ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL DERECHO COMERCIAL
Ya desde la época del hombre prehistórico, y a raíz del abandono del nomadismo y la aparición de la
agricultura, surge el comercio en forma de exceso de producción, ya sea excedentes alimenticios,
ropajes o utensilios y herramientas varias.
Por supuesto, este tipo de comercio se basaba fundamentalmente en el llamado Trueque, con el que
las personas intercambiaban objetos que no utilizaban por otros de mayor necesidad.
El sistema de trueque pese a ser el primer sistema mercantil, carecía de suficientes medios para
satisfacer a todo el ámbito social. No siempre alguien aceptaba un producto a cambio de otro, era muy
difícil cuantificar el numero exacto de gallinas que había que intercambiar para obtener una vaca, o el
numero de peces para conseguir una piel de cuero. Siempre existía el miedo a ser estafado o a que el
intercambio mercantil no fuese lo beneficioso que se esperaba por ambos lados.
Con estas letras de fracaso tatuadas en la palabra trueque, resultaba obvio que al final la humanidad se
decantase por un sistema mercantil de comercio mas sencillo y fácil de entender por todos. Se
comenzó a utilizar la moneda, adquiriendo por tanto el metal con el que se forjaba su verdadero valor.
Con diferentes monedas de diferentes valores, ya era posible hacer una buena cuantificación de los
bienes que satisficiera a todos los componentes de este sistema mercantil. La moneda es quizá el
antecedente por antonomasia del derecho mercantil, de hecho hoy en día sigue siendo el método
utilizado por todas las culturas del mundo.
LAS RELACIONES MERCANTILES EN LA ANTIGÜEDAD.
Está debidamente comprobado que los pueblos de la antigüedad tales como los egipcios, babilonios,
asirios, fenicios y griegos, debieron adoptar normas reguladoras en las que es posible encontrar
rudimentos de instituciones del Derecho Comercial.En Egipto no se han encontrado vestigios de
instituciones comerciales a pesar de que su pueblo sostuvo un intenso intercambio con la India. Las
actividades primordiales de los egipcios eran el pastoreo y la agricultura.
El comercio era ejercido por extranjeros caldeos, judíos y Griegos. En la Civilización que floreció en las
márgenes del Tigris y el Éufrates, no hay duda de que con anterioridad al siglo XX antes de Cristo, había
una actividad comercial muy activa y avanzada. En el código de Hamurabi (promulgado veinte siglos
antes de Cristo, en tanto que el Decálogo de Moisés data del siglo catorce antes de Cristo) se
encuentran disposiciones sobre préstamo a interés, el depósito, algunas formas de comisión,
arrendamiento de barcos, responsabilidad del dueño de la nave y del barquero y el abordaje.
A partir del S.XI antes de J. C., surgieron los semitas que poblaban a Siria y Palestina, entre los cuales se
destacaron los fenicios, navegantes y mercaderes que fundaron ciudades en las costas del
Mediterráneo, pero se desconocen sus instituciones jurídicas. En la isla de Rodas colonizada por ellos,
se promulgaron las leyes Rodias algunas de cuyas disposiciones incorporaron los romanos en el Digesto
( Lex Rodia iactu). En ellas se han encontrado estudios sobre averías marítimas pues el cargador y el
armador de un buque debían contribuir para reparar al promotor de una expedición cuyas mercaderías
habían sido arrojadas al mar para aligerar la nave y salvarla (echazón). La accidentada geografía de la
Península Helénica facilitó la división política de puertos y plazas donde se llevaba a cabo un intenso
intercambio comercial. En ellos se crearon instituciones como el nauticum foenus, consistente en una
modalidad de préstamo vinculado a la suerte que corriera una expedición marítima, germen de lo que
posteriormente vino a llamarse préstamo a la gruesa ventura. Pero los griegos no legaron esquemas
jurídicos sino relatos de operaciones mercantiles.
CORPORACIONES DE MERCADERES EN ROMA.
Los romanos crearon un sistema jurídico muy evolucionado que continúa siendo fundamento de
diversas instituciones del Derecho Privado, pero no tuvieron un cuerpo especial de reglas de
carácter comercial por cuanto la clase patricia detentadora del poder desde los orígenes de Roma
hasta su extinción, se integraba mayoritariamente por terratenientes que daban especial
importancia a la agricultura, considerando que el comercio y la industria eran actividades propias
de esclavos y libertos; porque en el régimen esclavista las relaciones entre el amo y el esclavo no
eran jurídicas sino de hecho circunscritas a aspectos administrativos y de contabilidad; porque las
relaciones entre los romanos y los extranjeros eran reguladas por el IUS GENTIUM, dotado de
flexibilidad y adaptabilidad que le permitían satisfacer los requerimientos de simplicidad y rapidez
del tráfico mercantil; porque fueron características del Derecho Romano la prevalencia de la buena
fe, el reconocimiento de los usos mercantiles, el riguroso procedimiento de ejecución por deudas, y
por sobre todas, el Pretor fue revestido de facultades legislativas que le permitieron adaptar las
instituciones jurídicas a las exigencias del tráfico comercial y a la evolución de necesidades de la
vida social, formándose así el IUS PRAETORIUM Y HONARARIUM Fue tiempo después de ejercer la
Roma Imperial su dominio sobre toda la cuenca del Mediterráneo cuando se estructuraron los
contratos de representación , las reglamentaciones marítimas, las instituciones bancarias y de
cuentas como el receptum argentarium, contrato en virtud del cual el banquero se comprometía a
pagar las deudas de su cliente, es decir, una especie de aval bancario; o como el liber accepti et
depensi, en el cual los romanos anotaban las sumas recibidas de sus clientes y las que ellos
pagaban esta contabilidad era muy elemental pero tenía valor probatorio en justicia, y de ella nació
la obligatio litteris. Igualmente se observa en el Derecho Romano rudimentos de la quiebra en la
missio in possesionem y en la bonorum venditio que en líneas generales, consistían en que el
pretor entregaba los bienes del deudor a un curador para que este los vendiera y pagara o los
repartiera entre los acreedores.
LA JURISDICCIÓN CONSULAR
Nació cuando las corporaciones encomendaron a sus cónsules la solución de los conflictos que
surgían entre sus asociados o entre estos y sus empleados, aprendices y obreros. Así comenzó a
estructurarse una jurisdicción distinta de la general. La jurisdicción consular impulsó la autonomía
del derecho comercial, pues los procedimientos estaban ausentes de formalismo, eran sumarios y
los cónsules fallaban “ex bono et aequo” (verdad sabida y buena fe guardada). Sus sentencias eran
apelables en determinados casos ante el consejo o grupo de comerciantes.
Posteriormente los consulados fueron sustituidos por los tribunales de comercio, entre los cuales
se destacó el de Génova, llamado de la Rotta que se distinguió por la rectitud y probidad de sus
magistrados o cónsules.En un principio la competencia de los tribunales de comercio se
determinaba por el factor subjetivo, esto es, que la competencia la determinaba la calidad del
sujeto que acudía a ellos, pues solamente los comerciantes inscritos en las corporaciones podían
acudir a sus tribunales para solicitar la solución de un conflicto. Posteriormente la competencia de
los tribunales se extendió a los conflictos que surgían entre un “mercator” (mercader inscrito) y un
“negociator” ( mercader no inscrito). No obstante el derecho mercantil no llegó a ser el derecho de
los actos aislados de comercio independientemente de los sujetos que lo llevaban a cabo, sino que
continuó siendo un derecho de clase aplicable a los comerciantes, bien por estar inscrito o bien por
porque se les consideraba sometidos a sus disposiciones como consecuencia de las operaciones
que realizaban.
LEX MERCATORE
Cuando el derecho mercantil delimitó su ámbito de competencia, surgió un problema de la misma
naturaleza, pues no todas las actividades de los mercaderes son profesionales y como el elemento
profesión no bastaba para fijar la competencia en todos los litigios, tuvo que ampliarse su campo
en el sentido de que quienes sin ser mercaderes y negociaban con inscritos en las corporaciones,
quedaban cobijados por el derecho comercial. Fue así como se configuró la noción de acto de
comercio, todo lo cual favoreció las costumbres propias del comercio, caracterizadas por la
celeridad y simplicidad que los negocios requerían. Así fue el derecho mercantil en sus orígenes
hasta cuando la complejidad de las relaciones reguladas determinó la trasformación de la
costumbre en ley escrita.Las compilaciones de los usos comerciales y las sentencias de la justicia de
las corporaciones constituyeron un principio de la elaboración consuetudinaria del derecho
mercantil. Dichas costumbres adquirieron contornos concretos, y sobre todo certeza, con lo cual las
corporaciones contribuyeron a la evolución de las instituciones jurídico mercantiles. La más
importante de dichas compilaciones que regularon el tráfico marítimo, y dado su carácter
eminentemente consuetudinario de la lux mercatoria, su vigencia solía extenderse más allá de la
localidad en la cual se originaba. Así ocurrió con El Consulado del Mar elaborada en 1370 Barcelona
y que regulaba el Derecho Marítimo, con aplicación en casi todos los puertos del Mediterráneo.
LIBERTAD DE COMERCIO EN LA ÉPOCA.
La Revolución Francesa propició la libertad del comercio; conservó los tribunales de comercio con
jueces consulares elegidos, pero imprimió un cambio de rumbo en la orientación del derecho
mercantil que hasta entonces había sido de tipo corporativo, profesional, subjetivo, esencialmente
para los comerciantes. La ley XVII de marzo de 1791 proclamó el derecho de toda persona a realizar
los negocios y operaciones que tuviera a bien, bajo la condición de pagar un impuesto nuevo: La
Patente. Tal libertad de comercio acabó con las corporaciones. Se suprimieron las aduanas
interiores y la ley Chapelier (de junio de 1.791) confirmó la supresión de las corporaciones.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LOS COMERCIOS EN COLOMBIA.
Desde la Colonia, nuestra legislación en materia mercantil estuvo directamente influenciada por la
legislación, Española y en especial por los preceptos de las Ordenanzas de Bilbao. Dentro de las
leyes mercantiles expedidas con posterioridad a la independencia vale la pena resaltar las
siguientes:
* La ley de 23 de mayo de 1835 en la que se dispuso que cuando las partes no fijaran intereses en
los contratos de mutuo, si el negocio era comercial se entendía pactado por el 6% anual, y el 5% en
los demás negocios.
* La de 23 de mayo de 1836, mediante la cual se ordenó que los juicios de comercio se sometían al
procedimiento de juicios comunes y al conocimiento de los jueces ordinarios, quienes decidirán
conforme a lo dispuesto en las Ordenanzas de Bilbao, y en su defecto por las leyes comunes
vigentes.
* La de 25 de mayo de 1844 sobre comercio de cabotaje y costanero;
* La de 4 de mayo de 1852 que estableció la jurisdicción especial de comercio;
* La de 16 de Junio de 1853, que desarrollo la anterior y en su artículo 1o dispuso que “En todas las
cabeceras de circuito en lo que crea conveniente la legislatura provincial, se establece un tribunal
de comercio a cargo de un juez, que actuando como su secretario, conocerá privativamente de
todos los negocio comerciales comprendidos en el código sustantivo de la materia, y de las
tercerías en juicios de comercio”. Esta iniciativa se vio frustrada por la instauración del régimen
federal.