Trabajo individual: El inmortal
Ignacio Arias Puyana
El inmortal
Jorge Luis Borges
1. Introducción
2. Análisis del contenido
3. Análisis de la forma
4. Valoración crítica
5. Bibliografía
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Introducción
El inmortal es un cuento de género fantástico escrito por Jorge Luis Borges,
publicado en 1947 en la revista Los anales de Buenos Aires y de nuevo en 1949 bajo la
editorial argentina Losada.
Jorge Luis Borges nace el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires (Argentina) y
fallece el 14 de junio de 1986 en Ginebra (Suiza). Es considerado uno de los autores más
reconocidos de la literatura del siglo XX, debido a su estilo y poética literaria, en el que
realiza diversas interpretaciones del tiempo, el espacio y la realidad, entre otros temas de
origen metafísico y filosófico, del cual el cuento El inmortal es un gran representante y
sirve de síntesis de la esencia de la literatura borgeana.
En los apartados siguientes voy a desarrollar un análisis del contenido argumental
del cuento, así como una observación de las temáticas, perspectivas y símbolos que trata
Borges en su obra, además de un análisis de la forma, centrándolo en lo estilístico y en la
función que adquieren los recursos que se usan. Por último lo concluiré con una
valoración crítica en relación a todo lo explicado anteriormente.
Análisis del contenido
Este cuento está compuesto principalmente por la ansiada búsqueda de la
inmortalidad del personaje Marco Flaminio Rufo con una posterior reflexión y
arrepentimiento una vez la consigue. La estructura de la trama se divide en tres partes: la
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primera, a modo de introducción nos coloca en el contexto de que todo el relato que va a
ser presentado es un manuscrito hallado en el último tomo de la Ilíada, la segunda parte
es la transcripción de este manuscrito, en el que se haya todo el grueso del argumento, y
que está narrada por el mismo protagonista Marco Flaminio Rufo. La tercera y última
parte es un fragmento breve que se sitúa fuera de la historia principal en el que un narrador
desconocido reflexiona sobre la autenticidad del relato en cuestión.
La trama comienza con la presentación, descripción y situación del protagonista;
un tribuno militar romano que comandaba una legión en unas guerras egipcias en tiempos
del mandato del emperador Diocleciano (por lo que esta historia transcurre entre los siglos
III y IV), la cual se situaba acuartelada cerca del Mar Rojo. Después de que Marco
Flaminio Rufo se encuentre con un jinete malherido que le habla sobre unas aguas capaces
de dotar al ser humano de una eterna y atractiva inmortalidad, este decide ir en busca de
la misteriosa Ciudad de los Inmortales la cual le menciona este jinete antes de morir. El
tribuno se rodeó de soldados y mercenarios para emprender un largo y peligroso viaje que
pocos pudieron aguantar, unos desertaron y otros desaparecieron en el desierto, quedando
Marco Flaminio Rufo totalmente sólo ante su aventura, el cual continuó a duras penas,
que malherido y entre delirios consigue llegar a su destino dejándose llevar por el azar, y
bebe de las aguas que andaba buscando sin ser consciente de ello. Pasó un largo e
indeterminado tiempo delirando y perdido en la Ciudad de los Inmortales, que estaba
formada por una serie de arquitecturas complejas y laberínticas que no provocaban más
que su desorientación. Cuando logra escapar de la ciudad se encuentra con un troglodita
que le ha estado persiguiendo todo el tiempo, al que decide llamar Argos, y se propone
enseñarle a hablar, lo que le descubrirá que los trogloditas son los inmortales. Finalmente,
cuando Marco Flaminio Rufo descubre que también ha adquirido la inmortalidad, una
serie de reflexiones le lleva a admirar la muerte y a anhelarla, por lo que emprende un
extenso viaje pasando por diversos siglos de la historia en busca de otras aguas que le
devuelvan su mortalidad (desde 1066 hasta 1921, especifica el propio protagonista), y
que una vez hallada, le devuelve la paz.
Los personajes que intervienen en El inmortal, además del protagonista y narrador
omnipresente Marco Flaminio Rufo, destacan otros dos personajes como el jinete que le
habla a Marco sobre el agua de la Ciudad de los Inmortales y por el cual emprende su
viaje, y Argos; un troglodita inmortal que le descubre toda la verdad a Marco, y quien
luego resulta proclamarse el propio Homero, autor de la Ilíada. En un segundo plano
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existen otros personajes como Joseph Cartaphilus; quien le entrega una traducción de la
Ilíada de Pope a una princesa y en el cual viene incluido el manuscrito y Flavio; un
procónsul que le entregó al protagonista los soldados y mercenarios suficientes para
emprender su viaje.
La temática del cuento de Borges es tan evidente por su propio título, y es
conocido que es uno de los temas más recurrentes en su obra. Éste realiza una reflexión
en la que dota a la inmortalidad de un matiz que hasta el momento parecía inexistente,
puesto que siempre se planteó la inmortalidad como un profundo deseo del ser humano,
y en contraposición a esto decide ver la mortalidad como algo necesario, puesto que el
deseo del ser humano de existir para siempre acaba en algún momento. Incluso Borges
llega a plantear cierto miedo o temor hacia la inmortalidad que le lleva a verla como algo
más inconsciente y fuera del conocimiento de uno mismo, lo que llama una inmortalidad
cósmica.
En la historia de Marco Flaminio Rufo, al adquirir la inmortalidad y darse cuenta
de que está condenado a existir para siempre, decide partir en busca de las aguas que
eliminan esa condena tan libre que parecía antes. El protagonista pasa por muchas
personalidades y adquiere el papel múltiples hombres, llegando a perder el concepto de
su propia individualidad, haciendo que seguidamente ansíe buscar todo lo contrario:
adquirir de nuevo su mortalidad. El mensaje que transmite esta historia paralelamente a
su temática principal es de una incomprensión existencial del personaje de Marco
Flaminio Rufo, en representación de cualquier persona con ambiciones, del que no se
sabe muy bien por qué decide ir en busca de estas aguas de la inmortalidad, no se
especifica qué le motiva, entendiéndose así que es algo natural del ser humano que la
inmortalidad sea atrayente. Aun así, el tribuno sufre una serie de transformaciones a lo
largo de su vida inmortal, y siente que no tiene sentido estar vivo de forma indefinida,
puesto que todo rastro de su personalidad inicial de tribuno romano ha desaparecido, y
desea acabar con la tortura que le parece la inmortalidad, buscando volverse algo simple,
humano, frágil y definido.
Esa pérdida de sentido y de identidad de Marco Flaminio Rufo a lo largo de sus
diversos yos le motiva a encontrar esas aguas de la mortalidad, de las que como él mismo
comenta, bebe por inercia y por costumbre, sin esperanza de hallarlas, pero Borges nos
describe ese corte que le hace sangrar como metáfora y prueba de que el protagonista
vuelve a sentir dolor y por el mismo hecho se siente vivo, ya que es algo que tenía
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olvidado y podría concluirse que esta es la motivación que le movía a buscar la mortalidad
de nuevo (la cual es más racional que la de la búsqueda de la inmortalidad), ya que así es
como siente que cada acto y cada experiencia merece la pena vivirla, porque solo así con
la posibilidad de ser el último adquiere sentido realizarla. De esta forma Borges hace un
halago a la fugacidad e individualidad de la vida.
El texto tiene distintos símbolos y perspectivas. En primer lugar se podría decir
que el cuento tiene una división notable de la perspectiva por la simbología y el estilo
narrativo (del que hablaré más adelante) que diferencian a un Marco Flaminio Rufo fuera
de la Ciudad de los Inmortales y dentro de esta. Mientras que dentro de la ciudad se usan
unas descripciones más detalladas del lugar y su arquitectura a pesar de que son algo
extrañas, con lo que logra que nos sintamos tan perdidos en esa caótica ciudad como el
propio Marco: “Fui divisando capiteles y astrálagos, frontones triangulares y bóvedas,
confusas pompas del granito y del mármol.” En contraposición a estas recargadas
descripciones, fuera de la ciudad Marco describe el lugar con más generalidad y menos
importancia: “Hui del campamento, con los pocos soldados que me eran fieles. En el
desierto los perdí, entre los remolinos de arena y la vasta noche. Una flecha cretense me
laceró.” De esto se sobreentiende que se ciñe más a narrar los sucesos que a describir los
posibles paisajes, dándole más o menos importancia a la descripción o la narración según
Borges quiera guiarnos a su antojo en la esencia de los objetivos argumentales que deben
destacar.
Una perspectiva a destacar es la historia circular que representa, en el que un
mortal trata de huir de la muerte con la inmortalidad, y una vez inmortal acaba
malgastando toda su eterna vida en volver a ser mortal. Otra visión que me parece
interesante es la de narración únicamente en primera persona por el protagonista, que en
cierta forma expresa una constante soledad e introversión en la inmortalidad, a excepción
del período de tiempo que pasa con Argos/Homero, ya que no se hace notable ningún tipo
de diálogo o personaje secundario que interfiera en la trama, motivo por el cual el autor
quiere expresar que en la vida eterna se pasa por tantas vidas y tantos personajes que
realmente se pierde la identidad y no se es nadie, de forma que todo el relato es una
especie de monólogo que se autoalimenta en la introversión del personaje de Marco
Flaminio Rufo, un monólogo que se alimenta por la querencia de algo, y que únicamente
acaba cuando se vuelve al estado inicial.
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Análisis de la forma
La expresión estilística de Borges en este cuento es sumamente importante, tanto
en la funcionalidad de su narración como en la función plenamente estructural que
consigue transmitir la sensación adecuada al texto.
El uso de la intertextualidad en El inmortal es algo que dota al relato de cierta
fiabilidad a los sucesos que acontecen. Podemos verificar realmente datos que se
mencionan en el libro como el nombre de Argos como el perro de Ulises en la Ilíada de
Homero, la fecha de los acontecimientos, nombres de personajes que han existido en la
historia e incluso al añadir ese fragmento final que cuestiona todo lo relatado
anteriormente, Borges hace ese último esfuerzo por hacer que el cuento adquiera un matiz
de realismo, como algo que ha sucedido realmente, a pesar de que ese mismo realismo es
el que crea la duda de su verificabilidad.
Por otro lado, la estructura circular del argumento también es visible en el que
comienza siendo protagonista Joseph Cartaphilus, luego Marco Flaminio Rufo y
finalmente en el último fragmento no obtenemos ningún protagonista en concreto
(podríamos ser nosotros mismos, los lectores), y nos afirma que existe una especie de
monólogo o discurso en toda la composición del cuento que va desde un tercero, pasa por
el primero y termina en algo indeterminado, cada uno con sus características, que
desembocan en un posible falso relato. Este discurso que comienza con Joseph
Cartaphilus tiene un lenguaje complejo, que maneja varias lenguas: “Se manejaba con
fluidez e ignorancia en diversas lenguas; en muy pocos minutos pasó del francés al inglés
y del inglés a una conjunción enigmática de español de Salónica y de portugués de
Macao”, luego pasa a ser Marco Flaminio Rufo, el cual también posee un lenguaje culto,
propio de un tribuno romano con cierto poder, y pasa a ser de un investigador, lector o
crítico (que podrían ser las tres cosas a la vez) que también tiene un sólido discurrir, en
conclusión se intuye que la funcionalidad de este recurso es que de la sensación de que
todos son la misma persona y a la vez no, obteniendo diferentes perspectivas que igual se
pueden unir en una, que en tres totalmente distintas, lo que representa el personaje de
Marco Flaminio Rufo en la circularidad de su amarga inmortalidad. Esto es algo a lo que
también se podría llamar estructura en abismo en la que estos tres personajes se
superponen como distintos niveles narrativos y podrían verse como uno dentro de otro o
como una unidad.
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Por último, si hay algo que impresiona en términos estilísticos en el cuento, es
todo el entramado de la descripción que usa Borges cuando el protagonista se encuentra
atrapado en la Ciudad de los Inmortales. Para esto, decide utilizar un estilo cargado de
detalles algo confusos en el que describe escenarios totalmente surrealistas,
claustrofóbicos y sobretodo laberínticos: “Había nueve puertas en aquel sótano; ocho
daban a un laberinto que falazmente desembocaba en la misma cámara; la novena (a
través de otro laberinto) daba a una segunda cámara circular, igual a la primera. Ignoro el
número total de las cámaras; mi desventura y mi ansiedad las multiplicaron.” Con
respecto a esto, el objetivo del autor es claro, y al igual que el protagonista consigue que
el lector sea pierda y se sienta tan confundido como el propio tribuno, sintiendo esa
claustrofobia y esa frustración y repulsión por los edificios tan poco lógicos que le rodean.
La intensa narrativa de estas escenas produce un esfuerzo en la construcción
arquitectónica de la imaginación del lector, ya que como he comentado anteriormente, el
lenguaje se sobrecarga al igual que se sobrecarga de tensión el protagonista en la
narración. Estas formaciones se describen usando adjetivos claves que cargan al
sustantivo de un peso lingüístico mayor, al igual que aumenta el peso de la claustrofobia,
y podemos verlo en ejemplos como “sórdidas galerías”, “inextricable palacio”,
“increíbles escaleras inversas” etc. Aun así, el verdadero juego de confundir y transmitir
al lector lo que el protagonista vive está en la sintaxis y la formación de las frases, la pura
descripción de edificios y escenarios caóticos que como he dicho, exigen un esfuerzo
imaginativo superior en contraste con otros momentos del cuento. Un ejemplo de este
recurso es esta interesante descripción:
Emergí a una suerte de plazoleta; mejor dicho, de patio. Lo rodeaba un solo edificio de forma
irregular y altura variable; a ese edificio heterogéneo pertenecían las diversas cúpulas y
columnas. Antes que ningún otro rasgo de ese monumento increíble, me suspendió lo
antiquísimo de su fábrica. Sentí que era anterior a los hombres, anterior a la Tierra. Esa notoria
antigüedad (aunque terrible de algún modo para los ojos) me pareció adecuada al trabajo de
obreros inmortales.
Valoración crítica
El inmortal es un cuento que como comenté al inicio del trabajo, es una obra que
simboliza de una forma muy sintetizada la literatura borgeana. La temática que trata entra
dentro de las paradojas metafísicas de las que Borges tanto escribe y habla, y por supuesto
es una temática que no pasa desapercibida por nadie.
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En el análisis que he realizado del texto, es bastante notable la reflexión que se
realiza y que luego traspasa a los mismos lectores. Sin duda, el autor consigue tratar la
inmortalidad como algo que es inexplicablemente e ilógicamente deseable, con un
protagonista que no se lo piensa dos veces en aventurarse arriesgando su vida a lo largo
de muchos kilómetros y mucho tiempo en busca de algo que en principio ignoraba, pero
se vuelve infinitamente atractivo en cuanto se le es descubierto. Para posteriormente,
hacernos ver de una forma muy correcta y convincente de que la inmortalidad es algo
amargo e indeseable, puesto que es la muerte lo que le da sentido al ser humano. Borges
escribe con este cuento un pilar robusto de su libro El Aleph que conforma una profunda
e interesante reflexión acerca de la inmortalidad, que lejos de ser un ensayo, transforma
esta reflexión en una interesante propuesta de una historia con personajes históricos y
ficticios en un contexto y una situación muy motivada por la curiosidad del ser humano,
además de la libertad, la duda y el poder.
Siendo más que una elaborada reflexión, como ya he analizado; contiene una
profundidad estilística resaltable que nos consigue transmitir en cada momento la
intensidad adecuada en la acción narrativa. Borges conforma un cuento muy completo,
lleno de matices y de variedad de cuestiones que merecen ser analizadas. Para terminar,
adjunto un vídeo (dividido en dos partes) muy curioso sobre una representación dirigida
por un cineasta y animador llamado Ewan Jones Morris basada en este cuento de Jorge
Luis Borges, en el que se puede visionar de una forma aproximada la estética confusa,
irracional y laberíntica que tan imaginativamente nos describe el autor en la Ciudad de
los Inmortales entre otras cosas.
(Fotograma del cortometraje en cuestión)
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Bibliografía
- BORGES, Jorge Luis, 1949, El inmortal, Buenos Aires, Losada.
- Fundación Wikipedia Inc., 2014 (última edición), El inmortal. Consulta:
17/04/2015.
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- Instituto Cervantes, 1991-2015, Biografía de Jorge Luis Borges, Madrid.
Consulta: 17/04/2015.
http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/nueva_y
ork_jorge_luis_borges.htm
- BILBAO-TERREROS, Gorka, 2011, La persistencia de la conciencia: Borges y
la inmortalidad, Espéculo (Revista de estudios literarios), Universidad
Complutense de Madrid.
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero48/perconc.html
- MARTINEZ SANCHEZ, José Manuel, 2014, “El inmortal” de Jorge Luis
Borges: La deconstrucción de la literatura, Barcalora (Revista de creación
literaria) nº 68-69, ISSN 0213-0947.
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snchez