ENSAYO FINAL: “Trastornos del Neurodesarrollo”
Los trastornos del neurodesarrollo son un conjunto de alteraciones que interfieren en el
desarrollo normal esperado para la edad (American Psychiatric Association, 2014; Mas, 2019;
Galán, Lascarez, Gómez & Galicia, 2017). Este se observa en las etapas iniciales del desarrollo,
es decir, en la infancia; aunque, su evolución puede variar según la etapa en la que se
encuentre el niño, y produce desadaptación en el área social, cognitivo u ocupacional (APA,
2014; Mas, 2019).
Así pues, muchos de estos déficits no tienen un origen biológico con el que se pueda realizar
un diagnóstico certero y es usual que no se pueda diferenciar de forma adecuada uno de otro.
Las causas pueden ser ambientales o genéticas y sus factores de riesgo se dan en la gestación o
en los primeros años de vida, vinculado al estado en que se encuentra la madre como su edad,
consumo de sustancias, nutrición, presencia de enfermedades infecciosas o accidentes
durante este periodo (Mas, 2019; Mogollón, Salcedo, Ramos, 2011 citado por Galán et al.,
2017).
Por ello, estos trastornos deben ser detectados a tiempo, ya que se debe exponer al infante
ante situaciones o experiencias acordes a sus capacidades y apoyar a su adaptación y no
disminuir sus probabilidades (Mas, 2019).
Dentro de los trastornos del desarrollo se encuentran:
Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual, es un trastorno que afecta la capacidad mental general y provoca
déficit en el funcionamiento adaptativo, ya que la persona no va a cumplir con los criterios
necesarios para poder desenvolverse independientemente en el área personal, social o en
otros aspectos de la vida cotidiana en comparación con personas con una edad cronológica
similar. Es decir, esta afección se diagnostica cuando el sujeto no ha cumplido con desarrollo
esperado en diversas áreas del funcionamiento intelectual (APA, 2014).
Así pues, según el DSM – V esta afección se puede detectar en base a 3 criterios:
El primer criterio (A) hace referencia al déficit de las funciones cognitivas relacionadas al
razonamiento, resolución de problemas, pensamiento abstracto y la comprensión. Estas
funciones pueden ser evaluadas a través de pruebas psicométricas que miden el coeficiente
intelectual y, los resultados de las personas con esta discapacidad tienden a sacar dos puntos
por debajo del promedio. Sin embargo, los resultados obtenidos en estas pruebas no,
necesariamente, apoyan al diagnóstico ya que se puede tener un CI alto y, al mismo tiempo,
tener problemas de adaptación social (APA, 2014).
El segundo criterio (B), se relaciona al mal funcionamiento adaptativo. En otras palabras, se
refiere a la capacidad para lograr los estándares de la sociedad respecto a la autonomía
personal y la responsabilidad social en comparación con otras personas del mismo grupo
etario. Así pues, este funcionamiento incluye tres áreas: el dominio conceptual, que es el área
académica y la adquisición de nuevos aprendizajes; el dominio social, relacionado a las
habilidades sociales o interpersonales como la empatía, consciencia de sentimientos y de los
propios sentimientos; y el dominio práctico, el cual se asocia a los aprendizajes adquiridos para
la realización de actividades con autonomía como el cuidado personal y el asumir
responsabilidades. Todas estas áreas influyen en el funcionamiento adaptivo. Asimismo, este
criterio se cumple si es que hay una de las áreas afectadas y la persona necesita de otra para
llevar esta actividad con éxito (APA, 2014).
El tercer criterio (C), se refiere al inicio de las deficiencias intelectuales o adaptativas durante la
infancia y adolescencia.
Así pues, es necesario especificar la gravedad (leve, moderada, grave o profunda) del déficit en
el funcionamiento adaptativo y no según el CI para determinar el tipo de apoyo necesario.
Esta discapacidad tiene una prevalencia en la población general de aproximadamente el 1% y
las tasas varían según la edad.
Trastornos de la comunicación
Trastorno del espectro autista
TDAH
Trastornos específicos del lenguaje