un trineo tirando
117
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
con una cuerda, podemos darnos cuenta de que el trabajo realizado por una fuerza no puede ex-
presarse siempre como el producto de su módulo por el desplazamiento si deseamos que corres-
ponda a nuestra concepción cualitativa de trabajo.
R
T
Fr
Como vemos en la figura, si tomamos como sistema el trineo, las fuerzas T1 y Fr realizan trabajo
sobre él (cada una de ellas, por separado, produciría un cambio en la energía del trineo: T1 aumen-
tando su energía cinética, y Fr disminuyéndola). En cambio, R y P , por ser perpendiculares a la
trayectoria, no producen, como vimos en cinemática, cambio en la rapidez del trineo; no contri-
buyen ni a aumentar ni a disminuir su energía: no están realizando trabajo. Sólo produce trabajo
la fuerza o « parte de la fuerza» que actúa en la dirección del desplazamiento.
Así pues, una definición operativa que recoja nuestras ideas cualitativas sobre trabajo y su rela-
ción con la energía debe tener en cuenta que:
Una fuerza sólo realiza trabajo si tiene proyección tangencial sobre la trayectoria.
El trabajo de una fuerza es mayor cuanto mayor sea su proyección tangencial.
Cuando la proyección tiene el mismo sentido que el desplazamiento, aumenta la energía;
el trabajo es positivo. Cuando la proyección tiene sentido opuesto al desplazamiento, dis-
minuye la energía; el trabajo realizado por la fuerza es negativo.
Cuando la trayectoria es conocida de antemano, aunque sea curvilínea, podemos elaborar una
definición operativa de trabajo que recoja todas estas consideraciones cualitativas utilizando las
componentes intrínsecas de la fuerza (como hicimos en Dinámica) y definir el trabajo como:
W Ft e
donde Ft es la componente tangencial del vector F (que será positiva o negativa, según corres-
ponda) y e es el cambio de posición sobre la trayectoria (con el signo que le corresponda). Natu-
ralmente, la expresión anterior sólo puede aplicarse si Ft es constante a lo largo de todo el despla-
zamiento (dejaremos el caso de que no lo sea para estudiarlo en cursos posteriores).
118
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
F
e=0 eA n
α eB (+)
O A e = eB - eA B
En la figura anterior, Ft = F·cosα, siendo α el ángulo que forma F con el vector unitario por el
camino más corto. Recordemos que es un vector unitario tangente a la trayectoria y cuyo senti-
do siempre es el escogido como positivo para “e” (es decir, el sentido en que e aumenta).
En general (se conozca o no la trayectoria de antemano), el trabajo realizado por una fuerza
F , constante, también se puede expresar como:
W F Δr cosθ
en donde es el ángulo existente entre el vector F y el vector desplazamiento r , siempre por el
camino más corto entre ellos.
La ecuación anterior también se escribe como: W F r (producto escalar del vector
fuerza por el vector desplazamiento).
Como la trayectoria es conocida, podemos escoger un punto sobre ella como origen de posicio-
nes, y un sentido positivo para el desplazamiento. El vector unitario, , será tangente a la trayec-
toria y su sentido será el tomado como positivo para la posición. El vector unitario, n , es perpen-
dicular a .
119
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Como se ve en la figura, con ese convenio, e = eB - eA = 5 m, y el trabajo realizado por R y por
P será:
WR = Rt ·e = R·cos ·e = R·cos 90°·5 = 0, pues el ángulo, , que forma R con , es 90°.
Los resultados coinciden, como es lógico, con los obtenidos con la otra expresión de trabajo. Sin
embargo conviene darse cuenta de que en este caso se utilizan módulos de vectores por lo que el
signo del trabajo depende únicamente del coseno del ángulo existente entre el vector fuerza y el
vector desplazamiento.
b) Cuando el cuerpo desciende 5 m, las fuerzas siguen siendo las mismas que antes, pero el des-
plazamiento es hacia abajo. Sin realizar cálculos, sabemos, por el significado físico de trabajo,
que R no realiza trabajo, y que el trabajo realizado ahora por P es positivo, ya que apoya la trans-
formación, aumentando la energía del bloque.
Los resultados coinciden, de nuevo, con los obtenidos con la otra expresión de trabajo. En este
libro (por coherencia con el tratamiento realizado en cinemática y dinámica) utilizaremos, siem-
pre que sea posible, la expresión W = Ft·e. No obstante, conviene saber manejar las dos y
conocer cuál es el campo de validez de cada una.
Cuando sobre un sistema actúan varias fuerzas, el trabajo total realizado sobre él es la suma de
los trabajos de cada una de esas fuerzas.
120
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Llamaremos trabajo resultante al trabajo realizado por la fuerza resultante que actúa sobre un
sistema y lo designaremos como WFres .
El trabajo total y el trabajo resultante no siempre coinciden. Sólo en el caso particular de que el
sistema se pueda considerar como un solo objeto puntual o perfectamente rígido con movi-
miento de traslación, el desplazamiento del punto de aplicación de cada una de las fuerzas será
el mismo, y entonces el trabajo total realizado sobre dicho sistema coincidirá con el trabajo
que realizaría la resultante de todas las fuerzas en ese desplazamiento. Es decir: Wtotal = WFres.
En las actividades siguientes se proponen dos ejemplos aclaratorios:
A.10. Un cuerpo de 5 kg de masa cae desde una altura de 20 m sometido a la acción de la grave-
dad. Tomando como sistema el conjunto: cuerpo-Tierra y g =10 N/kg, se pide:
a) Trabajo total sobre el sistema.
b) Trabajo realizado por la fuerza resultante que actúa sobre dicho sistema.
c) ¿Por qué no son iguales?
Rdo. a) Wtotal = 1000 J; b) WFres = 0 (ya que Fres sobre el sistema escogido vale 0).
A.11. Un bloque de 50 kg se traslada 300 m sobre una superficie tal y como se indica en la figu-
ra. Se sabe que F1 forma un ángulo de 50º con la dirección y sentido del desplazamiento mien-
tras que F2 tiene sentido contrario al desplazamiento, siendo F1 = 200 N y F2 = 90 N. Calculad:
F1
R
50º
F2
P
Es el momento de reflexionar sobre las diferencias entre el concepto físico de trabajo y los signi-
ficados que tiene en la vida cotidiana, de manera que se eviten confusiones.
A.12. Escribid varias frases en las que aparezca el término «trabajo» y analizad si su significado
coincide con el significado físico.
A.13. Una persona dice que no puede estar bien una definición de trabajo que dé como resultado
que alguien que trabaja en un lugar, transportando maletas desde un punto a otro situado a 100
m de distancia, realice un trabajo nulo (o, en todo caso, que sólo trabaja mientras eleva las ma-
letas del suelo o las deja en él, pero no mientras está trasladándolas).
121
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Desde el punto de vista de la Física, la persona sólo realiza trabajo sobre la maleta cuando la
fuerza que ejerce sobre ella produce algún cambio en su energía, y ya hemos visto que eso no
sucede cuando la fuerza y el desplazamiento son perpendiculares (cuando la está trasladando de
un lugar a otro).
En ocasiones, más que estar interesados en realizar una determinada cantidad de trabajo nos
preocupa la rapidez con que es realizado. Si deseamos comparar dos motores que sirven para ele-
var un ascensor, no nos interesa sólo la cantidad de trabajo que pueden realizar sobre el ascensor,
sino la rapidez con que pueden realizarlo. No es lo mismo, por ejemplo, cargar en dos horas que
en dos días un tren con alimentos y medicinas para llevarlos a personas que los necesitan, aunque
la transformación producida sobre los paquetes sea la misma. Tiene interés, por tanto, que inven-
temos una magnitud que nos cuantifique la rapidez con que se realiza un trabajo.
A.14. Proponed una definición operativa de una magnitud que nos pueda servir para medir la
mayor o menor rapidez con la que se ha realizado un determinado trabajo.
Una magnitud que cumpla con lo que buscamos debe tener en cuenta la cantidad de trabajo reali-
zado y el tiempo empleado en realizarlo, de manera que su valor sea mayor cuanto mayor sea el
trabajo realizado y menor el tiempo tardado en hacerlo.
De acuerdo con lo anterior, una magnitud que nos indica lo rápidamente que se realiza trabajo
sería: W/t. Esta magnitud recibe el nombre de potencia, y su símbolo es P.
122
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
W
P
t
Puesto que la unidad de trabajo es el joule (julio) y la unidad de tiempo el segundo, diremos que
cuando se realiza el trabajo de 1 J en el tiempo de 1 s, la potencia con que se ha realizado
ese trabajo (se suele usar la expresión “potencia desarrollada”) es la unidad de potencia.
Esta unidad recibe el nombre de watt (en castellano vatio), y su símbolo es W. De este modo, si
en la definición operativa utilizamos el valor del trabajo en J y el del tiempo en s, obtendremos el
valor de la potencia en W. Un múltiplo muy utilizado es el kilowatt (en castellano kilovatio) cu-
yo símbolo es kW y que equivale a 1000 W (1 kW = 1000 W).
En el próximo tema, cuando tratemos de sistemas que experimentan cambios no mecánicos, ge-
neralizaremos el concepto de potencia y analizaremos, por ejemplo, utensilios que funcionan a
partir de la electricidad (una bombilla, un frigorífico...), en los que se suele indicar la potencia
que consumen o “potencia consumida”.
Saber si existen límites en los cambios que puede experimentar un sistema o en los cambios que
un sistema puede producir sobre otros era uno de los problemas que nos planteamos en el co-
mienzo del tema. Podemos utilizar lo hecho hasta aquí para avanzar en esta cuestión. Según nues-
tras ideas, cuando sobre un sistema se realiza trabajo, su energía cambiará y, como la energía de
un sistema depende de las propiedades del mismo (de la separación entre sus partes, temperatura,
rapidez, carga eléctrica...), también cambiarán algunas de sus propiedades. Como ya podemos
hallar el trabajo realizado sobre un sistema, vamos a plantearnos ahora cuánto cambia su ener-
gía y cuánto cambian sus propiedades cuando se realiza trabajo sobre él.
2.1. Relación entre el trabajo realizado sobre un sistema (trabajo exterior) y su energía
Como hemos hecho hasta aquí, para simplificar el problema nos ocuparemos de procesos en que
sólo cambian propiedades mecánicas (posición, velocidad, etc.) y dejaremos fuera, en principio,
procesos en que ocurran cambios de temperatura, cambios químicos, absorción o emisión de ra-
diación, etc.
123
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
A.16. Formulad hipótesis sobre la relación cuantitativa que existirá entre la energía de un siste-
ma y el trabajo que se realiza sobre él.
Según las ideas cualitativas que hemos desarrollado a lo largo del tema, si desde el exterior se
realiza un trabajo sobre el sistema, su energía variará. Dicho trabajo producirá un aumento o dis-
minución de la energía del sistema según sea positivo o negativo. A título de hipótesis, podemos
pensar que la variación de energía coincidirá con el valor del trabajo que desde el exterior se rea-
liza sobre el sistema, es decir:
Wext E
La importancia de la hipótesis anterior es enorme para cuantificar los cambios, porque no es una
simple igualdad matemática. No sólo nos dice que si realizamos un trabajo de 1.000 J sobre un
sistema, su energía aumentará en 1.000 J: Lo fundamental de esta hipótesis es que relaciona
cuantitativamente “algo” que se le hace al sistema por el exterior (por otros sistemas), cuyo
valor podemos calcular mediante la expresión: Wext Fextt e , con la variación de “algo” que
tiene el sistema (la energía) que sólo depende de propiedades del sistema (y no del exterior).
Vale la pena darse cuenta de que el trabajo, en física, no se tiene sino que se realiza, mientras que
la energía si que se tiene, siendo el trabajo un proceso mediante el cual se puede transferir energía
de un sistema a otro.
La relación Wext = E nos permite afirmar, por ejemplo, que si un sistema cambia de un estado
inicial a un estado final (caracterizados ambos por unos valores distintos de las propiedades del
sistema) debido únicamente a la realización de trabajo por el exterior, el valor de dicho trabajo
es el mismo, independientemente de cómo se haya realizado.
Además, con dicha hipótesis podemos encontrar la expresión que relacione la energía del sistema
en un estado con el valor de las propiedades en ese estado (con su masa, su estiramiento, su rapi-
dez...) lo cual es muy importante para estudiar los cambios y sus límites.
A.17. Utilizad la hipótesis sobre la relación entre el trabajo exterior y la energía para, sin hacer
cálculos, determinar cuándo se realiza más trabajo sobre el sistema mueble/Tierra:
a) Elevando con rapidez constante el mueble desde el suelo a un quinto piso por medio de una
cuerda y una polea.
b) Subiéndolo con rapidez constante por las escaleras, desde el suelo hasta el quinto piso.
Puesto que los estados inicial y final del sistema mueble/Tierra son los mismos en los dos casos,
el cambio de energía también lo será y, por tanto, el trabajo realizado será el mismo.
Vamos a tratar de hallar una expresión de la energía cinética, potencial gravitatoria y elástica en
función de propiedades del sistema por separado. Como la energía mecánica es la suma de esas
energías, tendremos también una expresión para la energía mecánica en función de las propieda-
des del sistema.
124
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Hemos dicho que la energía cinética es la capacidad que tiene un sistema para producir cambios a
causa de su movimiento. Con esta idea cualitativa podemos pensar –antes de iniciar el proceso de
cálculo que acabamos de describir– de qué factores dependerá que un objeto tenga mayor o me-
nor energía cinética.
Mariana d’Or
Según nuestra concepción cualitativa, la energía cinética de un sistema dependerá de lo que valga
su masa y su velocidad, aumentando con ambas. Vamos a ver en qué medida estas ideas se ven
apoyadas mediante la utilización cuantitativa de la relación entre trabajo exterior y energía.
1º. Imaginar un proceso en el cual un sistema varíe únicamente su energía cinética mediante la
realización de trabajo por fuerzas exteriores.
2º. Intentar expresar el trabajo realizado sobre él en función de propiedades del sistema (según
nuestra concepción cualitativa, en función de la masa y la velocidad).
3º. Usar Wext E para relacionar la energía cinética (Ec) con las propiedades del sistema.
Ése es el caso de un objeto, inicialmente en reposo, que es arrastrado sobre una superficie hori-
zontal (sin rozamiento, para que no exista calentamiento) por medio de una fuerza constante.
Estado A Estado B
ECA VA= 0 ECB V= VB
n n Fext (+)
O Fext
eA e
eB
e=0
Como vemos, debido a la realización de un trabajo (cuyo valor es Wext Ft e ) el cuerpo pasa de
un estado A (en el que tiene una energía ECA ) a un estado B (en el que tiene una ECB). El cambio
de energía del sistema, E E B E A (que en este caso coincide con E c BA ), será igual al trabajo
que se ha realizado por el exterior mientras el sistema pasa del estado A al estado B. Es decir:
Vamos a expresar el trabajo realizado (el primer miembro de la igualdad) en función de esas pro-
piedades (la masa y la rapidez) del sistema.
v v
Como Ft = m·at y at Ft m
t t
1
e at (t ) 2
2
Así, el Wext realizado, expresado en función de las propiedades del sistema, será:
v 1 v
Wext BA Ft e m t 2 mv 2 mvB2
1 1
t 2 t 2 2
1
Por tanto: EcB – EcA = mvB2
2
Y si tomamos como convenio que la Ec de un objeto es cero cuando está en reposo (siempre res-
pecto de un sistema de referencia espacial determinado), podemos escribir:
1
EcB = mvB2
2
1
Po tanto, la energía cinética de un objeto en movimiento viene dada por: EC mv 2
2
A.20. Una persona de 60 kg viaja sentado en un autobús que se desplaza a 72 km/h. Determinad
la energía cinética del pasajero:
a) Respecto del conductor del autobús.
b) Respecto de una persona que espera quieta en la parada a que llegue el autobús.
1
La expresión EC mv puede hacernos pensar que podemos determinar, de una manera abso-
2
2
luta, la energía cinética de un sistema. La situación planteada en la actividad anterior permite
constatar que esto no es así y que mientras que para la persona sentada en la acera la energía ciné-
tica sería de 12.000 J, para el conductor sería 0. Vemos, pues, que el valor de Ec de un sistema
depende del observador que la determine.
126
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Lo que hemos avanzado nos permite ya realizar predicciones sobre situaciones de interés que
hemos abordado en cinemática, pues si podemos calcular el trabajo realizado por las fuerzas que
actúan sobre un cuerpo cuando sólo cambia su EC, podemos relacionar el desplazamiento con la
rapidez del objeto al final del mismo.
A.21. Una maceta cae desde una altura de 15 m sobre el suelo. ¿Con qué velocidad llegará al
suelo? (Escoged como sistema sólo la maceta y suponed el rozamiento con el aire despreciable).
Rdo. v = 17’15 m/s.
A.22. Se utiliza un muelle horizontal para lanzar un objeto. ¿Qué trabajo realiza el muelle sobre
un objeto de 50 g si lo lanza con una rapidez de 15 m/s? (Elegid como sistema sólo el objeto y
suponed que no hay rozamientos). Rdo. Wext = 5’625 J.
Vamos, ahora, a tratar de encontrar -siguiendo un proceso análogo al anterior- una expresión que
permita conocer la energía potencial gravitatoria del sistema formado por un objeto y la Tierra,
cuando dicho objeto se encuentra a una pequeña altura sobre el suelo.
A.23. Dibujad un sistema formado por un objeto y la Tierra* y distintos estados del mismo que
tengan distinta EP. Formulad hipótesis sobre las propiedades de las que dependerá la energía
potencial.
Fext
Para hallar una expresión cuantitativa
de EP elegiremos una transformación en
Estado B hB
la que sólo cambie la energía potencial
gravitatoria de un sistema debido a la
realización de trabajo por el exterior P
Fext P
(por una persona o una máquina…),
aplicaremos la relación entre trabajo y
cambio de energía, y trataremos de ex- Fext
v cte
presar el trabajo en función de propie-
dades del sistema. hA
Estado A
Eso es lo que sucede cuando elevamos P
un objeto verticalmente con velocidad
constante, como se indica en la figura h=0
adjunta. Tierra
Al pasar el sistema del estado A al estado B, sólo varía su energía potencial y, según nuestra hi-
pótesis fundamental, se cumplirá que:
La única fuerza exterior que actúa sobre el sistema es la que se ejerce sobre el objeto, cuyo módu-
lo es igual al del peso, mg, del objeto (una propiedad del sistema: la fuerza de atracción gravitato-
ria entre el objeto y la Tierra). El desplazamiento de la fuerza externa coincide con lo que varía la
altura sobre el suelo, hB – hA, (es decir, lo que varía la separación entre el objeto y la Tierra, otra
propiedad del sistema). Así, el trabajo exterior será:
127
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Igualando las expresiones (1) y (2) anteriores: EpB – EpA = mghB - mghA
Para poder asignar una expresión cuantitativa a la EP es necesario que tomemos un acuerdo sobre
cuál sería su valor en un determinado estado del sistema*. Todos los cálculos se facilitan mucho
si adoptamos el convenio de que, cuando la altura sobre el suelo sea 0, la EP valga cero.
Con dicho convenio cuando hA = 0, la EpA valdrá también 0 y por tanto, podemos asegurar en la
última igualdad que si hA = 0, entonces:
EpB = mghB
Es decir: la energía potencial gravitatoria del sistema cuerpo-Tierra cuando el cuerpo se encuen-
tre a una altura “h” cualquiera sobre el suelo, será:
E p mgh
Al igual que ocurre con la energía cinética, no es posible determinar de una manera absoluta la
energía potencial de un sistema, ya que su valor depende del nivel de altura cero que tomemos.
En consecuencia, diferentes observadores indicarán, si toman distintos orígenes para medir la
altura, diversos valores para la energía potencial de un mismo estado de un sistema. Esto no re-
presenta un inconveniente porque lo que nos interesa de las transformaciones es la relación entre
el cambio de energía y el trabajo realizado, y esta relación es la misma en cualquier sistema de
referencia inercial.
¿Qué relación existe entre el cambio de energía potencial gravitatoria y el trabajo realizado
por la fuerza peso?
128
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Supongamos el sistema formado por una piedra en reposo a una cierta altura h A sobre el suelo. Si
dejamos la piedra en libertad, caerá hacia el suelo debido a la acción de la fuerza peso, de modo
que la energía potencial gravitatoria del sistema (Ep = mgh) se hará cada vez menor conforme
vaya disminuyendo la altura. Así, cuando la piedra se encuentre a una altura hB sobre el suelo
(menor que la hA inicial) la energía potencial habrá cambiado de EpA = mghA a EpB = mghB.
En la figura siguiente, es fácil darse cuenta de que el trabajo realizado por la fuerza peso será
positivo y vendrá dado por:
(+)
Estado A hA
P
n
Estado B hB
P
O h=0
Tierra
Por otra parte sabemos que en esta transformación la variación de energía potencial será:
La relación anterior la hemos obtenido considerando el caso de un cuerpo que desde una situa-
ción inicial de reposo cae hacia el suelo sometido únicamente a la acción de la fuerza peso. Cabe
plantearse si esa relación será la misma o no en otras situaciones.
Suponed que elevamos verticalmente hacia arriba un cuerpo ejerciendo sobre él una fuerza ma-
yor que su peso desde una altura hA hasta otra mayor hB. Dibujad un esquema de la situación
planteada y a continuación hallad el trabajo que realizará la fuerza peso. Finalmente obtened la
relación existente entre dicho trabajo y el cambio de energía potencial gravitatoria experimenta-
do por el sistema cuerpo-Tierra
129
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
En este caso la fuerza peso tiene sentido contrario al desplazamiento del cuerpo (por lo que el
trabajo que realiza será negativo). En la figura siguiente se presenta un esquema de la situación
planteada:
Fext
(+)
Estado B hB
P
Fext
n
Estado A hA
P
O h=0
Tierra
Por otra parte sabemos que en esta transformación la variación de energía potencial será:
Así pues la relación entre el trabajo realizado por la fuerza peso y el cambio experimentado en la
energía potencial gravitatoria es la misma que antes. Este resultado se puede generalizar a cual-
quier otra situación, sin importar ni el camino seguido para pasar de una configuración A a otra B
ni la posible presencia otras fuerzas además del peso. En todos los casos se cumple que:
El trabajo realizado por el peso y el cambio de energía potencial gravitatoria son siempre
cantidades iguales y de signo contrario: Cuando el trabajo realizado por el peso es positivo, la
energía potencial gravitatoria disminuye y viceversa. Así pues:
WP A B Ep g A
B
130
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
A.26. Se lanza un cuerpo de 2 kg por un plano inclinado. Calculad el trabajo realizado por el
peso cuando haya ascendido 0’5 m en vertical. Rdo. -9’8 J.
A.27. Una piedra de una tonelada cae rodando por la ladera de una montaña hasta llegar a la
base de la misma. Sabiendo que la piedra se encontraba inicialmente a 2400 m de altura sobre la
base de la montaña, calculad el cambio de energía potencial y el trabajo realizado por la fuerza
peso. Rdo. E p 23'52 MJ; W peso 23'52 MJ
Para hallar una expresión que relacione la energía potencial elástica con las propiedades de un
sistema (que pueda tener este tipo de energía), comenzaremos por un análisis cualitativo.
A.28. Dibujad un muelle, en distintos estados, de manera que tenga energía potencial elástica
diferente en cada uno. Formulad hipótesis sobre de qué dependerá la energía potencial de un
muelle.
Es bastante intuitivo creer que cuando el muelle no esté estirado ni comprimido, no tendrá EP, y
que la EP del muelle dependerá de lo que se estire o comprima, es decir, de su elongación (x). No
será lo mismo que sea de un material u otro, que tenga más o menos espiras..., características que
quedan recogidas en su constante elástica, k (como ya vimos en Dinámica).
No obstante, al tratar de hallar el trabajo aparece una seria dificultad: la fuerza exterior va varian-
do su módulo según se alarga el muelle (en Dinámica vimos que Fext kx ). Puesto que su valor va
cambiando a lo largo del desplazamiento, ¿cuál debemos utilizamos para hallar el trabajo?
Podemos realizar una estimación del trabajo: El Wext A B , será mayor que kxA · (xB – xA), es de-
cir, de lo que valdría si la fuerza fuera siempre igual a lo que vale al principio del desplazamiento,
y menor que kxB · (xB – xA), es decir, de que valdría si la fuerza fuera siempre igual a lo que vale
al final del desplazamiento.
131
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Una buena estimación, en este caso, es hallar la media de esos dos valores:
kx A ( x B x A ) kx B ( x B x A ) k ( x B x A ) ( x B x A ) 1
Wext BA k ( x B2 x 2A )
2 2 2
Si tomamos por convenio que cuando x = 0 (el muelle no está estirado ni comprimido), su Ep
elástica sea 0, podemos asegurar en la última igualdad que si xA = 0, EpB 1 x B2 con lo que, en
2
general, para cualquier valor de x, se cumplirá que:
1 2
Ep kx
2
¿Qué relación existe entre el cambio de energía potencial elástica y el trabajo realizado por
la fuerza elástica?
Podemos pensar, por ejemplo, en un bloque sujeto al extremo libre de un muelle tal y como se
representa en la figura adjunta:
Fe n
x = xA (+)
x=0
n
x = xB (+)
x=0
En la situación representada supondremos que no hay rozamiento, que el muelle es totalmente
elástico y su masa despreciable3. El extremo izquierdo del mismo se halla sujeto a una pared.
Cuando el bloque pasa de la posición inicial dada por x A a la posición xB la fuerza elástica del
muelle realiza un trabajo positivo mientras que el cambio en la energía potencial elástica es nega-
tivo. Mediante un procedimiento análogo a como hicimos en el caso de la fuerza gravitatoria es
fácil comprobar que los dos valores obtenidos son iguales y de signos contrarios.
3
Esta simplificación nos permitirá hablar de la energía potencial elástica del sistema bloque-muelle, mientras que la
energía cinética de dicho sistema se deberá únicamente al movimiento del bloque (respecto del sistema de referencia
escogido).
132
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Así pues: El trabajo realizado por la fuerza elástica y el cambio de energía potencial elástica
son siempre iguales y de signo contrario: Cuando el trabajo realizado por la fuerza elástica que
ejerce el muelle es positivo, la energía potencial elástica disminuye y viceversa. Así pues:
WFe A B Epe A
B
A.29. Se comprime con velocidad constante un resorte cuya constante elástica es 50.000 N/m.
Cuando la compresión sea de 10 cm, determinad: a) El trabajo que hemos realizado al compri-
mirlo. b) El trabajo de la fuerzas elástica. c) La variación de energía potencial elástica del re-
sorte. Rdo. a)Wext = 250 J; b)Wint = -250 J; c) Ep = 250 J.
Considerando el sistema anterior formado por el cuerpo y por el muelle como un sistema aislado
en el que no se produce ningún calentamiento, analizad qué es lo que ocurre con la energía me-
cánica, la energía cinética y la energía potencial elástica, cuando el cuerpo se halla vibrando en
torno a la posición de equilibrio.
Como sabemos cuando un sistema cambia de estado el trabajo exterior realizado sobre el sistema
es igual al cambio de energía experimentado Wext = E. Si el sistema está aislado y, por tanto,
no hay trabajo exterior, ocurrirá que Wext = 0 y por tanto E = 0, es decir, la energía del sistema
no cambiará, pero eso, no significa que el sistema no pueda evolucionar (con tal de que se cumpla
siempre, que E no cambie).
En nuestro caso, si el cuerpo pasa de una posición x1 a otra posición x2 se cumplirá que:
E12 Ec12 Ep12 0 ( Ec2 Ec1 ) ( Ep2 Ep1 ) 0 Ec2 Ep2 Ec1 Ep1
1 2 1 2 1 2 1 2
y sustituyendo: mv2 kx2 mv1 kx1 .
2 2 2 2
En la figura siguiente vemos que la energía mecánica del sistema formado por el muelle y el blo-
que puede encontrarse sólo en forma de energía cinética (b), sólo en forma de energía potencial
elástica (a y c) o bien como una suma de ambas (d), pero si el sistema está aislado y no hay calen-
tamiento, la energía mecánica siempre tendrá el mismo valor (E). En general, en cualquier MAS
conforme se mueve el objeto que vibra, cambia la energía cinética y cambia la energía potencial,
pero si el sistema está aislado y no hay calentamiento, ello ocurre siempre de forma que la ener-
gía mecánica (suma de ambas) permanece constante tomando siempre el mismo valor cualquiera
que sea la posición del objeto vibrante.
kA 2 m v max
2
E E
2 2
kA 2 k x2 mv2
E E
2 2 2
133
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Si consideramos, pues, una de las posiciones extremas (en la que el cuerpo está momentáneamen-
te en reposo) toda la energía mecánica es potencial, mientras que si consideramos la posición
central O (en la que el cuerpo se mueve a velocidad máxima y x = 0), toda la energía es cinética.
Así pues, el valor de la energía mecánica en un MAS lo podemos expresar como:
1 1 1 1
E= mv 2 kx 2 mvmax
2
kA 2
2 2 2 2
Un estudiante de física afirma que una masa de 50 g que oscila con MAS sujeta a un muelle de
constante elástica k = 300 N/m con una amplitud de A = 0'2 m en un plano horizontal, no puede
en ningún caso moverse a más de 15'5 m/s. ¿Estáis de acuerdo con esa limitación? Explicad con
el mayor detalle posible vuestra respuesta. Rdo. vmáx = 15’5 m/s
Aunque las ecuaciones que se han introducido se han hecho considerando un ejemplo concreto
(cuerpo-muelle), también son válidas para cualquier partícula (o masa que se pueda considerar
como puntual) que vibre con MAS en un medio elástico, en cuyo caso el medio haría el mismo
papel que el muelle (ejercer una fuerza elástica recuperadora sobre la partícula) y el sistema esta-
ría formado por la partícula y el medio (aunque habitualmente sólo nos refiramos a la partícula).
Una masa puntual de 10 g se encuentra vibrando con MAS en un medio elástico, con una fre-
cuencia de 500 Hz y una amplitud de 2 cm. Obtened su energía mecánica. Rdo. E = 19'7 J
Los resultados que hemos obtenido en cuanto al trabajo realizado por la fuerza peso o la fuerza
elástica y la variación de la energía potencial correspondiente, se pueden generalizar también para
otras fuerzas y energías potenciales con las que se hallan asociadas como, por ejemplo, la fuerza
eléctrica y la energía potencial eléctrica. De esta forma se puede afirmar que:
La variación de Ep de un sistema cuando pasa de un estado A a otro B, es siempre igual y
de signo contrario al trabajo realizado por la fuerza interior conservativa (es decir, la fuer-
za a la que se halla asociada esa Ep) cambiado de signo. Así pues:
Cualitativamente esto significa que cuando la energía potencial aumenta, el trabajo de las fuerzas
interiores conservativas es negativo (se oponen a la transformación); y cuando la energía poten-
cial disminuye, el trabajo de dichas fuerzas es positivo.
A.30. Recapitulad lo hecho hasta aquí, indicando qué hemos avanzado en el problema que nos
habíamos planteado.
Algunas de las cuestiones planteadas eran si existían límites en los cambios de movimiento que
pueden ocurrir en la naturaleza y si había relación entre cambios de propiedades de distinto tipo
que pueden experimentar los sistemas.
134
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
A partir de nuestras ideas cualitativas sobre qué hace falta para que se produzcan cambios, hemos
concretado cuantitativamente los conceptos de trabajo y de energía y, restringiéndonos a cambios
en propiedades mecánicas, hemos introducido, a modo de hipótesis, una relación entre el trabajo
que se realiza sobre un sistema (el Wext) y la variación de su energía: Wext = E.
Con esta hipótesis, hemos expresado el cambio de energía mecánica que experimenta un sistema
cuando pasa de un estado a otro en función del cambio en sus propiedades:
1 1
Wext E E c Epgrav Epelast mv 2 mgh kx 2
2 2
Así pues, la relación Wext = E ya supone un límite en los cambios mecánicos que pueden ocurrir
en un sistema: el cambio de la energía de un sistema no puede ser mayor ni menor que lo que vale
el trabajo exterior. Y, por tanto, sus propiedades pueden cambiar pero sólo de tal manera que se
cumpla esa restricción.
2 2
135
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Es decir, los cambios en unas de sus propiedades estarán relacionados con los cambios en las
otras. No podrán cambiar de cualquier manera. Esto abre un campo de aplicación de enorme inte-
rés, pues, si los conceptos y relaciones que hemos inventado son ciertos, podremos relacionar el
valor de las propiedades en un estado con su valor en otro estado distinto. Esto podemos utilizarlo
para calcular el valor de propiedades que no conocemos, como se verá en los ejemplos siguientes.
A.32. Se lanza un bloque de 2 kg con una rapidez de 3 m/s por un plano inclinado de 30°. ¿Qué
altura máxima alcanzará? (Considerad despreciable el rozamiento).
Cualitativamente, el bloque tiene al inicio una velocidad que irá disminuyendo según sube por el
plano inclinado hasta que se detendrá a una cierta altura. Desde un punto de vista energético, un
sistema (el cuerpo-Tierra4) pasa de un estado, A, a otro estado, B, en el que deseamos conocer el
valor de alguna de sus propiedades. En concreto, buscamos la altura que alcanza, es decir, de un
modo operativo: el valor de hB cuando vB = 0.
Estado B R
vB = 0
hB = ¿?
R
P
R
Estado A
vA = 3m/s P
hA = 0
P
φ
En principio, parece lógico esperar que la altura que alcance dependa de la rapidez conque se
haya lanzado, del ángulo del plano (a mayor inclinación, mayor altura), de la intensidad del cam-
po gravitatorio, g ( en la Luna alcanzaría una altura mayor, en igualdad de las otras condiciones)
y de la masa (¿a mayor masa alcanzaría menor altura?).
Podemos relacionar las propiedades del sistema cuerpo-Tierra en el estado B con las propiedades
en A, pues en la transformación de A B, se cumplirá:
B
Wext A E AB Ec AB Ep AB
La única fuerza exterior que se ejerce sobre el sistema cuerpo-Tierra, es R , cuyo trabajo es cero
porque es perpendicular al desplazamiento de su punto de aplicación. Por tanto, si tomamos el
nivel cero de altura en hA, tendremos que:
1
Wext BA WR 0 E AB Ec AB Ep AB 0 , es decir: ( EcB Ec A ) ( EpB Ep A ) 0 (0 mv 2A ) (mghB 0) 0
2
v 2A 32
De donde obtenemos que la altura alcanzada valdría: hB = 0'46m
2g 2 9'8
4
Elegiremos siempre el sistema de forma que su estudio sea el más sencillo posible. Esto se consigue haciendo que
las fuerzas conservativas sean interiores a dicho sistema.
136
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Vemos que la altura que alcanza depende de vA y g, como esperábamos, pero que no depende de
la inclinación del plano, , ni de la masa. Eso significa que el bloque, sin rozamientos y para una
misma rapidez inicial, siempre alcanzará la misma altura respecto a la posición de lanzamiento,
independientemente del ángulo del plano inclinado y de la masa que tenga dicho bloque.
En ese caso, el sistema habrá pasado de tener una rapidez vA a estar parado, vB = 0. Es decir, sólo
ha variado su EC. Su EP no ha variado, pues no ha variado la separación entre distintas partes del
bloque. A lo largo de esta transformación se ha realizado un trabajo exterior, y se cumplirá que:
R eB
Estado A
v = vA n P
90
R
eB
e=0 P
eA e hB - hA
(-) O φ
P eA
φ
WR = 0 por ser R perpendicular al desplazamiento
WP = Pt·e = mg·cos (90+)·e = -mg·sen ·e = -mg·(hB-hA)
v 2A 32
-mg·(hB-0) =
0 mv 2A
1 hB = 0'46m
2 2g 2 9'8
A.33. Deseamos lanzar un objeto de 0’5 kg utilizando el resorte de la figura cuya constante elás-
tica vale k = 40000 N/m. Se pide: a) ¿Cuánto hemos de comprimirlo para que el objeto abando-
ne la rampa con una rapidez de 10 m/s? b) ¿Qué altura alcanzará en el aire? c) Con qué rapidez
llegará al suelo? (Nota: Considerad que sólo hay cambios mecánicos).
0,6 m
40
137
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Descriptivamente, la situación parece clara: comprimimos el cuerpo contra el muelle hasta que el
sistema cuerpo-muelle-Tierra5 alcanza un estado, A, en el que el resorte está comprimido una
longitud xA. Al soltarlo, disminuirá la energía potencial elástica del sistema y aumentará la cinéti-
ca. Recorrerá el tramo horizontal sin rozamiento y ascenderá por la rampa de lanzamiento, au-
mentando la energía potencial gravitatoria y disminuyendo la energía cinética. Según lo compri-
mido que estuviera el resorte en el estado A, llegará al final de la rampa, estado B, con mayor o
menor rapidez (o, incluso, no llegará). Buscamos, por tanto, cuánto hemos de comprimir el resor-
te para que el objeto salga de la rampa con una rapidez dada (10 m/s).
Estado A
xA
vA = 0
hA = 0
40
xA x=0
Tierra
Parece intuitivo que la compresión necesaria, xA, deberá ser mayor cuanto mayor sea la masa del
objeto, el valor de la rapidez con que deseamos que salga y la altura del borde de la rampa. Por
otro lado, cuanto mayor sea k (cuánto más «fuerte» sea el muelle), menos habrá que comprimirlo.
Una vez liberado el resorte, el sistema cuerpo-resorte-Tierra sufre una transformación desde el
estado A (en el que deseamos conocer una de sus propiedades) al estado B (en el que conocemos
cuál es el valor de las propiedades).
Estado B
xB = 0
v = vB
h = hB
40
x=0
Tierra
B
Wext A E AB Ec BA EpgravB Epelast BA
A
5
La elección de este sistema hace que las fuerzas conservativas sean interiores a él: no tendremos que calcular su
trabajo, y habrá cambios de energía potencial. Si elegimos como sistema el cuerpo solo, todas las fuerzas que actúen
sobre él serán exteriores y tendríamos que hallar su trabajo; en este caso, sólo habría variaciones de energía cinética.
138
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
B B
1 1
E AB Ec BA EpgravB Epelast BA 0 mv2 mghBA kx 2 0 de donde:
A
2 A 2 A
1 2 1 2 mvB2 2mgh B
mvB 0 mghB 0 kx A 0 x A y sustituyendo valores: xA = 0’037 m
2 2 k
De acuerdo con el resultado literal obtenido, además de ser dimensionalmente homogéneo (el
primero y segundo miembros de la igualdad tienen dimensiones de longitud), la compresión de-
pende de las magnitudes que suponíamos y del modo en que esperábamos. Aparece, no obstante,
la intensidad del campo gravitatorio, g, en la que no habíamos pensado. Su influencia es lógica,
ya que, por ejemplo, si la transformación sucediera en la Luna, donde g es menor, haría falta una
compresión menor para conseguir que el objeto saliera con la rapidez deseada.
Una vez que ha salido de la rampa de lanzamiento, el objeto describirá un tiro oblicuo alcanzando
una cierta altura máxima. Desde el punto de vista energético, durante esa transformación, el sis-
tema cuerpo-muelle-Tierra sigue siendo un sistema aislado: no se ejercen fuerzas exteriores.
Por tanto, el valor de las propiedades del sistema en el estado C (cuando el cuerpo alcanza la altu-
ra máxima, hC, que es lo que buscamos) estará relacionado con el valor de las propiedades en
cualquier otro estado del sistema. Podemos, pues, relacionar el estado A o el B, en el que cono-
cemos cuánto valen las propiedades, con el estado C. Si elegimos el estado B, tendremos:
Estado C
xC = 0
v = vC hC
h = hC
40
x=0
Tierra
C
1
E BC Ec CB EpgravC EpelastCB 0 mv2 mghCB 0 0
B
2 B
1
Es decir: mvc mvB mghC mghB 0
2 12
2 2
139
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Aparece una dificultad: no conocemos ni hC ni la rapidez en el punto más alto vC (que no es 0).
No obstante, de Cinemática, sabemos que cuando se alcanza la altura máxima en un tiro oblicuo,
la componente “y” del vector velocidad sí es 0 (vCy = 0), mientras la componente “x” del vector
velocidad en cualquier punto de la trayectoria es constante y vale vB·cos , por lo que en la posi-
ción más alta se cumplirá que vC = vCx = vB·cos . Por tanto:
1 v 2 sen 2
m(v B cos ) 2 mvB2 mghC mghB 0 g (hC hB ) v B (1 cos ) hC B
1 1 2 2
hB = 2’7 m
2 2 2 2g
Vale la pena darse cuenta de que si en el resultado literal anterior hB valiese 0, se convertiría en la
expresión que nos da la altura máxima para el tiro oblicuo ya deducida anteriormente en el tema
de cinemática mediante otras consideraciones.
A.34. En la figura siguiente se han representado dos péndulos idénticos. Si desplazamos la bolita
de la izquierda manteniendo tenso el hilo de forma que se eleve una altura de 20 cm respecto de
su nivel inicial y la soltamos, se pide:
En cinemática vimos que toda fuerza resultante actuando sobre un objeto que pueda considerarse
como una masa puntual, le produce una aceleración, es decir, un cambio de velocidad.
Por otra parte, ahora sabemos que todo trabajo realizado sobre un sistema supone un cambio de
energía en dicho sistema.
Podemos suponer, pues, que el trabajo realizado por la fuerza resultante que actúa sobre un objeto
rígido que pueda considerarse como una masa puntual, produzca un cambio en la energía cinética
con que dicho objeto se traslada, de forma que: WFres Ec .
Para comprobarlo, imaginemos un bloque indeformable que desliza sobre una superficie horizon-
tal, sometido a la acción de una fuerza resultante constante desde la posición A hasta la posición
B, tal y como se indica en la figura adjunta:
Fres
(+)
(-) O A B
140
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
vB v A e v A vB
Fres t m at m . Además e v m ·t t y como at = cte, vm con lo que:
t vm 2
e e e 2 vB v A v A vB
t . Sustituyendo t en la primera ecuación: Fres t m
vm v A v B v A vB e 2
2
Así pues el trabajo realizado por la fuerza resultante que actúa sobre el bloque, vendrá dado por:
(v B v A ) (v A v B )
Fres t e m o, lo que es equivalente:
2
1 1
Fres t e m v B2 m v 2A
2 2
Siempre que el objeto se pueda considerar como un sólido rígido que sólo se traslada, el primer
miembro de la ecuación se puede interpretar como el trabajo realizado por la fuerza resultante
que actúa sobre el mismo, y el segundo como el cambio que dicho trabajo produce en la energía
cinética con que se traslada. Es decir: WFres Ec .
A.35. Desde la base de un plano inclinado ( = 30°), se lanza hacia arriba deslizando por la
superficie de dicho plano un bloque de 2 kg con una rapidez inicial de 3 m/s. Suponiendo un coe-
ficiente de rozamiento entre el cuerpo y el plano de µ = 0’3. Aplicad el teorema de las fuerzas
vivas, para calcular la altura máxima a la que ascenderá.
Una vez que el bloque sale con una rapidez vA, describe un movimiento rectilíneo y uniforme-
mente acelerado hasta que se detiene a cierta altura hB sobre el suelo. La resultante de todas las
fuerzas que se ejercen sobre él viene dada por: Fres R P Froz . Dicha fuerza resultante, le produ-
ce la aceleración. El cambio de velocidad, desde un valor vA hasta vB = 0, tiene lugar a lo largo de
la distancia que recorre el bloque sobre el plano, que podemos calcular mediante el teorema de
las fuerzas vivas. Una vez conocida dicha distancia, e, la altura sobre el nivel de lanzamiento
será hB = e · sen .
(+)
R
eB
Froz
n φ
hB
P
O
φ
Cabe esperar que hB aumente si lo hace la rapidez inicial, vA, y disminuya si el ángulo , el roza-
miento µ, o la intensidad del campo gravitatorio g, aumentan. Sin rozamiento (si µ=0), el resulta-
v 2A
do debería coincidir con el obtenido en la A.32: hB , y si tampoco existiera atracción gravita-
2g
141
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
toria, no se pararía, luego el resultado en este caso debería dar hB = . Por último, si el plano fue-
ra horizontal (si = 0), la altura debería ser 0.
Para resolver el problema aplicaremos el teorema de las fuerzas vivas al sistema bloque:
1 1
Fres t e m v B2 m v 2A . En este caso, las componentes escalares tangenciales de R, P, y Froz son:
2 2
Podemos hallar el valor de R, pues sabemos que la suma de las componentes intrínsecas normales
debe ser cero, ya que no hay componente normal de la aceleración: R – mg·cos = 0, de donde:
R = mg·cos, con lo que:
1 v 2A
(mgsen mg cos ) e mv 2A e
2 2 g ( sen cos )
Analizando el resultado literal anterior, vemos que la influencia del ángulo está condicionada a la
existencia de rozamiento: si µ=0, no influye el ángulo, alcanzando siempre la misma altura, tal
como habíamos encontrado en A.32. Si el plano es horizontal ( = 0), el denominador vale infini-
to y hB = 0. Si = 90º el resultado es el de un tiro vertical. La rapidez y la intensidad del campo
gravitatorio influyen tal como esperábamos. En un lugar sin gravedad, g = 0, el plano no ejercería
fuerza alguna sobre el cuerpo y éste no se pararía, es decir: hB = .
Cuando un objeto se desliza sobre una superficie con la que roza, la fuerza de rozamiento que
medimos (R) sobre dicho objeto en realidad es la suma de millones de fuerzas debido a la inter-
acción existente entre las partículas de que está compuesto el objeto y las de la superficie. Simpli-
ficando, podemos suponer que las irregularidades microscópicas de la superficie encajan con las
del objeto, oponiéndose al avance de éste. El efecto energético del trabajo realizado por la fuerza
de rozamiento sobre un objeto que se desliza, es siempre disminuir su energía cinética de trasla-
ción. Dicha disminución coincide exactamente con el aumento de energía interna del objeto, de la
superficie con la que roza y del aire de alrededor.
Así pues, en las situaciones en las que existe rozamiento, la energía mecánica no se conserva,
sino que disminuye. No obstante, sí se conserva la energía total del sistema (tomando éste de tal
forma que la fuerza de rozamiento sea una fuerza interior a dicho sistema).
142
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
A.36. Se lanza un bloque de 2 kg con una rapidez de 3 m/s por un plano inclinado = 30°, con
rozamiento (µ = 0’3). Aplicando la expresión Wext E (donde E es la energía mecánica del sis-
tema bloque-Tierra), calculad la altura máxima a la que asciende dicho bloque y la energía me-
cánica “perdida” (es decir, transformada en energía de tipo microscópico o energía de las par-
tículas que realmente forman el bloque, el plano y el aire).
(+)
R
eB
Froz
n φ
hB
P
O
φ
El sistema formado por el bloque (como un todo) y la Tierra experimenta una transformación,
pasando del estado A (v = vA = 3 m/s, eA = 0, hA = 0) al estado B (vB = 0, e = eB, h= hB). Mientras
ocurre dicha transformación, debido al rozamiento, habrá trabajo exterior (la superficie del plano
no forma parte del sistema). Si llamamos E a la energía mecánica del sistema, podemos escribir:
Wext = E
Las fuerzas exteriores son la de rozamiento Froz y la fuerza normal R que el plano ejerce sobre el
bloque. El trabajo realizado por la segunda es 0 puesto que es perpendicular al desplazamiento,
mientras que el trabajo realizado por la fuerza de rozamiento será: WFroz Froz e . Por tanto:
Wext = E Froz e 0 mv 2A mghB
1
2
h
Y como Froz R mg cos y e B , tendremos:
sen
hB 1 v2
mg cos mv 2A mghB A ghB 1
sen 2 2 tg
v 2A
Despejando hB de la última expresión, obtenemos finalmente: hB
2 g (1 )
tg
Que coincide con la obtenida mediante el teorema de las fuerzas vivas en la A.35. Sustituyendo
los valores numéricos, volvemos a obtener: hB = 0’3 m.
En cuanto a la energía mecánica transformada (repartida ahora entre los trillones de partículas
que forman el bloque, el plano y el aire próximo), se podrá obtener o bien restando EB – EA o
bien calculando el Wext realizado sobre el sistema bloque-Tierra.
1
E B E A mghB mv 2A = 2·9’8·0’3 – 9 = -3’1 J
2
hB 0'24
Wext = -Froz ·e = mg cos 0'3 2 9'8 cos 30º = -3’1 J
sen sen 30º
143
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
RECAPITULACIÓN
Los conceptos de trabajo y energía han resultado fructíferos para avanzar en el problema que nos
habíamos planteado: si existen límites en los cambios mecánicos que pueden experimentar los
cuerpos y si se pueden relacionar los valores de las propiedades de un sistema cuando sufre trans-
formaciones. Somos capaces de predecir cómo cambiarán determinadas propiedades de un siste-
ma, cuánto cambiará su altura al variar su velocidad, cuánto será necesario comprimir un resorte
para lanzar un cuerpo con una determinada velocidad, etc.
Pero los cambios en la naturaleza no son sólo mecánicos: sabemos que es posible hacer que una
máquina se mueva calentando agua en la caldera (máquinas de vapor), que se puede elevar un
ascensor utilizando la corriente eléctrica, que el agua de un embalse produce electricidad, etc. En
definitiva, hay situaciones en que cambios en propiedades mecánicas producen cambios de pro-
piedades que no son mecánicas (temperatura, cantidad de sustancia, intensidad de corriente eléc-
trica...) y al revés. Si queremos relacionar los cambios en unas propiedades con los cambios en
otras, será necesario ampliar los conceptos introducidos a cambios no mecánicos. Eso es lo que
comenzaremos a hacer en el tema siguiente .
144
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
T
2. Mediante una cuerda se está subiendo por un plano
inclinado 60º un bloque de 80 kg de masa, tal y como se R
indica en la figura adjunta. Los módulos de las fuerzas
que actúan son: Tensión de la cuerda T = 1000 N, fuer-
Fr
za de rozamiento Fr = 200 N, fuerza normal que hace la
superficie sobre el objeto R = 400 N, fuerza peso P = P
800 N. Calcula el trabajo que habrá realizado cada
fuerza cuando el objeto se haya desplazado 10 m por el 60º
plano. Rdo. WT = 104 J, WFr = -2000 J, WP = -6928 J, WR = 0.
4. Un niño empuja un bloque de 40 kg de masa por una superficie horizontal durante un trayecto
de 10 m haciendo una fuerza paralela al suelo y en el mismo sentido en que se mueve el objeto.
Sabiendo que el módulo de la fuerza que hace el niño sobre el bloque es de 200 N y que el módu-
lo de la fuerza de rozamiento que hace el suelo sobre el bloque vale 100 N, se pide:
a) Haz un esquema del problema dibujando todas las fuerzas que actúan sobre el bloque.
b) Calcula el trabajo que realiza cada una de esas fuerzas
c) Calcula la potencia desarrollada por el niño en kW.
Rdo. b) WF = 2000 J, WFr = -1000 J, WP = WR = 0; c) P = 707'1 W
5. Una grúa eleva un bloque de 500 kg con velocidad constante a 50 m de altura en 25 s. ¿Cuánto
vale la potencia desarrollada por dicha grúa?
P (kW)
Rdo. P= 9800 W
80
145
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
8. Tenemos dos objetos del mismo tamaño que pueden moverse sobre una superficie horizontal,
con la que consideraremos despreciable el rozamiento. Uno de los objetos es de plástico ligero y
el otro es de acero, y sobre los dos ejercemos fuerzas idénticas. Los objetos, inicialmente en repo-
so, parten de la línea A y se mueven perpendicularmente a ella.
B
A
¿Cuál de los objetos tendrá una energía cinética mayor cuando llegue a la línea B?
9. Tirando con una cuerda de un bloque de 2 kg de masa se logra que descienda con velocidad
constante por un plano inclinado de 15° sin ningún tipo de rozamiento. Tomando como sistema el
bloque-Tierra, calculad:
a) La variación de energía cinética y de energía potencial que se produce cuando el cuerpo des-
ciende 5 m por el plano.
b) El trabajo de las fuerzas exteriores y de las fuerzas interiores en dicha transformación.
c) Repetid a) y b) tomando como sistema el bloque únicamente.
Rdo. a) Ec = 0, Ep = -25’36 J; b) Wext = -25’36 J, Wint = 25’36 J
10. Del extremo de un hilo de 1 m de longitud cuelga verticalmente una bolita de 50 g de masa.
Manteniendo el hilo tenso, la separamos elevándola 1 cm con respecto al nivel inicial que tenía
en la posición de equilibrio, y la soltamos. Calculad el trabajo realizado por el peso y por la ten-
sión de la cuerda desde que la soltamos hasta que llega al otro extremo. (Suponed el rozamiento y
la masa de la cuerda despreciables).
Rdo. W = 0, en ambos casos.
11. Se lanza desde el suelo un objeto de 50 g al aire con una rapidez de 20 m/s formando un án-
gulo de 30° con la horizontal. El objeto alcanza una altura máxima de 5 m y llega al suelo a una
distancia de 34’6 m del punto de lanzamiento. Calculad el trabajo realizado por la fuerza peso
desde que lanzamos el objeto hasta que llega al suelo (suponed despreciable el rozamiento).
12. Dos proyectiles idénticos se encuentran a la misma altura sobre el suelo (1 m). Uno de ellos
se deja caer y simultáneamente el otro sale disparado horizontalmente con una rapidez inicial de
1.000 km/h. Suponiendo despreciable el rozamiento con el aire, se pide:
a) La rapidez con que llegará cada uno al suelo.
b) ¿Cuál de los dos llegaría antes al suelo? Comprobadlo realizando los cálculos pertinentes.
Rdo. a) 4’43 m/s (el que se suelta), 277’82 m/s (el que se lanza); b) ambos tardarían 0’45 s.
13. Mediante una cuerda se ejerce sobre un cuerpo de 5 kg, que se encontraba inicialmente en
reposo y en el suelo, una fuerza vertical y hacia arriba. Sabiendo que cuando el cuerpo se en-
cuentra a 25 m de altura se mueve a 20 m/s, determinar el valor F de la fuerza. Rdo. 11'5 N
146
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
14. Un cable eleva una vagoneta desde la base a la cima de un monte siguiendo una vía rectilínea
con una rapidez constante de 3 m/s, tirando de ella con una fuerza de 4.000 N. La vagoneta tarda
5 minutos en alcanzar el punto más alto. Hallad el trabajo realizado por la fuerza peso y por la
tensión del cable sobre la vagoneta. Rdo. WP = -3’6 MJ, WT = 3’6 MJ.
16. A un objeto de 50 kg, que se encuentra en reposo sobre una superficie horizontal, le aplica-
mos una fuerza constante de 150 N en dirección horizontal. Suponiendo despreciable el roza-
miento, calculad su velocidad cuando se haya desplazado 2 m. Rdo. 3’46 m/s
17. Un proyectil de 100 g atraviesa una pared de madera de 40 cm de espesor. Sabiendo que la
rapidez del proyectil al llegar al muro era de 400 m/s y que al salir es de 150 m/s, determinad el
valor de la fuerza, supuesta constante, que ejerce la madera sobre el proyectil mientras éste atra-
viesa la pared. Rdo. F = 17187’5 N
18. Una bala de 50 g atraviesa un muro de 40 cm de espesor. Sabiendo que la velocidad con que
entró fue de 300 m/s, calculad la velocidad de salida si el muro opone una resistencia constante
de 1000 N. Hallad también el incremento de energía cinética producido. ¿Donde está la E c que
pierde la bala? Rdo. v = 272 m/s; ΔEc = -400 J.
19. Deseamos elevar verticalmente un mueble efectuando el menor trabajo posible, y podemos
hacerlo: a) Subiéndolo a mano directamente. b) Mediante una polea. c) Utilizando un gato hidráu-
lico como el que se usa para elevar los coches. ¿Por qué dicho trabajo vale lo mismo en los tres
casos?
20. Desde la base de un plano inclinado = 45 º, se lanza hacia arriba por la superficie del plano
una masa de 5 kg con una rapidez inicial de 20 m/s. Suponiendo que no haya rozamiento, se pide:
a) Valor de la energía potencial en el instante en que alcance la máxima altura.
b) Altura máxima alcanzada.
c) Trabajo realizado por la fuerza peso en el trayecto total de ida y vuelta.
d) Energía cinética con que vuelve al punto de partida.
Rdo. a) Ep = 1000 J; b) hmax = 20'4 m; c) WP = 0; d) Ec = 1000 J
Calculad con qué velocidad tendremos que lanzar la esferita, para que pueda sobrepasar el punto
B. (Se supone que no hay rozamiento y que g = 10 N/kg). Rdo. v = 40 m/s.
147
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
22. Se lanza un bloque de 1 kg de masa contra el extremo libre de un muelle elástico que descan-
sa sobre una superficie horizontal y sin rozamiento tal y como se muestra en la figura adjunta.
x=0
A consecuencia del impacto, el muelle se comprime hasta un máximo de 15 cm. Sabiendo que la
constante elástica del muelle vale K = 400 N/m, se pide:
a) Trabajo realizado por la fuerza elástica del muelle
b) Cambio de la energía potencial elástica del sistema bloque-muelle
c) ¿Qué velocidad llevaba el bloque en el momento del impacto?
Rdo. a) WFe = -4’5 J; b) Epe = 4’5 J; c)
23. Colgamos del techo un resorte de masa despreciable, 1 m de longitud y constante elástica 80
N/m. Si sujetamos en su extremo libre un cuerpo de 2 kg y lo dejamos en libertad, descenderá
alargándose el resorte. Cuando haya descendido 10 cm, calculad:
a) Ep elástica, Ep gravitatoria y Ec del sistema resorte-cuerpo-Tierra, así como su E.
b) El trabajo que habrán realizado tanto la fuerza peso como la elástica en este desplazamiento.
Rdo. a) Ep elástica = 0’4 J, Ep gravitatoria = -2 J; Ec = 1’6 J; b) WP = 2 J, WFe = - 0’4 J.
24. Un camión de 30 toneladas y un automóvil de 1.000 kg viajan con igual velocidad por una
carretera recta y horizontal. Suponiendo que el coeficiente de rozamiento entre el suelo y los
neumáticos es de 0’3, comparad las distancias que recorrerán hasta quedar parados si frenan blo-
queando el giro de las ruedas cuando viajan a 60 km/h y a 120 km/h. Rdo. a) Ambos emplean la
misma distancia: 47’2 m para 60 km/h y 188’9 m para 120 km/h. Nótese que la segunda no es el doble que
la primera sino cuatro veces mayor.
25. Mediante una cuerda se tira de un bloque de 4 kg de masa el cual se mueve con velocidad
constante a lo largo de una distancia de 5 m por un plano horizontal, haciendo una fuerza F cons-
tante de 8 N que forma un ángulo de 30º con la horizontal. Tomando g = 10 N/kg, calculad:
a) Trabajo que realiza cada una de las fuerzas que actúan sobre el bloque.
b) Trabajo realizado por la fuerza resultante sobre el bloque.
c) Valor del coeficiente de rozamiento.
d) Si F valiese 80 N y el bloque partiese del reposo ¿Cual sería la rapidez del bloque después de
haber recorrido los 5 m? (Resolved éste apartado por cinemática-dinámica y por trabajo-energía).
Rdo. a) WR=WP=0, WF=34'6 J, WFr = -34'6 J; b) WFres = 0; c) µ = 0'09; d) v = 13'2 m/s
148
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
29. Desde la base de un plano inclinado = 45 º, se lanza hacia arriba por el plano una masa de
5 kg con una rapidez inicial de 20 m/s. Suponiendo un coeficiente de rozamiento = 0'2, se pide:
a) Máxima altura alcanzada sobre la base del plano y razonar después si volverá a bajar o no.
b) En caso afirmativo a la pregunta anterior, calculad el trabajo realizado por la fuerza peso en el
trayecto de ida y en el de vuelta. Ídem con el trabajo realizado por la fuerza de rozamiento.
c) Variación de energía cinética en el proceso completo.
Rdo. a) hmax = 17 m; b) WP(ida) = -833 J, WP(vuelta) = 833, WFroz (ida) = -166'6 J, WFr(vuelta) = -166'6 J; c) ΔEc= -333'2 J
31. Por un plano horizontal se lanza una masa de 2 kg con una velocidad inicial de 20 m/s. Supo-
niendo que el coeficiente de rozamiento entre el plano y la masa sea = 0'2, se pide:
a) Por trabajo y energía, calculad qué distancia recorrerá hasta pararse.
b) ¿Qué fuerza exterior y perpendicular al plano habría que hacer sobre dicha masa para conse-
guir que se parase en la mitad de distancia que antes?
32. Un bloque de 2 kg de masa se halla sobre un plano horizontal sujeto al extremo de un muelle
elástico de K = 400 N/m. Estiramos del objeto hacia la derecha hasta que el muelle se alarga 50
cm. Si a continuación soltamos, se pide:
a) Velocidad del bloque cuando vuelva a pasar por su posición inicial de equilibrio
b) Ídem, suponiendo que exista rozamiento entre el bloque y el plano dado por = 0'3
149
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Rdo. 0'25 m
35. El bloque que está sobre la mesa de la figura tiene una masa m1 = 10 kg mientras que la masa
del bloque que cuelga es m2 = 2 kg.
Determinad la rapidez con que se desplazarán cuando se les deje en libertad y hayan recorrido 4
m. (Datos: = 0’1, y la masa de la polea se considera despreciable). Rdo. v=2'56 m/s
36. En el sistema de la figura adjunta, el coeficiente de rozamiento entre la masa (2) y la superfi-
cie viene dado por = 0'2 siendo m1 = 2 kg y m2 = 5 kg. Se pide:
150
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Sabiendo que la constante elástica del resorte es K = 400 N/m, calculad la altura máxima h c sobre
el suelo horizontal que alcanzará el bloque
a) En ausencia de rozamiento
b) Suponiendo que el coeficiente de rozamiento vale = 0’2 en todo el trayecto.
40. Sobre un resorte de masa despreciable, dispuesto verticalmente, se deja caer un cuerpo de 2’5
kg. Determinad la constante elástica del resorte sabiendo que sufre una compresión máxima de 15
cm al soltar el cuerpo desde una altura de 90 cm sobre el extremo superior del resorte.
151
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
Rdo. hA = 2'5·r
42. Disponemos de un péndulo constituido por un hilo, de masa despreciable y una bola de 1 kg.
Sabiendo que el hilo tiene una longitud de 20 cm y que soporta como máximo una tensión de 15
N, determinad el mínimo valor de la altura a la que hemos de elevar la bola para que, al dejar
libre el péndulo, se rompa el hilo.
Rdo. h = 5'3 cm
43. Un muelle de constante elástica 600 N/m tiene una longitud de 15 cm y se halla sobre una
superficie horizontal y con un extremo fijado a una pared. Colocamos sujeto al otro extremo un
bloque de 80 g (considerado como una masa puntual), empujamos hasta que el muelle tenga una
longitud de 10 cm y, a continuación, soltamos el cuerpo. Determinad: a) rapidez con que se mo-
verá el objeto al pasar por la posición de equilibrio. b) rapidez del objeto cuando la longitud del
muelle sea de 18 cm. c) periodo de oscilación. d) energía mecánica del sistema formado por el
objeto y el muelle. Suponed que no existe fricción y que la masa del muelle es despreciable.
El airbag es un tipo de globo empaquetado en una pequeña caja instalada en diversos puntos de
un vehículo, como en el centro del volante. En este caso, cuando se produce una colisión, la bolsa
se infla y forma un cojín de gas entre el pecho y cabeza del conductor y el volante. El inflado
debe ser muy rápido. El gas es nitrógeno, y se producen unos 27 litros por la descomposición
explosiva de un compuesto: azida de sodio. Cuando hay una repentina aceleración, de unos 100
m/s2, o más, se conecta un dispositivo eléctrico (en la parte anterior del vehículo) que produce
una detonación en la cápsula donde está la azida de sodio. Su combustión explosiva produce el
gas y la bolsa queda completamente inflada unos 0,04 segundos después de que la parte delantera
del coche golpea un obstáculo. Esto puede parecer extremadamente rápido, y lo es, pero, teniendo
en cuenta el tiempo total de duración del choque, veremos que no resulta serlo tanto.
El cojín de nitrógeno sólo tiene una función: repartir la fuerza sobre el pecho y la cabeza de la
persona. Y sólo eso aumenta las posibilidades de supervivencia. Pero, además, al diseñar el sis-
tema completo, los fabricantes de automóviles prestan atención, por lo menos, a dos factores adi-
cionales que pueden reducir las lesiones de la persona:
Uno de ellos es la distancia que recorre la persona mientras se produce la aceleración, que
ha de ser lo mayor posible. Así, cuanto mayor sea la distancia para un determinado cambio de
velocidad, menor será la fuerza.
152
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
El otro será evitar los máximos en el valor de la fuerza sobre la persona, que pueden ser espe-
cialmente perjudiciales. Se trata de conseguir que la aceleración de frenado sea lo más uniforme
posible.
Una de las formas de conseguir aumentar la distancia hasta que se detiene la persona es el vacia-
do del cojín. Completamente lleno tiene un espesor de unos 30cm entre el cuerpo y el volante,
mientras que después del vaciado, que se produce durante el proceso de aceleración, quedan sólo
8 cm, lo que supone una distancia adicional. Se pueden realizar estimaciones a partir de los valo-
res obtenidos con pruebas hechas con simuladores.
En una colisión a 48 km/h (13’41 m/s) contra una barrera de cemento, el aplastamiento de la parte
frontal del vehículo podría ser de unos 0'70 m. Con estos datos se obtiene que la aceleración del
coche durante el golpe es de 128 m/s2, siendo, por tanto, 0’10 segundos el tiempo aproximado de
duración del choque.
En los primeros 0’04 s en que acaba de inflarse la bolsa de gas, la persona ya ha reducido su dis-
tancia al volante desde unos 0’36 m iniciales hasta 0’26 m, ya que el coche ha empezado a aplas-
tarse y la persona todavía continúa su movimiento a la velocidad inicial (13’1 m/s). A partir de
este momento, se produce el movimiento de frenado de la persona, durante el cual el cojín va
desinflándose, la barra del volante se acorta, y el coche completa su deformación. Todo ello su-
pone para la persona un recorrido de unos 0’65 m, con una aceleración de 138 m/s2, y una fuerza
de 5.540 N (mayor que el peso de media tonelada), calculada suponiendo su masa de 40 kg (sólo
la parte superior del cuerpo de la persona).
Sabiendo que el tiempo de reacción de un conductor típico se estima en 2/3 de segundo (0’67 s),
es fácil calcular, utilizando los conceptos de trabajo y energía desarrollados en este capítulo, las
distancias mínimas en las que se consigue parar un automóvil al encontrarse en una situación
imprevista:
v (km/h) Distancia de reacción (m) Distancia de frenado (m) Distancia total (m)
32 6 6 12
45 9 14 23
64 12 24 36
80 15 38 53
96 18 54 72
112 21 75 96
Las distancias reales aumentan mucho si la carretera está mojada o con grasa y con neumáticos en
mal estado (disminuye el coeficiente de rozamiento).
153
3. Energía, trabajo y cambios mecánicos
En el cuadro siguiente se reproduce una página de un libro en la que se trata el concepto de tra-
bajo mecánico y se cometen algunos errores. Utilizad lo que habéis aprendido aquí para detectar
dichos errores y argumentar qué es lo que se considera científicamente incorrecto.
154
4. CALOR, ENERGÍA Y CAMBIOS. CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA
INTRODUCCIÓN
En el tema anterior hemos encontrado una restricción a las transformaciones que pueden ocurrir
en un sistema aislado en el que sólo se producen deformaciones elásticas, cambios de velocidad
y/o cambios de altura: únicamente son posibles cambios de estado que no supongan ni aumento
ni disminución en la energía mecánica del sistema. En esos sistemas, la energía mecánica ni se
crea ni se destruye: siempre permanece constante.
PO RTE
TR AN S O
P UBLIC
Sin embargo, sabemos que, en general, la energía mecánica puede destruirse y crearse:
Pero cuando se destruye o se crea energía mecánica siempre se producen cambios en otras pro-
piedades no mecánicas:
Cuando un cuerpo que se ha lanzado por una superficie horizontal va deslizándose hasta que
se para, el cuerpo y la superficie se calientan.
Cuando una batería está funcionando, algunas sustancias cambian en el interior de la misma.
La gasolina y el oxígeno del aire disminuyen cuando un vehículo a gasolina se mueve.
Estas conexiones entre propiedades tan distintas que se manifiestan cuando se destruye o se crea
energía mecánica, generan preguntas de gran interés:
¿Cómo explicar que la temperatura de los cuerpos aumente cuando desaparece la energía me-
cánica (por rozamiento o por choques no elásticos) al igual que ocurre cuando se calientan
(con fuego, por ejemplo)?
155
4. Calor, energía y cambios
¿Por qué la disminución de energía mecánica, del “movimiento”, va siempre acompañada del
cambio en propiedades no mecánicas (temperatura, cantidad de sustancia, ..)?
¿Existe una relación cuantitativa entre los cambios de las distintas propiedades? (¿cuándo
desaparece 1 J de energía mecánica, cuánto aumenta la temperatura de los cuerpos?)
¿Hay límites en los cambios que pueden ocurrir?
Si la energía no se destruye ¿qué problema hay en consumir toda la que queramos?
Iniciaremos, en este capítulo, la contestación a estas cuestiones, comenzando por la relación entre
la energía mecánica y el aumento de temperatura, porque -como veremos- fue un problema fun-
damental para avanzar en la respuesta a las restantes. No obstante, si ya se conoce la fenomeno-
logía del calor (temperatura, calor específico, calores latentes, etc.), es posible pasar directamente
al apartado 4.
Los científicos newtonianos, por su parte, no aceptaban la existencia de sustancias sin peso (“to-
do debía tener masa, y, por tanto, sería atraído por la Tierra”), pero no habían conseguido contras-
tar su hipótesis de que el calor estaba relacionado con el movimiento de las partículas que forma-
ban los cuerpos. La Termología y la Mecánica, hasta mediados del siglo XIX, eran, pues, dos
campos independientes.
No obstante, cualquier teoría sobre la naturaleza del calor debía explicar además de los fenóme-
nos puramente térmicos, las situaciones en que movimiento y temperatura aparecían relaciona-
dos, como ocurre en el rozamiento o choque entre cuerpos. Fue en los intentos de resolver esta
cuestión cuando se inventaron nuevas ideas que superaron la separación entre fenómenos mecá-
nicos y térmicos y permitieron relacionarlos cuantitativamente. Además, como veremos, las ideas
que surgieron en este estudio fueron generalizadas para abarcar las relaciones entre cambios de
cualquier tipo (y no sólo mecánicos y térmicos), dando lugar a uno de los principios fundamenta-
les de la Ciencia.
Para poder relacionar los cambios mecánicos con los térmicos es necesario, primero, estudiar los
fenómenos térmicos. Haremos esto intentando comprender, al mismo tiempo, su interpretación
según la teoría del calórico. Posteriormente plantearemos la cuestión del calentamiento por fric-
ción y los trabajos que produjeron una nueva interpretación de calor y temperatura.
1
También se suelen llamar cambios de “estado de agregación”.
156
4. Calor, energía y cambios
Aunque sabemos que la teoría del calórico era errónea, la comprensión de por qué se abandonó
una teoría aceptada durante decenios por la mayor parte de la comunidad científica, nos hará
apreciar algunos aspectos esenciales de la naturaleza de la ciencia y del trabajo científico.
Comenzaremos esta revisión recordando cómo la invención del termómetro permitió comparar de
un modo objetivo “lo caliente o frío” que se encuentran distintos objetos y clarificar la relación
entre calor y temperatura.
A.1. Explicad en qué se basa el funcionamiento de los termómetros y cómo se utilizan para indi-
car la temperatura
Como sabemos, los termómetros utilizan alguna propiedad de los cuerpos que varía
cuando se calientan o se enfrían estableciendo una equivalencia entre el valor de
dicha propiedad y “lo caliente” que está el cuerpo. Hay termómetros que se basan en
el cambio de color de los cuerpos cuando se calientan (se utilizan, por ejemplo, para
medir la temperatura dentro de los hornos de fundición) o en el cambio de presión
de un gas que se encuentra en un recipiente a volumen constante, etc. Los más co-
munes, sin embargo, suelen utilizar el cambio de volumen de un líquido como mer-
curio, alcohol, etc., que se ve claramente al encontrarse en un tubo muy fino.
Para medir la temperatura es necesario tomar un convenio sobre su unidad. En el caso de la escala
Celsius esto se hace asignando a lo que marca un termómetro sumergido en hielo que se está fun-
diendo el valor 0, y a lo que marca cuando está en agua hirviendo (en ambos casos a la presión
atmosférica de 101.293 Pa, o 1 atmósfera) el valor 100. De este modo se obtienen 100 partes
iguales o grados centígrados, que se simbolizan por ºC. En la escala internacional, absoluta o
Kelvin, la unidad es el grado Kelvin (cuyo símbolo es K), que coincide en magnitud con el grado
centígrado, pero cuyo origen (0 K), corresponde aproximadamente a – 273 ºC.
A.2. Expresad la temperatura de fusión del hielo y de ebullición del agua, a presión normal, en
la escala Kelvin. Rdo. 273 K y 373 K
157
4. Calor, energía y cambios
2.1 ¿Cómo explicar la tendencia espontánea a alcanzar el equilibrio térmico? Hipótesis del
calor como una sustancia
A finales del siglo XVIII y principios del XIX (cuando la hipótesis atómico-molecular estaba en
sus inicios) este hecho parecía apoyar la idea de que había una sustancia que, aunque invisible y
sin peso, pasaba del cuerpo más caliente al más frío, hasta que cesaba de fluir cuando se alcan-
zaba la misma temperatura en ambos cuerpos. ¿Por qué pasaba de los cuerpos más calientes a
los fríos?. Se pensó que las partículas de cálorico estaban entre las partículas de la materia ordi-
naria que forman los cuerpos y que su concentración entre dichas partículas era la temperatura
del cuerpo. Si se admitía que las partículas de calórico se ejercían fuerzas repulsivas entre ellas
pero que eran atraídas por las partículas de la materia ordinaria, al poner en contacto dos objetos a
distinta temperatura (distinta concentración de calórico entre sus partículas ordinarias), el calórico
pasaría desde el objeto en que se encontraba en mayor concentración hacia el interior del otro
hasta que se igualara su concentración en ambos (igual temperatura).
En definitiva, para que un cuerpo aumentara su temperatura era necesario que entrara en él una
cantidad de calórico, lo que aumentaba su concentración, e, inversamente, para que disminuyera
su temperatura debía salir de él una cantidad de calórico.
A.3. Sugerid una explicación basada en la hipótesis del calórico de la dilatación de los cuerpos
cuando se calientan y su contracción cuando se enfrían. Ídem de la conducción térmica en una
barra metálica y de la existencia de mejores y peores conductores térmicos.
A.4. ¿Podía darse una situación en que pasara calórico desde un cuerpo que tenía menos canti-
dad de calórico a otro que tenía una cantidad mayor?
El calórico siempre pasaba de los cuerpos en que se encontraba en una concentración mayor
(temperatura mayor) a otros en que su concentración era menor hasta que las concentraciones se
igualaban. Un cuerpo muy grande podía tener más calórico, aunque en menor concentración, que
otro más pequeño en el que el calórico estaba más concentrado; en este caso el flujo de calórico
se produciría desde el cuerpo pequeño hacia el grande.
La hipótesis del calórico podía, además, generar predicciones cuantitativas contrastables experi-
mentalmente. En efecto, según esta hipótesis, el equilibrio térmico que se alcanza cuando se po-
nen en contacto dos cuerpos a diferentes temperaturas (aislados del exterior), es debido a que la
cantidad de calor (o calórico) que sale del más caliente es la que entra en el más frío. Podía, pues,
hallarse empíricamente, por separado, la cantidad de calor que cede un cuerpo cuando disminuye
su temperatura un cierto valor y la que absorbe para aumentarla, y utilizar este conocimiento para
predecir la temperatura de equilibrio. Dicha predicción debería coincidir con la lectura del ter-
mómetro. Vamos, por tanto, a tratar de encontrar la cantidad de calor necesaria para que un cuer-
po cambie su temperatura en un valor determinado.
158
4. Calor, energía y cambios
A.5. ¿De qué dependerá el calor, Q, necesario para aumentar la temperatura de un cuerpo?
Parece razonable admitir que dependerá de la variación de temperatura, t, que se desee conse-
guir y de la masa del cuerpo en cuestión (para aumentar 10 ºC, p. ej., la temperatura de 5 kg de
agua hará falta 5 veces más calor que para aumentar 10 ºC la temperatura de 1 kg de agua). De-
penderá también del material de que esté hecho el cuerpo que se calienta o enfría. No será lo
mismo calentar agua que hierro o aire. Todas estas suposiciones (que pueden justificarse con la
hipótesis del calórico pero que son también razonables según nuestra experiencia cotidiana), que-
dan recogidas en la siguiente expresión:
Q k m t
Para contrastar esta hipótesis, es necesario un diseño experimental en el que se controlen las va-
riables. Es decir, hay que dejar fijas cada vez, dos de las tres variables y estudiar la relación entre
la cantidad de calor, Q, y la variable que queda libre (variable independiente). Además de la es-
tructura lógica del diseño experimental, es necesario resolver también los problemas técnicos o
prácticos, entre los cuales, el más importante, es el de la medida de la cantidad de calor. En efec-
to, podemos calentar con un mechero cantidades variables de agua u otros materiales, y medir el
cambio de temperatura con el termómetro, pero, ¿cómo medimos el calor que le suministramos?.
A.6. Sugerid alguna forma de medir el calor que suministramos a un objeto al calentarlo con un
mechero o, en caso necesario, alguna magnitud relacionada directamente con la cantidad de
calor suministrada.
Por ahora, no podemos medir directamente la cantidad de calor, pero si calentamos el cuerpo uti-
lizando un mechero de gas, por ejemplo, parece lógico pensar que, si la llama es siempre uni-
forme (si el caudal de gas es siempre el mismo) la cantidad de calor que suministramos al cuerpo
será proporcional al tiempo de calentamiento. Si sólo buscamos confirmar las relaciones entre las
variables, podemos utilizar el tiempo como medida relativa de la cantidad de calor.
Es necesario realizar el experimento en condiciones que disminuyan al máximo posible las pérdi-
das de calor y repetirlo varias veces para aumentar la fiabilidad de los datos. Muchos científicos,
durante años, se han dedicado a perfeccionar experimentos de este tipo. A nivel escolar, podemos
utilizar, para comenzar, un simple vaso de precipitados resistente al calor y un mechero Bunsen o
un hornillo de gas.
Q (minutos) 1 2 3 4 5 6 7
t (ºC) 4’5 9’0 14’1 18’6 23’5 27’4 31’7
b) Manteniendo constante el cambio de temperatura (10 ºC) y el tipo de material (agua destilada):
159
4. Calor, energía y cambios
A.7. Representad gráficamente los resultados de las tablas anteriores y comprobad que Q es
proporcional a la variación de temperatura y a la masa del objeto.
Como t t final tinicial , cuando t f t i , es decir, cuando se caliente, Q será positivo, indicando
que el cuerpo absorbe calor (que “entra calor”). Cuando el cuerpo se enfríe, t y, por tanto, Q ,
serán negativos, indicando que es calor que se desprende (que “sale calor”).
Podemos utilizar la relación empírica obtenida, Q k m t , para dar significado físico a la in-
fluencia del material, contenida en k.
A.8. ¿Qué información sobre el comportamiento térmico de un material nos aporta el valor de k?
¿Qué diferencia habrá entre un material de k grande y otro de k pequeña?
A.9. Experimentalmente se comprueba que el calor específico del agua es nueve veces mayor que
el del hierro sólido, ¿qué significa eso?
Ese resultado experimental indica que para aumentar en el mismo valor la temperatura de masas
iguales de agua y de hierro, hace falta una cantidad de calor nueve veces mayor para el agua que
para el hierro. Podemos decir también, según la teoría del calórico, que la cantidad de calor que
absorbe 1 kg de agua al aumentar su temperatura en 1 ºC es nueve veces mayor que la que ab-
sorbe 1 kg de hierro. Lo mismo ocurre cuando se enfría: 1 kg de agua desprende o cede -al cuerpo
más frío, a su entorno- cuando se enfría en 1 ºC, nueve veces más calor que 1 kg de hierro).
2
Cuando no se producen cambios de fase
3
Aunque aquí no lo hemos probado experimentalmente, la cantidad de calor que absorbe un objeto para pasar de 20
ºC a 30 ºC, por ejemplo, es la misma que desprende al enfriarse de 30 ºC a 20 ºC
160
4. Calor, energía y cambios
A.10. Si mezclamos una cantidad, m c , de agua caliente a una temperatura t c , con otra canti-
dad, m fr , de agua a una temperatura menor, t fr , ¿cuál será la temperatura final de la mezcla?.
Suponed que no hay pérdidas de calor, y que, como afirma la teoría del calórico, el calor que
desprende m c al enfriarse hasta la temperatura de equilibrio final, es el calor que absorbe m fr
para calentarse hasta dicha temperatura.
Según los resultados experimentales que hemos encontrado, la cantidad de calor que desprende el
agua caliente al enfriarse desde t c hasta t eq , es: Q c agua m c t c agua m c t eq t c . Esta
misma cantidad de calor es la que, al ser absorbida por m fr , produce un aumento de temperatura
desde tfr hasta teq, que según lo encontrado empíricamente debe valer :
c agua m fr t c agua m fr t eq t fr
Así pues, teóricamente, la temperatura de equilibrio no puede ser cualquiera, sino aquélla que
cumpla que:
c agua m c t eq t c c agua m fr t eq t fr
m c t c m fr t fr
de donde se obtiene : t eq
m c m fr
A.11. Se mezclan 200 g de agua a 70 ºC con 100 g de agua a 20 ºC. Medid experimentalmente la
temperatura de equilibrio y comparad con el valor teórico. ¿A qué pueden ser debidas, si las
hay, las diferencias?
Rdo. 53'3 ºC, teórico. Las diferencias pueden deberse a que el recipiente también se calienta y no lo hemos
tenido en cuenta. Además, parte del calor puede ir al aire. Esto hará necesario diseñar recipientes aislados
térmicamente del aire y determinar el calor que puede absorber el recipiente.
4
Hemos puesto el signo menos delante de la cantidad de calor desprendida por el agua caliente porque estamos igua-
lando el valor absoluto de las cantidades de calor, y t eq t c es negativo.
161
4. Calor, energía y cambios
A.12. Si deseamos medir la cantidad de calor, es necesario que definamos una unidad de calor,
¿cómo podemos hacerlo?
Puesto que el calor específico de una sustancia indica la cantidad de calor que le “cabe” a 1 kg de
la misma por cada ºC de aumento de su temperatura, podemos utilizar la expresión empírica
Q c m t para definir una unidad para medir la cantidad de calor, asignando un valor arbitra-
rio al calor específico de alguna sustancia. Por convenio se asigna el valor de 1 al calor específico
del agua, y de este modo, la unidad de calor será la cantidad de calor necesaria para elevar en 1
ºC la temperatura5 de 1 kg de agua. Su nombre es kilocaloría y su símbolo kcal (si se toma 1
gramo de agua, tendríamos la caloría, cal, que es la milésima parte de 1 kcal).
A.13. ¿Qué cantidad de calor deben absorber 2 kg de agua para pasar de 0 a 100 ºC?
Rdo. 200 kcal.
A.14. Si se enfrían 200 litros de agua de 45 a 15 ºC, ¿qué cantidad de calor se desprende?
Rdo. 6000 kcal ó 6000000 cal.
La determinación de calores específicos de distintos materiales puede hacerse por distintos pro-
cedimientos. El más inmediato, aunque poco preciso, es comparar el tiempo necesario para elevar
–utilizando el mismo mechero con el mismo caudal de gas- en el mismo valor, la temperatura de
dos masas iguales de agua y del material considerado. Es fácil probar que la relación de los tiem-
pos es la misma que la de los calores específicos. Otro método, mejor, consiste en mezclar una
cantidad de agua de masa y temperatura conocidas con otra cantidad de masa y temperatura (di-
ferente) también conocidas del material cuyo calor específico deseamos hallar. Puesto que pode-
mos medir la temperatura de equilibrio térmico, podemos proceder de manera análoga a como
hemos hecho anteriormente, y calcular el calor específico deseado.
No obstante, si se desea una precisión aceptable, es necesario hallar la cantidad de calor que ab-
sorbe o desprende el recipiente por cada ºC –es decir, su capacidad calorífica- y tenerlo en cuenta
en los experimentos. Por ello, proponemos la realización de un trabajo práctico para determinar la
capacidad calorífica de un calorímetro. Conviene que se realice el trabajo con el calorímetro que
se vaya a usar posteriormente para determinar el calor específico de un material.
Si ponemos una masa, m fr , de agua en un calorímetro, al cabo de un buen rato, ambos tendrán la
misma temperatura, tfr. Si echamos una masa, m c , de agua más caliente cuya temperatura, tc, co-
nocemos, tapamos el calorímetro y agitamos lentamente, la temperatura de equilibrio que se al-
canza no depende sólo de las masas y temperaturas del agua, sino también de la cantidad de calor
que absorbe el calorímetro. Debemos considerar, pues, que se trata del contacto térmico de tres
cuerpos y no de dos.
Según nuestra hipótesis sobre cómo se produce el calentamiento, el calor desprendido por el
cuerpo más caliente es absorbido por los más fríos hasta alcanzar una temperatura de equilibrio.
Por tanto, tendremos:
5
Posteriormente se comprobó que el calor específico de una sustancia depende de la temperatura, y, por tanto, se
precisó que el aumento de 1 ºC debía ser entre 14’5 ºC y 15’5 ºC. En experimentos escolares el calor específico del
agua líquida y los sólidos puede considerarse prácticamente constante.
162
4. Calor, energía y cambios
c agua m c t eq t c c agua m fr t eq t fr C t eq t fr
Como el calor específico del agua es 1 kcal/ kg. ºC , y podemos medir todas las temperaturas y
las masas de agua caliente y fría, la capacidad calorífica del calorímetro será:
m c t eq t c m fr t eq t fr
C
t eq t fr
A.16. ¿Qué quiere decir que la capacidad calorífica de un calorímetro es 0’002 kcal/ºC? Si ini-
cialmente había agua a una temperatura de 22 ºC y al final se alcanza una temperatura de 48 ºC,
¿qué cantidad de calor habrá absorbido el calorímetro?
Eso significa que ese calorímetro absorbe (o desprende) una cantidad de calor de 0’002 kcal por
cada grado que varía su temperatura. En el experimento descrito la cantidad de calor absorbida
por el calorímetro ha sido Q C t 0'002 26 0'052 kcal .
Una vez determinada la capacidad calorífica del calorímetro que vamos a usar, podemos utilizarlo
para averiguar con bastante precisión el calor específico del hierro.
Si introducimos un trozo de hierro caliente en un calorímetro que contiene cierta cantidad de agua
fría, el calor desprendido por el hierro al enfriarse hasta la temperatura de equilibrio térmico, será
el calor que absorben el agua y el calorímetro para calentarse hasta la temperatura de equilibrio.
Por tanto, la temperatura de equilibrio no puede ser cualquiera, sino que debe cumplir la condi-
ción anterior. Es decir:
c m fr C t eq t fr
por tanto, el calor específico del hierro será: c Fe
agua
m Fe t eq t c
6
Véase nota al pié nº 4
163
4. Calor, energía y cambios
A.17. Planificad y realizad el trabajo propuesto. Comparad con el valor dado en la tabla.
Calor específico kcal/ kg· ºC kJ/ kg· ºC7 Calor específico kcal / kg · ºC kJ/ kg· ºC
Hierro o acero 0’11 0’45 Latón 0,09 0’37
Aluminio 0’22 0’9 Agua líquida 1 4’18
Plomo 0’031 0’13 Agua sólida (hielo) 0'5 2'09
Vidrio 0’20 0’84 Alcohol etílico (25 ºC) 0’58 2’4
Cobre 0'092 0'385 Mercurio (0 – 100 ºC) 0’033 0’14
A.18. ¿Qué quiere decir que el calor específico del Al es 0’22 kcal/kg ·ºC?
Que para aumentar la temperatura de un trozo de aluminio en 1ºC, hace falta suministrarle una
cantidad de calor de 0’22 kcal por cada kilogramo de masa.
164
4. Calor, energía y cambios
Para que ocurran la fusión, ebullición y sublimación es necesario suministrar calor al cuerpo. En
cambio, para que ocurran la solidificación y la condensación, es necesario que el cuerpo des-
prenda calor (que le ceda calor a otro cuerpo, a su entorno), para lo que el entorno debe estar más
frío.
El calor que absorbe (o desprende) una cantidad de una sustancia para cambiar de fase, a una pre-
sión atmosférica determinada, es proporcional a su masa. La constante de proporcionalidad es
característica de cada sustancia y se llama calor latente del cambio de fase correspondiente. Los
representaremos como Lfus, Leb, Lsol.
La cantidad de calor que absorbe una masa, m, de una sustancia pura, para fundirse, es Q fus L fus m
La cantidad de calor que cede una masa, m, de una sustancia pura, para solidificarse, es Qsol Lsol m
Si en las expresiones anteriores ponemos m = 1 kg, vemos que el calor latente es la cantidad de
calor que absorbe (o desprende) 1 kg de la sustancia considerada para cambiar de fase.
Si, como hemos hecho hasta aquí, el calor que entra en un cuerpo (que absorbe) se considera po-
sitivo y el que sale (que desprende o cede) como negativo, se cumple que:
165
4. Calor, energía y cambios
A.20. Hallad: a)La cantidad de calor que deben absorber 0’5 l de agua para pasar de líquido a
100 ºC a vapor a esa misma temperatura, a presión normal; b) Ídem, desprender para pasar de
agua a 0ºC a hielo a 0 ºC. Rdo. a) 270’45 kcal; b) – 40’05 kcal.
A.21. Un día de invierno, con temperatura por debajo de 0 ºC, llueve abundantemente. El agua
de los charcos se va enfriando y comienza a congelarse. Analizad el efecto que tendrá este pro-
ceso en la temperatura del aire.
Hará más lento el descenso de temperatura del aire cercano al suelo, pues se congela porque cede
calor al aire.
A.22. ¿Cómo explicar con la teoría del calórico que entre o salga calor de un cuerpo durante un
cambio de fase sin que cambie su temperatura?
Para explicar tanto los cambios de fase como el desprendimiento de calor en muchas reacciones
químicas se asignó al calórico la propiedad de mezclarse físicamente con las partículas de la ma-
teria ordinaria y, también, la de combinarse químicamente con ellas. Cuando se mezclaba, que-
daba entre las partículas de los cuerpos, y su mayor o menor concentración se ponía en evidencia
de un modo “sensible” mediante la temperatura del cuerpo. En cambio, cuando se combinaba
químicamente con las partículas del cuerpo, lo transformaba: lo fundía, sublimaba, vaporizaba, ..,
y como, en este caso, se trataba de una unión química, no variaba la concentración entre las partí-
culas del cuerpo: no variaba su temperatura. Se incorporaba (en caso de “entrar”) al cuerpo que
sufría el cambio de fase, donde permanecía de forma “latente”.
Así, por ejemplo, la fusión de hielo en agua, en la teoría del calor como sustancia, se concebía
como una verdadera reacción química:
La igualdad de masa del hielo y del agua era debida a que el calórico no tenía masa .
En el cambio de fase inverso, el calor que sale del cuerpo proviene de la ruptura de la combina-
ción química, lo que hace también que no varíe su concentración en el cuerpo (su temperatura).
A.23. Recapitulad lo avanzado hasta aquí sobre los fenómenos térmicos y su explicación
Hemos revisado los procesos de calentamiento y enfriamiento de los cuerpos y los cambios de
fase. La explicación de lo encontrado experimentalmente puede realizarse suponiendo que el ca-
lor es una sustancia invisible, sin peso, cuya cantidad siempre permanece constante pues sólo
pasa de unos cuerpos (en los que se puede encontrar de forma latente y/o sensible) a otros. Más
aún, a partir de esta hipótesis hemos realizado predicciones cuantitativas (la temperatura de equi-
librio térmico cuando se mezclan sustancias a temperaturas diferentes) que hemos podido com-
probar empíricamente.
Aunque los científicos newtonianos criticaban la ausencia de masa del calórico, este aspecto no
era suficiente para dudar de una teoría que explicaba bien los fenómenos térmicos (al fin y al ca-
bo, podía ser, incluso, que su masa fuera tan pequeña que los instrumentos de la época no pu-
dieran detectarla).
166
4. Calor, energía y cambios
Un aspecto, en cambio, en el que la teoría del calor como sustancia tenía dificultades era en la
explicación de la aparición de calentamiento cuando no había reacciones químicas, ni cuerpos
que estuvieran inicialmente a temperaturas diferentes. Esto es, como sabemos, lo que ocurre
cuando se calientan los cuerpos debido al rozamiento o fricción (cuando nos frotamos las manos
o lijamos un trozo de madera, por ejemplo), es decir, cuando desaparece la energía mecánica (el
“movimiento”) y aparece calentamiento.
Una actividad en la que el calentamiento por fricción se produce espectacularmente era la que el
científico (y también empresario, político, inventor, ..) Benjamin Thompson (1753-1814) tenía
que supervisar: la de fabricación de cañones para el ejército de Baviera a finales del siglo XVIII.
En una etapa del proceso de fabricación se debían perforar longitudinalmente cilindros macizos
de bronce (para hacer el hueco para los proyectiles). Para ello se utilizaban máquinas taladradoras
con barrenas o brocas muy afiladas que producían virutas de bronce según iban perforando el
cilindro. Durante el taladrado, el cilindro y las virutas se calentaban hasta tal punto (las virutas
llegaban a ponerse “al rojo”) que era necesario realizar la operación dentro de tanques de agua
que, en ocasiones, llegaba a hervir.
A.24. ¿Qué explicación podría darse de estos hechos con la teoría del calórico?
Puesto que todos los cuerpos aumentaban su temperatura (la concentración de calórico) y no se
producían reacciones químicas, ni cambios de fase (en los que podría liberarse el calor latente), la
explicación fue que en las láminas finas de bronce, en las virutas, “cabía” menos calórico por kg
y ºC, que en los trozos macizos de bronce (es decir, el calor específico de las virutas era menor
que el del cilindro) y, por tanto, cuando se cortaban virutas el exceso de calórico de éstas pasaba
al cilindro y al agua.
Esta explicación podía contrastarse: podía medirse el calor específico de las virutas de bronce, y,
además, el calor desprendido por las virutas debía ser proporcional a la masa de virutas que se
producían.
Benjamin Thompson (que recibió el título de Conde de Rumford) comprobó que el calor especí-
fico de las virutas de bronce era el mismo que el del cilindro de bronce y, algo más importante,
que el calor producido (que medía por el aumento de temperatura del agua del tanque) era mayor
¡cuando la barrena tenía menos filo y producía, por tanto, menos masa de virutas! De hecho,
mostró que cuando la broca no cortaba nada, no producía virutas, sino que sólo “frotaba”
fuertemente el cilindro, el agua hervía mientras la taladradora siguiera girando.
Para Thompson esto mostraba que el calor no era una sustancia que pasaba de unos cuerpos a
otros, pues dada la enorme cantidad de calor que pasaba al agua, debería agotarse (al salir del
cilindro y las virutas hacia el agua). Sin embargo, no se agotaba: podía producirse de forma
ilimitada a partir del movimiento. Pesó, además, el cilindro y luego el cilindro taladrado y las
virutas producidas, sin obtener diferencia alguna. Según sus ideas, esto mostraba que el calor no
era una sustancia, sino “una forma de movimiento”, que era de “naturaleza mecánica”.
167
4. Calor, energía y cambios
Davy, discípulo de Thompson, también realizó un experimento para fundir hielo frotando dos
trozos hielo en un recipiente cerrado (mediante un mecanismo de relojería) que estaba dentro de
otro recipiente con hielo fundente. Mostraba así, que podía producirse la fusión sin que “entrara
calórico” en el hielo.
No obstante, aunque en las primeras décadas del siglo XIX, se realizaron con frecuencia estudios
que ponían en cuestión la teoría del calórico, ésta no se abandonó por la mayoría de los cien-
tíficos. Una teoría científica no se abandona del todo porque falle en explicar algunos fenó-
menos, sino que pervive hasta que la comunidad científica dispone de claras y reiteradas eviden-
cias en contra y, sobre todo, de otra teoría alternativa que explica lo que era explicado por la ante-
rior y aquello en lo que fallaba. Y el desarrollo de nuevas teorías hasta un punto en que sean
aceptadas por toda la comunidad científica suele llevar bastante tiempo.
Así, los trabajos pioneros de B. Thompson sólo “debilitaron” la teoría del calórico, que fue supe-
rada definitivamente hacia la mitad del siglo XIX. Durante ese tiempo una serie de factores con-
tribuyeron a preparar el terreno para la explicación de los fenómenos caloríficos a partir del mo-
vimiento de los átomos y moléculas y de las fuerzas que se ejercen entre ellos:
Las reacciones químicas podían producir corriente eléctrica. La pila de Volta, inventada en
1800, se basaba en la reacción química que se produce entre metales distintos sumergidos en
disoluciones salinas.
La corriente eléctrica podía producir calentamiento y utilizarse para elevar la temperatura
del agua. Fue una de las primeras aplicaciones de la pila de Volta.
La corriente eléctrica podía producir reacciones químicas. Davy, a principios de siglo, con-
siguió descomponer muchas sustancias que hasta entonces se consideraban elementos.
La corriente eléctrica podía producir efectos magnéticos, como un imán (Oersted, 1820)
El calor podía producir corriente eléctrica. Seebeck, en 1822, consiguió producir una co-
rriente eléctrica uniendo dos trozos de hilo de metales distintos, y calentando una de las unio-
nes y enfriando la otra.
La corriente eléctrica puede producir movimiento y viceversa. Faraday, en torno a 1830, pro-
dujo una corriente eléctrica a partir del movimiento de una bobina y un imán, y viceversa: uti-
lizando una bobina por la que circulaba corriente y un imán fabricó el primer motor eléctrico.
El calor podía producir movimiento. El auge de las máquinas térmicas, inventadas en el siglo
XVI y desarrolladas durante el XVII y XVIII, había cambiado el modo de vida de países co-
mo Gran Bretaña, Francia y Alemania. En estas máquinas, el calor generado al quemar car-
bón hacía hervir el agua de una caldera hasta conseguir vapor de agua a una temperatura y
presión muy elevadas, que se utilizaba para mover un pistón o una turbina, hasta que el agua
se enfriaba y, si era de circuito cerrado, se devolvía de nuevo a la caldera para realizar otro
ciclo idéntico.
Fue en esta “atmósfera científica y técnica” cuando se abordó la desaparición de energía mecáni-
ca y la aparición de calentamiento, desde un punto de vista cuantitativo, que permitió relacionar-
168
4. Calor, energía y cambios
los y, al mismo tiempo formular un principio de conservación que incluía los cambios mecánicos
y térmicos.
Este avance se realizó de modo casi simultáneo e independiente por varios investigadores (algo
que no es raro en la ciencia). No obstante, se le reconoce al inglés James Prescott Joule (1818–
1889) la gloria de su invención, porque en sus trabajos (que inicialmente pasaron desapercibidos
para la comunidad científica) aunó las hipótesis especulativas con resultados empíricos variados,
cuantitativos y precisos. No obstante, no debe olvidarse que Joule leyó los trabajos del Conde
Rumford, fue alumno de Dalton (el “padre” de la teoría atómico/ molecular), participó en reunio-
nes científicas, trabajó en equipo con William Thomson (Lord Kelvin, 1824 -1907) y Clausius
(1822-1888), etc. El avance científico, más aún en la actualidad, es fruto de una tarea colec-
tiva en la que no se parte nunca de cero.
El inglés J. P. Joule estudió el calentamiento de los cuerpos producido mediante trabajo mecáni-
co. En la figura adjunta se muestra esquemáticamente el dispositivo utilizado en una de sus inves-
tigaciones. Según las propias palabras de Joule:
“El aparato … consiste en una rueda de palas de bronce que gira horizontalmente en un recipiente con
agua. Estas palas se mueven mediante pesas que se dejan caer … . Las palas se mueven con gran resisten-
cia en el recipiente con agua, de modo que las pesas (de 4 libras cada una) descienden lentamente con una
velocidad aproximada de 1 pie por segundo. La altura de las poleas sobre el suelo era de 12 yardas y, en
consecuencia, cuando las pesas habían descendido …, tenían que ser elevadas de nuevo para renovar el
movimiento de las palas. Después de repetir esta operación dieciséis veces, se medía el aumento de tempe-
ratura del agua”.
El recipiente era un calorímetro, y, midiendo el aumento de temperatura, podía medir el calor que
desprendería el agua al enfriarse a temperatura ambiente ( m c t ). El trabajo realizado por las
pesas al descender con velocidad constante se empleaba únicamente en aumentar la temperatura.
No producía ningún aumento de la energía mecánica del agua (no giraba cada vez más rápida: las
palas pasaban muy ajustadas entre los topes de las paredes, de forma que había gran rozamiento).
169
4. Calor, energía y cambios
Joule medía así el trabajo mecánico “disipado”8 (en este caso P ·h, siendo "P" el peso de las
pesas e "h" su desplazamiento en la caída) y el calor que se producía, debido a dicho trabajo.
Hizo lo mismo en otros procesos en los que se realizaba trabajo mecánico cuyo único efecto era
calentar un cuerpo. Y en todos ellos encontró que:
W (en joules)
4'184
Q (en calorías)
Eso significa que cuando el trabajo se emplea únicamente en calentar, 4’184 J de trabajo produ-
cen el mismo efecto térmico que 1 cal.
A.27. Se calientan 2 litros de agua en el calorímetro de palas de Joule dejando caer diez veces
dos pesas de 1 kg que descienden 15 m de altura (a velocidad constante). Hallar el aumento de
temperatura que se producirá en el agua. Rdo. 0’35 ºC
Según las investigaciones llevadas a cabo por Joule, es equivalente calentar un cuerpo mediante
trabajo mecánico que poniéndolo en contacto con otro cuerpo a una temperatura más elevada. Si
un cuerpo pasa de un estado en que su temperatura es t1 a otro en que su temperatura es t2, el
cambio puede haberse realizado mediante trabajo mecánico, por calor o por una combinación
cualquiera de ambos.
A.28. ¿Por qué no encontró, entonces, que la cantidad de trabajo disipado era igual a la canti-
dad de calor producido?
El hecho de que el calentamiento producido por trabajo fuera indistinguible del producido por
calor explicaba el calentamiento indefinido de los cañones de Rumford (que no podía ser explica-
do por la teoría del calórico), y reforzaba la hipótesis de la naturaleza mecánica (debido al movi-
miento de las partículas y a las fuerzas que se ejercen entre ellas) de los fenómenos térmicos y del
calor.
Joule y sus contemporáneos fueron más allá, utilizaron los avances que, en aquella época se esta-
ban produciendo en la teoría cinético/corpuscular de la materia, para clarificar cualitativamente la
8
Es decir, el trabajo que no produce variación de energía mecánica, que se “gasta” en calentar.
170
4. Calor, energía y cambios
naturaleza mecánica de los fenómenos térmicos, y ampliaron el concepto de energía para rela-
cionarlos cuantitativamente.
A.29. Según la teoría cinético corpuscular, las partículas que forman los cuerpos están movién-
dose y la temperatura está relacionada con la energía cinética media9 de las partículas. Mayor
temperatura implica mayor energía cinética media de las partículas. Explicad, según esto:
a) La tendencia al equilibrio térmico
b) La dilatación que se produce, en general, cuando se calienta un objeto
La energía cinética media de las partículas de un cuerpo a mayor temperatura es mayor que la de
las partículas del otro cuerpo. Cuando se ponen en contacto térmico, miles de millones de millo-
nes de partículas de uno chocan con otras tantas del otro. Como resultado de estos choques, la
energía cinética media de las partículas del cuerpo más caliente va disminuyendo y la del frío va
aumentando, hasta que se iguala en ambos cuerpos. La temperatura de ambos es la misma: se ha
alcanzado el equilibrio térmico.
La dilatación que se produce cuando se calienta un cuerpo puede explicarse porque al aumentar la
energía cinética media de sus partículas (su temperatura) la distancia media de separación entre
ellas también aumenta. Cuando se enfría ocurre al revés.
A.30. Si las partículas se ejercen fuerzas de naturaleza eléctrica (y magnética) cuya intensidad
depende de la separación entre ellas, explicad por qué:
a) Una misma sustancia pasa de fase sólida a líquida y de líquida a gaseosa, cuando se calienta
b) La temperatura permanece constante durante los cambios de fase (para una sustancia pura)
Cuando se calienta un trozo de hierro que se encuentra inicialmente a 25 ºC, por ejemplo, sus
partículas van aumentando su energía cinética, pero las fuerzas entre ellas son aún suficientemen-
te intensas para mantenerlas vibrando en torno a posiciones fijas: el hierro aumenta su temperatu-
ra pero permanece en fase sólida (tiene una estructura interna “rígida”). Al alcanzar los 1530 ºC,
si se sigue calentando (es decir, si sigue en contacto con otro cuerpo a una temperatura mayor) los
choques no aumentan la energía cinética sino la energía potencial (debida a las fuerzas eléctricas
entre las partículas), rompiendo los “enlaces” entre las partículas que causaban una estructura
rígida. Mientras quedan enlaces por romper, la energía cinética no aumenta. Una vez todo el hie-
rro ha pasado a fase líquida, la energía cinética comienza a aumentar de nuevo. Así hasta llegar a
la temperatura de ebullición, 3050 ºC, donde ocurre lo mismo.
Como vemos, no hace falta ninguna sustancia para explicar los fenómenos térmicos. La interpre-
tación mecánica a partir de la teoría cinético/corpuscular deja claro que:
Igual que trabajo es el nombre que le damos a una forma de variar la energía de un sistema, y
hablamos de realizar trabajo, deberíamos hablar de realizar calor.
9
Los miles de millones de millones de partículas que forman un cuerpo no se mueven todas con igual rapidez, la
temperatura está relacionada con la energía cinética media
171
4. Calor, energía y cambios
A.32. Decir si se realiza calor o no en los siguientes procesos: a) Calentamiento de una bomba
de hinchar balones cuando la estamos utilizando para hinchar; b) Enfriamiento de dicha bomba
después de acabar de hinchar; c) Calentamiento de las ruedas de un vehículo cuando se frena;
d) Enfriamiento posterior de las ruedas; e) Congelación del agua de los charcos en un día frío.
Rdo. a) No; b) Sí; c) No; d) Sí; e) Sí
La interpretación mecánica de los fenómenos térmicos, facilitó una hipótesis de tipo cuantitativo
para explicar el aumento de temperatura mediante trabajo (como en el calorímetro de Joule).
Cuando se calienta un cuerpo realizando trabajo, como ocurre en el calorímetro de Joule, la ener-
gía mecánica del sistema que realiza trabajo disminuye. Así, la energía mecánica del sistema Tie-
rra/pesas disminuye pues lo hace su energía potencial y no aumenta su energía cinética.
La hipótesis de Joule y de otros científicos como Mayer, W. Thomson, Hemlholtz y Clausius fue
que el aumento de la energía cinética y potencial de las partículas provenía de la disminución de
la energía mecánica.
Eso significa que si escogemos un sistema aislado formado por el calorímetro de Joule, las pesas
y la Tierra, y llamamos Eci y Epi a la energía cinética y potencial de las moléculas (“interna”):
Em Eci E pi 0
Si llamamos energía interna (de origen térmico) a la suma de la energía cinética de todas las
partículas de un cuerpo y de la energía potencial debido a fuerzas intermoleculares 10, y la
representamos por Uterm, la hipótesis de Joule afirma que:
E m U term 0 (1)
Eso quiere decir que, en esos sistemas, aunque la energía mecánica no se conserve la suma de
la energía mecánica y de la energía interna, que llamaremos energía total, sí se conserva.
A.34. ¿Qué ocurre con la energía de un sistema cuando se le realiza trabajo y/o se le calienta, es
decir, si no es un sistema aislado?
El trabajo mecánico puede variar tanto la energía mecánica como la energía interna de un siste-
ma. Mediante calor también es posible variar la energía interna y la energía mecánica (como ocu-
10
Son fuerzas atractivas de tipo eléctrico responsables de la unión de unas moléculas con otras como ocurre, por
ejemplo, en el agua cuando se encuentra en fase sólida (hielo) o líquida. No son las fuerzas que mantienen unidos los
átomos dentro de una molécula.
172
4. Calor, energía y cambios
rre, por ejemplo, en una olla a presión o en las máquinas térmicas). Por tanto, la relación que
existirá debe ser :
Esta expresión se reduce a la relación anterior (1) cuando el sistema se encuentra aislado.
Dicho principio amplía el concepto de energía (hasta entonces limitado a la energía mecánica) y
se puede enunciar como:
Tanto la energía mecánica como la energía interna de un sistema dado, pueden aumentar o
disminuir, pero que si el sistema está aislado, los aumentos de una serán compensados por
las disminuciones de la otra, de manera que la energía total (la suma de la energía mecánica
e interna) debe permanecer constante.
Cuando el sistema interacciona con el exterior, la expresión (2) relaciona “algo” que se le hace al
sistema por el exterior (Wext + Q) con la variación de “algo” que tiene el sistema (la energía me-
cánica más la interna) que sólo depende de propiedades del sistema.
Puesto que sabemos expresar los cambios de energía mecánica en función de las propiedades
mecánicas (velocidad, altura, masa, estiramiento, ..), si encontramos cómo expresar los cambios
de la U term en función de las propiedades térmicas (temperatura, calor específico, ..) podremos
usar el principio de conservación de la energía y relacionar las propiedades mecánicas con las
térmicas.
A.35. ¿Cómo podemos hallar una expresión de la energía interna en función de las propiedades
de un cuerpo?
De la misma manera que hicimos en el tema anterior para hallar la expresión de la energía cinéti-
ca, potencial gravitatoria o elástica: imaginando un proceso en el que sólo varíe la energía interna
del cuerpo y expresando dicha variación en función de sus propiedades. Pero eso ya lo hemos
hecho empíricamente cuando, al estudiar los fenómenos térmicos en la primera parte de este te-
ma, hemos calentado o enfriado un cuerpo sin dejar que variara su energía mecánica ni que reali-
zara trabajo. En ese caso, según el principio de conservación de la energía: Q U term . Y puesto
que la temperatura, el calor específico a volumen constante, la masa y los calores latentes de
cambio de fase son propiedades del cuerpo, ya tenemos la expresión que buscamos:
A.36. Calculad el aumento de energía interna de un trozo de hielo, de 2 kg, cuando pasa de -18
ºC a agua líquida a 20 ºC. Ídem la disminución en el proceso inverso. Usad los valores del calor
específico y de los calores latentes en kJ/kg ·ºC. Rdo. 912’1 kJ; - 912’1 kJ
173
4. Calor, energía y cambios
A.38. Utilizad el principio de conservación de la energía para hallar la temperatura que deben
tener 20 litros de agua caliente para que al mezclarla con 35 litros de agua a 18 ºC se consiga
una temperatura de equilibrio de 37 ºC.
El sistema formado por el agua caliente y el agua fría es un sistema aislado, por tanto:
U term c U term fr 0 , luego la temperatura del agua caliente, tc, no puede ser cualquiera, sino
que debe cumplir que c mc t eq t c c m fr t eq t fr 0 ; de donde tc= 70’25 ºC
A.39. A una mezcla de gases contenida en un cilindro con un pistón, se le realiza un trabajo
(comprimiéndola) de 85 kJ y se enfría realizando un calor de 70 kJ. Calculad la variación de su
energía interna térmica. Rdo. 15 kJ
Ya hemos hablado de la conexión entre fenómenos de distinto tipo. Sabemos que la corriente
eléctrica puede calentar agua (sin realizar calor ni trabajo mecánico) y elevar un paquete median-
te un motor, que algunas reacciones químicas (por ejemplo, la combustión de gasolina) pueden
utilizarse para realizar calor y para realizar trabajo, etc. Eso significa que en un sistema aislado en
el que hay reacciones químicas o corriente eléctrica, o reacciones nucleares.., la suma de la ener-
gía interna térmica y la energía mecánica puede aumentar o disminuir.
Del mismo modo que hemos hecho con la energía interna térmica, podemos suponer que dicha
variación es debida a la existencia de un nuevo tipo de energía asociada a los nuevos fenómenos
que hay en el interior del sistema, y tratar de encontrar empírica y teóricamente la expresión de
dicha energía en función de las nuevas propiedades que cambian. La energía total, que incluiría
ahora la energía química, eléctrica, nuclear, …, permanece así constante. Hasta ahora, esto siem-
pre ha sido posible, por lo que podemos enunciar el Principio General de Conservación de la
Energía como:
Se trata de uno de los Principios Fundamentales de la Ciencia más fructíferos para la compren-
sión de la Naturaleza. Hasta ahora, nunca se ha observado un proceso que no cumpla dicho prin-
cipio de conservación (cuando así parecía, se ha podido encontrar la “energía que faltaba”), desde
la escala subatómica a la del Universo.
174
4. Calor, energía y cambios
eléctrico o la emisión u absorción de radiación (cuando absorbe radiación solar, cuando emite
ondas de radio o TV, ..).
Si, como acabamos de ver, la energía total de un sistema aislado siempre permanece cons-
tante, y siempre es posible elegir un sistema aislado (en el que se encuentren todos los obje-
tos que interaccionan) ¿por qué se habla de “crisis de energía”?
Efectivamente, si elegimos un sistema aislado, que contenga todos los cuerpos que experimentan
cambios de cualquier tipo, podrá encontrarse en distintos estados, y, en todos ellos, la energía
total será la misma.
Pensemos en el lanzamiento de un objeto sobre una superficie horizontal con rozamiento, dentro
de una habitación cerrada con paredes aislantes del calor. Si escogemos el objeto (una vez lanza-
do), el suelo y el aire, tendremos un sistema aislado. La velocidad y la temperatura variarán. La
energía cinética irá disminuyendo y la energía interna térmica aumentando. En todos los estados,
desde el principio hasta que el cuerpo se para, la energía total será la misma. Sin embargo, por
experiencia, sabemos que el cuerpo, una vez parado, no abandonará el reposo y se moverá con la
velocidad que tenía inicialmente.
ETOTAL = 0
OBSERVADO
v
v 0
FRIO CALIENTE
ETOTAL = 0
NUNCA OBSERVADO
Aunque el sistema tiene la energía necesaria para ello (podría disminuir la energía interna y
aumentar la energía cinética o potencial), nadie ha visto nunca que suceda esto. El principio
de conservación general de la energía no nos dice qué secuencia de estados puede ocurrir y cuál
no. Sólo prohíbe el cambio del sistema aislado a un estado de mayor o menor energía total.
Para explicar estos hechos no basta, pues, con el concepto de energía y el principio general de su
conservación. Es necesario tener en cuenta que cuando aumenta la Uterm de un sistema aumenta la
energía cinética de sus partículas de manera caótica: las vibraciones y choques producidos en el
proceso de rozamiento (o cuando se realiza calor) producen un “reparto” al azar de la energía
entre partículas que se mueven con velocidades distintas y en todas direcciones. Aunque la ener-
175
4. Calor, energía y cambios
gía sea la misma, el movimiento coherente, ordenado, de las partículas del bloque se ha
transformado en movimiento incoherente, desordenado, de las partículas del bloque, suelo y aire.
ETOTAL = 0
OBSERVADO
v 0
v 0
FRIO
CALIENTE
ETOTAL = 0
NUNCA OBSERVADO
Para que el objeto en reposo volviera a recuperar la energía cinética inicial, los choques entre las
moléculas del objeto, aire y suelo, deberían producir, por azar, una situación en la que las
moléculas del objeto se movieran coherentemente (como al principio). ¡No es extraño que nunca
se haya observado esto! Eso no quiere decir que el cuerpo no pueda recuperar su energía cinética
(¡podemos empujarlo!), pero para ello es necesario la intervención de un sistema exterior (por
ejemplo, una persona).
Cuando en un sistema aislado ocurren cambios de modo que disminuye la energía mecánica
y aumenta la energía interna térmica, ya no puede volver, espontáneamente, a la situación
de partida. Toda la disminución de energía mecánica se puede “convertir” en aumento de
energía interna térmica, pero el proceso inverso no ocurre nunca. Lo mismo sucede cuando
se quema gasolina (reacciona con oxígeno) para que un coche recorra unos kilómetros. Si
escogemos el sistema aislado formado por el aire, el vehículo y el suelo, la energía total al final
será la misma que al principio, pero nunca dicho sistema podrá volver a su estado inicial, de
manera que se recupere la gasolina y el oxígeno de partida.
Estas ideas, que muestran la necesidad de inventar nuevos conceptos para explicar por qué
ocurren los cambios, pueden concretarse de un modo cualitativo de la forma siguiente:
En un sistema aislado, la secuencia o cadena de cambios que ocurren, siempre tiene un sentido:
aquél en que la energía del estado final11 se encuentra más “dispersa” y “desordenada”.
11
Eso no significa que en una parte del sistema aislado no pueda disminuir la “dispersión” y el “desorden”, siempre
que sea compensado por el aumento en otras partes del sistema. Algunos procesos que no son espontáneos pueden
ocurrir, pero siempre “impulsados” por otros procesos espontáneos.
176
4. Calor, energía y cambios
Cuando un sistema aislado evoluciona espontáneamente, aunque la energía total sea la misma
que al principio, su capacidad para realizar trabajo (para elevar un cuerpo, por ejemplo) sobre
otro sistema disminuye (en igualdad de condiciones que al principio).
Puesto que en cualquier sistema en el que se produzca una secuencia de cambios va a existir ro-
zamiento y/o realización de calor, si deseamos que el funcionamiento del sistema continúe exac-
tamente igual (realizando sin interrupción los cambios que nos interesen) será necesario “impul-
sar” dicho funcionamiento. Para ello se gastan grandes cantidades de materias primas como pe-
tróleo, carbón, gas y uranio, conocidas como12 “fuentes de energía”. Al hablar de “crisis energéti-
ca” nos estamos refiriendo, precisamente, al agotamiento de dichas materias primas (que no son
infinitas) ocasionado por una población mundial en constante aumento y un desarrollo a todas
luces insostenible basado en el hiperconsumo así como en el beneficio económico a corto plazo y
a cualquier precio.
Cuando en nuestros hogares conectamos una batidora eléctrica o un radiador, o cuando utilizamos
un vehículo para desplazarnos, el cambio que deseamos conseguir (hacer girar unas cuchillas;
elevar la temperatura de una habitación, hacer que unas ruedas giren) es fruto de una cadena de
cambios cuyo origen puede ser una “fuente energética” que se encuentre a cientos de kiló-
metros de distancia (como una central eléctrica) o que el propio vehículo lleve incorporada (co-
mo la gasolina en el depósito de un coche).
Es fácil comprender el interés práctico de estudiar estas cadenas de cambios para contestar cues-
tiones como:
¿Cuánto gasóleo o carbón hay que quemar en la central eléctrica para calentar el agua ne-
cesaria para una ducha?
¿Cómo hacer que un coche recorra más kilómetros con un litro de gasolina?
¿Podemos conseguir una cadena de cambios más eficiente que otras?
¿Cómo podemos hacer que la cadena energética cuya finalidad es realizar un cambio que
deseamos sea menos contaminante?
Para contestar a estas cuestiones (que son objeto, en la actualidad, de una intensa investigación
por ingenieros y científicos) es necesario descomponer la cadena energética (desde la “fuente
energética” hasta el cambio final deseado), identificando los distintos sistemas que forman parte
de ella y la función que desarrolla cada uno de ellos.
Una manera muy gráfica y útil de analizar cualquier cadena energética es clasificar los distintos
sistemas que forman parte de la cadena, según su papel, en:
12
Se trata de un nombre muy intuitivo pero erróneo: no es energía lo que se necesita para producir cambios (“energía
siempre hay”). Lo que se necesita son “cambios que puedan impulsar otros cambios”. Cuando se quema gasolina
con oxígeno, se producen otros cambios. La gasolina y el oxígeno se gastan, la energía, sin embargo, no.
177
4. Calor, energía y cambios
Es necesario, además, identificar el tipo de proceso por el que se transfiere energía de un com-
ponente a otro: calor si es debido a diferencia de temperaturas, radiación si existe emisión o ab-
sorción de ondas electromagnéticas (luz, microondas, ..) o trabajo si es debido a otras causas
(puede ser trabajo mecánico o trabajo eléctrico). Los procesos de transferencia de energía los
indicaremos por flechas de color (calor: amarillo; trabajo mecánico: verde; trabajo eléctrico: ro-
jo; radiación: violeta).
El sistema gasolina + oxígeno13, que tiene energía interna química que disminuye (fuente
energética)
El sistema caja/Tierra, que aumenta su energía potencial gravitatoria (receptor)
El aire (el medioambiente), que se calienta, aumentando su energía interna térmica (recep-
tor). Recibe, además, gases calientes (dióxido de carbono, vapor de agua y otros contami-
nantes)
El motor, al que los gases de la combustión de la gasolina realizan trabajo mecánico (mo-
tores de “combustión interna”), empujando un émbolo cuyo movimiento de vaivén se
transforma (mediante un conjunto de piezas) en un movimiento de rotación a la salida del
motor. Inevitablemente, además, el motor se calienta y realiza calor sobre el aire.
Las piezas y engranajes (la “transmisión”) que transmiten el movimiento a la pieza eleva-
dora del paquete (o a las ruedas). La pieza elevadora realiza un trabajo sobre el sistema
caja/Tierra, aumentando su energía potencial. La transmisión también eleva la temperatu-
ra de piezas y engranajes que calientan el aire al enfriarse.
13
Ambos son necesarios: si en la atmósfera hubiera vapor de gasolina y no oxígeno, llenaríamos el depósito de com-
bustible de los vehículos con oxígeno.
178
4. Calor, energía y cambios
Gasolina + oxígeno
(Fuente)
WM1 WM2 Transmisión
Motor hasta la pieza
(convertidor) elevadora
Energía química
(convertidor)
Q2
Q1 Q3 WM3
Aire (Receptor)
Caja/Tierra (Receptor)
a)
WE Radiación
Energía
Energía (luz)
potencial Bombilla
química eléctrica (Convertidor)
Pila
(Fuente y convertidor) Q1 Q2
Aire (Receptor)
179
4. Calor, energía y cambios
En este caso, la pila es depósito y convertidor al mismo tiempo (se produce una reacción química
en ella y suministra energía potencial eléctrica).
b)
WM1
Energía WE Motor WM2
interna Generador eléctrico
eléctrico
química (turbina y alternador),
y tendido eléctrico
Carbón
Oxígeno Q3
Impurezas Q1
Q2
Una vez analizados los componentes de una cadena energética podemos plantearnos cómo mejo-
rarla. La mejora puede provenir de un aumento del rendimiento y de una disminución de la con-
taminación, buscando fuentes energéticas más adecuadas.
A.43. Inventad una magnitud que nos indique el rendimiento de un convertidor, independiente-
mente del tipo que sea.
Puesto que la función de un convertidor es transformar la energía que recibe14 de una parte del
sistema (mediante calor o trabajo de cualquier tipo) a la entrada, en energía útil para otra parte del
sistema en la salida, una manera adecuada de expresar lo eficientemente que realiza su función es
mediante el cociente entre la cantidad de energía del tipo deseado (útil para producir los cambios
que queremos) que suministra a la salida y la cantidad de energía que recibe a la entrada:
Como el trabajo o el calor que se le realiza y el que es realizado por el convertidor depende del
tiempo que está funcionando, es mejor expresar el rendimiento en función de la potencia desarro-
llada y potencia consumida (esto es algo que el fabricante sí puede saber, para unas condiciones
de funcionamiento determinadas). Así pues:
14
Ya sabemos que ni el calor, ni la energía son sustancias. No obstante, en numerosas ocasiones hablaremos de
“energía que entra o sale de un sistema” o de “calor que se absorbe o se desprende”. El lenguaje estricto sobre estos
aspectos resulta farragoso y nada práctico. Lo importante es que sepamos el significado físico correcto de lo que está
ocurriendo y que lo expresemos así si hace falta.
180
4. Calor, energía y cambios
En los convertidores eléctricos (motores, calentadores, bombillas, ..) se indica la potencia que
recibe del circuito eléctrico (la “potencia que gasta”).
Tipo de energía que “entra” Convertidor Tipo de energía útil que “sale” Rendimiento
Células fototérmicas Interna térmica (calor) 0’5
Radiación Células fotovoltaicas Eléctrica 0’15
Célula vegetal Química 0’01- 0’1
Estufa doméstica de gas Interna térmica (calor) 0’9
Química Pilas
Estufa doméstica de gas Eléctrica 0’5 - 0’75
Acumuladores Eléctrica 0’7
Motores a vapor Mecánica (trabajo) 0’3 – 0’4
Motores de combustión interna Mecánica (trabajo) 0’15 – 0’4
Cuba electrolítica Química (trabajo eléctrico) 0’4 - 0’6
Eléctrica Motores Mecánica (trabajo mecánico) 0’1 - 0’9
Bombillas incandescentes Radiación 0’05
Bombillas fluorescentes Radiación 0’35
Mecánica Alternador Eléctrica 0’98
A.44. Una placa solar fotovoltaica tiene una superficie de 4 m2 y está colocada en un lugar don-
de le llega la radiación solar a razón de 0'5 kW/m2 por término medio. Hallad la potencia eléc-
trica media que puede suministrar a la salida, y la energía eléctrica que puede suministrar en 12
horas. Rdo. 0’3 kW; 12960 kJ
A.45. Las bombillas llevan una inscripción que expresa la potencia que le realiza (que “entra” a
la bombilla, que “consume”) la red eléctrica normal cuando están funcionando. Teniendo en
cuenta la tabla anterior, qué potencia debe consumir una bombilla fluorescente para producir la
misma radiación que una incandescente de 100 W. Rdo. 14’3 W
Se consideran “fuentes energéticas” aquéllos sistemas que pueden utilizarse para producir cam-
bios que necesitamos. Podemos clasificarlas en fuentes no renovables y renovables.
Se trata de fuentes cuya cantidad disminuye según las vamos utilizando para impulsar otros cam-
bios. Las más utilizadas son el carbón, el petróleo (del que se extrae la gasolina y gases licuados
como el butano) y el gas natural (y el oxígeno necesario para que se quemen). Se trata de com-
bustibles “fósiles” llamados así porque proceden de la transformación de restos de organismos
que vivieron hace millones de años y quedaron enterrados.
181
4. Calor, energía y cambios
Son las más utilizadas, especialmente para el transporte de personas y mercancías y en las centra-
les eléctricas (centrales “térmicas”, que producen energía eléctrica a partir de la energía química
del combustible fósil + oxígeno).
Existen dos grandes problemas con este tipo de fuentes. En primer lugar, producen una gran
contaminación pues al quemarse generan CO2 y vapor de agua, junto con otros gases y partículas
tóxicas. El CO2 es el principal causante del calentamiento global de nuestro planeta (aumento del
efecto invernadero). El resto causan otros efectos como la lluvia ácida y la polución atmosférica.
El otro gran problema de los combustibles fósiles, es que se están agotando. El creciente “consu-
mo energético”, el aumento incontrolado de la población del planeta y el modelo de desarrollo
económico mundial, hacen prever un cercano agotamiento del petróleo. Con el ritmo de consumo
actual, por ejemplo, las reservas de petróleo se estiman entre unos 35 años (previsiones más pe-
simistas) a 50 años (previsiones más optimistas).
Teniendo en cuenta la gran cantidad de sustancias necesarias que se obtienen del petróleo y el
estado actual de nuestro planeta, no tiene mucha justificación seguir quemando petróleo en las
enormes cantidades en que lo hacemos.
El otro tipo de fuente energética no renovable son las nucleares (uranio principalmente). Aunque
su utilización produce muy poco CO2, los problemas que generan este tipo de fuente, radican en
los posibles accidentes, almacenamiento de residuos radiactivos de media y larga duración, tecno-
logía muy cara, elevados costes de seguridad, posibilidad de fabricar armas atómicas, etc. La
energía de la fusión nuclear (en vez de la fisión) eliminaría buena parte de los problemas, pero,
por ahora, no está disponible su utilización a gran escala.
Se trata de sistemas capaces de impulsar cambios, cuya cantidad no se ve afectada por su utiliza-
ción (“por mucho que se gaste hoy, mañana estará disponible en la misma cantidad”). La radia-
ción solar, los vientos, las mareas, el agua de los embalses en las centrales hidroeléctricas, la
biomasa (madera y plantas que se utilizan para producir combustibles menos contaminantes, es
renovable si se da tiempo para la repoblación forestal). El origen de todas las fuentes renovables
(y no renovables) es el Sol.
La investigación actual intenta producir convertidores cada vez más eficientes que funcionen a
partir de este tipo de fuentes (ved tabla anterior). Las placas solares y parques eólicos son cada
vez más abundantes, pero la demanda creciente de fuentes energéticas hace que su proporción en
relación a las fuentes no renovables no aumente como sería necesario.
A.47. ¿Qué pasaría si…? Todos los edificios tuviesen en sus tejados placas solares, se volviese al
uso de envases de vidrio retornables, se cambiasen todas las bombillas y aparatos eléctricos
existentes por otros de bajo consumo, se impulsara realmente el uso del tren y de las bicicle-
tas…(id completando la lista de posibles acciones y valorad los efectos de las mismas).
La tecnología para la utilización rentable de las fuentes renovables es cara, y los países desarro-
llados no la hacen asequible a los países pobres y en vías de desarrollo, que es precisamente don-
de se produce el mayor aumento de la población mundial. Los intereses a corto plazo parecen,
desgraciadamente, prioritarios a la conservación y mejora del medio ambiente. Hemos de luchar
por cambiar esta tendencia.
182
4. Calor, energía y cambios
A.48. Tan importante o más que los conocimientos que habéis adquirido de Física es la toma de
conciencia de los graves problemas del planeta producidos, sobre todo, por el uso y abuso de
fuentes energéticas no renovables en un mundo superpoblado. Elaborad un cartel en el que se
recojan estos problemas y posibles soluciones.
Recapitulación
A.49. Recapitulad lo que se ha tratado en el tema, expresando en vuestras propias palabras cuá-
les eran los problemas que nos habíamos planteado, qué respuesta podemos dar ahora y qué
ideas han sido importantes para llegar a esa respuesta. Haced una lista, también, de ideas es-
pontáneas que han surgido en las discusiones y por qué creemos que son erróneas.
- Confundir calor con temperatura (la invención del termómetro ayudó a diferenciar ambos
conceptos).
- Pensar que en una misma habitación hay objetos más fríos (normalmente los metales) que
otros (esto se debe a utilizar la sensación fisiológica del tacto en vez de un termómetro)
- Creer que el calor es una sustancia (como en la teoría del calórico)
- Pensar que el calor es una forma de energía que pueden tener los cuerpos
- Creer la temperatura de un cuerpo sólo puede aumentar calentándolo (también se puede hacer
mediante trabajo).
Conviene que sepáis justificar por qué esas ideas son erróneas, qué ideas, pruebas y evidencias
podemos aportar para demostrar que no son así.
1. Una persona confunde calor y temperatura. Utilizando un termómetro y la teoría del calórico,
poned ejemplos para que comprenda que no son lo mismo.
2. Sabemos que suministrando una cantidad de calor de 120 cal a un trozo de 24 g de un material,
su temperatura aumenta 10 ºC. Hallad el calor específico de dicho material. Rdo. 0’5 cal/gºC
3. ¿Con la cantidad de calor que desprende 1 litro de agua al enfriarse desde 100 ºC a 20 ºC,
cuánto se elevaría la temperatura de 10 kg de aluminio? (Utilizad los calores específicos dados en
las tablas para responder la pregunta). Rdo. 36'4 ºC
4. Hallad: a) Calor que deben absorber 90 litros de agua para elevar su temperatura de 15 ºC
(temperatura ambiente) a 70 ºC. b) Ídem que cederán al aire al enfriarse hasta la temperatura am-
biente. c) Si tardan en enfriarse de 70 a 45 ºC una hora, hallad la potencia térmica media, es decir,
la rapidez con que cede calor al ambiente. Rdo. a) 20691 kJ; b) 20691 kJ; c) 2’6 kW
5. Hallad la cantidad de calor que debe absorber el aire de un aula de (20 x 12 x 3) m, para elevar
su temperatura desde 8 ºC hasta 22 ºC. ¿Por qué es necesario seguir calentando una vez que se
alcanzan los 22 ºC? (Datos: calor específico del aire a presión constante: 0’22 kcal/ kg ºC; densi-
dad media del aire en ese intervalo de temperatura: 1’25 kg/m3). Rdo. 2772 kcal
6. ¿Qué significa que la capacidad calorífica de un objeto es 0’08 kcal/ºC? ¿Y 5 kcal/ºC? ¿Pueden
dos objetos de materiales distintos tener la misma capacidad calorífica?
183
4. Calor, energía y cambios
8. Tras introducir 200 g de agua en un calorímetro perfectamente aislado, medimos una tempera-
tura de equilibrio de 21’3 ºC. A continuación, se añaden 20 g de agua a 40 ºC y se alcanza una
temperatura final de 22’8 ºC. ¿Cuál es la capacidad calorífica del calorímetro? Rdo. 0’029 kcal/ºC.
9. ¿Qué cantidad de agua a 20 ºC debemos mezclar con 30 litros de agua a 80 ºC para que la
mezcla se quede a la temperatura del cuerpo humano (37 ºC). Rdo. 75’9 l.
10. Se introduce un objeto a 20 ºC cuya capacidad calorífica es 0’1 kcal/ºC en 200 g de agua a 90
ºC. Una vez alcanzada la temperatura de equilibrio, se saca el objeto y se introduce en 100 g de
agua a 0 ºC. ¿Cuál será la temperatura final del objeto? Rdo. 33’3 ºC.
11. Con la cantidad de calor que desprende 1 kg de agua a 0 ºC cuando pasa a hielo a 0 ºC, ¿qué
masa de plomo a la temperatura de fusión podría pasar a plomo líquido a la misma temperatura?
(Buscad los datos necesarios en el tema). Rdo. 13’6 kg
12. Un calorímetro de aluminio de 500 g de masa contiene 1210 g de agua, todo ello a 20 ºC. Si
introducimos 1 kg de mercurio sólido a su temperatura de fusión (-39 ºC), se alcanza una tempe-
ratura de equilibrio de 16’5 ºC. Hallad el calor latente de fusión del mercurio. (Buscad los datos
necesarios en el tema). Rdo. 2’8 kcal/ kg.
13. Un alumno piensa que el calor es una sustancia que pasa de los cuerpos más calientes a los
más fríos. Explicadle por qué sabemos que no es así
15. Calculad el aumento de temperatura del agua que se producirá en un calorímetro de Joule
cuando una pesa de 10 kg ha descendido 8 m, si su velocidad ha variado desde cero a 1 m/s en
dicho trayecto. La cantidad de agua del calorímetro es 0’2 kg. Rdo. 0’93 ºC.
184
4. Calor, energía y cambios
17. Utilizad las ideas de Joule y la teoría cinético corpuscular de la materia para explicarle a otra
persona qué es la energía interna, qué es la temperatura y cómo es posible elevar la temperatura
de un cuerpo sin calentarlo. Poned ejemplos en que se produzca una elevación de temperatura
mediante trabajo y otros en se produzca mediante calor.
18. Hallad la variación de energía interna de 200 g de agua cuando se enfría desde 20 ºC hasta
convertirse en hielo a -8 ºC. Rdo. Uterm = - 87’03 kJ
19. Mezclamos, en un calorímetro, tres muestras de agua: 200 g a 30 ºC, 100 g a 45 ºC y 400 g a
10 ºC. Hallar la temperatura de equilibrio, suponiendo despreciable la capacidad térmica del calo-
rímetro. Puesto que ya sabemos que la teoría del calórico no es adecuada, utilizad el principio de
conservación de la energía. Rdo. 20’7 ºC.
20. Un bloque de 2 kg de hierro se lanza por un plano inclinado con rozamiento con una veloci-
dad de 20 m/s y se para cuando ha ascendido verticalmente 12 m. Calculad: a) El aumento de
temperatura que experimentaría el bloque de hierro si sólo se calentara él. b) El aumento de
energía interna del bloque si, en la realidad, se mide un aumento de temperatura igual a la mitad
del valor hallado en el apartado anterior. a) 0’18 ºC; b) 82'8 J)
21. Un motor eléctrico es un convertidor. Uno de ellos se utiliza para realizar trabajo. Consume
una potencia eléctrica de 1’5 kW y realiza trabajo con una potencia de 1’2 kW. a) Hallad su ren-
dimiento. b) ¿Con qué potencia está realizando calor al medio ambiente. c) Energía eléctrica que
se le ha suministrado y trabajo mecánico que ha realizado durante 3 horas de funcionamiento, en
kWh y en joules. d) Si debido a una mala conservación, la potencia útil se reduce a 0’8 kW,
¿cuánto aumenta la potencia con que realiza calor al medio ambiente (potencia térmica)?
Rdo. a) 0’8 u 80 %; b) 0’3 kW; c) Energía suministrada: 4’5 kWh o 16200 kJ; trabajo mecánico realiza-
do: 3’6 kWh o 12960 kJ; d) pasa a ser 0’7 kW.
El primer convertidor que, a escala industrial, era capaz de transformar energía interna térmica en energía
mecánica, fue la máquina de vapor. Con sus cilindros de hierro y su corazón de fuego, sólo necesitaba
carbón, agua y un poco de aceite, para funcionar ininterrumpidamente allí donde se la colocase. No es
extraño que se difundiese rápidamente, modificando el transporte, la industria y toda la sociedad. Su ori-
gen está asociado al problema de la extracción del agua que inundaba muchas minas de carbón en la Ingla-
terra de finales del XVII. Savery y Newcomen fueron dos ingenieros que diseñaron máquinas que funcio-
naban con vapor, capaces de bombear fuera el agua de las minas de forma efectiva. Posteriormente ésta
primitiva máquina fue objeto de sucesivas mejoras, que dieron lugar a otras más eficientes.
185
4. Calor, energía y cambios
El vapor producido en la caldera entra a alta presión y temperatura en el cilindro metálico y empuja el
pistón hacia la derecha. Cuando el pistón alcanza la posición más alejada, la válvula A se cierra y la B se
abre. La inercia de la rueda hace que el pistón se mueva entonces hacia la izquierda y el vapor salga por la
válvula B, del cilindro al condensador refrigerado por agua fría (donde la presión y temperatura son meno-
res). Cuando el pistón llega a su posición más extrema, B se cierra y se abre de nuevo A, comenzando el
ciclo otra vez y así sucesivamente. El movimiento de vaivén del pistón se transmite a la rueda de la dere-
cha, que girará de forma continua (mientras funcione la caldera). El movimiento giratorio de dicha rueda
pudo ser aprovechado, para mover una sierra, una máquina de hilar, una rueda de paletas (barcos de vapor)
o incluso una locomotora, resolviendo muchas necesidades de una era industrial incipiente.
En la máquina de vapor una parte de la energía interna química del carbón se convierte en energía interna
térmica del vapor de agua (que se encuentra a alta temperatura y presión). A su vez, parte de dicha energía
interna térmica, se transformará en energía mecánica del émbolo y demás piezas móviles del sistema. En
una máquina de este tipo siempre hay muchas pérdidas, ya que es imposible evitar que los propios elemen-
tos de la máquina, así como el exterior, se calienten. Además, para que la máquina pueda funcionar cícli-
camente es imprescindible un foco frío o condensador a menor temperatura que el foco caliente o caldera,
por lo que parte de la energía interna térmica del vapor será cedida al refrigerante. Todo ello hace que de
cada 100 J de energía, tan sólo unos 20 se aprovechen para producir los cambios deseados. Aún así, la
potencia que se podía conseguir, superaba con mucho, la de las ruedas hidráulicas y molinos de viento (a
finales del XIX ya había máquinas de vapor capaces de desarrollar potencias del orden de 2·106 W). Ello,
junto con la posibilidad de trasladarlas o emplearlas para mover barcos, trenes y automóviles, hizo que su
uso se generalizase y que al siglo XIX se le conociese con el sobrenombre de la era del vapor.
Este proceso no estuvo exento de dificultades ya que muchas personas veían en la máquina de vapor un
competidor que hacía peligrar sus puestos de trabajo. No obstante, eso sólo ocurrió al principio ya que el
uso creciente de máquinas de vapor pronto permitió la producción en masa de muchos bienes (por ejem-
plo, prendas de ropa). Por otra parte, su adaptación para mover trenes, barcos y automóviles, supuso un
enorme impulso al transporte y a todo lo que gira alrededor del mismo como la industria siderúrgica (ten-
dido de millones de km de vías de ferrocarril), el comercio, los viajes, etc. A título de ejemplo, baste decir
que viajes cómo la travesía del Océano Atlántico que hasta entonces duraban meses, con el uso de los
barcos a vapor se pudieron realizar en días.
La máquina de vapor exigía, no obstante, calderas muy grandes y pesadas. Además, el hecho de que el
vapor producido en la caldera tuviese que ser utilizado en otro sitio, para mover un émbolo en un sentido y
en otro que, a su vez, había de transformarse en un movimiento giratorio de una rueda, hacía que el proce-
so resultase costoso y que se desperdiciara una gran cantidad de la energía del combustible. Estos incon-
venientes impulsaron la búsqueda de otros sistemas que proporcionasen directamente un movimiento gira-
torio, sin gastar tanto combustible. Este fue el caso de la turbina de vapor (a principios del siglo XX, era
ya posible construir turbinas de vapor de más de 50·106 W de potencia) y, más tarde de los motores de
combustión interna (motores de explosión que utilizan derivados del petróleo como fuentes de energía).
Poder disponer de grandes cantidades de petróleo, hizo que la industria de los vehículos que utilizaban
este tipo de motores se convirtiese, a mediados del siglo XX, en una de las más importantes, con todo lo
que ello implica respecto a la construcción de carreteras y al desplazamiento de mercancías y viajeros por
todo el mundo. El uso de todo tipo de máquinas térmicas para disponer de energía, basadas en combusti-
bles fósiles, ha hecho también que la concentración de CO2 en la atmósfera pasara de 280 ppm a 400 ppm
en los últimos tres siglos, provocando un aumento del efecto invernadero en el planeta, que es necesario
frenar y detener antes de que produzca cambios irreversibles desastrosos.
186
TEMA 5. LA CORRIENTE ELÉCTRICA
Este capítulo está destinado a estudiar la corriente eléctrica (movimiento organizado de cargas),
en su forma más simple: el desplazamiento de electrones en un solo sentido a lo largo de un hilo
conductor (corriente continua en conductores metálicos).
No cabe duda de la importancia que tiene la electricidad en la sociedad actual. Para percatarse de
ello basta pensar en la gran cantidad de aparatos y máquinas que la utilizan para funcionar: telé-
fono, ordenadores, electrodomésticos, vehículos, etc. La electricidad permitió disponer cómoda-
mente de la energía necesaria en el lugar y momento precisos. Algunos aparatos y máquinas eléc-
tricas desde la simple bombilla a la lavadora, el teléfono, el frigorífico, aerogeneradores, etc.,
tienen un papel esencial en la mejora de las condiciones de vida de muchos seres humanos.
Comenzaremos este tema preguntándonos de qué forma podemos conseguir corriente eléctrica
continua. Posteriormente, introduciremos una magnitud adecuada para medir la intensidad de una
corriente y realizaremos una pequeña investigación para establecer de qué factores depende dicha
intensidad (lo que nos llevará, a su vez, a introducir nuevas magnitudes y a buscar relaciones en-
tre ellas). Finalmente, profundizaremos en nuestro estudio mediante consideraciones de trabajo y
energía, analizando algunos efectos de la corriente eléctrica que ponen de manifiesto su capaci-
dad para producir transformaciones.
El primer problema que vamos a plantearnos es cómo conseguir una circulación de carga eléctri-
ca por un hilo conductor (por ejemplo, un cable de cobre), en un sentido determinado. Recorde-
mos que, aunque la materia se presenta habitualmente neutra, existe la posibilidad de electrizar
diversos objetos con cargas eléctricas de distinto signo y que una carga neta negativa significa un
exceso de electrones mientras que una carga neta positiva indica un defecto de electrones. (Con-
viene revisar lo que, se estudió en cursos anteriores sobre fenómenos de electrización por frota-
miento y su explicación).
187
5. Corriente eléctrica
A.1. ¿Cómo utilizar dos cuerpos electrizados para hacer circular electrones por un cable?
Una posibilidad sería utilizar dos esferas metálicas iguales, aisladas y cargadas eléctricamente
con carga neta de distinto signo (una positiva y la otra negativa). Si las unimos mediante un hilo
conductor, cabe esperar que los electrones de la esfera con carga neta negativa se muevan por el
hacia la esfera con carga neta positiva que los atraerá haciendo una fuerza eléctrica sobre ellos.
-
Q+ Q
En un trozo de metal descargado (es decir, sin carga neta), hay millones de electrones que se
mueven entre una red de iones positivos (o cationes). Sabemos, por ejemplo, que en solo 63’5 g
de cobre, hay 6·1023 átomos de cobre y que cada uno de ellos aporta un electrón capaz de mover-
se entre dichos iones positivos (también llamados restos atómicos), de manera que un modelo
sencillo y útil es pensar en un trozo de cobre como una especie de red tridimensional en la que los
nudos serían los iones positivos de cobre (con 29 protones en el núcleo y 28 electrones a su alre-
dedor), y una “nube” o “mar” de electrones (muchísimo más pequeños) que pueden moverse li-
bremente por la red. En la figura siguiente se representa esquemáticamente un trozo de un cable
metálico, en donde se aprecian algunos cationes y parte del mar de electrones que hay entre ellos.
Los electrones libres no sufren fuerza resultante alguna (las fuerzas repulsivas entre electrones se
compensan con las atractivas entre electrones e iones) excepto si chocan con algún ion que esté
desplazado de su posición de equilibrio. Puesto que los electrones se mueven al azar (en todas
direcciones) y los iones vibran, se están produciendo choques continuamente. El tiempo medio
entre dos choques consecutivos dependerá de la velocidad de los electrones y de la frecuencia con
que vibran los iones. Cuanto mayor es la temperatura, más frecuentes son los choques de los elec-
trones con la red de iones (porque aumenta la amplitud de las vibraciones) y viceversa.
Al conectar con un cable de cobre las dos esferas cargadas, los electrones existentes en la esfera
cargada negativamente y los propios del cable, son atraídos por la carga positiva de la otra esfera
con el resultado de un movimiento del mar de electrones que se suma a la alta velocidad (pero
caótica) de los electrones cuando no se ejerce fuerza eléctrica resultante sobre ellos. Entre choque
y choque los electrones sufren una aceleración (cambio de velocidad) en la dirección y sentido de
la fuerza eléctrica exterior que actúa sobre ellos, lo que se traducirá en un movimiento neto del
mar de electrones según esta dirección y sentido. A medida que aumente la rapidez de dicho mo-
vimiento, aumentará también el número de choques por unidad de tiempo que se producen según
esta dirección, lo que implica la aparición de una “fuerza de frenado” opuesta a la fuerza exterior.
Podemos imaginar la situación de equilibrio (que se produce de modo prácticamente instantáneo),
como una situación en la que el "mar de electrones" se desplaza con una velocidad constante muy
pequeña (aproximadamente 10-4 m/s, frente a los 106 m/s de los electrones individualmente), lla-
mada velocidad de arrastre.
188
5. Corriente eléctrica
Así pues: el mar de electrones se desplaza como un todo cuando hay una fuerza eléctrica exterior
que actúa sobre él y lo hace a la velocidad de arrastre.
En el ejemplo propuesto sí que hay una fuerza eléctrica exterior al mar de electrones (la ejercida
por la carga positiva de la esfera de la izquierda) y, por tanto, el movimiento neto de los electro-
nes libres tendrá lugar desde la esfera con carga neta negativa a la otra esfera idéntica pero con
carga neta positiva, con lo que la carga negativa de la esfera derecha disminuirá. Fijémonos que
el proceso es del todo equivalente a decir que la esfera derecha gana carga positiva y la de la
izquierda la pierde. De hecho, debido a una confusión histórica, se asignó a la corriente eléctrica
el sentido que correspondería a un movimiento de cargas positivas. Hoy sabemos que las cargas
positivas de los átomos se hallan en el interior del núcleo y no pueden desplazarse libremente por
el hilo conductor pero, dado que el movimiento de electrones en un sentido es equivalente a un
movimiento de carga positiva en sentido contrario, en lugar de rectificar se prefirió mantener el
sentido atribuido originariamente a la corriente eléctrica, de modo que:
Corriente eléctrica
A partir de ahora, cuando nos refi-
ramos al sentido de la corriente
eléctrica lo haremos pensando en el
desplazamiento de unas hipotéticas
cargas positivas (no confundir con
los iones positivos de la red metáli-
ca), siempre en sentido contrario al
= resto positivo
movimiento real de los electrones). = electrón libre
movimiento del
mar de electrones
A.2. La corriente eléctrica también se puede producir en situaciones más complejas que la ex-
puesta anteriormente, tal y como se muestra en el cuadro siguiente. En todas las situaciones pro-
puestas el valor absoluto de la carga Q1 es mayor que el valor absoluto de la carga Q2. Analizad
cada caso y predecid hacia dónde iría el sentido de la corriente.
a) Q1+ Q2+
Q1+ Q=0
b)
Q1- Q2-
c)
Q1+ Q1+
d)
189
5. Corriente eléctrica
Interpretar lo que ocurre en el caso d) es más complejo, ya que en la situación descrita ambas
esferas están cargadas positivamente con la misma carga neta. La única diferencia es el tamaño
de la esfera. ¿Cómo es posible que en este caso se produzca también corriente? Podemos com-
prender lo que sucede si consideramos un problema parecido pero con una corriente de agua:
En la situación descrita en la figura, la cantidad de agua sería equivalente a la carga neta positiva
y la corriente de agua que se establece a la corriente eléctrica. Los litros de agua en ambos reci-
pientes son los mismos, pero el nivel es mayor en el recipiente de la izquierda que en el de la
derecha por lo que, en el momento en que se abra la llave, se establecerá una corriente de agua
por la tubería que cesará en cuanto los niveles de agua en ambos depósitos se igualen. Vale la
pena reflexionar sobre el hecho de que cuanto mayor sea la diferencia de nivel más intensa
será la corriente de agua que se establezca. Dicha corriente lleva asociada una energía que
puede utilizarse para realizar diversas transformaciones (por ejemplo mover unas paletas).
[Link] las ideas introducidas en los párrafos anteriores con el fin de explicar los resultados
experimentales recogidos en el cuadro anterior.
190
5. Corriente eléctrica
El nivel de carga positiva existente en cada una de las esferas anteriores es equivalente al nivel
de agua en los depósitos de la figura. La corriente de agua siempre circula desde donde hay más
nivel a donde hay menos y análogamente sucede con la corriente eléctrica que siempre va desde
donde el nivel de carga positiva es mayor a donde es menor. Dicho nivel está relacionado de al-
guna manera con la densidad de carga positiva existente. En el ejemplo d) anterior, es cierto
que la carga neta de ambas esferas es la misma, pero en la pequeña el nivel de carga es más alto
al tener la misma cantidad de carga en un espacio más pequeño, por eso la corriente va de iz-
quierda a derecha. Análogamente se puede explicar cualquiera de los restantes casos. En el a) el
nivel de carga positiva es mayor en la esfera de la izquierda y lo mismo ocurre en el caso b). Sin
embargo en el c) el nivel de carga positiva es mayor en la esfera de la derecha.
En electricidad existe una magnitud llamada potencial eléctrico que es tanto mayor cuanto ma-
yor es el nivel de carga positiva existente. La unidad en que se mide el potencial es el voltio (V).
De los ejemplos anteriores se deduce que: La corriente eléctrica (entendida como un movimien-
to de carga positiva) siempre circulará de mayor a menor potencial hasta que los potenciales
de ambas esferas se igualen. ¿Cuánto tiempo tarda en ocurrir esto? Lo cierto es que muy poco.
Si queremos mantener la corriente eléctrica necesitamos de un dispositivo que, a su vez, manten-
ga constante la diferencia de potencial (o nivel de carga positiva) existente. A continuación abor-
daremos este problema considerando de nuevo el símil hidráulico ya manejado.
A.4. En la figura se describe un circuito hidráulico cerrado en el que la corriente de agua circu-
la constantemente en sentido contrario a las agujas del reloj. Explicad con el mayor detalle posi-
ble cómo funciona y cuál es la función de la bomba de agua.
La bomba realiza trabajo venciendo la fuerza de la gravedad para subir el agua desde B hasta A
aumentando así la energía potencial gravitatoria. El agua subida se mueve espontáneamente de A
a B por fuera de la bomba. En esa caída devuelve la energía potencial ganada (por ejemplo, puede
hacer girar unas pequeñas paletas colocadas de forma adecuada en medio de la corriente).
De forma similar, el circuito de corriente eléctrica más simple constaría de un generador (por
ejemplo, una pila) uno de cuyos polos (el positivo) estaría a mayor potencial que el otro (el nega-
tivo). La corriente eléctrica sale del polo positivo y circula espontáneamente hacia el negativo (de
mayor a menor potencial) a través de un hilo conductor. La pila utiliza energía química para rea-
lizar el trabajo necesario para “subir” la carga positiva que le va llegando al polo negativo (menor
191
5. Corriente eléctrica
potencial) hasta el polo positivo (mayor potencial) venciendo la fuerza de repulsión eléctrica que
se opone a ello.
Cuando un generador hace que pase por su interior carga positiva, dicha carga (lo mismo que el
agua del símil anterior) gana energía (suministrada por el generador) que luego liberará al mover-
se por el cable en el circuito exterior al generador (manteniendo el ventilador funcionando, en-
cendida una bombilla, caliente un horno, emitiendo radiación, etc.). Cuanto mayor sea la diferen-
cia de "nivel" (de potencial) más trabajo podrá realizar la corriente fuera de la pila (o, dicho de
otro modo: más energía podrá transferir al exterior del circuito). Cuando un circuito funciona en
régimen estacionario, la cantidad de energía aportada por el generador ha de ser igual a la que el
circuito transfiere al exterior del mismo (en un tiempo dado).
La diferencia de potencial existente entre los extremos del generador se mide con un aparato lla-
mado voltímetro. Esta diferencia de potencial se mantiene constante gracias a que el generador
"coge" la carga positiva que le llega por el cable a su polo negativo y la traslada por su interior a
su polo positivo, realizando trabajo para vencer la fuerza de repulsión eléctrica (para lo cual ha de
consumir una energía). Las pilas o baterías son generadores que obtienen dicha energía de las
reacciones químicas que ocurren en su interior, por eso se "gastan" con el tiempo.
En corriente eléctrica a la diferencia de potencial existente entre dos puntos dados de un circuito
(de A a B) se la suele designar como "V" y siempre es el potencial mayor menos el menor (en
este caso VA - VB).
Hemos visto cómo podemos conseguir que circule corriente eléctrica constante por un hilo con-
ductor. Otro aspecto de interés es la medida cuantitativa de la intensidad de una corriente. De
acuerdo con lo dicho hasta aquí, podemos pensar en un hilo conductor por el que circula una co-
rriente y en la carga que atraviesa una sección del mismo (como si le hiciéramos un corte trans-
versal) en un tiempo dado. De dos conductores iguales parece claro que aquel cuya sección trans-
versal sea atravesada por una cantidad de carga “q” mayor, en un tiempo dado “t” (igual para
ambos), será por el que circule una corriente eléctrica más intensa.
A.5. Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, razonad cuál de las siguientes expresio-
nes es la más adecuada para la intensidad de corriente: I=t/q; I= q·t; I= q+ t; I= q/t.
192
5. Corriente eléctrica
Una intensidad de 1 A significa que cada segundo la sección transversal (perpendicular al cable)
del conductor, será atravesada por una carga total de 1 C.
A.6. ¿Qué significa una intensidad de 0'2A en un punto de un cable conductor? ¿Qué carga atra-
vesará una sección transversal de ese cable en 15 minutos? ¿A cuántos electrones corresponde?
¿En qué sentido se mueven dichos electrones? (carga de un electrón -1'6·10-19 C).
Rdo. 180 C; 1'125·1021 electrones.
A.7. ¿Cuánto tiempo ha de estar circulando una corriente de 0’5 A para que una sección trans-
versal de un conductor dado sea atravesada por una carga total de 2’5 C? Rdo. 5 s.
Conviene tener en cuenta que la intensidad de la corriente cerca del polo positivo es la misma que
cerca del polo negativo y que lo mismo ocurre antes y después de una bombilla o de cualquier
otro elemento que pueda haber en el circuito. En el caso de que exista una bifurcación, la suma de
las intensidades por todas las ramas será igual a la intensidad en cualquier punto del cable antes o
después de dicha bifurcación. En el esquema siguiente se representa un circuito en el que el cable,
en un punto dado, se divide en dos ramas. Cada pequeña esfera indica una bombilla.
I Recargable
I1 I1 I = I1 + I2
I I
I2 I2
193
5. Corriente eléctrica
A.8. Partiendo del modelo de corriente eléctrica como desplazamiento de carga por un hilo con-
ductor, señalad a modo de hipótesis de qué factores cabe esperar que dependa su intensidad.
Cabe esperar que la intensidad dependa de la diferencia de potencial existente entre los extremos
del hilo de modo que, cuanto mayor sea esta, mayor resulte también la intensidad producida.
También deberá influir la naturaleza del hilo conductor (no será lo mismo si es cobre que hierro u
otro metal). Para un hilo de un cierto metal, la hipótesis más sencilla es que la intensidad I de
corriente y la diferencia de potencial V sean directamente proporcionales:
V=R·I
En la expresión anterior R es una constante cuyo valor viene determinado por las características y
naturaleza del hilo conductor empleado.
A.9. Diseñad una experiencia sencilla con la que poder contrastar la hipótesis anterior.
Podemos diseñar una experiencia en la que dispongamos de un circuito que nos permita disponer
de diferencias de potencial variables y conocidas entre los extremos de un hilo conductor dado y
medir la intensidad de corriente que circula por él en cada caso. Conviene realizar unas cinco
medidas diferentes y recoger los resultados en una tabla como la siguiente:
V (voltios) V1 V2 V3 V4 V5
I (amperios) I1 I2 I3 I4 I5
Cabe pensar que la hipótesis se cumple, si al dividir cada diferencia de potencial entre su intensi-
dad correspondiente, el cociente permanece prácticamente constante o, mejor aún: si al represen-
tar los valores de V frente a los de I se obtiene una línea recta.
A.10. Proceded a la realización del experimento y al análisis de los resultados que se obtengan.
V
La ecuación obtenida se puede expresar como: R
I
Dicha expresión conoce con el nombre de Ley de Ohm para un conductor, por haber sido este
científico (1789-1854) el que la estableció. En realidad, no todos los conductores siguen dicha
ley, a los que sí lo hacen se les llama conductores óhmicos. Para un conductor de este tipo, el
cociente entre la diferencia de potencial entre sus extremos y la intensidad de la corriente
que lo atraviesa es constante. Eso significa, por ejemplo, que si la intensidad de la corriente
194
5. Corriente eléctrica
Si un trozo de un conductor tiene un valor de R muy grande en comparación con un segundo tro-
zo, de acuerdo con la ley de Ohm, para conseguir que pase por el la misma intensidad de corrien-
te será necesario que entre sus extremos apliquemos una diferencia de potencial mucho mayor
que en el segundo; luego, la constante R mide la dificultad que presenta un conductor al paso de
la corriente y por eso se le llama resistencia.
Para medir la resistencia se utiliza como unidad del sistema internacional el ohm (ohmio). Su
símbolo es: . 1 es la resistencia de un hilo conductor tal que al aplicar una diferencia de po-
tencial de 1 V entre sus extremos, la intensidad de la corriente que circula por él es de 1 A.
Significa que el cociente entre la diferencia de potencial entre sus extremos y la intensidad de la
corriente que circula por él será siempre 2, es decir: si la diferencia de potencial es 1 V, la inten-
sidad será 0’5 A; si la diferencia de potencial es 10 V, la intensidad será 5 A, etc.)
A.14. ¿A qué puede deberse la mayor o menor resistencia que presenta un hilo conductor al paso
de corriente a través del mismo?
Sabemos que no todos los materiales conducen por igual la corriente eléctrica. A los que condu-
cen bien la corriente se les llama conductores. Entre ellos se encuentran la plata y el cobre. Los
que conducen muy mal la corriente como, por ejemplo, la goma dura o el azufre, se les llama
aislantes. En general, todos los materiales presentan una cierta resistencia al paso de la corriente.
Así por ejemplo, un hilo de cobre de 1 m de longitud y 1 mm2 de sección presenta una resistencia
al paso de la corriente eléctrica de 0’017 frente a los 0’1 si el hilo fuese de hierro. La resis-
tencia al paso de la corriente es responsable de que los aparatos eléctricos se calienten cuando
funcionan. A veces este efecto se busca deliberadamente (estufas y hornos eléctricos), pero en
todos los demás casos, parte de la energía eléctrica que podríamos utilizar para diversos usos
(moler café, desplazar un vehículo, escuchar la radio, etc.) se pierde debido a ese calentamiento.
Existen metales para los que la resistencia al paso de la corriente es prácticamente nula por deba-
jo de una temperatura determinada (temperatura crítica). Este fenómeno se llama superconducti-
vidad y fue descubierto en 1911 por el físico holandés H. Kamerling Onnes. Así, por ejemplo, la
195
5. Corriente eléctrica
temperatura crítica del mercurio es de -268’8 ºC. De hecho se han observado corrientes eléctricas
en anillos metálicos superconductores que se han mantenido durante años sin apenas debilitarse.
(Naturalmente es preciso gastar energía en mantener el anillo a la temperatura adecuada). En la
actualidad se está investigando intensamente en la obtención de materiales que presenten super-
conductividad a temperaturas más altas. Una de las líneas de investigación es trabajar con unos
nuevos materiales que tienen óxido de cobre en su composición (llamados cupratos). Con estos
materiales se pudo alcanzar en 1993 una temperatura crítica de -138 ºC.
La ley de Ohm indica que la intensidad de la corriente que circula por un hilo conductor depende
de la diferencia de potencial existente entre los extremos de éste y de la resistencia del mismo al
paso de la corriente. Hemos visto que dicha resistencia varía según la naturaleza del material (pla-
ta, cobre, mercurio, hierro, …) y la temperatura a la que se encuentre. Otros factores que también
influyen en el valor de la resistencia son la longitud y el grosor del hilo empleado.
A.15. Señalad, a título de hipótesis, que relación cabe esperar que exista entre la sección S, la
longitud L y la resistencia R, de un hilo conductor dado.
Cabe pensar que la resistencia al movimiento del mar de electrones sea tanto L
mayor cuanto mayor sea la longitud y menor la sección. Los resultados experi- R
S
mentales verifican esta suposición y la ecuación que refleja dichos resultados es:
La constante se denomina "resistividad" y depende (para una temperatura dada) de la naturaleza
del material de que esté hecho el cable. En unidades internacionales se mide en · m.
Si en la expresión anterior suponemos que L = 1 m y que la sección sea de 1 m2, se obtiene que el
valor de la resistencia y de la resistividad coinciden, por tanto, podemos afirmar que la resistivi-
dad de un material es numéricamente igual a la resistencia de un trozo de 1 m de longitud y 1 m 2
de sección de dicho material. De acuerdo con ello, un cable de cobre de 1 m de longitud y 1 m2
de sección presentará una resistencia de 1’2·10-6 · m.
En la tabla siguiente se dan los valores de la resistividad de algunos materiales.
196
5. Corriente eléctrica
A.17. Calculad qué longitud de cable de cobre de 5 mm2 de sección hemos de disponer para ob-
tener una resistencia de 12 . Rdo. 3'53 km
A.18. Hallad la resistencia de 100 m de cable de hierro de 3 mm2 de sección. Rdo. 3'33.
A.19. Comparad las resistencias de 2 cm de hilo de cobre de 0’5 mm2 de sección con la de un
cilindro de grafito (mina de lápiz) de igual longitud y sección. Si la diferencia de potencial (ddp)
entre sus extremos es 10 V, ¿cuánto valdrá la intensidad de la corriente que los atraviesa? Si la
intensidad de la corriente fuera de 0’1 A, ¿cuál sería la ddp entre sus extremos?
Rdo. Cobre: 6'8·10-4 ; grafito: 1’4 . I= 14706 A en el hilo de cobre, e I = 7’14 A en el grafito. 6'8·10-5 V en el
cobre y 0’14 V en el grafito.
En la figura anterior, el generador se indica mediante dos líneas paralelas, la resistencia exterior
al generador se ha representado por la línea quebrada y el interruptor por los dos puntos contiguos
que pueden conectarse o desconectarse. En los tramos en los que la línea es recta se supone que
no existe resistencia apreciable al paso de la corriente (se pueden dibujar de la longitud que se
quiera). Ello implica que todos los puntos de un tramo rectilíneo de un circuito como el anterior
se encontrarán al mismo potencial (por ser R = 0, según V = I·R). Por el contrario, la presencia de
una resistencia supone la existencia de una “caída de potencial”. Otra forma de representar una
resistencia es mediante:
R
Nota: Este tema se ha diseñado de tal forma que, si el profesor lo considera conveniente, se
pueda saltar desde aquí directamente al apartado 6 (sin tratar 4 y 5). No obstante, debe te-
nerse en cuenta que esta opción supone no poder justificar adecuadamente el concepto de
diferencia de potencial en términos de trabajo y energía.
Sabemos que dos cuerpos cargados con cargas q1 y q2, que podamos considerar como puntuales,
se ejercen entre sí una fuerza que viene dada por la Ley de Coulomb:
q1 q 2
FK
r2
En la expresión anterior, K es una constante que depende únicamente del medio y r la distancia
entre las cargas. El valor de la constante K en el vacío es de 9·109 Nm2/C2.
197
5. Corriente eléctrica
A.20. Hallad la fuerza que ejercerán dos cargas positivas de 10-9 C separadas 10 cm sobre un
protón que se halla a 20 cm de una de ellas y a 30 cm de la otra, sobre la línea que las une.
Dato: Carga del protón 1'6 ·10-19 C. Rdo. F=5'2·10-17 N.
Es fácil calcular la fuerza entre dos partículas cargadas, pero ¿cómo tiene lugar esta interacción?.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que se trataba de una interacción instantánea a distancia,
podemos pensar que una carga Q crea “algo”, que llamaremos campo eléctrico, que atraviesa
todo el espacio y la materia que le rodea pero que sólo puede ser detectado cuando colocamos
una carga, q, en uno de los puntos de dicho espacio. Esto supone pensar que la interacción se
produce en dos fases: primero la carga Q crea un campo eléctrico y, segundo, dicho campo
interacciona con cualquier carga que esté en contacto con él, ejerciéndole una fuerza.
A.21. ¿Cómo podemos medir lo intenso que es el campo eléctrico en un punto dado del mismo?
Si sólo podemos detectarlo cuando ejerce fuerzas sobre objetos cargados, se podría colocar en
dicho punto una carga “testigo”, q, y medir la fuerza que el campo ejerce sobre ella. Pero como
dicha fuerza dependerá del valor de la carga testigo (si ponemos q, 2q, 3q, mediríamos F , 2 F ,
3 F ) podemos caracterizar la intensidad del campo eléctrico en un punto, independientemente de
la carga testigo, mediante la magnitud F , que llamaremos “intensidad del campo eléctrico” y
q
representaremos por E , (de esta forma, siempre obtenemos la fuerza que el campo ejerce sobre
cada unidad de carga, sea cual sea el valor de la carga q de prueba). Puesto que la dirección y
sentido de la fuerza dependerá del signo de la carga testigo, se debe tomar un acuerdo: La
intensidad del campo eléctrico en un punto es una magnitud cuyo valor coincide con el de la
fuerza que sufríria una unidad de carga positiva si se colocara en dicho punto. El símbolo de
su unidad es N/C.
F
E
En general: q
En la expresión anterior, q es la carga (con el signo que le corresponda) coloca en un punto dado
de un campo eléctrico y F la fuerza que el campo ejerce sobre dicha carga.
A.22. ¿Qué significa que la intensidad del campo eléctrico en un punto es 1 N/C? ¿Y 2 ·10-2 N/C?
A.23. Utilizando la ley de Coulomb, hallad el módulo de la intensidad del campo eléctrico
creado por una carga puntual Q a una distancia “r” de la misma. A continuación aplicad la
expresión obtenida para hallar el campo eléctrico (módulo) creado por Q = 10-6 C en el aire
(K= 9·109 U.I), en los puntos que se encuentran a 1, 2 y 3 m de distancia de ella. Representad, a
escala, los vectores correspondientes. Rdo. E1 = 9000 N/C; E2 = 2250 N/C; E3 = 1000 N/C.
A.24. Dibujad un vector que represente la intensidad del campo eléctrico creado por una carga
positiva Q = 2 C en un punto A próximo a la misma, en los siguientes casos: a) si colocamos en
A una carga de 0'1C, b) ídem de 0'5 C, c) ídem de -0'1 C, d) nada.
A.25. Sabiendo que E en un punto dado se dirige horizontalmente hacia la derecha y su módulo
es de 3·103 N/C. ¿Qué fuerza sufrirá una carga de 10-6 C si la colocamos en dicho punto? ¿y si
es negativa y del mismo valor? Haced un dibujo representativo de ambos casos. Rdo. F= 3·10-3N
198
5. Corriente eléctrica
Un campo eléctrico puede ser representado mediante líneas de fuerza. Estas consisten en líneas
orientadas que indican, en cada punto de ellas, la dirección y sentido de la fuerza que el campo
ejercería sobre una pequeña carga testigo positiva si la colocásemos en dicho punto. A modo de
ejemplo, en la actividad siguiente abordaremos la representación del campo eléctrico en un caso
particularmente sencillo.
A.26. Proceded a representar mediante flechas, el campo eléctrico alrededor de una esfera:
a) Que se halla electrizada con carga Q positiva.
b) Ídem con la misma carga negativa, de valor absoluto menor que el de la anterior.
¿Qué le ocurriría a una pequeña carga de prueba q positiva que se colocase inicialmente en re-
poso en un punto de las inmediaciones de cada una de dichas esferas?
Conviene tener en cuenta que el caso considerado se trata de una situación particular y que el
esquema puede ser diferente según cómo estén distribuidas las cargas creadoras del campo. Los
esquemas correspondientes al ejemplo propuesto son:
Conviene tener en cuenta que, aunque los dibujos están en dos dimensiones, las líneas de fuerza
están dirigidas en las tres direcciones del espacio. Como el módulo de la intensidad del campo
eléctrico creado por una carga puntual Q viene dado por E = kQ/r2, las zonas en las que la inten-
sidad del campo tendrá el mismo valor son superficies esféricas concéntricas.
En cuanto a la cuestión que se plantea al final de la actividad, es importante destacar que la carga
q por el hecho de encontrarse libre dentro de un campo eléctrico, estará sometida a una fuerza
F q E , de modo que dicha carga se moverá dentro del campo en el sentido de una línea de
fuerza. De esta forma es posible comenzar a pensar en la posibilidad de aprovechar la energía
cinética de millones de cargas (por ejemplo electrones) situadas en el seno de un campo eléctrico
para producir determinadas transformaciones materiales (movimiento de unas piezas, ilumina-
ción, calefacción, etc.).
A.27. Si colocamos una carga testigo de 1C en un punto, se ve sometida a una fuerza de 5 N.
¿Cuál será el valor de la intensidad de campo? ¿Y si la carga fuese de -2C? Rdo. 5·106 N
En un circuito eléctrico como el que venimos considerando, el hecho de que entre los polos o
bornes del generador exista una diferencia de portencial constante y uno se mantenga cargado
positivamente y el otro negativamente, contribuye a que a lo largo del hilo conductor exista un
campo eléctrico constante y, por tanto, a que haya una fuerza también constante sobre el mar de
electrones. Dicha fuerza, una vez que el ciruito está funcionando en régimen estacionario, es la
responsable de que los electrones libres se desplacen por el cable desde el polo negativo al
199
5. Corriente eléctrica
positivo, aunque no produce aceleración neta porque, como ya hemos comentado, existe a su vez
una fuerza de frenado debida a los choques, la cual aumenta con la velocidad de los electrones,
alcanzándose rápidamente un movimiento global y ordenado del mar de electrones en su conjunto
con una velocidad promedio constante1.
Podemos plantear otra forma de caracterizar lo intenso que es un campo eléctrico, teniendo en
cuenta que las fuerzas eléctricas son conservativas, es decir, se hallan asociadas a una energía
potencial eléctrica que, como sabemos, implica que existe distinta capacidad de realizar cambios
dependiendo de la posición relativa de las cargas que formen el sistema considerado (aná-
logamente a lo que ocurría con la fuerza de la gravedad y con la fuerza elástica).
A.28. Dibujad dos cargas, Q y q, del mismo signo, separadas por una distancia “r” e inicialmen-
te en reposo. Razonad qué pasará con la energía potencial del sistema si q se acerca o se aleja
de Q(que consideraremos fija). Repetid lo mismo, suponiendo que son de diferente signo. (Se ha
tomado el acuerdo de asignar el valor 0 a la energía potencial eléctrica correspondiente a
una separación infinita de las cargas, es decir: Ep = 0).
La actividad anterior debe habernos permitido llegar a la conclusión de que la energía potencial
de dos cargas del mismo signo es una cantidad positiva que disminuye cuando se alejan (y
aumenta cuando se acercan). Por el contrario, si se trata de dos cargas de distinto signo, la energía
potencial eléctrica es negativa y disminuye cuando se acercan (aumentando cuando se alejan,
hasta alcanzar el valor 0 correspondiente a una separación infinita de las cargas).
Supongamos que el sistema de la figura, formado por dos cargas positivas, cambia del estado A al
estado B. Como ya sabemos el trabajo realizado por la fuerza eléctrica (fuerza interior conserva-
tiva), se podrá expresar como:
+
Estado A
+
q·E
.
+
De acuerdo con la expresión anterior, podemos ver que siempre que se trate de una transforma-
ción espontánea (el trabajo realizado por la fuerza eléctrica del campo sea positivo), la energía
potencial eléctrica disminuirá de modo que EpB EpA. Por el contrario, si el trabajo realizado por
la fuerza eléctrica es negativo, la transformación es forzada y la energía potencial aumentará.
(Siempre partiendo de una situación inicial de reposo).
1
Aunque esa velocidad es pequeñísima, los efectos de la corriente eléctrica se transmiten de un punto a
otro de forma casi instantánea porque el mar de electrones se mueve en bloque; es como sí pisáramos una
manguera llena de agua, por uno de sus extremos: veríamos que inmediatamente sale agua por el otro.
200
5. Corriente eléctrica
A.29. Teniendo en cuenta que, según hemos definido, la Ep eléctrica correspondiente a una sepa-
ración infinita de cargas es 0, ¿qué significará que la energía potencial de una carga "q" situada
en un punto dado "A" de un campo eléctrico, valga 10 J?
Si en la expresión anterior hacemos que B corresponda a una separación infinita de cargas, EpB =
0, con lo que la EpA coincidirá numéricamente con el trabajo que realizaría el campo eléctrico
cuando esa carga "q" se trasladase desde ese punto hasta el infinito (en este caso 10 J).
El trabajo realizado por el campo eléctrico al pasar una carga q de la posición que tiene en A a la
posición que tiene en B, dependerá del valor que tenga la carga q (puesto que la fuerza que el
campo ejerce sobre ella viene dada por F q E ). Por tanto no nos da ninguna información
respecto a la intensidad del campo. Sin embargo, si dividimos por la carga q lo que tenemos es el
trabajo realizado por unidad de carga sea cual sea el valor de la carga q que se traslade de un pun-
to a otro del campo. Así pues:
WF e Ep Ep A
Wint A B ( Ep B Ep A ) B
q q q
A la magnitud Ep/q se le designa con el nombre de potencial del campo eléctrico en un punto y se
le representa por el símbolo V.
Ep
V
q
El potencial del campo eléctrico en un punto se define como una magnitud cuyo valor coin-
cide con el de la energía potencial que tendría la unidad de carga positiva situada en dicho
punto. El potencial en un punto, para un campo dado, sólo depende de la situación del punto en
cuestión y no de que en él se coloque o no carga alguna. Por tanto, cada punto de un campo eléc-
trico se caracteriza porque le corresponde un cierto potencial y el valor de ese potencial no de-
pende de que en ese punto pongamos una carga de un valor u otro o no haya ninguna carga.
También se puede encontrar como: Wint A B qV o bien como: Wint A B q (VA VB )
El valor numérico de la diferencia de potencial entre dos puntos de un campo eléctrico nos
indica la variación en la energía potencial que se producirá en el sistema cuando la unidad
de carga positiva se traslade desde un punto al otro.
Dado que V = Ep/q el acuerdo tomado respecto al valor 0 de la Ep electrostática (separación in-
finita de cargas) vale también para el potencial. Ello implica que a una distancia infinita de la
carga creadora del campo eléctrico el potencial ha de ser 0.
La unidad internacional para medir el potencial es el J/C que recibe, como ya se dijo anteriormen-
te, el nombre de "volt" o voltio y se simboliza por V.
A.30. ¿Qué significa que el potencial del campo eléctrico en un punto dado del mismo sea 50 V?
201
5. Corriente eléctrica
La respuesta a la pregunta anterior puede darse de varias formas: Que si en ese punto pusiéramos
una hipotética carga puntual positiva q = 1 C, el valor de la Ep eléctrica del sistema formado por
dicha carga y el campo, sería de 50 J, o bien, que si q se trasladase desde el infinito a ese punto, la
Ep aumentaría en 50 J. También podríamos utilizar la expresión Wint A B q (V A V B ) y hacer
en ella que el punto B fuese el infinito con lo que V en el punto A sería una magnitud cuyo valor
numérico coincidiría con el trabajo que realizaría el campo cuando la unidad de carga positiva se
trasladase desde dicho punto hasta el infinito (en este caso 50 J).
A.31. ¿Qué significa que entre dos puntos A y B de un campo eléctrico exista una diferencia de
potencial de VA – VB = 250 V?
Según la expresión: Wint A B q (VA VB ) , significa que al llevar la unidad de carga positiva
desde el punto A hasta el punto B, la fuerza eléctrica del campo realizará sobre ella un trabajo de
250 J (en este caso positivo y, por tanto, transformación espontánea). En general, pues: el valor
de la ddp VA-VB coincide con el trabajo que realiza la fuerza del campo sobre la unidad de
carga positiva cuando ésta se traslada desde un punto A a otro punto B de dicho campo.
A.32. Razonad hacia donde se movería espontáneamente una pequeña carga positiva de prueba
abandonada en el seno de un campo eléctrico (hacia potenciales crecientes o decrecientes). Ídem
para una carga negativa.
Si la carga es positiva, de acuerdo con la expresión: Wint A B q (VB VA ) , hace falta que
VAVB para que el trabajo realizado por el campo eléctrico sea positivo (transformación espontá-
nea). Por tanto toda carga q positiva de prueba que se abandone libremente en el seno de un cam-
po eléctrico, se moverá espontáneamente hacia potenciales decrecientes. En cambio con una car-
ga q negativa, ocurriría lo contrario ya que al ser negativa para que el trabajo sea positivo (es de-
cir para que la fuerza eléctrica del campo no se oponga al desplazamiento de la carga) VB ha de
ser mayor que VA y por tanto, las cargas negativas se mueven espontáneamente hacia potenciales
crecientes.
Para comprender mejor la conclusión anterior, podemos imaginar un campo eléctrico creado por
una carga puntual Q positiva y fija en un punto. En la figura se ve que V AVBVC. Ello se puede
explicar fácilmente teniendo en cuenta la definición del potencial del campo eléctrico en un punto
dado del mismo. Si situáramos la unidad de carga positiva en A la energía potencial sería positiva
(la carga Q creadora del campo también es positiva) e iría disminuyendo conforme pasáramos a B
y luego a C, por tanto, lo mismo ocurrirá con el potencial del campo en esos puntos.
A B C
VA VB VC 0
Q
Si en la figura anterior colocásemos (en reposo) una pequeña carga de prueba positiva en el punto
A, es evidente que espontáneamente se movería hacia la derecha (hacia potenciales decrecientes).
Por el contrario, si la carga de prueba fuese negativa se movería espontáneamente hacia la iz-
quierda (hacia potenciales crecientes).
202
5. Corriente eléctrica
A.33. Comprobad que en el caso de que la carga Q creadora del campo fuese negativa, las con-
clusiones anteriores serían las mismas (las cargas positivas se moverían espontáneamente hacia
potenciales decrecientes y las negativas hacia potenciales crecientes).
En un cable conductor de un circuito, por el que pasa una corriente continua de intensidad I cte.,
la intensidad del campo eléctrico existente en su interior también es constante (si no lo fuese,
tampoco podría serlo la intensidad de corriente) y de la misma dirección y sentido que la corrien-
te. Por tanto, el trabajo realizado por el campo sobre la unidad de carga positiva que circula por el
cable entre dos puntos A y B del mismo, se podrá expresar como:
W = E·l donde E es el módulo del vector intensidad de campo eléctrico (que como sabemos
coincide numéricamente con la fuerza sobre la unidad de carga positiva) y l el módulo del des-
plazamiento experimentado por la carga entre A y B (longitud del cable entre A y B).
V A VB
Por tanto, igualando las dos expresiones: E · l = VA – VB E l
Como podemos comprobar, asociado a la diferencia de potencial entre dos puntos del cable con-
ductor en un circuito, hay siempre un campo eléctrico. Cuanto mayor sea dicha diferencia de po-
tencial, mayor será también la intensidad del campo y, por tanto, la fuerza ejercida sobre las car-
gas que se desplazan, aumentando así la intensidad de la corriente que pasa por dicho cable.
Ya hemos comentado que cuando una corriente pasa por una resistencia ésta se calienta. Ello se
debe a las interacciones entre los electrones libres y los restos atómicos o iones positivos, y se
conoce con el nombre de efecto Joule. En ocasiones, este efecto se busca expresamente; esto es lo
que ocurre en la modesta bombilla en la que un filamento o resistencia se pone incandescente
cuando se calienta al ser atravesado por una corriente eléctrica. Otros aparatos como la plancha
eléctrica, el horno, los calentadores, etc., se basan en el mismo efecto.
A.34. La diferencia de potencial V entre dos puntos de un circuito se define como una magnitud
cuyo valor representa el trabajo realizado por el campo eléctrico cuando 1 C de carga pasa del
punto a mayor potencial al otro de menor potencial. Proponed una expresión para calcular el
trabajo realizado cuando pase una carga de q culombios. Transformad la expresión anterior de
forma que aparezcan en ella la intensidad de corriente y el tiempo que ésta circula.
203
5. Corriente eléctrica
La caída de potencial V, puede deberse a la presencia de una simple resistencia óhmica. En ese
caso, la expresión general obtenida puede modificarse teniendo en cuenta la ley de Ohm.
A.35. Suponiendo que la caída de potencial se deba sólo a la presencia de una resistencia R,
obtened las expresiones del trabajo eléctrico correspondientes a este caso particular.
V2
También podíamos haber sustituido I como V/R, con lo que se obtiene: W R t
Las dos últimas expresiones sólo tienen validez, insistimos, en el caso particular de que la caída
de potencial V se deba únicamente a la presencia de una resistencia.
La potencia suministrada (energía que llega cada segundo) a cualquier componente eléctrico (por
ejemplo, una bombilla, un motor, etc.) de un circuito conectado entre dos puntos con una diferen-
cia de potencial V, viene dada en general por:
P I V
En el caso particular de que entre esos dos puntos exista sólo una resistencia eléctrica se cumpli-
rá la ley de Ohm , es decir: V = I·R por lo que podremos escribir también que, en ese supuesto:
V2
P I R o también como:
2 P
R
En este caso toda la energía suministrada a la resistencia por unidad de tiempo, se transfiere al
exterior mediante calor por lo que la potencia suministrada y la potencia consumida son igua-
les. La relación anterior entre la potencia suministrada, la intensidad y la resistencia fue descu-
bierta por Joule (por eso se denomina “efecto Joule). De acuerdo con ella, el calor debido a una
cierta resistencia es directamente proporcional al cuadrado de la intensidad que pasa por ella.
Esto justifica la conveniencia de transportar energía eléctrica desde las centrales donde se produ-
ce a los consumidores (generalmente situados a gran distancia) a la menor intensidad posible.
Otra unidad muy utilizada para medir el trabajo o la energía en electricidad, es el kWh (kilovatio
hora) que se obtiene cuando la potencia eléctrica se expresa en kW y el tiempo en h.
204
5. Corriente eléctrica
A.38. A través de una resistencia de 7 circula una corriente de 1’5 A durante 2 h. Determinad
el trabajo realizado por la corriente y la potencia consumida. Rdo. W = 113400 J; P = 15'75 W
A.39. Una plancha eléctrica lleva la siguiente inscripción: 1200 W - 220 V, que indica la poten-
cia del aparato en el caso de que se le conecte a una diferencia de potencial de 220 V. Se pide:
a) Intensidad que circulará por la plancha al conectarla a 220 V.
b) Valor de la resistencia de la plancha.
c) Intensidad que circularía en el caso de conectarla a 125 V. ¿Cuál sería su potencia?
d) La energía que consumirá cuando esté conectada 10 h a 220 V (expresada en kWh).
Rdo. a) I = 5'45 A; b) R = 40'33 ; c) I = 3'1 A, P = 387'5 W; d) 12 kWh
Dos aplicaciones importantes del efecto Joule son los fusibles y la iluminación por lámparas de
incandescencia. Los primeros consisten en intercalar en un circuito un conductor que funda rápi-
damente en cuanto la intensidad de la corriente supere un valor determinado. De esa forma si por
cualquier causa ocurre un aumento brusco en la intensidad, cesa la corriente, protegiendo así los
aparatos que estén conectados al circuito. En las lámparas de incandescencia es un filamento (de
tungsteno) el que hace de resistencia y se pone incandescente emitiendo luz. Sin embargo el ren-
dimiento de este tipo de lámparas es muy bajo, ya que la mayor parte de la potencia suministrada
se transfiere al exterior mediante calor y sólo un poco (menos del 15 %) es aprovechada para
emitir luz. Las lámparas de bajo consumo y los LEDs son mucho más eficientes por lo que permi-
ten un notable ahorro de energía.
6.2. Intensidad de corriente en un circuito con una pila ideal (no se calienta) en el que sólo
hay resistencias. Asociación de resistencias (serie y paralelo).
Sabemos que una pila realiza trabajo para trasladar la carga positiva por su interior "subiéndola
de menor a mayor potencial" Ese trabajo implica una transferencia de energía al circuito por parte
de la pila. ¿Qué ocurre con esa energía? El circuito (sin contar a la pila) emplea esa energía en
realizar trabajo sobre el exterior y/o calor. Es decir: la energía que proporciona la pila al circuito
se puede emplear, por ejemplo, en calentar agua por medio de una resistencia, mover un motor
eléctrico, producir luz, etc. Naturalmente, el principio de conservación de la energía exige que:
La energía que proporciona la pila al circuito (o energía suministrada) ha de tener el mismo valor
que la energía que este transfiere al exterior (o energía consumida). Ese aporte y transferencia de
energía se realizan al mismo ritmo y la intensidad de corriente que circule por el circuito no pue-
de ser cualquiera sino que debe tener un valor tal que satisfaga la condición anterior.
Se define la fuerza electromotriz (fem) como una magnitud cuyo valor coincide con el trabajo,
en julios, que realiza la pila (de origen no eléctrico) por unidad de carga, en culombios, que
pasa por ella. Se simboliza por y se mide en voltios. La fem es una magnitud característica
del generador que "alimente" el circuito y no depende para nada de lo que se conecte al mismo.
La fem de una pila permanece constante durante toda su vida. Según lo anterior el trabajo reali-
zado por la pila cuando pasa por ella una carga q será precisamente · q o lo que es equivalente:
· I · t y su valor coincidirá con la energía que la pila o generador aporta al circuito (cuando
por él circula una corriente de intensidad I durante un tiempo t). Naturalmente, dicha energía su-
ministrada (si la pila es ideal) deberá ser la misma que el circuito existente fuera de la pila trans-
fiere al exterior (V· I· t) siendo V la diferencia de potencial existente entre los puntos A y B (bor-
205
5. Corriente eléctrica
nes positivo y negativo respectivamente de la pila o generador). Por tanto, en este caso tendría-
mos que:
· I · t = V · I · t de donde: = V
Si hay varias resistencias entre A y B, podríamos hallar la intensidad I que circularía por el circui-
to si fuéramos capaces de obtener la resistencia equivalente a todas ellas (Req). Ello es fácil cuan-
do dichas resistencias están en serie o en paralelo.
V V
I .
A
.D I .
A
.D
I I
R1 .
B
R2 .
C
R3 Req
Como sólo hay un cable, el valor de la intensidad de corriente I, ha de ser el mismo en todo el
circuito. Si entre A y B hubiese una sola resistencia cuyo efecto fuera equivalente al de todas
ellas (y que designaremos como Req ), se cumpliría que: VA VD I Req . Pero, la conservación
de la energía exige que la disminución de energía potencial por unidad de carga entre A y B sea
igual a la suma de las disminuciones en cada resistencia (las cuales podemos calcular mediante la
ley de Ohm). Por tanto, tendremos:
En general, pues:
"La resistencia equivalente a varias resistencias en serie, es una resistencia cuyo valor se obtiene
sumando los de todas esas resistencias"
Req = R1 + R2 + ... Rn
206
5. Corriente eléctrica
A.42. Obtened la resistencia equivalente a las tres resistencias en paralelo de la figura siguiente:
V V
.
A
.B I .
A
.
B
R1 I
I1
I I2 I
R2 Req
I3
R3
Si entre A y B hubiera una sola resistencia que fuese equivalente a todas, se cumpliría que:
VA VB I Req . Podemos relacionar el valor de la Req, con los de las resistencias, porque como
la intensidad de corriente se debe conservar, se debe cumplir que I I 1 I 2 I 3 . Los valores de
las intensidades que atraviesan cada resistencia vienen dados por la ley de Ohm, por lo que:
V A VB V VB V VB V VB
I ; I1 A ; I2 A ; I3 A
Req R1 R2 R3
1 1 1 1
Luego:
Req R1 R2 R3
1
En general, para "n" resistencias todas ellas en paralelo: Req
1 1 1
R1 R2 Rn
A.43. Mostrad que la resistencia equivalente de dos resistencias en paralelo iguales es Req = R
2
A.44. Hallad lo que marcarán los amperímetros y el voltímetro de la figura. Las tres bombillas
tienen una resistencia de 20 ohmios cada una y la fem de la pila es de 6 V.
A3 .
A Para hallar la intensidad que atraviesa el circuito, I,
207
5. Corriente eléctrica
La intensidad anterior (0'17 A), es la que marcarán cada uno de los tres amperímetros dispuestos
en el circuito, sin importar que se hallen antes o después de las bombillas (la intensidad de la co-
rriente no se "gasta" por el hecho de pasar atravesar una bombilla o resistencia). La ddp que mar-
ca el voltímetro podemos calcularla, ahora que conocemos la intensidad que pasa por la bombilla,
mediante la ley de Ohm : V B VC I R 0'17 20 3'4 V . VA-VB valdrá 1’6 V.
6.3. Intensidad de corriente en un circuito con una pila real (tiene resistencia interna). Ley
de Ohm generalizada
Aunque al principio de su utilización las pilas se calientan muy poco, con el tiempo de uso se
nota que se calientan más, y al final de su vida útil se calientan mucho. Todo ocurre como si la
pila real fuera una pila ideal con una resistencia interna, r, en serie con ella. La resistencia interna
de una pila se puede medir, y limita la intensidad máxima que puede producir una pila real (en la
pila ideal, si Req tiende a cero -cortocircuito- la intensidad tiende a infinito).
Al circular una corriente I por un circuito durante un tiempo t, el generador aporta una energía
dada por · I · t que es liberada al exterior del circuito en dos partes: una de ellas (V· I· t) se
transfiere al exterior por los elementos (resistencias, motores, etc.) que haya fuera del generador y
otra (I2· r) se transfiere al exterior mediante calor por el propio generador. V corresponde a la
diferencia de potencial existente entre los bornes del generador (ved figura siguiente).
Pila real
.
B
r .
A
I I
Motores, resis-
tencias, bombi-
llas ..
= V + I· r
A.45. ¿Coincidirá la fem de una pila real con la ddp medida con un voltímetro entre sus bornes?
208
5. Corriente eléctrica
Observad que de la ecuación se deduce que si un generador tiene doble fem que otro, a igualdad
de las restantes condiciones, proporcionará también doble intensidad de corriente que el otro.
Significa que dicho generador realiza un trabajo de 12 J por cada culombio de carga positiva que
traslada por su interior desde el borne a menor potencial hasta el borne a mayor potencial. Tam-
bién puede interpretarse como que ese generador transfiere al exterior del mismo una energía de
12 J por cada culombio de carga que pasa por él.
A.47. Hallad cuáles deben ser las lecturas del amperímetro y voltímetro en el circuito represen-
tado. A continuación calculad: a) Energía que suministrará la pila a la parte del circuito fuera
de ella en una hora. ¿De dónde la saca? b) Energía que transferirá el circuito (sin incluir la pi-
la) al exterior durante una hora. c) Energía que transferirá la pila al exterior durante una hora.
R V
d) ¿Cuánto valdría I si no hubiese resistencia externa? (En ese caso se trataría de la intensidad
"en cortocircuito". La pila se gastaría rápidamente).
Datos: = 20 V, r = 0'1 , R = 3'9
Rdo. I = 5A, V = 19'5 V; a) 351000 J; b) 351000 J; c) 360000 J; d) 200 A
La intensidad de corriente que hay en distintas partes de un circuito está determinada por la pila
(por su fem y su resistencia interna) y por lo que se conecta fuera de ella. Esto nos permite
apreciar las funciones de las resistencias en los circuitos: la de controlar la intensidad necesaria
para producir un efecto deseado o la de dividir el potencial de modo que la diferencia de
potencial entre dos puntos del circuito tenga un valor determinado. Para eso se utilizan los
resistores (trozos de material de resistencia conocida, indicada por un código de barras de
colores). El valor de las intensidades que hay en distintas partes de un circuito complejo se
determina aplicando dos principios: el de conservación de la intensidad de corriente y el de
conservación de la energía.
A.49. Se utiliza una pila de una fem de 12 V y una resistencia interna de 1 para hacer
funcionar una bombilla de 20 de resistencia. Se pide: a) La intensidad de la corriente que
circula por el circuito y la ddp entre los bornes de la pila. b) Idem si conectamos en paralelo con
la primera otra bombilla igual. c) Idem pero tres bombillas. d) Idem si conectamos en paralelo
un trozo de hilo de cobre (cortocircuito)
Puesto que con los resistores podemos controlar la intensidad, se utilizan con mucha frecuencia
resistores de resistencia variable (reostatos o potenciómetros) en los circuitos.
209
5. Corriente eléctrica
Si entre dos puntos dados de un circuito conectamos un motor, la energía suministrada al motor
por unidad de tiempo (o potencia "consumida" por el motor) vendrá dada por I·V, siendo V la
diferencia de potencial entre los bornes del motor e I la intensidad de corriente que lo atraviesa.
El motor eléctrico transfiere esa energía al exterior en dos partes: una, llamada energía útil, rea-
lizando el trabajo que nos interese (por ejemplo elevando un cuerpo); la otra, dado que cualquier
motor se calienta, es transferida al exterior mediante calor y es una energía que no podemos
aprovechar.
Al trabajo mecánico que el motor realiza por unidad de tiempo se le llama potencia del motor y se
representará por PM. (También se conoce con el nombre de potencia útil o potencia motora).
PM
Si en la igualdad anterior dividimos por I en ambos miembros: V Ir
I
Al término PM/I se le conoce como fuerza contraelectromotriz del motor (fcem) y representa la
energía "útil" que por unidad de carga transfiere el motor al exterior o bien la potencia del motor
por unidad de intensidad que pasa por él. Se designa como M y se mide en voltios. Su valor de-
pende del número de revoluciones por minuto con que gire el motor. De esta forma la ecuación
anterior se puede expresar como:
V = M + I·r
El rendimiento de un motor eléctrico será tanto mayor, cuanto mayor sea el trabajo útil que éste
pueda realizar (o, lo que es equivalente, cuanta menor sea la energía que transfiere al medio me-
diante calor). Si designamos a dicho rendimiento mediante el símbolo , podemos escribir:
PM
I V
Observad que el valor máximo de dicho rendimiento sería l y correspondería al caso ideal de un
motor en el que toda la energía que le llega pudiera convertirla en energía útil.
M
La expresión anterior se puede simplificar dividiendo
arriba y abajo por I, con lo que se obtiene: V
Que realiza un trabajo mecánico de 5 J por cada culombio de carga que pasa a través de él, o que
realiza trabajo mecánico con una potencia de 5 W por cada amperio de intensidad de la corriente
que circula por él.
210
5. Corriente eléctrica
Energía que los elementos del circuito transfieren al exterior (o, también, energía "consumida"):
M
Igualando las energías anteriores y despejando se obtiene fácilmente: I
R r rM
Por tanto, si adoptamos el criterio de considerar a la fcem de un motor como cantidades negati-
vas, la expresión de la ley de Ohm generalizada para circuitos que incluyan generadores, motores
y resistencias queda como:
I
i
Ri
Conviene conocer que en un circuito puede haber también pilas cargándose, en este caso la pila
está orientada al revés que el generador y presenta una fuerza contraelectromotriz (como si fuera
un motor funcionando) cuyo valor será el de su fuerza electromotriz pero con signo negativo.
6.6 Diferencia de potencial entre dos puntos cualesquiera de un circuito (expresión general)
A.51. Supongamos que entre los puntos A y B de la figura circula una corriente de intensidad I
constante y que entre dichos puntos hay una resistencia R, un generador y un motor (ambos con
resistencia interna).
I
A M B
R M
r rM
Energía suministrada por el resto del circuito a los elementos existentes entre A y B: V ·I· t
[Link]-VB = 11'82 V; VC -VD = 5'82 V; VA-VC = 11'54 V; VC-VE= 7'64; VE-VA = -22'18V
212
5. Corriente eléctrica
1. Señala con una cruz cuál de las situaciones siguientes describe mejor lo que le ocurre a la co-
rriente eléctrica:
2. En un circuito pasan 2·1018 electrones/s de izquierda a derecha, por una cierta sección del hilo
conductor. Indica sentido y valor de la corriente eléctrica convencional. Dato: qe- = -1'6·10-19 C.
Rdo. I = 0'32 A, sentido de derecha a izquierda
3. En ocasiones para evitar que el ganado se disperse se cerca un terreno con un alambre por el
que pasa una corriente eléctrica. Un excursionista afirma, sin embargo, que es capaz de coger ese
cable con la mano sin notar ninguna corriente a través de su cuerpo ¿Crees que es eso posible?
Utiliza la ley de Ohm para interpretar estos hechos. (Nota: la resistencia eléctrica de una persona
al paso de la corriente es mucho mayor que la del pequeño trozo de cable que pueda tener entre
las manos. Recordar, además que el potencial eléctrico de la tierra es V = 0).
213
5. Corriente eléctrica
5. La gravedad de una sacudida eléctrica en un ser vivo depende de la intensidad de corriente que
lo atraviese. En general se admite que una intensidad de corriente circulando por el cuerpo hu-
mano de más de 10 mA puede ocasionar graves trastornos. La resistencia de la piel al paso de la
corriente depende del grado de humedad. La piel seca de una persona puede tener una resistencia
eléctrica de entre 104 y 106 . Por el contrario si está húmeda la resistencia puede reducirse a
103 o menos. Una persona imprudente se pone a conectar unos cables (220 V) a una lámpara
sin desconectar previamente la corriente y sufre una descarga. Analiza qué puede ocurrir si la
persona hace buen contacto con tierra estando o no mojada.
Rdo. I(seca) = 0'22mA - 22 mA; I(húmeda) = 220 mA o más.
6. Analiza desde el punto de vista de la física las siguientes viñetas extraídas de una historiata de
Mortadelo y Filemón (del genial dibujante Ibáñez):
214
5. Corriente eléctrica
8. Una batería de 270 V se conecta a dos placas paralelas distantes entre sí 1 mm. El campo
Eléctrico entre las placas (lejos de los bordes) es constante. Hallad:
a) La fuerza que ejercería sobre un electrón que está entre las placas.
b) El trabajo realizado por el campo eléctrico, la variación de energía potencial y la rapidez
que llevaría el electrón al golpear una de las placas, si parte del reposo desde la otra placa.
Datos: masa del electrón m = 9'1·10-31 kg, carga del electrón q = -1'6·10-19 C
10. Una plancha eléctrica tiene una potencia de 1100 W cuando se co-
necta a 220 V. Se pide:
a) Intensidad de corriente que pasará por ella al conectarla a 220 V.
b) Gasto que supone conectarla 4 h si 1 kWh se pagase a 0'115 € .
11. Una bombilla tradicional de 100 W de potencia a 220 V, suele tener una duración de 1000 h
mientras que una lámpara de bajo consumo que proporcione una iluminación equivalente puede
tener una potencia de 20 W a 220 V y durar unas 6000 h. Suponiendo que la primera cueste 0’6 €
y la segunda 10 € y que cada kWh de energía eléctrica consumida se pague a 0’115 euros, haced
un estudio comparativo aportando diversas razones a favor de una lámpara u otra.
13. Una vivienda tiene contratada con la compañía eléctrica una potencia de 5 kW. En la casa
existen entre otros los siguientes electrodomésticos: Tostadora de 1200 W, frigorífico de 200 W,
horno eléctrico de 2000 W, TV de 100 W, plancha de 1100 W, microondas de 1200 W, lavadora
que en funcionamiento normal desarrolla una potencia de 400 W y al centrifugar 1000 W.
¿Cuánta energía se consumirá en kWh al funcionar durante 45 minutos el horno eléctrico, la
plancha y el televisor? Da una razón por la cual cuando estén funcionando esos tres aparatos y la
lavadora no sería conveniente calentarse algo en el microondas. Rdo. 2'4 kWh
215
5. Corriente eléctrica
15. En algunos circuitos eléctricos se coloca un fusible que consiste en un trozo de hilo conductor
de unas características tales que cuando la corriente que pasa por él supera cierto valor éste hilo
se quema (funde) con lo que se interrumpe el paso de la corriente. Supongamos que al lado de un
enchufe (220 V) encuentras un fusible con la inscripción I = 10 A. ¿Podrías conectar a ese en-
chufe una estufa eléctrica de 2500 W?
16. Un estudiante tiene un aparato eléctrico que lleva un fusible incorporado, pero resulta que se
le fundió y luego lo perdió. Ahora quiere colocarle un fusible nuevo pero no sabe de qué intensi-
dad máxima ha de comprarlo. Inspecciona el aparato y lo único que ve es una inscripción que
pone 200 W-220 V. ¿De cuantos amperios ha de ser el fusible? Rdo. 1 A.
17. Una bombilla lleva una inscripción que pone 100W-220V. Eso significa que, cuando la ddp.
entre sus extremos es de 220 V, la potencia que “consume” es de 100 W. Hallad la potencia que
consumirá si se conecta de manera que la ddp. entre sus extremos sea de 100 V.
Rdo. 20’7 W. Iluminará mucho menos. La inscripción nos permite hallar la R de la bombilla.
18. Razonad qué diferencia habrá en el brillo de la bombilla si, partiendo de dos resistencias igua-
les, se dobla el valor de R1 manteniendo constante el de R2, o si se dobla el valor de R2 mante-
niendo constante el de R1. Dato: El brillo de una bombilla es directamente proporcional a la in-
tensidad de corriente que pasa por ella, es decir: a mayor intensidad, más brillo.
R1 R2
19. Razonad cómo variará la lectura del voltímetro al aumentar el valor de la resistencia variable
(¿aumentará, permanecerá igual o disminuirá?) en cada uno de los siguientes circuitos.
V V V
216
5. Corriente eléctrica
20. Las cuatro bombillas del circuito de la figura son iguales. Comparad el brillo de las bombi-
llas, cuando el interruptor de la figura está abierto y cuando está cerrado.
21. Una pila de 4’5 V produce una intensidad en cortocircuito de 6 A. ¿Cuánta corriente produci-
rá dicha pila cuando se le conecte un resistor de 1 Ω? Rdo. I = 2'57 A
“La potencia que suministra la pila al circuito es mayor en el de la derecha, porque hay un resistor más
disipando potencia”
10 V 10 V
10
R2
R1 R1
23. La batería de un automóvil tiene una fem de 12 V y cuando se encuentra conectada al motor
de arranque circula una corriente de 15 A, siendo 10’8 V la ddp. entre sus bornes. Si en estas
condiciones el motor de arranque desarrolla una potencia de 100 W, determinad la resistencia
interna de la batería, así como la fcem y la resistencia interna del motor de arranque.
24. Para calcular la fem y la resistencia interna de una pila, se conecta una resistencia variable
(reóstato) y se mide la ddp. (o tensión) entre sus bornes con un voltímetro y la intensidad con un
amperímetro. Cuando la tensión entre los bornes es de 4 V, el amperímetro marca 1 A; y cuando
es de 2 V, el amperímetro marca 2 A. Se pide:
a) Hallad los valores de ε y de r.
b) Hallad la intensidad máxima que puede generar esa pila (intensidad en cortocircuito) y la ten-
sión entre sus bornes en dicha situación.
217
5. Corriente eléctrica
26. Hallad lo que marcará el amperímetro de la figura, sabiendo que la fem y la resistencia inter-
na de la pila son 5 V y 1 Ω, y que todos los resistores tienen una resistencia de 2 Ω.
R1 R3
A
R2 R4
R5
Rdo. I = 1'25 A
27. Sabemos que un resistor produce una ddp. entre sus extremos. Un circuito muy utilizado para
conseguir valores distintos de la ddp. que produce una pila entre sus bornes consiste en conectar
dos resistores en serie con la pila, tal como se muestra en el esquema. La ddp. entre A y B, queda
“dividida”, en una caída de potencial en R1, y otra caída de potencial en R2.
.
A
.
B
R1 .
C
R2
28. Queremos usar una batería de coche (12 V de fem y resistencia interna prácticamente nula)
para calentar 2 l de agua de 5 a 40 °C. Para ello podemos utilizar un circuito que tiene un cable
enrollado con una resistencia de 100 Ω u otro con una resistencia de 5 Ω. ¿Con cuál se calentará
antes el agua? Rdo. Con la de 5 Ω se calentará 20 veces más rápido (a igualdad de restantes condiciones).
218
5. Corriente eléctrica
29. La resistencia interna típica de una pila de 1’5 V es 0’25 Ω. Una linterna tiene 4 pilas de este
tipo conectadas en serie (es decir, el polo + de una con el polo - de otra, y así sucesivamente).
Cuando se conectan de este modo las pilas, el trabajo que realiza el conjunto por unidad positiva
de carga que circula por el circuito es la suma de los trabajos que realizaría cada una de ellas si
estuviera sola, y la resistencia interna del conjunto es la equivalente a todas las resistencias inter-
nas conectadas en serie. La bombilla de la linterna disipa, en estas condiciones, 5 W de potencia.
Representad el esquema del circuito y hallad:
a) La intensidad de corriente que atraviesa la bombilla.
b) La ddp. entre los bornes de la asociación de pilas.
c) La resistencia de la bombilla.
30. Un motor está diseñado para desarrollar una potencia mecánica de 1 CV cuando por él circula
una corriente de 8 A. Sabiendo que su resistencia interna es de 1Ω, determinad la ddp. que debe-
mos aplicar entre sus bornes. ¿Cuál será el rendimiento del motor? Dato: 1 CV = 735 W.
Rdo. V = 99'875 V, η = 92%
31. Se desea hallar la fcem y la resistencia interna de un motor, pero solo se dispone de un calo-
rímetro y un cronómetro. Se monta un circuito con un generador de 18 V y 0’5 Ω de resistencia
interna y una resistencia de 10 Ω en serie con el motor. La resistencia se introduce dentro del ca-
lorímetro y se determina experimentalmente la potencia con que calienta el agua. Se realizan dos
mediciones: una impidiendo que el motor gire (su fcem es entonces 0, sólo actúa como resisten-
cia) y otra con el motor girando a un número dado de r.p.m. Los valores obtenidos han sido:
Determinad las intensidades que circulan en cada una de las situaciones así como la resistencia y
la fcem del motor.
219
5. Corriente eléctrica
Desde los tiempos remotos la humanidad se había ido defendiendo contra la diaria e inquietante desapari-
ción de la luz del Sol primero con hogueras, luego con antorchas y lámparas de aceite y posteriormente
con lámparas de grasa de ballena, queroseno, gas, etc. Todos estos sistemas habían proporcionado una luz
mediocre y oscilante con la que combatir la oscuridad de la noche. Por otra parte, la introducción generali-
zada de la iluminación a gas en las fábricas en el siglo XIX no tuvo efectos sociales beneficiosos inmedia-
tos ya que permitió a los patronos alargar unas jornadas de trabajo ya demasiado extensas.
Finalmente, ya a finales del siglo XIX, la electricidad proporcionó un sistema más seguro, mejor y más
práctico. El problema era calentar con electricidad un pequeño filamento hasta hacerle emitir un resplan-
dor incandescente. La cuestión en sí no era demasiado complicada, sin embargo muchos intentos fracasa-
ron porque no había medio de evitar que el filamento se oxidara con el oxígeno del aire y se destruyera.
En 1875, Crookes, ideó un método adecuado para hacer un vacío suficiente dentro de un recipiente de
vidrio en el que se colocaba el filamento, pero los materiales utilizados eran poco satisfactorios ya que se
rompían con bastante facilidad. En 1878, Thomas Edison, de 31 años, se manifestó dispuesto a abordar el
problema. Su reputación como inventor era tan grande que su anuncio hizo subir la bolsa de Nueva York y
Londres haciendo tambalearse las acciones de las compañías de gas encargadas de la iluminación.
Edison no fue pues el primero en inventar la luz incandescente usando una bomba de vacío y tampoco
descubrió ningún principio científico básico de este sistema. Lo que hizo fue encontrar un material que
funcionaba aceptablemente como filamento (hebra de algodón carbonizado) y diseñar un bulbo de vidrio
adecuado en el que colocarlo. Además (lo que es aún más importante) solucionó un problema bastante
más complejo: abastecer a miles de hogares con una cantidad de electricidad constante. Con ello abrió a
una enorme masa de consumidores el uso de la electricidad. Edison se dio cuenta de que el sistema de
distribución de la electricidad por los hogares debía de ser de tal forma que las bombillas funcionaran in-
dependientemente para que si una de ellas se fundía las demás siguieran funcionando y no se quedase el
resto de la casa a oscuras. Para conseguir este efecto las distintas bombillas debían de conectarse como se
indica en el esquema siguiente (conexión en paralelo).
Las lámparas de incandescencia son muy poco eficientes ya que sólo utilizan para producir luz el 10% de
la energía que consumen. Las denominadas bombillas de bajo consumo son mucho más eficientes y dura-
deras, pero cuando termina su vida útil hay que depositarlas en puntos de recogida adecuados debido a que
contienen metales pesados tóxicos como el mercurio. En 2010 había ya a la venta bombillas que funcionan
con leds (diodo emisor) que producen luz con una gran eficiencia energética. Su uso generalizado evitará
la emisión de muchas toneladas de CO2 a la atmósfera.
220
TEMA 6. TEORÍA ATÓMICO MOLECULAR DE LA MATERIA
Hasta aquí hemos estudiado los cambios en el movimiento de los objetos (mecánica) y las rela-
ciones cuantitativas entre cambios mecánicos y no mecánicos (trabajo, calor y principio de con-
servación de la energía). Ahora vamos a estudiar cambios en los que desaparecen unas sustancias
y aparecen otras nuevas, con propiedades distintas. Se trata de los cambios químicos.
¿Qué interés puede tener estudiar los cambios en que desaparecen unas sustancias y se
producen otras sustancias nuevas?
La comprensión y el control de los cambios químicos puede permitirnos producir sustancias con
unas propiedades útiles (como pinturas, medicamentos, plásticos, semiconductores, abonos, nue-
vos materiales, …) o evitar la desaparición de sustancias valiosas (prevenir la corrosión de los
metales, por ejemplo) o la aparición de sustancias tóxicas y contaminantes (como los gases res-
ponsables de la lluvia ácida o del calentamiento de la atmósfera).
Hidroxido
de sodio
NaOH
Vino
NH3
H2O 1M
JABON
Agua
destilada Cobre HCl Fanny Hill
Física
Química
Biología
En otros casos, las reacciones químicas pueden ser utilizadas para realizar trabajo y/o calor sobre
otros sistemas y producir cambios mecánicos o eléctricos (motores de gasolina, baterías, ..). En
definitiva, si miramos a nuestro alrededor es difícil encontrar algún objeto que no haya sufrido
cambios químicos para llegar al estado en que lo vemos. Incluso, por supuesto, en nuestro propio
cuerpo se producen miles de reacciones químicas continuamente que hacen que estemos vivos y
sanos, es decir, que “funcionemos” adecuadamente. La bioquímica busca comprender y controlar
las reacciones químicas que ocurren en los seres vivos, lo que permite, entre otras cosas, luchar
contra muchas enfermedades.
221
6. Teoría atómico molecular
A.1. ¿Qué podemos hacer para avanzar en nuestra comprensión acerca de la naturaleza de los
cambios químicos, de cómo se producen?
Los distintos materiales que podemos encontrar a nuestro alrededor (sólidos, líquidos o gaseo-
sos) tienen unas propiedades que son comunes a todos ellos (como masa, volumen, carga eléctri-
ca) y otras propiedades que son diferentes (temperaturas de fusión y de ebullición, conductividad
térmica y eléctrica, elasticidad, forma de reaccionar con los ácidos, color, …). Explicar cómo es
posible que aparezcan y desaparezcan sustancias (el cambio químico) exige, en primer lugar, que
expliquemos a qué se deben las propiedades de los materiales, tanto las comunes a todos, como
las diferentes. Esto conduce a la cuestión de cómo son los materiales “por dentro”, qué es lo que
hace que tengan al mismo tiempo unas propiedades comunes y otras diferentes. Si comprende-
mos cómo son las sustancias por dentro, podremos dar el paso siguiente y plantearnos qué puede
ocurrir en una reacción química para que aparezcan sustancias que no estaban al principio y des-
aparezcan (del todo o en parte) sustancias que estaban presentes.
Así, pues, en este tema nos vamos a plantear: ¿Cómo son los materiales por dentro? ¿Por qué
existe una diversidad tan grande de materiales? ¿Cómo pueden desaparecer y crearse en las
reacciones químicas?
Sobre estas cuestiones ya tenéis algunos conocimientos. La mayoría de las personas “saben” que
los materiales de los que están hechos los objetos están formados por partículas muy pequeñas
llamadas átomos y moléculas. Sin embargo, es muy probable que no puedan justificar por qué
estamos totalmente seguros de su existencia. Esta situación es lógica, pues no es evidente que los
objetos estén formados por átomos y moléculas. Incluso, parece mas bien lo contrario: que los
objetos se puedan cortar en trozos más y más pequeños hasta un límite que sólo viene impuesto
por el grosor del instrumento cortante. Parece que la materia es “continua” y no que esté formada
por partículas indivisibles.
En la primera parte de este tema trataremos de justificar por qué creemos en la existencia de
átomos y moléculas. Una vez establecida dicha existencia, en la segunda parte, desarrollaremos
algunas de las consecuencias de la hipótesis atómico-molecular que han hecho posible la com-
prensión y el control de los cambios de unas sustancias en otras (las reacciones químicas).
Ya hemos dicho que los materiales tienen propiedades comunes y propiedades diferentes. Si que-
remos investigar cómo es la materia “por dentro”, es decir, cómo es la estructura interna de los
materiales, parece más sencillo empezar por tratar de explicar las propiedades comunes de todos
los materiales. Sabemos que tanto los sólidos como los líquidos y los gases tienen masa (y, por
tanto, pesan), ocupan un volumen (muy poco variable en sólidos y líquidos y muy variable en los
gases) y que todos pueden ser electrizados (la carga eléctrica es una propiedad general de la ma-
teria). Los gases, aunque sean distintos, tienen un comportamiento físico muy parecido entre
ellos (en cambio, los sólidos y los líquidos presentan una enorme variedad en sus propiedades
diferenciadoras (dureza, conductividad, elasticidad, …) por lo que no es extraño que las primeras
concepciones científicas sobre la estructura de los materiales se generaran y probaran en la ex-
plicación del comportamiento físico de los gases.
222
6. Teoría atómico molecular
Cuando se encuentran en fase gaseosa las sustancias presentan un comportamiento más simple. No
es de extrañar pues, que el estudio de las propiedades de los gases esté íntimamente ligado al
desarrollo de las concepciones acerca de la estructura de la materia. Comenzaremos por una breve
descripción de dicho comportamiento.
A.2. Citad sustancias que conozcáis, las cuales se encuentren ordinariamente en forma de gas y
elaborad una lista describiendo todas las propiedades que se atribuyen a los gases.
Podemos pensar en sustancias como oxígeno, helio, dióxido de carbono, hidrógeno, etc. El hecho de
que la mayoría de estas sustancias no se puedan ver, puede llevar a pensar a algunas personas que
todos los gases son aire (que tampoco se puede ver). No obstante, el aire es en si mismo una mezcla
de distintos gases (nitrógeno, oxígeno y otros) . El amoniaco, el agua, el butano, el hidrógeno, el
helio, el sulfuro de hidrógeno, etc., son sustancias que en condiciones ordinarias se encuentran en
fase gaseosa y que tienen propiedades diferentes entre ellas y con el aire. Además, es posible
observar algunos gases coloreados como, por ejemplo, el yodo en fase gaseosa que es de color
violeta (atención, si se hace la experiencia utilizad una cantidad mínima de yodo y dentro de una
campana extractora).
A pesar de la variedad existente, la mayoría de los gases presentan toda una serie de propiedades
comunes, entre las que se encuentran las siguientes:
A.3. Diseñad experimentos sencillos para poner de manifiesto las propiedades enumeradas.
La difusibilidad de los gases o tendencia a ocupar todo el volumen del recipiente que los contiene,
puede ponerse en evidencia mediante la conexión de dos recipientes, uno de los cuales contenga un
gas coloreado y el otro simplemente aire. Al conectar los dos recipientes se puede comprobar como
al cabo del tiempo el que contenía solo aire comienza a colorearse. El uso de bombas de aire para
bicicleta o de jeringuillas taponadas, sirve para mostrar la compresibilidad de los gases ya que es
posible constatar la gran disminución de volumen que podemos conseguir sin más que presionar
223
6. Teoría atómico molecular
A.4. Algunas personas piensan que los gases no pesan. Otras dicen que eso no es verdad ya que
hay algunos, como el butano que sí pesan. Diseñad una experiencia sencilla para demostrar que
los gases sí pesan.
Se pueden llevar a cabo distintas experiencias. La más clásica consiste en pesar un balón y luego
meterle aire con una bomba y volver a pesarlo. También podemos pesar un matraz abierto con agua
y una pastilla efervescente (fuera del matraz) para, a continuación, echar la pastilla en el agua y
comprobar cómo, conforme se va desprendiendo gas, el peso va disminuyendo, cosa que no ocurre
si el matraz se cierra herméticamente (mientras no salte el tapón debido a la presión).
Después de haber descrito algunas de las propiedades comunes de los gases, podemos buscar un
modelo que sea capaz de explicar todas ellas.
A.5. Elaborad posibles modelos acerca de cómo están hechos los gases, que puedan explicar
satisfactoriamente por qué estos se difunden tan fácilmente y por qué ocupan todo el volumen del
recipiente que los contiene.
Un posible modelo sería suponer que cualquier sustancia en fase gaseosa se halla formada por
pequeñas partículas que se están moviendo continuamente de forma totalmente desordenada.
A.6. Utilizad el modelo anterior para explicar por qué los gases se pueden comprimir tanto, se
pueden mezclar tan fácilmente unos con otros, ejercen presión sobre las paredes del recipiente
donde se encuentran, al calentarlos se dilatan o, si el volumen del recipiente no puede variar,
aumenta la presión en el interior del recipiente.
La difusión lleva a pensar en partículas con un movimiento muy rápido y desordenado, la fácil
compresibilidad permite suponer que las partículas ocupan solo una pequeña fracción del volumen,
o, dicho de otro modo: que el tamaño de las partículas es despreciable frente al volumen total; el
hecho de que ejerzan presión sobre las paredes se explica por los choques contra ellas de trillones de
partículas en continuo movimiento; finalmente, el que al aumentar la temperatura se produzca una
224
6. Teoría atómico molecular
Todos los gases están formados por muchísimas partículas o corpúsculos extraordinariamente
pequeños en continuo movimiento caótico y separados entre ellos por grandes distancias o
espacios huecos (en comparación a su tamaño).
Tan sólo en 1 cm3 de aire a la presión atmosférica (como un dado de jugar al parchís) sabemos que
existen más de un trillón (un millón de millones de millones) de partículas correspondientes a los
distintos gases que lo forman, pero aún así, la mayor parte de ese cm3 se encuentra vacío.
Otra característica del modelo cinético de los gases es que las partículas que forman un gas no
sufren en sí mismas dilataciones ni contracciones ni tampoco cambios de fase (no se licuan ni se
hacen gas). Se trata de corpúsculos con una masa definida y prácticamente puntuales (de tamaño
despreciable en comparación con el del recipiente). De hecho, si fueran las propias partículas de un
gas las que se dilataran al calentarlo, cabría esperar, por ejemplo, que al aumentar su tamaño se
difundieran más lentamente al pasar a través de un orificio muy pequeño; sin embargo, ocurre
justamente lo contrario, mostrando que la masa y el tamaño de las partículas que forman el gas no
cambian lo que varía es la velocidad con la que se mueven, y si se mueven más deprisa también se
difundirán más rápidamente.
Si el modelo elaborado para los gases es correcto, deberá servir para realizar predicciones sobre la
variación de algunas propiedades, que se puedan cuantificar y comprobar experimentalmente. Esto
es lo que vamos a ver a continuación:
A.7. Partiendo del modelo propuesto para los gases, indicad, siempre a título de hipótesis, de qué
factores dependerá la presión de un gas encerrado en un recipiente y la forma en que influye cada
uno de ellos.
225
6. Teoría atómico molecular
A igualdad de V y de T, cabe esperar que la presión aumente con N ya que en ese caso
aumentará el número de choques por unidad de tiempo y de superficie. Se puede propo-
ner entonces la relación: P/N = cte. (para V y T constantes).
La relación matemática más sencilla en la que quedan plasmadas las tres hipótesis que acabamos de
enunciar es:
N T
P C
V
En la ecuación anterior C es una constante de proporcionalidad, común para todos los gases.
A.8. Diseñad un montaje experimental que permita contrastar la relación supuesta entre la pre-
sión y el volumen ocupado por un gas cuando se mantienen constantes el número de partículas y
la temperatura.
1
Si mantenemos constantes T y N, la ecuación anterior se convierte en: P C '
V
(donde C’ es una nueva constante).
Para comprobar si la relación entre P y V es así, podemos pensar en encerrar una cierta cantidad
de aire en un recipiente graduado (que mida el volumen) y con un émbolo que pueda subir y
bajar fácilmente de forma que se pueda medir el volumen en cada caso. Después se trataría ir
provocando cambios en el volumen ocupado (manteniendo constantes la temperatura y la
cantidad de gas) y medir la presión en cada caso. De esta forma obtendríamos una serie de
valores de volúmenes de gas V y de sus correspondientes presiones P. Si la gráfica de P frente a
1/V nos saliera una línea recta, el resultado apoyaría la validez de la ecuación anterior.
Un recipiente que cumple esas características y resulta fácil de adquirir, es una jeringuilla. La
boca de la misma se puede cerrar soldándola a la llama (si es de plástico), colocándole un poco
de pegamento (y dejándolo secar) o simplemente, presionándola contra una superficie plana de
goma de forma que no salga nada de aire. Después bastará colocar con cuidado encima del ém-
bolo y sucesivamente pesas iguales.
226
6. Teoría atómico molecular
Normalmente es necesario que el profesor haga algunas consideraciones sobre los valores de la
presión tomados, puesto que los alumnos suelen tener dificultades en el manejo de valores relati-
vos: si cada pesa supone un incremento de presión P = 1 (unidad arbitraria) y la presión atmos-
férica es Po, los valores sucesivos de la presión serán: Po+1, Po+2, Po+3, etc. Ahora basta tomar
Po como origen en el eje de presiones (es decir, desplazar la escala) para poder considerar como
valores de la presión 1, 2, 3, etc., y rellenar una tabla como la siguiente:
A.10. Se ha medido el volumen ocupado por una cierta cantidad de gas a temperatura constante,
para distintas presiones, obteniendo la siguiente tabla de valores.
P (atm) 9 15 21 45 63
V (l) 70 42 30 14 10
227
6. Teoría atómico molecular
A.12. Se ha procedido a medir el volumen ocupado por una masa dada de un gas a presión
constante, para distintas temperaturas, obteniendo los valores de la tabla.
T (ºC) 0 10 20 30 40 50 60
V (cm3) 9100 9430 9770 10100 10400 10800 11100
A.13. La expresión PV = CNT, conocida como “ley de los gases perfectos”, no se cumple en
realidad más que de forma aproximada, habiéndose observado que cuánto mayor es la presión a
que se somete un gas, menos se ajusta su comportamiento a dicha ecuación. Tratad de justificar
este hecho.
A.14. Una jeringuilla herméticamente cerrada contiene 10 cm3 de aire a la presión atmosférica (1
atm) y a una temperatura de 25º C. Se pide:
a) La presión que ejerce sobre las paredes el aire contenido cuando el volumen se reduzca a 3 cm3
a la temperatura de 25ºC.
b) El volumen que ocupará el aire contenido si, dejando libre el émbolo desde su posición inicial,
(10 cm3) elevamos la temperatura a 50ºC.
Disponemos de una muestra de gas (N partículas) en cierto estado caracterizado por los valores de
P, V y T (a las que se denomina variables de estado del gas). Estos valores están relacionados de
forma que, para una muestra dada de gas, cumplen : PV/T = CN = constante.
Saber que las propiedades que caracterizan el estado de una muestra dada de un gas (P,V y T)
están relacionadas ente sí de manera que en cualquier estado, PV/T debe valer siempre lo mismo,
permite hacer predicciones sobre el valor de alguna de dichas variables de estado si conocemos
el valor de las otras. Es decir, si provocamos alguna transformación en el sistema (el gas ence-
rrado) de manera que cambie de un estado A, caracterizado por PA, VA y TA, a otro estado B,
228
6. Teoría atómico molecular
caracterizado por PB, VB y TB, los valores en B no pueden ser cualesquiera, sino que han de
cumplir que:
PA V A PB VB
TA TB
En el caso a) el sistema pasa de un estado A, en el que conocemos el valor de todas las varia-
bles, a un estado B, en el que conocemos el volumen y la temperatura absoluta (VB y TB) y
deseamos hallar la presión, PB. Es necesario imaginar físicamente la transformación, para lo que
conviene expresarla gráficamente:
PA = 1 atm PB = ¿? atm
VA = 0’01 l VB = 0’003 l
TA = 25+273 = 298 K TB = TA
PA V A PB VB V 0'01
; y como TA = TB, tendremos: PB PA A 1 = 3’3 atm.
TA TB VB 0'003
Si analizamos el resultado literal anterior, nos daremos cuenta de que, además de ser
dimensionalmente homogéneo, contempla el hecho de que, por ejemplo, cuanto menor fuese VB
mayor resultaría la nueva presión, y que si VA y VB valiesen lo mismo, la presión tampoco
cambiaría y obtendríamos PB = PA
En el caso b), como el émbolo está libre, cuando la temperatura del gas es de 50 ºC, éste ha
pasado del estado A a un estado, C, en que la presión es la misma que en A (1 atm), la
temperatura TC = 50 + 273 = 323 K y el volumen será VC, que es lo que buscamos. Como
sabemos, VC no puede tener cualquier valor, sino que debe cumplir que:
PA V A PC VC V V
; y como PA = PC, tendremos: A C ; y despejando VC:
TA TC T A TC
TC 323
VC V A 0'01 0'0108 litros 10'8 cm 3
TA 298
Si analizamos el resultado literal anterior, nos daremos cuenta de que, además de ser
dimensionalmente homogéneo, contempla el hecho de que, por ejemplo, cuanto mayor fuese TC
mayor resultaría el nuevo volumen y que si TA y TC valiesen lo mismo el volumen tampoco
cambiaría y obtendríamos VC = VA
A.15. El estudio de la estructura de la materia lo hemos realizado hasta aquí a partir del
comportamiento de los gases. ¿En qué medida podemos aceptar que la existencia de partículas
(átomos), es una característica de toda la materia y no sólo de los gases?
229
6. Teoría atómico molecular
Para contestar a la cuestión planteada podemos analizar algunas propiedades como las siguientes:
Líquidos y sólidos, aunque muy poco, también se pueden comprimir y, en general, se dilatan
con el calor.
Muchas sustancias que en condiciones ambientales habituales se encuentran en forma de
líquido, sólido o gas, pueden sufrir cambios de fase reversibles sin dejar por ello de ser la misma
sustancia (como ocurre, por ejemplo, con el agua).
Existen sustancias que en fase líquida se pueden mezclar fácilmente unas con otras. Así por
ejemplo, al echar una gota de tinta azul a un vaso con agua, vemos cómo la tinta se va
extendiendo hasta que el color azul de la misma afecta a toda la disolución.
En algunos casos (como ocurre con el agua y el alcohol ) al adicionar dos volúmenes V1 y V2 de
dos líquidos, el volumen resultante es apreciablemente menor que la suma de los volúmenes.
Algunos sólidos como la sal común, azúcar, sulfato de cobre, etc., se pueden disolver fácilmente
en líquidos como el agua extendiendo a todas las partes de la disolución su presencia (color,
sabor, etc.).
Esta unión entre las partículas permitiría movimientos de vibración más o menos amplios según la
temperatura (lo que explicaría las dilataciones que pueden sufrir muchos sólidos y líquidos al
calentarse). Por último el que un líquido pueda difundirse en otro y cambiar de forma según el
recipiente, sugiere la existencia de fuerzas atractivas entre las partículas pero de menor intensidad
que en los sólidos, así como la existencia de huecos entre ellas de modo que, además de vibrar,
puedan desplazarse ocupando alternativamente esos huecos y generando otros nuevos. En cuanto a
los cambios de fase, podemos entender que, por ejemplo, un gas se pueda convertir en líquido (sin
dejar de ser la misma sustancia) si admitimos que al enfriarlo o comprimirlo hacemos que las
partículas se aproximen lo suficiente o vayan tan lentas que las fuerzas de atracción entre ellas
tengan un efecto observable. Análogamente puede ocurrir que cuando un sólido se calienta, las
vibraciones de las partículas se hacen más intensas, la distancia entre ellas aumenta, algunos enlaces
se rompen (generando huecos) de modo que se pasa a fase líquida. Si se sigue elevando la
temperatura la energía de muchas partículas puede ser suficiente como para escapar al medio que
rodea a la sustancia y ésta pasaría a fase gaseosa.
Los razonamientos anteriores también dejan abiertas algunas preguntas como por ejemplo: ¿cómo
son las partículas materiales?, ¿cuál es la naturaleza de esas fuerzas de atracción?, ¿cómo pueden
enlazarse las partículas entre ellas?, que trataremos de contestar en los temas siguientes.
230
6. Teoría atómico molecular
Empíricamente podemos identificar una sustancia química porque tiene una serie de propiedades
que toman valores únicos y definidos que permiten identificarla y distinguirla de otras. Entre esas
propiedades cabe citar la densidad, la temperatura de fusión, la temperatura de ebullición
(temperatura a la que hierve), la solubilidad en otras sustancias, su dureza, si reacciona o no con
otras sustancias determinadas, etc. Así por ejemplo, una sustancia que a la presión de 1 atm, funde
a 0ºC, hierve a 100 ºC, que a 1 atm de presión y 4ºC de temperatura tiene una densidad de 1 g/cm3,
que no conduce la corriente eléctrica, y en la que se disuelven bien algunas sales (como el cloruro
de sodio) y mal las grasas (aceite, por ejemplo) no cabe duda de que se trata de agua.
Durante mucho tiempo se conocían sustancias como el hierro, el azufre, el cobre, etc., que resistían
cualquier intento de obtener a partir de ellas otras sustancias diferentes (es decir, de
descomponerlas). Sin embargo esto no ocurría con otras. Así, por ejemplo, la puesta a punto de la
técnica de la electrólisis, permitió conocer en el siglo XIX que algunas sustancias (hasta entonces
tenidas por elementos) estaban en realidad formadas por la combinación de otras. A las sustancias
como el hierro, azufre, cobre, oxígeno, hidrógeno, etc., de las que no era posible obtener otras, se las
llamó sustancias simples y a las sustancias como el agua, la sosa, el amoniaco, la sal común, los
distintos alcoholes, etc., de las que sí se podían obtener otras, se las denominó compuestos.
Conviene advertir, no obstante, que aunque un compuesto pueda descomponerse en sustancias sim-
ples, no es una mezcla de esas sustancias simples. Así el agua destilada, por ejemplo, se puede des-
componer en hidrógeno y oxígeno, pero sus propiedades no tienen nada que ver con las de ninguno
de ellos. El agua funde a 0ºC, hierve a 100 ºC, y tiene un densidad de 1 g/cm3, mientras que el hi-
drógeno, por ejemplo, es una sustancia que funde a -259 ºC, hierve a -253ºC, tiene una densidad de
tan solo 0’0007 g/cm3 (todo ello a temperatura ambiente y 1 atm de presión) y además es inflama-
ble. Por otra parte, la simple mezcla de hidrógeno y oxígeno no da lugar a agua en cantidades apre-
ciables; sólo cuando se hace saltar una descarga eléctrica o se calienta mucho una mezcla de oxí-
geno e hidrógeno, desaparecen estas sustancias y se forma agua (formación que va acompañada
de explosión). Las sustancias que se pueden descomponer en sustancias simples no son, pues,
una mezcla de esas sustancias.
De acuerdo con lo que hemos tratado hasta aquí, podemos afirmar que un material determinado es
una sustancia química si tiene una serie de propiedades únicas y de valores definidos que
caracterizan cualquier parte o trozo del mismo. Lo más frecuente, sin embargo, es que las sustancias
químicas no se encuentren aisladas (excepto en algunos casos especiales como, por ejemplo el oro),
sino formando mezclas con otras en distintas proporciones (de hecho, es prácticamente imposible
garantizar un grado de pureza del 100% en una sustancia química, es decir que no tenga alguna
231
6. Teoría atómico molecular
traza de otra u otras). En algunos casos la presencia de las diversas sustancias que forman parte de
una mezcla es evidente (granito, barro, polvo de hierro y azufre, etc.) por su apariencia
heterogénea. En otros, sin embargo, es más difícil apreciar las distintas partes de la mezcla a simple
vista, como ocurre, por ejemplo, con las disoluciones (agua y sal común, agua y gas carbónico, etc.)
o con las mezclas de gases (el aire es una mezcla de varios gases) que tienen un aspecto
homogéneo. Por otra parte, entre las sustancias químicas puede haber sustancias simples (es decir,
que ya no pueden descomponerse en otras), y compuestos (como el agua, la sal común, la caliza, el
amoniaco, el alcohol, etc.) que mediante reacciones químicas apropiadas pueden descomponerse en
sustancias simples. Un posible esquema en el que se recogen estos conceptos y sus relaciones podría
ser:
LOS MATERIALES
(sólidos, líquidos, gases)
SUSTANCIAS MEZCLAS
SUSTANCIAS HOMOGÉNEAS
COMPUESTOS HETEROGÉNEAS
SIMPLES
1.2.2. Utilización del modelo corpuscular para explicar la variedad de materiales existentes.
La Teoría atómica de Dalton
El modelo corpuscular que hemos elaborado hasta aquí se basa esencialmente en suponer que todos
los materiales están hechos de partículas dotadas de un cierto estado de movimiento (caótico en los
gases y más ordenado y restringido en sólidos y líquidos). No obstante, dicho modelo es insuficiente
para explicar la información química que hemos descrito en el apartado anterior, por lo que fue
necesario profundizar en él y ampliarlo para poder explicarla, tal y como vamos a ver a
continuación.
A.17. El modelo corpuscular nos ha permitido explicar las propiedades comunes de los gases y
algunas de sólidos y líquidos. Tratad de explicar ahora la enorme variedad de sustancias existentes
así como la diferencia entre, mezclas, sustancias simples y compuestos químicos.
En una primera aproximación (realizada por Dalton, en 1802), se pensó que las partículas de las
sustancias simples serían indivisibles, por lo que no podrían descomponerse en otras distintas.
De este modo se justificaba que a partir de una sustancia simple no se pudieran obtener otras
sustancias diferentes. En cambio, las partículas de los compuestos químicos serían, en realidad,
"paquetes de partículas diferentes", de manera que podrían romperse y dar lugar a la formación
de sustancias distintas. A las partículas de las sustancias simples, se les llamó átomos y a los
paquetes de partículas que formaban las sustancias compuestas, se les llamó moléculas. Inicial-
mente se creyó, pues, que todas las sustancias simples eran monoatómicas, es decir, que estaban
formadas por átomos individuales y se les llamó elementos. En cambio una molécula, según este
232
6. Teoría atómico molecular
modelo, sería un paquete de átomos de distintos elementos. Las mezclas podrían ser entre sus-
tancias simples, entre compuestos o entre sustancias simples y compuestos. En ellas las partícu-
las no se combinarían sino que tan solo se mezclarían unas con otras sin perder sus propiedades.
La Teoría atómica de Dalton daba cuenta, pues, de la información química acumulada por
aquel entonces. Los aspectos básicos de la misma se pueden resumir en los siguientes puntos:
Como podrá constatarse, la teoría atómica de Dalton permitió explicar la información química que
se disponía en aquella época. Sin embargo, conviene tener en cuenta que sus postulados fueron
enunciados a comienzos del siglo XIX: después han ido sufriendo modificaciones sustanciales, de
forma que en la actualidad muchos de ellos no se aceptan tal y como el los enunció. Así, por ejem-
plo, no se acepta que todas las sustancias simples en estado gaseoso sean monoatómicas (estar com-
puestas de átomos simples aislados) ni que los átomos sean inmutables, ni tampoco la regla de la
máxima simplicidad.
Además de explicar las propiedades comunes de todos los materiales, el comportamiento físico
de los gases y la diversidad de sustancias, el modelo atómico-molecular permite una fácil inter-
pretación de las reacciones químicas, pues pueden considerarse como un proceso en el que las
moléculas de las sustancias iniciales (reactivos) desaparecen debido a su ruptura (si tienen varios
átomos) y en el que se forman nuevas moléculas (lo que implica nuevas sustancias) mediante la
unión de los mismos átomos pero de forma distinta.
233
6. Teoría atómico molecular
Este modelo de reacción química como reordenación de átomos no sólo explica que
desaparezcan unas sustancias (reaccionantes) y aparezcan otras nuevas (productos) con
propiedades muy distintas, sino el que en algunos casos sea posible recuperar las sustancias
iniciales (que habían desaparecido) a partir de los productos. Esto es posible, porque, según el
modelo, los átomos iniciales se encuentran formando parte de las moléculas de los productos, y,
por tanto, es posible, en determinadas condiciones, que dichas moléculas se rompan y los átomos
se vuelvan a unir formando moléculas idénticas a las iniciales.
La validez de este modelo de reacción química puede ser contrastada, además por las
predicciones macroscópicas (medibles directamente en el laboratorio) que se deducen de él, que
coinciden, como veremos, con leyes empíricas que se habían obtenido sin formular hipótesis
sobre la constitución submicroscópica de las sustancias y que, aparentemente, no tenían ninguna
relación entre sí.
1.2.4. Los cambios materiales en los procesos químicos. Ley de la conservación de la masa y
ley de las proporciones constantes
Aunque el desarrollo inicial de la Química es confuso y relacionado, como es lógico, con las
concepciones vigentes en la época (por ejemplo, la búsqueda de la “piedra filosofal” que permitiría
transformar metales en oro o del “elixir de la eterna juventud”), el modelo atómico y molecular de
la materia tuvo una gran importancia para explicar satisfactoriamente importantes hechos que se
observaban al estudiar las reacciones químicas, algunos de los cuales veremos a continuación.
Una transformación química supone, según la teoría atómica de Dalton, una reordenación de
átomos. Así, por ejemplo, el cloro puede reaccionar con el hidrógeno y dar una nueva sustancia, de
propiedades diferentes, denominada cloruro de hidrógeno. Sin embargo, si el modelo corpuscular de
la materia que estamos estudiando es válido, hay algo que debe permanecer: en cualquier
transformación química que se realice en un recinto cerrado, los átomos presentes seguirán siendo
los mismos aunque agrupados de forma diferente.
A.19. De acuerdo con la información contenida en el párrafo anterior sugerid alguna consecuencia
respecto a las masas de las sustancias que intervienen en una reacción química.
Puesto que los átomos y moléculas tienen masa, si la reacción química se produce de manera que
pueda considerarse un sistema cerrado (un sistema en el que no entra ni sale sustancia alguna
desde o hacia el exterior), la masa total, en cualquier momento de la reacción, será la suma de las
masas de los átomos y, por tanto, como sólo suceden reordenaciones de los mismos, debe
permanecer constante. Esta consecuencia, que había sido formulada de una manera empírica
unos años antes de la teoría atómica de Dalton, recibe el nombre de “Principio de conservación
de la masa” :
La masa total de las sustancias que intervienen en una reacción química que se produce en un
recipiente cerrado, es constante en cualquier momento del proceso.
234
6. Teoría atómico molecular
Esta idea de la conservación de la masa en los cambios químicos es, como hemos visto, una con-
secuencia necesaria de la estructura atómica y molecular de la materia. No obstante, se trata de
un principio al que, históricamente, no fue fácil llegar. En el siglo XVIII se admitía todavía la
existencia de sustancias sin peso o, incluso, con peso negativo. Una muy importante era el flogis-
to. Se trataba de una sustancia muy curiosa, a veces se la asociaba con el fuego, no se la podía
ver, unas veces no tenía peso y otras tenía peso negativo. Para los químicos, la intervención del
flogisto era esencial para explicar algunos cambios. En efecto, en aquella época a un “metal oxi-
dado” se le llamaba CAL. Al calentar una CAL se puede producir un cambio químico y obtener-
se un “metal puro”. Así, por ejemplo, si calentamos una cal de hierro (lo que hoy llamamos óxi-
do de hierro) podemos obtener hierro. Este cambio se explicaba entonces diciendo que al calen-
tar la CAL el flogisto que salía del foco calorífico entraba en ella y la convertía en metal puro.
¿Cómo explicaban entonces que el metal puro pesara menos que la cal? Admitían que el flogis-
to tenía peso negativo (ligereza).
Antoine Lavoisier fue un científico francés que vivió durante el siglo XVIII. Estaba formado en
varias ciencias y realizó importantes trabajos en química. Desde el principio se opuso a la teoría
del flogisto y otras ideas químicas tradicionales. De hecho, fue una persona que aprovechó mu-
chos de los resultados experimentales obtenidos por otros químicos aunque, eso sí, dándoles una
nueva interpretación. Así, por ejemplo, para Lavoisier, la pretendida absorción de flogisto al ca-
lentar una CAL de un metal, correspondía en realidad a una pérdida de oxígeno, lo cual explica-
ba que el metal “puro” pesara menos que la CAL (óxido metálico) de la cual provenía.
Sus trabajos fueron decisivos en la superación de la teoría del flogisto. Sus conclusiones se ex-
tendieron a cualquier tipo de cambio químico afirmando que en todo sistema cerrado, aunque
cambie la masa de algunos componentes, la masa total se debe conservar. A Lavoisier se le atri-
buye la publicación del primero de los libros de texto de química modernos. Es curioso que, a
pesar de sus ideas revolucionarias en química, fuese finalmente guillotinado (1794) durante la
revolución francesa acusado de conservadurismo político.
Por supuesto, no se trata de excepciones, ya que en ninguno de los casos propuestos el sistema se
encuentra cerrado. El clavo se oxida porque el hierro se combina con el oxígeno del aire, luego debe
pesar más porque al final tendrá más masa (la de todo el oxígeno que se combinó con el hierro). La
pastilla efervescente, al entrar en contacto con el agua se disuelve y desprende un gas (dióxido de
carbono); ese gas, tiene masa y, por lo tanto pesa, por lo que al escaparse al ambiente ocurrirá que el
peso del vaso de agua con la pastilla disuelta será menor que el del vaso de agua y la pastilla entera.
Análogamente sucede al quemar una madera ya que entonces se desprenden gases, vapor de agua y
humo, que se escapan por la chimenea, por lo que las cenizas pesarán menos que la madera original.
Al estudiar las transformaciones químicas los investigadores se dieron cuenta de otro hecho de
especial importancia. Este consiste en que: siempre que se combinan dos sustancias, para dar
otra sustancia nueva determinada, las masas que reaccionan se encuentran en la misma
235
6. Teoría atómico molecular
Vale la pena detenerse un poco en intentar clarificar esta ley. Lo que nos dice es que, por ejemplo,
cuando reaccionan el hidrógeno con el cloro para dar cloruro de hidrógeno HCl no lo pueden hacer
en cantidades cualesquiera sino que siempre lo hacen en la misma proporción (en este caso, 1 g de
hidrógeno por cada 35’5 g de cloro). Eso significa que si mezclamos, por ejemplo, 2 g de
hidrógeno con 98 g de cloro y los hacemos reaccionar, no vamos a obtener 100 g de HCl sino tan
solo 73 g de HCl y sobrarán 27 g de cloro que no se podrán combinar.
Fijémonos que esta ley es, en realidad, una consecuencia de la estructura atómica de la materia, ya
que si ésta fuera continua, nada se opondría a que a partir de 2 g de hidrógeno y 98 g de cloro
obtuviéramos 100 g de HCl. El hecho de que esto no suceda así se debe a que cada átomo de
hidrógeno sólo puede unirse a uno de cloro para dar HCl, de modo que, una vez que se hayan
combinado todos los átomos de hidrógeno existentes en esos 2 gramos iniciales, de nada nos servirá
tener más cloro si ya no hay átomos de hidrógeno con lo que combinarse.
Si suponemos que partimos de hidrógeno y cloro en fase gaseosa y monoatómicos y que el cloruro
de hidrógeno es HCl, el proceso podría representarse esquemáticamente como:
+ +
En cada uno de los rectángulos anteriores, las esferas verdes corresponden a átomos de cloro y las
blancas a átomos de hidrógeno.
Como la molécula de cloruro de hidrógeno, HCl, está formada sólo por hidrógeno y cloro, la
relación entre la masa de hidrógeno y la masa de cloro que reaccionan para dar el compuesto
cloruro de hidrógeno, dependerá sólo de las masas de los átomos de hidrógeno y de cloro (que
tienen un valor fijo cada una).
A.21. Si admitimos, como hemos hecho en el dibujo anterior, que la "fórmula molecular" del
cloruro de hidrógeno es HCl y sabemos experimentalmente que cada gramo de hidrógeno que
reacciona lo hace siempre con 35’5 gramos de cloro. ¿Qué consecuencias cabe esperar respecto
a la relación existente entre las masas de un átomo de cloro y un átomo de hidrógeno?
Como se combinan uno con uno, podemos afirmar que en un gramo de hidrógeno hay los mismos
átomos que en 35’5 gramos de cloro y, por tanto, que la masa de un solo átomo de cloro será 35’5
veces mayor que la de un solo átomo de hidrógeno. Por eso precisamente y porque cada átomo de
cloro que se combina lo hace con uno de hidrógeno, se obtiene que la proporción de las masas en
que se combinan es 35’5:1
A.22. El compuesto alcohol etílico reacciona con el oxígeno para producir dióxido de carbono y
vapor de agua. Experimentalmente se comprueba que cuando 46’0 g de alcohol etílico reaccionan
exactamente con 96’0 g de oxígeno, se forman 54’0 g de agua y una determinada cantidad de
dióxido de carbono. a) Calculad la cantidad de dióxido de carbono que se ha formado. b) ¿Qué
cantidad de oxígeno se necesitará para reaccionar totalmente con 8’0 g de alcohol etílico?
Rdo. Se formarán 88 gramos de dióxido de carbono y se precisarán 16,7 gramos de oxígeno.
236
6. Teoría atómico molecular
Las leyes anteriores, totalmente experimentales, fueron reunidas por Dalton a comienzos del
siglo XIX y explicadas por éste con una misma base teórica (Teoría atómica de Dalton) de forma
similar a como hemos hecho aquí.
Las hipótesis establecidas por Dalton en su teoría atómica, permitían explicar de una manera
unitaria y sencilla la enorme variedad de sustancias existente y las leyes generales del cambio
químico obtenidas experimentalmente hasta ese momento. Sin embargo, una buena hipótesis
científica, no debe limitarse a explicar lo que ya se sabe sino que, además, ha de ser capaz de
realizar nuevas predicciones que puedan comprobarse experimentalmente. El conjunto de las
hipótesis de Dalton abría la posibilidad, como veremos, de obtener valores de las masas de los
átomos, es decir, de unas partículas que nadie había visto pero que permitían explicar
satisfactoriamente las leyes químicas conocidas. Para ello, hubo que revisar alguna de las hipótesis
de Dalton, en particular la de la máxima simplicidad.
Gay-Lussac investigó sobre el comportamiento de los gases estudiando las reacciones químicas
entre sustancias en fase gaseosa y, en particular, la proporción en que se combinaban los volúmenes
de dichas sustancias. De acuerdo con lo visto sobre el comportamiento de los gases, el estudio de
los volúmenes que se combinan, puede dar información sobre la proporción en que se combinan las
partículas tal y como vamos a ver a continuación.
A.23. Partiendo de la ecuación general de los gases, indicad qué relación puede haber entre el
número de partículas contenidas en volúmenes iguales de distintos gases, todos ellos a la misma
presión y temperatura.
De acuerdo con la ecuación de los gases PV = CNT, no cabe duda de que si la presión, la
temperatura y el volumen son los mismos, el número de partículas (moléculas) de gas ha de ser
también el mismo, ya que la constante C es la misma para todos los gases.
Gay-Lussac, en la primera mitad del siglo XIX, había constatado experimentalmente que los
volúmenes de gases que reaccionan (en las mismas condiciones de presión y de temperatura) están
en una proporción numérica muy sencilla, lo cual se interpreta fácilmente si se supone, como se
deriva de las hipótesis hechas hasta aquí, que: volúmenes iguales de diferentes gases en las mismas
condiciones de presión y temperatura, contienen el mismo número de partículas (esto mismo fue
postulado por el químico italiano Avogadro, como algo que ayudaba a explicar las reacciones entre
sustancias en fase gaseosa, por lo que se conoce como “hipótesis de Avogadro”).
El principal interés de los trabajos de Gay-Lussac radica en que la relación existente entre los
volúmenes de distintos gases implicados en una reacción química y los números de moléculas
correspondientes permite, como vamos a ver, conocer la proporción en que se combinan dichas
moléculas y determinar de forma experimental la fórmula química de muchos compuestos.
237
6. Teoría atómico molecular
A.24. Al realizar Gay-Lussac sus experiencias encontró que al reaccionar el cloro e hidrógeno
gaseosos en determinadas condiciones de presión y temperatura, ocurría que:
Cada volumen de cloro que reaccionaba, lo hacía con un volumen igual de hidrógeno y se obtenían
dos volúmenes iguales de cloruro de hidrógeno, tal y como se en el siguiente esquema:
a) Deducid la relación entre el número de partículas de los distintos gases que intervienen en la
reacción propuesta.
b) ¿Cuales podrían ser las fórmulas del hidrógeno, cloro y cloruro de hidrógeno para que se
cumplan las proporciones establecidas?
V + V 2V
N + N 2N
Los resultados experimentales nos dicen que por cada N partículas de cloro que reaccionan, lo
hacen con N de hidrógeno para dar 2N partículas de cloruro de hidrógeno. Dichos resultados nos
dicen también que ni la fórmula del cloro puede ser Cl ni la del hidrógeno H (ya que entonces la
reacción entre ambos vendría dada por Cl + H = HCl, por lo que se deberían obtener N partículas de
cloruro de hidrógeno y no 2N como se desprende de los resultados experimentales). Por otro lado, si
las partículas de cloro y de hidrógeno estuviesen constituidas por dos átomos (Cl2 y H2) todo
encajaría ya que entonces cada N partículas de Cl2 que reaccionarán lo harían con N de H2 para dar
2N de HCl coherentemente con los resultados experimentales. La reacción podría escribirse
entonces como:
H2 (g) + Cl2 (g) = 2 HCl (g)
Es decir, las moléculas de hidrógeno y de cloro son diatómicas (H2 y Cl2 respectivamente). Este
resultado y otros similares hicieron que se abandonase la idea de que las sustancias simples debían
estar formadas necesariamente por átomos sueltos (ser monoatómicas). La ecuación anterior nos
muestra la proporción en que se combinan el cloro con el hidrógeno. Es importante no confundirse
ya que a veces se piensa, erróneamente, que los coeficientes que aparecen delante de las fórmulas
indican las partículas que reaccionan. Una lectura correcta de la ecuación debería llevar a decir que,
aunque suelen reaccionar entre sí muchos millones de moléculas, cada una de las moléculas de
cloro que se combina lo hace con una de hidrógeno para dar dos moléculas de cloruro de hidrógeno.
No hay que confundir tampoco las fórmulas de estas sustancias simples H2 y Cl2 con los símbolos
de los átomos de hidrógeno y cloro (H y Cl respectivamente).
238
6. Teoría atómico molecular
La interpretación de los datos volumétricos obtenidos a partir de las reacciones entre sustancias
gaseosas permitió a los químicos del siglo XIX establecer las fórmulas correctas de muchos
compuestos basándose en datos experimentales (y no en la regla de la máxima simplicidad, que no
siempre funcionaba) y de este modo, como veremos a continuación, se pudieron comparar las masas
de los átomos de los distintos elementos.
De acuerdo con los datos del enunciado, resulta que cada gramo de hidrógeno que reaccione lo hará
con 80 g de bromo. Como la fórmula del bromuro de hidrógeno es HBr en N moléculas de HBr
habrá los mismos átomos de bromo que de hidrógeno. Por tanto concluimos que la masa de cada
átomo de bromo debe ser 80 veces mayor que la masa de cada átomo de hidrógeno.
es decir: cada átomo de bromo tiene una masa 80 veces mayor que la de un átomo de hidrógeno.
A.27. Cuando se obtiene amoníaco, se comprueba que cada gramo de hidrógeno que reacciona lo
hace con 4’67 g de nitrógeno. Por otra parte sabemos que en el amoníaco (NH3), por cada tres
átomos de hidrógeno hay un átomo de nitrógeno. Con los datos anteriores, calculad cuantas veces
es mayor la masa del átomo de nitrógeno que la del hidrógeno.
De los datos anteriores concluimos que la masa de un átomo de nitrógeno será 4’67 veces mayor
que la masa de 3 átomos de hidrógeno (en el amoniaco, NH3, hay el mismo número de átomos N
1
Aquí vemos que el resultado experimental sólo puede ser explicado si se abandona la regla de la máxima simplici-
dad de Dalton, según la cual la molécula de amoniaco debía ser NH
239
6. Teoría atómico molecular
que grupos de 3H), luego el átomo de nitrógeno tendrá una masa 14 veces mayor que la del átomo
de hidrógeno. (Fijémonos que, de acuerdo con la regla de la máxima simplicidad de Dalton, la
fórmula del amoniaco sería NH y en ese caso hubiéramos obtenido un resultado incorrecto ya que
nos habría conducido a que la masa del átomo de nitrógeno sería 4’67 veces mayor que la del átomo
de hidrógeno).
Matemáticamente sería:
4’67 = mN · NN
1 = mH · 3 NN
Dividiendo entre sí las dos ecuaciones y despejando, obtenemos finalmente que: mN = 4’67 · 3 mH
Es decir:
mN = 14 mH
La masa del átomo de nitrógeno es 14 veces mayor que la del átomo de hidrógeno.
Mediante experiencias semejantes a las que se desprenden de las actividades anteriores realizadas
con otros muchos compuestos pronto se pudo constatar que el átomo más ligero de todos, de menor
masa, era el de hidrógeno. Ello sugirió establecer una primera escala (en la actualidad es otra) de
masas atómicas relativas tomando la masa del átomo de hidrógeno como unidad de esa escala. El
símbolo que emplearemos para expresar la masa atómica relativa es Ar. De esa forma, el átomo de
cloro, por ejemplo, tenía una masa atómica relativa Ar = 35’5 lo cual se interpreta diciendo que un
átomo Cl tiene una masa 35’5 veces mayor que la masa de un átomo H (tomando este último como
unidad de masa atómica).
A.28. Cuando decimos que la masa atómica relativa del oxígeno es 16, queremos decir que:
a) Un átomo de oxígeno tiene una masa de 16 g.
b) 16 átomos de oxígeno pesan 1 g.
c) Otra respuesta (especificar)
Rdo. Queremos decir que la masa del átomo de oxígeno es 16 veces mayor que la masa de un átomo de
hidrógeno (que es la unidad de masa atómica a la que, para simplificar, nos referiremos en este curso).
Conocidas las masas atómicas relativas de los elementos y las fórmulas de los compuestos podemos
calcular fácilmente las masas moleculares relativas (Mr) de estos últimos.
240
6. Teoría atómico molecular
A.29. Buscando los datos necesarios, calculad la masa molecular relativa de:
A.30. ¿Que quiere decir que la masa molecular del agua es 18?
Rdo. Que una molécula de agua tiene una masa 18 veces mayor que la de un átomo de hidrógeno.
Una vez conocidas las masas atómicas relativas de los elementos, pueden utilizarse estas para
determinar las fórmulas empíricas y moleculares de los compuestos químicos a partir de la
composición de los mismos, tal y como vamos a ver a continuación.
La fórmula empírica de un compuesto indica la proporción existente entre los átomos de los
distintos elementos que lo forman. En cambio, en la fórmula molecular, sabemos exactamente
cuantos átomos de cada clase forman la "unidad estructural" de dicho compuesto. Así, por ejemplo:
la fórmula molecular del agua oxigenada es H2O2 lo que quiere decir que en cada molécula de dicho
compuesto hay exactamente 2 átomos de hidrógeno y dos de oxígeno. En cambio su fórmula
empírica sería HO y nos informaría solamente de que en el agua oxigenada por cada átomo de
hidrógeno hay uno de oxígeno.
En la mayoría de los compuestos inorgánicos, la fórmula empírica coincide con la molecular. No así
en los compuestos orgánicos en los cuales suelen ser, como veremos, diferentes. No obstante la
fórmula molecular siempre será un múltiplo entero de la empírica.
A.31. Dad la fórmula empírica de los siguientes compuestos: a) Glucosa: C6H12O6; b) Benceno
C6H6; Butano C4H10. Comprobad en cada caso, que la fórmula molecular dada es un múltiplo
entero de la empírica.
Como acabamos de decir, la fórmula del agua, H2O, nos indica que en 18 g de agua, 16 g provie-
nen de la masa de los átomos de oxígeno y 2 g de los átomos de hidrógeno. Por tanto, el número
de gramos de oxígeno en cada gramo de agua será 16/18 = 0’889. Y si esa es la cantidad de oxí-
geno en un gramo de agua, en cien gramos será 88’9. Es decir, el porcentaje en masa del oxígeno
en el agua es 88’9 % y, por tanto: 11’1 % de hidrógeno.
241
6. Teoría atómico molecular
En ocasiones es habitual el proceso contrario, esto es: analizar un compuesto cuya fórmula se
desconoce y a partir de los porcentajes en masa de los elementos que lo forman, obtener su fór-
mula empírica. ¿Cómo se procede en este caso? Para verlo consideraremos un ejemplo:
La fórmula empírica será CrxOy de donde tenemos que determinar los subíndices “x” e “y”
Si denominamos por N el total de unidades CrxOy existentes en 100 g de este compuesto, podemos
escribir para la masa correspondiente de cromo presente que:
68’42 = N · x · 52 mH
Análogamente, la masa de oxígeno presente en esos 100 g de compuesto vendrá dada por:
31’58 = N · y · 16 mH
68'42 52 x x 1094'72 x 1
31'58 16 y y 1642'16 y 1'5
A.35. ¿Qué interés puede tener conocer las fórmulas de los diferentes compuestos químicos?
242
6. Teoría atómico molecular
cambios químicos (por ejemplo, qué cantidad de tal o cual producto se va a obtener en una
reacción).
En este trabajo práctico vamos a investigar cómo obtener la fórmula empírica de un compuesto que,
para simplificar, supondremos formado únicamente por dos elementos que llamaremos Q y R.
En el tema hemos visto ya que la ley de las proporciones constantes era una consecuencia de la
naturaleza atómico-molecular de la materia. De acuerdo con dicha ley sabemos que cuando dos
elementos Q y R se combinan para dar un compuesto QxRy, la razón entre las masas que se
combinan de Q y R es siempre constante, es decir:
Así pues, la determinación de la fórmula empírica de cualquier compuesto QxRy pasa por obtener
primero el valor de la constante C de proporcionalidad de la ley de las proporciones constantes.
A.36. Proponed alguna experiencia concreta, fácil de llevar a cabo en el laboratorio, que nos
permita determinar el valor de la constante C de la ley de las proporciones constantes,
correspondiente a un compuesto dado como, por ejemplo, el cloruro de cinc.
243
6. Teoría atómico molecular
Un procedimiento más sencillo consiste en obtener cloruro de cinc a partir de la reacción entre cinc
(sólido) con exceso de una disolución concentrada de ácido clorhídrico de acuerdo con la reacción:
Utilizando una balanza, ponedla a cero colocando en ella un pequeño erlenmeyer. A conti-
nuación introducir en el recipiente una pequeña cantidad de cinc comprendida entre 0'5 g y 1 g y
determinar el valor de dicha masa de cinc.
Quitad el erlenmeyer de la balanza y añadid clorhídrico 1 molar en cantidad suficiente para que
reaccione todo el cinc. A continuación eliminad el pequeño exceso de disolución de HCl
calentando suavemente el erlenmeyer (conviene no excederse en la calefacción para no
vaporizar parte de cloruro de cinc formado).
Determinad mediante la balanza la masa del cloruro de cinc formado (conviene hacerlo
rápidamente, en caliente, tras haber eliminado el exceso de HCl por simple calefacción, ya que
el cloruro de cinc es higroscópico y puede hidratarse con el vapor de agua ambiental alterando
las medidas).
Obtened la masa de cloro presente en el cloruro de cinc formado, por simple resta entre los
valores medidos para la masa de cloruro de cinc y del cinc.
Esencialmente se trata de repetir el procedimiento anterior con el fin de obtener distintos valores (es
suficiente con cuatro) con los que proceder a construir una tabla como la siguiente:
masa de cinc (experimental) masa de cloruro de cinc (experimental) masa de cloro (calculada)
m1 m'1 m''1
m2 m'2 m''2
m3 m'3 m''3
m4 m'4 m''4
Con los datos anteriores se procede a construir la gráfica de la masa de cloro frente a la masa de cinc
que, de acuerdo con la ley de las proporciones constantes, ha de conducir a una línea recta que pase
por el origen y cuya pendiente representará la constante de proporcionalidad C de la ley de las
proporciones constantes, es decir, los gramos de cloro existentes por cada gramo de cinc, en el
compuesto cloruro de cinc:
masa de cloro
C
masa de cinc
La realización del experimento ha de permitir elaborar una tabla como la anterior y la construcción
de la gráfica a que nos hemos referido anteriormente. La pendiente de dicha gráfica permite obtener
(dentro de los márgenes de error) un valor de la constante próximo a C = 0’92
244
6. Teoría atómico molecular
A.39. Obtenida la relación entre las masas de cloro y de cinc en el compuesto cloruro de cinc y
conocidas sus masas atómicas relativas (ArCl = 35’5 y ArZn = 65’4), estableced la fórmula del
compuesto ZnxCly buscada.
La realización de los cálculos que se demandan lleva a la conclusión de que la fórmula empírica
correspondiente al cloruro de cinc viene dada por ZnCl2.
A lo largo del siglo XIX se descubrieron nuevos elementos químicos. Por otra parte se fueron
conociendo de forma más precisa las propiedades de bastantes elementos y pronto se observó
que existían muchos con propiedades químicas muy parecidas, lo que permitió agruparlos en
familias. La mayor aportación en este sentido la realizó el científico ruso Dimitri Ivanovich
Mendeleiev (1834-1907). Su método para clasificar y disponer todos los elementos químicos dio
lugar al llamado sistema periódico de los elementos, uno de los instrumentos más valiosos de la
química. Veamos, en palabras del propio Mendeleiev, algunos aspectos de su trabajo:
“La clasificación más corriente de los elementos en metales y no metales no es tan nítida como
parecía. Por ejemplo, el fósforo puede actuar unas veces como metal y otras como no metal. Sólo
para algunos grupos de elementos no hay duda que forman un todo (por ejemplo los halógenos
flúor, cloro, bromo, yodo), pero se han descubierto nuevos elementos que no se sabe donde colo-
car. Por otra parte, algunas propiedades físicas de los elementos tales como las ópticas, eléctri-
cas, etc., se han medido con precisión para algunos de ellos, pero sabemos que un mismo ele-
mento puede presentar, según el estado en que se encuentre, propiedades muy diferentes (como
ocurre, por ejemplo, con el grafito y el diamante). Sin embargo, lo cierto es que cualquiera que
sea el cambio de propiedades que un elemento pueda experimentar según su estado, existe algo
que nos permite afirmar que se trata del mismo elemento… En este sentido, lo único que cono-
cemos que no cambia, que toma el mismo valor, tanto cuando el elemento está libre (en cual-
quier estado) como cuando se halla combinado con otros formando distintas sustancias, es la
masa atómica del elemento en cuestión. Por esta razón me he ocupado de buscar un sistema de
clasificación de los elementos basándome en las masas atómicas de los mismos”.
Mendeleiev ordenó los elementos químicos entonces conocidos situándolos en fila según el or-
den creciente de su masa atómica y cuando llegaba a un elemento que tenía propiedades análogas
a otro ya situado, iniciaba una nueva fila colocándolo debajo. De este modo los elementos que se
encontraban en una misma columna tenían propiedades análogas y constituían un grupo o fami-
lia. A cada fila se le denomina periodo.
Al ordenar los 63 elementos químicos entonces conocidos según este criterio Mendeleiev se en-
contró con algunos inconvenientes. Así, por ejemplo, se dio cuenta de que el titanio (Ti), que
tiene propiedades parecidas al carbono y al silicio, ambos pertenecientes al grupo IV, caía en
cambio en el grupo III (con el boro y aluminio) y que esta misma situación se repetía con los
elementos que seguían al Ti, cuyas propiedades cuadraban más con las del grupo siguiente que
con las del grupo en que caían. Este mismo problema se le planteó posteriormente con otros ele-
mentos.
245
6. Teoría atómico molecular
Mendeleiev supuso, acertadamente, que el lugar donde había caído el titanio correspondía a un
elemento todavía por descubrir (que resultó ser el escandio, Sc) de masa atómica intermedia en-
tre el calcio y el titanio y análogamente sucedía con otros casos similares. Además, estudiando
las propiedades de los elementos que había alrededor de los huecos, pudo hacer acertadas hipóte-
sis sobre las propiedades y características de elementos que todavía no se habían descubierto.
RECAPITULACIÓN
También hemos tenido ocasión de cuestionar algunas ideas espontáneas tales como:
Responder a las preguntas anteriores será esencial para comprender las transformaciones químicas.
246
6. Teoría atómico molecular
Durante el siglo XIX el número de elementos químicos conocidos fue aumentando, a la vez que sus
propiedades características fueron mejor establecidas. En consecuencia, surgió la conveniencia de encontrar
alguna forma de agruparlos que facilitara su estudio. Los intentos de clasificación de los elementos se
basaban, sobre todo, en intentar establecer agrupaciones con aquellos que presentaban unas propiedades más
parecidas. Se plantearon fundamentalmente dos cuestiones:
Si se lograba encontrar algún criterio que sirviera para clasificar los elementos quizás se podría arrojar alguna
luz sobre preguntas como las anteriores
En 1815 el físico ingles William Prout al analizar las masas atómicas otorgadas por Dalton a algunos
elementos, sugirió que los distintos elementos no eran sino diferentes combinaciones de átomos de
hidrógeno. Según esta hipótesis las masas atómicas debían ser múltiplos de números enteros (se tomaba
como unidad de masa atómica la masa del átomo de hidrógeno). No obstante, cuando se hicieron medidas
más precisas de las masas atómicas, hubo que abandonar esta hipótesis ya que había muchos casos en los que
no se cumplía.
Sin embargo, aunque las masas atómicas no estaban relacionadas con los elementos de una forma tan simple
como la supuesta, lo cierto es que sí que se detectaba la existencia de alguna correlación entre las masas
atómicas y las propiedades de algunos elementos químicos, existiendo familias o grupos de elementos cuyas
propiedades variaban progresivamente con el valor de las masas atómicas. Esto ocurre, por ejemplo, con los
puntos de fusión y ebullición de la familia de los halógenos (flúor, cloro, bromo y yodo) que van aumentando
progresivamente conforme lo va haciendo la masa atómica de los mismos.
En 1829 el químico alemán J. W. Döbereiner se dio cuenta de que, para algunas familias, las masas atómicas
de cualquiera de sus elementos intermedios eran iguales o aproximadamente iguales al valor medio de las
masas atómicas de sus vecinos anterior y posterior. Así, por ejemplo, ocurre con la masa atómica relativa del
bromo (79,9) que, aproximadamente es la media entre la del cloro (35,5) y la del yodo (127). Parecía pues
que las masas atómicas de una misma familia de elementos debían de ir aumentando sucesivamente en
progresión aritmética. Este tipo de hallazgos fue fortaleciendo la hipótesis de una cierta relación entre masa
atómica y propiedades parecidas.
En la segunda mitad del siglo XIX se conocían ya más de 50 elementos químicos. El químico inglés J.H.
Gladstone señaló que podía ser útil ordenarlos según sus masas atómicas crecientes. Su compatriota J.A.R.
Newlands investigó dicha posibilidad y al hacerlo obtuvo que cada 8 elementos el último era una especie de
repetición (propiedades análogas) del primero. En esa misma época el ruso Dimitri Mendeleiev y el alemán
Lothar Meyer, cada uno por su lado y desconociendo ambos el trabajo de Newlands, trabajaron sobre la
posibilidad de relacionar las masas atómicas y las propiedades de los elementos. En las publicaciones de
Mendeleiv en 1869 y, un poco más tarde, en las de Meyer, se encuentra la culminación del trabajo de décadas
anteriores. Cuando todavía no se conocía nada acerca de la estructura interna del átomo, Mendeleiv publicó
su tabla periódica con 63 elementos y para lograr que ciertos elementos estuviesen colocados en el grupo
adecuado tuvo la brillante idea de dejar algunos huecos vacantes, prediciendo la existencia de nuevos
elementos (entonces todavía no descubiertos) e indicando, anticipadamente, algunas de sus propiedades.
En 2009 se conocían 118 elementos diferentes ordenados en el sistema periódico según su número atómico
creciente. La mayoría de ellos se encuentra de una forma más o menos abundante en la naturaleza (podríamos
decir que en el Universo, ya que analizando meteoritos y rocas de la Luna o de Marte así como la luz que nos
llega de las estrellas, no se han encontrado elementos diferentes a los conocidos en la Tierra, lo que confirma
el origen común de todos los astros). Existen algunos que no se encuentran en la naturaleza sino que han sido
fabricados artificialmente (fundamentalmente los elementos más pesados, a partir del uranio), coloreados de
amarillo en la tabla periódica de la página siguiente).
247
6. Teoría atómico molecular
Clave Gases
P Nobles
Grupo
1A Número atómico Sólidos Gases Líquidos Artificiales
7 14’0 Masa atómica 18 (0)
1
1 1’0 2 4’0
Símbolo
1 H IIA N IIIA IVA VA VIA VIIA He
Hidrógeno 2 Helio
13 14 15 16 17
3 6’9 4 9’0
Nombre Nitrógeno 5 10’8 6 12’0 7 14’0 8 16’0 9 19’0 10 20’1
2 Li Be B C N O F Ne
Litio Berilio Boro Carbono Nitrógeno Oxígeno Flúor Neón
11 22’9 12 24’3 13 27 14 28’0 15 31’0 16 32’0 17 35’5 18 39’9
3 Na Mg IIIB IVB VB VIB VIIB VIII IB IIB Al Si P S Cl Ar
Sodio Magnesio Aluminio Silicio Fósforo Azufre Cloro Argón
3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
19 39’1 20 40’0 21 44’9 22 47’9 23 50’0 24 52’0 25 55’0 26 55’8 27 58’9 28 58’7 29 63’5 30 65’4 31 69’7 32 72’6 33 74’9 34 78’9 35 79’9 36 83’8
4 K Ca Sc Ti V Cr Mn Fe Co Ni Cu Zn Ga Ge As Se Br Kr
Potasio Calcio Escandio Titanio Vanadio Cromo Manganeso Hierro Cobalto Níquel Cobre Cinc Galio Germanio Arsénico Selenio Bromo Criptón
37 85’5 38 87’6 39 88’9 40 91’2 41 92’9 42 95’9 43 99’0 44 101’1 45 102’9 46 106’4 47 107’9 48 112’4 49 114’8 50 118’7 51 121’7 52 127’6 53 126’9 54 131’3
5 Rb Sr Y Zr Nb Mo Tc Ru Rh Pd Ag Cd In Sn Sb Te I Xe
Rubidio Estroncio Itrio Circonio Niobio Molibdeno Tecnecio Rutenio Rodio Paladio Plata Cadmio Indio Estaño Antimonio Teluro Iodo Xenón
55 132’9 56 137’3 57 13 8’9 72 178’5 73 180’9 74 183’8 75 186’2 76 190’2 77 192’2 78 195’1 79 196’9 80 200’5 81 204’3 82 207’2 83 208’9 84 210’0 85 210’0 86 222’0
6 Cs Ba La Hf Ta W Re Os Ir Pt Au Hg Tl Pb Bi Po At Rn
Cesio Bario Lantano Hafnio Tantalio Volframio Renio Osmio Iridio Platino Oro Mercurio Talio Plomo Bismuto Polonio Astato Radón
87 223 88 226 89 227 104 261 105 262 106 266 107 264 108 269 109 268 110 269 111 272 112 285 113 284 114 289 115 288 116 292 117 118 294
7 Fr Ra Ac Rf Db Sg Bh Hs Mt Ds Rg Cn Uut Fl Uup Lv Uus Uuo
Francio Radio Actinio Rutherfordio Dubnio Seaborgio Bohrio Hesio Meitnerio Darmstadio Roentgenio Copernicio Ununtrio Flerovio Unumpentio Livermorio Ununseptio Ununoctio
58 140’1 59 140’9 60 144’2 61 147 62 150’3 63 151’9 64 157’2 65 158’9 66 162’5 67 164’9 68 167’3 69 168’9 70 173’0 71 174’9
Lantánidos 6 Ce Pr Nd Pm Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu
Cerio Praseodim Neodimio Prometio Samario Europìo Gadolinio Terbio Disprosio Holmio Erbio Tulio Iterbio Lutecio
90 232’0 91 231 92 238’0 93 237 94 242 95 243 96 247 97 247 98 251 99 254 100 253 101 256 102 254 103 257
Actínidos 7 Th Pa U Np Pu Am Cm Bk Cf Es Fm Md No Lr
Torio Protactinio Uranio Neptunio Plutonio Americio Curio Berkelio Californio Einstenio Fermio Mendelev Nobelio Laurencio
(El color indica el estado en que se encuentra en condiciones ordinarias de presión y temperatura, o si se trata de un elemento obtenido artificialmente)
248
6. Teoría atómico molecular
1. Una de las propiedades más conocidas del aire es su compresibilidad (que consiste en la reducción
del volumen que ocupa, al presionar sobre él, como se comprueba fácilmente con una jeringuilla).
Esto se interpreta correctamente diciendo que: (señalad la respuesta correcta).
a) El aire es como una esponja (todo continuo), que al presionar se reduce.
b) Entre las partículas existen espacios vacíos o huecos, que al presionar disminuyen de tamaño.
c) Son las partículas las que al ser comprimidas se reducen de tamaño.
4. En un recipiente con un émbolo que puede subir y bajar fácilmente existen 750 cm3 de un gas a
la presión de 1 atm y 20 ºC. Calentamos hasta que el gas ocupa un volumen de 1500 cm3 (mante-
niendo la presión constante). Calculad a qué nueva temperatura se encontrará el gas.
Rdo. A una temperatura de 313 ºC.
249
6. Teoría atómico molecular
6. Un gas se encuentra en un recipiente cerrado de paredes fijas y 750 cm3 de volumen, a una presión
de 740 mm de Hg y una temperatura de 20 ºC. Determinad el nuevo valor de la presión en atmósfe-
ras, cuando se eleve la temperatura hasta 100 ºC. Rdo. El nuevo valor de la presión es 1’24 atm
7. Un neumático de un automóvil contiene aire a una presión de 2’1 bar y una temperatura de 15ºC.
En una parada realizada después de recorrer un largo trayecto el conductor volvió a medir la presión
y encontró una valor de 2’5 bar. ¿Funcionaba mal el aparato? Determinad la nueva temperatura del
aire y explicad el porqué se recomienda siempre medir la presión de los neumáticos en frío (antes de
circular con el vehículo). Nota: Haced la aproximación de suponer que la variación de volumen es
despreciable. Rdo. La temperatura al final del trayecto es de 69’9 ºC
9. Se calienta un poco de agua dentro de una lata de refresco vacía. Luego, utilizando unas pinzas
como las de la figura, se calienta hasta ebullición permitiendo que salga vapor de agua por el agu-
jero de la lata durante unos instantes y después, con un movimiento muy rápido, se gira y se in-
troduce boca abajo en un recipiente con agua dispuesto previamente al lado. Al realizar esta expe-
riencia se comprueba que la lata se aplasta. Dad una explicación científica de este hecho.
250
6. Teoría atómico molecular
10. A un estudiante, con la excusa de medir su capacidad pulmonar, le presentaron una botella
como la de la figura y le pidieron que soplase fuertemente por el tubo para ver cuánto aire era
capaz de meter dentro de la botella.
12. ¿Por qué si se produce un agujero en el casco de un submarino que se encuentra navegando bajo
la superficie del mar entra agua dentro del mismo y en cambio si se agujerea la ventanilla de un
avión en pleno vuelo sale aire del avión al exterior?
13. Una persona que no sabe ciencias pero que presume de culta, está convencida de que:
Una ventosa se mantiene sobre la pared aguantando incluso el peso de un paño de cocina
porque al presionarla se ha quedado pegada.
Se puede beber horchata mediante una pajilla porque al absorber aspiramos el líquido.
Cuando se deja reposar un recipiente de cocina en el que ha estado hirviendo un líquido
durante un rato, después no se puede quitar la tapadera porque lo de dentro se ha enfriado y
por eso si se vuelve a calentar se quita fácilmente.
El agua es una mezcla y el aire un compuesto.
Sugerid otras explicaciones más validas utilizando los conceptos aprendidos en este tema.
15. ¿Puede haber sustancias simples distintas pero formadas por el mismo elemento? Buscad en
la bibliografía y dad una lista con los ejemplos que encontréis.
16. Experimentalmente se observa que al calentar mucho el hierro, se pone al rojo vivo y finalmente
se funde. Este fenómeno se produce porque (explicad qué proposición es científicamente correcta).
a) Las uniones entre los átomos de hierro cambian, de forma que se debilitan, muchas se rompen etc.
b) Los átomos de hierro inicialmente duros, se hacen cada vez más blandos
251
6. Teoría atómico molecular
17. Los siguientes esquemas representan muestras de diferentes sustancias. Indicad en cada caso
si se trata de una sustancia simple, una mezcla o un compuesto. Sugerid alguna sustancia(s) que,
a presión y temperatura ambiente, pueda(n) ser la(s) representada(s) en el esquema.
18. El agua es un compuesto cuyas moléculas están formadas por dos átomos de hidrógeno y uno
de oxígeno. Se pide:
a) Representad dicha molécula y escribir su fórmula.
b) Cuando hierve y pasa a vapor ¿sigue siendo agua?
c) Representad esquemáticamente vapor de agua en un recuadro y una mezcla de oxígeno e hi-
drógeno gaseosos en otro.
19. Dentro de una esfera cerrada y transparente hay un trozo de papel y aire. Mediante una lupa
hacemos que arda dicho papel hasta quemarse totalmente. Si pesamos todo el conjunto antes (1) y
después (2) de la combustión, resultará que el peso de (2) será (señalad la propuesta correcta):
20. En la reacción entre hidrógeno y oxígeno a presión y temperatura constantes, se observa que
cada litro de oxígeno que reacciona lo hace con 2 litros de hidrógeno para dar 2 litros de agua
(todos en fase gaseosa). Utilizad estos datos para razonar que la molécula de agua no puede ser
HO y en cambio sí puede ser H2O.
21. El metano (un gas que se desprende en los pantanos y del estiércol en descomposición) está
formado por moléculas CH4. ¿Qué quiere decir esto? Al descomponer dos muestras diferentes de
metano, se han obtenido los siguientes resultados:
Masa de metano descompuesta (g) masa de carbono (g) masa de hidrógeno (g)
15’56 11’67 3’89
21’27 15’95 5’32
252
6. Teoría atómico molecular
22. En la preparación de sulfuro de hidrógeno (H2S) se obtuvieron los siguientes datos en un con-
junto de experimentos:
Experimento 1 2 3 4
Masa de azufre (g) 1'92 49'30 27'04 7'68
Masa de hidrógeno (g) 0'12 3'08 1’69 0'47
23. Se sabe que el carbono reacciona con el hidrógeno para dar metano. La fórmula del metano es
CH4. Experimentalmente se comprueba que al descomponer el metano por cada gramo de hidró-
geno se obtienen siempre 3 g de carbono.
a) Determinad la masa atómica relativa del C respecto del H
b) Si mezclamos 5 g de hidrógeno con 9 g de carbono ¿Cuál será la máxima cantidad de metano
que se podría obtener al hacerlos reaccionar? Rdo. b) 12 g
24. El nitrógeno gaseoso puede reaccionar con el oxígeno gaseoso para dar un compuesto llama-
do óxido de nitrógeno (I). Cuando dicha reacción tiene lugar a presión y temperatura constantes
se observa que cada litro de oxígeno que reacciona lo hace con 2 litros de nitrógeno para dar dos
litros del citado óxido. Con estos datos y sabiendo que tanto el nitrógeno como el oxígeno están
formados por moléculas diatómicas, razona cuál ha de ser la fórmula del óxido de nitrógeno (I).
26. Cuando afirmamos que la masa molecular del ácido sulfúrico (H2SO4) es 98, queremos decir:
a) Que cada molécula de ese ácido tiene una masa de 98 g.
b) Que en 1 g de ese ácido hay 98 moléculas.
c) Una molécula de ese ácido tiene una masa 98 veces mayor que la de un átomo de hidrógeno.
27. La fórmula del dióxido de carbono (uno de los principales gases causantes del efecto inverna-
dero) es CO2. Sabiendo que la masa atómica relativa del C es 12 y la del O es 16. Calculad cuán-
tos gramos de CO2 se podrán obtener como máximo a partir de 100 g de carbono. Rdo. 366’7 g
28. Buscad los datos necesarios y calculad cuántos gramos de oxígeno y cuántos de hidrógeno se
podrán obtener como máximo al descomponer totalmente un 250 cm3 de agua pura a presión y
temperatura ambiente. Rdo. Se podrán obtener 27’8 g de hidrógeno y 222’2 g de oxígeno.
253
6. Teoría atómico molecular
29. La fórmula del óxido de hierro (III) es Fe2O3. Sabiendo que la masa atómica relativa del hierro es
56 y la del oxígeno 16. Calculad el porcentaje en masa de hierro y de oxígeno que hay en este óxido.
Rdo. Hay un 70% de hierro y un 30% de oxígeno
30. Los datos de la tabla siguiente corresponden a la reacción entre el oxígeno y el carbono para
formar un óxido de carbono determinado, indicando la proporción en que se combinan las masas
en gramos de las sustancias que intervienen.
Rdo. NH3
32. Un compuesto contiene un 74'87 % de carbono (Ar = 12) y un 25'13 % de hidrógeno (Ar = 1).
Con estos datos deducid cuál es su fórmula empírica. Si nos dicen que su masa molecular es 16
¿Cuál es su fórmula molecular?
Rdo. CH4
33. Un óxido de hierro contiene 69'94 % de hierro y 30'06% de oxígeno. Determinad la fórmula
empírica de dicho compuesto. Masas atómicas relativas Fe (55'85) y O (16).
Rdo. Fe2O3
34. Al quemar 2'371 g de carbono se forman 8'688 g de un óxido de carbono. Sabiendo que las
masa atómica relativa del C es 12 y del O es 16, determina la fórmula empírica de dicho óxido.
Rdo. CO2
35. Un cloruro de mercurio contiene 84'97 % de mercurio (Hg) y el resto de cloro. Sabiendo que
la masa atómica relativa del Hg es 200'5 y la del cloro 35'5, determinad la fórmula empírica de
dicho compuesto. Si nos dicen que su masa molecular es 472 ¿Cuál es su fórmula molecular?
254
TEMA 7. REACCIONES QUÍMICAS
En muchos casos se detecta que se ha producido una reacción química, cuando al mezclar las
sustancias se forma un precipitado, se desprenden gases, se produce un cambio de color, etc. Sin
embargo, es preciso tener en cuenta que estos efectos no siempre garantizan que tenga lugar una
reacción. Pensemos por ejemplo, en el cambio de color (y sabor) que se produce cuando mezcla-
mos café con leche, en las burbujas de gas que se desprenden al abrir una botella de cava, en la
sustancia de color blanco que se deposita en las resistencias de los lavaplatos y lavadoras, etc.,
que no son indicativos de ninguna reacción química.
A.1. ¿Por qué los cambios que acabamos de citar no se asocian a una reacción química?
Para que pueda hablarse de una reacción química, han de producirse nuevas sustancias (productos
de la reacción) diferentes a las sustancias iniciales (reaccionantes), cosa que no ocurre en ninguno
de los ejemplos citados. El problema, es pues determinar cuándo se producen nuevas sustancias.
255
7. Reacciones químicas
A.2. Clasificad los siguientes procesos como químicos o como físicos, señalando los criterios
utilizados para ello: destilación del vino, dilatación de un gas, evaporación del agua, combustión
de la pólvora, corrosión del hierro, disolución de sal común en agua, obtención de hierro a par-
tir de sus minerales.
Aunque en general resulta sencillo reconocer un proceso como físico o químico por el hecho de
la producción de nuevas sustancias, hay algunos cambios que difícilmente entran dentro de una
de estas categorías. Un ejemplo es el de la disolución de una sustancia (soluto) en un disolvente
en estado líquido. Para clasificar estos cambios generalmente se recurre a ver si por evaporación
del líquido puede recuperarse el soluto inicial inalterado. Así en una disolución de sal común en
agua, esta puede recuperarse por evaporación cuidadosa del agua, por lo que el proceso podría en
este caso considerarse como un cambio físico aún cuando la interacción entre los componentes de
la disolución sea considerable. Sin embargo, la disolución de cloruro de hidrógeno gaseoso en
agua habría de ser considerada como un cambio químico ya que las propiedades de la disolución
son muy diferentes a las de los componentes y la evaporación no es un medio factible de recupe-
rar por completo las sustancias iniciales. La clasificación de las disoluciones como cambios físi-
cos o químicos muestra pues algunas dificultades en cuanto a las definiciones exactas que se pue-
den utilizar, presentándose algunos casos que se encuentran en la línea fronteriza.
En la cuestión propuesta, la destilación del vino, la dilatación de un gas, evaporación del agua y
disolución de sal común en agua serían cambios físicos mientras que el resto serían cambios quí-
micos.
A.3. Indicad aquellos aspectos fundamentales de una reacción química que convendría estudiar
con detenimiento bien sea por su interés práctico o por cualquier otro motivo.
En este curso nos limitaremos a desarrollar un modelo elemental para las reacciones químicas
incluyendo algunos de sus aspectos básicos como los cambios materiales y los energéticos.
En la actualidad los cambios químicos tienen características negativas para muchas personas .
Así, por ejemplo, la expresión “eso tiene química” se utiliza, a menudo para descalificar un pro-
ducto. Se trata, sin duda, de una imagen demasiado simplista que conviene analizar.
A.4. Sugerid razones por las cuales interese dominar la producción y el control de las reacciones
químicas y discutir, la importancia que en general tiene su estudio. Dad razones a favor y en
contra de fabricar cada vez más sustancias nuevas.
256
7. Reacciones químicas
En la industria textil, la obtención de tejidos sintéticos artificiales a partir del petróleo, al-
gunos de los cuales no precisan plancharse, ha sido de gran importancia para la fabrica-
ción de prendas de vestir y para aumentar la disponibilidad de tiempo libre.
Podríamos citar otros muchos materiales importantes en cuya fabricación son necesarios
cambios químicos, como, por ejemplo, el papel (periódicos, libros, etc.), el vidrio (venta-
nales, puertas, recipientes, etc.), los pegamentos, los quitamanchas, los anticongelantes en
los vehículos, los colorantes artificiales, etc. Especial interés tiene la preparación y fabri-
cación de nuevos materiales, como el plástico PVC (marcos de ventanas, envases, jugue-
tes, etc.), el gore-tex (prendas y calzado deportivo), alimentos deshidratados (excursio-
nismo, viajes espaciales, etc.), cristales líquidos (relojes, ordenadores, etc.), superconduc-
tores, etc.
257
7. Reacciones químicas
Los ejemplos anteriores permiten comprender que la Química ha tenido y sigue teniendo contri-
buciones muy positivas para la humanidad al posibilitar muchos cambios y el control de otros a
nuestra conveniencia. Sin embargo, ello tampoco debe hacernos olvidar otros aspectos que no tan
beneficiosos, como los que, a modo de ejemplo, se citan a continuación:
En muchas reacciones químicas de utilización masiva no sólo se producen las sustancias o los
efectos deseados por nosotros, sino también sustancias y efectos nocivos. Por ejemplo, la con-
taminación atmosférica y la lluvia ácida, que se producen debido a la presencia de ciertos ga-
ses en la atmósfera, como los óxidos de nitrógeno y de azufre que se generan, por ejemplo, al
quemar combustibles fósiles (derivados del petróleo y carbón). Dichos gases pueden reaccio-
nar con el vapor de agua y dar lugar a lluvias ácidas, causantes de la deforestación de muchos
bosques y el deterioro de los monumentos de piedra (catedrales, etc.,). La contaminación at-
mosférica existente en algunos grandes núcleos urbanos es causa de enfermedades respirato-
rias. En algunas grandes ciudades como la capital mejicana hay días en los que los niños no
pueden salir a jugar fuera y frecuentemente es necesario restringir la circulación de vehículos.
Los conocimientos sobre reacciones químicas pueden utilizarse para producir a propósito
sustancias perjudiciales para la salud, como drogas sintéticas y armas químicas. El abuso de
medicamentos o la drogadicción causan grandes gastos a la sanidad pública.
A veces se producen nuevas sustancias con propiedades positivas pero de las que se descono-
cen (o no se valoran adecuadamente en función del interés de la mayoría de la población ac-
tual y futura) sus efectos a medio y largo plazo sobre el medio. Existen así, en tierra y mar,
materiales que tardan mucho tiempo en degradarse, como latas, envases, bolsas (hojalata,
aluminio, plásticos, etc.); metales tóxicos o muy tóxicos (mercurio, plomo, cadmio, etc.) utili-
zados en la fabricación de muchos productos (pilas y baterías eléctricas, pinturas, etc.). Con-
taminación de aguas subterráneas y productos del campo causada por la utilización excesiva
de abonos químicos, herbicidas y plaguicidas en general. Algunos de estos contaminantes
(como, por ejemplo, el mercurio) van aumentando su concentración cuando pasan de unos se-
res vivos a otros, hasta llegar a las personas.
Entre los efectos negativos, tampoco podemos dejar de mencionar la utilización bélica de
muchos productos (guerra química) como el fósforo, los gases venenosos, bombas y explosi-
vos en general, etc., o los graves accidentes que con demasiada frecuencia ocurren en el
transporte de ciertos productos como el petróleo crudo.
258
7. Reacciones químicas
aumento de cánceres, etc., son, desgraciadamente, situaciones que también guardan relación con
la fabricación y utilización masiva de nuevas sustancias.
La existencia simultánea de aspectos tan positivos y otros tan negativos, hace conveniente un
análisis más profundo de las causas que fomentan los negativos. Es cierto que los plásticos, por
ejemplo, favorecen las cosechas en cantidad y en diversidad, pero también que contaminan el
medio ambiente y no siempre es posible solucionar el problema fabricando un producto respetuo-
so con el medio ambiente (por ejemplo un plástico biodegradable). La ciencia no tiene solución
para todo. No podemos pensar que la solución de problemas tan graves es cuestión de que los
científicos encuentren el "antídoto" adecuado. Es necesario que en las decisiones para fabricar o
utilizar ciertos productos, o para consumirlos, participemos todos los ciudadanos considerando
sus ventajas y sus inconvenientes. Si esa toma de decisiones se hace libremente, con la informa-
ción adecuada, pensando en el futuro y en el beneficio de la mayoría, posiblemente se pueda lo-
grar un desarrollo sostenible, más respetuoso con el medio ambiente y con nosotros mismos.
Con lo que hemos avanzado en la teoría atómico-molecular de la materia ya sabemos que una
reacción química supone la formación de moléculas (o agregados atómicos en general) distintas
de las iniciales. Si queremos comprender y controlar las reacciones deberemos elaborar pues un
modelo de formación de la nuevas moléculas y ponerlo a prueba.
Una reacción química puede considerarse como la transformación de las sustancias presentes
inicialmente (reaccionantes) en otras nuevas (productos).
A.5. Explicad a modo de hipótesis cómo puede producirse una reacción química. Señalad las
principales etapas del proceso. Concretad, por ejemplo, para el caso de la transformación de
iodo e hidrógeno en estado gaseoso en ioduro de hidrógeno, también en estado gaseoso.
Para que una reacción ocurra es necesario un proceso de ruptura de los enlaces existentes en las
sustancias reaccionantes que haga posible el establecimiento de nuevos enlaces, es decir, la for-
mación de nuevas sustancias (productos de la reacción). El choque entre partículas (que ya sabe-
mos que no son bolas macizas) hace posible tanto la ruptura de enlaces (si la energía del choque
es suficiente) como el establecimiento de nuevas uniones. El proceso suele favorecerse cuando se
aumenta la temperatura. El modelo que estamos manejando permite pensar que esto ocurre por-
que las partículas que chocan con una dirección favorable han de superar una energía mínima
necesaria para que se puedan romper unos enlaces y formar otros (es decir, para que el choque
sea "efectivo") y al aumentar la temperatura, aumenta la energía cinética de muchas partículas.
259
7. Reacciones químicas
Este modelo elemental de reacción química nos indica que en una reacción, a nivel microscópico,
lo que tiene lugar es una "reorganización" de los átomos que constituyen las sustancias reaccio-
nantes, para dar lugar a nuevas sustancias. En nuestro caso, el proceso se puede esquematizar
globalmente diciendo que cada molécula de hidrógeno que reacciona, lo hace con una de iodo
para dar dos moléculas de ioduro de hidrógeno, y escribirlo mediante la ecuación química:
donde, como podemos ver, están representadas todas las sustancias que participan en la reacción
(tanto reaccionantes como productos), la proporción en que se combinan y la fase de cada sustan-
cia (en las condiciones de presión y temperatura a que tiene lugar la reacción).
Conviene tener en cuenta que el modelo que hemos ideado es muy elemental y que, con frecuen-
cia, en una reacción química intervienen tantas partículas que sería imposible un choque simultá-
neo entre todas ellas, dada la escasa probabilidad de tal suceso. En general habrá que suponer
pues, que una reacción tiene lugar a través de una serie de pasos o etapas simples, más o menos
rápidas, donde se pueden formar diversos productos diferentes, de existencia más o menos efíme-
ra, pero que intervienen en las mismas. Por otra parte, en muchos casos (como el que estamos
analizando) es posible que las moléculas de los productos de la reacción sufran también choques
que hagan que vuelvan a dar las sustancias de partida, de forma que la reacción acabe cuando se
alcance el equilibrio, es decir: cuando por cada partícula que se forme otra igual se descomponga.
Una doble flecha se utiliza para resaltar que se trata de una reacción de este tipo.
No obstante, el modelo de reacción que estamos manejando, aunque es muy simple, nos va a
permitir enfrentarnos a preguntas tales como:
¿Qué cantidad de una sustancia vamos a necesitar emplear en una reacción química para
obtener una cierta cantidad de un producto determinado?
¿Qué calor se obtendrá al quemar una cierta cantidad de un combustible dado?
Si lo que ocurre en una reacción química a nivel macroscópico (desaparición de unas sustancias y
formación de otras nuevas en determinadas cantidades), se debe a una reorganización de átomos
formando nuevos agregados, la cuantificación o balance a nivel atómico y molecular del proceso,
puede conducirnos a realizar predicciones macroscópicas que se pueden contrastar experimen-
talmente, tal y como veremos a continuación.
De acuerdo con el modelo anterior, en una reacción química (que se realice en un medio cerrado)
los átomos son siempre los mismos, solo que en los productos de la reacción están agrupados de
forma diferente que en las sustancias reaccionantes. Una consecuencia de esto es que la masa
total habrá de conservarse durante todo el proceso. Además, en la ecuación química que represen-
ta la reacción, el número de átomos de cada elemento deberá de ser el mismo en ambos lados.
260
7. Reacciones químicas
A.6. El hierro (sólido) en contacto con el oxígeno (gaseoso) forma, en determinadas condiciones,
óxido de hierro (III), sólido. Escribid la ecuación correspondiente a dicha reacción y a conti-
nuación proponed un método para escribir correctamente una ecuación química.
Al ajustar una ecuación química es preciso estar atento a los posibles errores que se pueden co-
meter. Estos suelen ser principalmente de dos tipos: aplicar la conservación de los átomos cam-
biando las fórmulas de los compuestos (por ejemplo 3O + Fe2 Fe2O3) o ignorar la conser-
vación (Fe + O2 Fe2O3). Para evitarlos conviene escribir en primer lugar las fórmulas de
reaccionantes y de productos y luego proceder a ajustar los coeficientes para que hayan los mis-
mos átomos en ambos lados pero sin modificar para nada las fórmulas, es decir, sin cambiar los
subíndices que aparecen en ellas y las caracterizan. En el caso de que al realizar el ajuste por tan-
teo salgan números decimales, se pueden convertir en enteros sin más que multiplicar por 2.
En el caso propuesto, por ejemplo, un primer intento podría llevar a: 2Fe + 1,5 O2 Fe2O3
A.7. Aplicad el método propuesto para construir la ecuación correspondiente a las reacciones:
a) Gas propano, C3H8 y oxígeno para obtener dióxido de carbono y vapor de agua
b) Dióxido de azufre y oxígeno para dar trióxido de azufre
c) Ácido sulfúrico e hidróxido de sodio para dar sulfato de sodio y agua
Rdo. a) C3H8 + 5O2 3CO2 + 4H2O; b) 2SO2 + O2 2SO3; c) H2SO4 + 2NaOH Na2SO4 + 2H2O
En muchos casos, las ecuaciones químicas son difíciles de ajustar mediante tanteo y requieren
métodos más sistemáticos, como el que se expone a continuación, denominado método algebrai-
co el cual resulta apropiado para aquellas reacciones en las que el número de moléculas (o unida-
des fórmula) no supere en más de uno al número de átomos distintos que intervienen en la reac-
ción (contando en ambos casos reaccionantes y productos).
El método algebraico consiste en plantear una serie de ecuaciones basadas en el principio de con-
servación de la masa y, por tanto, en que ha de haber los mismos átomos en los productos que en
los reaccionantes. Lo estudiaremos a partir de un ejemplo sencillo como es la reacción de com-
bustión del butano. La ecuación sin ajustar correspondiente a dicha reacción es:
1. En primer lugar nos damos cuenta de que en esta ecuación hay 4 moléculas distintas y tres
átomos distintos. Como el número de moléculas supera en uno al número de átomos distintos,
será aplicable el método algebraico.
1
A veces, en las ecuaciones químicas se indica la fase o estado de las sustancias al final de la fórmula y
entre paréntesis: solido (s), gaseoso (g), líquido (l), acuoso (ac o aq).
261
7. Reacciones químicas
Para el carbono: 4x = z
Para el hidrógeno: 10x = 2t
Para el oxígeno: 2y = 2z + t
En el sistema anterior vemos que hay tantas ecuaciones como átomos distintos (en este caso 3) y
tantas incógnitas como compuestos distintos (en este caso 4). En muchas reacciones se cumple:
Ello implica que dando un valor arbitrario (por ejemplo el 1) a cualquiera de las incógnitas ob-
tendremos un sistema de ecuaciones fácilmente resoluble y un conjunto adecuado de valores para
los coeficientes.
4. Si hacemos x =1, en las ecuaciones anteriores, se deduce fácilmente que: z =4, t = 5, y = 13/2,
con lo cual la ecuación quedará como:
Si multiplicamos por 2 para eliminar la fracción tendremos la ecuación final ajustada según la
proporción más sencilla de números enteros:
Un aspecto a tener muy en cuenta es que los coeficientes o números que aparecen delante de las
fórmulas no significan en modo alguno que todas esas partículas tengan que chocar a la vez para
provocar la reacción. Tampoco indica las partículas que hay. De hecho aunque intervengan unos
pocos gramos de sustancias, debido al pequeño tamaño de moléculas y átomos, el número de par-
tículas implicadas es habitualmente inmensamente grande (muchos millones y millones). Lo que
nos indican realmente esos coeficientes es simplemente la proporción en que se combinan las
partículas implicadas. Así, en el caso de la combustión del butano antes estudiado, la ecuación
ajustada a la que se ha llegado, debe interpretarse (a nivel atómico-molecular) como que de cada
2 moléculas de butano que reaccionen lo harán con 13 moléculas de oxígeno, dando 10 moléculas
de agua y 8 moléculas de dióxido de carbono.
262
7. Reacciones químicas
A.9. Realizad en el laboratorio y escribir la ecuación química correspondiente, para las siguien-
tes reacciones, indicando el estado físico de reaccionantes y productos.
Las reacciones propuestas presentan un cierto interés. La primera por su espectacularidad (en la
reacción se produce ioduro de plomo (II) el cual, al dejarlo enfriar, da lugar al efecto conocido
como "lluvia de oro"). La segunda por plantear técnicas básicas de laboratorio (recogida e identi-
ficación del gas hidrógeno).
Para realizar la primera reacción basta proceder como se indica en la figura siguiente, mezclando
las disoluciones de nitrato de plomo (II) y ioduro de potasio, con lo que se produce un precipitado
amorfo de ioduro de plomo (II), que desaparece al calentar. Si posteriormente se enfría (por
ejemplo metiendo el tubo en un recipiente con agua), se producen unos cristalitos de ioduro de
plomo (II) de color amarillo (lluvia de oro).
La reacción ajustada es: Pb(NO3)2 (aq) + 2 KI (aq) PbI2 (s) + 2 KNO3 (aq)
Para realizar la segunda reacción se necesita disponer de un poco de cinc (es suficiente con una
cantidad entre 0,5 g y 1 g) y ácido clorhídrico concentrado. Se puede realizar un montaje como el
de la figura para recoger el hidrógeno gaseoso que se desprende, según:
263
7. Reacciones químicas
la cubeta con agua, sin inclinarla, aplicamos una llama a la boca de dicha probeta. Se observa
cómo se produce una pequeña explosión, resultado de la rápida combustión del hidrógeno, y se
recoge el agua formada, en pequeñas gotas sobre las paredes interiores. Es importante no inclinar
la probeta para evitar que el hidrógeno se mezcle con el aire dando lugar a una mezcla explosiva.
Si se hace así no hay ningún peligro. No obstante se trata de una experiencia que hay que realizar
en presencia del profesor y con las adecuadas medidas de precaución. También es necesario utili-
zar cantidades mínimas de sustancias y no verter los restos ya que tanto el cloruro de cinc como
las sales de plomo son muy tóxicas para el medio ambiente (especialmente el acuático).
A.10. El nitrógeno gas puede reaccionar con el hidrógeno gas para obtener amoniaco gas. Cal-
culad cuantas moléculas de amoniaco se podrán formar por cada 20.000 millones de moléculas
de nitrógeno que reaccionen.
Una primera ecuación con las fórmulas correctas de reaccionantes y productos será:
La ecuación anterior se interpreta diciendo que por cada molécula de nitrógeno que reaccione lo
hará con 3 moléculas de hidrógeno para dar dos moléculas de amoniaco. Por tanto, atendiendo a
esa proporción, la respuesta a lo que se demanda en la pregunta anterior será que se podrán for-
mar 40 000 millones de moléculas de amoniaco.
Sabemos que en cualquier cantidad de una sustancia pura habrá un numero entero de moléculas
(o unidades estructurales en general) iguales. La teoría atómico-molecular y, en particular, el mo-
delo de reacción que estamos manejando, debería permitirnos predecir, en base a la proporción en
que reaccionan las moléculas, la proporción en que reaccionan las masas o volúmenes de las sus-
tancias implicadas en la reacción, es decir: pasar de un nivel atómico (manejando átomos y molé-
culas) a un nivel macroscópico, (manejando masas y volúmenes).
Sin embargo, más que saber cuántas moléculas de un producto determinado se podrían obtener (o
cuántas de un determinado reaccionante se van a necesitar), lo que nos interesa es conocer la
masa de esa sustancia (gramos, kilogramos, etc.) o el volumen (litros, mililitros, etc.), según el
caso. Por tanto, sería muy útil poder calcular a partir de un número dado de partículas (átomos,
moléculas o iones) de una sustancia determinada, su masa o su volumen (que es lo que podemos
cuantificar más fácilmente en el laboratorio). El concepto de mol sirve para lograr este objetivo.
Las actividades que siguen a continuación están destinadas a su introducción.
A.11. Comprobad que dados dos elementos cualesquiera siempre que sus masas expresadas en
gramos coincidan numéricamente con sus respectivas masas atómicas relativas el número de
átomos presentes de cada uno será el mismo.
264
7. Reacciones químicas
Supongamos un elemento Q que tenga doble masa atómica que otro elemento R. Eso quiere decir
que cada átomo de Q tendrá una masa justo el doble que cada átomo de R. Por tanto en una mues-
tra de 2 gramos del elemento Q deberá haber el mismo número de átomos que en 1 gramo del
elemento R. Este resultado se puede generalizar y afirmar que cualesquiera que sean las masas
atómicas de Q y de R siempre que tengamos una masa del elemento Q y otra del elemento R que,
numéricamente, coincidan con sus respectivas masas atómicas (o que guarden entre sí la misma
proporción que sus masas atómicas), contendrán el mismo número de átomos.
El razonamiento anterior tiene, por supuesto, una base matemática: Si llamamos AQ a la masa
atómica relativa de Q, mH a la masa que tenga un átomo de hidrógeno (sea cual sea), y NQ al nú-
mero total de átomos de Q existente en una muestra dada de dicho elemento, podemos escribir:
masa de Q AQ
La última expresión obtenida nos dice que NQ será igual a NR siempre que:
masa de R AR
A.12. Comprobad que dados dos compuestos químicos cualesquiera, siempre que sus masas ex-
presadas en gramos estén en la misma proporción que sus respectivas masas moleculares, con-
tendrán el mismo número de moléculas (o unidades fórmula) y que ese número es, precisamente
el número de Avogadro NA.
Para comprender esta cuestión pensemos, por ejemplo, en el caso del agua y del hidrógeno. La
masa molecular relativa del agua es 18, mientras que la masa atómica relativa del hidrógeno es 1,
luego en 18 g de agua tendrá que haber el mismo número de moléculas de agua que átomos de
hidrógeno en 1 g de hidrógeno (NA).
Lo mismo que hemos hecho para el agua, lo podríamos hacer para cualquier otro compuesto
(amoniaco, ácido sulfúrico, cloruro de sodio, etc.) o elemento molecular (N2, O2, Cl2, etc.) y lle-
garíamos al mismo resultado. Por tanto, siempre que tengamos una masa en gramos de una sus-
tancia pura que numéricamente coincida con su masa molecular, tendremos NA moléculas (o uni-
dades fórmula si es iónica).
Siempre que tengamos masas de sustancias expresadas en gramos que numéricamente coincidan
con sus masas atómicas o moleculares, en dichas masas habrán NA átomos o NA moléculas (o
unidades fórmula) respectivamente.
Se trata de una conclusión a recordar ya que en ella se basa, como veremos, el concepto de mol.
265
7. Reacciones químicas
En efecto: un mol (o bien, una mol) se define como la cantidad de sustancia de un sistema que
contiene el número de Avogadro de las entidades elementales características de dicha sustancia.
Entre las distintas clases de “entidades elementales” de una sustancia se encuentran los átomos
(por ejemplo en el caso de un gas noble o un metal), moléculas (compuestos como el agua, amo-
niaco, sulfúrico... y sustancias simples como el oxígeno, cloro, ozono, …) o unidades fórmula
(compuestos iónicos como el cloruro de sodio, sulfato de potasio…). El mol es pues la unidad en
que se mide una magnitud denominada cantidad de sustancia al igual que, por ejemplo, el gra-
mo es una unidad que se utiliza para medir una magnitud llamada masa.
A.13. Supongamos que en una cierta cantidad de sustancia hay un total de N partículas determi-
nadas y que se conoce el valor de N. Proponed una expresión que sirva para obtener cuántos
moles de esas partículas existen en dicha cantidad de sustancia.
Dado que cada NA partículas forman una mol, para saber el número de moles, n, que hay en N
partículas habrá que hacer:
n = N/NA
Cuando N sea el número total de átomos, n serán los moles de átomos existentes, mientras que
cuando N se refiera al número total de moléculas, n, serán los moles de moléculas, etc.
Se denomina masa molar de una sustancia a una magnitud cuyo valor numérico coincide con el
de la masa correspondiente a un mol de las entidades elementales características que conforman
dicha sustancia. Dicha magnitud se designa por M. Se suele expresar en g/mol (en unidades in-
ternacionales es kg/mol) y su valor numérico coincide con el de la masa molecular relativa (en el
caso de que las "unidades" de la sustancia sean moléculas o agregados de iones) o con el de la
masa atómica relativa (en el caso de que las "unidades" de la sustancia sean átomos simples).
Así, por ejemplo, si la masa molecular relativa del agua es 18, su masa molar será 18 g/mol y eso
significa que cada mol de moléculas de agua (las unidades o agregados atómicos característicos
del agua) tiene una masa de 18 g. Análogamente, si la masa molecular relativa del nitrógeno es
28, su masa molar será 28 g/mol, lo que significa que un mol de moléculas de nitrógeno tendría
una masa de 28 g.
A.14. Averiguad la masa molar (en g/mol) del neón, oro, oxígeno, cloruro de sodio, ozono, y
ácido sulfúrico, indicando su significado.
Rdo: Ne (20’2 g/mol); Au (197g/mol); O2 (32 g/mol); NaCl (58’5 g/mol); O3 (48 g/mol), H2SO4
(98 g/mol). En todos los casos significa los gramos que tiene una mol de unidades estructurales
(átomos, moléculas o unidades fórmula) características de cada sustancia.
En adelante, pues, para expresar la masa molar M de una sustancia pura se dará su masa molecu-
lar o su masa atómica (según corresponda) acompañada de la unidad g/mol.
A.15. Deducid qué relación existirá entre la masa expresada en gramos de una cierta muestra de
una sustancia, su masa molar expresada en g/mol y el numero de moles de las unidades caracte-
rísticas que conforman dicha sustancia.
Dado que, por ejemplo, a un mol de moléculas de una sustancia siempre le corresponde una masa
en gramos que coincide numéricamente con su masa molar M, para determinar cuántos moles de
moléculas hay en una masa cualquiera de m gramos de sustancia bastará hacer:
266
7. Reacciones químicas
m (g)
n
M ( g / mol)
La expresión anterior nos sirve para calcular tanto los moles de moléculas (sustancias como NH3,
O2, CH4, etc.) como los moles de "unidades fórmula" (sustancias como NaCl, CaF2, etc.) o los
moles de átomos (en sustancias como He, Na, Fe, C, etc.).
Como en una mol de moléculas hay NA moléculas, para saber cuántas moléculas en total (N) hay
en "n" moles de moléculas, bastará hacer:
Para contestar la segunda pregunta es preciso tener en cuenta que cada molécula de cloro consta
de dos átomos de cloro luego deberá haber el doble número de átomos de cloro que de moléculas.
Por tanto la respuesta será: N(Cl) = 2·N(Cl2) = 2 ·3’6 · 1024 = 7’2 · 1024 átomos de cloro.
Mediante un sistema periódico podemos saber que la masa atómica del nitrógeno es 14. Como su
molécula está formada por dos átomos (N2), resultará que su masa molecular relativa será 28 y su
masa molar 28 g/mol. Es decir, que en cada 28 g de nitrógeno habrá una mol de moléculas.
Para saber cuántos moles de moléculas hay en una masa m, bastará dividir el valor de dicha masa
(en gramos) por el valor de la masa molar M (en gramos/mol), es decir:
m
nN2 y sustituyendo n N 2 = 35/28 = 1’25 moles de moléculas de nitrógeno
M
Como una molécula de nitrógeno consta de dos átomos, 20 moléculas constarán de 40 átomos y
NA moléculas (1 mol) de 2NA átomos (2 moles), luego el número de moles de átomos (en el ni-
trógeno y, en general en todas las sustancias simples diatómicas), será el doble que el número de
moles de moléculas, es decir: nN = 2· n N 2 = 2 · 1’25 = 2’5 moles de átomos de nitrógeno.
Rdo. a) 2 moles de moléculas NH3; b) 4 moles de unidades fórmula NaCl; c) 0'3 moles de átomos C;
d) 10-15 moles de moléculas de agua.
267
7. Reacciones químicas
A.19. Determinad la masa en gramos de una sola molécula de agua. A continuación calculad
cuántas moléculas de agua puede haber en una gota de 0'05 g de dicho compuesto.
Una gran parte de las sustancias que se manejan en un laboratorio se hallan en disolución, por lo
que nos interesa también saber calcular la cantidad de sustancia (expresada por el número de
moles de unidades estructurales correspondientes) de una sustancia que se encuentre disuelta.
Conviene tener en cuenta que una disolución no tiene que ser necesariamente de un sólido en un
líquido. Se dan también otros casos como, por ejemplo, gases en un líquidos (como ocurre con las
bebidas carbónicas), líquidos en líquidos, etc. A la sustancia que se encuentra en menor cantidad
(la que se disuelve) se la denomina soluto y a la otra disolvente. El conjunto de ambas forma la
disolución. Cuanto más soluto exista en un volumen determinado de disolución, decimos que
mayor es su concentración. A continuación trataremos el problema de cómo expresar la concen-
tración molar de una disolución.
Una forma de expresar la concentración de una sustancia (soluto) en una disolución es mediante
la "molaridad" cuyo valor coincide con el número de moles de soluto2 existentes por cada litro
de disolución. Cuantos más moles de soluto haya por cada litro de disolución mayor será la con-
centración. Para un cierto soluto X se puede designar la molaridad como X o como C y se mide
en moles de soluto/litro de disolución. Así, por ejemplo, una disolución de un soluto X cuya mo-
laridad sea C = 5 moles/l (también suele representarse por C = 5 M) significa que en cada litro de
esa disolución hay 5 moles de soluto y se dice que la disolución es "5 molar".
A.20. Se prepara una disolución de una sustancia añadiendo agua destilada a "m" gramos de
dicha sustancia (colocados previamente en un vaso) hasta tener un volumen de disolución de
"V" litros. ¿Cómo podríamos hallar la molaridad de esa disolución?
De acuerdo con la definición de concentración molar, habrá que dividir la cantidad de sustancia
de soluto (que se expresa en moles de soluto, ns) por el volumen V de la disolución (expresado en
litros). Por tanto:
n
C s moles/l
V
El número de moles de soluto se puede calcular como ns = m/M en donde m es la masa de soluto
(en gramos) y M su masa molar (en gramos/mol), de modo que sustituyendo en la expresión ante-
rior obtenemos:
m/ M
C moles/l
V
en donde m es la masa del soluto en gramos, M su masa molar (g/mol) y V el volumen de la diso-
lución en litros.
A.21. Calculad la concentración molar de una disolución preparada disolviendo 7’5 g de sulfato
de cobre (II) pentahidratado en agua hasta obtener un volumen de 750 cm3 de disolución.
2
Cuando se diga simplemente número de moles de una sustancia dada, debe entenderse que nos referimos al número
de moles de las unidades estructurales (por ejemplo moléculas o unidades fórmula) características de dicha sustancia
cuando ésta se encuentra en condiciones ordinarias de presión y temperatura.
268
7. Reacciones químicas
Bastará con calcular la cantidad de sustancia del soluto, es decir del sulfato de cobre pentahidra-
tado (CuSO4·5H2O), y dividirla entre el volumen (en litros) de disolución. La masa molar del
soluto es 249,5 g/mol, así que el número de moles de unidades fórmula de dicho soluto será:
m 7'5
ns moles de CuSO4·5H2O
M 249'5
7'5
n 249'5
Si ahora sustituimos en la expresión de la concentración molar: C s = = 0’04 moles/l
V 0'75
A.22. Describid detalladamente cómo se podría preparar un volumen de 100 cm3 de una disolu-
ción de sulfato de cobre(II) pentahidratado 0’5 M.
Una disolución acuosa se prepara añadiendo agua destilada a una cierta cantidad de soluto. Así
pues tendremos que calcular primero qué cantidad de sulfato de cobre (II) pentahidratado debe-
remos colocar en un matraz vacío:
El número de moles de dicha sustancia será: ns = C · V = 0’5 · 0’1 = 0’05 moles de CuSO4·5H2O
Puesto que la masa de 1 mol de CuSO4·5H2O es de 249'5 g/mol, la masa (expresada en gramos)
correspondiente a esos 0'05 moles vendrá dada por m = n·M = 0’05·249’5 = 12’475 g
De acuerdo con lo visto, el proceso consistirá en echar en un matraz vacío 12’475 g de sulfato de
cobre (II) pentahidratado (en polvo) y luego añadir agua destilada para, a continuación, remover
hasta que se disuelva totalmente el sulfato y, finalmente, añadir más agua hasta enrasar a 100 cm3
A.23. Calculad la masa (en gramos) de cloruro de sodio que hay en 250 cm3 de una disolución
acuosa 0’1 M de dicha sal.
A.24. ¿Qué volumen de ácido clorhídrico 12 M precisaremos para obtener 40 cm3 de disolución
3 M de ése mismo ácido?
Son muchas las situaciones en las que se tiene una o varias sustancias disueltas y se desea rebajar
la concentración de la disolución. Son conocidas, por ejemplo, las prácticas de añadir agua a be-
bidas alcohólicas. En los laboratorios de química se suelen disponer de disoluciones acuosas de
ácidos y bases muy concentradas, con lo que ocupan menos espacio. Para pintar paredes se suele
rebajar la pintura con agua. En muchas operaciones habituales en los laboratorios (por ejemplo en
las valoraciones) se han de manejar volúmenes de disoluciones de ácidos y bases de una concen-
tración determinada y para ello es muy frecuente diluir adecuadamente las disoluciones concen-
tradas que venden las casas que comercializan productos químicos.
Se trata de calcular qué volumen V de disolución de concentración molar conocida (C), se precisa
para obtener un volumen V’ de disolución de una concentración molar menor (C’). El proceso
puede visualizarse de la manera siguiente:
269
7. Reacciones químicas
Podemos tratar de ir un poco más allá y hacer alguna hipótesis respecto a la forma en que podría
influir cada uno de los factores anteriores señalando que:
Cuanto mayor sea el volumen V' de disolución diluida que deseamos preparar, mayor será
el volumen V de disolución concentrada que deberemos coger de la botella, es decir: Si
V’ aumenta, V también aumentará.
Cuanto mayor sea la concentración C' de la disolución diluida que queremos preparar,
mayor será el volumen V de disolución concentrada que deberemos coger de la botella, es
decir: Si C' aumenta, V también aumentará.
Cuanto mayor sea la concentración C de la disolución de la botella, menos volumen de di-
solución necesitaremos extraer de la misma para preparar un volumen V' dado de disolu-
ción diluida (de concentración C' C), es decir: Si C aumenta, V disminuirá.
También podemos considerar alguna situación límite evidente como, por ejemplo, que si C’ = C
los volúmenes V y V’ deberían ser iguales (no habría que añadir nada de agua) o que si C’ fuese
0, V también tendría que serlo. También es evidente que si lo que queremos es diluir, el valor de
V siempre tendrá que ser inferior al de V’.
Una forma de relacionar V con las magnitudes de las cuales pensamos que depende (datos del
problema), es investigando si en el proceso de dilución hay algo que se mantenga invariable
(búsqueda de regularidades).
En primer lugar conviene darse cuenta que la concentración de HCl en el volumen V deberá de
ser idéntica a la concentración C correspondiente al clorhídrico comercial de la botella, ya que el
hecho de sacar un poco de la disolución de la botella, afecta a la cantidad de soluto (que depende-
rá del volumen de disolución que se extraiga) pero no a su concentración que, lógicamente, habrá
de permanecer invariable.
En segundo lugar, la cantidad de soluto HCl existente en el volumen V tiene que ser la misma
que la que existe en el volumen V’ ya que lo único que añadimos para diluir es agua destilada.
Por tanto, el número de moles de HCl existente en la disolución diluida habrá de ser el mismo
que el número de moles de HCl existente en el volumen V de disolución concentrada que extrai-
270
7. Reacciones químicas
gamos de la botella. Como el número de moles de soluto está relacionado con la concentración
molar de la disolución y con el volumen de la misma, una forma de resolver el problema sería
igualar las expresiones correspondientes a los moles de HCl en V y en V’ y a partir de la ecua-
ción resultante obtener V.
Como el número de moles de soluto de una disolución se puede expresar como el producto de la
concentración molar por el volumen (en litros), sustituyendo en la ecuación anterior tenemos:
C' V '
C·V = C’·V’ de donde obtenemos finalmente que: V
C
Analizando el resultado literal anterior vemos que es dimensionalmente homogéneo y que ade-
más, contempla todas las hipótesis iniciales incluyendo los casos límite considerados.
Por otra parte, es conocido que en las botellas en donde se comercializan los ácidos y bases que
se usan en los laboratorios de química, no se suele indicar la concentración molar, siendo habitual
que en la etiqueta figure la densidad de la disolución y la riqueza porcentual (gramos de soluto
por cada 100 gramos de disolución). ¿Cómo podríamos proceder en este caso?
Tendríamos que variar el resultado literal anterior expresando la concentración molar C en fun-
ción de los datos que conocemos (densidad de la disolución y riqueza de la misma):
Para ello sabemos que ns = ms/M siendo ms la masa (en gramos) de soluto y M su masa molar (en
gramos/mol). Como la masa de soluto ms está relacionada con la masa total m de la disolución
r
mediante la riqueza porcentual de la misma, podemos escribir que ms = · m siendo r el valor
100
de la riqueza en tanto por cien.
ns ms r m
C
V M V M V 100
y teniendo en cuenta que m/V representa la densidad “d” de la disolución en g/l , nos queda:
r d
C moles /l (si r en %, d en g/l y M en g/mol)
M 100
271
7. Reacciones químicas
En un gran número de reacciones químicas intervienen sustancias en estado gaseoso. Por ello es
frecuente que en lugar de conocer la masa en gramos, se conozca el volumen ocupado por un gas
a una cierta presión y temperatura. Es pues necesario aprender a calcular la cantidad de sustancia
(que, como ya sabemos, se mide en moles) a partir de estos datos. A continuación veremos cómo.
25. Recordemos que la ecuación de los gases venía dada por la expresión: PV = CNT en la
que C era una constante igual para todos los gases (ved páginas 210-212). Transformad dicha
ecuación de modo que aparezca en ella el número de moles de moléculas.
Bastará tener en cuenta la expresión, ya vista anteriormente, que relaciona el número total de par-
tículas con el total de moles de partículas, es decir: N = n·NA con lo que nos queda que:
PV=nRT
La expresión PV = n RT relaciona la cantidad de sustancia del gas que se trate, con las propieda-
des físicas presión, volumen y temperatura de dicho gas. Se conoce como ecuación general de los
gases perfectos o gases ideales (debido que para deducirla se ha hecho la simplificación de supo-
ner que las moléculas de los todos los gases son masas puntuales entre las que no existe ningún
tipo de fuerzas atractivas, lo que no es sino una aproximación a la realidad). En dicha expresión R
vale 0'082 siempre que la presión se exprese en atmósferas (1 atm = 760 mm de Hg), la tempera-
tura en K y el volumen en litros.
A.26. Calculad el volumen que ocupará una mol de cualquier gas en condiciones normales de
presión y de temperatura (1 atm y 0º C)
Rdo. 22’4 l
nO2 = m/M de modo que sustituyendo obtenemos: nO2 = 16/32 = 0,5 moles de moléculas O2
272
7. Reacciones químicas
Para que la presión se hiciera el doble, es decir P' = 2'46 atm, a igual volumen y temperatura, la
cantidad química de oxígeno molecular que debería haber en el recipiente (y que designaremos
como n' ), tendría que ser tal que se cumpliera la ley de los gases perfectos P'V = n' RT de donde:
n' = P'V/RT = 2’46·10/0’082·300 = 1 mol de O2, luego como ya había 0’5 moles deberíamos
añadir otros 0’5 moles.
Una vez que nos hemos familiarizado con el concepto de mol, estamos en condiciones de com-
probar su utilidad para realizar cálculos estequiométricos.
Cuando leemos la ecuación correspondiente a una reacción química, estamos obteniendo infor-
mación acerca de la proporción en que los distintos reaccionantes y productos participan en esa
reacción, y, puesto que lo que tenemos son proporciones, lo mismo nos da hablar de partículas
que de moles de partículas.
La combustión del butano es una reacción química muy utilizada, ya que la energía que se obtie-
ne a partir de la misma se suele utilizar para calefacción, cocinar, etc. Como en todos los hidro-
carburos (compuestos de carbono e hidrógeno), cuando el butano se quema en el aire, se produce
dióxido de carbono y agua.
La ecuación química mostrada proporciona información cualitativa acerca de las sustancias que
intervienen (composición y estado físico) y también información cuantitativa en dos escalas: la
escala atómica (proporción en que se combinan las moléculas) y la escala macroscópica (propor-
ción en que se combinan los moles de las distintas sustancias que intervienen). En la figura si-
guiente se representa de forma esquemática la proporción en que se combinan las partículas de
las sustancias reaccionantes y de los productos de la reacción:
Por cada 2 moléculas de butano que reaccionan lo hacen 13 moléculas de oxígeno y se ob-
tienen 10 moléculas de agua y 8 moléculas de dióxido de carbono.
273
7. Reacciones químicas
Conviene tener en cuenta que los coeficientes indican proporción en que se combinan las partícu-
las y no, por supuesto, el número de partículas que intervienen realmente en la reacción el cual es
habitualmente inmenso. Dicha ecuación nos indica también que, por ejemplo, de cada 20 millo-
nes de moléculas de butano que reaccionen, lo harán con 130 millones de moléculas de oxígeno
para dar 100 millones de moléculas de agua y 80 millones de dióxido de carbono. Por lo tanto
igual podemos referirnos al número de Avogadro de moléculas (NA= 6'02·1023 moléculas = 1
mol) y afirmar a nivel macroscópico que:
Por cada 2 moles de moléculas de butano que reaccionan lo hacen 13 moles de moléculas de
oxígeno y se obtienen 10 moles de moléculas de agua y 8 moles de moléculas de dióxido de
carbono.
Todo lo que digamos acerca de la proporción en que se combinan las partículas en una reacción
(a partir de la ecuación química correspondiente debidamente ajustada), es también válido para la
proporción en que se combinan los moles de las sustancias formadas por esas mismas partículas.
Es decir los coeficientes que aparecen delante de las fórmulas en las ecuaciones químicas ajusta-
das pueden significar tanto partículas como moles de partículas; y utilizar los moles de cantidad
de sustancia para calcular, por ejemplo, los gramos de masa, es algo que ya sabemos hacer.
En primer lugar, como toda la información química que podemos obtener de la ecuación química
ajustada se refiere a cantidades de sustancia (número de moles), debemos plantear el problema en
términos de cantidades de sustancias.
¿Cuántos moles de CO2 se obtendrán al quemarse totalmente un número de moles dado (los co-
rrespondientes a 12 kg) de butano?
m 12000
nC4 H10 206'9 moles de moléculas de butano
M 58
Al quemarse esa cantidad de butano no se puede producir cualquier cantidad de CO2, sino que el
número de moles de CO2 producido deberá cumplir la proporción que se deduce de la ecuación
química ajustada. Es decir:
nCO 2 8 n 8
Por tanto, sustituyendo el número de moles de butano que reacciona: CO 2
nC 4 H 10 2 206'9 2
8
Despejando el número de moles de CO2, obtenemos: nCO 2 206'9 = 827’6 moles de CO2
2
274
7. Reacciones químicas
Finalmente, una vez conocida la cantidad química (medida en moles) de CO2 producido, pode-
mos obtener fácilmente su masa, sin más que sustituir en la expresión: m = n·M, ya justificada
anteriormente, los datos correspondientes al CO2. Es decir:
A.30. El fuel que se emplea en una central térmica contiene un 0’8 % en peso de azufre. Supo-
niendo que todo el azufre reacciona con el oxígeno para dar dióxido de azufre y que en la central
citada se queman al día 40 toneladas de fuel ¿cuántos litros de dióxido de azufre gaseoso (medi-
dos a 730 mm de Hg y 120 ºC) salen por la chimenea diariamente?
Al quemar un combustible como el fuel (mezcla de hidrocarburos pesados procedentes del petró-
leo) siempre se producen gases con efectos contaminantes. Uno de ellos es el CO2 (que contribu-
ye a aumentar el efecto invernadero) que resulta de la combustión de los hidrocarburos y otro el
SO2 debido a la combinación del azufre que contiene el fuel (como impureza) con el oxígeno del
aire. Este último gas, contribuye a que se produzca el fenómeno de las lluvias ácidas que tantos
bosques (sobre todo del norte de Europa) ha destrozado.
En general casi todas las emisiones de SO2 a la atmósfera son debidas a la utilización industrial
de combustibles fósiles (con un contenido variable de azufre como impureza) fundamentalmente
en la industria, el transporte y la calefacción. Sólo una mínima parte se debe a otras causas como,
por ejemplo, la actividad de los volcanes. En la actualidad se emiten anualmente a la atmósfera
más de 150 millones de toneladas de SO2 a nivel mundial.
Uno de los problemas causados por el SO2 es que en la atmósfera se oxida a SO3 y éste último
reacciona con el vapor de agua presente en aire dando ácido sulfúrico según:
Este ácido sulfúrico forma una especie de niebla que cuando llueve cae al suelo destruyendo la
vegetación, modificando la acidez de suelos, ríos y lagos y deteriorando muchos monumentos.
En este problema nos limitaremos a estudiar la producción de gas SO2 cuando se quema comple-
tamente una cierta masa de azufre procedente de un combustible fósil, como el fuel, en un am-
biente atmosférico cuya presión y temperatura son conocidas.
En el caso que se nos plantea, podemos pensar que, en principio, el volumen "V" de SO 2 buscado
va a depender de algunos factores como: la masa total "m" de fuel que se utilice cada día, la ri-
queza porcentual "r" que tenga dicha masa en azufre, así como la presión "P" y la temperatura
"T" a las que se mida dicho volumen. Todo ello puede expresarse mediante la ecuación:
Cabe esperar que se obtendrá un volumen de gas SO2 mayor, cuanto mayor sea la masa de fuel y
la riqueza en azufre de éste. En cuanto a la influencia de la presión y la temperatura, conviene
tener en cuenta que una modificación de sus valores, de acuerdo con la ecuación de los gases,
puede alterar el volumen V del SO2 obtenido, pero eso no afectará a su masa o a su cantidad de
sustancia (mientras no se cambie la masa de fuel utilizada o la riqueza en azufre de la misma).
Así mismo, es obvio que si r fuera 0 no se obtendría ningún volumen de SO2, porque ello querría
decir que el fuel utilizado no contenía nada de azufre.
275
7. Reacciones químicas
La ecuación ajustada que representa la combustión del azufre viene dada por:
Según dicha ecuación el número de moles de SO2 que se producirá cuando reaccione un número
determinado de moles de azufre puro, no puede ser cualquiera, sino que deberá cumplirse que:
nSO2 1
nS 1
Es decir, el número de moles de SO2 que se produzcan será el mismo que el número de moles de
S que se quemen. De acuerdo con ello, una forma de resolver el problema será determinar los
moles de S que se queman y, a continuación, el volumen que ocuparían el mismo número de mo-
les de SO2 (en las condiciones de presión y temperatura que se indican).
Para calcular el número de moles de azufre ns, hemos de saber primero qué masa de azufre puro
ms hay en la masa total m de fuel que se quema. Eso puede hacerse fácilmente a través de la ri-
queza (en tanto por cien) r de modo que:
r m rm
ms = · m, con lo que ns s
100 M s M s 100
Según hemos razonado antes, el número de moles de moléculas de SO2 producido ha de coincidir
con el número de moles de azufre S que se queman, es decir: nSO2 nS , por tanto, podemos es-
cribir que:
rm
nSO2
M s 100
El volumen ocupado por los moles anteriores no podrá ser cualquiera, sino que será aquel que
cumpla la ecuación de los gases perfectos: PV = n R T. Por tanto:
nSO2 R T r m R T
VSO2 de donde VSO2 y sustituyendo valores: VSO2 = 335.503’6 l
P M s P 100
Analizando los resultados podemos ver que recogen todas las hipótesis anteriores. Concretamen-
te, para una presión y temperaturas dadas, cuanto mayores sean las valores de la masa de fuel (m)
que se queme y su riqueza en azufre (r), mayor será el número de moles de SO2 que se produzcan
y el volumen ocupado por los mismos. También se puede comprobar que si r fuera 0, el volumen
de SO2, como es lógico, también lo sería. Por otra parte, basta un breve análisis de la ecuación
obtenida para percatarse de que ésta es dimensionalmente homogénea.
Conviene tener en cuenta que las reacciones químicas no suelen ocurrir de manera que todas las
sustancias reaccionantes se transformen totalmente en productos de la reacción. Lo habitual es
que las sustancias iniciales no se encuentren justamente en la proporción en que se produce el
proceso. Ello hace que la reacción finalice en cuanto se "acabe" alguna de las sustancias reaccio-
nantes presentes inicialmente. A esa sustancia se le suele designar como "reactivo limitante"
276
7. Reacciones químicas
mientras que las restantes son "reactivos en exceso". Hasta aquí las reacciones que hemos estu-
diado han sido de combustión en un medio abierto (el aire del medio ambiente) por lo que no
había ninguna duda acerca de cuál era el reactivo limitante (la sustancia que se quemaba) y el
reactivo en exceso (el oxígeno del aire). Sin embargo esto no siempre es así y, a veces, es preciso
analizar con cuidado el proceso, para determinar qué sustancia reacciona totalmente y cuál sobra.
Esta es la situación que se plantea en la siguiente cuestión.
A.31. En un recipiente que contiene 200 cm3 de disolución 2M de HCl se introduce un trozo de
cinc de 16’35 g de masa.
a) Determinad el volumen máximo de hidrógeno (medido a 1 atm y 20 ºC) producido.
b) Sabiendo que los 200 cm3 de disolución de HCl 2 M se obtuvieron a partir de una botella de
ácido clorhídrico concentrado en la que la densidad de la disolución era 1,18 g/cm3 y la riqueza
en HCl puro del 35%., hallad qué volumen de dicha disolución concentrada se utilizó.
Se trata de hallar la cantidad química (número de moles) de hidrógeno molecular que se produci-
rá cuando se introduzca una cierta cantidad química de cinc en una disolución en la que existe
una cierta cantidad química de HCl.
La ecuación química ajustada es: Zn (s) + 2 HCl (aq) ZnCl2 (aq) + H2 (g)
De acuerdo con dicha ecuación por cada mol de Zn que reaccione se utilizarán 2 moles de HCl y
se obtendrán un mol de ZnCl2 y un mol de H2
Si supiéramos que reacciona todo el HCl que se ha puesto en contacto con el Zn, podríamos ha-
llar la cantidad química de H2 que se produciría, mediante la proporción (extraída de la ecuación):
nHCl 2
nH 2 1
sustituyendo en ella nHCl por el número inicial de moles de HCl existente y despejando nH 2 .
Por el contrario, si supiéramos que es el Zn el que reacciona totalmente, podríamos hallar la can-
tidad química de H2 que se produciría, mediante la expresión (extraída de la ecuación):
nZn 1
nH 2 1
Por tanto, para resolver el problema necesitamos conocer primero cuál de las dos sustancias
reaccionantes (el Zn o el HCl) reacciona totalmente, es decir, quién es el "reactivo limitante".
Para ello sabemos que, de acuerdo con la ecuación química ajustada, la proporción entre los mo-
les de HCl y los moles de Zn que reaccionan, debe cumplir que:
nHCl 2
= 2.
nZn 1
277
7. Reacciones químicas
La cantidad química inicial de HCl presente es nHCl = C · V = 0’2 · 2 = 0’4 moles de HCl
m 16'35
La cantidad química inicial de Zn presente es nZn = 0’25 moles de Zn
M 65'4
Según las relaciones estequiométricas del proceso, los 0'4 moles de HCl reaccionarán con 0’2
moles de Zn (por lo que sobrarán 0’05 moles de Zn). Así pues, el HCl es, en este caso, el reactivo
limitante.
(Fijémonos que no puede ser que reaccionen totalmente los 0’25 moles iniciales de Zn porque
para ello se precisarían 0’5 moles de HCl y solamente tenemos 0’4 moles de HCl).
Una vez que sabemos que es el HCl quien reacciona totalmente (el reactivo limitante), ya pode-
mos calcular la cantidad química de H2 que se obtendrá, aplicando:
nZn 1 0'2 1
nH 2 0'2 moles de H2
nH 2 1 nH 2 1
Dado que se formarán 0'2 moles de H2, el volumen ocupado por dicha cantidad de sustancia será
aquel que satisfaga la ecuación de los gases perfectos. PV = nRT, es decir:
El número de moles de HCl presente en los 200 cm3 de disolución ya hemos visto que era 0'4.
Este número de moles ha sido extraído de una disolución concentrada de HCl, cuya concentra-
ción (que designaremos como C') no la conocemos directamente, pero que podemos calcular uti-
lizando la expresión anteriormente deducida:
rd
C' = = 0'35·1180/36'5 = 11'3 moles/litro
M 100
n n
Finalmente basta aplicar C' = HCl para obtener V' = HCl = 0'0354 l = 35'4 cm3 de disolución
V' C'
concentrada de HCl
La combustión del carbono con defecto de oxígeno da lugar a la formación de monóxido de car-
bono, que es un gas tóxico responsable de muchos envenenamientos (impide que los glóbulos
rojos fijen el oxígeno del aire respirado) y uno de los contaminantes de la atmósfera más habitua-
les. La combustión de la gasolina en los motores de explosión origina un porcentaje apreciable de
278
7. Reacciones químicas
CO. Así mismo la combustión del carbón en las centrales térmicas es otra de las fuentes habitua-
les de este gas, que se forma junto al CO2 en caso de no producirse una combustión completa.
A.32. En un brasero de los que antiguamente se colocaban debajo de las mesas para calentarse
los pies, se quemaba carbón en un medio que a menudo estaba poco ventilado (produciéndose
una carencia de oxígeno). Como consecuencia la combustión producía monóxido de carbono.
a) Escribid correctamente la ecuación química correspondiente a la reacción del C(s) con el oxí-
geno para dar dicho gas.
b) Calculad la masa en gramos de CO(g) que se obtendría mediante la combustión de 420 g de C
según la reacción anterior
c) Determinad el volumen de oxígeno gaseoso medido en condiciones normales (1 atm y 0 ºC)
que habrá sido empleado en dicha combustión.
De acuerdo con las actividades anteriores, podemos establecer un método general para resolver
muchos problemas de estequiometría. Esencialmente se trataría de asegurarse en primer lugar de
que la ecuación química está correctamente escrita. Luego se obtendrían todos los datos del pro-
blema en moles utilizando para ello las relaciones necesarias (según esos datos estén como ma-
sas, volúmenes de gases, volúmenes de disoluciones, etc.). Después, mediante las proporciones
en que se combinan los moles de las sustancias presentes en la ecuación, se obtendrían las incóg-
nitas expresadas en moles. Finalmente habría que obtener, a partir de esos moles y de las relacio-
nes pertinentes, los valores de las incógnitas en las unidades en que se nos pide en el enunciado.
DATOS INCÓGNITAS
Masa Masa
Volumen gas Volumen gas
Volumen disolución Volumen disolución
Número de partículas Número de partículas
… …
RECAPITULACIÓN
En este tema hemos comenzado por identificar la posible existencia de reacciones químicas en
diferentes procesos y comentar la importancia que tienen las reacciones químicas destacando al-
gunos de sus aspectos más positivos y también otros negativos, cuestionando la identificación
simplista que, a menudo se hace, entre reacciones químicas y cambios peligrosos para las perso-
nas y el medio ambiente.
279
7. Reacciones químicas
Hemos elaborado también un modelo de reacción química, elemental, pero suficiente para com-
prender los cambios materiales que ocurren en las reacciones químicas. En el estudio de dichos
cambios, hemos comenzado por analizar cómo escribir correctamente una ecuación química (te-
niendo en cuenta el principio de la conservación de la masa) y nos hemos detenido en clarificar
algunas confusiones que se suelen producir tales como:
Pensar que los coeficientes que aparecen en la ecuación representan el número de partículas
realmente existente o la masa de las sustancias que intervienen.
Pensar que se puede ajustar una ecuación química alterando convenientemente las fórmulas
de algunas sustancias.
El concepto de mol ha resultado fundamental para poder contestar algunas preguntas como, por
ejemplo, la masa de tal o cual producto que se podrá obtener en una determinada reacción, aun-
que debe haber quedado claro que el mol y el gramo son dos unidades que se utilizan para medir
dos magnitudes diferentes: la cantidad de sustancia y la masa, respectivamente.
Hasta aquí hemos considerado a los gases como si estos fueran sustancias, es decir, formados por
un único tipo de partículas, pero lo cierto es que existen muchos gases que son mezclas de dife-
rentes sustancias. Por ejemplo, el aire que respiramos es en realidad una mezcla de gases cuya
composición a nivel del mar excluyendo el vapor de agua (aire seco) es del 78’08% en nitrógeno,
20’95% en oxígeno, 0’93% de argón y el resto está formado por otros gases minoritarios. Esto
hace que nos planteemos hasta qué punto lo tratado anteriormente respecto de los gases será váli-
do también para el caso de mezclas gaseosas.
A.1. Determinad, a modo de hipótesis, si la ecuación de los gases ideales será válida para el
caso de mezclas como el aire. Explicad las razones utilizadas para formular vuestra hipótesis.
La ecuación de los gases ideales ha sido deducida a partir de los enunciados del modelo cinético
de los gases según el cual estos se hallan formados por partículas de dimensiones tan reducidas
(comparadas con las distancias que las separan), que pueden considerarse como si realmente se
tratase de partículas puntuales, sin dimensiones. Esto implica que las partículas de diferentes ga-
ses son indistinguibles y, como también se deduce de la hipótesis de Avogadro, cantidades igua-
les de gases diferentes en iguales condiciones de temperatura y ocupando el mismo volumen ejer-
cerán la misma presión sobre las paredes del recipiente. Por tanto, parece razonable admitir que
en esas condiciones, la presión ejercida por un gas no dependerá de si se trata de una sola sustan-
cia o de una mezcla de varias, sino del número total de partículas. La expresión de la ecuación de
los gases ideales será, pues, válida también para una mezcla gaseosa, siendo el número de moles
de gas la suma de moles de los diferentes componentes que conforman dicha mezcla.
280
7. Reacciones químicas
Así, para una mezcla gaseosa de dos componentes A y B, tendremos: P·V = nt ·R·T
En la ecuación anterior nt es el número total de moles, que en este caso vendrá dado por la suma
de moles de A y moles de B, es decir: nt= nA + nB
Se entiende que esta relación será válida para gases que no reaccionen entre sí para formar nuevas
sustancias y en condiciones en las cuales se comporten como gases ideales, es decir, a temperatu-
ras elevadas y presiones relativamente bajas.
John Dalton a principios del siglo XIX contrastó esta hipótesis y formuló el siguiente enunciado
que se conoce como Ley de Dalton de las presiones parciales:
“La presión total de una mezcla de gases es igual a la suma de las presiones parciales de los
componentes de la mezcla”
Siendo la presión parcial de un gas la presión que ejercería dicho gas si estuviese el solo a la misma
temperatura y ocupando el mismo volumen que ocupa toda la mezcla gaseosa.
A.2. Verificad la ley de Dalton para una mezcla de dos gases “A” y “B” a partir de la ecuación
de los gases ideales y de la definición de presión parcial.
Observad que si dividimos la presión parcial de un componente en particular por la presión total,
obtenemos el cociente entre los moles de partículas de dicho componente y los moles totales de la
mezcla. Dicho cociente nos indica la composición de la mezcla de gases y se denomina fracción
molar, representándose como “xi”.
A.3. ¿Qué significa que la fracción molar de un componente dado de una mezcla gaseosa valga 0’3?
De acuerdo con la expresión anteriormente obtenida (xi = ni/nt), ello se puede interpretar como
que de cada mol de partículas en total (sin distinguir entre unas u otras), 0’3 moles corresponde-
rán a ese componente en particular (y los 0’7 moles restantes serán del resto de componentes). En
otras palabras: las partículas de dicho componente constituyen el 30% del total de partículas que
forman la mezcla gaseosa.
281
7. Reacciones químicas
También a partir de la ecuación de los gases ideales, podemos expresar el volumen de un compo-
nente y el volumen total en función de la presión total y de la temperatura y seguidamente divi-
diendo ambos, obtener de nuevo, la fracción molar:
Conviene darse cuenta que la fracción molar es una magnitud que no tiene unidades.
A.4. Una mezcla gaseosa que contiene 1 gramo de helio (A), 3’5 gramos de nitrógeno (B) y 2
gramos de oxígeno (C), ejerce una presión total sobre las paredes del recipiente de 2’15 atmos-
feras. Determinad, la presión parcial y los porcentajes (en volumen) de cada uno de dichos com-
ponentes.
Como es lógico, la suma de las presiones parciales obtenidas nos da la presión total.
Para calcular los porcentajes en volumen aplicaremos la expresión: Vi = xi · Vt en cada uno de los
casos, con lo que se obtiene que por cada litro de mezcla de gas 0’57 L corresponden a He, 0’29
L corresponden a N2 y 0’14 L corresponden a O2. O, lo que es equivalente, los porcentajes (en
volumen) son: 57% de He, 29% de N2 y 14% de O2.
A.5. Un matraz de 4 litros que contiene argón a 3 atmósferas se pone en contacto con otro ma-
traz de 3 litros que contiene nitrógeno a 4 atmósferas, dejando que ambos gases se mezclen a
temperatura constante. Determinad:
a) Las presiones parciales de cada gas después de que se hallan mezclado.
b) La presión total de la mezcla.
c) La fracción molar del argón.
282
7. Reacciones químicas
b) Para calcular la presión total de la mezcla, basta con sumar las presiones parciales obtenidas,
con lo que:
Pt = 1’71+1’71=3’42 atm
c) En cuanto a la fracción molar del argón, se puede obtener directamente sin más que aplicar la
expresión:
Por la parte inferior de la probeta se introduce el tubo con la salida del gas que deseamos recoger.
Si queremos hacer cálculos a partir del volumen recogido, es necesario conocer la presión del
gas. Esto se puede conseguir de forma sencilla elevando o bajando la probeta hasta hacer coinci-
dir el nivel del agua en el exterior y el interior, en ese momento la presión en el gas del interior
será igual a la presión atmosférica, de modo que, para conocer la presión del gas, bastará con me-
dir la presión atmosférica mediante un barómetro.
Sin embargo, el gas recogido mediante el procedimiento que acabamos de describir, al estar en
contacto con el agua se mezcla con vapor llegando a la saturación rápidamente. Por tanto, la pre-
sión dentro del recipiente es la suma de la presión del gas recogido más la presión ejercida por el
vapor de agua. Anteriormente hablamos de la presión de vapor de un líquido y vimos cómo esta
solo depende de la temperatura. En la tabla siguiente se muestran los valores de la presión de va-
por del agua para valores de temperatura cercanos a la temperatura ambiente.
Temperatura (ºC) 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28
Pv (mm de Hg) 16’48 17’54 18’65 19’83 21’07 22’38 23’76 25’21 26’74 28’35
283
7. Reacciones químicas
A.6. En una probeta invertida se recogió sobre agua a 22 ºC el hidrogeno desprendido de una
reacción. Al hacer coincidir la altura del líquido en el interior y en el exterior de la probeta el
volumen de gas que indicaba la probeta era 246 cm3. Si la presión atmosférica era de 749’25
mm de Hg, determinad:
a) ¿Cuantos moles de hidrogeno se recogieron?
b) ¿Cuantos moles de vapor de agua estaban presentes en la muestra húmeda de gas?
c) ¿Cuál sería la masa de gas si la muestra estuviera seca?
a) Para determinar el número de moles de gas calcularemos previamente la presión parcial de H2.
Para ello, teniendo en cuenta que la presión total es la suma de las presiones parciales de hidro-
geno y vapor de agua (y que 760 mmm Hg = 1 atm), haremos:
b) Para el caso del vapor de agua, bastará con obtener de la tabla anterior la presión correspon-
diente a la temperatura de 22 ºC y dividir entre 760 para expresarla en atm, procediendo después
como en el caso anterior:
Cuando se prepara una disolución es razonable esperar que las propiedades de la mezcla adquie-
ran valores diferentes en función de la composición y de la naturaleza de las sustancias que ac-
túan como disolvente y soluto. Así sucede con propiedades como la densidad o la temperatura de
ebullición. En cambio, existen otras propiedades de las disoluciones cuyo valor depende de la
naturaleza del disolvente y del número total de partículas de soluto (o provenientes del mismo)
que hay en la disolución (para una masa de disolvente dada), pero no de la naturaleza del soluto
(da igual que este sea glucosa, cloruro de sodio, sacarosa, etc.). Estas propiedades se denominan
“coligativas”. Algunos ejemplos de propiedades coligativas son el descenso de la presión de va-
por, el aumento de la temperatura de ebullición, el descenso de la temperatura de fusión y la pre-
sión osmótica.
284
7. Reacciones químicas
A.1. Explicad, aplicando el modelo cinético, a que es debido que la presión de vapor de un líqui-
do dependa de la temperatura.
Cuando se sitúa el líquido en el matraz cerrado, algunas partículas del líquido que se aproximen
con suficiente velocidad a la superficie del mismo podrán vencer las fuerzas de atracción del res-
to de partículas y escapar, dando lugar a un gas por encima del líquido. De esta forma la presión
va aumentando al incrementarse el número de partículas que van formando el gas y, por tanto, la
frecuencia de choques de las mismas sobre las paredes del recipiente. Al mismo tiempo, algunas
partículas del gas (vapor) al colisionar con la superficie del líquido pueden ser atraídas por el res-
to de partículas del líquido incorporándose de nuevo a la fase líquida. En realidad, estos dos pro-
cesos se producen simultáneamente solo que, al principio, cuando la cantidad de partículas en el
gas es menor, la velocidad a la cual las partículas se escapan del líquido (o velocidad de vapori-
zación) es mucho mayor que la velocidad a la que las partículas del gas se reincorporan al líquido
(o velocidad de condensación), por eso la presión se hace cada vez mayor, pero al ir aumentando
la cantidad de partículas en el gas aumentará también la velocidad de condensación llegando un
momento en que se igualará a la velocidad de vaporización alcanzándose entonces el equilibrio
(el mismo número de partículas que escapan de la fase líquida por unidad de tiempo, vuelven a
entrar). Se trata de un equilibrio dinámico puesto que aunque macroscópicamente no se observan
cambios (la presión no varía) siguen produciéndose transferencias de partículas desde la fase lí-
quida a la gaseosa y viceversa, pero a la misma velocidad. La presión correspondiente a la situa-
ción de equilibrio descrita se denomina “presión de vapor” y la representaremos por Pv.
Cuando la temperatura aumenta, la fracción de moléculas con velocidades lo suficientemente
altas como para disponer de la energía cinética suficiente para abandonar la fase líquida, también
aumentará y con ello la velocidad de vaporización. Además la fracción de moléculas del gas que
tienen velocidades bajas y son susceptibles de reincorporarse de nuevo al líquido será menor,
disminuyendo así la velocidad de condensación. Sin embargo, el aumento progresivo de la pre-
sión de vapor hará que la vaporización se frene y que, en cambio, la condensación aumente, hasta
conseguir que ambas velocidades se igualen otra vez.
Como es lógico, la naturaleza del líquido influirá en la presión de vapor puesto que las fuerzas
que mantienen unidas a las partículas del líquido son fuerzas intermoleculares cuya intensidad
depende de la naturaleza del mismo.
285
7. Reacciones químicas
iones bien porque se trata de sustancias iónicas, por ejemplo NaCl, o bien porque se trata de sus-
tancias covalentes moleculares que reaccionan con el disolvente para dar iones, por ejemplo HCl.
A.2. Aplicando las ideas del modelo cinético predecid razonadamente lo que sucederá a la pre-
sión de vapor de un líquido al disolver en él un soluto a temperatura constante.
Experimentalmente el químico francés François Marie Raoult (1830-1901) comprobó que esta rela-
ción propuesta a modo de hipótesis era cierta, y estableció cuantitativamente (Ley de Raoult) que:
A una temperatura determinada, la presión de vapor de una disolución disminuye respecto del
líquido puro al aumentar la concentración de soluto.
286
7. Reacciones químicas
Parece evidente que si al añadir soluto a una disolución disminuye su presión de vapor y el punto
de ebullición corresponde a la temperatura a la cual se iguala la presión de vapor con la presión
exterior, el punto de ebullición aumentará al aumentar la cantidad de soluto. De tal forma que
cuanto mayor sea la cantidad de soluto menor será la presión de vapor de la disolución y mayor
habrá de ser la temperatura para que se iguale la presión de vapor con la presión exterior, y como
consecuencia la disolución entre en ebullición.
∆T = Ke · b
En este caso, la masa de disolvente se suele expresar en kg, con lo que la unidad para esta nueva
magnitud será: mol/kg o lo que es equivalente: mol·kg-1
La expresión del aumento del punto de ebullición es coherente con las previsiones realizadas (di-
rectamente proporcional a la concentración de soluto de la disolución). Pero, ¿por qué no se ex-
presa esa concentración en forma de molaridad (mol/L)?
A.4. A partir de la expresión del aumento del punto de ebullición razonad cuál es el significado
de la constante ebulloscópica y determinad sus unidades en el sistema internacional.
3
Para designar la molalidad podemos utilizar los símbolos “b” o “m”. Nos hemos decantado por
“b” para no confundirla con la masa.
287
7. Reacciones químicas
De esta forma resulta sencillo comprender que el valor de la constante ebulloscópica para un de-
terminado disolvente indica el aumento de la temperatura de ebullición producido al disolver un
mol de cualquier soluto (nB = 1) en un kilogramo de dicho disolvente (mA=1). Un valor alto de
dicha constante, nos informa de que con una pequeña cantidad4 de soluto por cada kilogramo de
disolvente, se pueden conseguir importantes aumentos en el punto de ebullición (y viceversa).
También, a partir de la última expresión obtenida, podemos ver que las unidades en que se suele
expresar la constante ebulloscópica: ºC·kg/mol (o lo que es lo mismo: ºC·kg·mol-1).
A.5. ¿Cuál será el punto de ebullición de una disolución preparada disolviendo 5 gramos de sa-
carosa C12H22O11 en 30 gramos de agua?
Dato: La constante ebulloscópica del agua vale 0’512 ºC·kg·mol-1. P = 1 atm.
De acuerdo a lo tratado anteriormente, sabemos que al disolver sacarosa en agua, el punto de ebu-
llición del agua aumentará en una cantidad dada por: ∆T = Ke · b
De la expresión anterior: T – T0 = Ke · b → T = T0 + Ke · b
Siendo T0 la temperatura de ebullición del agua pura a una presión de 1 atm (es decir, 100 ºC).
Por tanto, para resolver el problema, habremos de determinar previamente la molalidad de la di-
solución o bien expresar esta en función de los datos que conocemos. Haciendo esto último:
nB mB
T = T0 + Ke · b → T T0 K e → T T0 K e
mA mA M B
Podemos comprobar ahora cómo si sustituimos los datos del enunciado en la última ecuación,
obtenemos que:
T = 100’25 ºC
Hasta aquí, hemos visto que el punto de ebullición de una disolución es una propiedad coligativa,
es decir, depende de la naturaleza del disolvente y de la concentración de la disolución pero no de
la naturaleza del soluto. Podemos plantearnos ahora si ocurrirá lo mismo con el punto de conge-
lación y se podrá hablar de una constante crioscópica de un disolvente análogamente a como an-
teriormente nos referíamos a la constante ebulloscópica.
A.6. Un grupo de alumnos para comprobar si la variación del punto de congelación de una diso-
lución es una propiedad coligativa diseñaron una serie de experiencias. Prepararon diferentes
disoluciones de sacarosa, etilenglicol y glucosa en agua. En todos los casos partieron de 100
4
Utilizamos el término cantidad para referirnos a la cantidad de sustancia, magnitud cuya unidad
es el mol.
288
7. Reacciones químicas
gramos de agua pura y añadieron sucesivas cantidades de los solutos (columna de la izquierda).
Seguidamente, disminuyendo la temperatura determinaron el punto de congelación. En la si-
guiente tabla se muestran las temperaturas de congelación de las diferentes disoluciones. Al tra-
tarse de agua (que congela a 0 ºC), los descensos experimentados en el punto de congelación
respecto del disolvente puro a 1 atm coincidirán (en valor absoluto) con la temperatura de con-
gelación de la disolución.
a) Argumentad si a partir de la experiencia se puede concluir que el punto de congelación es una
propiedad coligativa.
b) Determinad la constante crioscópica del agua Kc
En los tres casos se observa que la temperatura de congelación disminuye al aumentar la masa de
soluto. Para tratarse de una propiedad coligativa la disminución de la temperatura debería de ser
igual en los tres casos, es decir, depender del número total de partículas de soluto pero no de cuál
sea dicho soluto (en relación a una misma masa de agua, en este caso, 100 g). Por tanto, para po-
der comparar los valores deberemos trabajar con molalidades y no con masas. De acuerdo con
ello, a partir de los datos anteriores podemos obtener la siguiente tabla, en la que se han incluido
los descensos (en valor absoluto) del punto de congelación de cada disolución respecto del valor
del disolvente puro a la presión atmosférica (en este caso 0 ºC):
∆T b ∆T b ∆T b
(mo-
Masa de Sacarosa Etilenglicol (moles/kg Glucosa (moles/kg
les/kg
soluto (g) (C12H22O11) (C2H6O2) agua) (C6H12O6) agua)
agua)
5 0’27 0,146 1’51 0,806 0,52 0,278
10 0’54 0,292 2’99 1,613 1,04 0,556
20 1’09 0,585 6’02 3,226 2,07 1,111
30 1’64 0,877 8’89 4,839 3.13 1,667
40 2’18 1,170 12’09 6,452 4,13 2,222
50 2’72 1,462 5,16 2,778
289
7. Reacciones químicas
Si se analiza la tabla con detenimiento se observa que disminuciones parecidas del punto de fu-
sión de diferentes disoluciones corresponden a molalidades semejantes (ved el ejemplo resaltado
en negrita). Una forma más rigurosa de comprobar dicha hipótesis seria representar la disminu-
ción de la temperatura de congelación en función de la molalidad, si fuera una propiedad coliga-
tiva las gráficas de las tres sustancias deberían de ser iguales.
Disminución del punto de congelación frente a la molalidad para un estudio experimental de un grupo de alumnos
Del análisis de las gráficas anteriores se pueden extraer las siguientes conclusiones:
-Los tres solutos disminuyen de forma idéntica la temperatura a la que se congela la disolución,
por tanto el punto de congelación es una propiedad coligativa.
Siendo ∆T la disminución del punto de fusión, Kc la constante crioscópica, que solo depende de
la naturaleza del disolvente y b la molalidad de la disolución (disolvente A y soluto B).
-El valor de la constante crioscópica se podría obtener para cada punto experimental dividiendo la
disminución de la temperatura entre la molalidad. Sin duda es un método mucho más riguroso
determinar la constante de proporcionalidad “Kc” de la pendiente del gráfico ∆T= f(m). La pen-
diente ha sido determinada mediante un ajuste lineal de mínimos cuadrados obteniendo una pen-
diente de 1’86 ºC·kg·mol-1 para los tres solutos.
El estudio experimental realizado por estos alumnos ha permitido concluir que el descenso del
punto de congelación es una propiedad coligativa. Evidentemente dicha conclusión no responde a
una investigación real, pero permite evaluar la validez del diseño experimental y mejorar la com-
290
7. Reacciones químicas
petencia científica. En una investigación “real”, el resultado obtenido originaria nuevos proble-
mas de interés como, por ejemplo: ¿sucedería lo mismo con otro disolvente diferente al agua?,
¿qué aplicaciones prácticas tienen este tipo de propiedades?, etc., que a su vez podrían convertir-
se en punto de partida de nuevas investigaciones.
A.7. El cobre puro funde a 1083ºC y su constante crioscópica es 23ºC·kg·mol-1 ¿Cuál será el
punto de fusión del bronce hecho con un 10% de zinc y un 90% de cobre?
Rdo. 1044 ºC
A.8. Citad algunos ejemplos de aplicaciones en la vida cotidiana de los conceptos estudiados
hasta aquí de las propiedades coligativas.
Los conceptos estudiados permiten interpretar algunos fenómenos o actividades habituales. Por
ejemplo: ahora es más fácil justificar por qué el agua de mar requiere temperaturas más bajas para
congelarse que la de ríos y lagos; ante amenazas de heladas se esparcen en calles y carreteras,
sales solubles como cloruro de sodio NaCl o cloruro de calcio CaCl2, debido a que la presencia de
sales disminuye el punto de congelación del hielo lo que provoca que las placas de hielo que con-
tienen dichas sales no se formen o se derritan a bajas temperaturas; en el agua del circuito de re-
frigeración de los motores de combustión o en el agua de los circuitos de calefacción de las vi-
viendas se añaden sustancias anticongelantes como el etilenglicol, que al disminuir el punto de
congelación y aumentar el punto de ebullición, amplían el intervalo de temperaturas en el que la
mezcla se encuentra como líquida y evita procesos de congelación o de ebullición indeseados,
etc.
La ósmosis es el proceso espontáneo que se produce cuando dos disoluciones de diferente con-
centración se sitúan a ambas partes de una membrana semipermeable, consistente en un flujo de
disolvente desde la disolución diluida a la concentrada.
Las membranas semipermeables son aquellas que solo dejan pasar determinadas, a través de
ellas. Habitualmente dejan pasar las moléculas del disolvente y retienen al resto de partículas. A
la presión necesaria para detener el flujo de disolvente, se le llama presión osmótica.
A.9. Suponiendo que una membrana semipermeable es como un filtro con poros minúsculos que
dejan pasar las moléculas pequeñas de disolvente y retiene las moléculas de soluto de mayor
tamaño y utilizando el modelo cinético para las disoluciones líquidas proponed una hipótesis a
modo de posible explicación (a nivel microscópico) del porqué se produce la ósmosis.
Las moléculas del disolvente que están en continuo movimiento en ambas disoluciones, la con-
centrada y la diluida, atravesarán la membrana en ambos sentidos. Pero debido a que la propor-
291
7. Reacciones químicas
Por tanto:
La presión osmótica de una disolución sobre una membrana semipermeable es igual a la presión
que se debería de ejercer sobre la membrana para impedir el flujo de líquido por ósmosis a través
de ella.
A.10. El comportamiento de las moléculas del soluto en disoluciones diluidas se puede conside-
rar semejante al comportamiento de las moléculas de un gas ideal. Teniendo en cuenta esto, pro-
poned a modo de hipótesis de qué factores dependerá la presión osmótica “π” de una determi-
nada disolución.
292
7. Reacciones químicas
Si consideráramos las moléculas del soluto como moléculas de gas contenidas en un recipiente, la
presión que estas moléculas originarían sobre las paredes, en este caso sobre la membrana, se
podría calcular, como ya sabemos, mediante la expresión:
P·V = n·R·T
Sustituyendo el símbolo de la presión del gas por la presión osmótica “π” y reordenando la expre-
sión, obtenemos:
Las propiedades coligativas de las disoluciones también nos permiten conocer la masa molar de
un soluto cuya naturaleza ignoramos. Esta información junto a la composición en masa del com-
puesto puede ser suficiente para determinar la fórmula molecular y saber de qué sustancia se tra-
ta. Teóricamente, para determinar la masa molar, se puede utilizar cualquiera de las cuatro pro-
piedades coligativas estudiadas pero en la práctica se suelen usar el descenso del punto de conge-
lación y la presión osmótica porque son las que presentan los cambios más pronunciados.
y sustituyendo 60 g/mol
293
7. Reacciones químicas
A.13. Una muestra de 6’56 gramos de un compuesto (B) de fórmula molecular desconocida se
disuelve en 200 gramos de benceno (A), que tiene un punto de fusión de 5’5 ºC y una constante
crioscópica de 5’07 ºC·kg·mol-1. Al determinar el punto de fusión de la mezcla se obtiene un va-
lor de 4’2ºC. Determinad la masa molar del compuesto B.
∆T = Kc · b
A.14. Buscad información sobre las diferentes aplicaciones de la presión osmótica y realizar un
resumen donde se describa con detalle alguna de estas aplicaciones.
La presión osmótica interviene decisivamente en muchas procesos fundamentales para los seres
vivos a la vez que presenta muchas aplicaciones técnicas de gran interés. Así, por ejemplo: En
medicina es importante controlar la presión osmótica de los sueros utilizados puesto que si estos
tuvieran menor o mayor presión osmótica que el interior de las células (sueros hipotónicos o hi-
pertónicos), podrían provocar la destrucción de las células sanguíneas por aumento de volumen o
deshidratación (respectivamente). Desde el origen de la civilización se ha utilizado la deshidrata-
ción mediante procesos de ósmosis para la conservación de alimentos añadiendo para ello gran-
des cantidades de azúcar (compotas y jaleas) o de sal (salazones) a algunos alimentos, lo que hace
que las bacterias que producen la descomposición de los alimentos queden inactivas ya que estas
no pueden vivir en medios hipertónicos (alta concentración de soluto) porque esto hace que pier-
dan agua a través de su membrana celular. La denominada ósmosis inversa se utiliza para la
desalación del agua del mar y para producir agua para la bebida y el riego; ejerciendo una presión
superior a la presión osmótica del agua del mar se consigue que las moléculas de agua del mar
atraviesen una membrana semipermeable en el sentido del agua de mar hacia agua de menor sali-
nidad. Es como si se exprimiese el agua pura de la disolución salina que es el agua de mar.
El ozono es una sustancia simple que se encuentra en estado gaseoso y que está formada por
agregados de tres átomos de oxígeno (O3). Aproximadamente el 80% de este gas se encuentra
entre los 10 km y los 30 km de altura. La luz solar, en determinadas condiciones, puede romper
algunas moléculas de oxígeno, los átomos resultantes son muy reactivos y se pueden combinar
con otras moléculas de oxígeno completas dando lugar a O3. La capa de ozono envuelve a todo el
planeta y actúa como una barrera protectora contra los efectos perjudiciales de la luz ultravioleta
solar (que es una radiación bastante energética). Sin embargo, algunos productos químicos sinté-
294
7. Reacciones químicas
ticos como los clorofluorcarbonos y el monóxido de nitrógeno, están produciendo cambios im-
portantes en dicho escudo protector. En el año 1987 en sólo 6 semanas se destruyó el 97’5 % de
la capa de ozono que cubre la Antártida, creando una zona con muy poca densidad de ozono, de
la extensión de los Estados Unidos y la altura del Everest. Este fenómeno, se ha convertido ya en
un acontecimiento anual en la Antártida y comienza a aparecer también en otras latitudes.
Hemos de tener en cuenta que la vida en la Tierra no hubiera podido desarrollarse tal y como la
conocemos hoy si no hubiera sido por la capa de ozono. Las intensas radiaciones ultravioletas que
llegarían del sol llevarían energía suficiente como para destruir las células. El ozono filtra esas
radiaciones perjudiciales. Si el escudo protector de ozono se hace demasiado delgado, se perjudi-
caría la reproducción del plancton marino alterando toda la cadena alimentaria del mar. De hecho,
los efectos de la destrucción del ozono están causando ya un aumento en la incidencia de enfer-
medades como cánceres de piel y daños oculares. Es por ello que las autoridades sanitarias acon-
sejan seriamente la utilización de cremas y de gafas protectoras cuando se está expuesto al sol, así
como limitar los baños de sol a las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde ya que en-
tonces al estar el sol más bajo la luz ha de recorrer más distancia en la atmósfera hasta llegar a
nosotros y, por tanto, pasar a través de más cantidad de ozono. Por otra parte, no podemos olvidar
que el ozono también tiene una gran importancia en la regulación del clima ya que al filtrar las
radiaciones ultravioleta contribuye a que la superficie del planeta no se caliente demasiado.
La Comunidad Europea adoptó un acuerdo por el que se comprometía a haber reducido en un
85% para el año 2000 la producción y consumo de clorofluorcarbonos en todo su territorio. Sin
embargo, según la Agencia Americana del Medio Ambiente, si cesara al 100 % su fabricación en
todo el mundo, no se volvería a los niveles de ozono existentes en el año 1985 hasta pasados 50
años, debido a que esos compuestos se difunden lentamente por la atmósfera y tienen una vida
media muy larga. Los clorofluorcarbonos son productos que solían utilizarse en los aerosoles,
motores frigoríficos e instalaciones de aire acondicionado (actualmente están prohibidos en mu-
chos países).
El llamado Protocolo de Montreal es un tratado internacional para evitar la destrucción de la capa
de ozono mediante el control de los compuestos responsables de dicha destrucción. Firmado en
1987, entró en vigor en 1989 y desde entonces está dando muy buenos resultados, mostrando que
se pueden lograr acuerdos y con ellos avanzar en la solución de los graves problemas medioam-
bientales que amenazan al planeta en su conjunto.
1. Construid una tabla de dos columnas en donde en una se enumeren todos aquellos aspectos que se
consideren más positivos relacionados con las reacciones químicas frente a lo más negativos.
2. Citad hasta cinco productos cuya obtención se base en reacciones químicas, que hayan tenido una
importancia crucial en la vida de las personas, argumentando por qué.
3. Un estudiante ha escrito las siguientes ecuaciones para representar reacciones químicas a partir de
sustancias en su estado ordinario (presión atmosférica y temperatura ambiente):
a) O2 + Na NaO2
b) Mg + 2 Cl MgCl2
c) S + K2 K2S
d) 2N + 3H2 2NH3
295
7. Reacciones químicas
8. A 50 cm3 de disolución acuosa 0’2 M de sulfuro de potasio se le añade agua hasta tener un
volumen de 250 cm3. Calcula los gramos de soluto existentes y la concentración de la disolución
final. Rdo. m = 1'10 g. C2 = 0'04 M.
11. ¿Qué volumen de una disolución de ácido fosfórico del 60% de riqueza y cuya densidad es
de 1’64 g/cm3 se necesita para preparar 500 ml de una disolución 1 M? Rdo. V = 0’05 l
12. ¿Cuál es la molaridad de una disolución de ácido sulfúrico cuya densidad es de 1’84 g/cm3 y
riqueza del 98%? Si echamos 10 ml de ese sulfúrico concentrado sobre agua hasta completar un
volumen total de 100 ml ¿Qué molaridad tendrá la disolución final? Rdo. 18’4 M, 1’84 M
13. El amoniaco reacciona con el ácido clorhídrico dando cloruro de amonio (NH4Cl). Calculad
qué volumen de disolución de amoniaco de una riqueza del 18% y densidad 0’93 g/cm3, se habrá
empleado para formar 50 g de cloruro de amonio, sabiendo que el rendimiento del proceso ha
sido del 75%. Rdo.
14. Determinad la masa molecular relativa de un compuesto gaseoso, sabiendo que a 273 ºC y
780 mm Hg su densidad es 1’35·10-3 g/cm3. Rdo. 58’89
15. En un recipiente de 10 l se han introducido 16 g de oxígeno. La temperatura del recipiente es
de 27 ºC. ¿Cuántas moles de moléculas de oxígeno hay en el recipiente? ¿Qué presión ejerce el
296
7. Reacciones químicas
gas? ¿A qué temperatura habría que enfriar el recipiente si se desease que la presión se redujese a
la mitad? Rdo. 0’5 moles, 1'23 atm, 150 K = -123 ºC.
16. Un recipiente de 5 l contiene 14 g de nitrógeno, siendo la temperatura 127 ºC. La presión at-
mosférica exterior es de 760 mm de Hg.
a) Calculad la presión ejercida por el nitrógeno.
b) Se abre el recipiente hasta que se iguale la presión interior con la exterior manteniendo la tem-
peratura constante. Calculad la masa de nitrógeno que sale del recipiente.
c) Una vez cerrado de nuevo el recipiente ¿a qué temperatura deberíamos llevarlo para que se
encontrara a la presión inicial ?
Rdo. a) 3’28 atm; b) 9'73 g; c) 1042'8 ºC
17. El sulfuro de hidrógeno emitido por las sustancias orgánicas en descomposición (p.e., los huevos
podridos), se convierte en dióxido de azufre en la atmósfera (uno de los contaminantes ambientales
causantes de la lluvia ácida), mediante la reacción no ajustada:
Calculad el volumen de SO2 que se producirá a 1 atm y 27ºC, por cada kg de sulfuro de hidrógeno
que reaccione. Rdo. V = 723’53 litros de SO2.
18. El cloro es un gas verde amarillento de olor picante y muy venenoso. Se trata de una
sustancia muy reactiva que mata rápidamente a las plantas; sin embargo, también es un producto
que tiene múltiples usos (plásticos, anestésicos, insecticidas, desinfección del agua, blanqueador
del papel, etc.). El cloro se puede obtener en el laboratorio haciendo reaccionar permanganato de
potasio con ácido clorhídrico. La reacción que tiene lugar puede representarse por medio de la
siguiente ecuación química:
a) Calculad la masa en gramos de permanganato que habrá reaccionado para obtener un volumen
de 100 cm3 de cloro medido a 25 ºC y 500 mm de Hg de presión.
b) Calculad el volumen de cloro en condiciones normales que puede obtenerse cuando 100 cm3
de una disolución de permanganato 0’5 M reaccione con exceso de ácido clorhídrico.
Rdo. a) 0’17 g de KMnO4; b) 2’8 litros de Cl2
19. El problema de la eliminación del CO2 exhalado por los tripulantes de las naves espaciales y
estaciones orbitales, puede resolverse mediante su absorción por disoluciones de bases fuertes
como NaOH y LiOH según las reacciones:
a) CO2 (g) + NaOH (aq) NaHCO3 (aq)
b) CO2 (g) + LiOH (aq) LiHCO3 (aq)
Dad alguna razón de peso por la que convenga utilizar una u otra disolución.
20. Casi todo el carbón de hulla que se quema en Estados Unidos contiene de 1 a 3% de azufre, el
cual se halla generalmente formando parte de minerales como las piritas, FeS2. Durante la
combustión del carbón, este azufre se convierte en dióxido de azufre según:
297
7. Reacciones químicas
Cierto tipo de carbón contiene un 8% en peso de FeS2. Calculad las masas (en kg) de SO2 y de
óxido de hierro (III) que se producirán al quemar completamente una tonelada de dicho carbón.
Hallad también el volumen (en litros) de oxígeno (medido a 27ºC y 1 atm) consumido.
Rdo. 85’5 kg de SO2; 53'3 kg de Fe2O3, 45175'3 L de O2.
Suponiendo que cada día su estómago reciba 3 litros de jugo gástrico con una concentración de
HCl de 0’08 moles/l. Imagínate que eres su médico. ¿Cuántos cm 3 de un medicamento
consistente en una disolución de Al(OH)3 de concentración 0’8 moles/l le recetarías para que se
tomase cada día? Rdo. 100 cm3
22. Calculad el volumen de disolución de Ca(OH)2 0’02 M (solución saturada) necesario para
neutralizar una muestra de 25 ml de H3PO4 0’05 M dando fosfato de calcio y agua.
Rdo. Volumen de disolución de Ca(OH)2 = 93'75 ml
23. Se disuelven 10 g de hidróxido de sodio en agua hasta completar 250 cm3 y se pone la disolu-
ción resultante dentro de un frasco al que se etiqueta con la letra B. En otro frasco, etiquetado con
la letra A, tenemos una disolución de ácido sulfúrico de concentración desconocida. Sabiendo
que 20 cm3 de B son neutralizados por 40 cm3 de A, según la reacción:
24. El magnesio, en forma de cinta, arde en el aire formando óxido. Se dispone de un trozo de
cinta con 4’86 g de Mg puro y se desea saber si se quemará o no completamente en un recipiente
que contiene 20 l de aire, a 1 atm y 27 ºC. Calculad el rendimiento del proceso si se obtienen 6’2
g de MgO. (Suponed que el aire contiene aproximadamente un 20%, en volumen, de oxígeno).
Rdo. El rendimiento es del 76’92 %
298
7. Reacciones químicas
25. Se quiere sintetizar cloruro de sodio en el laboratorio y para ello se disponen de 5 g de sodio
y de 6 g de cloro. Calculad la masa de producto que se podrá obtener como máximo, y si sobrará
alguno de los reactivos. Rdo. 9’89 g de NaCl; exceso de 1'11 g de Na.
26. El hierro se disuelve en ácido clorhídrico dando cloruro de hierro (II) e hidrógeno según la
ecuación no ajustada:
Fe (s) + HCl (ac) FeCl2 + H2 (g)
Si introducimos un clavo de hierro de 14 g en un vaso que contiene 125 cm3 de una disolución de
clorhídrico 2 M, se pide:
27. Bucear a grandes profundidades conlleva determinados riesgos relacionados con las altas pre-
siones. Así, el nitrógeno al ser respirado en esas condiciones produce un efecto llamado “narcosis
del nitrógeno” que es semejante a la intoxicación etílica, mientras que el oxígeno se puede con-
vertir en tóxico.
Por ello los submarinistas de profundidad utilizan un gas respirable denominado “trimix” forma-
do por una mezcla de oxígeno, nitrógeno y helio, cuanto mayor es la profundidad de buceo mayor
es la proporción de helio que se ha de utilizar en la mezcla. En una botella de 12 L se ha introdu-
cido una mezcla de trimix que contiene 39’5% de N2, 17’5% de O2 y el resto de He, a 20ºC y 8
atm. Determinad las presiones parciales de cada gas y la composición porcentual en masa de la
mezcla
Rdo. P(N2)= 3’16 atm, P(O2) =1’4 atm, P(He)=3’44 atm; 60’17% N2 y 30’47% de O2
299
7. Reacciones químicas
28. El aire correspondiente a una exhalación normal tiene un volumen de 500 mL a una tempera-
tura de 37ºC y una presión de 771 mm de Hg, si contiene un 74’5% de N2, un 15’7% de O2, un
3’6% de CO2 y un 6’2 % de H2O. Determinad las presiones parciales de los gases que forman la
mezcla y la masa de aire que se expulsa en la exhalación.
Rdo. P(N2)=574’4 mm de Hg; P(O2)= 121’0 mm de Hg; P(CO2)= 27’8 mm de Hg; P(H2O)= 47’8 mm de
Hg; m(aire)= 0’566 g
29. Se recoge, sobre agua saturada en oxígeno a 25ºC, el oxígeno desprendido en la reacción de
descomposición térmica del clorato de potasio KClO3. El volumen de gas recogido a la presión de
770’6 mm de Hg es 125 mL. Sabiendo que la presión de vapor del agua a 25 ºC es 23’8 mm de
Hg, calculad la masa de oxígeno recogido.
Rdo. m = 0’161 g de O2
30. Una aleación de aluminio y cobre fue tratada con ácido clorhídrico de forma que el cobre no
reaccionó y el aluminio si lo hizo según la ecuación química no ajustada:
Al(s) + HCl(ac) AlCl3(ac) + H2(g)
Si se recogieron sobre agua 415 cm3 de gas al hacer reaccionar una muestra de 0’35 g de la alea-
ción a 0’998 atm de presión y 25ºC. Determinad el porcentaje en masa de aluminio en la muestra.
Dato: la presión de vapor del agua a 25 ºC es 23’8 mm de Hg
Rdo. 84’4%
31. Una disolución que contiene un gramo de hemoglobina en 100 mL presenta una presión os-
mótica de 2’75 mm de Hg a 25ºC. Calculad:
a) La concentración molar de la disolución de hemoglobina.
b) La masa molecular relativa de la hemoglobina
Rdo. C = 1’48·10-4 moles/L; M = 6’7·104
32. Los motores de combustión interna suelen utilizar como refrigerante agua, pero el agua con-
gela a 0ºC, por lo que se le añade sustancias que actúan como anticongelantes. Una muy utilizada
es el 1,2-etanodiol o etilenglicol (CH2OH-CH2OH). Sabiendo que las constantes ebulloscópica y
crioscópica del agua son respectivamente 0’52 y 1’86 ºC·kg/mol, determinad:
a) Cuánto anticongelante se ha de añadir a 1 L de agua para que la mezcla no congele hasta -12ºC.
b) A qué temperatura hervirá la mezcla de agua y anticongelante.
Rdo. m = 400 g; Teb=103’35ºC
33. La presión osmótica de nuestra sangre a 37ºC, es de 7’65 atm. Calculad la masa de glucosa
(C6H12O6) que ha de contener un inyectable de 2 cm3. Explicad que sucedería si la masa de glu-
cosa fuera el doble, o la mitad.
Rdo. m = 0’108 g
34. Se disuelven en agua 135 gramos de azúcar (sacarosa) de fórmula C12H22O11, hasta obtener
un volumen de 1 L de disolución. La densidad de la disolución obtenida a 25ºC es 1050 kg/m3.
Sabiendo que las constantes ebulloscópica y crioscópica del agua son respectivamente 0’52
ºC·kg·mol-1 y 1’86 ºC·kg·mol-1, calculad:
a) La molalidad
b) La concentración molar.
c) Las temperaturas a las que hervirá y se congelará esta disolución.
d) La presión osmótica de la disolución.
Rdo. b = 0’43 moles/kg; C=0’395 moles/L; Teb=100’22 ºC, Tf= -0,80ºC; π = 9’65 atm
300
8. TRANSFERENCIA DE ENERGIA Y ESPONTANEIDAD
DE LAS REACCIONES QUÍMICAS
INTRODUCCIÓN
En los temas 3 y 4 estudiamos cómo los cambios producidos en los sistemas materiales están
siempre relacionados con intercambios de energía. Dichos intercambios de energía pueden reali-
zarse mediante la realización de trabajo o mediante calor.
A.1. Citad ejemplos o situaciones en las que se ponga de manifiesto la importancia que tienen los
intercambios de energía asociados a determinadas reacciones químicas. A continuación, sugerid
qué preguntas podríamos plantearnos para profundizar en el estudio de dichos intercambios.
Desde la antigüedad los seres humanos hemos venido realizando reacciones químicas para obte-
ner energía con la que producir determinados cambios. Si retrocedemos en el tiempo, podemos
pensar, por ejemplo, en la combustión de la madera y carbón para calentarse, cocinar los alimen-
tos u obtener y trabajar materiales como los metales o la cerámica. Otros ejemplos, más actuales,
son la utilización de explosivos en la minería, construcción de carreteras, conflictos bélicos, etc.,
o el uso creciente de combustibles fósiles (derivados del petróleo, carbón y gas natural) en los
medios de transporte, la calefacción o la producción de energía eléctrica, aumentando como con-
secuencia las emisiones de dióxido de carbono (y con ello el efecto invernadero). La energía que
necesitamos para vivir la ingerimos a través de los alimentos y es absorbida, almacenada y trans-
ferida a través de reacciones químicas que se producen en nuestro organismo. En gran parte,
nuestro estado de salud depende de una dieta adecuada a nuestras necesidades energéticas.
¿De dónde sale la energía que podemos obtener a partir de reacciones químicas?
¿Por qué hay reacciones químicas que proporcionan (al exterior) energía mientras que en
otras ocurre lo contrario y lo que hacen es absorber energía (del exterior)?
¿Cómo podemos medir la cantidad de energía transferida en una reacción química?
301
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
¿Se puede saber con antelación qué cantidad máxima de energía podemos obtener a partir
de una reacción química?
¿Podemos realizar trabajo mecánico a partir de reacciones químicas apropiadas?
¿Por qué unas reacciones se producen de forma espontánea y otras no?
Para poder avanzar hacia la solución de los problemas anteriores tendremos que utilizar los con-
ceptos de trabajo y calor como dos formas distintas de transferir energía de un sistema a otro.
También hará falta utilizar el concepto de energía interna e introducir el concepto de energía
química. Ello nos permitirá comprender qué es lo que hace que unas veces se transfiera energía
desde los productos de una reacción al exterior y otras suceda al revés (reacciones exotérmicas y
endotérmicas respectivamente). Para poder medir la energía transferida deberemos utilizar el
principio de conservación de la energía (en este caso el primer principio de la termodinámica) y
aprender a calcular el calor de reacción en diversas condiciones, para lo cual tendremos que in-
troducir una nueva magnitud denominada entalpía de reacción. Seguidamente estudiaremos la
espontaneidad o no de los cambios químicos, para lo que introduciremos dos nuevas magnitudes:
la entropía i la energía libre de Gibbs, que nos permitirán predecir si una reacción será o no es-
pontánea (segundo principio de la termodinámica) y la cantidad máxima de trabajo útil que se
puede obtener a partir de una reacción.
A.2. Realizad las siguientes experiencias, observando todos los cambios que se produzcan:
a) En un tubo de ensayo colocad 2 mL de ácido clorhídrico 2 M y añadid un par de trozos de zinc
metálico.
b) En un vaso de precipitados mezclar agitando con una varilla de vidrio 4 g de hidróxido de
bario hidratado Ba(OH)2·8H2O con 2 g de tiocianato de amonio.
En la primera reacción se observa que se desprenden unas burbujas de un gas incoloro, disminuye
la cantidad de metal y a la vez el tubo de ensayo que contiene la reacción se calienta. El gas que
se desprende se puede comprobar que es inflamable puesto que al acercar una llama a la boca del
tubo de ensayo se produce una pequeña deflagración. Se trata de hidrogeno (H2).
En la segunda reacción, al mezclar los dos sólidos, que en principio presentaban un aspecto pol-
voriento, se forma una pasta (debido a la aparición de agua líquida) y se aprecia claramente el
olor característico del amoniaco que se desprende del vaso donde se produce la reacción. Ade-
más, las paredes del recipiente se enfrían y el vapor de agua atmosférico condensa sobre ellas
llegando a congelarse.
Hemos de insistir en que aunque el calor no es ni una sustancia ni tampoco una energía, es habi-
tual utilizar expresiones tales como calor ganado (o calor cedido) u otras similares. Lo importante
es comprender que cuando se utilicen lo que se quiere decir realmente es energía ganada (o ener-
gía cedida) mediante calor. En realidad el calor es un proceso, no una sustancia ni una energía.
302
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Como ya sabemos, las sustancias químicas están formadas por átomos o iones que, habitualmen-
te, forman agregados de relativa estabilidad como las moléculas, los cristales iónicos o los crista-
les atómicos (metales). Una muestra dada de una sustancia se caracteriza por tener una energía
"propia" a la que denominaremos como energía interna y que se representa por el símbolo U.
Para el estudio de los cambios químicos en las sustancias dicha energía se considera, fundamen-
talmente, como el fruto de tres aportaciones: la energía cinética asociada a los posibles movi-
mientos (de todo tipo) de las partículas (energía térmica), la energía potencial eléctrica asociada
a la existencia de débiles fuerzas de unión entre agregados de partículas (por ejemplo, las fuerzas
entre moléculas o intermoleculares) y la energía potencial eléctrica asociada a la existencia de
uniones fuertes entre las propias partículas que forman los agregados (por ejemplo, las fuerzas
entre átomos de una misma molécula o fuerzas intramoleculares)1. A la suma de las dos últimas
(energía interna potencial) la designaremos como energía química, ya que en todo cambio quí-
mico se rompen unos enlaces en las sustancias reaccionantes y se forman otros nuevos en los
productos de la reacción. Dado que es bastante improbable que la energía química de los produc-
tos coincida con la de las sustancias reaccionantes, en la mayoría de las reacciones se producirá
un cambio o variación de energía química, dada por:
De la ecuación anterior resulta evidente que el cambio de energía química en una reacción (o
energía de reacción) será positivo cuando la energía química de los productos sea mayor que la
de los reaccionantes, mientras que será negativo en caso contrario.
Para romper cualquier enlace químico (como, por ejemplo, el que mantiene unidos a los dos áto-
mos de oxígeno en la molécula de O2), se requiere siempre una cierta cantidad de energía. Por el
contrario, cuando se produce un enlace químico entre átomos (o grupos de átomos) inicialmente
aislados, siempre se "libera" energía. De acuerdo con el principio de conservación, la energía
necesaria para romper un enlace determinado habrá de coincidir con la energía que se libere al
producirse ese mismo enlace.
El valor de la energía interna U de una muestra de una sustancia depende del estado físico de la
misma (sólido, líquido, gas), de las condiciones de presión y temperatura a la que se encuentre, y
de la masa de la muestra (a igualdad de los restantes factores 20 g de agua tendrán doble energía
interna que 10 g de agua). En realidad no podemos medir el valor absoluto de U para una muestra
dada de sustancia, aunque sí sabemos que dicha energía debe tomar el mismo valor (sea el que
sea) siempre que las condiciones en que se encuentra esa sustancia (masa, temperatura, fase, etc.)
se repitan (sea cual sea el procedimiento seguido para obtener esa sustancia). Decimos entonces
que U es una “función de estado”. Una consecuencia de ello es que cuando un sistema químico
evolucione entre dos estados (1) y (2), U no dependerá del proceso o camino que se haya segui-
do para llegar de un estado al otro. Por ejemplo: el cambio de energía interna que se produce en
1g de agua cuando pasa de 0ºC y 1 atm a 1 g de agua a 100 ºC y 1 atm, es el mismo independien-
temente del método que hayamos seguido para realizar el proceso (calentar con una llama, con un
microondas, con una resistencia eléctrica, etc.), del tiempo empleado, o de si lo hacemos directa-
mente o por etapas.
1
Conviene tener en cuenta que esta energía, asociada a enlaces entre los átomos que forman los agregados, puede
ser más de un centenar de veces mayor que la energía potencial asociada a la existencia de las débiles fuerzas de
unión que puedan haber entre dichos agregados (fuerzas de Van der Waals).
303
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.3. Escribid y ajustad las ecuaciones químicas que representan las reacciones observadas en la
actividad A.2. ¿Cómo se justifica el cambio de temperatura de los recipientes en los que se ha
realizado la reacción?
La forma más adecuada de justificar el cambio de temperatura observado es suponer que ambos
recipientes estuviesen aislados y aplicar el principio de conservación de la energía, según el cual,
en esas condiciones, la energía interna total del sistema químico antes y después de la reacción ha
de ser la misma. También supondremos que las sustancias reaccionantes se encontraban inicial-
mente a la misma temperatura que el medio circundante.
a) En el primer caso, puesto que ha aumentado la temperatura, la energía cinética media de las
partículas que forman los productos de la reacción es mayor de la energía cinética media de las de
las sustancias reaccionantes. Como la energía interna total ha de ser la misma al final que al prin-
cipio de la reacción, hemos de concluir que la energía química de los productos es menor que la
de los reactivos. En otras palabras: El aumento de la energía térmica producido coincide con la
disminución de la energía química.
Otra forma de entenderlo, es partiendo del hecho de que la rotura de enlaces químicos presentes
en los reactivos requiere aportar energía, mientras que la formación de enlaces en los productos lo
que hace es liberar energía. En este caso, la segunda es mayor que la primera, por lo que la dife-
rencia se queda en forma de energía interna cinética de los productos (o energía interna) y por eso
la temperatura del sistema químico aumenta.
Si el recipiente no estuviese aislado, una parte de la energía térmica del sistema químico pasaría
(mediante calor) al recipiente y al aire de alrededor (que se calentarían, aumentando su tempera-
tura). Esto se suele expresar habitualmente diciendo que:
En el segundo caso ocurre lo contrario. Puesto que ha disminuido la temperatura, la energía ciné-
tica promedio de las partículas que forman los productos, es menor que la de las sustancias reac-
cionantes. Como la energía interna total ha de ser la misma al principio que al final de la reac-
ción, concluimos que la energía química de los productos es mayor que la de los reactivos. En
otras palabras: La disminución de la energía térmica producida coincide con el aumento de la
energía química.
Otra forma de entender el proceso es tener en cuenta que, en este caso, la energía que se libera en
la formación de enlaces de los productos es menor que la que se necesita para romper los de las
sustancias reaccionantes, por lo que la energía que falta proviene de la energía cinética interna, la
cual, por tanto, disminuirá (lo que se traduce en una bajada de la temperatura o enfriamiento del
sistema químico).
Si el recipiente no estuviese aislado, no cabe duda que se produciría una transferencia de energía
mediante calor desde el entorno o medio exterior hacia el sistema químico (que se ha enfriado)
hasta que se igualasen las temperaturas. Este hecho se expresa habitualmente diciendo que:
Una reacción endotérmica es aquella en la que se “absorbe calor” del medio exterior
304
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En un sistema químico, no aislado del exterior, en el que se produzca una reacción exotérmica, la
energía interna del sistema disminuirá, es decir:
En un sistema químico, no aislado del exterior, en el que se produzca una reacción endotérmica,
la energía interna del sistema aumentará, es decir:
Si aplicamos el Principio General de Conservación de la Energía teniendo en cuenta que las dos
formas en que un determinado sistema químico puede modificar su energía interna es mediante
trabajo y/o calor, podremos escribir la expresión:
Wext + Q = ∆U
Conviene saber que con frecuencia se habla de calor "absorbido" por el sistema del exterior (po-
sitivo) y "cedido" por el sistema al exterior (negativo), aunque ya sabemos que lo que se quiere
decir realmente es energía ganada o perdida por el sistema mediante calor.
A.4. Un sistema pasa de un estado A a otro estado B absorbiendo 4000 J de energía mediante
calor al tiempo que las fuerzas exteriores realizan sobre el mismo un trabajo de 1000 J. Después
regresa de B a A realizando el sistema un trabajo de 4500 J ¿Cuánto calor se liberará o se ab-
sorberá?
Suponemos que se trata de un sistema cerrado en el cual podemos aplicar la expresión del primer
principio de la Termodinámica. Cuando el sistema evoluciona desde el estado inicial A al estado
final B la variación de la energía interna será:
Desde B hasta A:
305
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Si consideramos siempre procesos reversibles2 (como haremos durante todo este tema), el trabajo
exterior y el trabajo realizado por el sistema serán iguales y de signo contrario (Wsist = - Wext)
por lo que, teniendo esto en cuenta, podremos escribir:
El signo negativo de Q nos indica que el sistema al pasar del estado B al estado A, transfiere
energía mediante calor al medio exterior o como suele decirse “libera” o “cede” calor.
A.5. Un sistema absorbe 4180 J del medio mediante calor, realizando al mismo tiempo sobre el
exterior un trabajo de 500 J ¿Cuál será la variación de la energía interna?
Rdo. 3680 J
Es necesario tener en cuenta que, a diferencia de la energía interna, el calor y el trabajo no son
funciones de estado, es decir, su valor depende de cómo se realice la transformación. Calor y tra-
bajo son dos formas de intercambiar la energía que dependen de cuál es el procedimiento em-
pleado para realizar este cambio mientras que la energía es una propiedad que solo depende de
cuál es el estado del sistema y viene determinada por las variables termodinámicas del mismo
(presión, temperatura, fase, concentración…).
De todos las formas de transformación de un sistema químico son particularmente interesantes las
que se producen a volumen constante, cuando se realizan en un recipiente cerrado de paredes
rígidas o las que tienen lugar a presión constante, como por ejemplo aquellas que se realizan en
un recipiente abierto a presión atmosférica. A continuación estudiaremos estas transformaciones
Los motores de combustión interna son un ejemplo bien conocido de sistemas en los que se apro-
vecha el trabajo de expansión que se produce a consecuencia de una reacción de combustión. La
gasolina, una mezcla de hidrocarburos, junto con el oxígeno del aire reacciona en el interior de un
cilindro produciendo fundamentalmente CO2 y vapor de agua. Los productos de la reacción ejer-
cen una gran presión sobre el émbolo (o pared móvil) del cilindro que contiene la mezcla, ha-
ciendo que este se desplace realizando un trabajo (mecánico). Otro ejemplo serían las reacciones
utilizadas en las pilas electroquímicas en las que una reacción química transfiere energía interna
en forma de trabajo (eléctrico). Las pilas alcalinas están formadas por zinc y óxido de mangane-
2
En Termodinámica, un proceso reversible es aquel que puede ser revertido haciendo que evolucione en sentido
contrario al que lo está haciendo, mediante la modificación infinitesimal de una variable (decimos que en este caso el
sistema está en equilibrio con el entorno). Un ejemplo de reversibilidad se da cuando tenemos dos sistemas a la mis-
ma temperatura. En ese caso, la transferencia de energía mediante calor de uno a otro es reversible, porque si la tem-
peratura de una de ellos baja en una cantidad infinitesimal, la energía fluye desde el otro hacia él hasta que se igualan
ambas temperaturas, pero si en lugar de bajar, sube, el sentido del proceso cambia y la energía fluye en sentido con-
trario al anterior.
306
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
so(IV), que al ponerse en contacto mediante un conductor eléctrico exterior, reaccionan propor-
cionando una corriente eléctrica continua.
El trabajo mecánico realizado por un sistema químico dependerá de cómo se realice la transfor-
mación para pasar del estado inicial al final del sistema. Si en la reacción no se produce un cam-
bio de volumen porque reactivos y productos ocupan el mismo volumen o porque la reacción se
produce en un recipiente de paredes fijas herméticamente cerrado, el trabajo será nulo, ya que
para que se produzca trabajo mecánico es imprescindible que haya no solo fuerza sino también
desplazamiento.
Si al llevar a cabo una reacción en un recipiente, alguno de los productos que se producen se en-
cuentra en fase gaseosa y existe una pared móvil, se puede producir un aumento del volumen del
sistema químico con lo que en ese caso el trabajo exterior no será nulo.
W= Ft · ∆e.
La fuerza exterior es debida a la presión exterior y, de acuerdo al criterio de signos adoptado (ved
figura) la componente tangencial de dicha fuerza será negativa. Por lo que la expresión del traba-
jo quedará como:
Wext = -Fext · ∆e
Podemos expresar la fuerza exterior como Fext = Pext · S, donde S es la superficie del émbolo o
pared móvil del cilindro.
Wext = -Pext · S · ∆e
Wext = - Pext · ∆V
De acuerdo con la expresión obtenida, está claro que siempre que se produzca una expansión (lo
que implica ∆V > 0) el trabajo exterior resultará negativo, y siempre que se produzca una com-
prensión (lo que implica ∆V < 0) el trabajo exterior resultará positivo. Por tanto, el efecto del
trabajo exterior será disminuir la energía interna del sistema en la expansión y aumentarla en la
compresión.
307
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.8. Determinad el trabajo de expansión realizado por un sistema al quemarse un mol de pro-
pano a la presión constante de 1 atmosfera y 273 K según la reacción dada por:
En este caso se nos pide el trabajo realizado por el sistema. Si suponemos que dicho sistema está
continuamente en equilibrio con el exterior (proceso reversible), dicho trabajo será igual al traba-
jo exterior cambiado de signo. Es decir:
Wsist = -Wext
Por tanto, para calcular el trabajo que se demanda en el enunciado, bastará obtener el trabajo ex-
terior y cambiar el signo del resultado. Comenzaremos, pues, por calcular Wext.
Wext = - Pext · ∆V
Una cuestión importante es cómo podemos determinar el cambio de volumen producido. Para
ello supondremos que los gases que intervienen se comportan como gases ideales. En ese caso, la
variación de volumen será directamente proporcional a la variación del número de moles de gas
en la reacción.
∆V = V(productos) – V(reactivos) =
A partir de los coeficientes estequiométricos de la ecuación química sabemos que cada mol de
propano (C3H8) que reaccione lo hará con 5 moles de O2 y se formaran 3 moles de CO2 y 4 moles
de H2O.
∆V = = = 2,238 ·10-2 m3
Observad que el trabajo exterior es negativo, puesto que se produce un aumento del volumen en
la reacción y el sistema se expande. Dicha expansión se traduce en una disminución de la energía
del sistema.
308
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En las reacciones a volumen constante (∆V= 0), siempre que no se realice ningún otro tipo de
trabajo no mecánico (como podría ser trabajo eléctrico) el trabajo exterior será nulo (Wext = 0),
por lo que al aplicar el primer principio de la Termodinámica se llega fácilmente a la conclusión
de que la variación de la energía interna será igual al calor a volumen constante (que en adelan-
te designaremos como QV). Es decir:
QV =∆U
Para una reacción exotérmica, que ocurre en un sistema químico no aislado, la energía interna de
los productos es inferior a la energía interna de las sustancias reaccionantes, ya que el sistema
transfiere energía mediante calor a su entorno. Por tanto, de acuerdo con la ecuación anterior, en
este caso, el calor de reacción a volumen constante resultará negativo. En cambio, en una reac-
ción endotérmica ocurre justo lo contrario y el calor de reacción a volumen constante será en es-
tos casos positivo.
En general, si consideramos una reacción química en el curso de la cual, las sustancias reaccio-
nantes tomadas en proporciones estequiométricas a una temperatura dada "t" (que habitualmente
coincide con la del medio exterior) reaccionan totalmente para dar unos productos, los cuales se
llevan rápidamente a la temperatura "t" a la que se encontraban inicialmente las sustancias reac-
cionantes, el valor del calor de reacción a volumen constante (QV) nos indicará:
La cantidad de energía intercambiada mediante calor entre el medio exterior y el sistema químico
considerado (para que la temperatura de los productos sea la misma que tenían inicialmente las
sustancias reaccionantes).
Como ya hemos razonado anteriormente, dicho calor deberá expresarse con signo negativo en las
reacciones exotérmicas y con signo positivo en las endotérmicas.
Como los cambios energéticos producidos en una reacción química dependen (entre otros facto-
res) de las cantidades de sustancias que intervengan, para poder comparar calores de reacción se
suelen dar éstos por mol de sustancia formada o por mol de sustancia reaccionante (especificando
el estado físico de la misma). Lo designaremos como calor de reacción molar. Se mide, pues, en
J/mol (unidades internacionales) aunque también se suele dar en kJ/mol (1 kJ = 1000 J) y, en oca-
siones, en kcal/mol (1 kcal = 4,18 kJ).
A.10. ¿Cómo podríamos medir experimentalmente el calor de reacción molar a volumen cons-
tante? Sugerid alguna experiencia fácil de realizar en el laboratorio.
Supongamos que en el interior de un calorímetro con agua hay una determinada mezcla reaccio-
nante y que la reacción es exotérmica. Si tenemos la precaución de que las cantidades de sustan-
cias que intervienen en la reacción sean muy pequeñas en comparación con la cantidad de agua
presente en el calorímetro y la reacción se realiza de forma completa, siendo la temperatura ini-
cial de los reaccionantes y del agua del calorímetro igual a la temperatura ambiente, podremos
considerar que el calor de reacción coincide muy aproximadamente con el “calor ganado” por el
309
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
agua y las paredes del calorímetro (cuyo valor podremos conocer midiendo la variación de tem-
peratura que experimentan). Esta aproximación será tanto más ajustada a la realidad cuanto me-
nos cantidad de mezcla reaccionante se utilice (respecto al agua existente), más rápidamente
transcurra la reacción y más aislante resulte el calorímetro empleado. Así, por ejemplo, una gran
cantidad de agua en comparación con la cantidad de mezcla reaccionante nos asegura que aunque
el proceso sea muy exotérmico el agua apenas aumentará su temperatura y, en consecuencia, la
energía transferida desde ella al exterior del calorímetro será despreciable.
Así pues, en las condiciones especificadas anteriormente, si medimos la cantidad de energía ab-
sorbida mediante calor por el agua y las paredes del calorímetro podremos considerar que coinci-
de, en valor absoluto, con la energía que mediante calor han de ceder los productos de la reacción
para quedar a la misma temperatura que tenían inicialmente los reactivos y, por tanto, con el valor
del calor de reacción a volumen constante QV.
A.11. Una cantidad de 1,435 g de naftaleno (C10H8) se quema en una bomba calorimétrica, com-
probándose que la temperatura del agua aumenta en 5,67 K. Si la masa de agua que rodea la
bomba es de 2 kg y la capacidad calorífica3 total de la bomba y calorímetro es de 1800 J/K, cal-
culad el calor molar de combustión del naftaleno a volumen constante.
3
Se denomina capacidad calorífica de un sistema determinado a la cantidad de energía que mediante calor absorbe
dicho sistema por cada grado que aumenta su temperatura.
310
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Finalmente para calcular el calor de reacción molar a volumen constante (también llamado aquí
calor molar de combustión), habrá que dividir el resultado entre el número de moles de naftaleno
(cuya masa molar es M = 128 g/mol), de modo que:
De acuerdo con los razonamientos realizados, significa que por cada mol de naftaleno que se
queme (a volumen constante) se producen 5138,5 kJ de energía.
Conviene saber que con frecuencia, en lugar de darnos la capacidad calorífica del calorímetro,
nos informan de su equivalente en agua (mE) o masa de agua que al absorber la misma energía
que dicho sistema sufre el mismo aumento de temperatura.
A.12. Deducid la relación existente entre el equivalente en agua del calorímetro y la capacidad
calorífica del mismo.
En el ejercicio anterior, por ejemplo, el equivalente en agua del sistema formado por calorímetro
y bomba resulta ser mE = 1800/4180 = 0,4306 kg = 430,6 g, lo que significa que 430,6 g de agua
absorben el mismo calor que el calorímetro utilizado.
Mediante el equivalente en agua sabemos que si a la masa real de agua contenida en un caloríme-
tro le añadimos el equivalente en agua del mismo, únicamente tendremos que evaluar el calor
absorbido por esta hipotética masa de agua (la real existente más la equivalente) para conocer el
calor de reacción.
311
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Donde el valor de QP o calor de reacción a presión constante, nos indica la cantidad de energía
intercambiada mediante calor entre el sistema químico y el entorno a presión constante, de forma
que la temperatura de los productos sea igual a la de las sustancias reaccionantes.
El calor de una reacción depende de múltiples factores como son la temperatura, la presión y, por
supuesto, la cantidad de sustancia que reacciona. Por ello, para poder comparar, se expresa el
calor de reacción por mol de sustancia reaccionante o de producto formado en iguales condicio-
nes de presión y temperatura. A este calor se le llama calor molar a presión constante “QP (mo-
lar)” que en unidades del Sistema Internacional se expresa en J/mol.
En las reacciones que se llevan a cabo a volumen constante, como ya vimos anteriormente, la
variación producida en la energía interna del sistema químico viene dada por el calor QV.
Sin embargo, en el caso de las reacciones que se realizan a presión constante el valor del calor Qp
solo coincidirá con el cambio producido en la energía interna cuando no se produzca ninguna
variación de volumen en el sistema químico implicado, ya que si se produce una compresión o
expansión, el trabajo no será nulo, afectando esto también a la energía interna. Por ello, se intro-
dujo una nueva variable termodinámica simbolizada por H y llamada entalpia, de forma que su
variación (∆H) coincide con el calor intercambiado a presión constante en la reacción química.
QP = ∆H
312
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
De acuerdo con la expresión anterior, la entalpía es una magnitud tal que su variación es igual al
calor de reacción (a presión constante y siempre que no se realice ningún tipo de trabajo).
La entalpia es una función de estado puesto que depende de la energía interna que es una función
de estado y de la presión y el volumen que son variables que definen el estado del sistema. Al
igual que ocurre con la energía interna “U” no podemos conocer el valor de la entalpia de un sis-
tema, pero sí podemos medir su variación, ∆H, cuando un sistema químico pase de un estado a
otro, para ello bastará con medir el calor de reacción a presión constante.
A.14. ¿Cómo podemos medir experimentalmente el calor molar de reacción a presión constante?
Naturalmente al igual que en el caso de la determinación del calor de reacción a volumen cons-
tante se deberá de utilizar un calorímetro, pero en este caso la reacción se deberá de realizar a
presión constante. El calorímetro deberá de estar diseñado de forma que las pérdidas de energía
mediante calor sean despreciables y la energía intercambiada por la reacción coincida con la
energía absorbida o cedida por el agua y el calorímetro.
Un calorímetro simple que se puede utilizar para determinar calores de reacción en disolución
consiste en un vaso de poliestireno de los utilizados para servir bebidas calientes “para llevar”,
con un termómetro que a su vez puede utilizarse como agitador. Si la reacción es suficientemente
rápida, se alcanzará una temperatura máxima (o mínima) en la disolución y las pérdidas de ener-
gía serán despreciables. En algunos casos, debido a la baja capacidad calorífica del calorímetro,
podremos considerarla despreciable y suponer que todo el calor intercambiado en la reacción se
ha empleado en producir el cambio de temperatura de la disolución en la que se produce la reac-
ción. Por otra parte, si las disoluciones son suficientemente diluidas podemos considerar que la
capacidad calorífica de la disolución es aproximadamente igual a la del agua Cagua= 4180 J/kg.
El valor de la entalpia de la reacción vendrá dado por el calor molar a presión constante de la
reacción que se produce al mezclar las dos disoluciones. Puesto que la reacción tiene lugar en
disolución y en un recipiente aislado térmicamente pero abierto a la atmosfera, el calor corres-
ponderá a la reacción a presión constante. Por otra parte, supondremos que todo el calor se em-
plea en variar la temperatura de la disolución, es decir, no se producen “perdidas de calor” en el
calorímetro, de forma que el calor cedido por la reacción es igual al calor ganado por la disolu-
ción, con lo que podemos escribir:
Qreacción = - Qdisolución
Observad en el cálculo anterior que se ha tenido en cuenta la densidad de la disolución para cal-
cular la masa de ambas disoluciones (m = ρ · V = 1 · 100 = 100 g) y el incremento de temperatu-
ra absoluta coincide con el incremento de temperatura centígrada.
313
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Para calcular el calor molar habremos de calcular los moles que han reaccionado:
Los reactivos se encuentran en proporción estequiométrica, puesto que 1 mol de CuSO4 reaccio-
na con dos moles de NaOH, por lo que reaccionarán totalmente.
QP (molar)=
A.16. Diseñad una experiencia sencilla para determinar la entalpia de la reacción de neutraliza-
ción de un ácido fuerte como clorhídrico con una base fuerte como el hidróxido de sodio.
Como se trata de una reacción en disolución en la que no están implicadas sustancias gaseosas
podremos utilizar un calorímetro sencillo. Este calorímetro consiste en un recipiente aislado tér-
micamente pero no cerrado herméticamente, de forma que la presión se mantendrá constante e
igual a la presión atmosférica.
En el caso de que la absorción de calor del calorímetro no sea despreciable se deberá de determi-
nar el equivalente en agua del calorímetro.
314
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Utilizando las expresiones vistas anteriormente para QV y para QP, deducid la relación existente
entre ambas magnitudes.
Conviene recordar que esta expresión será válida para aquellos sistemas que no intercambien
energía en forma de trabajo no mecánico, como puede ser el caso de trabajo eléctrico o la emisión
de energía en forma de radiación como sucede en las reacciones quimioluminiscentes.
Por otra parte como QP = ∆H, la relación entre el cambio de entalpía y el de energía interna, ven-
drá dada por:
∆H = ∆U + P·∆V
De forma que en aquellas reacciones en las cuales no se produzca variación de volumen (∆V=0),
la variación de la entalpia será igual a la variación de la energía interna: ∆H = ∆U. Esta situación
se produce en aquellas reacciones en disolución y en general en aquellas reacciones donde no
intervienen gases. Tampoco se produce variación de volumen en las reacciones en las que hay la
misma cantidad de moles de sustancias gaseosas en productos y en reactivos, como, por ejemplo
en: H2(g) + I2(g) 2 HI(g)
A.18. A partir de la relación anterior entre ∆H e ∆U y de la ecuación de los gases ideales, dedu-
cid una expresión matemática que relacione la variación de la entalpia con la variación de la
energía interna y la variación del número de moles de gas en una reacción química. Deducid
relaciones generales a partir de la expresión.
A partir de la ecuación de los gases ideales “P·V = n·R·T” podemos expresar el volumen ocupa-
do por el gas como:
315
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En una reacción endotérmica (∆U>0), si se produce un aumento del número de moles de gas
(∆n>0) la variación de la entalpia será mayor que la variación de la energía interna: ∆H > ∆U. En
cambio, si en la reacción se produce una compresión puesto que el número de moles de sustan-
cias gaseosas en los productos es menor que en los reactivos (∆n<0), entonces la variación de la
entalpia será menor que la variación de la energía interna.
En el caso de una reacción exotérmica tanto la variación de energía interna como la variación de
entalpía son negativas (∆U<0, ∆H < 0), así que cuando aumente el número de moles de gas, de
acuerdo con la expresión anterior el valor absoluto de ∆H será menor que el valor absoluto de
∆U. Si lo analizamos en términos de calor, podemos decir que en una reacción exotérmica en la
que se produce un aumento del número de moles de gas, la energía transferida al medio externo
mediante calor es mayor cuando el proceso se realiza a volumen constante que cuando se realiza
a presión constante (ya que, en valores absolutos, QV > QP).
Lógicamente, cuando la reacción es exotérmica (∆U<0) y se produce una disminución de los mo-
les de gas (∆n<0), la variación de la entalpia en valor absoluto será mayor que la variación de la
energía interna.
Hay que resaltar que al realizar cálculos en termoquímica, a diferencia de lo que sucede en cálcu-
los estequiométricos, se utilizan unidades del Sistema Internacional por lo que el valor de la cons-
tante molar de los gases ideales es R=8,31 J·mol-.1·K-1.
En este caso, como se determina el calor intercambiado a volumen constante, podremos calcular
fácilmente la variación de la energía interna calculando el calor molar a volumen constante.
∆U= QV (molar)
316
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
El valor de la masa molar de la glucosa es: M(C6H12O6) = 6·12 + 12·1 + 6·16 = 180 g/mol
∆U =
Observad como la variación de entalpia en valor absoluto es menor que la variación de energía
interna. Para esta reacción, el calor desprendido a presión constante es menor que el calor des-
prendido a volumen constante a la misma temperatura (valores absolutos).
Rdo. Q<0 (reacción exotérmica); Wext>0 (hay compresión debido a la disminución del volumen
de sustancias gaseosas); Ho- Uo = -8667,3 J/mol de C4H10.
Como vimos anteriormente la entalpia se define como la suma de la energía interna más un tér-
mino que corresponde al producto de la presión por el volumen. Este término tiene dimensiones
de energía y corresponde al producto de dos variables de estado, cuyo valor solo depende de en
qué condiciones se encuentra en dicho momento el sistema. ¿A qué corresponde este término
“P·V” de la entalpia? Podríamos decir que este término corresponde al trabajo realizado por el
sistema sobre el entorno para pasar de ocupar un volumen nulo al volumen que ocupa en dicho
momento “V”, y por tanto este producto nos cuantificará la energía potencial del entorno del sis-
tema en estudio.
La variación de entalpía de una reacción se puede expresar como la entalpía de los productos me-
nos la entalpía de las sustancias reaccionantes (o reactivos).
317
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En la ecuación termoquímica es importante escribir los estados físicos de cada una de las sustan-
cias que intervienen en la reacción, reactivos y productos, puesto que la entalpia de las sustancias
cambia según el estado de agregación en que se presentan.
Cuando una reacción es endotérmica la entalpia de los reactivos es inferior a la entalpia de los
productos, mientras que en una reacción exotérmica la entalpia de los reactivos es superior a la
entalpia de los productos. Observad cómo en la figura anterior solo se representan la situación
inicial y final de la reacción, este diagrama no nos informa de los cambios energéticos que se
producen durante el proceso de transformación desde los reactivos a los productos.
318
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Dado que la entalpía depende entre otros factores de la cantidad de sustancia, sus variaciones en
una reacción química deberán estar referidas a una determinada cantidad de sustancia de algún
producto o reactivo. Por ello se habla de entalpía molar (su unidad internacional será J/mol).
Cuando hablamos en términos de entalpía, se define una reacción exotérmica como aquella que
presenta una H negativa mientras que en una endotérmica H debe ser positiva.
El valor de H de una reacción depende de las condiciones en que transcurre la reacción, por ello
se ha tomado el acuerdo internacional de referirse siempre a unas condiciones estándar.
El cambio de entalpía estándar de una reacción se define como: la diferencia entre la entalpía de
los productos puros a 1 atm de presión y a una cierta temperatura (que suele ser 25ºC) y la ental-
pía de los reaccionantes puros a la misma presión y temperatura.
La entalpia, como ya comentamos anteriormente, es una función de estado puesto que su valor
sólo depende de en qué situación se encuentre el sistema y no de cómo haya llegado a esta situa-
ción. Por ello, la variación de la entalpia sólo dependerá de la entalpia final y de la entalpia inicial
del sistema. Utilizando un símil mecánico podríamos decir que con la entalpia sucede igual que
con la energía potencial gravitatoria. Una persona asciende desde la primera a la tercera planta de
un edificio y queremos saber cuál es la variación de la energía potencial gravitatoria que se pro-
duce en este proceso. Para hacer este caculo será suficiente conocer la energía potencial gravita-
toria en la tercera y en la primera planta y realizar la resta, puesto que la diferencia no dependerá
de cómo se haya realizado el proceso de ascensión: por la escalera, en vertical por la fachada, por
el ascensor o por tramos de planta en planta con descansos intermedios.
Esta propiedad de la entalpia permite hacer cálculos de entalpias en el caso de reacciones en las
que la determinación experimental directa del calor de reacción es difícil o imposible.
319
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Este comportamiento, que puede ser generalizado a cualquier reacción química, es una conse-
cuencia del principio de conservación de la energía aplicado a las reacciones químicas y se cono-
ce como la ley de Hess. Según dicha ley, si una reacción química se puede expresar como la
combinación lineal de un conjunto de reacciones químicas de entalpia conocida, la entalpia de la
reacción se puede calcular mediante esa misma combinación lineal de las entalpias de las reac-
ciones en iguales condiciones de presión y temperatura.
Especial interés adquiere la ley de Hess en el cálculo de calores de reacción de aquellos procesos
en los que estos no se puedan determinar experimentalmente. Por ejemplo, la reacción de forma-
ción del monóxido de carbono a partir de sus elementos constituyentes es difícil de llevar a cabo
puesto que si se utiliza un exceso de oxigeno la reacción da como producto dióxido de carbono
(CO2) mientras que si se mantiene la cantidad de oxígeno en la proporción estequiometria de la
reacción o en defecto, la reacción es incompleta. Debemos, pues, buscar otro camino para conse-
guir la misma reacción por medio de reacciones cuya entalpía pueda determinarse sin dificultad.
Se puede obtener la ecuación (1) combinando de la siguiente forma las ecuaciones (2) y (3):
(1) = (3) – (2)
Se observa cómo se puede obtener CO por dos caminos alternativos (1) directo, o la combinación
del (3) y la reacción inversa a (2) que corresponde a un proceso de dos etapas. Con las tres ecua-
ciones se puede escribir un ciclo entálpico que permite calcular la entalpia de la reacción (1):
H01= -110,5 kJ/mol
320
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Para una sustancia pura en fase líquida o sólida, como el líquido o sólido puro.
Para una sustancia pura en estado gas, como el gas a una presión de 1 atm. Para una mez-
cla de gases, la presión parcial4 de cada gas ha de ser 1 atm.
Para una sustancia en disolución, la concentración de los componentes ha de ser 1 M.
Evidentemente, según la definición de entalpia de formación, la entalpia de formación de los
elementos en estado estándar es cero, puesto que: ¿qué reacción se producirá para obtener un
elemento a partir del mismo elemento que lo forma? De esta forma se establece un criterio arbi-
trario para poder asignar valores de entalpia absolutos a las sustancias. Recordar que más que el
valor absoluto de la entalpia de las sustancias lo que nos interesa conocer son las variaciones de
entalpia de los cambios químicos.
De esta forma cuando nos indican que la entalpia estándar de formación del agua líquida es
-285,8 kJ/mol nos informan de la siguiente ecuación termoquímica:
Donde hay que destacar que el coeficiente estequiométrico de la sustancia formada será siempre
uno. Los reactivos serán siempre los elementos que constituyen el compuesto en la forma más
estable a la presión de una atmosfera y temperatura 25ºC.
4
Recordemos que la presión parcial de un gas concreto en una mezcla de gases es la presión que ejercería
dicho gas si solo estuviera este componente ocupando el mismo volumen y a la misma temperatura que
toda la mezcla gaseosa.
321
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.23. A partir de las entalpias de formación del metano, del dióxido de carbono y del agua líqui-
da, mediante la ley de Hess, determinad la entalpia estándar de combustión del metano. Deducid
una expresión general que permita calcular la entalpia de una reacción a partir de las entalpias
de formación de las sustancias que intervienen en la reacción.
Para obtener (1) deberemos de sumar (3), el doble de (4) y la inversa de la ecuación (2). La ental-
pia de la reacción se puede calcular mediante la misma operación con las entalpias de las reaccio-
nes de formación:
Si observamos con atención la expresión obtenida para la combinación de las entalpias veremos
que corresponde a la suma de las entalpias de formación de las sustancias que aparecen en los
productos, multiplicadas por sus respectivos coeficientes estequiométricos menos las entalpias de
322
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
formación de las sustancias reaccionantes, también multiplicadas por sus coeficientes estequio-
métricos.
∑ ∑
En la expresión anterior, “υi”: son los coeficientes estequiométricos correspondientes a las espe-
cies que intervienen en el sistema. Se trata de una aplicación de la ley de Hess que, aunque la
hemos obtenido para este caso particular, se puede comprobar que se cumple para cualquier reac-
ción química. Por consiguiente disponiendo de las entalpias de formación de las especies en con-
diciones estándar es muy fácil calcular las entalpias de reacción en condiciones estándar.
323
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.24. La entalpía molar de formación de una sustancia pura se define como la entalpía de la
reacción mediante la cual se forma 1 mol de unidades fórmula de dicha sustancia a partir de sus
elementos en su estado natural de mínima energía. Escribid las reacciones termoquímicas de
formación del metano, etano y propano (utilizad los valores de la tabla anterior). ¿Cuál es la
entalpía molar de formación del H2(g) o de cualquier otro elemento como el O2 (g) en su estado
natural de mínima energía? Datos: el C(grafito) es el estado natural de mínima energía del car-
bono (a P =1atm y T =298 K)
Rdo. C(grafito) + 2H2(g) CH4(g) Hº = -74,8 kJ/mol; 2C(grafito) +3H2(g) C2H6 (g) Hº = -84,8
kJ/mol; 3C(grafito) +4H2(g) C3H8 (g) Hº = -103,8 kJ/mol. La entalpía de formación del H2(g) o
del O2(g) son nulas, como se deduce de la propia definición de entalpía de formación.
A.25. Determinad la entalpia de combustión del propano para obtener agua líquida a partir de
las entalpias de formación estándar de la tabla anterior. ¿Obtendríamos el mismo resultado si en
la reacción se formara agua vapor?
Si determinamos la entalpia de combustión para formar agua vapor, el valor obtenido no será el
mismo puesto que la entalpia de formación de agua líquida y agua vapor son diferentes.
H2(g) + ½ O2(g) → H2O(l) ∆H0f= -285,5 kJ/mol
H2(g) + ½ O2(g) → H2O(g) ∆H0f= -241,6 kJ/mol
Como podemos ver, la energía que se libera mediante calor en la combustión de propano a pre-
sión constante, es menor cuando se forma agua vapor que cuando en la reacción se forma agua
líquida.
324
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En las células vivas de nuestro cuerpo tienen lugar un conjunto de reacciones químicas que con-
ducen a determinados cambios materiales y de energía que nos mantienen vivos. A ese proceso se
le conoce como metabolismo humano.
Nuestro cuerpo es como un sistema que contiene una cierta cantidad (no sabemos cuánta) de
energía interna. Lo que sí sabemos, es que cada vez que realizamos determinadas acciones tales
como subir por una escalera, cortar leña, hacer deporte o simplemente, mantener nuestra sangre
circulando y nuestra temperatura corporal constante, utilizamos parte de esa energía interna.
Esa energía que utilizamos no se puede reponer mediante el calor del medio ambiente ya que,
aunque el exterior se encuentre a una temperatura más elevada que nuestro cuerpo, no dispone-
mos de ningún mecanismo que nos permita ganar energía exterior en base a esa diferencia de
temperatura.
¿De dónde obtenemos pues la energía para reponer toda aquella que empleamos en realizar
nuestros procesos vitales y, en general, todas aquellas acciones en las que realizamos trabajo o
calor?
Sabemos que en las sustancias orgánicas que forman los alimentos que ingerimos existe energía
interna (energía cinética y potencial electromagnética de las moléculas que forman dichas sustan-
cias).
En la digestión, algunas sustancias orgánicas contenidas en los alimentos como, por ejemplo,
hidratos de carbono, grasas y proteínas, se transforman en otras sustancias más sencillas como,
monosacáridos, ácidos grasos y aminoácidos, que son transportadas a las células por la corriente
sanguínea.
Mediante el proceso de la respiración dichas sustancias se oxidan en las células. En esas reaccio-
nes de oxidación se producen moléculas con un gran contenido energético como, por ejemplo, las
moléculas de ATP (siglas de un compuesto químico llamado adenosín-trifosfato). Ese tipo de
moléculas se caracterizan por que pueden proporcionar fácilmente su energía para realizar calor y
trabajo así como para la síntesis de otras sustancias que precisa nuestro cuerpo.
Así pues, la energía que utilizamos para vivir e interaccionar con el medio que nos rodea, la ex-
traemos de la energía interna contenida en los alimentos que ingiere nuestro cuerpo y, en ese pro-
ceso, la respiración tiene un papel esencial. En la oxidación de la glucosa (un hidrato de carbono)
la entalpía de combustión es de –16 kJ/g, es decir: al oxidarse 1 g de glucosa se obtienen 16 kJ de
energía (suficiente para elevar en unos 4ºC la temperatura de 1 litro de agua). Una unidad muy
común utilizada en nutrición es la caloría alimentaria o “Cal” (que equivale a 1 kcal o 4'18 kJ).
Las grasas son otra fuente importante de energía. Los animales usan estas sustancias como reser-
vas de energía y las queman cuando lo precisan. En la oxidación de la triestearina (una grasa) la
entalpía de combustión es de unas 20 Cal (calorías alimentarias) por cada gramo.
A.26. En un calorímetro a presión constante de capacidad calorífica 1700 J/K se quema una
muestra de 1,086 gramos de cacahuetes tostados sin cáscara. Si la masa de agua del calorímetro
es de 2 kg y se observa que el aumento de la temperatura del calorímetro es de 2,5 K, determi-
nad:
a) El contenido energético por cada 100 gramos de cacahuetes.
b) Sabiendo que, por promedio, se considera que la energía consumida al realizar una actividad
física intensa (como correr a 12 km/h) es de 1900 kJ/hora, determinad el tiempo en el que se de-
berá estar realizando dicha actividad para compensar el aporte energético extraordinario inge-
rido al comer 75 gramos de cacahuetes tostados.
325
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Por otra parte si queremos determinar el contenido energético por cada 100 gramos de alimento
(∆He) deberemos realizar la siguiente corrección:
( )
∆He =
Para calcular el tiempo de ejercicio utilizaremos la siguiente relación para la energía consumida (∆Hcon):
A.27. La velocidad a la cual transferimos energía interna de nuestro cuerpo al exterior se llama
velocidad metabólica: la velocidad metabólica de una actividad, muy intensa, como correr rápi-
damente, es de unos 2500 kJ/h. Una persona que ha ingerido alimentos con un aporte energético
“extra” de 1000 Cal, quiere “quemar” estas calorías de sobra, corriendo: ¿Cuánto tiempo tiene
que estar practicando esta actividad? (Tened en cuenta que 1 Cal = 1 caloría alimentaria = 1
kcal; 1 cal= 4,18 J).
A.28. Proponed una relación que permita calcular la variación de la entalpia que se produce en
una reacción (∆Hr) a partir de las energías de enlace entre las partículas que forman los reacti-
vos y los productos.
El proceso de ruptura de enlaces requerirá un aporte de energía, por lo que será un proceso endo-
térmico; mientras que en el proceso de formación de los enlaces se desprenderá energía, por lo
que será un proceso exotérmico. Si la cantidad de energía liberada en la formación de los enlaces
supera a la cantidad de energía requerida para romper los enlaces iniciales, la reacción será una
reacción exotérmica que se producirá con cesión de energía mediante calor hacia el entorno
326
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
(siempre que el sistema no esté aislado). Por el contrario, una reacción endotérmica será aquella
en la que la energía de los enlaces de los productos es inferior a la energía de los enlaces en los
reactivos.
∆H0r = ∑ ∑
Pero, ¿Cómo determinar las energías de los enlaces? Se define la energía de enlace o entalpía
de enlace5, como la energía necesaria para romper un mol de enlaces de una sustancia covalente
en fase gaseosa para formar productos en fase gaseosa a temperatura y presión constante.
Observad que en la definición se hace referencia solo al enlace covalente para el estado de agre-
gación gas, puesto que en los otros estados se deberían de considerar los enlaces que mantienen
unidas a las partículas en el líquido y en el sólido. Es decir, la relación anterior solo será aplicable
a aquellas reacciones que se den en estado gaseoso entre sustancias covalentes moleculares.
Cuando las sustancias forman moléculas diatómicas será fácil determinar la entalpia de enlace a
partir de la reacción de disociación. Por ejemplo, puesto que la ecuación termoquímica de la
reacción de disociación del hidrogeno es:
Podemos concluir que la energía de enlace entre dos átomos de hidrogeno es:
Más complicado resulta determinar la energía de enlace cuando las moléculas no son diatómicas
o incluso cuando los enlaces se producen entre átomos diferentes, puesto que no será idéntica la
energía requerida para la separación de los diferentes átomos. Por ejemplo, en el caso del agua no
se requiere igual cantidad de energía para la ruptura del primer enlace (H2O → HO + H) que para
la ruptura del segundo (HO → O + H). Tampoco será igual la energía requerida para romper el
enlace O-H en la molécula de agua que en la molécula de agua oxigenada H2O2. Estas limitacio-
nes se soslayan calculando valores promedio para las energías de enlace, con las que se confec-
cionan tablas como la que se presenta a continuación.
Por tanto, mediante las energías de enlace tabuladas y utilizando la expresión anteriormente defi-
nida se puede calcular la entalpia de las reacciones, pero siempre teniendo en cuenta que los valo-
res calculados serán valores aproximados, puesto que los valores de energía de enlace son valores
promedio. Y, como dijimos anteriormente, estos cálculos solo serán aceptables para aquellas
reacciones que se produzcan en estado gaseoso y entre especies covalentes moleculares.
5
A efectos prácticos la energía de enlace es la misma que la entalpia de enlace puesto que en la definición se acota el
proceso de ruptura de enlaces a condiciones de presión constante.
327
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.29. Utilizando las energías de enlace calculad la entalpia de formación del vapor de agua
Por tanto, se comprueba del esquema que en la reacción tal y como está escrita en la ecuación, se
rompe 1mol de enlaces H-H y medio mol de enlaces O=O y se forman dos moles de enlaces O-H.
A.30. Calculad la energía del enlace H-Cl a partir de los siguientes datos:
Entalpias de enlace H-H y Cl-Cl son respectivamente 435 kJ/mol y 243 kJ/mol.
328
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Hasta aquí hemos estudiado algunas consecuencias de la aplicación del principio de conservación
de la energía a los sistemas químicos. Esto nos ha permitido definir el primer principio de la ter-
modinámica que establece los límites de los posibles cambios que se producen en las reacciones
químicas. A su vez, hemos podido definir nuevas magnitudes como la entalpia o la energía de
enlace que nos permiten, a partir de datos calorimétricos, obtener información sobre propiedades
del sistema relacionadas con su energía química.
Sabemos que los sistemas mecánicos tienden a evolucionar hacia las situaciones de mínima ener-
gía, así, en el ejemplo anterior de la esfera que cae por el plano inclinado, podríamos decir que
tiende a caer y acabar finalmente en reposo, porque de esa forma disminuye su energía mecánica.
Pero si aplicamos este criterio a los sistemas químicos, llegaríamos a la conclusión que todas
aquellas reacciones que son exotérmicas deberían de ser espontáneas y todas las reacciones endo-
térmicas deberían de ser no espontáneas.
Esto no es así puesto que, como hemos visto anteriormen-
te, algunas reacciones endotérmicas son espontáneas.
(Recordad, por ejemplo, la reacción de la A.2 entre el
hidróxido de bario y el tiocianato de amonio).
Por tanto, el criterio de evolución hacia un estado de mínima energía no es el único que determina
la espontaneidad de los cambios. Para ver qué otros factores influyen, podemos analizar algunos
procesos espontáneos con el fin de intentar averiguar si hay alguna propiedad común a todos
ellos.
329
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Al tratarse de recipientes perfectamente aislados del exterior, la energía interna del sistema no
cambiará por el hecho de que pase gas del recipiente A al B. Sin embargo, tampoco cambiaría en
el proceso contrario (conectar dos recipientes con gas y que todo el gas se acumule en uno de
ellos quedando el otro vacío). En este caso, también se conservaría la energía interna del sistema,
pero sabemos que dicho proceso no se da nunca de forma espontánea.
Si en ambos procesos se conserva la energía ¿qué es entonces lo que los diferencia y podría ex-
plicar, al menos en parte, el que uno tenga lugar de forma espontánea y el otro no?
Si nos detenemos en analizar la figura anterior, podemos establecer que en el proceso espontáneo,
el sistema evoluciona hacia un estado de mayor desorden (el gas ocupando totalmente el volu-
men resultante de conectar ambos recipientes), mientras que en el proceso no espontáneo, se daría
la situación contraria y, si se produjera, el sistema evolucionaría hacia un estado de menos desor-
den (o más ordenado), en el que el gas ocuparía solo una parte del sistema (A), dejando la otra
parte (B) vacía.
De acuerdo con las consideraciones anteriores, podríamos avanzar, a modo de hipótesis, que el
grado de desorden es un factor a tener en cuenta para determinar la espontaneidad o no de un pro-
ceso y que, en general, dicha espontaneidad va asociada a un aumento del desorden.
Otro proceso espontáneo es el que se produce cuando un objeto sólido y caliente se sitúa en un
medio que se encuentra a una temperatura más baja que él (por ejemplo aire). En ese caso, es el
sólido quien cede calor al medio hasta llegar a una situación de equilibrio térmico en la que el
calor decido por el sólido es igual al calor ganado por el aire que le rodea, sin que nadie haya
observado el proceso contrario, es decir, que el sólido espontáneamente se caliente todavía más
(aumentando su temperatura) absorbiendo calor del entorno (más frío).
Podemos plantearnos qué ocurre en este proceso con el grado de desorden. En principio, parece
claro que al solido más frio hay que atribuir menos desorden que al sólido más caliente, puesto
330
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
que menor temperatura supone que las partículas que lo constituyen vibran con menor intensidad
(se mueven menos). Podría pensarse así que en este caso no se cumple la hipótesis formulada, ya
que el sólido evoluciona espontáneamente hacia menos desorden. No obstante, si comparamos la
distribución energética en las dos situaciones veremos que se produce un aumento del “desorden
energético global”. En efecto: parte de la energía cinética de las partículas del sólido, que es de
vibración, pasa a las moléculas de los gases que forman el aire, distribuyéndose como energía de
vibración y también de traslación. Por tanto, si analizamos únicamente el sistema (sólido), po-
dríamos concluir que está más ordenado cuando la temperatura es inferior, pero el aumento del
desorden del entorno compensa con creces la disminución del desorden del sistema. Estos nuevos
hechos, conducen a precisar más la hipótesis anterior y reformularla diciendo que:
En los procesos espontáneos se produce un aumento del grado de desorden (espacial y energéti-
co) del conjunto sistema y entorno.
(Conviene tener en cuenta que en Termodinámica se denomina “sistema” a aquello que se selec-
ciona para estudiar, “entorno” es todo aquello que rodea al sistema, y al conjunto del sistema y
del entorno se le llama “universo”).
La contrastación de la hipótesis anterior dio lugar a la relación que se conoce como Segundo
Principio de la Termodinámica, en el cual se utiliza una nueva magnitud denominada entropía
(S), relacionada con el grado de desorden, de forma que cuanto mayor sea el valor de S de un
sistema, mayor es su grado de desorden. Dicho principio se puede enunciar como:
Un sistema evolucionará de forma espontánea siempre que la entropía del universo aumente con
la transformación.
Una consecuencia muy importante de este segundo principio es que el Universo evoluciona de
forma que su entropía aumenta continuamente.
A.31. Utilizando la hipótesis anterior, que relaciona espontaneidad con aumento del desorden
del universo, justifica la espontaneidad de los siguientes procesos:
a) Disolución de nitrato de amonio (NH4NO3). Proceso endotérmico.
b) Disolución de cloruro de sodio. Proceso ligeramente endotérmico.
c) Disolución de hidróxido de sodio (NaOH). Proceso exotérmico.
d) Sublimación del yodo.
e) Fusión del hielo por encima de la temperatura de fusión (0ºC)
¿Por qué los sistemas evolucionan espontáneamente aumentando el grado de desorden?
El hecho de que todos estos procesos sean procesos espontáneos implica necesariamente, según
indica el Segundo Principio de la Termodinámica, que la variación de la entropía del universo al
producirse el proceso sea positiva, es decir, que aumente el grado de desorden (espacial y energé-
tico) del conjunto sistema y entorno.
En el caso de las disoluciones de sólidos, puesto que pasamos de una situación más ordenada
espacialmente (un sólido y un líquido por separado) a otra menos ordenada (un líquido en el que
se mueven con mucha libertad las partículas que formaban el sólido), aumenta el grado de desor-
den espacial del sistema. Cuando el proceso de disolución es exotérmico también aumenta el gra-
do de desorden energético puesto que parte de la energía del sistema pasa al entorno donde se
distribuye de forma más diversa. Por tanto, la disolución de hidróxido de sodio (c) es un proceso
espontáneo puesto que al producirse tiene lugar un aumento del desorden espacial y energético
331
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
del universo. En el caso de las disoluciones de las sales en las que se produce una absorción de
energía mediante calor (procesos endotérmicos), como la disolución del nitrato de amonio (a),
dado que el proceso es espontáneo, el efecto del aumento del desorden espacial del sistema será
mayor que el efecto de la disminución del desorden energético del entorno, con lo que se produce
un aumento del desorden del universo. Evidentemente, en el caso de disolución de sólidos en los
que no haya un gran intercambio de energía con el entorno, como ocurre en la disolución de clo-
ruro de sodio (b), el factor determinante será el aumento de desorden espacial.
Los cambios de estado también se producen mediante un intercambio de energía, de forma que
unos cambios llamados progresivos (fusión, vaporización y sublimación) se producen con absor-
ción de energía por el sistema, mientras que los procesos inversos (solidificación, condensación y
sublimación inversa) se denominan regresivos y se producen cediendo energía al entorno. En el
proceso (d) el yodo aumentará el desorden espacial del sistema al pasar de sólido a gas, pero al
ser un proceso endotérmico disminuirá el grado de desorden energético del entorno, por lo que el
proceso es espontáneo cuando el aumento del grado de desorden espacial del sistema compensa la
disminución del desorden energético del entorno. Los mismos argumentos se pueden utilizar en el
caso de la fusión del hielo (e), puesto que al pasar de sólido a líquido aumenta el desorden del
sistema y se trata de un proceso endotérmico.
Una explicación de este fenómeno (tendencia al aumento de desorden), se puede realizar de una
forma meramente probabilística, según la cual, los estados desordenados son mucho más proba-
bles que los estados ordenados. Imaginemos, por ejemplo, que tomamos una baraja inicialmente
ordenada y procedemos a barajar las cartas; como consecuencia, se pueden dar dos situaciones
diferentes: que la baraja quede ordenda o que quede desordenada. Observad que la segunda op-
ción es mucho más probable que la primera, puesto que existen muchas más disposiciones dife-
rentes de las cartas que corresponden a la categoría desordenada. Por ejemplo, en una baraja de
10 cartas hay 3628799 disposiciones desordenadas y solo 1 ordenada, por eso se dice que “la ten-
dencia natural” al mezclar las cartas será la de obtener una disposición desordenada.
En las reacciones químicas sería interesante poder predecir si una determinada reacción es espon-
tánea o no sin la necesidad de recurrir a la experimentación. Es decir, tener un método que nos
permitiera evaluar la variación del grado de desorden del universo que se produce asociado a una
determinada reacción química.
La entropía es una magnitud termodinámica que mide el grado de desorden espacial de un siste-
ma a nivel submicroscópico y el grado de desorden energético.
El grado de desorden espacial está relacionado con el número de maneras diferentes en que las
partículas se pueden distribuir en el sistema. Y el grado de desorden energético está relacionado
con el número de maneras diferentes en que la energía se puede distribuir en el sistema.
Cualitativamente podemos establecer algunas relaciones sobre las entropías de las sustancias.
Una entropía baja corresponde a poco desorden en la distribución de las partículas y la energía,
332
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
en cambio una entropía elevada corresponde a un alto grado de desorden. Por tanto, el valor de la
entropía solo depende del estado del sistema y de la cantidad de sustancia que contiene, es decir
es una función de estado y en consecuencia su variación solo dependerá del estado inicial y final
del sistema.
Otro factor que tiene influencia en el valor de la entropía molar de las sustancias es la intensidad
de los enlaces. Cuanto más fuerte son los enlaces que actúan entre las partículas que forman la
sustancia menor será la entropía, puesto que menor libertad de movimiento presentarán las partí-
culas. Por ejemplo, en el caso del etano CH3-CH3, eteno CH2=CH2 y el etino CH CH, las entro-
pías respectivas son: 229,6, 219,5 y 200,9 J/mol·K, correspondientes a un enlace covalente senci-
llo, uno doble y uno triple entre los átomos de carbono.
Cuanto mayor es la masa de las partículas que forman la sustancia mayor es la entropía molar de
esta, puesto que mayor es la diversidad de estados energéticos posibles para las mismas. Por
ejemplo, en el caso de los halogenuros de hidrogeno HF, HCl, HBr, HI los valores de entropía
correspondientes son: 173,8; 186,9; 198,7 y 206,6 J/mol·K.
En el caso de sustancias que presentan el mismo estado de agregación y una masa parecida, cuan-
to mayor es la complejidad química de la sustancia mayor es la entropía, por ejemplo, cuanto
mayor es la cantidad de átomos diferentes que forman una misma sustancia mayor es su entropía.
CO2 y C3H8 tienen la misma masa molecular relativa Mr=44 y las siguientes entropías 213,7 y
269,9 J/mol·K. La entropía del propano es mayor puesto que tiene mayor cantidad de átomos.
Para mayor simplicidad, en los párrafos anteriores hemos utilizado las unidades internacionales
en que se expresa la entropía sin justificarlas, lo cual haremos más adelante.
333
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
A.32. Predecid de forma razonada quien tendrá mayor entropía molar de cada una de las pare-
jas propuestas:
a) He (25ºC y 1 atm ) y He (100ºC y 1 atm)
b) C(grafito) y C(diamante)
c) CO(g) y CH3OH(l)
Rdo. He(100ºC); C(grafito); CO(g)
Conociendo las entropías de las sustancias implicadas en un proceso es posible evaluar de forma
cualitativa la variación de la entropía que se produce en un sistema al realizar un cambio determi-
nado.
Cuando se separa una mezcla en sus componentes disminuye el grado de desorden (∆S<0) puesto
que el número de maneras diferentes en que se podrán distribuir las partículas será menor con lo
que disminuye el desorden espacial y, por consiguiente, la entropía.
En la reacción de combustión del metano, la cantidad de partículas de gas en reactivos y en pro-
ductos es igual (∆n=0), por lo que no podremos utilizar esta característica de la reacción como
criterio para predecir la variación de la entropía; pero si observamos las especies de reactivos y
productos, vemos que el grado de complejidad química en los productos es mayor que en los
reactivos por lo que, a pesar de que la variación de entropía no será muy grande, cabe esperar que
la entropía aumente (∆S>0).
A continuación figura la tabla de las entropías molares estándar de algunas sustancias, donde se
puede observar que todas tienen valores positivos, puesto que, a diferencia de la entalpia, para la
entropía conocemos las condiciones para las cuales las sustancias tendrán un mínimo de entro-
334
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
pía6, correspondiente al mínimo desorden que se puede conseguir, al cual se le asigna valor cero
de entropía.
Este valor viene indicado por el tercer principio de la Termodinámica que dice:
Por lo tanto, los elementos en su estado más estable, a diferencia de lo que sucede con la entalpia,
tienen valor diferente de cero (y positivo) de entropía molar en condiciones estándar (25ºC y P=1
atm).
S0 S0
Fórmula Nombre del compuesto Fórmula Nombre del compuesto
(J/mol·K) (J/mol·K)
Br2(l) Bromo 152,2 Ca(OH)2(s) Hidróxido de calcio 83,4
Cdiamante C (diamante) 2,4 CaCO3(s) Carbonato de calcio 92,9
Cgrafito C (grafito) 5,7 F2(g) Flúor 202,7
CH4(g) Metano 187,9 H2(g) Hidrogeno 130,7
C2H6(g) Etano 229,6 HCl(g) Cloruro de hidrógeno 186,8
C2H4(g) Eteno 219,5 H2O(g) Agua (gas) 188,7
C2H2(g) Etino 200,9 H2O(l) Agua (liquida) 69,9
C3H8(g) Propano 269,9 H2O(s) Agua (solida) 48
C4H10(g) Butano 310,1 H2O2(l) Agua oxigenada 109,6
C6H14(l) Hexano 295,9 He(g) Helio 126,2
C6H6(l) Benceno 172,2 I2(s) Yodo 116,6
CH3OH(l) Metanol 126,8 N2(g) Nitrógeno 191,6
CH3CH2OH (l) Etanol 160,7 NO(g) Monóxido de nitrógeno 210,8
CH3COOH(l) Ácido acético 159,8 NO2(g) Dióxido de nitrógeno 304,3
CO(g) Monóxido de carbono 197,6 N2O4(g) Tetraóxido de nitrógeno 240,1
CO2(g) Dióxido de carbono 213,7 NH3(g) Amoníaco 192,4
C6H12O6(s) Glucosa 182,4 HNO3(l) Ácido nítrico 155,6
CCl4(l) Tetracloruro de carbono 216,4 Ne(g) Neón 146,3
CHCl3 Cloroformo 201,7 O2(g) Oxigeno 205,1
Cl2(g) Cloro 223,0 O3(g) Ozono 238,9
CaC2(s) Acetiluro de calcio 64,1 SO2(g) Dióxido de azufre 248,2
CaO(s) Óxido de calcio 39,8 SO3(g) Trióxido de azufre 256,8
Una vez conocidas las entropías de las sustancias que intervienen en un sistema químico y puesto
que la entropía es una función de estado, aplicando una relación semejante a la obtenida en la ley
de Hess para las entalpias, se puede determinar la variación de la entropía que se produce en una
reacción química.
∑ ∑
A.34. Determinad, a partir de los valores de entropía estándar de la tabla anterior, la variación
de entropía correspondiente a la reacción entre el acetiluro de calcio sólido y el agua líquida
para formar hidróxido de calcio sólido y acetileno gas.
6
Un cristal perfecto es un modelo ideal correspondiente a un sólido perfectamente ordenado con ausencia total de
defectos de red o impurezas que se extiende hasta el infinito.
335
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Sr0 p S productos
0
r Sreactivos
0
→ ∆S0r= 83,4 + 200,9 - 64,1 – 2·69,9 = 80,4 J/mol·K
Como vemos, el valor de la variación de entropía de la reacción es positivo, indicando que la en-
tropía de los productos es mayor que la entropía de los reactivos, es decir, que con la reacción
aumenta el desorden del sistema. Este resultado era previsible puesto que en esta reacción apare-
ce un producto en estado gaseoso y sabemos que la entropía de los gases, en general, es mayor
que la entropía de sólidos y líquidos.
A.35. Determinad, utilizando los valores de la entropía molar estándar de la tabla anterior, las
entropías de las siguientes reacciones:
a) 2 H2(g) + O2(g) → 2 H2O(l)
b) Cgrafito + O2(g) → CO2(g)
c) 2 H2O2(l) → 2 H2O(l) + O2(g)
d) N2(g) + 3 H2(g) → 2 NH3(g)
Hasta aquí hemos estudiado cómo se puede calcular la entropía correspondiente al sistema, de tal
forma que para sistemas aislados, puesto que la variación de la entropía del entorno será nula,
podremos concluir que aquellos procesos cuya variación de la entropía sea positiva serán espon-
táneos. Podemos plantearnos ahora, qué es lo que sucede en aquellos sistemas que no estén aisla-
dos. Concretamente: ¿Cómo podemos calcular la variación de la entropía del entorno? Anterior-
mente estudiamos el caso de un cuerpo sólido que se enfría espontáneamente. Recordemos que el
que dicho proceso sea espontáneo se debe al aumento neto del desorden producido por el aumen-
to de entropía del entorno que compensa la disminución de entropía del sistema formado por el
cuerpo (ya que la entropía del cuerpo frío es menor que la del cuerpo caliente). Algo similar ocu-
rre con determinadas reacciones químicas, por ejemplo, la reacción entre el hidrogeno gas y el
oxígeno gas para dar agua líquida o vapor:
Se trata de una reacción con variación de entropía del sistema negativa puesto que la cantidad de
sustancias gaseosas en los productos es inferior a la de las sustancias reaccionantes. Sin embargo,
esta reacción es espontánea, puesto que al tratarse de una reacción fuertemente exotérmica cederá
calor al entorno provocando así un aumento de la entropía del entorno mayor que la disminución
de la entropía del sistema y en consecuencia aumentará la entropía del universo.
La variación de la entropía del entorno dependerá del calor intercambiado entre el sistema y el
entorno, de tal forma que cuanto mayor sea dicho calor mayor será la variación de entropía. Por
otra parte, dado que el calor cedido por el sistema al entorno ha de ser el mismo que el calor ga-
nado por el entorno (y viceversa), ambos serán iguales y de signo contrario.
336
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
La variación de entropía del entorno también dependerá de la temperatura, puesto que no tendrá
el mismo efecto sobre el entorno la cesión de una determinada cantidad de calor cuando la entro-
pía del mismo ya es alta (temperatura elevada), que cuando la entropía es baja7. Por tanto, la va-
riación de la entropía será inversamente proporcional a la temperatura a la cual se realiza el inter-
cambio de energía entre el sistema y el entorno.
A.36. Atendiendo a los razonamientos anteriores, analizad las siguientes expresiones y argumen-
tad cuál de ellas es la más apropiada para calcular la variación de entropía del entorno en el
que se produce una reacción química.
T H sis H sis
a) Sent , b) Sent , c) Sent
H sis T T
La primera expresión (a) no es posible puesto que cuanto mayor fuese la temperatura, mayor sería
el cambio de entropía y cuanto mayor fuese el calor intercambiado, menor sería el cambio de
entropía. La segunda expresión (b) sí cumple las condiciones (el cambio de entropía aumenta con
el calor intercambiado y disminuye con la temperatura; sin embargo, no tiene en cuenta que el
calor ganado (o perdido) por el entorno, ha de ser de signo contrario al calor perdido (o ganado)
por el sistema, el cual viene dado por ∆Hsis.
Por tanto, la expresión que cumple con las condiciones establecidas es la tercera (c):
H sis
Sent
T
Conviene tener en cuenta el campo de validez de dicha expresión, que solo podrá aplicarse en
aquellos procesos que se realizan a presión y temperatura constantes, ya que, como sabemos, para
que el valor del calor intercambiado coincida con el del cambio de entalpía, la presión ha de per-
manecer constante.
A.37. A partir de la expresión propuesta para determinar la variación de la entropía del entorno
en el que se produce una reacción química deducid en que unidades del Sistema Internacional se
expresa la entropía.
A.38. Para la reacción de formación del amoníaco (gas) a 25ºC calculad a partir de los valores
de las tablas la variación de entropía del sistema, la variación de entropía del entorno y razonad
si la reacción es espontánea.
Sr0 p S productos
0
r Sreactivos
0
7
Una explicación poco rigurosa (pero intuitiva) que suele proponerse para ayudar a comprender mejor este hecho, es
que no es lo mismo dar dinero a una persona muy rica que a otra muy pobre. El estado de las finanzas, perspectivas,
estilo de vida, etc., cambiarán menos en la primera que en la segunda.
337
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
=
Puesto que la variación de la entropía del universo para esta reacción es positiva la reacción será
espontánea para estas condiciones de presión y temperatura (condiciones estándar).
Puesto que la temperatura absoluta no puede ser nunca negativa, el signo de la variación de la
energía libre será siempre contrario al signo de la variación de la entropía del universo, de tal
forma que cuando un determinado proceso tenga un valor de ∆G<0, el proceso será espontáneo.
Si la variación de energía libre de un proceso es positiva, ∆G>0, entonces el proceso será no es-
pontáneo, de forma que el proceso que se dará de forma natural será el proceso contrario.
¿Qué sucederá cuando la variación de energía libre no sea positiva ni negativa, ∆G=0?
A.39. A partir de la relación entre energía libre, entalpia y entropía, determinad en qué condi-
ciones una reacción química será espontánea.
338
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
(para reacciones endotérmicas). Cuanto más negativo sea dicho término, más exotérmica será la
reacción y mayor probabilidad habrá de que sea espontánea.
El segundo término, -T·∆S, conocido como término entrópico, también puede tener signo negati-
vo cuando la variación de la entropía del sistema sea positiva, es decir, aumente el grado de des-
orden en la reacción, o puede ser positivo cuando la variación de la entropía es negativa (dismi-
nuya el grado de desorden). Cuanto más positiva sea la variación de la entropía del sistema más
probable será que la reacción sea espontánea.
Por consiguiente, se pueden dar cuatro situaciones diferentes para el caso de la espontaneidad de
las reacciones químicas:
Finalmente, reacciones endotérmicas, >0, con disminución del grado de desorden, ∆Ssis<0,
puesto que el signo de los dos términos será siempre positivo, la energía libre será siempre positi-
va y la reacción química será siempre no espontánea o dicho de otra forma la reacción inversa
será espontánea a cualquier temperatura.
A.40. Explicad, justificando las respuestas, si las siguientes reacciones serán o no espontáneas:
a) 2 H2O2(l) → 2 H2O(l) + O2(g) ∆H0= -196 kJ/mol
b) 3 H2(g) + N2(g) → 2 NH3(g) ∆H0= -92,4 kJ/mol
c) N2O4(g) → 2 NO2(g) ∆H0= 56,7 kJ/mol
d) N2(g) + 2 O2(g) → 2 NO2(g) ∆H0= 16,6 kJ/mol
Para que la reacción sea espontánea la variación de la energía libre de Gibbs de la reacción debe
ser negativa. La variación de la energía libre depende del factor entálpico y del entrópico. Cono-
cemos la variación de la entalpía y podemos estimar la variación de la entropía, de forma que
podremos estimar también el signo de ∆G y por consiguiente la espontaneidad de la reacción.
339
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En la reacción a) el término entálpico es negativo y puesto que aparece un gas en productos que
no existía en reactivos, la variación de entropía será positiva y el término entrópico negativo. La
variación de la energía libre de esta reacción será a todas las temperaturas negativa, por lo que la
reacción resultará siempre espontánea.
Para la reacción b), como disminuye el número de moles de gas en la reacción, la entropía es negativa
y el término entrópico positivo. Esta reacción será espontánea cuando el término entálpico supere en
valor absoluto al entrópico. Es decir, la reacción será espontánea para bajas temperaturas.
La reacción c) es una reacción en la que se aumenta el desorden, puesto que aumenta el número
de moles de gas, por eso el término entrópico será negativo. Sin embargo, se trata de una reacción
endotérmica (el término entálpico es positivo), por lo que será espontánea cuando el término en-
trópico supere en valor absoluto al entálpico, lo cual ocurrirá cuando la temperatura T supere un
determinado valor, es decir, esta reacción será espontánea a temperaturas elevadas.
En la reacción d), puesto que disminuye la cantidad de moles de gas el término entrópico será
positivo al igual que lo es el entálpico, por tanto, el signo de le energía de Gibbs será siempre
positivo y la reacción será siempre no espontánea. Por el contrario, la reacción inversa será es-
pontánea a todas las temperaturas.
A.41. A partir de los datos termodinámicos de entalpía de formación y entropía molar estándar
de las tablas, determinad si la reacción de síntesis del metanol a partir de monóxido de carbono
e hidrógeno gaseoso será espontánea en condiciones estándar.
Utilizando la relación “∆G0 = ∆H0 – T·∆S0” podemos determinar si una reacción será espontánea
en condiciones estándar, es decir a 25ºC, y también podemos hacer estimaciones sobre como va-
340
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
riará la espontaneidad con la temperatura. Además, en aquellas reacciones en las que tanto la va-
riación de la entalpía como la variación de la entropía no se modifiquen de una forma sustancial
con la temperatura, podremos calcular para qué valor de la temperatura la variación de la entropía
será cero, es decir, la reacción se encontrará en equilibrio y no evolucionará hacia la formación de
más productos, ni hacia la formación de más reactivos a costa de los productos.
T=
T= = 64,6 ºC
341
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
Hemos visto que algunas reacciones son espontáneas a cualquier temperatura. Esto ocurre, por
ejemplo, con la descomposición del agua oxigenada para formar oxígeno gas y agua líquida, lo
que significa que el agua oxigenada se descompone de forma natural sin ninguna influencia con-
tinua. Afortunadamente, dicho proceso de descomposición es bastante lento (si no lo fuera, no
podríamos almacenar, como lo hacemos, el agua oxigenada en una botella para utilizarla cuando
sufrimos una herida). No obstante, existen algunas sustancias que actúan como catalizadoras de la
descomposición del agua oxigenada, es decir, su presencia hace que aumente la velocidad de la
reacción. En las células animales hay una enzima llamada peroxidasa que cataliza la reacción de
descomposición del agua oxigenada, por eso cuando se coloca una disolución de agua oxigenada
en una herida aparecen unas burbujas que corresponden a la liberación del oxígeno gas que apa-
rece en la descomposición del agua oxigenada.
También son espontáneas a temperatura ambiente las reacciones de combustión de los hidrocar-
buros que forman la gasolina. De nuevo en este caso, la reacción es tan lenta que, afortunadamen-
te, no se produce de forma observable (si no fuera así, la gasolina se encendería de forma espon-
tánea en contacto con el aire) y para que suceda es necesario iniciar la reacción con un punto de
ignición o llama.
Algunas reacciones espontáneas son muy rápidas, de tal forma que cuando entran en contacto los
reactivos se produce, prácticamente de forma inmediata, su transformación en productos. Estas
reacciones, si son fuertemente exotérmicas y rápidas, pueden producir explosiones muy peligro-
sas. Por ejemplo, los metales alcalinos (sobre todo los más pesados como rubidio y cesio), reac-
cionan de forma explosiva en contacto con el agua.
Por lo tanto, una reacción espontánea es una reacción posible termodinámicamente, aunque pueda
ser tan lenta que no sea observable. La velocidad a la que se producen las reacciones químicas es
estudiada por otra disciplina de la química conocida como Cinética Química. En general, la ve-
locidad de las reacciones aumenta al aumentar la temperatura o con el uso de catalizadores. Pero
para una reacción no espontánea no existe ningún catalizador que la convierta en espontánea.
A.44. Calculad, a partir de los datos de las tablas termodinámicas, la energía libre de la reac-
ción de transformación del carbono diamante en carbono grafito. ¿Por qué no se convierte el
carbono diamante en carbono grafito?
342
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
La magnitud definida para valorar de forma sencilla la variación de la entropía del universo de-
signada como “G” o energía libre de Gibbs, es una función termodinámica que está relacionada
con otras magnitudes termodinámicas según la expresión:
G = H - T·S
La función G será una función de estado puesto que depende de otras dos funciones de estado
(entalpía y entropía), y por otra parte, al igual que la entalpía o el producto de la temperatura por
la entropía, tiene dimensiones de energía.
Para un proceso que se realice a presión y a temperatura constante, la variación de la función ter-
modinámica G viene dada por:
∆G = ∆H – T·∆S
El valor negativo de la variación de entalpía nos indica que por cada dos moles de agua líquida
formada, la energía de los productos (más la energía potencial del entorno) es 571 kJ menor que
la de los reactivos. Esta energía podría ser transferida al entorno de la reacción. Puesto que se
trata de la diferencia de entalpía, este valor de energía disponible ya tiene en consideración el
trabajo de expansión del sistema asociado al cambio de volumen en la reacción.
Por otra parte, como la variación de la entropía del sistema es negativa, para que la reacción sea
espontánea la variación de entropía del entorno ha de ser positiva de forma que la entropía del
universo aumente, tal y como se establece en el segundo principio de la termodinámica. Este au-
mento de la entropía del entorno se produce gracias a la cesión de calor desde el sistema al en-
torno. La energía mínima que se ha de ceder mediante calor será la correspondiente a una desor-
denación del entorno equivalente a una ordenación del sistema.
Qent (mínimo)= T·∆S0ent (mínimo)= 298 · 326,7 = 97356,6 J/mol = 97,4 kJ/mol
Por consiguiente, la diferencia entre la energía total que el sistema puede ceder y la que es im-
prescindible ceder mediante calor al entorno para que el proceso sea espontáneo, será la cantidad
máxima de energía de la que se puede disponer en este sistema, es decir, lo que llamaremos traba-
jo útil. Por ejemplo, en este caso el máximo trabajo eléctrico que se puede conseguir construyen-
do una pila eléctrica con H2 y O2 .
343
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
En conclusión: El valor de la variación de la energía libre de Gibbs es igual al del máximo trabajo
útil que se puede conseguir a partir de la reacción química estudiada. Este resultado se puede ge-
neralizar para cualquier otra reacción y escribir:
∆G = Wútil (máximo)
A.45. ¿Qué indica una variación de energía libre positiva para una reacción?
Evidentemente, indica que la entropía del universo asociada a esta reacción disminuiría, y, por
tanto, este proceso no se dará de forma espontánea. Pero sí se podrá producir de forma forzada, es
decir, aportando energía al sistema. La energía mínima que se debe aportar para que la reacción
se produzca es ∆G.
En el caso del ejemplo anterior, la reacción de formación del agua es una reacción espontánea en
condiciones estándar. Por tanto, la reacción contraria de descomposición del agua será no espon-
tánea. Puesto que la energía libre es una función de estado, la variación de la energía libre de la
reacción inversa será igual a la de la reacción directa con signo contrario.
Se puede conseguir que se produzca esta reacción aportando energía, por ejemplo en forma de
energía eléctrica en el proceso de la electrólisis. Para conseguir la electrólisis del agua en condi-
ciones estándar se deberán de aportar como mínimo 473,6 kJ de energía eléctrica por cada dos
moles de agua electrolizados.
La reacción de descomposición del óxido de aluminio tiene un valor positivo de energía libre
(∆G0); por tanto, se trata de una reacción no espontánea de la que no es posible obtener trabajo.
Al contrario, el valor de la energía libre en este caso, indica la energía mínima que se ha de apor-
tar (por ejemplo en forma de trabajo eléctrico), para que la reacción se produzca.
Welec (mínimo) = ∆G
En la reacción dada en el enunciado, tal y como está representada, se forman dos moles de alumi-
nio por cada mol de óxido, por ello la cantidad de energía mínima que se deberá suministrar por
mol de aluminio será la mitad de la entalpia libre de la reacción:
∆G0m = 1576 kJ/2 moles de Al = 788 kJ/mol Al
∆H0fus= → QP = n·∆H0fus =
QP = kJ
Comparando la energía requerida en los dos procesos:
La energía requerida en el proceso de fusión del aluminio es mucho menor que la energía necesa-
ria para la obtención mediante electrólisis, de ahí la importancia de reciclar el aluminio. Además
del sobrecoste económico correspondiente a la energía requerida en el proceso, hay que tener en
cuenta el coste ambiental, ya que para obtener la energía necesaria se utilizan fundamentalmente
combustibles fósiles que tienen una influencia fundamental en el aumento del efecto invernadero.
RECAPITULACIÓN
La energía interna de una sustancia es la suma de energía térmica y la energía química, esta últi-
ma, está asociada a los enlaces entre las partículas que forman las sustancias, de forma que cuan-
do se produce una reacción química, los enlaces cambian y por tanto también lo hace la energía
química del sistema.
Calor y trabajo son magnitudes cuyo valor depende de cómo se realicen los cambios. En este te-
ma hemos estudiado fundamentalmente aquellas transformaciones en las que las variaciones de la
energía interna se realizan mediante calor y se llevan a cabo a presión o a volumen constante. Las
transformaciones en las que el sistema cede energía al entorno mediante calor, se llaman exotér-
micas y las que el sistema gana energía (del entorno) mediante calor, se denominan endotérmicas.
Experimentalmente los calores de reacción se pueden determinar mediante calorímetros y bom-
bas calorimétricas.
Hemos definido una función de estado llamada entalpía, que se puede expresar como la suma de
la energía interna y de la energía potencial del entorno, y cuya variación se puede determinar ex-
perimentalmente con facilidad, puesto que su valor coincide con el del calor a presión constante.
La variación de la entalpía, por tratarse de una función de estado, solo depende de las entalpías de
los productos y de los reactivos, de forma que en una reacción que se puede producir por etapas,
la entalpía de la reacción global es igual a la suma de las entalpías de las etapas.
345
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
La reacción química se puede describir como un proceso en el que se produce la ruptura y la for-
mación de enlaces químicos. La ruptura de un enlace es un proceso endotérmico y la formación
de un enlace es un proceso exotérmico; en consecuencia, la variación de la entalpía de una reac-
ción en estado gaseoso se puede estimar restando de la entalpía de los enlaces rotos la entalpía de
los enlaces formados, de forma que, cuando los enlaces de los productos sean más fuertes que los
enlaces de los reactivos, la reacción será exotérmica y viceversa.
Los procesos espontáneos son aquellos que se producen de forma natural sin que sea necesaria
una influencia exterior continua que los impulse. La espontaneidad de los procesos depende de la
desordenación que se produce en la transformación. Para conocer el grado de desorden de los
sistemas se define una magnitud termodinámica llamada entropía que mide el desorden a nivel
espacial y energético.
Según lo que indica el Segundo Principio de la Termodinámica los procesos espontáneos son
aquellos que producen un aumento de la entropía, es decir, del desorden del universo. La varia-
ción de la entropía del universo es la suma de la variación de la entropía del sistema y del en-
torno.
Puesto que la entropía es una función de estado que mide el grado de desorden, según el Tercer
Principio de la Termodinámica, la entropía de un cristal perfecto para una sustancia a la tempera-
tura de 0 K es cero. Conociendo los valores estándar de las entropías de las sustancias podemos,
al igual que hacemos con las entalpías, calcular la variación de la entropía de una reacción. Para
una reacción que se produzca de forma aislada, si la variación de la entropía es positiva la reac-
ción será espontánea.
La variación de la energía libre de Gibbs en aquellas reacciones espontáneas nos indica cual es la
cantidad de trabajo útil máximo, sin considerar el trabajo de expansión del sistema, que se puede
obtener a partir de la reacción. En aquellas reacciones no espontáneas, que tengan valor positivo
de la variación de la energía libre, nos indica la mínima cantidad de energía que se deberá de su-
ministrar al sistema para que la reacción se produzca.
Que una reacción sea espontánea, quiere decir que es una reacción posible termodinámicamente,
aunque puede ser tan lenta que no sea observable. La velocidad a la que se producen las reaccio-
nes químicas es estudiada por la Cinética Química.
346
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
1. Considerando que los cambios de energía interna en los procesos químicos se pueden descom-
poner en dos (cambio de energía interna cinética y cambio de energía química), aplicad el primer
principio de la termodinámica para justificar que en un sistema aislado la variación de energía
química siempre ha de ser igual y de signo contrario que la variación de energía interna cinética.
2. La cal viva (CaO), se prepara industrialmente calentando la piedra caliza (CaCO3) en hornos
de cal, de acuerdo con la reacción:
CaCO3(s) CaO(s) + CO2(g) Hº=177'8 kJ
Calculad la variación de la energía interna de esta reacción en condiciones estándar. ¿Qué calor
es mayor, Qp o Qv? (R = 8'31 J/mol·K).
Rdo. Uº =175'32 kJ; QP =177'8 kJ > Qv = 175'32 kJ
3. Usad los valores de la tabla de energías de enlace para estimar la entalpia de las siguientes
reacciones químicas que se producen en fase gaseosa:
a) N2(g) + 3 H2(g) → 2 NH3(g)
b) CH2=CH2 (g) + Cl2(g) → CH2Cl-CH2Cl(g)
Rdo. a) ∆Hor= -76 kJ/mol b) ∆Hor= 421 kJ/mol
4. Estimad el valor de la entalpia de reacción de combustión del acetileno mediante las energías
de enlace y calculad, mediante las entalpias de formación, la entalpia de la misma reacción de
combustión (para formar vapor de agua). Comparad los valores y reflexionad respecto del resul-
tado obtenido.
Rdo. a) -997 kJ/mol; -1255,5 kJ/mol. En este caso la diferencia es muy grande, el valor más co-
rrecto es el determinado a partir de las entalpias de formación. El valor de entalpia de combustión
del acetileno es -1257 kJ/mol.
5. Hacemos reaccionar totalmente 3,5 moles de H2SO4 con el Zn necesario, según el proceso:
347
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
7. Escribid ajustada la reacción de combustión del ácido benzoico sólido para dar dióxido de car-
bono gaseoso y agua líquida y calculad la entalpía molar de combustión del ácido benzoico en
condiciones estándar. Datos: Uºcomb (C6H5COOH) = -32226'7 kJ/mol; R = 8'31 J/mol·K).
8. Supongamos que queremos saber la relación que existe entre la entalpía de la reacción de for-
mación del HI(g) a partir del H2(g) y del I2(g) y la entalpía de la descomposición del HI(g) en sus
elementos, que es su reacción inversa:
Rdo. H 1o = 2 kJ/mol
10. El etanol se puede utilizar como combustible o incluso como aditivo en algunas gasolinas
para mejorar su índice de octanaje. Una forma de obtener el etanol de uso industrial es mediante
hidratación del eteno según la ecuación química:
C2H4(g) + H2O(l) CH3CH2OH(l)
Si sabemos que las entalpias de combustión del eteno y del etanol son respectivamente -1411
kJ/mol y -764 kJ/mol, calculad:
a) La entalpia de la reacción de obtención del etanol.
b) La cantidad de energía en forma de calor que es absorbida o cedida al sintetizar 100 gramos de
etanol a presión constante.
Rdo. H1 = -647 kJ/mol; QP= -1406,5 kJ
11. La primera síntesis del benceno fue realizada por Berthelot en 1868 y la consiguió haciendo
pasar acetileno a través de un tubo de porcelana calentado al rojo. La ecuación correspondiente a
esta reacción es: 3 C2H2(g) → C6H6(l). Determinad a partir de los valores de las entalpias de for-
mación estándar de la tabla la variación de entalpia de esta reacción.
Rdo. -597,9 kJ/mol
348
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
12. El vino se obtiene a partir de la fermentación alcohólica del mosto o zumo de la uva. La fer-
mentación consiste en una reacción en la que los azucares de la fruta, como la glucosa, se trans-
forman en alcohol etílico y dióxido de carbono. La ecuación química correspondiente a la reac-
ción de fermentación de la glucosa, es:
C6H12O6(s) → 2 C2H5OH(l) + 2 CO2(g)
a) ¿Cuál será la variación de entalpia de dicha reacción? (Utilizad los valores de entalpia de for-
mación de la tabla incluida en el tema).
b) ¿Cuánta energía mediante calor se liberará en la reacción de fermentación de la glucosa conte-
nida en 1000 kg de mosto que contiene un 15% de glucosa?
13. El ácido nítrico es un compuesto muy utilizado en la industria química para la fabricación de
explosivos, fertilizantes o en el tratamiento de metales. Un método muy utilizado para obtener
ácido nítrico se conoce como proceso de Ostwald en cuya primera fase se realiza la oxidación del
amoniaco según la reacción en fase gaseosa:
Amoniaco + oxigeno → monóxido de nitrógeno + agua
a) Calculad el calor de reacción estándar
b) Calculad el calor “absorbido” o “desprendido” cuando se mezclan 5 gramos de amoníaco con
5 gramos de oxígeno.
Rdo. ∆H0r= -903,6 kJ/mol, QP=-28,2 kJ (calor desprendido)
14. Los alimentos que ingerimos sufren un proceso de transformación en nuestro organismo por
el que le proporcionan a éste la cantidad de energía necesaria para el crecimiento y las funciones
vitales. La ecuación de combustión de la glucosa describe bien este proceso:
C6H12O6(g) + O2(g) CO2(g) + H2O(g)
Suponiendo que la energía necesaria para una persona que mantiene una actividad ligera durante
un día sea de 8200 kJ, calculad la masa de glucosa que deberá ingerir para conseguirla.
Datos: ΔHof (C6H12O6)=-1260,0 kJ/mol; ΔHof (CO2)=-393,5 kJ/mol; ΔHof (H2O)=-241,8 kJ/mol
Rdo. 578,4 g
15. Un ciclista consume durante las carreras 20 kJ/min de energía por encima de sus necesidades
normales. Calculad el volumen, de una bebida energética que contiene 50g/L de sacarosa
(C12H22O11), que ha de tomar para compensar las necesidades extra de energía al disputar una
etapa de 6 horas.
Datos: ΔHof (C12H22O11)=-2225,0 kJ/mol; ΔHof (CO2)=-393,5kJ/mol; ΔHof (H2O)=-285,8 kJ/mol.
Rdo. 8,73 L
349
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
16. Predecid de forma razonada cual será la sustancia que tendrá mayor entropía molar de cada
una de las parejas propuestas:
I2(s) y I2(g)
Ne(g) y Ar(g)
O2(g) y O3(g)
C2H6(g) y NO(g)
Rdo. I2(g); Ar(g), O3(g); C2H6(g)
18. Explicad, argumentando vuestras respuestas, si las siguientes reacciones son espontáneas:
a) 2 CO(g) + O2(g) → 2 CO2(g) ∆H0 = -566 kJ/mol
b) 4 NH3(g) + 5 O2(g) → 4 NO(g) + 6 H2O(g) ∆H0 = -1167 kJ/mol
c) NH4Cl(s) → NH3(g) + HCl(g) ∆H0 = 176 kJ/mol
d) 3 O2(g) → 2 O3(g) ∆H0 = 284 kJ/mol
Rdo. a) espontánea a baja temperatura; b) espontánea; c) espontánea a alta temperatura; d) no
espontánea
19. Cuando el yoduro de sodio, NaI, se disuelve en agua a temperatura ambiente la mezcla se
enfría espontáneamente. Explicad razonadamente qué conclusiones se pueden extraer respecto de
los valores de la variación de la entalpía y de la entropía para este proceso.
Rdo. ∆H>0, ∆S>0, a temperatura ambiente |∆H |<|T·∆S |, cuanto mayor sea la temperatura más
espontánea será la disolución del NaI.
20. La llamada “peste del estaño” es un fenómeno que se observa a bajas temperaturas consisten-
te en que el estaño cambia su aspecto metálico, a un aspecto de sólido gris, que se desmenuza
fácilmente. Esto es debido a que el estaño presenta dos formas alotrópicas 8, el estaño blanco, me-
tálico y el estaño gris semimetálico. A partir de los datos termodinámicos de la tabla determina
por debajo de qué temperatura se produce la peste del estaño.
8
Formas alotrópicas, son diferentes formas de una misma sustancia que difieren en sus propiedades debido a que
tienen diferentes disposiciones espaciales de las partículas.
350
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
22. Mediante la fotosíntesis las plantas verdes transforman el dióxido de carbono y el agua, en
hidratos de carbono como la glucosa, obteniendo la energía necesaria para ello de la luz solar. La
reacción se puede representar mediante la ecuación:
6 CO2(g) + 6 H2O(l) → C6H12O6(s) + 6 O2(g)
Utilizando los valores de entalpía y entropía necesarios (ved tablas en este mismo tema), deter-
minad la energía mínima necesaria para la formación de 9 g de glucosa por fotosíntesis y razonad
si el proceso de la fotosíntesis es un proceso espontáneo.
Rdo. 144,28 kJ; no espontáneo.
23. El carbonato de magnesio es un compuesto con múltiples usos (entre otras aplicaciones, es
utilizado como laxante, como antiácido o como aditivo de la sal de mesa para hacerla más escu-
rridiza). A altas temperaturas descompone según la reacción:
MgCO3(s) → MgO(s) + CO2(g)
24. La reacción entre la hidracina líquida N2H4(l) y el peróxido de hidrogeno H2O2(l) ha sido uti-
lizada para la propulsión de cohetes. La ecuación química correspondiente a dicha reacción es:
N2H4(l) + 2 H2O2(l) → N2(g) + 4 H2O(g)
Calculad a partir de los valores de las tablas:
a) El calor “cedido” a presión constante cuando reaccionan 100 g de hidracina con 212,5 g de
peróxido de hidrogeno.
b) El máximo trabajo útil que se puede obtener por mol de hidracina de la reacción anterior.
Datos: ∆H0f[N2H4(l)] = 50,6 kJ/mol; S0[N2H4(l)] = 121,2 J/mol·K
Rdo. QP= -158,12 kJ; Wútil (máximo) = 825,0 kJ
351
8. Transferencia de energía y espontaneidad de las reacciones químicas
352
TEMA 9. INTRODUCCIÓN A LA QUÍMICA DEL CARBONO
INTRODUCCIÓN
A lo largo de este curso hemos estudiado con cierto detalle algunos cambios materiales (mecáni-
cos, eléctricos y finalmente, químicos) tratando de investigar cómo ocurren unos y cómo pode-
mos hacer que se produzcan otros que, por alguna razón, nos interesen. Para poder realizar dicho
estudio hemos visto la utilidad que tiene disponer de relaciones lo más generales posible y de
principios que puedan aplicarse a cualquier tipo de cambio como, por ejemplo, la conservación de
la cantidad de movimiento, o la conservación de la energía de un sistema. Así mismo, nos hemos
dado cuenta de la existencia de relaciones entre dominios científicos a los que durante mucho
tiempo se les atribuía diferente naturaleza (como ocurrió con el calor y la energía) y hemos visto
también cómo pudo superarse la barrera que durante mucho tiempo separaba a la Tierra del resto
del Universo.
¿Por qué, para terminar el curso, vamos a plantearnos una introducción a lo que es la quí-
mica del carbono?
¿Qué tiene de especial la química de éste elemento para merecer este estudio particular?
Las propiedades específicas de algunas sustancias orgánicas (es decir, sustancias presentes en los
organismos, en la materia de la que están hechos todos los seres vivos como plantas o animales)
son conocidas desde la antigüedad. A título de ejemplo, podemos mencionar el alcohol presente
en el jugo de uva fermentado, el ácido acético en el vino agriado, la sacarosa, algunos colorantes
naturales como el índigo, etc. Durante el siglo XVIII se aislaron también otras sustancias como el
alcohol de madera (metílico), la glucosa, la lactosa, la urea (presente en la orina de los animales),
el ácido úrico, etc. Sin embargo, estas sustancias siempre se habían obtenido en el laboratorio a
partir muestras procedentes de seres vivos y nunca a partir de sustancias inorgánicas.
Además de su origen distinto, los llamados compuestos orgánicos parecían ser más complejos
que los inorgánicos. No es pues de extrañar que esta situación, junto a la existencia de algunas
creencias religiosas, llevasen a admitir a los químicos de la época que, aunque todas las sustan-
cias orgánicas estaban compuestas fundamentalmente por carbono e hidrógeno (elementos que
también pueden encontrarse en la materia inorgánica), las leyes que regulaban su formación eran
diferentes. Concretamente, se pensaba que era necesaria una “fuerza vital” para producir los
compuestos orgánicos. Sólo los organismos como los animales y las plantas parecían disponer de
esa fuerza vital que, de ningún modo, se hallaba presente en los tubos de ensayo ni en los demás
instrumentos de un laboratorio por sofisticados que fuesen. Esta idea formó parte de una teoría
llamada “Vitalismo”. De acuerdo con dicha teoría existía una barrera infranqueable entre las
sustancias de origen mineral (inorgánicas) y las procedentes de seres vivos, por lo que cualquier
intento de sintetizar en el laboratorio sustancias orgánicas a partir de otras inorgánicas estaba,
condenado al fracaso.
Conviene notar que la teoría vitalista implicaba la imposibilidad de que a partir de materia inani-
mada (inorgánica) pudiera alguna vez haber surgido la vida (materia orgánica) de forma natural.
353
9. Introducción a la química del carbono
El vitalismo comenzó a tambalearse ya entrado el siglo XIX cuando en 1828 el químico alemán
Wöhler, a los 28 años, sintetizó la urea a partir del calentamiento de un compuesto inorgánico. En
una carta dirigida a su profesor Berzelius escribía al respecto:
“... Puedo producir urea sin necesidad de un riñón, sin un animal (sea una persona o un perro)...”
No por ello, sin embargo, se abandonó inmediatamente la teoría vitalista que persistió de una
forma u otra durante unos 20 años más, mostrando así, una vez más, que no basta con que los
resultados de un experimento contradigan una teoría para que ésta sea inmediatamente abandona-
da. Sin embargo, durante los años posteriores a la síntesis de la urea, se produjeron pronto nuevas
síntesis de compuestos orgánicos a partir de sustancias inorgánicas. Como, por ejemplo, la reali-
zada por Kolbe (alumno de Wöhler) que obtuvo ácido acético a partir de los elementos constitu-
yentes (carbono, hidrógeno y oxígeno) o las sustancias que sintetizó el químico francés Berthelot
(alcohol metílico, alcohol etílico, metano, benceno, acetileno, etc.). Además, la existencia de una
“fuerza vital” como explicación de un tipo de cambio, no resultaba compatible con el principio de
conservación de la energía que, por aquella época, acababa de desarrollarse. Todo ello contribuyó
decisivamente a que finalmente se abandonara la teoría vitalista por los científicos a la vez que
comenzaba el desarrollo imparable de la química orgánica.
Superada pues la barrera que separaba la materia inorgánica de la orgánica ya no tenía sentido
seguir distinguiendo entre química inorgánica y química orgánica. De hecho hoy en día se prefie-
re hablar de “química del carbono”, admitiéndose el término de química orgánica, aunque sin su
sentido original.
¿Por qué razón, entonces, se sigue estudiando de forma particular una química que gira en torno
a un solo elemento? A continuación trataremos de dar respuesta a esta cuestión.
A.1. ¿Qué pueden tener en común una bolsa de plástico, una camisa, el colesterol, un champú,
unas aspirinas, el aroma de las fresas, un preservativo, el gas de un encendedor y la cera?
Champú
Calvo
El mejor
de
los peores
Todos los ejemplos anteriores podrían tener en común estar formados por compuestos de car-
bono. De hecho, desde que a mediados del siglo XIX comenzaron a sintetizarse en el laboratorio
compuestos orgánicos, se han elaborado ya millones de compuestos de carbono. Muchos de ellos
existen en la naturaleza donde son producidos por seres vivos (como por ejemplo vitaminas, ace-
tona, colorantes, caucho, penicilina, etc.) pero se sintetizan en el laboratorio porque, por ejemplo,
puede ser más barato que extraerlos de su fuente natural. Otros, sin embargo, no existen como
tales en la naturaleza pero tienen propiedades que los hacen muy interesantes. Este es el caso, por
354
9. Introducción a la química del carbono
ejemplo, de los plásticos, con los que podemos fabricar objetos que permanecen inalterables du-
rante mucho tiempo, son ligeros, etc., o de las fibras sintéticas con las que se fabrican muchas
prendas de ropa que no precisan plancharse, etc. En la actualidad se conocen ya más de 10 millo-
nes de compuestos de carbono y cada año se obtienen miles de productos nuevos, con las más
diversas aplicaciones, desde unas botas impermeables a base de gore-tex hasta píldoras anticon-
ceptivas conteniendo hormonas sintéticas.
De acuerdo con lo anterior, una característica fundamental del átomo de carbono, que lo hace
especial, frente a los restantes, es su extraordinaria capacidad para combinarse. La explicación de
dicha capacidad se deberá, en parte, a su estructura electrónica.
Como ya sabemos los seis electrones de que consta el átomo de carbono, están distribuidos de
forma que hay sólo dos en un primer nivel de energía (electrones internos) y los cuatro restantes
en un segundo nivel más externo (electrones de valencia). Por tanto le faltan cuatro electrones
para completar su octeto. Ello, unido a la posición central que ocupa en el sistema periódico (ale-
jada de los elementos más metálicos y más no metálicos) hace que este elemento se caracterice
por la formación de enlaces covalentes por compartición de los electrones del carbono C con los
de otros elementos, de los que difiere poco en electronegatividad, o incluso con el mismo.
A.2. El carbono y el hidrógeno, por ejemplo, tienen electronegatividades casi idénticas por lo
que el enlace entre ambos elementos será muy covalente. Predecir cómo se realizará dicho enla-
ce en la molécula de metano (CH4) y que direcciones cabe esperar que formen entre sí los pares
de electrones enlazados (es decir, los enlaces C_H).
De acuerdo con la fórmula del metano se darán cuatro enlaces covalentes simples entre el car-
bono y el hidrógeno. Podemos representar la molécula como:
No obstante, debido a la repulsión eléctrica existente entre los cuatro pares de electrones de enla-
ce, cada par se situará lo más alejado posible de los restantes, lo que permite comprender la forma
tetraédrica que realmente presenta la molécula de metano. En los esquemas siguientes se dan tres
posibles representaciones espaciales de dicha molécula.
El carbono puede formar enlaces covalentes no sólo con el hidrógeno sino también con él mismo
y con otros elementos formando así cadenas abiertas o cerradas que dan lugar a un gran número
de compuestos distintos, que luego trataremos.
355
9. Introducción a la química del carbono
Otro de los rasgos diferenciales de la química del carbono, es la gran estabilidad del enlace C _C,
que resulta ser el segundo enlace más fuerte entre dos átomos iguales que comparten un par de
electrones (sólo superado por el enlace H_H). Se trata de enlaces dirigidos, con los electrones de
enlace muy localizados en una determinada zona y entre átomos de un tamaño muy pequeño que
o no tienen electrones internos (caso del H) o tienen sólo 2 (caso del C). Todo ello explica que
sea posible la existencia de compuestos de carbono estables con largas cadenas, de forma que
algunas moléculas pueden contener 100 o más carbonos enlazados.
Conviene tener en cuenta que a pesar de la gran estabilidad de los enlaces C-C y C-H, en condi-
ciones ambientales ordinarias las sustancias orgánicas tienen, generalmente, bajos puntos de fu-
sión y de ebullición. A ello contribuye el hecho de que los enlaces anteriores son muy poco pola-
res lo que causa que las débiles fuerzas de atracción entre moléculas (enlaces intermoleculares)
sean fundamentalmente, fuerzas de London.
2.3. Capacidad de combinación del carbono con otros elementos y consigo mismo.
El carácter tan especial de la química del carbono proviene fundamentalmente de su enorme ca-
pacidad para la formación de compuestos. La presencia de un número tan grande de compuestos
de carbono en la naturaleza hace posible que exista una variación muy gradual de propiedades al
pasar de unas sustancias a otras, lo que puede hacer que las cantidades de energía que se ven im-
plicadas en dichos cambios no sean muy grandes. No es pues de extrañar que la vida esté asocia-
da al carbono.
En este caso habría que enlazar entre sí a dos átomos de carbono y completar los enlaces restantes
con átomos de hidrogeno, lo que nos conduciría a una representación como la siguiente:
El compuesto anterior se conoce como etano. Para simplificar se suele dar de forma “semidesa-
rrollada”, indicando únicamente los enlaces C_C, es decir: CH3_CH3
Recordando la distribución espacial de los cuatro enlaces covalentes del carbono, la molécula
anterior se puede representar también como:
356
9. Introducción a la química del carbono
CH3-CH2-CH2-CH3 CH3-CH-CH3
|
CH3
Tanto el butano como el metilpropano tienen la misma fórmula molecular (C4H10), sin embargo
se trata de dos compuestos distintos, con una estructura y propiedades diferentes. Se dice enton-
ces que son isómeros.
A.4. Teniendo en cuenta la posibilidad de formar cadenas abiertas y cerradas (ciclos), ramifica-
das o no, escribid las fórmulas semidesarrolladas de todos los compuestos (de carbono e hidró-
geno) con cinco átomos de carbono ligados por enlaces simples y decid cuáles son isómeros.
(Ignorad el ciclo de tres carbonos ya que no es un compuesto estable).
Rdo. Cuatro compuestos estables diferentes, de los cuales hay tres que son isómeros.
Como vemos, las posibilidades de combinación del carbono aumentan al elevar el número de
átomos enlazados. No obstante no acaban ahí ya que también es posible la existencia de dobles y
de triples enlaces.
A.5. Construid las posibles fórmulas desarrolladas de los compuestos C2H4 (etileno) y C2H2
(etino) teniendo en cuenta que se trata de compuestos estables en los que se cumple la regla del
octeto.
Dado que no se dispone de bastantes hidrógenos para completar la tetracovalencia del carbono,
habrá que pensar en un doble enlace -C=C- para C2H4 y uno triple -CC- para C2H2
Hasta ahora sólo hemos visto posibilidades de combinación del carbono consigo mismo y con el
hidrógeno mediante unos pocos ejemplos. Sin embargo, también es posible la intervención de
otros átomos o grupos de átomos con lo que dichas posibilidades se amplían todavía más.
357
9. Introducción a la química del carbono
A.6. Utilizando tres átomos de carbono, uno de oxígeno y los hidrógenos necesarios, escribid las
fórmulas semidesarrolladas de todos los posibles compuestos distintos constituidos por estos tres
elementos.
Recordad que el átomo de oxígeno tiene dos electrones en su último nivel de energía, los cuales
puede compartir con electrones de un átomo de carbono formando así un enlace doble. También
cabe la posibilidad de que se una mediante dos enlaces covalentes simples a dos átomos de car-
bono diferentes, o a un átomo de carbono y otro de hidrógeno. Todo ello nos lleva a proponer:
Una vez que hemos podido apreciar la especificidad del átomo de carbono y su extraordinaria
capacidad de combinación para dar lugar a muchísimos compuestos, cabe plantearse:
Si se conocen tantos compuestos del carbono ¿cómo proceder a realizar un estudio racio-
nal de los mismos?, ¿se podrán agrupar en unos pocos tipos según un comportamiento
químico similar?, ¿cómo los distinguiremos y los nombraremos?
Entre tanta variedad de compuestos habrá también un gran número de aplicaciones distin-
tas ¿podremos ver algunas de ellas?
¿De dónde se extrae la materia prima para obtener los compuestos del carbono?
Hemos visto algún ejemplo de compuestos que siendo distintos tienen la misma fórmula
molecular (isómeros). ¿Está muy extendido este fenómeno? ¿Existen distintos tipos de
isomería?
¿Qué efectos sobre el medio ambiente y la sociedad está teniendo el hecho de la fabrica-
ción y uso de tantos compuestos de carbono?
Los hidrocarburos son compuestos formados exclusivamente por carbono e hidrógeno. Sus molé-
culas pueden tener cadenas de átomos de carbono en forma lineal (abierta) o cíclica (cerrada) y
enlazados a dichos carbonos se encuentran los átomos de hidrógeno.
A.7. Elaborad una lista con sustancias que sean hidrocarburos o mezclas de hidrocarburos.
Entre las sustancias que pueden citarse algunas son de enorme importancia, basta pensar, por
ejemplo en combustibles como la gasolina, el gasoil, etc. y su utilización en la automoción; o en
el butano, o el gas ciudad y su uso doméstico para cocinar o para calefacción; en el queroseno
utilizado en los motores a reacción; en aceites lubricantes; plásticos como el polietileno, etc.
Dentro de los hidrocarburos de cadena abierta (es decir, no cíclicos), podemos clasificarlos según
tengan sólo enlaces simples C_C (hidrocarburos saturados) o incluyan enlaces dobles o triples
(hidrocarburos insaturados). Comenzaremos por los primeros.
En este tipo de hidrocarburos todos los átomos de carbono forman cuatro enlaces covalentes sim-
ples, bien sea con otros átomos de carbono de la cadena o con átomos de hidrógeno. Reciben el
nombre de “alcanos” o “parafinas”.
358
9. Introducción a la química del carbono
En la tabla siguiente se dan las fórmulas semidesarrolladas, el nombre y los puntos de fusión y
ebullición de los seis primeros elementos de la serie.
Como podéis comprobar, a partir del butano, los nombres se construyen mediante un prefijo indi-
cativo del número de carbonos (penta, hexa, hepta ...) seguido del sufijo –ano.
A.8. A la vista de la serie anterior deducir cuál será la fórmula general de los alcanos
Analizando el número de carbonos y de hidrógenos presentes en cada una de las moléculas de los
compuestos de la tabla, se puede ver que el número de hidrógenos presentes siempre es igual al
de carbonos más dos, de forma que si llamamos n al número de carbonos, la fórmula general para
los alcanos será: CnH2n+2
Por otra parte, no hay que confundir cadena lineal con cadena recta, ya que debido a la orienta-
ción tetraédrica de los enlaces de carbono, la cadena en realidad es zigzagueante, como se puede
comprobar en las representaciones de la molécula de butano que se dan a continuación:
En cuanto a las propiedades de los alcanos, comenzaremos señalando que dado que el carbono y
el hidrógeno tienen electronegatividades muy parecidas, las moléculas son poco polares y por
tanto no son solubles en disolventes polares como el agua pero sí en disolventes apolares como el
benceno, el tetracloruro de carbono, etc. De hecho, muchas plantas obtienen importantes ventajas
de la insolubilidad de los alcanos en agua. En efecto, muchas veces hemos podido comprobar el
brillo que adquiere una manzana al ser frotada con un paño. Esto se debe a las ceras (alcanos
C27H56 y C29H60 ) que recubren su piel. Análogamente ocurre en otros muchos frutos y hojas. La
función principal de esos alcanos es disminuir la pérdida de agua, formando una película im-
permeable.
A.10. En la tabla anterior en la que se dan los puntos de fusión y ebullición de los seis primeros
alcanos, se observa una tendencia general a que éstos vayan aumentando conforme vamos avan-
zando en la serie. ¿A qué puede ser debido este efecto?
359
9. Introducción a la química del carbono
Al ir avanzando en la serie vamos añadiendo grupos -CH2- con lo que la cadena se alarga aumen-
tando la masa molecular. Dada la poca polaridad que hay en las moléculas de estos compuestos,
las fuerzas de London serán las dominantes. Recordemos que, tal y como se estudió en el capítulo
sobre el enlace químico, dichas fuerzas se deben a la formación de dipolos instantáneos y su in-
tensidad aumenta, en general, con la masa molecular. Todo ello permite explicar que los cuatro
primeros alcanos sean gases en condiciones ordinarias de presión y temperatura, mientras que
desde C5 hasta C18 son líquidos y cuando la cadena tiene más de 18 átomos de carbono, los com-
puestos son sólidos de bajo punto de fusión y aspecto ceroso (ceras de parafina). A partir de C 35,
son sólidos blandos (asfalto).
Los alcanos de cadena no ramificada, tienden a tener mayores puntos de fusión y ebullición que
sus correspondientes isómeros ramificados. Dicha diferencia se puede atribuir a que las fuerzas
de London serán más intensas en las cadenas lineales porque los dipolos instantáneos que se for-
men estarán más cercanos y se atraerán más. Por el contrario, la existencia de radicales impide el
acercamiento de todos los átomos por lo que las fuerzas de London serán menores. En la figura
siguiente se intenta clarificar mediante esquemas el razonamiento anterior.
+ -
+ -
- +
- +
En general, dadas dos moléculas de la misma masa pero de diferente forma, será la más pequeña
o compacta de las dos la que presentará fuerzas de London menos intensas, ya que los electrones
tendrán menor libertad de movimiento. Así, el SF6 (cuyas moléculas son pequeñas, compactas y
simétricas) hierve a -64 ºC, mientras que el C10H22 (de la misma masa molecular pero de forma
cilíndrica y con un volumen mucho mayor, hierve a 174 ºC).
En cuanto a las propiedades químicas de los alcanos, éstos son poco reactivos debido precisamen-
te al carácter saturado de sus enlaces intramoleculares y a la estabilidad de los mismos. Sin em-
bargo, a temperaturas altas pueden reaccionar con el oxígeno (arder) dando siempre dióxido de
carbono y agua. Esta reacción de combustión de los alcanos tiene una importancia extraordinaria
y de hecho constituye su uso más generalizado (como combustibles) ya que mediante dichas
reacciones de combustión es posible transferir grandes cantidades de energía interna química
(existente en las moléculas de los alcanos) a otros sistemas (mediante trabajo y/o calor) y conse-
guir así mover vehículos, aumentar la temperatura ambiente en las casas, cocinar alimentos, etc.
360
9. Introducción a la química del carbono
A.11. Escribid las ecuaciones química, debidamente ajustadas, correspondientes a las reaccio-
nes de combustión de los cuatro primeros hidrocarburos de la serie de los alcanos.
En las reacciones de combustión de los alcanos, se requiere cierta energía para iniciar el proceso
(energía de activación) que podemos conseguir mediante una llama o chispa, pero una vez co-
menzada, al ser la reacción muy exotérmica, prosigue espontáneamente. Experimentalmente se
comprueba que si los hidrocarburos tienen ramificaciones se queman más suavemente en los mo-
tores de explosión que si no las tienen. En efecto, los hidrocarburos de cadena lineal, detonan
prematuramente (antes de que la mezcla de hidrocarburos y aire haya alcanzado la compresión
deseada y salte la chispa en la bujía para provocar la combustión) y producen un ruido caracterís-
tico llamado “detonación”. Esas explosiones a destiempo alteran el buen funcionamiento del mo-
tor. El hidrocarburo de mejor comportamiento antidetonante es el 2,2,4-trimetilpentano, llamado
también isooctano. Por el contrario, el hidrocarburo con típico comportamiento detonante es un
compuesto de cadena no ramificada llamado heptano.
CH3
|
CH3-C-CH2-CH-CH3 CH3-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH3
| |
CH3 CH3
2,2,4-trimetilpentano heptano
Como sabéis existen distintos tipos de gasolina (90, 96, octanos, etc.). La gasolina es una mezcla
de hidrocarburos y ese número de octanos indica precisamente, el volumen de isooctano que de-
bería de mezclarse con heptano para igualar las propiedades antidetonantes de dicho combustible.
Así una gasolina de 96 octanos tiene la mismas características antidetonantes que una mezcla de
isooctano y heptano con un 96% (en volumen) de isooctano y un 4% de heptano.
A.12. La gasolina es una mezcla de hidrocarburos la mayor parte de ellos formados por molécu-
las que de 5 a 10 átomos de carbono cada una. Uno de los principales componentes de la gasoli-
na es el isooctano (C8H18). Suponiendo que en un depósito existan 31’92 litros de este hidrocar-
buro (densidad 0’7 g/cm3), se pide: a) ¿Cuántos litros de aire en condiciones normales se preci-
san para quemarlo completamente? (en el aire hay aproximadamente un 20 % de oxígeno).
b) ¿Cuántos kg de CO2 se emitirán a la atmósfera en el proceso anterior?
En este problema nos piden, primeramente, cuántos litros de aire serán necesarios para quemar un
cierto volumen de un hidrocarburo que se encuentra en fase líquida. Dado que todos los hidrocar-
buros cuando se queman dan dióxido de carbono y agua, lo primero que hemos de hacer es escri-
bir la ecuación química ajustada correspondiente a dicho proceso:
361
9. Introducción a la química del carbono
Así pues, cada 2 moles de isooctano que reaccionen lo harán con 25 moles de moléculas de oxí-
geno para dar 16 moles de moléculas de dióxido de carbono y 18 moles de moléculas de agua.
De acuerdo con la proporción en que se combinan los moles (según la ecuación química ajustada
nO 2 25
será: 12'5 ), para quemar 280 moles de isooctano se habrán empleado 12’5 veces más
nC 8 H 8 2
moles de oxígeno es decir: nO2 12'5 nC8 H 8 = 12’5·280 = 3500 moles.
Dado que un mol de cualquier gas en condiciones normales, ocupa un volumen de 22’4 litros, el
volumen de oxígeno en litros que se ha empleado será: Vo2 = 3500 · 22’4 = 78400 l de oxígeno.
Ahora bien, en el enunciado se nos pide volumen de aire. Como resulta que el aire contiene un 20
% de oxígeno, el volumen de oxígeno obtenido será precisamente el 20% del volumen de aire que
queremos obtener, esto es:
Vo2 = 0’20 · Vaire de donde obtenemos finalmente que Vaire = Vo2/0’20 = 78400/ 0’20 = 392000
litros de aire en condiciones normales.
Comprobad que se producirán 98’56 kg de CO2 y estimad qué supone eso en un mundo con 1000
millones de automóviles circulando y sus consecuencias sobre la naturaleza.
Los hidrocarburos saturados también pueden reaccionar con los halógenos (como el cloro o el
bromo) en determinadas condiciones (halogenación). En efecto, si se mezcla un alcano con cloro
gaseoso en un lugar oscuro no tiene lugar ningún cambio, pero si se hace en presencia de la luz
solar se produce una reacción exotérmica en la que uno o más átomos de hidrógeno del alcano
son sustituidos por átomos de cloro. Así, por ejemplo:
luz
CH4 + Cl-Cl CH3Cl + HCl
Si hay exceso de halógeno, la reacción puede continuar formándose productos cuyas moléculas
contienen varios átomos de halógeno. Así si hacemos reaccionar metano con cloro en exceso
puede dar moléculas con dos o más átomos de cloro.
362
9. Introducción a la química del carbono
(En el esquema anterior, para representar a cada radical cloro, sólo hemos representado el elec-
trón que se comparte. No hemos incluido los 6 electrones restantes de valencia que le acompaña-
rían). El enlace Cl-Cl es más débil que el C-C y el de C-H, por lo que se rompe más fácilmente.
A continuación un radical cloro Cl· ataca a la molécula de hidrocarburo (por ejemplo CH 4) se-
gún:
La reacción anterior es posible debido a que los radicales Cl· son muy reactivos (tienen siete elec-
trones en el último nivel de energía y sólo le falta uno para tener estructura electrónica estable de
gas noble). Análogamente, el radical CH3· formado, también es muy reactivo y si choca con una
molécula de cloro ocurrirá que:
El radical cloro formado puede atacar a otra molécula de metano, repitiéndose así el proceso.
En este tipo de hidrocarburos existen dobles y triples enlaces entre átomos de carbono de modo
que habrá menos enlaces C-H que en los hidrocarburos saturados de igual número de átomos de
carbono. En el caso de doble enlace el más sencillo es el eteno o etileno (CH2=CH2). En el caso
del triple enlace, el más sencillo es el etino o acetileno (CHCH). Durante este curso nos limita-
remos a estudiar aquellas moléculas en las que existe únicamente una insaturación (un solo doble
enlace o un solo triple enlace). Las fórmulas moleculares desarrolladas serán:
Los hidrocarburos que contienen un doble enlace -C=C- se denominan alquenos y los que con-
tienen un triple enlace -CC- alquinos. El nombre de un hidrocarburo insaturado se obtiene cam-
biando la terminación –ano del alcano correspondiente por la de –eno (para los alquenos) y por la
terminación –ino (para los alquinos).
En este caso hemos de colocar respectivamente un doble enlace y un triple enlace siendo indife-
rente colocarlo a la derecha o a la izquierda del carbono central (es la misma molécula vista desde
delante o desde atrás).
363
9. Introducción a la química del carbono
Para las moléculas con más de tres átomos de carbono la posición del doble o triple enlace puede
variar dando lugar a diferentes compuestos (aunque con la misma fórmula molecular). Además
también puede haber radicales. (Ved anexo sobre formulación y nomenclatura en química orgáni-
ca). Para nombrar un compuesto que tiene un doble o un triple enlace se numera la cadena carbo-
nada comenzando por el extremo más cercano a la insaturación y luego se indica el carbono de
menor numeración entre los que se encuentra la insaturación.
A.14. De los compuestos siguientes señalad cuál sería el 1-buteno y el 2-buteno. ¿Cuál sería la
fórmula molecular en cada caso?
CH2=CH-CH2-CH3 CH3-CH=CH-CH3
Rdo. El primero es el 1-buteno y el segundo el 2-buteno. La fórmula molecular es C4H8 en ambos com-
puestos, por lo que se trata de dos isómeros.
A.15. Escribid las fórmulas semidesarrolladas del 1-penteno y 2-penteno. Razonad por qué no
puede existir el 3-penteno. Comprobad que la fórmula molecular de dichos compuestos es la
misma.
Rdo. El 3-penteno no puede existir porque su molécula sería la misma que 2-penteno pero vista desde el
otro lado.
Los dobles y triples enlaces presentan algunas características especiales muy diferentes a las de
un enlace simple. Para empezar, son mucho más rígidos, lo que hace que, a diferencia de lo que
ocurre con un enlace simple, la rotación alrededor de ellos no sea posible. Esto, hace que, por
ejemplo, la molécula de etileno no adopte ninguna otra forma que no sea la plana, mientras que la
del acetileno será de forma lineal (como una especie de cilindro alargado).
Algunas propiedades de los hidrocarburos insaturados son parecidas a las de los saturados, así,
por ejemplo, son poco polares con lo que tampoco son solubles en agua y sí lo son en disolventes
orgánicos tipo benceno. Su combustión también produce CO2 y H2O. Sin embargo, los hidrocar-
buros insaturados son más reactivos. Esto se debe fundamentalmente a la naturaleza de los dobles
y triples enlaces que, en determinadas reacciones se pueden romper y formar enlaces simples.
A.17. Si ponemos en un tubo de ensayo unos cuantos cm3 de gasolina y añadimos unas gotas de
bromo disuelto en tetracloruro de carbono (disolución de color rojo) se observa cómo rápida-
mente las gotas de disolución que añadimos se decoloran ¿A qué cabe atribuir este efecto?
364
9. Introducción a la química del carbono
A.18. Determinad el volumen de bromo de densidad 3’19 g/cm3 necesario para saturar comple-
tamente 53 g de propeno.
La ecuación química correspondiente a la reacción del propeno con el bromo viene dada por:
De acuerdo con ella cada mol de moléculas de propeno que reacciona lo hace con un mol de mo-
léculas de bromo y se obtiene un mol de moléculas de 1,2-dibromopropano.
En el problema nos preguntan qué volumen de bromo se precisará para que reaccionen totalmente
53 g de propeno. Una forma de obtenerlo es averiguar en primer lugar cuántos moles de propeno
hay en esos 53 g y después utilizar las relaciones molares de la ecuación química para obtener las
moles de bromo necesarias. Finalmente, se trataría de averiguar la masa de bromo correspondien-
te a dicha cantidad de moles y con ella (y la densidad) el volumen pedido.
Como por cada mol de propeno que reacciona, se utiliza también una mol de bromo, concluimos
que se habrán empleado 1’5 moles de bromo.
La masa de bromo será: masa de bromo = nº moles · masa molar = 1’5 · 159'8 = 239'7 g
En cuanto a la combustión, los hidrocarburos insaturados arden en el aire de forma similar a los
saturados, produciendo también CO2 y H2O. Particularmente interesante al respecto es el caso del
acetileno que arde produciendo una llama que puede alcanzar los 3000 ºC por lo que se emplea
para trabajos de soldadura y corte de metales.
A.19. Haciendo reaccionar carburo de calcio puro (CaC2) con agua en exceso, se obtuvo aceti-
leno e hidróxido de calcio. El acetileno obtenido se quemó completamente recogiéndose 841 cm3
de CO2 medidos a 1 atmósfera y 20 ºC. Con estos datos obtened la masa en gramos de carburo
de calcio que se utilizó.
CH2=CH2 · CH2-CH2 ·
365
9. Introducción a la química del carbono
Y seguir así sucesivamente dando lugar a un polímero llamado polietileno formado por moléculas
con un número “n” de monómeros. El proceso se puede resumir como:
A.20. Otro ejemplo de polímero es el llamado policloruro de vinilo, vulgarmente conocido como
PVC. En este caso el monómero es el cloruro de vinilo ClCH=CH2. Escribid esquemáticamente
la estructura del PVC.
La fabricación a escala industrial de PVC es objeto de una viva polémica presente incluso en los
medios de comunicación. Sus detractores afirman que su obtención conlleva la utilización de sus-
tancias peligrosas para la salud y el medio ambiente, como es el propio cloruro de vinilo. Por otra
parte, los cambios químicos necesarios requieren mucha energía ya que, entre otras cosas, se ha
de separar el cloro del sodio al que se encuentra unido en el compuesto cloruro de sodio mediante
fuertes enlaces de tipo iónico. Además, un producto hecho de PVC puede contener aditivos tóxi-
cos, como el plomo o el cadmio. Los productos con PVC son muy numerosos: en la construcción
se utiliza para fabricar persianas, marcos de ventanas y puertas, tuberías, revestimientos, muebles
de jardín, etc. Cuando, pasado el tiempo, estos productos van a parar a escombreras o vertederos,
liberan poco a poco los aditivos tóxicos que contienen, contaminando el suelo y el agua. Si se
queman, el cloro que contienen puede reaccionar y dar lugar a cloruro de hidrógeno (corrosivo) y
otras sustancias altamente tóxicas. Muchos envases (botellas de agua, aceite, vinagre, etc.), vasos,
platos, etc., de plástico, son de PVC. Actualmente, muchas empresas embotelladoras de agua, han
dejado de utilizar PVC en sus envases.
Existen multitud de polímeros de propiedades muy diversas que vienen determinadas por el ta-
maño inusualmente grande de sus moléculas así como por los átomos o grupos de átomos distin-
tos al carbono e hidrógeno que puedan contener. Además del polietileno, existen otros polímeros
de hidrocarburos como, por ejemplo, el caucho natural que es un polímero de un hidrocarburo
insaturado. Por otra parte, además del PVC existen también otros muchos plásticos que también
son polímeros y que tienen muchos tipos de uso. Pensemos, por ejemplo, en su utilización como
bolsas, como parte de los vehículos, en la construcción de invernaderos para la agricultura, jugue-
tes, material eléctrico, deportivo, etc. La mayor parte de la química orgánica que se realiza a esca-
la industrial se dedica a la fabricación de polímeros.
366
9. Introducción a la química del carbono
Este grupo de hidrocarburos se caracteriza por tratarse de compuestos en cuyas moléculas existe
al menos un anillo formado por la unión de 3 o más carbonos. Cuando se trata de un hidrocarburo
saturado nos encontramos ante un cicloalcano.
Uno de los cicloalcanos más importantes es el ciclohexano (C6H12) muy utilizado como disolven-
te de otras sustancias orgánicas. Los esquemas siguientes corresponden a distintas formas de re-
presentar la molécula de ciclohexano.
o más esquemáticamente:
A.21. Representad lo más esquemáticamente posible las moléculas de los compuestos siguientes:
Ciclopropano, ciclobutano, ciclopentano, cicloheptano y ciclooctano.
A.22. La fórmula general de los alcanos es, como ya hemos visto, CnH2n+2 ¿Cuál es la fórmula
general de los cicloalcanos? Rdo. CnH2n
Las propiedades físicas de los cicloalcanos son similares a los de los alcanos de cadena abierta.
(No son solubles en agua y sí en disolventes orgánicos, son poco reactivos, se combinan con el
oxígeno dando reacciones exotérmicas (combustión), en presencia de la luz solar pueden experi-
mentar reacciones de halogenación, etc.
Durante la primera mitad del siglo XIX se aisló por primera vez el benceno (C 6H6), que es el hi-
drocarburo base a partir del cual se han obtenido un gran número de compuestos a los que, por
costumbre, se les siguió denominando aromáticos (aunque muchos de ellos no despiden ningún
aroma). En la actualidad también se les conoce como “arenos”.
A.23. A partir de la fórmula molecular del benceno C6H6 y sabiendo que se trata de una molécu-
la hexagonal y plana, proponed una posible estructura (utilizando los dobles enlaces necesarios)
que dé cuenta de la misma.
367
9. Introducción a la química del carbono
Sin embargo los resultados experimentales lo que mostraban era una estructura regular en la que
todos los lados del hexágono eran de la misma longitud. Además el benceno no presenta reaccio-
nes típicas de la existencia de dobles enlaces. Por ejemplo, no decolora el agua de bromo.
El conocimiento de la estructura del benceno fue un problema para los químicos durante algún
tiempo. Finalmente fue Kekulé quien en 1865 elaboró la primera estructura razonable para el
benceno, proponiendo una estructura “cambiante” como la que se expone a continuación:
De acuerdo con el esquema anterior la estructura del benceno cambiaría oscilando entre las dos
anteriores (estructura “resonante”). Para explicar la no decoloración del bromo, Kekulé sugería
que los enlaces dobles y sencillos intercambiaban su posición tan rápido que no había tiempo de
llevar a cabo las reacciones de adición correspondientes.
El benceno es una sustancia tóxica muy peligrosa, por lo que conviene tomar muchas precaucio-
nes si se ha de manipular. Su inhalación puede producir mareos, irritación ocular y dolor de cabe-
za. Además se trata de un compuesto cancerígeno. Se trata de un líquido incoloro, poco viscoso y
de un olor fuerte muy característico. Es muy poco soluble en agua y sí se disuelve en disolventes
orgánicos (por ejemplo en alcohol o éter). Funde a 5'5 ºC y hierve a 80'1 ºC
368
9. Introducción a la química del carbono
El petróleo y el gas natural son la principal fuente de los hidrocarburos saturados (hasta C40) y
proporcionan la materia prima para la obtención de la mayoría de las sustancias orgánicas. El gas
natural está compuesto fundamentalmente por metano (sobre el 80%) y etano (sobre el 10 %) y,
en menor medida por propano, algo de butano y otros hidrocarburos superiores (de moléculas con
mayor número de átomos de carbono).
En las cadenas de hidrocarburos se pueden incorporar otros átomos o grupos de átomos distintos
al carbono e hidrógeno, que les proporcionan unas propiedades características perfectamente dife-
renciadas de las del hidrocarburo de igual cadena carbonada. Se les denomina grupos funciona-
les, y el resto de la molécula es un radical hidrocarbonado que en general se simboliza por R. En
este curso, nos limitaremos a señalar algunos de los grupos funcionales más importantes sin en-
trar en detalles acerca de las propiedades específicas de cada uno y a estudiar su formulación y
nomenclatura en el anexo correspondiente, al final del libro.
Son los hidrocarburos que en sus moléculas han sustituido al menos un átomo de hidrógeno por
un halógeno. El número de compuestos de este tipo es enorme. Para nombrarlos se suele citar el
nombre del halógeno seguido del hidrocarburo correspondiente.
Se emplean principalmente como disolventes y desengrasantes (sobre todo los derivados clora-
dos). Así mismo se utilizan como compuestos básicos para la síntesis de algunos polímeros y
como propelentes en algunos aerosoles, también en circuitos de refrigeración (freones) y como
agentes extintores, aunque actualmente su uso se ha restringido en muchos países ya que estos
productos destruyen la capa de ozono. El triclorometano (o cloroformo) se ha empleado durante
mucho tiempo como anestésico (ya no se utiliza debido a efectos tóxicos secundarios).
Son compuestos que tienen uno más grupos hidroxilo (· OH ) unidos a un radical R· , es decir a
un hidrocarburo que ha perdido uno o varios átomos de hidrógeno (los cuales han sido sustituidos
por los grupos · OH). Se nombran como derivados del hidrocarburo del cual provienen, acabado
en –ol.
369
9. Introducción a la química del carbono
Se utilizan principalmente como disolventes. El etanol (que forma parte de las bebidas alcohóli-
cas) es uno de los de más importancia. Otro alcohol de gran importancia es el metanol (mucho
más tóxico que el anterior) que es usado también como carburante.
4.3. Aldehídos
Los aldehídos más simples son el metanal y el etanal. Los aldehídos desde C8 hasta C14 son per-
fumes. Al metanal también se le denomina formaldehído; es un gas de olor fuerte, que disuelto en
agua se conoce como formol (utilizado como desinfectante y como conservante químico en hos-
pitales).
4.4. Cetonas
Se caracterizan por poseer uno o más grupos carbonilo cuyo átomo de carbono pertenece a la
cadena carbonada y está unido a dos radicales (que son restos hidrocarbonados). Por tanto, en
estos compuestos el grupo carbonilo no puede estar nunca al final de la cadena carbonada. Para
nombrarlas se utiliza el nombre del hidrocarburo del que provienen acabado en –ona.
A.27. Escribid la fórmula semidesarrollada de la propanona y explicad por qué no puede existir
la etanona.
La mayoría de las cetonas son líquidos transparentes e inflamables, con un olor característico. Las
de mayor importancia industrial se emplean como disolventes de bajo costo para grasas, aceites,
resinas y lacas. Es muy conocido el uso de la propanona (también llamada acetona) para disolver
la laca o pintura de uñas. Por otra parte, la acetona es una sustancia que también está presente en
la orina de las personas diabéticas.
Los ácidos orgánicos se caracterizan por la presencia en sus moléculas del grupo carboxilo, en el
que aparecen un grupo carbonilo y uno hidroxilo, ambos sobre el mismo átomo de carbono. Para
nombrarlos se acaba en –oico el nombre del hidrocarburo del cual provienen.
A.28. Escribid las fórmulas semidesarrolladas de los ácidos metanoico (o fórmico), etanoico (o
acético) y propanoico.
370
9. Introducción a la química del carbono
4.6. Ésteres
Se consideran como derivados de los ácidos a los que se les ha sustituido el grupo OH por un
grupo OR’. En determinadas condiciones, al calentar un ácido carboxílico con un alcohol se ob-
tiene éster más agua:
Los ésteres se pueden nombrar como si fueran sales derivadas del ácido carboxílico del cual pro-
vienen cambiando la terminación –oico de éste, por la terminación –ato y añadiendo el nombre
del radical R’ acabado en –ilo.
A.29. Escribid las fórmulas semidesarrolladas del metanoato de etilo y del acetato de metilo
Los ésteres de baja masa molecular son líquidos neutros e incoloros, a menudo de un olor agra-
dable. Los de elevada masa molecular son sustancias grasas cerosas o cristalinas. Están presentes
en la naturaleza como aromas y sabores en plantas y frutos. También se hallan en las grasas, ceras
y aceites.
4.7. Aminas
Son compuestos en cuyas moléculas el átomo de nitrógeno está unido directamente a una, dos o
tres cadenas carbonadas. Se pueden considerar, en principio, como derivados del amoniaco NH3
al que podemos ir sustituyendo cada uno de sus hidrógenos por radicales (restos carbonados),
produciendo así aminas primarias R-NH2, secundarias R-NH-R’ y terciarías R-NR’’-R’
Se nombran en primer lugar los radicales en orden alfabético y se termina con la palabra amina.
Una fórmula inorgánica (por ejemplo CO2) corresponde unívocamente a un compuesto dado (en
el ejemplo, dióxido de carbono). En cambio, en química orgánica no suele suceder esto y, con
frecuencia, se dan casos en los que una misma fórmula molecular, incluso sencilla, como C 2H6O,
puede corresponder a distintos compuestos con propiedades muy diferentes. Se dice en este caso
que se trata de compuestos isómeros.
Así, en el ejemplo propuesto, podría tratarse del etanol CH3-CH2OH (líquido incoloro que hierve
a 78’5 ºC) pero también podría ser el metoximetano CH3OCH3 que a temperatura ambiente es un
gas incoloro y hierve a –23’6 ºC.
371
9. Introducción a la química del carbono
En general se llama isómeros a compuestos que tienen igual fórmula molecular pero distinta es-
tructura y, como consecuencia, diferentes propiedades. Como veremos a continuación existen
distintas clases de isomería.
Este es el caso, por ejemplo, del ácido butanoico y del ácido metilpropanoico. Ambos compues-
tos responden a la misma fórmula C4H8O2, tienen el mismo grupo funcional (carboxilo) pero el
esqueleto de la molécula es diferente, lo que da lugar a dos compuestos distintos:
5.3. Mismo grupo funcional pero colocado en diferente lugar. (Isomería de posición)
Son compuestos que presentan el mismo grupo funcional pero colocado en distintas posiciones de
una misma cadena hidrocarbonada. Así ocurre, por ejemplo, con los alcoholes 1-propanol y con
el 2-propanol, cuyas respectivas fórmulas semidesarrolladas se dan a continuación:
A.31. Escribid la fórmula semidesarrollada de dos pentanonas que sean isómeros de posición
5.4. Variación de la distancia entre átomos no enlazados entre sí. (Isomería geométrica)
Se suele presentar en los alquenos debido al hecho de que el doble enlace C=C es rígido, por lo
que no existe la posibilidad, como ocurre con el enlace simple C-C, de giro alrededor del mismo.
Así, por ejemplo en el 2-buteno se dan dos isómeros geométricos, según los dos grupos metilo
estén del mismo lado (cis-2-buteno) o en distinto lado (trans-2-buteno), según se indica a conti-
nuación:
cis-2-buteno trans-2-buteno
Como puede comprobarse en las fórmulas anteriores, la distancia entre los grupos metilo no es la
misma en un caso que en el otro, lo que hace que estos compuestos no presenten idénticas pro-
piedades.
372
9. Introducción a la química del carbono
A.32. Escribid las fórmulas desarrolladas correspondientes a los dos isómeros geométricos del
dicloroetileno y explicad por qué no existen este tipo de isómeros en el dicloroetano.
Existe también otro tipo de isomería, llamada isomería óptica, en la que las distancias entre los
átomos o grupos de átomos no enlazados directamente es la misma y tan solo cambia su distribu-
ción espacial y que, debido a su mayor complejidad, será tratada en el curso próximo.
El petróleo es una sustancia que tiene multitud de aplicaciones. Además de constituir una fuente
de energía fundamental en el transporte (automóviles, aviones, camiones, barcos y la mayoría de
los vehículos), en la industria y en el hogar (calefacción, cocinar alimentos, etc.), sirve para obte-
ner a partir del mismo multitud de productos de gran importancia. Para explotarlo, grandes com-
pañías internacionales han perforado la Tierra y han abierto muchos pozos en el desierto y en el
mar, han asegurado el suministro con una flota de grandes barcos (petroleros) y han creado gran-
des industrias para obtener toda una serie de sustancias y materiales derivados del mismo. De
hecho, la vida sería muy distinta sin la existencia del petróleo. Si en estos momentos, por cual-
quier causa, se agotase de repente esta fuente de recursos, se produciría un colapso total en el
transporte, la industria y el comercio.
Entre otras podemos plantearnos las siguientes cuestiones: ¿Cómo comenzó a utilizarse? ¿Cómo
se originó? ¿Va a durar siempre? ¿Cómo se extrae? ¿Cómo se lleva desde los yacimientos a las
ciudades? ¿Cómo se transforma en los productos derivados del mismo? ¿Qué productos son esos?
¿Qué riesgos entraña el consumo creciente de petróleo?
La teoría más aceptada en la actualidad es que el petróleo tiene un origen orgánico. Se piensa que
se formó hace millones de años en un proceso de muy larga duración, según el cual muchos
organismos vivos que formaban el plancton marino y vegetales, cuando morían, se iban deposi-
tando en zonas costeras siendo recubiertos por sucesivas capas de arena, arcilla y barro que iban
endureciéndose. Esa especie de "papilla" de materia orgánica era descompuesta por bacterias an-
aerobias que actuando durante mucho tiempo y con unas determinadas condiciones de presión y
temperatura, dio lugar a la formación del petróleo crudo, el cual está constituido fundamental-
mente por una mezcla compleja de hidrocarburos, formando un líquido viscoso cuyo color suele
ser negro o amarillento. Contrariamente a lo que muchos creen, no se encuentra formando lagos
subterráneos sino que impregna a la "roca madre" de forma parecida a como lo hace el café en un
terrón de azúcar o el agua que queda embebida en una esponja.
La existencia del petróleo se conoce desde la antigüedad debido, principalmente, a las filtraciones
del mismo que, de forma natural, se producían en algunos lugares (petróleo significa aceite de
roca). Sin embargo no se comenzó a pensar en su aprovechamiento hasta mediado el siglo XIX,
cuando ante la escasez de “aceite de ballena” se comenzó a buscar sustancias alternativas para la
iluminación. Los primeros intentos serios se llevaron a cabo en los Estados Unidos. Al principio,
descubrir la existencia de petróleo era algo que se hacía con una varita, tirando un sombrero al
aire o siguiendo los consejos de un descubridor afortunado; en cambio, hoy en día se recurre a
técnicas muy sofisticadas: estudio del terreno desde el aire, análisis de los fósiles, estudio de va-
riaciones locales en la intensidad del campo magnético y del campo gravitatorio terrestre, análisis
373
9. Introducción a la química del carbono
de ondas sísmicas provocadas en el terreno, etc. La búsqueda de nuevos yacimientos que permi-
tan cubrir la creciente demanda está haciendo que se realicen prospecciones en lugares cada vez
más lejanos y salvajes.
Una vez detectado un posible yacimiento es necesario perforar pozos para llegar hasta donde se
encuentre. La profundidad de un pozo petrolífero puede ser de 2000 a 3000 m, aunque en algunos
casos han llegado a superarse los 7000 m. El diámetro varía entre 45 y 50 cm en la boca y unos
15 cm en el fondo. Para atravesar las distintas capas de la superficie terrestre se utiliza una broca
de materiales muy duros (que ha de reponerse varias veces durante el sondeo). Al ir atravesando
las capas de materiales puede ir encontrándose aguas subterráneas o grietas que dificultan el son-
deo por lo que se procede a recubrir las paredes del pozo con tubos de acero protectores forman-
do un encamisado. Para evitar holguras se suele inyectar cemento entre las paredes exteriores del
tubo y la tierra o roca.
Normalmente la bolsa de petróleo contiene en su parte superior una bolsa de gas y en la inferior
agua salada. Al quebrarse el techo impermeable que aprisiona a la bolsa de petróleo se "liberan"
algunas fuerzas como, por ejemplo, la ejercida a causa de la presión del gas, que hacen que el
petróleo (al haberse roto el techo) pueda ascender de forma natural.
Al petróleo extraído se le libera del agua salada, gas y sólidos que le suelen acompañar y una vez
limpio se almacena en grandes tanques a la espera de su traslado.
6.3. ¿Cómo se hace llegar el petróleo desde los yacimientos a las refinerías?
Con excepción de Rusia y de Estados Unidos, el resto de países más desarrollados y, por tanto,
más consumidores de petróleo, son los más deficitarios en yacimientos y se ven forzados a impor-
tarlo de los países productores, ya que el petróleo constituye, entre otras cosas, su principal fuente
de energía en la actualidad. Ello obliga a su transporte desde los yacimientos hasta los centros en
los que se procede a su tratamiento y transformación (refinerías), que pueden estar muy alejados.
Para eso se procede, fundamentalmente, a construir oleoductos y a utilizar grandes barcos provis-
tos de enormes tanques (petroleros).
¿Qué riesgos pensáis que entraña el transporte de grandes cantidades de petróleo cubriendo
distancias tan largas?
Uno de los riesgos más importantes son los vertidos al mar que se suelen producir cuando algún
petrolero sufre un accidente. Conviene tener en cuenta que los llamados “superpetroleros” son a
veces viejos barcos con bandera de conveniencia (normalmente de países con bajas restricciones
en cuanto a seguridad) y con tripulaciones inexpertas y mal pagadas. De esta forma en los últi-
mos 25 años se han vertido ya al mar más de un millón de toneladas de crudo en accidentes cono-
cidos. En España, por ejemplo, en diciembre de 1992 encalló en La Coruña el petrolero “Mar
Egeo” vertiendo al mar más de 100000 toneladas y en diciembre del 2000 el “Prestige”. También
son posibles accidentes en plataformas petrolíferas marinas como, por ejemplo, el ocurrido en la
plataforma que British Petroleum tenía frente a las costas de Luisiana en Estados Unidos, cuya
explosión y hundimiento en abril de 2010, originó (además del fallecimiento de 11 trabajadores),
un desastre medioambiental extraordinario (la costa del Golfo de México y sus pantanales son
hogar de cientos de especies salvajes, incluidos manatís, tortugas marinas, delfines, marsopas,
ballenas, nutrias, pelícanos y otras aves). El riesgo de tales accidentes, como es lógico, se incre-
menta conforme aumenta el número de petroleros y plataformas de extracción.
374
9. Introducción a la química del carbono
¿Qué efectos más importantes sobre el medio tienen los vertidos de petróleo?
Pasado el tiempo, el petróleo se deposita sobre el fondo del mar por lo que mueren las plantas.
Los mamíferos marinos cuando salen a la superficie a respirar se les taponan las vías respiratorias
y se asfixian. Desaparece la pesca del lugar afectado. Se producen malformaciones y pérdida de
fertilidad en los animales marinos. Los mejillones y otros moluscos que filtran el agua de mar se
intoxican y mueren o resultan no aptos para el consumo humano con el consiguiente perjuicio
económico. Las aves acuáticas mueren porque pierden su capacidad de aislarse del agua y porque
se intoxican al tratar de limpiarse las plumas, etc.
El llamado petróleo crudo (lo que se transporta desde los yacimientos), no tiene ninguna aplica-
ción práctica. Es necesario su tratamiento en las refinerías para obtener del mismo una serie de
productos determinados que, fundamentalmente, van desde los hidrocarburos más ligeros como el
butano y propano hasta los más pesados como el fuel y el asfalto, pasando por los intermedios
como la gasolina, el gasoil y los aceites lubricantes. A todo ese proceso se le llama refino.
El primer paso para el refino del petróleo es la destilación. Para ello el petróleo crudo se calienta
a unos 400 ºC y los vapores ascienden por una larga columna de hasta 60 m de altura (llamada
columna fraccionadora porque separa las distintas partes o “fracciones” que constituyen el petró-
leo). Las columna tiene muchos pisos o niveles, de forma que las fracciones que poseen un punto
de ebullición más bajo ascienden más rápido y llegan a los pisos más altos antes de condensar
como líquidos, mientras que las de puntos de ebullición más altos quedan más abajo.
Gas
Combustibles (gasolinas)
Combustibles (queroseno)
Combustibles (gas-oíl)
Combustibles (fuel-oíl)
Lubricantes, ceras
Asfalto
La fracción que forma la gasolina constituye aproximadamente el 25% del petróleo crudo. No
obstante es la más valiosa ya que se utiliza como combustible y como materia prima para fabricar
muchos otros productos derivados de gran utilidad. Por esta razón se han desarrollado otras técni-
cas para poder transformar las fracciones más pesadas del petróleo en otras más ligeras y aumen-
tar así el rendimiento en la obtención de gasolina. Una de dichas técnicas es el “craqueo” que
375
9. Introducción a la química del carbono
6.5. ¿Para qué sirve el petróleo? ¿Qué productos se obtienen a partir del mismo?
El 90% del petróleo crudo se destina a la fabricación de combustibles. El resto se reparte entre
productos especiales (aceites, asfaltos y distintos hidrocarburos) y una gran cantidad de productos
químicos derivados que integran todo lo que se denomina industria petroquímica, entre los que
podemos citar: Las fibras sintéticas, el caucho sintético, los plásticos, detergentes, abonos, insec-
ticidas, herbicidas, perfumes, medicinas, etc. La enorme importancia de estos últimos productos,
obliga a reflexionar sobre el hecho de que el principal destino del petróleo sea quemarlo en forma
de combustibles para el transporte y la industria, ya que se trata de una fuente no renovable, es
decir, los recursos existentes se agotarán en un plazo determinado.
Uno de los países que más petróleo consume por año y habitante es los Estados Unidos. Vale la
pena tener en cuenta que si el estilo consumista de los norteamericanos se acomodase al de Fran-
cia o Japón se podría ahorrar al año una cantidad de petróleo prácticamente igual a la consumida
por casi la mitad del resto de habitantes del planeta. Al contrario, si todos los habitantes consu-
miésemos el mismo petróleo que se consume en Estados Unidos por habitante y año, en poco más
de una década se agotarían todos los recursos conocidos.
376
9. Introducción a la química del carbono
1. Explicad por qué la teoría vitalista apoyaba la creencia de que a partir de la materia inorgánica
(o inanimada) pudiera alguna vez haber surgido la vida de forma natural.
2. De las siguientes sustancias subrayad únicamente aquellos que en vuestra opinión no se en-
cuentren como tales en la naturaleza: metano, teflón, acetona, plástico, caucho.
3. Dad alguna razón por la que el punto de fusión del cloruro de sodio (compuesto típicamente
iónico cuya masa molar es de 58’5 g/mol) es de más de 808 ºC mientras que el del butano (com-
puesto típicamente covalente) es tan solo de –135ºC
4. La fórmula general de los alcanos de cadena lineal es CnH2n+2. ¿Cuál sería la de los alquenos de
cadena lineal con un solo doble enlace? Rdo. CnH2n
6. Utilizando 4 átomos de carbono, uno de oxígeno y los hidrógenos necesarios, escribid la fór-
mula semidesarrollada de, al menos, 6 compuestos distintos.
8. El teflón es un material muy resistente a las temperaturas elevadas y a la acción de los agentes
químicos. Además es incombustible, muy poco conductor de la electricidad y presenta escasa
adherencia. Todo ello hace que resulte muy útil para recubrir ciertos utensilios de cocina tales
como sartenes y ollas. Químicamente se trata de un polímero cuyo monómero es el tetrafluoreti-
leno. Escribid esquemáticamente la estructura molecular del teflón.
9. En las siguientes tablas se comparan puntos de ebullición de tres hidrocarburos (etano, propano
y butano) y tres alcoholes (metanol, propanol y butanol) de masa molecular muy parecida.
Dad alguna justificación de por qué los puntos de ebullición son tan diferentes.
10. Sin consultar tablas colocar los siguientes hidrocarburos según punto de ebullición decrecien-
te, explicando los criterios utilizados para ello:
a) heptano, b) 3,3-dimetilpentano, c) 2-metilhexano
Rdo. Puntos de ebullición decrecientes: heptano2-metilhexano3,3-dimetilpentano. Disminuye conforme
aumenta el número de radicales (dipolos instantáneos más alejados).
377
9. Introducción a la química del carbono
11. Para obtener bromobenceno se hacen reaccionar 28’5 cm3 de benceno (densidad 0’88 g/cm3)
con bromo en exceso. La reacción química entre ambos se representa mediante la ecuación:
12. Escribid las fórmulas semidesarrolladas de tres de los posibles isómeros del hexano (C6H14)
13. Explicad por qué no existen isómeros cis-trans para el 1-buteno y sí para el 2-buteno
Rdo. En el 2-buteno existen dos radicales metilo que pueden estar en distintas posiciones relativas, mien-
tras que en el 1-buteno sólo hay un radical etilo y tres átomos de hidrógeno de forma que las posibles po-
siciones del etilo son equivalentes dando lugar a un único compuesto.
14. Escribid las fórmulas desarrolladas de los dos isómeros geométricos del ácido butenodioico
15. Escribid la fórmula desarrollada correspondiente a cada uno de los cuatro isómeros distintos
que corresponden al compuesto C4H9Cl y a los cinco isómeros de C3H6BrCl
16. Escribid las fórmulas de dos isómeros cuya formular molecular sea C2H4O2
17. Escribid las fórmulas de dos isómeros cuya formular molecular sea C2H6O
18. Escribid la fórmula de los isómeros que pueden existir como resultado de sustituir dos hidró-
genos del benceno por radicales metilo
19. Quemamos 300 cm3 de metanol (densidad 0’78 g/cm3). Determinad el volumen de oxígeno,
medido en condiciones normales, que habrá sido necesario. ¿Qué masa de agua se obtendrá?
Rdo. Se habrán empleado 246’4 litros de oxígeno y se obtendrán 263’16 gramos de agua
20. La fórmula empírica del acetileno es CH. Determinad su fórmula molecular sabiendo que 6 g
de dicho compuesto, en condiciones normales de presión y temperatura, ocupan un volumen de
5’6 litros). Rdo. C2H2
21. La ingestión de vitamina C, se dice que previene de los catarros. Dicha vitamina tiene una
composición en masa de 40’92% de carbono, 4’58 % de hidrógeno y 54’5 % de oxígeno. Sabien-
do que su masa molecular relativa es de 176, determinad su fórmula molecular.
Rdo. C6H8O6
378
ANEXO1.Cálculo vectorial
Como podéis imaginar, las operaciones habituales de sumar, restar, etc., no pueden hacerse de la
misma forma con magnitudes escalares que con vectoriales. La suma de una masa de 6 kg con
otra de 4 kg siempre dará una masa total de 10 kg. En cambio, la suma de una fuerza de 15 N con
otra de 10 N dependerá de la dirección y sentido de cada una de ellas. Puesto que las magnitudes
vectoriales son muy importantes en la Física –y serán muy utilizadas en este curso- hubo que in-
ventar formas de representarlas, de sumarlas y restarlas, etc., que tuvieran en cuenta además de su
valor numérico, su dirección y sentido. Estas operaciones han sido aceptadas porque conducen a
resultados que concuerdan con nuestra interpretación física de la Naturaleza y se han mostrado
imprescindibles para avanzar en su comprensión. La familiarización con estas magnitudes y con
el modo de operar con ellas es, pues, un requisito necesario para el desarrollo del curso.
La forma que se inventó (hace siglos) para expresar magnitudes vectoriales de manera que fuera
posible operar teniendo en cuenta su dirección y sentido, consistió en utilizar segmentos rectilí-
neos orientados, a los que se llamó vectores, cuya longitud indica el valor numérico (positivo) de
la magnitud o módulo, la recta que contiene al segmento (y todas sus paralelas) la dirección, y la
punta de la flecha que se coloca en uno de los extremos del segmento el sentido (el otro extremo
se llama “origen”). Por convenio, una magnitud vectorial, o un vector, se simboliza con una letra
con una flecha encima (por ejemplo F ) o con negrilla (por ejemplo F ) y el módulo de un vector
con el mismo símbolo entre dos barras verticales (por ejemplo F ) o simplemente mediante una
letra sin flecha arriba (por ejemplo F).
A.1. Analizad los vectores velocidad representados comparando módulo, dirección y sentido.
v1 v2 v3 v4 v5 v6
379
Anexo1. Cálculo vectorial
Considerando que las magnitudes físicas vectoriales, como la fuerza o la velocidad, se conocen
realmente cuando sabemos su valor numérico, su dirección y su sentido, podemos utilizar los
vectores para representarlas de forma que:
Así, por ejemplo, si queremos representar una fuerza de 15 N actuando sobre un cuerpo que se
encuentra sobre un plano horizontal y que se ejerce paralelamente al plano y hacia la derecha,
podemos hacerlo mediante el vector F que se muestra en la figura siguiente:
F
5N
De acuerdo con lo anterior habrá que tener en cuenta que todo vector presenta tres características:
módulo o longitud, dirección y sentido. Para que dos vectores sean distintos basta con que se
diferencien en una sola de esas características.
A.2. Un vehículo circula por la trayectoria representada en la figura. Al pasar por los puntos A,
B y C, el conductor mira el velocímetro y anota 60 km/h, 90 km/h y 120 km/h respectivamente.
Representad mediante los vectores apropiados la velocidad del vehículo en cada posición.
A.4. Una persona afirma que dos fuerzas de 50 N cada una deben ser iguales. Explicad en qué se
equivoca.
Si, por ejemplo, pensamos en dos fuerzas de 50 N cada una actuando sobre un mismo cuerpo
(considerado puntual), no se obtiene el mismo resultado si ambas fuerzas tienen el mismo sentido
que si van en sentido contrario, en el primer caso la fuerza resultante es de 100 N mientras que en
el segundo vale 0. No basta pues que dos fuerzas o dos magnitudes vectoriales cualesquiera ten-
gan el mismo módulo para que se pueda afirmar que son iguales, es necesario que además tengan
380
Anexo 1. Cálculo vectorial
la misma dirección y sentido. En resumen: una magnitud vectorial queda definida por su módulo,
su dirección y su sentido y en las operaciones con este tipo de magnitudes habrá que tener en
cuenta, como veremos, esas tres características.
De la realización de la actividad anterior debe haber quedado claro que un procedimiento general
para dibujar el vector suma de otros dos vectores cualesquiera puede ser:
1º) Poner un vector a continuación del otro sin cambiar en nada a ninguno de los dos. (Ello su-
pone que el extremo de uno, el primero, esté en contacto con el origen del otro, el segundo).
2º) Dibujar el vector que va desde el origen del primero hasta el extremo del segundo. Dicho vec-
tor será el vector suma.
A.6. Aplicad lo aprendido en la actividad anterior para sumar gráficamente los vectores que se
dan a continuación. Finalmente obtened la expresión apropiada para calcular el módulo del vec-
tor suma en los tres primeros casos.
Analizando los dos últimos casos propuestos en la actividad anterior es fácil darse cuenta de que
otro método para dibujar el vector suma de otros dos que tengan distinta dirección, consiste en
disponer primero ambos vectores con un origen común (siempre sin cambiar ninguna de sus ca-
racterísticas) y luego trazar la diagonal del paralelogramo que forman. Por otra parte, en todos los
ejemplos utilizados podemos ver que se cumple la propiedad conmutativa y que da igual en qué
orden se realice la suma.
381
Anexo1. Cálculo vectorial
Como veremos en los primeros temas de física de este curso, existen muchas situaciones de inte-
rés en las que necesitamos restar dos vectores. (Por ejemplo cuando queremos determinar el cam-
bio experimentado en la velocidad con que se mueve un cuerpo). Para hacerlo podemos pensar
que el vector diferencia de otros dos a - b es el vector d que le falta a b para ser igual que a . Es
decir, el vector d será aquél que sumado con el sustraendo (en este caso b ) nos dé el minuendo
(en este caso a ), ya que de a - b = d se deduce que a = d + b . Esto hace que si se sabe sumar
vectores, se sepa también restar pues sólo hay que colocar los vectores a y b (teniendo cuidado
de no cambiar ninguna de sus características) de forma que sea fácil hallar el vector que sumado
al sustraendo nos dé el minuendo.
A.7. Dados los dos vectores de la figura adjunta dibujad el vector diferencia d = a - b . A conti-
nuación haced una propuesta general para restar gráficamente dos vectores cualesquiera deta-
llando los pasos a seguir.
b a b a
La actividad anterior permite comprender que para dibujar el vector resta o diferencia de otros
dos, se pueden seguir los siguientes pasos:
1º) Poner los dos vectores con origen común sin cambiar nada ninguna de sus características.
2º) Dibujar el vector resta mediante una flecha que vaya desde el extremo del sustraendo hasta el
extremo del minuendo. (La punta de la flecha ha de coincidir así con el extremo del minuendo).
3º) Comprobar que, efectivamente, si se suma el vector d al sustraendo se obtiene el minuendo.
A.8. Aplicad lo aprendido en la actividad anterior para restar gráficamente los vectores que se
dan a continuación dibujando en cada caso el vector resta que se pide. Finalmente obtened la
expresión apropiada para calcular el módulo del vector resta en los tres primeros casos.
382
Anexo 1. Cálculo vectorial
Mediante la actividad anterior podemos darnos cuenta de que siempre que un vector se multiplica
por un número, se obtiene otro vector cuyo módulo es igual al del primero multiplicado por el
valor absoluto de ese número, y cuyo sentido es el mismo que el del primero si el número es posi-
tivo pero opuesto al del primero cuando el número es negativo. Análogamente ocurre cuando un
vector se divide por un número (ya que dividir por un número n equivale a multiplicar por 1/n).
A.10. Aplicad las conclusiones anteriores para razonar qué relación guardan los vectores fuer-
zas representados en los cuatro últimos casos de la figura con el vector fuerza del primero.
Comparando el módulo, la dirección y sentido del primer vector con las de los posteriores, pode-
mos ver que, por ejemplo, la relación con el último puede expresarse como: F5 1'5 F1
A.11. Razonad qué podemos hacer para obtener un vector unitario (de módulo igual a 1) que
tenga la misma dirección y sentido que otro vector dado.
De acuerdo con lo anterior, bastará dividir el vector por un número igual al valor de su módulo
para obtener un vector unitario en la misma dirección y sentido.
Para terminar este apartado proponemos un par actividades en las que se manejan algunas de las
operaciones introducidas.
A.12. Dibujad el vector suma de los tres vectores representados en la figura siguiente.
c b
383
Anexo1. Cálculo vectorial
A.13. Dado el vector fuerza F de la figura adjunta, encontrad otros
dos vectores perpendiculares entre sí (y
que estén en los ejes indica-
dos) que sumados nos den el vector F . A continuación suponiendo F
que F = 5 y que el módulo de uno de los componentes valga 4, de-
terminad cuánto valdrá el módulo del otro vector componente.
Mediante las actividades anteriores hemos aprendido a sumar y restar vectores gráficamente, a
determinar el módulo del vector suma y del vector diferencia en algunos casos sencillos, y a mul-
tiplicar (y dividir) un vector por un número. Sería muy útil, no obstante, conocer algún proce-
dimiento general que nos permita determinar el vector suma o resta de otros vectores (dos o
más) de forma que podamos conocer fácilmente todas sus características (módulo, dirección y
sentido) en todos los casos. Esto es lo que nos vamos a plantear a continuación.
Antes de comenzar, conviene reflexionar sobre el hecho de que es muy fácil conocer el vector
suma o resta de otros dos cuando ambos se encuentran en la misma dirección (tengan o no el
mismo sentido). Sería pues muy interesante disponer de un procedimiento tal que cuando se pre-
senta una situación en la que varios vectores no se encuentran en la misma dirección pudiéramos
descomponerlos en otros vectores que sí lo estuvieran y operar con estos últimos.
Anteriormente hemos visto cómo se puede dibujar el vector suma de otros. En cuanto a la deter-
minación de su módulo, una posibilidad sería tener en cuenta que los módulos de los vectores han
de ser directamente proporcionales a sus longitudes. Ello permitiría obtener el módulo del vector
suma comparando su longitud con la de cualquiera de los otros vectores (de módulo conocido).
Sin embargo la exactitud de este procedimiento dependerá del cuidado que hayamos tenido tanto
al dibujar los vectores como al medir su longitud, lo que puede hacer que los resultados obtenidos
resulten diferentes. Cabe plantearse, pues, si existirá alguna forma de representar las magnitudes
vectoriales que facilite las operaciones y permita hallar con precisión todas las características
de los mismos.
Hemos visto que sumar y restar vectores que tengan la misma dirección es fácil y que un vector
puede siempre sustituirse por dos vectores perpendiculares entre sí, cuya suma nos da el vector
inicial (vectores componentes). Si tenemos que sumar o restar vectores, ¿no sería posible, pues,
descomponer cada vector en sus vectores componentes respecto a los mismos ejes o direcciones
perpendiculares, sumar o restar estos vectores componentes en cada uno de los ejes, y, por últi-
mo, volver a “recomponer” el vector resultante?. Mostrar que esto es posible requiere desarrollar
esta idea matemáticamente y después comprobar que los resultados a los que conduce se confir-
man en la realidad.
De acuerdo con
lo anterior los vectores
componentes cartesianos
se podrán expresar también co-
mo ax ax i y como ay ay j y por lo tanto: a = ax i ay j . A las cantidades ax y ay se
las llama componentes escalares cartesianas del vector. Dichas cantidades pueden ser positivas o
negativas (según la situación del vector respecto de los ejes de coordenadas cartesianas).
A.14. Expresad los vectores a y b siguientes en función de sus componentes.
Rdos: a 7i 3 j ; b 3i 2 j
Otra forma que se suele utilizar para expresar un vector es en función de sus componentes escala-
res. Así, para el caso de un vector a en el plano XY se escribiría: a = (ax , ay).
Si analizamos con cuidado los casos representados podemos ver, por ejemplo, que el vector d
tiene sus dos componentes escalares negativas y conocer el valor de cada una de ellas, lo que
conduce a expresar dicho vector como d (5 , 5) . Análogamente, el vector c tan sólo tiene
una componente y esta es positiva, de modo que c (5 , 0) .
En resumen pues, conocemos dos formas de expresar un vector: una, especificando su módulo,
dirección y sentido, por ejemplo, una velocidad de modulo igual a 4 m/s y dirigida verticalmente
385
Anexo1. Cálculo vectorial
y hacia abajo; la otra, dando sus componentes cartesianas (bien en forma de vectores componen-
tes, bien en forma de componentes escalares), por ejemplo, una velocidad v (0 , 4) m/s.
Podemos ahora plantearnos el problema de cómo hemos de proceder en general para que, cono-
cido un vector en una de esas formas, podamos conocerlo en la otra.
Cuando se expresa un vector indicando su módulo, dirección y sentido, lo que
conocemos es su longitud y los ángulos que dicho vector forma con los ejes. En
general se designa como el ángulo que el vector forma con el semieje X+ por
el camino más corto y análogamente por el que forma con el semieje Y+
siempre por el camino más corto. A dichos ángulos se les denomina ángulos
directores (porque sirven para dar la dirección y sentido de un vector).
Para pasar a expresar el vector de la figura anterior (del que conocemos su módulo y los ángulos
directores) en función de sus componentes escalares, basta con tener en cuenta que:
a ay
cos x y que cos con lo que obtenemos: ax a cos y ay a cos
a a
De igual forma, si lo que conociésemos fuesen las componentes ax y ay, podríamos obtener el
valor del módulo y de los cosenos directores. Para ello bastaría con aplicar el teorema de Pitágo-
ras y obtener:
a ax2 ay2
A continuación se pueden obtener los ángulos y a partir de los cosenos correspondientes se-
a ay
gún las expresiones ya conocidas: cos x y cos
a a
Rdos: a 5; b 2; c 10 .
El vector a forma un ángulo de 36’9º con el semieje OX +
y el c de 108'4º con el semieje OX+
386
Anexo 1. Cálculo vectorial
Como ya hemos indicado, una ventaja de expresar analíticamente los vectores es que facilita ope-
raciones como la determinación del vector suma de otros varios sean cuales sean los ángulos que
formen entre ellos, tal y como veremos a continuación.
A.18. Revisad A.14 y dibujad el vector suma de a y b . A continuación expresadlo en componen-
tes y analizad el resultado obtenido.
De acuerdo con los resultados de la actividad anterior, para sumar vectores analíticamente basta
con sumar sus componentes. Como es lógico, de forma análoga se puede proceder para la resta
o para multiplicar un vector por un número (restar sus componentes o multiplicar cada una por
ese número, respectivamente).
F2 = 7 N
387
Anexo1. Cálculo vectorial
Ahora, fijándonos en los ángulos que cada vector forma con los semiejes positivos (ángulos di-
rectores), podemos expresar fácilmente cada uno de los tres vectores de forma analítica, en com-
ponentes cartesianas:
F1 F1 x i F1 y j F1 cos 0º i F1 cos 90º j
F2 F2 x i F2 y j F2 cos 45º i F2 cos135º j
F3 F3 x i F3 y j F3 cos110º i F3 cos 20º j
¿Cómo deberíamos proceder para expresar el vector resultante en módulo, dirección y sentido?
Fres x 9 '82
cos = 0'73 = arc cos 0’73 = 43º
Fres 13'42
388
Anexo 1. Cálculo vectorial
Fresy
cos 0'68; = arc cos 0'68 = 47º
Fres
Así pues:
La
resultante de las tres fuerzas representadas viene expresada por medio del vector:
Fres = 9'82 i 9'15 j N , su módulo vale 13’42 N y el vector se halla situado en el plano XOY,
+ +
formando un ángulo de 43º con Ox y de 47º con Oy
En el caso de objetos que se mueven siguiendo una trayectoria previamente conocida como, por
ejemplo, un coche por una carretera o el movimiento circular de un satélite alrededor de la Tierra,
puede interesarnos expresar los vectores en función de dos nuevos vectores básicos unitarios: uno
tangencial, que designaremos por y que siempre es tangente a la trayectoria y en el sentido
positivo (valores de “e” crecientes), y otro perpendicular, que designaremos por n y que siempre
es perpendicular a la trayectoria y en el sentido escogido como positivo. En el caso de que la tra-
yectoria sea curva, se conviene que el sentido positivo de n sea, precisamente, señalando hacia el
centro de la curva (si es una recta es arbitrario).
En los dos ejemplos siguientes se representa el caso de dos cuerpos que están moviéndose según
una trayectoria curva. El de la izquierda va cada vez más aprisa, mientras que el de la derecha va
cada vez más despacio. En cada uno de los esquemas se ha escogido (arbitrariamente) como sen-
tido positivo de la trayectoria el del movimiento y se han dibujado los vectores unitarios y n ,
junto con el vector v (velocidad) y el vector a (aceleración) en cada caso.
Si nos damos cuenta, el vector aceleración puede ser expresado en los dos casos en función de sus
componentes intrínsecas (aceleración tangencial y aceleración normal) a at an n en donde
las componentes at y an son cantidades escalares.
De acuerdo con los esquemas utilizados el módulo del vector aceleración se puede calcular como
a at2 an2
389
Anexo1. Cálculo vectorial
A.21. Una persona arrastra por el suelo un trineo de 500 kg mediante una cuerda que forma un
ángulo de 30° con la horizontal. Sabiendo que el trineo se desplaza con movimiento rectilíneo y
uniforme y que la fuerza de rozamiento vale 897 N, determinad las fuerzas actuantes sobre el
mismo en componentes intrínsecas.
La fuerza peso ejercida
por la Tierra, la fuerza que hace la cuerda T , la fuerza de rozamiento F r y
la fuerza normal R que ejerce el plano. Estas son pues las fuerzas que hemos de determinar. Para
ello hemos de tener en cuenta que:
R T n
Fr (+)
30º
O
P
Como puede verse se han dibujado los vectores unitarios desplazados a la derecha para no com-
plicar la figura. De acuerdo con el enunciado el móvil se desplazará hacia la derecha (sentido que
hemos escogido como positivo). Si denominamos al ángulo que forma un vector con el vector
unitario por el camino más corto y al que forma con el vector unitario n (también por el ca-
mino más corto), podemos escribir que:
390
Anexo 1. Cálculo vectorial
P= P cos · + P cos · n = P cos 90º· + P cos 180º· n = -5000· n
T = T cos · + T cos · n = T cos 30º· + T cos 60º · n = 0’87 T · + 0’5 T · n
R= R cos · + R cos · n = R cos 90º· + R cos 0º· n = R · n
Fr = Fr cos · + Fr cos · n = Fr cos 180º · + Fr cos 90º · n = -897·
0’87 T - 897 = 0
R + 0’5 T - 5000 = 0
Resolviendo el sistema anterior obtenemos que: T =1030’8 N y R = 4484’6 N.
Así pues, las fuerzas (en newtons) que actúan sobre el trineo en componentes intrínsecas serán:
P = -5000· n ; T = 897· + 515’4· n ; R = 4484’6· n ; Fr = = -897· . También es posible:
P = (0 , -5000) N; T = (897 , 515’4) N; R = (0 , 4484’6) N; Fr = (-897 , 0) N
Conviene tener en cuenta que las componentes anteriores no son cartesianas sino intrínsecas. Una
de las ventajas de trabajar con este tipo de componentes es que pueden utilizarse también en tra-
yectorias no rectilíneas, como vamos a ver a continuación.
a) Dibujad todas las fuerzas que actúan sobre cada uno de los bloques.
b) Expresad cada una de dichas fuerzas en componentes intrínsecas.
c) Obtened la expresión analítica de la fuerza resultante que actúa sobre el sistema formado por
ambos bloques.
Analizando la figura vemos que podemos considerar que existe una sola trayectoria y que está
previamente determinada, siendo independiente de las características del movimiento de cada uno
de los bloques. Es decir, el bloque A descenderá y el B se moverá sobre la mesa, ambos en el
mismo sentido y siguiendo la trayectoria que contiene a la cuerda. De acuerdo pues con lo que
sabemos, será posible abordar el problema escalarmente. Para ello vamos a escoger como sentido
positivo el del movimiento.
391
Anexo1. Cálculo vectorial
En el esquema siguiente hemos dibujado todos los vectores fuerza que intervienen en el proble-
ma. Por comodidad hemos situado los vectores unitarios y n desplazados de los bloques (aun-
que ya sabemos que ambos vectores se sitúan en cada instante o punto de la trayectoria en el cen-
tro de cada bloque). Para contestar la cuestión que se plantea en el enunciado, podemos conside-
rar todo el sistema en su conjunto (bloques y cuerda), expresar cada una de las fuerzas en compo-
nentes intrínsecas y sumar.
(-) O RB
Fr TB n PA = ( PA , 0)
T A = (-TA , 0)
PB
T B = ( TB , 0)
TA
Fr = (-Fr , 0)
R B = ( 0 , R)
PA P B = (0 , -PB)
(+)
En los vectores anteriores se dan las componentes escalares de cada uno ya con el signo corres-
pondiente (según el criterio de signos especificado en la figura). Conviene darse cuenta que, por
ejemplo, los vectores PA y TB tienen sólo componente tangencial y en ambos casos es positiva.
Sumando todos los vectores anteriores obtenemos la expresión de la fuerza resultante sobre el
sistema en componentes intrínsecas:
Fres = (PA – TA + TB – Fr , R – PB)
En los dos primeros casos se comete una equivocación común para ambos y que se da con cierta
frecuencia: Se expresa un vector como un solo número. De acuerdo con lo que hemos estudiado,
la expresión analítica de un vector en función de sus componentes escalares siempre es un con-
junto ordenado de números (llamados componentes del vector) uno de los cuales, al menos, no es
0. En el caso b) además se comete la equivocación de expresar el vector fuerza resultante como
la resta de dos vectores. Es preciso tener en cuenta que el vector fuerza resultante siempre es la
suma de las fuerzas, independientemente de la dirección y sentido que puedan tener dichas fuer-
zas entre sí. En el caso representando en la actividad, aunque las fuerzas tienen sentido contrario
debemos escribir que:
Fres F1 F2
392
Anexo 1. Cálculo vectorial
Naturalmente, debido precisamente a que las dos fuerzas tienen aquí la misma dirección y sentido
contrario, el módulo de la fuerza resultante (suma de esas dos) podrá obtenerse restando al módu-
lo mayor el menor, lo que conduce a Fres = 3 N.
Dado que el módulo de un vector está directamente relacionado con el tamaño (longitud) del
mismo, su valor nunca puede ser un número negativo como se propone en la tercera respuesta.
También hubiera sido posible (si la trayectoria fuese conocida de antemano) escoger un origen y
un sentido positivo (por ejemplo hacia la derecha) y trabajar con las componentes escalares in-
trínsecas de las fuerzas implicadas. En ese caso podríamos escribir:
Fres = (Fres t , Fres n) = (-F1 , 0) + (F2 , 0) = (-4 , 0) + (3 , 0) = (-1 , 0) N o bien directamente:
Fres t = -F1 + F2 = -4 + 3 = -1 N ya que basta la simple observación de la figura para darse cuenta
de que ninguna de las dos fuerzas tiene componente normal.
Hasta aquí nos hemos limitado a manejar vectores en un plano. Hablamos de vectores con dos
componentes. Sin embargo, en la realidad hay situaciones que precisan la utilización de vectores
con más de dos componentes. Éste es el caso, por ejemplo, del movimiento de un objeto en el
espacio (pensemos en un avión). Podemos dar la posición del objeto mediante un vector de posi-
ción r cuyas componentes escalares cartesianas van cambiando con el tiempo. Dicho vector es el
mismo que manejamos anteriormente al que se añade una tercera componente según el eje Z. La
representación gráfica es la siguiente:
Z(m)
z
r x2 y 2 z 2
r
j
i y Y(m)
90º
x
X(m) x2 y 2
393
Anexo1. Cálculo vectorial
El análisis de la figura anterior permite comprender fácilmente (basta aplicar el teorema de Pitá-
goras) que r x 2 y 2 z 2 .
Por otra parte, el vector r se puede expresar en función de sus componentes escalares cartesianas
(que pueden ser positivas o negativas), simplemente como: r = (x , y , z).
También se puede expresar en función de sus vectores componentes como: r = x y z
o bien (lo que es equivalente) en función de los vectores unitarios como: r = x i y j z k
(siempre acompañado de la unidad utilizada).
En cuanto a la dirección del vector, ésta (al igual que ocurría cuando nos limitábamos a represen-
tar los vectores en el plano XY), se expresa mediante los ángulos directores, solo que ahora se
añade un tercer ángulo que se simboliza como (léase gamma) y que corresponde al ángulo exis-
tente entre el vector y el eje Z. En la figura siguiente hemos representado tales ángulos:
Z(m)
z
90º
r
k
90º
y Y(m)
i j
X(m)
x y z
De la figura anterior queda claro que: cos ; cos ; cos
r r r
O lo que es equivalente, que: x r cos ; y r cos ; z r cos
Naturalmente, todo lo que hemos dicho aquí respecto al vector de posición r , es también válido
para cualquier otro vector que se represente en los ejes cartesianos.
394
Anexo 1. Cálculo vectorial
7. PRODUCTOS DE VECTORES
Como vamos a ver a continuación, dos vectores pueden multiplicarse de formas diferentes y con
resultados muy distintos. Para comprender mejor en que consisten estas formas, vale la pena que
comencemos el estudio de cada una considerando un problema concreto.
La realización de la actividad anterior conduce a obtener como coste total 520. Para obtenerlo
hemos tenido que multiplicar los componentes correspondientes de cada vector y sumar los pro-
ductos, lo que en general, puede representarse como:
a • b ( ax , ay , az ) • (bx , by , bz ) axbx ayby azbz
A.25. Calculad el producto escalar a • b , a • c y a • d siendo:
a (5,3,0); b (6,4,1); c (0,0,8); d (5,3,0)
La operación anterior se denomina producto escalar de dos vectores porque lo que se obtiene es
un solo número (un escalar) y no un vector. Conviene darse cuenta que, de acuerdo con la defini-
ción dada, el módulo elevado al cuadrado de cualquier vector se puede considerar ahora como el
2
producto escalar de ese vector por él mismo ya que: a ax2 ay2 az2 a • a
Por otra parte, parece evidente que por el hecho de que tomemos otro sistema de coordenadas
cartesianas (X’, Y’, Z’) para representar un vector cualquiera a , cambiarán sus componentes
(ahora serán: ax' , ay' , az' ) pero su módulo (su tamaño) seguirá siendo el mismo, es decir:
2
En ambos sistemas de referencia se cumplirá que: a • a a a x2 a y2 a x'2 a y'2
Así pues, el producto escalar de un vector por él mismo a • a tiene igual valor sea cual sea el sis-
tema de referencia utilizado. Se dice que es “invariante”. Es fácil demostrar que se trata de una
propiedad general del producto escalar, es decir, que se cumple también para el producto escalar
de dos vectores cualesquiera.
395
Anexo1. Cálculo vectorial
En efecto, si suponemos un vector cualquiera c tal que c a b se cumplirá que:
c • c (a b ) • (a b ) a • a b • b 2 a • b y dado que c • c , a • a , y b • b son invariantes
(por tratarse en cada caso del mismo vector), de acuerdo con la igualdad anterior hemos de con-
cluir que el producto escalar de dos vectores cualesquiera a • b también ha de serlo y, en conse-
cuencia, dará igual el sistema de referencia que escojamos para representar dichos vectores.
La propiedad que acabamos de justificar, permite comprender que el producto escalar de dos vec-
tores cualesquiera se pueda obtener también en función de sus módulos y del ángulo que forman
según la expresión:
a • b a b cos
Para probar esto, dado que el producto escalar es invariante, obtendremos su expresión en un sis-
tema de coordenadas particularmente sencillo, tal y como se propone en la siguiente actividad:
Vamos a tratar ahora otro producto entre vectores, denominado producto vectorial, que también
tiene un gran importancia en el manejo de ciertas magnitudes físicas, como el momento de una
fuerza, la cantidad de movimiento angular, etc. Comenzaremos analizando un ejemplo concreto
en el que podremos ver el interés de esta operación.
Si experimentamos con una puerta es fácil darse cuenta de que el “efecto de giro” o aceleración
angular que experimenta la misma, no sólo depende del valor de la fuerza que hagamos sobre
ella, sino también de otros factores.
396
Anexo 1. Cálculo vectorial
Cabe pensar que en el giro, además del valor de la fuerza ejercida, influyen también la distancia
desde el punto de aplicación de la misma al eje de giro y la dirección en la que actúe, es decir:
= ( F , r , ) siendo F el módulo de la fuerza ejercida, r la distancia de su punto de apli-
cación al eje y el ángulo que forma el vector fuerza con el vector r .
Consideremos el caso de una puerta a la que apliquemos la misma fuerza pero a diferentes distan-
cias del eje de giro. Podemos comprobar que la puerta cierra o abre tanto más fácilmente (la ace-
leración angular es mayor) cuanto mayor sea la distancia r existente entre el punto de aplicación
y el eje de giro y también cuanto mayor sea el valor F de la fuerza aplicada.
No obstante es necesario matizar la apreciación anterior ya que el efecto de giro que se puede
conseguir con fuerzas de igual valor y aplicadas en el mismo punto pero que se ejercen en direc-
ciones distintas, puede ser muy diferente.
397
Anexo1. Cálculo vectorial
Así en el esquema anterior podemos pensar que, a igualdad de los restantes factores, la acelera-
ción angular que se conseguirá con F1 ( = 90º) será máxima, mientras que con F2 será menor y
con F3 ( = 0º ) será nula (también lo sería si valiese 180º). Esta dependencia lleva a pensar
que la aceleración angular dependerá del ángulo mediante la función sen , ya que el valor de
dicha función va aumentando desde 0 (para = 0) hasta su valor máximo 1 (para = 90º), para
luego ir disminuyendo hasta valer 0 de nuevo cuando = 180º.
Se trata de una magnitud vectorial puesto que el giro que provoca (en un sentido o en otro), de-
pende de la dirección de los vectores r y F .
Dado que el giro de la puerta o de cualquier otro objeto sobre el que actúa un momento resultan-
te, tiene lugar
en un eje perpendicular al plano formado por los vectores
r y F , se conviene que
el vector M es un vector perpendicular al plano
formado por r y F y su sentido viene dado por
el del avance de un tornillo que rosca de r a F por el camino más corto cuando se hace coincidir
el origen de ambos vectores (sin cambiarlos).
r
M F
F
r r r
O O
La determinación del vector momento de una fuerza es un caso particular de una operación entre
vectores denominada “producto vectorial”. En general, el producto vectorial de dos vectores cua-
lesquiera a y b se representa como a x b . El resultado de dicha operación es otro vector c que
tiene las siguientes características:
Es perpendicular al plano formado por los vectores a y b
Su sentido coincide con el del avance de un tornillo que girase del primero hacia el segundo
Su módulo viene dado por c a b sen
Al igual que ocurre con el producto escalar, el producto vectorial de dos vectores cualesquiera a
y b también puede obtenerse a partir de las componentes de dichos vectores.
398
Anexo 1. Cálculo vectorial
A.31. Teniendo en cuenta los ángulos que forman entre sí los vectores unitarios cartesianos, cal-
cular los productos vectoriales i x i , i x j etc. y a continuación determinad el vector c = a x b en
la forma: c a xb ( axi ay j az k ) x (bxi by j bz k )
A.34. Calculad un vector unitario que sea perpendicular al plano definido por los vectores con-
currentes: a i j k y b i 2 j 3k .
Hemos de obtener un vector que cumpla dos condiciones: que sea perpendicular al plano formado
por otros dos y que tenga de módulo 1. Para que cumpla la primera, basta con efectuar el produc-
to vectorial de los dos vectores que figuran en el enunciado, c a xb ya que siempre que se rea-
liza este tipo de producto entre dos vectores se obtiene un vector perpendicular al plano en el que
están contenidos ambos. En cuanto a la segunda condición, sólo hay que dividir el vector c por
su propio módulo.
i j k
c a x b 1 1 1 ( 3 2) i (3 1) j (2 1) k 5 i 2 j 3 k
1 2 3
¿Cómo podríamos analizar el resultado para comprobar que el vector obtenido es efectivamente
perpendicular a los otros dos?
Podemos utilizar el producto escalar entre el vector u y los vectores a y b . Como u • a = u · a ·
cos ( es el ángulo que forman u y a ) si u y a son perpendiculares su producto escalar ten-
dría que ser 0 (y análogamente con el vector b).
399
Anexo1. Cálculo vectorial
400
[Link]ÓN Y NOMENCLATURA DE QUÍMICA INORGÁNICA
INTRODUCCION
En la naturaleza existen millones de sustancias y éstas en la mayor parte de los casos se encuentran
más o menos mezcladas unas con otras. Desde muy antiguo los científicos han intentado separar de
las mezclas naturales algunas sustancias que interesaban por un motivo u otro (extracción de minera-
les, obtención de algún principio activo con propiedades curativas a partir de ciertas plantas, etc.). En
otros casos el proceso ha sido distinto y a partir de unas sustancias, mediante las reacciones químicas
apropiadas, se han obtenido otras sustancias nuevas de propiedades diferentes a las que tenían las de
partida.
De una u otra forma, estos procesos de separaciones y de síntesis, se han venido repitiendo a lo largo
del tiempo y han permitido aislar ya varios millones de compuestos químicos. Sin embargo todos
los compuestos existentes, están formados por distintas combinaciones de menos de un centenar de
elementos químicos. Así, el agua pura está formada únicamente por hidrógeno y oxígeno; el butano,
por carbono e hidrógeno; el yeso (deshidratado) por azufre, oxígeno y calcio, etc.
A medida que el número de compuestos aislados (naturales o artificiales) se fue incrementando, los
químicos pronto se vieron en la necesidad de inventar un sistema para poder entenderse y evitar
que un mismo compuesto fuese "bautizado" de formas distintas dependiendo del gusto de cada uno.
Las normas para nombrar y formular compuestos, han sido establecidas por la Unión Internacional
de Química Pura y Aplicada (IUPAC), que son las que fundamentalmente seguiremos aquí. Para
ello resulta especialmente útil el siguiente sistema periódico:
1. TABLA PERIÓDICA
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18
1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª 7ª 8ª
H+ H- He
Li+ Be+2 B-3 C-4 N-3 O-2 F- Ne
Na+ Mg+2 Al+3 Si-4 P-3 S-2 Cl- Ar
K+ Ca+2 Ti V Cr Mn Fe Co Ni Cu Zn+2 Ge-4 As-3 Se-2 Br- Kr
Rb+ Sr+2 Ag+ Cd+2 Sn Sb-3 Te-2 I- Xe
Cs+ Ba+2 Pt Au Hg Pb Bi+3
Los electrones de un átomo están organizados en capas o niveles de energía de forma que el número
de electrones de la última capa coincide con el número de la columna del sistema periódico corto
donde se encuentra cada elemento (casillas sombreadas en amarillo). El hidrógeno también ha sido
401
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
situado en la séptima columna por las razones que se explicarán más adelante. La estructura electró-
nica de los gases nobles consiste en una estructura estable y todos ellos (menos el He) tienen 8 elec-
trones en el último nivel de energía.
A.1. Dad el nombre y memorizad la posición de cada uno de los elementos de que consta la tabla
periódica anterior.
A.2. Predecid, a partir de la columna en donde está situado cada uno, qué iones pueden formar más
fácilmente los siguientes elementos: Li, Mg, O, Cl, Ca.
Sabemos que un elemento es tanto más metálico, cuanto más fácil es arrancarle electrones (menos
energía cuesta). Por el contrario se dice que es más no metálico, cuanto más energía cuesta quitarle
electrones. Los elementos más no metálicos son los que les faltan menos electrones para tener la
misma estructura electrónica que un gas noble (estructura estable). Los más metálicos son los que les
sobran menos electrones para adquirir dicha estructura.
Para entenderse mejor, a veces se habla de "tendencia" de los átomos a ganar y perder electrones,
señalando que los más metálicos son aquellos que más tendencia tienen a perder electrones y vice-
versa.
El carácter no metálico de los elementos en general aumenta hacia la derecha del sistema periódico
y hacia arriba mientras que el carácter más metálico aumenta hacia la izquierda y hacia abajo, así en
la tabla anterior el elemento más no metálico es el flúor y el más metálico el Cs. Esta tendencia se
explica, en parte, porque la energía necesaria para arrancar un electrón exterior a un átomo neutro es
tanto menor cuanto más grande sea el “radio atómico” (más alejado esté el electrón del núcleo) el
cual, en general, aumenta conforme se desciende en una familia y disminuye según nos desplazamos
hacia la derecha en un periodo.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
más no metálico
más metálico
Algunos elementos situados entre los grupos 13 y 16 tienen un carácter intermedio entre metal y no
metal y se denominan semimetales (B, Si, Ge, As, Sb, Te).
Cuando dos átomos diferentes se enlazan, siempre hay uno más metálico que el otro. El número de
electrones sobre los que un átomo gana o pierde dominio, cuando se enlaza con otro, se llama índice
de oxidación (positivo si se pierde dominio, negativo si se gana).
A los átomos que, cuando se enlazan con otro, más fuertemente atraen a los electrones del enlace, se
les denomina más electronegativos y se dice de ellos que tienen más “apetencia” por electrones1
1
Es importante aclarar que estas expresiones no son sino una forma, frecuente, de hablar y que sería absurdo pensar
que los átomos tienen realmente "apetencias" o cosas por el estilo.
402
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Cuando tengamos que escribir la fórmula de un compuesto formado por dos elementos, siempre
escribiremos a la derecha el símbolo del elemento que aparece primero en la serie siguiente:
En la figura anterior, la flecha indica, con alguna excepción, el orden en que va disminuyendo la
electronegativad. En efecto, la electronegatividad va decreciendo, en general, desde el flúor (el más
electronegativo) hasta el cesio (el menos electronegativo) con la excepción del oxígeno que es, en
realidad, más electronegativo que el cloro pero que, por convenio, se pone antes del azufre. Como
puede verse, la figura es un calco del sistema periódico, aunque se ha alterado la posición del hidró-
geno, que en lugar de aparecer en la 1ª columna se encuentra el primero de los elementos correspon-
dientes a la 5ª columna del sistema periódico corto.
A.3. Razonad cuál sería el índice de oxidación que tendrían los elementos de cada grupo de los
elementos representativos (sistema periódico corto) en función de la regla del octeto (índice de oxi-
dación principal).
Los de los grupos 1, 2 y 13 tendrían como índice de oxidación I, II y III ya que han de perder 1, 2 y
3 electrones respectivamente para adquirir estructura electrónica de gas noble. Los del grupo 14,
actuarán con índice de oxidación IV. Finalmente, los de los grupos 15, 16 y 17, tendrían como índi-
ces de oxidación principal, (-III),(- II) y (-I) (negativos todos ellos) ya que esos son precisamente
los electrones que respectivamente han de ganar para completar el octeto. (Resulta más fácil energé-
ticamente que, el cloro, por ejemplo, gane un electrón y adquiera la misma estructura electrónica que
el gas noble Ar, que arrancarle siete para que se quede con la misma estructura que el gas noble Ne).
En el grupo 13 el boro, es un elemento excepcional (semimetal), que por su pequeño tamaño se
comporta como un no metal aceptando 3 electrones por tanto con índice de oxidación (-III).
Si cada elemento químico tuviese un sólo índice de oxidación, la formulación sería más sencilla. Sin
embargo un mismo elemento puede actuar con varios índices de oxidación, dependiendo no sólo del
número de electrones que le falten o le sobren para alcanzar la estructura electrónica de gas noble
(índice de oxidación principal), sino también de otros factores que se irán analizando en cursos
superiores. Pero esto no es un gran inconveniente puesto que para formular correctamente solo he-
mos de memorizar los índices de oxidación que aparecen en la tabla 1 (que corresponden a la ten-
dencia de los elementos a cumplir la regla del octeto). En el caso de los no metales, grupos 13 a 17,
403
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
el índice de oxidación (negativo) corresponde a los compuestos en los que es el elemento más elec-
tronegativo, pero hay que tener en cuenta que también pueden actuar con números de oxidación po-
sitivos, cuando se combina con otro más electronegativo que él. Al igual que en los metales, esto no
es un problema puesto que nos indicarán de alguna forma su índice de oxidación.
3. SUSTANCIAS SIMPLES
Son sustancias formadas por uno o varios átomos de un mismo elemento. Para nombrarlas utiliza-
mos prefijos multiplicadores que indican el número de átomos que forman la molécula. En la tabla
siguiente aparecen los prefijos numerales utilizados para indicar la cantidad de átomos .
Tabla 3. Prefijos numerales
Nombre 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Prefijo mono di tri tetra penta hexa hepta octa enea deca
Nomenclatura de sustancias simples: Se nombra el prefijo multiplicador seguido del nombre del
elemento.
Ejemplo: N2= Dinitrógeno.
Formulación de las sustancias simples: Se escribe el símbolo del elemento seguido del número
como subíndice que indica el prefijo.
Ejemplo: Trioxígeno = O3 (también denominado ozono).
1 2 13 14 15 16 17
1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª 7ª
I II III -IV -III -II -I
Nomenclatura de las sales binarias: El nombre del no metal acabado en uro, seguido del nombre
del metal, con indicación del índice de oxidación de este último en números romanos y entre parén-
tesis (sólo en el caso de que tenga más de uno).
Ejemplo: FeCl3 Cloruro de hierro(III).
404
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Veamos un ejemplo: En el Fe2S3, el azufre tiene índice de oxidación -II y como hay 3 átomos de
azufre, interpretamos que se han ganado 6 electrones que deberán provenir de los átomos de hierro.
Para saber el índice de oxidación del hierro basta ahora con dividir estos 6 electrones entre los dos
átomos de hierro de la fórmula, lo que nos lleva a concluir que cada átomo de hierro pierde 3 elec-
trones y que el índice de oxidación del hierro es, por tanto, III (positivo).
Formulación de las sales binarias: Basta con escribir los símbolos de los elementos uno a conti-
nuación del otro, colocando siempre el menos electronegativo (el metal) a la izquierda. A continua-
ción se procede a intercambiar sus índices de oxidación respectivos, colocándolos en forma de sub-
índices. En caso de ser posible se simplifica dividiendo por un número entero.
Conviene darse cuenta de que en el cloruro de calcio, cada átomo de calcio pierde dos electrones,
mientras que cada cloro solo puede ganar uno, por eso necesitamos que haya el doble de átomos de
cloro que de calcio. Así pues, en el cloruro de calcio, por cada ion Ca2+ hay 2 iones Cl-, de este modo
el compuesto es eléctricamente neutro.
Nomenclatura de las sales binarias: Se escribe el prefijo multiplicador del no metal (subíndice del
elemento que aparece a la derecha), a continuación la raíz del nombre del no metal terminado en
"uro", la palabra "de", y el prefijo multiplicador del metal (subíndice del elemento que aparece
a la izquierda) seguido del nombre del metal.
Formulación de las sales binarias: Escribimos el símbolo del metal con el subíndice indicado por
su prefijo multiplicador y después el símbolo del no metal con su subíndice correspondiente (en caso
de que sea distinto de 1).
405
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores
AgF
Ni2S3
Ba3N2
A continuación trataremos acerca de los compuestos que se forman cuando se combinan dos ele-
mentos no metálicos. Seguiremos considerando que ninguno de los dos sea el hidrógeno ni el oxí-
geno. En este caso, el enlace no puede justificarse, como antes, mediante el intercambio de electro-
nes (enlace iónico) ya que ambos elementos necesitan ganar electrones para adquirir la misma es-
tructura electrónica que el gas noble más próximo. Lo que ocurre es una "compartición" de electro-
nes (enlace covalente).
Las reglas en cuanto a nombrar y formular estos compuestos, siguen siendo las mismas que
anteriormente, solo que en lugar de referirnos a metal y no metal, como ambos son no metales, ha-
blaremos de menos electronegativo y más electronegativo (respectivamente). Además, ahora se
comparten electrones pero, debido a la diferencia de electronegatividad, esta compartición no es por
igual y hablamos de que el más electronegativo gana dominio sobre los electrones del enlace mien-
tras que el menos electronegativo pierde dominio sobre esos mismos electrones, aunque se trate de
una ganancia y pérdida de dominio parciales.
El átomo más electronegativo es el que se escribe más a la derecha (consultar figura 1) y actúa con
número de oxidación negativo (el correspondiente a su posición en la tabla periódica), en cambio,
para el átomo menos electronegativo que aparece a la izquierda, hay que calcular su número de oxi-
dación a partir de la fórmula e indicarlo al nombrar el compuesto, de forma similar a como se hacía
en el apartado anterior.
Ejemplo: PCl3. Ambos comparten electrones hasta completar el octeto. El P (grupo 15 del sistema
periódico) ha de ganar tres electrones mientras que el cloro (grupo 17) ha de ganar un solo electrón.
Por tanto, hacen falta tres cloros por cada átomo de fósforo, formándose los tres enlaces covalentes
simples que se indican en el diagrama de Lewis siguiente:
406
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Como vemos se comparten tres pares de electrones. Sin embargo, dado que el
cloro es más electronegativo, en una primera aproximación, podemos pensar que
tira de ellos con más fuerza y están más cerca del cloro que del fósforo, es decir, el
P pierde dominio (parcial) sobre tres electrones y cada uno de los tres Cl gana
dominio (parcial) sobre un electrón. Como solo hay un átomo de fosforo, está claro que su índice de
oxidación es aquí III (positivo) y el compuesto deberá nombrase como: Cloruro de fósforo(III).
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores
PI5
Si3P4
NF3
Dado que el átomo de hidrógeno sólo tiene un electrón, en sus combinaciones puede cederlo, com-
partirlo o ganar otro, para adquirir la estructura electrónica del He, por lo que su índice de oxidación
siempre será I o -I. Para formular los compuestos binarios del hidrógeno hay que situar este a la
izquierda o a la derecha según actúe como metal (perdiendo dominio sobre su único electrón) o no
metal (ganando dominio sobre un electrón del otro átomo). Esta es la razón por lo que en el sistema
periódico figura a la vez en el grupo 1 o en el grupo 17 (puesto que, en algunos casos, actúa como
alcalino o como halógeno).
La combinación del H con los elementos de las dos primeras columnas del sistema periódico forma
los hidruros salinos. En estos casos la diferencia de electronegatividad es grande y a favor del hidró-
geno, por lo que en estos compuestos el índice de oxidación del H siempre será –I y el metal actuará
con el que le corresponda. Se denominan "Hidruros". Lo mismo sucede con algunos metales de los
grupos 13 y 14.
1 2 13 14 17
1a 2a 3a 4ª H
I II III II y IV -I
Con prefijos multiplicadores: Se escribe el prefijo que indica la cantidad de hidrógenos seguido de
las palabras hidruro de, y finalmente el nombre del metal.
407
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Con número de oxidación: Se escribe el símbolo del metal seguido del hidrógeno y se coloca, como
subíndice del hidrógeno, el número (en valor absoluto) que indica el índice de oxidación del metal
(sólo si es distinto de 1).
Ejemplo: Hidruro de hierro(III) = FeH3
Con prefijos multiplicadores: Se coloca el símbolo del metal y después el del hidrógeno con el sub-
índice correspondiente al prefijo del hidrógeno.
Ejemplo: Tetrahidruro de plomo = PbH4
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multipladores
CoH3
BeH2
CuH2
6.2. Combinaciones binarias del hidrógeno con no metales de los grupos 16 y 17.
Las combinaciones del H con los no metales del grupo 17 se denominan "Haluros de hidrógeno" y
las combinaciones del H con los no metales del grupo 16 se llaman “Anfigenuros de hidrogeno”..
Cuando ambas se disuelven en agua forman disoluciones acuosas ácidas y entonces se denominan
"Hidrácidos".
Tanto el hidrógeno como el no metal, tienen "apetencia" por los electrones, por lo que los enlaces en
estos compuestos serán, fundamentalmente, covalentes (compartirán electrones).Como el no metal
que acompaña el H es más electronegativo que él, se forman enlaces covalentes polares, y en conse-
cuencia, el H actúa con índice de oxidación I, mientras el no metal, actúa con el índice de oxidación
principal (negativo) "tratando" de adquirir la configuración electrónica del gas noble más cercano.
1 16 17
H 6ª 7ª
I -II -I
Nomenclatura de los haluros de hidrógeno: Se indica el nombre del no metal acabado en uro se-
guido de la expresión: de hidrógeno.
Ejemplo: Sulfuro de hidrógeno = H2S. Al S le faltan dos electrones para completar su octeto, por lo
que, por cada S, deberá haber dos H. El resultado es equivalente a escribir HS y a continuación in-
tercambiar los respectivos índices de oxidación (con lo que queda H2S).
408
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura de los hidrácidos: Se escribe la palabra ácido seguida del nombre del no metal aca-
bado en hídrico.
Explicación: El no metal debe ganar electrones (uno o dos, según sea del grupo 17 o del grupo 16
respectivamente), mientras el hidrógeno tiene un único electrón y le falta otro para adquirir
estructura electrónica estable de gas noble. Esto hace que se unan mediante un enlace covalente. Así,
en el caso del H2S, por ejemplo, el átomo de S (sexta columna) le faltan dos electrones, por lo que
compartirá dos de los electrones de valencia con otros tantos átomos de hidrógeno, según el
esquema siguiente:
....
S ..H
H ..
En el compuesto anterior, cada hidrógeno pierde dominio sobre su único electrón, mientras que el
azufre gana dominio sobre dos electrones (uno de cada hidrógeno). Insistimos en que se trata de una
ganancia y pérdida de dominio parciales, ya que los electrones se comparten sin llegar a transferirse,
pero se puede decir que están más próximos al S (que tira de ellos con más fuerza al ser más
electronegativo).
Ejemplo: Ácido bromhídrico. Primero se escribe la fórmula del haluro de hidrógeno del cual provie-
ne el hidrácido, en este caso bromuro de hidrógeno (HBr). Detrás de la fórmula se coloca entre pa-
réntesis "ac" que quiere decir acuoso (o en disolución con agua). La fórmula del ácido bromhídrico
es: HBr(ac).
6.3. Combinaciones binarias del hidrógeno con no metales de los grupos 13, 14 y 15
Como ocurría con los elementos de las columnas 6a y 7a, tanto el hidrógeno como el otro elemento
tienen "apetencia" por los electrones, pero en este caso el hidrógeno es más electronegativo que los
no metales y por ello actuará con número de oxidación negativo (-I), mientras que el no metal actua-
409
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
rá con número de oxidación positivo "tendiendo" a adquirir la configuración electrónica del gas no-
ble más cercano.
13 14 15 17
3a 4a 5a H
III IV III -I
Nomenclatura de los compuestos de los elementos de los grupos 13, 14 y 15 con el hidrógeno:
Se indica la palabra hidruro seguida de de y finalmente se añade el nombre del no metal.
Ejemplos: BH3 (Hidruro de boro); SiH4 (Hidruro de silicio); SbH3 (Hidruro de antimonio)
Explicación: El no metal debe ganar electrones (cuatro o tres, según sea del grupo 14 o 15 respecti-
vamente), el hidrógeno también necesita un electrón para adquirir configuración electrónica de gas
noble. Como ambos elementos tienen tendencia a ganar electrones se unen compartiendo electrones
(formando enlaces covalentes).
En el caso del SiH4, como el silicio está en la 4ª columna tiene cuatro electrones de valencia que ten-
drá que compartir con cuatro hidrógenos, según la primera figura del esquema de Lewis siguiente:
El caso del boro es excepcional, como se muestra en la segunda figura anterior, ya que pertenece al
grupo 13 y por lo tanto sólo tiene 3 electrones en la última capa, por ello sólo puede compartir estos
tres electrones con otros tres hidrógenos formando tres enlaces covalentes. El boro en este compues-
to no alcanza la configuración electrónica de gas noble (necesitaría compartir 5 electrones).
Algunos de estos compuestos reciben nombres especiales, que han de conocerse porque se utilizan
frecuentemente. En la tabla siguiente se muestran los más comunes:
410
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Formulación de los compuestos de los elementos de los grupos 13, 14 y 15 con el hidrógeno.
En primer lugar se coloca el símbolo del no metal, a continuación el del hidrógeno y se intercambian
los números de oxidación colocando como subíndice del hidrógeno el número de oxidación principal
del no metal.
A continuación veremos los casos en los que el oxígeno se combina con otro elemento, distinguien-
do entre tres situaciones diferentes:
1ª) El oxígeno se combina con número de oxidación (-II) con cualquier elemento que no pertenezca
al grupo 17 de la tabla periódica (halógenos). Los compuestos formados se llaman: óxidos.
2ª) Se combina, también con número de oxidación (-II), con cualquier elemento del grupo 17. Los
compuestos formados se llaman: haluros de oxígeno.
3ª) Se combina con metales de los grupos 1 y 2, hidrogeno (H), cobre (Cu) o zinc (Zn) en forma de
ión peróxido ( ) con número de oxidación (-I).
A continuación nos detendremos en analizar cada una de las tres situaciones anteriores:
7.1. Óxidos
En estos compuestos, el oxígeno (que es muy no metálico y muy electronegativo) siempre actúa con
índice de oxidación -II, "tratando" de ganar los 2 electrones que le faltan para adquirir configuración
electrónica estable de gas noble. El otro elemento en cambio, si es metal perderá electrones y si es no
metal, compartirá electrones (formando enlaces covalentes polares).
1 2 13 14 15 16
1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª O
I II III variable variable variable -II
Ejemplos: CuO = Óxido de cobre(II); Al2O3 = Óxido de aluminio; SO2 = Óxido de azufre(IV)
411
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
¿Cómo determinar el número de oxidación del elemento que se combina con el oxígeno?
El número de oxidación del oxígeno es -II, cada átomo de oxígeno, por ser más electronegativo,
tiende a ganar dos electrones. Por ello, multiplicando el número de oxígenos por (-2) obtendremos
los electrones sobre los que el oxígeno gana dominio. Como ya sabemos, dicho número ha de coin-
cidir con los electrones sobre los cuales pierde dominio el otro elemento enlazado con el oxígeno.
Dividiendo este valor en positivo para el número de átomos obtendremos su número de oxidación.
En la fórmula anterior cada átomo de oxígeno gana dominio sobre 2 electrones. Como hay dos áto-
mos de oxígeno, se gana dominio sobre un total de 4 electrones. Por tanto, el átomo de azufre ha
perdido dominio sobre 4 de sus electrones de valencia y su índice de oxidación será IV (aunque,
como ya sabemos, al tratarse de un no metal, no hay transferencia de electrones sino compartición)
Con prefijos multiplicadores: Se escribe el prefijo que indica la cantidad de oxígenos seguido de las
palabras óxido de, y luego se escribe el prefijo correspondiente a la cantidad de átomos del otro
elemento seguido del nombre de ese otro elemento.
Explicación: En el primer ejemplo anterior, el K tiene que perder un electrón para conseguir una
estructura más estable, mientras que el O debe ganar dos. Por tanto, la fórmula empírica del com-
puesto será K2O, indicando que, por cada dos iones K+ hay un O2- de forma que el compuesto es
neutro. Siguiendo las indicaciones habríamos escrito K2O.
En el caso del óxido de azufre, como el azufre también es un no metal como el oxígeno, la explica-
ción es diferente, porque se forma una molécula con enlaces covalentes por compartición de electro-
nes, pero la regla práctica para la formulación del óxido es igualmente válida. Siguiendo las indica-
ciones habríamos escrito S2O6 y luego simplificando, obtendríamos SO3.
¿Cómo se puede justificar que un mismo no metal forme óxidos con diferentes números de
oxidación, por ejemplo, el caso del azufre con los óxidos: SO, SO2 y SO3?
Con prefijos multiplicadores: Se escribe el símbolo del elemento con un subíndice correspondiente a
su prefijo y seguidamente el símbolo del oxígeno con el subíndice correspondiente a su prefijo.
A.19. Formulad: a) Óxido de litio, b) Óxido de vanadio(V), c) Óxido de bismuto, d) Dióxido de titanio
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores
K2O
Cr2O3
NO2
De igual forma que en el caso de los óxidos de azufre justificamos la variabilidad de los índices de
oxidación de los no metales en algunos óxidos, se puede explicar los diferentes haluros de oxigeno
mediante estructuras de Lewis como las que se muestran a continuación, en las que se proponen
enlaces covalentes sencillos normales y enlaces covalentes sencillos dativos.
A.21. Explicar, mediante una estructura de Lewis como podría ser la molécula de dibromuro de
pentaoxigeno.
413
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Los ejemplos expuestos constituyen tan solo una forma sencilla de comprender que un mismo ele-
mento pueda actuar con distintos índices de oxidación. En modo alguno pretenden informar sobre la
forma en que se hallan dispuestos los átomos, ni tampoco ser la única explicación a la diversidad de
índices de oxidación con que unos elementos pueden actuar en sus combinaciones con otros.
7.3. Peróxidos
Explicación: Los dos oxígenos tienen que ganar dos electrones para conseguir formar el ión peróxi-
do ( ), cada sodio (Na) tiene que perder solo un electrón para conseguir una estructura más esta-
ble, por tanto se formaran dos iones Na+ por cada ión peróxido ( ) y por eso, la fórmula empírica
del compuesto será Na2O2.
En el caso del berilio, como este tiene tendencia a perder dos electrones, estos serán los mismos que
aceptaran los oxígenos para formar el ión peróxido. Por tanto, por cada ión Be2+ se formará un ión
peróxido ( ) y por eso la fórmula empírica será BeO2.
Insistimos que, en el caso de los peróxidos, jamás se modifica el subíndice de O. El ión peróxido
( ), actúa como un todo. Por eso no se puede simplificar Na2O2 a NaO.
414
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Los óxidos y los peróxidos son combinaciones binarias de oxigeno con otro elemento y existen al-
gunos elementos que forman tanto óxidos como peróxidos. Este hecho podría provocar confusiones
puesto que al ver una fórmula de un compuesto podríamos confundir un óxido con un peróxido o
viceversa. Por ejemplo en el caso del berilio se conoce un óxido y un peróxido ¿Cómo podríamos
diferenciar a partir de la fórmula si se trata de un óxido o un peróxido de berilio?
A.24. Explicad detalladamente como podríais determinar, sin lugar a dudas, si un compuesto es un
óxido o un peróxido
Los correspondientes a metales con número de oxidación (I) con los que no habrá ningún tipo de
duda para identificarlos puesto que tienen como fórmula M2O2 ya que el 2 del oxigeno no se puede
simplificar como sí ocurre en los óxidos.
Los correspondientes a metales con números de oxidación (II) que tienen fórmula general MO2.
En este caso, deberemos de comprobar si se trata de elementos que no puedan presentar número de
oxidación (IV) en cuyo caso se trataría de un óxido. Por ejemplo los alcalinotérreos (Be, Mg, Ca, Sr,
Ba), el cobre (Cu solo puede tener número de oxidación I o II) y el zinc (solo forma compuestos con
número de oxidación II). Si se trata de los elementos anteriores, con fórmula MO2, serán peróxidos.
A.25. De los siguientes compuestos de oxígeno, identificad si se trata de óxidos o peróxidos y nom-
bradlos según la nomenclatura con número de oxidación:
Fórmula Nomenclatura con número de oxidación Fórmula Nomenclatura con número de oxidación
CaO ZnO
Li2O2 TiO2
Li2O Cu2O2
BaO2 CuO
ZnO2 Cu2O
Como recapitulación de todo lo que se ha tratado hasta aquí, se proponen dos actividades:
A.26. Formulad los siguientes compuestos: cloruro de litio, óxido de zinc, metano, sulfuro de
hierro(III), bromuro de mercurio(II), yoduro de plomo(II), ácido bromhídrico, trióxido de azufre,
dióxido de carbono, sulfuro de zinc, tricloruro de fósforo, sulfuro de hidrógeno, dicloruro de
heptaoxígeno, tetrayoduro de plomo, fluoruro de hidrógeno, nitruro de magnesio, hidruro de
cromo(II), amoníaco, peróxido de bario, estibano, pentaóxido de divanadio.
415
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores Nombre tradicional
Cu2O
O3Cl2
P2O3
SnCl2
NO2
MnO2
O5Br2
FeS
H2O2
CuH2
HBr
CaO2
PH3
HCl(aq)
H2Se
I2
ZnS
B2O3
Hasta aquí, hemos aprendido a formular compuestos binarios (algunas sales binarias, hidrácidos,
Hidruros, óxidos, haluros de oxígeno y peróxidos). En la segunda parte, que ahora comienza, abor-
daremos la formulación de compuestos con tres o más elementos como son los hidróxidos, los áci-
dos que contienen oxígeno (oxoácidos) y las sales que contienen oxigeno (oxosales).
-
8. COMBINACIÓN ENTRE UN METAL Y EL GRUPO OH (HIDROXIDOS)
-
Se trata de compuestos iónicos en los que el ion negativo o anión es el OH y el ion positivo o catión
corresponde a un metal. En estos compuestos, el índice de oxidación del grupo hidróxido será
siempre negativo y valdrá (–I), mientras que el del metal será positivo. El número de iones OH-
tendrá que ser el necesario para compensar la carga positiva del metal.
-
El anión OH se puede justificar mediante la siguiente estructura de puntos:
En la estructura anterior, vemos que el átomo de oxígeno ha ganado un electrón, lo
que hace que la agrupación (ion hidróxido) tenga una carga negativa.
416
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Con prefijos multiplicadores: Se escribe el prefijo numeral que indica la cantidad de iones hidróxido
y luego las palabras hidróxido de y el nombre del metal.
Ejemplos: Pt(OH)4 = Tetrahidróxido de platino; Sr(OH)2 = Dihidróxido de estroncio
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores
Ca(OH)2
Ag(OH)
Hg(OH)2
Las propiedades de los ácidos, se deben a que en disolución acuosa ceden iones H+ (hidrógeno(1+)).
Son compuestos cuyas moléculas contienen átomos de H, unidos a O, que pueden ser fácilmente
arrancados o sustituidos (sin su electrón, es decir, como H+). Así pues, en los oxoácidos. El H siem-
pre actúa con índice de oxidación I y el oxígeno, por supuesto, con (–II).
Anteriormente vimos un tipo de ácidos (los hidrácidos) de fórmula general HaX(ac). Aquí trataremos
la formulación de otro tipo de ácidos, caracterizados por contener átomos de oxígeno en sus molécu-
las. Se trata de los oxoácidos, cuya expresión general es HaXbOc en donde X normalmente es un no
metal (aunque a veces puede ser un metal de transición como Mn, Cr, etc.).
En los oxoácidos, el oxígeno es el elemento más electronegativo de forma que cada átomo de O
tiende a ganar dominio sobre dos electrones, por lo que su número de oxidación es (-II), mientras
que el hidrógeno comparte su electrón perdiendo dominio sobre el mismo, el otro elemento (X) tam-
bién comparte sus electrones perdiendo dominio, es decir, actúa con número de oxidación positivo.
Como la molécula de oxoácido es neutra, al final la cantidad de electrones sobre los que gana domi-
nio el oxígeno debe coincidir con los electrones sobre los que pierden dominio el hidrógeno y el otro
elemento (X). Como siempre, la suma algebraica de ganancia de dominio total (dada por un número
negativo) y las pérdidas de dominio (dadas por números positivos) ha de dar 0.
417
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Ejemplo: Determina el número de oxidación del azufre en los dos oxoácidos: H2SO3 y H2SO4.
S(IV) S(VI)
Como podemos ver en ambas expresiones, la suma de ganancia de dominio (en azul) y pérdida de
dominio (en rojo) da 0, lo cual es lógico ya que los electrones sobre los que el oxígeno gana domi-
nio son justamente los electrones sobre los que el H y el S pierden dominio2.
La mayor parte de ellos contienen un sólo átomo de H en cada molécula. En general su expresión es
del tipo: HXOc teniendo que determinar el subíndice c.
Nomenclatura:
Tradicional: Dado que en este grupo de elementos son posibles varios índices de oxidación (I, III,
V, VII), se utilizan los prefijos y sufijos del recuadro siguiente para distinguir a cuál de ellos nos
estamos refiriendo:
Ejemplos: Nombrad el compuesto HClO3. Dado que hay tres átomos de O, se gana dominio sobre
un total de 6 electrones y, por tanto, entre el H y el Cl han de perder dominio también sobre 6 elec-
trones, como el H sólo tiene un electrón, nos queda que el Cl ha de perder dominio sobre 5, es decir,
que en este caso actúa con índice de oxidación V (el tercero de los cuatro considerados), por lo que
será: ácido clórico. Si nos hubiesen pedido nombrar a HClO4, mediante los mismos razonamientos
se llega a comprobar que, en este caso, el índice de oxidación con que actúa el cloro es VII (el cuarto
de los considerados) y, por tanto, se trata del ácido perclórico.
Estos mismos razonamientos, utilizados para la nomenclatura de los oxoácidos del cloro, pueden
aplicarse a los oxoácidos con el Br y con el I. Así, el HBrO es el ácido hipobromoso y el HIO2 el
ácido yodoso.
A.30. Explicad, mediante una estructura de Lewis, como podría ser la molécula de ácido hipoyodoso.
2
Atención: No confundir estos superíndices coloreados con cargas eléctricas reales (en las que el signo matemático
va siempre después del número). Insistimos en que, en casos como estos, se trata de ganancias y pérdidas de dominio
"parciales" donde los electrones de enlace se comparten en distinto grado.
418
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Con prefijos multiplicadores: Se pone, sin espacios de separación la palabra hidrógeno, seguida
entre paréntesis del prefijo que indica la cantidad de oxígenos, la palabra oxido y finalmente la raíz
del otro elemento (X) terminada en ato.
Formulación:
Tradicional: Se deben memorizar las fórmulas (en este caso HXOc, donde c = sin subíndice,2,3,4) o
bien los posibles números de oxidación del átomo X central (I, III, V, VII).
Ejemplo: dad la fórmula del ácido perclórico. Al decirnos perclórico, hemos de pensar en el cuarto
índice de oxidación para el Cl, es decir, VII. A continuación escribir HClO y finalmente, añadir el
número de O necesario para que la molécula cumpla la condición de que el número de electrones
sobre los que se pierde dominio sea el mismo que sobre los que se gana, es decir: HClO4. De este
modo, el oxígeno gana dominio sobre 8 electrones (7 del cloro y 1 del hidrógeno).
Estos mismos razonamientos son válidos para el Br y el I. Así, el ácido yódico nos hace pensar en el
tercer índice de oxidación, es decir, el de número de oxidación V. Escribimos HIO y a continuación
razonamos que debe haber un total de tres oxígenos para que el número de electrones sobre los que
se pierde dominio (5 por parte del I y 1 por parte del H) sea el mismo que sobre los que se gana. Por
tanto: HIO3.
Con prefijos multiplicadores: Basta con escribir en primer lugar HXO y a continuación el subíndice
correspondiente al oxígeno, de acuerdo con el prefijo que acompañe a la palabra oxido.
Ejemplo: Hidrógeno(tetraoxidoyodato). Escribimos HIO y luego, como el prefijo delante de oxido
es tetra, optamos por colocar un 4 como subíndice del oxígeno y nos queda: HIO4.
Nomenclatura y formulación
Tradicional: Dado que en este grupo de elementos son posibles dos índices de oxidación(IV y VI),
se utilizan los sufijos del recuadro siguiente para distinguir a cuál de ellos nos estamos refiriendo:
…OSO para el 1º
…ICO para el 2º
Ejemplos: se siguen los mismos criterios que antes, sólo que teniendo en cuenta que ahora, de entra-
da, hay que poner dos átomos de H. Así si nos dicen, por ejemplo, que formulemos el ácido sulfúri-
co, hemos de pensar en que el S actúa con un índice de oxidación de VI, a continuación escribir
H2SO y finalmente, pensar cuántos átomos de oxígeno ha de haber para que el número de electrones
sobre los que se pierde dominio (en este caso 8: dos de los H y seis del S) coincida con el número de
electrones sobre los que se gana dominio, lo que conduce a poner 4 átomos de oxígeno (cada O gana
dominio sobre 2 electrones) y escribir finalmente: H2SO4 para la molécula de ácido sulfúrico.
419
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
A.31. Explicad, mediante una estructura de Lewis, como podría ser la molécula de ácido selenioso.
En cambio, si nos piden que nombremos el siguiente compuesto: H2SO3. Siguiendo las indicaciones
anteriores, es fácil averiguar ahora que el índice de oxidación del S es de IV, con lo que, de acuerdo
con el cuadro anterior, le corresponde el primer sufijo y habrá que nombrarlo como ácido sulfuroso.
Con prefijos multiplicadores, también seguiremos los mismos criterios que anteriormente (solo que
teniendo en cuenta que ahora hay dos H).
Ejemplos: H2SO4 será Dihidrógeno(tetraoxidosulfato), Dihidrógeno(trioxidoseleniato) = H2SeO3
Los oxoácidos más importantes de esta familia son los del nitrógeno. Su fórmula general viene dada
por HNOc donde los índices de oxidación más frecuentes del nitrógeno son (III y V).
Nomenclatura y formulación
Tradicional: Dado que en este grupo de elementos son posibles dos índices de oxidación (III y V),
se utilizan los sufijos “oso” e “ico” respectivamente, de igual forma que en los oxoácidos del grupo
16.
Para formular se siguen los mismos criterios que antes, sólo que teniendo en cuenta que ahora de
entrada hay que colocar sólo un átomo de H en la molécula.
Así si nos dicen que formulemos el ácido nítrico, hemos de pensar en que el N actúa con un índice
de oxidación de V, a continuación escribir HNO y finalmente, pensar cuántos átomos de oxígeno ha
de haber para que el número de electrones sobre los que se pierde dominio (en este caso 6: uno del H
y 5 del N) coincida con el número de electrones sobre los que se gana dominio, lo que conduce a
poner 3 átomos de oxígeno (cada O gana dominio sobre 2 electrones) y escribir finalmente HNO3
para la molécula de ácido nítrico.
Nombrad: HNO2. Siguiendo las mismas indicaciones que en apartados anteriores, es fácil averiguar
ahora que el índice de oxidación del N es (III), con lo que habrá que nombrarlo como ácido nitroso.
A.32. Explicar, mediante una estructura de Lewis, como podría ser la molécula de ácido nitroso.
420
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
A continuación estudiaremos los oxoácidos más importantes del fósforo y del arsénico. Su fórmula
general viene dada por H3POc donde los índices de oxidación más frecuentes vuelven a ser (III y V).
Nomenclatura y formulación
Tradicional: Dado que en este grupo de elementos son posibles dos índices de oxidación (III y V),
se utilizan los sufijos “oso” y “ico” respectivamente.
Para formular se siguen los mismos criterios que antes, sólo que teniendo en cuenta que ahora de
entrada hay que colocar tres átomos de H en la molécula.
A.33. Explicar, mediante estructuras de Lewis, como podrían ser las moléculas de ácido fosforoso y
de ácido arsénico.
El carbono puede formar parte de infinidad de oxoácidos, pero casi todos ellos son compuestos or-
gánicos y no los vamos a tratar aquí (los veremos en el anexo 3 de formulación y nomenclatura de
química orgánica). En química inorgánica, el más importante es el ácido carbónico, en donde el C
actúa con índice de oxidación IV y la molécula contiene 2 átomos de H.
Nomenclatura y formulación
Tradicional: se siguen los mismos criterios que antes, pero teniendo en cuenta que ahora de entrada
hay que colocar 2 átomos de H en la molécula. También hay que tener en cuenta que en nomenclatu-
ra tradicional para aquellos casos en los que, como este, solo hay un oxoácido, se utiliza para nom-
brarlo el sufijo “ico” sin ningún prefijo.
Para formular, pues, el ácido carbónico, hay que escribir inicialmente H2CO y después, teniendo en
cuenta el índice de oxidación del carbono (IV) y el del hidrógeno (I), seguir el razonamiento habitual
y concluir que debe haber 3 átomos de oxígeno y, por tanto, la fórmula buscada es: H2CO3.
Si el proceso hubiese sido el contrario y nos hubiesen preguntado el nombre a partir de la fórmula, la
respuesta es inmediata ya que, como hemos dicho, al actuar aquí el carbono con solo un índice de
oxidación, solo se utiliza el sufijo “ico” y, por tanto, se trata de ácido carbónico.
También el silicio forma oxoácidos de los que estudiaremos los más importantes: el ácido metasilí-
cico, de fórmula igual a la del ácido carbónico H2SiO3 y el ácido silícico de formula H4SiO4. En
ambos compuestos el índice de oxidación del silicio es IV por lo que se utiliza para diferenciarlos en
421
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
nomenclatura tradicional, el prefijo "meta" para el oxoácido con menor cantidad de hidrógenos.
A.34. Explicad, mediante estructuras de Lewis, como podrían ser las moléculas de ácido carbónico
y de ácido silícico.
Existen ciertos oxoácidos en donde X es un metal de transición. Algunos de los más importantes
son: ácido crómico (dónde el Cr actúa con índice de oxidación VI y en la molécula hay 2 H) y ácido
dicrómico (dónde el Cr actúa con índice de oxidación IV y en la molécula hay dos cromos y 2 H),
ácido mangánico y ácido permangánico (donde el Mn actúa con índice de oxidación VI y VII res-
pectivamente y en la molécula hay 2 H y 1 H respectivamente).
Al igual que ocurre en otros casos, muchos de los oxoácidos donde X es un metal, son inestables y
otros no se han aislado en estado puro. Su importancia radica principalmente en los compuestos que
se pueden considerar como derivados de ellos.
La formulación, por ejemplo, del ácido crómico, consistiría en escribir primeramente H2CrO y luego
razonar que, dado que se pierde dominio sobre un total de 8 electrones (2 de los H y 6 del Cr) el
principio de que ese número ha de coincidir con los electrones sobre los que se gana dominio, exige
colocar en la molécula un total de 4 átomos de oxígeno (cada O gana dominio sobre 2 electrones), lo
que conduce finalmente a la fórmula: H2CrO4.
La formulación del ácido dicrómico, consistiría en escribir primero H2Cr2O y luego razonar que,
dado que se pierde dominio sobre un total de 14 electrones (2 del H y 12 de los dos Cr) deberemos
colocar 7 átomos de oxígeno para que coincidan los electrones sobre los que se gana dominio con
los que se pierde. Por tanto la fórmula será: H2Cr2O7.
La formulación y nomenclatura mediante prefijos multiplicadores es mucho más sencilla así, por
ejemplo, el ácido dicrómico (H2Cr2O7) se nombraría como: Dihidrógeno(heptaóxidodicromato).
A modo de recapitulación de este apartado, se presenta una tabla con los oxoácidos más comunes
según la nomenclatura tradicional y con prefijos multiplicadores.
422
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura
Fórmula Tradicional Con prefijos multiplicadores Extensible a
HClO Ácido hipocloroso Hidrogeno(oxidoclorato)
HClO2 Ácido cloroso Hidrogeno(dioxidoclorato)
Br y I
HClO3 Ácido clórico Hidrogeno(trioxidoclorato)
HClO4 Ácido perclórico Hidrogeno(tetraoxidoclorato)
H2SO3 Ácido sulfuroso Dihidrogeno(trioxidosulfato)
Se
H2SO4 Ácido sulfúrico Dihidrogeno(tetraoxidosulfato)
HNO2 Ácido nitroso Hidrogeno(dioxidonitrato)
HNO3 Ácido nítrico Hidrogeno(trioxidonitrato)
H3PO3 Ácido fosforoso Trihidrogeno(trioxidofosfato)
As
H3PO4 Ácido fosfórico Trihidrogeno(tetraoxidofosfato)
H2CO3 Ácido carbónico Dihidrogeno(trioxidocarbonato)
H2SiO3 Àcido metasilícico Dihidrogeno(trioxidosilicato)
H4SiO4 Àcido silícico Tetrahidrogeno(tetraoxosilicato)
H3BO3 Àcido bórico Trihidrogeno(trioxoborato)
H2CrO4 Ácido crómico Dihidrogeno(tetraoxidocromato)
H2Cr2O7 Ácido dicrómico Dihidrogeno(heptaoxidodicromato)
H2MnO4 Ácido mangánico Dihidrogeno(tetraoxidomanganato)
HMnO4 Ácido permangánico Hidrogeno(tetraoxidomanganato)
A.36. Formulad los siguientes oxoácidos: ácido yodoso, ácido arsénico, ácidonitroso, ácido bó-
rico, ácido brómico, ácido dicrómico, trihidrógeno(tetraoxidofosfato), dihidró-
geno(trioxidosulfato), hidrógeno(tetraoxidobromato), dihidrogeno(tetraoxidomanganato), dihi-
drogeno(trioxidosilicato).
Nomenclatura
Fórmula Tradicional Con prefijos multiplicadores
HBrO3
H2SeO4
HNO2
H3PO3
H2CO3
HClO
HMnO4
H4SiO4
423
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
10. OXOSALES
Las sales se pueden considerar como el resultado de la unión de un catión con un anión (que no sea
- -
el OH , ni el H , ni tampoco el O2-). Anteriormente ya estudiamos algunas sales (sales binarias), que
podían considerarse como la combinación de un metal con un no metal. Este es el caso, por ejemplo,
-
del cloruro de sodio o "sal común" que está compuesta por aniones Cl (cloruro) y cationes Na+ (ca-
tiones sodio). No obstante, cuando el anión no es un no metal, sino que proviene de un oxoácido, se
pueden formar otro tipo de sales más complejas (oxosales), que son las que vamos a considerar a
continuación.
Así pues, antes de plantear la formulación de estas sales, tenemos que estudiar los aniones de los que
provienen. Ya hemos dicho que los ácidos se caracterizan porque en disolución acuosa pueden per-
der iones hidrógeno(1+) o H+ (también llamados hidrónes). Veamos la explicación analizando el
ejemplo del ácido perclórico:
Tradicional: para nombrar el oxoanión, basta enunciar el nombre del ácido del cual procede acabado
en ito (si el ácido terminaba en oso) o en ato (si el ácido terminaba en ico).
Para formular, escribiremos la fórmula del ácido del que proviene el oxoanión, le quitaremos los
hidrógenos y le asignaremos tantas cargas negativas al anión como hidrógenos haya perdido.
Ejemplos: perbromato = . Puesto que el sufijo ato del oxoanión corresponde con el sufijo ico
del ácido, provendrá del ácido perbrómico de fórmula HBrO4 que al perder el único hidrogeno que
contiene se convertirá en el oxoanión con una única carga negativa).
424
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Con prefijos multiplicadores: Se pone, sin espacios de separación, el prefijo que indica la cantidad
de oxígenos, la palabra oxido y finalmente la raíz del otro elemento (X) terminada en ato seguida
(sin espacio y entre paréntesis) de la carga del anión.
Formular a partir del nombre con prefijos multiplicadores es muy sencillo, pues consiste únicamente
en colocar el símbolo del elemento X y a continuación el del oxigeno, el prefijo de la raíz del ele-
mento nos indicará su subíndice al igual que el prefijo de la palabra oxido. Y para finalizar se pondrá
como superíndice la carga que se indica en el final del nombre entre paréntesis.
Nomenclatura con
Fórmula Nombre tradicional Prefijos multiplicadores
En las oxosales existen pues dos grupos: el oxoanión y el catión. Cada uno de estos grupos actúa con
un índice de oxidación igual a la carga que le corresponde, por lo que podemos formular las oxosales
como hacíamos con las sales binarias
425
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
1→ no se indica
2→ bis
3→ tris
4→ tetrakis
5→ pentakis
Para formular, se escribe primero el símbolo del metal y a continuación el del oxoanión y se ponen
como subíndices los números indicados en los prefijos correspondientes.
Ejemplos: BaCO3. Se puede considerar como una sal formada por los iones: Ba2++ . El
oxoanión es el carbonato (puesto que proviene del ácido carbónico H2CO3) y podemos nombrar el
compuesto como carbonato de bario. El índice de oxidación del bario no se indica, puesto que solo
tiene uno posible (II).
Au(ClO2)3. En este caso la sal estará formada por los iones Au?+ + 3 . El oxoanión es el clorito
(puesto que proviene del ácido cloroso HClO2), pero en este caso necesitamos saber la carga del
catión puesto que el oro puede actuar con diferentes índices de oxidación. En este caso es evidente
que para que la sal sea neutra es necesario que la carga del catión sea (3+). Por lo tanto el nombre del
compuesto es clorito de oro(III).
Con prefijos multiplicadores: Se pone el prefijo que indica la cantidad de oxoaniones y a continua-
ción entre paréntesis el prefijo que indica la cantidad de oxígenos, la palabra oxido y finalmente la
raíz del otro elemento (X) terminada en ato (un espacio) seguida de la palabra "de" (espacio) prefi-
jo que indica la cantidad de átomos del metal y nombre del metal. (Recordad que cuando las canti-
dades son 1 se omite el prefijo).
Ejemplos:
426
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Nombre tradicional Prefijos multiplicadores
NaNO3
Mg(BrO3)2
Co3(BO3)2
Ag3PO4
AuIO
A.42. Los aniones monoatómicos Cl , Br , S 2 etc., procedentes de las especies: HCl, HBr, H2S
etc., se conocen con el nombre de ión cloruro, bromuro, sulfuro, etc. Los aniones procedentes de
los otros ácidos reciben el nombre del ácido con el sufijo ato o ito según termine en ico u oso. Cons-
truid una tabla como la siguiente según se indica en el primer ejemplo:
A.43. Los nombres de las sales se forman a partir de los iones constituyentes. Así: KClO3 es el
clorato de potasio y CaCl2 es el cloruro de calcio. Nombrad las siguientes sales según las nomen-
claturas estudiadas: Na2SO4; KNO2; SnCl4; Pb (NO3)2; Al (NO3)3; Mg (ClO4)2; CuSO4; Li2 CO3.
A.44. Formulad las siguientes sales: perclorato de sodio, carbonato de sodio, nitrito de potasio,
sulfato de plata, nitrito de plata, sulfato de hierro(III), sulfato de estaño(II), sulfuro de hierro(III),
permanganato de potasio, tetraoxidofosfato de trisodio, Tris(heptaoxidodicromato) de dicobalto.
427
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
ACTIVIDADES DE RECAPITULACIÓN
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores Nombre propio (si tiene)
SiO2
CoCl3
H2O2
Na2S
PbI2
HF
O3Cl2
AgH
H2Se(aq)
NH3
S8
OF2
P2O5
O7Br2
TiO2
428
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores Nombre propio (si tiene)
Pb(OH)2
HIO3
Na(OH)
H2CO3
H2SeO3
H2CrO4
HMnO4
5. Determinad el número de oxidación del azufre en las siguientes sustancias: BaS, H2SO3, SO2, S8,
H2S(aq), SO3, H2SO4, SO, Fe2S3, SF6, Li2SO3, Al2(SO4)3, NiSO3.
429
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Nombre tradicional Prefijos multiplicadores
HCl(ac)
HClO3
H2Se(ac)
H2SO4
HIO2
H4SiO4
HF(ac)
H3AsO4
430
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
Nomenclatura con
Fórmula Número de oxidación Prefijos multiplicadores Nombre propio (si tiene)
P4
HNO2
Co(OH)3
OF2
SiO2
Na2O
NH3
HBr(ac)
H2S
HF
FeH2
PbS
CO
H2CO3
Al(OH)3
H2S(ac)
Na2O2
IO-
NaH
Sr(NO2)2
HgO
Pt(NO3)2
MnCl2
O7Br2
FeCO3
NaF
P4
SO3
PH3
CuO2
HClO3
431
Anexo 2. Formulación y nomenclatura de química inorgánica
432
ANEXO3. FORMULACIÓN Y NOMENCLATURA DE QUÍMICA ORGÁNICA
INTRODUCCION
En química orgánica a cada compuesto se le solía dar inicialmente un nombre que, por lo general,
hacía referencia a su procedencia, como, por ejemplo: geraniol (presente en los geranios), ácido
fórmico (presente en las hormigas), ácido láctico (en la leche), ácido cítrico (en los cítricos), etc.
Sin embargo, debido al enorme número de compuestos del carbono, pronto se vio la necesidad de
proceder a nombrarlos de una forma más sistemática. Para ello una comisión de la Unión Interna-
cional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) desarrolló un sistema de formulación y nomenclatu-
ra que es el que, fundamentalmente, vamos a seguir aquí.
En la formulación de química orgánica se utilizan diversas formas de representar esquemática-
mente una molécula que conviene conocer:
Fórmula desarrollada, en la que se expresa detalladamente como están unidos entre sí los átomos
que constituyen la molécula.
Fórmula semidesarrollada, en la que aparecen agrupados los átomos que están unidos a un mismo
carbono. Tan sólo se especifican los enlaces entre los carbonos.
Conviene tener en cuenta que el hecho de poder escribir una misma fórmula de maneras distintas
puede generar confusiones y llevar a pensar que estamos ante compuestos diferentes.
En estos hidrocarburos sólo hay una única cadena de átomos de carbono y no está cerrada. Se
nombran con la terminación –ano y un prefijo que indica el número de átomos de carbono.
433
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
Se llaman “radicales” a los agregados de átomos que resulten de la pérdida de un átomo de hidró-
geno en un hidrocarburo. En el caso de un hidrocarburo saturado se nombran cambiando la ter-
minación –ano del mismo por la terminación –ilo.
Los alcanos de cadena ramificada se nombran del siguiente modo: Se busca cuál es la cadena más
larga, se numera dicha cadena comenzando por el extremo más próximo a algún radical, se escri-
be y se nombra el número correspondiente a la posición del radical (“localizador”) delante del
nombre (excepto en el metilpropano donde es innecesario).
En el caso de que haya varios radicales el nombre del radical va precedido de un prefijo que indi-
ca el número de radicales (di, tri, tetra, penta, etc.). Los radicales distintos se nombran en orden
alfabético comenzando a numerar por el extremo más próximo a una ramificación. En caso de
haber dos cadenas continuas de la misma longitud se selecciona aquella que presente más ramifi-
caciones. Si hay una ramificación a la misma distancia de cada extremo empezar la numeración
por el extremo más cercano a una tercera ramificación. Los localizadores de las ramificaciones
han de ser siempre los más bajos posibles.
434
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
Se nombran anteponiendo el prefijo ciclo al nombre del alcano correspondiente de cadena abierta.
A.5. Nombrar:
En aquellos alquenos que sólo tienen un doble enlace se nombran cambiando la terminación –ano
por –eno; indicando la posición del doble enlace con un localizador y comenzando a contar por el
extremo más próximo al doble enlace (excepto en el eteno y propeno por no ser necesario).
Si hay ramificaciones se toma como cadena principal (se numera) la cadena más larga de las que
contienen al doble enlace y se comienza a numerar por el extremo más próximo al doble enlace
435
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
Cuando existe más de un doble enlace, la terminación es –adieno, -atrieno, etc., tomándose como
cadena principal la más insaturada.
Los alquinos con un solo triple enlace se nombran con la terminación –ino en lugar de –ano, con
los localizadores correspondientes (siguiendo las mismas pautas que en los alquenos).
Si hay ramificaciones y/o más de un triple enlace la nomenclatura es análoga a la de los alquenos.
La cadena se nombra, de forma que los localizadores de las insaturaciones sean los más bajos
posibles.
El benceno es la base de estos compuestos. Como se puede ver en el tema sobre la química del
carbono, la estructura de la molécula de benceno puede representarse mediante:
Los sustituyentes que puede haber en un anillo bencénico se nombran como radicales antepo-
niéndolos a la palabra “benceno”.
436
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
Si hay dos sustituyentes, su posición relativa se puede indicar mediante localizadores 1-2, 1-3, o
1-4 o bien mediante los prefijos o- (orto), m- (meta) y p- (para) respectivamente, en orden alfabé-
tico.
2. GRUPOS FUNCIONALES
Para nombrar los alcoholes se considera que se ha sustituido un H de un hidrocarburo por un OH.
Como cadena principal se escoge aquella que contenga a los grupos OH. Cuando sólo hay un OH,
el alcohol se nombra añadiendo la terminación –ol al hidrocarburo de referencia. Si hay más de
un grupo OH, se utilizan las terminaciones -diol, -triol, etc. La cadena se numera de forma que
los localizadores de los grupos OH sean lo más bajos posibles
Para los alcoholes insaturados se da prioridad, a la hora de numerar, a la cadena más larga que
contenga los grupos OH y se utilizan dos terminaciones: una para el doble o triple enlace y otra
para el grupo OH. La terminación –ol se pone al final.
Una forma de nombrar los éteres consiste en nombrar los radicales unidos al oxígeno en orden
alfabético y después añadir la palabra éter. Si se repite el radical, se antepone el prefijo di.
437
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
Otra forma de nombrar los éteres es como derivados del radical con mayor número de átomos de
carbono anteponiendo como prefijo el nombre del otro hidrocarburo acabado en –oxi.
2.3. Aldehídos
O
Los aldehídos tienen por lo menos un átomo de hidrógeno unido al grupo carbonilo -C- El grupo
restante puede ser otro átomo de hidrógeno o cualquier otro grupo orgánico. Según el sistema de
la IUPAC, la terminación característica de los aldehídos es –al. Como es lógico, el grupo carboni-
lo en los aldehídos siempre se halla en un carbono terminal de la cadena (para que pueda estar
unido a un H). En el caso de aldehídos con ramificaciones, se toma como cadena principal la que
contiene al carbono aldehídico y se numera siempre comenzando por dicho carbono. Si hay insa-
turaciones se indica su posición mediante el localizador correspondiente.
O
Ejemplo: CH2=CH-CH-CH2 -C-H se nombra 3-metil-4-pentenal
|
CH3 CH3
|
A.19. Nombrar: a) HCHO; b) CH3-CH2-CHO; c) CHO-CH2-CHO; d) CHC-CH-CH-CHO
|
CH2-CH3
2.4. Cetonas
En las cetonas el átomo de carbono está unido a otros dos átomos de carbono, por tanto nunca el
grupo carbonilo puede encontrarse en un carbono terminal de la cadena. Para nombrarlas se utili-
za la terminación –ona . Se toma como cadena principal la cadena más larga que contenga al gru-
po carbonilo y se numera comenzando por el extremo más cercano a dicho grupo. Si hay varios
grupos carbonilo se utilizan las terminaciones, diona, triona, etc. Para el resto de los casos (exis-
tencia de ramificaciones y/o presencia de insaturaciones) se siguen las normas habituales ya es-
pecificadas en otros grupos anteriores.
Ejemplo: CH3-CO-CH3 es propanona (ya que el grupo carbonilo no puede estar en otro lugar)
438
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
La fórmula del grupo funcional se suele escribir de forma abreviada como RCOOH. Para nom-
brarlos se reemplaza la “o” final del alcano correspondiente por la terminación –oico y se antepo-
ne la palabra ácido. Por razones obvias este grupo funcional se encuentra siempre situado en un
extremo de la cadena carbonada. Las indicaciones para su nomenclatura son similares a las de las
funciones anteriores.
2.6. Ésteres
Se pueden considerar como el resultado de reemplazar el grupo OH de los ácidos por un grupo
OR’. Se nombran como si fuesen sales, sustituyendo la terminación –oico del ácido del cual deri-
van por la terminación –ato, seguido por la palabra “de” y el nombre de la parte R’ (correspon-
diente al grupo OR’) acabado en –ilo.
2.7. Aminas
Por conveniencia las aminas se clasifican en primarias, secundarias y terciarias según presenten
uno, dos o tres grupos orgánicos (radicales distintos al átomo de hidrógeno) unidos al átomo de
nitrógeno. Los grupos R, R’ y R’’ pueden ser iguales o diferentes. En general las aminas senci-
llas (que son las que veremos aquí) se nombran especificando los grupos orgánicos unidos al ni-
trógeno (en orden alfabético) y añadiendo el sufijo –amina.
439
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
O
2.9. Amidas R-C-NH2
Se nombran cambiando la terminación –ano del hidrocarburo correspondiente por la terminación
–anamida. En el caso de insaturaciones y/o radicales se procede como ya hemos visto en los ca-
sos anteriores.
2.10. Nitroderivados
Son los hidrocarburos que contienen en su molécula átomos de halógeno. Una forma de nombrar-
los consiste en dar el nombre del halógeno precediendo al del hidrocarburo correspondiente. La
posición del átomo de halógeno se indica mediante localizadores. Se comienza a numerar por el
extremo más próximo al halógeno. Si existen insaturaciones se numera la cadena principal (que
contiene al halógeno) de modo que a las insaturaciones les correspondan los números más bajos
posibles. En el caso de cadenas ramificadas, los halógenos se consideran como radicales y se ci-
tan en el lugar que les corresponde según el orden alfabético.
440
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
f) CH3-CH-CH-CH2-CH3
CH3CH2-CH3
A.6.
CH3
d) CH3-CH=CH-CH=CH-C-CH=CH-CH3
CH2-CH2-CH2-CH2-CH3
441
Anexo 3. Formulación y nomenclatura de química orgánica
442