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CAPITULO
,_ la historia de la literatura argentina
La novela
moderna:
Roberto ArltCAPITOL
la historia de la literatura argentina
42. La novela moderna:
Roberto Arit
Este fasciculo ha sido preparado por Luis Gre-
gorich, redactado en el Departamento Literario del
Centro Editor de América Latina, y ha tenido una
lectura final a cargo del profesor Adetfo Prieto,
CAPITULO constituird, a través de sus 56
fasciculos, una Historia de la Literatura Ar
gentina, ordenada cronolégicamente desde la
Conquista y la Colonia hasta nuestros dias.
El material grafico con que se ilustrara la
Historia, estrechamente vinculado con el tex-
to, brindard a los lectores una vision viva y
amena de nuestra literatura y del pais. Cada
fasciculo serd, a su vez, un trabajo organico
y completo sobre un aspecto, tendencia, pe
ticdo 0 autor de nuestras letras.
En CAPITULO NO 43:
(MADUREZ DEL TEATRO:
SAMUEL EICHELBAUM
—IMPERIO Y DECADENCIA DEL SAINETE
—AUTORES DE SAINETE REPRESENTATIVOS
—DEFILIPPIS NOVOA 0 LA VANGUARDIA
—DISCEPOLO 0 EL GROTESCO CRIOLLO
—EICHELBAUM 0 LA INTROSPECCION
—UN GUAPO DEL 900 Y OTRAS OBRAS
DE EICHELBAUM
y junto con el fasciculs, el libro que com-
Drenderé UN GUAPO DEL $00, de Eichelnaum,
STEFANO, de Discépolo, y HE VISTO A DIOS,
de Defilippis Novoa
Paral matral grin del presente fasciu, se ha
ada conf cates claborasion del Arle ratio
(la Navin, Y- 69 fat colecionespartclares. de
zed Shine de Arty Horacio Jorge. Becc.
feneundernate. La Dirtcgn 0 reswva el drcco. de
eo alguara de os, tls. guests.
rchivo Historico de Revistas Argenti
as | www.ahira.com.arLa novela
moderna:
Roberto Arit
El fin de la primera guerra mundial
trae aparejado un profundo cambio
que venia insinuindose ya, con una
ppenetracién eada vez més honda, des-
Ge fines de siglo. El hecho podria
resumirse, bajo su faz hist6rica, en
Ia quiebra total de ese mundo op
mista y fragil que el humanismo li-
beral habia levantado pacientemente
alo largo de la segunda mitad del
siglo diecinueve, La idea del progre-
$0 indefinido, la conciliacién de las
clases, el crecimiento armonioso de
Jas grandes naciones, solo parecen
ahora imigenes borrosas del pasado.
La infraestructura econémica y social
de Occidente, basada en un capita-
lismo enérgico y expansionista, y que
se habja convertido para, muchos en
el modelo ideal, “natural”, de la. so-
‘edad humana, se problematiza aho-
ra a fondo y cruje ante el asalto de
‘nuevas nacionalidades y Ia Mamarada
evolucionaris que amenaza_incen-
iar, desde el este, todo el continente
En arte, en literatura, sin establecer
ficiles paralelismos determinisas,
puede comprobarse cémo estos sacu-
Aimientos, ademés de brindar a los
‘ereadores un nuevo arsenal-de moti
‘vos intelectuales y-tonalidades emo-
{vas tomminan do destrir a vigencin
Aquellos instrumentos expresivos
euya crisis se venfa incubando de
modo irreversible, Quizs la novela
=ese género hibrido y ambiguo que
fs, sin embargo, la més adecuada
representacién literaria de Ta secule-
izada_y mévil sociedad burgueso—
sea Ta que ejemplifique con mayor
élaridad este momento de transforma:
eign. Tras el fin de Ia gran contienda,
Jos novelistas —por lo menos aquellos
que hacen época— repudian defini
yamente el realismo psicolégico y el
naturalismo, y se lanzan a una inda-
gacién y a una bésqueda de estruetu-
as lterarias que resulten dignas de
tun mundo, no solo trastornado politica
y socialmente, sino también ajeno ya
a Ia psicologia causal, a la fisiea de
tres dimensiones, a la_concepcién
de la temporalidad anterior a Berg-
Archivo Historico
son y Einstein. Las dos grandes ex-
presiones de novela que se publican
or estos aiios son, respectivamente,
el cierre de una época y el comienzo
de otra nueva: En busce del tiempo
perdido, de Marcel Proust, es una
genial clausura del siglo diecinueve;
Ulises, de James Joyce, es un salto,
xno menos genial, hacia un Futuro to-
davia desconocido. Dentro de este
mismo proceso, son ampliamente re-
valorados escritores infieles al realis-
mo clisico, como el ruso Fedor Dos-
toievsky y el norteamericano Her-
mann Melville. André Gide, hasta
entonces apegado a una literatura
‘mas 0 menos tradicional, enuncia ex-
plicitamente una nueva teoria de la
novela en Los monederos falsos, y,
tunos afios después, la obra extra
y simbélica de Franz Kafka conquis-
ta merecida gloria péstuma, A partir
dee aoe ee
buceo de técnicas y herramientas ap-
tas para expresar la ruptura de un
orden que munca volverd a imperar.
En muestro pafs, situado en los mér-
genes del drea'de dominios de las
grandes potencias y neutral en la
primera gran guerra, podria creerse
que el conflicto no tavo efectos tan
devastadores; incluso, el \6gico au-
mento de exportaciones y la contrac-
‘ién de importaciones nos trajo indu-
dables_eneficos “eoonbmicas pero
seria imposible negar que el auge
ae cle nacional Sefensio, e-
plegado, tradicionalista, y la cre-
cient: pauperizcién de as “masas
pullares, son reflejos de la situa-
Econ mundial aparte de resultados de
nuestra evolucién interna, La crisis
de 1930 habré de recordarnos, con
dureza, que la malla de Ja dependen-
ia nos sigue cifiendo.
La revolueién de Ia literatura euro-
pea llega a nuestras playas eon ejem-
plares aislados de las mievas novelas,
on libros ideolégicos y te6ricos més
‘© menos mal traducidos. El asumir
Ja modernidad resulta para algunos
‘un nuevo acto de sumision 2 esa cul-
tura europea de la que seguimos nu-
de Revistas Argentinas | www.ahira.com.a¥
Albert Einsteintrigndonos; pero para nuestros eseri
tores més importantes es el. tinico
camino que vale la pena seguir, la
iinica manera de conectarse con
Ja tenue tradicién nacional que se
va eonfigurando desde Herndndez y,
parcialmente, a generacién del 80
| (curopefsta por educacién e intereses
pero con formas y temas ya difere
Giadamente atgentinos). En. otro sitio
ya ha sido estudiada la proliferacién
| de ta novelistica urbana en el pais
(y cabe recordar que casi todas las
grandes novelas experimentales del
siglo, tal ver con la pecularisima ex-
cepcién del ciclo rural do Faulkner,
pertenecen a la. narrativa urbana en
nef Gaaepeeietcete se
ha comprobaclo que, hasta 1920 apro-
Miusdanaie ciaguoo de sas colts
aleanza especial ovginaidad, nt se
desliga de la gravitacién de grandes James Joyce
tnacstfos surpeos dal siglo decinoe "4 70H
ve. Se ver’ ahora cémo tun escritor
Jnsuficientemente formado, com con-
fesadas earencias culturales, alterna-
| tivamente faseinado por los folletines
] de aventuras y el trato con Dos-
toievsky, abr de convertirse en
nuestro primer novelista urbano, y
en rigor en el autor de las primeras
novelas auténticamente “modernas”,
en el sentido que le hemos dado en
Tas lineas anteriores, que se escribie
ron en el pais. Se trata, por supues
to, de Roberto Arlt (1900-1942), Lo
que importa en este novelista no es
{que on sus libros se “hablo” del mun
do actual, de sus cambios, de sus
crisis, de’ sus intermitencias —pues
novelistas anteriores usaron ya el to-
ma para Ia materia intelectual, dis
cursiva, de sus obras, sino que la
propia ‘estructura de sts novelas re
fieje a ese mundo, sea una de las
formas que ese mundo tiene de dar-
se, y acepte jugar Ia partida desde
adeno del mal social que le toca
Vida de Arlt. — Roberto Godofre-
do Christophersen Arlt nacié en Bue-
nos Aires, en ol barrio de Flores, el
Marcel Proust en 1921 2 de abril de 1900, (Después, por un
|
|
t
SOA ab Ie ant
Archivo Historico de
www.ahira.com.arextra. prurito, el propio escritor
tralaria de confundir a sus bidgrafos,
diciendo, en Ia seleceién de narrado-
es jovenes compilada por Miranda
Klix, que habia nacido el 7 de abril,
y, mas tarde todavia, en Don Goyo,
Afirmaria: “He nacido la noche del
26 de abril. ..”.) Sus padres eran dos
finmigrantes europeos llegados hacia
poco. al pais: el padre, Carlos Arlt,
alemén de Posen (hoy Poznan, Po:
Tonia), tiene treinta y dos aos al
arribar a Buenos Aires y, segiin pa-
rece, es desertor del ejéreito imperial
la madre, Catalina Iobstraibitzer, ha
nacido en una aldea tirolesa y Inego
vivido en ‘Trieste, y su lengua natal
es el italiano. En los primeros afios
del siglo, la vida de Ia familia. Arlt
(engrosada con le Negada de la her-
mana menor de Roberto, Lila, qve,
atin joven, habria de morir de tuber
culosts) se arrastra penosamente, de
acuerdo con los moldes econémicos
sociales en que se mueve Ia inmi-
Bracién urbana de aquella época
Carlos Arlt conoce algo de vidrieria,
otro poco de contabilidad, y tiene un
caricter bohemio que no fe permite
afincarse en un lugar determinado
Abandona durante meses a su fax
milia para irse a trabajar al interior,
& Corrientes, a las compatiias yerba-
teras de Misiones. Su regreso. no
resuelve ninguno de los problemas
que asedian al grupo familiar, pues
vuelve con Tes manos tan vacias eo
mo a su partida,
Resulta particularmente importante,
para la més completa comprensién
de la obra del eseritor, hablar del
caracter de sus padres y de las in-
terrelaciones familiares establecidas
fen cl hogar. Segiin todos los testi
monios, el dspero genio y a incl
nacién autoritaria de! padre hicieron
Aificil la relacién con el hijo. varén
desde la infancia de éste. Mas tarde,
el conflicto se agudiz6, Roberto adop-
46 una actitud de franca rebelién
frente a as esizonis patermas,
termin6 por abandonar su casa, ape-
nas silido do In adalesooncia, Se ha
observado que en las novelas de Art,
Archivo Historico
cl padro, cuando existe pues lo que
se da generalmente son grupos
familiares presididos por viudas, den-
‘ro de sistemas mis 0 menos matriar-
cales—, desempefia un papel negativo
y destructivo para los hijos; @ esto
hay que afadir que tampoco ninguno
de los protagonistas de esas novelas
asume la paternidad; més ain, nin-
guno de ellos tiene hijos, a excep.
cidn de Balder, en EU amor brujo,
que siente total indiferencia hacia el
nifio. El temperamento de la madre
de Art, por su parte, era opuesto
iametralmente al de sui marido: ima-
ginativa, melancélica, no desprovista
de sensibilidad estética, la campesina
tirolesa guié las primeras lecturas de
st hijo y le reeit6 los versos de Dante
y de Tasso que habia aprendido en
su juventud, Ms tarde, esta mujer
habria de volearse hacia el espiritis
mo, la astrologia y experiencias pars-
siquicas diversas, como subrayando
Ja influencia que estas rasgos, que se
mezclaban con una suerte de difusa
religiosidad, tuvieron en la formacion
del hijo
‘Los viajes del padre, como se ha
visto, no modifican la situacién de
Ja familia Arlt, que se define por
tuna pobreza casi extrema. Frecuentes
cambios de domicilio nada agregan
ni quitan a la desdicha cotidiana: se
trata. de_sustituciones mas 0 menos
disimaladas de un inquilinato por
‘otro, en que el factor econdmico es
causa determinate. Roberto, indis-
ciplinado y un poco vagabundo, no
tiene suerte en Ia escucla ni gusta
de ella, EI mismo apunta en la
‘mencionada compilacién de Miranda
Klixy “He cursado las escuelas pri-
arias hasta el tercer grado. Laego
sharon por initil, Fui alumno
jel de Mecinica de la
‘Armada, Me echaron por init”. Des-
de chico, como su personaje de El
juguete rabioso, desempesia diversos
ficios y pequetios empleos: depen-
diente de libreria, aprendiz, de hoja-
latero, mecénico, corredor de articu-
Jos varios. Mientras tanto, entra en
contacto con Ia literatyra a. través
: | Frans Kafko
de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ap,Las grandes revoluciones de Ia novela moderna
—encarnadas en las obras de Joyce, Gide, Faulkner y otros—
comienzan a llegar a nuestras playas hacia 1930,
en forma de traducciones no siempre adecuadas, y gravitardn
de ahi en adelante en los jévenes narradores argentinos.
de lecturas desordenadas en biblio-
tocas de barrio, de contactos apasi
rnados y febriles con Ia subliteratura
de Jos folletines.
A los dieciséis afios Arlt abandona
el hogar y se va a Cérdoba, donde
tiene tuna aventura sentimental. Vive
alli un par de afios y trabaja dura-
mente para ganarse la vida. Tiene 20
aiios cuando conoce a Carmen Anti
rmucci, con quien habré de casarse
poco después. Con su mujer, atacada
por una incipiente tuberculosis, se
instala en las sierras de Cérdoba,
invierte en vagos negocios Jos 25,000
pesos traidos por Carmen como dote
sl matrimonio, Mientras tanto, ha
nacido Mirta, hija de la pareja, Los
negocios urdidos por Arlt fracasan,
cl dinero se acaba y todos deben
volver a Buenos Aires, Arlt trae con-
sigo el manuscrito de El juguete ra-
bioso, exerito en esos afios, y un sen-
timiento de amargura y frustracién
respecto de su. matrimonio. No hay
duda de que el conflicto entre amor
y matrimonio burgués, que se revela
como inconciliable en los libros de
Arlt, fue reiteradamente sufrido por
l ekeritar, pero sobre todo desde e}
dngulo de, la enajenaci6n debida a
su situaelén material, nunca estabi-
izada,
En Buenos Aires, Arlt se aproxima
con més interés al ambiente literario,
y empieza a trabajar en periodismo,
actividad que practicamente hasta
su muerte habria de proporcionarle
su principal sustento, Quiere publi-
car El fuguete rabjoso en la col
ccién “Los Nuevos", de la editorial
Claridad, y expresién principal del
grupo de Boedo, pero 2 Elias Cas-
telnuove, asesor de la coleccién, no
Te gusta el libro. Se ha hecho amigo,
‘en tanto, nada menos que de Ricardo
Giiiraldes y Adelina del Carril; Gui-
raldes, menos por necesidad que por
deseos de ayudar al joven escritor,
Jo nombra su secretario. Ha escucha-
do ya la lectura de El juguete rabioso
fe insta a Arlt para que lo publique.
Ser él quien trate de domar la des-
mn la Argentina de 1930 Dordante energia expresiva de Arlt,
o de Rev entinas | www.ahira.com.ar
Escena junto a una “olla popular”,
Archivo Fistor!
Archivo ristoriWilliam Faulkner
de pulir su lenguaje, de corregir esas
faltas de ortografia que luego serin
tantas veces citadas y que no parecen
sino un desafio més a la literatura
“bien hecha”, a las buenas costum-
bres, a los libros amables “como ung
nube sonrosada”. Por fin, en 1926,
gracias a la intervencién de Enrique
Méndez Calzada, la Editorial Latina
publica El juguete rabioso. El mis-
mo afio aparece Don Segundo Som.
bora; de algin modo, nace la modema
narrativa argentina
Muerto Gitiraldes, Arlt se consagra
definitivamente al periodismo: prime-
10, en Don Goyo, revista humoristica
dirigida por su amigo Nelé Roxlo:
Iuego, como cronista policial en Cri-
tica, ol gran diario de los Botana; y
finalmente, en El Mundo, a invita.
cién de Alberto Gerchunoff, quien
‘es muy pronto reemplazado por Car-
los Muzzio Sienz Petia, En este ilti-
‘mo diario se consagraré como cronista
portefio con la inolvidable serie de
sus Aguafuertes. Ya trabaja alli cuan-
do, en 1928, se publica su segunda
novela, Lor siete locos, que obtiene
el tercer premio municipal de ese
aiio. El hecho representa, shora si,
Ja nombradia Iiteraria para Arlt; uno
de sus suefios se ha cumplido,
La crisis mundial ronda por ese tiem-
po, como se ha dicho ya, a nuestro
pais, y lo sacude violentamente en
1930, con la revolucién del 6 de sep:
tiembre, que reajusta ala Argentina
en el exquema del_ mercado interna
cional dirigido por las grandes poten.
cias, e interrumpe una politica de
integracién social intentads, aunque
vacilantemente, por el radicalismo.
Arlt, si bien jamés afiliado a partido
politico alguno, ha participado ya de
varias organizaciones de izquierda, y
después de 1930 se cuenta entre los
‘opositores del gobiemo de Uribur.
Sus_simpatias personales, es obvio
lo, estin por la revolucién so-
cial; pero seria ingenuo trasladar esta
opinion ideolégica a sus libros y su-
poner que ellos hacen explicita una
estética socialista, En lo que respecta
© de Kevistas Argentinas
Roberto Arlt mientras sigue los ensayos de
su obra La fiesta del hierro, en 1940
www.ahira.com.afPortada de la segunda ediciin de
El juguete rabioso
4 politica cultural, permanece equt-
distante en Ta polémiea Florida Boe-
do, si bien la mayor parte de sus
amigos pertenece al grupo de Boedo,
¢ insisten en adscribirlo a él, hasta el
punto de que el propio novelista se
suele incluir @ veces, aunque con re-
servas, entre los boedistas.
En 1991 se edita Los Tanzallemas,
continuacién de Los siete locos, y el
ato siguiente EL amor brujo, ilima
novela de Art. Entre tanto, el eseri-
tor ha conocido a Leénidas Barletia
y ha tomado contacto con el Teatro
el Pueblo; en adelante, la literatura
ramitiea serd su principal preocu-
pacién. Todavia publica dos vohime-
nes de cuentos (El jorobadito, 1933,
y El oriador de gorias, 1941), pero
¢s ineuestionable que el teatro se ha
situado en el centro de sw inquietud
creadora. Una tras oba, se estrenan
300 milfones, La isla desieria, Saverio
el cruel, El fabricante de fantasmas,
La fiesta del hierro, En otra parte
se estudiard esta importante produc:
cién, comparable a la narrativa arl
tian en tensién y autenticidad, aun-
que probablemente menos original
que ésta
Durante toda la década del 30, la
situacién econémica de Arlt sigue
siendo inestable, y Ia relacién con
su esposa, ya muy enferma, sufre
bbruseas caldas y reconciliaciones més
© menos pasajeras. Un respiro para
el escritor es un viaje de un ato a
Espaia, donde va como corresponsal
de El Mundo. Es 1935, y ya flota en
Ja peninsula el aire trégico que anun-
cia Ia grera civil. De vuelta en la
Argentina, Arlt retoma su vieja afi
cién de inventor, asada en conoci-
rmientos cientificos autodidécticos
rno siempre muy ortodoxos. Cree se-
lamente que alguno de sus hallazgos
—deposita la mayor confianza en un
sistema de vuleanizacién de medias
‘ue quiere explotar en sociedad con
1 actor Pascual Naccarati— lo sacaré
de las tristezas de la miseria decorosa
en quo vive. En 1940 muero su es-
posa, y poco después Arlt se casa
sarchivo Historico de Revistas Argentinas
Adelina del Carril de Gtitraldes
www..ahira.com.ar |por segunda yer, con Elizabeth
Shine, El 96 de julio de 1942, a la
madrugada, después de haber pre-
senciado un ensayo en el Teatro del
Pueblo y de haber votado en las
‘leceiones del Circulo do Ja Prensa,
cl escritor muere de un ataque car-
diaco, Sus restos son velados en el
mismo Girculo de la Prensa.
La obra narrativa de Arlt, —
La obra narrativa de Arlt comprende
cuatro novelas, un relato largo y al-
rededor de veinticinco cuentos. En
este ciclo escueto no caben la varie-
dad de visiones del mundo, 1a mul-
tiplicidad de caracteres ni los refic
namientos idiomaticos. Més bien 10
preside una concopiénobsesiva, ui
formada, que no varia en ninguna de
las grandes novelas ni en los mejores
cuentos: el hombre es impotente
frente a la sociedad burguesa que
Io oprime y sueciona su individuali-
dad, y entonees, solo para demostrar-
se que existe, para sentir el vértigo
del ser, para detener el tiempo que
fiuye sin sentido, arroja sus ensuerios
y delirios contra los otros hombres,
Reneralmente contra individuos tan
desposefdos y humillados ‘éomo dl
‘Quisiera golpear alos poderosos, pero
su pufio solo alcanza a los misers-
Biles; como consecuencia, en lugar de
hacerse revolucionario, se convierte,
f mitad de camino, en asesino o de-
lator de sus compafieros de empresa
‘A-esta extrafia mezcla de romanti
cismo nihilista_y existencialismo hay
que agregarle tina clara connotacién
social: el hombre de Arlt no tiene
tuna ubicacién abstracta, universal,
sino que es el individuo de pequefla
clase media portefia del primer cuar
to de siglo, azotado por la miseria,
‘marginado socialmente, torturado por
los tabiies del sexo, Desde el punto
de vista de Ia creacién de caracteres,
tampoco es rica la narrativa de Art:
sus protagonistas (Astier, Erdosain,
Balder, Stepens), amasados con abur:
dancia’ de materiales autobiogrdficos
(pero no por ello réplicas del autor),
ejemplifican de modo bastante esté-
Archivo Historico de Revistas A
Conrado Nalé Roxio y-Roberto Arlt
gentinas
www.al
hira
COM.#afLas “Aguafuertes
portefias”
El periodismo tue, sin duda, una forma
Ibisica de expresién y vida para Arlt
durante toda su existencia, Desde sus
primeras y oscuras aventuras periodistieas
de barrio, hasta sus experiencias maduras
de cronista policial en Critiea y de
aguafuertista porteno en El Mundo, el
‘scritor encontré en esta actividad,
no solo un modesto medio de subsistencia,
sino también una de las vetas principales
de su vocaciin, Pérrafo aparte
merecen las Aguafuertes que, a lo largo
de varios afios, marcaron dia a dia
tno de Tos grandes fos de nuestro
periodismo, y al mismo tiempo dieron
nueva vida a esa_picaresca de la gran
ciudad que desde los dias de Fray Mocho
habia quedado casi abandonada, En las
Aguafuertes se destaca, ante todo, el
estudio irénico y socarrén de_prototipos
ciudadanos, muchas veces realizado
‘con hondura psicoldgica: aparecen, asi, el
solterén, el “pardsito jovial”, el mentiroso,
el “hombre corcho”, el que siempre da la
razén, el que “se tira a miierto”, el
“furbo”, y tantos otros personajes
pintorescos surgidos de las entrafias de esa
fhueva ciudad aluvional profundamente
sacudida por la ola inmigratoria y
Jos cambios sociales. También se muestra
habif Arlt en la descripcién sintética
¥ contrastada de escenas tipicas
Gel suburbio portefio, y, cuando Ia faena
diaria lo obliga a buscar temas ajenos
‘esta mitologia ciudadana, compone
agurlas y polémicas paginas en que
jusifien st idearo de eseritor,defende su
utilizacién del dialecto, se burla de
Jos académicos, endereza_ su artilleria
‘contra Ia politica y los politicos y, en fin,
encuentra tiempo para decir: “Si usted
dauiere formarse «un concepto claro»
de la existencia, viva. Piense. Obre, Sea
sincere. No se engafe a si mismo.
Analice. Estidiese. El dia que se conozea
2 usted mismo perfectamente, acuérdese
de To que le digo: en ningtin libro
ya a encontrar nada que lo sorprend:
sfarchivo Historico de
tico ese hombre sofiador y humillado
de que hablibamos y que por mo-
mentos alcanza la categoria de ar-
‘quetipo; en cuanto a los personajes
secundarios, si bien unos cuantos de
ellos resultan memorables (el Rengo,
Ergueta, la Coja, Irene), a poco que
se los analice su_variedad humana
se aminora, y pueden ser clasificados
en dos categorias que se oponen y
sostienen mutuamente: a) los que
pertenecen al mundo del protagonis-
ta, en general esquizofréniens, delia-
cuentes, seres marginales; b) los aje-
R05 a ese_mundo, casi siempre in-
ividuos limpios, ‘pulidos, de buen
Jenguaje y holgada posietén social,
y vagamente idealizados. Los prime.
0s poseen existencia objetiva, aun-
que se parecen todos entre sf; los
segundos son por lo comin proyec-
ciones de a concioncia insatisfecha
del_protagonista, creaciones de su
subjetividad. Por iltimo, el idioma
de Arlt, tosco y pobre en recursos
léxicos sintdctieos, tiene al menos
Ja novedad de incorporar a muestra
novelistica el lenguaje vivo de Bue-
nos Ales, ol portefio espeso del alu.
vvidn inmigratorio, y eso con absoluta
naturalidad, insertando ese lenguaje
a esttura misna de Ie obra,
Icjos del pintoresquismo de los escr!-
torer dialectales: pero. indudable
‘que este tinico hecho no basta para
particularizar su obra
2Cémo demostrar que wn escritor asi
de monétono, euyo propdsito no pax
rece ser otro que el de mostrar ciertas
formas de alienacién del individuo
en el mundo contemporineo, a trax
vvés de rigidas oposiciones y estructu-
ras duales que parceen conspirar con-
tra la riqueza y complejidad de las
posibles demostraciones, y utilizando
un Tenguaje popular y de escasa fle-
sibilidad, sea nuestro primer novelista
modemo? Habra que analizar paso
paso su obra narrativa, exponiendo
sus principales elementos significati-
yos y formales; al final de ese cami-
no, casi sin necesidad de proclamarlo
explicitamente, podri conchuirse si
Act 5 simplemente un escritor no.
{able por realista, por “desgarrado” y
‘auténtico", y por haber incorporado
antes que nadie el moderno lenguaje
porteiio a sus libros; o si, por el cone
trario, es el primero en haber voleado
en estructuras novelisticas del siglo
veinte algunos de nuestros. grandes
rnitos sociales, con una intuicién de
nerrador y un vigor humano tales
que todos sus defectos menores de-
jan de pesar y se reabsorben en ol
conjunto de si obra.
EI juguete rabioso, — De EU ju-
‘guete rabioso (1928) se ha dicho que
es Ie novela mis autobiogrifia ‘de
‘Ant, como suelen serlo todas las pr-
meras novelas, y la aflrmacién parece
tierta, al menos en cuanto a la co-
rrespondencia relativamente fiel en-
tre los hechos de la ficetén y los de
Ja vida del autor. El libro est4 na-
rrado en primers persona y tlene tna
insdlita limpieza de construccién, El
aprendizaje vital del protagonista,
Silvio Astier, se desenyuelve en cua:
tro episodios independientes entre si,
que se suceden como cuentas habil-
mente engarzadas. En el primero,
“Los ladrones”, Silvio, influido por
Ja lectura de folletines y, quizis no
menos, por su deplorable condicién
social, funda con ottos dos. adoles-
centes el “Club de los Caballeros de
la Media Noche", que se dedica a
ppequelios robos en el barrio, Luego
de un fracaso, el Club paraliza sus
‘actividades. En el segundo, Los trae
bajos y los dias”, Silvio, Iuego de
mudarse de barrio, consigue trabajo
‘como dependiente de Mbreria y pasa
f vivir a la casa de don Caetano, su
petrén, At asiste a excenas de’ te-
rrible mezquindad y sufre diversas
Ihomillaciones. AI fin intenta quemar
a Wibreria en que trabaa, pero fra
‘casa, y entonces deja el puesto. En
eltercero, "El juguiete rabioso", Silvio
fntenta,ingresaren la Eseuela de
Aviacién como aprendiz de mecinieo.
Primero lo aceptan, incluso sozpren-
didos de su brillantez, pero luego,
repentinamente, lo dan de baja, por-
Revistas Argentinas | www.ahira.com.arRoberto Arlt vestido de drabe en Marruecos (1935), pais que visité como enviado del
994
que no nevesitan “personas inteligen-
tes, sino brutos para el trabajo". En
seguida Silvio vive una extraiia aven-
‘ura. con un homosexual en una mi-
serable pieza de hotel. A la salida,
compra un revélver ¢ intenta suck.
darse, pero también fracasa. En el
cuarto, “Judas Iscariote’, el protago-
nista, algo mayor, ha.pasado a ser
corredor de papel, oficio que le pa-
rece tan vil y humillante como los
anteriores que ejercié. Encuentra a
tno de sus compafieros del. “Club
de Jos Caballeros de la Media No-
che", convertido en agente de inves-
tigaciones y “regenerado” en la
Iucha por la vida. Silvio se hace ami-
0 del Rengo, individuo marginal,
que trabaja como cuidador de earros
en la feria de Flores. Cierta intimi-
dad, cierto calor humano, parecen
flocecer entre Silvio y el Rengo. Este
cuenta al joven su proyecto de robo
fen casa del ingeniero Vitr, patrén
de su amante. Silvio acepta partici-
ppar en la empresa. Luego, casi me-
cénicamente, se pregunta: “ZY si lo
delatara?” Y, en efecto, va a ver a
Vitri, delata’al Rengo, éste es arres-
tado, y Silvio tiene una conversacion
final con Vite en la que le comunica
que desea marcharse al sur del pais.
Estamos en presencia, como se ve, de
tuna “novela de la inieiaciOn”, no, por
cierto, ala manera del Wilhelm
Mebster, a conocida novela de Goe-
the, sino més bien en una tradicién
“negra” que no tiene precedentes en
nuestra Hteratura, siguiendo, tal vez
no a sabjendas, los pasos del Mar
quis de Sade y del Conde de Lau-
‘tréamont. La estructura de Jos tres
primeros episodios resulta homéloga:
un intento de Silvio por afirmarse
como individuo (mediante-el acto an-
tisocial, en los dos primeros casos;
mediante el suicidio, en el siltimo),
fracasa lamentablemente, En el cuar-
to, este juego de oposiciones e ine
terrelaciones se sutiliza y complica
al méximo: Silvio parece encontrar
tuna posibilidad de relacién humana
‘con EI Rengo, y justamente entonces
digrio Ek Mundo * has .
Archivo Historico de Revistas Argentinas | Www.ahira.com.aree
Elizabeth Shine de Arlt, segunda Copia faesimilar de la patente de
esposa del eseritor fnoencife olorgada a Arlt por a
(fotogrofia Wilensky, 1999) incenio de lr medias gomifcades
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Pégina de una libreta en que Arlt
anotaba las formulas quimicas
necesarias para su inoento de
Ge Tas medias gomificadas
EI ditimo
invento
En 1934, Arlt patenta un procedimiento
de su invencién para fabricar medias
euyos puntos no se corran. El
documento respective, del 17 de octubre
de ese aiio, se refiere, con estilo
administrative, a los. suefios cientificos
del escritor: se trata de “medias con
unteras y talén reforzado con caucho
© derivados”, Como el Erdosain de
Los siete locos pes
lt pone sus mejores
esas medias que lo sacarin de I
inestabilidad econdmica y le permitirin
escribir en paz. Se tiene tanta confianza
como inventor que le exeribe a su
hija Mirta: “Tendrén que usar amis medias
© andar sin medias en invierno.
No hay disyuntivas.” Ha instalado,
con el actor Pascual Naccarati, un’
pequetio laboratorio en Lantis, donde,
entre otros artefactos, un autoclave,
tun barémetro y una piema de
Guraluminio certifican que los socios han
decidido explotar el invento de Arlt
con toda seriedad. Las primeras medias
que salen del autoclave no son un
echado de perfeccién. Ya es 1942. Arlt
resuelveperseverar. ¥ la muerte Io
sorprende mientras suponia préximo el
triunfo de su invento, ese invento
que probablemente nunca
two 'pesibilidades de imponerse,
pero en el que el escritor
‘ereyé tanto como en sus libros.
Archivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.g:La produceién narrativa de Roberto Arlt, aparte de
incorporar con naturalidad a la literatura a
el lenguaje coloquial porteiio de su tiempo, cuelca por primera
vez en plitcas auténiicamente, moderna
los tipicos dramas sociales z urbana.
Arlt, una Nuviosa, los actores del Teatro del Pueblo llevan el atatid con los“Trabajo Io indispensable para vivir
sin tener que gorrear a nadie, y
soy pacifico, timide y solitario,
No creo en Tos hombres, y menos en
las mujeres, mas esta conviecién
uo me impide buscar a yeces el trato
de ellas, porque la experiencia se afina
fen su rove, y ademas no hay
mujer, por mala que sea, que no
nos haga indirectamente algin bien,
Creo en el amor cuando estoy triste,
cuando estoy contento miro a ciertas
mujeres como si fueran mis
hhermanas, las felices, aunque no se
me oculta que tal pensamiento
es un disparate, pues si es imposible
que un hombre haga feliz. a
una sola mujer, menos todavia a todas,
Como todos los seres humanos, he
Tocalizado muchas mezquindades en mi,
y mas me agradaria no tener ninguna,
tas al final me he conveneido
que un hombre sin defectos seria
inaguantable, porque jamés le daria
motivo a sus préjimos para hablar
mal de él, y lo unico que nunca se le
perdona a un hombre, es su perfeccion.
Roberto Arlt (de Primes
autobiografia, reproducida en Conducta,
NP Ql, julio-agosto 1942)Orgullosamente afirmo que escribir,
para mi, constituye un lujo. No
dispongo, como otros escritores,
de rentas, tiempo o sedantes empleos
nacionales, Ganarse la vida
seribiende es penoso y rudo. Maxime
‘cuando se trabaja se
piensa que existe gente a quien Ia
preocupacién de busearse
istracciones les produce surmenage,
El futuro es nuestro, por prepotencia
de trabajo, Crearemos nuestra
Jiteratura, no conversando continuamente
de literatura, sino escribiendo
‘en orgullosa soledad libros que
cencierran la violencia de un “eross” a
a mandibula, Si, un libro
tras otro, y “que los eunneos bufen”.
Roberto Arlt (del prélogo a
1Los lanzallamas)
lo delata: esta es la iniea vez que
no fracasa, evando realiza un acto
“socialmente” bueno pero individual-
mente malo, Amargamente, el ibro
se cierra y el lector sospecha
hay salvacién ni para Silvio ni para
Ja sociedad en que vive. Aqui se
produce Ja ruptura con la tradicién
negra” de que se hablaba, pues este
final sorpresivo, injustamente.califi-
cado por Zum Felde como "lo peor
que tiene este libro”, tiene el efecto
de un shock para el que lee, remic
tiéndolo, de golpe, @ una precisa
realidad
Noé Jitrik observa que la novedad
de la novela estriba “en que los pro-
bblemas sociales que maneja no estin
visos de afuera, como curiosided
como aberracién propia de otros, sino
desde adentro, sin renunciar al riesgo
que implica examinar una realidad
sin desentenderse personalmente de
ell’. Ello es particularmente cierto
durante el episodio de la. libreria,
donde se asiste a una especie de
contagio casi fisico por Silvio de la
atmésfera viciada, “mala”, que lo x0-
dea; y en el episodio del homosexual,
en el que este problema es asumido,
por primera vez. en nuestra literatura,
sin exagerada intencién moralizadora
© didéctica, y tampoco a partir de
‘una falsa oposicién entre normalidad
y anormalidad, sino desde la desnu-
da dimensién humana, individual, del
conflito,
‘Téenicamente, el bro utiliza, casi
sin proponérselo, algunos procedi-
mientos de Ia nueva novela. No se
explica la situacién social, el aspecto
ni los pensamientos de los persona-
jos: toda Ta explicacin est dada por
Ja aceién misma, por el relato de
os hechos. En el primer episodio, la
fiecién se intema en Ia realidad (de
Ja historia); los folletines de aventu-
ras son, al mismo tiempo, materia y
‘motivo de los acontecimientos; Ia vida
de los personajes remeda la vida de
los otros personajes, los de le ficeién
dentro de la ficoidn, También es mo-
derna la presentacién psicolégica de
Jos personajes: la vida psiquica es
ppresentada con todas sus arbitrarie-
dades, despojada de la casualidad,
fragmentada en inniimeras vivencias
‘que muchas veces no se relacionan
entre si,
EI mismo aflo de Ja aparicién de El
juguete rabioso, 1928, se publicd otra
“novela de Ia iniciacién’, més Famosa
que la de Arlt: Don Segundo Som-
bra, Diferentes por tantas razones
El juguete es urbana, y encarna
tuna concepcién pesimista de la so-
ciedad urbana, hecha de derrumbe
de valores e inseguridad moral, mien-
tras Don Segundo reconcilia tradi-
cidn y modernidad en su visién del
‘mundo rural, en su nostilgica. can-
i6n de despedida a un mundo de
idad y esencias; ET juguete
Integramente en un len-
uaje empastado, Aspero, con fideli-
dad coloquial, sin musica ni lirismo,
en tanto que Don Segundo se empefia
fen trozos de rara calidad poemética,
en finas descripeiones impresionistas,
de manera que una pégina aislada
del libro de Arlt nada dice a la sen-
sibilidad del lector, mientras muchas
de las de Don Segundo se leen con
placer, tienen en comin, aparte de
To obvio de su asunto y de la narra-
cién en primera. persona, el hecho de
asumir las reglas del juego de la
narrativa modema, aunque fuera en
Aiversos dmbitos. Y si Don Segundo
Sombra, debido a su perfeceién y al
mundo ‘que representa, no podré ser
imitado_y antes bien cerrard una
época, El juguete rabioso, con todas
sus limitaciones, traerd a nuestra ne-
rativa una fuerza germinal que est
lejos de haberse agotado.
‘Los siete locos y Los lanzallamas.
Aunque quizds hubiera sey més co-
rreclo estudiar por separado a estas
dos novelas como se veri mas ade-
Jante, sus desniveles de lenguaje, in-
tensidad y aun composicién novelis-
‘ica son muy pronunciados—, el hecho
de que tengan continuidad argumen-
tal y de que el propio autor hubiera
pensado en ellas como en una uni-
oeArchivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.arEL JVVETE
RABIOZE
NOVELA
Portada de' la primera edicién de
El juguete rabioso
dad, obliga a no aislarlas en el and-
lisis. Estamos aqui en presencia, sin
duda, de la mas ambiciosa empresa
narrativa de Arlt, tanto por la vas-
tedad del mundo’ evocado como por
Ja multiplicidad de procedimientos
utilizados: las inquictudes motafisi-
cas del escritor se concentran, su
Baleria de personajes se diversities
‘como en ningiin otro momento de
su produceién, y su téenica de na-
mrador aleanza el méximo de eficacia
fen escenas sueltas, si no, tal vez, en
a composicién global de los libros.
Los siete locos (1929) se inicia con
la escena en que el lector se entera
de que el protagonista, Exdosain, ha
robado dinero a la compafia en que
trabaja como cobrador, y debe di
volverlo en plazo perentorio. No. es
tanto el dinero en sf lo que hizo robar
a Erdosain, sino “Ia alegria” de ser
ladrén y tomarse asi un desquite en
su existencia humillada y mezquina.
Después, vemos eémo pide ese dine-
ro a Ergueta, un farmacéutica que
lee la Biblia y se cree un elegido de
Dios, y eémo Eraueta, luego de de-
cirle: “Te pensis que porque leo Ia
Biblia soy un otario?", Io despide ex-
clamando: “Rajé, turrito, rajé”, Co-
rnocemos también a Barsut, primo de
Ja mujer de Erdosain y que despierta
Ja repugnaneia de éste. Erdosain se
dirige a Témperley, a casa del As-
trélogo, extrafo porsonaje que planea
constituir na sociedad secreta para
tomar el poder y que cuenta con
Erdosain para quo instale una {é-
brica de gas fosgeno que le permita
aniquilar toda resistencia en el mo-
mento de la insurrecei6n, También
forma parte de la sociedad —aunque
solo a titulo de colaboracién desin-
teresada— Arturo Haffner, el Rufidn
Melaneélico, que elabora un esquema
para instalar los prostitbulos que se-
rn el principal Fundamento_econé-
mico de la organizacién, Haffner es
quien da a Erdosain el dinero para
que reponga el monto de su robo.
Al volver a Erdosain a su casa, se
encuentra con que Elsa, su mujer, ha
La Sociedad Secreta
Pagina que forma parte de un capitulo de
Las siete locos publicade antes de la
edicién de ta novela, en la revista
Pulso (julio 1925)
Archivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar“Tengo una fe inquebrantable en
mi porvenir de escritor. Me he comparado
on esi todos os del ambiente
¥y he visto que toda esta buena gente
tenia preoeupacién estética 0
hhumana, pero no en si mismos, sino
respect de Ios tas Esta
especie de generosidad es tan fatal
pura dl esertr, del mmo modo que Te
Seria fatal a un hombre que quivers
hhacer fortuna, ser tan honrado
con los bienes de otros como con los
suyos. Creo que en esto les Nevo
ventajas a todos. Soy un perfecto gotta,
[La felicidad del hombre y de Ta
hhumanidad no me interesan un pepino.
Pero en cambio el problema de mi
felicidad me interesa tan enormemente,
que siempre que lance una novela,
los otros, aunque no quieran, tendrin que
ineresarze en la forma como
resuelven sus problemas mis. personajes,
‘que son pedazos de mi mismo
Roberto Arlt (en entrevista concedida a
Literatura Argentina, 1929)
docidido abandonarlo irse con ef
Capitan, que también esta presente.
Entre los tres se desurrolla una és-
pera y penosa escena. Elsa se marcha
con el Capitan, Erdosain cae en la
més oscura depresién. Llega Barsut,
quien lo golpea y humilla indecoro-
samente; Erdosain se promete me-
tarlo, Con el Astrélogo, planea el
seeucstro de Barsut, para robarle. Se
cumple el plan del secuestro, En Ja
casa del Astrélogo, tiene lugar una
reunién plenaria de la sociedad se-
creta, en la que se diseuten muevos
aspectos de su aecién, Una extratia
relacién se establece entre Erdosain
y a Coja, esposa de Ergueta, pros-
titata “que el farmaeéutico resolvié
regenerar, La Coja informa que Br-
gueta, despnés de un ataque de lo-
ura, ha ido a parar al Hospicio de
la Merced. Erdosain sueia. con el
invento de la metalizacién de flores:
Ja “rosa de cobre", piensa, habré de
sacarlo de la miseria. En ia casa del
Astrdlogo, de acuerdo con lo conve-
niddo, Erdosain presencia el asesinato
de Barsut; pero se trata solo ce una
farsa, pues el Astrélogo ha decidido
respetar la vida del secuestrado,
Los lanzallamas (1981) comienza con
cl encuentro de la Coja y el Asteé-
logo; éste revela que 5 castrado
Erdosain, en tanto, quo se ha ido
de su casa, tiene relaciones con la
Bizea, hija ‘adolescente de la duefia
de la pensién en que vive. El vinewlo
con la Bizca, pobre muchacha de
barrio, es para Erdosain el sltimo
grado de Ia. antohumillacién. Diver-
505 episodios laterales eruzan la ac-
cidn: cl Rufidn Melanedlico es ase-
sinado, Elsa —que ha dejado al Ga-
pitin— cuenta sus desgracias, dos
intorescos amigos de Endostin se
proponen vivir de la limosna. Mien-
tras Erdosain planea su filbrica de
fas, un personaje mitad reel y mitad
Imaginario, “el gaseado”, se presenta
en su pieza. En Témperley, donde se
ha instalado el enajenado Ergueta,
se estrecha la relacién entre Ta Coja
y el Astrdlogo, La banda esta a pun-
to de ser descubierta, La accién se
precipita: Barsut mata a. Bromberg,
guardaespaldas del Astrélogo, éste
hhuye con la Coja, y el propio ‘Barsut
escapa de la casa, que es incendiada,
‘mientras Engueta se pasea en las cer
canias. Erdosain, cuyo proyecto de
fabriea de fosgeno no sirve ya para
nada, realiza su iiltimo acto gratuito:
mata a la Bizca, mientras la mucha-
cha duerme con él, y mas tarde se
suleida en el tren que va rumbo a
Moreno,
Ta trama relativamente complicada
de estos libros, en Ia que el hilo ar
gumental central se mezcla de pron-
to con episodios laterales, y donde la
tensién casi de novela’ policial se
combina con largas tiradas y conver-
saciones semifiloséficas, parece de-
bere bastante —si bien deliberada ¢
Snicamente— al folletin, caro re-
ccuerdo de infancia de Arlt, pero mis
atin a Los poscidos, de Dostoievsky,
con la que comparte varios propé
tos signilicativos y estructurales. Una
sociedad secreta se establece para
conquistar el poder, pero su desafio
es més bien metafisico que politico,
y su pretensién aleanzar el absoluto
tn el mal y en la destruccién antes
que administrar la sociedad. Sus com-
mentes, en ambos casos, son seres
lesequilibrados, cercados por la es-
quizofrenia 0 hundidos en ella, en
los que se manifiestan, en reldmpa-
gos de significado, las tensiones
las contradicciones de todo el Ambito
social que los envuelve. 4 diferencia
el escritor ruso, Arlt propone en sus
novelas un foco central (Ia concien-
cia de Erdosain), a través dol que
se da mayor relieve a la tragedia
individual y como una sensacién de
distancia, de objetividad, frente a la
organizacién clandestina que el. pro-
tagonista integra
Un estudio comparado de Los siete
locos y Los lanzallamas convendrd
‘que en aquella estén ya contenidos
todos los niicleos de significacién del
ciclo, y que Los lanzallamas, proba-
Dlemente la menos convincente de las
Agchivo Histdérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.arnovelas de Arlt, no hace sino acotar
y dar culminacién anecdética a un
texto ya configurado en sus eiemen-
tos principales. No es que Los sicte
Tocos carezea de caidas; su. compo-
sicién nunca aleanza la limpieza de
El juguete rabioso (aunque vale la
pena advertir, como lo hizo el propio
Arlt, que su ambicién constructiva y
artistiea es muy diferente); 1a aecidn
se arrastra a menudo, las escenas sub-
jetivas no se insertan siempre en el
flujo narrative, y aun hay un grave
descuido cuando, en “Sensacién de
Jo. subconseiente”, capitulo conlesio-
nal del Astrélogo, se produce un in
explicable cambio del foco central
Pero lx comparacién con Los lan-
zallamas no puede sino menguar a
sta, incluso aceptando que Arlt,
fseuciado por compromisos.editoria.
les, debié escribirla en my corto
plazo, El tono general de Los siete
locos es dinimico, mévil; la accién,
al avanzar, va descubriendo nuevos
pllanos de interés y sentido; las me-
jores escenas subjetivas, Ios “suctios”
de Erdosain (como “Los suefios del
inventor’, “Arriba del érbol", “La
casa negra”) cumplen eficazmente su
funeién “distanciadora”, y la téenica
que acentiia el dramatismo del relato
@s la del didlogo, hasta tal punto que
entre los didlogos de Los siete locos
se encuentran algunas de las més
Jogradas paginas de la narrativa ar
entina (por ejemplo, en los de Er-
dosain_y Ergueta; Erdosainy Haff-
ner; Erdosain, Elsa y el Capitie;
Erdosain y la Coja). Lo contrario
‘ccurre en Los lanzallamas; la estruc-
tura es estitica y reiterativa; predo-
minan los. mondlogos_y los trozos
confesionales (el de Elsa, el del re-
lato sobre la vida de Bromberg),
que detienen la accién sin enrique:
cerla; os didlogos son en general
iscursivos y- pretendidamente inte-
Tectuales; y el desenlace estalla brus-
camente sin una preparacién adecua-
da, Con todo, la intuicién narrativa
de Arlt rescata algunas escenas: la de
Ja agonia del Rufién Melancélico, Ia
del “gaseado” y, sobre todo, el tre
mendo episodio del asesinato de la
Bizea por Erdosain.
Menos ingenva, menos instintiva tal
vez que El juguete rabiaso (ya en
el hecho de que esté escrita en ter-
cera persona’ se revela un mayor
esfuerzo de objetividad, de aleja
miento de Ia propia materia crea.
va, lo que despues confirman otras
téenicas mediadoras), Los siete locos,
sin aleanzar la justeza de composi
cién, Ia economia expresiva que res-
pira'la primera novela, consigie po-
rer al desnudo, con ‘una violencia
que precisamente Se debe a su pres-
cindencia de las categorias narrtivas
tradicionales, ciertos mitos constitu
vos de la pequefia.burguesia: las
rarqulas sociales, el fetiche del dine-
2, by ambicién de poder y fortuna.
Esta lanor de eritica social resulta
tanto més efieaz cuanto que no se
presenta en forma de observaciones
Gidicticas ni de parabolas edifican-
tes, sino a través de Ta angustia per-
sonal, intransferible, de un individu
cuyas pesadillas y deliros, siempre
en. duro conflicto con Ia realidad,
ubrayan constantemente el caricter
escindido y dual de Ie sociedad en
‘que vegeta. Este partir de la viven-
Gia individual, esta imagen de Erdo-
sain que se repliega sobre la propia
ceonciencia y se contrac y disloea bus-
tando initiimente un modo de con-
vivencia con la realidad, es wno de
los mejores testimonios acerca de la
modernidad de Arlt, y una de las
més aprovechables. partes de si he-
reneia Iteraria
El amor brujo, — La siltima nove-
a de Arlt, El amor brujo (1982),
propone, si se Ia compara eon. sus
redecesoras, un cambio radical de
enfoque: el escenario se achica, los
personajes se reducen al minimo y
todo se limita, al parecer, a una cues-
tién de sentimientos. Una mirada
més profunda revela, sin embargo,
aque las obsesiones biisicas del eseri
tor siguen teniendo vigencia en este
libro, El amor brujo es, ante todo,
Fedor Dostoievsky
Archivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.comiarPortada de la primera edicién de
EI amor brujo
tun estudio del amor tal como se ma-
nifiesta en la clase media, articulado
en la oposicién entze la idealizacién
roméntica del ser amado y Ia reali-
dad fraudulenta del matrimonio bur-
gués. El ingeniero Estanislao Balder,
casado, con un hijo de seis afis, ve
tun dia, en el andén de la estacién
do Retiro, a una muchacha cast ado-
lescente —que también lo mira a él—
¢ ingresa en una especie de deslom-
bramiento que_no le permitiré, en
adelante, preseindir de la imagen y
do la presencia de la joven. Luego de
diversas altemativas, Balder consigue
frecuentar la casa de Irene —la mu-
chacha— y convertirse en tna especie
de novio de ella. Toda la novela no
6s singel relto de Tes vacaciones
le Balder, de sus experiencias con
la familia de Treno, cuya madre
—viuda de un teniente coronel— pri-
mero no lo acepta por su calidad
de hombre casado pero que luego
cede y lo incita a divorciarse, de las
ensofiaciones en que el amor de Ire-
ne To sume. Una a una son descriptas
Jas convenciones del noviazgo y del
matrimonio burguds (que todos, a
excepcidn de Balder, convierten’ en
altos valores éticos) y es trazada una
caricatura de la fauna familiar que
consagra estas institueiones: Ia sue-
sa, los futuros eusiados, los “amigos
de la familia”. Una historia lateral,
en Ja que Balder ve una suerte de
xéplica —proyeetada_en_ el. futuro,
quizis~ de sus propias relaciones
con Irene, se desarolla al mismo
tiempo: es la de Zulema, amiga algo
mayor de Irene, cuyo matrimonio
‘con Alberto, un mecinico, no marcha
bien. La historia termina cuando Ire-
ne se entrega a Balder y éste com-
prueba que no era virgen, tal como
Te habia jurado, Ante el engafio, re-
suelve romper sus relaciones con la
muchacha. Simulténeamente, Alberto
se presenta para contarle que Zulema
le es infiel, En el sltimo instante, el
Fantasma de la Dada, especie de
conciencia de Balder, le habla y sue
glere que no ha dejado a la mucha-
cha solo porque no era virgen. “éPor-
qué no le dijiste (al mecénico) que
ayer, después que Irene se fue, Hle-
1&6 tu esposa y te reconciliaste con
ath le dice, antes de que conclaya
Estructuralmente, a pesar de Io exi-
{guo del Ambito tratado, estamos en
presencia de una de las obras mis
complejas de Arlt. Para evitar Ia
‘omnisciencia del autor, y_ también
para eludir un foco central despético,
Arlt interpone entre el lector y el
rotagonista a un “cronista”, que es
quien da a conocer los. documentos
fntimos de Balder. Este, con todo,
continia siendo el foco central: Ja
figura de Trene, sobre todo, se da a
conocer a través de las reacciones
aye onl desplra. Lhiteri ate
ral, como se ha visto, es de al
modo mediadora de la historia prin-
cipal; los seres fantisticos que aco-
san aBalder tienen también tin papel
mediador, Podria decirse que con
Balder Arlt logra el méximo de obje-
tividad y de desprendimiento de si
mmkano “al mens, en cuanto Ja é-
nica novelistiea~' de sus protagonis-
tas, mas que en Erdosain y mucho
nds que en Astier. Incluso, a través
de los elementos mediadores, el autor
pone especial cuidado en diferenciar
las opiniones de Balder de Tas suyas
propias,
Una de las razones por Ja que Ia
composiciéin de El amor brujo parece
abigarrada y frustrada, es Ta presen-
tia de trozos de tipo discursive 0
ensayfstico cuya funcionalidad no al-
ceanza a comprenderse. Evidentemen-
te, Arlt pretendié tratar el tema del
amor burgués desde todos los éngu-
los, aun presentando descripciones e
inventarios del problema que com-
pletasen el cuadro elinico que se ana-
Jizaba, Es probable que le haya fal-
tado Ta artesania suficiente para que
‘esos fragmentos apareciesen integra-
dos en la estructura narrativa, y no
‘como injertados en ella
A pesar de las deficiencias y excesos
de esta novela, no se puede coincidir
whkrchivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.arUs ait) oii
CMBR a}
Portada de la edicién chilena de
El eriador de gorilas
(Edit, Zig-Zag, 1941)
Archivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com,
con Rail Larra cuando dice que es
“la mds floja” de todas las de Arlt.
En su anilisis de la relacién amo-
rosa en el recinto de la clase media,
El amor brujo usa diversas técnicas
narrativas para subrayar, otra vez,
Ja falsedad e incomunicaciin del
mundo burgués, especialmente frente
un protagonista que, como todos
los de Arlt, se erige en buscador de
Ja pureza absoluta. Balder no deja
a Trene porque se reconcilie con su
mujer, sino que se reconeilia con su
mujer porque ha descubierto que
Irene no es virgen. La posibilidad
de la virginidad en Irene constituye,
para Balder, la posibilidad de que
pueda uno adaptarse a la sociedad
burguesa, de que dentro de ella haya
todavia respuesta a su sed de pureza,
@Pero es que Balder tiene razén en
fadoptar esta actitud cuando é1 mismo
ha entrado en el_ juego? El mayor
mérito de la novela, su riqueza
nifieativa, residen en este final a
biguo, que obliga al lector a cues-
tionar, no solo las ficciones del amor
burgués, sino también la posicién de
su fiscal, el propio Balder, encezue-
cido por tna realidad de Ia que estan
ausentes los matices y que solo pa-
rece dar cabida a una pureza total
a una mentira total,
Los cuentos. — La produceién
cuentistica de Arlt esté incluida en
dos volimenes: El jorobadito y otros
cuentos, y El criador de gorilasy
otros cuentos: Hay que agregarle,
ademés, un relato largo, Viaje terri
ble, publicado en 1841 y todavia no
reeditado, en el que, segin Adolfo
Prieto, “ctistaliza notablemente” cier-
to “mecanismo fantasioso” que para
este critico.es una de las tendencias
fandamentales de la actividad crea-
dora de Arle
Solo unas pocas palabras basten
para desechar a El criador de gorilas
de este estudio. Se trata de cerea de
quince cuentos escritos por encargo,
en los que se toman como punto de
partida anécdotas de ambiente afri-
camo y se utiliza toda la constela-
RoseRTo Ait
Portada de la primera edicién de
E] jorobaditoEl influjo de Arlt no ha cesado de crecer en gran parte de los
escritores posteriores a él que practican diversas formas de
Ta narration redlista, y su actitud frente a la
creacién literaria resulta un itil legado incluso para las
promociones més recientes.
cidn mitolégica y Tegendavia que este
mundo ~en especial, el de los érabes
nordafricanos— Brinda. Son cuentos
‘mercenarios que no pertenecen, en
realidad, a la literatura. Pero en ellos,
‘como para desmentir a los detrac-
tores de Arlt, queda un excelente
cjemplo de la'capacidad del escritor
para narrar con economia una his-
foria, por més insignificante 0 sim-
plemente pintoresca que ésta fuera,
May distinto es lo que ocurre con
EI jorobadito, Los nueve cuentos de
este volumen se agrezan, por dere-
cho. propio, a los otros trabajos na-
rrativos de Arlt, y sirven para com-
pletar o ver bajo una luz distinta
diversos nticleos tematicos de su
obra. Los menos interesantes de la
colecciin son, tal vez, los dos de
tendencia més o menos fant
“La Tuna roja’, construido a la ma-
nera de una imagineria sobre la
guerra universal, y “El traje del fan-
fasma’, relato de las absurdas aven-
turas de Gustavo Boer, que, para
escapar de una condena por un eri-
‘men. cometido, quiere pasar por loco.
Otros dos, de tendencia casi costum-
brista, penetran con sarcasmo y hu-
mor en ambientes de Ia pequetia
burguesia: “Pequesios propietarios”
narra las penurias que se infligen
mutuamente dos vecinos.envidiosos
l_uno del otto, y “Una tarde de do-
mingo’, no desprovisto de agudeza
psicolégica, relata el encuentro de
Eugenio Karl con la mujer de uno
de sus amigos, que Io invita a su
casa, de la que esti ausente el ma-
rido, y provoca una situacién equi-
voca y finalmente eémica. “Las fie-
ras” se desarrolla en un mundo caro
a Arlt: el de Jos desclasadas, el de
los seres marginados de la vida nor-
mal, “Escritor fracasado”, pretendida
autobiografia de un arquetipo de es-
critor argentino, encierra buen mate-
rial de sociologia y_psicologia. del
Susana Rinaldi y Jorge Rivera Lépez, en una escena de Noche terrible, literato. En “Ester Primavera” surge
episodio dirigido por Rodolfo Kulm, y basado en el cuento de nuevo el tema de la humillacién,
homénime de Arlt, que integra wna pelicula aggentina-brasilena del acto gratuito, ahora visto desde
list de Re tinas | www.ahira.com.arla, perspectiva del recuerdo de un
tuberculoso.
Los dos cuentos mis logrados de la
coleceién son el que le da titulo y
“Noche terrible”. En el primero, Arlt
hhace converger otra vez sobre un
ppersonaje-limite la necesidad de des-
hudar, de golpe, la mentira y el
fraude social. Ahora es el jorobadito
Rigoletto, “insigne piojoso” y levan-
tador de’ quinielas, y convertido en
“amigo” del relator, quien se con-
vierte en verdugo del orden estable-
cido. El relator humilla a Rigoletto
hhasta el punto de pedirle que lo
acompaie a casa desu novia y le
pida a ésta un beso, Rigoletto acep-
ta, concurre a Ia casa mencionada y,
tras recibir Ia consternada negativa
de la novia del relator, desenfunda
un revélver ygrita, provocando el
‘espanto general: “Yo he venido aqui
para cumplir ua alta mision Filan
trdpica, La novia de mi amigo esti
obligada a/darme un beso. Y no lo
rechazo. Lo acepto. Comprendo que
debo aceptarlo como una reparacién
{que me debe la sociedad, y no me
ego a recibir” Cuande, Mega Ik
lila, el grotesco termina? pero su
tfecto es imborable
“Noche terible” (cuento en que se
asd un episodio de una coproduc-
cién cinematogrifica argentino-brasi-
Ib6e, tnteligentemente, dirigido por
Rodolfo Kuhn) juega con un vieio
tema de Arlt, tratado exhaustiva-
mente en El amor brujo: la mentira
del amor y del matrimonio burgue-
ses. Lo que resulta feliz aqui es que
el protagonista, Ricardo Stepens, es
enfocado In moche anterior a. sus
bodas, sumido en negras cavilaciones
que recorren toda la gama de re-
euordos tétricos y_presentimientos
que enfrenta un soltero antes de dar
el paso final hacia el altar. En los
Feoucrdos y dudas de, Ricard, se
despliega 1a tragicomedia de Ia con-
quista del soltero por la familia de
Ja novia, Ia relacién a menudo triste
hipécrita con ésta, Ia premonicién
de tm férreo dominio por parte de
Archivo Historico
Ja futura esposa. La psicologia y el
lenguaje portefios se meten hasta la
édula del cuento. Vacilante hasta
lltimo momento, Stepens, al fin, se
decide, deja todo y escapa al Uru-
tuay en la madrugada de las que
debian ser sus bodas, rechazando ast
al engatio social que supone para él
‘1 matrimonio,
Balance de las novelas y cuen-
tos de Arlt, — Hasta hace poco, la
critica arltiana se basaba en un par
de equivocos. Se decéa que el eseri-
tor habia tenido graves deficiencias
fen sus herramientas expresivas —|f
tas de ortografia, entre ellasi-, que
su concepeiin de la obra. narrativa
debja mucha a sus juveniles lecturas
de folletines, pero que podia resca-
Lurselo debido a su condieién de cro-
nista de las vidas marginales y des-
clasadas. Otros enfatizaban también
cl problema del déficit cultural de
Arlt, pero, destacando, esta vez, su
“inmersién” en Ia realidad, su eualic
dad casi mistica para asumir el “ser
nacional”, Unos pretendian que lo
importante en Arlt era cierta postura
politica de izquierda (tan dificil de
encontrar explicitamente, sin embar-
go, en sus libros); otros, tendian a
ver en dicha postura precisamente el
mayor error de un artista, que no
deberia adherirse a ningiin credo po-
Iitico. De alguna manera se debalen
centre estas coneepciones erticos diver-
sos como Rail Larra (autor, con todo,
de Arlt el torturado, el estudio bi
rifico mAs completo sobre el_no-
velista), Juan Garlos Ghiano, FJ.
Solero, Hf. A, Murena, Solo en los
iltimos tiempos se ha comenzado a
testablecer otra clase de contacto con
las novelas-y cuentos de Arlt, a par-
tir del andlisis estructural de las pro-
pias obras, de las cuales se hace
partir las diversas significaciones so-
Ciales, psicoldgicas y estéticas que
toda literatura. revela. Los trabajos
de Oscar Masotta (Sexo y traicidn en
Roberto Arlt) y de Angel Niviez (La
obra narrativa de Roberto Arlt) son
hasta_ahora, aunque muy distintos
de Revistas
rgentina
La
“leyenda negra”
de Arlt
Ari que vociera en el subtersineo
contra los inocentes pusajeros que Io
riran despavoridos, Arlt que
escupe el rostro de un portero de casa
de departamentos a quien ni si
cconoce, Arlt que deseoneierta
fsperamente a sus mejores amigos..
EI anecdotario del eseritor es rico
en episodios semejantes, y su sentido es,
sin duda, tal como en ciertas violentas
Y sorpresivas escenas de sus
novelas, el de poner en evidencia de
tun golpe, en forma repentina, na
estructura social y unas. convenciones
psicoldgieas besadas en Ia mentira y el
disimulo. Quien lo explica bien es
su amigo Roberto Mariani: “Se divertia
asombrando a la gente cuando invertia,
por asi decirlo, Ios signos eorrespondientes
& Tas buenas y a las malas personas.
Contaba de su amistad con
rufianes, con falsificadores, con pistoleros;
tenia una cita en Puente Alsina
‘con un reconocide pequero; en fin,
tipos de hampa y hez; y esto
fuera nada, sino que Io escribia; y
esto fuera poco, que Io divulgaba en
papel impreso; y todavia mis: lo
publieaba, no ya en escritura de fiecién,
sino en aquel género de todos
‘eonsentimos en estimar puro, sincero,
auténtico: la autobiografia. Se nos
pidié varias veces unas paginas
autobiogréficas; en cllas, Roberto Arlt,
‘con textuales vocablos de su propia
pluma, se desterraba a si mismo
de la esfera de las buenas personas
(usted me entiende, verdad?)
¥ extremando el juego, penetraba
ecididemente en la otra esfera, la esfera
de las malas personas.” El propio
Mariani cita palabras de Arlt que
parecieran confirmar estas facetas oscuras
de su personalidad: “Curiosidades
cinicas: me interesan entre las mujeres
deshonestas, las virgenes; y entre el
io de los canallas, los charlatanes, los
s] www.ahira.com.ar
‘f005hipécritas y los hombres honrados.”
Y sin embargo, nada més fécil de
cor ‘que la teatralidad de estos
estos, Ia deliberada mistficaciin
=a la’ larga, desmistificadora
que encierran estas declaraciones de
doble filo, que confunden af lector
pero también lo hacen volver sobre Io
ya leido, que lo cuestionan y lo
Sacuden, que lo remiten a una realidad
que merece algo més que Ia mirada
superficial. No siempre Arlt fue
este peleador hosco y paradéjico; el
propio Mariani sabe, descr
el reverso de esta “leyenda neg
“habia que descaseararlo para
encontrarle su ser auténtico: deseartar
las insélitas frases, distinguir Ta
imaginacién —y edmo era rico y exético
de esto...— de la realidad: graduar
sus distintas actitudes, percibir su
rechazo de todo seniimentalismo verbal;
y darle valor a. sus simpatias y
fmistades, Yash resltaba tm
{gran amigo: interesante, conversador,
hhablaba yescuchaba; decia de
mismo, cierto, Pero también
preguntaba por uno y repreguntaba,
Interesindose por otro que no él”
centre si, los més adecuados exponen-
tes de esta nueva linea critien.
Los mitos ya se han disipado: ni
Arlt eseribia mal —las incorrecciones
menores de su lengua no perjudican
casi su verdad y conviceién narrati-
vas— ni el folletin fue el principal
modelo en que se inspiré. Arlt re-
sulta, en nuestras letras, un punto de
partida y no un punto de Ilegada:
précticamente ninguno de nuestros
escritores anteriores lo ha influido.
Gorki, Andeeiev, y sobre todo Dos-
toievsky, tienen relativa. gravitaeién
en su formacién literaria; pero la
originalidad de Arlt consiste en que
su personal experiencia social y lin-
agiistica, casi sin mediaciones cultu-
rales, crea sus estructuras narrativas
correspondientes. Sus defectos hay
que buscarlos en otra parte: en cierto
rechazo de Ia cultura Iiteraria en
general, que se hace visible especial
mente en la composicién de sus li
bbros, y sin el cual quizis su obra
Ihubiese alcanzado un nivel genial
Pero también es probable que ese
rechazo fuera Ia “nica actitud posi-
ble para Arlt en un medio cultural
como el nuestto, la tiniea puerta de
salida frente a lis tentaciones y afei
tes de una literatura dependiente, Lo
importante es, como apunta el ya
meneionado Nie
su estractora narativa coincide “en
recursos y sentido— con la gran lite.
ratura de Ja época, Sus relatos por-
teins, tachados de estilo defectuoso
y aparentemente limitados frente
otras obras. argentinas contemporé-
neas, entroncan con la Iinea que en
el siglo XX cambia Ia literatura oc-
cidental’
Hasta Ia Tlegada de Artt, Ia narrativa
argentina no sobrepasa un nivel de
ignidad menor, en que las erénicas
naturalistas. (en Cambaceres, en los
novelistas del ciclo de la Bolsa) se
alternan con novelas “artisticas", cu-
ya pros pulida poco tiene de narra-
tivo (como las novelas modernistas),
y donde eseritores que cealtivan un
realismo psicol6gico y social empa-
rentado con el clima espiitual del
siglo diecinueve (como Gilvez) se
mezclan con narradores humanitaris-
tas y diddetices,cuyas obras no pas
san de ser ilustraciones de problemas
Seis ¥ eras (io lon os
Taturalistas integrantes del
de. Boedo). Don Segundo. Sombra,
gue aparece el mismo ato que la
primera novela de Arlt, es, como se
ha visto, un caso aislado de logro
ranative, un gran Libro que no herd
escuela. Con Arlt ingresan en nue
tra narrativa los grandes conflictos
Ge la sociedad. urbana; con, Arlt la
Inoderna pricologia se hace presente
en la novela, desplazando al causa.
ae y sreasioniens, tan vincula-
s con el siglo anterior; y, por ulti-
mmo, con All se hace. presente, por
primera vez entre nosotros, lo. que
Masottallsma “reelismo:metafisioo"
a herencia de Arlt esté lejos de
Taber sido todavia usuructuate por
completo. Todas las nuevas formas
Ge narrativa reaista “que tan poco
tienen que ver con el realisno el
Telurletmo fradiconlee= le debt
en el pais, alguna leccién y alguna
ineitacién. A él vuelven sus esfuerzos
creadores algunos de los més repre-
fentativor noveitas de To que se ha
dado en Tamar “generac interme:
dia” (Sabato, Roger Pla y, en el
Uruguay, Juan Carlos Onetti); de
extrac motives para sit intents
de realismo critico o para sus pre-
ocupaciones psicolégieas, buena par-
te de los narradores que forman Ia
feneracién del 55 (David Vinas, Bev
dro Orgambide, H. A. Murena); y a
‘él acuden, en nueva prueba de su
oad ae a ee
thtas aparecidos recentemente, Una
revision de Ark no es, ue, on 860
esfuerzo de exégesis literaria, sino
cma lores viva Y permanente que
prisa por cl centro de Tas obras de
Jnuesttos mejores narradores, y que
ann puede ensefiarles mucho —por
teston por rechazo acerca’ de
Ja fidelidad a sus propios instrumen-
fos expresivos ya su propia realidad,
Agchivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.arComida con motivo del primer aniversario de la inauguracién de los talleres erdficoe de la Editorial Glaridad, en (a calle San José
(1935). En la fila de los sentados, el primero de la izquierda es el editor Antonio Zamora; el tercero de la izquierda, Roberto
Arlt; y el illtimo, Elias Castelnuovo,
orico de Revistas A
rchivo HiBibliografia
basica
De ARLT
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EL juguete rabioso (novela), Editorial
Latina, Buenos Aires, 1926,
Tos siete locos (novela), Editorial La-
tina, Buenos Aires, 1929,
Los lanzallamas (novela), Editorial Cla-
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EL amor brujo (novela), Editorial
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ticas), Editorial Vietoria, Buenos Aires,
1963.
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‘onda e Imprepta Lépez, Buenos Aires,
1983. x
Aguafuertes espaiiolas (primera parte)
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yela, afio I, N? 6, Buenos Aires, julio
de 1341.
El criador de gorilas (eucktos), vol. 6
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Futuro, Buenos Aires, 1951. (Hay una
cedicién anterior, pricticamente inhalla-
Dle, publicada en Chile en 1941.)
Novelas completas y cuentos, 3 tomos,
Compania General Fabril Editora, Bue-
nos Aires, 1963. Figuran las cuatro no-
velas, y los dos tomos de cuentos. No
se inclaye Viaje terrible.
Segiin José Mari, Arlt publicé en 1920,
durante su estada en Cérdoba, en “La
Novela de Cordoba", una novela corta
titulada EX diario de un, morfindmano.
Ni el original ni la edicién han podido
ser hallados.
TEATRO
300 millones, Editorial Victoria, Buenos
‘Aires, 1992
Separacién feroz, en el diario El Litoral,
Santa Fe, 1938,
Saverio el cruel, Et fabricante de fan-
tasmas, La isla desierta y 300 millones,
vol. 9 de “Obras de Roberto Arlt”, Edi-
torial Futuro, Buenos Aires, 1950.
El desierto entra en Ia ciudad, Editorial
Futuro, Buenos Aires, 1952.
Ademés de las obras citadas, fueron es.
trenadas dos que permanecen inéditas
Africa (estreno: 1838) y La fiesta del
hierro (estreno: 1940). En 1930 se re-
presenté en el Teatro del Pueblo Ef
humillado, esbozo dramitico basado en
un capitulo de Los siete locos.
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Zum Felde, Alberto, La narratioa his.
panoamericana (en “Las modalidades
suprarrealistas de mediados del siglo”),
Editorial Guarania, México, 1959.
archivo Historico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.arEste fasciculo, con el libro EL JUGUETE RABIOSO, de
Roberto Arlt, constituye la entrega N° 42 de CAPITULO
Precio del fasciculo mas el libro: $ 160.-
a Ke otis
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