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El Enigma de Las Jarchas

Este documento resume el enigma de las jarchas, poemas líricos escritos entre los siglos XI y XII en al-Ándalus. Explica conceptos clave como muguasaja, zéjel y jarcha, y discute cuestiones como si las jarchas estaban escritas en romance andaluz o mozárabe, si tenían una existencia independiente de la muguasaja, y el origen de la forma estrófica de la muguasaja y el zéjel. También resume diferentes teorías sobre la reconstrucción lingüística y

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El Enigma de Las Jarchas

Este documento resume el enigma de las jarchas, poemas líricos escritos entre los siglos XI y XII en al-Ándalus. Explica conceptos clave como muguasaja, zéjel y jarcha, y discute cuestiones como si las jarchas estaban escritas en romance andaluz o mozárabe, si tenían una existencia independiente de la muguasaja, y el origen de la forma estrófica de la muguasaja y el zéjel. También resume diferentes teorías sobre la reconstrucción lingüística y

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EL ENIGMA DE LAS JARCHAS

Introducción
Las jarchas han sido fechas entre mitad del siglo XI y finales del siglo XII su
antigüedad las convierte en uno de los testimonios más tempranos de los dialectos
romances hispánico, pero es su carácter literario lo que convirtió su hallazgo en un
acontecimiento filológico internacional ya que es la más antigua muestra de lirica
popular europea, concediendo a España los primeros monumentos escritos de
este género.

Terminología y concepto básicos


Muguasaja

Es preferible usar el término acuñado por Dámaso Alonso para evitar confusiones.
La muguasaja es un género poético musical, cantado y que posee una estructura
estrófica basada en la repetición de un estribillo. Está escrita en árabe clásico o
imitada por los poetas sefardíes, en hebreo, y finaliza por una última vuelta de
dos, tres o cuatro versos que se denomina jarcha. Su temática es sobre todo
erótica y amorosa, pero también abordan otros contenidos como el panegírico, el
elegíaco o el satírico. Su etimología es discutible pero parece que significa “collar
de dos vueltas”.

Jarcha

Termino que significa “salida”, es la última de las vueltas o estribillos de la


muguasaja, y puede aparecer también en los zéjeles. La jarcha ofrece un
elemento disonante al lenguaje clásico de la muguasaja.

Zéjel

Esta palabra esta acondicionada al español, aunque a menudo se utiliza también


zajál, forma estándar en árabe andalusí. Etimológicamente zéjel significa “voz”, es
una forma estrófica indiscutiblemente emparentada con la muguasaja, aunque sus
estructuras son muy similares la diferencia fundamental reside en el hecho de que
el zéjel es un género popular, escrito enteramente en el árabe dialectal andalusí.

¿Romance andalusí o mozárabe?

Los árabes se opones al término mozárabe aplicado al romance que estuvo vivo
a partir del siglo VIII en el territorio musulmán de al- Ándalus debido a que esta
expresión tiene una denominación étnica y social- religiosa mas no lingüística, ya
que significa algo así como “los que pretenden ser árabes (sin serlo racialmente)”.
Por otro lado el romance andalusí no fue exclusivo de éstos ya que fue hablando
también por los muladíes (o convertidos), los judíos, e incluso pudieron conocerlo
y practicado los conquistadores musulmanes. Pero a pesar de la argumentación
de los arabistas el término mozárabe se ha mantenido.

Algunos hechos incuestionables


Las jarchas romances existen

Muchas de las jarchas son una mezcla de árabe y romance por lo que resulta
difícil saber que elemento lingüístico es el predominante. Y ciertamente cualquier
reconstrucción de las jarchas es provisional y que muchas de las lecciones
romances tradicionales aceptadas han sido explicadas como vocablos árabes.

Lo cierto es que las jarchas romances existen pues no se tratan solamente de


palabras o expresiones aisladas sino de todo un corpus de secuencias líricas en
romance.

El escepticismo que se tiene sobre la existencia de las jarchas se debe al análisis


de las muguasajas árabes que se encuentra en un único manuscrito que data del
siglo XVIII y que fue copiado lejos de al-Ándalus y por varias personas que no
conocían el romance. Por lo que se puede pensar que las jarchas que contenía
pudieron ser alteradas por el contrario las muguasajas hebreas son más
numerosas y se remontan a los siglos XII y XIII por lo que en definitiva son de la
misma época que las jarchas y sin duda fueron escritas por judíos poliglotas que
conocías el hebreo, el árabe y el romance.

Las jarchas poseen una entidad independiente

Tanto las jarchas árabes como las romances poseen una entidad independiente de
la muguasaja en la que se insertan. Pues en la muguasaja y la jarcha hay con
frecuencia una cierta incongruencia o incoherencia semántica. Por otro lado, los
versos de las muguasajas que introducen la jarcha aluden usualmente a la
condición de cantar.

Varias de las jarchas se repiten en muguasajas árabes y hebrea. Lo mismo ocurre


en las jarchas escritas en árabe dialectal, que además evidencias que en muchas
ocasiones las jarchas eran versos tomados de un zéjel famoso.

De todo esto se deduce que la jarcha tenía una existencia independiente como
cantarcillo más o menos conocido o reconocido por el público. Se le atribuye la
invención de la muguasaja a un poeta cordobés conocido como el Ciego de Cabra
del siglo IX y a la jarcha como elemento clave de todo poema. Este usaba
expresiones coloquiales árabes y romances a las que llamaba markaz (jarcha) y
basaba la muguasaja sobre ellas, sin ninguna rima superflua en las mudanzas o
en las vueltas. Es decir que para componer una muguasaja se debe hacer primero
la jarcha antes de sujetarse a un metro o rima.

Muguasaja, zéjel y jaroba nacen en al-Ándalus

Ibn Bassām de Santarém sitúa la invención de la muguasaja en el al-Ándalus del


siglo IX. Todas las evidencias documentadas coinciden en vincular el nacimiento
de muguasaja, zéjel y jarcha a la Península Ibérica, en torno a los siglo IX-X, esto
ha servido a los romanistas como argumento de apoyo en sus tesis.

Problemas y teorías
Desde un inicio se ha pretendido acercar a las jarchas a la tradición románica u
occidental pero los arabistas han luchado por reclamar el carácter esencial árabe
tanto de las jarchas como de los poemas que las contienen.

a) Problemas lingüísticos

la reconstrucción lingüística de las jarchas es un obstáculo con el que se topan los


estudios pues una cosa es tener la certeza de que hay jarchas escritas en
romance y otra muy distinta es tener la disposición de leer ese romance de una
manera correcta y precisa. Pues se encuentran versiones diferentes de una
misma jarcha por lo que cualquier teoría literaria establecida en bases tan
inestables será forzosamente provisional.

Lo que no sabemos del romance andalusí

Se tiene muy poco conocimiento del romance andalusí pues solo han sobrevivido
algunos glosarios latino-árabes o hispano-árabes que nos proporciona una imagen
limitada, pues estudios recientes han encontrado notables diferencias entre el
romance andalusí de Valencia y el de otras regiones por lo que no sabes hasta
qué punto esas diferencias geográficas pudieran estar presentes en los textos que
estamos estudiando.

Tampoco es sencillo determinar cuánto duro la situación de bilingüismo romance-


árabe que acreditan las jarchas, pues los romanistas consideran que el mozárabe
tuvo cierta fuerza cultural y lingüística durante los primero siglos de la conquista y
más allá del siglo XI. La mezcla del romance y árabe de las jarchas se explica
como una manipulación realizada por los poetas árabes más que una
manifestación efectiva del bilingüismo. Por lo que las cancioncillas en un romance
puro fueron paulatinamente alteradas por la actividad poética. En cambio los
arabistas sostienen que el romance andalusí disminuyo enormemente a partir del
siglo XI y que los célebres versos finales de las muguasajas reflejan un romance
en decadencia, y una pidgin cada vez más creciente por la introducción cotidiana
del árabe.

¿Jarchas en lengua provenzal? ¿Jarchas en gallego-portugués?

La investigadora Rubiera Mata nos hace suponer que pudo haber existido un
intercambio cultural entre al-Ándalus y la Europa cristiana –no únicamente
hispanas-. Por otro lado la separación de las distintas lenguas romances no era
todavía tan nítida como lo llegaría ser después. El mundo románico formaba una
especie de continuum lingüístico que permitía, por ejemplo, que los juglares se
extendiera sin demasiados problemas comunicativos por diferentes países. Se
conocen poemas plurilingües de trovadores por ejemplo Raimbaut de Vaqueiras.
El propio código lingüístico trovadoresco se ha definido como una coiné o lingua
franca poética.

Las teorías de Rubiera deberían servirnos para no perder de vista el horizonte


multicultural y multilingüe en que debieron de surgir las jarchas.

b) Problemas literarios

La forma estrófica de muguasaja y zéjeles.

La jarcha es un breve cantarcillo de dos, tres o cuatro versos, encajado en un


composición poética más amplia (muguasaja o, en menor medida, zéjel) que
alterna un estribillo con versos de rima variable. Desde la perspectiva de la
configuración estrófica surgen dos cuestiones, la primera es el origen de la
muguasaja y el zéjel, formas cercanas que pueden describirse como estrofas con
vuelta o canciones con estribillo. La segunda cuestión es el origen de la
combinación de una estructura estrófica de este tipo con una jarcha o cancioncilla
final.

Para algunos romanistas la súbita aparición en al-Ándalus de la muguasaja y el


zéjel solamente podía deberse a la influencia de estrofas romances preexistentes.
Pero esta teoría encierra una serie de paradojas difíciles de resolver, pues no da
cuenta de la verdadera naturaleza de la muguasaja, un poema culto y sofisticado,
y de la jarcha, que no es asimilable, sin más, a un estribillo.

La intención de la jarcha es provocar extrañeza, introducir un elemento popular


disonante en un contexto, el de la muguasaja, de registro y lenguaje clásico. Por
lo tanto, no justifica por qué la hipotética forma estrófica romance (popular) dio
lugar a la muguasaja árabe (culta), para desaparecer después dejando como
único rastro una cancioncilla destinada a desafiar el resto del poema.
Los arabistas han retomado con fuerza la defensa de la paternidad árabe de la
muguasaja y el zéjel, sus intentos de someter la forma estrófica de la “canción con
estribillo” a la tradición árabe han sido varios, pero el de mayor aceptación ha sido
aquél que hace derivar muguasaja y zéjel del musammat, una estrofa de enorme
éxito en el mundo musulmán desde finales del siglo VIII, ya que su cercanía a la
muguasaja y el zéjel es palpable.

El musammat se conocía y se practicaba tanto en árabe como en hebreo, en el al-


Ándalus del siglo X, por lo que deja pocas dudas sobre su parentesco genético
con muguasajas y zéjeles. Por lo tanto, los datos de los arabistas avalan que la
estructura estrófica de la “cancioncilla con estribillos” no era ajena a la tradición
árabe y resulta coherente suponer que el musammat; la muguasaja y el zéjel
influyeron en el desarrollo de esta. Sin embargo, cronológica y documentalmente
esto no es obstáculo para que este género de formas estróficas occidentales no
pudieran surgir de otras influencias como el responsorium y otros himnos de la
liturgia latina.

Además, los arabistas ofrecen una muy aceptable explicación del porqué de la
jarcha: sobre la base preexistente del musammat, más allá de una alteración
mínima en el esquema estrófico, consistió en incorporar el registro lingüístico
dialectal en sus poemas. En el caso del zéjel, se creó una canción escrita
anteriormente en árabe andalusí; en el caso de la muguasaja, se sustituyó el
último estribillo por una cancioncilla popular, que contrataba con la lengua clásica
utilizada en el resto de la composición.

La basa métrica de las muguasajas

La muguasaja está escrita en árabe clásico, no obstante, no se acomoda a las


pautas de la poesía árabe culta, pues el árabe clásico al ser fonológicamente una
lengua cuantitativa, su sistema métrico se basa en el uso de secuencias regulares
de cantidad de silabas. Estos pies métricos fueron codificados por el poeta al-Jalil
b. Ahmad al-Farãhĩdĩ en el siglo VIII y constituyen el único sistema de versificación
conocido por el árabe clásico.

Por lo que es insólito que las muguasajas se aparten de la métrica en un poema


árabe, siendo los romanistas los primeros en interpretar. Para García Gómez la
muguasaja fue construida a propósito para acoger en su seno una cancioncilla
románica que se adaptó al ritmo silábico-acentual característico de la poesía
romance.

Los arabistas ofrecen dos tipos de soluciones para la métrica de las muguasajas y
zéjeles hispno-arabes. La primera es la negación de la excepcionalidad de las
compasiones andalusíes, pero esta postura no aclara eficazmente la gran cantidad
de anomalías de escansión de acuerdo a la métrica clásica. La segunda postura
es que los poetas andalusíes tuvieron en cuenta el sistema métrico clásico y al
mismo tiempo que ensayaban nuevas combinaciones de rimas y estrofas,
alteraron y adaptaron también los metros tradicionales Y lo hicieron, o bien por la
necesidad de la música o bien porque en el árabe andalusí los pies métricos
cuantitativos habían dejado de tener sentido. Esta última postura, defendida por
Corriente, se acerca a la idea de García Gómez, pero desde un ángulo muy
distinto, pues los poetas de al-Ándalus acomodaron los metros jalilianos a
secuencias silábico-acentuales, pero no por influjo romance, sino por las
exigencias fonológicas de su propio dialecto árabe.

La rima de las jarchas

A primera vista, la rima que existe en cierto número de jarchas, es la rima


consonante- asonante de tipo románico. La dificultad reside en que hay otras
jarchas que se ajustan a la rima árabe. La rima árabe es completamente distinta a
la lengua romance, pues ella opera en la cantidad silábica, y no el acento. Por esta
razón, para que en árabe se produzcan secuencias rimadas es la coincidencia de
la consonante en la sílaba final, pero no necesariamente también en las vocales.

Por eso lo arabistas ofrecen una explicación, aunque no concluyente, del


fenómeno de la rima. De entrada, que el árabe andalusí, no conocía la cantidad
silábica, por lo que adopto la rima clásica a sus presupuestos lingüísticos. No
obstante, conservo la esencia de la rima tradicional, como lo demuestran las
muguasajas y zéjeles. En segundo lugar, la rima árabe no solo está definida por la
coincidencia de consonantes, sino que hacen que a veces se integren en la rima,
dependiendo de su posición, las vocales anteriores o posteriores a la consonante
final, o que es ciertas circunstancias exista incluso una rima exclusivamente
vocálica. Concluyendo que pese a que el sistema árabe es estructuralmente
distinto al romance, ciertas secuencias coinciden en crear rima en ambas lenguas.

Para los arabistas, todas las rimas de las jarchas son explicables dentro de los
esquemas árabes, mientras que no todas lo son dentro de los esquemas
romances.

La temática

Los románicos han entendido siempre a las jarchas como “cancioncillas de amigo”
mozárabes, esto es, como lamentos femeninos por la ausencia del amado, quejas
de amor dolorido. Y es que, de entre todo el universo lirico femenino europeo, las
jarchas, sobresalen no sólo por su prioridad cronológica, sino también por un
cierto tono delicado e íntimo: el que crea la comunicación de las penas amorosas
a las figuras confidentes de la madre o las hermanas, para los romanistas, este
rasgo es plenamente hispánico. Esto se complementa con otros motivos
temáticos: el amor como enfermedad, los celos, los ojos llorosos, las caricias
atrevidas… Sin embargo, existe un contraste con el mundo poético representado
en las jarchas, muguasajas y zéjeles árabes, pues en ellas los amores son
normalmente masculinos, y madre y hermanas no suelen comparecer como
personajes secundarios. Todo ello prueba, en opinión de los romanistas, la
presencia de una tradición lirica distinta de la islámica.

Varios trabajos se han ocupado de analizar de manera sistemática las


semejanzas entre las jarchas romances y las árabes, para ver que ambas
comparten un mismo universo poético, y que los temas pretendidamente
“hispánicos”, “ibéricos” o “románicos” de las romances también pueden registrase
en las árabes; así ocurre con los motivos de la “voz femenina” de la “despedida y
ausencia” o de la “madre confidente”, esenciales para la hipótesis romanista, pero
presente igualmente –en menor medida- en las jarchas escritos en árabe.

Conclusiones
Por los aspectos formales y el contexto en que se desarrollan los modelos
estróficos de la muguasaja y el zéjel parecen ser árabes y no románicos. El
parentesco de estas “cancioncillas con estribillo” con el amplio repertorio de
estrofas europeas puede estar en un influjo musulmana sobre la poesía europea.
La génesis de las “formas zejélescas” románicas debieron intervenir factores como
la liturgia cristiana o la poesía hebrea.

La muguasaja fue una invención árabe andalusí cuya razón era albergar la jarcha.
Los poemitas de los que son reflejo las jarchas no son, probablemente las
canciones populares originales, pero incluso aunque fuera imitaciones cultas,
presupondrían la existencia de alguna clase de lirica romance semejante.

Las jarchas romances poseen afinidad con la tradición lirica románica, es absurdo,
conceder un excesivo crédito a las investigaciones arabista, negando la existencia
de cantarcillos europeos similares tanto en forma como en el contenido. Ahora
bien, las conexiones de los textos románicos con los del mundo árabe nos on en
absoluto desdeñables ni epidérmicas. Probablemente las jarchas sean el producto
hibrido de una sociedad igualmente hibrida o multicultural.

Antología de jarchas romances


En el estudio sobre las jarchas de Galmés de Fuentes de 1994, se brindaba al
lector una antología de jarchas de lectura “casi perfecta”, en el que el investigador
deseaba basar el conjunto de sus observaciones para evitar cualquier sospecha
de tergiversación de versos dudosos. Pero ediciones posteriores han demostrado
que difícilmente se puede hablar con propiedad de jarchas “casi perfectas”. En
concreto, la publicación de todo el corpus de jarchas romances de Corriente
discrepa notablemente en muchas de las lecturas de Galmés.

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