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Jesús de Nazaret: Historia y Contexto

Este documento presenta un resumen de la vida de Jesús de Nazaret según los relatos del Nuevo Testamento. Describe su nacimiento, bautismo, ministerio, milagros, pasión, muerte y resurrección. También analiza las fuentes históricas sobre Jesús y las diferentes interpretaciones de su figura en el cristianismo y otras religiones.
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Jesús de Nazaret: Historia y Contexto

Este documento presenta un resumen de la vida de Jesús de Nazaret según los relatos del Nuevo Testamento. Describe su nacimiento, bautismo, ministerio, milagros, pasión, muerte y resurrección. También analiza las fuentes históricas sobre Jesús y las diferentes interpretaciones de su figura en el cristianismo y otras religiones.
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Jes�s de Nazaret

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�Jes�s� redirige aqu�. Para otras acepciones, v�ase Jes�s (desambiguaci�n).
Este art�culo trata sobre Jes�s de Nazaret como personaje hist�rico. Para m�s
informaci�n sobre Jes�s desde el punto de vista cristiano, v�ase Cristo.
Aunque no existen retratos de Jes�s ni indicaciones acerca de su aspecto f�sico,
son muy frecuentes sus representaciones en el arte. Jes�s con la cruz a cuestas,
por el Greco.
Mosaico con una representaci�n de Jes�s de Nazaret, existente en la antigua Iglesia
de Santa Sof�a (Estambul), fechada cerca de 1280.

Jes�s de Nazaret, tambi�n conocido como Jes�s,Nota 1? Cristo,Nota 2? o Jesucristo


(Bel�n, Judea, Imperio romano; ca. 4 a. C.-Jerusal�n, Imperio romano; 30-33 d. C.),
es la figura central del cristianismo y una de las m�s influyentes de la cultura
occidental. Pr�cticamente todos los historiadores de la Antig�edad afirman la
existencia hist�rica de Jes�s.Nota 3? Jes�s de Nazaret fue un predicador jud�oNota
4? que vivi� a comienzos del siglo i en las regiones de Galilea y Judea, y fue
crucificado en Jerusal�n en torno al a�o 30, bajo el gobierno de Poncio Pilato.

Para la mayor�a de las denominaciones cristianas, es el Hijo de Dios y, por


extensi�n, la encarnaci�n de Dios mismo. Su importancia estriba asimismo en la
creencia de que, con su muerte y posterior resurrecci�n, redimi� al g�nero humano.
El juda�smo niega su divinidad, que es incompatible con su concepci�n de Dios. En
el islam, donde se lo conoce como Isa, es considerado uno de los profetas m�s
importantes.

Lo que se conoce de Jes�s procede casi exclusivamente de la tradici�n cristiana


�aunque se le menciona en fuentes no cristianas�,1? especialmente de la utilizada
para la composici�n de los evangelios sin�pticos, redactados, seg�n opini�n
mayoritaria, unos treinta o cuarenta a�os, como m�nimo, despu�s de su muerte. La
mayor�a de los estudiosos considera que mediante el estudio de los evangelios es
posible reconstruir tradiciones que se remontan a contempor�neos de Jes�s, aunque
existen grandes discrepancias entre los investigadores en cuanto a los m�todos de
an�lisis de los textos y las conclusiones que de ellos pueden extraerse.
Una de las m�s antiguas representaciones de Jes�s como el Buen Pastor, realizada
hacia el a�o 300.
�ndice

1 Jes�s en el Nuevo Testamento


1.1 Nacimiento e infancia
1.2 Bautismo y tentaciones
1.3 Vida p�blica
1.4 Milagros relatados en los evangelios
1.5 Transfiguraci�n
1.6 Pasi�n
1.6.1 Entrada en Jerusal�n y purificaci�n del Templo
1.6.2 Unci�n en Betania y �ltima Cena
1.6.3 Arresto
1.6.4 Juicio
1.6.5 Crucifixi�n
1.6.6 Sepultura
1.7 Resurrecci�n y ascensi�n
1.8 Profec�as en el Antiguo Testamento concernientes a Jes�s
2 Jes�s seg�n la investigaci�n hist�rica
2.1 Fuentes
2.1.1 Fuentes cristianas
2.1.1.1 Las cartas de Pablo de Tarso
2.1.1.2 Evangelios sin�pticos
2.1.1.3 Evangelio de Juan
2.1.1.4 Evangelios ap�crifos
2.1.1.5 Otros textos cristianos
2.1.2 Fuentes no cristianas
2.1.2.1 Fuentes jud�as
2.1.2.2 Fuentes romanas y sirias
2.1.3 Metodolog�a
2.2 Contexto
2.2.1 Marco hist�rico
2.2.2 El car�cter particular de Galilea
2.2.3 El juda�smo en los tiempos de Jes�s
2.3 El hombre
2.3.1 Nombre
2.3.2 Lugar y fecha de nacimiento
2.3.3 Or�genes familiares
2.3.4 Otros datos: religi�n, lengua, profesi�n
2.4 Su actividad
2.4.1 Relaci�n con Juan el Bautista
2.4.2 Predicaci�n
2.4.3 Jes�s y las mujeres
2.4.4 Milagros
2.5 Muerte
2.5.1 Cronolog�a
2.6 Teor�as minoritarias
2.6.1 Teor�as acerca del car�cter hist�rico de Jes�s
2.6.2 Teor�a de Jes�s como personaje m�tico
2.6.2.1 Cr�tica
3 Repercusiones hist�ricas de Jes�s de Nazaret
4 Jes�s en el cristianismo
4.1 Denominaciones cristianas con discrepancias conciliares
4.2 Jes�s en los nuevos movimientos religiosos de origen cristiano
5 Jes�s en otras religiones
5.1 Jes�s seg�n el juda�smo
5.2 Jes�s en las religiones gn�sticas
5.3 Jes�s seg�n el islam
6 Jes�s en la ficci�n y en el arte
6.1 Jes�s en el arte
6.2 Jes�s en la literatura
6.3 Jes�s en el cine
6.4 Jes�s en el teatro musical
7 V�ase tambi�n
8 Notas
9 Referencias
10 Bibliograf�a
10.1 Bibliograf�a utilizada
10.1.1 El Jes�s hist�rico
10.1.2 Jes�s en el cristianismo y en otras religiones
10.2 Bibliograf�a adicional (no utilizada directamente en este art�culo)
11 Enlaces externos
11.1 Jes�s en el Nuevo Testamento
11.2 El Jes�s hist�rico
11.3 Jes�s seg�n el cristianismo

Jes�s en el Nuevo Testamento

Lo que figura a continuaci�n es un relato de la vida de Jes�s tal y como aparece en


los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento, considerados libros
sagrados por todas las confesiones cristianas. El relato evang�lico es la fuente
principal para el conocimiento de Jes�s, y constituye la base de las
interpretaciones que de su figura hacen las diferentes ramas del cristianismo.
Aunque puede contener elementos hist�ricos, expresa fundamentalmente la fe de las
comunidades cristianas en la �poca en que estos textos fueron escritos, y la visi�n
que por entonces ten�an de Jes�s de Nazaret.
Nacimiento e infancia
La Sagrada Familia (Jos�, Mar�a y Jes�s, con Isabel y su hijo Juan el Bautista,
parientes de Jes�s seg�n el Evangelio de Lucas. Pintura de Rafael, 1507.

Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jes�s proceden exclusivamente


del Evangelio de Mateo (1,18-2,23) y del de Lucas (1,5-2,52).2? No hay relatos de
este tipo en los Evangelios de Marcos y Juan. Las narraciones de Mateo y Lucas
difieren entre s�:

El Evangelio de Mateo no relata ning�n viaje previo al nacimiento de Jes�s, por


lo que se podr�a suponer que Mar�a y su esposo Jos� viv�an en Bel�n.3? Mar�a qued�
inesperadamente embarazada y Jos� resolvi� repudiarla, pero un �ngel le anunci� en
sue�os que el embarazo de Mar�a era obra del Esp�ritu Santo y profetiz�, con
palabras del profeta Isa�as,4? que su hijo ser� el Mes�as que esperan los jud�os.5?
Unos magos de Oriente en esas fechas llegaron a Jerusal�n preguntando por el �rey
de los jud�os que acaba de nacer� con la intenci�n de adorarlo, lo que alerta al
rey de Judea, Herodes el Grande, que decide acabar con el posible rival. Los magos,
guiados por una estrella, llegan a Bel�n y adoran al ni�o. De nuevo, el �ngel
visit� a Jos� (Mt 2,13)6? y le advirti� de la inminente persecuci�n de Herodes, por
lo que la familia huye a Egipto, permaneciendo all� hasta la muerte del monarca (de
nuevo notificada a Jos� por el �ngel, que se le present� as� por tercera vez: Mt
2,19-29).7? Entonces, Jos� retorn� y se instal� con su familia en Nazaret, en
Galilea.8?

En el Evangelio de Lucas, se relata que Mar�a y Jos� viven en la ciudad galilea


de Nazaret. La historia de la concepci�n de Jes�s se entrelaza aqu� con la de Juan
el Bautista ?ya que en este evangelio Mar�a e Isabel, madre del Bautista, son
parientes? y el nacimiento de Jes�s es notificado a Mar�a por el �ngel Gabriel (lo
que se conoce como Anunciaci�n: Lc 1,26-38).9? El emperador Augusto entonces ordena
un censo en el cual cada uno debe empadronarse en su lugar de nacimiento, y Jos�
debe viajar a Bel�n, por ser originario de este lugar. Jes�s nace en Bel�n mientras
se encuentran de viaje y es adorado por pastores. Lucas a�ade adem�s breves relatos
sobre la circuncisi�n de Jes�s, sobre su presentaci�n en el Templo, y su encuentro
con los doctores en el Templo de Jerusal�n, en un viaje realizado con motivo de la
Pascua, cuando contaba doce a�os.Nota 5?

En los Evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealog�as de Jes�s (Mt 1,


2-16; Lc 3, 23-38).10? La de Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a
Ad�n, el primer hombre seg�n el G�nesis. Estas dos genealog�as son id�nticas entre
Abrah�n y David, pero difieren a partir de este �ltimo, ya que la de Mateo hace a
Jes�s descendiente de Salom�n, mientras que, seg�n Lucas, su linaje proceder�a de
Natam, otro de los hijos de David. En ambos casos, lo que se muestra es la
ascendencia de Jos�, a pesar de que, seg�n los relatos de la infancia, este solo
habr�a sido el padre adoptivo de Jes�s.
Bautismo y tentaciones
Bautismo de Cristo, pintura de Piero della Francesca.

La llegada de Jes�s fue profetizada por Juan el Bautista (su primo, seg�n el
Evangelio de Lucas),11? por quien Jes�s fue bautizado en el r�o Jord�n.12? Durante
el bautismo, el Esp�ritu de Dios, en forma de paloma, descendi� sobre Jes�s, y se
escuch� la voz de Dios.13?

Seg�n los evangelios sin�pticos, el Esp�ritu condujo a Jes�s al desierto, donde


ayun� durante cuarenta d�as y super� las tentaciones a las que fue sometido por el
Demonio.14? No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Despu�s Jes�s
march� a Galilea, se estableci� en Cafarna�n,15? y comenz� a predicar la llegada
del Reino de Dios.16?
Vida p�blica

Acompa�ado por sus seguidores, Jes�s recorri� las regiones de Galilea y Judea
predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y
dichos de Jes�s var�a seg�n los diferentes relatos evang�licos. Tampoco se indica
cu�nto tiempo dur� la vida p�blica de Jes�s, aunque el Evangelio de Juan menciona
que Jes�s celebr� la fiesta anual de la Pascua jud�a (P�saj) en Jerusal�n en tres
ocasiones. En cambio los evangelios sin�pticos mencionan solo la fiesta de Pascua
en la que Jes�s fue crucificado.

Gran parte de los hechos de la vida p�blica de Jes�s narrados en los evangelios,
tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercan�as del mar de
Tiber�ades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarna�m, pero tambi�n
otras, como Coroza�n o Betsaida.17? Tambi�n visit�, en el sur de la regi�n,
localidades como Can� o Na�n, y la aldea en la que se hab�a criado, Nazaret, donde
fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos.18? Su predicaci�n se
extendi� tambi�n a Judea (seg�n el Evangelio de Juan, visit� Jerusal�n en tres
ocasiones desde el comienzo de su vida p�blica), y estuvo en Jeric�19? y Betania
(donde resucit� a L�zaro).20?

Escogi� a sus principales seguidores (llamados en los evangelios �ap�stoles�; en


griego, �enviados�), en n�mero de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los
sin�pticos se menciona la lista siguiente: Sim�n, llamado Pedro y su hermano
Andr�s; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolom�; Tom�s y Mateo
el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Sim�n el Zelote y Judas Iscariote, el
que posteriormente traicionar�a a Jes�s (Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6, 13-16).21?
Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas
respectivamente por Pedro y Andr�s, y Juan y Santiago.22? Mateo se identifica
generalmente con Lev� el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sin�pticos se
relata brevemente c�mo fue llamado por Jes�s (Mt 9,9; Mc 2,14; Lc 5,27-28).23? lo
que acarre� a Jes�s numerosos reproches de los fariseos.

El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los ap�stoles, aunque en
varios pasajes hace referencia a que eran doce.24?

Predic� tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban


para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Serm�n de la
Monta�a, en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Utiliz� a menudo par�bolas para
explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las par�bolas de Jes�s son breves
relatos cuyo contenido es enigm�tico (a menudo han de ser despu�s explicadas por
Jes�s). Tienen en general un contenido escatol�gico y aparecen exclusivamente en
los evangelios sin�pticos. Entre las m�s conocidas est�n la par�bola del sembrador
(Mt 13,3-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8), cuyo significado explica Jes�s a continuaci�n; la
de la semilla que crece (Mc 4,26-29); la del grano de mostaza (Mt 13,31-32; Mc
4,30-32), la del trigo y la ciza�a (Mt 13,24-30), la de la oveja perdida (Mt 18,12-
14; Lc 15,3-7) y la de la moneda perdida (Lc 15,8-10), la del siervo despiadado (Mt
18, 23-35), la de los obreros enviados a la vi�a (Mt 20,1-16), la de los dos hijos
(Mt 21,28-32), la de los vi�adores homicidas (Mt 21,33-42; Mc 12,1-11; Lc 20,9-18);
la de los invitados a la boda (Mt 22, 1-14), la de las diez v�rgenes (Mt 25,1-13),
la de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,12-27), la del juicio final (Mt 25,31-46).
Dos de las m�s conocidas aparecen solo en el Evangelio de Lucas: se trata de la
par�bola del buen samaritano (Lc 10,30-37) y la del hijo pr�digo (Lc 15,11-32). En
las par�bolas, utiliza Jes�s frecuentemente im�genes relacionadas con la vida
campesina.

Mantuvo controversias con miembros de algunas de las m�s importantes sectas


religiosas del juda�smo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acus� de
hipocres�a y de no cuidar lo m�s importante de la Tor�: la justicia, la compasi�n y
la lealtad (Mt 12, 38-40; Lc 20, 45-47).

La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor a los enemigos


(Mt 5,38-48; Lc 6, 27-36) as� como en su relaci�n estrech�sima con Dios a quien
llamaba en arameo con la expresi�n familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Mc 14,36)
ni Pablo (Rm 8, 15; Gal 4, 6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los
marginados, a los oprimidos (Lc 4, 18) y a los pecadores (Lc 15) para ofrecerles su
misericordia. La oraci�n del Padre nuestro (Mt 6,9-13: Lc 11,1-4), que recomend�
utilizar a sus seguidores, es clara expresi�n de esta relaci�n de cercan�a con Dios
antes mencionada.
Milagros relatados en los evangelios
La resurrecci�n de L�zaro por Giotto di Bondone (siglo XIV).
Art�culo principal: Milagros de Jes�s

Seg�n los evangelios, durante su ministerio Jes�s realiz� varios milagros. En


total, en los cuatro evangelios can�nicos se narran veintisiete milagros, de los
cuales catorce son curaciones de distintas enfermedades, cinco exorcismos, tres
resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios.

Los evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas por Jes�s:

San� la fiebre de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarna�m, tom�ndola de


la mano (Mc 1,29-31; Mt 5,14-15; Lc 4,38-39);
San� a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su mano (Mc
1,40-45; Mt 8,1-4; Lc 5,12-16);
San� a un paral�tico en Cafarna�m que le fue presentado en una camilla y al
que hab�a perdonado sus pecados, orden�ndole que se levantara y se fuera a su casa
(Mc 2, 1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26);
San� a un hombre con la mano seca en s�bado en una sinagoga, mediante la
palabra (Mc 3,1-6; Mt 12,9-14;Lc 6,6-11);
San� a una mujer que padec�a flujo de sangre, que san� al tocar el vestido
de Jes�s (Mc 5,25-34; Mt 9,18-26; Lc 8,40-56);
San� a un sordomudo en la Dec�polis meti�ndole los dedos en los o�dos,
escupiendo, toc�ndole la lengua y diciendo: �Effat�, que significar�a ��brete� (Mc
7,31-37);
San� a un ciego en Betsaida poni�ndole saliva en los ojos e imponi�ndole
las manos (Mc 8,22-26);
San� a Bartimeo, el ciego de Jeric� (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-
45);
San� a distancia al criado del centuri�n de Cafarna�m (Mt 8,5-13, Lc 7,1-
10, Jn 4,43-54; Jn 4,43-54);Nota 6?
San� a una mujer que estaba encorvada y no pod�a enderezarse, mediante la
palabra y la imposici�n de manos (Lc 13,10-17). Esta curaci�n tuvo lugar tambi�n en
s�bado y en una sinagoga;
San� a un hidr�pico en s�bado, en casa de uno de los principales fariseos
(Lc 14, 1-6).
San� a diez leprosos, que encontr� de camino a Jerusal�n, mediante la
palabra (Lc 17,11-19).
San� a un hombre que llevaba treinta y ocho a�os enfermo, en Jerusal�n, en
s�bado (Jn 5,1-9).
San� a un ciego de nacimiento unt�ndolo con lodo y saliva, tras lo cual le
orden� lavarse en la piscina de Silo� (Jn 9,1-12).
San� la oreja de un siervo del sumo sacerdote (Lc 22,51)

En los evangelios can�nicos aparecen cinco relatos de expulsiones de esp�ritus


impuros (exorcismos) realizados por Jes�s:

Expuls� a un demonio en la sinagoga de Cafarna�m (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37);


Expuls� a otro en la regi�n de Gerasa (Mt 8,28-34; Mc 5,1-21; Lc 8,26-39);
Expuls� a otro que pose�a a la hija de una mujer sirofenicia (Mt 15,21-28;
Mc 7,24-30);
Expuls� a otro que atormentaba a un epil�ptico (Mt 17,20-24; Mc 9,14-27; Lc
9,37-43);
Expuls� a un �demonio mudo� (Lc 11,14; Mt 12,22).

Adem�s, hay varios pasajes que hacen referencia de modo gen�rico a exorcismos de
Jes�s (Mc 1,32-34;Mc 3,10-12).

Seg�n los evangelios, Jes�s obr� tres resurrecciones:

Resucit� a una ni�a de doce a�os, la hija de Jairo (Mc 5,21-24, Mt 9,18-26,
Lc 8,40-56). Jes�s afirm� que la ni�a no estaba muerta, sino solo dormida (Mt
9,24;Mc 5,39;Lc 8,52).
Resucit� al hijo de la viuda de Na�n (Lc 7,11-17).
Resucit� a L�zaro de Betania (Jn 11,1-44).

Jes�s obr� tambi�n, seg�n los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los
que se pone de manifiesto la obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el
viento) a su autoridad.

Jes�s orden� a la tempestad que se calme y esta obedece (Mt 8,23-27; Mc


4,35-41; Lc 8,22-25).
Jes�s camin� sobre las aguas (Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Jn 6,16-21).

Tres signos extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simb�lico:

Multiplicaci�n de los panes y los peces. Es el �nico de todos los milagros


de Jes�s que es registrado por todos los evangelios (Mc 6,32-44; Mt|14,13-21; Lc
9,10-17; Jn 6,1-13). Ocurre en dos ocasiones seg�n el Evangelio de Marcos (8,1-10)
y el Evangelio de Mateo (15,32-39);
la pesca milagrosa (Lc 5,1-11; Jn 21,1-19);
la conversi�n del agua en vino en las bodas de Can� (Jn 2,1-11).

En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulaci�n


con Belceb� este poder de expulsar a los demonios. Jes�s se defendi� en�rgicamente
de estas acusaciones.25? Seg�n los relatos evang�licos, Jes�s no solo ten�a el
poder de expulsar demonios, sino que transmiti� ese poder a sus seguidores.26?
Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jes�s, expulsaba
con �xito demonios en su nombre.27?
Transfiguraci�n
Transfiguraci�n de Jes�s, por Rafael (siglo XVI).
Art�culo principal: Transfiguraci�n de Jes�s

Los evangelios sin�pticos28? relatan que Jes�s subi� a un monte a orar con algunos
de los ap�stoles, y mientras oraba se transform� el aspecto de su rostro, y su
vestido se volvi� blanco y resplandeciente. Aparecieron junto a �l Mois�s y El�as.
Los ap�stoles dorm�an mientras tanto, pero al despertar vieron a Jes�s junto a
Mois�s y El�as. Pedro sugiri� que hicieran tres tiendas: para Jes�s, Mois�s y
El�as. Entonces apareci� una nube y se oy� una voz celestial, que dijo: �Este es mi
Hijo elegido, escuchadle�. Los disc�pulos no contaron lo que hab�an visto.
Pasi�n
Art�culo principal: Pasi�n de Jes�s
Entrada en Jerusal�n y purificaci�n del Templo
Expulsi�n de los mercaderes del templo, seg�n la interpretaci�n de Giotto (siglos
XIII-XIV).
Art�culos principales: Entrada en Jerusal�n y Expulsi�n de los mercaderes del
Templo.
Seg�n los cuatro evangelios, Jes�s fue con sus seguidores a Jerusal�n para celebrar
all� la fiesta de Pascua. Entr� a lomos de un asno, para que se cumplieran las
palabras del profeta Zacar�as (Zc 9, 9: �He aqu� que tu rey viene a ti, manso y
montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de una bestia de carga�). Fue recibido
por una multitud, que lo aclam� como �hijo de David� (en cambio seg�n el Evangelio
de Lucas fue aclamado solamente por sus disc�pulos).29? En el Evangelio de Lucas y
en el de Juan, Jes�s es aclamado como rey.

Seg�n los evangelios sin�pticos, a continuaci�n fue al Templo de Jerusal�n, y


expuls� de all� a los cambistas y a los vendedores de animales para los sacrificios
rituales30? (el Evangelio de Juan, en cambio, sit�a este episodio al comienzo de la
vida p�blica de Jes�s, y lo relaciona con una profec�a sobre la destrucci�n del
Templo).31? Vaticin� la destrucci�n del Templo32? y otros acontecimientos futuros.
Unci�n en Betania y �ltima Cena
Art�culo principal: La �ltima Cena
V�ase tambi�n: Discurso de Despedida
La �ltima Cena, de Leonardo da Vinci.

En Betania, cerca de Jerusal�n, fue ungido con perfumes por una mujer.33? Seg�n los
sin�pticos, la noche de Pascua cen� en Jerusal�n con los Ap�stoles, en lo que la
tradici�n cristiana designa como la �ltima Cena. En el transcurso de esta cena
pascual, Jes�s predijo que ser�a traicionado por uno de los Ap�stoles, Judas
Iscariote. Tom� pan en las manos, diciendo �Tomad y comed, este es mi cuerpo� y, a
continuaci�n, cogiendo un c�liz de vino, dijo: �Bebed de �l todos, porque esta es
la sangre de la Alianza, que ser� derramada por la multitud para la remisi�n de los
pecados�.34? Profetiz� tambi�n, seg�n los sin�pticos, que no volver�a a beber vino
hasta que no lo bebiera de nuevo en el Reino de Dios.Nota 7?
Arresto
Art�culo principal: Prendimiento de Jes�s

Tras la cena, seg�n los sin�pticos, Jes�s y sus disc�pulos fueron a orar al huerto
de Getseman�. Los ap�stoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jes�s sufri�
un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidi� acatar la
voluntad de Dios.35?Nota 8?

Judas hab�a efectivamente traicionado a Jes�s, para entregarlo a los pr�ncipes de


los sacerdotes y los ancianos de Jerusal�n a cambio de treinta piezas de plata.36?
Acompa�ado de un grupo armado de espadas y garrotes, enviado por los pr�ncipes de
los sacerdotes y los ancianos, lleg� a Getseman� y revel� la identidad de Jes�s
bes�ndole la mejilla. Jes�s fue arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un
conato de resistencia, pero finalmente todos se dispersaron y huyeron.37?
Juicio

Tras su detenci�n, Jes�s fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caif�s. All� fue
juzgado ante el Sanedr�n. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios
no coincid�an no fueron aceptados. Finalmente, Caif�s pregunt� directamente a Jes�s
si era el Mes�as, y Jes�s dijo: �T� lo has dicho�. El sumo sacerdote se rasg� las
vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedr�n
escarnecieron cruelmente a Jes�s.38? En el Evangelio de Juan, Jes�s fue llevado
primero ante An�s, suegro de Caif�s, y luego ante este �ltimo. Solo se detalla el
interrogatorio ante An�s, bastante diferente del que aparece en los sin�pticos.39?
Pedro, que hab�a seguido a Jes�s en secreto tras su detenci�n, se encontraba oculto
entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como disc�pulo de Jes�s por los
sirvientes, le neg� tres veces (dos seg�n el Evangelio de Juan), como Jes�s le
hab�a profetizado.40?

A la ma�ana siguiente, Jes�s fue llevado ante Poncio Pilato, el procuradorNota 9?


romano. Tras interrogarle, Pilato no le hall� culpable, y pidi� a la muchedumbre
que eligiera entre liberar a Jes�s o a un conocido bandido, llamado Barrab�s. La
multitud, persuadida por los pr�ncipes de los sacerdotes, pidi� que se liberase a
Barrab�s, y que Jes�s fuese crucificado. Pilato se lav� simb�licamente las manos
para expresar su inocencia de la muerte de Jes�s.41?
Crucifixi�n
Art�culo principal: Crucifixi�n de Jes�s
Cristo crucificado de Diego Vel�zquez (siglo XVII).
Detalle del semblante de Cristo reci�n muerto, obra de Jos� Luj�n P�rez, 1793.

Jes�s fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una
corona de espinas y una ca�a en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban
de �l diciendo: �Salud, rey de los jud�os�.42? Fue obligado a cargar la cruz en la
que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado G�lgota, que en arameo significa
�lugar del cr�neo�. Le ayud� a llevar la cruz un hombre llamado Sim�n de Cirene.

Dieron de beber a Jes�s vino con hiel. �l prob� pero no quiso tomarlo. Tras
crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su
cabeza, pusieron un cartel en arameo, griego y lat�n con el motivo de su condena:
�Este es Jes�s, el rey de los jud�os�, que a menudo en pinturas se abrevia INRI
(Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, literalmente �Jes�s de Nazaret, rey de los
jud�os�). Fue crucificado entre dos ladrones.43?

Hacia las tres de la tarde, Jes�s exclam�: �El�, El�, lem� sabactani�, que, seg�n
el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Marcos, en arameo significa: �Dios m�o,
Dios m�o, �por qu� me has abandonado?�.44? Las palabras finales de Jes�s difieren
en los otros dos evangelios.45? Tambi�n hay diferencia entre los evangelios en
cuanto a qu� disc�pulos de Jes�s estuvieron presentes en su crucifixi�n: en Mateo y
Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de Jes�s; en el Evangelio de Juan se
menciona tambi�n a la madre de Jes�s y al �disc�pulo a quien amaba� (seg�n la
tradici�n cristiana, se tratar�a del ap�stol Juan, aunque en el texto del evangelio
no se menciona su nombre).
Sepultura
Art�culos principales: Descendimiento de Jes�s y Lamentaci�n sobre Cristo muerto.

Un seguidor de Jes�s, llamado Jos� de Arimatea, solicit� a Pilato el cuerpo de


Jes�s la misma tarde del viernes en que hab�a muerto, y lo deposit�, envuelto en
una s�bana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubri� el sepulcro con una gran
piedra.46? Seg�n el Evangelio de Mateo (no se menciona en los otros evangelios), al
d�a siguiente, los �pr�ncipes de los sacerdotes y los fariseos� pidieron a Pilato
que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar que los seguidores
de Jes�s robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que hab�a resucitado. Pilato
accedi�.47?
Resurrecci�n y ascensi�n
La resurrecci�n de Cristo, por Piero della Francesca (siglo XV).
Art�culos principales: Resurrecci�n de Jes�s y Ascensi�n de Jes�s.
La resurrecci�n de Cristo, en el Retablo de Isenheim, por el pintor alem�n Matthias
Gr�newald (siglo XVI).

Los cuatro evangelios relatan que Jes�s resucit� de entre los muertos al tercer d�a
despu�s de su muerte y se apareci� a sus disc�pulos en varias ocasiones.48? En
todos ellos, la primera en descubrir la resurrecci�n de Jes�s es Mar�a Magdalena.
Dos de los evangelios (Marcos y Lucas) relatan tambi�n su ascensi�n a los cielos.
Los relatos sobre Jes�s resucitado var�an, sin embargo, seg�n los evangelios:

En el Evangelio de Mateo, Mar�a Magdalena y �la otra Mar�a� fueron al sepulcro


en la ma�ana del domingo. Sobrevino un terremoto, y un �ngel vestido de blanco
removi� la piedra del sepulcro y se sent� sobre ella. Los guardias, que
presenciaron la escena, temblaron de miedo y �se quedaron como muertos� (Mt 28, 1-
4). El �ngel anunci� a las mujeres la resurrecci�n de Jes�s, y les encarg� que
dijeran a los disc�pulos que fueran a Galilea, donde podr�an verle. Al regresar, el
propio Jes�s les sali� al encuentro, y les repiti� que dijeran a los disc�pulos que
fueran a Galilea (Mt 28, 5-10). Entre tanto, los guardias avisaron a los pr�ncipes
de los sacerdotes de lo ocurrido. Estos les sobornaron para que divulgaran la idea
de que los disc�pulos de Jes�s hab�an robado su cuerpo (Mt 28, 11-15). Los once
ap�stoles fueron a Galilea, y Jes�s les hizo el encargo de predicar el evangelio
(Mt 28, 16-20).

En el Evangelio de Marcos, tres seguidoras de Jes�s, Mar�a Magdalena, Mar�a la


de Santiago y Salom�, fueron al sepulcro el domingo, muy de ma�ana, con la
intenci�n de ungir a Jes�s con perfumes (Mc 16, 1-2). Vieron que la piedra que
cubr�a el sepulcro estaba removida. Dentro del sepulcro, descubrieron a un joven
vestido con una t�nica blanca, quien les anunci� que Jes�s hab�a resucitado, y les
orden� que dijesen a los disc�pulos y a Pedro que fuesen a Galilea para all� ver a
Jes�s. Se indica que Mar�a y sus compa�eras no dijeron nada a nadie, pues ten�an
miedo (Mc 16, 3-8). A continuaci�n, se dice que Jes�s se apareci� a Mar�a Magdalena
(sin mencionar a las otras mujeres), y que esta dio al resto de los seguidores de
Jes�s la buena noticia, pero no fue cre�da (Mc 16, 9-11). Jes�s volvi� a
aparecerse, esta vez a dos que iban de camino: cuando estos disc�pulos contaron lo
ocurrido, tampoco se les crey� (Mc 16, 12-13). Finalmente, se apareci� a los once
ap�stoles, a los que reprendi� por no haber cre�do en su resurrecci�n. Les
encomend� predicar el evangelio, y subi� a los cielos, donde est� sentado a la
derecha de Dios (Mc 16, 14-20).Nota 10?

En el Evangelio de Lucas, algunas mujeres, Mar�a Magdalena, Juana y Mar�a de


Santiago, y otras cuyos nombres no se mencionan, acudieron al sepulcro para ungir a
Jes�s con perfumes. Encontraron removida la piedra del sepulcro, entraron en �l y
no encontraron el cuerpo (Lc 24, 1-3). Entonces se les aparecieron dos hombres con
vestiduras deslumbrantes, quienes les anunciaron la resurrecci�n de Jes�s (Lc 24,
4-7). Las mujeres anunciaron la resurrecci�n a los ap�stoles, pero estos no las
creyeron (Lc 24,8-11), excepto Pedro, que fue al sepulcro y comprob� que el cuerpo
hab�a desaparecido (Lc 24, 12). Ese mismo d�a, Jes�s se apareci� a dos disc�pulos
que caminaban de Jerusal�n a Ema�s, que lo reconocieron en el momento de la
fracci�n del pan (Lc 24, 13-35). Poco despu�s se present� ante los once, que
creyeron que se trataba de un esp�ritu, pero les demostr� que era �l en carne y
huesos, y comi� en su presencia (Lc24,36-43). Les explic� el sentido de su muerte y
resurrecci�n (Lc 24,44-49), y, m�s tarde, los llev� cerca de Betania, donde
ascendi� al cielo (Lc 24,50-53).

En el Evangelio de Juan, Mar�a Magdalena fue al sepulcro muy de madrugada y


descubri� que la piedra hab�a sido removida. Corri� en busca de Pedro y del
�disc�pulo a quien Jes�s amaba� para avisarles (Jn 20,1-2). Los dos corrieron hacia
el sepulcro. El disc�pulo amado lleg� primero, pero no entr� en el sepulcro. Pedro
entr� primero y vio las fajas y el sudario, pero no el cuerpo. El otro disc�pulo
entr� despu�s, �y vio y crey� (Jn 20, 3-10). Magdalena se qued� fuera, y se le
aparecieron dos �ngeles vestidos de blanco. Le preguntaron: ��Por qu� lloras,
mujer?�, y ella contest�: �Porque han tomado a mi Se�or y no s� d�nde lo han
puesto�. Se volvi� hacia atr�s, y vio a Jes�s resucitado, quien le pregunt� a su
vez por qu� lloraba. Magdalena le confundi� con el hortelano, y le pregunt� d�nde
hab�a puesto a Jes�s. Jes�s la llam�: ��Mar�a!�, y ella lo reconoci�, respondiendo:
��Rabbun�!�. Jes�s le pidi� que no lo tocara, ya que a�n no hab�a subido al Padre,
y pidi� que avisara a sus hermanos de que iba a subir al Padre. Magdalena fue a
anunciar lo ocurrido a los disc�pulos (Jn 20, 11-18). Ese mismo d�a, por la tarde,
Jes�s se apareci� al lugar en que los disc�pulos se encontraban ocultos por temor
de los jud�os. Les salud� diciendo �La paz sea con vosotros�, les mostr� la mano y
el costado, y, soplando, les envi� el Esp�ritu Santo. Uno de los once, Tom�s, no
estaba con el resto cuando tuvo lugar la aparici�n de Jes�s, y no crey� que el
aparecido fuera realmente Jes�s (Jn 20, 19-25). Ocho d�as despu�s, Jes�s volvi� a
aparecerse a todos los disc�pulos, incluido Tom�s. Para vencer su incredulidad,
Jes�s le dijo que tocara su mano y su costado. Tom�s crey� en �l (Jn 20, 26-29).
M�s adelante, Jes�s volvi� a aparecerse a siete de sus disc�pulos cuando estaban
pescando junto al mar de Tiberiades. No hab�an pescado nada; les pidi� que
volvieran a echar la red y la sacaron llena de peces. Entonces lo reconocieron, y
comieron con �l panes y peces (Jn 21,1-14). Tras esto, se relata una conversaci�n
entre Jes�s y Pedro, en la que interviene tambi�n el �disc�pulo amado� (Jn 21,15-
23).

Profec�as en el Antiguo Testamento concernientes a Jes�s

Seg�n los autores del Nuevo Testamento, la vida de Jes�s supuso el cumplimiento de
algunas profec�as formuladas en ciertos libros del Antiguo Testamento. Los libros
b�blicos m�s citados en este sentido por los primeros cristianos fueron Isa�as,
Jerem�as, los Salmos, Zacar�as, Miqueas y Oseas. Para los autores del Nuevo
Testamento, en una visi�n compartida por los cristianos posteriores, en estos
textos se anuncia la venida de Jes�s de Nazaret, que ser�a el Mes�as que esperaba
el pueblo de Israel. A menudo los redactores de los evangelios, sobre todo el autor
del Evangelio de Mateo, citan expl�citamente estos textos para subrayar el
cumplimiento de estas profec�as en la vida y muerte de Jes�s. Entre otras cosas,
consideran que fueron profetizadas las circunstancias y el lugar de nacimiento de
Jes�s (Is 7,14; Miq 5,2);49? su relaci�n con Galilea (Is 9,1);50? su condici�n
mesi�nica (Is 9, 6-7; Is 11, 1-9; Is 15, 5);51? el papel de precursor de Juan el
Bautista (Is 40,3)52? e incluso su pasi�n y muerte sacrificial (a este respecto se
citan sobre todo cuatro poemas, incluidos en el Deutero Isa�as (o Segundo
Isa�as),Nota 11? que presentan la figura de un siervo de Yahv�,53? a cuyo
sacrificio se atribuye un valor redentor, pero tambi�n otros muchos pasajes.54?

Los jud�os, que tambi�n consideran sagrados estos libros, no aceptan la creencia
cristiana de que estas profec�as se refieren a Jes�s de Nazaret. Para la
investigaci�n hist�rica actual, el principal interrogante es hasta qu� punto estos
libros contribuyeron a moldear los relatos evang�licos.
Jes�s seg�n la investigaci�n hist�rica
Art�culo principal: Jes�s hist�rico
V�anse tambi�n: B�squeda del Jes�s hist�rico, Historicidad de Jes�s y Retratos del
Jes�s hist�rico.

A diferencia de lo que ocurre con otros personajes de la Antig�edad, pero al igual


que sucede con otros muchos, no existen evidencias arqueol�gicas que permitan
verificar la existencia de Jes�s de Nazaret. La explicaci�n principal que se da a
este hecho es que Jes�s no alcanz� mientras viv�a una relevancia suficiente como
para dejar constancia en fuentes arqueol�gicas, dado que no fue un importante l�der
pol�tico, sino un sencillo predicador itinerante.55? Si bien los hallazgos de la
arqueolog�a no pueden ser aducidos como prueba de la existencia de Jes�s de
Nazaret, s� confirman la historicidad de gran n�mero de personajes, lugares y
acontecimientos descritos en las fuentes.56?

Por otro lado, Jes�s, como muchos destacados dirigentes religiosos y fil�sofos de
la Antig�edad,57? no escribi� nada, o al menos no hay constancia alguna de que as�
haya sido. Todas las fuentes para la investigaci�n hist�rica de Jes�s de Nazaret
son, por lo tanto, textos escritos por otros autores. El m�s antiguo documento
inequ�vocamente concerniente a Jes�s de NazaretNota 12? es el llamado Papiro P52,
que contiene un fragmento del Evangelio de Juan y que data, seg�n los c�lculos m�s
extendidos, del 125 aproximadamente (es decir, casi un siglo despu�s de la fecha
posible de la muerte de Jes�s, hacia el a�o 30).
Papiro P52, Rylands 457.

Si bien los testimonios materiales referentes a la vida de Jes�s son muy tard�os,
la investigaci�n filol�gica ha logrado reconstruir la historia de estos textos con
un alto grado de probabilidad, lo que arroja como conclusi�n que los primeros
textos sobre Jes�s (algunas cartas de Pablo) son posteriores en unos veinte a�os a
la fecha probable de su muerte, y que las principales fuentes de informaci�n acerca
de su vida (los evangelios can�nicos) se redactaron en la segunda mitad del siglo
I. Existe un amplio consenso acerca de esta cronolog�a de las fuentes, al igual que
es posible datar algunos (muy escasos) testimonios acerca de Jes�s en fuentes no
cristianas entre la �ltima d�cada del siglo I y el primer cuarto del siglo II.

En el estado actual de conocimientos acerca de Jes�s de Nazaret, la opini�n


predominante en medios acad�micos es que se trata de un personaje hist�rico,Nota 3?
cuya biograf�a y mensaje experimentaron modificaciones por parte de los redactores
de las fuentes.58? Existe, sin embargo, una minor�a de estudiosos que, desde una
cr�tica radical de las fuentes, consideran probable que Jes�s ni siquiera fuese un
personaje hist�rico real, sino una entidad m�tica, similar a otras figuras objeto
de culto en la Antig�edad.Nota 3?
Fuentes

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