LA GUERRA NACIONAL
Para 1851 Granada se impone a León y el poder del gobierno central de Nicaragua
empieza a declinar. En agosto de ese año los leoneses desconocen al gobierno de
Laureano Pineda y al poder legislativo, alegaron que este favorecía totalmente a los
granadinos y dieron un golpe de estado, implantando un gobierno provisional, pero no
lograron su objetivo de instalar una asamblea constituyente, inmediatamente se da inicio
a una guerra civil ganada por los granadinos.
Para 1853, la oligarquía granadina logra que Fruto Chamorro fuera elegido Supremo
Director de Estado, este al asumir su cargo quiso promulgar una nueva constitución,
dándole más poder al poder Ejecutivo y disminuyendo en el Legislativo, donde también
se regulaban las libertades constitucionales.
En las elecciones a la Constituyente, los liberales o democráticos ganaron en occidente y
lograron una importante representación, pero el gobierno de Fruto Chamorro determinó
expulsar a varios de los democráticos del país desterrándolos o confinándolos a lugares
lejanos de Nicaragua, incluyendo a diputados electos en la Constituyente. Una vez
desterrados algunos de los asambleístas, la Asamblea Nacional Constituyente, dominada
por los conservadores o legitimistas, se instaló y creó una nueva Constitución (30 de abril
de 1854), suprimiendo muchos derecho constitucionales y otorgando derechos de voto
solo a personas más acaudaladas e influentes del país. Lo que provocó una nueva guerra
civil 1854-1856.
Los primeros días de mayo de 1854 los democráticos declaran la guerra a los legitimistas
de Granada. Los democráticos formaron un gobierno provisorio al mando de Francisco
Castellón Sanabria, y no reconocían el gobierno de Fruto Chamorro Pérez, volviendo a
ver nuevamente en Nicaragua dos gobiernos y dos Constituciones.
Los gobiernos de Guatemala y El Salvador se
ofrecieron como mediadores ante el conflicto
entre los dos gobiernos nicaragüenses. Sin
embargo, no se obtuvieron resultados en las
gestiones de paz, por lo que la guerra civil se
continuó desarrollando sin definir vencedores.
Con el objetivo de derrotar en un breve tiempo a los
legitimistas que avanzaban sobre Managua. El 11
de octubre de 1854 Francisco Castellón celebró un contrato con Byron Cole, accionista de la
“Honduras Mining & Trading Company”, en el que se comprometía a traer 200 soldados que
pelearían en el bando liberal a cambio de beneficios que se les concederían al terminar la
guerra.
A principios de 1855, Cole le comunicó a los democráticos que el contrato se lo había
cedido en venta a su socio William Walker, conocido filibustero norteamericano. El 13 de
junio de 1855, en cumplimiento del contrato entre Castellón y Cole, desembarcó en el puerto
de El Realejo William Walker al mando de 58 mercenarios norteamericanos que habían
combatido en las guerras de México, Cuba y Baja California. En esos años, el territorio
nicaragüense tenía un enorme atractivo a nivel internacional, especialmente por el cruce del
río San Juan de Nicaragua donde se planeaba construir un eventual canal interoceánico. De
hecho el magnate Cornelius Vanderbilt había obtenido del gobierno local el derecho de
transportar pasajeros por el istmo a través de la Compañía.
ASCENSO AL PODER DE WILLIAM WALKER
Desde el 18 de mayo de 1854, José María Estrada había asumido el gobierno
nicaragüense en sucesión de Chamorro y tomó a su cargo enfrentar a las fuerzas
opositoras. Múltiples combates fueron librados en las localidades de Rivas y La Virgen y
la misma ciudad de Granada, fue tomada por las fuerzas filibusteras y democráticas el 13
de octubre de 1855.
Precisamente, en Granada fue firmado el acuerdo entre William Walker y Ponciano Corral
Acosta, comandante de las fuerzas legitimistas, para evitar más derramamiento de
sangre. Días más tarde se firma un acuerdo el 23 de octubre, donde es nombrado
Patricio Rivas como Presidente, Corral Ministro de Guerra, y Walker como General en
Jefe del Ejército.
Para el 18 de febrero de 1856, Walker influyó sobre Patricio Rivas para que revocase la
concesión otorgada a la Compañía Accesoria del Tránsito por el gran lago, que dio lugar
a que Vanderbilt se mostrara como un importante enemigo de su campaña. El filibustero
destituyó a Rivas y nombró en su lugar a Fermín Ferrer el 20 de junio de 1856. Convivían
entonces en el territorio tres presidentes: Estrada, Rivas, y Ferrer.
El 1 de marzo de 1856, el gobierno costarricense de Juan Rafael Mora Porras, había
declarado la guerra al gobierno filibustero en Nicaragua en vista de su amenaza sobre el
territorio, iniciando así la Campaña Nacional de Costa Rica contra Walker. Este envía a
San Juan del Sur a sus fuerzas al mando del coronel Schelessinger, las cuales fueron
derrocadas por los costarricenses, entre los que se encontraban algunos legitimistas, un
mes después los costarricenses fueron derrotados en Sarapiquí y se replegaron a San
José.
El 12 de julio de 1856, Walker se proclamó presidente de Nicaragua a través de unas
elecciones amañadas. La Guerra Civil se vuelve Nacional, porque ya no es una lucha
entre dos facciones del país, si no que se ve la necesidad que toda Nicaragua y los
nicaragüenses se unan en contra de William Walker y los filibusteros que se habían
adueñado del país. Además los representantes gubernamentales de Honduras, El
Salvador y Guatemala firmaron en la ciudad de Guatemala un tratado de alianza el 18 de
julio de 1856, para la "defensa de su soberanía e independencia"que además reconocía
a Patricio Rivas como presidente, e iniciaba la expulsión de las autoridades intrusas.
Costa Rica no pudo asistir en ese momento a la alianza debido al estrago que la
enfermedad del cólera había causado en sus tropas, aunque reanudaría las acciones
posteriormente. Asimismo, las facciones democráticas y legitimistas, aliadas a Patricio
Rivas, firmaron el 12 de septiembre un “Pacto Providencial” declarando la guerra contra
William Walker.
Para el día 14 de septiembre, fuerzas del Ejército del Septentrión lograban la primera
victoria de los patriotas nicaragüenses en la llamada batalla de San Jacinto. Esta primera
victoria inició un proceso de desmoralización y pánico de las tropas invasoras, así como
el entusiasmo en los aliados al perder el miedo a la invencibilidad de los filibusteros. En
Masaya, Walker tuvo una dura resistencia de los aliados, por lo que decidió retirarse a
Granada y destruir la ciudad y después trasladarse a Rivas.
Acosadas las tropas filibusteras, desde el 22 de noviembre de 1856, durante 20 días,
Walker ordenó el saqueo e incendio de la ciudad de Granada. La devastación de la
ciudad enfureció a los aliados centroamericanos y a los mismos nicaragüenses. No
obstante, para el mes de diciembre, el ejército costarricense, coadyuvado por el
empresario Vanderbilt y los ingleses, tomaría el río San Juan de Nicaragua cortando la
ayuda externa de Walker.
Para 1857 la localidad de Rivas se había convertido en el último refugio de los
filibusteros, los costarricenses contaban con unos ochocientos hombres en el sur.
Continuaron los combates en San Juan del Sur, La Virgen, Rivas y sus alrededores con
numerosas pérdidas humanas. Los aliados pretendían descomponer a las fuerzas de
Walker llamándolas a la deserción, ofreciéndoles dinero y pasajes gratis de regreso a los
Estados Unidos.
Las tropas se encontraron diezmadas por la deserción y por enfermedades,
principalmente el cólera. En febrero de 1857, el capitán Charles Davis, al mando de la
Goleta de guerra de Estados Unidos, “Saint Mary”, anclada en San Juan del Sur, visitó a
Walker en su cuartel general en Rivas y le pide que realice un acuerdo con las fuerzas
aliadas, donde abandonase esta empresa bélica y saliera del país, por San Juan del Sur,
bajo la protección del pabellón norteamericano con 16 oficiales de su estado mayor y
abordar el “Saint Mary” con destino a Panamá.
Es para el primero de mayo de 1857 que se firma el acuerdo de capitulación y al día
siguiente salió de las costas de San Juan del Sur a bordo de la “Saint Mary”. Al llegar
Walker a Estados Unidos, fue recibido como héroe popular, pero su obsesión por
Nicaragua por su potencial para convertirse en centro del comercio mundial, no menguó.
Organizó tres nuevas expediciones filibusteras, para restablecer su régimen. La última
tuvo lugar en 1860, cuando trato de invadir Nicaragua por la costa de Honduras, fue
capturado por un buque de la marina británica y entregado a autoridades de Honduras,
donde fue fusilado.
INSTAURACIÓN DEL GOBIERNO DE LOS 30 AÑOS CONSERVADORES
Concluido el periodo anárquico de la Guerra Nacional en 1857, los caudillos de las dos
“ciudades-estados”, Doctor Máximo Jerez por la ciudad de León, y Licenciado Tomás
Martínez por Granada, rubrican acuerdos políticos que darían paso a una especie de
gobierno de transición de carácter bicéfalo, el cual, a la luz de la Constitución de 1858,
sentaría las bases jurídicas para emprender la tarea de organizar el Estado
nicaragüense.
En la Constitución Política de 1858 se estableció que Nicaragua es una República con
poderes estatales autónomos, siendo el Poder Ejecutivo representado por un Presidente,
lo cual sustituye a los llamados Jefes de Estado y Directores Supremos. Los
representantes de la Asamblea Nacional Constituyente reconocieran como ganador al
Gral. Tomás Martínez en un proceso democrático representativo.
No solo dicha constitución permitiría a los conservadores granadinos conservar la silla
presidencial durante los 30 Años de Gobierno Conservador. Existieron un sinnúmero de
factores que permitirían su permanencia en el poder, uno más inmediato y olvidado a
propósito por muchos historiadores, es sin duda, el descredito mediático hacia los
liberales leoneses, por la contratación de la “Falange
Durante el gobierno de los Treinta años se practicó el régimen paternalista, el cual se
traducía como la sujeción al orden establecido, obediencia a la jerarquía eclesiástica y
respeto a la propiedad privada. De ahí que el general Tomás Martínez primer Presidente
de los 30 años, negociará pronto con la Santa Sede una versión casi exacta a la del
Reino Español o antiguo Patronato Real, conocido como el Concordato, a través del cual
Nicaragua se proclamaba un Estado católico y en consecuencia todos los actos de
gobierno estaban sometidos al juicio o valoración de la iglesia.
Los actos eclesiásticos, también eran objeto de influencias determinantes de parte del
gobierno; otras características fundamentales fueron el desarrollo socio- económico y la
relativa paz en que se desarrolló nuestro país47.
A pesar de ello, tres de los seis Presidentes de los treinta años, -Fernando Guzmán, Adán
Cárdenas y Joaquín Zavala, se jactaban de ser libres pensadores» o
«agnósticos». No obstante, produjeron y mantuvieron el referido Concordato, un
documento que atestigua esa relación especial Iglesia-Estado. (29 de agosto de 1862).
En el gobierno de los 30 años Conservadores desde el ámbito político se pueden
distinguir dos etapas evidentemente marcadas por la influencia eclesiástica del
Concordato que regirá los destinos conductuales de las masas populares y la concepción
de carácter política de la elite. Así lo describe Andrés Pérez Baltodano: la primera
empieza con Tomás Martínez en 1857 y termina con Pedro Joaquín Chamorro en 1879; y
la segunda etapa que se inicia con Joaquín Zavala en 1879 y termina con el colapso del
gobierno de Roberto Sacasa en 1893.
Los gobiernos de la primera etapa —Tomás Martínez (1857-1867), Fernando Guzmán
(1867-1871), Vicente Cuadra (1871-1875), Pedro Joaquín Chamorro (1875- 1879) —
funcionaron dentro del marco del pensamiento político conservador enunciado por Fruto
Chamorro antes de la Guerra Nacional. Todos ellos operaron abiertamente dentro de una
perspectiva política providencialista sustentada en las enseñanzas de la Iglesia Católica.
El segundo periodo político le corresponde a la denominada fase de “liberalización”, de este
pensamiento de corte conservador tradicionalista, e incluye los gobiernos de Joaquín Zavala (1878-
1883), Adán Cárdenas (1883-1887), Evaristo Carazo (1887- 1889) y Roberto Sacasa (1889-1893).
La “liberalización” del pensamiento y la práctica política conservadora, durante la segunda mitad de
los Treinta Años, no transfiguró sustancialmente el enfoque de la historia y del orden social de las
élites gobernantes. Las permutas que éstas suscitaron en la estructura económica y en el modelo
de relaciones entre Iglesia y Estado, fueron una respuesta pragmática a la nueva realidad creada
por el cultivo cafetalero y sus demandas.
PERÍODOS DE GOBIERNO:
La periodización de los gobiernos conservadores se cuenta a partir del establecimiento
del gobierno del Gral. Tomás Martínez hasta el gobierno de Evaristo Carazo en 1889.
1. Tomás Martínez (1859 - 1863).
2. . Tomás Martínez (1863 - 1867).
3. Fernando Guzmán (1867-1870).
4. Vicente Cuadra (1871 - 1874).
5. Pedro Joaquín Chamorro (1875 - 1878).
6. Joaquín Zavala (1879 - 1882).
7. Adán Cárdenas (1883 - 1886).
8. Coronel Evaristo Carazo (1887 - 1889).
ASPECTOS FUNDAMENTALES DEL PERÍODO CONSERVADOR:
● Crean un sistema de sucesión política por elecciones.
● Relativa paz por los levantamientos armados de oposición.
● Inicio de la modernización del Estado y desarrollo de infraestructura y avance
económico (cultivo, ferrocarril, telégrafos, puertos, carreteras, préstamos
internacionales, etc.).
● Incorporación al Mercado Mundial Capitalista con el cultivo del café.
● Ascenso al poder de la Burguesía Agro-exportadora.
Las nuevas industrias demandaban abundante materias primas (caucho, cobre, estaño,
algodón, tintes). La carencia de capital financiero obligó a las antiguas Al igual que en los
demás países latinoamericanos, la economía nicaragüense se fue relacionando, con
mayor frecuencia con el mercado mundial en la medida que aumentaron sus
exportaciones e importaciones.
A pesar de las diferencias políticas, los conservadores y liberales coincidían en torno a un
interés común: fortalecer los vínculos comerciales con los países industrializados como
forma de acceso al progreso; como resultado el Estado nicaragüense impulsó una serie
de propósitos entre los cuales están:
- Expropiación de tierras comunales y eclesiásticas.
- Empleo obligatorio en el trabajo agrícola.
- Confiscaciones de propiedades.
Estas disposiciones trajeron como consecuencia; discriminación a la mujer, emisión de
leyes laborales, migraciones internas, modernización y cambios sociales.
LA OLIGARQUÍA AGRO-EXPORTADORA
Este sector socio-económico alcanza su cenit con el advenimiento de la Revolución
Liberal del 11 de Julio de 1893, quien a la cabeza se encontraba el General José Santos
Zelaya, deponiendo hasta ese entonces al Presidente Don Roberto Sacasa y dando fin al
periodo de los 30 años de gobierno conservador. El gobierno del General Zelaya se
caracterizó por implementar una serie de reformas constitucionales que impulsarían a
Nicaragua hacia el siglo XX.
Dichas reformas incluirán la conformación de un moderno Código Penal el cual
contendría la no prisión sin orden judicial, no prisión por deudas, abolición de la pena de
muerte. Así como reformas de carácter civil: libertad religiosa sin protección para ninguna
religión, el establecimiento del Estado laico, educación gratuita y obligatoria, para la
primaria, matrimonio religioso hasta después del civil, divorcio permitido, secularización
de los cementerios, libertad de prensa, respeto a la privacidad de la correspondencia,
libertad económica, libertad de enseñanza, respeto a la propiedad y a la propiedad
intelectual; sistema legislativo unicameral, obligatoriedad de votar, voto directo y secreto.
También la no reelección, algunos de estos aspectos de carácter socio-políticos y
económicos ya existían en los gobiernos anteriores.
Sin embargo, no alcanzarían su sentido constitucional hasta el 10 de diciembre de 1893
mediante la ratificación de la “Libérrima”, el cual era el nombre que se le atribuía a dicha
Constitución49.
La expansión de sus actividades exportadoras, especialmente la caficultura, trajo consigo
cambios importantes en las condiciones de vida y de trabajo de la población
nicaragüense. El sector social, integrado por grandes empresarios agrícolas,
prestamistas y comerciantes, logró amasar grandes fortunas, conformando la
denominada oligarquía cafetalera. Esta se constituyó por las principales familias criollas,
que desde tiempos de la colonia habían acumulado tierras y capital, mediante la
ganadería y exportación añilera. A finales del siglo XIX, atraídos por la demanda de café
variarán sus inversiones en la producción.
Otro sector oligárquico lo conformaban los inmigrantes europeos y norteamericanos que
aprovechaban las concesiones y subsidios gubernamentales para adquirir grandes
extensiones de tierras aptas para la caficultura. En la oligarquía cafetalera también se
conformó un grupo de caficultores de origen campesinos que logró ascender gracias a su
esfuerzo y disciplina laboral; otros sectores lograban ascenso por los vínculos políticos en
el país.
Finalmente, la llamada “oligarquía cafetalera” no constituía un sector social homogéneo,
debido a las diferencias de fortunas, la influencia política y procedencia social. Sin
embargo, todos coincidían en los intereses económicos básicos y la visión sobre el papel
del Estado de la promoción de la economía agro-exportadora.
EL ASCENSO DE LA BURGUESÍA CAFETALERA EN NICARAGUA.
La tesis dominante sobre la historia socioeconómica del siglo XIX se refiere a la aparición
de una gran propiedad burguesa fundada esencialmente en la producción cafetalera, en
oposición con la hacienda señorial heredada de la colonia. El enfrentamiento entre las
viejas clases dominantes y las nuevas clases burguesas es presentado por muchos
historiadores como el hecho político central del siglo. Estos nos brindan detalles sobre los
sucesos políticos y militares que sacudieron constantemente el país, e informaciones
sobre el desarrollo del comercio exterior.
Sin embargo, es posible denotar, que el sistema de estamentos heredado del periodo
colonial experimenta una transformación cuali-cuantitativa durante el siglo XIX,
evidenciándose de esta manera, una relación dicotómica entre dos sectores
socioeconómicos beligerantes, pero exponencialmente disímiles, constituida:
En primera instancia por un sector campesino emergente, ajeno a las esferas del
poder político, que empieza su consolidación gracias a la carencia de un
verdadero control gubernamental como producto de los años de ambigüedad
independentista y anárquicos del filibusterismo en Nicaragua.
El segundo sector socio-político constitutivo, con linaje de la oligarquía criolla
tradicionalista, fue el sector conformado por latifundistas y comerciantes
aglutinados en una lucha fratricida, la cual fructifico con la instauración de la
dictadura progresista de José Santos Zelaya en 189350.
Por primera vez desde la conquista española, se abrió en el siglo XIX un espacio para un
desarrollo endógeno en Nicaragua. Una capa de pequeños y medianos productores
empezó a consolidarse "en silencio", o sea sin una expresión política visible y sin que
nadie haga explícitamente referencia a ella.
No se puede negar que las transformaciones económicas conocieron una notoria
aceleración bajo Zelaya. La forma casi dictatorial del Gobierno, la centralización creciente
del poder y el fortalecimiento de los órganos de represión, permitieron incrementar la
eficacia de muchas medidas que los conservadores no habían podido hacer efectivas. De
hecho, la novedad residió más en el carácter fuerte del gobierno que en la naturaleza del
proyecto político, o en la base social de los liberales.
Durante el siglo XlX, se construyó poco a poco un sentimiento nacional, favorecido por
las transformaciones económicas, y por los sucesos políticos. El desarrollo del café exigió
de parte del Estado, intervenciones más coordinadas, una verdadera política agraria, la
organización de instituciones financieras, la creación de una moneda nacional y el
mejoramiento de las vías de comunicación entre las regiones.
Managua adquirió un rol clave por su posición geográfica de nudo de la red de caminos,
ferrocarriles y vías fluviales que servían al transporte del grano de oro. En este sentido, el
desarrollo del café hizo tomar conciencia a la oligarquía de la necesidad de un verdadero
Estado nacional.
LAS CONSECUENCIAS DE LA INSERCIÓN CRECIENTE EN EL MERCADO
MUNDIAL.
A inicios del siglo XIX, el Estado intentó favorecer varios cultivos de exportación, el añil, el
algodón, el azúcar. Vale también mencionar a las minas, la extracción de madera, y las
plantaciones de banano que se desarrollaron en gran parte en la zona Atlántica del país,
bajo modalidades específicas y similares a la de otros países del área.
Pero es, con el desarrollo del café que se logró un verdadero impacto en la economía
nacional. La apertura de Nicaragua sobre el mercado mundial se intensificó
considerablemente a lo largo del siglo XIX. Paralelamente al aumento de las
exportaciones, las importaciones crecieron fuertemente. Los grandes comerciantes
nacionales, granadinos y terratenientes coloniales al inicio, a los cuales se sumaron
algunas fuertes familias cafetaleras prácticamente no importaban bienes de producción.
Los bienes de lujo representaban un porcentaje importante de las importaciones: en
1901, por ejemplo, las importaciones de lujo representaban el 30% del total mientras las
importaciones de materias primas sólo pesaban el 17%. Sólo el 2% de las importaciones
de este año eran bienes de producción y equipos para la agricultura, primer sector
económico del país.
La política comercial liberal de las clases dominantes, inspirada directamente por sus
intereses de clase, independientemente que hayan sido conservadoras o liberales, fue
cortando desde esta época la posibilidad de un desarrollo auto centrado. Se prefería
importar harina de trigo en lugar del material agrícola que hubiera permitido elevar la
productividad del trabajo campesino y bajar los precios de los alimentos.
Si bien la producción campesina no desapareció como la producción artesanal, sufrió los
efectos acumulados de una marginalización constante y de la influencia destructora de la
competencia abierta en el mercado mundial. Pero estas medidas liberales no eran
susceptibles por si solas de contener el auge campesino. La oligarquía nicaragüense tuvo
que recurrir a acciones mucho más directas para poder mantener su estatus de clase
dominante.
LA POLÍTICA AGRARIA Y SU IMPACTO.
El verdadero propósito de las leyes agrarias, fue de favorecer la apropiación individual de
la tierra por una minoría, bloqueando el acceso de la tierra a las masas campesinas. Las
numerosas leyes dictadas entre 1821 y 1934 reflejan la dificultad que encontraron los
distintos gobiernos en hacerlas cumplir.
Las leyes se pueden agrupar en tres categorías: Leyes sobre la privatización de las
tierras baldías. La primera que encontramos mencionada es la ley de 1837. Desde muy
temprano, los gobiernos independientes buscaron como acelerar el proceso de
privatización de las tierras nacionales. Si bien en teoría, todo nicaragüense podía adquirir
tierras baldías por medio de la "denuncia" de estas, en la práctica, las modalidades de
denuncia se volvieron cada vez más exclusivas. Prácticamente, sólo los miembros de las
clases dominantes podían cumplir con los requisitos y lograron ampliar sus propiedades a
costos muy bajos.
LA POLÍTICA DE TIERRAS Y LAS COMUNIDADES INDÍGENAS.
El estatuto de las comunidades indígenas era una herencia directa de la colonia.
Después de haber constituido una pieza clave del régimen de explotación colonial, se
transformaron en una esfera de resistencia a los embates del capital en el campo. Vale
recordar los levantamientos campesinos que se originaron en ellas en varias
oportunidades.
Las tierras de comunidades eran objeto de mucha codicia de parte de los capitalistas
agrarios: disponían de cierta infraestructura y en ella se encontraba concentrada mucha
mano de obra potencial. Pero el problema de las comunidades era bastante complicado:
la oligarquía sabía que la situación social podía volverse rápidamente explosiva en estas
zonas. Por lo tanto, se esforzaba de presentar las leyes sobre las comunidades, como
leyes que beneficiaban a los campesinos indígenas.
En función de la correlación de fuerza, las comunidades fueron disueltas, o
reestructuradas, pero el objetivo final siguió siendo el mismo, privatizar las tierras
comunales para asegurar el acceso de los grandes productores a ellas. Poco tiempo
después de la independencia, la constitución de 1832 estableció que todo los pueblos,
indígenas o no, debían disponer de tierras comunales para el beneficio de sus habitantes.
Más adelante, las municipalidades heredaron las tierras de las comunidades disueltas y
las tierras de cofradías.
EL NACIMIENTO DEL SISTEMA AGRARIO NICARAGÜENSE MODERNO.
El período post-independencia no se caracteriza por la transformación de la gran
hacienda señorial típica de la época colonial. Esta más bien perduró. Se desarrolló la
gran hacienda ganadera extensiva con la ampliación del latifundio, las denuncias de
tierras, los cercamientos de las tierras indivisas. Al mismo tiempo, aparecieron las
grandes haciendas cafetaleras, que han sido estudiadas y descritas en varios trabajos
clásicos sobre la historia de Nicaragua.
Es interesante destacar, que este desarrollo capitalista fuerte se hizo sin mayor desarrollo
de las fuerzas productivas en la agricultura. Probablemente, son los adelantos en los
transportes los que más marcaron la época. El cercamiento de las tierras, facilitado por el
uso del alambre de hierro, estaba motivado más por razones sociales que por razones
productivas. El trabajo en las grandes haciendas siguió siendo manual, con la excepción
de ciertas transformaciones de los productos agrícolas.
El cultivo del café, tal como estaba manejado a finales del siglo pasado, presentaba la
especificidad de demandar mucha mano de obra de forma muy estacional. Las épocas de
fuerte demanda de fuerza de trabajo para el cultivo del café eran distintas de las que
requerían los cultivos de subsistencia. Es por esta razón que el café permitió aumentar el
plus-trabajo absoluto de los agricultores. Dicho de otra manera, esta nueva actividad
disminuye el “tiempo libre” del agricultor. El reto para la clase dominante era de poder
apropiarse de este plus-trabajo.
Al final del periodo de los 30 Años de Gobierno Conservador, Nicaragua se desarrolla a
nivel infraestructural: introducción del agua por cañería en León y Granada; la
introducción del telégrafo en 1876 y del teléfono en 1879; la construcción del ferrocarril,
que se inició en 1878 y llegó a extenderse 90 millas en1890; el impulso a la
navegación en el Lago de Managua; y el impulso a la educación y la cultura51.
Sin embargo, estos significativos progresos no constituyeron parte de una visión y
maniobra de desarrollo nacional, orientadas a transfigurar y superar la estructura
oligárquica de poder en que funcionaba la sociedad desde el periodo colonial. Muchos de
los adelantos materiales alcanzados por esta sociedad fueron inducidos por influencia
política-económica que operaban en un contexto endógeno.
LA DICTADURA PROGRESISTA DE JOSÉ SANTOS ZELAYA (1893-1909).
José Santos Zelaya iba a regir Nicaragua hasta el año
1909, cuando las coerciones diplomáticas de los
Estados Unidos y la fuerza de un grupo armado
compuesto por liberales y conservadores lo depusieron
del poder. Previamente a su colapso, el zelayismo logró
instaurar un nuevo régimen, un nuevo ordenamiento
jurídico, político e institucional, con profundas
derivaciones para el desarrollo histórico nicaragüense.
El Pacto de Sabana Grande del 31 de mayo de
1893, obligó al último presidente del sistema político conservador de los
Treinta Años, Roberto Sacasa, a ceder el poder a un gabinete provisional bi-
partidista liderado por Salvador Machado. Este gobierno tuvo una vida muy
corta, en virtud de las viejas rivalidades y desconfianzas entre liberales y
conservadores. Los militares leoneses se rebelaron contra el gobierno
provisional, nombrando una junta de gobierno “patronímica” integrada por
conservadores y liberales, presidida por el General José Santos Zelaya.
Esta fue convertida más en una Junta Revolucionaria, bajo el caudillaje de
Zelaya.
El 15 de septiembre de 1893, la Asamblea Constituyente (redactora de la
Libérrima) eligió a Zelaya como presidente provisional y como presidente de
la República, para un período constitucional. “Aquel día”, señala José
Para los liberales de fin de siglo, la nueva constitución representaba el inicio de la
construcción de un verdadero Estado-Nación, así quedó manifestado en la propia voz de
José Santos Zelaya, en su discurso proclamado ante los miembros de la Asamblea
Constituyente, cuando concluyeron su redacción el 10 de Diciembre de 1893 y su
eventual proclamación el 04 de Julio de 1894:
La revolución de Julio ha escrito por medio de vosotros esa última página, y
no tengo para qué deciros como jefe de la misma revolución y como
gobernante del Estado, que me siento envanecido porque esa página la
considero el complemento de la obra inmortal iniciada por nuestros padres
en 1821, nuestra despedida de la colonia y nuestra carta de introducción a la
verdadera vida republicana54.
Dentro de las transformaciones realizadas por la Libérrima zelayista y sustentadas en su
artículo Nº 20, estableció la ciudadanía para todos los nicaragüenses mayores de diez y
ocho años y los mayores de diez y seis, que fueran casados o supieran leer y escribir. El
artículo Nº 21, eliminó las restricciones de propiedad impuestas por los conservadores,
para optar a cargos públicos y estableció el sufragio como un derecho ciudadano.
También instituyó la abolición de la pena de muerte, el reconocimiento del
Habeas Corpus, el derecho al recurso de exhibición, el derecho de defensa,
la eliminación de la prisión por deudas (incluyendo las de agricultura), el
derecho de los prisioneros a la comunicación y una serie de regulaciones
que gobernaban las detenciones y encarcelamientos. Además, garantizó la
independencia de los poderes legislativo, ejecutivo,
Sin embargo, a pesar de todos estos cambios que introducirían a Nicaragua desde un
ámbito político y administrativo a la edad contemporánea, Zelaya ya demostraba su
propensión represiva, coartando los derechos políticos de la clase conservadora y
derogando muchos derechos y concesiones que inclusive, su propia constitución,
protegía, aún más los derechos de la clase desposeída. Con la ley de Agricultura y
Trabajadores del 11 de Agosto de 1894 reinstituyó la prisión por deudas “aún por las de
agricultura”, se afectó directamente al campesinado asalariado, tornando impopular a su
administración56.
La toma de tierras comunales y ejidales a las comunidades indígenas por parte del
Estado, argumentando la falta de títulos de propiedad que los hacia precaristas, sus
constantes reelecciones anti-constitucionalistas. Así como, el apoyo a sus correligionarios
en el Salvador y Honduras con el objetivo de preservar la efímera República Mayor de
Centroamérica constituida en 1896, abonarían el camino de su renuncia, exigida por el
gobierno de los Estados Unidos presidido por William Howard Taft57.
Aspectos factoriales del debacle58 de Zelaya.
Debido a la convulsa situación política bi-partidaria de una elite ávida de notoriedad
política y económica, su propensión a la anarquía y la conducta internacional de Zelaya,
considerada por los Estados Unidos ambigua y peligrosa a sus intereses expansionistas
en la región ístmica, lo convierte en un candidato natural, para el intervencionismo de los
anglo-norteamericanos. Las relaciones entre los gobiernos de Nicaragua y los Estados
Unidos también se vieron afectadas por el internacionalismo de Zelaya y por sus
ambiciones regionales. El caudillo liberal participó activamente en la política
centroamericana con el doble objetivo de restablecer la unificación de los países de la
región y consolidar su poder en el ámbito nacional y centroamericano. Para alcanzar
estos objetivos, hizo uso de sus recursos diplomáticos y de la fuerza militar.
En su primer año de gobierno, declaró la guerra a Honduras para colocar en la silla
presidencial a su aliado liberal Policarpo Bonilla. En 1907, el ejército nicaragüense se
enfrentó a los ejércitos combinados de Honduras y El Salvador. Esta guerra tuvo origen
en el apoyo que Zelaya brindó a exiliados hondureños, para que derrocaran al presidente
Manuel Bonilla en Honduras, y luego al gobierno de El Salvador. El ejército de Nicaragua
derrotó a los ejércitos aliados en la batalla de Namasigüe.
La política internacional de Nicaragua bajo el régimen de Zelaya, crearía inestabilidad
política en una Centroamérica, que los Estados Unidos deseaban controlar. El apoyo a
sus correligionarios en Honduras y el Salvador, sus fuertes contradicciones con Manuel
Estrada Carrera, presidente guatemalteco, así como la denodada beligerancia zelayista
en apoyar movimientos armados liberales en Ecuador y Colombia. Además, participar en
la planificación de un proyecto, para la liberación de Cuba, convertirían a su gobierno en
el objetivo militar de la Norteamérica de Teodoro Roosevelt y el mexicano de Porfirio
Díaz.
Con el triunfo electoral del republicano William Howard Taft en 1908 levantó el ánimo de
los conservadores que vieron en el nuevo presidente estadounidense a un aliado para
terminar con el dictador liberal. De igual forma se empieza a organizar una campaña
político-armamentista en contra de Zelaya. El dictador guatemalteco, Manuel Estrada
Cabrera, enemigo del presidente de Nicaragua, intentaba organizar a los exilados
nicaragüenses para derrocarlo.
Por su parte Adolfo Díaz (Conservador), funcionario de las firmas estadounidenses que
explotaban las minas de La Luz y Los Ángeles en la Costa Caribe, colaboraba con los
representantes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, para organizar una
rebelión contra Zelaya. Díaz logró establecer una alianza con el general Juan José
Estrada Morales (Liberal), gobernador e intendente de la Costa Atlántica. El 11 de
noviembre de 1909, Estrada desconoció públicamente al gobierno de Nicaragua,
autonombrándose presidente del país.
Al iniciar su campaña militar contra el gobierno liberal, el ejército rebelde libero-
conservador reclutó a un grupo de extranjeros, dentro de los que figuraban los
estadounidenses Lee Roy Cannon y Leonard Groce. De acuerdo a las principales
versiones de este episodio, Cannon y Groce planificaron detonar una carga de dinamita
para hundir al vapor “El Diamante”, que transportaba tropas del gobierno, sin embargo los
estadounidenses fueron capturados antes de alcanzar su objetivo. El presidente ordenó la
formación de un consejo de guerra, que decretó la ejecución de los dos prisioneros. Esta
se llevó a efecto el 16 de noviembre de 1909. La ejecución creó las condiciones para que
el gobierno de los Estados Unidos emitiera la Nota Knox, el 1 de diciembre de 1909, en la
que Washington expresó su intención de poner fin al régimen dictatorial de Nicaragua.
En la Nota Knox, los Estados Unidos acusaron al gobierno liberal de violar las
Convenciones de Washington. Al hacer referencia al derecho internacional panamericano,
el poder transnacional de los Estados Unidos aparecía legitimado por un lenguaje y una
racionalidad legal, cuyas implicaciones no fueron comprendidas por el gobierno de
Nicaragua.
José Santos Zelaya iba a gobernar Nicaragua hasta 1909, año en que renunció a la
presidencia y depositó el poder en la asamblea legislativa el 20 de diciembre. La
asamblea decretó: Aceptar el depósito que hace de la Presidencia de la República el
señor General don José Santos Zelaya, por todo el tiempo que falta, para terminar su
período constitucional59.
Con el exilio de José Santos Zelaya, José Madriz (Liberal disidente), fue designado como
el sucesor de Zelaya. A pesar de sus intenciones, el nuevo mandatario no logró la
pacificación del país. La alianza libero-conservadora, liderada por Juan José Estrada
Morales, rehusó negociar una salida política a la crisis y continuó su guerra contra el
gobierno liberal. Incapacitado para enfrentar la fuerza de los rebeldes, Madriz se vio
obligado a renunciar el 20 de agosto de 1910, trasladándose a México, donde murió
meses después60.
ETAPA (1910 1934)
LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA EN NICARAGUA
A finales del siglo XIX, los Estados europeos más desarrollados extendían sus dominios
sobre grandes regiones del mundo, lo que permitió la fundación del imperio colonial,
protectorados y zonas de influencias en Asia, África y el Medio Oriente.
En 1898, los Estados Unidos de Norte América se incluye al grupo de potencias
imperiales después de derrotar a España (expropiándola de la península de florida y
arrebatarle las posiciones estratégicas en las islas de Puerto Rico, Guam y las Filipinas).
A partir de 1902, empezó a dar pasos firmes para convertir la región del Caribe y
Centroamérica en una esfera influencia bajo su dominio exclusivo.
Para obtener apoderamiento del posible proyecto canalero en Nicaragua, los Estados
Unidos crearon tensiones, geopolíticas con el régimen burgués nacionalista del Gral.
José Santos Zelaya y José Madriz, aplicando la “Diplomacia del dólar” y desencadenando
su derrocamiento en 1909 con la prepotencia Nota Knox.
La revuelta de 1909, que derrocó al líder liberal y restauró el dominio conservador, contó
con el apoyo de los Estados Unidos. Tres años después los Estados Unidos intervinieron
militarmente y administraron Nicaragua durante los veinte años siguientes, a los cuales la
historiografía nicaragüense ha denominado la Restauración Conservadora61.
Tras la amenazante misiva que dio paso a la renuncia y exilio del General Zelaya, el
Congreso nicaragüense eligió, en su lugar, al Dr. José Madriz. Pero Estados Unidos
siguió apoyando a Juan José Estrada, líder del levantamiento de 1909, ahora contra
Madriz. Este nuevo mandatario protestó ante Taft, pero la intervención imperialista contra
el país siguió su curso.
Estados Unidos insistió en que fuera permitido el paso de sus barcos con el fin de
suministrar armas y municiones a los rebeldes. Además, imponiendo un bloqueo al
gobierno legal, insistió en que los derechos de aduanas les fueran pagados a los mismos.
Pese a todo, las tropas de Madriz derrotaron a las fuerzas conservadoras, a las que
obligaron a refugiarse en Bluefields.
Como respuesta a los intentos del mandatario de bloquearlas, así mismo atacar a
Bluefields, los interventores pretextando que vivían en él, muchos ciudadanos
estadounidenses con intereses que se pondrían en peligro, desembarcaron en este
puerto impidiéndole. De este modo, los insurgentes pudieron reorganizar sus fuerzas y,
con ayuda de las bayonetas extranjeras, lograron, finalmente asaltar el poder. El 20 de
agosto de 1910, Madriz renunció a la presidencia de la República, tras la derrota de sus
fuerzas por las de Estrada62.
Dentro del coloquio diplomático de Estados Unidos, fue el implemento de la “Diplomacia
del dólar”, institucionalizada a partir de 1909 por el entonces presidente de los Estados
Unidos, William Howard Taft, como parte de la política internacional subyacente al
Corolario Roosevelt. Esta se caracterizó por las pretensiones declaradas de los Estados
Unidos frente a Inglaterra, Alemania, Holanda, Francia e Italia de expulsarlas de la región
centroamericana y del Caribe, consideradas su mediterráneo y sus territorios, para el
financiamiento y endeudamiento de los mismos, y sustituir dichos capitales por la
moneda norteamericana63.
POLÍTICA EXTERIOR DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA;
INTERESES, ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS
La primera mitad del siglo XIX, era constituyente la materialización de la política
expansionista territorial de los Estados Unidos, en 1803 compró el territorio de Luisiana a
Francia, en 1819 España fue obligada a cederle la Florida y entre 1845 – 1848 México
fue derrotado militarmente, ocupando los territorios de Texas y California.
En Nicaragua, la posición anti-intervencionista del Gral. Zelaya, frente a los Estados
Unidos en los asuntos y negocios internos y los levantamientos armados de Juan José
Estrada frente a José Madriz (sucesor de Zelaya), obligó su renuncia el 20 de agosto de
1910.
TRANSICIÓN POLÍTICA (GOBIERNO PROVISIONAL) Y LOS PACTOS POLÍTICO
– ECONÓMICO.
El establecimiento de una Asamblea Constituyente en Nicaragua en enero de 1911,
permitió el nombramiento de un gobierno provisional por un periodo de dos años,
constituido por el liberal Juan José Estrada y el conservador Adolfo Díaz, presidente y
vicepresidente respectivamente. Las diferencias ideológicas y los intereses socio-
económicos de ambos, demostró su incapacidad para establecer la estabilidad de
Nicaragua. Los principales actores políticos de esta coyuntura: Juan José Estrada, Adolfo
Díaz, Luis Mena y Emiliano Chamorro, ante la presencia de Thomas C. Dawson y
Thomas P. Moffat, suscriben los tristemente célebres Pactos Dawson.64
El vicepresidente Adolfo Díaz, administrador de empresas mineras norteamericanas en
la Costa Caribe de Nicaragua, y socio del Secretario de Estado norteamericano Philander
Knox, resultó ser el hombre más confiable, para los intereses de los Estados Unidos en
nuestro país.
El departamento de Estado en los Estados Unidos argumentó que Nicaragua presentaba
un caos político-económico debido a la irresponsabilidad financiera e incapacidad de sus
gobernadores. En estas condiciones es trasladado desde Panamá el ministro
estadounidense Thomas Dawson estableciendo el 27 de octubre de 1910 la suscripción
de compromisos económicos y políticos denominados los Pactos Dawson los cuales
contemplaban entre otros:
a) Que prohibiera los monopolios estatales, para garantizar los derechos de
inversionistas extranjeros.
b) Exclusión de las personas relacionadas con el gobierno de Zelaya en los futuros
gobiernos.
c) Crear una Comisión Mixta (nicaragüenses y norteamericanos), para el pago de
indemnizaciones a los propietarios nacionales y extranjeros, que hubiesen sufrido
pérdidas económicas bajo el gobierno de Zelaya, o durante el conflicto armado que
lo derrotó.
Solicitar préstamos a banqueros norteamericanos a través del Departamento de Estado, para cancelar
las deudas de Zelaya con los concesionarios europeos, pagar indemnizaciones y reorganizar las
instituciones públicas.
En consecuencia, bajo la administración de Adolfo Díaz y los pactos Dawson, la
dependencia política económica de Nicaragua se reflejada en:
1. Préstamos de 1.5 millones de dólares norteamericanos a los Bancos Brown
Brother & Company y J. & W. Seligman & Company de New York. En los años de
1911 a 1913, los cuales constituyen el saqueo de los bienes nacionales al ceder el
control y recaudación de los impuestos aduaneros a los Estados Unidos.
2. Establecimiento de la Ley Monetaria de 1912, que estableció el cambio de plata y
oro, para crear el córdoba como unidad monetaria.
3. La firma del Tratado Chamorro – Bryan, realizada el 5 de agosto de 1914, mediante
el cual los banqueros norteamericanos despojaban de los recursos naturales y de
la soberanía nacional al pueblo de Nicaragua. Concediéndole derecho exclusivo a
los Estados Unidos en la eventual construcción del canal interoceánico por
cualquier parte del territorio nacional. Así como la imposición de una base naval en
cualquier parte del Golfo de Fonseca, lesionando de esta manera la territorialidad
nicaragüense.
4. La entrega del 51% de las acciones de la compañía ferrocarrilera, barcos de vapor
y puertos de nicaragüenses como garantías de un segundo préstamo de 725 mil
dólares norteamericanos.
5. Sobre la base de los Pactos Dawson, Juan José Estrada (liberal) y Adolfo Díaz
(conservador), fueron nombrados por la Asamblea Nacional Constituyente, como
presidente y vicepresidente del país, respectivamente. Emiliano Chamorro,
(conservador), fue elegido presidente del poder legislativo. Luis Mena,
(conservador no chamorristas), asumió el cargo de ministro de la Guerra y jefe del
ejército, en tanto que José María Moncada, (liberal), fue el ministro de la
Gobernación. Cada uno de estos líderes, abrigaba, en función de sus
respectivos intereses sociales. La mal disimulada esperanza de ser reconocido y legitimado por el poder
de los interventores Norteamericanos.
Las confabulaciones de Juan J. Estrada y el entreguismo político-resignado de Adolfo
Díaz a los Estados Unidos, obligaron al Gral. Mena (Ministro de Defensa), organizar
levantamientos armados. Knox impuso al Estado nicaragüense la no renuncia de Díaz,
sucesivamente.
El apoyo del departamento de Estado, de los Estados Unidos, a través de Dawson y
Weitzel se estableció un ultimátum al Gral. Mena, en la cual, se declara que Estados
Unidos no sólo se había opuesto a Zelaya como individuo, sino al sistema que él
encabezaba. Y profería que no se aprobaría, el resurgimiento del zelayismo de ninguna
forma, obviamente por co-liderar dicho movimiento el Doctor y General Benjamín
Zeledón. Después de estas declaraciones el Gral. Mena desistió de su lucha; el Gral.
Benjamín Zeledón, al frente de las fuerzas liberales, continuó la lucha.
La rebelión contra Díaz —mejor conocida como la Guerra de Mena— se extendió de julio
a octubre de 1912 y abarcó las ciudades de Managua, León, Granada, Masaya, Jinotepe,
Chinandega, Carazo, El Castillo sobre el Río San Juan y el Bluff. En León, el carácter
anti-intervencionista de esta guerra fue oscurecido por los ánimos localistas manifestados
en violentos ataques contra las propiedades de las familias conservadoras residentes en
esa ciudad.
La rebelión libero-conservadora de Zeledón y Mena dio origen ya de manera oficial a la
primera intervención militar estadounidense en Nicaragua. Para justificar su injerencia
política-militar, el gobierno de los Estados Unidos utilizó la queja elevada el 2 de agosto
de 1912 por el gerente del Ferrocarril de Nicaragua Mr. Thomas O’Connell, ante el
ministro estadounidense en Nicaragua George T. Weitzel, por el supuesto uso y
destrucción de la propiedad del ferrocarril por parte de las tropas rebeldes. El día 3
de agosto, Weitzel transmitió esta queja al gobierno de Nicaragua.
Ese mismo día, el gobierno nicaragüense, a través de su ministro de Relaciones
Exteriores Diego Manuel Chamorro, respondió a Weitzel indicándole que a pesar del
deseo del gobierno de Nicaragua de ofrecer protección a las propiedades
estadounidenses. Este no se encontraba en capacidad para hacerlo, dado que
enfrentaba el levantamiento de bandas armadas “encabezadas por el General Luis Mena
con el apoyo del zelayismo y de otros elementos turbulentos del país”.
La carta de Chamorro también anhelaba que los Estados Unidos hicieran uso de sus
propias fuerzas, para proteger la seguridad y las propiedades de los ciudadanos
Americanos en Nicaragua y que extendiera esa protección a todos los habitantes de la
República.
En base a la posición y petición de dicha carta, el ministro Weitzel solicitó la intervención
en Nicaragua de los marinos norteamericanos del acorazado Annapolis, anclado en la
zona costera de Corinto. Los Estados Unidos respaldaron esta intervención aduciendo
que se trataba de una medida para proteger las vidas y propiedades americanas” y evitar
“cualquier renacimiento del zelayismo71.
LA GESTA PATRIÓTICA DE BENJAMÍN
ZELEDÓN
Durante su heroica resistencia, Zeledón logró
confrontar el sentimiento patriótico, aún latente
entre muchos nicaragüenses, con el entreguismo
de las élites conservadoras colaboradoras con los
Estados Unidos. Las fuerzas norteamericanas
aplastaron la rebelión anti intervencionista. El
desenlace final de este episodio tuvo lugar en la
colina El Coyotepe, en las afueras de Masaya,
desde donde Zeledón comandaba las fuerzas, que
luchaban contra el gobierno conservador y las
fuerzas interventoras, después que Mena se retiró
enfermo a la ciudad de Granada.
Zeledón fue invitado a rendirse, tanto por el ministro nicaragüense Diego Manuel
Chamorro, como por el propio comandante de las fuerzas estadounidenses, coronel
P.H. Pendlenton. En su “carta testamento”, dirigida a su esposa, ofreció sus últimas
reflexiones sobre el futuro de Nicaragua y el sentido de su lucha:
El destino parece haber pactado con Chamorro y demás traidores, para
arrastrarme a un seguro y cruel fin con los valientes que me quedan.
Carecemos de todo: víveres, armas y municiones, rodeados de bocas de
fuego como estamos y miles de hombres listos al asalto, sería locura
esperar otra cosa que la muerte, porque yo y los patriotas que me siguen, de
corazón, no entendemos de pactos y menos aún, de rendiciones, puesto
que defendemos la dignidad y la soberanía de Nicaragua: Somos la
República y su libertad, que hasta el último momento de nuestras vida
mantendremos72.
Adolfo Díaz, premiado por su política-entreguista resignada, fue reelecto el 2 de
noviembre de 1912 como presidente de Nicaragua, por favorecer los intereses
estadounidenses.
Con la llegada de Díaz al poder, se inició la restauración conservadora, período durante
el cual, las familias conservadoras castigadas por Zelaya, echaron mano del tesoro
público para recuperar sus fortunas. La restauración conservadora iba a ser la etapa de
la revancha por diecisiete años de vivir en la oposición, de no disfrutar de los goces y las
prebendas del poder73”.
EL GOBIERNO DE EMILIANO CHAMORRO (1917 - 1920) Y DIEGO MANUEL
CHAMORRO (1921 - 1923); EL GOBIERNO DE TRANSACCIÓN.
Emiliano Chamorro fue electo en 1916, para un periodo de cuatro años. Entregó la
presidencia a su tío Diego Manuel Chamorro en 1921. Gobernó bajo estrictas medidas
administrativas norteamericanas establecidas por el Plan Financiero Lansing, para
garantizar el pago de las deudas de Nicaragua con los banqueros estadounidenses.
Entre sus logros administrativos están: la salud, reforma agraria, educación, relaciones
internacionales, obras de progreso, austeridad económica.
En enero de 1921, asume la presidencia Diego Manuel Chamorro junto a su
vicepresidente Bartolomé Martínez. La muerte repentina de Chamorro obliga a Martínez
asumir la presidencia convocando a nuevas elecciones, para el periodo de 1924. La
alianza Libero-Conservadora para las elecciones al frente del Dr. Carlos Solórzano
(Presidente) y el Dr. Juan Bautista Sacasa (Vicepresidente) conforman el denominado
Gobierno de Transacción en enero de 1925.
Durante la administración del gobierno de transacciones se anunció el retiro de los
marines norteamericanos que permanecieron de 1912 al 04 de agosto de 1925 en
Nicaragua. El 28 de agosto del mismo año, la fórmula de Transacción, sufrió el primer
atentado militar a cargo de Emiliano Chamorro constituyéndose en el inicio de un golpe
de estado conocido con el nombre de El Lomazo (Loma de Tiscapa principal cuartel
militar de Managua); exigió el retiro de ministros liberales y la conformación de un
gabinete exclusivamente conservador. El secuestro del ministro de gobernación (Dr.
Ramón Reyes), la renuncia de Carlos Solórzano y el exilio de Juan Bautista Sacasa,
permite a Chamorro nombrarse Comandante General del Ejército y tomar el poder total
del país el 10 de enero de 1926.