Teoría, norma, especificación y lo ideal de la ingeniería civil:
TEORIA DE LA INGENIERÍA CIVIL:
Los conocimientos teóricos y la experiencia práctica deben conformar la formación del
ingeniero civil, para conseguir un óptimo desarrollo profesional.
INGENIERÍA, CIENCIAS BÁSICAS, CIENCIAS DE LA INGENIERÍA Y TECNOLOGÍAS
El primer punto de discusión en el análisis epistemológico de este proceso radica en
distinguir a cuál ámbito del conocimiento pertenece esta disciplina. Existen un consenso
entre las diferentes personas autoras consultadas respecto a que la ingeniería es un
campo del conocimiento de difícil delimitación. La ingeniería es la disciplina que reúne
otras áreas del conocimiento, tales como ciencias básicas, ciencias aplicadas, ciencias
de la ingeniería y ciencias de la tecnología aplicada, y las utiliza para aplicarlas en la
resolución de problemas. En este punto, se hace necesario un razonamiento más amplio
sobre esta cuestión para contribuir a clarificar el alcance de la ingeniería.
Para empezar, Díaz (2013, p.23) explica que “una clara distinción entre el conocimiento
puramente científico y el ingenieril es que el primero es utilizado para explicaciones
causales que permiten una mejor comprensión del mundo, generando así información
etiológica, mientras que el otro genera información teleológica”. Cuando una persona
ingeniera piensa en la definición de ingeniería, una de las primeras ideas que surge es
la resolución práctica de problemas, para ello aplica una serie de conocimientos de
ciencias básicas y aplicadas, ayudada por las herramientas que el desarrollo tecnológico
pone a su disposición, lo que le permite tomar decisiones sobre una solución razonable
al problema. Se hace hincapié en lo factible y razonable porque, a diferencia de otras
disciplinas, la persona profesional en ingeniería suele partir de la premisa de que la
solución que busca no es perfecta ni única, pero es realizable con los recursos con los
que cuenta, y espera que el desempeño de dicha solución sea aceptable dentro de
los parámetros de seguridad y durabilidad que seleccionó para el caso.
Galland (2011, p.05) señala que “el investigador de las ciencias básicas o naturales
trabaja en los temas que le interesan por motivos puramente cognoscitivos, mientras que
el investigador aplicado y el ingeniero estudian temas de posible interés social”, donde
se desea encontrar una solución a problemas contextualizados y bien definidos. Es decir,
la labor ingenieril responde a una realidad, se debe a una necesidad de la sociedad
donde actúa, por ende, la ingeniería debe reflejar un fuerte componente social que a
veces no está tan visibilizado en los proyectos puntuales que resuelve. Para Poser (1998,
p.83), el o la profesional en ingeniería no desea necesariamente un conocimiento más
profundo de una situación, sino, más bien, una “mejor” solución para el problema que
se le plantea. Muchas veces a la persona ingeniera no le interesa ir a lo profundo en
términos etiológicos, sino simplificar el problema lo mejor posible para controlar las
La etiología es el estudio sobre las causas de las cosas.
La teleología es el estudio de los fines o propósitos de las cosas (causas finales).
variables de análisis y así, modelar mejor lo que puede ocurrir con la solución que se
está planteando.
De manera análoga Prince y Llach (2006, p. 04) señalan que las ciencias básicas y las
ingenierías tienen diferentes métodos y persiguen objetivos distintos. La ciencia “pura”
busca una verdad universal, mientras que la ingeniería persigue un fin utilitario. Si quien
es profesional en ingeniería considera que su trabajo no es útil, no invierte tiempo en
ello, se le entrena para ser eficiente en el uso de los recursos, entre ellos el tiempo. Para
quien investiga en ingeniería, todo su esfuerzo tiene como razón de ser asociada a
resolver una determinada necesidad o crear una nueva solución al problema que está
analizando; enfatiza en mejorar sin que ello lo lleve a la perfección. Para la persona
especialista en ingeniería no sería necesario estar aplicando una verdad universal o
absoluta, ejemplo de ello es que utiliza teorías de la mecánica newtoniana para resolver
gran cantidad de los problemas a los que se enfrenta, a sabiendas de que existen otras
teorías más universales para comprender el universo de la física.
Esta diferencia fundamental entre la ingeniería y las ciencias básicas o naturales
determina también diferencias importantes en las metodologías y modos de proceder en
las diferentes áreas, así como la manera en la que se aprende y se enseña cada una de
ellas. Al comparar la ingeniería con las ciencias de la ingeniería o ciencias aplicadas,
Bulleit (2012, p. 1145) explica que la primera hace uso importante de las segundas, el
motivo, según ese autor, es el contexto de contingencia y de incertidumbre en que las
personas que trabajan en ingeniería deben tomar decisiones. Quien ejerce la ingeniería
deben tener la claridad de que los modelos simplificados de las ciencias aplicadas o
ciencias de la ingeniería que emplea pueden omitir información que se debe considerar
durante los proyectos reales. Ciertamente, esas ciencias son indispensables para el
ejercicio de la ingeniería, pues permiten crear un modelo matemático o físico que
posibilita encontrar una solución medible. No obstante, son insuficientes para explicar el
modo de proceder de la ingeniería.
Cuando se considera la diferencia de la ingeniería con respecto a la tecnología aplicada,
Poser (1998, p. 91) señala que “la capacidad de interpretación de una situación particular
que requiere un ingeniero trasciende lo meramente tecnológico, pues se requiere juzgar
esa situación en un contexto de valores éticos anclados en un contexto social específico”.
Adicionalmente, Bulleit (2012 p. 1149) explica que, aunque el tecnólogo y el ingeniero
compartan algunos elementos en relación con el “saber cómo” (know how), que aplican
por medio del diseño de artefactos que satisfagan las necesidades de una situación
específica, existe una diferencia en el nivel de profundización de los métodos heurísticos
de la ingeniera y la tecnología.
Para la presente investigación, la diferencia entre la ingeniería y la tecnología radica
ciertamente en la contextualización de los problemas a resolver, y en la particularidad
que esto le puede dar a cada situación. Esto ocurre, como argumentó Bulleit, por la
aplicación ética de los conocimientos ingenieriles a la resolución de problemas. También
se considera que hay diferencia en la aplicación de los métodos y las teorías, dicha
diferencia es la que se explica a continuación: en el caso del o la profesional en
ingeniería, los métodos van desde concepciones “mundanas”, como por ejemplo, diseño
por medio de tiempo de retención hidráulica, o “reglas de dedo”, rule of thumb, tales como
reglas para sumar decibeles de forma directa, hasta modelos más abstractos, como los
conceptos de flujo en canales abiertos y técnicas avanzadas de análisis estructural que
requieren una mejor comprensión de la naturaleza. En ese sentido, a diferencia de la
persona profesional en tecnología aplicada, la persona profesional en ingeniería requiere
una sólida base conceptual de las ciencias de la ingeniería, que le permitan tener
conceptos claros a la hora de hacer uso de los métodos heurísticos que pone en práctica.
CONCEPCIÓN TEÓRICA Y METODOLÓGICA DE LA INGENIERÍA
Como un área específica del conocimiento humano, la ingeniería tiene sus propios
métodos para alcanzar sus objetivos, los ha desarrollado a lo largo de muchos años y,
en gran medida, mediante prueba y error. Algunos de estos métodos son antiguos, pero
se siguen considerando válidos, siempre que no se encuentre una mejor forma de
aproximar la modelación a la realidad. Por ejemplo, en la ingeniería es común la
utilización de monogramas que han sido desarrollados de forma empírica o con
experimentación para un contexto determinado; sin embargo, en ausencia de otras
herramientas, se consideran válidos para la resolución de problemas, siempre que se
expliquen las limitaciones del caso.
Bulleit (2012, p. 1144) explica que, “en el afán de resolver los problemas de la sociedad,
los ingenieros diseñan artefactos grandes o pequeños”. En el caso de la ingeniería civil
esos artefactos son obras como puentes, edificios, carreteras, plantas de tratamiento de
aguas residuales, entre otros.
Según este autor, desarrollar esa habilidad para diseñar debería ser precisamente el fin
último de la educación en ingeniería. En este sentido, el proceso de diseño en ingeniería
debería retomar el uso de las ciencias de la ingeniería, un razonamiento heurístico, una
habilidad de visualizar algo que todavía no existe y un “saber cómo” crear, pasando
algunas veces por un proceso de “prueba y error” (Bulleit, 2012, p.1145). A lo anterior se
añade el análisis de un contexto social específico, indisoluble de la factibilidad de
desarrollar las soluciones con los recursos y las limitaciones presentes.
Por la importancia del diseño que se planteó anteriormente, algunos entes de
acreditación de carreras de ingeniería, como el Comité de Acreditación en Ingeniería de
Canadá (CEAB, por sus siglas en inglés), por ejemplo, hacen énfasis en la cantidad de
horas de diseño en los programas de formación en ingeniería. Como ocurre con el diseño
en ingeniería, esos entes acreditadores también promueven que la formación considere
otros atributos o cualidades que contribuyen al desarrollo del futuro profesional en
ingeniería, tales como la habilidad de investigación, las habilidades de expresión oral y
escrita, el profesionalismo, la ética, entre otros. De este modo, el diseño sería una
cualidad medular, aunque insuficiente por sí sola, para la educación y el ejercicio de la
ingeniería en la actualidad.
Retomando el uso de la heurística en la ingeniería, personas que han escrito del tema
como Dias (2013, p. 23), Figuereido (2008, p. 1), Poser (1998, p. 86) y Prince y Llach
(2006, p. 4) concuerdan en que el diseño es precisamente un elemento distintivo de esta
disciplina. Bulleit (2012, p. 1146) define la heurística como “cualquier cosa que provea
una idea o ayuda plausible de la dirección a tomar en la solución de un problema, pero
que puede ser injustificable e inclusive puede fallar”. Esto no dista de lo sugerido por la
raíz misma de la palabra “heurística” (y del ¡Eureka! atribuido a Arquímides), heurískein,
esto es, encontrar una solución a partir de la diversidad de hallazgos que se van
obteniendo en el camino. Cuando la persona ingeniera está ejerciendo la profesión es
precisamente eso lo que hace en muchos de los casos: probar posibles modelos que
aproximen las soluciones hasta encontrar la que mejor se adapte a las circunstancias
particulares, a sabiendas de que, en el camino, sus diseños o ideas pueden cambiar.
Una persona profesional en ingeniería debe tomar decisiones con base en conocimientos
muchas veces limitados y ante condiciones de alta incertidumbre, para lo cual emplea
métodos heurísticos. Esta manera de proceder de la ingeniería es bastante distinta del
método científico de razonamiento por deducción, pues, en el primer caso, se suele usar
un procedimiento de razonamiento inductivo (Bulleit, 2012, p. 1149), pasando de
condiciones muy específicas (un problema contextualizado) a un modelo general que
permita encontrar una solución al problema concreto. Una vez encontrada dicha solución,
debe regresarse al contexto y situarla en las condiciones sociales, ambientales y hasta
políticas que se tienen para valorar si es factible su implementación.
En las palabras de Koen (2003, p. 94), el método de resolución de problemas en
ingeniería es el uso de la heurística para causar un cambio positivo en una situación
pobremente entendida, y en concordancia con los recursos disponibles. Para este fin, y
con base en el método heurístico, en ingeniería se suelen emplear tanto teorías
científicas como tecnológicas. Las teorías científicas corresponden a las formuladas
desde las ciencias básicas y tienen por objetivo facilitar un mejor entendimiento del
problema y el medio circundante. Las teorías tecnológicas, por el contrario, son teorías
que tienen un fin más práctico que cognitivo. Se dividen en teorías sustantivas y
operativas (Galland, 2011, p. 06), y también son usadas por la ingeniería, como se
explica a continuación.
Las teorías tecnológicas sustantivas de las que habla Galland (2011, p. 06) suministran
conocimiento sobre el objeto de una acción y se derivan de teorías científicas. Por
ejemplo, una teoría científica podría ser “el agua hierve a 100°C”, mientras que la teoría
sustantiva, de porte más práctico, podría enunciarse como “para hervir agua (el objetivo
práctico), caliéntela hasta llegar a 100°C”. Un ejemplo aplicado a la Ingeniería Civil, entre
estos dos tipos de teorías, se da en la mecánica de suelos como teoría científica, y la
geotecnia como teoría tecnológica, por cuanto esta última pretende usar los conceptos
de la primera para resolver casos concretos.
Las teorías tecnológicas operativas estudian las relaciones complejas ser
humanomáquina en situaciones más o menos reales (Galland, 2011, p. 7). Para ilustrar,
en el estudio de los medios de transporte se utilizan teorías tecnológicas operativas que
pretenden estudiar el comportamiento del sistema y la relación entre las distintas
variables (más que estudiar los vehículos per se), con el fin de generar conocimiento
para la toma de decisiones (ejemplo de un objetivo práctico: optimizar un sistema de
transportes de una ciudad).
A partir de esas teorías tecnológicas se generan reglas tecnológicas también (o
enunciados nomopragmáticos) (Galland, 2011, p. 8), que serían “recetas prácticas” sobre
cómo actuar, en determinados casos, para alcanzar el fin deseado. Muchas veces, estas
“recetas” serán utilizadas por otras personas ingenieras sin cuestionar mucho su
trasfondo, buscando el beneficio de una solución rápida y asumiendo la incertidumbre
asociada, hasta que se cuente con una “receta mejor”. El diseño heurístico en la
ingeniería se guía muchas veces por esas reglas tecnológicas, establecidas por la buena
praxis y por los diferentes códigos de diseño que ya alguien más estudió a profundidad.
Ciertamente, existen profesionales y académicos en ingeniería que, con criterios
científicos, buscan mejorar dichas reglas o recetas para ponerlas a disposición de las
demás personas colegas.
En síntesis, toda la ingeniería emplea métodos heurísticos, fijados en las teorías, y reglas
tecnológicas con el fin de diseñar artefactos (en el caso de la ingeniería civil estos
artefactos son las infraestructuras o servicios) que permitan resolver problemas
específicos de la sociedad. Ahora bien, existen muchas ramas de la ingeniería civil, la
diferencia entre ellas radica en el tipo de problema de la sociedad que cada una aborda.
Esto se abordará más adelante en detalle.
DIMENSIONES DE LA INGENIERÍA
se pretende abarcar la dimensión social de la ingeniería:
Ciencias sociales: como principal diferencia con respecto a las personas tecnólogas,
las ingenieras deben abordar una dimensión social en sus proyectos (Figuereido, 2008,
p.3), con el fin de reconocer la naturaleza eminentemente social del mundo en el que
actúan. La creación de valor social y económico, así como la satisfacción de las
necesidades sociales son los fines últimos de la Ingeniería.
Ciencias básicas: se extrae la lógica y la rigurosidad de estas disciplinas para generar
conocimiento por medio del análisis y la experimentación. Quien se dedica a la ingeniería
debe tener una sólida formación en ciencias básicas para crear nuevos artefactos a partir
de métodos heurísticos, como se ha venido mencionando.
Diseño: también se ha mencionado la importancia de esta dimensión para la ingeniería,
diseñar requiere de un proceso previo de configuración mental en la búsqueda de una
solución en cualquier campo. Es una conceptualización y planeación de lo que aún no
existe, es la integración de requisitos técnicos, sociales y económicos, necesidades
biológicas, ergonomía con efectos psicológicos y materiales, forma, color, volumen y
espacio, todo ello pensado e interrelacionado con el medio ambiente que rodea a la
humanidad.
Realización práctica: la persona profesional en ingeniería realiza cambios en el
mundo, hace frente a los retos y considera las complejidades existentes por medio de
flexibilidad y perseverancia. Esto retoma la naturaleza teleológica de la Ingeniería,
mencionada anteriormente, así como un lugar fundamental para el pensamiento de la
ética.
ÁREAS Y CAMPOS DE ACCIÓN DE LA INGENIERÍA CIVIL
Ingeniería estructural: se encarga de conceptualizar, diseñar, analizar y evaluar los
elementos y sistemas estructurales de cualquier obra civil con el propósito de garantizar
su funcionalidad, la seguridad para la vida, así como otros aspectos económicos y
estéticos.
Ingeniería de construcción: se encarga de la planeación, la administración y la
materialización de obras civiles, para lo cual hace uso de técnicas de construcción y
deconstrucción adecuadas para cumplir con las especificaciones del proyecto. Se
consideran el proceso y las técnicas constructivas, la prevención de riesgos laborales,
los costos y presupuestos involucrados, los equipos de construcción, maquinarias,
tasaciones o evaluaciones de proyectos y peritajes, así como la selección y dirección del
personal.
Ingeniería de recursos hidráulicos: se encarga de la planificación, diseño y ejecución
de obras relacionadas con el agua para el aprovechamiento, protección y uso del
recurso.
Ingeniería ambiental: se encarga de identificar, conceptualizar, analizar y solucionar
problemas que resultan de la interacción entre las actividades que desarrolla el ser
humano y el medio ambiente que las circunscribe, esto con el fin de garantizar
condiciones sanitarias y ambientales adecuadas para la vida en sociedad.
Ingeniería de transportes: se encarga de la planificación, diseño, operación,
mantenimiento, rehabilitación, desempeño y evaluación de sistemas integrados de
transporte, incluidos los pavimentos y materiales, con especial énfasis en aspectos
económicos y de política pública.
Ingeniería geotécnica: se encarga del estudio de las propiedades mecánicas e
hidráulicas de los suelos y las rocas para la conceptualización, diseño y construcción de
obras de ingeniería, para lo cual se apoya en la mecánica de suelos, la mecánica de
rocas, la geología y la ingeniería geológica.
LOS CAMBIOS EN LOS MÉTODOS Y HERRAMIENTAS QUE USA LA INGENIERÍA
CIVIL
Uno de los mayores cambios para la disciplina es el avance tecnológico en el uso de
herramientas. Parte de la habilidad para ejercer la ingeniería radica precisamente en
saber utilizar eficientemente esas herramientas para la resolución de problemas. En los
últimos 23 años (periodo que tiene el plan de estudios actual de estar vigente) la cantidad
de recursos informáticos que vienen a apoyar el quehacer diario de la ingeniería ha
aumentado radicalmente. Seis de las diez personas expertas entrevistadas concordaron
en que este cambio implica un proceso de reajuste de qué se aprende en ingeniería y
cómo se hace. Sin embargo, cabe destacar la postura de uno de ellos al resaltar que es
importante no olvidar las bases y conocimientos conceptuales: “en esa carrera por estar
a la punta en la tecnología, no se puede olvidar la importancia de tener claridad en los
conceptos que hay detrás y en entender lo que está sucediendo en la realidad para
simplificarlo y resolverlo”.
Otro cambio importante, que se ha dado en la disciplina y que repercute de forma
negativa en la influencia que tienen o mantienen las personas ingenieras en la toma de
decisiones en el país, es la falta de interés en la participación política a nivel nacional.
Esto tiene consecuencias en el nivel de desarrollo de la infraestructura y en la
planificación de nuestras ciudades. A pesar de que el área construida se duplicó en la
Gran Área Metropolitana entre los años 80 y 2010, y la densidad poblacional pasó de
68.3 a 75.4 habitantes/hectárea urbana en ese período (Estado de la Nación, 2015,
p.275), la inversión en infraestructura no creció de la misma manera, y en parte, según
las consultas realizadas, ese rezago se puede atribuir a la falta de dinamismo de los
profesionales en ingeniería civil en los ámbitos públicos del país. Esta aseveración
indicada por varias de las personas consultadas fue comentada en los talleres con
docentes, quienes validaron la afirmación con cautela, lo que llevó a la conclusión de la
importancia de valorar dicha falta de dinamismo asociada a la forma cómo se le incentiva
al estudiantado la participación en espacios públicos desde las aulas. La participación
puede ser una de las herramientas más poderosas para gestionar cambios.